El Mercurio
Brillan las cuecas y tonadas, pero también boleros, valses, foxtrots y guitarra traspuesta. Aquí, otra panorámica del trabajo de cultores, autores y folcloristas.
IÑIGO DÍAZ
De Patienquincha: meta primera
Equivale a poner la primera en un automóvil. Según algunos, la expresión "de pata en quincha" indica el momento en que un cantor apoya el pie en una quincha, rústica construcción de barro y coligües, lo que le permite estabilizarse, apoyar la guitarra en el muslo y proyectar su voz. Así lo describe Marco Palma, del grupo De Patienquincha. "Cambiamos el sonido de la frase porque queríamos destacar la presencia de Patricia Díaz, la Paty, nuestra cantora", agrega.
Formado por integrantes de El Parcito, Los Dos Maulinos y Los Chinganeros, el conjunto de tres guitarras, contrabajo y voz presentará su primer disco, "Vanidad", bolero de Armando González Malbrán que ellos interpretan como slowfox. "También grabamos el bolero 'No vuelvas más', de José Goles y Carlos Ulloa. El repertorio es amplio, no solo cueca. Hay una tonada de Petronila Orellana, un vals de Derlinda Araya y una mapuchina de Fernando Lecaros. Hicimos un recorrido por la música popular entre los años 30 y 50", apunta Palma.
En vivo: Museo de la Memoria (3 octubre).
De Caramba: Deconstrucción de la cueca
Las búsquedas de esos jóvenes estudiantes de música los llevaron directo a La Viseca, esa picada de calle Exposición que ha sido epicentro de la cueca en Estación Central. "Nos pusimos a rondar y llegamos ahí. Salimos eufóricos con ese folclor plenamente vivo que encontramos", recuerda el baterista Gustavo San Martín, quien desde 2008 integra el cuarteto De Caramba.
Hoy, el grupo que forma junto a Ignacio Andrade (acordeón), Diego Cabello (guitarra) y Daniel Bertín (contrabajo) se ha encaminado desde la tradición hacia una experimentación propia. Su nuevo disco, "Frente a frente", sostiene raíz del seis octavos de la cueca y la tonada, pero abre el campo completamente para un lenguaje propio. "La cueca tiene siempre la misma estructura. Nosotros detectamos en ella subestructuras que eran posibles de modificar: desde lo poético a lo rítmico. Y así lo hicimos", cierra.
En vivo: Club de Huasos Gil Letelier (martes 18).
Andrea Andreu: Temples de acero
Cantora, autora, profesora e investigadora, Andrea Andreu se ha convertido en una nueva referencia alrededor de la guitarra campesina y sus diversas afinaciones. Anoche actuó en Matucana 100, en la "Segunda cumbre de guitarra traspuesta chilena", y por estos días está presentando además su nuevo disco, el resultado de un largo estudio académico que la llevó a cruzar el desierto y la cordillera: "La guitarra y sus temples en Chile, Perú y Argentina".
"Encontré 85 afinaciones. Nueve de ellas que se comparten entre los tres países. En Chile es el único lugar donde a esta guitarra se le llama 'traspuesta'. En Perú y Argentina se le dice 'con temple'", indica Andreu, quien grabó repertorio tradicional de los tres países y unas 15 afinaciones junto al peruano Rolando Carrasco y el argentino, de 79 años, Atilio Reynoso.
En vivo: Fiesta de la Chilenidad de Talagante (mañana).
José Pablo Catalán: La otra guitarra
Siendo niño, el sonido de la guitarra traspuesta que tocaba su abuelo José Miguel Guajardo lo había hechizado. Él mismo aprendió a afinarla "por tercera alta", uno de los trasportes más utilizados en su zona, entre San Fernando y Puente Negro. José Pablo Catalán está presentando un trabajo que regresa a esa tradición oral. "Lo que la guitarra dice" expone una serie de adaptaciones de piezas de raíz a diversos finares: "la españolita", "por la argentina" o "media música".
