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sábado, noviembre 07, 2020

Libro y disco: El Ñuble que palpita en canciones y conversaciones

 El MERCURIO


Emilio Santana toma contacto con cultores, cuenta sus experiencias en “Ñuble: historias de canto y vida”, y junto a la locera Greta Cerda canta en “Para todos los presentes”.

IÑIGO DÍAZ

“Nací en mi cama, que era un cuero de oveja. De ahí viene esa tonada de ‘Cuando nací yo'. El treinta y cinco, una tarde de 16 de junio. Llovió, se tempestó, sacó un viento y otros temores, y ahí mi madre me trajo al mundo con tristeza y dolor, porque me tuvo sola, se sacó un delantal y con ese me envolvió”, relata Arsenio “Cheñito” Parra, de San Fabián de Alico.


Cantor ya fallecido, nos parece una versión ñublense de Robert Johnson, el bluesman que “le vendió su alma al diablo” en un cruce de caminos en Misisipi. Existen una o dos fotos suyas, y 15 grabaciones con su canto. Nada más. Es uno de los cultores cuyo testimonio aparece en “Ñuble: historias de canto y vida”, libro de reveladoras conversaciones del investigador y músico Emilio “Chino” Santana. Donde hay un río, siempre hay cantores.


“Desde 2013 comencé a ir al Ñuble en busca de su música y sus cultores, motivado por el folclorista y juguetero Alejandro Hermosilla Vázquez. Me he ido quedando allá, descubriendo un mundo enorme cada vez. Ellos viven conectados a una poética muy fuerte. Vida y poesía son inseparables”, cuenta Santana. “Me hice muy cercano a las cantoras Carmen Garrido, Enedina Almuna y las hermanas Fuentes. Pero yo no he rescatado nada, porque el rescate ya lo hicieron ellos. Todo existe en sus mentes. Con este libro simplemente soy testigo de eso”, agrega.


Sociólogo de profesión, como músico Santana ha hecho un recorrido desde el rock y la psicodelia hasta adentrarse en el folclor, el canto de la tonada y la poesía que surge desde la vida rural y que recoge ampliamente en este trabajo de divulgación. Allí también conversa con la propia Carmen Garrido, de la precordillerana Los Puquios, y con Luis Froilán Castillo, cantor de Chillán que, a diferencia de Cheñito —hombre arraigado a su tierra—, salió del Ñuble para recorrer Chile. Llegó lejos, incluso hasta el Festival de Viña del Mar.


“Cheño me sorprendió por su altura musical como creador. Maneja los contratiempos de la tonada, que no es plana como uno cree, sino llena de recovecos. Va floreando la música, crea nuevas rimas. La gente allá le pagaba por sus versos. Es un genio y una suerte de chamán que santiguaba niños”, describe el autor sobre Arsenio Parra. “Carmen Garrido ha tenido una vida muy dura, de cruzar la cordillera a pie, de caerse del caballo, trabajar de empleada doméstica en Santiago solo por el techo y la comida. Es una gran poeta y cantora que además nos ayudó a escoger y trabajar el repertorio de nuestro disco”, agrega.


Se refiere a “Para todos los presentes”, nuevo álbum de Santana que coincide con el libro de conversaciones y ayuda a proyectar ese universo de vidas ñublenses hacia la tonada y el canto. Fue grabado con la locera Greta Cerda como dúo. “Tonadas, parabienes y canto de angelito, es música que estaba en el repertorio anónimo de ellos. Con Carmen aprendimos cómo hacerlo. Y con Greta lo hicimos bajo su dirección”, dice. El libro está disponible para descarga en la biblioteca de MusicaPopular.cl.

jueves, septiembre 17, 2020

La primera dama de la tonada y otros discos de folclor

 El Mercurio


Una panorámica de ediciones en un Dieciocho sin grandes festejos ni circulación: desde la maestra sanvicentana de 89 años, Chabelita Fuentes, a los atrevidos experimentos de cueca y rap que exponen Los Puntúos.

IÑIGO DÍAZ


El canto de abuela y nieto


Cuando comenzaron a surgir nombres de mujeres candidatas al Premio Nacional de Música, el de Matilde Isabel Fuentes Pino, Chabelita Fuentes (89), fue uno de los que alcanzaron más resonancia. En una entrevista con Caballo y Rodeo, respecto de esa postulación, ella dijo: “Toda mi vida he estado haciendo folclor. Moriré en eso con un orgullo muy grande”.


Su recorrido en el canto comenzó actuando en radios desde 1949, y tras una experiencia con el conjunto Los Provincianos, en 1954 formó Las Morenitas, un emblema de la tonada centrina. “Chabelita Fuentes es ñuñoína pero desde 1975, cuando se casó, vive en San Vicente de Tagua Tagua. No se mueve de aquí”, dice Diego Barrera (32), uno de sus colaboradores más próximos desde que comenzaron a tocar juntos hace 20 años como abuela y nieto. “Ella dice que soy su nieto folclórico”, aclara Barrera. Ambos cantan y rasguean las guitarras en “Memorias de mi tonada”, disco editado por Patrimonio Tagua Tagua.


El repertorio se basa en un contrapunto de tonadas centrinas que conoció en los años 40 y tonadas cuyanas, de la zona de Mendoza. Se tocan con un rasgueo cercano a la zamba argentina. “Está todo grabado a dos voces y dos guitarras, la esencia del folclor. Solo aparece el vals del siglo XIX ‘Las violetas', que tiene el arpa de Chabelita”, anota Barrera.


“La cantora campesina es una unidad autosustentable, un mundo. Toca la guitarra, el arpa, canta, cocina, borda y anima. Hay muchas artes y oficios involucrados, como definió Margot Loyola. Eso está cambiando hoy. Pero Chabelita representa esa tradición”, describe el nieto acerca de la mayor figura vigente de la tonada, una auténtica primera dama.


La medialuna de Chile

La bitácora de la linarense Carmencita Valdés (44) anota dos visitas a Inglaterra, para cantarle nada menos que a la reina Isabel II. “Ella estaba encantada con el galope del caballo chileno, así es que invitó a Windsor a la Escuela Ecuestre Palmas de Peñaflor”, recuerda la maulina, que a los nueve años comenzó a acompañar a su abuela Irma Martínez, maestra sanguínea y otra de las innumerables cantoras de Chile.


Hoy está lanzando su duodécimo disco, titulado “Besos y cerezas” y editado por Master Media. “Son 20 tonadas y valses históricos. También soy recopiladora de canciones que han ido quedando rezagadas. Tengo mil tonadas”, explica. “Mi rol es el de la cantora de rodeo. Por 24 años he estado en las medialunas desde Arica a Punta Arenas”.


Grandes éxitos chilotes

Jaime Peñaloza es el nombre de un chileno común, pero si decimos Chilote Peñaloza (61) entonces se trata del cantor que en 1986 ganó el Festival de Viña del Mar con “Sube a mi lancha”. Ese vals de Ignacio Millán aparece en el disco que desde ayer se puede escuchar en Spotify. “Son puras sandías caladas”, arremete Peñaloza respecto de este repertorio de clásicos que aparece en “Chiloé. Canciones famosas” (Master Media).


“La mayoría son valses, como ‘El gorro de lana' o ‘El lobo chilote', que yo nunca había grabado, o la pericona ‘La tejedora', con la que Pedro Messone ganó Viña en 1982. Y también está ‘La cueca larga chilota', de Héctor Pavez, otro folclorista que entregó a Chiloé una canción inolvidable”, dice este chilote nacido y criado en La Granja y con una vida de 35 años en Temuco.


Punto de encuentro

Ambos provienen de El Monte y son representantes de escuelas distintas en la música. Patricio Fuentes (43) es pianista, compositor, arreglador y docente con estudios clásicos, mientras que Nelson Cáceres (74) es un cantor puro y duro, depositario de la tradición campesina del conjunto Los Huasos Paiquinos. En “Septiembre en piano y voz” se complementan en una instancia camerística para la cueca. “Pensé que Valentín Trujillo podría haber hecho algo así antes, pero no”, comenta Fuentes. El repertorio se basa en cuecas propias, como “Guitarras y violines”, de Cáceres, que son más puras; o “La fiesta de los planetas”, de Fuentes, más estilizadas. “También hay cuecas anónimas de la tradición, como las llamativas”, dice Fuentes.


Veintiuna entonaciones

Era un adolescente de El Cruceral de Pirque cuando conoció a los viejos maestros del guitarrón: Manuel Saavedra, Osvaldo “Chosto” Ulloa y Santos Rubio. “Los veía tocar en los encuentros, las vigilias, las fiestas religiosas. Alfonso Rubio, su hermano menor, fue mi maestro”, cuenta Alfonso Ureta Munizaga (34), un músico que conoció la mística y los misterios de este cordófono a través de la oralidad, pero también la composición académica en sus estudios en la universidad. En paralelo a su trabajo con Los del Maipo, está presentando el disco “A lo humano y lo divino”, resultado de sus largos años de estudio, donde expone 21 entonaciones presentes en el canto a lo poeta. “Es un número simbólico, pues el guitarrón tiene 21 clavijas, más los cuatro diablitos, hacen las 25 cuerdas del instrumento”, explica.


Cueca y rap en mutación

“La matriz”, del grupo Los Puntúos, es un disco que corrobora aquello de que el folclor está siempre en movimiento. “Es el resultado de una búsqueda larga, que se basa en la vivencia de algunos miembros del grupo con el mundo del hip-hop, además de las sonoridades de la música urbana actual”, introduce Bruno Simonetti, uno de Los Puntúos. Aguerrida y atrevida, la música va de un lado a otro entre la cueca y el rap. “Ambos tocan temas de marginalidad, violencia, las ruedas callejeras, la improvisación y la rima”, dice.


Las canciones mantienen las métricas tradicionales de la cueca, pero la producción en el estudio innova con mucha presencia de bajos, voces frontales, panderos agudos. “Queríamos ver qué sucedía si modernizábamos el sonido del folclor, como lo hace Novalima en Perú, Quantic en Colombia y Rosalía en España”, cierra Simonetti.

lunes, agosto 24, 2020

Cinco imperdibles grabaciones nacidas en tiempos de pandemia

El Mercurio

Meditaciones sobre la muerte, el amor, el crimen y la tortura, en obras maestras de Orlando di Lasso, Franz Joseph Haydn, Giuseppe Verdi y Richard Strauss, junto a las inesperadas propuestas sonoras de Erich Korngold, Luigi Nono y Gerald Grisey.

Juan Antonio Muñoz H.

