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sábado, junio 06, 2026

Victoria Oakley, CEO mundial del gremio: La inglesa que vino a defender la industria discográfica del impacto de la IA

Victoria Oakley estudió diplomacia en Inglaterra, trabajó en Google y ahora dirige Ifpi. Cristián Carvallo


 El Mercurio

Cuenta que detrás del streaming , el vinilo es el formato más importante para los jóvenes, ya que les permite una conexión con sus artistas favoritos.

Por Sottovia Jara

Victoria Oakley, presidenta global del gremio que reúne a varios de los sellos discográficos más importantes del mundo, la International Federation of the Phonographic Industry (Ifpi), vino a Chile justo en medio de un debate surgido al alero del proyecto de Reconstrucción Nacional. Se trataba del polémico artículo 8, mediante el cual el Gobierno proponía liberar del pago de derechos de autor, por obras utilizadas para entrenamiento de inteligencia artificial (IA), a los dueños de plataformas. En la Cámara de Diputados no hubo respaldo.

“Estamos en contacto con muchos gobiernos alrededor del mundo y nos hemos dado cuenta de que varios gobiernos han retrocedido en tratar de establecer estas excepciones. Más recientemente en el Reino Unido, y en Australia. Y también aquí en Chile, lo que es una buena noticia”, comenta.

El argumento: “Si queremos tener buena música producida por humanos, producida por IA o producida por una combinación de los dos, necesitas comenzar teniendo buen contenido. Y si no pagamos por eso y no le damos el valor que tiene o que merece, entonces, si eso se devalúa, no va a haber interés en que la gente haga música o que sea artista o que produzca estos contenidos”.

Si bien el mercado local de consumidores de contenidos musicales es pequeño en el país, crece a tasas superiores a la media mundial. El streaming en Chile es preponderante, con casi US$ 85 millones, un 70% del total de ventas. El segundo lugar es el vinilo (crece a tasas cercanas al 40%), afirma Oakley. El fenómeno del vinilo ocurre pese a que sus principales compradores, los millennials, sean de una generación que con suerte nació con el CD, cuando era el formato estrella. La clave de ese comportamiento, indica la diplomática británica de carrera (49, casada en segundas nupcias, con cinco hijos “between us”, señala), es que los vinilos son más un objeto de atesoramiento físico de colección para estos jóvenes, que siguen escuchando preponderantemente sus canciones favoritas a través del streaming.

Sabe muy bien cómo opera la industria, como también Google, donde trabajó durante unos cuatro años, en lo que podría considerarse el “lado oscuro de la fuerza”, asiente, riendo, al ser consultada por este tema.

Su banda preferida son las Spice Girls, dice, porque, a su juicio, es el primer conjunto que no “habla en sus canciones acerca de conseguir un marido”.

martes, diciembre 16, 2025

Live Nation: las expansivas cifras del nuevo controlador del Movistar Arena

La concesión del Movistar Arena tiene fecha de caducidad el 4 de septiembre de 2026. Podría haber una negociación con el MOP para prolongar dicha operación o lanzarse una licitación en donde Live Nation Entertainment tendría que competir con una propuesta.


El Mercurio 

La firma de producción norteamericana facturó un 11% más en el tercer cuarto del año, y prevé un cierre de ejercicio con más de 160 millones de aficionados (entradas vendidas).

EyN

La demanda por los espectáculos en vivo sigue creciendo a pasos agigantados a nivel mundial y explica, en parte, el apetito de un gigante del negocio de los conciertos como Live Nation por expandir su giro en Chile, más allá de la distribución de tickets con su subsidiaria Ticketmaster.

Fue justamente esta sociedad la que usó el líder del entretenimiento en vivo a nivel mundial para adquirir el control de la concesionaria de Movistar Arena, el recinto techado más grande del país, con la compra del control de la operación del lugar al grupo Hiller (liderado por Peter Hiller). Hace unos días, la concesionaria informó la adquisición vía un hecho esencial enviado a la Comisión para el Mercado Financiero (CMF). Hiller en todo caso seguirá siendo socio. Su hijo Daniel Hiller fue nombrado como parte del nuevo directorio configurado posterior a la transacción.

Solo la evolución de los ingresos de Live Nation, que durante el tercer cuarto del año crecieron 11%, alcanzando los US$ 8.500 millones a nivel global, explica el interés por invertir en el rubro. La estrategia de la norteamericana se enfoca en la infraestructura, recintos y ticketing, según señala la web de industriamusical.com.

Nuevos recintos

Michael Rapino, presidente y director ejecutivo de la compañía, se refirió en términos positivos al desempeño de la industria durante el semestre en dicho reporte. “La fuerte demanda de los fans impulsó otro trimestre récord, ya que seguimos atrayendo a más fans a más espectáculos a nivel mundial. Con estos impulsos, 2026 tendrá un comienzo sólido, con un aumento de dos dígitos en nuestra cartera de espectáculos en grandes recintos y mayores ventas para estos espectáculos. Al mismo tiempo, seguimos invirtiendo en nuevos recintos para expandir el mercado, crear empleos y ofrecer a los artistas aún más formas de llegar a los fans, lo que posiciona a Live Nation en una trayectoria clara para un crecimiento de dos dígitos en los ingresos operativos y el AOI (ingreso operativo ajustado) este año, y para mantener este nivel de crecimiento durante los próximos años”.

Asimismo, señala el informe, el gasto de los fans en estos lugares de reunión se mantiene sólido, “con un crecimiento continuo en nuestros anfiteatros, que aumentó un 8%, y en los principales festivales (más de 100.000 fans), que aumentaron un 6%, en lo que va de año”.

Las ventas de entradas para los conciertos de Live Nation en 2025 (a octubre) se elevaron un 4% hasta alcanzar los 150 millones de fans, con una previsión de aproximadamente 160 millones de fans para todo el año.

Durante octubre, en tanto, el negocio continuó mostrando una fuerte demanda, con un ritmo de venta de entradas superior al del año pasado, lo que impulsó una aceleración en el crecimiento de aficionados en el cuarto trimestre en plazas cerradas (estadios, teatros y clubes), indica el reporte financiero de la compañía.

Agrega que el crecimiento continúa siendo liderado por los mercados internacionales en que participa, donde el número de fans va camino a superar la cifra de Estados Unidos por primera vez.

Ticketmaster, en tanto, sumó 26,5 millones de entradas netas para nuevos clientes, superando ya las nuevas entradas netas de todo el año 2024.

En la región, Live Nation Entertainment, que en 2009 se fusionó con Ticketmaster, opera recintos emblemáticos como el Luna Park de Buenos Aires y el Vive Claro de Bogotá.

Tiene como apuesta desarrollar una veintena de nuevos centros de espectáculos, según han señalado sus máximos ejecutivos. Lo anterior, atendido a la creciente demanda por asistencia a espectáculos en vivo, en donde incluso se ha elevado el volumen de shows que han debido impulsar fuera de lugares operados por ellos.

En Perú construirá el Lima Music Arena, se anunció en octubre. El recinto tendrá una capacidad para más de 18.000 personas.

Ganancias del Movistar Arena crecen a dos dígitos

La sociedad concesionaria del Movistar Arena (Arena Bicentenario) registró utilidades después de impuestos por $4.213 millones durante el ejercicio 2024, un 26% por sobre los $3.348 millones en ganancias obtenidas en 2023.

Los ingresos también crecieron en el período, pues totalizaron $14.236 millones en enero-diciembre del año pasado, es decir, un 13% mayores a los $12.628 millones del ejercicio previo.

La capacidad del Movistar Arena es de 15.500 personas, considerando butacas, cancha y boxes. Su sponsor principal es Movistar.

En cuanto a la concesión, esta tiene fecha de término el 4 de septiembre de 2026, luego que el MOP prolongara su duración en 24 meses, atendido el efecto negativo que causó la pandemia debido a las restricciones que impuso el aforo durante la emergencia.

Movistar Arena, ubicado en el Parque O´Higgins, comuna de Santiago, recibe más de 1,5 millones de visitantes por año, siendo el recinto techado con mayor asistencia en Latinoamérica y el cuarto a nivel mundial, según señala su página web.

lunes, septiembre 30, 2024

Dentro de la batalla legal de 621 millones de dólares por el 'alma de Internet'



 Rolling Stone

Las principales discográficas han demandado a la biblioteca en línea "Internet Archive" por miles de grabaciones antiguas, planteando la pregunta: ¿Quién es dueño del pasado?

Por Jon Blistein

Ilustración de Lars Leetaru


En la antigua capilla de una antigua iglesia de la Ciencia Cristiana en San Francisco, el sol de la tarde se cuela por las ventanas y varios servidores gigantes están trabajando arduamente. Las altas torres negras ocupan dos grandes nichos y sus ventiladores emiten un zumbido industrial sereno mientras las luces azules parpadean. Cada parpadeo, dice el hombre a cargo de esta operación, Brewster Kahle, es un mecenas virtual de la enorme biblioteca digital llamada Internet Archive .

Al otro lado de la sala, cerca de donde estaría el púlpito, se encuentra una escultura de monitores de computadora viejos, rojos y gruesos que muestran páginas web pasadas: una instantánea de la World Wide Web en 1997 y la entrada más antigua a la enorme colección digital del Internet Archive. 

Pero son las estatuas, alineadas contra las paredes y en los bancos, las que llaman la atención. Cientos de réplicas en miniatura de empleados pasados ​​y presentes de Internet Archive. Tres más llegaron ayer, me cuenta Kahle, de 63 años, el otoño pasado mientras señala la suya. Las gafas de montura metálica de la estatua hacen juego con las suyas; el pelo blanco, sin embargo, es más apretado y rizado que los mechones que rodean su cabeza real, lo que le da un aspecto un poco parecido al Doc Brown de Regreso al futuro . La estatua de Kahle lleva un libro en una mano y un ratón de ordenador en la otra, este último extendido como una ofrenda. 

“Aquí nadie gana dinero, ¿no?”, dice Kahle. “Así que uno hace esto por alguna otra razón. ¿Por qué lo hace? Porque quiere estar orgulloso de lo que hace”.

Me pregunto qué hay que hacer para ganar una estatua.

“Tienes que trabajar en el Archivo durante tres años”, responde Kahle, quien fundó el Archivo como una organización sin fines de lucro en 1996. “Tienes que dedicar tu tiempo a hacer un servicio público. Ah, ¿te lo dije?”, añade como comentario casual. “Las grandes discográficas están tratando de destruirnos”. 

