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sábado, noviembre 16, 2024

Los Jaivas: su archivo de 60 años será protegido e investigado

Todos juntos. Los Jaivas en la ciudad ribereña de Zárate, en Argentina. Juanita Parra, su baterista, aparece abajo, al centro. ARCHIVO LOS JAIVAS



EL MERCURIO

A 11

Sábado, 16 de Noviembre de 2024


Long plays, 10 mil fotografías, cintas con grabaciones inéditas y ensayos, cuadernos, afiches e instrumentos como la batería de Gabriel Parra formarán un nuevo fondo documental en la Universidad Católica.

IÑIGO DÍAZ

Como buena madre, Hilda Pizarro fue quien tuvo esa visión de futuro. En 1963 organizó el primer álbum fotográfico de las aventuras musicales de sus hijos de 19, 17 y 15 años, Eduardo, Claudio y Gabriel Parra.

"Era uno de esos cuadernos antiguos, con páginas de papel crepé donde pegaba las fotos que alguien nos toma-ba. Si salía alguna noticia en un diario sobre el grupo, ella también la guardaba', recuerda Claudio Parra, uno de los históricos cinco High Bass, como se llamaba entonces el conjunto que animaba fiestas, bailes y kermesses escolares en Viña del Mar. "Después, mi hermano Eduardo siguió con el registro. Pero cuando se fue de la casa se le olvidó el álbum, así que lo tomé yo", agrega el músico que desde entonces asumió el rol de archivero.

Su metodología de registro, a veces muy rigurosa y a veces no, según con-fiesa, ha sido clave para entender la historia de Los Jaivas, al punto de que la gran muestra del cincuentenario de la banda, efectuada en el Museo de Bellas Artes en 2013, fue resultado de ese mismo trabajo de catalogación de historia y memoria.

Y ese álbum fotográfico que perteneció a Hilda Pizarro forma parte central y simbólica del archivo de Los Jaivas que ahora llega a la Universidad Católica.

Se unirá así a otros fondos patrimoniales que se custodian allí, como una parte de la obra plástica de Violeta Parra; libros, revistas, cartas y fotos de Vicente Huidobro; 200 manuscritos de Francisco Coloane, o los planos, maquetas y dibujos del arquitecto Christian De Groote.

"La voluntad no es la de un simple coleccionismo, sino la proyección en el tiempo de este valioso acervo histórico, a través de investigación, docencia y difusión. Los Jaivas se vieron reflejados en el interés que tiene la universidad por darle valor a su archivo desde una mirada institucional, como lo hicimos con la colección de arte Gandarillas", dice el rector de la U. Católica, Ignacio Sánchez. "Los Jaivas y su legado son transversales. Cuando uno va a un concierto hay gente de entre 80 y 15 años", agrega.

En la Casa Central de la UC se realizó ayer la firma del comodato que cede este legado a la universidad por un lapso de diez años, renovables y con opción de donación, como ocurrió con la colección Gandarillas. Asistieron autoridades universitarias, de la Fundación Los Jaivas y tres músicos: Claudio Parra, Mario Mutis y Juanita Parra.

"Lo valioso es que ellos empezaron este registro siendo unos niños, gracias a la abuela. Ese archivo tiene todo, incluso el de un concierto de Peñalolén de hace dos días", dimensiona la baterista que en 1995 tomó el lugar de su padre, Gabriel, fallecido en 1988. "Ya son 61 años de música y este lunes seguimos con la historia: nos vamos en barco a tocar a Juan Fernández después de 20 años", agrega el bajista Mario Mutis, también integrante de los High Bass en los inicios.

El archivo consta de 22 metros cúbicos de material. Considera cintas de audio con grabaciones inéditas, conciertos y ensayos, cintas de video en distintos formatos, más de 10 mil fotografías en papel, 5 mil diapositivas y 3 mil negati-vos. Junto con ello está la colección de vinilos, casets, discos compactos y libros, una sección de mil afiches de sus conciertos, un archivador que reúne la documentación administrativa y recortes de prensa, postales y dibujos realizados por niños.

Y parte central en el comodato será la incorporación de instrumentos musicales para su estudio, como la gran batería de Gabriel Parra, guitarras eléctricas de Gato Alquinta, un órgano, un sintetizador y una clavinova. Aún resta por recuperar el piano de cola Steinway, el piano vertical de la época viñamarina, el mini moog, una guitarra folk de doce cuerdas y la ruidosísima matraca jaiviana.


La batería de Gabriel Parra fue central en la muestra de los 50 años en el Museo de Bellas Artes. CRISTIAN CARVALLO


En 1963 cinco adolescentes viñamarinos formaron la orquesta para bailes escolares The High Bass, el germen de Los Jaivas. Archivo Los Jaivas


Presidida por el rector Ignacio Sánchez, la firma del comodato se realizó ayer en la Casa Central UC. HÉCTOR ARAVENA

martes, diciembre 29, 2020

Juanita Parra: Una mujer, una batería, una convicción

 


El Mercurio


Aunque ha enfrentado un año difícil por la suspensión de los conciertos, la baterista se declara destinada al optimismo. El nuevo documental “Los Jaivas: todos juntos”, que repasa la historia de la agrupación, la volvió a conectar con la etapa “austera y sin pretensiones” que vivió fuera de Chile. También reflexiona sobre la igualdad de género: “Si hubiéramos evolucionado como corresponde, no debería sorprendernos una mujer tocando batería”.

Por Nicolás Lazo Jerez. Retrato: Sergio Alfonso López.


Juanita Parra (50) nunca imaginó que, de un momento a otro, tendría que alejarse de la batería, el instrumento que ha ejecutado ininterrumpidamente desde hace tres décadas en el grupo Los Jaivas. Cuando menos lo esperaba, sin embargo, la crisis sanitaria la retuvo durante meses en su casa de Peñalolén —donde vive junto a su marido, el diseñador Martín Uribe, y su hija Kayla, de 15 años— sin poder acudir al estudio en el que guarda las cajas, platillos y timbales.


—Era tanta la actividad con Los Jaivas que mi casa era el “otro lugar”, el del silencio, la conversación y la comunicación con la familia —dice una tarde en un restaurante del barrio Lastarria—. Entonces, nunca necesité tener una batería conmigo. Pero, de repente, se cerró el mundo y yo quedé aferrada a mi kultrún.


El encierro, cuenta, tuvo otra consecuencia difícil de sobrellevar: la pausa indefinida de todos los shows de la banda, cuyos miembros de mayor edad sobre el escenario, Claudio Parra y Mario Mutis, ya superan los 70 años.


El conjunto tampoco ha contemplado el trabajo creativo a distancia.


—No hemos incursionado por ese lado, porque la tecnología nos ha pillado bastante. Se ha notado la generación de la que venimos, sobre todo los fundadores. Y en mi caso, le tengo un rechazo muy grande a la tecnología. Siento que nos hace mucho daño.


Lo que sí los ha mantenido ocupados es “Los Jaivas: todos juntos”, un documental lanzado vía streaming y emitido en noviembre por Canal 13 que recorre la trayectoria del grupo desde sus inicios en 1963 hasta el presente, pasando por la diáspora en Argentina y Francia, el retorno a Chile, los hitos artísticos y la pérdida de dos de sus figuras principales: Eduardo “Gato” Alquinta y Gabriel Parra, padre de Juanita.


Para ella, rememorar el período que pasó en compañía de sus tíos y primos resulta útil a la hora de enfrentar los desafíos presentes.


—Estos meses me han conectado con la vida austera y sin pretensiones que siempre tuvimos en la comunidad. Eso me ha ayudado a poder resistir un año en el que casi no hemos podido trabajar.


Luego agrega:


—Pero el dolor más grande en esta pandemia es no ver a mi mamá regularmente, y solo hablar con ella. Está en un hogar donde, por razones sanitarias, no nos dejan visitarla. Además, tiene pérdida de memoria. Las conversaciones que tenemos son verdaderos guiones de película.


Pese a la situación del país, Juanita Parra y los suyos ejercen porfiadamente el optimismo.


—Estamos en una situación adversa, y (en el documental) de nuevo están Los Jaivas agradecidos y sonrientes, algo que a ciertas personas incluso les podría molestar. Pero siempre buscamos hacer algo positivo. Si hay un puntito de luz, vamos hacia allá. Es parte de nuestro ADN. O de nuestro destino.



El legado


En una secuencia de “Los Jaivas: todos juntos”, un conmovido Eduardo Alquinta se refiere a la incorporación oficial de Juanita en la banda tras la muerte de Gabriel Parra, esta última ocurrida en abril de 1988. “Al cabo de siete años, pudo reemplazar a Gabriel y ser la baterista del grupo”, relata el músico en las imágenes de archivo. “Para el resto de los días”, se le oye añadir al final.


—Él hizo un decreto fantástico, porque aquí estoy. Se logró, y nos queda mucho más por hacer. Nunca se me ha ocurrido dedicarme a otra cosa. Ahora, con la pandemia, he pensado que voy a tener que trabajar en algo más para poder pagar las cuentas, pero mi pasión es ser la baterista de Los Jaivas. Nunca lo he dudado. Eso me ha dado tranquilidad y madurez. Cero ansiedades de que hay algo más, como la carrera solista. Eso nunca ha sido parte de mí.


—¿Hubo algo que sacrificó?


—No tuve que renunciar a nada. Logré construir un matrimonio; llevo casi 20 años con mi marido. Siendo yo un músico errante, logramos traer una niña al mundo que ha ido siempre al mismo colegio. He conseguido ese equilibrio. En esto quiero homenajear a mi mamá (Eugenia Correa), quien siempre tuvo una serenidad que me ha aportado muchísimo para construir este lado familiar. He tenido todo lo necesario para ser feliz.


La influencia de su padre, dice, es igualmente reconocible.


—Cuando lanzamos el disco “Hijos de la tierra”, en 1995, llegué a Chile y empecé a vivir la fama, que hasta ese momento no había vivido. Podría haberme perdido en eso. Pero fue todo tan bonito por la presencia invisible aunque poderosa de él, que en cada momento está aquí, al lado mío.


—¿Qué rasgos de Gabriel Parra ha descubierto en usted a lo largo de los años?