UN STRAUSS GIGANTESCO. “Die Frau ohne Schatten” (“La mujer sin sombra”) es la ópera más enorme compuesta nunca por Richard Strauss. ¿El tema? La trascendencia, nada menos. No abundan sus registros, pero el sello Orfeo propone una excelente versión: la que se escogió en 2019 para celebrar los 150 años del edificio de la Ópera de Viena. Al frente de la orquesta de la casa —una máquina muy bien aceitada— está Christian Thielemann, que se enfrenta a una trama polifónica de dimensiones desplegando un fulgor sonoro deslumbrante junto a un elenco donde resplandecen las mujeres. En particular, Nina Stemme, como la Mujer del Tintorero, en un rol tan temible como el de la Emperatriz, encarnada por una estupenda Camilla Nylund. Con ellas, Evelyn Herlitzius, que ofrece una Nodriza de inefable intensidad. El rol del Emperador es uno de los más arduos y difíciles del repertorio para tenor, pero muchas veces pasa inadvertido por la potencia de las tres mujeres. Aquí está en voz de Stephen Gould, que lo aborda con entereza más que con holgura. Un verdadero documento.

HAY QUE CONOCER MEJOR A KORNGOLD. Teatros y casas discográficas se preocupan cada vez más de Erich Wolfgang Korngold (1897-1945). El año pasado, Múnich estrenó una versión antológica de “Die Tote Stadt” (“La ciudad muerta”) y en marzo Chandos lanzó una placa con su Concierto para violín y su Sexteto de cuerdas, compuesto por el músico a los 17 años. Tras radicarse en Estados Unidos, Korngold se ganó la vida componiendo bandas sonoras de películas y es por eso que en los movimientos del concierto surgen imágenes de cintas como “El príncipe y el mendigo” y “Otro amanecer”. Como siempre en su música, los hallazgos sonoros van de la mano con poesía y dulzura melódica, a la vez que el sonido diáfano comparte vida con la energía de un entusiasmo exuberante. El trabajo es de John Wilson al frente de la RTÉ Concert Orchestra, junto al violinista Andrew Haveron.

UN MORO BIPOLAR. Era la grabación de ópera más esperada del año; tras dos postergaciones, llegó en junio: un nuevo “Otello” (Verdi) nacido en tiempos en que los registros en estudio de óperas completas ya casi no existen. Jonas Kaufmann despliega un trabajo teatral y vocal minucioso, repleto de detalles exquisitos, y plasma un ser impredecible, de una bipolaridad aterradora, con una voz de bronce oscuro que maneja admirablemente. Con él, un excelente Carlos Álvarez, como Iago, y la debutante Federica Lombardi, como Desdémona. Antonio Pappano, que dirige a la Orquesta y el Coro de la Academia Santa Cecilia de Roma, permite atender las numerosas capas que constituyen el océano que es esta obra maestra. Pappano también se propone develar la modernidad de esta música, como ocurre en el dúo de amor del primer acto, donde convergen riqueza cromática, cambios de tono y audacias armónicas.

RENACIMIENTO FUTURISTA. “Omnia tempus habent” (“Todo tiene su tiempo”), apunta Orlando di Lasso (1532-1594) en este disco titulado “Inferno” (“Infierno”), que reúne 12 motetes (compuso 530) para seis y ocho voces que demuestran por qué su música es una cumbre del estilo franco-flamenco del Renacimiento. Aparte de la maestría polifónica y armónica, y de la severidad de las reflexiones sobre el sufrimiento —“Vidi calumnias”, “O mors quam amara”, “Media vita in morte sumus”—, las partituras dejan entrever el futuro musical: cromatismos y progresiones que recién se escucharían en el siglo XX. Todo a cappella, interpretado con exhaustiva precisión y gran belleza por la notable Cappella Amsterdam, dirigida por Daniel Reuss.

QUIEBRES SONOROS Y TRAGEDIA. Directora de orquesta y cantante experta en el mundo contemporáneo, Barbara Hannigan dice que su nuevo disco es un “tríptico de tres noches transfiguradas”. La mezcla es desestabilizadora y también fascinante: Luigi Nono (1924-1990), Haydn (1732-1809) y Gerald Grisey (1946-1998). La voz meliflua, inmaterial, de Hannigan abre con “Djamila Boupacha” (Nono), dedicada a una militante argelina arrestada por el ejército francés, que fue torturada para obtener una confesión: la música es puro malestar, confusión y violencia. Produce un quiebre incómodo pero atractivo en contraste con la Sinfonía 49 de Haydn (“La Passione”, que da título al álbum), que habla de tragedia a gran escala. La interpretación es hermosísima y muy personal (qué buena directora es), al punto que se da el lujo de agregar en la obra la participación de un clavicémbalo, según ella, para “hacer escuchar su propia voz”. Termina con “Quatre chants pour franchir le seuil” (“Cuatro cantos para cruzar el umbral”), de Gerald Grisey.

jueves, febrero 21, 2019

Uno de los mejores ensambles del mundo publica un disco de música chilena

Romina de la Sotta Donoso
Cultura
El Mercurio

Se llama "Finis Terrae" y lo grabó el Ensemble Musikfabrik. Es una panorámica de lenguajes y lo distribuye Naxos en todo el mundo. Incluye obras de compositores como Alejandro Guarello, Aliocha Solovera y Ramón Gorigoitía.



El Ensemble Musikfabrik nació en 1990, y rápidamente se ubicó en la primera línea mundial de la música contemporánea, al lado de conjuntos tan célebres como la London Sinfonietta o el Ensemble InterContemporain.

Un sitial que conquistaron fomentando deliberadamente la innovación artística; sus 16 miembros no solo son virtuosos instrumentistas, sino también especialistas en música de cámara y aleatoria, y en improvisación. Asimismo, no descansan en los laureles; ya han grabado 75 discos y siguen ofreciendo entre 80 y 100 conciertos al año.

Su sede está en Colonia, y gracias al financiamiento permanente de la Kunststiftung NRW, del gobierno de Renania del Norte-Westfalia, su excelencia artística está asegurada.

Y ahora, en una iniciativa que será un hito para nuestra música, el Ensemble Musikfabrik acaba de publicar un CD con cinco obras chilenas. "Finis Terrae. Sounds from the End of the World. Contemporary Music From Chile" fue editado por Da Vinci Classics, y tiene distribución mundial por Naxos. Se puede encargar por 13,9 euros en Davinci-edition.com y también está en Spotify.com.

"Esta producción discográfica es sobresaliente por la excelencia y el renombre internacional del Ensemble Musik Fabrik", asegura el chileno Ramón Gorigoitía, quien reside en Colonia desde 1983. Tras colaborar con varios solistas del conjunto, este compositor porteño le propuso este proyecto al ensamble, con una recepción muy positiva. "Cuando Musikfabrik fue a Chile en 2006, se llevó una impresión muy buena de la escena chilena de música contemporánea", cuenta. Y revela que los miembros de ese ensamble han asistido en Colonia, como público, a conciertos donde se han interpretado obras chilenas. "Acá en Europa hay mucho interés por la música chilena actual", agrega.

El apoyo financiero fundamental fue de la Fundación Siemens, que comisionó las obras a Alejandro Guarello, Pablo Aranda, Aliocha Solovera y Boris Alvarado, además del propio Gorigoitía. Las cinco piezas se estrenaron hace tres años, en el auditorio de la Deutschlandfunk. Uno de los que asistió fue Alejandro Guarello. "Fue muy bueno; la sala de conciertos y su acústica son espectaculares, y había mucha gente", recuerda.

"Musikfabrik es uno de los grupos más importantes en su género, y son una verdadera manufactura de música; hacen investigación y poseen una colección enorme de instrumentos. Es fantástico; es la primera vez que un grupo de esa categoría edita un disco solo de música chilena, y el título del disco hace evidente la paradoja de que en el fin del mundo se hace música de arte de gran calidad", comenta Guarello. Y destaca también que esta producción discográfica "es una especie de arcoíris, muy variado en cuanto a lenguajes, con propuestas muy distintas entre sí".

"MUFA", su obra, no se refiere a la mala suerte, sino al nombre del ensamble alemán. Y se organiza partir de las combinaciones rítmicas y métricas de las cifras 3, 7 y 11. "Esta pieza es bien típica de mí, porque son momentos que permanecen en un carácter y después van cambiando a otro, con bastantes contrastes. La obra termina con una dilución muy serena", detalla Guarello.

Ramón Gorigoitía también entrega luces respecto de "Transgresiones", su composición. "Es una trasgresión intertextual, puesto que la fuente literaria es fundamental para el desarrollo del material. Las alturas, la frecuencia y las complejidades rítmicas se deducen de tres obras básicas, los Cantos 1 y 2 del 'Canto General' de Pablo Neruda, 'La Araucana' de Alonso de Ercilla y Zúñiga, y la poesía anárquica de Eric Frith, textos que reflejan sucesos violentos trascendentes que han generado cultura e identidad", explica.

Las otras composiciones incluidas son "Fuegos de artificio", de Aliocha Solovera; "Alma", de Pablo Aranda, y "Allá", de Boris Alvarado.

lunes, diciembre 31, 2018

De borde a borde: el jazz chileno liquida el año

El Mercurio

De la música de fusión y de clubes a la música experimental y camerística, en esa diversidad de estilos se sitúan los últimos trabajos discográficos de 2018. 

IÑIGO DÍAZ
Faltaba la última pieza de la obra que el pianista y compositor Mario Feito había iniciado en 2007 con el disco "El último patagón". En ese fin del mundo austral se inspiró primero y más tarde fue el desierto nortino el que lo llevó a publicar en 2012 el disco "El valle del tiempo". Ese recorrido lo sitúa ahora en la ciudad, en el cierre de la trilogía, un disco que inesperadamente terminó llamándose "Dalila".

"La muerte de mi madre Dalila cambió todo. Me cambió a mí. Me puse a componer otras cosas, que al final se transformaron en una despedida para ella", dice Feito, respecto de piezas como "Pedacito", "Dalila en tránsito" o "El último adiós". Publicado por el sello Animales en la Vía, fue grabado con el trío que completan Pablo Vidal (contrabajo) y Nicolás Ríos (batería), además de Luz Cuadros (clarinete) y Matías González (guitarra) en las secciones ampliadas a quinteto.

"Li" es el tercer trabajo del clarinetista Mauricio Barraza. "Escribí un poema para reconciliarme con las palabras. Se llamaba 'Li', voz que viene del chino y significa lo que está adherido al fuego", cuenta Barraza. Musicalmente se grabó de una sola vez con un cuarteto sin línea de bajo: Sergio Valenzuela (piano), Esteban Sumar (guitarra) y, otra vez, Nicolás Ríos (batería).

"Ese día se ausentó el contrabajista y tocamos igualmente. Me encantó porque el sonido es puro. Siento que la música hoy día es muy neurótica y perfeccionista. Hay poco espacio para el error. 'Li' es lo que es", dice.

Si de grabaciones a primeras tomas se trata, el saxofonista tenor Agustín Moya tiene jinetas. Su serie "Standards sessions" se grabó en una jornada con el trío "pianoless" junto a Maximiliano Flynn (contrabajo) y Carlos Cortés (batería). Acaba de publicar su tercer volumen de una tetralogía que finalizará en 2019. "Los chicos tocaron una tras otra durante cinco horas, con unos breves descansos. Creo que no hay otro grupo que pueda sostener esa carga", dice Alejandro Sánchez, productor y editor del sello Vértigo.