"No hay canciones mías ni tampoco voces. Está la guitarra sola o acompañada. A veces con Miguel Molina, de Los Dos Maulinos, que toca la 'guitarra derecha' (con afinación regular), por ejemplo en la versión que hicimos del Himno Nacional de Chile", comenta. El repertorio escoge principalmente recopilaciones, algunas de la maestra Margot Loyola -quien hoy cumple 100 años-, otras de Miguel Lastra, de San Fernando, o de los hermanos Morales, de Lolol.
En vivo: Fiesta de la Chilenidad en Quilicura (mañana).
Los Tricolores: Conventillos y remoliendas
Ya tienen categoría de neoclásicos de la cueca tradicional de traje y pañuelo al cuello forjada en la chingana. Los Tricolores aparecieron justo con el resurgimiento de esa música aguerrida, que tuvo lugar a inicios de este siglo al alero de los viejos chileneros. Ya en su primer disco, del año 2003, habían explorado una historia con las "Cuecas de remolienda". Quince años y seis discos después vuelven al campo de batalla con "Viva la fiesta chilena", álbum que se inspira en la vida apretujada de los conventillos, pero también en la vida disipada de esas mismas casas de remolienda.
"Queríamos hacer un disco con temas nuevos, pero rescatando de alguna forma al Dúo Rey-Silva, agrupación chilena que desde los años 50 se transformaron en uno de los cuequeros más renombrados", explica Daniel Pezoa, baterista de Los Tricolores, respecto del repertorio, en el que brillan cuecas, tonadas, valses peruanos y foxtrots.
En vivo: Calama (mañana), Parque O'Higgins (lunes 17).
Este es un blog que tiene como misión recopilar información o noticias sobre música chilena, la Industria musical y la industria cultural de nuestro país aparecida en diversos medios de comunicación. Por lo tanto los textos son propiedad de los medios y de los periodistas que encabezan cada nota.
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sábado, septiembre 15, 2018
jueves, septiembre 13, 2018
Finezas y finares: la guitarra traspuesta resuena en Matucana 100
El Mercurio
Fabiola González, Andrea Andreu, Romina Núñez, Claudia Melgarejo y Naara Andariega exponen distintas afinaciones de la guitarra campesina en una rueda de cantoras, mañana.
IÑIGO DÍAZ
Su abuela chilota la llamó una vez "andariega", y para Naara González (1981) ese fue mucho más que un adjetivo. Era su propio nombre: sin detenerse en ningún lugar especial, Naara Andariega fue recorriendo territorios con la guitarra en la mano desde que tenía 16 años, tras dejar su Punta Arenas natal. Viajó por Chile y Latinoamérica, y ya desde hace unos siete años vive en Argentina. Estará de regreso en Santiago como una de las cantoras de la "Segunda cumbre de guitarra traspuesta chilena", mañana en Matucana 100 (20:00 horas, $6.000).
"Conocí las afinaciones campesinas en mi viaje hacia el norte, en Temuco, mucho tiempo después de conocer la guitarra. Soy migrante y sentí la urgencia de conectarme con mis raíces, sobre todo por estar lejos y en una urbe tan enorme y diferente. La guitarra traspuesta fue muy importante", dice desde Buenos Aires. Las afinaciones no regulares de la guitarra tal como la conocemos y sus múltiples variaciones, adoptadas desde España y adaptadas en los campos desde hace 500 años, es lo que se denomina "guitarra traspuesta".
"Existe en todo el continente. De un país a otro un mismo trasporte puede tener nombres distintos. Los finares se conocen y proyectan por vía oral. Puede que una familia del campo conozca cinco, pero usa solo tres porque son las que se acomodan a sus voces. Así se define el uso natural de un trasporte", explica Fabiola González (1978), de Casablanca, más conocida como La Chinganera.
Luego de dar clases magistrales sobre guitarra traspuesta chilena en la Universidad Nacional Autónoma de México y mientras prepara su disco "Hija natural", que exhibirá una serie de estas afinaciones, La Chinganera mostrará en la cumbre trasportes como "la pajarera", "tercera alta" o "medio trasporte". Naara Andariega, a su vez, la afinación "del diablo": "Una que fue recuperada por Atahualpa Yupanqui, y es la que más uso".
