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domingo, julio 12, 2020

Valene Georges y su cruzada por la música chilena contemporánea


El Mercurio

Incansable, la clarinetista y fundadora del Ensemble Bartók supo comunicar el amor por la música y por Chile. Fallecida la semana pasada, su carácter apasionado logró, a costa de gran esfuerzo, que muchos entendieran la importancia de que la creación artística nacional se desarrollara y pudiera ser conocida. “Es el alma de un país y de su gente”, decía.
Juan Antonio Muñoz H.

Al iniciarse el siglo XXI, “Artes y Letras” realizó una encuesta a destacados músicos nacionales y extranjeros para saber cuáles eran las 10 obras de la centuria precedente que ellos consideraban fundamentales. La respuesta de Valene Georges fue un reflejo profundo de cómo ella vivía intensamente tanto la creación contemporánea como su amor por Chile.

Los tres primeros lugares de su lista fueron para “Nocturno”, de Alfonso Letelier; “Chile”, una creación de los compositores Miguel Letelier, Gustavo Becerra, Santiago Vera, Fernando García y Andrés Maupoint, y “Epigramas Mapuches”, de Eduardo Cáceres. Tras ellos venían partituras de Stravinsky, Bartók, Ravel, Schönberg, Guastavino, Prokofiev y Leonard Bernstein.

Gestora y artista de excepción, la clarinetista estadounidense Valene Leah Georges Larsen (1940, Utah), fallecida el 4 de julio en su casa en El Arrayán, fue un referente en la difusión musical chilena y latinoamericana en su más alto nivel. En 2017 había recibido la nacionalidad por gracia, debido a su trabajo artístico y de divulgación.

“Un ruego simbólico”

Valene llegó a Chile en 1967, recién casada con Tomás Alberto Goldenberg Montt, a quien había conocido en la Universidad de Berkeley, donde ambos cursaban una beca de estudios. Tuvieron tres hijos. Luego estuvo un tiempo radicada en Argentina y en 1979 volvió a nuestro país después de ganar el concurso para el puesto de ayudante solista en clarinete de la Orquesta Sinfónica. Una vez instalada, creó, en 1981, el Trío Bartók, junto a Elmma Miranda (piano) y Hernán Jara (violín). A poco andar, resolvió ampliarlo y formar el Ensemble Bartók, que integraron, en sus inicios, la contralto Carmen Luisa Letelier, la pianista Elvira Savi, el violinista Patricio Cádiz y el cellista Eduardo Salgado. Más tarde ingresaron Cirilo Vila (piano) y Jaime Mansilla (violín).

Empeñados en la creación de música chilena, Valene Georges y su conjunto comenzaron a motivar a los compositores para que escribieran obras para la conformación del Ensemble, con el objetivo de interpretarla. El conjunto realizó innumerables conciertos en el país y el extranjero, estrenando un centenar de obras de músicos nacionales. Realizaron más de 35 giras internacionales, llevando en su repertorio obras chilenas y latinoamericanas, también partituras europeas y estadounidenses.

De espíritu efervescente y siempre optimista, fue también una artista de gran rigor musical, querida y respetada por sus pares.“Somos millonarios del alma. Tenemos un corazón en llamas de pasión”, solía decir Valene Georges, respecto de su conjunto. Siempre estuvo enormemente agradecida de “tantos compositores que han confiado en nosotros, de los lugares donde hemos podido tocar y de los premios que hemos recibido”. Entre estos, Altazor 2000, Premio Domingo Santa Cruz 1998, Premio SCD 1994 y Premio de la Crítica 1988.

A juicio de Valene, el “padre espiritual” del conjunto era Alfonso Letelier, “quien trabajó muchos años con nosotros compartiendo su sabiduría y regalándonos hacia el fin de su vida su última obra, ‘Nocturno', que es una especie de compendio de su pensamiento musical”. No olvidaba el último pedido que Letelier hizo en su lecho de muerte: “No dejen de cantar mi canción”. Valene Georges decía que esas palabras eran “un ruego simbólico que incluye a toda la música chilena”. Se refería, por cierto, a la falta de difusión de la música chilena docta y al escaso estímulo que tienen los compositores, pues rara vez su trabajo es interpretado.

Los nombres de músicos como Federico Heinlein, Carlos Riesco, Eduardo Cáceres, Cirilo Vila, Carlos Botto, Francesca Ancarola, Gabriel Matthey, Juan Lémann y muchos más integran la lista de creadores que pudieron escuchar sus obras interpretadas por el Ensemble Bartók. Obras que no solo fueron estrenadas en Chile, sino que integraron los programas del conjunto en escenarios como el Carnegie Hall, de Nueva York; Places des Arts, de Montreal; Sala Andrés Bello del B.I.D., de Washington; Teatro Colón, de Buenos Aires; Museo de la Academia de Bellas Artes de San Fernando, de Madrid; Sala Dag Hammersjold de las Naciones Unidas, de Nueva York, entre otras.

