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domingo, diciembre 04, 2022

3 directores chilenos que llevan la batuta por el mundo

El Mercurio

Paolo Bortolameolli (40), Helmuth Reichel Silva (39) y Luis Toro Araya (27) son notables ejemplos de una brillante nueva generación de conductores nacionales que hoy destaca en importantes escenarios internacionales y con orquestas de trayectoria. Hablan de sus ambiciosos proyectos, de sus sueños y del futuro de la dirección en nuestro país. 
Maureen Lennon Zaninovic



Helmuth Reichel Silva y la ópera

Radicado en Alemania desde 2002, Helmuth Reichel Silva (39) es otra de las batutas jóvenes con mayor proyección internacional. Director titular de la Orquesta de la Universidad de Dresde, es el único artista chileno que ha logrado ser finalista en el prestigioso Concurso Besançon y, hasta antes de la pandemia, protagonizó una intensa agenda de presentaciones en Europa y Asia.

“Él ya se ha consolidado como una importante presencia dentro del contexto orquestal nacional. Su liderazgo y su alto compromiso por el desarrollo musical en el país lo han llevado a desarrollar paralelamente una labor pedagógica, en la cual hemos trabajado en forma conjunta, tanto en Chile como en Suiza. Admiro mucho su capacidad de exponer problemáticas de la dirección en un idioma lúcido y transparente, haciéndolo muy querido en la comunidad estudiantil”, señala a “Artes y Letras” Rodolfo Fischer, director musical de la Orquesta de Cámara de Valdivia y quien además imparte clases de dirección orquestal en Basel (Suiza)

Por estos días Reichel Silva se encuentra en Frutillar. En el Teatro del Lago conducirá el 9 y 10 de diciembre una versión reducida de la ópera “Pinocchio”, de la compositora Gloria Bruni.

“Esta es la primera ópera con producción completa que dirijo en Chile”, adelanta a través de un contacto telefónico desde la ciudad lacustre. Agrega que en lo musical estamos “ante una obra con muchos contrastes. Tiene segmentos que son, en el sentido positivo de la palabra, muy sencillos, pero en los momentos más conflictivos de la historia, la música se expande hasta llegar a la atonalidad y politonalidad. Se produce una intensidad armónica muy compleja”, manifiesta. Helmuth Reichel Silva continúa con su reflexión y dice que desde una mirada estilística, “es difícil clasificar a esta ópera. Hay una música que a veces roza la pureza infantil, pero también contiene otros aspectos que evidentemente son más modernos”.

Sobre sus influencias, confiesa su admiración hacia el letón Mariss Jansons (1943-2019), “quien fue director de la Orquesta de la Radio de Baviera. De hecho tuve la suerte de poder estar presente en muchos de sus ensayos con la orquesta. Fue una gran escuela para mí. Si tuviera que escoger uno, sería él. Pero al final uno va aprendiendo de muchos”, afirma.

Para lo que viene para el 2023, Helmuth Reichel Silva adelanta que retomará con más presencia sus compromisos con la Orquesta de la Universidad de Dresde y que quedaron inconclusos por la pandemia. “Ahora estamos abordando nuevo repertorio y las temporadas. Ese es un trabajo que me implica bastante dedicación, pero siempre hay espacio para otras orquestas alemanas. Estoy, además, en conversaciones para poder volver a Chile y, en 2024, ojalá dirigir en el Municipal de Santiago”.

También seguirá impartiendo clases en línea para un diplomado de dirección orquestal en la Universidad Alberto Hurtado. “Lo que falta en nuestro país es un buen programa de pregrado. Poder estudiar la carrera completa, como sí ocurre en Europa. Se está haciendo mucho, pero lo ideal sería contar con un programa de ocho semestres y para ello necesitamos buenos docentes en todas las ramas y con amor por la pedagogía”, concluye Helmuth Reichel Silva.




Paolo Bortolameolli atrapado por Gustav Mahler

Hace unos días Paolo Bortolameolli (40) vivió un imborrable estreno en la Ópera de París. El exbecado estrella de la Corporación Amigos del Municipal y de la Fundación Ibáñez Atkinson aún saborea su paso por uno de los legendarios coliseos líricos del mundo.

“Increíble. Fue un gran debut no solo en la Ópera de París, sino que también en ‘Tosca', de Puccini. Fueron 11 funciones y con un elenco impresionante; entre otros, Joseph Calleja como Mario Cavaradossi y Saioa Hernández como Floria Tosca”, cuenta el músico chileno que también es director asociado de la Orquesta Filarmónica de Los Angeles (LA Phil), en Estados Unidos, principal director invitado de la Orquesta Filarmónica de Santiago y batuta titular de la Orquesta Sinfónica Nacional Juvenil, esta última conjunto estrella de la Fundación de Orquestas Juveniles e Infantiles (FOJI) que lidera Miguel Farías.

Añade que lo que más le impresionó es que el edificio de La Bastilla tiene una capacidad de 2.745 butacas y “todas las funciones estaban llenas. ¡Fue emocionante ver tanta gente!”, dice instalado en un palco del histórico escenario de Agustinas.

Bortolameolli está de regreso en Chile porque de aquí a mediados de enero desplegará una agenda de actividades impresionante. Desde este martes y hasta el 11 de diciembre, en el Municipal de Santiago dirigirá a la Filarmónica en la Segunda Sinfonía “Resurrección” de Mahler y el 13 de enero, en el Teatro Caupolicán, junto a la Sinfónica Nacional Juvenil y con un inédito contingente de músicos invitados, protagonizará un hito en la historia musical con el estreno en Chile de la Octava Sinfonía de Mahler.

Este año, además, en un llamado de último minuto, el 7 de septiembre realizó un reemplazo y tuvo su debut en la Philarmonie de Berlín dirigiendo a la Orquesta de la Deutsche Oper de Berlín justamente con la Sinfonía “Resurrección” del compositor de Bohemia.

“¡Una locura! El director original se contagió con covid-19 y, a través de mi agente, me contactaron para ver si podía asumir este relevo. Además sabían que iba a dirigir a fin de año esta obra en Chile. En ese momento estaba en París y todo se dio para que pudiera aterrizar y en tiempo récord ensayé y dirigí a la orquesta y al coro. Fue una función bellísima y a teatro lleno también”, rememora. Añade que fue un sueño “debutar en este olimpo de la llamada música clásica. Un lugar muy místico y especial y con Mahler. Aún no me lo puedo creer”. El director comenta que el 2022 fue un año plagado de hitos; entre otros, por primera vez dirigió a la San Francisco Symphony y pisó el Gran Teatre del Liceu de Barcelona con ‘La flauta mágica” de Mozart, en una serie de funciones que alternó con la súper estrella de la dirección venezolana Gustavo Dudamel. “Estuve siete semanas en Barcelona y quedé enamorado de ese teatro. Me encantó. Quedó la sensación de que se hizo un muy buen trabajo y ojalá pueda volver en el futuro”, confiesa este artista exclusivo de la agencia Fidelo Arts, que también representa a Dudamel y al célebre conductor finés Esa-Pekka Salonen.

Siguiendo con otros importantes desafíos internacionales como director asociado de La Phil, adelanta que está pronto a cerrar un ciclo en la Costa Oeste de Estados Unidos. “En mayo concluye mi última temporada en este cargo. Fue una muy buena experiencia, pero mi carrera despegó en lo internacional y hoy las semanas que puedo dedicar a la Filarmónica de Los Angeles se reducen a proyectos específicos. Gustavo Dudamel ha sido una persona fundamental en mi carrera. Estoy en un momento más bien agridulce y lleno de nostalgia porque mi paso por esta agrupación fue inolvidable, pero es el momento de tomar vuelo propio. Todos los que han pasado por mi cargo, eso sí, mantienen una relación de por vida con esta institución”, manifiesta.

