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miércoles, noviembre 09, 2022

Cristina Gallardo-Domâs: Publicación francesa celebra a soprano chilena como gran intérprete de Puccini

 El Mercurio


El libro analiza la obra del compositor y cada una de sus óperas, e incluye un listado con los mejores cantantes de sus personajes.

Juan Antonio Muñoz H.

“Avant-Scène Opéra” (Éditions Premières Loges, Paris) es una prestigiosa serie de libros que desde hace décadas se publica en Francia acerca de títulos y compositores de ópera. Cada volumen se encarga a un experto y cuenta con la colaboración de una pléyade de otros expertos y críticos, que analizan hasta los más mínimos detalles de las partituras, calificando a su vez los principales registros en estudio y en vivo, y a los mejores intérpretes de los personajes principales.


Como dice la publicidad de esta colección, estas ediciones tienen por propósito “cultivar tu pasión”. Es eso lo que persiguen, especialmente, las monografías dedicadas a los músicos, que llevan por subtítulo “mode d'emploi”, algo así como un “manual”. El más reciente, dedicado a Giacomo Puccini, está al cuidado de Chantal Cazaux, doctora en Musicología, experta en técnica vocal y profesora de la Universidad de Lille, quien, a través de 186 páginas, todas ellas con material fotográfico de gran atractivo, responde preguntas y motiva reflexiones acerca de la naturaleza de la obra pucciniana: ¿fue un músico verista?, ¿qué fueron para él las mujeres?, ¿qué exigencias no pueden eludir sus cantantes y sus directores?


Cazaux avanza sobre cada una de las óperas y analiza tanto la discografía como la videografía, proponiendo además listas de mejores cantantes (40), de mejores directores (40) y de mejores puestas en escena (10). En la publicación, el nombre de la soprano chilena Cristina Gallardo-Domâs aparece numerosas veces e incluye 5 fotografías en las que figura: dos de ellas como Liú de “Turandot”, en la producción del Festival de Salzburgo de 2002, con puesta en escena de David Pountney; dos como Cio Cio San en “Madama Butterfly”, en el Metropolitan de Nueva York en 2006, dirigida por James Levine, y una como “Suor Angelica” en el Teatro Colón de Buenos Aires.


Además, en la lista de los mejores intérpretes puccinianos de la historia, que viaja desde Cesira Ferrani (1863-1943, que estrenó “Manon Lescaut” y “La Boheme”) y Enrico Caruso (1873-1921, que cantó el primer Ramérrez de “La Fanciulla del West) hasta los cantantes más actuales, como Jonas Kaufmann y Ermonela Jaho, Cristina Gallardo-Domâs está destacada como una artista “destinada a Puccini y a sus heroínas líricas obstinadamente frágiles”. Chantal Cazaux recuerda su temprano debut en Santiago como “Butterfly” (1990) y celebra su llegada a la Scala de Milán con “La Rondine” (1993), su Mimí y Liú en Nueva York, su “Manon Lescaut” en Zürich y en Los Angeles, su grabación de “Suor Angelica” (EMI, dirigida por Antonio Pappano) y el registro en vivo de “Turandot”, con Valery Gergiev en el podio y el final compuesto por Luciano Berio, en Salzburgo. En ubicación estelar, la soprano chilena figura entre la soprano rumana Angela Gheorghiu y el tenor alemán-austríaco Jonas Kaufmann (página 148).


Cabe destacar que, durante su carrera, Gallardo-Domâs cantó 8 heroínas puccinianas: Anna, de “Le villi”; Fidelia, de “Edgar”; “Manon Lescaut”; Mimi, de “La Bohème”; “Madama Butterfly”; Magda, de “La Rondine”; “Suor Angelica”, y Liú, de “Turandot”.




jueves, junio 23, 2022

Cristina Gallardo-Domâs realiza clases magistrales

 

La intérprete chilena considera que es importante ayudar a los talentos nacionales a encontrar su estilo. Está en el país desarrollando diversas actividades pedagógicas. Héctor Aravena

El Mercurio


Galardonada con el Premio a la Música Nacional Presidente de la República , la elogiada cantante dará hoy una clase en el Instituto Cultural de Providencia.

Maureen Lennon Zaninovic


En abril, como parte de las actividades de su flamante fundación, Cristina Gallardo-Domâs (1967) participó, en el Teatro Oriente, en la proyección de la ópera “La Bohème”, de Puccini, que ella misma protagonizó en un montaje del legendario cineasta italiano Franco Zeffirelli. En una nueva visita a nuestro país, esta exalumna de la Escuela Moderna de Música (se formó con Ahlke Scheffelt) y de la prestigiosa Juilliard School, en Estados Unidos, se encuentra realizando una serie de clases magistrales para jóvenes talentos.


Ayer fue el turno de la Fundación de Orquestas Juveniles e Infantiles y hoy, a las 11:00 horas, protagonizará otra master class en el Instituto Cultural de Providencia para un grupo de becados de la Fundación Ibáñez-Atkinson. El sábado, en tanto, tendrá actividades pedagógicas en la Biblioteca de Talca.


“Vamos a preparar el repertorio que los cantantes me propongan, analizando si son capaces de abordar un determinado papel, porque un rol no es un reflejo de una aria, y también pensando si los participantes se están preparando para un concurso o para una audición para un teatro, ya sea para una obra sacra, ópera o zarzuela”, comenta la galardonada, en 2021, con el Premio a la Música Nacional Presidente de la República, en la categoría Música Docta. Cristina Gallardo-Domâs, quien, entre otros hitos, abrió la temporada 2006-2007 del Metropolitan Opera House de Nueva York con “Madama Butterfly”, añade que también tendrá actividades en la Región del Maule “porque uno de los objetivos que persigue mi fundación es aportar a la descentralización y ayudar en el camino profesional de jóvenes que están iniciándose en el mundo del canto lírico”.


Para la actividad de hoy, los becados estarán acompañados por Jorge Hevia, destacado pianista repetidor y coach vocal del Municipal de Santiago. “Viene llegando de Alemania, donde participó en las audiciones de cantantes chilenos en Europa. Él tiene un bagaje indiscutible y quiso colaborar desinteresadamente con la Fundación Gallardo-Domâs para esta clase de Providencia”, cuenta la soprano. La artista considera que estas primeras actividades formativas en Chile son fundamentales porque “la caridad empieza por casa” y, también, porque es importante ayudar a los talentos a buscar un norte concreto. “Quizás muchos aspiran a cantar ‘Di quella pira', de ‘El Trovador', de Verdi, pero hay que poner en la balanza si están dadas las condiciones. Hoy, además, el aspecto físico cuenta más que el talento vocal. Muchos directores de escena se están enfocando sobre todo en la parte visual. Puede que tengamos a una serie de figuras atractivas, pero que a corto o mediano plazo se pueden quemar vocalmente”, cierra.

sábado, enero 27, 2018

Cristina Gallardo-Domâs: "Nunca me he sentido querida por Chile"

La soprano chilena, alejada ya de los escenarios de ópera, hoy reside en España, su segunda patria. Desde Madrid, describe cómo es su relación actual con su voz y su carrera, y cómo enfrenta esta nueva etapa. También anuncia el que probablemente sea su último recital en el país

El Mercurio

Estuvo tres años viviendo en Santiago y volvió a partir. Esta soprano chilena, que conquistó los grandes escenarios líricos del mundo y que a pesar de eso no es suficientemente conocida y reconocida en el país, vive hoy en Madrid y, tras dejar los escenarios de ópera, se encuentra hoy dedicada a su familia, a su nueva afición por el bonsái y a llevar música de García Lorca y Manuel de Falla por los caminos de España.