—Siempre sentí que él vivió tan intensamente, porque en alguna parte de su inconsciente sabía que no tenía tanto tiempo para hacer muchas cosas, y de repente me sorprende que todavía me salgan energías cuando creo que ya no me quedan. Están las ganas de ver las cosas de forma positiva. Él era muy chistoso; nos reíamos mucho. Me disfrazaba yo, se disfrazaba él, disfrazábamos al perro. He tratado de construir eso en la relación con mi hija. Y hay algo que Eduardo (Parra) también menciona: la humildad.


Poco después, Juanita Parra reconocerá otra característica en la lista.


—Gabriel era súper exigente con los buenos resultados de los conciertos, y a mí me pasa un poco eso. He desarrollado un cierto mal genio escénico. Quiero que los técnicos den lo mejor de ellos. En eso me identifico mucho con mi papá.


La baterista, cuyos primeros pasos fueron justamente como iluminadora, sostiene que su ingreso a la agrupación fue un acto de apertura que rescata hasta hoy.


—Hace 30 años, Los Jaivas me valoraron como persona sin pensar que yo era mujer y más joven que ellos. En ese sentido, creo que todo el rato estamos dando mensajes. Pero hay algo que el grupo nunca ha querido hacer, que es imponer las cosas a los demás. Por lo mismo, nunca decimos que hay que votar por alguien.


—Aunque podrían hacerlo.


—Respetamos que las personas sean libres de pensamiento y hagan lo que quieran. Es lo que la gente dijo el año pasado: escuchen nuestras voces, respetemos las diferencias. Y eso es algo que el grupo lleva haciendo 57 años. Cuando la sociedad chilena salió a las calles a gritar por igualdad, miré al grupo de gente que estaba conmigo y me di cuenta de que nosotros la habíamos cultivado en muchos aspectos. Eso es para mí lo más grande; un aporte que no es musical.


—¿A qué mujeres admira?


—A todas aquellas que han logrado abrirse camino y osado romper barreras. Son muchas. Son mujeres que sostienen familias enteras, abuelas que contienen a sus nietos. Ellas son mi gran ejemplo. Siento que somos todas las mujeres chilenas las que estamos ahí en la batería.


Saber improvisar


—¿Cómo ha vivido la irrupción del movimiento feminista?


—Se me revuelve el estómago al ver que todavía hay que salir a la calle a marchar para pedir que nos respeten. Matan a las mujeres porque son mujeres, porque se pusieron lindas y atrajeron miradas. Es inconcebible, pero es una realidad. Por otra parte, todavía llama la atención que haya una mujer en mi rol. Si hubiéramos evolucionado como corresponde, no debería sorprendernos una mujer tocando batería. Todavía hay muchas cosas que cambiar.


Juanita admite que, de todas formas, ella misma ha tenido que reflexionar sobre algunas de sus ideas.


—Yo, que creo que soy súper moderna y progresista, de repente digo unas cosas y mi hija me mira con cara de “Oye, estás hablando como la abuelita”. Claro, las nuevas generaciones sí que vienen con la igualdad de la mano, y eso me enorgullece. Ella despertó junto con Chile. Me encantó, porque se puso opinante y me desafía. Es una generación con las cosas mucho más claras.


—¿En qué reconoce resabios de conservadurismo?


—Sobre todo en la diferencia entre los hombres y las mujeres. Unas cosas súper básicas, como que este es un color femenino y este, masculino. Mi hija encuentra que eso ya no existe; hay que hablar de los seres, nomás. Y eso me ha costado. No es que no lo acepte, pero mi generación todavía habla de hombre y mujer. Pero no. Todos podemos hacer lo que queramos. Respetando a los demás, por supuesto.


—La música de Los Jaivas siempre ha sido “ambientalista”. ¿Es frustrante que una canción como “Arde el Amazonas”, de 1995, siga tan vigente?


—La protección de nuestro planeta es una batalla interminable, pero es algo a lo que no podemos renunciar. El grupo ha dedicado su música a la naturaleza, y hasta ha tenido la suerte de tocar inmerso en ella. Como dice también Eduardo, el propósito del grupo es este paisaje, esta geografía.


Últimamente, Juanita Parra ha aprovechado que tiene más tiempo para volver de a poco al estudio de grabación, desde donde ha colaborado en las nuevas producciones de artistas como Rocío Peña y Moyenei Valdés. También se ha concentrado en la Fundación Los Jaivas, que entre otras tareas preserva el legado del conjunto y promueve la música en los colegios. La baterista descarta, eso sí, nuevos discos en el horizonte.


—Respeto mucho a Mario, a Claudio y a Eduardo, y no siento que debamos exigirles más. Quisiera valorar todo lo que nos han entregado, y tratar de que la mayor cantidad de gente posible conozca el tesoro que tenemos en ellos.


Si se le pregunta por el significado de sus recién cumplidos 50 años, Juanita sonríe.


—Primero, una respuesta muy frívola: pensaba hacer una gran fiesta, y me tocó cerrar la casa con mi marido y con mi hija. Pero también me gustó. De repente uno no tiene que dar tanta energía para afuera. Estoy feliz de estar sana, de tener un cuerpo que me responde. No me siento de 50, aunque tampoco sé qué será sentirse de 50. Estoy como estoy.


—Entre tantos planes suspendidos, ¿es importante para usted saber improvisar?


—Muy importante. Este grupo basó su teoría musical en la improvisación. A mí me encanta. Es algo a lo que hay que estar abierto. Yo tenía un papá tocando la batería como un dios y llevando una banda con toda su energía. De repente, no estuvo más. Y ahora, ¿qué hacemos? ¿Quién iba a pensar que tendríamos una pandemia? Hay que saber soltar la estructura y la estabilidad. Todo esto nos detuvo, pero vamos a seguir. De eso no me cabe duda.



viernes, agosto 14, 2020

Los Jaivas lanzan invitación virtual para su próximo cumpleaños

El Mercurio

La banda celebra mañana 57 años con una serie de actividades durante la tarde a través de su página web.
José Vásquez

La fiesta aparece como potencialmente multitudinaria, aunque por las restricciones propias de la pandemia no se pueda realizar de manera presencial. Los Jaivas cumplen mañana 57 años y los celebrarán con su gente, mudando todo el evento al streaming, que incluye una serie de actividades con sus integrantes y “sorpresas musicales”, anticipa Mario Mutis, para una jornada que se anuncia extendida durante la tarde y a la que se accederá a través de la página web de la banda.

“Todo este tiempo en que no hemos podido tocar no ha sido de vacaciones, hemos estado trabajando muchísimo”, cuenta el músico de Los Jaivas que lista la serie de actividades en que como conjunto han estado involucrados, desde su alianza con School of Rock, promoviendo una beca, hasta el proceso de reedición de sus obras más clásicas, como sus primeros álbumes “El volantín” (1971) y “La ventana” (1973).

“Los remasterizamos con la tecnología del siglo XXI y su sonido mejoró absolutamente, se rescataron instrumentos que no se escuchaban antes”, dice el histórico bajista del conjunto, que cuenta que el proyecto sumará nuevos álbumes próximamente. “Recuperamos másters de algunos discos que permanecen inéditos en Chile”, señala Mutis, acerca de grabaciones en vivo hechas en el extranjero y que engrosarían la lista en unos cinco o seis títulos más.

Pero el trabajo de la banda en las últimas semanas se enfocó en su cumpleaños, que se celebra cada 15 de agosto, cuando se recuerda al primer concierto que realizaron como grupo en 1963. El hito, incluso, se transformó en ley, una iniciativa que el 14 de octubre pasado promulgó esta fecha como el Día del Rock Chileno, aunque este año no tendrá ninguna actividad oficial.

“Hace poco nos enteramos que ya se había publicado la ley en el Diario Oficial. Nadie nos avisó de eso”, dice Mutis frente a esta desconexión con la política. “En todo caso, la gente hace 15 años más o menos viene celebrando esta fecha de esa forma, sin que existiera la necesidad de una ley”, plantea el músico.

“Este no va a ser el cumpleaños que pensamos con un gran concierto por razones obvias, pero vamos a juntarnos de manera virtual el sábado para conversar, mostrar algunas cosas y celebrar”, comunica Mutis, quien adelanta que han estado grabando de manera telemática, temas que presentarán mañana. “No ha sido un proceso fácil. La Juanita (Parra) llevó su batería a un estudio con todos los cuidados sanitarios, yo lo hice desde mi casa y grabamos algunas cosas que vamos a presentar el sábado, algunas primicias para suplir esa reunión social que son los conciertos y que esperamos poder acercarnos a esa emoción que producen, ahora vía online”, agrega.

Selección en Spotify

La compañía de streaming Spotify le pidió a la banda que elaborara una playlist especial para este sábado con los clásicos del rock chileno, actividad a la que accedió con una curatoría donde “está la primera rockera nacional que es la Violeta (Parra). Desde ahí comienza todo”, destaca Mario Mutis.

miércoles, abril 03, 2019

Los Jaivas y Los Tres experimentarán con conciertos silenciosos

José Vásquez
Espectáculos
El Mercurio

Ambas bandas realizarán el próximo mes shows, donde los asistentes se conectarán con su música a través de audífonos.



La experiencia es innovadora y marcará un hito en el país. Los próximos 4 y 5 de mayo, Los Jaivas y Los Tres, respectivamente, realizarán conciertos silenciosos para dos mil asistentes en el Parque Araucano.

La iniciativa llevará por título Life Concert y buscará transmitir en vivo el mismo impulso que se logra en estos espectáculos, caracterizados por los altos decibeles, pero esta vez de una forma muchísimo más amigable con el medio ambiente, ya que durante estos shows se reemplazarán los amplificadores habituales de estos montajes por simples audífonos gracias a la tecnología móvil.

El evento será lanzado el próximo lunes y ahí se dará a conocer que cuando los asistentes adquieran su entrada podrán acceder a una aplicación para sus teléfonos móviles que les permitirá conectar con el espectáculo a través de los mismos fonos, pero con una calidad que promete un sonido envolvente y de alta fidelidad, sin contaminar acústicamente.

Álvaro Henríquez se encuentra plenamente recuperado del transplante de hígado que se realizó el año pasado y el reciente fin de semana fue uno de los nombres nacionales mejor recibidos en la última edición de Lollapalooza. Los Jaivas, en tanto, continúan llevando su legado en vivo a las distintas zonas del país, iniciando su temporada número 56 de historia.