Una verdadera locura

En lo inmediato, Paolo Bortolameolli habla de su próximo compromiso en el Municipal: la Sinfonía “Resurrección” y que, según explica, está basada en textos del poeta Friedrich Gottlieb Klopstock con los que se encontró Mahler y se sirvió de ellos para dar forma al clímax de su obra. Considera que estamos “ante una composición extraordinaria. Siempre he dicho que es una de las piezas que te cambia la vida cuando la escuchas en vivo. Escucharla es impactante, pero escucharla en vivo es sobrecogedor. Es muy emotiva y al mismo tiempo muy teatral”. El principal director invitado de la Orquesta Filarmónica de Santiago continúa con su relato y destaca que el compositor nacido en 1860 no alcanzó a escribir una ópera, pero dirigió varios títulos líricos. “Ahí uno puede entender esa cercanía cotidiana con este mundo, con esa teatralidad y que puso de manera abstracta o literal en sus sinfonías. Todo el tiempo está contando una historia”, explica. Dice que su primer movimiento es una marcha fúnebre, el segundo es más sutil, “y luego el tercero, cuarto y quinto movimientos se pueden analizar como toda una concatenación que incluye el miedo a morir, el enfrentarse al llamado de Dios y, finalmente, el alma se desvanece y aparece la voz del coro que dice ‘levántate nuevamente que todo lo que has hecho ha valido la pena'. Se abre el cielo. Es una sinfonía muy profunda y bella”, declara. Para Bortoloameolli, por lo demás, abordar esta pieza es muy significativo porque desde 2019, con la Séptima Sinfonía de Mahler (Gala “El Mercurio”) que no se presentaba en el Teatro Municipal de Santiago. “Son muchos años de ausencia”, expresa.

A lo largo de su carrera, este músico chileno ha abordado con elogiosas críticas la creación de este compositor de Bohemia; entre otras, dirigió “La Canción de la Tierra”, junto a la Fundación Teatro a Mil. “Mi obsesión con Mahler tiene que ver con que es un artista muy completo en muchos sentidos. Protagonizó un momento bisagra muy especial no solo en la evolución de la música, sino también de la cultura y de la civilización. Se nota que fue el último eslabón de una tradición muy larga. Enamorado de la tradición, pero siempre desde el colapso, de la nostalgia rota. Musicalmente es muy rico. ¡Fascinante!”.

El 13 de enero, en el Teatro Caupolicán, dirigirá la Octava Sinfonía (también conocida como la Sinfonía de los mil). Sin duda estamos ante “palabras mayores” y como señala esta elogiada batuta, “el motivo real que nos impulsó con Miguel Farías, director ejecutivo de la FOJI, a emprender esta locura es que estamos convencidos de que es la obra más importante para celebrar los 30 años de una de las obras musicales más importantes de Chile: la Sinfónica Nacional Juvenil. Hoy podemos escalar el ‘Everest' de la música clásica y para ello tendremos a la conformación actual de este conjunto estrella más invitados, es decir, a numerosos músicos que pasaron por sus filas. Entre instrumentistas y coros, estamos hablando de 600 personas en escena”. Para él es un privilegio abordar “un himno permanente al amor y a la trascendencia de lo femenino. De hecho se la ha llegado a comparar con la Novena de Beethoven, por su canto a la humanidad”. Paolo Bortolameolli concluye que no “es solo un concierto. Es una celebración, una experiencia. Un triunfo de los talentos nacionales”.




Brillantes logros de Toro Araya

“Si Bortolameolli ya está alcanzando su consagración internacional, Luis Toro Araya, radicado en Zúrich, lo sigue a pasos agigantados: en 2021 y en menos de 20 días, fue finalista del premio para jóvenes directores Herbert von Karajan y uno de los ganadores del concurso internacional de dirección de Rotterdam”.

Son palabras de Gonzalo Saavedra, crítico de música de “El Mercurio”, a propósito de esta prometedora batuta (San Vicente de Tagua Tagua, 1995) que en mayo tuvo su debut al frente de la Orquesta de Cámara de Chile.

Rodolfo Fischer rememora que conoció a Toro Araya cuando aún era violinista en la Orquesta Sinfónica de Chile. “Me convenció inmediatamente como una presencia absolutamente natural en el podio, lo cual fue compartido con mi colega Johannes Schlaefli, su actual profesor en Zúrich. Hoy en día, ha pasado muchas de las vallas más complejas”.

Agrega que lo que más admira de él “es su foco y madurez musical, la cual no deja espacio a los aspectos más efímeros de la carrera, en una época en donde la capacidad de autopromoción pareciera estar un tanto sobrevalorada”.

Lo cierto es que su año ha estado pleno de logros. A inicios de junio concluyó la primera edición del certamen internacional Conducting Competition Rotterdam (Holanda) y Luis Toro Araya se impuso en dos categorías: ganó la Mejor Dirección de Ópera y el Premio del Público. Junto con ello —tras superar un proceso en el que participaron 108 aspirantes de todo el mundo—, este discípulo del concertino de la Sinfónica Alberto Dourthé, obtuvo el puesto de director asistente de la Orquesta Nacional de España. Suma y sigue porque estará en Los Angeles (California) en febrero y marzo del 2023, como parte del exclusivo programa Dudamel Fellows, del que también formó parte Paolo Bortolameolli. “Voy a tener que asistir a Gustavo Dudamel y a Zubin Mehta en la Tercera Sinfonía de Mahler y con LA Phil voy a tocar la suite ‘El pájaro de fuego' de Stravinsky. Es un honor haber sido seleccionado por Gustavo, uno de los directores más icónicos de nuestro tiempo. Él fue la primera batuta latinoamericana que rompió barreras”, revela a través de un contacto por Zoom desde Madrid, donde hoy conducirá la Orquesta Nacional de España en una selección de “Romeo y Julieta” de Prokófiev.

Al preguntarle por su balance del 2022, este músico de 27 años comenta que ha “sido una verdadera montaña rusa de emociones, con muchos viajes y experiencias diferentes. Estoy tranquilo y tomándome con calma todo lo que me está pasando. Los desafíos siguen apareciendo”, advierte este conductor que tiene su residencia en Suiza, aunque se traslada de manera regular hacia España. De hecho, hace un mes tuvo su debut en la Orquesta Sinfónica del Principado de Asturias. “Hubo una muy bonita conexión y sus integrantes aún recuerdan con gran cariño a quien fuera su director titular Maximiano Valdés”, expresa Luis Toro Araya, quien el 20 y 21 de octubre de 2023 tendrá su estreno en el Teatro Municipal de Santiago. Con la Filarmónica conducirá, entre otras piezas, la Obertura “Genoveva” de Schumann y la Sexta Sinfonía de Tchaikovsky.

“Este escenario sin duda es una las instituciones culturales más prestigiosas del país y la Filarmónica de Santiago es una orquesta que admiro y en especial cuando volvió a dirigirla el maestro Juan Pablo Izquierdo. Es un honor estar en esta temporada y con un repertorio que me acomoda mucho”, dice este profesional que cuenta con dos agencias que representan su ascendente carrera: Ibermúsica (España, Portugal y Latinoamérica) y Askonas Holt (resto del mundo).

Con la Orquesta Nacional de España también tiene compromisos relevantes para el 2023, que incluyen la asistencia del director titular de este conjunto, David Afkham, en la Séptima y la Octava de Mahler. “Es difícil incluirme en un catálogo, pero en los últimos años, por un tema de sonido y por lenguaje, siento más afinidad con compositores como Wagner, Mahler, Bruckner y Haydn. Además de música chilena del siglo XX y muchísima otra música que no se conoce tanto y que es más expresionista”.

Concluye que “la ópera también está en mis proyectos. El género lírico es una de mis grandes pasiones”, cierra Toro Araya.

jueves, junio 04, 2020

Transmiten La Pasión de Haydn con Bortolameolli


domingo, marzo 31, 2019

Paolo Bortolameolli: "Todo en Mahler colapsa"

Juan Antonio Muñoz H.
Artes y Letras
El Mercurio

El director chileno actual con mayor proyección y relevancia internacional se prepara para dirigir la Séptima Sinfonía de Mahler al frente de la Orquesta Filarmónica de Santiago, en la temporada de conciertos del Teatro Municipal y en la gala de "El Mercurio", prevista para el martes 7 de mayo.