Para muchos, Internet Archive es una especie de santuario: un vestigio de una Internet pasada de moda, construida sobre la apertura y el acceso, una destacada empresa de Silicon Valley interesada no en la financiación de series o en el valor para los accionistas, sino en la preservación de cualquier fragmento de registro cultural que pueda conseguir. Pero para las corporaciones y las personas que poseen los derechos de autor de grandes porciones de ese registro, Internet Archive es como un barco pirata repleto de botín digital. Dos demandas judiciales han llevado estas tensiones latentes desde hace tiempo a los tribunales y a la conciencia pública, con repercusiones financieras de cientos de millones que podrían hacer caer la mayor biblioteca de Internet.


“La Biblioteca de Alejandría para la era digital”

Antes de fundar Internet Archive, Kahle trabajó como científico informático y realizó importantes contribuciones a la informática personal y a los inicios de Internet durante los años ochenta y noventa.

En el caso del Archivo, afirma, “la idea era construir la Biblioteca de Alejandría para la era digital, para crear un acceso universal a todo el conocimiento”.

El Archivo es más conocido por su conservación de las extensiones efímeras de la World Wide Web, a las que se puede acceder a través de su motor de búsqueda y archivo único en su tipo, Wayback Machine. Pero ésta es sólo una faceta de su colección: en colaboración con museos, bibliotecas y donantes y colaboradores individuales, el Archivo ha reunido más de 145 petabytes de material (si usted tomara más de 4.000 fotografías digitales cada día durante el resto de su vida, podría acabar con 1 petabyte). Gran parte de este material está obsoleto o fuera de catálogo: libros, microfilmes y microfichas, software antiguo, videojuegos, cintas VHS poco conocidas, programas de noticias de televisión, programas de radio históricos y cientos de miles de grabaciones de conciertos. 

“Es una biblioteca de investigación. Está ahí para registrar y poner a disposición una versión precisa del pasado”, afirma Kahle. “De lo contrario, terminaremos con un mundo al estilo de George Orwell, donde el pasado puede ser manipulado y borrado”.

Pero esta obra ha irritado durante mucho tiempo a una de las fuerzas más poderosas de los Estados Unidos (los titulares de derechos) y la amenaza de demandas por derechos de autor siempre ha estado presente en el Archivo. Lawrence Lessig, el experto legal y aliado del Archivo, incluso predijo que Kahle terminaría en los tribunales en una entrevista con el New York Times en 2001 , días después del lanzamiento de Wayback Machine. 

Pasaron casi dos décadas, durante las cuales el Archivo enfrentó ocasionalmente desafíos legales menores, pero Lessig tenía razón. En junio de 2020, varias editoriales de libros demandaron al Archivo de Internet tras el lanzamiento de su Biblioteca Nacional de Emergencia en tiempos de pandemia, que puso su colección de libros escaneados a disposición para préstamo de forma gratuita y sin restricciones en medio de los cierres de escuelas, universidades y bibliotecas. Las editoriales alegaron una infracción masiva e intencionada de los derechos de autor y obtuvieron un juicio sumario en los tribunales inferiores en marzo pasado. (El Archivo apeló, pero perdió nuevamente a principios de este mes).

El mismo día en que se anunció el acuerdo del tribunal de distrito en agosto de 2023, un grupo de clientes de la industria musical, liderados por los principales sellos discográficos Universal Music Group y Sony Music, presentaron su propia demanda por infracción de derechos de autor por otro proyecto del Archivo, el Gran Proyecto 78 : un esfuerzo sin precedentes para digitalizar discos de 78 rpm, los obsoletos discos de goma laca que surgieron en la década de 1890 y siguieron siendo el formato dominante para grabaciones de audio hasta que el vinilo los superó en las décadas de 1940 y 1950.

El Great 78 Project se autodenomina un “proyecto comunitario para la preservación, investigación y descubrimiento de discos de 78 rpm”; las discográficas, en su demanda , lo llaman una “tienda de discos ilegal”. Afirman que la disponibilidad de estos discos de 78 rpm digitalizados constituye un “robo al por mayor de generaciones de música”, y que la “preservación y la investigación” se utilizan como una “cortina de humo”. Además, argumentan que el proyecto “socava el valor” de las grabaciones originales y “desplaza” las transmisiones autorizadas que realmente generan regalías e ingresos.

Los abogados de las discográficas enviaron solicitudes de entrevistas a la Asociación de la Industria Discográfica de Estados Unidos (RIAA), que se negó a hacer comentarios para este artículo. Ken Doroshow, director jurídico de la RIAA, dijo anteriormente que la demanda tenía como objetivo abordar "la infracción a escala industrial de algunas de las grabaciones más emblemáticas jamás realizadas". 

Si quieres explorar las antiguas y extrañas extensiones de la historia del sonido grabado, no hay mejor recurso que el Great 78 Project. Para construirlo, Internet Archive contrató los servicios del experto en conservación de audio George Blood, cuyo equipo ha digitalizado y subido (con metadatos detallados) más de 400.000 grabaciones desde 2017. Haz clic, filtra por año, género, idioma y encontrarás un rollo infinito de discos, la mayoría publicados por sellos discográficos que ya no existen, como Victor, Vocalion, Edison, Oriole, Okeh y Brunswick, con sus etiquetas frontales fotografiadas y dispuestas en una cuadrícula, cada una de las cuales conduce a una página web con una copia directa de la grabación. Una melodía folk, de blues o country, una joya perdida del jazz o un pequeño éxito de big band, un fragmento de comedia yiddish, una ópera húngara, un tango argentino, una polca, un foxtrot, un gospel, himnos o incluso simplemente el sonido de una persona riendo porque eso era lo que la gente quería oír cuando fue posible grabar una voz humana. 

Blood, que también aparece como acusado en la demanda, considera que esta “preservación del registro cultural” es uno de los “grandes logros” del Gran Proyecto 78. “Probablemente el 95 por ciento o más de este contenido no está disponible en ninguna parte”, le dice a Rolling Stone. “Ya sean sellos pequeños o ediciones oscuras, se han perdido en el tiempo”. 

De estos cientos de miles de grabaciones, las discográficas presentaron una demanda por la subida de 4.142 (una demanda enmendada de principios de este año añadió 1.393 grabaciones a las 2.749 iniciales). La mayoría son de artistas reconocidos cuya música todavía está ampliamente disponible: Billie Holiday, Louis Armstrong, Elvis Presley, Chuck Berry, Hank Williams, Frank Sinatra, Benny Goodman, Ernest Tubb y Peggy Lee (estas grabaciones ya no están disponibles en el Great 78 Project, según Kahle). Los posibles daños son asombrosos: 150.000 dólares por grabación (el máximo legal por un incidente de infracción), con un posible total de más de 621 millones de dólares. Si las discográficas ganan, con una sentencia lo suficientemente amplia, podría acabar con Internet Archive. (La acción más reciente en el caso fue una sesión de mediación privada entre las partes a principios de esta semana. En la actualidad, el caso está avanzando y la fase de descubrimiento está programada para durar hasta la mayor parte de 2025). 

Encima de la puerta de entrada a la oficina de Kahle hay un cartel en la calle: Librarian Place. Con un tono autocrítico, Kahle enumera algunos de los logros que cuelgan de su pared: “Estoy en el Salón de la Fama de Internet, en la Academia Estadounidense de las Artes y las Ciencias, en la Sociedad Estadounidense de Anticuarios”. Sin perder el ritmo, se maravilla ante la nueva distinción que parecen haberle impuesto estas demandas: “Y de repente estamos derribando al capitalismo”. 


“La apertura es el camino a seguir”

Kahle creció en Scarsdale, Nueva York, hijo de un ingeniero mecánico que le inculcó un espíritu de posguerra: “Puedes construir cosas , puedes intentar mejorarlas”, que más tarde se fusionó con el idealismo hippie cuando Kahle estudió ingeniería y ciencias de la computación en el MIT a fines de los años setenta y principios de los ochenta. Kahle reforzó sus estudios con cursos de historia, budismo y bibliotecología, incluso cuando muchos de sus compañeros del MIT trataban las humanidades como una clase de gimnasia.

Kahle estaba enamorado de las bibliotecas, y estas le sirvieron de base para sus dos principales contribuciones a la era temprana de Internet. En los años ochenta, se incorporó a la empresa de supercomputadoras Thinking Machines, donde ayudó a desarrollar el servidor de información de área amplia (WAIS), un sistema de publicación en línea y un motor de búsqueda que imitaban la forma en que la gente hacía preguntas a los bibliotecarios. Su siguiente empresa, Alexa Internet, fundada en 1996, recibió el nombre de la Biblioteca de Alejandría y rastreó la web en busca de información para crear un catálogo cuasi-fichero para Internet. 

Durante nuestras conversaciones, Kahle menciona una variedad de textos del siglo XX, como “Como podemos pensar”, Computer Lib/Dream Machines, Practical Digital Libraries, todos los cuales evocan visiones similares de un futuro donde la información y las personas se liberan a través de la tecnología y las bibliotecas. Kahle creía que Internet podía reemplazar el mundo en el que él creció, donde la información estaba confinada a unos pocos canales de televisión, libros de texto y periódicos. Ese era un “juego de muy pocos ganadores”, le gusta decir. Quería hacer un juego con muchos. 

Cuando WAIS se convirtió en una empresa independiente a principios de los años noventa, Kahle tuvo la oportunidad de desarrollarla más junto con Steve Jobs en NeXT, pero éste la rechazó. Jobs, dice Kahle, “no estaba interesado” en desarrollar WAIS con herramientas de búsqueda que estuvieran completamente abiertas al público. 

“La apertura es el camino a seguir”, dice Kahle, “aunque no me haga tan rico, porque ¿a quién le importa hacerse rico? ¿Cómo podemos lograr que haya muchos escritores, editores, libreros y bibliotecas que tengan sus propios nichos? ¿Cómo podemos lograr que haya una relación de muchos a muchos a muchos, sin ningún punto central de control?”

Kahle se hizo rico de todos modos. WAIS se vendió a AOL por 15 millones de dólares en 1995. Y Amazon, encantada con las capacidades de rastreo web de Alexa, la compró por 250 millones de dólares en acciones en 1999. (Como parte del acuerdo, Amazon acordó seguir donando esos rastreos web al Internet Archive para su conservación.) 

Aunque los ideales de Kahle nunca flaquearon, sus creaciones fueron absorbidas por un gigante de Silicon Valley que se alimentaba de todo lo que era antitético a su visión de una Internet abierta: modelos publicitarios, mercados de capitales demenciales y el “veneno” definitivo (como él lo llama), el poder monopólico. Así fue como se lograron controles estrictos sobre la información, encerrada tras muros de pago altísimos. Un juego de pocos ganadores. 