Junto a Claudia Melgarejo (1975), quien desde una música más próxima al pop utiliza la guitarra traspuesta en Concepción, también estarán las capitalinas Andrea Andreu (1980) y Romina Núñez (1982). La primera acaba de publicar el disco "La guitarra y sus temples en Chile, Perú y Argentina" y mostrará los trasportes "segunda alta", "medio piano" y "por Argentina". La segunda, ex integrante de Cuncumén y parte del dúo Las Comaires, centrará su propuesta en canciones de su reciente disco "Levanta el vuelo", donde brilla la afinación "por la orilla".
Las cinco expositoras tendrán su momento en el escenario de Matucana 100 en una rueda de cantoras con sus propias canciones, que utilizan variados finares. Luego se reunirán en una sección para cantar repertorio tradicional en homenaje a la cantora campesina, "no a la investigadora Margot Loyola ni a la creadora Violeta Parra, sino a la mujer anónima, la que proyectó esta sabiduría a través de los siglos", cierra La Chinganera.
jueves, septiembre 14, 2017
Maquinaria de sonido: la guitarra traspuesta en nuevas manos
El Mercurio
Fabiola González, Andrea Andreu, Vasti Michel y Natalia Contesse protagonizan este viernes, en Matucana 100, una cumbre del instrumento madre del folclor y sus múltiples finares campesinos.
"La tradición dice que existen 40 afinaciones para la guitarra, y al que se las sabe todas se lo lleva el diablo. Pero aun así, el diablo sabe una más", cuenta Sergio Sauvalle Echavarría, guitarrista, guitarrero e investigador, uno de los primeros que se sumergió en el estudio de los finares campesinos, vale decir, en las distintas afinaciones que la guitarra adoptó de España y adaptó por cinco siglos en los campos chilenos.
Esas afinaciones no regulares definen lo que se ha conocido como "guitarra traspuesta", lo que Sauvalle Echavarría denominó en su momento "guitarra chilena", un concepto genérico que vino a sintetizar las observaciones realizadas, ya en los años 80, durante sus viajes a terreno y estudios de bibliografía histórica. En 1992 llevó ese material al libro "La guitarra chilena", que sorprendentemente aún no ha podido publicar.
"Estudié la guitarra desde Coquimbo a Chiloé, donde está la gran mayoría de los trasportes: 'por la orilla', 'por encima', 'por escala', 'segunda alta', 'temple del diablo'. Se trata de afinaciones no temperadas que se crearon en los ambientes criollos, para sostener ciertos repertorios, cuecas centrinas o tonadas del Biobío, además de la tesitura de las cantoras. El repertorio es el que define cada afinación", dice.
Una muestra de estos finares, recreados desde la tradición, pero también transformados por nuevos nombres, tendrá lugar este viernes en Matucana 100 (21:00 horas, $6.000), con el concierto presentado como la "Primera cumbre de guitarra traspuesta chilena". Allí se reunirán como expositoras las sureñas Fabiola González (en la foto) y Vasti Michel, y las capitalinas Andrea Andreu y Natalia Contesse, en un concierto a la rueda: se trata de cantos por turnos y muestras de canciones originales, que utilizan esa maquinaria de sonido que es la guitarra traspuesta.
Pajarera y palomita
"Hace unos diez años se produjo un quiebre en la historia de la guitarra campesina. Tiene que ver con la aparición de esta generación de cantautoras, que la llevamos hacia la guitarra urbana. Evidentemente existen muchos viejos maestros que tocan con finares campesinos, pero aquí estamos presentando una renovación del repertorio, la sonoridad y la poesía", dice Fabiola González. Habitualmente ella utiliza los finares "por trasporte" y "tercera alta", además de la "palomita", que creó junto a la cantora magallánica Naara Andariega.
"Algunas afinaciones son fuertes y vigentes, otras han ido desapareciendo. Nosotras tomamos las que existen y componemos nuevas canciones. Yo uso la 'tercera alta', 'por trasporte', 'variante de trasporte' o 'la cuyana'. Según el lugar geográfico van cambiando de nombre, pero una las reconoce", dice Andrea Andreu.
La semana pasada, ella defendió una tesis titulada "Visión comparativa de las afinaciones de la guitarra tradicional en Chile, Perú y Argentina". En su investigación encontró 85 afinaciones en Chile y nueve que se comparten entre los tres países. Pero Chile es el único lugar donde a esta guitarra se le llama "traspuesta".