También sigue adelante con la docencia a través de master classes , como jurado de concursos internacionales de canto y haciendo algunas grabaciones, como el reciente álbum "Pontes de Amor", que ya está disponible a través de Spotify.

"Podría ser que entrara en el mundo de la dirección de escena, pero eso está por verse", dice. "Todo lo que hago hoy es muy selectivo, de manera que lo disfruto mucho. Dentro de ello, con la Fundación Cultural de Providencia y en el Teatro Oriente haremos, durante el segundo semestre de este año, un muy especial recital junto al legendario pianista Juan Antonio Álvarez Parejo, gran colaborador de la también legendaria Teresa Berganza, con quien ha sido un gran placer tener la oportunidad de trabajar. Además de este recital, el que seguramente será el último que llegue a realizar en Chile, haremos una jornada completa de mañana y tarde, para jóvenes cantantes líricos y pianistas acompañantes".

-¿Qué siente hoy respecto de Chile? Usted y el país.

"Hay que decir que desgraciadamente nunca me he sentido querida por Chile. Nunca se me han abierto las puertas para que el país me conozca ni como artista y mucho menos en la parte pedagógica, que habría sido lo más accesible en cualquiera de los tiempos de mi carrera internacional, ya que siempre ha habido un espacio abierto para ello. A fin de cuentas, no es de sorprenderse de parte de gente que no tiene ninguna relevancia ni peso. Fueron casi tres décadas de carrera internacional de alto nivel y muy pocos tienen conocimiento de ello. Por fortuna sí he podido sentir el cariño de otros países, en especial de España, del cual además y con mucho orgullo llevo la nacionalidad. Siempre he intentado dar todo por Chile y mi apoyo por los chilenos cuando ha sido preciso, pero eso no ha sido apreciado".

-¿No faltó de parte suya un acercamiento diferente? "

¿Un acercamiento diferente? Eso tiene que venir por ambas partes. Yo no puedo acercarme a Chile de forma distinta de lo que soy, y el problema es que en Chile, supongo que por nuestro carácter, se iguala por abajo. Yo no puedo llegar a Chile a ser una chilena más sino lo que soy. Una chilena que ha querido aportar al país todo el bagaje que ha conseguido para engrandecer la cultura nacional, que aunque parezca extraño también existe. No puedo ser injusta, eso sí, con la Universidad Andrés Bello y, en especial, con la Municipalidad de Providencia y su Fundación Cultural, porque a lo largo de dos décadas, y bajo muy distintos mandatos, se ha interesado en tener mi presencia en Chile. Soy Hija Ilustre de Providencia, lo que me llena de orgullo".

-¿Qué le habría gustado hacer aquí y qué no pudo?

"¡Tantas cosas! Estuve tres años viviendo en Chile por motivos familiares, y durante ese tiempo intenté muchos caminos para hacer algo por los jóvenes cantantes. ¿El resultado? Casi nulo, si exceptuamos el breve apoyo que dio el Teatro del Lago durante la dirección artística de Uli Bader, cuando empezamos un proyecto de formación intensiva para jóvenes cantantes y pianistas acompañantes elaborado por mí como resultado de un campus lírico que nació en España. Desde ahí, casi todas las puertas cerradas, mientras veía derrochar dinero en proyectos sin fundamento y apostando por otros profesionales por el solo hecho de ser extranjeros. Parece que solo eso le da realce al cometido. Intentar hacer algo para que los nuevos talentos pudieran tener posibilidades de formarse y desempeñarse profesionalmente era como pedir un favor tremendo a estas personas, e incluso así no bastaba".

-¿Se ignoraba lo que usted decía o era un tema de recursos económicos?

"En muchos casos, se ignoraba todo porque era mejor apostar por gente del otro lado de la frontera, aunque fueran lejos de inferior calidad. Yo misma infravaloraba mis condiciones contractuales desde el punto de vista económico con tal de que eso no fuera obstáculo".

"Mis hijos son mi mejor ópera en dos actos"

-A pesar de todo esto, ¿está conforme con lo logrado?

"Contemplo mi vida y mi trayectoria profesional con limpio y cómodo descanso. Vivo en la etapa de hacer lo que quiero y llenar los espacios con lo que siempre quise hacer, y que por el torbellino de carrera que llevé no pude concretar, como mi nueva afición por el mundo de los bonsáis; ¡me demorará cuatro años poder dominar este exquisito arte oriental! Estoy satisfecha y conforme en lo que he hecho y del modo en que lo he llevado a cabo, y por qué no decirlo, también con orgullo hasta de los errores que en mis principios pude haber cometido, pero que me enseñaron a tiempo cómo ponerme en vereda y en la línea correcta. Así, llego a la conclusión de que fueron errores positivos, ya que hicieron de mí una persona con mayor caparazón y más y mejores principios".

-Mirando las cosas con perspectiva, ¿qué siente que fue lo que más la ayudó a dar solidez a su carrera?

"Mi familia. Viendo los resultados, llego a la conclusión de que por suerte del destino desde el primer momento de mi vida tuve una formación desde mi hogar con grandes valores y sentido de la responsabilidad y seriedad ante la vida. Esto me permitió luego enfrentar mi crecimiento académico bajo fuertes rigores y disciplina, los que me ayudaron a salir adelante sola como mujer en el crudo mundo del mercado lírico internacional. Esto fue decisivo en el resultado final de la carrera. Mis padres, en la distancia inevitable, porque así es la vida de un cantante, como también mi marido (Justo Garzón) y mis dos hijos (Romina y Esteban), quienes han sido mi mayor y mejor trabajo artístico. Yo suelo decir que mis hijos son mi mejor ópera en dos actos".

-Me imagino que el canto se anida en un lugar profundo en el alma de un cantante lírico. ¿Cómo es hoy su relación íntima con su voz y con el canto?

"De pequeña, dentro del nido familiar, hubo en mi entorno una afición muy marcada por la música clásica, empezando por mi madre, a quien solía acompañar a sus lecciones de canto. Yo siempre me he considerado mejor artista-intérprete que cantante. Hoy, mi relación con la voz y el canto es como la de todo período cíclico de nuestras vidas. La vida es cíclica, como todo lo que pasa a lo largo de nuestra existencia. Mi voz y yo nos seguimos queriendo porque somos una sola pieza. Así, moriremos según nuestras propias evoluciones".

-¿Fue difícil no seguir cantando en producciones de ópera?, ¿lo extraña algunas veces?

"Ya los tiempos de la ópera pasaron y, curiosamente, no la extraño en lo más mínimo. La ópera es muy sacrificada y creo haber cantado todo lo que quería y con un gran reconocimiento internacional. Tampoco le cierro la puerta, pero no con la exigencia de otro tiempo. Pero estoy centrada en recitales y conciertos que me llenan inmensamente y que me resultan más gratificantes que la ópera misma".

-¿Qué recomendación daría a los jóvenes cantantes, a los que recién se inician en esto?

