El Mercurio
Jaime Donoso A.
Las visitas del pianista y director chileno Alfredo Perl son siempre bienvenidas. El jueves se presentó en el Teatro Municipal conduciendo a la Orquesta Filarmónica de Santiago y jugando dos cartas: como pianista y como director.
En el Concierto Nº 1 Opus 15 para Piano y Orquesta, Perl actuó como solista y dirigió a la orquesta desde el piano, lo que fue costumbre en el siglo XVIII y comienzos del XIX, antes que la "división del trabajo" comenzara a separar los roles. Esta manera de ejecución, cuando es bien lograda -como fue el caso-, garantiza una unidad de concepto en vez de contrastar dos visiones, la del director y la del solista, que a veces no transitan por la misma senda.
El Concierto Nº 1, a pesar de que los amigos de poner etiquetas gusten de calificarlo de "mozartiano", jamás podría haber sido escrito por Mozart. El lenguaje beethoveniano emerge por doquier, aunque las ideas aún no están impregnadas de voluntarismo ni del ánimo de épater le bourgeois . El discurso es transparente y oscila entre lo trascendente y lo juguetón y esas cualidades se revelaron claramente en las ideas de Perl, con una propuesta que revelaba cuidadosa planificación, pero sin dejar de sentirse más espontánea que analítica. A los arcos de un fraseo nunca obvio, el pianista sumó belleza de sonido y virtuosismo y el diálogo entre piano y orquesta fluyó naturalmente en una perfecta asociación entre el magnífico desempeño del solista y la disciplinada orquesta.
Radicado en Alemania desde 2009, Perl es director de la Detmolder Kammerorchester, heredera de la legendaria Tibor Varga Kammerorchester. Varga y sus sucesores, Christoph Poppen y Eckard Fischer, eran violinistas. Con el chileno, en cambio, es la primera vez que un pianista toma la conducción del afamado grupo, lo que revela que para su elección fueron más decisivos sus grandes méritos musicales. Su labor frente al conjunto ha estado jalonada de importantes premios y por ello no es una sorpresa que en la segunda parte del programa haya actuado como director para la interpretación de la 7ª Sinfonía de Beethoven.
La Sinfonía Nº 7 ha sido objeto de múltiples comentarios en cuanto a su significado. Fiesta rústica, mascarada, revolución política, "danza en su más elevada condición" (Wagner). Lo único cierto es que la prodigiosa música no necesita de ninguna traducción semántica. ¿Qué necesidad hay de buscarle interpretaciones descriptivas al frenesí del final o al sublime remanso del Allegretto ? Con gestualidad a la vez fogosa y delicada, Perl logró una estupenda versión junto a la excelente orquesta.
Este es un blog que tiene como misión recopilar información o noticias sobre música chilena, la Industria musical y la industria cultural de nuestro país aparecida en diversos medios de comunicación. Por lo tanto los textos son propiedad de los medios y de los periodistas que encabezan cada nota.
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lunes, diciembre 17, 2018
martes, diciembre 11, 2018
Alfredo Perl cierra su año en el Municipal como solista y director
El Mercurio
El destacado músico chileno radicado en Alemania conducirá mañana y el jueves a la Orquesta Filarmónica de Santiago en la Séptima Sinfonía de Beethoven. El programa también lo incluye a él al piano en el Concierto N° 1 del llamado "genio de Bonn".
Maureen Lennon Zaninovic
En 2018 fue designado artista residente del Municipal de Santiago y, por lo mismo, durante todo este año que está culminando, el reconocido pianista chileno Alfredo Perl tuvo una presencia relevante en la temporada de este histórico escenario. El 6 y 7 de marzo, junto a la Orquesta Filarmónica de Santiago dirigida por su titular Konstantin Chudovsky, abordó el Concierto N° 2 de Rachmaninov. Ese mes, además, abrió el Ciclo Grandes Pianistas, con obras de Brahms, Schönberg, Schubert y Mozart; y finalmente -en uno de los puntos altos de la programación del teatro de Agustinas-, mañana y el jueves (20:00 horas, horario de verano) tendrá su debut como director de la Filarmónica de Santiago y simultáneamente será solista, en un programa que incluye la Séptima Sinfonía y el Concierto para piano Nº 1 de Beethoven.
"Ha sido una experiencia fantástica. A la orquesta la encontré en un excelente nivel. Comprende de manera rápida lo que he buscado transmitir en estos dos conciertos", señala Alfredo Perl, instalado en uno de los palcos del Municipal de Santiago. Sobre esta doble función -director e instrumentista-, el también conductor de la Orquesta de Cámara de Detmold (Alemania) añade que "mucha gente me pregunta cómo me divido. La verdad es que no es una separación; todo lo contrario. Son funciones distintas, dentro de una misma finalidad. No son dos actividades que se contraponen, sino que ambas buscan que -tanto la orquesta como el solista- se dirijan hacia un mismo fin".
Rescatar la música de cámara
Los musicólogos han destacado insistentemente que el Primer Concierto para Piano responde a un período de juventud del llamado "genio de Bonn". La Séptima Sinfonía, por el contrario, marcaría la consagración de Beethoven. "Muchas veces se repiten ese tipo de aseveraciones, pero a mí personalmente me sorprende la madurez del Concierto N° 1. En su N° 2 -que en realidad fue compuesto antes que el primero- todavía está muy orientado al ideal de Mozart. Uno podría decir que es casi un homenaje al músico de Salzburgo, pero en su primer concierto ya vemos a un creador emancipado de Mozart. Esta última obra sorprende con un vigor enorme, con gran lirismo y poesía, en especial en su segundo movimiento. En el tercer movimiento, en cambio, aflora su espíritu lúdico, con un ánimo juguetón muy propio de Mozart y de Haydn, con un espíritu característico del clasicismo vienés", dice Alfredo Perl.
Con respecto a la Séptima Sinfonía, el músico radicado en Alemania advierte que representa la cima del sinfonismo de Beethoven. "Para mí es la culminación de sus sinfonías clásicas y, como tal, tiene una vitalidad impresionante. Yo prácticamente he dirigido todas las sinfonías de Beethoven, a excepción de la Quinta y la Sexta, que la voy a conducir en dos meses más. Conozco bastante el lenguaje de este creador, y lo que tienen en común todas estas composiciones es un lenguaje desbordante, una energía en que uno siempre se pregunta de dónde sale, es decir, una energía tremendamente contagiosa. Algunos dicen que el Beethoven sinfónico es muy bombástico, pero para mí esa actitud responde simplemente a una necesidad de expresión extraordinaria".
Alfredo Perl también adelanta que -en uno de los sellos que ha buscado imprimir a este programa- redujo el número de las cuerdas. "En Alemania trabajo con una orquesta más pequeña, lo que me permite mayor delicadeza, sobre todo en los aspectos que tienen que ver con la dinámica y la articulación del sonido. Para las presentaciones en el Municipal ocuparé solo ocho primeros violines y el mismo número de segundos violines . Es una orquesta mucho más compacta, mucho más de cámara".
Sobre sus próximos proyectos, explica que en Detmold su actividad es intensa. "Alemania me tiene ocupado en más de un 100%. En febrero dirigiré 'Egmont' de Beethoven: generalmente se toca solo la obertura, pero yo conduciré esta obra completa. Invitamos al legendario actor Klaus Maria Brandauer ('Mephisto') para que oficie de narrador".
El destacado músico chileno radicado en Alemania conducirá mañana y el jueves a la Orquesta Filarmónica de Santiago en la Séptima Sinfonía de Beethoven. El programa también lo incluye a él al piano en el Concierto N° 1 del llamado "genio de Bonn".
