MAUREEN LENNON ZANINOVIC
Música
El Mercurio
El tenor Leonardo Navarro y los barítonos Christian Senn, Javier Arrey y Ricardo Seguel brillan hoy en los principales escenarios del mundo. Acá revelan sus desafíos y los compromisos operáticos que los traerán a Chile este año.
Ópera de Viena: Leonardo Navarro
Nacido en la región del Biobío, muchos recuerdan al tenor Leonardo Navarro (1985) gracias a su participación en elogiadas producciones del Municipal de Santiago, entre otras "Boris Godunov", de Mussorgsky; "Lucrezia Borgia", de Donizetti, y "Parsifal", de Wagner.
En un gran salto internacional, hace dos años el cantante firmó contrato como solista en la Ópera de Viena, siguiendo el ejemplo del barítono Alejandro Pizarro, quien ingresó al Coro de la Ópera de Viena en septiembre de 2015. En Austria acaba de protagonizar al cazador Normanno en "Lucia di Lammermoor", de Donizetti, con George Petean, Olga Peretyatko-Mariotti y Juan Diego Flórez en los protagónicos.
"La experiencia en Viena ha sido bastante buena. Acá uno llega y te tienes que subir a la máquina de inmediato. Hay que aprenderse roles, aprender un idioma, desenvolverte en otro mundo. Para mí ha sido una reeducación", advierte en un contacto telefónico desde Austria.
Formado en el Taller Lírico de Concepción y con el apoyo de sus profesores Regina Riquelme y Rodrigo Navarrete, sus próximos compromisos en el prestigioso teatro vienés incluyen, entre otros papeles, a Goro, en "Madama Butterfly", de Puccini; y Rodrigo, en "Otello", de Verdi.
"Estando fuera del país intento mantener contacto con otros compatriotas que también están desarrollando una bonita carrera en Europa, entre otros Diego Godoy y Christian Senn. Con ellos compartimos la experiencia de lo que significa armarse una vida lejos de tu patria. Cada uno tiene una vivencia personal muy valiosa", dice el tenor, y concluye que le encantaría volver al Municipal de Santiago. "Por el momento lo único confirmado es que estaré en agosto en 'Madama Butterfly', en la producción del Teatro de la Universidad de Concepción con otros grandes cantantes nacidos en esta zona, como Christian Senn".
MET de Nueva York: Javier Arrey
El barítono valdiviano Javier Arrey (1982) ha protagonizado en Estados Unidos -desde hace casi una década- un notable y prometedor desempeño.
Desde que Plácido Domingo lo eligió como Joven Talento para la Ópera de Washington, en 2010, la carrera de este becado de la Fundación Ibáñez Atkinson ha cosechado triunfos contundentes. En 2017 debutó en la Ópera de Viena como Marcello en "La Bohème", de Puccini, y en noviembre de ese año, este alumno estrella de Hans Stein tuvo su esperado estreno en el Metropolitan Opera House de Nueva York (MET). En este prestigioso coliseo dio vida a Schaunard, nuevamente en la tragedia pucciniana. Hace algunos meses regresó al coliseo neoyorquino en "Carmen", de Bizet, y está confirmado para la temporada 2019-2020 en "Turandot", de Puccini (dará vida a un mandarín).
"Mi experiencia en el MET ha sido maravillosa. Es realmente muy gratificante sentir que valoran y aprecian tu trabajo. La oportunidad de poder trabajar con los mejores artistas a nivel mundial es, además, un enorme placer", señala en un contacto telefónico desde Maryland, en Estados Unidos, donde reside junto a su familia.
Sobre su retorno al coliseo neoyorquino con "Turandot", el barítono agrega que es "un título que me provoca gran entusiasmo. Será mi debut en este repertorio. Es muy lindo y emocionante llevar la bandera chilena a Nueva York y encontrarte con gente que recuerda con mucho cariño a Verónica Villarroel, a Cristina Gallardo-Domâs y a Ramón Vinay: los tres chilenos que han dejado huella en el MET. Es un sueño y una responsabilidad seguir este camino", afirma Arrey.