En la recta final de 2018, el aplaudido cuarteto del saxofonista alto Cristián Gallardo publicó en vinilo "Crisis" (Aconcagua Records), álbum que incluye bajo eléctrico, sintetizador, samplers y declamaciones poéticas.

Los guitarristas Sebastián Prado y Cristóbal Gómez volvieron a grabar, casi sin respiro, sus nuevos discos, "Palabras malditas" e "It could happen to you", respectivamente. Mientras, el bajista de jazz fusión Felipe Catrilef puso en marcha a su poderoso trío eléctrico con "Unicroma", junto a Óscar Pizarro (pianos) y Jordán García (batería). En cambio, la pianista Carmen Aguilera presentó un quinteto con los saxofonistas doctos Alejandro Rivas (soprano y tenor) y Karem Ruiz (alto y barítono) para el álbum casi conceptual "Pequeña suite y otras creaciones".

"Este disco es distinto al que grabé el año pasado. Las composiciones exploran otras sonoridades y armonías", dice el trombonista de Valparaíso José Moraga acerca de "La estación".

Pero no es lo único que ocurrió en el puerto. La Sala Musicámara, la Sala Rubén Darío y el Club Alemán fueron epicentro del jazz en Valparaíso. Allí se realizaron los conciertos de un ciclo en memoria del legendario y fallecido disc-jockey de la radio Valentín Letelier, don Jorge González Mancilla. Selecciones de 14 conciertos forman el primer volumen del disco "Jazz 97.3", el dial de la radio, que presenta a figuras en los márgenes del jazz contemporáneo chileno.



sábado, diciembre 29, 2018

"The best of": Los mejores discos del 2018

El Mercurio

En Vidactual de "El Mercurio" elegimos los 15 discos más destacados reseñados durante la actual temporada que está a punto de terminar. Doce meses protagonizados por el ritmo urbano y el trap, los nuevos clásicos del pop chileno y los estandartes del rock independiente. 

Por Bastián García Santander

 1. Mon Laferte - "Norma"
A un año de "La trenza", el disco que la consagró en el mercado hispanohablante, Mon Laferte lanzó "Norma", un trabajo que saca a relucir su lado completamente salvaje. Porque fue grabado en vivo en una sola toma -en los Capitol Studios de Los Angeles, Estados Unidos- como una maniobra que ayuda a dictar dos máximas: que la canción cebolla trasciende a cualquier intento clasista por derribarla y que la artista puede desenvolverse tan bien en la cumbia, el bolero, el tango o la música urbana.

2. Alex Anwandter - "Latinoamericana"
Alex Anwandter canta por primera vez en portugués en tiempos en que Brasil vive una oleada derechista tras la llegada de Jair Bolsonaro al poder, y también la enfrenta desde su propia historia, haciéndose cargo de temas como el racismo y la homofobia desde la poesía y la interpretación, el pop sintético de los años 70 y 80, las influencias latinas y su historia manchada con sangre.

3. Arctic Monkeys - "Tranquility Base Hotel & Casino"
A Alex Turner, líder de Arctic Monkeys, un regalo de cumpleaños le hizo cambiar la guitarra por el piano como un medio para retratar su presente. Si al comienzo le cantaba a salir de fiesta, a conquistar chicas y a bailar, a beber y fumar sin miedo, ahora el tiempo se le vino encima y huele a tabaco, humo y whisky , como un rockstar caído en desgracia que de joven "solo quería ser uno de los Strokes", según revela de entrada. Un trabajo denso y sin un solo hit , que en sus detalles le planta cara a una industria en la que la redundancia se paga tan cara como el desinterés.

4. Niños del Cerro - "Lance"
Niños del Cerro es una bomba de tiempo que amenaza con explotar en cualquier momento, así como la temática adolescente de amor, drogas y desencuentros de la que hablan sus canciones. Pulso latinoamericano cercano a Los Jaivas, carnavalesco en su folclor, murallones de ruido y temas que superan los seis minutos de duración son parte de un trabajo tan extraordinario como recordar la etapa escolar, para bien o para mal.

5. J Balvin - "Vibras" 40604613
J Balvin corre por un carril exclusivo dentro del ritmo urbano. Una especie de "postreggaetón" que experimenta con los cimientos del género y la vieja escuela, como puliendo un diamante que sintoniza con la música electrónica y el legado latinoamericano en un balance ideal entre ambas corrientes. Hits instantáneos, éxitos globales y hallazgos impensados como "Brillo", de Rosalía, y la introducción a cargo de Carla Morrison ponen el nombre del colombiano y del movimiento en el sitial que merece.

6. Gepe "Folclor imaginario"
Gepe congregó a quienes conocieron o trabajaron con Margot Loyola para mantener viva su memoria con una obra en la que desarmó y rearmó parte del catálogo recopilado por la artista. El disco fue grabado en vivo y sin correcciones, crudo e íntimo, y sobre todo experimental. Colabora Gianluca, que le añade Auto-Tune y trap al folclor, e incluye un homenaje a Joane Florvil -la mujer haitiana fallecida en Chile transformada en símbolo de la orfandad de los inmigrantes en nuestra tierra-, porque la música no deja a nadie afuera.

7. Kendrick Lamar y varios artistas - "Black Panther: The aAlbum"
El mejor rapero de su generación se hizo cargo de la curatoría musical detrás del filme de Marvel, esculpiendo una obra pocas veces vista en un soundtrack oficial. Es el encuentro de la música negra en todo su esplendor, porque se siente África en cada rima, en cada percusión, en cada referencia musical que traspasa el hip-hop , que suma jazz , reggae , soul , trap y hasta electrónica sin que parezca fuera de lugar. Kendrick Lamar gobierna Wakanda y, a la vez, crea comunión gracias a la música.

8. Rosalía "El mal querer"
La última estrella planetaria de la música en español cuenta una historia de amor tormentoso en 11 capítulos que parte con augurios y celebraciones pero que termina de la peor forma. Hay celos, caprichos, también lamentos, sentimientos relatados en el vaivén del flamenco -las palmas, la guitarra española, la pasión- y su encuentro con el trap y el ritmo urbano. Un movimiento que se revitaliza y que contradice el riesgo que podría significar mezclar la tradición andaluza con la última ola musical juvenil que encandila a la industria.

9. The 1975 "A bBrief iInquiry into Online rRelationships"
La banda liderada por MattHealy recrea un relato certero de la vida moderna. Uno donde el asistente de voz de Apple, Siri, puede enamorarte por culpa de la alienación tecnológica de las redes sociales y la enferma relevancia de los "likes" y los filtros de Instagram. Se siente la rabia, el hedonismo, el miedo y el desamor, y se escucha desde el neo jazz, el autotune y el soft rock. "La modernidad nos falló", es la frase que mejor define lo expresado por The 1975.

10. IDLES - "Joy as an Act of Resistance"
IDLES hace estallar una guerra sin cuartel contra la xenofobia en tiempos de Brexit, contra la homofobia y los retrasados roles de género tradicionales ante el avance de la extrema derecha. Y lo hace desde una colosal impronta instrumental que rememora el punk nacido en las tabernas subterráneas de hálito alcohólico, llenas de hooligans que luego repiten las canciones viendo el fútbol. Una contra-barrida refrescante y necesaria con base en Bristol, Reino Unido.

11. Deafheaven - "Ordinary Corrupt Human Love"
Deafheaven es el mestizaje arriesgado y perfecto de corrientes tan disímiles como el dream pop y el black metal, y en su último disco ensambla los sonidos en sepia y la sensación de calma y añoranza con los gritos sofocantes de su vocalista George Clarke. Es la música del fin del mundo, cuando el negro se mezcla con el rosa. Cuando todo importa, y ya nada importa.

12. CAMI - "Rosa"
Camila Gallardo enlaza un álbum debut lo suficientemente personal como para no haber nublado la vista ante los requerimientos de la industria que uno supone para una artista de su edad. La ex participante de "The Voice Chile" exhibe su íntima relación con el folclor, pero también abarca ritmos que coquetean con lo urbano, las baladas adolescentes endulzadas en exceso y el pop electrónico de acento juvenil. Un menú en 10 tiempos para degustar el inicio de un presente y futuro voluminoso.

13. Cardi B - "Invasion of pPrivacy"
Cardi B es la Cenicienta que nunca necesitó un príncipe azul, que fue stripper en un club que quedaba a cuadras de su escuela, que fue parte de una pandilla, que sufrió violencia doméstica y que, aún así, alcanzó la fama. Porque su música tiene alma y versatilidad. Es más que trap: es pop, es R&B y es Caribe por sus raíces dominicanas y trinitenses. Desfilan Chance TheRapper, Migos y SZA, y se sale un éxito kilométrico como "I likeit" con J Balvin y Bad Bunny.


14. Travis Scott - "Astroworld"
La obra cumbre de Travis Scott juega con la magnificencia de la producción digital e instrumental y con la metáfora de que su vida es la montaña rusa de un parque de diversiones. Y sí, el disco es vertiginoso y contiene tantos matices como colaboradores: StevieWonder, John Mayer, Frank Ocean; Kevin Parker, de Tame Impala, James Blake, y Pharrell se reúnen en distintas labores para reconfigurar el hip hop de métrica old school con armónicas, guitarras acústicas, soul y R&B.

15. Interpol - "Marauder"
El último disco de Interpol es la búsqueda de la relevancia de un rock que pareciera que emprendió la retirada dentro de la música popular. Son los recuerdos del Nueva York de los 2000; la obsesión por las guitarras sucias, la trascendencia de la batería y la profundidad de los espacios instrumentales; el respeto por sus composiciones clásicas. Un reinicio sin mayor pretensión que hacer buenas canciones.


Las bandas sonoras coronan un exitoso año

El Mercurio

Los álbumes musicales de varias películas estrenadas durante esta temporada se ubicaron dentro de lo más escuchado y lograron nominaciones a importantes premios. 

Raimundo Flores S.
Kendrick Lamar no publicó ningún álbum firmado por él durante 2018, pero de todos modos es el artista con más nominaciones en los próximos Grammy. En parte, el logro es gracias a su rol en la banda sonora de "Pantera Negra", donde el rapero ofició como curador y productor de un trabajo que en 14 canciones reunió a más de 20 intérpretes, entre los que se incluyen populares y diversos nombres como el del mismo Lamar, The Weeknd, Anderson Paak y James Blake.

La apuesta de Marvel dio resultados tanto a nivel de audiencia como de crítica. El álbum debutó en el número uno de la lista "Hot 200" de Billboard y se mantuvo tres semanas en esa posición. Además, suma seis nominaciones en los Grammy, entre ellas Álbum del año, una categoría en la que una banda sonora no entraba desde 1997, cuando el soundtrack de "Esperando un respiro" postuló al premio.