La primera obra de Gustav Mahler que Paolo Bortolameolli escuchó en su vida fue la Primera Sinfonía, de una colección de "grandes clásicos" de la casa de su abuelo. Pero "el primer Mahler consciente" fue la Quinta. "Consciente porque ya sabía quién era Mahler y me venía preparando para ese primer encuentro", dice el joven director chileno.

Bortolameolli confiesa que en esto de escuchar música siempre vivió -tal como le ocurrió a Mahler- lo que él llama "períodos obsesivos":

"Si a los 7 años me emocionó la Quinta de Beethoven, los siguientes meses fueron de descubrir cada una de sus nueve sinfonías. Tuve mi período Richard Strauss con todos sus poemas sinfónicos y sus óperas 'Salomé' y 'Elektra', esto último muy motivado por mi mamá, Marcela Leñero, que siempre sintió fascinación por la historia y la música de 'Elektra'. Me ocurrió también con Wagner y esa obsesión por entenderlo me llevó a descubrir el estudio de un gran musicólogo inglés, Deryck Cook, que para mi sorpresa de aquellos días, era el mismo que se había aventurado en terminar la inconclusa Décima Sinfonía de Mahler. Por lo tanto, escuchar mi primer Mahler fue un acto programado. Recuerdo eso de decirme 'no, todavía no'. Hasta que llegó el día que decidí sería el momento de escucharlo con atención. Tenía 15 años, creo. No tan chico ya".

Descubrió varias cosas tras ese encuentro. "Lo primero fue una sensación casi de mareo", explica. "¡Era tanta información simultánea! Nunca había escuchado algo donde pasaran tantas cosas al mismo tiempo. Una sobreestimulación auditiva. Lo segundo fue cuán desbordada era esta música. Exagerada. Excesiva. ¡Y eso me fascinó! Y lo tercero es que, contrario a lo que había leído, no me resultó ser una música 'romántica'. Sí tal vez en el exceso, pero había algo en esa exacerbación que no me resultaba del todo romántico. Era otro el dejo de ese discurso y esa fue la gran clave para esta nueva obsesión".

-Una obsesión larga en su caso. ¿Puede imaginar hoy la vida sin Mahler? ¿O sería como que le arrancaran un brazo, el corazón?

"(Ríe) Eso suena muy operático y, en cierto modo, bastante mahleriano. Pero reconozco que es difícil imaginar mi mundo sonoro sin esta música. Siento que Mahler es la culminación y el comienzo de algo muy grande. En sus sinfonías podemos encontrar de forma evidente la acumulación de siglos de música. De sonidos, particularidades idiomáticas, formas y estructuras, maneras de desarrollar discursos musicales que se han adherido a un compositor que al mismo tiempo representa el colapso final de un sistema y tradición. Por eso en su música podemos oír cómo Mahler asimiló y decantó a Bach, a Beethoven, a Schubert, a Wagner, a Richard Strauss...".

-Tal vez por eso haya conseguido tanta resonancia en el público.

"Sí. Porque esta música recoge la herencia no para copiarla, sino para expandirla, agotarla y culminarla de tal forma que es también vehículo de combustión para abrir nuevos caminos. He descubierto que esa instintiva percepción de no encontrar esta música particularmente 'romántica' tenía que ver con que es música de una vigencia extraordinaria si se la atiende como la radiografía más elocuente de un colapso. Todo en Mahler colapsa. Cada gesto, cada exageración, cada fraseo infinito, cada transformación de un Ländler campesino, desde el de su Primera Sinfonía hasta el de la Novena, es eso. Un arranque casi gutural de una universalidad en metamorfosis".

"Mahler ensaya por ti"

En este acercamiento tan intenso, Bortolameolli ha podido reconocer rasgos de carácter y personalidad que lo acercan con Mahler. "Desde lo musical yo diría que lo excesivo me hace sentido. Digo desde lo musical porque mi personalidad fuera de la música no es particularmente excesiva. Pero la forma en que vivo lo que hago, la música, un ensayo, lo escrito en la partitura, un concierto, sí se acerca a esa conducta. A veces siento como si se me fuera la vida en un ensayo buscando la correcta articulación de una frase, un color, contrastes, etcétera, y para eso esta música resulta terreno de infinita fertilidad. Guardando con humildad las proporciones, pero cuando sabes cómo era Mahler en su día a día, descubres a un hombre completamente absorto en lo que hacía. Su vida era eso. Y lo puedo comprender perfectamente".

-¿Puede imaginar cómo sería un Mahler dirigido por el propio Mahler?

"Muchas veces me lo he preguntado. Sobre todo porque él era EL gran director de orquesta de su momento. Pero además porque su personalidad de intérprete obsesivo quedó plasmada en millones de detalles en sus partituras. Cuando uno ensaya Mahler, se da cuenta de que en realidad él está ensayando por ti. La mayoría de sus obras pasaron por años de revisiones, de las cuales surgían cambios, nuevas indicaciones, nuevas formas de pedir algo específico. Y todo esto era gracias a que él las dirigía. Entonces, cada corrección parte de su experiencia haciendo su música, ensayándola, escuchándola y ejecutándola. Seguramente verlo y escucharlo dirigir sería constatar cómo cada indicación escrita es consistente con esa exigente y particular concepción de su música".

-Es curioso que al haber incorporado Mahler tantas indicaciones a sus partituras haya tantas versiones tan distintas de una misma obra. El Mahler de Dudamel no tiene mucho que ver con el de Bernstein, el de Paavo Järvi, el de Barbirolli, el de Maazel, el de Nott, el de Abbado... ¿Tiene usted algún referente?

"No tengo UN referente. Y eso me encanta. Lo irónico de todo esto es que sí, Mahler se obsesionó hasta el límite con esto de escribir cada cosa que quería, pero justamente su música es tal vez la que más puntos de vista ha encontrado en la historia de la interpretación moderna. Es como si en cualquiera de sus partituras se manifestara de manera empírica que la interpretación es justamente eso: la subjetiva interpretación de información impresa. Por eso escuchar a Mahler siempre es un placer, ya que se es testigo de la íntima conversación de ese intérprete con Mahler".

Una noche transfigurada

-¿Qué piensa que ha motivado esto de que la Séptima de Mahler (titulada "La Canción de la Noche", estreno en Praga en 1908, aunque compuesta entre 1904 y 1905) sea considerada una sinfonía "desconcertante" e incluso "impopular".

"Creo que tiene que ver con considerar a Mahler como el último representante del romanticismo, y no el primer representante de la música del siglo XX. Ahí esta la clave para entender todo lo que ocurre con Mahler, desde la Séptima hasta el Adagio de la Décima. Hay una mirada consistente de cómo todo se desmorona. La tradición cae, el contexto sociopolítico está en decadencia, se desmoronan los antiguos regímenes, despierta la amenaza de inminentes conflictos mundiales, la psicología nos hace descubrir caminos antes insospechados a través del psicoanálisis, el cine ya lleva una década, etc. El mundo es otro. Es el mundo moderno al que podemos asociar nuestro presente. Era entonces de esperar que el arte fuera -como siempre ha sido- el gran vehículo que comunicaría muchos de estos sentimientos, sensaciones y opiniones, y que al hacerlo iría encontrando caminos, lenguajes, que no siempre coinciden con nuestra capacidad para comprenderlos en ese momento, pero que son una sensible y certera radiografía de ese instante. Digo esto sabiendo, por cierto, que hay muchos gestos, frases y armonías que se vinculan con sonoridades propiamente románticas".

-Se suele interpretar esta sinfonía como un viaje de la noche a la luz, como si se escenificara un triunfo. Esa es también una interpretación romántica...

