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jueves, octubre 12, 2017

José Vicente Asuar vive: todo el Festival Ai-Maako para él

El Mercurio

Mañana y el sábado, tres conciertos gratuitos en el Centro Cultural de España.
El gran pionero de la música electroacústica inspira toda la programación de este encuentro, el más importante del género en América Latina.  

Por Romina de la Sotta Donoso 

Compositor e ingeniero civil, José Vicente Asuar (1933-2017) fue el gran pionero chileno de la música electroacústica. En 1958 fundó el primer laboratorio de música electrónica de América Latina, y allí compuso la emblemática "Variaciones espectrales". Y en 1978 creó el Comdasuar, el primer computador chileno dedicado a la creación musical.

"José Vicente Asuar no dependió de otras tecnologías para crear y producir su propia obra. Él nos enseñó cómo tú mismo puedes construir tu propia tecnología y con ello producir obra y lograr una estética interesante e importante. Ese ejemplo sigue vivo", comenta Renzo Filinich, coordinador de la Comunidad Electroacústica de Chile (CECh).

Y justamente al maestro se dedica toda la programación del XV Festival Ai-Maako, en el Centro Cultural de España (Providencia 927, gratis). "La convocatoria internacional fue a componer creaciones acusmáticas con una referencia al trabajo de Asuar, pues nos interesa mostrar cómo las nuevas generaciones ven su obra", apunta Filinich.

Se seleccionaron seis obras que se presentarán mañana, a las 20 horas, de autores como Nicolás Rodríguez (Argentina), Luis Martínez (Bolivia) y Javier Party (Chile). Luego, a las 21:15 horas, programaron cuatro piezas de Asuar; entre ellas, las premiadas "Guararia repano" (1968) y "Affaires des oiseaux" (1976).

El sábado, a las 20 horas, será el turno de las obras creadas por miembros de la CECh, como José Miguel Candela, Alejandro Albornoz y Marcelo Espíndola, todas dedicadas a Asuar.

"A José Vicente Asuar le importaba generar un conocimiento sobre lo que significa el uso de la tecnología para las artes en general, no solo para la música, y por eso convocamos a un grupo de artistas sonoros, músicos y artistas visuales que está haciendo una residencia de cinco días. Ellos generarán una obra colectiva con una estética relacionada con Asuar, la que se estrenará este sábado", cierra Filinich.

lunes, abril 17, 2017

Prohibido olvidar: José Vicente Asuar recibe impostergables homenajes



El Mercurio

Considerado el primero en componer, en 1959, una obra íntegramente electrónica, el músico e ingeniero de 83 años falleció en enero.  

IÑIGO DÍAZ 

José Vicente Asuar había accedido a iniciar la donación de su archivo personal a la Biblioteca Nacional, y de hecho ya había entregado una carpeta con 400 partituras, correspondientes a 24 obras instrumentales. Murió dos semanas después, a los 83 años.

"No alcanzó a llevar sus cintas y grabaciones electrónicas. Incluso hablamos de traer el Comdasuar (computador que fabricó en 1978 para crear música). Lo tenía en su casa de Calera de Tango", señala Cecilia Astudillo, jefa del Archivo de Música de la biblioteca, donde hoy se realizará el homenaje titulado "In Memoriam del compositor José Vicente Asuar", una observación al pionero latinoamericano de la música creada ciento por ciento con dispositivos electrónicos.

Serán dos miniconferencias en la Sala América (19:00 horas, gratis). El periodista Álvaro Gallegos hablará del rescate y catalogación de sus partituras, dado que impulsó la donación del archivo. En tanto, el compositor e investigador Federico Schumacher abordará la interrogante "¿Por qué dejó de componer Asuar?".

"Él había deslizado una idea: 'yo no amé suficientemente la música'. Yo hago una lectura que viene más de la filosofía de la mente. Creo que Asuar dejó de componer porque se produjo un desacoplamiento funcional entre él y el computador", dice Schumacher. "El Comdasuar habría dejado de responder a sus requerimientos creativos. Después de 15 años necesitaba un equipo más grande y complejo, que él ya no podía construir", agrega.