Natalia Contesse suele tocar sus canciones con la afinación "pajarera", que se puede escuchar en sus tres discos, mientras que Vasti Michel es la cantautora que más finares propios ha creado. En su disco "Pensamiento i frecuencia" (2012), elaboró un cancionero donde se registra qué clase de guitarra traspuesta utilizó para cada canción.
lunes, junio 26, 2017
Guitarra en mano: alumnas de Margot Loyola sacan la voz
El Mercurio
Andrea Andreu, Natalia Contesse y Claudia Mena lanzan sus nuevos discos. Las tres recogieron enseñanzas de la maestra del folclor en su casa de La Reina.
IÑIGO DÍAZ
Fue el libro "La tonada: testimonios para el futuro" (2006) el que vino a remecer la vida musical de Claudia Mena (1991), entonces estudiante de Pedagogía, a la vez que cultora de la cueca en el grupo El Parcito. "Yo estaba muy metida en el ambiente cuequero, las ruedas. Cuando encontré el libro de Margot Loyola, en la biblioteca del Pedagógico, me di cuenta de que había mucho más que aprender. El ritmo era parecido al de la cueca, pero la tonada tenía otra cosa, unos matices muy bonitos", recuerda Mena.
Cronológicamente, ella es la última de las últimas discípulas de la maestra de folclor fallecida hace dos años, a la que hoy se la recuerda con el Premio a la Trayectoria en Cultura Tradicional Margot Loyola Palacios, del Consejo de la Cultura, y el Concurso Margot Loyola a la Música de Raíz, que organiza la SCD. Claudia Mena llegó en 2011 a su casa de calle Alcalde Rutilio Rivas, en La Reina, para recoger lecciones.
"Nos enseñó desde el primer día: nos daba repertorios, nos decía cómo teníamos que cantar y rasguear. Ella nos mostró la refalosa, el vals, la polka, el cuplé", recuerda Mena de esas visitas. "Tenía mucha fuerza, aunque el oído no la acompañaba mucho entonces. Era muy pícara. De cada tonada sacaba una historia", agrega la cantora, quien hoy está presentando su primer disco.
"Quisiera ser palomita" fue grabado en Bogotá, como parte del proyecto de registros del Diario Sonoro Latinoamericano. Expone recopilaciones y canciones propias, pero también tonadas recogidas por la maestra. Se le escucha sola con guitarra y un canto al auténtico modo campesino, sin ornamentos. En ese sentido, se asemeja al que fuera el último disco de Loyola, "Otras voces en mi voz" (2010), registrado con una guitarra, una silla y un micrófono.
La tía y la profesora
En cambio, Natalia Contesse (1978) está multiplicando su música desde esa raíz hacia otros universos en su tercer disco, "Diluvio", que estrenará en agosto, en el Teatro Nescafé de las Artes, con una banda mayor, con cuerdas, piano, trompeta, bajo y batería.
"Margot Loyola está muy presente ahí. La visité semana a semana por cuatro años para aprender, porque en un momento sentí que era completamente ignorante en cuanto a la música chilena. Componía cuecas por intuición no más", recuerda Contesse. "Ella fue la primera que me habló de la presencia afro en Chile. Me mandó a ver la Fiesta de los Negros de Roma. De ahí salieron canciones del disco como 'Cueca afro'. Margot era súper libre, me alimentaba la creatividad. Muchos folcloristas son muy rígidos, pero ella no era así", dice.
"La clave se daba siempre en torno a la conversación. Margot sacaba el rollo de mis inquietudes y según eso me enseñaba algo. Buscaba repertorio según mi registro de voz y mis intereses. Me mostró la guitarra traspuesta y ahí me entraron las ganas de componer", apunta Andrea Andreu (1980).
Desde pequeña conoció a Loyola. "Para mí era la tía Margot, no sabía que era importante. Iba a su casa en Macul con mis papás o ella venía a nuestra casa", recuerda Andreu. Sus padres se habían conocido bailando en el grupo de proyección folclórica Rauquén y luego formaron el conjunto Raíces, ambos consecuencias de las históricas Escuelas de Temporada, con que Loyola inició a muchos jóvenes en los años 50 y 60.