Maureen Lennon Zaninovic
En 2018 fue designado artista residente del Municipal de Santiago y, por lo mismo, durante todo este año que está culminando, el reconocido pianista chileno Alfredo Perl tuvo una presencia relevante en la temporada de este histórico escenario. El 6 y 7 de marzo, junto a la Orquesta Filarmónica de Santiago dirigida por su titular Konstantin Chudovsky, abordó el Concierto N° 2 de Rachmaninov. Ese mes, además, abrió el Ciclo Grandes Pianistas, con obras de Brahms, Schönberg, Schubert y Mozart; y finalmente -en uno de los puntos altos de la programación del teatro de Agustinas-, mañana y el jueves (20:00 horas, horario de verano) tendrá su debut como director de la Filarmónica de Santiago y simultáneamente será solista, en un programa que incluye la Séptima Sinfonía y el Concierto para piano Nº 1 de Beethoven.
"Ha sido una experiencia fantástica. A la orquesta la encontré en un excelente nivel. Comprende de manera rápida lo que he buscado transmitir en estos dos conciertos", señala Alfredo Perl, instalado en uno de los palcos del Municipal de Santiago. Sobre esta doble función -director e instrumentista-, el también conductor de la Orquesta de Cámara de Detmold (Alemania) añade que "mucha gente me pregunta cómo me divido. La verdad es que no es una separación; todo lo contrario. Son funciones distintas, dentro de una misma finalidad. No son dos actividades que se contraponen, sino que ambas buscan que -tanto la orquesta como el solista- se dirijan hacia un mismo fin".
Rescatar la música de cámara
Los musicólogos han destacado insistentemente que el Primer Concierto para Piano responde a un período de juventud del llamado "genio de Bonn". La Séptima Sinfonía, por el contrario, marcaría la consagración de Beethoven. "Muchas veces se repiten ese tipo de aseveraciones, pero a mí personalmente me sorprende la madurez del Concierto N° 1. En su N° 2 -que en realidad fue compuesto antes que el primero- todavía está muy orientado al ideal de Mozart. Uno podría decir que es casi un homenaje al músico de Salzburgo, pero en su primer concierto ya vemos a un creador emancipado de Mozart. Esta última obra sorprende con un vigor enorme, con gran lirismo y poesía, en especial en su segundo movimiento. En el tercer movimiento, en cambio, aflora su espíritu lúdico, con un ánimo juguetón muy propio de Mozart y de Haydn, con un espíritu característico del clasicismo vienés", dice Alfredo Perl.
Con respecto a la Séptima Sinfonía, el músico radicado en Alemania advierte que representa la cima del sinfonismo de Beethoven. "Para mí es la culminación de sus sinfonías clásicas y, como tal, tiene una vitalidad impresionante. Yo prácticamente he dirigido todas las sinfonías de Beethoven, a excepción de la Quinta y la Sexta, que la voy a conducir en dos meses más. Conozco bastante el lenguaje de este creador, y lo que tienen en común todas estas composiciones es un lenguaje desbordante, una energía en que uno siempre se pregunta de dónde sale, es decir, una energía tremendamente contagiosa. Algunos dicen que el Beethoven sinfónico es muy bombástico, pero para mí esa actitud responde simplemente a una necesidad de expresión extraordinaria".
Alfredo Perl también adelanta que -en uno de los sellos que ha buscado imprimir a este programa- redujo el número de las cuerdas. "En Alemania trabajo con una orquesta más pequeña, lo que me permite mayor delicadeza, sobre todo en los aspectos que tienen que ver con la dinámica y la articulación del sonido. Para las presentaciones en el Municipal ocuparé solo ocho primeros violines y el mismo número de segundos violines . Es una orquesta mucho más compacta, mucho más de cámara".
Sobre sus próximos proyectos, explica que en Detmold su actividad es intensa. "Alemania me tiene ocupado en más de un 100%. En febrero dirigiré 'Egmont' de Beethoven: generalmente se toca solo la obertura, pero yo conduciré esta obra completa. Invitamos al legendario actor Klaus Maria Brandauer ('Mephisto') para que oficie de narrador".
sábado, agosto 11, 2018
Alfredo Perl ratifica su doble alma musical
El Mercurio
El virtuoso pianista debuta esta tarde en el Teatro Regional del Biobío. Pero su carrera como director también va en ascenso, tanto en Alemania con su propia orquesta, como en Chile: volverá en diciembre para dirigir a la Filarmónica de Santiago.
Romina de la Sotta Donoso
Hoy, Alfredo Perl (1965) dará un recital en el Teatro Regional del Biobío, como parte de las "Veladas Musicales" de Goethe-Zentrum Concepción, entidad que gestionó un piano Steinway & Sons para el concierto.
El músico chileno tocará, en la primera parte, el Impromptu Op. 142 N° 1, de Schubert, y la Sonata KV 533/494, de Mozart. Esta última, dice, "es especial porque es muy visionaria, pero también muy consciente de la tradición de Bach. Esta sonata posee aspectos contrapuntísticos que son únicos en la obra para piano de Mozart, y que son más propios de sinfonías como la 'Júpiter'".
Luego contrapondrá dos Sonatas de Beethoven que marcan la transición a su segundo período y que, por lo mismo, son muy innovadoras en la forma. Se trata de la Opus 26 y la Opus 27 N° 2, es decir, la archifamosa 'Claro de Luna'. Esta, aclara Perl, "parte con un movimiento lento, y termina con un movimiento tremendamente agitado, y en modo menor, lo cual no es nada de común. Liszt decía que el segundo movimiento, que es un minueto muy tranquilo, es como una flor delicada en medio de dos abismos. Probablemente la "Claro de Luna" es la sonata más popular de Beethoven, pero no la peor", ríe. "Es accesible, porque tiene una emotividad directa, él vierte su alma hacia afuera y por eso es el eslabón al Romanticismo, porque fue el primero en hacerlo. Antes de él, el sentimentalismo era solo un recurso estilístico y externo", agrega el pianista.
El recital es a las 19:00 horas y la próxima función clásica programada en la sala principal -de 1.188 butacas- del Teatro Regional del Biobío será en noviembre, con el violinista estadounidense Nigel Armstrong y la Camerata U. Andrés Bello. Desde su inauguración, en marzo, ya actuaron allí la Orquesta Camerata D'amici, la pianista japonesa Yuko Sano, y el tenor Miguel Ángel Pellao, con Paulina Suazo al piano.
Perl es uno de los mayores virtuosos chilenos del piano. Ha trabajado con orquestas como la Sinfónica de Londres y la Gewandhaus de Leipzig, grabado 20 discos y presentado las 32 Sonatas de Beethoven, además de ciclos de Chopin y Liszt.
Sin embargo, desde que asumió la titularidad de la Orquesta de Cámara de Detmold, en 2009, se ha materializado una nueva dimensión suya. Tienen una temporada de primer nivel y ganaron en 2015 el mayor premio alemán, un ECHO Klassik, por su disco con "La Canción de la Tierra" de Mahler.
Dirigir ha enriquecido, dice, su enfoque como pianista, ya que puede abordar más repertorio, y esa mayor variedad de estilos le da una nueva mirada. "Uno de los campos más ricos es la música contemporánea, porque puedo abarcar mucho más repertorio nuevo como director que como pianista. Me gusta ser como un guía scout con los músicos y explorar nuevos repertorios", reconoce Perl.