"Recomendación es casi como una palabra al viento, ya que cada uno quiere lo que no tiene y muchas veces lo que no es. Hay que tener un punto muy fuerte de autocrítica y mucho criterio para saber asimilar estas cosas antes de estar receptivo a una recomendación. Cuando uno es joven ante la vida -me refiero a con qué y cómo uno se muestra-, se es muy atrevido y no se toma oído ni a sí mismo en sus limitaciones ni a sus verdaderos atributos. Muchos jóvenes cantantes, por no decir que casi su totalidad, pecan de este síndrome que suele jugarles luego una mala pasada, pues sus proyecciones son fallidas. Es el mal cálculo de sus ambiciones, que muchas veces se ven maquilladas hasta por los mismos profesores que, viendo que no hay material con el que trabajar, a fin de sacar dinero, les hacen crear falsas expectativas a estos jóvenes. O en el caso contrario, tenemos que hay jóvenes con mucho talento y grandes condiciones vocales que no son orientados hacia aspectos críticos a los que seguramente se verán enfrentados. Por eso es fundamental poder formarse con maestros afines a sus condiciones, tanto en lo que respecta a trayectoria profesional como a registro vocal, y no ir de entrada con algunos llamados profesores, que en el mejor de los casos solo tienen un título de cartón en el que se lee Intérprete Superior, y que forman voces sin criterio, de modo generalizado, como quien sigue una receta de cocina. Personas que jamás se han parado en un escenario importante y que desconocen las exigencias que se ponen allí sobre la mesa de operaciones".

¿Ópera para mayores de edad?

-Usted cantó alguna vez en una "Traviata" que en el primer acto tenía a todo el coro desnudo y también en una "Suor Angelica" que ocurría en un manicomio. ¿Qué opina de lo que hoy sucede en el teatro lírico, con lo que hoy de llama "el reinado de los directores de escena"?

"Desde hace décadas sabemos del dominio desmesurado que tienen los directores de escena. En un principio parecía innovador y en muchos casos muy interesante, atractivo tanto para el público más de avanzada como para los artistas líricos. Pero hoy ya rayan en lo trillado y confuso, además de ser un despilfarro económico para los mismos teatros que soportan algunos verdaderos insultos para las obras musicales, que quedan rebajadas visualmente a un nivel sin precedente. De ahí que desde mi posición de integridad como artista no tolere estos agravios, ya que es el cantante quien primero se tiene que ver expuesto en estas producciones que ya no se hacen sino para escandalizar al público y que no permiten siquiera poder llevar a los niños, porque deberían estar sometidas a la censura para ver si puede o no asistir público de todas las edades".

-¿Cree posible que haya una vuelta atrás en esto?

"Es posible, como cualquier cosa, pero no es seguro. Aunque hoy en día la tendencia y los gustos van hacia lo retro. Han vuelto los vinilos, vuelven las máquinas de videojuegos antiguas, etc. Con la ópera eso es más difícil, porque mientras tanto se habrá interrumpido la formación rigurosa de los estilos musicales. Por ejemplo, uno muy delicado como es el belcanto , del cual ya prácticamente no quedan maestros de la vieja escuela que puedan dar la formación estilística fundamental en este tipo de repertorio".

Usted cantó con dos estrellas actuales, cuando ellos estaban recién comenzando. Me refiero a Jonas Kaufmann y Juan Diego Flórez. ¿Cómo recuerda esas experiencias?

"La historia de Jonas Kaufmann fue la más divertida. Fue durante el registro de mi álbum discográfico 'Bel sogno' (2002). En las sesiones de grabación en Múnich, se decidió incorporar la voz del tenor en el interno de la gran aria del primer acto de 'La Traviata', que estaba prevista hacer con el solo de cello en reemplazo del tenor. Se dijo en la reunión que se pretendería buscar un tenor con una buena voz que resolviera la parte sin mucho coste económico. Si lo encontraban mientras grabáramos, bien; y si no, se grabaría más tarde y se acoplaría luego a la grabación. Tocó que sí alcanzó a llegar este joven desconocido. Y como durante mis días de grabación me acompañaba el que fuera uno de mis agentes por aquellos años, fue el golpe de suerte para Kaufmann, que primero lo cautivó por su estupendo físico y luego por su voz. Ahí inmediatamente este agente lo fichó en su roster y lo primero que le consiguió fue hacer juntos -otra vez la casualidad- el Cassio en el 'Otello' (Verdi) en la Ópera La Bastille. Luego de ello, su carrera pasó prontamente al nivel que todos conocemos. Mientras que con Flórez coincidimos en varias ocasiones en teatros, pero no así en producciones. Eso, hasta que grabamos juntos en Milán, bajo la batuta de Riccardo Chailly, el disco "Verdi - Messa Solenne" con la Decca. A quien también viera yo en sus inicios fue a Rolando Villazón, después de la lamentable pérdida del hijo primogénito de un queridísimo colega, Ramón Vargas. Él tuvo que cancelar una 'Traviata' juntos en París, siempre en La Bastille; y siendo todo esto sobre la marcha, no había disponibilidad de buenos tenores a la altura del cast para esa cancelación. Fue así como llegó Rolando y me dejaron a mí la decisión final de mantenerlo o no. Recuerdo bien aquella mañana de ensayo en que llegó Rolando, para todos nosotros un verdadero desconocido. Me lo presentaron con mucha incertidumbre y yo, rompiendo el hielo, dije: 'Nadie me dijo que de quien se trataba era de Mr. Bean', a lo que todos en la sala, incluyendo al mismo Rolando, explotaron de la risa... De verdad, se le parece mucho".

-¿Le gustaría dirigir un teatro de ópera?

"Creo que no se me daría nada mal, pues conozco la ópera desde dentro, tengo un bagaje internacional importante y una muy alta disciplina y constancia en el trabajo, que todos conocen".

-Si fuera así, ¿a qué le daría prioridad? Pensando en un país como el nuestro, por ejemplo.

"Eso lo tengo muy claro, y lo primero es no imponer mis gustos por sobre los intereses de quienes acuden y pagan por ver los espectáculos. Luego tiene que haber otras tres líneas prioritarias: atraer nuevo público, dar oportunidades a los jóvenes talentos chilenos y proyectar el teatro internacionalmente para potenciar la imagen del país a través de la cultura".

domingo, enero 14, 2018

Cristina Gallardo-Domâs, soprano chilena: “En su intento por sobrevivir, la ópera ha rayado sus propios cánones”

La Tercera

Desde España, donde vive y acaba de lanzar un nuevo disco en Spotify, la cantante lírica anuncia un concierto para el 28 de abril en el Teatro Oriente. Alejada de la ópera hace cuatro años, opina del estado actual de las producciones, repasa su abrupta salida de las Semanas Musicales de Frutillar y respalda la gestión de Chambert en el Municipal.

Por Pedro Bahamondes Ch.

La Carmen de Bizet que por estos días sale a escena en Italia entre aplausos y pifias, logra zafar de su fatal destino de hace más de 140 años y, en lugar de ser apuñalada hasta la muerte por un amante despechado, es ella quien toma el revólver para cobrar venganza. Otra suerte corrió la Sor Angélica que Cristina Gallardo-Domâs (1967) interpretó en El Tríptico de Puccini junto a la Deutsche Oper de Berlín en 2006, bajo las órdenes de Katharina Wagner, bisnieta del famoso compositor: si originalmente su personaje estaba condenado a beber el jugo de una planta venenosa para reunirse con su hijo muerto, la cantante lírica chilena tuvo que fingir una sobredosis de pastillas.