El músico enigmático

El músico electrónico Gerardo Figueroa hará allí una intervención sonora con la música de sus LPs "El computador virtuoso" (1973), "Música electrónica" (1975) y "Así habló el computador" (1979). Y los propios Schumacher y Figueroa estarán, además, en la mesa redonda que se realizará el próximo 26 de abril en el MAC Parque Forestal, donde se abordará la figura del Asuar pionero y el Asuar enigma.

Participarán también el musicólogo Luis Merino, el músico y representante de la Comunidad Electroacústica de Chile (CECh) Renzo Filinich y el documentalista Carlos Lértora, entre otros. Esa actividad finalizará con un concierto acusmático donde se escucharán las obras asuarianas "Serenata para mi propia voz" (1961) y "Amanecer" (1977).

En tanto, en la U. Diego Portales, este jueves se exhibirá el documental del propio Lértora "Variaciones espectrales", el mismo nombre de esa obra inaugural de 1959; 12 minutos y 56 segundos de electrónica pura. Finalmente, este viernes y sábado, dos obras más de Asuar se programarán en el III Festival de Música Electroacústica UC.

"Trataremos de gestionar la llegada a la Biblioteca Nacional del archivo que quedó pendiente. También el Comdasuar, para conservarlo. Es una pieza muy grande, que fabricó pensando en las dimensiones de su citroneta y así poder transportarlo", dice Cecilia Astudillo. "Hasta el final, Asuar no pensaba que su obra fuera tan reconocida. Cuando vino por primera vez a la biblioteca, al verlo dos investigadores jóvenes se levantaron de sus puestos para ir a saludarlo. Él estaba sorprendido", cierra.


lunes, enero 16, 2017

Emotivo adiós a José Vicente Asuar



El Mercurio + Pueblo Nuevo + The Clinic + Radio Beethoven

Este sábado en el Cementerio General se realizó la despedida a José Vicente Asuar, compositor e ingeniero que falleció a los 83 años. Se le reconoce como el pionero de la música electroacústica en Chile y Latinoamérica, a partir de su obra "Variaciones espectrales" (1959) -la primera cien por ciento electrónica-, y la fabricación del Comdasuar, el computador que desde los años 70 utilizó para crear música. Asuar había entregado su archivo de partituras a la Biblioteca Nacional.

José Vicente Asuar, fue un pionero de la música electroacústica en Chile y Latinoamérica, realizó sus estudios musicales en Chile y Alemania (1959-60) donde fue alumno de Boris Blacher y asiste a los cursos de Daarmstadt. También es Ingeniero Civil.

En 1958 funda el primer laboratorio de música electrónica de América Latina en la Universidad Católica de Chile, donde compone “Variaciones Espectrales”, su primera obra electrónica. Luego funda y dirige laboratorios de música electroacústica en Karlsruhe (Alemania, 1960), Caracas (Venezuela, 1965) y en la Universidad de Chile (1969). En 1978 crea su propio laboratorio personal: el COMDASUAR.

Durante su carrera de músico y técnico de música electroacústica, Asuar compone una gran cantidad de obras principalmente de música electroacústica, y también instrumental, las que han sido editadas en numerosos discos en Chile y el extranjero. Entre otros, es el autor de los discos pedagógicos “El Computador Virtuoso” y “Así Habló el Computador”.

Ganó numerosos premios en concursos internacionales de composición electroacústica. Fué profesor de acústica y de electroacústica en la Facultad de Artes de la Universidad de Chile y fundador de la carrerra de Tecnología del Sonido de la misma Facultad.


Entrevista The Clinic 2010:

Usted inventó -en 1978- el primer computador en Chile dedicado exclusivamente a generar e interpretar música [COMDASUAR]. Dice usted que es único en su género, podría hablarnos de él, de cómo surgió.