“Hemos tomado la promesa de Internet y la hemos defraudado”, dice Kahle. “Convencimos a la gente (yo era una de ellas) de que volcara sus pantallas para responder preguntas”.

Así, mientras Internet se movía sin rumbo, Kahle cogió sus millones y su brillantez y construyó su bastión. Y aunque desdeñó la sed de sangre hipercapitalista de Silicon Valley, siguió abrazando su búsqueda temeraria, a veces descuidada, de un objetivo. Para hacer crecer el Internet Archive, eso significó andar con rodeos y tocar los límites de la ley de derechos de autor, aunque para los detractores del Archivo, esto a menudo parecía una flagrante indiferencia.

En su demanda, las discográficas criticaron al Archivo por su “largo historial de oposición, lucha e ignorancia de la ley de derechos de autor, proclamando que su fanatismo sirve al bien público. En realidad, los demandados no son más que infractores masivos”.

Aun así, “servir al bien público” pareció otorgarle al Archivo cierta libertad de acción. Jessica Litman, profesora de la Facultad de Derecho de la Universidad de Michigan y experta en derechos de autor, señala que Wayback Machine pudo sortear grandes obstáculos porque “se convirtió en un recurso muy bien aceptado” y nadie más (incluida la Biblioteca del Congreso) estaba dispuesto a invertir el dinero, o asumir el riesgo de los derechos de autor, para indexar la web. 

Cuando los titulares de derechos exigían que se eliminara algo, Internet Archive lo hacía: “Siempre con respeto y en diálogo”, dice Kahle. A veces se llegaba a un compromiso, como en 2005, cuando Internet Archive y Grateful Dead encontraron una solución para mantener disponibles las innumerables grabaciones de conciertos de la banda en el “Live Music Archive”.

En una conferencia de 2019, Kahle compartió una especie de filosofía de derechos de autor. “Intenten no hacer que otras personas sientan que se están aprovechando de ellas”, dijo a la multitud. “Si eso no sucede, no vendrán a por ustedes. Si sienten que se están aprovechando de ellas, les lanzarán cosas, como abogados… Creo que simplemente debemos proceder y hacer lo correcto. No hagan cosas que huelan mal”. 

Pero para muchos, Internet Archive siempre ha sido un mal lugar. “Ese es el problema con Brewster”, dice Neil Turkewitz, ex vicepresidente ejecutivo internacional de la RIAA. “Es la arrogancia que emana de Silicon Valley, y él la tiene a raudales: uno puede crear sus propias leyes que determinen sus normas de conducta si tiene un ideal superior”.

Dennis Spragg, director de los archivos de Glenn Miller y coordinador de licencias del patrimonio, dice pintorescamente que se abstendrá de utilizar la palabra “ladrón” para describir las actividades del Archivo, porque “es un término que implica un juicio de valor”. En su lugar, se decide por un descriptor legal ficticio en latín: “ Habeas grabus . En otras palabras: lo tengo, lo agarro”. 

“Han tocado la fibra sensible de mucha gente”, añade. “Y hay movimientos entre los titulares de derechos para ser más duros con ellos”.

Una demanda por 621 millones de dólares es complicada, y tanto Turkewitz como Christiane Kinney, abogada de la industria musical y especialista en derechos de autor, creen que las discográficas tienen un caso claro y cerrado. Apenas hay una “disputa fáctica”, sostiene Turkewitz. “Es un caso sencillo de derechos de autor sobre reproducción y distribución… centrado en los discos que están en el catálogo [de las discográficas], que se distribuyen y están disponibles comercialmente”. 

Kinney está de acuerdo: “Hablan mucho, pero la realidad es que, ¿cuándo no escuchamos “White Christmas” de Bing Crosby?”

En el caso de Internet Archive, la noción de uso justo (exenciones legales que permiten a las personas utilizar obras protegidas por derechos de autor si el propósito se considera suficientemente “transformador” o “educativo”) está sobre la mesa; pero ese argumento no logró convencer a los tribunales inferiores en el caso de las editoriales. La Ley de Derechos de Autor también otorga a las bibliotecas y archivos cierto margen de maniobra para reproducir y distribuir obras protegidas, pero hay debates sobre si Internet Archive, a pesar de sus afirmaciones, es una biblioteca o simplemente un centro de distribución en línea. (En el caso de las editoriales, el tribunal de apelaciones sostuvo que “la IA no cumple las funciones tradicionales de una biblioteca”).

Litman sugiere que las discográficas tendrán que demostrar que las grabaciones que alberga Internet Archive son las mismas que las discográficas están vendiendo actualmente. “Creo que es un argumento difícil de sostener”, dice. “Me sorprendería que no hubieran conseguido nuevos registros de derechos de autor para esas grabaciones. Lo que están explotando es una versión remasterizada de las grabaciones más antiguas. Y lo que está transmitiendo Internet Archive son las grabaciones originales, de muy baja fidelidad”. Por ejemplo, el registro de una recopilación de Count Basie de 1995, On the Upbeat, contiene dos canciones en la demanda (“Every Tub” y “One O'Clock Jump”) y afirma que la demanda es por “Nuevo material: recopilación y remezcla”.

Jennie Rose Halperin, bibliotecaria y directora del grupo de defensa Library Futures (que presentó un escrito amicus curiae en nombre del Archivo en el caso de los editores de libros), se hace eco de este sentimiento: “Asumir que escuchar un disco de 78 rpm en línea con todos esos rasguños y crujidos es lo mismo que ir a Spotify y escuchar una canción de Frank Sinatra es, francamente, un argumento engañoso”. 


“Demasiado importante para dejarlo en manos de estas corporaciones”

En el vestíbulo del Internet Archive, una vitrina muestra la historia de la palabra escrita en un lado (desde las tablillas cuneiformes hasta los ordenadores portátiles) y la historia del sonido grabado en el otro (desde los cilindros Edison hasta los MP3). En el medio hay una máquina parlante Victor de 1927. Kahle me pregunta si alguna vez he oído un disco de 78 rpm tocado en un fonógrafo mecánico. No lo he oído, así que coge un disco de una pequeña pila, lo coloca en el tocadiscos y fija una aguja nueva en la aguja. Me indica que gire la manivela del lateral hasta que empiece a ofrecer resistencia. Cuando lo hace, Kahle acciona un interruptor, el tocadiscos gira y la pequeña flecha del velocímetro de rpm avanza lentamente hacia el 78. La aguja toca la laca y empieza a bailar de un lado a otro en el surco, empujando el aire a través de un diafragma para amplificar el sonido. 

El disco, “Concerto Boogie” de 1947 del Tommy Edwards Trio, es una versión jazzera del Concierto para piano en la menor de Edvard Grieg de 1868. Después de una severa introducción de piano, el bajo y la guitarra se mueven hacia un ritmo exuberante, bobo y ebrio de gimlet. De pie frente a la icónica y floreciente trompa de Victor Talking Machine, muestro una sonrisa de alegría y estupefacción. No porque “Concerto Boogie” sea la mejor canción que jamás haya escuchado (sin ofender al Tommy Edwards Trio); simplemente nunca había escuchado música de esta manera, donde cada nota crujiente golpea tu cara con una ráfaga de aire. Me he parado frente a subwoofers mientras resoplaban y resoplaban; he sentido el bajo vibrando a través de mi cuerpo. Pero esto es diferente, un soplo del pasado. 

Los setenta y ocho han sido esenciales, si no invaluables, para la preservación del sonido de principios del siglo XX. En las mejores circunstancias, un proyecto de restauración o preservación de audio utiliza una grabación maestra (la cinta original, el archivo digital o, como era el caso a principios del siglo XX, una placa de metal) en la que se grabó por primera vez la canción. Pero pocas de esas placas de metal sobreviven hoy en día. (Paramount Records, el destacado sello de jazz y blues que publicó la música de Ma Rainey, Blind Lemon Jefferson y Charley Patton, cerró durante la Depresión y vendió muchos de sus masters como chatarra).

Durante los años cincuenta se fabricaron nuevos discos de 78 rpm, pero las discográficas solían evitar la tarea de preservar esos discos más antiguos y la asumían particulares. Cuando Columbia Records publicó la histórica colección de Robert Johnson de 1961, King of the Delta Blues Singers, no sacó las grabaciones de su propia bóveda meticulosamente cuidada: se encontraron algunas placas maestras de metal en una fábrica, pero la mayoría de las canciones procedían de discos de 78 rpm de las colecciones personales de dos empleados de Columbia.

Los coleccionistas individuales también fueron esenciales para el crecimiento del Gran Proyecto 78, desde los 70.000 discos donados por el coleccionista danés Leif Druedahl hasta los discos adicionales donados por varias instituciones y bibliotecas.

David Leonard, presidente de la Biblioteca Pública de Boston, que donó una gran parte de su colección de sonido fuera de circulación desde hacía mucho tiempo, recuerda los “elogios y comentarios” de los amantes de la música y los oyentes nostálgicos que llegaron cuando la colección se puso en marcha. 

Las discográficas se ocupan de gran parte de la música antigua, especialmente si sigue siendo rentable, como las 4.000 grabaciones por las que están demandando al Archivo. Pero Nathan Georgitis, director ejecutivo de la Asociación para las Colecciones de Sonidos Grabados, una organización sin fines de lucro dedicada al estudio y la preservación de grabaciones de sonido, sostiene que las compañías discográficas también tienen una forma de "dejar ir el contenido". Alude al infame incendio de 2008 en Universal Studios (un "gran percance con su bóveda"), que destruyó un almacén lleno de material audiovisual de archivo. Y señala que ARSC y algunas discográficas en ocasiones se han encontrado en desacuerdo sobre "cómo gestionar adecuadamente las colecciones de grabaciones de sonido, ya sea para el beneficio de la historia y la ilustración de la humanidad o, ya sabes, para obtener un beneficio económico". 

Lew Tucker, informático y colega de Kahle, entiende las repercusiones de esas consideraciones. Su padre, Tommy Tucker, fue un exitoso director de big band en los años treinta y cuarenta, que se ganaba la vida principalmente en la carretera, pero grabó cientos de canciones e incluso consiguió algunos éxitos menores en la radio. Es probable que la mayoría de esas grabaciones sean ahora propiedad de Universal y Sony, pero no es fácil encontrarlas en CD o en streaming. 

“No hay ningún interés comercial”, admite Tucker sobre la música de su padre. “Pero está todo bajo llave, nadie puede oírlo”.

Encontrará cientos de grabaciones de Tommy Tucker en el Great 78 Project, pero ninguna de ellas forma parte de la demanda. “Por eso la conservación y el archivo son demasiado importantes como para dejarlos en manos de estas corporaciones que no ven la manera de monetizarlos”, dice Tucker. “Brewster no los está monetizando”. 