El caso de "Pantera Negra" es el más exitoso, pero no el único. Otras bandas sonoras han implementado modelos similares como una estrategia para atraer interés en las películas. "Creed II: Defendiendo el legado" -que se estrena en Chile el 10 de enero próximo- tiene un álbum producido por el premiado Mike Will Made-It que incluye nuevos temas de cantantes de variados géneros como Bon Iver, Pharrell Williams y Nas.

En tanto, la recién estrenada "Spider-man: Un nuevo universo" presentó el pasado 14 de diciembre un álbum que reúne canciones inéditas de varias figuras del hip hop norteamericano como Post Malone, Nicky Minaj y Jaden Smith, y que hoy se encuentra en el quinto lugar del "Hot 200".

El éxito de los musicales

El buen año de las películas musicales también se vio reflejado en la buena recepción de sus bandas sonoras. El álbum de "El gran showman", protagonizada por Hugh Jackman, estuvo dos semanas en el número uno del "Hot 200" y fue tal su éxito que el mes pasado se lanzó "The greatest showman: Reimagined", un disco que incluye los temas de la película interpretadas por figuras como Pink, Kelly Clarkson y Kesha.

La nueva versión de "Nace una estrella" con Lady Gaga también dio que hablar. Su banda sonora debutó en el número uno del Billboard y su principal sencillo, "Shallow", está nominado a cuatro Grammy -incluyendo Canción del Año y Grabación del Año- y el 6 de enero peleará por un Globo de Oro como Mejor Canción Original.

"Bohemian Rhapsody" tuvo un desempeño algo menos avasallador y alcanzó el tercer puesto del "Hot 200", aunque el éxito de la película también logró que uno de los discos compilatorios de Queen entrara al top 10 de la lista.

Temporada de premios
Los Globos de Oro se entregarán el próximo 6 de enero y la ceremonia de los Grammy será el 10 de febrero.

jueves, diciembre 20, 2018

Memoria fonográfica: en busca de una música del siglo pasado

El Mercurio

El disco "Chile urbano" recupera piezas de entre 1927 y 1957 con énfasis en un abanico estilístico amplio: más de 20 ritmos escuchaba el público. El doble álbum es el primero de una larga serie. 

IÑIGO DÍAZ
Entre 1931 y 1946 existía en la capital una decena de auditorios pertenecientes a radios, según indican las investigaciones del musicólogo Juan Pablo González: Minería, Chilena, Corporación, Del Pacífico, El Mercurio, Cooperativa y más. "Todas contaban con orquesta propia, director, pianista, arreglador e incluso copista de partituras para los músicos", dice González, coautor de "Historia social de la música chilena".

Día a día, el público acudía a ver a sus ídolos en directo en esos mismos auditorios. "Eran espectáculos populares, con entradas muy económicas o gratuitas. La gente hacía fila en la vereda y cuando la sala se llenaba, se cerraba la puerta. Los que quedaban afuera podrían tener otra oportunidad cualquier día", comenta el también musicólogo Álvaro Menanteau, uno de los responsables de un proyecto discográfico que viene a recuperar la música de esa época perdida en los estratos del siglo XX.

Menanteau también conduce el programa "Chile urbano", de Radio Usach, que es el mismo nombre del disco que acaba de presentar como investigador junto a Renato Menare, coleccionista de viejos discos, cilindros, fonógrafos, gramófonos y aparatos de radio.

Es un álbum de doble volumen que reúne 50 fonogramas provenientes de esa valiosa colección privada. Dan cuenta de la riqueza musical que escuchaba el público chileno entonces. "¿Cuántos géneros musicales nos ofrece hoy el mercado de la música popular?", se cuestiona el musicólogo.

La investigación contó con financiamiento de los Fondos de Cultura y consideró material publicado únicamente en discos de 78 RPM, pertenecientes al período de entre 1927 y 1957: tres décadas de compiladas en el disco "Chile urbano", con aquella dinámica variedad de músicas que llegaban a los hogares a través de la radio y los discos de acetato. "Ambas industrias se potenciaban: la música en la radio incentivaba las grabaciones de discos. Era todo un círculo virtuoso", señala Menanteau.

Estrellas de la canción

Cueca y tonada, zamba y rumba, tango y bolero, foxtrot y one step, corrido y beguine. Los estilos eran reconocidos por auditores, que seguían a los artistas de la época. "Aparece mucho una figura como Federico Ojeda, director de orquesta que escribía arreglos, acompañaba cantantes y que grabó muchísimo. Aquí está en selecciones con Cora Santa Cruz y sus hijas, el dúo Sonia y Myriam, con cantantes de tango", dice Menanteau.

La serie se inicia con la cueca "La dieta" (1927), interpretada por Los Huasos de Chincolco, y la tonada "Paseo en carreta", de Los Cuatro Huasos, exponentes tempranos de la música típica, pero llega hasta el foxtrot "Jeepers creepers", grabado en 1957 por el dúo Los Perlas.

También se escuchan la tonada "Oro purito" (1940), con Los Provincianos; el tango "Viejo pregón" (1942, con Nicanor Molinare acompañado por piano y guitarra); el one step "Chiu-chiu" (1941), con Los Estudiantes Rítmicos, o el beguine "Romance tropical" (1942), con Raúl Videla y el Sexteto Santiago, o el recién fallecido Lucho Gatica durante sus inicios discográficos, cantando en 1952 el corrido "En alta mar" junto al brillante conjunto de Don Roy y sus solistas. La serie continuará con álbumes temáticos hasta completar una serie.



jueves, junio 14, 2018

Nuevo disco para Domingo Santa Cruz, músico fundacional



El Mercurio

Gonzalo Venegas y la Orquesta de Cámara de Valparaíso.
El próximo año se cumplirán 120 años del nacimiento de una figura capital del quehacer musical chileno. Hoy se lanza un disco que lo celebra con nuevas grabaciones de dos de sus partituras para cuerdas. 

Por Romina de la Sotta Donoso

Era abogado, pero había estudiado Composición con Enrique Soro antes de iniciar su carrera diplomática. Sin embargo, a los 27 se decidió por la música, por hacer todo lo que pudiera para promover la música chilena. Y eso, a fines de los años 20, significó fundar las bases institucionales de la enseñanza y la actividad musical, así como fomentar la composición.

Domingo Santa Cruz Wilson (1899-1987) superó con creces este desafío, como explica el musicólogo Luis Merino, presidente del Instituto de Chile. "Don Domingo tuvo un quehacer altamente complejo en lo académico; es profesor de historia de la música, análisis y composición, y además es la figura referencial que lidera el proceso de institucionalización de la música en la Universidad de Chile", detalla.

En 1929, Santa Cruz fundó la Facultad de Bellas Artes de la U. de Chile y, en 1940, el Instituto de Extensión Musical -hoy CEAC-, que reúne a la Orquesta Sinfónica, el Coro Sinfónico y el Ballet Nacional Chileno. Igualmente creó la Asociación Nacional de Compositores de Chile (1936) y la Academia Chilena de Bellas Artes (1964).

Pocos han hecho tanto como él por la creación nacional, y con tanto éxito: los famosos Festivales de Música Chilena se realizaron a teatro lleno entre 1948 y 1969, y en ellos hasta el público tenía voto.

Esa infatigable actividad, eso sí, lo limitó como autor, como reconoció él mismo en sus memorias: "Fui compositor pese a todo". Lo confirma Merino: "Su producción no es muy grande, con 42 obras, quizás le faltó tiempo para componer. Pero es muy importante que se conozca su trabajo".

Y por eso aplaude una nueva iniciativa de Gonzalo Venegas Zamora y la Orquesta de Cámara de Valparaíso: el CD "Compositores chilenos del siglo XX. Vol. 1. Domingo Santa Cruz Wilson". Financiado por un Fondo de la Música, lo lanzarán a las 19:00 horas de hoy en el Instituto de Chile (Almirante Montt 453, entrada liberada).

"Esta iniciativa es admirable y le hará justicia a la labor de don Domingo", destaca Merino.

"Domingo Santa Cruz es bastante ecléctico, en su música podemos encontrar distintos lenguajes, pero siempre con una mirada moderna, porque estuvo vinculado con las vanguardias", dice Venegas.

Un total de 23 músicos grabaron en el CD "Cinco piezas para orquesta de cuerdas" (1937) y la Sinfonía N° 2 (1948) de Santa Cruz. Las eligieron porque sus lenguajes son muy distintos; neoclásica e hindemithiana la primera, y algo más oscura e intrincada la segunda.

Esta tarde, en el lanzamiento, tocarán "Cinco piezas...", obra que según Merino "ha tenido un juicio ampliamente favorable en aspectos estéticos y estilísticos. Se la podría considerar canónica y, dentro de la reducida circulación sinfónica de nuestro país, fue interpretada bastante".

Venegas cuenta que quiere seguir produciendo un disco al año con su orquesta: "Rescatar el repertorio de nuestros compositores, nuestro patrimonio musical, es nuestra responsabilidad como intérpretes". De hecho, este director porteño estrenó la ópera "Moebius" de Manuel Contreras en 2016 y, grabó, en 2015, un disco monográfico de Fernando García.

Habrá discos esta tarde, a $5 mil, y también vía orquestadecamaradevalparaiso@gmail.com.

martes, noviembre 15, 2016

Nuevo disco recoge obras sinfónicas de Celso Garrido-Lecca Celso Garrido-Lecca


Radio Beethoven

Es ampliamente reconocido en el mundo como uno de los más eximios compositores de todo el continente americano, pero su presencia en discos se ha limitado a publicaciones realizadas a nivel del medio hispano-parlante. Eso hasta ahora, ya que el sello Naxos, uno de los que tiene mayor penetración y mejor distribución a nivel mundial, ha anunciado un nuevo disco en honor al compositor peruano Celso Garrido-Lecca (n.1926). Se trata, entonces, del primer lanzamiento que pondrá el trabajo de este importante creador en un plano internacional, donde siempre debió haber estado.

El CD se lanzará en diciembre, y contiene cuatro obras sinfónicas, en interpretaciones de la Orquesta de la Radio Noruega y la Orquesta Sinfónica de Fort Worth (Texas), ambas bajo la dirección del peruano Miguel Harth-Bedoya, quien ha desarrollado una respetable carrera en el medio estadounidense. Las obras en cuestión son “Laudes II”, “Pequeña Suite Peruana”, “Danzas Populares Andinas” y “Retablos Sinfónicos”. Esta última, marca el inicio del estilo tardío del compositor, y fue estrenada en 1982 por David del Pino y la Orquesta Sinfónica Nacional del Perú.

El disco viene a ser un homenaje a Garrido-Lecca por los 90 años que cumplió en marzo pasado. Este mismo aniversario motivó que la mencionada OSNP realizara en agosto pasado el estreno mundial de su oratorio “El Movimiento y el Sueño” en el Gran Teatro Nacional de Lima, convirtiéndose en un significativo evento no solo para el país vecino sino también para toda la región.

lunes, septiembre 05, 2016

Los ocho discos que transformaron el rock hace 25 años

El Mercurio

1991 dio un nuevo aire a la escena rockera, que logró destronar al pop de los rankings . El grunge , rock alternativo y hard rock vivieron un apogeo sin precedentes, que en solo un año logró definir el sonido del resto de la década.  