Así, abrirán la décima temporada con su orquesta, en octubre, con "Orlando Paladino", de Haydn. "Uno no lo conoce como compositor de ópera, pero todas las que escribió son buenas, igual que sus 106 sinfonías. Es impresionante, nada es trivial en él", dice.
También presentarán "Egmont", de Beethoven, con el famoso actor austríaco Klaus Maria Brandauer como narrador. "Se está acercando el 2020, así que todos estamos muy concentrados en Beethoven", aclara.
Ese año se cumplirán 250 años desde el nacimiento del genio alemán. Y justamente un monográfico de Beethoven conducirá Perl en el Municipal de Santiago, cuando vuelva, en diciembre, con la Orquesta Filarmónica, con la Séptima Sinfonía y el Concierto para piano N° 1, que dirigirá desde el teclado.
"Ese programa lo he hecho con mi orquesta varias veces en Alemania, así que me lo sé", ríe. Y confiesa que siente una afinidad de temperamento con el Concierto N° 1, y que "la Séptima es una apoteosis, cada movimiento es sublime. Estoy muy agradecido por la oportunidad de tocar estas obras en Chile y con una orquesta tan buena".
El virtuoso pianista debuta esta tarde en el Teatro Regional del Biobío. Pero su carrera como director también va en ascenso, tanto en Alemania con su propia orquesta, como en Chile: volverá en diciembre para dirigir a la Filarmónica de Santiago.
Romina de la Sotta Donoso
Hoy, Alfredo Perl (1965) dará un recital en el Teatro Regional del Biobío, como parte de las "Veladas Musicales" de Goethe-Zentrum Concepción, entidad que gestionó un piano Steinway & Sons para el concierto.
El músico chileno tocará, en la primera parte, el Impromptu Op. 142 N° 1, de Schubert, y la Sonata KV 533/494, de Mozart. Esta última, dice, "es especial porque es muy visionaria, pero también muy consciente de la tradición de Bach. Esta sonata posee aspectos contrapuntísticos que son únicos en la obra para piano de Mozart, y que son más propios de sinfonías como la 'Júpiter'".
Luego contrapondrá dos Sonatas de Beethoven que marcan la transición a su segundo período y que, por lo mismo, son muy innovadoras en la forma. Se trata de la Opus 26 y la Opus 27 N° 2, es decir, la archifamosa 'Claro de Luna'. Esta, aclara Perl, "parte con un movimiento lento, y termina con un movimiento tremendamente agitado, y en modo menor, lo cual no es nada de común. Liszt decía que el segundo movimiento, que es un minueto muy tranquilo, es como una flor delicada en medio de dos abismos. Probablemente la "Claro de Luna" es la sonata más popular de Beethoven, pero no la peor", ríe. "Es accesible, porque tiene una emotividad directa, él vierte su alma hacia afuera y por eso es el eslabón al Romanticismo, porque fue el primero en hacerlo. Antes de él, el sentimentalismo era solo un recurso estilístico y externo", agrega el pianista.
El recital es a las 19:00 horas y la próxima función clásica programada en la sala principal -de 1.188 butacas- del Teatro Regional del Biobío será en noviembre, con el violinista estadounidense Nigel Armstrong y la Camerata U. Andrés Bello. Desde su inauguración, en marzo, ya actuaron allí la Orquesta Camerata D'amici, la pianista japonesa Yuko Sano, y el tenor Miguel Ángel Pellao, con Paulina Suazo al piano.
Perl es uno de los mayores virtuosos chilenos del piano. Ha trabajado con orquestas como la Sinfónica de Londres y la Gewandhaus de Leipzig, grabado 20 discos y presentado las 32 Sonatas de Beethoven, además de ciclos de Chopin y Liszt.
Sin embargo, desde que asumió la titularidad de la Orquesta de Cámara de Detmold, en 2009, se ha materializado una nueva dimensión suya. Tienen una temporada de primer nivel y ganaron en 2015 el mayor premio alemán, un ECHO Klassik, por su disco con "La Canción de la Tierra" de Mahler.
Dirigir ha enriquecido, dice, su enfoque como pianista, ya que puede abordar más repertorio, y esa mayor variedad de estilos le da una nueva mirada. "Uno de los campos más ricos es la música contemporánea, porque puedo abarcar mucho más repertorio nuevo como director que como pianista. Me gusta ser como un guía scout con los músicos y explorar nuevos repertorios", reconoce Perl.
Así, abrirán la décima temporada con su orquesta, en octubre, con "Orlando Paladino", de Haydn. "Uno no lo conoce como compositor de ópera, pero todas las que escribió son buenas, igual que sus 106 sinfonías. Es impresionante, nada es trivial en él", dice.
También presentarán "Egmont", de Beethoven, con el famoso actor austríaco Klaus Maria Brandauer como narrador. "Se está acercando el 2020, así que todos estamos muy concentrados en Beethoven", aclara.
Ese año se cumplirán 250 años desde el nacimiento del genio alemán. Y justamente un monográfico de Beethoven conducirá Perl en el Municipal de Santiago, cuando vuelva, en diciembre, con la Orquesta Filarmónica, con la Séptima Sinfonía y el Concierto para piano N° 1, que dirigirá desde el teclado.
"Ese programa lo he hecho con mi orquesta varias veces en Alemania, así que me lo sé", ríe. Y confiesa que siente una afinidad de temperamento con el Concierto N° 1, y que "la Séptima es una apoteosis, cada movimiento es sublime. Estoy muy agradecido por la oportunidad de tocar estas obras en Chile y con una orquesta tan buena".
martes, marzo 13, 2018
Alfredo Perl en el Municipal: El otro planeta
El Mercurio
Por Gonzalo Saavedra
Hacia el final del Cuarteto Nº 2 de Arnold Schönberg (1908), una soprano canta: "Siento aire de otro planeta", un verso de Stefan George que expresa con palabras lo que uno está escuchando: la música empieza a despedirse de la tonalidad para aventurarse a otras esferas. Esa frase, premonitoria de lo que sería la producción del genio austríaco, le sirvió también al pianista chileno Alfredo Perl para titular uno de sus discos más originales: "Ich fühle Luft von anderem Planeten" (OEHMS, 2005), en el que a la Sonata en La mayor D. 959, escrita por Schubert en 1828, le sigue la Suite Op. 25 (1921-1923) de Schönberg. La intención era clara: mostrar las conexiones entre las obras de esos compositores lejanos en el tiempo, tal vez no evidentes de buenas a primeras, pero sí un hallazgo si se les otorga la necesaria concentración.
En el concierto de apertura del ciclo "Grandes pianistas" del Teatro Municipal, el viernes Perl fue un poco más allá en su propuesta demostrativa: intercaló las ocho piezas del Op. 76 (1878), de Brahms con las cinco del Op. 23 (1920-1923), de Schönberg, y las presentó como una unidad. El contraste de lenguajes hace que Brahms, se oiga mucho más experimental, y Schönberg mucho más expresivo, más emotivo de lo que se puede apreciar si uno se expone a las obras por separado. Ayudó a ese logro la manera parejamente sobria y rigurosa en que el pianista las abordó. La interpretación del "Walzer", primera composición enteramente dodecafónica de Schönberg, es una proeza en sí misma y un desafío mayor para un público perplejo que fue algo mezquino en su agradecimiento. Señal, entonces, de que avanzamos.