El Gran Proyecto 78 fue diseñado, en última instancia, para Tommy Tuckers y los “Concerto Boogie”. Si bien los coleccionistas de 78 contribuyeron a su creación, es un contrapunto fundamental para su búsqueda frecuente de los discos más raros del mundo. “Es la cola larga lo que la gente quería”, dice Kahle. “Querían saber: ‘¿Cómo sonaba Estados Unidos?’ No solo buscamos las cosas que la gente escuchaba, sino la forma en que las escuchaba”.

Y el Internet Archive probablemente podría haber hecho exactamente esto y nunca haber enfrentado una demanda de 621 millones de dólares. Esto se debe a que la Ley de Modernización de la Música de 2018 estableció reglas que permiten a las personas compartir la plétora de grabaciones realizadas antes de 1972 que no están disponibles, para transmisión o venta, a través de canales oficiales. Reglas que, por ejemplo, una biblioteca de Internet sin fines de lucro podría seguir si quisiera digitalizar discos de 78 rpm que contuvieran pistas que nunca encontraría en Spotify. No se les permitiría monetizar esas grabaciones y tendrían que realizar una "búsqueda razonable y de buena fe" para asegurarse de que el titular original de los derechos no estuviera ganando dinero con ellas. Pero, si lo hicieran, luego presentaran una notificación ante la Oficina de Derechos de Autor, esperaran 90 días y nadie se opusiera, serían libres de compartir.

De hecho, Internet Archive se apresuró a utilizar estas reglas para añadir una gran cantidad de vinilos descatalogados a su biblioteca. Su colección “Unlocked Recordings” cuenta ahora con más de 23.000 artículos y afirma de forma destacada que se realizó una “búsqueda razonable” para determinar que no estaban disponibles comercialmente. 

Pero las discográficas, en su demanda, sostienen que no se realizó ninguna búsqueda similar para el Great 78 Project, lo que, en su opinión, es una prueba de que Internet Archive conocía las reglas y las ignoró deliberadamente. (También rechazaron la afirmación de Internet Archive sobre la “Colección desbloqueada”, diciendo que nunca presentó una notificación a la Oficina de Derechos de Autor para ninguna grabación, e incluso albergó grabaciones de Paul McCartney, Jimi Hendrix y Nina Simone en un momento dado; si esas grabaciones estaban disponibles, parece que fueron eliminadas).

Kahle insiste en que si las discográficas hubieran dicho: “Oye, es tan importante que nadie pueda conseguir ese Benny Goodman 78”, Internet Archive “habría trabajado con ellos”. La RIAA incluso se puso en contacto con él en 2020 sobre una posible infracción del Great 78 Project, y aunque Kahle defendió el esfuerzo en respuesta, también dijo que eliminarían cualquier título específico si las discográficas lo solicitaran. No se produjo tal solicitud, solo la demanda tres años después. 

Pero las discográficas argumentan que, esta vez, no era su responsabilidad entregar al Archivo esa lista ni los avisos de eliminación de derechos de autor. Incluso Litman, una gran admiradora del Internet Archive, cree que puede haber sido “negligente” al no seguir esas reglas. La Ley de Modernización de la Música “requería que [el Archivo] pasara por algunos obstáculos, y no lo hizo”, dice. 

Hablo de esto con Kahle por primera vez en el vestíbulo del Archivo, frente a la máquina parlante Victor, donde está introduciendo una moneda en una máquina de discos eléctrica roja de los años 40. Pulso un botón para poner una melodía de Benny Goodman, pero la máquina es quisquillosa y, en su lugar, pone “The Frim Fram Sauce” de Louis Armstrong y Ella Fitzgerald, una de las grabaciones supuestamente violadas del Great 78 Project.

Menciono una presentación en la que Kahle explicó cómo el Archivo comprobaba si las cintas VHS que estaba conservando estaban disponibles comercialmente en DVD. ¿Se tomaron medidas similares para los discos de 78 rpm?

“En el caso de los LP y los CD, eso es exactamente lo que hacemos”, afirma. “En el caso de los 78, preguntamos por ahí, tratamos con muchos coleccionistas y simplemente nos dijeron que no era un problema”. (En un correo electrónico, Kahle señala además que el Gran Proyecto 78 “es anterior a la MMA” y que “los sellos discográficos lo sabían”).

Pero hay una manera aún más directa y obvia de hacer esta pregunta que no requiere conocimiento de la bizantina ley de derechos de autor de Estados Unidos. ¿Por qué Internet Archive no se lo pensó dos veces antes de poner a disposición en línea de forma gratuita una canción como “The Frim Fram Sauce” o “White Christmas” de Bing Crosby (el sencillo más popular de todos los tiempos)? ¿No hubo ninguna preocupación ni siquiera por un éxito de Frank Sinatra en 78?

Por unos momentos, solo se escuchan los vigorosos instrumentos de viento de Bob Haggart y su orquesta. “No fue un problema”, dice Kahle después de un momento. “Hablamos con la gente, no fue un problema”.

Cuando lo menciono nuevamente más tarde, Kahle argumenta que los discos de 78 rpm están “obsoletos” y que hicieron “transcripciones fieles de discos de 78 rpm que no han estado a la venta durante 50 a 70 años… No tienen nada que ver con lo que obtendrías en Spotify. La gente va a Spotify para encontrar cosas que disfruta [escuchar]. Cuando quiero escuchar discos de 78 rpm, escucho el maravilloso trabajo de Jack White…” y ahora se ha levantado de su sillón reclinable, ha salido de su oficina, ha estado hurgando y ha regresado con la lujosa caja recopilatoria Rise and Fall of Paramount Records de Third Man , con sus pistas meticulosamente remasterizadas del catálogo de Paramount recién impresas en vinilo. 

“Si quieres disfrutar del sonido de los 78 rpm, compra esto”, insiste. 

Kahle dice que cree que las exenciones de MMA tienen más que ver con los LP de vinilo lanzados antes de 1972, que "todavía suenan como la música que escucharías" en streaming o CD.

Pero a las discográficas les digo que no importa si se trata de una transferencia directa de “White Christmas” desde un viejo disco de goma laca: sigue siendo “White Christmas” y la gente puede escucharlo en streaming de forma gratuita.

“¿Y la gente?”, replica Kahle.

Esta pregunta parece pertinente en una demanda de 621 millones de dólares. Y la demanda arroja algunas estadísticas (cantidades estimadas de reproducciones y descargas) para algunas grabaciones. “White Christmas” supuestamente tiene “decenas de miles” de descargas o reproducciones en el Great 78 Project; “Young at Heart” de Frank Sinatra tiene 2.300; “Monk's Dream” de Thelonious Monk tiene “cientos”. A modo de comparación, en Spotify, “Young at Heart” y “Monk's Dream” tienen más de 20 millones de reproducciones cada una; y las dos versiones de “White Christmas” que encontrará allí tienen más de mil millones de escuchas acumuladas. 

Kahle responde a su propia pregunta retórica con la risa aguda e incrédula que a menudo acompaña su exasperación: “Ya hemos realizado el experimento, y la respuesta es: ¡no!”. 


“No pidieron permiso a los titulares de los derechos”

Al igual que Lew Tucker, John Mills II también es hijo de un músico. Su padre, Donald Mills, fue uno de los miembros fundadores de los Mills Brothers, el grupo vocal negro pionero con décadas de éxitos que se remontan a la década de 1920. Mills creció inmerso en el mundo de los Mills Brothers, y para él era natural convertirse en músico. Siempre ha tenido sus propios proyectos, pero comenzó a cantar con su padre en 1982 y, después de la muerte de Donald en 1999, continuó con el legado de los Mills Brothers. 

“Siempre he admirado su talento, su hermosa voz, la relación que tenía con su público”, afirma Mills. “No voy a decir que no a eso, ¡traté de no arruinarlo!”

Los Mills Brothers grabaron más de 2.000 discos y, a diferencia del catálogo de Tommy Tucker, la gran mayoría de ellos están ampliamente disponibles. También se siguen licenciando regularmente para videojuegos, películas y programas de televisión. “La gente es más consciente de ello de lo que cree”, afirma Mills. 

La demanda del Gran Proyecto 78 incluye 39 grabaciones de los Mills Brothers, incluidas colaboraciones con Armstrong y Fitzgerald, y éxitos propios, como “Nevertheless (I'm in Love With You)” y “You Always Hurt the One You Love”, todas propiedad de Universal Music.

Mills, al igual que otros representantes de las propiedades con los que hablé, apoya firmemente a las discográficas. “Es un tesoro, en esencia”, reconoce Mills sobre el Gran Proyecto 78. “Pero no pidieron permiso a los artistas, creadores, editores, escritores y titulares de los derechos originales para distribuir nuestro trabajo de forma gratuita”.

Las frustraciones de los herederos reflejan una tensión que ha desconcertado durante mucho tiempo a Turkewitz, ex ejecutivo de la RIAA, sobre las actividades de Internet Archive. “¿Cómo se puede emprender una acción que es tan antitética a los intereses del creador, mientras se afirma que se ama el producto del creador?”

Pero lo mismo podría decirse de las discográficas. Fundamentalmente, los derechos de autor existen para proteger a los creadores e incentivarlos a crear; pero en Estados Unidos, como señala Litman, es fácil ceder esos derechos y mucho más difícil recuperarlos. Eso permite que “los editores y otros intermediarios intervengan, a menudo en desventaja del autor original”, añade Litman. Así es como ha funcionado la industria discográfica desde siempre. 

Doug Holloway, representante de los herederos de Thelonious Monk, apoya rotundamente la demanda de los sellos precisamente porque Monk, como tantos artistas negros de su época, recibió un salario muy inferior al que le correspondía por su trabajo cuando estaba vivo. “A Thelonious Monk lo estafaron”, dice Holloway. “Seamos francos: cualquier cosa que reduzca los ingresos de los herederos está mal. Punto”. 

En su demanda, las discográficas señalan que ni ellas ni sus artistas reciben un centavo por la supuesta infracción de Internet Archive. Pero para muchos, este gesto favorable a los artistas suena falso, ya que la industria musical recauda cantidades obscenas de dinero y la gran mayoría de los artistas o sus herederos reciben muy poco de ese dinero. Halperin lo califica de argumento de “mala fe” que “toma el manto de los derechos de los creadores y lo pervierte para perseguir a una biblioteca digital sin fines de lucro”.