"Sí y yo pienso que la 'lectura nocturna' de la Séptima se apega más a conceptos del siglo XIX. Para mí, es más una 'noche transfigurada', haciendo el alcance de nombre con la obra de Schönberg, porque si bien fue escrita en 1899 y su lenguaje es de un cromatismo propio de la era post wagneriana, ya existe esa idea de expresividad musical ad portas de un cambio radical. Se va sintiendo la mutación, la transfiguración. Schönberg muy pronto será quien guíe el camino al quiebre con la tonalidad, convirtiéndose en una de las figuras más relevantes del siglo XX. El dodecafonismo es su gran herencia, pero antes nos propuso el atonalismo libre, y antes, una búsqueda de un nuevo lenguaje. Un claro ejemplo es su primera Sinfonía de Cámara Op. 9, obra que estira bastante los límites de la tonalidad. Esa obra fue escrita en 1906 y estrenada en 1907. Cuando Schönberg escuchó la Séptima de Mahler, quedó asombrado por su música. Desde ese momento, Schönberg se convirtió en uno de los más fervientes defensores de la música de Mahler".

-En definitiva, entonces, ¿qué propone Mahler en la Séptima Sinfonía?

"Propone un viaje definitivo de despedida y transmutación. Un viaje enrevesado, lleno de contrastes, de luz y sombra, de sueños oníricos y pesadillas expresionistas, pero también de un distorsionado y casi enfermizo sentido del humor".

-¿Una obra, entonces, de personalidad múltiple...?

"Bueno, para mí el último movimiento solo se entiende desde una postura prácticamente esquizofrénica. Inestable, cambiante, sin aviso. Como si los primeros años del siglo XX fueran un paciente de avanzada personalidad múltiple con el cual uno intenta seguir una conversación 'lógica', pero fracasa rotundamente en el intento. Un paciente que vive de los recuerdos, pero ya todos están trastocados en la memoria y cada imagen se manifiesta más bien con impulsivos e impredecibles arrebatos. Estertores, incluso, donde cada cambio de carácter, tempo y textura se va haciendo cada vez más (aparentemente) incoherente".

-A su juicio, ¿cuándo una versión de la Séptima se convierte en un fiasco?

"Jajaja... No sé. Me imagino que no entendiendo ni atendiendo nada de lo anterior. Pero esto es solo lo que yo recojo de mi personal 'conversación' con Mahler".

ENCUENTROS EL MERCURIO

Este miércoles 3 de abril, a las 20:00 horas, en el Auditorio Transoceánica (Santa María 5888, Vitacura), "Encuentros El Mercurio" ha programado la sesión "La emoción de la música: un recorrido con el gran director de orquesta Paolo Bortolameolli". Valores: Socios Club de Lectores $8.000 / Público general $10.000

Venta de entradas: +56 22 7536363 y en Casas Club

sábado, enero 26, 2019

Paolo Bortolameolli firma como artista exclusivo de la agencia Fidelio Arts

Vidactual
El Mercurio





En los tiempos que corren, es vital para cualquier artista clásico estar vinculado con una agencia que pueda hacer contactos y conseguir contratos en los mejores teatros del mundo. El joven director chileno Paolo Bortolameolli (1982), de ascendente carrera a nivel internacional y actual asistente de la Orquesta Filarmónica de Los Angeles (USA), acaba de ser confirmado como parte del exclusivo roster de Fidelio Artists, una agencia boutique del mayor prestigio y que tiene la característica de mover solamente a cuatro artistas, incluido Bortolameolli.

Los otros son nada menos que Esa-Pekka Salonen (1958), Lionel Bringuier (1986) y Gustavo Dudamel (1981), tres de los directores más destacados del momento, cuyos nombres están en los grandes teatros del mundo y al frente de las mejores orquestas.

El finlandés Esa-Pekka Salonen es una batuta reconocida por la agudeza de su talento interpretativo y por su particular cercanía con la música del siglo XX. Es habitual verlo al frente de la Orquesta Filarmónica de Londres y la Filarmónica de Los Angeles; también compositor, sus obras "Floof" y "LA Variations" son consideradas clásicos contemporáneos. Él acaba de tener un éxito arrollador como director musical designado (asume en 2020) de la Sinfónica de San Francisco.

El francés Lionel Bringuier, que además es cellista y pianista, es un director que suele estar al frente de la Dresden Staatskapelle y la Royal Philharmonic Orchestra. Y Gustavo Dudamel, célebre incluso fuera del podio, es el director de la Orquesta Filarmónica de Los Ángeles y de la Orquesta Sinfónica Simón Bolívar.

Cabe destacar que Paolo Bortolameolli estará el martes 7 de mayo próximo al frente de la Orquesta Filarmónica, en la gala de "El Mercurio", conduciendo la Séptima Sinfonía de Mahler, un compositor del que es muy cercano y con cuyo poema sinfónico "La Canción de la Tierra" acaba de tener gran éxito en el festival Santiago a Mil.

Será parte del mismo roster al que pertenecen Gustavo Dudamel, Esa-Pekka Salonen y Lionel Bringuier.

sábado, septiembre 01, 2018

Paolo Bortolameolli: "Soy una radio prendida"

El Mercurio

Consumidor insaciable de música, amante de Richard Strauss, de Richard Wagner y de Alban Berg, y fascinado por la disonancia y por el acorde Re bemol Mayor, el joven director chileno cuenta aquí cómo llegó a la música y qué es lo que ha encontrado en ella. 

Juan Antonio Muñoz H.
"No quiero ser solo un director de podio. Creo que uno tiene que hacer más. Quiero desarrollar proyectos, influir en el desarrollo cultural, social y educativo, reinventar la música cada día. Quiero hacer todo lo posible para que en una o dos generaciones más el ir a conciertos sea común y no de nicho. ¿Por qué las audiencias de la música clásica no pueden ser masivas?". Así declaró Paolo Bortolameolli (1982), director musical chileno, tras ser escogido como director asistente de la Filarmónica de Los Ángeles. Entre giras con el titular de la orquesta, Gustavo Dudamel, e inmerso en partituras de Mahler, Shostakovich, Bernstein, Berg o Beethoven, el joven talento se proyecta como una voz nueva y fuerte, que piensa la música y la siente, y que espera abrir al máximo el arco sonoro suyo y el de su tiempo.

-¿Qué imagen relacionada con la música surge al evocar su infancia?

"Son dos. Primero mi abuelo, Sergio Leñero, el papá de mi mamá, que era abogado, pero que en el fondo era un músico. Componía, tocaba piano. Fantasiaba con ser director de orquesta. El tata siempre estaba tocando piano, sonatas de Beethoven, preludios de Chopin, Granados, obras de Manuel de Falla... Y yo ahí, debajo del piano, escuchando a mi abuelo tocar la Marcha Turca (Mozart). Esa es una memoria grabada. Me gustaba estar ahí, verle los pies en el pedal... La otra imagen es mi papá, Rodolfo, escuchando ópera. En su casa siempre se escuchaba música, sobre todo ópera, Verdi. Y de hecho mi papá fue el que me llevó de la mano al Municipal muchas veces. Siempre. El primer espectáculo que vi en el Municipal fue 'La Flauta Mágica'. Fue una experiencia 50 por ciento musical y 50 por ciento teatral. Yo quería conocer el escenario por atrás y fuimos, y quedé alucinado con ver cómo se hacía y cuán falso era todo tan de cerca. Me fue alucinante".

-¿Y qué gatilló la pasión?