El recital siguió con el primero de los cuatro Impromptus que Schubert escribió meses antes de morir, en Fa menor, Op. posth. 142 Nº 1 D. 935, personalísimo -ahí están sus patrones rítmicos, su armonía-, pero en el que no cuesta distinguir la omnipresente influencia de Mozart. Perl, muy inspirado, marcó el carácter de reclamo existencial que hay en toda la última producción schubertiana. Excelente. Para cerrar, la Sonata Nº 15 en Fa mayor, K. 533/494 (terminada en 1788) de Mozart, justamente, que volvió a llenar de sentido el verdadero diseño de experiencia de este programa. Perl estuvo a sus anchas aquí, devolviéndonos a la Tierra, pero ya distintos después del viaje al otro planeta.
Como encore , el vals "Liebesleid" de Fritz Kreisler (1905) en la virtuosística transcripción de Sergei Rachmaninov.
Por Gonzalo Saavedra
Hacia el final del Cuarteto Nº 2 de Arnold Schönberg (1908), una soprano canta: "Siento aire de otro planeta", un verso de Stefan George que expresa con palabras lo que uno está escuchando: la música empieza a despedirse de la tonalidad para aventurarse a otras esferas. Esa frase, premonitoria de lo que sería la producción del genio austríaco, le sirvió también al pianista chileno Alfredo Perl para titular uno de sus discos más originales: "Ich fühle Luft von anderem Planeten" (OEHMS, 2005), en el que a la Sonata en La mayor D. 959, escrita por Schubert en 1828, le sigue la Suite Op. 25 (1921-1923) de Schönberg. La intención era clara: mostrar las conexiones entre las obras de esos compositores lejanos en el tiempo, tal vez no evidentes de buenas a primeras, pero sí un hallazgo si se les otorga la necesaria concentración.
En el concierto de apertura del ciclo "Grandes pianistas" del Teatro Municipal, el viernes Perl fue un poco más allá en su propuesta demostrativa: intercaló las ocho piezas del Op. 76 (1878), de Brahms con las cinco del Op. 23 (1920-1923), de Schönberg, y las presentó como una unidad. El contraste de lenguajes hace que Brahms, se oiga mucho más experimental, y Schönberg mucho más expresivo, más emotivo de lo que se puede apreciar si uno se expone a las obras por separado. Ayudó a ese logro la manera parejamente sobria y rigurosa en que el pianista las abordó. La interpretación del "Walzer", primera composición enteramente dodecafónica de Schönberg, es una proeza en sí misma y un desafío mayor para un público perplejo que fue algo mezquino en su agradecimiento. Señal, entonces, de que avanzamos.
El recital siguió con el primero de los cuatro Impromptus que Schubert escribió meses antes de morir, en Fa menor, Op. posth. 142 Nº 1 D. 935, personalísimo -ahí están sus patrones rítmicos, su armonía-, pero en el que no cuesta distinguir la omnipresente influencia de Mozart. Perl, muy inspirado, marcó el carácter de reclamo existencial que hay en toda la última producción schubertiana. Excelente. Para cerrar, la Sonata Nº 15 en Fa mayor, K. 533/494 (terminada en 1788) de Mozart, justamente, que volvió a llenar de sentido el verdadero diseño de experiencia de este programa. Perl estuvo a sus anchas aquí, devolviéndonos a la Tierra, pero ya distintos después del viaje al otro planeta.
Como encore , el vals "Liebesleid" de Fritz Kreisler (1905) en la virtuosística transcripción de Sergei Rachmaninov.
lunes, febrero 12, 2018
Alfredo Perl: "Este regreso al Municipal es como una fiesta"
El Mercurio
El destacado pianista chileno abrirá el 6 de marzo la temporada de conciertos de la Filarmónica de Santiago y el 9 de marzo será el turno del abono Grandes Pianistas.
Por Maureen Lennon Zaninovic
La última actuación de Alfredo Perl (1965) en el Municipal de Santiago fue a inicios de 2017, oportunidad en la que abordó a Beethoven, un compositor que ha sido clave en su elogiada carrera solista. La buena noticia para sus seguidores es que en marzo el pianista chileno, radicado en la ciudad renana de Detmold, iniciará un año bastante protagónico en el teatro de Agustinas. Hace algunos meses -en conferencia de prensa- Frédéric Chambert, director del Municipal, confirmó que el intérprete y director de la Orquesta de Cámara de Detmold será artista residente del espacio capitalino, durante todo este año.
"En Alemania no es una situación poco usual que se contrate a un músico y este despliegue distintas facetas profesionales. En Santiago, por ejemplo, estaré como solista y, hacia fines del 2018, dirigiré la Orquesta Filarmónica", comenta Perl en un contacto telefónico desde Alemania y añade que "este regreso al Municipal es como una fiesta. Ya me estoy ilusionando con este retorno y tremendamente agradecido con la posibilidad de mostrarme en variados ámbitos. Cada día noto más cómo influye mi trabajo de director de orquesta en mi desempeño al piano, y viceversa. Es un enriquecimiento mutuo constante".
Sonidos rusos y vieneses
El 6 y 7 de marzo, a las 19:00 horas, junto a la Orquesta Filarmónica de Santiago dirigida por su titular, Konstantin Chudovsky, el músico abordará el Concierto N° 2, de Rachmaninov. El 9 de marzo abrirá el Ciclo Grandes Pianistas con Ocho piezas para piano Op. 76, de Brahms; Cinco piezas para piano Op. 23, de Schoenberg; Impromptu Op. 142, de Schubert y la Sonata KV 533/494, de Mozart.
Sobre su primer compromiso, Alfredo Perl advierte que tiene una relación de gran afecto hacia la obra de Rachmaninov. "¡Me encanta! Tiene todo lo que uno puede criticar. Es sentimental, pero para mí es un Concierto maravilloso; tiene un sentimentalismo inteligente y es tremendamente expresivo. Lo toqué por primera vez, en 1992, con la Royal Philharmonic Orchestra. ¡Una gran experiencia!". Sobre su apertura del Ciclo Grandes Pianistas, añade que Schoenberg se consideraba heredero de Brahms, "sobre todo del Brahms que voy a tocar en Santiago: piezas cortas para piano que escribió en su madurez. Para Schoenberg son piezas total y absolutamente visionarias". El músico profundiza en el repertorio y advierte que iniciará el mes de marzo con un programa ruso y luego seguirá con Grandes Pianistas con una oferta esencialmente vienesa. "Si bien no todos los compositores de este recital son austriacos, su centro de operaciones fue Viena y en su momento fueron fundamentales en la escena musical de esa ciudad", remata.
Perl, quien además tiene a su cargo la cátedra de piano en la Escuela de Música de Detmold, dará inicio en marzo a una inédita y estelar semana en el Municipal de Santiago. A sus actuaciones se suma que el 8 de ese mes debutará la Orquesta Filarmónica de Viena dirigida por Gustavo Dudamel y el 10 de marzo será el turno del gran violinista ruso Maxim Vengerov. Más información de localidades disponibles y valores en Municipal.cl.
El destacado pianista chileno abrirá el 6 de marzo la temporada de conciertos de la Filarmónica de Santiago y el 9 de marzo será el turno del abono Grandes Pianistas.
Por Maureen Lennon Zaninovic
La última actuación de Alfredo Perl (1965) en el Municipal de Santiago fue a inicios de 2017, oportunidad en la que abordó a Beethoven, un compositor que ha sido clave en su elogiada carrera solista. La buena noticia para sus seguidores es que en marzo el pianista chileno, radicado en la ciudad renana de Detmold, iniciará un año bastante protagónico en el teatro de Agustinas. Hace algunos meses -en conferencia de prensa- Frédéric Chambert, director del Municipal, confirmó que el intérprete y director de la Orquesta de Cámara de Detmold será artista residente del espacio capitalino, durante todo este año.