Las discográficas, señala Litman, siguen siendo dueñas de la mayoría de estas grabaciones antiguas y pueden seguir beneficiándose de su explotación original con el respaldo de la ley federal. A partir de los años setenta, se concedió a los artistas un derecho de rescisión de la cesión que les permitió reclamar sus derechos de autor; la Ley de Modernización de la Música no extendió ese mismo derecho a los artistas tradicionales (ni a sus herederos) cuando las grabaciones anteriores a 1972 finalmente obtuvieron la protección de los derechos de autor federales.

“Este país no sólo les debe una disculpa a los artistas de mediados del siglo XX, sino también una gran cantidad de dinero”, afirma Litman. “No creo que el Great 78 Project vaya a sacar nada de ese dinero del bolsillo de ningún artista”.

Para alguien como Mills, estas contradicciones son profundamente personales. “Estos chicos trabajaron”, dice de los hermanos Mills. “Cumplieron con cada trabajo que se les pidió y fueron muy buenos… Para mí, lo importante es obtener un retorno sobre el esfuerzo realizado”. 

Pero Mills también reconoce que esos retornos se han visto obstaculizados por fuerzas mucho mayores que Internet Archive. Es parte de un litigio en curso contra Universal, acusando al sello de retener regalías para artistas tradicionales y sus patrimonios. (Universal ha negado las acusaciones y ha llegado a un acuerdo con algunos de los demandantes). También es muy consciente de que, como artistas negros, los hermanos Mills no tuvieron las mismas oportunidades financieras y de inversión que sus homólogos blancos. En la década de 1930, dice Mills, su padre se mudó a Los Ángeles para hacer películas y no pudo comprar una casa en el adinerado barrio de Hancock Park, exclusivamente blanco, aunque probablemente podría haber comprado tres. 

Recuerdo lo que me dijo Lew Tucker sobre el gran éxito radial de su padre: “Creo que eso pagó nuestra casa”.

Mills habla con pasión y reverencia sobre su familia, pero todo está enredado en años de frustración. Universal todavía posee gran parte del catálogo de los Mills Brothers, lo que deja a los herederos en deuda con el sello, ya sea trabajando en su nombre en el caso de la demanda del Great 78 Project o en su contra en las acusaciones de regalías retenidas. 

“Mis padres, mis tíos y mi abuelo probablemente financiaron los estudios universitarios de miles de hijos de ejecutivos de compañías discográficas mientras ellos esperaban poder cuidar de los suyos”, afirma Mills. 

Y con años de frustración vienen años de dolor. Hay tantas cosas en las que Mills preferiría centrarse: el centenario de los Mills Brothers (se formaron en 1925), los conciertos que sigue realizando bajo el estandarte familiar y su nueva banda, Orchids in Zoom . "Es como sacarse costras todo el tiempo", dice. "Y no quiero sufrir así". 


“¿Por qué intentan borrarnos?”

En la oficina de Kahle, mientras nuestra conversación y la tarde que pasamos juntos se acercaban al final, le leí algo de un libro que me recomendó titulado La biblioteca: una historia frágil. En el prólogo se afirma: “Aunque las bibliotecas sean muy queridas, los contenidos de estas colecciones requieren una conservación constante y, a menudo, decisiones dolorosas sobre qué tiene valor permanente y qué debe desecharse”. 

¿Cómo ha respondido a esta pregunta el Internet Archive, con su colección en constante crecimiento? Kahle, siempre evangelista, responde que la tecnología ha hecho que sea irrelevante. 

“Hemos sido capaces de construir una biblioteca no sólo de gente famosa, sino también de gente común”, afirma. “Eso es lo que van a destruir estas corporaciones: la historia de gente mucho más común. ¡Es obvio que no están haciendo ningún daño! ¿Por qué están haciendo esto?” 

Kahle vuelve a menudo a esta pregunta de por qué , buscando una respuesta que explique la posible destrucción no solo de un tesoro digital de grabaciones de 78 rpm, sino de todo lo demás que el Archivo ha preservado, su verdadera misión: el acceso universal a todo el conocimiento. “Sin nosotros, la gente no tendría un registro”, dice Kahle. “Entonces, ¿por qué intentan borrarnos?”

La respuesta a su "¿por qué?" es evidente en las acciones de aquellos que se alinean contra él: propietarios de derechos y corporaciones frustrados desde hace tiempo que ven poca diferencia entre Internet Archive y sitios de torrents ilegales como Pirate Bay, y no han gastado millones presionando por un sistema de derechos de autor que favorezca sus intereses por sobre el dominio público a cambio de nada.

“Uno esperaría que hubiera algún tipo de equilibrio, o que todos pudieran comportarse bien en el arenero y encontrar soluciones que beneficiaran a todos”, dice Kinney, el abogado y experto en derechos de autor. Shen luego agrega con una risa perspicaz: “Pero así no es como se hacen los negocios”.

Y, en realidad, se trata de negocios en todos sus aspectos. Por ejemplo, tanto Turkewitz como Halperin sugieren de forma independiente que estas demandas podrían estar sentando las bases para una lucha más apremiante por los derechos de autor contra las empresas de inteligencia artificial que utilizan trabajos bajo licencia sin permiso para entrenar modelos de lenguaje extenso para inteligencia artificial. 

“Una parte del litigio consiste en sentar precedentes y dejarle claro al mundo que no se puede salir y crear una empresa que dependa de nuestro producto sin acudir a nosotros para negociar”, afirma Turkewitz. 

Pero incluso si las discográficas ganan la demanda y protegen sus productos del Internet Archive, no hay garantía de que los verdaderos creadores (o sus herederos) obtengan algún beneficio. Las discográficas no reciben automáticamente 621 millones de dólares si ganan, y cómo se distribuirán los daños es una pregunta abierta. Sam Trust, un veterano de la publicación musical que supervisa el patrimonio de Doris Day, apoya la demanda, pero califica los posibles daños de "absolutamente absurdos" y añade: "Me sorprendería que fueran 41.000 dólares en daños". 

Y luego está el precedente reciente: cuando las editoriales anunciaron el año pasado su acuerdo con Internet Archive mediante sentencia sumaria, la Asociación de Editores Estadounidenses sólo dijo que los daños “confidenciales” eran suficientes para cubrir “los honorarios y costos significativos de los abogados”. No se mencionó cuánto dinero recibirían los autores, si es que recibirían alguno . (Cuando se les preguntó si los autores recibirían algo del acuerdo tras la victoria de las editoriales en la apelación, un representante de la AAP simplemente dijo: “Los términos del pago monetario son confidenciales”).

Tal vez, si las discográficas se marchan con un cheque gordo, harán algo más que pagar a los abogados, aumentar las primas o aumentar el valor de los accionistas. Tal vez crearán un fondo que vaya directamente a todos los artistas y patrimonios mencionados en la demanda, lo que permitiría a una organización sin fines de lucro pagar a los músicos y las familias a quienes esas mismas discográficas han sido acusadas de explotar durante décadas. 

El día que Kahle me muestra las oficinas de Internet Archive, la amenaza existencial de todos estos litigios se cierne sobre mí, pero su entusiasmo sigue siendo incontenible. Sigue siendo optimista respecto de Internet y la tecnología que hay detrás de ella, pero “no respecto de las entidades controladoras que se aprovechan de Internet y del auge de lo que esos monopolios han hecho para mantener a la gente en la ignorancia”.

En Internet Archive, Kahle y otros siguen intentando construir el futuro que él siempre imaginó. Me presenta con entusiasmo a un grupo de personas que trabajan en el sótano en proyectos web descentralizados: un nuevo sueño de Internet abierto, una web que funcione con conexiones directas entre individuos, no moderadas por plataformas dominantes y centralizadas. “Este lugar es como el alma de Internet”, dice un miembro del equipo.

En el vestíbulo, en el cursi resplandor de “Concerto Boogie”, Kahle comienza a reflexionar: “Una de las cosas de los discos de 78 rpm que es realmente maravillosa es que es la primera vez que la gente se escucha a sí misma”. 

Todavía hay mucho asombro en su voz, y se nota mientras toma de una pequeña pila un volante postal del Gran Proyecto 78, animando a la gente a donar discos y unirse a este nuevo esfuerzo por preservar el pasado. 

“El Gran Proyecto 78 fue un proyecto comunitario, un proyecto de colaboración colectiva, al estilo de Internet”, afirma Kahle. “No es el Archivo de Internet, sino cientos de coleccionistas e instituciones que trabajan todos juntos”. 

Y luego partimos de nuevo, nos trasladamos a otra sala de esta catedral, donde un pequeño equipo está inventando una nueva forma de digitalizar microfichas.


martes, septiembre 19, 2023

Katy Perry vendió su catálogo musical

 El Mercurio


La artista pop recibió US$ 225 millones por ceder los derechos de las canciones de sus álbumes “One of the Boys”, “Teenage Dream”, “Prism”, “Witness” y “Smile” a la compañía Litmus Music. La decisión de vender su música se explica por su deseo de volver a trabajar con Dan McCarroll, cofundador de la compañía, y con quien había colaborado antes, cuando él presidía Capitol Records. Perry se suma así a otros músicos que también han vendido recientemente sus catálogos, como Justin Bieber, Phil Collins, Sting y Justin Timberlake.

jueves, julio 27, 2023

Es la economía de Taylor Swift, y todos estamos viviendo en ella

El Mercurio

Los fanáticos que acuden en masa a las ciudades de la gira Eras Tour están llenando hoteles y atestando restaurantes. La Fed también lo ha notado.
JOSEPH PISANI The Wall Street Journal

Esto es una simple taylornomía: cuando Taylor Swift llega a la ciudad, los ‘swifties' salen a gastar como locos.

Sus admiradores han estado llenando hoteles y abarrotando restaurantes y bares durante la gira Eras Tour de Swift por 20 ciudades de EE.UU. Estas dicen que la gira les ha ayudado a recuperarse de las pérdidas económicas de la pandemia al traer de vuelta a los turistas y sus billeteras.

La gira Eras Tour, que empezó en marzo y termina en EE.UU. el 9 de agosto, está en vías de convertirse en la más grande en la historia de los conciertos, recaudando posiblemente US$ 1 mil millones. Está llenando estadios de fútbol con capacidad para más de 70 mil personas, y Swift a menudo permanece en la ciudad durante varios días, lo que da a las empresas locales tiempo para absorber el dinero ‘swiftie'.

Para atraer a los fans a sus tiendas, están vendiendo dónuts con el rostro de Swift en ellas o preparando cócteles con el nombre de sus canciones. Un museo en Nashville montó rápidamente una exhibición de los trajes de Swift para que coincidiera con sus actuaciones en el lugar.

Mara Klaunig, analista sénior de la firma de investigación económica Camoin Associates, señaló que, después de permanecer en casa durante la pandemia, las personas estaban listas para salir un fin de semana para ver a Swift.