En diciembre de 2013 Metallica realizó una experiencia similar en la Antártica, interpretando algunos temas de su repertorio en el continente blanco al interior de un domo, donde los pocos afortunados que estaban dentro disfrutaron el show también a través de sus audífonos.

miércoles, marzo 13, 2019

FOJI se presentará junto a Los Jaivas en Los Ángeles

Cultura
El Mercurio


Dos funciones realizará  la Fundación de Orquestas Juveniles e Infantiles de Chile en Los Ángeles, Región del Biobío. Mañana, a las 19:30 horas, se presentarán en el Teatro Municipal de Los Ángeles, con entrada liberada. Y el sábado, a las 18:30 horas, junto a Los Jaivas, estarán en la inauguración del edificio corporativo de la Compañía Manufacturera de Papeles y Cartones. El concierto es gratuito y tocarán una musicalización de "Las Cuatro Estaciones", de Vivaldi.

jueves, octubre 18, 2018

Eduardo Parra: “Al final de cuentas estoy lisiado”

La Tercera

Afectado por una poliomielitis que arrastra desde su infancia, el fundador y tecladista del grupo, retirado desde 2009 de los escenarios, volvió ayer para celebrar los 55 años de historia del conjunto.

Por Carlos Farías

Son cerca de las 2 de la mañana del jueves. Eduardo Parra (75) se bajó hace un rato del escenario del Movistar Arena donde tocó con Los Jaivas en la celebración de los 55 años de carrera del conjunto que él mismo ayudó a fundar en 1963. Concentra todos los requerimientos en el backstage: fotos, firma de autógrafos, saludos de músicos y familiares, todos quieren conversar con él; y él, amable y cercano, accede a todos. La ocasión era especial, era su retorno tras alejarse en 2009 de los escenarios por problemas derivados de la poliomielitis que lo aqueja desde que era un niño.

“En este momento no siento la cadera, a esta hora estoy en la última”, confiesa el autor de la mayor parte de las letras de los viñamarinos. “Me levanto en la mañana y me tomo un Paracetamol, pero ya al mediodía empiezo a sentir los dolores”.

Y es que el tecladista ha vivido durante casi toda su vida con la enfermedad, incurable, que afecta el sistema nervioso, provocando parálisis, debilidad muscular, entre otras dolencias. “Quedé cojo de una pierna, se me atrofió”, dice. Pero fue otro hecho el que detonó el empeoramiento en su estado de salud. “No recuerdo el año, pero fue después de Alturas de Macchu Picchu (1981), cuando en medio de un show en Orléans (Francia) se desprende una barra de iluminación y pasó como un viento por mi espalda y me trizó una vertebra. Eso fue fulminante, porque fue otro problema más a los huesos, al movimiento y articulaciones, le agregó tanto que no sé como resisto estar parado aquí”.

Aún así se mantuvo por 46 años en la banda, aunque tomando por más de 10 años un fuerte calmante llamado dextropropoxifeno (“con el que se me arregló el mundo”, dice). Pero tras la prohibición del medicamento en Francia volvieron los dolores. Y de eso ya han pasado 15 años, donde debió dar el paso, quizás, más doloroso de su carrera: alejarse en 2009 de los escenarios junto a su grupo de toda la vida. “Fue doloroso, pero creo que hay que tener valor. Y también, no me he retirado de Los Jaivas, sino que me bajé del escenario”, explica.

Y así es como desde Francia, donde vive hace más de 40 años, le dio un giro a su carrera y se volcó al manejo comunicacional de la banda a través de la computación. “Necesitábamos comunicarnos con la gente no solo en el escenario, ahora administro tres Facebook, dos Twitter, tres sitios web, todos relacionados a Los Jaivas, además de la revista del grupo. Esto es muy importante y suple lo emocional (de no tocar)”, cuenta. Además, sigue con su labor literaria con algunas publicaciones, como su poemario Santiago (2013).

Por eso lo del miércoles era histórico, era su vuelta al escenario –también participó en los 50 años de la banda en 2013- donde abrió el show estelar recitando Del aire al aire, que es parte de Alturas de Macchu Picchu. Pero luego se volvió a poner detrás de un Moog para interpretar Sube a nacer conmigo hermano. Y ahí se le vio errático en su accionar. Parra lo aclara: “No es el mismo mío, el mío era el modelo D, análogo. Este hay que programarlo. No me sentí cómodo para nada tocándolo”, cuenta. Luego nuevamente sube a escena para recibir la torta por los festejos de la banda, para aparecer nuevamente ahora tocando el bombo en Corre que te pillo, y en el cierre en Todos juntos estuvo tocando las maracas. “Yo no venía a hacer el concierto, para eso se necesita por lo menos un año de ensayo de 10 horas. Lo mío fue un acto simbólico para estar presente”, cuenta.

Y sigue: “Sentí la familiaridad de estar nuevamente tocando con Los Jaivas, aunque hayan pasado sus años. Si hubiera que tocar de nuevo juntos no sería un problema, sí se necesitaría un año de ensayos intensos”.

Y, ¿por qué no ha vuelto a tocar con Los Jaivas?

Al final de cuentas estoy lisiado.

¿Le gustaría volver a tocar con ellos algún día?

Lo he pensado harto y yo no sé, eso solo Dios lo va a decidir.

Los Jaivas celebraron sus 55 años de carrera con un repaso de su historia musical

El Mercurio

Anoche el conjunto se presentó ante 12 mil personas en el Movistar Arena, con un extenso show y decenas de invitados. 

José Vásquez
De pronto la oscuridad del escenario liberó un haz de luz para dejar ver a un Eduardo Parra que, solemne, leyó los versos nerudianos incluidos en su obra "Canto General" para una pieza bautizada como "Del aire al aire", que Los Jaivas plasmaron en uno de sus títulos cumbre a comienzos de los ochenta, "Alturas de Machu Picchu". El trabajo que musicaliza los poemas del Nobel fue anoche el pase de entrada a un postergado concierto de un aniversario que ayer al fin celebró los 55 años de la banda.

Parra viajó especialmente desde París, donde reside, para volver a integrar un conjunto que ayer repasó en un show extenso, de más de dos horas de duración, gran parte de su historia musical.

Con un escenario generoso en pantallas de alta definición, las imágenes comenzaron en tono sepia un recorrido fotográfico que pasó por Moscú y Nueva York, entre otras ciudades, y que retrató el camino hecho por un grupo icónico dentro de la música popular chilena, el que ha dado la vuelta al mundo en un ya longevo viaje que ha dejado en el camino a integrantes como los fallecidos Gabriel Parra y Eduardo "Gato" Alquinta, que ayer fueron aplaudidos cada vez que aparecieron por las pantallas del escenario.

De fondo, los paisajes de las ruinas de Machu Picchu y, al frente, Los Jaivas mostrando lo mejor de su legado, rubricando en vivo el rock progresivo con los ritmos latinoamericanos en temas enormes como "La poderosa muerte" y "Sube a nacer conmigo hermano".

Luego Mario Mutis tomó el micrófono para presentar en sociedad su fundación homónima, que funcionará en una vieja casona del barrio República, para posteriormente continuar con temas como "Que o la tumba serás", incluida en su primer álbum, "El volantín" y su lectura de Violeta Parra con "El guillatún" y "El gavilán", como parte de un espectáculo en el que hasta ese momento había tenido sobre el escenario a una veintena de músicos invitados, entre ellos la Banda Estación, el pianista José Riveros y un aplaudido grupo de niños mapuches.

Fiesta postergada

El inicio de la celebración se había dilatado por dos meses y tuvo, incluso, la mediática salida de un ministro, quien estuvo apenas cuatro días en el cargo, mientras Los Jaivas aparecían como incómodos espectadores de la situación.

El aniversario del conjunto iba a ser festejado en agosto pasado, coincidiendo con el Día del Rock Chileno, que consagra al 15 de ese mes como la fecha, hace 55 años atrás, de la primera presentación del fallecido Gato Alquinta junto a sus muchachos.

El evento iba a ser anunciado por el entonces nuevo ministro de las Culturas, Mauricio Rojas, pero el recuerdo de un libro suyo, publicado en 2015, donde calificaba al Museo de la Memoria como un "montaje", provocó el amplio rechazo del mundo artístico y su salida desde entonces fue solo cuestión de horas, empañando, de paso, la celebración de los mismos dueños de éxitos como "Mira niñita".

Finalmente, el pasado 4 de octubre, en el Día de la Música, la actual ministra de las Culturas, Consuelo Valdés, fue la encargada de anunciar el show gratuito que se realizó anoche ante 12 mil personas en el Movistar Arena.

miércoles, agosto 15, 2018

Los Jaivas reagendan concierto

El Mercurio- La Tercera (Andrés del Real)

El conjunto dará a conocer ponto la nueva fecha para el show conmemorativo de sus 55 años de carrera, que inicialmente se realizaría este viernes en el Movistar Arena. Las entradas serán repartidas de manera gratuita.

Ha sido un festejo de aniversario algo accidentado para Los Jaivas. El grupo viñamarino, que hoy celebra 55 años exactos desde aquel legendario debut en el Teatro Municipal de su ciudad natal, debió posponer su concierto conmemorativo programado para este viernes, luego de una serie de inesperados cambios al interior del Ministerio de las Culturas, entidad que organiza su fiesta de cumpleaños -con el apoyo de la Municipalidad de Santiago-, y que ha visto pasar a tres ministros en menos de una semana.

Fueron tres también las conferencias de prensa canceladas en los últimos días en las que se anunciaría el evento; la última de éstas fijada para el domingo pasado, en la que sería la primera actividad pública del ahora exministro Mauricio Rojas, quien dimitió de su cargo al día siguiente tras la polémica que generaron sus dichos sobre el Museo de la Memoria. “Ante las desafortunadas opiniones del exministro […] nos vimos en la obligación de suspender la conferencia de prensa programada para el domingo”, explicó ayer la banda en un comunicado, en el que señalan que el evento, “un gran concierto en un clima fraternal y de unidad”, será reprogramado.

Así, se espera que Los Jaivas se reúnan la próxima semana con la nueva ministra de la cartera, Consuelo Valdés, para fijar la fecha definitiva del show, que mantendrá su carácter gratuito y seguirá siendo en el Movistar Arena. Y aunque los músicos han optado por no dar declaraciones por el momento, cercanos a la banda confirman que su intención es realizar a toda costa el concierto, que podría moverse para fines de este mes o incluso para octubre, debido a la apretada agenda del conjunto durante septiembre.