"En Alemania no es una situación poco usual que se contrate a un músico y este despliegue distintas facetas profesionales. En Santiago, por ejemplo, estaré como solista y, hacia fines del 2018, dirigiré la Orquesta Filarmónica", comenta Perl en un contacto telefónico desde Alemania y añade que "este regreso al Municipal es como una fiesta. Ya me estoy ilusionando con este retorno y tremendamente agradecido con la posibilidad de mostrarme en variados ámbitos. Cada día noto más cómo influye mi trabajo de director de orquesta en mi desempeño al piano, y viceversa. Es un enriquecimiento mutuo constante".
Sonidos rusos y vieneses
El 6 y 7 de marzo, a las 19:00 horas, junto a la Orquesta Filarmónica de Santiago dirigida por su titular, Konstantin Chudovsky, el músico abordará el Concierto N° 2, de Rachmaninov. El 9 de marzo abrirá el Ciclo Grandes Pianistas con Ocho piezas para piano Op. 76, de Brahms; Cinco piezas para piano Op. 23, de Schoenberg; Impromptu Op. 142, de Schubert y la Sonata KV 533/494, de Mozart.
Sobre su primer compromiso, Alfredo Perl advierte que tiene una relación de gran afecto hacia la obra de Rachmaninov. "¡Me encanta! Tiene todo lo que uno puede criticar. Es sentimental, pero para mí es un Concierto maravilloso; tiene un sentimentalismo inteligente y es tremendamente expresivo. Lo toqué por primera vez, en 1992, con la Royal Philharmonic Orchestra. ¡Una gran experiencia!". Sobre su apertura del Ciclo Grandes Pianistas, añade que Schoenberg se consideraba heredero de Brahms, "sobre todo del Brahms que voy a tocar en Santiago: piezas cortas para piano que escribió en su madurez. Para Schoenberg son piezas total y absolutamente visionarias". El músico profundiza en el repertorio y advierte que iniciará el mes de marzo con un programa ruso y luego seguirá con Grandes Pianistas con una oferta esencialmente vienesa. "Si bien no todos los compositores de este recital son austriacos, su centro de operaciones fue Viena y en su momento fueron fundamentales en la escena musical de esa ciudad", remata.
Perl, quien además tiene a su cargo la cátedra de piano en la Escuela de Música de Detmold, dará inicio en marzo a una inédita y estelar semana en el Municipal de Santiago. A sus actuaciones se suma que el 8 de ese mes debutará la Orquesta Filarmónica de Viena dirigida por Gustavo Dudamel y el 10 de marzo será el turno del gran violinista ruso Maxim Vengerov. Más información de localidades disponibles y valores en Municipal.cl.
lunes, diciembre 04, 2017
Alfredo Perl vuelve al Municipal como solista y director
El Mercurio
El pianista chileno -quien por estos días cuenta con una importante agenda de presentaciones en el extranjero- repasa su carrera actual como concertista, su desempeño como conductor de orquesta y la presencia protagónica que tendrá en 2018, en el teatro de Agustinas. También evalúa el estado actual de la música de conciertos.
Por Maureen Lennon Zaninovic
Radicado en Alemania, la vida del pianista chileno Alfredo Perl (1965) transcurre entre sus giras internacionales como solista y su trabajo docente en la pequeña ciudad renana de Detmold. Es aquí donde -en la última década- su carrera ha podido expandirse. Además de su labor como concertista, tiene a su cargo la cátedra de piano en la Escuela de Música de esa ciudad y, desde 2009, asumió la dirección titular de la Orquesta de Cámara de Detmold.
Hace pocos días estuvo en Chile y alcanzó a disfrutar las primeras cálidas temperaturas de la primavera. El contraste con su actual realidad germana es innegable. El músico -a través de un contacto telefónico- comenta a Artes y Letras que "ya hace bastante frío en Europa y se comienza a vivir el espíritu del Adviento con las casas decoradas y los conciertos de Navidad. Es el mejor momento laboral para los músicos jóvenes y para los coristas. Tienen muchísimo trabajo".
Obligatorio resulta preguntarle sobre la situación política de Alemania, sobre todo que como resultado de las elecciones federales de septiembre, Angela Merkel lleva casi dos meses tratando de formar gobierno. "No la veo con agua hasta el cuello como se la suele retratar últimamente. No está en cuestionamiento su liderazgo y estoy seguro de que muy pronto se va a formar un nuevo gobierno y volveremos a la normalidad", dice Perl, quien a su vez revela que para la segunda vuelta electoral en Chile (17 de diciembre) "no voy a votar porque no estoy inscrito en Alemania. Es muy difícil formarse una opinión del país estando tan lejos".
Su última actuación en el Municipal de Santiago fue en marzo de este año, oportunidad en la que abordó a Beethoven, un compositor que ha sido piedra angular en su elogiada carrera solista. "Extraordinario" fue el adjetivo empleado por el crítico de "El Mercurio" Jaime Donoso para referirse al contenido de este recital y que, a su juicio, fue un verdadero tour de force ya que incluyó cinco sonatas de Beethoven, de distintas épocas y estilos.
En la reciente conferencia de prensa donde se reveló la temporada 2018 del coliseo de Agustinas, Frédéric Chambert, director del Municipal, confirmó que Alfredo Perl tendrá una presencia protagónica el próximo año. Además se refirió a él como artista residente.
"Esto no lo tomo como una designación, sino como el reconocimiento de un modelo que es muy común en Europa", comenta y añade que "en Alemania es muy usual que se invite a un artista y este despliegue distintas facetas profesionales. En Santiago, por ejemplo, estaré como solista y, hacia fines del 2018, dirigiré la Orquesta Filarmónica. En los 90 dirigí la Orquesta de Cámara de Chile, pero después -por distintas razones- no pude mostrarme más en mi país como conductor, sino más bien me enfoqué como concertista en piano".
El intérprete agrega que conoció a Frédéric Chambert a mediados de los 90, en París. "Los dos éramos mucho más jóvenes (risas). Estoy tremendamente agradecido por esta oportunidad que me está dando de mostrarme en distintos ámbitos. Ya me estoy ilusionando con este proyecto. Este regreso al Municipal para mí es una fiesta".
En concreto su vuelta al histórico teatro será múltiple. El 6 y 7 de marzo, junto a la Orquesta Filarmónica de Santiago dirigida por su titular Konstantin Chudovsky, abordará el Concierto N° 2, de Rachmaninov. El 9 de marzo abrirá el Ciclo Grandes Pianistas con Ocho piezas para piano Op. 76, de Brahms; Cinco piezas para piano Op. 23, de Schönberg; Impromptu Op. 142, de Schubert y la Sonata KV 533/494, de Mozart. Finalmente el 12 y 13 de diciembre tendrá su debut como director de la Filarmónica de Santiago y simultáneamente será solista, en un programa que incluye la Séptima Sinfonía y el Concierto para piano Nº 1, de Beethoven.
Perl se explaya sobre el abundante repertorio que ofrecerá en nuestro país partiendo por su primer compromiso. Adelanta que ha tenido incursiones bastante esporádicas en el repertorio ruso. "Eso sí, dentro de las obras que he tocado hay algunas que son piedras constitutivas de mi carrera, como el Concierto N° 2 de Rachmaninov que toqué por primera vez, en 1992, con la Royal Philharmonic Orchestra. ¡Una gran experiencia! Tengo una relación de gran afecto hacia esta pieza. ¡Me encanta! Tiene todo lo que uno puede criticar. Es sentimental, pero para mí es un concierto maravilloso; tiene un sentimentalismo inteligente y es tremendamente expresivo. Interpretarlo significa darme un gusto. Siempre he tenido la posibilidad de tocar a Beethoven para arriba y para abajo; a Schumann y a Brahms. Todo el repertorio romántico-alemán. Esto es como salirse un poco de esa pista tan marcada y abordar una obra a la que le tengo un cariño enorme, íntimo y personal".