Valentina Gracia Magallón 

En 1991, luego de diez años marcados por el pop y sus fenómenos de ventas -con Michael Jackson y Madonna como los reyes del estilo-, el rock comenzó a gestar una transformación. Fue el comienzo de una transición en la escena musical: el aumento del sonido alternativo, el grunge y el post-rock causó un estallido cultural que influyó a las posteriores generaciones. No es de extrañar entonces que muchos rockeros sostengan que no ha existido un año tan bueno para el género desde entonces, en el que varios artistas lanzaron discos clave para sus carreras.

La explosión del grunge
Es imposible hablar del rock noventero sin mencionar el sonido que nació en Seattle. Letras oscuras y autorreflexivas, guitarras ruidosas, y riffs repetitivos reflejaron el pesimismo y la falta de aspiraciones de los jóvenes de la época.

"Nevermind", Nirvana: Es considerado por la crítica como el disco que lo cambió todo. En 1991, con la llegada de Dave Grohl a la banda de Kurt Cobain y Krist Novoselic, se gestó su segundo álbum después de "Bleach" (1989). La placa se transformó en un fenómeno de ventas que superó a "Dangerous" de Michael Jackson en el ranking Billboard -el primer paso para la victoria del rock sobre el pop-. Disco de cabecera para muchos hasta hoy que dejó como principales himnos a "Smells like teen spirit" y "Lithium".

"Ten", Pearl Jam: La escena de Seattle tenía más que decir, y ese mismo año debutó una de las bandas más aclamadas del rock alternativo: Pearl Jam. Si bien su disco no causó un impacto inmediato, su popularidad estalló en 1992, cuando alcanzó el tope de los rankings . El primer trabajo del grupo destacó por sus guitarras, el sonido impulsado por Led Zeppelin y el falsete característico de Eddie Vedder, ampliamente imitado por bandas posteriores. Un álbum que los críticos consideran sin puntos bajos y que catapultó al grupo como un imprescindible del rock, con temas como "Alive", "Jeremy" o "Black".

"Badmotorfinger", Soundgarden: Otro de los grandes exponentes de la misma ciudad no se hizo esperar y también llegó con un nuevo trabajo. "Badmotorfinger" es el tercer álbum de Soundgarden, cuyos éxitos "Outshined", "Rusty cage" y "Jesus Christ pose" se transformaron en los favoritos de las radios y transmisiones de MTV. Fueron doce canciones que fusionaban el rock experimental de sus discos anteriores con el hard rock de Black Sabbath y Led Zeppelin.

El año del rock alternativo

No todo fue grunge en 1991. La nueva supremacía del rock dio la libertad a las bandas de experimentar con sus sonidos y dar paso a nuevos subgéneros, con los que alcanzaron la consolidación definitiva.

"Achtung baby", U2: Los irlandeses sorprendieron a sus fans con su séptima producción, donde se alejaron del sonido que los convirtió en estrellas en los 80. Es para muchos el mejor disco de U2, que resultó en éxitos como "One" y "Mysterious ways". El álbum luego se transformó en una de las giras más conceptuales vistas hasta ese entonces, "Zoo TV Tour", una performance que incluyó cinco etapas, 157 actuaciones y que fue vista por cerca de 5,4 millones de personas.

"Blood sugar sex magik", Red Hot Chili Peppers: de la mano de su nuevo productor, Rick Rubin, surgió el trabajo más elogiado de la banda. Se trató de una renovación para el grupo de Los Angeles, en el que redefinieron su estilo con toques de funk, hip hop, soul y metal. Con canciones como "Give it away" y "Under the bridge", la crítica deslumbró ante el sonido, composición y lírica del nuevo disco, el segundo más exitoso después de "Californication".

"Out of time" - R.E.M.: Su séptimo disco significó el reconocimiento masivo. Si gracias a su antecesor "Green" (1988) ya eran conocidos en la escena, con "Out of time" alcanzaron ventas millonarias. Su single más famoso "Losing my religión", les permitió quedarse con tres Grammy en 1992: Mejor Álbum de Música Alternativa, Mejor Interpretación Dúo y Mejor Video Musical.
Nuevos aires para el hard rock

"Metallica", Metallica: El disco negro u homónimo del grupo de San Francisco es considerado como uno de los hitos de la historia del metal. Bajo el mando del ex productor de Motley Crue, innovaron su sonido dejando de lado el trash ochentero para reemplazarlo con verdaderos hits. "Enter sandman" y "Sad but true", entre otros temas, permitieron al cuarteto explorar nuevos caminos y atraer a miles de seguidores.

"Use your illusions I & II", Guns N' Roses: Tras la salida del baterista original Steve Adler y la incorporación de Matt Sorum y Dizzy Reed, la agrupación liderada por Axl Rose se comprometió con su proyecto más ambicioso: un par de discos donde la banda presentó clásicos infaltables como "November rain" y "Don't cry", a los que se sumaron covers  de Paul McCartney y Bob Dylan.

jueves, junio 23, 2016

Arquitectura, ingeniería y estética del charango chileno


El Mercurio

Cultores lanzan disco después de quince años.
La segunda parte de "Charango. Autores chilenos" reúne veinte composiciones de solistas que han definido una identidad urbana para el cordófono nacido en el Altiplano.

IÑIGO DÍAZ

Se llama "Ventolera" y es el nombre de dos composiciones distintas que han sido reobservadas por charanguistas chilenos. En 2001, un puñado de estos cultores tomó la "Ventolera" (1976) de Quilapayún, solemne pieza para charangos, y la grabó al final del disco "Charango. Autores chilenos".

"Ahora recogimos la 'Ventolera' (1970) de Víctor Jara para abrir la segunda parte de este proyecto de registros. Así la música está unida y es parte de una continuidad", dice el charanguista Italo Pedrotti, curador del disco "Charango. Autores chilenos, vol. 2", una muestra que vuelve a poner en relieve el sonido y la orientación musical de este cordófono, a través de un elenco de solistas y compositores.
"Incluimos a Víctor Jara como homenaje. La suya fue una composición para guitarras traspuestas y nosotros la tocamos con charangos, aunque sin alterar ninguna melodía ni estructura", explica Pedrotti.

Esa experiencia es un signo de lo que estos músicos han definido como "charango chileno". "No hay que confundirse. El adjetivo 'chileno' no quiere decir que el charango sea nuestro, porque es originario de los pueblos del Altiplano. Lo que sí representa es la manera en que nosotros lo hemos tocado por mucho tiempo", señala Freddy Torreralba, a menudo considerado el mayor solista del instrumento en la historia.

"El charango chileno es eminentemente urbano, y como tal recibe muchas influencias que lo han liberado de estructuras, sobre todo en cuanto a armonía. Entró a Chile en los años 50. Violeta Parra acompañó su canto con un charango, pero Héctor Soto fue quien lo transformó en un instrumento solista. Para nosotros, él es un pionero", agrega Pedrotti.

El nombre de Héctor Soto, el autor de ese clásico que es "Rosita de Pica", aparece en la convocatoria con la composición "Cerro Blanco". La curatoría suma a otros históricos, como Horacio Durán (de Inti-Illimani), o Roberto Márquez (de Illapu), además de solistas de fusión que aparecieron más tarde: Quique Cruz, Claudio "Pájaro" Araya, Carlos Cabezas y los propios Freddy Torrealba e Italo Pedrotti. A ellos se suman nuevos nombres: el serenense Luis Mery, los porteños Camilo Gómez y Fabián Durán, y el curacautinense Milton Núñez. "El charango chileno ahora está en todas partes", dice Pedrotti.

"En estos quince años, la multiplicación ha sido impresionante. Los jóvenes lo ven con mucho entusiasmo y aquí tenemos una muestra de eso. Es que el charango es muy buen amigo: cuando lo tocas puedes ver tus dos manos al mismo tiempo, a diferencia de la guitarra, que ves solo una por vez", completa Torrealba. El álbum está disponible en disquerías y en el sitio de descargas PortalDisc.com.


jueves, diciembre 31, 2015

Marcelo de la Puebla: Guitarra y memoria, otro rescate musical de Gustavo Becerra

El Mercurio

Desde Sevilla, el guitarrista clásico observa la diversidad creativa del compositor para este instrumento a través del disco "Homenaje a Gustavo Becerra".

IÑIGO DÍAZ

"Él es uno de los genios que Chile le regaló al mundo: yo pongo al compositor Gustavo Becerra (1925-2010) a la misma altura de Pablo Neruda o de Roberto Matta", dice el músico chileno Marcelo de la Puebla (1966) desde Sevilla, la ciudad donde vive desde 1995.

Nacido en Dinamarca, criado en Francia y con una vida musical que ha transcurrido entre Chile, Perú, Marruecos y España, Marcelo de la Puebla es un exponente de la guitarra clásica chilena, aunque también ha recibido las influencias de la guitarra flamenca y la guitarra popular latinoamericana.

Alumno en Chile de Liliana Pérez Corey y del español Alberto Ponce, el músico está presentando su último trabajo. Si hace quince años había recuperado las obras para guitarra del español Vincent Asencio, De la Puebla hizo ahora un rescate mucho más valioso en lo personal.

"Gustavo Becerra es la figura más relevante del panorama musical chileno durante la segunda mitad del siglo XX. Su obra es amplia y en muchas direcciones, pero siempre estuvo cerca de la guitarra. Existe una antigua obra con cantante, recitante y guitarra campesina rasgueada ('Canciones de alta copa', 1962), en cuyo estreno el guitarrista fue Víctor Jara", cuenta el chileno.

En "Homenaje a Gustavo Becerra", editado en España por Sonografic, De la Puebla observa lo que él llama "apenas una pincelada", del catálogo para guitarra de Becerra. "Quise mostrar un repertorio amplio, con piezas como la 'Segunda sonata para guitarra', de 1956, una obra de juventud, o su 'Concierto para guitarra y grupo de percusión', de 1990, que estrenamos en 2007 en Sevilla con Becerra presente en el teatro", dice el músico.

Entre esas piezas se incluyen el "Divertimento para guitarra y piano" (2004); la "Cuarta sonata para guitarra" (2004), dedicada a De la Puebla, o la pieza "Nana" (2009), parte de la serie "Tres canciones", que Becerra escribió inspirado en el hijo del guitarrista. "Luchito estaba por nacer, y Gustavo, que sabía que se encontraba en sus últimos días, me preguntaba mucho por ese nacimiento. Creo que para él escribir su última obra fue una manera de despedirse y de dar una bienvenida al mismo tiempo", dice.