A partir del 24 de agosto, el artista tiene fecha de regreso confirmada en Chile. En el Municipal de Santiago encarnará a Garibaldo en "Rodelinda", de Händel, en una nueva producción de Jean Bellorini.
"Siempre es una enorme alegría cantar en mi país. La última vez que participé en una ópera en el Municipal fue para 'Madama Butterfly', de Puccini", rememora. Javier Arrey concluye que "Rodelinda" es una propuesta muy interesante, "desde un punto de vista musical y actoral, y lograr un equilibrio entre ambas cosas es un tremendo desafío. Garibaldo posee características muy definidas y es fácil caer en 'obviedades'. El reto es dar forma a este personaje de manera sutil e inteligente".
Scala de Milán: Christian Senn
Radicado en Italia desde hace casi dos décadas, la voz del barítono Christian Senn ha recorrido los grandes teatros internacionales. Formado en Chile con Igor Concha, y en Europa -entre otros cantantes legendarios- con Luigi Alva, este intérprete ganó el concurso de jóvenes talentos de Concepción en 1996 y 1997. En 1998, tras titularse de bioquímico, obtuvo una beca para estudiar en la Academia de Canto Lírico de La Scala de Milán.
Durante todo este tiempo en el Viejo Continente ha actuado con figuras de la talla de Plácido Domingo, el tenor peruano Juan Diego Flórez y el mítico barítono italiano Leo Nucci. Se ha presentado en innumerables ocasiones en la Scala de Milán, entre otras plazas de primera línea, como Verona y el Teatro Champs-Élysées de París.
Para este año su regreso al legendario escenario milanés será en grande. A partir del 18 de octubre se integrará al elenco de "Julio César", de Händel, con dirección musical de Giovanni Antonini: uno de los fundadores del prestigioso conjunto Il Giardino Armonico. Entre otras voces estelares, esta ópera contará con la mezzosoprano italiana Cecilia Bartoli (Cleopatra) y el contratenor francés Philippe Jaroussky (Sesto). "Es una nueva producción de Robert Carsen y como hay expectación mundial, de seguro se va a filmar un DVD. Con Jaroussky he cantado bastante y hemos grabado. Con Cecilia Bartoli, en cambio, será mi debut", adelanta en un contacto telefónico desde Milán donde reside junto a su esposa y sus tres hijos.
Este año, entre otros compromisos, Christian Senn regresará en mayo al Teatro Champs-Élysées de París como Don Parmenioni en "L'Occasione fa il ladro", de Rossini, oportunidad en que compartirá escenario con otro cantante chileno, Sergio Gallardo (Martino). En Chile, a mediados de agosto, se lo podrá escuchar en "Madama Butterfly", de Puccini, en una nueva producción del Teatro de la Universidad de Concepción; y en Santiago, gracias al Instituto de Música de la UC, participará en la conclusión del gran proyecto de las cantatas de Bach impulsado por el fallecido director de coros Víctor Alarcón.
"Durante dos décadas sigo vigente en Europa y, afortunadamente, con mucho trabajo, gracias a que mantengo un pie en el bel canto y otro pie en el barroco clásico. Eso me ha dado un gran abanico de desarrollo profesional. Tengo en mi repertorio 54 óperas, sin contar todas las pasiones de Bach, además de las cantatas de Händel y Scarlatti", señala. Y añade que "una carrera duradera -a lo largo de los años- se hace justamente diciendo que no. He tenido que rechazar óperas, conciertos o giras que puedan afectar mi voz. También es clave seguir estudiando y nunca dejar de formarse".
Teatro Colón de Buenos Aires: Ricardo Seguel
En 2018, en el segundo elenco de "La italiana en Argel", de Rossini, el barítono chileno Ricardo Seguel tuvo su debut oficial en el Teatro Colón de Buenos Aires como Mustafá, el rey déspota que hace lo imposible por conseguir el amor no correspondido de Isabella. "Fue una experiencia maravillosa, con el tremendo director musical Antonello Allemandi", rememora en un contacto telefónico desde la capital argentina.