-En esa época los sintetizadores musicales eran de tecnología analógica. El COMDASUAR es de tecnología híbrida: parte analógica y parte digital operada a través de un microprocesador. Podía obtener seis voces simultáneamente, cada una con su propio timbre y grabada en memoria. Además, también posibilitaba la creación musical a través de programas de juegos musicales o probabilísticos. La idea surgió cuando llegaron a Chile los primeros microprocesadores INTEL y MOTOROLA. Pasé un tiempo estudiando esta materia y creo que el COMDASUAR fue una de las primeras aplicaciones que se hizo en Chile del microprocesador INTEL 8080.

COMDASUAR lo instala como pionero de la música electrónica en Chile y Sudamérica, pero también como un visionario de la inteligencia artificial; de hecho es un artefacto que puede tomar decisiones independientemente del hombre. ¿Cómo piensa usted la relación entre música, máquina y hombre (intérprete/creador)?
-Es una relación que hay que emprender. Como todo en este mundo, puede ser una herramienta de dos filos.

¿A qué se refiere?
-Esta relación nos puede llevar a regiones sublimes en la creación y goce musical, especialmente cuando se construyan interfases entre máquina y cerebro. Pero también nos puede llevar a un embrutecimiento generalizado si se la usa como droga o pantalla de ocultamiento de la realidad.

Usted es ingeniero y compositor, ¿su incesante dedicación a la música computacional podría ser porque parece ser el medio ideal para la conexión de esos dos mundos?
-En toda la historia, música y matemáticas han estado relacionadas. La forma de pensar de un músico y de un matemático se asemeja mucho en ciertas zonas de orden y decisión. La computación ayuda mucho al matemático. ¿Por qué no al músico?

La música de cámara que usted también compone, ¿la piensa desde una perspectiva electrónica o se trata de otra experiencia composicional muy distinta?
-En el nivel más elevado pienso qué es lo que quiero decir. Luego, qué puedo hacer para expresarlo y finalmente cómo lo voy a hacer. Obviamente la música instrumental la pienso en función de los instrumentos que uso.

NATURALEZA Y TECNOLOGÍA


¿Cuál es su relación con la música popular? En su LP Música Electrónica hay una tonada, un tango, un charlestón…
-La música popular es la raíz de donde debería nacer toda expresión musical. Sin embargo, últimamente han nacido expresiones musicales a partir de otros elementos: filosóficos o tecnológicos, por ejemplo. En algunas grabaciones he desarrollado música popular “compuesta” o “arreglada” por el computador para mostrar que la tecnología no es un mundo ajeno a la naturaleza del ser humano. Puede cumplir adecuadamente las funciones rituales y espirituales propias de la música popular.

Cuando la computadora interpreta obras de Debussy, Bach o Manuel de Falla, como sucede en su LP El computador virtuoso, ¿siente que hay un ejercicio de desacralización de la interpretación de música tradicional? tomando en cuenta que se trata de un mundo muy conservador.
-Utilizamos este tipo de obras para que el auditor pudiese comprender con más facilidad la potencialidad del sistema. Si hubiésemos compuesto música de acuerdo a nuestra época y nuestro gusto, podrían haberse suscitado incomprensiones o malos entendidos entre los auditores del disco y éste no habría cumplido su función divulgadora. Tratamos de realizar las obras de los antiguos maestros con todo nuestro amor y respeto por ellas. Ojalá nadie se haya sentido ofendido.

¿De dónde viene el nombre “Así habló el computador” y “El computador virtuoso”? En este último LP hay una exposición de los sonidos al comienzo, parece haber en su trabajo un carácter didáctico sobre la electrónica.
-“Así habló el computador” es una referencia a la obra “Así habló Zaratustra” de Richard Strauss, la cual es a su vez una referencia a la obra de Nietzsche. El computador se compara en forma liviana a una especie de oráculo. “El computador virtuoso” es también una referencia al título de un texto de estudio que se utiliza en los primeros años de aprendizaje del piano: “El pianista virtuoso”. En este caso se insinúa que se le está enseñando a tocar música al computador. Ambos discos fueron editados como divulgación para los interesados y con una finalidad didáctica, para ser utilizados por profesores de música en sus aulas escolares.