La contralto Carmen Luisa Letelier, su amiga y que trabajó con ella desde los inicios del Ensemble Bartók, dice que “Valene era el alma del grupo, sus ‘Bartokis' o ‘Familia Bartók', como gustaba llamarnos. Ella nos comunicaba su entusiasmo, su desinterés, su voluntad férrea de vencer obstáculos que parecían imposibles de superar. Ella era la que conseguía los auspicios, las invitaciones, y nos hacía olvidar que en el Bartók nadie ganaba nada, solo el orgullo de hacer conocer nuestra música en el mundo. Nunca tuvimos un alero institucional; éramos libres como el aire, pero pobres como los pájaros. Haber pasado todos estos años codo con codo estudiando nuevas obras, descifrando partituras, discutiendo sobre su interpretación, preguntando su parecer a los compositores, armando viajes e itinerarios y programas, nos hizo anudar una amistad inquebrantable”.

El país hecho música

La creación de “Chile” da cuenta de lo que Valene Georges consideraba fundamental. Era julio de 1994 y se efectuaba el seminario “La Música Clásica en Chile”, al que ella asistía y en el que también estaban los compositores Fernando García y Gustavo Becerra, a quienes invitó a almorzar para proponerles un proyecto. Poco tiempo antes, el Ensemble Bartók había presentado su III Festival Internacional de Música Contemporánea y allí habían conocido a Robert Freeman, entonces director de la Escuela de Música Eastman, de Rochester, Nueva York. “Influenciada por las sugerencias del Dr. Freeman, les comenté que hacía tiempo quería encargar una obra llamada ‘Chile', que podría tener cinco movimientos pues, con mi mente de extranjera, visualizaba el país de una forma algo diferente que los chilenos; o sea, de sur a norte. Los hitos más importantes me parecían la Antártida, la región de la Araucanía, Isla de Pascua, que incluye toda la región del Pacifico, el gran desierto del norte, y, por supuesto, Santiago”, escribió Valene en la Revista Musical Chilena (enero 1999).

“Les pregunté a ambos si querían participar en este proyecto insólito y para mi asombro dijeron que sí. Gustavo eligió Temuco, que tendría cello solista, y Fernando, el desierto. Como fui la gestora de la idea, escogí el desierto para mi instrumento, el clarinete. Luego nos preguntamos quiénes serían los demás compositores. Decidimos que, siempre que aceptaran, serían Miguel Letelier, a cargo de la Antártida, con el violín como solista; Santiago Vera, Isla de Pascua, con contralto solista, dado que había escrito su tesis de doctorado en Oviedo, España, sobre la música pascuense, y Andrés Maupoint daría su versión de Santiago, que tendría al piano como solista”.

El estreno se produjo gracias a Emilio Donatucci, entonces director de Programación de la Orquesta Sinfónica, y Robert Henderson, director y compositor norteamericano, quien, en octubre de 1998, venía para dirigir la Orquesta Sinfónica.

Tras el estreno, el compositor y crítico de música Federico Heinlein escribió en El Mercurio, el 18 de octubre de 1998: “Le tocó al oyente imaginarse su propia película, paralela a la música escuchada en este insólito viaje por Chile (…). El violinista Héctor Viveros y un grupo de cámara, con los demás integrantes del Bartók, pintaron la gélida soledad antártica, tal como la describe Miguel Letelier con estupendas confrontaciones coloristas. El violonchelo de Eduardo Salgado, y sus colegas de percusión, vientos y cuerdas, obtienen prodigios sonoros en la ‘Temucana', de Gustavo Becerra, cuyos ritmos aportan ecos mapuches de la región de Nueva Imperial. Con truenos y glissandi sugerentes, Santiago Vera nos transporta, una vez más, a la atmósfera inefable de Rapa Nui, ayudado por la magnífica voz de Carmen Luisa Letelier. Como de la nada brotan los sonidos adustos y misteriosos en las ‘Zonas Eriales' del Norte, de Fernando García. Las sugerencias minerales del clarinete de Valene Georges logran transmitirnos una tremenda soledad, perforada de silencios. En ‘Santiago, ciudad de invierno', Andrés Maupoint recoge los últimos compases de la obra anterior para ilustrar, luego, la nerviosa excitación del ambiente capitalino. Algún episodio quedo sirve de contraste a la vitalidad acerba, impresionantemente caracterizada por Karina Glasinovic al piano. Cabe agradecer al maestro Henderson su aporte en pro de la música chilena, así como a los creadores e intérpretes que hicieron posible esta hazaña colectiva”.