El 12 de marzo -esta vez en el primer elenco- Seguel regresará en "gloria y majestad" al coliseo trasandino como el Conde Monterone en "Rigoletto", de Verdi. "La dirección musical es de Maurizio Benini, un destacadísimo conductor italiano que, lamentablemente, dejó de ir a nuestro Municipal de Santiago", añade este barítono que se encuentra radicado en Buenos Aires, junto a su esposa, la mezzosoprano María Florencia Machado.
Seguel afirma que abrir el ciclo de ópera del Teatro Colón es un privilegio. "Estoy lejos de la trayectoria de un Jonas Kaufmann, pero concuerdo con él cuando dice que tiene una acústica impactante. ¡La sala impresiona!".
El cantante formado en Concepción revela que a los 20 años debutó en el Municipal "y desde ese momento no he parado. En 2018 estuve en el Palacio de Bellas Artes de México, y en 2019, entre otros compromisos, cantaré en el Auditorio Sodre de Uruguay en 'Tristán e Isolda', de Wagner. Latinoamérica hoy es una importante plaza laboral".
El 15 de abril abrirá la temporada lírica del Municipal de Santiago con "La fuerza del destino", de Verdi. En el primer elenco abordará a Fray Melitone. "El rol bufo de la ópera. ¡Una genialidad! Me parece fantástico que la programen porque por muchos años fue un título prohibido", advierte el barítono.
Ricardo Seguel regresará al teatro de Agustinas en octubre como Mustafá, en una nueva producción de "La italiana en Argel", de Rossini, a cargo de Rodrigo Navarrete. "Hace diez años, en el Municipal de Santiago, canté por primera vez esta ópera en una puesta en escena del español Emilio Sagi. ¡Cómo ha pasado el tiempo! En una década este ha sido uno de los títulos que más he interpretado en mi carrera, en mi país, en España (Palau de les Arts Reina Sofía) y en Argentina".
Sobre sus compatriotas en el exterior solo tiene halagos. "Hoy existe un grupo de barítonos que estamos dejando muy alto el nombre de Chile en el mundo. Admiro mucho el trabajo de Javier Arrey, pero siempre digo que Christian Senn es el cantante chileno de la actualidad. Tiene una carrera gloriosa, con actuaciones en grandes teatros y discos", remata.
Este es un blog que tiene como misión recopilar información o noticias sobre música chilena, la Industria musical y la industria cultural de nuestro país aparecida en diversos medios de comunicación. Por lo tanto los textos son propiedad de los medios y de los periodistas que encabezan cada nota.
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domingo, febrero 24, 2019
lunes, febrero 18, 2019
miércoles, abril 11, 2018
Músicos chilenos de concierto en el mundo - Reporte Marzo 2018
Por Felipe Elgueta para SIMUC
Este año, la Semana Santa se ha situado en marzo, marcando este mes con abundantes conciertos de música sacra. El lugar central en el repertorio abordado por nuestros compatriotas en el exterior lo ocuparon las representaciones musicales del relato de la Pasión de Jesús realizadas por Bach y otros compositores. Las noticias elegidas este mes también están marcadas por otra historia: la de los guitarristas clásicos chilenos, triunfantes en el extranjero, insuficientemente reconocidos en su propio país.
USA. Nicolás Emilfork, triunfador en el Concurso de Guitarra de Texas
El músico santiaguino obtuvo el Primer Premio y el Premio del Público en el XVII Festival y Concurso Internacional de Guitarra de Texas. De este modo, Nicolás Emilfork acumula una docena de premios en competencias realizadas en Estados Unidos, país donde se encuentra terminando su doctorado bajo la guía de Adam Holzman. Su tesis, que presentará a fines de abril en la Universidad de Texas en Austin, explora tres sonatas escritas por compositores latinoamericanos durante los siglos XX y XXI: Carlos Guastavino, Guido Santórsola y Roberto Sierra.