"El primer impacto musical heavy fue a los siete años, cuando mi papá me llevó a escuchar la Quinta de Beethoven. Dirigía Michelangelo Veltri. Iba preparado. Mi papá me explicó la Quinta; lo que era un movimiento, lo que era una fuga... Habíamos escuchado mucho el último movimiento. Estábamos en el concierto y en la transición del tercero al cuarto movimiento, cuando todo se va a las penumbras y parten los violines y crece esta cosa enorme, me eché a llorar. Nunca antes había sentido una emoción así. Mi papá me tomó la mano y se puso a llorar también. Yo lo miré y literalmente le dije esto: 'No sé por qué estoy llorando si no es tristeza lo que siento'. Mi papá, que conocía a Veltri, me llevó a saludarlo. Cuando lo vi, me puse a llorar de nuevo. Veltri preguntaba qué sucedía. Cuando mi papá le contó, Veltri se emocionó también, me abrazó y me dijo 'bueno, por esto hacemos lo que hacemos'. Ese día me cambió la vida".

-¿Qué signos tuvo ese cambio?

"Me convertí en un consumidor fanático de música, de escuchar muchísima música, de ir al teatro Baquedano todos los viernes, a lo que fuera que tocaran. Iba no más, aunque no supiera el programa. Vivía yendo a la Feria del Disco a comprarme todo lo que estuviera al alcance de mi plata de mesada, o a la disquería Adagio, donde Sergio Gálvez encargaba los discos que no llegaban y que yo quería tener. A veces se demoraban meses. Me acuerdo cundo le pedí el Concierto 3 de Rachmaninoff tocado por Vladimir Horowitz: se demoró 5 meses, yo ya no podía más de la ansiedad. Una de las cosas que a mí me sorprende es no encontrar en los músicos ese mismo fanatismo. Muchos no escuchan música. Yo escucho mucha música y todos los días".

-Aunque es frecuente verlo al frente de obras románticas o clásicas, su espíritu tiendo a asociarlo más con la música del siglo XX. ¿Cómo entró ese virus?

"Creo que tiene que ver con la ópera. Es un recuerdo mío de cuando estaba un poco más grande. Fue muy potente. Lo que se escuchaba en la casa era Verdi y la Callas, también Bellini y Rossini. Y está bien, a mí me gustaba, pero no me trastornaba. La primera ópera que me trastornó -debo haber tenido como 12 años- fue 'Elektra'. Rayé. Caí en trance con 'Elektra' y de ella pasé a Wagner y me puse wagneriano. Era súper chico, pero me hizo tanto sentido: las disonancias, la tensión, incluso las cosas románticas que tiene. El reconocimiento de Orestes es de una belleza... Y esa frase que ella le canta a Agamenón. Es que Richard Strauss es magnífico. Mis tres óperas favoritas de la vida son 'Tristán e Isolda', 'Elektra' y 'Wozzeck'. Reconozco que soy un poco rayado. También ahí están 'Pársifal' y 'Pelléas et Mélisande', aunque son obras más teatrales; en cambio, yo puedo escuchar perfectamente 'Elektra' cuando voy caminando y me emociono igual. Ahora claro, cuando la veo en vivo, 'Elektra' es un mazazo, un combo tan potente que cuando termina uno no puede ni aplaudir, porque la información musical y dramática es demasiada. Es una ópera perfecta. De hecho me gusta más que 'Salomé', que también es una obra fantástica".

¿Existe la música?

-¿Sería imaginable para usted desligar la música de la experiencia de vivir?

"No. Realmente no. Imposible. Yo no sé si todo el mundo lo vive igual, pero yo la vida la veo a través de la música. Es como un prisma. Para mí la música es una manera de decodificar los códigos de la existencia, porque la música es más compleja y completa que los sonidos. No es solo un fenómeno acústico. Es una fotografía de un período, una radiografía de la psicología de una persona, obviamente también es el reflejo de la estética de una manera de entender el mundo socio políticamente, culturalmente. No porque uno ame con locura a Gustav Mahler significa que uno se quedó pegado en la Viena de comienzos de siglo XX o en el late Romanticism sino que es, a la vez, una ventana a la psicología de este personaje tan humano, con tantos temores e inseguridades, con tantas angustias que uno es capaz de reconocer. Cuando se escucha su música de esa manera, hace completo sentido eso de que la música no tiene un tiempo. Pero a la vez, también se puede entender la decadencia del vals, la Austria viniéndose abajo antes de la Primera Guerra, cómo la sensibilidad de un artista puede pronosticar lo que se viene a la vuelta de la esquina... La música puede ser tremendamente atemporal y temporal, y eso yo lo extrapolo a la cotidianeidad: así es el mundo, el mundo avanza y a la vez se estanca. Aunque parezca súper contradictorio, hay un desarrollo permanente unido a una pausa permanente".

-Como director, además, vive en esta locura de poder "hacer la música". Una suerte de nueva creación, lo que nos lleva a preguntas de índole metafísica.

"Tengo resuelta la divinidad a través del arte. Como todos los adolescentes, tuve una época de gran cuestionamiento religioso. De irme en contra del sistema. Creo que es algo que le ocurre a toda la gente que piensa. Es válido cuestionarse. Otros toman un camino determinado y no vuelven. Mi camino tuvo que ver con la música, con el arte, con descubrir en algún momento que la belleza como concepto y meta de la vida encerraba en sí misma un componente de divinidad que me era muy difícil encontrar en otra parte. Eso al punto de considerar hoy, a los 35 años, que el arte es el más alto logro de la humanidad. El hecho de ser capaces de generar belleza y también de emocionarnos con estímulos tan abstractos. Todavía no puedo entender por qué la música nos emociona como nos emociona si no significa nada. Cómo es que significa tanto algo que no significa nada. O no evidentemente, al menos. Cómo no voy a pensar que eso es divino. El arte para mí es una manifestación divina; el arte en sí mismo, la creación, no el artista".

-¿Porque surge independientemente de la persona que lo produce...?

"El arte se desprende del creador. El creador es el que lo genera y a través de procesos mucho más complejos que la mera intuición o inspiración. Yo sé cómo opera el cerebro de un compositor. Pero aun así, cuando ya el resultado fue, ese algo que después se convierte en un canal de estímulos estéticos que derivan en emoción estética, es algo que escapa de lo humano".

-¿Y cómo es que se logra esa comunicación? ¿Cómo desde el resultado logramos acceder a la emoción?

"La consecución del sonido debe transformarse en emoción para que comunique. Y ahí se encuentra con algo que está más allá de uno. El fenómeno musical, más encima, danza con el fenómeno de la percepción del tiempo y del espacio, porque el sonido es mientras suena y deja de sonar en ese instante mismo. Constatar eso es tremendo. Es lo mismo que cuando uno se pregunta qué es la existencia; si no es el pasado porque ya fue y no es el futuro porque no ha sido, entonces será el presente, pero el presente es un instante y siempre es pasado. Eso a uno lo vuelve loco. La música es exactamente igual. La música existe en una pre-creación conceptual en tu cerebro cuando conoces la obra y sabes lo que viene o cuando lees una partitura y también puedes anticiparte, pero finalmente es lo que es en el instante mismo. Ese convivir con eso, convivir con el tiempo y el espacio es algo increíble. Al mismo tiempo, los músicos tenemos esa cosa tan rara de que podemos palpar y manipular el tiempo. Porque podemos hacer un ritardando o un accelerando . Es la percepción del tempo , que es muy distinta de la percepción del tiempo cronológico. Cuando estás con la música, no eres capaz de saber a qué velocidad va el segundo. Vas con el tempo de la música. Todas esas cosas a mí me parecen increíbles".

-Pensando en la música, podríamos postular, entonces, que quizás todo existe y que quizás nada existe.

"Exacto. Y te das cuenta ahí, en el hecho musical, porque lo oyes. Avanza, es y nada queda. Ni antes ni después. Sin presente. Hay algo que desaparece y aparece a la vez. Me encanta eso. Me trastorna también. Uno como intérprete arma direcciones, genera hitos, tal frase va hacia una parte, todo camina para un lado... Salvo, claro, en la música minimalista, aunque, filosóficamente hablando, la música minimalista es como un mantra que persigue, a través de la repetición, desprenderse del estado de conciencia del tiempo. Me gusta ese concepto: es buena idea que no persiga un clímax".