El Ensemble Bartók en sus primeros años: Cirilo Vila (piano), Patricio Cádiz (violín), Eduardo Salgado (cello), Valene Georges (clarinete) y Carmen Luisa Letelier (contralto). 

martes, agosto 06, 2013

Ensemble Bartok presenta un cabaret de jazz y tangos

El Mercurio

Mañana, en la Sala Isidora Zegers interpretarán melodías de Benny Goodman y de Piazzolla, además de canciones como "I Got Rhythm" (Gershwin) y "Somewhere" (Bernstein).

ROMINA DE LA SOTTA DONOSO

"En el Ensemble Bartok hemos hecho bastante música crossover . Pero ahora los únicos veteranos somos Eduardo Salgado y yo, los demás son miembros más jóvenes. Por eso quisimos que ellos también se aventuraran a cruzar hacia otros mundos musicales desde el repertorio clásico", dice la clarinetista Valene Georges, directora artística del conjunto.

Mañana, a las 19:30 horas, en la Sala Isidora Zegers (Compañía 1264), presentarán el programa "Cabaret", un recorrido por blues, jazz y tangos.

"Andrés Pérez, joven jazzista chileno, nos escribió una obra nueva, 'Memorias', que estamos estrenando en este programa, y nos hizo especialmente clases en cosas típicas del jazz, como la improvisación", agrega.
El programa para mañana incluye la Balada de "Viajeros en el espacio" de Henry Wolking, así como "Benny's Gig" de Morton Gould, y los tangos de "Primavera Porteña" y "Adiós Nonino", de Astor Piazzolla.
Igualmente abordarán arreglos de tres canciones de George Gershwin y otras tres de Leonard Bernstein, dos fundadores del lenguaje musical estadounidense. "Son muy distintos. Gershwin creó un idioma nuevo basado en la música negra de Estados Unidos. Y Bernstein fue un genio de los musicales, y las danzas son parte de la acción dramática de sus obras", comenta la clarinetista.

"Haremos canciones muy contrastantes. Por ejemplo, de Gershwin, presentaremos 'I Got Rhythm', que es muy vivaz y rápida, y también 'Embraceable You', que es lo más romántico que hay. Y después, con Bernstein, 'I Feel Pretty', que es de un espíritu latino increíble, frente a 'Somewhere', que es casi como un himno religioso", apunta.

Sumarán tres temas de jazz que corresponden a transcripciones de solos que Benny Goodman hizo famosos en los años 40: "Son tres tipos de jazz: un stomp, un blues y un rag". Cerrarán con la canción "Cabaret", mundialmente conocida por la interpretación de Liza Minelli.

Entre los próximos proyectos del Ensemble Bartok, conjunto con 32 años de existencia y dos nominaciones al Grammy Latinoamericano, la clarinetista adelanta que en octubre participarán en el Festival de Música Contemporánea de Lima. Además, "seguimos empeñados en editar, impresa, toda la música que nos han dedicado y que solo existe en manuscritos. Por ejemplo, de Alfonso Letelier o Juan Lehmann".

martes, mayo 29, 2012

El Ensemble Bartok se va de gira a Norteamérica

El Mercurio


La agrupación chilena actuará en el Festival Cervantino, en octubre, y luego en una decena de ciudades de México y Estados Unidos.  

Romina de la Sotta Donoso

Han actuado en escenarios como el Carnegie Hall de Nueva York y el Mozarteum de Salzburgo: en sus 31 años de trayectoria, el Ensemble Bartok suma 30 giras internacionales. Pero su último periplo fue en 2006. "Se nos enfermó nuestro querido violinista Sebastián Leiva, quien falleció en 2008. Fue un golpe muy fuerte, y estuvimos parados un tiempo", recuerda Valene Georges, fundadora y actual directora y mánager del ensemble . Ahora vuelven a hacer las maletas, dice: "Nos invitaron al Festival Cervantino en Guanajuato, el 20 de octubre. También actuaremos en León, Villa Hermosa y Ciudad de México. Después nos vamos a Nueva York, Orlando, Salt Lake City y Seattle".