La carrera académica de Nicolás Emilfork ha sido deslumbrante. Egresado con distinción máxima de la Universidad de Chile bajo la guía de Ernesto Quezada, se trasladó luego a la Universidad de Texas, donde obtuvo el máster con calificación máxima, por lo cual recibió una invitación de la sociedad honorífica Phi Kappa Phi, la más antigua de su tipo.
Tras completar su doctorado, el músico visitará Chile con el propósito de compartir su experiencia con jóvenes guitarristas. Más adelante, espera grabar su segundo disco, difundir música de compositores chilenos e intensificar su actividad como columnista en el sitio web cultural El Guillatún.
Italia. Andrés Madariaga gana el concurso de guitarra de Follonica
En el III Concurso Internacional "Alvaro Mantovani", realizado en Follonica, Italia, dos de los cinco finalistas fueron chilenos. Finalmente, el jurado integrado por Marco Tamayo, Anabel Montesinos y Lorenzo Olivieri otorgó el Primer Premio a Andrés Madariaga, guitarrista formado en la Universidad Austral y en el Mozarteum de Salzburgo y premiado recientemente en el Certamen Llobet (Barcelona) y el Concurso Internacional de Asia (Bangkok). El otro finalista fue Marco Vega, ganador del Concurso Nacional Liliana Pérez Corey 2017.
Alemania. El ajetreado mes bachiano de Catalina Bertucci
El 10 de marzo, la soprano fue solista en el Credo de la Misa en si menor en la histórica Thomaskirche de Leipzig junto a la Orquesta de la Gewandhaus, que estaba celebrando sus 275 años. Al día siguiente ya estaba en la Sala de Cámara de la Philharmonie de Berlín cantando la “Johannes-Passion” con la Berliner Bach Akademie. Finalmente, el 30 de marzo, en la Philharmonie am Gasteig, cantó la “Matthäus-Passion” junto al Coro y Orquesta Bach de Múnich.
Austria. Leonardo Navarro y su primer año en la Staatsoper de Viena.
El tenor penquista encarnó a Roderigo en el “Otello” de Verdi, junto a Roberto Alagna y Aleksandra Kurzak. En el mismo teatro, en cuyo elenco debutó hace apenas un año, ya ha asumido roles en “Katja Kabanova”, “Le nozze di Figaro”, “El jugador”, “I puritani” y un “Anillo de los Nibelungos” para niños, además de cantar en un recital y un concierto coral navideño. En abril estará nuevamente junto a Alagna y Kurzak en “Turandot” y además cantará en “Aida”.
Emmanuel Sowicz estrena concierto en Londres
En la Royal Academy of Music, el intérprete viñamarino estrenó el Concierto para Guitarra del británico Timothy Bowers.
Luciana Mancini como solista en Bach
La mezzosoprano cantó en la Misa en si menor en Viena y en la “Matthäus-Passion” en tres conciertos en Holanda.
Francisco Mañalich en la Capilla Real de Versalles
El tenor fue Cristo en la “Pasión” de Gaetano Veneziano en Bruselas y Versalles, junto a Valer Sabadus como Evangelista.
Catalina Vicens enseña en la Lunenburg Academy - Canadá
La organista y clavecinista integró el equipo de ilustres maestros de un curso centrado en el arte de la improvisación.
Emiliano González Toro con Les Talents Lyriques
El tenor suizochileno fue solista en la clausura del Kirkemusikkfestival (Oslo) y en "La morte d'Orfeo" (Opera Forward Festival, Amsterdam).
Paolo Bortolameolli con la Filarmónica de Los Ángeles
El director lideró un concierto que fue grabado por la NPR e incluyó a jóvenes solistas y una novel compositora.
María Paz Santibáñez graba el Quinteto de Soro
La pianista y el Quatuor Simon tocaron el quinteto en París y lo grabaron para el sello Le Chant de Linos.