Un acorde luminoso

-¿Y qué sucede con la capacidad evocadora de la música?

"Yo estoy todo el día escuchando música en mi cabeza. Realmente. Soy una radio prendida. Por suerte no me molesta. Es fascinante que uno pueda escuchar algo que no está sonando. Eso nos sucede a todos. Es hermoso que la música sea un componente esencial de la existencia, que sea el soundtrack de la vida".

-Y termina por ser un complemento del propio cuerpo, del organismo.

"Sí. Absolutamente. Nace de tu organismo y vive en él. El cuerpo incorpora la música. Ahí tenemos la reiteración del ritmo y por qué el ritmo es uno de los parámetros musicales más naturales. Como seres vivos, somos ritmo y canto; está en nuestro origen. Y esa cosa tan misteriosa de la necesidad del canto para comunicarse con una deidad".

-¿Qué sonido siente que lo representa más?

"Difícil decir. Por una parte está la fascinación por la disonancia -pues la disonancia sí me representa-; me gusta la segunda menor, la séptima mayor, el tritono... Siempre disfruto mucho de un sonido que no es esperado y que termina por ser la consonancia más aliviante que existe. Por ejemplo, hay un pasaje en el 'Wozzeck' que yo amo. Es lo más simple del mundo. En medio de la atonalidad del conflicto, en un momento Wozzeck habla con Marie y le entrega el dinero para el hijo de ambos. Es un momento muy breve, de mucha nobleza en el gesto y ese es el único en que toda esa disonancia y toda esa cacofonía se silencia, y por debajo hay un sutil Do Mayor que suena puro. ¡Es bellísimo! Nunca la consonancia sonó más consonante. Ese tipo de cosas también me representan. Hay un acorde que me encanta y no sé si es por cómo suena o por cómo se toca: el Re bemol Mayor. De hecho, en la universidad tenía la idea de hacer una tesis sobre qué era el Re bemol Mayor en la historia de la música; empecé a encontrar tantos ejemplos que de alguna manera se parecían, como que el Re bemol Mayor en Chopin tenía la misma característica de nobleza de sonido aterciopelado que tiene en Debussy, que lo usa en el 'Preludio a la siesta de un fauno' y cuando sale el sol en 'El Mar'. El Nocturno más hermoso de Chopin está en Re bemol Mayor. Hay algo ahí. El Re bemol Mayor es un acorde de muchísima luz, no de una luz que encandila sino una luz aterciopelada, verdosa".

Mañana, domingo 2 de septiembre, en el Teatro de CorpArtes, a las 17:00 horas, Paolo Bortolameolli dirige a la Orquesta Sinfónica Nacional Juvenil en la obertura "Egmont", de Beethoven, y la Sinfonía 1 de Mahler.

domingo, agosto 05, 2018

Concierto debut en el Hollywood Bowl: Los Angeles Times elogia a Paolo Bortolameolli

El Mercurio

El crítico de Los Angeles Times publicó una positiva reseña del concierto debut del director chileno en el famoso escenario californiano, con la Filarmónica de Los Angeles, el jueves pasado. Rick Schultz destacó su técnica y que su estilo de dirección "fue cálidamente expresivo y, cuando era necesario, dramático". "La entrega de Bortolameolli fue afectiva e inteligentemente estructurada", sentenció.

miércoles, agosto 09, 2017

Paolo Bortolameolli: "Enfocar la apreciación artística desde el elitismo intelectual segrega"

El Mercurio

Figura musical La joven batuta chilena da un gran salto en su carrera.

A punto de cumplir 35 años de edad, el músico chileno se convierte en director asistente de Gustavo Dudamel. Aquí, analiza este desafío, defiende una educación que genere más preguntas que respuestas y alerta sobre los peligros del esnobismo a la hora de renovar las audiencias.  

Romina de la Sotta Donoso 

El 25 de septiembre, Paolo Bortolameolli cumplirá 35 años. Y justo al día siguiente Gustavo Dudamel dará inicio a la temporada 2017-2018 de la Filarmónica de Los Angeles. Ese día, además, el joven músico chileno asumirá como director asistente de esa orquesta a la que todos llaman LA Phil. Lo eligió directamente Dudamel, y el cargo dura un año renovable.

La estrella venezolana premió así el trabajo que Bortolameolli hizo entre enero y mayo, en el programa "Dudamel Fellowship", pasantía que lo convirtió en el primer chileno en dirigir a la Filarmónica de Los Angeles, nada menos que en el Walt Disney Concert Hall.

Esto sucede, además, en el mejor momento de la Filarmónica de Los Angeles. The New York Times la acaba de calificar como "la orquesta más importante de Estados Unidos", y la revista New Yorker decretó que su importancia y su influencia son "el hecho más relevante de los últimos 25 años de la vida orquestal estadounidense".

El nombramiento solo tiene un precedente en nuestra historia musical: cuando Juan Pablo Izquierdo se convirtió en director asistente de Leonard Bernstein en la Filarmónica de Nueva York, en 1966.
Bortolameolli está consciente de la oportunidad que tiene entre manos: "Ser parte de unas de las orquestas más importantes de la actualidad es un escenario soñado. Se aprende de todo. De repertorio, de trabajar con artistas excepcionales y con una orquesta de lujo, de estar en un ritmo de trabajo muy exigente, de ver cómo una orquesta se reinventa cada día, de cómo enamoran a su público una y otra vez, pero además de estar en una ciudad muy activa y diversa".

En su pasantía ya vivió por dentro ese ritmo: "Los ensayos pueden comenzar un miércoles y, dos días después, la función sale increíble. Y son programas muy difíciles, uno distinto cada semana".

Junto con tener estudiado y preparado todo el repertorio que la orquesta programe, para cumplir su rol de cover -de Dudamel y de las batutas invitadas-, Bortolameolli también tendrá responsabilidades exclusivas: preparar a la orquesta en "Mass" de Bernstein, para celebrar en 2018 el centenario del compositor estadounidense, y en "La Canción de la Tierra", de Mahler, que se presentará con una puesta en escena de Teatro Cinema. También acompañará a la LA Phil en su gira a Europa del próximo año y, además, dirigirá algunos conciertos, con desafíos tan atractivos como preparar con el propio Esa-Pekka Salonen una obra del finés.

El gran salto

La Filarmónica de Los Angeles hoy está en el centro de la cultura norteamericana. Gracias a las titularidades previas de André Previn y Esa-Pekka Salonen, Dudamel recibió en 2009 una orquesta que funciona como reloj, se adapta a todo repertorio, y se vincula con el arte actual, comisionando y estrenando obras.

Dudamel, por su parte, ha revitalizado el romance con el público californiano con su carisma y personalidad musical. Y siendo él mismo el mayor fruto de "El Sistema", está replicando en pequeña escala el milagro venezolano a través del Programa YOLA, que ya cuenta con 800 jóvenes músicos. Bortolameolli también participará en ese programa estrella.

Los números de la LA Phil son tan buenos que hace poco la Filarmónica de Nueva York "levantó" a Debora Borda, su CEO (directora ejecutiva).

"La clave del éxito y la trascendencia que está logrando la Filarmónica de Los Angeles está en su mirada temeraria respecto de la innovación y el riesgo. Toman una idea y la hacen. Prueban, experimentan, desarman formatos y ofrecen alternativas. Hace poco, por ejemplo, presentaron un recital de Lieder de Schubert intercalado con lecturas escenificadas de Samuel Beckett. ¡Y funcionó! Y lo mismo se hará con 'La Canción de la Tierra'; la creatividad, innovación y talento de los conceptos visuales y poéticos de la compañía chilena Teatro Cinema complementarán la música de Mahler", dice Bortolameolli.