“Fue una producción de gran escándalo y abucheo, y de la que podría enumerar varios calificativos, pero ni uno positivo”, dice Gallardo-Domâs al teléfono desde Madrid, España, donde vive. “Hay algunos directores de escena que cambian absolutamente el origen mismo de una obra, prescindiendo del libreto incluso, y hay óperas que se prestan para moverlas en el tiempo y desplazarlas al presente, pero no todas. Dentro de las que sí, hacer algo que no ofenda a la obra en cuestión está siendo cada vez más difícil. Y así como una Carmen no puede dejar de morir, hace poco me topé con una Bohème que ocurría en la Luna. Una locura, es como si perdieran el norte”, agrega.

Tras su paso por Berlín, ese año Gallardo-Domâs fue dirigida por el cineasta británico Anthony Minghella (El paciente inglés) en una versión de Madama Butterfly del Metropolitan Opera House de Nueva York. Y aunque cumplió con el rol, hoy asegura que ya había decidido tomar distancia del género: “La ópera ya la he dejado del todo. Creo que mi aporte y paso por ella cumplió su cometido sobradamente. La última que hice fue la Carmen en el Festival Amazonas de Manaus en 2014”, dice.

¿No volverá a cantar óperas?

No tengo cerrada esa puerta completamente, pero de hacerlo tendría que ser una propuesta que tenga sentido para mí, y hasta ahora no la ha habido. Creo que cogí el último vagón del tren de la gran era de la ópera, de los directores de escena, los grandes cantantes y directores de orquesta, y ya a partir de ese vagón lo que varios vimos fue el cambio de chip rotundo. Eso fue desmotivándome, porque al final quien sube al escenario y da la cara es el cantante, y uno tiene que tener respeto consigo mismo. En su intento por sobrevivir, la ópera ha rayado sus propios cánones. Ya no es la que solía ser.

Retorno solitario

Desde hace un año, cuando se radicó en España, otra clase de proyectos han salido a su encuentro, dice la artista de 50 años. El más reciente lleva por título Pontes de amor, un disco que comenzó a grabar en 2015 junto al sello RDC y en compañía del compositor y pianista gallego Juan Durán, y que hace pocas semanas fue lanzado en Spotify. “Lo que hicimos fue trazar un viaje emocional a través de la música y poesía de compositores como Federico Longas, García Lorca, Eduardo Toldrá, y algunas piezas de Durán. Luego hay una segunda parte con obras de George Gershwin, Camille Saint-Saëns y Bizet. De alguna forma transito por repertorios que he hecho y los que me interesan hoy”, explica la cantante.

Con orquesta o piano, otro de sus nuevos frentes son los recitales en sala que la han hecho girar por España y que el próximo 28 de abril la tendrán nuevamente en Chile, en el Teatro Oriente de Providencia. “Los conciertos tienen una complejidad y exigencia tres veces superior a la de la ópera”, opina. “Ahí ya no tienes entradas y salidas ni tampoco te alternas con otros cantantes. Eres solo tú intentando hacer vibrar al público, pero te dan la posibilidad de elaborar programas y ponerles un título, como los artistas que pintan y firman sus cuadros”, añade.

Al espectáculo que la traerá de regreso a nuestro país, junto al pianista español Juan Antonio Alvarez Parejo -ex colaborador, entre otros, de María Callas-, Gallardo-Domâs lo ha bautizado Esencias de España. Serán 19 obras de autores que van de García Lorca -reescritas por el catalán Miquel Ortega- y Manuel María de los Dolores Falla y Matheu, hasta algunas arias de Carmen. En su paso por Santiago también dará una master class para solistas. “Siempre ha habido un especial vínculo con la Fundación Cultural de Providencia, y esta visita a Chile supone en muchos aspectos una alianza importante y no solo por el concierto, sino porque esta podría ser mi última aparición por allá, pues han sido los únicos que han reconocido mi trayectoria”, dice.

¿Le dolió su salida de las Semanas Musicales de Frutillar en 2017?

Me sorprendió, más bien. Y fíjate que no hubo conversaciones posteriores. Quedó todo ahí, con el tupido velo, pero más no supe. Mi propósito fue hacer algo significativo en cuanto a lo que es y significa este movimiento cultural de tanto arraigo y tradición, pero nunca sentí de parte de ellos una voluntad real de renovarse, y creo que siempre debe haber un punto de renovación. Sobre todo cuando se cumplen 50 años.

¿Cómo ha visto la gestión de Frédéric Chambert en el Municipal?

Valoro lo que ha hecho con el sistema de audiciones para los roles de los cantantes, pero estoy al tanto de que hay choques entre él y su equipo. Al respecto, creo que hay que tener una cosa clara: si nos queremos poner a la vanguardia internacional, hay que regirse bajo ese otro ritmo, pero si queremos vivir en el statu quo de mentalidad y ritmo nacional, entonces ni siquiera nos molestemos en convocar a directores extranjeros como él. Chile debería plantearse hasta qué punto está abierto a una evolución, pero entiendo que, en su caso (el de Chambert), llegar a ese Chile de mentalidad tan arcaica haya levantado polvo dentro del teatro.

Mañana, Plácido Domingo volverá a dar un concierto en Chile tras presentarse el jueves. Ud., que ha cantado junto a él, ¿cómo lo ve hoy?

Domingo siempre estará en los lugares más altos de la historia porque es lo que se ha propuesto. Hace poco leía una entrevista suya en la que decía que si no es cantando, será dirigiendo como terminará sus días. Yo no lo veo necesario. El ha demostrado con creces el artista que es, y aún así la prensa ha dicho que hasta cuándo con Domingo, que para qué haber logrado tal evolución y luego caer tan mal. Con sus variaciones y nuevas tesituras, él sigue siendo el tenor que uno ha escuchado toda la vida. Y lo entiendo, porque mi voz también evolucionó por sí sola en esto de irse metiendo cada vez más en la cuerda de mezzo-soprano. Pero hoy las voces ya no son lo principal, al parecer, y eso a veces derrumba producciones completas como castillos de arena.

domingo, marzo 19, 2017

Cristina Gallardo-Domâs renuncia a Semanas Musicales de Frutillar

El Mercurio

La soprano chilena Cristina Gallardo-Domâs anunció el término de su colaboración como asesora de las Semanas Musicales de Frutillar. Gallardo-Domâs estaba trabajando para el aniversario 50 del evento, en 2018, y dijo que quería presentar algo operático en esa instancia. La soprano indicó que la renuncia se debía a diferencias de criterio con la organización y comunicó al directorio su decisión la semana pasada.


La última vez que estuvo sobre un escenario fue en noviembre del año pasado, en Alicante, cuando junto a la prestigiosa Orquesta de Cadaqués presentó un programa enraizado en piezas de compositores españoles. Después de esa noche, vino un último concierto privado en Canarias junto al piano, aunque sin el vértigo que le ha provocado siempre enfrentar a las siluetas del público sobre la tribuna. Desde entonces, la voz de la soprano chilena Cristina Gallardo-Domâs permaneció muda, pero una decisión de último momento -y que además la tiene por Santiago en estos días- acabará prontamente con esta pausa.

En agosto cumplirá 50 años, y aunque sus cercanos le insistían en que volviera a las pistas, la artista optó por tomarse las cosas con calma. “Recién hoy siento que mi voz se ha asentado en un nuevo registro, uno más central y maduro, y que sin duda me ha dado señales de seguridad. Nunca he sentido nervios al cantar, la verdad, prefiero entrenar mucho, ser disciplinada y cuidarme como sé que debo. Por eso, creo que esta nueva vida tendrá otras oportunidades que jamás creí para mí”, afirma.