Este año, la Semana Santa se ha situado en marzo, marcando este mes con abundantes conciertos de música sacra. El lugar central en el repertorio abordado por nuestros compatriotas en el exterior lo ocuparon las representaciones musicales del relato de la Pasión de Jesús realizadas por Bach y otros compositores. Las noticias elegidas este mes también están marcadas por otra historia: la de los guitarristas clásicos chilenos, triunfantes en el extranjero, insuficientemente reconocidos en su propio país.
USA. Nicolás Emilfork, triunfador en el Concurso de Guitarra de Texas
El músico santiaguino obtuvo el Primer Premio y el Premio del Público en el XVII Festival y Concurso Internacional de Guitarra de Texas. De este modo, Nicolás Emilfork acumula una docena de premios en competencias realizadas en Estados Unidos, país donde se encuentra terminando su doctorado bajo la guía de Adam Holzman. Su tesis, que presentará a fines de abril en la Universidad de Texas en Austin, explora tres sonatas escritas por compositores latinoamericanos durante los siglos XX y XXI: Carlos Guastavino, Guido Santórsola y Roberto Sierra.
La carrera académica de Nicolás Emilfork ha sido deslumbrante. Egresado con distinción máxima de la Universidad de Chile bajo la guía de Ernesto Quezada, se trasladó luego a la Universidad de Texas, donde obtuvo el máster con calificación máxima, por lo cual recibió una invitación de la sociedad honorífica Phi Kappa Phi, la más antigua de su tipo.
Tras completar su doctorado, el músico visitará Chile con el propósito de compartir su experiencia con jóvenes guitarristas. Más adelante, espera grabar su segundo disco, difundir música de compositores chilenos e intensificar su actividad como columnista en el sitio web cultural El Guillatún.
Italia. Andrés Madariaga gana el concurso de guitarra de Follonica
En el III Concurso Internacional "Alvaro Mantovani", realizado en Follonica, Italia, dos de los cinco finalistas fueron chilenos. Finalmente, el jurado integrado por Marco Tamayo, Anabel Montesinos y Lorenzo Olivieri otorgó el Primer Premio a Andrés Madariaga, guitarrista formado en la Universidad Austral y en el Mozarteum de Salzburgo y premiado recientemente en el Certamen Llobet (Barcelona) y el Concurso Internacional de Asia (Bangkok). El otro finalista fue Marco Vega, ganador del Concurso Nacional Liliana Pérez Corey 2017.
Alemania. El ajetreado mes bachiano de Catalina Bertucci
El 10 de marzo, la soprano fue solista en el Credo de la Misa en si menor en la histórica Thomaskirche de Leipzig junto a la Orquesta de la Gewandhaus, que estaba celebrando sus 275 años. Al día siguiente ya estaba en la Sala de Cámara de la Philharmonie de Berlín cantando la “Johannes-Passion” con la Berliner Bach Akademie. Finalmente, el 30 de marzo, en la Philharmonie am Gasteig, cantó la “Matthäus-Passion” junto al Coro y Orquesta Bach de Múnich.
Austria. Leonardo Navarro y su primer año en la Staatsoper de Viena.
El tenor penquista encarnó a Roderigo en el “Otello” de Verdi, junto a Roberto Alagna y Aleksandra Kurzak. En el mismo teatro, en cuyo elenco debutó hace apenas un año, ya ha asumido roles en “Katja Kabanova”, “Le nozze di Figaro”, “El jugador”, “I puritani” y un “Anillo de los Nibelungos” para niños, además de cantar en un recital y un concierto coral navideño. En abril estará nuevamente junto a Alagna y Kurzak en “Turandot” y además cantará en “Aida”.
Emmanuel Sowicz estrena concierto en Londres
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Luciana Mancini como solista en Bach
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El director lideró un concierto que fue grabado por la NPR e incluyó a jóvenes solistas y una novel compositora.
María Paz Santibáñez graba el Quinteto de Soro
La pianista y el Quatuor Simon tocaron el quinteto en París y lo grabaron para el sello Le Chant de Linos.