“Ha habido una demanda reprimida por entretenerse, salir y hacer vida social”, manifestó. “La gente está dispuesta a viajar por todas partes para verla”.

Parecía 2019 de nuevo en Las Vegas cuando Swift actuó ahí en marzo. La autoridad de turismo en Las Vegas atribuyó a los conciertos de la superestrella el mérito de aumentar la cantidad de visitantes hasta casi los niveles anteriores a la pandemia. La gira también obtuvo un reconocimiento del Banco de la Reserva Federal de Filadelfia, el que comunicó que mayo fue el mes más firme de la ciudad en ingresos hoteleros desde el comienzo de la pandemia, en gran medida debido al Eras Tour.

Chicago y Minneapolis batieron récords de todos los tiempos en la cantidad de habitaciones de hotel ocupadas mientras Swift actuaba ahí.

En Cincinnati, el gasto relacionado con la gira de la artista llegó a los cerca de US$ 48 millones, de acuerdo a la oficina de turismo de la ciudad, Visit Cincy.

“Es una fuerza poderosa”, manifestó Julie Calvert, jefa ejecutiva de Visit Cincy, al referirse a Swift.

Incluso personas que no tenían entradas viajaron a la ciudad para estar cerca de ella, aseguró Calvert. En las dos noches en que actuó, miles se reunieron en los parques en torno al Paycor Stadium al aire libre para cantar junto al concierto.

Casi 41 mil personas asistieron a un evento en Cincinnati llamado Taygate, donde más de 2 mil personas se hicieron trenzas y un maquillaje brillante gratis para el espectáculo. La multitud benefició al restaurante de waffles en las cercanías Taste of Belgium, donde los fans podían servirse cócteles Lavender Haze, llamados así por la canción de Swift de 2022. Taste of Belgium dijo que había tenido sus mejores dos días de ventas desde que se abrió el local hace siete años.

Calvert no espera que otro concierto tenga el mismo impacto.

“Es ella”, precisó Calvert, al referirse a Swift. “Ella tiene esa magia”.

El sitio de Ticketmaster se derrumbó en noviembre cuando salieron a la venta las entradas para el Eras Tour en EE.UU., una debacle que condujo a una audiencia ante el Congreso.

Los fans que consiguieron entradas gastaron cientos de dólares en trajes para el espectáculo, y contrataron diseñadores para que les recrearan las tenidas que Swift había usado en la alfombra roja o en los videos musicales. En los conciertos, intercambiaban pulseras de la amistad con cuentas que indicaban los títulos de las canciones.

Todas las ciudades se esforzaron para tratar de dar la bienvenida a los fanáticos. Glendale, Arizona, se cambió el nombre temporalmente a Swift City; la superestrella fue nombrada alcaldesa honoraria de Santa Clara, California, y la Willis Tower en Chicago se iluminó con tonos morados y dorados una noche, y verde y turquesa otra, como un homenaje a algunos de los álbumes de Swift.

En Nashville, Tennessee, el Country Music Hall of Fame and Museum actuó rápidamente para tener una exhibición emergente de Taylor Swift lista para su escala en mayo.

Por lo general, las exposiciones requieren cuatro años de planificación, señaló el jefe ejecutivo Kyle Young. Pero el museo tuvo solo cinco meses para montarla. Y exhibió algunos de los looks de Swift de los últimos años, entre ellos un bikini rosado y una chaqueta de cuero sintético que la artista usó en el video musical “You need to calm down” de 2019. Mostró también la toga y birrete que ella donó cuando la Universidad de Nueva York le otorgó un doctorado honorario en bellas artes el año pasado.

Y rindió frutos: mayo fue el mejor mes del museo en su historia de 65 años; 114 mil personas compraron entradas, indicó Young.

“Por primera vez en la historia, lo vendimos todo”, manifestó.

En Minneapolis, la publicación en Instagram de Glam Doll Donuts de su producto con el tema de Taylor Swift provocó un alboroto.

“Las personas hacían fila frente a la tienda y llamaban todo el día, enloquecidas porque querían un dónut Taylor”, contó la copropietaria Teresa Fox. “No esperábamos eso”.

Los dónuts venían en una caja de 12: diez tenían el nombre de cada uno de los álbumes de Swift, uno tenía su firma y otro su cara impresa en chocolate. Los 12 tenían brillo comestible. La caja costaba US$ 63.

Morgan Narkiewicz, de Syracuse, Nueva York, estaba en Minneapolis para el Eras Tour cuando su amiga vio la publicación.

“Dijimos: ‘Tenemos que tenerlos, de todas maneras'”, recordó Narkiewicz, quien dijo que su amiga compró la caja, mientras que ella compró un café y otros dos dónuts por US$ 6 cada uno. “Nos fuimos con demasiados dónuts”.

Glam Doll Donuts vendió 150 cajas, indicó Fox, y solo porque la tienda tuvo que dejar de recibir pedidos cuando no pudo hacerlos a ese ritmo.

“No había trabajado tan duro desde que abrimos el local” hace una década, aseguró Fox. “Teníamos jornadas de 18 horas en las que no hacíamos nada más que dónuts de Taylor Swift”.

El Redd's Restaurant and Bar en Carlstadt, Nueva Jersey, ubicado al frente del MetLife Stadium, está acostumbrado a atender a los asistentes a conciertos. Pero los ‘swifties' fueron diferentes: no venían por tragos caros.

“Nos gusta el público de Metallica y el de Guns N' Roses; las personas que van a venir a tomar algunos tragos”, contó el copropietario Douglas Palsi. “Esto se trataba más del público de las tiras de pollo”.

Lo compensaron con el negocio adicional de Redd's. Este cobra alrededor de US$ 15 por trasladar personas al estadio, lo que es perfecto para los padres que no asisten al espectáculo pero quieren evitar la molestia y el tráfico del estacionamiento del estadio.

Redd's transportó a alrededor de 2 mil personas por noche durante cada una de las tres noches en que Swift actuó en la ciudad, alrededor de 500 más que en un concierto habitual, dijo Palsi. El negocio durante esos días, que por casualidad cayeron en el fin de semana del Memorial Day, fue 50 veces mejor que en el tradicional fin de semana festivo.

“Yo en realidad no soy un seguidor”, expresó Palsi, al referirse a Swift. “Pero sin duda que fui un fan el fin de semana del Memorial Day”.

La taylornomía ahora va a ser mundial. La superestrella anunció el mes pasado que la gira Eras Tour iba a ir a Asia, Australia, Europa y América del Sur.

A principios de este mes, Ticketmaster tuvo que posponer una venta de entradas para los conciertos en Francia debido a una falla técnica. Más de 900 mil personas esperaban comprar entradas ese día.

Swift no va a actuar en Nueva Zelandia, pero Air New Zealand afirmó que experimentó una “ola Swift”; las personas se precipitaron a reservar vuelos a Australia, donde la artista se va a presentar en febrero. La aerolínea tuvo que agregar 14 vuelos más para acomodar a 3 mil personas más.

Algunos de los vuelos tienen un número especial ‘swiftie': NZ1989, por el quinto álbum de la superestrella. 
(Artículo traducido del inglés por “El Mercurio”).

La gira Eras Tour , que empezó en marzo y termina en EE.UU. el 9 de agosto, está en vías de convertirse en la más grande en la historia de los conciertos, recaudando posiblemente US$ 1 mil millones. AFP


martes, enero 03, 2023

Rolling Stone eligió a los mejores 200 cantantes de la historia

 El Mercurio


La revista publicó el día de Año Nuevo un listado que es liderado por Aretha Franklin, Whitney Houston y Sam Cooke, pero que ha generado gran controversia porque dejaron fuera a Celine Dion. Fans y celebridades expresaron su molestia con el ranking a través de redes sociales. La publicación había advertido que no era un listado de las “mejores voces”. En los 200 aparecen también artistas como Bob Dylan, Taylor Swift, Freddie Mercury y Rosalía.

viernes, junio 24, 2022

Pink Floyd busca US$ 500 millones por su catálogo, incluido “The Wall”

El grupo de rock británico lanzó algunos de los discos más populares de la historia, incluidos “Dark Side of the Moon” y “The Wall”.


El Mercurio


La banda sigue la ruta de otros músicos, como Bob Dylan, quien vendió sus creaciones en una suma cercana a los US$ 450 millones.

Lucas Shaw Bloomberg

Los miembros de la banda de rock Pink Floyd buscan al menos US$ 500 millones en un acuerdo por su catálogo de música, según personas familiarizadas con las conversaciones, la que sería una de las ventas más grandes en la historia de la música.


El grupo conocido por éxitos como “Money” y “Comfortably Numb” está vendiendo su catálogo de grabaciones y composición de canciones, así como el poder de crear merchandising basado en la banda, dijeron las personas, que pidieron no ser identificadas porque las conversaciones son confidenciales. Patrick McKenna, quien representa a la banda en el proceso, no respondió a un correo electrónico en busca de comentarios.


McKenna ha reducido la lista de compradores potenciales a cuatro, dijeron las personas. Los nombres incluyen a Warner Music Group Corp., Sony Music Entertainment y BMG. Sony y Warner ya distribuyen parte de la música de Pink Floyd.


La banda de rock británica lanzó algunos de los discos más populares de la historia, incluidos “Dark Side of the Moon” y “The Wall”, dos álbumes que definieron la música en la década de 1970. El grupo ha vendido 75 millones de discos en Estados Unidos, la décima mayor cantidad de cualquier artista, según la Recording Industry Association of America.


Muchos músicos famosos han sacado provecho de un mercado efervescente de catálogos de canciones en los últimos años, aprovechando el interés de las compañías musicales y las firmas financieras. Bob Dylan vendió sus grabaciones a Sony Music en un acuerdo estimado en más de US$ 150 millones, y su catálogo de canciones a Universal Music en un acuerdo de entre US$ 200 millones y US$ 300 millones.


Lograr que todos los miembros de Pink Floyd estén de acuerdo en algo ha sido un desafío durante décadas. La banda se formó en 1965 bajo la dirección del entonces vocalista Syd Barrett, que se fue tres años después. El cantante y bajista Roger Waters dejó la banda en 1985 y luego demandó a sus compañeros de banda por el uso del nombre. Waters y el resto del equipo se han peleado a lo largo de los años cuando la banda, dirigida por el guitarrista David Gilmour, siguió publicando discos.

miércoles, mayo 05, 2021

La próxima apuesta en música: los servicios para el artista

 El Mercurio


A medida que el dinero fluye rápidamente hacia los catálogos, una compañía musical va en dirección contraria, invirtiendo en formas de ayudar a los artistas a distribuir, comercializar y recolectar los derechos de autor por su música.