Y da fe de la pasión que viven Los Angeles y su orquesta. Lo grafica con una anécdota: estaban tocando la Sinfonía "Trágica" de Schubert, cuando al terminar el primer movimiento se oye desde la galería un grito muy entusiasta. "Era un grito de concierto de Rock. Dudamel se salió de protocolo e hizo un gesto en el aire con el puño apretado en señal de aprobación. Los más puristas dirán que todo esto es una falta de respeto, pero yo lo rescato: la música clásica es sublime, pero lo que la enaltece no es nuestra actitud altiva y parsimoniosa, sino el cómo la vivimos intensamente. Cómo dejamos que este lenguaje entre y nos afecte sin que el proceso se acerque más a lo restrictivo que a la exultación", asegura.

-¿Cómo es trabajar tan cerca de Hollywood? ¿Van estrellas a los conciertos?
"Sí, van y es de lo más natural. Por ejemplo, Chris Martin, de Coldplay, que es amigo de Gustavo Dudamel. Él se comporta como un espectador cualquiera, fascinado con la música clásica. Le preguntó a la violinista Lisa Batiashvili cómo memoriza las notas del Concierto de Tchaikovsky, y también habló conmigo".

El problema del elitismo

El debut profesional de Bortolameolli fue con la Filarmónica de Santiago, a fines de 2013. Dirigió "La Consagración de la Primavera", de Stravinsky, para celebrar los cien años de esa obra capital. Como hubo un incendio en el Teatro Municipal, los conciertos se hicieron en el Teatro Caupolicán y el resultado fueron más de 3.500 asistentes, en su mayoría jóvenes.

Un mes antes, y mientras era estudiante en el Conservatorio Peabody, en Baltimore -previamente también estudió en Yale-, el chileno lideró el innovador proyecto "Rite/Now". Les encargó a ocho compositores nuevos episodios musicales inspirados en "La Consagración", que luego ensambló y estrenó con cien músicos en vivo.

Después de la Filarmónica, Bortolameolli fue invitado por cada orquesta del país: Sinfónica U. de Concepción, Orquesta Usach, Sinfónica de Chile, Orquesta de Cámara de Chile, Sinfónica Nacional Juvenil, Sinfónica Estudiantil Metropolitana, Filarmónica de Temuco, Clásica del Maule, Sinfónica U. de La Serena y Solístico de Santiago, en ese orden. Y con la mayoría ha repetido, varias veces.

"Una de las cosas que más contento me tienen de mi relación musical con Chile es la relación con los músicos de cada orquesta. Tienen gran energía y son muy colaboradores, algo que es impagable, porque la música se hace con los músicos. Esa premisa parece tan evidente, pero en el mundo profesional existen carreras que se mueven en la órbita de lo administrativo, de los agentes, de la venta de entradas. Es cierto que la música también es un negocio, ¡pero por sobre todo, y primero que nada, es música! Todo lo demás es secundario si no existe esa entrega artística, esa búsqueda de la belleza. En la dirección de orquesta lo sabes cuando logras la comunicación; cuando eres uno más en un gran grupo que busca hacer música de cámara; escucharse, leer entre líneas de una partitura. No puedes plantearte tu rol como una especie de jefe, sino como alguien que despierte en todos los demás esa voluntad de ir hacia la misma meta. Y eso lo siento en Chile con todos los músicos con los que he trabajado, y por eso solo siento agradecimiento y entusiasmo por seguir colaborando juntos", dice.

-¿Cómo ve la escena orquestal chilena?
"Creo que vive un excelente momento. Hay una nueva generación de músicos ávidos por oportunidades. Jóvenes, muy talentosos y cada vez mejor formados; con más repertorio en su cabeza y conscientes de estar persiguiendo un resultado artístico. Han sido de suma trascendencia para eso los aportes de la Fundación de Orquestas Juveniles e Infantiles, los Amigos del Teatro Municipal y la Fundación Ibáñez-Atkinson. Me siento honrado de ser parte de esta generación. Talento hay, y de buen nivel; ahora deben sumarse más apoyos para dar un paso cuantitativo en el desarrollo cultural y musical de Chile".

-¿Y qué destacaría de David del Pino, quien hizo el primer curso de dirección orquestal y además de haber sido profesor suyo también lo fue de Víctor Hugo Toro, que es titular en Campinas, y Francisco Núñez, titular en La Serena?
"David del Pino ha sido un nombre fundamental para toda una generación de directores chilenos. En ese momento era una locura intentar esto, y él nos ofreció un excelente camino. Es un gran formador, entusiasta y entregado a sus alumnos".

-¿Cuáles son sus referentes internacionales?
"Me gusta Andris Nelsons, admiro su natural musicalidad. Admiro también a Gustavo Dudamel. No es solo su carisma; tiene una sabiduría natural al enfrentar un ensayo, maneja a la orquesta con gran inteligencia emocional y comunica sus ideas musicales con soltura. Se aprende mucho de él. Y en un plano muy distinto admiro mucho a Roger Norrington, por su concepto del sonido y del fraseo, ¡que es tremendo! Eso con respecto a los vivos, porque como gran referente tengo a Nikolaus Harnoncourt, por su concepto de la música, su pensamiento y su aporte como artista".

-¿Y entre los chilenos?
"Siempre he admirado y respetado a los maestros Juan Pablo Izquierdo y Maximiano Valdés. Crecí escuchando sus conciertos, sus óperas; son carreras que servían de inspiración y guía. Y de la generación más nueva me entusiasma pensar en lo que llegará a hacer la nueva camada de Sebastián Camaño, Eduardo Browne Salinas, Christian Lorca y Leonardo Carvajal. Son muy talentosos".

-¿Cuál cree que es la mejor herramienta para frenar el envejecimiento del público y generar nuevas audiencias?
"Necesitamos conectarnos con el público, derribar murallas y entusiasmar desde nuestro entusiasmo. Quienes dedicamos nuestra vida a la música clásica tuvimos la fortuna de descubrir algo que despierta pasiones tan fuertes como los deportes. El problema está en que se sigue enfocando la apreciación artística desde el elitismo intelectual, y esa visión segrega. Al mismo tiempo me parece inconcebible que la educación musical ya no esté en el colegio. Claro, si miramos cómo era enseñada la música en el pasado, tocando 'Fray Jacobo' en una flauta dulce desafinada, es bastante pobre el aporte. Pero hoy en día, con tantos estudios neurocientíficos que prueban de forma irrebatible el aporte al desarrollo neuronal, cognitivo, motor, a la capacidad de disociación de actividades simultáneas y al desarrollo de aspectos de la personalidad como el trabajo en grupo, resulta inexplicable su exclusión o que se la considere una actividad de recreación. La música y el arte son pilares fundamentales de cada sociedad. Nadie debería sentirse un extranjero en un teatro o un museo. El arte es un lenguaje universal que está ahí, al alcance de la humanidad".

Faceta educativa

Conscientes del gran potencial de las redes sociales y del atractivo pedagógico de los formatos audiovisuales, Paolo Bortolameolli y Gonzalo Saavedra, periodista, profesor en la UC y crítico de "El Mercurio", han desarrollado el proyecto "Ponle Pausa". Son cápsulas audiovisuales para entusiasmar a cualquier persona con el fenómeno musical. "Y por esa filosofía que tenemos los dos, cada guión está planteado desde ese discurso casi eufórico de alguien que te va mostrando aspectos de la música que tal vez no son evidentes de buenas a primeras. Es una suerte de: '¡Mira, escucha este acorde! ¡Fíjate cómo ese silencio provoca expectativas! o ¡Escucha cómo los violines se están 'riendo'! En vez de entregar respuestas, queremos generar preguntas", explica el director.

Las primeras ocho cápsulas están alojadas en el canal de la Fundación CorpArtes, entidad que junto con la Fundación Ibáñez-Atkinson apoyaron una primera etapa del proyecto. Actualmente Bortolameolli y Saavedra están evaluando nuevas alianzas para una nueva etapa.