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SIMUC
miércoles, febrero 15, 2017
Leonardo Navarro, el primer tenor chileno reclutado por la Opera de Viena
La Tercera
El músico penquista de 31 años acaba de firmar contrato como solista con el reconocido teatro austríaco.
por Pedro Bahamondes Ch.
No tenía proyectos concretos para este año, y el panorama no se veía muy alentador. La prensa local ya había puesto el acento sobre su interpretación de Casio en la puesta en escena de la ópera Otello, que se presentó en noviembre pasado en el Teatro Regional del Maule. También en sus apariciones en siete producciones del Municipal de Santiago, de Boris Godunov y Aída a Lucrezia Borgia y Parsifal. Sin embargo, el tenor chileno Leonardo Navarro, de 31 años, quería dar el paso siguiente.
En 2013 y 2014, respectivamente, el músico nacido en Concepción en 1985 ya había mostrado además su trabajo en Lima y Washington, y desde entonces la idea de partir al extranjero lo rondó. No fue, sin embargo, hasta a fines de diciembre de 2016, al cierre de la temporada pasada en Talca, cuando apostó junto a su mujer, la pianista Sabrina Pérez, por cruzar miles de kilómetros hasta la lejana Austria, para jugarse allí su única ficha: volver a audicionar para la Opera de Viena, una de los escenarios más importantes y una de las vitrinas de mayor resonancia en todo el mundo.
Navarro ya había estado allí una vez, cuenta, a fines de 2015, probándose para el cuerpo estable del mismo teatro ante el pianista y director de estudios, Thomas Lausmann: “Después de mi audición tuve que volver a Chile por un compromiso profesional y el director no alcanzó a verme ni oírme cantar”, recuerda el músico al teléfono desde la ciudad de Mozart. “Fueron Verónica Villarroel, con quien estuve en una versión de Madama Butterfly en el Teatro Municipal de Las Condes en 2014, y otra de mis maestras, Verónica Torres, quienes tendieron el puente con Lima y Washington. Según supe después, desde Viena supieron de mi trabajo allí y se interesaron en mí, así que cuando volví a Chile después de audicionar mantuve varios intercambios de correos electrónicos con ellos hasta comienzos de este año, cuando volví a viajar”, dice.
El 15 de enero pasado se presentó nuevamente ante varios miembros de la Opera de Viena. Ese día se topó en los pasillos del teatro con Plácido Domingo, quien por entonces dirigía una versión de Romeo y Julieta. “También supe que poco antes ahí se habían presentado Anna Netrebko, Carlos Alvarez, Leo Nucci y Juan Diego Flórez, por nombrarte solo algunos, pero en general se presentan solo grandes estrellas de la lírica mundial. Desde luego me aterré y pensé ‘qué estoy haciendo aquí, si vengo desde tan lejos’”, agrega.
Los duros inicios
En su casa nunca estuvo presente la música clásica. “Mi padre siempre ha sido seguidor de la música andina, de Inti Illimani y Los Jaivas, pero el gusto por lo clásico vino recién en mi adolescencia, cuando con 14 años me uní al coro del Liceo Enrique Molina de Concepción, donde estudiaba. Allí había también un taller lírico dirigido por uno de mis futuros mentores, Rodrigo Navarrete”, recuerda el tenor.
Ya a los 17, Leonardo Navarro presenció su primera ópera en la Universidad de Concepción: El elixir de amor, del régisseur Filippo Crivelli, precisamente conducida por Navarrete. “Quedé impresionado, sin palabras. Incluso salí de ahí, volví a mi casa y en lo único que pensaba era en cantar. No entendía cómo la voz podía provocar ese sonido tan mágico, y eso me retuvo en la música. No fue fácil, eso sí: por esos años trabajaba en la construcción y reparaba techos junto a mi padre, imagínate, no tenía posibilidad alguna de desarrollarme en esto, pero ocurrió”, recuerda.