Pérdida de la 'biodiversidad'
Sobre su apertura del Ciclo Grandes Pianistas, comenta con humor que "hoy ya soy un clásico de este programa. He perdido la cuenta de las veces que he tocado en este ciclo", y añade que Schönberg se consideraba heredero de Brahms, "sobre todo del Brahms que voy a tocar en Santiago: piezas cortas para piano que escribió en su madurez. Para Schönberg son piezas total y absolutamente visionarias". El músico profundiza en el repertorio y advierte que iniciará el mes de marzo con un programa ruso y luego seguirá con Grandes Pianistas con una oferta esencialmente vienesa. "Si bien no todos los compositores de este recital son austriacos, su centro de operaciones fue Viena y en su momento fueron fundamentales en la escena musical de esa ciudad", dice Alfredo Perl
-Hace menos de un mes, en Artes y Letras, diversos directores de orquesta reflexionaban sobre la dificultad de renovar el público para la música clásica. ¿Cuál es su diagnóstico?
"Diría que el público es un problema bastante universal. En Alemania, afortunadamente, estamos en una situación privilegiada. Existe todavía mucho público, y público joven, pero no hay que desconocer que existe un problema que no solo tiene que ver con el interés, sino también con la competencia. Es tan fácil hacer una descarga de música. Quedarse viendo televisión se ve como un panorama mucho más atractivo y sin esfuerzo. Pero ese problema no es exclusivo de la música clásica, sino que es más amplio y tiene que ver en cómo se puede mantener el interés de una audiencia capturada por miles de estímulos. Hoy hay una enorme saturación y uno más bien se tiene que defender de lo que no quiere escuchar. Eso nos pone a todos los que estamos al otro lado del mesón en una situación bastante difícil, llena de interrogantes".
- ¿Qué se hace con un público más disperso?
"Son preguntas aún sin respuestas. Un gran problema es la concentración. Ese es un fenómeno, pero también hay otro que tiene que ver con la sectorización. Se van formando segmentos de intereses. Por ejemplo, hay grupos que les gusta la música contemporánea y no van a escuchar un Schubert y hay grupos que les gusta la música renacentista y no van a escuchar a Brahms. Eso es una lástima y tiene que ver con que a uno le ofrecen solo lo que le interesa.
Esa curiosidad por escuchar algo que no has oído, y no sabes si te va a gustar, se hace cada vez más difícil de encontrar entre el público que asiste a los conciertos. Por otro lado, uno trata -dentro de unas posibilidades limitadas- programar obras del siglo XX y sabes que la sala no va a estar llena, pero no por eso dejas de tocar esa música. Se produciría lo que se llama la pérdida de la biodiversidad. La diversidad no tiene que ver con cajones, con nichos, donde cada uno está encerrado. Puedes tener 13 mil nichos donde nadie sabe lo que ocurre en el nicho de al lado, y eso me parece muy preocupante".
jueves, marzo 23, 2017
Alfredo Perl se reencuentra con las Sonatas de Beethoven
El Mercurio
El virtuoso pianista chileno habla de las cinco obras que interpretará mañana en el Municipal de Santiago. También, de su nuevo disco.
Romina de la Sotta Donoso
No solo tiempo ha pasado desde que grabó las 32 Sonatas para piano de Beethoven. En estos 25 años, Alfredo Perl (1965) ha madurado doblemente como músico. Su crecimiento natural como pianista se ha potenciado con su ejercicio como director, especialmente desde que asumió, hace ocho años, la titularidad de la Orquesta de Cámara de Detmold.
"Todo ha cambiado, es cierto, pero uno sigue siendo el mismo. Sí hay aspectos que se van sumando y que tienen que ver con que voy teniendo una mayor claridad en las ideas musicales. El trabajar con orquesta me obliga a tener muy claro qué es lo que quiero, y esa disciplina la adquirí sin querer queriendo", ríe el pianista. "Hoy tengo una mayor claridad frente a la interpretación, y esto se da en forma automática, incluso cuando toco obras nuevas, no solo con el repertorio que conozco mucho, como las Sonatas de Beethoven, por ejemplo".
Mañana, en el recital que marca su retorno al Municipal de Santiago tras cinco años, retomará justamente las Sonatas de Beethoven. Eligió cinco piezas que no ha tocado en los muchos conciertos que ha dado en Chile en los últimos años.
En la primera parte, interpretará las Sonatas N°10, 27 y 31. "Entre ellas hay una relación de tonalidad, se produce una progresión armónica que es muy interesante y también lógica. Esa parte del programa es íntima y extrovertida. En cambio, en la segunda parte tenemos al Beethoven de buen humor y casi heroico", explica.
Se refiere a las Sonatas N° 16 y 26. "La última que tocaré, 'Los Adioses', es explosiva, casi extrovertida", dice. Además, esas dos Sonatas, revela, se han convertido en una "pareja" para él. "Son parejas que se me han armado a lo largo de muchos programas que he hecho con Sonatas de Beethoven. Ni siquiera podría explicar exactamente por qué", apunta.
La próxima semana, Perl vuelve a Alemania, donde vive, para retomar sus actividades como director y profesor en Detmold, y dar recitales, partiendo por Leipzig.
El músico chileno también sigue ampliando su repertorio, como todo intérprete de su nivel: "Estoy preparando la Octava Sonata de Prokofiev, que es nueva para mí, para poder tocarla el segundo semestre".
En el ámbito discográfico, también tiene novedades. Tras haber ganado en 2015 el premio ECHO Klassik por su grabación para MDG de "La Canción de la Tierra" de Mahler, hace unos meses salió al mercado un nuevo CD en el cual Perl volvió a grabar al piano. Lo más interesante es que hace un repertorio que nunca ha hecho: lieder de Mahler.
Junto a la mezzosoprano Gerhild Romberger, grabó las "Canciones de Rückert", las "Canciones de un caminante" y las "Canciones a la muerte de unos niños". Y no solo eso: "Me tomé la libertad de orquestar un poquito; en la última de las Kindertotenlieder incluí elementos de la versión orquestal. Creo que Mahler no se enojaría", ríe.
Respecto de volver a grabar obras para piano solo, lo ve poco probable, por la crisis de las discográficas. "Pero si se presenta la oportunidad, lo haría encantado", cierra.
martes, agosto 02, 2016
Alfredo Perl: "Hoy tengo más claridad para enfrentar una obra"
El Mercurio
El pianista chileno -quien por estos días cuenta con una importante agenda de presentaciones en nuestro país- repasa su carrera actual como solista, su desempeño como director y su mirada a las nuevas generaciones de intérpretes. "Cuando ya no es el contenido sino la imagen lo que prima, entras en una espiral y no sabes a dónde vas a llegar, te vas alejando de la esencia", comenta.
Maureen Lennon Zaninovic
Alfredo Perl (1965) conversa pausadamente de sus nuevos desafíos profesionales, instalado en su refugio de los últimos días: una acogedora casa de Vitacura que pertenece a una de sus hermanas. El clima es de absoluto silencio aunque -a los pocos minutos- la llegada de sus sobrinas, que coincide con los últimos rayos de luz de una tarde invernal, lo pone de buen humor. El pianista chileno abre sus ojos azules profundos e inquietantes y sonríe al ver el arribo de su joven familia. "Tengo siete sobrinas y un sobrino", comenta a "Artes y Letras", en una de las pocas declaraciones personales de este músico, considerado uno de los pianistas chilenos más brillantes y de reconocimiento internacional, después de Claudio Arrau.