¿Qué significó para usted la obra de Walter Carlos en esta materia? Me refiero a trabajos como Switched on Bach o The Well-Tempered Synthesizer del 68 y 69, en los que interpreta electrónicamente la obra de Bach.
-Admiro a Walter Carlos y creo que fue un gran pionero de la música electrónica popular utilizando los sintetizadores modulares de los años 60 fabricados por Robert Moog.

¿Qué piensa de que el mundo académico haya vilipendiado tanto a Carlos?
-Lo que diga el mundo académico me tiene sin cuidado. Muchas veces se mueve en espacios culturales muy reducidos, aplastado por tabúes y consignas, sin sensibilidad ni interés para ver lo que está pasando a su alrededor.

Parece que el mundo académico se mira mucho el ombligo.
-Yo no diría que se mira el ombligo. Es una actitud narcisista que no es la que define exactamente la “academia”. Ésta, más bien, tiene la necesidad de modelos históricos, ideológicos o humanos con los que se identifica y los sigue ciegamente. Más que mirar el problema es no ver.

Se habla mucho de que los medios computacionales han aportado nuevos sonidos y formas de hacer música, ¿Cuál cree que es el aporte fundamental de las nuevas tecnologías al mundo musical?
-Usted lo ha dicho: nuevos sonidos y nuevas formas de hacer música. Se podría agregar, nuevas formas de comunicarse.

Su obra Variaciones espectrales (1958), es la primera hecha en Chile con sonidos puramente sintetizados, ¿qué le pasa hoy cuando se encuentra con un panorama en el que esta clase de sonidos es tan frecuente, tan habitual? 
-Creo que el mayor cambio en la música electrónica desde 1958 al día de hoy es la digitalización del sonido. En 1978, y yo diría hasta fines del siglo pasado, la música electrónica se realizaba en estudios, los que estaban provistos de una gran cantidad de instrumentos, cada uno con funciones específicas e interconectables entre sí. El resultado se grababa en cinta magnetofónica y era audicionado en diferido. Hoy día hay software comercial que permite crear sonido digital, modificarlo y editarlo a piacere y posibilita hacer este tipo de música a cualquiera que tenga el conocimiento y los medios para hacerlo. Esto facilita la creación y permite acceder a este tipo de tecnología a los interesados sin tener que esperar, a veces años, para ser admitido en un estudio de música electrónica, como era la situación antiguamente.

¿Qué le parecen las músicas electrónicas y electroacústicas que se hacen hoy?
-Pienso que, como siempre, hay de todo. Personalmente he disfrutado de obras hechas recientemente sea por su calidad musical o por la idea que sustentan. Pienso, sin embargo, que se debería tratar de llegar a una mayor cantidad de público. Llegar no solamente a los jóvenes, sino también a personas que aman la música y que comiencen a sentirse confortables dentro de este mundo sonoro. Y eso se puede conseguir con una mayor comunicación dentro de la liturgia musical. Hay formas de hacerlo.

Me imagino su satisfacción con esta reedición de su obra electroacústica completa. ¿Tenía noticias del cariño y admiración hacia su obra por parte de las generaciones más jóvenes?
-En verdad, no.

¿Y qué le pasa cuando se entera de esto?
-Bueno, fue una sorpresa muy agradable que tuve al regresar a Chile después de una larga ausencia.

VIOLÍN Y COMPUTADOR

Ha escuchado eso de que la música computacional es fría, desarraigada de lo humano. ¿Qué le pasa cuando escucha esta clase de afirmaciones?
-Creo que en la mayor parte de los casos tienen razón. Sin embargo, en cualquier época y estilo de la historia de la música hubo críticas por la música que se hacía y también tenían razón. Hay décadas en el pasado de las que han sobrevivido solo algunos pocos compositores entre posiblemente centenares o miles que había. Pero, atención, esto no significa que la música computacional es por naturaleza fría o desarraigada del ser humano. El que sea una u otra cosa depende del compositor. Un buen compositor puede conseguir emocionarnos con esta música, del mismo modo que con cualquier otro tipo de tecnología musical. El piano o el violín son instrumentos tan artificiales como un computador.