La insistencia de los autores de “Todos juntos” esconde un motivo que trasciende al festejo de su cumpleaños. Y es que el plan diseñado por los músicos es aprovechar el recital masivo para lanzar uno de sus más ambiciosos proyectos: la Fundación Cultural Los Jaivas, una organización sin fines de lucro en la que vienen trabajando hace más de una década y que esperan presentar ese día sobre el escenario.

La iniciativa ha recorrido un largo camino para su concreción, desde que en 2004, un año después de la muerte de “Gato” Alquinta, el Ministerio de Justicia aprobara el decreto que crea la fundación cultural que lleva el nombre la banda. En 2015, luego de obtener un fondo entregado por el Consejo Nacional de la Cultura y las Artes, el ministerio de Bienes Nacionales le traspasó al organismo una antigua casona ubicada en Avenida República 351, donde funcionará el centro cultural.

Si bien los detalles serán anunciados en el evento en vivo, la fundación tendrá como objetivo preservar la obra del conjunto y su archivo material -desde los master de sus discos hasta afiches y registros audiovisuales-, pero también incluiría zonas de exposición y salas de ensayo para bandas emergentes.

lunes, agosto 13, 2018

Gobierno en alerta por bloqueo del mundo cultural a ministro Rojas

La Tercera

Aunque el ministro Gonzalo Blumel lo respaldó públicamente, en el Ejecutivo admiten que la situación es compleja y distrae de la agenda gubernamental. Sindicato de actores, Sociedad de Escritores de Chile y funcionarios de Cultura pidieron su renuncia. Músicos citaron a una manifestación en el Museo de la Memoria.

Autor: Ivonne Toro

Ayer, el recién designado ministro de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, Mauricio Rojas Mullor, debía debutar públicamente asistiendo a una conferencia de prensa para informar los detalles del recital “Los Jaivas: 55 años”, patrocinado por la cartera.

Sin embargo, en medio de la polémica por las críticas del ex speechwriter del Presidente Sebastián Piñera al Museo de la Memoria y los Derechos Humanos, se cambió el diseño de la actividad y se informó que solo asistiría el subsecretario, Juan Carlos Silva. Finalmente, la actividad se suspendió: el grupo musical declinó asistir para no involucrarse en la controversia del ministro.

Lo de Los Jaivas fue la primera señal concreta al llamado del poeta y premio nacional de Literatura, Raúl Zurita, de bloquear a Rojas Mullor por haber afirmado en su libro Diálogos de conversos (2015) -en una conversación sostenida con el canciller Roberto Ampuero- que el museo es “un montaje, cuyo propósito es impactar al espectador, dejarlo atónito, impedirle razonar. Es una manipulación de la historia”. Si bien durante el fin de semana el titular de las Culturas aseveró que esas expresiones “no reflejan mi posición actual”, la explicación es considerada insuficiente, y desde el mundo artístico solicitaron su renuncia y advirtieron que, de mantenerse en el cargo, evitarán todo contacto con él.

Ignacio Achurra, presidente del Sindicato de Actores, subrayó que “relativizar los crímenes de lesa humanidad en dictadura viola un consenso básico universal, creemos que el ministro está inhabilitado de ejercer y no estamos disponibles a iniciar un trabajo conjunto con el actual ministro. Pedimos su remoción cuanto antes”.

El presidente de la Sociedad de Escritores de Chile, Roberto Rivera, sostuvo que adhiere al llamado de Zurita y destacó que “si autoridades tan importantes como las del Senado se niegan a recibirlo, nosotros tampoco vamos a sentarnos con él”.

Carmen Romero, de la Fundación Teatro a Mil, recalcó que “causa dolor que alguien se refiera así al Museo de la Memoria, ya que se trata de una institución vital. Para que ‘nunca más’, hay que saber qué ocurrió y condenarlo. Él está con un problema en estos minutos y tiene que hacerse cargo de lo que dijo”.

Análisis de La Moneda
Una de las preocupaciones del Ejecutivo es, precisamente, hasta dónde puede escalar la reticencia al secretario de Estado de parte del mundo de la cultura, con quienes debe trabajar, y si la oposición, que en conjunto salió a pedir su renuncia, dará alguna tregua tras anunciar que no será recibido en las comisiones de Educación de Senado y de Cultura de la Cámara, y que será citado a la de DD.HH. para que explique su proceder.

Además, este miércoles 15 artistas como Manuel García y Villa Cariño convocaron a un acto de desagravio en el zócalo del Museo de la Memoria que, recalcan en La Moneda, será otro elemento de análisis a la hora de revisar qué tanto daño está generando Rojas al gobierno.

De forma pública, desde el gobierno y el oficialismo ha habido una defensa al ministro. En Estado Nacional de TVN, el titular de la Segpres, Gonzalo Blumel, enfatizó que su par ya se había excusado y subrayó el compromiso del gobierno con los DD.HH. “El Museo de la Memoria es una instancia importante, de recuerdo, de aprendizaje para que nunca más se repitan esos hechos y el ministro ha señalado que lo que dijo en su momento ya no es lo que él piensa en esa materia (…) las opiniones del pasado son opiniones del pasado”, afirmó. En la misma línea el ministro del Trabajo, Nicolás Monckeberg, en Mesa Central de Canal 13 sostuvo que “se ha hecho una campaña injusta, nadie puede dudar de su compromiso con los derechos humanos”.

El presidente de RN, Mario Desbordes, coincidió con Rojas en que al museo le faltaba contexto histórico; y el diputado UDI, Javier Macaya, afirmó que a Rojas “la izquierda no le perdona que sea un “converso”. En cambio, Evópoli emitió un comunicado en que su directiva plantea una “defensa irrestricta” de los derechos humanos, “sin condiciones ni excepciones”, y señala: “rechazamos las declaraciones que en el pasado hiciera el actual ministro de Cultura, Mauricio Rojas (…), y valoramos que se haya retractado de sus dichos”.

Más allá del cierre de filas de Chile Vamos, lo cierto es que existe temor frente a un nuevo “efecto bingo”.

Fuentes de La Moneda recalcan que la salida de Gerardo Varela de Educación buscó, precisamente, darle al Ejecutivo la posibilidad de instalar una agenda propia ajena a los fails mediáticos, plan que duró apenas 48 horas. Frente a esta situación, la orden a Rojas Mullor fue guardar silencio tras intervenciones que fueron consideradas poco acertadas y esperar que hoy el tema sea revisado en el comité político de los lunes.

Hay varios elementos sobre la mesa. El primero es que desde Palacio consideran que no pueden “ceder” cada vez que un nombramiento genere rechazo, pero también admiten que su caso generó inédita unidad en la oposición, que desde el Frente Amplio a la DC han pedido que Rojas Mullor deje su cargo. A ello se sumaron los trabajadores del ministerio a través de una declaración pública.

domingo, agosto 12, 2018

Los Jaivas celebran 55 años con show gratuito

La Tercera

El grupo actuará este viernes en el Movistar Arena, con la reaparición del tecladista Eduardo Parra.

Por Andrés del Real

Si bien para un grupo de trayectoria tan extensa, trascendente y acontecida como la de Los Jaivas, cada nuevo año en su carrera guarda algún motivo para festejar o el aniversario de algún hito importante, este 2018 tiene un significado particularmente especial para el emblemático conjunto viñamarino. No sólo se cumplen 30 años desde la muerte del baterista Gabriel Parra, el primero en partir aquella formación original del grupo, estrenada un 15 de agosto de 1963 en el Teatro Municipal de su ciudad natal (cuando aún se hacían llaman “High Bass”). Además, ya son 55 años los que festeja la banda desde ese hito fundacional, con un elenco que ha sufrido bajas significativas pero que sigue empecinado en sostener la esencia de su obra.

Ad portas de este nuevo aniversario, los creadores de “Todos juntos” llevan varias jornadas de ensayo, preparándose para un nuevo encuentro masivo con el público. Una cita programada para este viernes 17, dos días después de su cumpleaños oficial, y que tendrá al grupo repasando su historia en un concierto de entrada libre y con una reaparición especial: la del tecladista Eduardo Parra, retirado desde hace casi una década de la banda -por motivos de salud- pero siempre presente en las ocasiones especiales, como en el remontaje de Alturas de Macchu Picchu, en 2011, o los festejos del medio siglo de vida de Los Jaivas, dos años después.

Y si aquella última vez se escogió el frontis del Museo de Bellas Artes como epicentro de la celebración, con un recital que congregó a 60 mil asistentes y reunió sobre el escenario a más de 15 artistas invitados por los anfitriones, ahora el Movistar Arena será el recinto que albergará el espectáculo. Una decisión que, entre otros factores, tiene que ver con las críticas que generó entre algunos vecinos del Parque Forestal el desorden y la basura acumulada tras el show masivo, hace cinco años.

Se espera que hoy al mediodía el grupo anuncie oficialmente los detalles del concierto, entre ellos el sistema de repartición de las entradas gratuitas y la transmisión vía streaming del show, con una actividad en la que también participarán los otros organizadores del evento, como la Municipalidad de Santiago y el Ministerio de las Culturas.

Lo del viernes no será el único hito con que Los Jaivas conmemorarán su aniversario 55. Una fecha que se espera sea declarada pronto como el Día del Rock Chileno, luego de la aprobación del proyecto de ley por parte de la Cámara de Diputados. Además, el grupo acaba de reeditar La Bota, como se conoce popularmente el disco editado originalmente -y sólo en cassette- en 1991 y que incluye el registro de las presentaciones de la banda en el Teatro Teletón de 1988.

jueves, junio 14, 2018

Comisión de Cultura aprueba la instauración del Día del Rock Chileno



La Hora

El proyecto de ley fija el 15 de agosto de cada año como el Día del Rock Chileno.

De forma unánime, la Comisión de Cultura de la Cámara de Diputados decidió aprobar y despachar a la Sala la iniciativa que establece cada 15 de agosto como el Día del Rock Chileno, y que motivará la realización de una serie de actividades y clases alusivas al género musical en establecimientos educacionales de todo el país.

“Nos interesa que se puedan realizar eventos de carácter nacional, pero también que los colegios puedan hacer clases y que podamos dar a conocer la rica y diversa cultura de música rock, tanto chilena como extranjera”, destaca el autor del proyecto, el diputado Marcelo Díaz (PS).