Radicado en Alemania, su actual vida se ha convertido en un constante peregrinaje entre la pequeña ciudad renana de Detmold y Berlín. Es en este país europeo donde su carrera ha comenzado a tomar otros derroteros artísticos. Además de su trabajo como concertista, tiene a su cargo la cátedra de piano en la Escuela de Música de Detmold y, desde 2009, asumió la dirección titular de la Orquesta de Cámara de Detmold.
"Comencé a dirigir en los 90, con la Orquesta de Cámara de Chile. ¡Cómo ha pasado el tiempo! Dejé la dirección y luego la retomé de manera más estable. Dirigir a un grupo de músicos y armar un programa es un trabajo tremendamente completo. Yo, además, intervengo como solista en un programa de la temporada de Detmold", comenta sobre su reciente trabajo como director orquestal, que ya le ha valido importantes gratificaciones. En 2015 -gracias a la grabación de "La Canción de la Tierra" de Mahler (para el sello MDG)- su conjunto fue reconocido con un Echo Klassik, el premio musical más importante de Alemania.
"Este estímulo fue un gran incentivo para la orquesta, para nuestros músicos y para mí también. Uno como director tiene sus metas artísticas, una dirección trazada, y este premio lo que hizo fue reafirmar que la dirección que uno trazó va por buen camino", dice Alfredo Perl.
"Tengo la experiencia"
Al consultarle sobre su desempeño como director y cómo este quehacer se superpone o se enriquece con su reconocida labor de pianista, el músico responde sin mayores titubeos: "Es algo que puedo comentar de manera bastante clara, porque es una pregunta que me he formulado varias veces. El hecho de haber desarrollado de manera tan intensa y acuciosa un instrumento es un aporte a la hora de dirigir. Tengo la experiencia y sé más o menos los problemas que pueden surgir con cualquier instrumento. Puedo darme cuenta cuando una orquesta no está sonando bien e inmediatamente soy capaz de corregir. Eso por un lado, pero también el trabajo de conductor ha ampliado mucho mi horizonte de pianista. De hecho, hoy tengo más claridad para enfrentar una obra. Incluso con una pieza que he abordado innumerables veces, como la 'Appassionata', gracias a la experiencia que he tenido como director me sigue abriendo nuevas perspectivas".
Ya se ha convertido casi en una costumbre que todos los años este intérprete destine un importante espacio de su calendario a nuestro país. En 2015 actuó por partida doble: tuvo su debut en el Teatro de CorpArtes (CA660) y en el Teatro de la Universidad de Chile -acompañado de la Orquesta Sinfónica- estrenó el Concierto para piano del compositor nacional Andrés Maupoint. "Es un logro y una lucha constante que las instituciones culturales programen música contemporánea. Para mí, abordar a los grandes compositores y a los creadores actuales es una misma pasión. No los veo como compartimentos separados. Tocar piezas del siglo XXI es una oportunidad que uno valora, porque te permite entrar a un terreno absolutamente desconocido. Estrenar la obra de Maupoint con la Sinfónica fue un momento tremendamente difícil. Un tour de force , pero el resultado fue maravilloso. Un gran éxito", señala el pianista.
De buen humor
Entre fines de julio y comienzos de agosto su agenda de conciertos en Chile es intensa. Hace unos días debutó en la patrimonial Viña Santa Rita. "El miércoles ofreció una presentación a estudiantes muy conmovedora. Los chicos le hicieron preguntas y se generó una atmósfera muy linda, distendida, gratificante", revela su agente, Cristóbal Giesen, director de Musicaplus.
Este martes 2 volverá a CA660 (Rosario Norte 660) y el viernes 5 tendrá su estreno en el Teatro Municipal de Temuco. Al día siguiente, en la Región de La Araucanía, ofrecerá una clase magistral para jóvenes pianistas locales. El programa -tanto para Santiago como para Temuco- incluirá la Sonata en La bemol Mayor Hob. XVI/46, de Joseph Haydn; "Humoreske" Op. 20, de Robert Schumann, y las Sonatas Op. 54 y Op. 57, "Appassionata", de Beethoven.
"Escogí 'Humoreske' de Schumann porque es bien especial, de una gran inspiración romántica y libertad. Es, además, la primera pieza que lleva ese título. No hay que confundir esa expresión de Schumann con lo que hoy entendemos como humor. No estamos ante un chiste. Es más bien humor que tiene que ver con el temperamento, con un estado de ánimo. Hoy cuando hablamos de buen humor nos referimos a estar de buen ánimo y esta obra se relaciona con cierta naturalidad, con cierto espíritu donde lo principal no es una forma que se llena de contenido, sino la libertad, la inspiración y la espontaneidad que se va abriendo paso. Encuentro que está tremendamente lograda. Una pieza larga como esta -que dura casi media hora- y que produzca un sentimiento, un sentido de unidad, de la primera a la última nota, no hace más que confirmar que estamos ante una obra maestra", dice Perl y se explaya sobre el repertorio. "Haydn representa otro aspecto del humor. Este compositor suele tener un humor más chistoso, pero esta sonata que abordaré no es de sus más burlonas, sino bastante serena, de gran profundidad, extensa y larga. De nuevo hay una cierta conexión con este estado de ánimo que llamo de buen humor y que, en la segunda parte del concierto, cambia completamente. La 'Appassionata' de Beethoven produce un corte: es una pieza turbulenta y trágica. El nombre se lo puso el editor del músico y le calza completamente. Es una sonata que tiene que ver también con pasión, con el sentido original de la palabra: con sufrimiento y lucha. Varias veces el artista de Bonn señaló que era su mejor obra. Sin duda es una de sus creaciones más compactas. Uno no puede hacerle el quite. Y significa un compromiso importante, en cuanto a su ejecución en vivo. Beethoven ha sido uno de los pilares de mi carrera y sin duda Claudio Arrau ha sido un referente de la interpretación de su obra. Imposible obviarlo. Tuve la oportunidad de escucharlo dos veces en Alemania, una de ellas con la 'Appassionata'. Impactante".
El pianista chileno también reflexiona en torno a la Sonata 22 Op. 54. "Me encanta. Es de dimensiones más discretas, pero aun así es una joya. No es un gran monumento, pero sí una pieza de gran refinamiento e inspiración. Ahí se notaba que estaba de buen humor Beethoven. Es una sonata muy plácida, sin grandes pretensiones y junto a la 'Appassionata' calza muy bien. Son dos caras de la misma medalla".
-Entre estos compositores: Schumann, Beethoven y Haydn, ¿hay temperamentos comunes?
"Entre Haydn y Beethoven hay ciertas características que los vinculan, pero Schumann es completamente distinto. Haydn y Beethoven fueron los más apegados al tema formal, Schumann -en cambio- era el más experimental de todos. Yo creo además que lo hizo de manera más bien intuitiva, no tan consciente. Él sintió que el camino era salir a buscar nuevas formas para expresarse, principalmente a través del piano y la voz. Lo que me transmiten a mí como artista, y ahí veo algo que tienen en común, es la inmediatez. Hay música que muestra una forma tremendamente acabada y perfecta, pero el poder de estos tres compositores no pasa por la forma. Sus creaciones pasan directamente a tocar el alma".
- Usted ha sido considerado como el pianista chileno de mayor proyección internacional después de Claudio Arrau, ¿qué ha pasado después? ¿Ha habido una sequía?