-¿Cómo nació ese vínculo?
"En los años 70 me tocó vivir de cerca la realidad de los exiliados en Francia. Mi padre solidarizó con ellos cuando comenzaron a llegar allá. Ahí estaban los Parra, los Quilapayún, los Aparcoa, Sergio Ortega , Héctor Pavez, y Edmundo Vásquez. Y Gustavo Becerra era como un patriarca de todos ellos, desde Alemania. Pensé que tenía que conocerlo y así fue. Nos hicimos así de cercanos. Era como un tío. Yo le decía 'tío Gustavo'".

sábado, octubre 24, 2015

Imágenes de vinilos chilenos con historia

El libro "Vinilo Chileno 363 carátulas" recopilado por Álvaro Díaz, Daniela Lagos, David Ponce y Piedad Rivadeneria tiene un valor de 19.000 pesos en librerías.
El libro solo trae carátulas y no incorpora ningún detalles ni historia sobre ellas ni sobre los músicos.

El Mercurio

El recién editado libro "Vinilo chileno", que recoge 363 carátulas y repasa la época dorada del formato, es un volumen de colección. De él seleccionamos seis portadas, algunas icónicas, otras polémicas o que reflejan sus tiempos: desde el gorrión que mataron para la portada del disco de Quilapayún o la imagen fotografiada y luego pintada con témpera para Ángel Parra hasta el semidesnudo de Patricia Maldonado y la particular crucifixión de Denise, de Aguaturbia.

Por Rodrigo Munizaga


Aguaturbia, "Volumen 2"
Habían pasado unos pocos meses desde el lanzamiento del disco homónimo de Aguaturbia -aquel de la mítica portada con el cuarteto desnudo- cuando el grupo de rock sicodélico se aventuró a mostrar un nuevo material, en 1970, llamado simplemente "Volumen 2", que esta vez traía canciones originales. La portada, una vez más, marcó pauta: la cantante Denise aparecía crucificada. Su marido e integrante de la banda, Carlos Corales, recuerda: "Las críticas por la portada de nuestro primer trabajo fueron tremendas, especialmente a Denise, por estar desnuda. Entonces quisimos hacernos cargo de eso, porque a ella la habían crucificado los medios". Propusieron la idea al sello, se inspiraron en el cuadro "Cristo de San Juan de la Cruz", de Salvador Dalí, y reemplazaron la figura de Jesús por la de la cantante en una sesión donde el fotógrafo tenía todo preparado. "Este señor tenía preparada una cruz en el suelo, y empezamos a ver de qué manera hacerla, entonces se tomó la foto desde arriba y 'La flaca' se cubrió con un manto transparente, una gasa", recuerda Corales.
Fue un estallido: el grupo tuvo que dar disculpas, entre otros, a la Iglesia Católica. "Era muy transgresor por la idea de poner a una mujer. Casi nos excomulgaron, aunque veníamos de familias católicas. Fue un vinilo muy escaso, desapareció rápido".

 Quilapayún, "Basta"
Lanzado en 1969, este disco es uno de los más emblemáticos en la carrera del conjunto, bajo etiqueta del sello Jota Jota y donde venía la canción "La muralla". "Basta", que fue el primero que no tenía la dirección musical de Víctor Jara, tuvo a los hermanos Vicente y Antonio Larrea a cargo del diseño de la carátula, probablemente una de las más icónicas de la música chilena: solo un pájaro muerto y letras en rojo que dicen "basta". Eran los tiempos de la guerra de Vietnam, de las imágenes de la masacre, de niños corriendo desnudos por caminos rurales, de mucha crudeza. Fue el contexto que inspiró la carátula, como cuenta Vicente Larrea: "Pensamos que una manera de representar la inocencia era a través de un gorrión, que existe no solo en Chile. Saqué un rifle a postón y maté un gorrión, así de crudo. Lo dejamos que se secara por tres días, le quebramos una patita, le sacamos unas plumas y Antonio lo fotografió. Creemos que esa imagen reflejó hasta hoy la masacre de los inocentes y lo desquiciadas que son las guerras".
Larrea, que hoy tiene 73 años, reconoce que en estos tiempos seguramente los grupos "animalistas" pondrían el grito en el cielo, "pero el fin justifica los medios", dice. "Hice un acto de crueldad, pero que ha motivado a la gente por años al ver la portada. Una pieza de comunicación eficaz y con letras que parecen una explosión de sangre, que se hicieron con una bombilla", afirma.

Ángel Parra, "Canciones Funcionales"
Otro disco fundacional, otra portada a cargo de los hermanos Larrea: Antonio en la ilustración, Vicente en el diseño. En 1969, Ángel Parra se reunió con ambos y les contó un poco de cómo sería su nuevo trabajo, que retrataba los tiempos de hippismo y evasión. Entonces Antonio Larrea lo fotografió, con unos anteojos que traía puestos, y a la imagen se le hizo un alto contraste (con películas donde se pierden los grises y quedan en blanco y negro), y luego su hermano la coloreó con témpera. "Era todo manual, Ángel andaba con un pañolín que se ve en la imagen y era un poco imitar el  look que él había visto de los lolos que se juntaban en un café de Providencia. La idea era contrastar eso con su música", cuenta Larrea. Y luego añade: "Los afiches sociales de esos tiempos o en los de la UP eran piezas comunicacionales. Como los editaba la Dicap, tenían alta distribución. Era mucho del cantar popular y había un mercado para desarrollar carátulas como estas. Hoy no, porque la gente no está dispuesta a gastar dinero en producir una carátula de estas características. Se prefiere una foto del cantante para solucionar todo, porque es fácil, barato y rápido", se lamenta.

Los Jaivas, "Los Jaivas" o "Volantín"
En rigor, el primer álbum de Los Jaivas es homónimo, pero su portada, con un volantín, es tan característica, que todos lo llaman de ese modo. Autoproducido, tiene improvisación en la instrumentación y balbuceos como letras en sus 38 minutos. Tuvo apenas 500 ejemplares (se reeditó en CD recién en 2001) y el diseño de carátula corrió por cuenta de José Miguel Reyes, hermano mayor del actor de TVN Francisco Reyes, quien en 1971 estudiaba arquitectura y le dio a la portada un toque entre infantil y de orgullo patrio.
Daniela Lagos, autora del libro "Vinilo chileno" (junto a Piedad Rivadeneira, Álvaro Díaz y David Ponce), cuenta que "este fue uno de los vinilos más difíciles de encontrar, porque es muy codiciado no solo en Chile, sino en el mundo, por su tipo de música, y no son tantos los que están en buenas condiciones a estas alturas". La periodista agrega que "existe consenso en que es uno de los discos más valiosos, y siempre hay fans tratando de buscarlo y que su portada esté intacta". Finalmente, lo encontraron gracias a un fanático que tenía una edición que incluía un póster en su interior.
"Vinilo chileno", que salió a la venta en septiembre, tiene esta portada de Los Jaivas como una de sus grandes joyitas y Lagos dice que "lo entretenido de este libro es que se deja ver muy fácil y se hojea rápido, al ser de fotos. Es para mirarlo de vez en cuando, y te das cuenta de modas, historia y música. Hace un panorama muy completo".

Patricia Maldonado, homónimo
Ese LP homónimo de la cantante y conductora de televisión data de 1980 y fue editado por el sello RCA con fotografías a cargo de Carmen Fulle, apoyada por la fallecida compositora Scottie Scott. La idea, cuenta Maldonado, era hacer algo "simpático, de mucho colorido y sensual". Se hicieron varias tomas, pero dos quedaron elegidas: una donde aparece acostada en el suelo, sobre una alfombra y con una suerte de turbante en la cabeza, y otra que sugiere un semidesnudo. "Fue súper osado para la época, estaba cubierta con algo abajo pero nada arriba. Fue una foto bien comentada y yo la encontré muy linda, sin llegar a ser ordinaria", resume.
La sesión fotográfica se hizo en un estudio de la fotógrafa, a quien la cantante ya conocía, entre velas e incienso para dar un ambiente. "Yo en ese tiempo era mina. Y, ¿sabes? He sobrevivido en mi vida con que me digan te amo o te odio al mismo tiempo, entonces es una costumbre que me ataquen o me defiendan. Yo salí en un mercado muy conservador en cuanto a canciones y yo interpretaba temas bien calientes, de amores de cama y con vestidos mostrando pechuga. Es un LP que yo tengo guardado hasta el día de hoy".

Gloria Simonetti, homónimo
Otro disco homónimo y el primero en la carrera de Simonetti. Una portada muy simple de 1978, con ella en primer plano y en una playa. El detalle, el toque distintivo, es que aparece con un muy elegante vestido parada sobre la arena. "Todo era muy especial, imagínate: un cuento de una niña que venía saliendo de la universidad, que quería dedicarse al canto y que era una promesa para los sellos", relata la cantante, quien finalmente fichó por RCA. Como había expectativas, la portada del vinilo pretendía mostrarla con una actitud natural, pero que la identificara. "Sin estereotipos y vestida glamorosa como para una comida", cuenta riendo. Prosigue: "Yo propuse hacerla en la playa de Reñaca y con este vestido corte imperio. Yo era flaca, me veía muy bien, y dimos justo en el clavo, porque era mi primera aparición y se evocaba un lugar especial, porque hasta el día de hoy yo vivo en Concón. Nunca me pude separar de este lugar".
El traje rosado que luce, recuerda Simonetti, lo tenía luego de una comida de gala que había tenido un año antes, bastante clásico, "y de un color raro, porque no era ni tan rosado ni tan fucsia. Además, me puse unos aros grandes y la ventolera era impresionante. Pero creo que salgo con una actitud que tengo hasta el día de hoy". El vestido, eso sí, no resistió el paso de los años. Sí una copia de vinilo que tiene guardada aún en su casa.

lunes, febrero 10, 2014

Las pequeñas disquerías cuentan cómo sobrevivir en la era digital

El Mercurio

Discomanía, Billboard y La Tienda Nacional señalan los desafíos y estrategias.
Estructuras livianas, stocks reducidos y una mayor especialización les han permitido mantenerse en un negocio que entró en crisis a comienzos de siglo y que acabó con las grandes cadenas en el mundo.

Pablo Durán Vallejos

La quiebra de Feria Mix el pasado 28 de enero mostró en Chile una realidad que en el mundo es palpable desde hace más de una década: el negocio de las grandes disquerías se está muriendo. Las bajas ventas, una estructura demasiado pesada y una deuda de más de $2.500 millones terminaron por ahogar a una compañía que llegó a tener 52 tiendas y que fue clave en el desarrollo del mercado musical chileno.

El caso de la empresa de la familia De la Fuente-González se suma a los de Virgin Megastore o HMV, marcas internacionales con cientos de establecimientos que vieron caer drásticamente sus ventas a partir del surgimiento de los formatos digitales y la expansión de internet.

Encontrar anaqueles con cientos de copias de cada título será imposible en un futuro próximo; sin embargo, pequeñas compañías están dispuestas a ocupar el lugar que dejaron las grandes cadenas y evitar la desaparición de una industria que comenzó con la apertura de Spillers Records en Gales en 1894.