Bortolameolli reside en Boston, pero acaba de dirigir a la Sinfónica de Rosario, y ahora comenzará un intenso trabajo en Chile. Conducirá la Cuarta de Mahler con la Sinfónica Nacional Juvenil y la Primera de Beethoven con la Sinfónica Estudiantil Metropolitana. "Además, con Solístico de Santiago presentaremos las dos Sinfonías de Cámara de Schoenberg y estrenos de los chilenos Luis Saglie, Manuel Segura y Aaron Pereira", detalla. Luego será jurado en el concurso para jóvenes pianistas "Toca el Cielo", de Radio Beethoven. En octubre y noviembre irá dos veces a la Sinfónica de Concepción, para dirigir la Cuarta de Beethoven, "Variaciones sobre un tema de Paganini" de Rachmaninov y la Quinta de Shostakovich. Y en octubre debutará en España. Su itinerario está en el sitio Paolobortolameolli.com.

"La LA Phil es una orquesta de un nivel increíble, con un sonido muy propio donde se notan el oficio, la experiencia y el tiempo tocando juntos. Además, es muy dúctil".
"A los 15 años, cuando yo era estudiante de dirección, uno miraba para arriba a la Filarmónica y la Sinfónica, y listo. Hoy puedes ir a un concierto de la Sinfónica Nacional Juvenil y salir más contento que del Teatro Municipal. Es alucinante".

 "Este nombramiento es muy importante"

"Cada vez que invitamos a Paolo Bortolameolli a la Orquesta de Cámara de Chile, los músicos quedaron muy contentos con él. Este nombramiento en Los Angeles es muy importante, porque él estará en todos los ensayos, con una orquesta de nivel mundial, y con programas distintos todas las semanas, lo que ampliará mucho su repertorio. Así me sucedió a mí en la Filarmónica de Nueva York, tenía que asistir a la orquesta y bajo una presión enorme, porque si no sabes la música, te echan nomás. Será un gran aliciente para Paolo trabajar con un director que ha tenido un éxito mundial muy grande, como es Gustavo Dudamel, y estar allá le dará además un contacto con una red internacional".
Juan Pablo Izquierdo, Premio Nacional de Música 2012

"Él es solo talento, mérito y futuro"
"He seguido muy de cerca la carrera de Paolo Bortolameolli, y me parece una persona dotada de un talento extraordinario. Aborda el repertorio orquestal con un conocimiento muy profundo, con mucho respeto, y por eso le ofrecimos dirigir una obra compleja y muy difícil para una persona joven como es 'La Consagración de la Primavera', de Stravinsky, con la cual debutó con la Filarmónica de Santiago. El resultado fue extraordinario; los músicos y el público estaban contentos y él no demostró fallas, ni fisuras; fue súper contundente. De ahí para adelante su carrera ha sido subir y subir. No me sorprende lo de Los Angeles; las cosas se han dado como tenían que darse. Él es solo talento, mérito y futuro".
Andrés Rodríguez, ex director del Teatro Municipal de Santiago

"Tiene la inteligencia para aprovechar la oportunidad"
"Conozco a Paolo Bortolameolli desde que era un excelente alumno de piano en la UC. Ya en ese tiempo él sentía que su real vocación era la dirección orquestal, pero el conocimiento del repertorio pianístico le dio una impronta que no todos los directores tienen. Valoro en él su rigor, su carisma y su facilidad para relacionarse con los músicos, que respetan su autoridad musical a pesar de su juventud. El trabajo con Dudamel es un espaldarazo enorme, pero no todos tienen la inteligencia para aprovechar la oportunidad y construir una carrera. Bortolameolli la tiene de sobra y con sus notables condiciones debería imponerse en un mundo despiadadamente competitivo".
Jaime Donoso, músico, ex decano de Artes UC y crítico musical de "El Mercurio".

viernes, julio 28, 2017

Paolo Bortolameolli asume como director asistente de Gustavo Dudamel

El Mercurio

El músico chileno de 34 años trabajará con la Filarmónica de Los Angeles, que hoy es considerada la orquesta más importante de Estados Unidos. "Es un honor y puede ser un gran comienzo", dice.  

Romina de la Sotta Donoso 

Una nueva etapa en su carrera está por vivir Paolo Bortolameolli (1982), pues ayer fue nombrado director asistente de Gustavo Dudamel en la Filarmónica de Los Angeles.

Hay que retroceder más de medio siglo para encontrar un acontecimiento equivalente, cuando Juan Pablo Izquierdo se convirtió en director asistente de Leonard Bernstein en la Filarmónica de Nueva York.

-¿Cómo se toma esta responsabilidad?
"Es un honor. El maestro Juan Pablo Izquierdo hizo historia al ser asistente de la Filarmónica de Nueva York, y se convirtió en un referente para la música chilena. Desde luego, lo que perdura es su legado y lo que ha hecho en tantos significativos años de carrera. Me emociona imaginar que este puede ser también un gran comienzo para seguir creciendo como músico y aportar lo que más pueda a mi país y al desarrollo de la cultura, dentro y fuera de Chile".

Bortolameolli responde desde Rosario, Argentina, donde dará un concierto la próxima semana. "Lo tomo como el privilegio de poder trabajar junto a un equipo humano, profesional y artístico excepcional", agrega.

La decisión fue tomada tras los excelentes resultados que tuvo entre enero y mayo, durante su pasantía en el programa "Dudamel Fellowship". Así fue como debutó, en febrero, en el Walt Disney Concert Hall, convirtiéndose en el primer chileno en dirigir a la Filarmónica de Los Angeles.

La experiencia, dice, fue enriquecedora, y destaca el nivel extraordinario de esa orquesta, que actualmente es reconocida como la más importante de Estados Unidos por su alta convocatoria, su renovación del repertorio, su exploración de nuevos formatos, su compromiso con la música actual y sus programas educativos. Una labor que se ha potenciado con el magnético atractivo de Dudamel, toda una estrella mundial.

Además de resaltar que como Dudamel Fellow trabajó con músicos como Emanuel Ax, Yuja Wang, Lisa Batiashvili, Thomas Ádes y Steven Isserlis, aclara que "fue importante el apoyo y respaldo que me dio Dudamel, que derivó en que fuera elegido y recomendado, con la acogida de los músicos y administración, para este puesto".

-¿Cuáles serán sus obligaciones como director asistente en la LA Phil?
"Preparar a la orquesta para ciertos programas, incluídos 'Mass' de Bernstein y 'La canción de la tierra' de Mahler, que será con la puesta en escena de Teatro Cinema; ser cover conductor de todos los directores que me toquen en mi período; acompañar a la orquesta en su gira por Estados Unidos y Europa en 2018; dirigir una obra de Esa-Pekka Salonen en la temporada Symphony for Youth, y trabajar con el programa de orquestas juveniles YOLA".

El cargo es para la temporada 2017-2018, que parte en septiembre, y es renovable.

Impacto en su carrera

Para dimensionar el impacto que puede tener el nombramiento en la carrera del chileno basta recordar que la anterior directora asistente elegida por Dudamel fue Mirga Gra?inyté-Tyla (1986), en 2014. Año y medio después, la Sinfónica de la Ciudad de Birmingham la nombró su directora titular, es decir, sucesora de Simon Rattle y Andris Nelsons. La música lituana también fue Dudamel Fellow .

"El impacto en mi crecimiento artístico será inmenso. Esta orquesta marca tendencia en cuanto al presente y al futuro de la música clásica", dice, y destaca que "el maestro Dudamel ha sido tremendamente generoso y receptivo. Mantiene una fluida comunicación conmigo; demuestra su interés en el desarrollo de mi carrera y comparte su visión desde su excepcional experiencia".

Después de haber trabajado como director invitado en residencia de la YOA en el Teatro del Lago, Bortolameolli volverá a Chile en agosto y en octubre. Tiene compromisos con la Sinfónica Nacional Juvenil, la Sinfónica Estudiantil Metropolitana, Solístico de Santiago y la Sinfónica U. de Concepción. Además, debutará en España.