¿Por qué se escogió el 15 de agosto como Día del Rock Chileno? Esta fecha hace alusión a la primera vez en que unos jóvenes llamados High Bass se presentaron por primera vez en un escenario (el Teatro Municipal de Viña del Mar). Pocos años después, estos músicos ya con otras inquietudes musicales cambiaron su nombre por el que los llevaría a ser reconocidos en todo el mundo: Los Jaivas.

miércoles, mayo 09, 2018

Gustavo Santaolalla: “De Jorge González admiro su integridad, su compromiso”



La Tercera

El más prestigiado productor latinoamericano, y ganador de dos Oscar, habla con Culto de un nuevo disco solista, Raconto, y de su preocupación por el presente de Jorge González y Álvaro Henríquez.+

Por Marisol García

Si el currículo acumulado fuese criterio de estelaridad, Gustavo Santaolalla debió haber estado entre los shows de cierre del último Lollapalooza en Santiago, y no en ese set colorido, vibrante pero de escasa audiencia que la banda Bajofondo tuvo la tarde del viernes 16 de marzo, con el más premiado productor latinoamericano a cargo de la guitarra entre otros seis compañeros.

“Me encantó hacerlo. Hacía mucho que no tocábamos juntos, y reunirnos ahí nos sirvió de preámbulo para un concierto que tuvimos el fin de semana pasado con sold out en el Disney Concert Hall, en Los Ángeles, y que estuvo divino”, dice el músico al teléfono con Culto desde Ciudad de México, ya con su cabeza y agenda ocupada en otros muchos derroteros, y entre los cuales la publicación de un nuevo disco -el quinto- del grupo de electrotango encuentra también su cupo.

Para Santaolalla (1951, Buenos Aires), ‘agenda’ es estar ahora fuera de casa hablando de su más reciente título, Raconto (2017), que contiene la regrabación junto a una banda de antiguas canciones suyas. Pero a la vez afinar detalles junto al cineasta Guillermo del Toro y Cirque du Soleil para el traspaso a musical del filme El laberinto del fauno, ocuparse de nuevos encargos de bandas sonoras para películas y series de televisión, afinar la música del videojuego The last of us 2, supervisar el curso de su exportadora de vinos Cielo y Tierra, sus dos editoriales de libros (Retina e Ideoma), y al fin decidir nuevos espacios para su gira Desandando el Camino (con la que, dice, quisiera estar en Chile en septiembre).

Hombre de dos premios Oscar (por los soundtracks de Babel y Secreto en la montaña), dos BAFTA y un Globo de Oro, en 2017, su nombre estuvo el año pasado al menos en los créditos de la música para el documental Eric Clapton: Life in 12 bars y la producción del nuevo disco de Café Tacuba, Jei beibi.

Pero el argentino residente en California no se apura, y prefiere hablar de una cosa a la vez: “Raconto es lo que ahora más me emociona porque ha sido como lanzar mi carrera de solista pero a los 65 años [se ríe]. Es una revisión de mi vida a través de mis canciones, desde las que compuse a los 17 y hasta ahora. Muchas de ellas nunca las había tocado en vivo, y es primera vez que en mi vida armo una banda en torno a mi música. Por eso es un disco fresco, novedoso; para la audiencia, pero también para mí”.

– El racconto narrativo al que alude el título recupera escenas de un tiempo pasado. ¿Es usted afín a ese ejercicio?

– No, no miro mucho hacia atrás. Termino un proyecto y miro adelante, al siguiente. Ni vivo ni hago mi carrera a partir de la nostalgia. Pero ahora sí tuve la necesidad de parar y ver cómo llegué acá. Me di cuenta de la atemporalidad de algunas canciones, que incluso las que escribí cuando era un chico suenan muy modernas. Mis paradigmas son los mismos: la búsqueda del ser, de dónde venimos, los misterios de la vida, y todas esas cosas que están en mis canciones desde la más tierna infancia hasta ahora.

– También el lazo con la raíz latinoamericana es evidente en toda su música.

– Claro, toda esa búsqueda de identidad. Ha sido una transición muy reconfortante. Un camino musical que en mi caso como solista no ha sido de tantos hits, pero sí muy gratificante, y que comprueba que aquello del paso del tiempo es en realidad algo muy relativo.

-La primera marca musical en ese trayecto en torno a lo latinoamericano estuvo en Arco Iris, el grupo que Santaolalla largó con 16 años junto a cuatro compañeros y que hoy se instala en las cumbres del pionero rock sudamericano. El ensamble de electricidad y raíz contenía el vuelo libertario y también la incomprensión de la ortodoxia, recuerda el músico, que en esa defensa se cruzó también con chilenos en similar disidencia: “Los únicos que entonces tirábamos aquella onda éramos Los Jaivas en Chile; el Polén, en Perú; los Wara, en Bolivia; y Arco Iris, en Argentina. Éramos de alguna manera resistidos por la ‘intelligentsia’ del rock, y formábamos una especie de cofradía en una misma búsqueda. Por eso cuando me he cruzado con Los Jaivas, antes y ahora, lo que queda es un cariño enorme”.

El lazo de cariño se extiende, asegura Santaolalla, a muchas otras bandas chilenas a las que admira hasta la inspiración: “Siempre he tenido una relación muy linda con Chile y con sus artistas. De allí me inspiro mucho. Ahí está Jorge González, un tipo al que yo adoro y que admiro profundamente. ¿Has sabido cómo es que sigue últimamente?”.

Sobre el estado de salud del cantautor chileno, el productor no necesita del resumen completo, y además revela una anécdota desconocida entre ambos: “He estado en bastante comunicación con él, pero sé que esto ha tenido diferentes etapas. ¿Sabes que cuando se hizo este festival para hermanarnos con Chile, El Abrazo [diciembre de 2010, Parque O’Higgins], yo iba a tocar con Jorge? Habíamos armado una versión acústica de “Tren al sur” que era ¡bellísima! Desafortunadamente, como artista que es, Jorge empezó a expresar su visión del show y el estado del país en el escenario y lo cortaron. Nos quedamos sin tocarla, y fue una pena”.

– Dice que admira a Jorge González. ¿En qué, exactamente?

– Su integridad. Su compromiso con su pensamiento. Él es un tipo que está totalmente comprometido con sus ideas, y eso por supuesto le ha causado bastantes problemas. Es un tipo que vive la vida ‘a full’, de una forma intensa, con todos los riesgos que eso implica. Pero sobre todo es un gran compositor; un súper referente poético y musical. Pienso yo que quizás no es totalmente apreciado como debería ser, lo digo al menos por lo que sucede en Argentina. Pero siempre el tiempo corrige todo, y no me cabe duda que eso también va a ocurrir con Jorge. Todo eso que hizo con la cumbia electrónica, ¡fue totalmente precursor! Lo hizo muchísimos años antes de todo el boom que vino después. Antes que nadie. Es un tipo visionario, de una envergadura gigante. Es un grande en serio.

Aliados ambos en 1989 en estudio para el eterno disco Corazones, Santaolalla mide la impronta de su sociedad cada vez que sale de noche por lugares juveniles de Los Angeles, “y al menos una vez va a sonar “Tren al sur” o “Estrechez de corazón, ¿eh? Hasta hoy. Ese disco es un clasicazo, totalmente atemporal”.

Es semana de promoción en México, y Santaolalla puede tener su mente en infinidad de solicitudes. No quiere colgar con Chile sin primero dejar otra marca de su atención a la música de nuestro país: “Decíme, por favor, ¿cómo es que sigue Álvaro Henríquez? Hay un músico al que yo adoro, muy influyente para mí, David Crosby, y él tuvo un trasplante de hígado hace ya más de veinte años. Y está ahí, bien, bárbaro, este año hizo dos discos. Álvaro debe ser Peter Pan al lado de todos los excesos de Crosby, y entonces yo espero y confío en que lo suyo va a estar aun mejor. Y va a seguir haciendo canciones”.

domingo, abril 15, 2018

La poderosa vida de Gabriel Parra



La Tercera

A 30 años de la trágica muerte del mejor baterista en la historia del rock chileno, sus familiares cuentan cómo hasta hoy los sigue golpeando el primer gran adiós que remeció a Los Jaivas.

Por Claudio Vergara

Hay tardes en que María Eugenia Correa, viuda de Gabriel Parra y madre de su única hija, Juanita, se asoma junto a ella por el balcón de su departamento en Santiago Centro para mirar hacia otro edificio situado dos cuadras al sur, donde su ex cuñado, Claudio Parra, aparece a lo lejos para saludarla. Por sus problemas a la vista y por un reciente deterioro de su memoria, Correa, hoy de 86 años, no lo distingue demasiado, aunque su hija le cuenta que aquel hombre que se mueve a la distancia es uno de los hermanos de Gabriel con el que ambas han vivido algunos de los capítulos más extraordinarios de sus existencias.

En ese fugaz intercambio de señas en las alturas se unen hoy los tres vértices que explican la huella de Gabriel Parra. La mujer que encarnó el amor de su vida. Uno de los hermanos con los que impulsó la institución más señera de la música chilena. Y la hija que se hizo cargo de su vacío tras la batería.

La propia Juanita Parra describe la escena citadina sentada en la oficina de Los Jaivas en Ñuñoa, para minutos después sacar un tablet que preserva un tesoro: el audio de la última entrevista que dio su padre, el 9 de abril de 1988 en el Teatro Teletón, cuando después de un show se fue a sentar junto a su hija en las escaleras que conducen hacia los camarines para descifrar el destino inmediato del conjunto: “Si tuviera que nacer de nuevo, indudablemente que no tendría ninguna duda en volver a hacer exactamente lo mismo y en hacerlo mejor aún. Y con muchas ganas de realizarlo, de recorrerlo, de descubrir ese misterio que está detrás de cada curva, descubrir qué es lo que es el futuro, qué nos depara más adelante”, se explaya en el registro.

Parte de esa frase estará inscrita hoy en las tarjetas de recuerdo que la instrumentista prepara para la ceremonia íntima con que conmemorarán los 30 años de la muerte de su progenitor y su maestro. El 15 de abril de 1988, el baterista más virtuoso e inventivo en la historia del rock local falleció tras chocar en un automóvil en la ruta que une Lima con Nazca -hasta donde se dirigía para organizar una presentación-, justo en un peligroso ángulo bautizado como “la curva del diablo”. Esa maldita curva que pareció intuir seis días antes en esa entrevista bajo el escenario.