"Me ayudaba con la estudiantina que formé en la Universidad de Chile. Me decía, 'mijita, le tengo unas canciones. Venga a verme a mi casa'". Andreu grabó su disco "Legado" (2012), con muchas canciones recopiladas por Loyola. En octubre lanzará "Raíz", donde presenta diversas afinaciones que se usan en América. "Un legado importante es que me mostró que las herramientas académicas que uno tiene se deben usar fuera de la academia. Todo eso lo pongo al servicio del folclor. Margot está presente en todo lo que hago", cierra.
jueves, junio 21, 2012
Lanzamiento del disco Legado de Andrea Andreu
Catorce temas componen el disco “Legado”, que es el primer compilado de Andrea Andreu, quien recoge tonadas, valses y cuecas “pa´l oído”, entre otras, para mostrar el trabajo de registro en terreno realizado por Margot Loyola y los aportes creativos de su maestra y ella.
Dentro del disco se destaca “Aguas Turbias”, que es una tonada compuesta por Andrea Andreu y que refleja su preocupación por el abuso de los recursos naturales, el cuidado del medioambiente y las problemáticas sociales de nuestros días. También dentro del repertorio se encuentra “Triste Minero”, que es una canción de composición de Margot Loyola, inédita, que recuerda a los cerca de 400 mineros muertos en Sewell en 1947.
El lanzamiento del disco se efectuará el próximo 6 de Julio a las 19:30 hrs. en el Centro Cultural de España, Avda. Providencia 927, Metro Salvador. La entrada es gratuita.
Biografía
Andrea Andreu, nace en el seno de una familia ligada a la cultura tradicional y a la educación. Es licenciada en Arte, mención teoría de la Música en la Universidad de Chile y Licenciada en Educación y Pedagogía en Música, en la Universidad Mayor. Estudió interpretación en canto en la Universidad Arcis, en Pro-Jazz, y en el Taller de Músicos de Barcelona, España.
En el 2003 recibe la distinción “Mujer Generación Siglo XXI”, otorgada por la Rectoría de la Universidad de Chile. Estudia con los maestros Margot Loyola y Osvaldo Cádiz, con quienes desarrolla su interés por la cultura tradicional, y lleva a cabo el proyecto del Fondo de la Música 2012: “Margot Loyola en la voz de Andrea Andreu. Registro de terreno y aportes creativos”, que hoy presenta en este “Legado”.
Más información en: www.andreaandreu.cl
Reseña de los temas del disco "Legado".
1. Ahora que estoy solita
Tonada de coleo con guitarra “traspuesta”, entregada por Georgina Bravo, en Yerbas Buenas, 1960.
2. Hasta Cuando vida mía
Cueca de Matilla, entregada por Doña Ángela Ceballos, 1967.
3. Ayer libre y hoy Cautiva
Triste, entregado por Carmen Diarce, en Castro, 1962.
4. Papelito Artificioso
Cueca pa`l oído con guitarra traspuesta. Margot Loyola lo aprende en el Rosal de Pinto, cerca de Chillán, 1955.
5. Noche Sombría
Vals de casa de canto, entregado por Ismael Carter, en Santiago, 1960.
6. No quiero querer a nadie
Cueca pa`l oído con acompañamiento punteado, aprendida de Purísima Martínez, en Pomaire, 1952.
7. Satisfacciones no quiero
Tonada aprendida en un salón de Los Ángeles, 1952.
8. El palomo
Tonada punteada enseñada por Elenita Carrasco, en Chillan, 1940.
9. Pena junto al rio claro
Tonada bi-periódica. Letra: Cristina Miranda, música: Margot Loyola,1947.
10. Triste Minero
Canción de contenido social que recuerda la tragedia de Sewell, de 1947, en la que murieron cerca de 400 mineros. Letra: Cristina Miranda, música: Margot Loyola P.
11. Rojo humano
Tonada con guitarra traspuesta. Letra y música Andrea Andreu M., 2011.
12. De los bosques
Canción de cuna con guitarra traspuesta. Letra y música Andrea Andreu M., 2011.
13. Aguas Turbias
Tonada bi-periódica de coleo. Letra y música Andrea Andreu M., 2012.
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