"Sequía es una palabra bien ingrata (risas). Son varios los factores. Por un lado, esta es una carrera bastante difícil y hoy la competencia es enorme. En 2016 los tiempos son muy distintos a cuando Claudio Arrau tenía 20 años. No podemos hacer comparaciones. En este momento las circunstancias son duras. Hay mucha competencia, mucha más diversidad. Si uno tiene como meta vivir de la música, hay que tener claro que es un sueño arduo de cumplir. La figura de un pianista, de un concertista hoy en día es muy distinta a la de 50 años atrás".
-¿Se refiere a la irrupción de figuras mediáticas, de verdaderas estrellas pop del piano?
"Por ejemplo. Ahí hay todo un aspecto que tiene que ver con la necesidad de vender, que hay que tener un éxito comercial y para eso hay que ir creando imágenes que tengan su impacto y no siempre coinciden con algún contenido artístico. Yo soy un poco escéptico de lo que puede venir a futuro, porque cuando ya no es el contenido, sino la imagen lo que prima, entras en una espiral y no sabes a dónde vas a llegar. Te vas alejando de la esencia".
''Beethoven ha sido uno de los pilares de mi carrera y sin duda Claudio Arrau ha sido un referente de la interpretación de su obra. Imposible obviarlo".
Programarse:
CA660. Rosario Norte 660. Las Condes. Martes 2 de agosto, a las 20:00 horas.
Entradas desde $3.500 a $22.000
Teatro Municipal de Temuco. Viernes 5, a las 20:00 horas. Entrada general $4.000.
Sus próximos compromisos internacionales y en Chile
Alfredo Perl adelanta a "Artes y Letras" que hacia fines de agosto, tras sus actuaciones en Chile, se presentará junto a la Orquesta Filarmónica de Bogotá. En septiembre tomará vacaciones y luego retomará sus actividades en Alemania. "Con la Orquesta de Cámara de Detmold tengo una temporada bien interesante. Entre otras obras, dirigiré la Sinfonía Nº 14 de Shostakovich y el Concierto para violín y orquesta de Max Reger", comenta.
Sobre otras presentaciones en Chile añade que en este momento se están cerrando algunos contratos para el 2017 y 2018. "Se vienen cosas grandes, pero solo podemos adelantar que el próximo año está confirmado para el Ciclo Grandes Pianistas del Teatro Municipal de Santiago", puntualiza su agente, Cristóbal Giesen.
martes, agosto 02, 2011
Alfredo Perl dirige a la Orquesta Juvenil de Lo Barnechea y ofrece recital de piano
El Mercurio
Tras conducir a los jóvenes, el músico chileno desplegará su virtuosismo como pianista en piezas de Schumann y Beethoven.
ROMINA DE LA SOTTA DONOSO
"Me pidieron que hiciera un recital para apoyar a la Orquesta Juvenil de Lo Barnechea, porque estaba peligrando su financiamiento. Y yo les ofrecí dirigirlos en un par de piezas de su repertorio, para que la orquesta se muestre", comenta Alfredo Perl (45), el pianista chileno con mayor peso internacional.
Así se gestó su presentación de mañana en el Círculo Israelita de Santiago (Comandante Malbec 13210, a las 20:00 horas. Adhesiones desde $10.000). Perl conducirá a esta agrupación, que cuenta con 57 integrantes de entre 5 y 21 años, en selecciones de Pachelbel y Haendel, además de "El Oboe de Gabriel", de Morricone.
"Toda iniciativa que signifique que niños tengan contacto con la música en forma activa es digna de ser apoyada", explica Perl, que en nuestro país ya ha dirigido a la Orquesta de Cámara de Chile y a la Sinfónica Nacional Juvenil, y quien es director titular de la Orquesta de la Universidad de Detmold (Alemania).
Mañana también ofrecerá un recital centrado en el concepto de Fantasía. Tocará las transcripciones para piano de corales de Bach, realizadas por Busoni: los Preludios Corales "Ven, Salvador de los paganos" y "Regocijaos, queridos cristianos".
"Son Fantasías sobre corales. En el primero, se mantiene la armonía original del coral; el segundo es mucho más polifónico y sólo conserva la melodía".
Además, interpretará dos obras que describe como "pilares del repertorio para piano del siglo XIX": la Fantasía Op. 17 de Schumann y la Sonata "Quasi una fantasia" Op. 27 N°1 de Beethoven.
Sobre la pieza de Schumann, dice que el propio compositor "consideraba que era su mejor obra, por su equilibrio perfecto entre la estética y el mensaje emocional".
Define, además, la obra elegida de Beethoven como "la hermana de la Sonata 'Claro de Luna'".
"Son los primeros experimentos de Beethoven para salirse del modelo clásico de la forma Sonata. Aquí tienes un primer movimiento que dentro de sí une contrastes de lento-rápido-lento, y tienes movimientos que se van siguiendo el uno al otro sin interrupción. Esta Sonata es más visionaria aun que 'Claro de Luna'. Es más intelectual y me atrae porque no es tan conocida. Y no es menos que su hermana", remata.
Tras conducir a los jóvenes, el músico chileno desplegará su virtuosismo como pianista en piezas de Schumann y Beethoven.
ROMINA DE LA SOTTA DONOSO
"Me pidieron que hiciera un recital para apoyar a la Orquesta Juvenil de Lo Barnechea, porque estaba peligrando su financiamiento. Y yo les ofrecí dirigirlos en un par de piezas de su repertorio, para que la orquesta se muestre", comenta Alfredo Perl (45), el pianista chileno con mayor peso internacional.
Así se gestó su presentación de mañana en el Círculo Israelita de Santiago (Comandante Malbec 13210, a las 20:00 horas. Adhesiones desde $10.000). Perl conducirá a esta agrupación, que cuenta con 57 integrantes de entre 5 y 21 años, en selecciones de Pachelbel y Haendel, además de "El Oboe de Gabriel", de Morricone.
"Toda iniciativa que signifique que niños tengan contacto con la música en forma activa es digna de ser apoyada", explica Perl, que en nuestro país ya ha dirigido a la Orquesta de Cámara de Chile y a la Sinfónica Nacional Juvenil, y quien es director titular de la Orquesta de la Universidad de Detmold (Alemania).
Mañana también ofrecerá un recital centrado en el concepto de Fantasía. Tocará las transcripciones para piano de corales de Bach, realizadas por Busoni: los Preludios Corales "Ven, Salvador de los paganos" y "Regocijaos, queridos cristianos".
"Son Fantasías sobre corales. En el primero, se mantiene la armonía original del coral; el segundo es mucho más polifónico y sólo conserva la melodía".
Además, interpretará dos obras que describe como "pilares del repertorio para piano del siglo XIX": la Fantasía Op. 17 de Schumann y la Sonata "Quasi una fantasia" Op. 27 N°1 de Beethoven.
Sobre la pieza de Schumann, dice que el propio compositor "consideraba que era su mejor obra, por su equilibrio perfecto entre la estética y el mensaje emocional".
Define, además, la obra elegida de Beethoven como "la hermana de la Sonata 'Claro de Luna'".
"Son los primeros experimentos de Beethoven para salirse del modelo clásico de la forma Sonata. Aquí tienes un primer movimiento que dentro de sí une contrastes de lento-rápido-lento, y tienes movimientos que se van siguiendo el uno al otro sin interrupción. Esta Sonata es más visionaria aun que 'Claro de Luna'. Es más intelectual y me atrae porque no es tan conocida. Y no es menos que su hermana", remata.
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