¿Cómo explica un reconocimiento de su obra tan mezquino como el que ha recibido?
-Nunca hice nada para tener un reconocimiento. La mayor alegría y gratificación la he tenido en mi trabajo y la mayor felicidad la disfruté en algunos, muy pocos, momentos que me dejaron con la sensación de haber tocado el cielo.

Y después de esa sensación, ¿qué queda, qué se hace?
-Agradecer a la vida, como dice Violeta.

Entrevista Radio Beetoven

Escuchar y descargar Disco Triple editado por el Sello Pueblo Nuevo


lunes, diciembre 16, 2013

"Variaciones Espectrales" ganó In-Edit

El Mercurio

El X Festival In-Edit le otorgó el primer lugar de la competencia nacional a Carlos Lértora. El premio incluye un viaje para que presente en In-Edit Barcelona su documental "Variaciones Espectrales", donde retrata al pionero de la música electrónica José Vicente Asuar. El chileno creó el primer computador musical y el primer laboratorio de música electroacústica de Latinoamérica.

martes, diciembre 03, 2013

Ver y escuchar: In-Edit se toma la agenda en Santiago y Concepción

El Mercurio

Este jueves comienzan los documentales de música. Son 70 películas de quince países, con competencias internacional y nacional, y una sección especial con lo más destacado de su primera década de acción. Todo el programa Inedit-Nescafe.cl.

IÑIGO DÍAZ

 En busca de los chilenos perdidos

Pasó décadas en un alejamiento tal, que se llegó a dudar de que estuviera vivo. El compositor e ingeniero José Vicente Asuar (en la foto), pionero en la música electrónica latinoamericana, es el protagonista de "Variaciones espectrales" (de Carlos Lértora), documental que se exhibirá el 11 (Sala CineUC, 21:00) y 14 de diciembre (GAM, 16:30). "Diseñó el primer computador para crear música, el Comdasuar. Llegamos hasta su casa en Calera de Tango, donde Asuar se reencontró con su memoria al ver por primera vez, en más de 20 años, este aparato. De ahí se reconstruye la historia", comenta el productor ejecutivo Patricio Muñoz.

"En busca del piano perdido" (Carlos Pérez Villalobos) es también una búsqueda, la del compositor académico Enrique Soro. Su nombre está vinculado al frente de autores que construyeron el primer cuerpo de partituras chilenas del siglo XX y que hoy parece olvidado. "Este es el rescate de una persona a través del símbolo que representa el piano, que él tenía en su casa de Vicuña Mackenna hasta 1954, y que en 1979 desaparece del mapa", dice su nieto y productor ejecutivo Roberto Doniez Soro. Tiene funciones el 9 (Teatro Nescafé, 20:00) y 13 (Sala CineUC, 17:00).

Aventurado por los cerros de Valparaíso, el italiano Duccio Castelli encuentra a un abandonado Alfredo Espinoza, otrora figura del jazz chileno, con una leyenda escrita en Buenos Aires y París. Es una escena clave de "Escape al silencio" (Diego Pequeño), estrenada en In-Edit de 2009, y que se volverá a exhibir el viernes 13 (Sala CineUC, 21:00). Se rodó entre Santiago, Valparaíso, París, Toulouse y Barcelona: "Había una historia perdida, y por eso viajamos a Europa, para ver los lugares donde Espinoza estuvo. Pero el mito luego se configura en Chile, cuando él regresa como un músico superior, una persona muy extraña, que habla poco y toca de maravillas", decía Pequeño.

Dupla póstuma: Burroughs y Bausch

Una banda sonora encargada a Patti Smith y Sonic Youth, entrevistados como Iggy Pop y Laurie Anderson, y apariciones junto a David Bowie y Mick Jagger colorean el documental "William Burroughs: A Man Within" (del estadounidense Yony Leyse), un espléndido retrato de acento hiperrealista sobre el escritor de la generación beat , estrenado en 2010. Se aborda su figura desde lo público pero sobre todo desde lo privado -drogas, homosexualidad, asesinato- en un relato para la posteridad de "Bill". Se dará el sábado 7 (Teatro Nescafé, 18:00).