El martes 21, Gallardo-Domâs retornará a Madrid, España, junto a su familia. Allá reconoce sentirse “como en casa”: su esposo es español y ella tiene doble nacionalidad. También allí, lejos de su tierra, una de las más reconocidas cantantes líricas del país, y cuya voz ha resonado en Nueva York, Berlín, Múnich, Leipzig, Sao Paulo, y otros rincones del planeta, planeó su retorno a los escenarios luego de cinco años sin protagonizar una ópera, y haciendo lo que mejor le sale.

Lo primero ocurrirá en julio próximo, en el Teatro Maggio Fiorentino, en Italia, cuando asista como jurado y artista al Concurso Coral Leonardo Da Vinci. “Allí no solo me tocará presenciar a algunos de los grupos jóvenes más talentosos, sino que además intervendré en el concierto de cierre junto a un coro canadiense que también está invitado”, cuenta. Para la ocasión entonará algunas arias ya conocidas por ella, de Carmen y La Habanera. “Será algo así como mi reencuentro con el escenario y el público. Estoy muy ansiosa de que llegue pronto ese momento”.

Días después volverá a España, esta vez a Sevilla, para encerrarse unas cuantas semanas en el conocido estudio Reserved Sounds, donde grabará dos discos: uno de canto y piano, y otro de canto y guitarra. “El que está más claro, por ahora, es este último. Será una colaboración con el español José María Gallardo del Rey (1961), uno de los guitarristas más talentosos de hoy y quien además compone”, cuenta. “El repertorio será fundamentalmente español y latinoamericano, con obras de García Lorca y otros”, advierte.

Su agenda no se detendrá. A mediados de este año, ofrecerá también un concierto junto al pianista gallego Juan Durán en el Auditorio de Orense, en España, para el que han escogido interpretar un ciclo de canciones inspiradas en poemas de Gabriela Mistral y Federico García Lorca, además de algunas arias de Carmen y Charlotte. Para 2018, en tanto, acaba de ser confirmada para presentarse en el Palau de la Música de Valencia, también junto a Gallardo del Rey. “Me dan ganas de volver a la ópera, pero no quiero tomar decisiones apresuradas. Lo bueno de tener trayectoria, a estas alturas y en este medio, es que la trayectoria se respeta y difícilmente se olvida. La ingratitud y soberbia las mantengo lo más alejadas que puedo”, aclara.

Estrella fugaz en Frutillar

A mediados de enero del año pasado, a pocos días de la muerte de Flora Inostroza, la gestora y ex presidenta de la Corporación Cultural Semanas Musicales de Frutillar, Gallardo-Domâs fue reclutada para hacerse cargo, junto a la misma institución, de contratar cantantes e instrumentistas internacionales para la versión número 50 del certamen, que se celebrará en enero de 2018.

“Como se trataba de un aniversario importante, presenté un proyecto enfocado en el área de extensión: proponía conciertos al aire libre, acciones para estrechar vínculos con sponsors, embajadas y radios extranjeras para hacer transmisiones en vivo. También la conformación de un comité extraordinario, en vista de que las gestiones de la nueva directiva no avanzaban”, cuenta. “Además, me hice cargo de una antigua tarea que era estrenar una ópera propia, y que por poco encargué al Conservatorio de Boston. Menos mal no llegué a hacerlo. Con todo, además de algunos nombres confirmados, las evasivas fueron tantas que me convencí de que no había ningún empeño en dignificar, contra todo lo dicho por ellos mismos, la labor de Flora Inostroza”, agrega.

Gallardo-Domâs responsabiliza a la nueva administración, presidida por la inglesa Harriet Eeles: “El problema, pienso, es que allí hay muchos capitanes y ningún marinero. El desconocimiento de qué hacer y cómo, es total. Cuando Flora estaba viva hacía todo, y el directorio estuvo ahí por años, cruzado de brazos y casi porque era parte del decorado, no por su rol activo”, opina la soprano. “Considerando además que mi cargo era ad honorem, no consideré justo que se me pidiera redactar informes, cartas de compromiso para los artistas ni tampoco hacerme cargo de asuntos de producción que estaban fuera de mi alcance. Eso ocurre porque los viejos estatutos de Semanas Musicales están más que obsoletos, y es una pena, considerando que no solo se trata de uno de los festivales musicales más importantes del país, sino de Latinoamérica”.

Este lunes recién pasado, Gallardo-Domâs difundió un correo electrónico con el que anunció el término de su colaboración, aludiendo a estas diferencias de criterio con la organización: “Comuniqué qué aspectos me parecían positivos y cuáles no, así como mi visión de lo que debería comenzar a efectuarse para el gran aniversario, razonamientos que quedaron plasmados en un extenso informe, así como la urgencia de acciones inmediatas y respuestas a los sponsors, entre otros. Sin embargo, estos no tuvieron acogida (…). Por lo tanto, y sintiendo que no hay cabida para nuevos criterios, decidí poner fin a mis funciones”, se lee en el comunicado.

Su repentina salida reforzó su idea de retornar definitivamente a Madrid, a seguir con sus proyectos. “Me vi envuelta en estos meses en una atmósfera de tanta soberbia, que preferí precipitar lo que ya tenía planeado”, dice. “Allá retomaré mi carrera, me reuniré con mi familia y toda esa escena en la que me quiero desenvolver por ahora. El resto ni siquiera lo he pensado”, agrega.

domingo, marzo 03, 2013

Cristina Gallardo-Domâs puertas adentro


El Mercurio

Aterrizó en Chile casi por accidente. A su marido lo trasladaron a Brasil y decidieron que era mejor que la familia se instalara en Santiago. Aquí espera dedicarse a la docencia y seguir cantando mientras intenta acostumbrarse a su vida de chilena.  

Por Claudio Gaete. Fotos Carla Dannemann.

El domingo 17 de febrero llegó extenuada a Santiago. Venía del sur, de Frutillar, donde el viernes 15 participó en una charla de más de dos horas. Al día siguiente dio un recital en el Teatro del Lago, extenso y exigente. Una de las primeras cosas que hizo cuando puso un pie en su nueva casa fue ir al supermercado.

-No tenía nada y necesitaba comprar al menos algo para el desayuno, dice Cristina Gallardo-Domâs en su casa aún a medio armar, con muchas cajas en la bodega esperando para ser desempacadas.

Ese lunes 18 sus dos hijos, Romina, de casi 17, y Esteban, de 8, entraron al colegio Nido de Águilas a comenzar su nueva vida en Chile.

Y ella también. Han pasado más de 20 años desde que dejara el país. En 1991 partió a realizar un máster en la Juilliard School de Nueva York y protagonizó una destacada carrera operística que la llevó a ser catalogada como una de las mejores sopranos de los últimos 20 años. Logró triunfar en los cuatro teatros más prestigiosos del mundo: Covent Garden de Londres, Metropolitan de Nueva York, Opera Estatal de Viena y la Scala de Milán. Ganó el premio Laurence Olivier por su interpretación de Madama Butterfly y protagonizó la noche inaugural de la temporada 2006-2007 del Metropolitan con el mismo rol, en una producción del fallecido director Anthony Minghella, que fue transmitida en vivo por toda la ciudad y que la elevó a la cúspide de su carrera.