ANNE STEELE The Wall Street Journal


Downtown Music Holdings, una de las mayores compañías independientes de
administración de derechos y servicios musicales, está dejando atrás el
negocio de posesión de propiedad intelectual.

Esta semana, Downtown vendió una biblioteca de 145 mil derechos de autor
propios de canciones exitosas que fueron grabadas por artistas como Adele,
Aretha Franklin, Beyoncé y Lady Gaga por US$ 400 millones, de acuerdo a
una persona al tanto del tema. La compañía en cambio está centrando su
atención en aquello que asegura que va a ser un negocio más valioso:
servicios para el artista, un término amplio para distribuir, comercializar,
autorizar, financiar música y cobrar los derechos de autor en nombre de los
músicos.

Downtown, con sede en Nueva York, está saliendo del mercado de propiedad
intelectual en un momento en que los inversionistas están pagando altas
sumas por las ventas de catálogos importantes de Bob Dylan, Stevie Nicks y
Neil Young. Su nueva dirección es una apuesta a que la proliferación del
streaming significa que más artistas necesitarán ayuda para sacar su música
y ganar dinero con ella.

Durante la época de los CD y las descargas digitales, firmar con un sello era
fundamentalmente la única forma que tenía un artista para que su música se
distribuyera, se tocara en la radio y tuviera promoción. En un acuerdo
discográfico estándar, el sello por lo general toma posesión de cualquier
música que haya grabado el artista a cambio de un avance y asume el riesgo
de firmar con ese artista. El surgimiento de los servicios de streaming, tales
como Spotify Technologies SA y Apple Music de Apple Inc., ha hecho que sea
más fácil para los artistas dar a conocer su música a su gusto, con o sin la
ayuda de una etiqueta.

Una mayoría de canciones exitosas a nivel global aún son productos del
sistema de los sellos importantes, pero un sinnúmero de artistas menores y
medianos están logrando el éxito —y una carrera— por su cuenta. Muchas
promesas empiezan una carrera como independientes, consiguiendo
acuerdos discográficos más lucrativos una vez que han cobrado impulso en
SoundCloud, Spotify, YouTube o TikTok. Pero incluso en esos acuerdos los
artistas están exigiendo más, como por ejemplo conservar la propiedad sobre
su música, lo que apoya más la propuesta de Downtown.

“La motivación de vender sus derechos al comienzo de su carrera está
pasando de moda”, señaló el fundador y jefe ejecutivo de Downtown, Justin
Kalifowitz. “Si bien es cierto que la cima de la pirámide, el 1% superior de los
creadores, está vendiendo su propiedad intelectual, el tema general del
negocio musical hoy en día es ‘¿cómo poseo y controlo mi música?'”

Los artistas independientes representan la parte de más rápido crecimiento
del negocio de la música grabada. Los ingresos de las etiquetas y artistas
independientes crecieron el 27% en 2020, lo que elevó su participación en el
mercado del streaming en conjunto al 31,5%, de acuerdo al proveedor de
datos de la industria Midia Research. Los artistas que distribuyeron música
sin un sello crecieron 34,1% el año pasado para convertirse en un mercado
de mil millones de dólares por primera vez. Los artistas independientes
lanzaron sellos importantes el año pasado en una proporción de ocho a uno,
según un estudio del execonomista jefe de Spotify Will Page.

Todo eso sugiere una necesidad de prestar servicios a esos artistas, señaló
Kalifowitz. “El capital que entra en la música no se ha centrado en esta
explosión de creatividad y en lo que está haciendo ese volumen de música en
este mundo”.Downtown contrató al banco de comercio Raine Group LLC el año pasado
para que explorara opciones estratégicas, lo que incluye una venta potencial.

Ese proceso ayudó a poner de relieve cómo el negocio de servicios de la
compañía está creciendo más del 30% al año, en comparación con los
rendimientos de cinco puntos porcentuales aproximadamente característicos
de la propiedad intelectual de la música. El negocio es rentable y se prevé
que genere más de US$ 600 millones en ingresos para Downtown este año,
indicó la compañía.

Docenas de compañías, entre ellas Tunecore Inc., Stem Disintermedia Inc.,
Vydia Inc. y Create Music Group Inc., están ayudando a artistas
independientes a distribuir, promover e incluso financiar su trabajo en la forma
de un servicio para el artista. Estos ofrecimientos, los que cobran una tasa o
una parte de los derechos de autor, pero no toman posesión de la música,
pueden ser con tanta o ninguna intervención según los artistas quieran.

Downtown ha traído a varias de esas compañías bajo su alero, y en los
últimos años ha adquirido a los distribuidores CD Baby, Soundrop, FUGA y
DashGo; a las firmas de analítica de datos musicales AdRev y Simbals; y la
plataforma de márketing digital Found.ee. Songtrust, su plataforma de
administración de publicaciones musicales, representa más de tres millones
de canciones y más de 350 mil compositores. En total, Downtown maneja
más de 23 millones de activos musicales en nombre de más de un millón de
artistas y 2.500 clientes empresariales a nivel global.

Asimismo, aún administra la propiedad intelectual de varios artistas
superestrella, como el patrimonio de George Gershwin, John Lennon y Yoko
Ono, Miles Davis, John Prine, Wu-Tang Clan, el productor exitoso Ryan
Tedder y OneRepublic. (Traducido del inglés por “El Mercurio”).

sábado, enero 09, 2021

De Foo Fighters a Adele: Los álbumes que traerá la temporada 2021

El Mercurio

La pandemia sigue siendo un factor que ha surgido como un obstáculo para la grabación de diversos proyectos que se han visto pospuestos, aunque no para todos ha sido una limitación determinante. En 2020 se registraron y lanzaron varios títulos bajo estas condiciones y este nuevo año, pese a la incertidumbre, la situación seguirá igual con varios estrenos ya programados y otros en camino de anunciarse.

Steven Wilson abrirá este 2021 con el que se espera sea el primer gran disco de la temporada. El músico británico ya había postergado su sexto álbum “The Future Bites” debido al coronavirus ––originalmente el disco iba a salir en junio pasado–– y ahora este 29 de enero dará a conocer completo un trabajo que ya ha adelantado en cuatro sencillos lo que será el nuevo título de uno de los actuales estandartes del rock progresivo que ahora entrega su versión más pop.

También este mes debería llegar “Certified Lover Boy”, el sexto álbum de Drake y que hasta ahora solo ha mostrado como avance el sencillo “Laugh Now Cry Later”. Los Foo Fighters estrenarán este 5 de febrero “Medicine At Midnight”, el décimo disco de estudio de la banda que también fue postergado algunos meses por la pandemia. El conjunto liderado por Dave Grohl ha presentado ya dos sencillos, “Shame, Shame” y “No Son of Mine”, un cara y sello entre el pop y el rock respectivamente. El 12 de ese mes Sia lanzará el soundtrack con las canciones de la película que ella misma dirige, produce y hasta escribió el guion: “Music”; una semana más tarde Mogwai dará a conocer “As The Love Continues”, producido por Dave Fridmann y cerrará este mes Alice Cooper con su “Detroit Stories”, como tributo a su ciudad y donde invitó a héroes locales como el guitarrista de MC5 Wayne Kramer.

El 5 de marzo llegará lo nuevo de Kings of Leon con su “When You See Yourself” y dos semanas más tarde, el 19, será el día de Sting y Ringo Starr. La voz de The Police entregará un álbum de colaboraciones con nuevas versiones de sus temas, donde estarán desde Julio Iglesias a Eric Clapton, mientras que el baterista de Los Beatles liberará el EP “Zoom In” que también tiene colaboraciones estelares como Paul McCartney y Lenny Kravitz, entre otros. El grupo Evanescence cerrará este mes con su disco “The Bitter Truth”, el primero con material inédito en una década.

En abril, Greta Van Fleet, la joven banda de reminiscencias del rock setentero lanzará su segundo álbum “The Battle At Garden's Gate” y en mayo Weezer, llegará con su disco de estudio número 14, “Van Weeezer”.

Todavía sin fecha, pero con el plan de lanzarse durante este año hay una serie de esperados álbumes, como nuevos discos de The Cure, Red Hot Chili Peppers, Nick Cave y el regreso de Adele, que trascendió saldría en septiembre pasado, pero que la pandemia postergó su grabación. El sucesor del exitoso “25” lanzado en 2015 todavía no tiene título, pero la misma cantante ha dado pistas de que saldrá este 2021. Lana del Rey también está próxima a estrenar su sexto disco, también demorado por el coronavirus y que se llamará “Chemtrails Over The Country Club”; Lorde también estaría preparando un álbum que estaría influenciado por su viaje a la Antártica.

Rosalía ha estado trabajando en el estudio el sucesor de su exitoso “El mal querer” (2018), igual que la estrella juvenil Billie Eilish, concentrada en entregar nuevo material, aunque el plan de la voz de “Bad Guy” es liberarlo cuando acabe la pandemia.

Entre los intérpretes chilenos, Paloma Mami podría lanzar durante enero su esperado álbum debut; también en los primeros meses del año, Cami lanzará el disco que ha estado elaborando durante la pandemia y que ya ha adelantado el sencillo “Big Bang”; Mon Laferte, también tendrá un estreno con el disco registrado durante su confinamiento en México y que ya presentó el sencillo “Que se sepa nuestro amor”, junto al mexicano Alejandro Fernández y el último ganador del Festival de Viña del Mar, Vicente Cifuentes lanzará próximamente “Las grabaciones de México”.


martes, diciembre 01, 2020

El primer catálogo de música de Taylor Swift cambia de dueño otra vez

 El Mercurio


Una firma de inversiones se lleva las grabaciones originales de los primeros seis álbumes de la estrella pop por más de US$ 300 millones.

ANNE STEELE


El agente de talentos de celebridades Scooter Braun vendió las grabaciones originales de Taylor Swift de sus primeros seis álbumes a la firma de inversiones Shamrock Capital Advisors LLC con sede en Los Angeles, lo que marca un nuevo foco de tensión en la pelea entre la superestrella pop y su excasa disquera mientras el valor de la música se encumbra en la era del streaming.


El acuerdo que se concretó está valorado en más de US$ 300 millones —más o menos lo que Ithaca Holdings LLC de Braun pagó por la totalidad de la exetiqueta de Swift, Big Machine Label Group LLC, hace un año y medio—, según personas al tanto del tema. Se estructuró en forma tal que Braun seguirá cobrando las ganancias del catálogo en el futuro.