Tradición e innovación

En Santiago, solo en el centro es posible encontrar varios locales de ese tipo. Entre los más tradicionales está Discomanía, ubicada a un costado de la Plaza de Armas. La tienda fue abierta en 1956 por Ricardo García y tras su muerte en 1990 fue adquirida por Eliana Andaur, quien la administra desde entonces.
Especializada en el folclor nacional y latinoamericano, en sus repisas se encuentran artistas como Violeta Parra o Víctor Jara, pero también otros más contemporáneos como Gepe o Manuel García. Pese a estar oculta entre una de las tantas galerías del centro, la tienda se las arregla para darse a conocer. "El boca a boca es importante. Tenemos un público de toda la vida que la da a conocer a los más jóvenes, pero también llegan extranjeros que la han visto en páginas turísticas", explica Andaur.

En Providencia, Billboard, propiedad de Rafael Abuhadba, llegó a tener cuatro locales, pero tras una baja en las ventas de hasta un 60% hoy solo funciona con un establecimiento. "Uno tiene que adaptarse al volumen de ventas. Funcionar con una estructura pesada es imposible", dice Abuhadba. El nuevo auge del vinilo, el contacto con los clientes y un modelo basado en los encargos le han permitido recuperarse poco a poco.

Entre las iniciativas más originales está la que llevaron a cabo en junio de 2011 Gabriela Villalba y Cristián Maluenda, socios fundadores de La Tienda Nacional. La disquería, en la que solo hay artistas nacionales, surgió con la idea de crear un punto de venta para discos que no se encontraban en las grandes cadenas. "Pasaba mucho que músicos como Fernando Milagros o Gepe no tenían un lugar donde distribuir sus discos. La idea fue hacerse cargo de ese problema", cuenta Villalba.

La primera decisión fue arriesgada: comprar la licencia a EMI para producir mil copias de los discos "Ser Humano" de Tiro de Gracia y "Mama Funk" de Los Tetas, ambos ya descatalogados. Si bien la recepción fue buena, recién hoy se están vendiendo los últimos discos. Con un promedio de venta de alrededor de mil copias mensuales, la marca funciona también como sello discográfico y sala de conciertos.

Mantenerse en el negocio

Frente a las pesadas estructuras de las grandes compañías, las pequeñas han optado por un modelo más liviano. Casi todas cuentan con un solo local, muchos de los cuales son atendidos por sus propios dueños, y un sistema de abastecimiento directamente relacionado con la demanda. Así se intenta enfrentar los gastos producidos por salarios y arriendo, los principales egresos de una disquería según todos los consultados.

Los gastos operativos pueden ir del 20% hasta el 80% del margen neto del negocio. En La Tienda Nacional, la empresa se queda con un tercio del total de las ventas, mientras que el resto va a los proveedores. Una vez recortados los impuestos, deben pagar el arriendo, cuentas y sueldos. "En este último ítem es donde más se destinan recursos (trabajan 10 personas), que equivale más o menos al 80% del margen neto. Estamos al ras; recién alcanzando nuestro punto de equilibrio después de dos años y medio", explica Villalba.

Una de las estrategias que han adoptado para evitar costos innecesarios es la de trabajar con bajos stocks . El modelo consiste en solo reponer las copias que han sido vendidas y ampliar el catálogo según las peticiones de los clientes. "Antes yo tenía 5 mil títulos y ahora tengo 400, porque tú no puedes tener un capital inmovilizado. Es por eso que hemos desarrollado un sistema de encargo para que la gente entienda que aunque algo no esté en stock , sí se lo podemos tener rápido", dice Abuhadba.

Una estrategia similar tiene Discomanía. Día a día se lleva un registro escrito de las ventas a fin de solicitar a los sellos el número exacto de copias que requiere para mantener el stock necesario. La empresa tiene además la particularidad de distribuir álbumes que los propios artistas llevan a la tienda. Hace unos años, el recientemente fallecido Payo Grondona se contactó para distribuir uno de sus últimos trabajos autogestionados. Hoy, aún llegan a la tienda clientes a preguntar por alguno de sus CDs.

El contacto directo entre la tienda y el artista es clave también en el modelo de abastecimiento de La Tienda Nacional. "Un tercio del espectro total de discos que vendemos se lo compramos a sellos grandes, otro tercio a sellos chicos y el otro a autores independientes que dejan sus discos consignados, o sea se pagan una vez que se venden", señala Villalba.

Las tendencias del mercado

El renacimiento del vinilo ha sido otro de los factores que han permitido a algunas disquerías mantenerse en el negocio. En Billboard, por ejemplo, hoy las ventas en este formato generan alrededor del 50% de sus ingresos. "En estos dos últimos años ha explotado. El sonido es distinto y para los melómanos como nosotros es mucho mejor. Tiene más cuerpo, más profundidad, es un sonido más sólido", dice Abuhadba.
Para Villalba en el último tiempo se ha producido además una revalorización del formato físico tras la crisis que produjo la aparición del formato digital. "La gente tiene esa cosa de tocar el CD, olerlo, de que te lo firmen y ver el arte. Con el vinilo pasa algo parecido".

El fenómeno viene desde hace algunos años y no es propio del mercado chileno. En EE.UU. las ventas de vinilos crecieron un 32% en 2013 para alcanzar las 6 millones de unidades, la mayor cifra en los últimos 20 años. Mientras tanto, las ventas de CD se contrajeron en un 14,5%. En Europa la situación es más pronunciada. Según datos de la Feria Internacional del Disco de Barcelona, en 2013 la venta de vinilos creció un 400%.

La adición de productos no relacionados con la venta de discos también se ha convertido en una importante fuente de ingresos. Así, un 25% de las ventas mensuales de La Tienda Nacional son libros, un 8% películas y un 10% objetos de diseño, como afiches o poleras.

Las tiendas deben lidiar además con un volumen de ventas incomparable con el del año 2000. Abuhadba explica que antes un álbum podía vender mil copias en poco tiempo, pero ahora si llega a cien se considera que tuvo una buena venta. Para los independientes importa más que nada la cantidad de discos que se venden en un tiempo acotado. En estos casos, vender un mínimo de 500 copias en un año se considera razonable.

Las tiendas trabajan con márgenes del 30% o 40%, salvo que los proveedores fijen el Precio de Venta a Público (PVP). Con pequeños cambios, el modelo es el mismo para los grandes sellos y las producciones autogestionadas.

Según los consultados, el futuro del negocio está en la especialización, pero el tránsito no estará libre de obstáculos para la industria. "Lo complejo es qué va a pasar con quien nutre los catálogos. Porque si los sellos se dan cuenta que no van a poder tener el volumen de ventas de un título que no está en pedido no se va a fabricar. Es lo que pasa con EMI, por ejemplo", concluye Villalba.

lunes, diciembre 16, 2013

Guía para los nuevos discos clásicos chilenos

El Mercurio

La intensa actividad discográfica de fin de año presenta desde música antigua hasta contemporánea. Hay estrenos y registros históricos para instrumento solista, ensambles y orquestas.

Romina de la Sotta Donoso

Nueva música - Alejandro Guarello Este disco monográfico reúne siete obras ejecutadas, dentro y fuera de Chile, por instrumentistas excepcionales. Está el Cuarteto de Cuerdas UNTREF con "Cuartémpora" (1992); Black Jackets Company, con la obra mixta "La Bella Datoki" (2002), y Garth Knox, con "Solitario VIII" (2005). "En común, todas tienen al menos un instrumento de cuerda, y van desde un solo de viola hasta orquesta de cuerdas", aclara Guarello. Optó por un disco digital para "ver qué pasa con este formato. Pero de todos modos quiero sacar el disco físico después, porque es importante que esta música, que no es comercial, esté en bibliotecas y archivos accesibles a la ciudadanía". $ 3.990, en Portaldisc.cl y en iTunes.

Dúo Klingeberg Montes - "Gracias a la Vida"Es el segundo disco que lanzan como Dúo KM los guitarristas Sebastián Montes y Katrin Klingeberg. Y lo dedican a música latinoamericana. "En nuestros conciertos, la reacción más efusiva del público es a ese repertorio. Las posibilidades timbrísticas de la guitarra se multiplican en formato de dúo", dice Montes. Eligieron piezas de Villa-Lobos, Lauro, Piazzolla y Violeta Parra; 16 en total, de las cuales hicieron ellos 14 transcripciones. Las grabaron en Alemania y alcanzan un gran logro: el Danzón de Arturo Márquez. "Nunca se había transcrito para guitarras". 15 euros, en Duokm.com

"Verticidades""Es lindo mostrar las posibilidades de un conjunto con saxofón y arpa, instrumentos que se utilizan poco en la música de cámara. Su sonoridad es totalmente nueva", dice Miguel Villafruela, productor de este disco que contó con un Fondo de la Música. A su saxofón, se suman flauta, violonchelo y arpa, interpretados por Wilson Padilla, Celso López y Manuel Jiménez, respectivamente. Las piezas fueron encargadas a autores tan diversos como Hernán Ramírez, Alejandro Guarello y Aliocha Solovera (quien dirige al cuarteto). También hay cierto acento jazzístico, con Eduardo Cáceres, electrónica en tiempo real con Andrés Ferrari, y aleatoriedad con Fernando García. $6.000, Villafruela.scd.cl

Piano a 4 manosLa Academia de Bellas Artes inaugura su colección "Música Docta Chilena", con un volumen dedicado al piano a cuatro manos. Daniela Costa y Ana María Cvitanic interpretan piezas de autores de todo el siglo XX, desde Juan Amenábar, Pedro Núñez y Carlos Botto, hasta los sub 40 Daniel Miranda y Gabriel Núñez. "Esta música no es corriente en la producción nacional. Y gracias a la riqueza del discurso que hoy existe en la música contemporánea, aparecen distintos estilos y lenguajes", comenta Fernando García. $5.600, en Svrproducciones.cl

Conciertos para flauta dulce"Estos son todos los conciertos para flauta y orquesta que existen en Chile", asegura Carmen Troncoso, solista en las cuatro obras que incluye este disco que contó con un Fondo de la Música. "El más antiguo es de Wilfried Junge, y se estrenó en 1982, pero después nunca más se tocó", explica. Las otras tres piezas las encargó ella misma. "Trencadis", dice, Juan Mendoza la compuso basándose en una técnica de mosaico. Y destaca que en las otras dos, compuestas por Carlos Zamora, hay rítmicas irregulares y formas folclóricas del norte. El disco se lanzará el miércoles 18, a las 20:00 horas, en un concierto en la Iglesia Nuestra Señora de la Divina Providencia. $10.000, en Portaldisc.com

"Olas de un mismo mar"En este disco doble, que contó con un Fondo de la Música, se recopilan 13 piezas emblemáticas de Edgardo Cantón. Él destaca "Al-Mumit" (2008), que estrenaron la Sinfónica y Michal Nesterowicz. "Antes de esta obra, componía electroacústica por un lado, y música instrumental por el otro. Con ella concilié ambos mundos", cuenta. Se incluyen registros del estreno, por la Sinfónica, de "Música en espera de su imagen" y "El gran océano", con la dirección de Irwin Hoffman y David del Pino, respectivamente. Además de piezas de cámara, el volumen contiene la música que hizo para la película "El rey de San Gregorio". $6.000, en Svrproducciones.cl

Enrique Kaliski - Tonadas y PaisajesEl guitarrista Enrique Kaliski, discípulo de Liliana Pérez Corey, se tomó un año sabático de su trabajo como ingeniero para concretar este disco. "La mejor forma de utilizar mis ahorros no era un viaje ni cambiar el auto, sino pagarme mi propio tiempo", dice. Aquí interpreta nueve creaciones propias inspiradas en paisajes chilenos, como "Tonada con variaciones", finalista del Concurso Luis Advis 2009, y "Tonada de Chillán Viejo", una reconstrucción de las melodías del Chile central, en estructura de rondó. "Quien quiera descargar los mp3 o las partituras puede bajarlas de Enriquekaliski.scd.cl", comenta. $6.500 en Discomanía (21 de Mayo 583).