Cuando se fue, recuerda, "lo hice con el chip de no volver luego que me había dado un año de adaptación afuera cuando hice el máster. Quería ver si mi carrera despegaba y me fui quedando afuera, cada vez más lejos".

Ahora está de vuelta, pero no se atreve a decir si es para siempre. Instalada en España desde hace varios años (primero en las Islas Canarias y más recientemente en Valencia), su carrera está en una etapa de menos frenetismo y de evolución vocal. Sus presentaciones han disminuido pero no piensa en el retiro. Su sueño es terminar el ciclo de las heroínas de Puccini interpretando a Tosca, rol que nunca ha hecho en escena. Pero asegura que su voz está dando un giro hacia una mezzo lírica y por el momento tiene pensado cantar el rol titular de Carmen en Manaos. Y para el próximo año espera estrenar una cantata con poemas de Gabriela Mistral, con motivo de los 125 años de su nacimiento, compuesta para ella por el español Juan Durán.

Está casada con el abogado español Justo Garzón, quien trabaja para la empresa Iberdrola, gigante energético español. Dicha firma compró una planta en Brasil donde Garzón fue destinado. "Al principio Justo se pasaba una semana en Brasil y tres en España. Luego lo de Brasil fue creciendo y se tenía que ir por más tiempo y el traslado se vio inminente. Después nos dimos cuenta de que su trabajo allá implicaba estar viajando permanentemente entre Rio, Sao Paulo, Brasilia y Campinas, o sea que al final no lo íbamos a ver igual. Y yo le dije: 'Mira, me encanta la caipirinha, pero ¿por qué mejor no nos vamos a Chile?'".

Y aquí está, con sus dos hijos y su esposo viajando permanentemente entre ambos países. Afirma que aún se siente en transición. "Es bonito estar acá, pero he tenido un aterrizaje forzoso y estoy en vías de ubicarme. Tengo a mis papás aquí, a mis amigos más cercanos y eso me reconforta, pero estaré feliz cuando vea a mis hijos felices", sostiene.

Para los niños el cambio no ha sido fácil. Con muchas mudanzas a cuestas, para ellos, tal como dice Cristina, esto no es un volver a Chile sino un ir a Chile.

-Si bien yo he viajado permanentemente a Chile, creo que en dos ocasiones he venido con los niños. Para la mayor sigue siendo un poco más difícil porque su relación con el país, aunque tiene la nacionalidad chilena, es distinta. Ella venía a ver a sus abuelos y ahora encontrarse viviendo acá es raro. Siempre ha tenido sus miras puestas en estudiar en Inglaterra o Estados Unidos.

Para Esteban el proceso ha sido diferente. "Él tiene mejor disposición, es muy comunicativo y rápidamente hace amistades. A los tres días de estar en el colegio ya fue invitado a un cumpleaños", asegura.

Y Romina, ¿qué quiere estudiar?

Ahí estamos viendo. Ella tiene facilidades con el diseño, la creatividad, pero anda con la mente volando, no sabe bien. Además tenemos unos pequeños conflictos madre-hija, como que no nos entendemos. Yo le digo que me formé en Chile, me titulé y mi siguiente paso fue ir a Juilliard a un máster. Que tenía las cosas más esquematizadas y creo que es el mejor camino que me ha podido pasar en la vida. Pero hoy no, las nuevas generaciones todo lo ven fuera. En Europa es fácil ese planteamiento porque los países están todos tan cerca, pero eso no cuaja aquí. Romina sigue manteniendo ese trazo porque creció así, tiene esa mentalidad, me voy fuera, hago esto y veo lo que se me da mejor. A mí manejándola a tanta distancia se me hace cuesta arriba. Ella me dice, 'mamá, lo que pasa es que tú me quieres tener a tu lado, no me quieres perder de vista'. Y yo le digo, lógico que no quiero perderte de vista.

¿Ella tiene aptitudes para el canto?

-Los dos me han salido con aptitudes para el canto. Lo que pasa es que Romina no se ha querido manifestar ante ello. Y le doy razón. Nunca los he querido forzar a seguir mis pasos, porque yo de lo que he vivido de carrera no se la doy a nadie, todo el sacrificio que por sí conlleva desplazarse, alejarse de todo tipo de vínculo, familiares, amistades, sentimentales, porque la carrera te lleva de un sitio a otro. Y después súmale que para un cantante si se resfría no hay vuelta de página, no puedes salir a escena.

Violeta embarazada

Gallardo-Domâs sabe los sacrificios que conlleva su carrera, pese a los aplausos, los vítores y las alabanzas. En una ocasión cantó Violeta, de La Traviata con ocho meses de embarazo. Dicho rol lo cantó más de 200 veces en su carrera y por muchos críticos y el público fue considerada una de las mejores intérpretes. Aquella ocasión fue en Venecia. Alternaba el rol con la soprano rumana Angela Gheorghiu y cuenta que el asistente de producción, un argentino, la detuvo y le dijo: "Pero, ¿por qué no te has quedado en casa? ¡Mira esa barriga!".

-A lo mejor tenía razón, pero yo sentía que podía cantar. La verdad es que mis dos embarazos fueron ideales. Nunca supe lo que eran las náuseas, los vómitos, y después tuve unos períodos de lactancia que hasta el día de hoy los pediatras no dan crédito con la actividad tan plena que llevaba cuando es normal que la leche materna se corte. A mí me hacía el efecto contrario, era peor que las vacas lecheras suizas, dejaba los trajes empapados, por más que me ponía protecciones. Yo me llevaba los niños conmigo al teatro y les daba pecho entre función y función, en las pausas, en los intervalos. Lo hice por períodos largos. A la Romi hasta los 10 meses y Esteban a los 11. Además, con toda esta producción podía almacenar leche y cada uno quedó con un mes más de abastecimiento. A Romina se la corté porque tenía que ir a Japón a hacer una Traviata y mi madre se quedó con ella en Alemania, suministrada con leche por un mes. Con Esteban pasó que tenía muchos compromisos y ya no podía ser más esclava de la leche. Ahora los niños tienen una salud a prueba de todo, para lo único que van al médico es para las vacunas. Valió la pena tanto sacrificio.

Pero hay costos que se deben pagar por esta carrera. Cristina no pudo gozar como toda madre de ver a su hija dar sus primeros pasos. Fue a mediados de los años '90 y en aquel entonces, vivía en Colonia, Alemania, con su primer marido. Fue llamada por el insigne director de orquesta Antonio Pappano a hacer una grabación de estudio a Londres de Il Trittico, de Giacomo Puccini en 1996. Esta es una obra compuesta de tres óperas de un acto cada una, entre las cuales está Suor Angelica, con la cual Gallardo-Domâs cosechó uno de los principales éxitos de su carrera. Es la historia de una mujer que es enviada a un convento por su familia, la cual se siente deshonrada porque tuvo un hijo fuera del matrimonio.

-Fue de las pocas veces que viajé sin ella. Me fui sola porque eran cinco días de grabación demasiado intensos y no se justificaba que me la llevara. La forma de grabar es tramo por tramo. A veces toca que un día tu voz está a full y las hormonas están en su nivel más alto y la voz que quiere seguir cantando, pero se acaba la sesión. Un día me tocó grabar la escena en que la tía Principessa, quien la mandó castigada al convento, le comunica a Suor Angelica que su hijo ha muerto. Y cuando volví por la noche me dicen que Romina empezó a caminar. Yo, me quedé con un "oh", en silencio, en una especie de vacío.