“Él era súper chamánico, sobre todo para decir algo así a pocos días de que realmente pasara. En alguna parte, él estaba conectado con lo que venía. Desde que murió, yo me he podido explicar por qué era como era, tan acelerado, de hacer tantas cosas a la vez, algo en él le hacía sentir ‘oye, tienes muy poco tiempo para todo esto’. Hace un tiempo veía en History Channel el programa Alienígenas ancestrales y empezaron a hablar de Nazca como un portal para el más allá. Por eso él estaba allí, por eso fue hasta ese lugar, porque tenía un significado poderoso. Al final, tenía que ir a morir allá”, dice Juanita Parra.

Pero ese sitio de naturaleza mágica también estuvo bloqueado por años. “Tuve por mucho tiempo la sensación de que odiaba a Perú. Una lástima. En los 90 me reconcilié y fuimos con mi mamá, a perdonar, a aceptar que en ese país mi papá había desaparecido. No me dejaron ir a Nazca, donde quería hacer un animita, porque un amigo me dijo que el sitio era muy peligroso, ‘para qué vamos a dejar que también nos pase algo a nosotros’, me repetía. A cambio hicimos un viaje a Machu Picchu y sentí a mi papá súper presente. Fue una manera de reconciliarme con el país que me había arrebatado, que me había robado a mi papá, y me había hecho pasar lo peor que me ha sucedido en toda la vida”.

Ese recital en el Teletón, el último que tuvo a Gabriel sentado tras su colosal batería Ludwig Octaplus de 12 tambores, opera como pivote en la memoria de Los Jaivas. Dos días después de ese fatídico 15 de abril, Claudio Parra caminaba hacia su casa en Valparaíso aún sin enterarse del trance que en cuestión de minutos cambiaría para siempre la historia de la banda.

“Los medios de comunicación no tenían la inmediatez de ahora”, precisa. De pronto, empieza a escuchar en la lejanía el audio de ese concierto, el que habían autorizado a la radio Tiempo a grabar, pero no a emitir en un lapso inmediato. Por eso se fue acercando cada vez más para resolver de qué se trataba, hasta que alguien de su propia familia lo ataja para informarle de la tragedia: en rigor, lo que estaba sonando por la radio, y sin que el músico lo supiera, era un especial en homenaje a la poderosa muerte del baterista.

“Uno no sabe qué hacer en esos casos. Hay mucho desamparo y tantas preguntas. Días después volví a Santiago y me puse a caminar como errando, pasé por fuera del Teatro Caupolicán, y miraba ese lugar que tantas cosas nos había dado y pensaba qué iba a ser ahora del futuro”, rememora el pianista.

El hermano mayor del clan, Eduardo Parra, se enteró en Santiago, cuando una amiga le advirtió que por televisión estaban difundiendo la noticia. Ahí, por primera vez se enfrentó a la aplastante sensación que siempre conlleva lo irreparable: “Era un momento profundamente desconocido e impensable. Nunca, hasta ese instante, se nos había ocurrido pensar en la muerte de alguno de nosotros”.

Músculo y pensamiento
Hasta ese año, Los Jaivas ya acumulaban un cuarto de siglo como un grupo único en Latinoamérica. Parte importante de ese trayecto lo habían levantado en Argentina y Francia, hasta donde llegaron tras abandonar el país en 1973. En 1985, otro rastro de identidad en el historial de la agrupación, la vida errante en comunidad que juntó a familias completas, que hizo que Juanita Parra considerara casi hermanos de sangre a los hijos de los otros integrantes de la banda, llegaba a su fin. En París, Eduardo Alquinta, Mario Mutis y los hermanos Parra se disgregaron para buscar cada uno su propio refugio.

Gabriel fue el único que se fue a una casa. Y ese espacio más holgado apareció como inversamente proporcional al retorno a su núcleo más íntimo, representado por su esposa y por una hija quinceañera que ya trabajaba como iluminadora de Los Jaivas y que comenzaba a desentrañar a papá.

“Se me hizo más vacía la vida y la adolescencia con esos cambios. Tenía mucha melancolía por la ausencia de mis primos. Mi padre no era una persona estricta, pero curiosamente en mi paso a ser mujer mi mamá me apoyó de modo incondicional, pero mi papá se enojó, porque su hija estaba dejando de ser niñita. Él se molestó mucho cuando me llevaron al ginecólogo para que tomara pastillas. Es el único conflicto que tuve con él. Siempre fue mucho más permisivo, pero en el tema de la sexualidad era el único punto en que no estaba de acuerdo. En otra oportunidad, me invitó a un show de los Rolling Stones en París y él mismo escribió un justificativo falso, diciendo que yo tenía que ir al doctor, para que ese día pudiera faltar al colegio”, evoca la percusionista.

El salto hacia la madurez de su hija, la imagen de un Gabriel Parra más prudente ante la sacudida hormonal de la pubertad, sugiere a simple vista un intercambio de roles. En las decenas de imágenes de distintas épocas que su hija distribuye en dos álbumes familiares, y que va repasando mientras se disparan sus recuerdos, el músico casi siempre aparece en estado volcánico, empapado de sudor, con esa facha de Jesucristo en trance perpetuo. A cambio, su mujer, “Quenita” Correa, asoma con una sonrisa reposada y un rostro más apacible.

También hay otro detalle que salta al mirar las antiguas fotografías: la diferencia de edad. Cuando ambos se conocieron, Correa era 16 años mayor, ya bordeaba los 40, venía de una familia conservadora y tenía seis hijos, el más grande casi de la misma edad de su recién conocido pretendiente. Pero se enamoraron perdidamente. A Gabriel le importó tan poco el pasado de Correa que un día llegó con un baúl hasta su casa para informarle que se mudaba a vivir con ella. Ese baúl donde empezó todo aún está en manos de Juanita.

“Gabriel era una persona muy querendona, gustaba mucho de la conversación amena, la que podía sostener con personas de diferentes edades y estratos sociales. No hacía distinciones de ningún tipo”, recuerda Eduardo Parra. Su sobrina acota: “Yo soy fruto de un amor increíble. Mi mamá no podía tener más hijos, porque había parido seis siendo muy chica, incluyendo mellizos. Su cuerpo estaba cansado. Pero nací yo. Aunque costó mucho, su familia no le perdonaba a ella que estuviera con un Parra”.

Recién en 1981, cuando Los Jaivas volvieron una temporada a Chile, Juanita pudo conocer a sus abuelos maternos, luego que se negaran a la relación durante más de una década. Uno de ellos era Ulises Correa, símbolo del Partido Radical, quien se convenció de la pareja de su hija cuando vio la popularidad que concitaba el solo nombre del quinteto.

Además del baúl que inauguró la vida en conjunto de sus padres, la baterista recuerda que también guarda un permiso notarial para viajar sola que su padre le entregó en las puertas del hotel Carrera de Santiago, justo antes de partir hacia ese viaje mortal a Perú. Fue la última vez que lo vio. El plan era que Juanita, aún menor de edad, se trasladara en los días siguientes hasta París, donde ambos se reencontrarían. El abrazo de bienvenida, por supuesto, jamás sucedió.

En esa vuelta a su vida en Europa, Gabriel también pretendía juntarse con sus camaradas para seguir trabajando en un nuevo disco que indicaría las nuevas direcciones estilísticas de la banda, vinculadas al pop más moderno a través de sintetizadores y baterías programadas. El percusionista alcanzó a grabar dos temas, “Aguamarina” y “El dormilón imposible”, los que después vieron la luz en el álbum Si tú no estás (1989).

Pero hubo algo más: con su estética de ese instante -sin barba, desprendido de la apariencia hippie y con un pelo corto con terminaciones en punta que lo acercaban al look de los artistas ingleses crecidos en la new wave- el músico anunciaba el ingreso de su banda a la modernidad. Incluso en algunos shows vestía poleras de U2, sinónimo inequívoco de cierto pop de avanzada.

Para sus dos hermanos, el fallecido instrumentista estaba muy lejos de ser el mero músculo y arrebato que exudaba en los conciertos. “Gabriel reflexionaba profundamente. Él tuvo que inventar una nueva manera de tocar la batería basada en los ritmos latinoamericanos. Y eso no es puro movimiento, también es pensamiento”, precisa Eduardo. Claudio se suma: “Él se fijó en muchas cosas que el resto no se daba cuenta. Por ejemplo, inscribió el nombre de Los Jaivas como marca, cuando era un asunto muy primario en ese tiempo. También fue a registrar los temas para resguardar nuestro derecho de autor”.

Juanita declara que cada una de esas actitudes aún están presentes a la hora de tomar decisiones. Su ausencia definió su adultez, pero no sólo desde el vacío de la evocación.

“Un día estábamos en una terapia y me di cuenta que mi lado de niñita sigue estando súper activado, buscando ese acurruco de papá. Esa sensación de siempre querer estar cobijada y contenida. Influye en mi hija, que tiene 13 años, pero cuando tenía ocho se me ocurrió preguntarle qué quería ser cuando grande y me dijo: ‘mamá, yo te tengo que reemplazar’. Sentí pena y angustia, le dije que no, que por favor echara a volar de inmediato ese pensamiento. Yo sólo hice algo loquísimo, se dio así, pero con ella no corresponde. Ya se despegó de esa idea. Y menos mal, porque yo toda mi vida he estado con la imagen del maestro insuperable y sintiéndome como su alumna eterna”.

jueves, octubre 12, 2017

Ankatu Alquinta: “Para mí, honrar la memoria de mi padre es hacer música nueva”

La Tercera

El hijo de Gato Alquinta reaparece en la escena con Dicen que, su primer álbum como solista. Un trabajo de cantautoría, rock y música de raíz que comenzó a trabajar tras su mediática salida de Los Jaivas.