Swift, quien ha expresado abiertamente que no está de acuerdo para nada con la venta de su trabajo a Braun, señaló en una declaración en Twitter que había tratado de comprar su antiguo catálogo a Ithaca y que la venta a Shamrock se llevó a cabo sin su conocimiento. Agregó que si bien estaba en un principio optimista con respecto a una asociación con la firma de inversiones, cuando supo que Braun seguirá beneficiándose financieramente con su trabajo, eso fue un “mal comienzo”.


“Hicimos esta inversión porque creemos en el inmenso valor y oportunidad que acompaña su trabajo. Respetamos y apoyamos plenamente su decisión y, aunque esperábamos asociarnos formalmente, también sabíamos que este era un resultado posible que consideramos”, precisó Shamrock en una declaración. La compra es la primera inversión importante de la firma en un catálogo musical.


Representantes de Braun y el fundador de Big Machine, Scott Borchetta, no respondieron a las solicitudes de entregar algún comentario.


La batalla por la música de Swift empezó a fines de junio del año pasado, cuando Braun, a través de Ithaca, adquirió Big Machine, una compañía de música independiente con sede en Nashville, en un acuerdo que contó con el respaldo de la enorme compañía de títulos privados Carlyle Group LP. Swift, quien ha luchado con Braun y algunos de los clientes de este, expresó de inmediato su decepción por el acuerdo, contó que había rogado por tener una oportunidad para ser la dueña de su trabajo y que la compra de Braun de sus originales fue “mi peor escenario”. Más tarde la artista dijo que volvería a grabar éxitos de su catálogo a partir de este año, como se lo permiten los términos de su antiguo contrato.


Borchetta fundó Big Machine en 2005. Swift, en ese entonces de 15 años, fue el primer acto que él firmó después de descubrirla en una presentación en un café en Nashville. Ella lanzó seis álbumes de estudio con la etiqueta, cuyo crecimiento durante muchos años se produjo en gran medida en forma paralela al de la cantante y compositora country que se convirtió en una exitosa estrella popular. Swift llegó a ser una agente libre en 2018 y logró un nuevo acuerdo a largo plazo con Republic Records de Universal Music Group, en el que la artista es la dueña de toda su nueva música grabada en el futuro. La propiedad de sus grabaciones anteriores siguió estando en manos de Big Machine.


Swift contó que hace poco empezó a grabar de nuevo su trabajo anterior. Compartió también una copia de una carta que escribió a Shamrock el mes pasado, en la que decía: “Sé que esto disminuirá el valor de mis antiguos originales, pero espero que entienda que esta es mi única forma de recuperar el sentido de orgullo que una vez tuve cuando escuchaba las canciones de mis primeros seis álbumes y también permitir que mis fans escuchen esos álbumes sin tener sentimientos de culpa por beneficiar a Scooter”.


La acción podría reducir el valor de las grabaciones más antiguas, ahora en poder de Shamrock, si una cantidad suficiente de sus ávidos fans prefiere las nuevas versiones —con lo que Swift recibiría un pago cada vez que se difundan— y ella opta por otorgar licencias de esa música para que se utilice en filmes, TV y avisos. Con todo, no importa quién sea dueño de sus grabaciones, Swift recibe ingresos por el uso de su trabajo. Si la misma artista fuera dueña de las grabaciones, tendría que compartir mucho menos de ese flujo de ingresos.


Antes de la distribución digital, las compañías disqueras tenían monopolios efectivos sobre la distribución de discos, cintas y CD; por lo tanto, se limitaba el valor que tenía para los artistas poseer sus originales.


La explosión de las opciones en línea ha hecho que sea más atractivo para los artistas ser dueños de su material, en vista de la serie de medios que emiten simultáneamente su música y el aumento en los ingresos provenientes de la difusión en algunos servicios tales como Spotify Technology S.A. y Apple Music de Apple Inc.

miércoles, septiembre 23, 2020

Ventas de vinilos superan las de CDs por primera vez desde 1986

 El Mercurio


Por primera vez en más de 30 años, la venta de vinilos superó a la de discos compactos en Estados Unidos durante el primer semestre de este año. Sus ventas representaron US$ 232,1 millones en relación a los CD, que fueron de US$ 129,9 millones, según un informe de la Asociación de la Industria de Grabación de EE.UU. Este resurgimiento se presenta desde 2005, aunque las ventas de música en formato físico disminuyeron un 23%, lo que se atribuye a la pandemia y al cierre de las tiendas especializadas.

jueves, septiembre 17, 2020

Mercado de la música en línea se agita: acciones de Spotify caen tras jugada de Apple

 El Mercurio


La compañía sueca se quejó de que el nuevo servicio One pone en desventaja a los competidores del segmento del streaming .

Las acciones de Spotify Technology SA cayeron hasta un 7% ayer, en las operaciones intradía, luego de que Apple Inc anunciara un plan combinado para todos sus servicios que redujo el costo de las suscripciones a Apple Music.


La compañía sueca, cuyos 138 millones de suscriptores de pago superan a Apple Music y Amazon Music, arremetió contra la medida del fabricante de iPhone anunciada el martes.


Spotify dijo que el paquete Apple One pone en desventaja a los rivales del sector de la música en streaming al favorecer su propio servicio Apple Music.


Apple sostuvo que el paquete está dirigido a los usuarios de sus servicios y que sus clientes pueden aprovechar alternativas para cada uno de los servicios de la compañía.


Ambas tecnológicas cobran 10 dólares al mes por su servicio de música por streaming, pero el nuevo paquete Apple One, que parte en US$ 15 dólares al mes, lo incluye con otros servicios.


Estrategia del “ecosistema”


“Lo que Apple está intentando hacer es formar un ecosistema, como lo que ha hecho Amazon Prime”, dijo Aadil Zaman, socio de Wall Street Alliance Group.


Apple Inc presentó el martes un nuevo Apple Watch Series 6 que monitoriza el oxígeno en la sangre y que parte con un precio de US$ 399, iniciando el lanzamiento de una línea de productos para una temporada de compras navideñas que será diferente a cualquier otra debido al covid-19.


La empresa que dirige Tim Cook también anunció Apple One, que incluye servicios como televisión, música, juegos y un nuevo servicio de fitness virtual. Apple One costará 15 dólares por mes para un plan individual o 20 dólares al mes para un plan familiar.


La empresa dijo que ambos relojes se pueden reservar y que estarán disponibles desde mañana. Apple también presentó un servicio llamado Apple Fitness+ que ofrecerá entrenamientos virtuales por 10 dólares por mes o 80 dólares por año, el cual estará disponible antes del término de 2020.


El nuevo modelo de su producto más vendido, el iPhone, sería anunciado el próximo mes después de que los ejecutivos informaran un retraso de varias semanas en su lanzamiento debido a problemas relacionados con la pandemia.


Las acciones de Apple se han disparado este año pese a que el virus ha paralizado las economías de todo el mundo, gracias en gran parte al auge de las ventas de artículos para trabajar desde casa.

sábado, agosto 22, 2020

De Buenos Aires al mundo: Los conciertos que se abren en septiembre por streaming

El Mercurio

José Vásquez
Aunque en Europa ya se han realizado conciertos con público ––incluso en Chile hay un proyecto de un festival para octubre––, en el corto plazo la cartelera de espectáculos a este lado del mundo sigue optando por el streaming, pero ahora, subiendo la apuesta en cuanto a calidad.

A partir del próximo mes, desde el Movistar Arena de Buenos Aires se realizará el ciclo “Se siente desde casa”, con recitales que tendrán un alto despliegue técnico, con 150 metros de pantallas led y una transmisión a cargo de cinco cámaras HD, dos cámaras robóticas y otra en una grúa, para shows que, como el nombre del evento lo indica, solo tendrán público desde los hogares.

El combo súper pop de Miranda! iniciará este 4 de septiembre la serie de presentaciones, que continuará durante ese mes con los ganadores de la Competencia Folclórica de Viña del Mar en 2019, Destino San Javier (5); Dante Spinetta (10), Mya & Ruggero (19), Axel (20), David Lebon (26), y para octubre Vicentico y Soledad, cuyas fechas serán anunciadas próximamente.

Los conciertos podrán ser vistos desde todo el mundo, comprando entradas a través de livepass.com.ar a un valor de 620 pesos argentinos (alrededor de $6.600).

La cartelera local

En Chile, en el Movistar Arena de Santiago, todavía se evalúa esta posibilidad en el corto plazo, aunque no hay shows confirmados. La realización de este tipo de espectáculos implica una ecuación de difícil equilibrio entre los costos de producción y el valor de una entrada que pueda atraer al público, una experiencia que pondrá en práctica Myriam Hernández este domingo, con el primero de sus tres conciertos virtuales, donde estará acompañada de su banda completa, replicando certeramente, promete, lo que mostraría en cualquiera de sus conciertos en vivo. Los boletos a través de Tickethoy tienen un valor de $8.960.

Hoy en Blondie se dará inicio al “Live Music Experience” con la banda de glam rock local Exxocet y que en las próximas fechas tendrá a Canal Magdalena, Adelaida y Yajaira, todos tocando en vivo, con formación completa. Las entradas se consiguen por Eventrid y dan la opción de acceder desde $0 hasta la posibilidad de realizar donaciones con montos entre $1.000 y $10.000.

Anoche comenzaba el ciclo gratuito, emitido por las redes sociales de DG Medios, Didi y Entel, “Seguimos sonando”, que presentará semanalmente a los artistas desde sus casas. Los argentinos de Miranda! arrancaban ayer en formato íntimo, una serie de presentaciones que va a continuar este mes, con Francisca Valenzuela (28), y en septiembre, con Gepe (4) y Cristóbal Briceño (12).

El Stgo. Music, que se iba a realizar desde el Club Amanda con intérpretes como Camila Moreno y Pedropiedra, entre otros, se ha debido reagendar dos veces producto de la pandemia y aún busca dar a conocer sus nuevas fechas.

En este escenario todavía complejo, el empresario José Antonio Aravena trabaja en la producción del primer festival realizado con público desde el inicio de la crisis sanitaria, que proyecta sin una fecha definida, para octubre, aunque todo dependerá de la evolución del covid-19 en el país. El evento se desarrollaría en Espacio Broadway con Chancho en Piedra como los primeros comprometidos a participar.

jueves, julio 30, 2020

Estrellas de la música reclaman por el uso de sus canciones

El Mercurio

Más de 50 artistas —entre ellos, bandas como Pearl Jam, Green Day, Blondie, y cantantes como Sheryl Crow, Cyndi Lauper y Elvis Costello— firmaron un manifiesto pidiendo que se regule y se les solicite su autorización para el uso de su música en campañas políticas. El tema cobró relevancia en medio de la próxima elección presidencial de EE.UU. con el reclamo de conjuntos, como los Rolling Stones, por la utilización que ha hecho Donald Trump de sus canciones.