Con Esteban no le pasó lo mismo y pudo estar con él cuando dio sus primeros pasos.

Luego de la escena antes descrita, la protagonista canta una de las arias más hermosas y tristes compuestas por Puccini, "Senza mamma", donde Suor Angelica se lamenta porque su hijo no murió en sus brazos.

A principios de enero de este año, la prestigiosa revista británica Gramophone -creada en 1923 y una de las más respetadas en el género de música clásica- realizó una elección de la mejor grabación de todos los tiempos de cada una de las obras de Puccini. Cuando le tocó el turno de revisar Suor Angelica eligió la versión de Cristina Gallardo-Domâs como la mejor.

Al explicar el porqué de su elección, Gramophone dijo lo siguiente: "Incluso más notable es el canto de la joven soprano chilena Cristina Gallardo-Domâs como Suor Angelica. La suya es una Angelica más joven y vulnerable de lo usual. Su sutileza vocal y su imponente técnica van de la mano con un completo y maduro retrato de la agonía de la monja, su enfrentamiento con su tía así como el dolor ante la muerte de su hijo. Sus dinámicos tonos traen pianísimos de una delicadeza que deja sin aliento".

Dicho rol la puso en aprietos en otra ocasión pero logró salir airosa. Esta vez fue en Amsterdam, en un concierto transmitido en vivo por televisión el 25 de diciembre de 1999 con la Orquesta Real del Concertgebouw dirigida por el maestro italiano Riccardo Chailly.

-Yo me quedé sin voz. Caí enferma con el bendito aire acondicionado de la sala. Di los primeros tres conciertos y había un día en que no se daba concierto, pero había ensayo general para la grabación del 25 de diciembre que iba en vivo para todo el país. En ese ensayo general yo tuve nada más que acto de presencia, no podía cantar, si cantaba sabía que no iba a tener voz para el concierto. Riccardo Chailly estaba atacado. Finalmente, el día de la función todo salió muy bien y fue un gran éxito.

De todos los años que estuvo Riccardo Chailly al mando del Concertgebouw, entre 1988 y 2004, se hizo una edición especial con lo mejor que había hecho en esa sala. Y resultó ser precisamente aquella grabación de Suor Angelica.

¿Cómo supera esa presión y los nervios?

-Esa es una parte que nunca he querido saber porque si me pongo a pensar la verdad es que creo que no saldría no más. Imagínate que ahí estás absolutamente expuesta. Además que siempre me toca con estas obras de heroínas donde no tengo por donde pasar piola, tengo que estar involucrada, comprometida. A mí siempre me ha gustado trabajar mucho en la interpretación. La ópera es un teatro cantado y el teatro es interpretación y tiene que existir eso también, no hay que dejarlo al amén de la música. Tú tienes que crear el personaje para que después la parte musical tenga más lógica y una intensidad mayor.

¿Hay alguna herramienta que le ayude a sacarse el personaje de encima?

Sí. Siendo alguien a quien le gusta tanto la familia me enfocaba en los niños, en sus necesidades, las actividades del colegio. Además, me encanta la computación, la informática y desde hace algún tiempo empecé a meterme más en la pintura y ahora pinto.

Desmayo en escena

Algunos de esos cuadros cuelgan en las paredes de su casa. Junto con muchas fotografías y recuerdos. Hay un bosquejo de la escena tercera de La Bohème que interpretó en La Scala y que tiene una dedicatoria de Franco Zeffirelli. También un póster en tamaño gigante que inundó el metro y las calles de Nueva York en septiembre de 2006 donde ella aparece como Madama Butterfly, en la producción de Anthony Minghella, quien la llamó para encarnar la heroína luego de verla en Londres con gran éxito.

El 25 de septiembre de ese año, el Metropolitan Opera House inauguró su temporada por primera vez con una alfombra roja y con el desfile de múltiples personalidades de la lírica y el cine. Esa noche estuvieron Susan Sarandon, Sean Connery, Meg Ryan, Sydney Pollack, David Bowie, Jude Low, Naomi Watts, Salman Rushdie, entre varios más.

Al terminar el primer acto, Susan Sarandon le comentó a sus amigos: "Ella es realmente increíble".

Al final de la noche, la chilena salió sola al escenario y recibió una ovación de pie de los más de 3.600 invitados al teatro.

Ese año debía interpretar 14 funciones de Butterfly. A fines de octubre le tocaba la última, pero no se sentía muy bien.

Terminé tan enferma con una gripe muy fuerte así que tuve que cancelar. Pero Minghella volvía a Nueva York a ver la última función y me pidió que la hiciera igual. Lo hice, pero me desmayé al final del segundo acto, en escena, tenía cerca de 40 grados de fiebre. Fue poco antes del coro a boca cerrada. Mi cabeza ya no me respondía, funcionaba en automático. Hasta en el dúo de las flores poco podía participar de la escena porque me agarraba de cualquier elemento físico que me encontraba en el camino y cuando llegamos a la posición final, me caía en brazos de la Suzuki. Ella me aguantó y siguió ahí hecha hielo, luego vino el coro a boca cerrada y yo recuperé el conocimiento cuando estaba en urgencia con el traje de la Butterfly. Eso de desmayarme en escena fue algo tan único, tenía una sensación de que no había abandonado el escenario y yo tenía que volver al Met a hacer una serie de Bohème en febrero del 2007. Pero le había cogido fobia al escenario y no quería hacerlo. Me costó por lo menos dos días entrar al teatro. No sé, algo pasaba. Hasta que de a poco empecé a ir y una vez adentro estaba en la parte donde se hacía el ensayo, pero no quería subir al escenario. Me acuerdo que llegó mi agente y era el día de función y me dijo, ¿pisaste el escenario? y yo le dije que no. "Pero tienes que tener una toma de contacto después de todo lo que te ha pasado", me dijo. "No es fácil". Y yo decía que no iba a entrar al escenario. "¡Pero es que ya está por empezar la función!", gritaba él y yo le decía que iba a entrar cuando me llamen. Fue como que me automaticé, y sin saber cómo iba a reaccionar, sentía que tenía que hacerlo de ese modo. Me llamaron, y empezó la función y cuando se abrió la puerta para que entrara Mimí, yo tenía la visión de cuando dejé la escena en Butterfly. Era una cuestión sicológica. Esa fue la única vez que he tenido ese pánico escénico.

Su objetivo ahora es dedicarle más espacio a la pedagogía. Ya lo hizo en Valencia donde participó en el Centro de Perfeccionamiento realizando masterclass. Volverá a hacerlo el próximo año. También enseñó en la universidad de Palmas de Gran Canaria, donde existe un aula que lleva su nombre.

-Siento que a nivel de aula consigo comunicarme con los alumnos y eso es realmente un plus, porque siempre he creído que la relación maestro y alumno tiene que ser muy personalizada.

Asegura que en Latinoamérica existe una brecha entre lo que se enseña en el conservatorio y el eslabón profesional. "No se enseña cómo entrar a los teatros, hacer una carrera. En el Teatro del Lago, que se está dando a conocer bastante rápido en Europa, es el único donde tienen interés en la formación y educación en las artes. En mi primer encuentro con ellos hablamos del tema y de inmediato se interesaron en hacer un curso. Se lanzará el próximo año y se llamará Campus Lírico, donde trabajaremos intensivamente en la formación vocal y en el repertorio sostiene entusiasmada.