En paralelo, ingresó al Coro de la U. de Concepción, donde estuvo entre 2009 y 2010, y al año siguiente llegó a Santiago para estudiar Canto en la U. de Chile, aunque solo estuvo allí dos años. “La carrera era y sigue siendo muy cara. Mis compañeros hicieron de todo para que permaneciera allí, pero finalmente me salí. Fue entonces cuando postulé al Municipal de Santiago, y desde entonces las cosas se fueron dando solas. Luego vino la posibilidad de salir de Chile, y junto con eso, el llamado desde Viena”, recuerda.
El salto en Austria
Tras la primera ronda de audiciones en enero pasado, el 1 de febrero Navarro volvió al teatro, esta vez para cantar en escena. Esa tarde interpretó un aria de la ópera Eugenio Oneguin (1879) de Tchaikovsky, y otra de Romeo y Julieta (1867) de Charles Gounod. Tras salir de la sala, varios de los presentes se le acercaron:
“Me hablaron de inmediato de mi contrato como solista y de otros proyectos”, dice. “Al día siguiente, tuve que buscar un departamento y un profesor de canto que me guiara con mis estudios de cover -reemplazos- para las óperas que se están presentando, como Parsifal, Don Carlo y El oro del Rin. Un teatro como éste, a la altura de La Bávara de Múnich o el MET de Nueva York, ofrece hasta tres títulos al mes y más de 300 funciones anuales, entre danza y ópera. Acostumbrarme a ese ritmo no será fácil, pero estoy lleno de energía y disposición”.
En septiembre de 2015, el barítono Alejandro Pizarro se convirtió en el primer chileno en la historia en ingresar al Coro de Viena. El fichaje de Leonardo Navarro, sin embargo, corresponde al primero de un músico local en hacerlo en calidad de solista. “Aún estoy en shock, pero ya echando mano a mi trabajo aquí”, dice. “Me interesa mucho recalcar el talento que hay en Chile. Lo que yo conseguí no es algo imposible: si hay estudio, dedicación y pasión por esto, que no quepa duda de que otros jóvenes lo pueden conseguir, aunque no lo crean”.
El músico penquista de 31 años acaba de firmar contrato como solista con el reconocido teatro austríaco.
por Pedro Bahamondes Ch.
No tenía proyectos concretos para este año, y el panorama no se veía muy alentador. La prensa local ya había puesto el acento sobre su interpretación de Casio en la puesta en escena de la ópera Otello, que se presentó en noviembre pasado en el Teatro Regional del Maule. También en sus apariciones en siete producciones del Municipal de Santiago, de Boris Godunov y Aída a Lucrezia Borgia y Parsifal. Sin embargo, el tenor chileno Leonardo Navarro, de 31 años, quería dar el paso siguiente.
En 2013 y 2014, respectivamente, el músico nacido en Concepción en 1985 ya había mostrado además su trabajo en Lima y Washington, y desde entonces la idea de partir al extranjero lo rondó. No fue, sin embargo, hasta a fines de diciembre de 2016, al cierre de la temporada pasada en Talca, cuando apostó junto a su mujer, la pianista Sabrina Pérez, por cruzar miles de kilómetros hasta la lejana Austria, para jugarse allí su única ficha: volver a audicionar para la Opera de Viena, una de los escenarios más importantes y una de las vitrinas de mayor resonancia en todo el mundo.
Navarro ya había estado allí una vez, cuenta, a fines de 2015, probándose para el cuerpo estable del mismo teatro ante el pianista y director de estudios, Thomas Lausmann: “Después de mi audición tuve que volver a Chile por un compromiso profesional y el director no alcanzó a verme ni oírme cantar”, recuerda el músico al teléfono desde la ciudad de Mozart. “Fueron Verónica Villarroel, con quien estuve en una versión de Madama Butterfly en el Teatro Municipal de Las Condes en 2014, y otra de mis maestras, Verónica Torres, quienes tendieron el puente con Lima y Washington. Según supe después, desde Viena supieron de mi trabajo allí y se interesaron en mí, así que cuando volví a Chile después de audicionar mantuve varios intercambios de correos electrónicos con ellos hasta comienzos de este año, cuando volví a viajar”, dice.