Parthenia - Catalina VicensTras estudiar clavecín en el Curtis Institute, Catalina Vicens (1983) se ha especializado en música antigua, y ha ganado varios concursos. Uno de ellos, el "Fritz Neumeyer" de 2008, motivó al Castillo de Bad Krozingen, en Baden-Wurtemberg, a invitarla a grabar con su colección de clavecines históricos. El disco fue editado por Carpe Diem y Naxos lo distribuye en todo el mundo. Eligió 21 piezas de William Byrd, John Bull y Orlando Gibbons, de la colección "Parthenia". "Es el primer libro de música para teclado que se imprimió en Inglaterra", detalla Vicens, quien transcribió algunas piezas. La presentación del cedé es de Anthony Rooley. Está en Todo Clásico (Pueblo del Inglés) y en Amazon (US$ 8,99).

León Schidlowsky - Obras sinfónicasLa Academia Chilena de Bellas Artes dedica a León Schidlowsky un volumen de la colección "Archivo Exclusivo". Se reúnen grabaciones históricas entre 1959 y 1967, de siete piezas clave. Cinco de ellas corresponden a la Orquesta Sinfónica de Chile, con directores como Agustín Cullel, Juan Pablo Izquierdo y Víctor Tevah, y los registros son del Archivo Sonoro de la U. de Chile. Entre otras, están "Tríptico para orquesta", "La Noche de Cristal" y Kadisch para violoncello y orquesta. Fernando García, editor de la publicación, dice: "Los aportes de Schidlowsky a la música orquestal son fundamentales. Cuando vuelve a Chile en los años 50, genera un gran interés por las nuevas formas de creación con sus estrenos". $ 5.600, Svrproducciones.cl

Enrique Soro - para violín y pianoEs el primer disco que graban como dúo el pianista Alexandros Jusakos y la violinista Ivanka Milosevic. "Encontramos bastantes manuscritos inéditos de Enrique Soro entre las partituras que rescató su nieto. Tiene obras de cámara que nunca se han tocado, pese a que es música bellísima", dice Jusakos desde Varsovia, donde grabó este disco de estudio, con un Fondo de la Música. "Su éxito no fue tan grande en Chile, porque quedó un poco desfasado con el boom de la música nueva, en los años 20 y 30. Pero tuvo contratos con editoras como Riccordi. De hecho, en Estados Unidos se vendían partituras que por un lado traían una obra de Rachmaninov y por el otro a Soro". $ 7.000, Svrproducciones.cl

martes, septiembre 03, 2013

Nutrido segundo semestre en el jazz chileno Suma y sigue: los discos que se imponen en primavera

El Mercurio

Pasó agosto y las fuerzas también se renuevan en la música. El próximo gran lanzamiento es "La ironía del tiempo", de Roberto Dañobeitía, este jueves en Thelonious. Vienen muchos más.

IÑIGO DÍAZ

En su propia línea del tiempo, el guitarrista Roberto Dañobeitía contabiliza hitos que lo vinculan directamente con el concepto de "orquestación". A fines de los 90 tocó en la ya desaparecida big band de Víctor Durán. Luego realizó ejercicios como músico de orquesta de jazz en Brasil y más tarde en España, cuando se integró a la Swingin' Europe de Barcelona. El capítulo siguiente fue la creación del Ensamble Quintessence, una de las experiencias más determinantes en el jazz contemporáneo chileno en la última década.

Dañobeitía da un paso más en este recorrido, presentando este jueves (5 de septiembre), en Thelonious, su disco "La ironía del tiempo" (Discos Pendiente), una suite de treinta minutos y cinco movimientos escrita para noneto, ciertamente un tipo de formato desconocido aquí. "Siempre compuse para grupos más pequeños o ensambles mayores. Este trabajo está en un punto medio, aunque creo que lo más importante es la creación de un nuevo color orquestal con los instrumentos".

En su concierto de lanzamiento, la base del grupo estará formada por Dañobeitía (guitarra), Lautaro Quevedo (piano), Pablo Menares (contrabajo) Félix Lecaros (batería), además de un frente de vientos con Sebastián Jordán (trompeta), Juan Saavedra (trombón), Claudio Rubio (alto), Agustín Moya (tenor) y Alejandro Sánchez (barítono). "Se puede escuchar desde un dúo hasta un noneto, incluida la voz. En el disco está Camila Meza, pero en el concierto tendremos a Edra Silva", dice el músico.

Norte, centro y sur

La oleada de discos nuevos recién comienza. El 7 de septiembre, en el Centro Cultural de España, la cantante Paz Court presentará su álbum "Los viudos de Marylin", donde recupera cancioneros que comienzan en el swing de los años 30 y avanzan hasta el tango y el bolero. "Hago una aproximación a muchas divas: Edith Piaf, Rita Hayworth, Marlene Dietrich, Peggy Lee, Carmen Miranda", dice la ex cantante de Jazzimodo.

Con "Autos de mar" (Animales en la Vía), el guitarrista Diego Aguirre se ubica, como ya lo había hecho en su primer trabajo en 2011, dentro del jazz de avanzada, combinando segmentos de improvisación franca y utilización de textos poéticos en formato de cuarteto y con el multivientista Diego Manuschevich como solista. Del mismo modo, también se acaba de lanzar en tres conciertos el disco "La resistencia", con un quinteto organizado por el sello Discos Pendiente y que incluyó a figuras que viven en Nueva York y Santiago, como Melissa Aldana (tenor) y Nicolás Vera (guitarra).

El grupo Gypsy Trío, encabezado por el guitarrista Cristóbal Gómez, aprovechó sus habituales giras musicales y educativas para grabar el disco "Sur", donde toma nota de su sonido de jazz manouche en directo, mientras que desde Nueva York Camila Meza, presenta "Prisma", su tercer trabajo solista. Producido por el pianista Aaron Goldberg, vuelve a dar vistazos de repertorios que van desde el jazz estadounidense hasta Víctor Jara: "Cada tema que elegí es un universo en sí mismo. Puedo contar una historia distinta. El trabajo de arreglos ha sido siempre desafiante para mí", dice.

Y desde París, el pianista y director artístico del desaparecido club de jazz de Le Fournil, Felipe Riveros, confirmó la esperada publicación en formato físico de su disco "Shanghai blues", del cual en 2011 había lanzado partidas digitales. Será editado por el sello Animales en la Vía.

 El número sesenta y nueve

Iniciado en el jazz alrededor de los dieciséis años, a fines de los 50, Roberto Lecaros no había establecido una discografía que correspondiera a su extensa trayectoria. En 2010 y 2012 lanzó dos volúmenes de su disco "Mística", y con un nuevo cuarteto -donde toca el pianista belga Jasper Huysentruyt- este año lanzará "69". "Nací en 1944, por lo tanto es la edad que cumplí este 11 de agosto", dice.

En la agenda venidera figuran más títulos. Ya estrenado en vivo en el Festival Jazz na Fábrica en Sao Paulo, durante octubre el bajista Christian Gálvez presentará en la SCD de Vespucio su décimo disco "The organ kuartet". La cantante iquiqueña radicada en Nueva York Natalia Bernal tendrá un nuevo disco, que explora el jazz con la electrónica y las influencias de su norte andino natal, mientras que el contrabajista Daniel Navarrete anunció para fin de año "Tripolar", junto a Cristóbal Menares (guitarra) y Matías Mardones (batería), cuyo adelanto será en vivo este 26 de septiembre en el Instituto Chileno-Norteamericano.

sábado, julio 14, 2012

La electroacústica en las fronteras latinoamericanas



El Mercurio

Editado y liberado por el netlabel Pueblo Nuevo, el doble volumen registra las obras ganadoras del Concurso Gustavo Becerra-Schmidt en 2010 y 2011.  

IÑIGO DÍAZ

Lleva un título demasiado largo, pero que describe el contexto en que estas piezas alcanzaron una trascendencia más allá de su sola audición: "Concurso latinoamericano de composición electroacústica y electrónica Gustavo Becerra-Schmidt". Así se llama el más reciente disco publicado por el netlabel Pueblo Nuevo, que tiene libre descarga en internet y que de paso viene a confirmar un provechoso encuentro.
Desde 2004, los compositores electroacústicos académicos como Federico Schumacher y José Miguel Candela, que han impulsado los festivales Ai-Maako, se han mezclado con músicos electrónicos de otros frentes, como Mika Martini y Djef, los creadores de Pueblo Nuevo.

"El resultado de este cruce de fronteras ha dejado grandes publicaciones: los discos triples dedicados a José Vicente Asuar y Gustavo Becerra, o el que se editó en 2006 para conmemorar los 50 años de la música electroacústica chilena", dice el compositor Alejandro Albornoz.

Este registro, en tanto, presenta las obras distinguidas durante las primeras dos versiones del certamen latinoamericano que lleva el nombre del fundamental compositor chileno fallecido en 2010. Las categorías de este concurso son "acusmática" (música que utiliza segmentos pregrabados), "mixta" (que confronta esas grabaciones con instrumentos reales), y la más nueva, llamada "de fronteras" (que abre el campo a expresiones no académicas más experimentales).

Entre las versiones de ambos años se recibieron unas 80 obras. Formado cada año por dos compositores chilenos y dos eminencias extranjeras, como el portugués João Pedro Oliveira y el francés Philippe Leroux, el jurado ha sido especialmente exigente aquí: salvo la obra "Loop's definition", del argentino Santiago Diez Fischer, con un primer premio unánime, el resto de las galardonadas sólo han recibido menciones honrosas.
Las chilenas destacadas son las obras mixtas de Daniel Osorio ("Zikkus-F") y de Andrés González ("Dúo demo"), además de la electrónica "fronteriza" del dúo Aoraquï ("Catnip"). "El recuento da cuenta de una tendencia: Argentina y Brasil siguen siendo polos latinoamericanos de creación, mientras que, pese a que la electroacústica utiliza el sonido como material, la estética sigue siendo de una diversidad notoria", concluye Albornoz, quien fue miembro del jurado en las selecciones.

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