Los primeros días de 2013 marcaron un punto de quiebre en la carrera de Ankatu Alquinta Ross (47). Tras una década ocupando el vacío que dejó en Los Jaivas la muerte de su padre, en enero de ese año el músico fue despedido por los restantes miembros de la histórica agrupación, quienes consideraron que los proyectos paralelos de su entonces guitarrista eran incompatibles con los del conjunto. La determinación tuvo dos efectos inmediatos: primero, Alquinta demandó a su ex banda por despido injustificado, acción que al año siguiente se resolvió con un acuerdo extrajudicial entre ambas partes. Pero en paralelo, tras una partida que el músico describe como “traumática”, el hijo de Eduardo “Gato” Alquinta sacó la voz. “Ese año comencé a cantar, lo que me animó a tomar algunas canciones que había hecho, e instantáneamente empezaron a aparecer otras creaciones”, cuenta.

Casi cinco años después de su salida de Los Jaivas, Alquinta se estrena formalmente como solista con Dicen que, LP de nueve canciones que compuso en el último año, ya disponible en plataformas digitales y que el guitarrista lanzará en vivo el 2 de diciembre en la Casona Nemesio Antúnez de La Reina. Un trabajo donde el también sonidista combina rock y música de raíz latinoamericana, como parte de una propuesta de cantautoría muy personal pero indudablemente influenciada por la banda que fundó su progenitor.

“He incorporado muchos elementos de mi padre en este desarrollo artístico porque considero importante el tema de la identidad. Gato es el principal referente de la guitarra eléctrica en Chile y si alguna enseñanza me dejó es esa esencia creativa y evolutiva en la música. Para mí, honrar su memoria es hacer música nueva”, comenta el solista.

-Según comentó en aquel momento, fue justamente esa necesidad creativa la que lo terminó distanciando del resto de Los Jaivas.

-Por supuesto que tuvo mucho que ver. Ellos están en una etapa de difundir su legado, de reproducir un sonido histórico de los Jaivas que es lo que el público de ellos quiere también, y quizás yo no me amoldaba en ese enfoque porque lo mío es hacer música nueva. La música tiene que ser evolutiva. Los Jaivas están vivos cuando hay nuevos músicos adaptando su legado para hacer música nueva, no para repetir su repertorio.

-¿Fue necesario ese remezón de 2013 para decidirse a emprender un proyecto en solitario?

-Claro. Es como un parto, sales al mundo de manera traumática y a porrazos te vas levantando. Porque además mucha gente cree que por ser hijo del Gato Alquinta uno tiene el camino pavimentado y eso es una falsedad. En este país no hay circuitos para difundir cultura, por el contrario, la gente es reacia a escuchar propuestas nuevas y muchos esperan que yo toque Los Jaivas, pero cuando escuchan estas canciones se disuelve este conflicto.

-¿Luego del quiebre y la demanda mantiene algún tipo de relación con sus ex compañeros?

-Con Los Jaivas está todo cerrado. Lo que ocurrió fue lamentable, porque como gran parte de los chilenos siento un gran amor por su obra, es un pilar en mi formación como músico. Y aunque es algo en lo que no se puede dar pie atrás, por mi parte siento que ya está bien resuelto lo que en su momento fue un golpe para mí, en lo emocional y también en lo económico. En todo caso tengo los mejores recuerdos de Los Jaivas. Además de un privilegio, para mí fue una obligación estar allí representando a mi padre. Pero siempre lo que prevalece es la música, que en el caso de Los Jaivas es parte de nuestra historia y de la cultura popular.

sábado, octubre 24, 2015

Imágenes de vinilos chilenos con historia

El libro "Vinilo Chileno 363 carátulas" recopilado por Álvaro Díaz, Daniela Lagos, David Ponce y Piedad Rivadeneria tiene un valor de 19.000 pesos en librerías.
El libro solo trae carátulas y no incorpora ningún detalles ni historia sobre ellas ni sobre los músicos.

El Mercurio

El recién editado libro "Vinilo chileno", que recoge 363 carátulas y repasa la época dorada del formato, es un volumen de colección. De él seleccionamos seis portadas, algunas icónicas, otras polémicas o que reflejan sus tiempos: desde el gorrión que mataron para la portada del disco de Quilapayún o la imagen fotografiada y luego pintada con témpera para Ángel Parra hasta el semidesnudo de Patricia Maldonado y la particular crucifixión de Denise, de Aguaturbia.

Por Rodrigo Munizaga


Aguaturbia, "Volumen 2"
Habían pasado unos pocos meses desde el lanzamiento del disco homónimo de Aguaturbia -aquel de la mítica portada con el cuarteto desnudo- cuando el grupo de rock sicodélico se aventuró a mostrar un nuevo material, en 1970, llamado simplemente "Volumen 2", que esta vez traía canciones originales. La portada, una vez más, marcó pauta: la cantante Denise aparecía crucificada. Su marido e integrante de la banda, Carlos Corales, recuerda: "Las críticas por la portada de nuestro primer trabajo fueron tremendas, especialmente a Denise, por estar desnuda. Entonces quisimos hacernos cargo de eso, porque a ella la habían crucificado los medios". Propusieron la idea al sello, se inspiraron en el cuadro "Cristo de San Juan de la Cruz", de Salvador Dalí, y reemplazaron la figura de Jesús por la de la cantante en una sesión donde el fotógrafo tenía todo preparado. "Este señor tenía preparada una cruz en el suelo, y empezamos a ver de qué manera hacerla, entonces se tomó la foto desde arriba y 'La flaca' se cubrió con un manto transparente, una gasa", recuerda Corales.
Fue un estallido: el grupo tuvo que dar disculpas, entre otros, a la Iglesia Católica. "Era muy transgresor por la idea de poner a una mujer. Casi nos excomulgaron, aunque veníamos de familias católicas. Fue un vinilo muy escaso, desapareció rápido".

 Quilapayún, "Basta"
Lanzado en 1969, este disco es uno de los más emblemáticos en la carrera del conjunto, bajo etiqueta del sello Jota Jota y donde venía la canción "La muralla". "Basta", que fue el primero que no tenía la dirección musical de Víctor Jara, tuvo a los hermanos Vicente y Antonio Larrea a cargo del diseño de la carátula, probablemente una de las más icónicas de la música chilena: solo un pájaro muerto y letras en rojo que dicen "basta". Eran los tiempos de la guerra de Vietnam, de las imágenes de la masacre, de niños corriendo desnudos por caminos rurales, de mucha crudeza. Fue el contexto que inspiró la carátula, como cuenta Vicente Larrea: "Pensamos que una manera de representar la inocencia era a través de un gorrión, que existe no solo en Chile. Saqué un rifle a postón y maté un gorrión, así de crudo. Lo dejamos que se secara por tres días, le quebramos una patita, le sacamos unas plumas y Antonio lo fotografió. Creemos que esa imagen reflejó hasta hoy la masacre de los inocentes y lo desquiciadas que son las guerras".
Larrea, que hoy tiene 73 años, reconoce que en estos tiempos seguramente los grupos "animalistas" pondrían el grito en el cielo, "pero el fin justifica los medios", dice. "Hice un acto de crueldad, pero que ha motivado a la gente por años al ver la portada. Una pieza de comunicación eficaz y con letras que parecen una explosión de sangre, que se hicieron con una bombilla", afirma.

Ángel Parra, "Canciones Funcionales"
Otro disco fundacional, otra portada a cargo de los hermanos Larrea: Antonio en la ilustración, Vicente en el diseño. En 1969, Ángel Parra se reunió con ambos y les contó un poco de cómo sería su nuevo trabajo, que retrataba los tiempos de hippismo y evasión. Entonces Antonio Larrea lo fotografió, con unos anteojos que traía puestos, y a la imagen se le hizo un alto contraste (con películas donde se pierden los grises y quedan en blanco y negro), y luego su hermano la coloreó con témpera. "Era todo manual, Ángel andaba con un pañolín que se ve en la imagen y era un poco imitar el  look que él había visto de los lolos que se juntaban en un café de Providencia. La idea era contrastar eso con su música", cuenta Larrea. Y luego añade: "Los afiches sociales de esos tiempos o en los de la UP eran piezas comunicacionales. Como los editaba la Dicap, tenían alta distribución. Era mucho del cantar popular y había un mercado para desarrollar carátulas como estas. Hoy no, porque la gente no está dispuesta a gastar dinero en producir una carátula de estas características. Se prefiere una foto del cantante para solucionar todo, porque es fácil, barato y rápido", se lamenta.

Los Jaivas, "Los Jaivas" o "Volantín"
En rigor, el primer álbum de Los Jaivas es homónimo, pero su portada, con un volantín, es tan característica, que todos lo llaman de ese modo. Autoproducido, tiene improvisación en la instrumentación y balbuceos como letras en sus 38 minutos. Tuvo apenas 500 ejemplares (se reeditó en CD recién en 2001) y el diseño de carátula corrió por cuenta de José Miguel Reyes, hermano mayor del actor de TVN Francisco Reyes, quien en 1971 estudiaba arquitectura y le dio a la portada un toque entre infantil y de orgullo patrio.
Daniela Lagos, autora del libro "Vinilo chileno" (junto a Piedad Rivadeneira, Álvaro Díaz y David Ponce), cuenta que "este fue uno de los vinilos más difíciles de encontrar, porque es muy codiciado no solo en Chile, sino en el mundo, por su tipo de música, y no son tantos los que están en buenas condiciones a estas alturas". La periodista agrega que "existe consenso en que es uno de los discos más valiosos, y siempre hay fans tratando de buscarlo y que su portada esté intacta". Finalmente, lo encontraron gracias a un fanático que tenía una edición que incluía un póster en su interior.
"Vinilo chileno", que salió a la venta en septiembre, tiene esta portada de Los Jaivas como una de sus grandes joyitas y Lagos dice que "lo entretenido de este libro es que se deja ver muy fácil y se hojea rápido, al ser de fotos. Es para mirarlo de vez en cuando, y te das cuenta de modas, historia y música. Hace un panorama muy completo".

Patricia Maldonado, homónimo
Ese LP homónimo de la cantante y conductora de televisión data de 1980 y fue editado por el sello RCA con fotografías a cargo de Carmen Fulle, apoyada por la fallecida compositora Scottie Scott. La idea, cuenta Maldonado, era hacer algo "simpático, de mucho colorido y sensual". Se hicieron varias tomas, pero dos quedaron elegidas: una donde aparece acostada en el suelo, sobre una alfombra y con una suerte de turbante en la cabeza, y otra que sugiere un semidesnudo. "Fue súper osado para la época, estaba cubierta con algo abajo pero nada arriba. Fue una foto bien comentada y yo la encontré muy linda, sin llegar a ser ordinaria", resume.
La sesión fotográfica se hizo en un estudio de la fotógrafa, a quien la cantante ya conocía, entre velas e incienso para dar un ambiente. "Yo en ese tiempo era mina. Y, ¿sabes? He sobrevivido en mi vida con que me digan te amo o te odio al mismo tiempo, entonces es una costumbre que me ataquen o me defiendan. Yo salí en un mercado muy conservador en cuanto a canciones y yo interpretaba temas bien calientes, de amores de cama y con vestidos mostrando pechuga. Es un LP que yo tengo guardado hasta el día de hoy".