El 15 de enero pasado se presentó nuevamente ante varios miembros de la Opera de Viena. Ese día se topó en los pasillos del teatro con Plácido Domingo, quien por entonces dirigía una versión de Romeo y Julieta. “También supe que poco antes ahí se habían presentado Anna Netrebko, Carlos Alvarez, Leo Nucci y Juan Diego Flórez, por nombrarte solo algunos, pero en general se presentan solo grandes estrellas de la lírica mundial. Desde luego me aterré y pensé ‘qué estoy haciendo aquí, si vengo desde tan lejos’”, agrega.
Los duros inicios
En su casa nunca estuvo presente la música clásica. “Mi padre siempre ha sido seguidor de la música andina, de Inti Illimani y Los Jaivas, pero el gusto por lo clásico vino recién en mi adolescencia, cuando con 14 años me uní al coro del Liceo Enrique Molina de Concepción, donde estudiaba. Allí había también un taller lírico dirigido por uno de mis futuros mentores, Rodrigo Navarrete”, recuerda el tenor.
Ya a los 17, Leonardo Navarro presenció su primera ópera en la Universidad de Concepción: El elixir de amor, del régisseur Filippo Crivelli, precisamente conducida por Navarrete. “Quedé impresionado, sin palabras. Incluso salí de ahí, volví a mi casa y en lo único que pensaba era en cantar. No entendía cómo la voz podía provocar ese sonido tan mágico, y eso me retuvo en la música. No fue fácil, eso sí: por esos años trabajaba en la construcción y reparaba techos junto a mi padre, imagínate, no tenía posibilidad alguna de desarrollarme en esto, pero ocurrió”, recuerda.
En paralelo, ingresó al Coro de la U. de Concepción, donde estuvo entre 2009 y 2010, y al año siguiente llegó a Santiago para estudiar Canto en la U. de Chile, aunque solo estuvo allí dos años. “La carrera era y sigue siendo muy cara. Mis compañeros hicieron de todo para que permaneciera allí, pero finalmente me salí. Fue entonces cuando postulé al Municipal de Santiago, y desde entonces las cosas se fueron dando solas. Luego vino la posibilidad de salir de Chile, y junto con eso, el llamado desde Viena”, recuerda.
El salto en Austria
Tras la primera ronda de audiciones en enero pasado, el 1 de febrero Navarro volvió al teatro, esta vez para cantar en escena. Esa tarde interpretó un aria de la ópera Eugenio Oneguin (1879) de Tchaikovsky, y otra de Romeo y Julieta (1867) de Charles Gounod. Tras salir de la sala, varios de los presentes se le acercaron:
“Me hablaron de inmediato de mi contrato como solista y de otros proyectos”, dice. “Al día siguiente, tuve que buscar un departamento y un profesor de canto que me guiara con mis estudios de cover -reemplazos- para las óperas que se están presentando, como Parsifal, Don Carlo y El oro del Rin. Un teatro como éste, a la altura de La Bávara de Múnich o el MET de Nueva York, ofrece hasta tres títulos al mes y más de 300 funciones anuales, entre danza y ópera. Acostumbrarme a ese ritmo no será fácil, pero estoy lleno de energía y disposición”.
En septiembre de 2015, el barítono Alejandro Pizarro se convirtió en el primer chileno en la historia en ingresar al Coro de Viena. El fichaje de Leonardo Navarro, sin embargo, corresponde al primero de un músico local en hacerlo en calidad de solista. “Aún estoy en shock, pero ya echando mano a mi trabajo aquí”, dice. “Me interesa mucho recalcar el talento que hay en Chile. Lo que yo conseguí no es algo imposible: si hay estudio, dedicación y pasión por esto, que no quepa duda de que otros jóvenes lo pueden conseguir, aunque no lo crean”.
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