En 2009, el cineasta alemán Wim Wenders inició el rodaje de un documental en homenaje a la coreógrafa Pina Bausch. Poco después el guión cambió con la muerte de la influyente creadora, y la película "Pina" (en la foto) se convirtió en una pieza póstuma, presentada mundialmente en 2011, como un encuentro entre la danza y la música, gracias a las contribuciones del cantautor brasileño Caetano Veloso, el trompetista japonés Jun Miyake o el cantante pop alemán Thom Hanreich. Tiene funciones el 6 y 11 (Cineplanet Costanera Center, 21:00).

La voz de las sin voz

A Merry Clayton, que está al volante de un automóvil, le piden que apague la radio. "¿Cómo puedes pedirle a una diva que apague la música?", responde la mujer que en 1969 cantó y puso sus gritos gospel en "Gimme shelter", canción con la que los Rolling Stones descubrieron el poder de una voz femenina de apoyo. En el mismo documental, Mick Jagger comenta "lo buena que estaba Claudia Lennear. Era la más atractiva de las cantantes de Ike y Tina Turner". Darlene Love, voz estrella del productor Phil Spector, dice que "gente como Bruce Springsteen, Elton John y Stevie Wonder querían saber quién era esa chica que cantaba en los discos".

Junto a Cindy Mizelle, Mabel John, Gloria Jones y Lisa Fischer, ellas son protagonistas de "A veinte pasos de la fama" (Morgan Neville), una de las cintas de la competencia internacional, que recorre la historia y el presente de las grandes coristas de la industria del rock y el pop, las vicisitudes del oficio, la promesa de éxito y la decepción ante el fracaso. Lo dice el propio Springsteen: "El trabajo de las coristas sigue siendo poco reconocido. Hay un buen trecho: ese camino hacia adelante es complicado". Tendrá funciones el 8 (Teatro Nescafé, 20:00), 11 (Sala CineUC, 19:00) y 12 (Centro Arte Alameda, 22:00).

Tres ángulos de Víctor Jara

A cuarenta años de su asesinato, el festival presenta tres películas sobre la figura del cantautor chileno Víctor Jara, seleccionadas por el sitio MusicaPopular.cl. Una de ellas es lo que se llama una pieza de culto. Se titula "El cantor" y fue realizada en 1978 por Dean Reed, conocido en su juventud como el "Elvis rojo" y quien tras probar el éxito de la industria pop, abrazó la causa comunista. Reed estaba obsesionado con la muerte de su amigo, de manera que tomó la misión de personificarlo en esta biopic rodada en la RDA junto a un grupo de chilenos exiliados. Se dará el viernes 13 (GAM, 21:00).

En tanto, "El derecho de vivir en paz" (de la chilena Carmen Luz Parot), documental biográfico de carácter cronológico, logró poner en 1999 por primera vez el tema del asesinato de Jara en televisión; y "Compañero Víctor Jara de Chile" (de los británicos Martin Smith y Stanley Forman), realizado en 1974 y nunca exhibido en Chile, muestra material inédito y entrevistas de época a la viuda del músico, la inglesa Joan Turner. La primera se exhibirá el 11 (Centro Cultural España, 18:00); la segunda, el 10 (Sala CineUC, 19:00) y 11 (Centro Arte Alameda, 19:00).

miércoles, mayo 15, 2013

Este viernes se estrena documental sobre José Vicente Asuar, pionero chileno de la música electrónica

El Ciudadano

Este viernes 17 de mayo a las 19:00 horas, en la sala Jorge Müller de la Universidad ARCIS (Libertad 53, Santiago), se estrenará el documental “Variaciones Espectrales”, del realizador Carlos Lertora. Ganador del Fondo de la Música 2012, el audiovisual está inspirado en la vida y obra del compositor e ingeniero chileno José Vicente Asuar, creador del primer computador musical en Latinoamérica al que denominó COMDASUAR.