Gloria Simonetti, homónimo
Otro disco homónimo y el primero en la carrera de Simonetti. Una portada muy simple de 1978, con ella en primer plano y en una playa. El detalle, el toque distintivo, es que aparece con un muy elegante vestido parada sobre la arena. "Todo era muy especial, imagínate: un cuento de una niña que venía saliendo de la universidad, que quería dedicarse al canto y que era una promesa para los sellos", relata la cantante, quien finalmente fichó por RCA. Como había expectativas, la portada del vinilo pretendía mostrarla con una actitud natural, pero que la identificara. "Sin estereotipos y vestida glamorosa como para una comida", cuenta riendo. Prosigue: "Yo propuse hacerla en la playa de Reñaca y con este vestido corte imperio. Yo era flaca, me veía muy bien, y dimos justo en el clavo, porque era mi primera aparición y se evocaba un lugar especial, porque hasta el día de hoy yo vivo en Concón. Nunca me pude separar de este lugar".
El traje rosado que luce, recuerda Simonetti, lo tenía luego de una comida de gala que había tenido un año antes, bastante clásico, "y de un color raro, porque no era ni tan rosado ni tan fucsia. Además, me puse unos aros grandes y la ventolera era impresionante. Pero creo que salgo con una actitud que tengo hasta el día de hoy". El vestido, eso sí, no resistió el paso de los años. Sí una copia de vinilo que tiene guardada aún en su casa.

miércoles, diciembre 18, 2013

Definieron a los ocho finalistas que interpretarán a Los Jaivas en el Festival del Huaso de Olmué

Radio Bio Bio

La versión XLV del Festival estará dedicada a Los Jaivas, agrupación que cumplió este año 50 años de trayectoria artística.

Tras recibir y analizar 148 postulaciones de solistas y grupos chilenos con interpretaciones del grupo Los Jaivas, el jurado definió a los ocho finalistas que competirán por llevarse el primer lugar en el Festival del huaso de Olmué, evento a realizarse entre el 23 y el 26 de enero próximo, y que según el criterio del jurado preseleccionador estos ocho temas representan las mejores reinterpretaciones del grupo chileno, que este año celebra 50 años de trayectoria artística.

Los seleccionados son:

Grupo Rayén: La Centinela
Fernando Milagros: Mira Niñita
Natalia Santander: Mambo de Machaguay
María Colores: Todos juntos
Fernando Julio & Rocío Peña: La Conquistada
La Mano Ajena: La quebrá del ají.
Cabo Carranza: Pregón para iluminarse
Silvestre: Sube a nacer conmigo hermano

El jurado preseleccionador estuvo integrado por los Concejales Leonel Gómez y Sonia Muñoz; el gerente de producción de TVN, Eduardo Cabezas; el director general del festival, José Antonio Edwards; y el periodistas especializado en música del canal 24 Horas, Manuel Maira.

El XLV Festival del Huaso de Olmué contará la animación de Karen Doggenweiler y Julián Elfenbein y será transmitido por TVN a través de su señal abierta, plataformas digitales y TV Chile, su señal internacional.

lunes, diciembre 16, 2013

Después de 20 años vuelven a tocar la imponente batería de Gabriel Parra

Bío Bío

El sábado recién pasado, la tienda de baterías especializada Drumdealer estrenó un video clip en cual el músico nacional Juan Pablo Bosco interpreta una pieza exacta de Los Jaivas en el legendario set de batería de Gabriel Parra, y que contó con la producción profesional de Cristian Mardones en el sonido.

Este set es, probablemente, el instrumento musical más reconocido dentro de la cultura musical chilena -es el mismo que usó en “Alturas de Machu Picchu” y otros grandes momentos históricos de la banda- y tuvo que ser repatriado desde Francia, lugar en donde estuvo los últimos 20 años sin ser tocada ni grabada por nadie.

Por su parte, Juan Pablo Bosco ha colaborado muchas veces con Los Jaivas y se ha dedicado a transcribir varias piezas musicales de Gabriel Parra, dándole forma a un libro que compila material musical histórico y que de otra forma hubiese sido olvidado en el tiempo.

Drumdealer logró tener en exposición, durante el mes de octubre de este año, este imponente set donde cientos de personas pudieron verla y fotografiarla. Luego se logró materializar el deseo de muchos, el de volver a darle vida musical y recrear un momento de la historia que no se volverá a repetir. Sonaron las mismas notas y los mismos golpes, se sintió la pasión en el aire y el rugir feroz de una batería que aparece como indomable.

Juan Pablo Bosco desde lo más profundo y en evidente comunión con el imperecedero Gabriel Parra, nos regala en este video/obra un pedacito de historia -desde el sincopado convite del cencerro, hasta el conmovedor recorrido a través de los tambores que rodean al músico- invitándonos a respirar y honrar la historia de Gabriel, aquella que nunca debiésemos olvidar.


miércoles, octubre 30, 2013

Mario Mutis y nuevo libro de Los Jaivas: Es lo que siempre habíamos querido hacer

Cooperativa

"Cultura Alter-Nativa / Los Jaivas Medio Siglo" es una biografía hecha por los propios músicos.
Se presentará el domingo 3 de noviembre en Estación Mapocho.

Los Jaivas son uno de los protagonistas indiscutidos de la Feria Internacional del libro de Santiago 2013; si ya participaron de la presentación de la reedición de "La vida mágica de Los Jaivas: Los caminos que se abren", el próximo domingo 3 de noviembre será la ocasión de hablar de "Cultura Alter-Nativa / Los Jaivas Medio Siglo".

Un testimonio biográfico que en sus más de 200 páginas recorre el viaje por la música y la cultura; el testimonio biográfico, social, estético y vanguardista de Los Jaivas. Todo, a través de la mirada reflexiva y lúcida de los mismos protagonistas y del diseño del artista visual René Olivares, amigo entrañable de la banda.

"Es el libro que siempre habíamos querido hacer y quedó realmente espectacular, muy bonito porque además es un libro que es netamente gráfico. Tiene mucha fotografía, tiene muchos dibujos, no es una historia cronológica por decirlo de alguna manera, si no que uno puede partir leyéndolo por cualquier parte, por cualquier hoja. Partir por la primera y estar en el medio, después al final y después devolverse", sostuvo a Cooperativa Mario Mutis.

"Es el libro de Los Jaivas, o sea Los Jaivas son quienes lo hicieron, lo escribieron, sacaron sus archivos. Lo diseñó René Olivares y es el libro que nosotros mismo estamos haciendo, esa es la diferencia con todos los demás, los demás son de autor", complementó la voz y bajo de la emblemática agrupación.

Testimonios y fotografías de los protagonistas en sus diversas etapas se funden en cientos de documentos y textos de archivo, carátulas de discos, cómics, cartas, afiches o registros de prensa.

En un comienzo, los músicos pensaban llamarlo "La vida ilustrada de Los Jaivas", pero finalmente René Olivares propuso el nombre de "Cultura Alter-Nativa", optando por ese título porque es "la visión nuestra de la vida en general, siempre hemos hecho las cosas de una manera especial, no las hemos hecho como las hacer todo el mundo generalmente", reconoció Mutis.

"Cultura Alter-Nativa / Los Jaivas Medio Siglo" se presentará a las 18:00 horas de este domingo 3 de noviembre en la Sala de Las Artes. En la ocasión, Los Jaivas interpretarán algunos temas y serán los periodistas Iván Valenzuela y Marisol García quienes mediarán la actividad.

sábado, octubre 19, 2013

Se Reedita el libro La vida mágica de Los Jaivas



Radio Bio Bio

El lanzamiento se realizará con la presencia de Los Jaivas el Viernes 25 de Octubre en la Feria del Libro de Santiago en la Estación Mapocho, en donde tocarán sus canciones emblemáticas y serán entrevistados por Freddy Stock, autor del libro.

La banda de rock y canto popular más relevante de Latinoamérica cumple 50 años. Junto a los músicos se reviven los momentos más importantes de su trayectoria.

Esta historia tiene su origen en 1957, cuando unos niños, vecinos del barrio y compañeros de colegio, se hacen amigos y deciden formar un grupo musical. Desde aquel lejano día hasta hoy, no es difícil imaginar la cantidad de canciones, anécdotas, alegrías y dolor, en que se fue cimentando la esencia mágica de esta banda.

Los Jaivas, además de referente musical imprescindible, representa una forma de vida ligada a los valores de la cultura hippie, donde la comunidad, el uso de drogas y la negación de lo material, entre otros aspectos, se desarrollan y evolucionan hasta el día de hoy con una fortaleza incombustible.

Pasando por las primeras presentaciones en Viña del Mar y Santiago, el triunfo en Argentina, la detención de Eduardo por los militares de ese mismo país, la partida a Francia, la vida en comunidad en Les Glysines, las giras europeas, la monumental musicalización de Alturas de Machu Picchu, la muerte de Gabriel, la incorporación de su hija Juanita a la banda, hasta la inesperada muerte de Gato Alquinta (con testimonios de su viuda y compañeros, inéditos hasta hoy) y más. Un recorrido que culmina con el apoteósico concierto de 2013 en el Parque Forestal, que festejó 50 años, con Los Jaivas tan vigentes como siempre.

Completamente ilustrado con iconografía y fotos de alto valor emotivo y documental, este libro presenta, en la voz de sus protagonistas, un testimonio imprescindible, que no solo nos cuenta la vida de la banda “desde adentro”, sino que retrata una época crucial en la historia de Latinoamérica y el mundo, que fue escenario de enormes transformaciones culturales, políticas y sociales.

Presentación de la biografía oficial de la banda: La vida mágica de Los Jaivas
Cuándo: viernes 25 de octubre a las 18:30
Dónde: Centro Cultural Estación Mapocho