Llevan dos programas, que incluyen doce obras dedicadas al ensemble . Entre ellas, "Rosa perfumada entre los astros", de Fernando García; "Nocturno", de Alfonso Letelier; "Cueca" y "Rin", de Luis Advis; "Antártica", de Miguel Letelier, y "Epigramas Mapuches", de Eduardo Cáceres. Además, ofrecerán dos estrenos mundiales: "Viajan los lugares a las horas propicias" (2010), de Rafael Díaz, y "Oda al día feliz" (1998), de Federico Heinlein. Porque el Ensemble Bartok ha comisionado más de cien obras chilenas. "El intercambio que se da con los compositores es riquísimo. Por eso nos dedicamos a la música universal, pero con énfasis en lo latinoamericano y en lo chileno", dice Georges. Trabajo que será premiado por el Círculo de Críticos de Arte de Valparaíso, a las 19:00 horas de hoy en la sede porteña del Instituto Chileno-Norteamericano de Cultura (Esmeralda 1069). "Como homenaje a Nicanor Parra, interpretaremos 'Las Parrianas', obra que nos dedicó Gabriel Matthey y que es muy entretenida para el público, pues nosotros tenemos que actuar y hablar", adelanta Georges, y comenta que siguen trabajando: "Estamos escribiendo 'Las Aventuras Musicales del Ensemble Bartok Chile', y estrenaremos ocho composiciones. Además, estamos gestionando apoyo para grabar 40 obras chilenas, y para publicar esas partituras. Somos como un tanque: avanzamos nomás. Hay que tener mucha perseverancia y fe, pero eso es fácil, porque creemos en lo que hacemos", concluye Georges.

ALTO NIVEL
Tres miembros del Ensemble Bartok, Cirilo Vila, Elvira Savi y Carmen Luisa Letelier, han obtenido el Premio Nacional de Música.

lunes, noviembre 21, 2011

Ensemble Bartok celebra sus 30 años con conciertos toda la semana

El Mercurio

Sus fundadores, Carmen Luisa Letelier , Valene Georges y Eduardo Salgado, hablan de sus gratificaciones y adelantan sus futuros proyectos.

Romina de la Sotta Donoso
"Estos 30 años han significado una persistencia nunca vista. Es lo más difícil del mundo mantener un grupo en Chile, especialmente uno dedicado a algo tan esotérico como la música contemporánea chilena. Pero siempre hemos encontrado gente que se entusiasma y se sube a nuestro barco", dice la clarinetista Valene Georges, fundadora y actual directora del Ensemble Bartok.

Fue el caso del célebre pianista Cirilo Vila, quien estuvo en el conjunto hasta 2003, y recibió el Premio Nacional de Música en 2004. La misma distinción que ganó el año pasado la contralto Carmen Luisa Letelier, quien con Georges y el cellista Eduardo Salgado son los tres miembros originales que se mantienen hasta hoy en el ensemble.

"La conformación del conjunto hace que éste sea un instrumento diferente a lo habitual. Esta combinación de cuerdas -violín y cello -, con un clarinete, un piano y la voz magnífica de Carmen Luisa, nos permitió tener tantas obras a disposición", asegura Salgado.

Además de haber realizado 30 giras internacionales, y de actuar en sitios tan relevantes como el Carnegie Hall de Nueva York, el Ensemble Bartok ha estrenado cien obras chilenas.

Y ahora, al celebrar tres décadas, eligieron las piezas más emblemáticas para ofrecer tres conciertos gratuitos. A las 19:30 horas de hoy, en la Academia de Bellas Artes, interpretarán "Rapa Nui", de Santiago Vera, y una canción en francés de Miguel Letelier. Además, estrenarán en Chile "Rosa perfumada entre los astros", de Fernando García.

En los siguientes dos conciertos -el sábado en la Universidad Técnica Federico Santa María (19:30 horas) y el domingo en el Gran Templo de la Gran Logia de Chile (12:00 horas)-, sumarán "Nocturno" de Alfonso Letelier, "Epigramas mapuches" de Eduardo Cáceres y piezas de Bartok, Edward Brown y Juan Lémann.
"El contacto con los compositores ha sido muy fecundo. Te entregan su obra como quien te entrega una guagua, y tú se la das a luz. Uno está creando junto con el autor una obra que nadie sabe cómo suena", comenta Carmen Luisa Letelier.

Georges, a quien sus compañeros definen como el "motor fuera de borda" del conjunto, adelanta que "estamos tratando de formar una fundación para dar certificados de donaciones. Debemos llegar a los 40 años por todos los proyectos que tenemos; estamos planificando una gira a México y Estados Unidos, y queremos grabar 48 obras chilenas que hemos estrenado. Además, estamos escribiendo un libro: 'Las aventuras musicales del Ensemble Bartok Chile'".