Organizado por dereojo comunicaciones, casa productora del documental, y el Laboratorio de Informática Musical de la Institución Académica (LAIM), la exhibición será procedida por una instancia de diálogo. En ella el público asistente podrá conversar con el equipo realizador del documental y con personalidades entrevistadas durante su registro, entre ellos Federico Schumacher y Alejandro Albornoz, connotados investigadores nacionales y compositores de música electroacústica.

El día jueves 23 del mismo mes a las 22 hrs., “Variaciones Espectrales” tendrá su estreno en televisión, particularmente en el segmento Documentario del canal cultural ARTV.


domingo, mayo 12, 2013

José Vicente Asuar: No hay sonido que sea igual a otro


Tiempo de Balas

Los tejidos sonoros que ha creado José Vicente Asuar (1933) datan del nacimiento del pensamiento musical a fines de la II Guerra. Creador del primer computador que generó música en Chile (COMDASUAR), el pianista y compositor discípulo de Boris Blatcher en Alemania es hoy uno de los músicos menos populares, pero más consagrados en la escena atonal de la electroacústica mundial.


“Siempre hay nostalgias” es la frase que surge ante la pregunta que reza por el futuro de los cassettes y la tecnología análoga. En sus ojos parece haber una pequeña y casi imperceptible variación tonal. Entre verde y azul, la mirada de José Vicente Asuar (1933) camina en línea recta por los pasillos del cuarto piso de la Facultad de Filosofía de la Universidad de Chile. Mira la hora sin aparente ansiedad y observa balcón abajo. “Pionero de la música electroacústica en Chile”, será quizás el enunciado que hallarán una y otra vez en los recovecos de Internet cuando pulsen su nombre para saber quién es.

Además de ser el gestor del primer estudio de sonidos electrónicos latinoamericanos en la Universidad Católica en el 58, creó el primer dispositivo “pensante” en Chile para generar música donde se mezclaba el lenguaje análogo y el digital, bautizado como COMDASUAR (1977), instalación que dejó de existir hace más de 20 años: “no tuve apoyo para desarrollarlo en alguna institución de docencia o investigación como me habría gustado”, explica el visionario chileno que oiría nacer con éxito sólo años después las derivaciones electrónicas de la música.

DESCONCIERTO EN LA MENOR

“Pío pío prrrr, pío pío prrrr” fueron los primeros sonidos desconcertantes que recuerdo haber oído. Los “Píos” subían de volumen al ritmo de mis repeticiones y los gritos de mi madre, quien pedía algo histérica que por favor apagáramos esa música tan “rara y horrible” que se desprendía entonces de las cintas de un cassette nuevo. La polluela composición correspondía a “En el jardín” (1985), bastante posterior a sus primeras creaciones electrónicas de 1959 en Variaciones Espectrales.

La primera vez que vi a Asuar se iba a reunir con unos alumnos en el contexto de concretar la presencia del músico en unas jornadas de Filosofía del Arte en octubre de 2011. Encuentro destinado para muchos de los duchos o truchos que quisieran ir a pensar en días hábiles.  Stockhausen, “Variaciones Espectrales” y “embelesados imaginistas” fueron palabras que circularon mientras me mantuve presente en el encuentro, seguramente mi cara sostenía alguna expresión ambivalente, mientras que el lenguaje bailaba confuso en mi memoria infantil junto al “Pío pío prrr”.

Sin tener claro de qué le podía hablar a este secreto e importante personaje de mi infancia, ingeniero civil, ex profesor de acústica y electroacústica de la Facultad de Artes de la Universidad de Chile y en definitiva, el pionero de la música electroacústica en Chile, me dediqué a observarlo y conversar con él sobre su disciplina.

Las obras compuestas con atonalidades pueden ser desconcertantes para oídos… ¿se les puede llamar “oídos medios” u “oídos acostumbrados”? ¿cree que hay una mayor potencialidad en “este tipo de sonidos”?
-”La expresión” no depende de los medios que se utilicen para expresarse. Se puede hacer música muy expresiva utilizando solo el sonido de piedras, por ejemplo, como también utilizando sonidos de altura definida organizados en escalas y armonías de cualquier naturaleza. Ahora, si un oído está acostumbrado a escuchar sólo música popular que se basa mayormente en melodías y cadencias tonales, es comprensible que se sienta desconcertado ante otras formas de organizar los sonidos. La “expresión” depende del talento del que expresa y de la capacidad de comprensión del que escucha.

¿Considera que ha realizado una labor de rescate sonoro? En el sentido de traer de vuelta los sonidos primitivos y haber comenzado a contribuir al desarrollo del campo de la música electroacústica en Chile.
-Bueno, no sé si rescate sea el término. Sí me ha parecido algunas veces estar descubriendo nuevos sonidos, nuevas formas de pensar la música, nuevas formas de comunicarla.

¿Cuál será el futuro de la tecnología análoga en la música? ¿qué va a pasar con los cassettes? 
-Siempre hay nostalgias. Cuesta despedirse de lo conocido y querido para entrar en lo nuevo y a veces un poco hostil. Los cambios importantes generalmente se consolidan con los cambios generacionales. También hay que considerar que el cambio no significa el asesinato de lo cambiado. La cultura de una sociedad se asemeja al fondo submarino que absorbe e integra las distintas capas que se van depositando en él. En cuanto a su pregunta, sin duda en la música la tecnología digital es más potente y perfecta que la analógica.

Sus creaciones son principalmente de música electroacústica ¿por qué no instrumentales?
-Efectivamente, la mayor parte de mis obras son música electroacústica. Y es que además de músico soy ingeniero y crear tecnología para hacer música reunía mis dos grandes pasiones. Además, en la época de mi mayor producción en Chile –las décadas del 70 y el 80- había muy poca actividad en el tipo de música instrumental que me gustara. No tenía mayor estímulo para crear por ese lado.

¿Qué escucha?
-Tengo autores favoritos en todas las épocas y estilos musicales que conozco. Podría empezar mi lista con Monteverdi y continuarla hasta Boulez y otros. Sería una lista muy larga porque creo que ha habido muchos grandes creadores en la historia. Algunos con una gran cantidad de composiciones. Otros con muy pocas o quizás una sola. Algunos abriendo caminos, otros continuándolos y otros cerrándolos. Algunos susurrándote en el oído, otros gritándote. En cuanto a la música popular no es mucho lo que conozco.

OLOR A SINFONÍA

En la sala donde se realizaron las jornadas de filosofía, dos semanas después de la primera vez que lo vi, Asuar dijo que “una fragancia puede concebirse como una obra de arte”, su voz es tranquilizante. “Los sonidos eternos no dependen del tiempo”, mueve sus manos y los lentes colgantes se bambolean sobre su chaqueta beige de pescador “como dirigiendo la orquesta de un discurso extraño, pero sorprendente”, pienso.

“Incluso puede producirse una melodía de aromas, tiene que ver con la música concebida como un arte material o temporal”, sentencia en una de sus últimas frases pronunciadas aquel día. Entre pequeñísimas multitudes, pero multitudes al fin y al cabo, Asuar se desplaza lento como su voz, dejando atrás y en silencio el olor violáceo que flota entre las copas y los auditores, olor que podrá repetirse, a diferencia del sonido, porque si hay alguna frase que recuerdo a veces sin saber por qué, es que “no hay sonido que suene igual a otro”.

Actualmente, José Vicente Asuar se siente muy halagado ante las invitaciones y reconocimientos que ha recibido  gracias a su obra, “incluso en mi país”, asegura. “Los jóvenes están haciendo música nueva en nuestro medio lo están haciendo muy bien”, afirma uno de los músicos menos populares y más consagrados en la enigmática vida atonal de la música electroacústica, quien dice ser un admirador de la obra de las nuevas generaciones que están sonando.