¿Y cómo la ha recibido la gente en la calle?

Yo entiendo que para muchos que no son de la élite de la ópera mi nombre es muy desconocido, pero me han reconocido en algunas ocasiones. Una vez estaba en una multitienda comprando las camas y las cosas para la casa. De repente me di cuenta de que la persona que me atendía me hablaba muy directamente, con un trato más personal. Y de repente me dice "señora Cristina". Yo dije de dónde sabe mi nombre si no le he pasado ni tarjeta ni nada y resultó ser una fan de la opera. También me pasó una cosa muy simpática en el Da Carla. Se me acerca uno de los mozos y me dice: "Con el permiso de los señores". Yo estaba con mi marido y un ejecutivo del Teatro del Lago. "Para la señora Cristina", y me pasa una flor. Yo pensé que había pasado piola porque ni siquiera había hecho yo la reserva. Además me dio una serenata de canciones italianas en medio del restaurante. Me han pasado cosas entrañables, bonitas, cosas que me han sorprendido.

¿Qué piensa del momento que vive el país?

De mis amigos que han venido a Chile, el comentario que me llega es: qué precioso tu país y luego, un país de contrastes. Ahora, cuando me vengo a vivir y tienes que lidiar con una serie de cosas, estoy de acuerdo con ellos. Chile es un país de contrastes. En algunos ámbitos ha avanzado mucho, está muy a la vanguardia, pero en otras cosas primarias se han quedado en el tiempo. No sabes lo que me ha costado hacer los trámites para nacionalizar a mi hijo chileno. Los tramites que hay que hacer, es una cosa increíble. Toda la gente a nivel diplomático me aconsejaba que lo hiciera a través del consulado porque el trato sería más personalizado aunque tardaría un poco más. El tiempo no me lo permitió, y lo he estado intentado aquí. No te digo los palos de ciego que he dado buscando una oficina del Registro Civil, de una comuna a otra, hasta que por fin llegué a una donde me dijeron que tenía que ir a la de Huérfanos porque es la única que tiene extranjería. Y yo pegándome unas colas desde las siete de la mañana para llegar a la ventanilla y que me dijeran que no me pueden hacer el trámite.

Usted estudió en el colegio Carmela Carvajal, que fue uno de los que dio la pelea más dura el año 2011. ¿Seguía el desarrollo de esa noticia?

Sí, claro. Y no me sorprendía, porque desde la época en que yo estaba dentro del Carmela, como buena mujer, tenaz, dura, reclamaba por mis derechos. Fíjate que habría querido que mi hija se hubiera repetido el plato en el Carmela. Ella me dio por loca y me dijo que se quería ir a estudiar fuera, y yo le dije, mira, si no fuera porque estás en la última etapa te habría puesto en el Carmela. Tengo buen recuerdo. Allá fue donde me rompieron el cascarón y me metieron en el conservatorio. Mi profesor de Música de entonces y mi madre me metieron en el coro. Ahí rápidamente el profesor del coro me dice: ¿tú no has pensado en estudiar canto lírico? Mi padre decía que el canto era un hobby y la edad me jugaba en contra. Yo ya tenía una voz impostada cuando tenía 12 años y debía tener 17, cuando el proceso biológico ya estuviera asentado. Pero me pusieron en la Escuela Moderna de Música. Allí estaba la señora Elena Waiss, una mujer única, muy exigente. Cuando me entrevistó me dijo que yo era como los niños que sueñan con ser bomberos para apagar grandes incendios. Yo le dije que no le entendía lo que me decía y ella me respondió que yo quería ser una gran cantante de ópera. Yo le dije: bueno, mi sueño es llegar a La Scala. Nada más.

lunes, julio 02, 2012

Cristina Gallardo-Domâs: "Mi vida era una locura que me llegó a tener enajenada"

El Mercurio


Dice que se arrepiente de haber convertido su existencia en un ir y venir de escenarios y hoteles. La soprano chilena -de vuelta al país para encarnar a Matilde Urrutia en la ópera "Il Postino" junto a Plácido Domingo- hoy está volcada a recuperarse a sí misma. Juan Antonio Muñoz H.  

Cristina volvió a estar morena y crespa. Casi afro. "Sí, me cansé de lidiar. Tengo que asumir que soy crespa. Uno siempre sueña con ser lo que no es o tener lo que no tiene. Yo tiré la esponja. Además, esto de alisarse y alisarse es una tortura eterna. Me he recuperado a mí misma", dice con una sonrisa enorme y con los ojos brillantes casi saliéndose de las órbitas. Un rostro de felicidad que casi nunca se le vio mientras triunfaba en Milán, Londres, París y Nueva York. Su carrera sin duda no termina, pero sí está en una meseta de tranquilidad: "Escojo lo que me conviene y lo que puedo hacer. Mi voz continúa desarrollándose y con eso descubro nuevas posibilidades. Pero hoy lo que más me interesa es mi propia vida".

-¿El cambio de residencia de Palmas de Gran Canaria a Valencia ayudó en eso?
"Absolutamente, aunque extraño a mis amigos, con los que mantengo un estrecho contacto. Mis hijos -Romina (casi 16) y Esteban (8)- se han adaptado bien y yo misma me he podido dedicar a mis cosas. Para los niños en estas edades es importantísimo tener a su madre o a su padre cerca. Piensa que hubo años en los que llegué a estar seis meses seguidos fuera de casa. Mi marido (el abogado Justo Garzón) hoy viaja mucho fuera de España y en otra época eso lo hice yo. También es una manera de compensar; yo tuve mi momento y ahora él tiene el suyo. En serio, Justo cedió un buen rato...".

-Hablas de "cosas mías", ¿cuáles son esas cosas?
"La pintura. Me he dedicado a la pintura abstracta; tengo mi casa llena de cuadros. Partí como autodidacta y también he tomado clases. Romina me insiste en que debo hacer una exposición. Me gusta mucho la pintura contemporánea y mi fuerte es el uso del color, de los contrastes. También la pedagogía. He estado haciendo algunas master classes y cursos de perfeccionamiento; por ejemplo, el año pasado fue a España un grupo de cantantes chilenos para un concierto en la embajada y yo los preparé durante una semana completa".

-¿Y los problemas de tu cuello que te impidieron cantar?
"Mientras no le dé la paliza, mi cuello está bien. Tuve que decidir entre una intervención quirúrgica de altísimo riesgo o cambiar de vida. Opté por lo segundo, y eso partía por no excederse en el trabajo. Un problema serio eran los escenarios inclinados, que ahora se usan en todas partes, porque obligan a un esfuerzo enorme. El clima de Valencia ha sido estupendo para mi cuello".

-¿Extrañas algo de esa vida que llevabas?
"Nada. No era vida, eso. Era una locura que me llegó a tener enajenada".

-¿Te arrepientes de haberla llevado?
"Sí, me arrepiento. Habría querido llevar el ritmo de trabajo que tengo hoy desde el principio. Lo único que uno gana es estrés y angustia. No hay tiempo para pensar qué repertorio es el más conveniente y tampoco hay descanso para las cuerdas vocales. Quiéralo uno o no, el cansancio se va notando. Y el público y los teatros no lo entienden: 'Ya no está como antes'. Un ritmo como el de ahora me ha hecho bien hasta para la mente".

-¿Qué le recomendarías a un cantante joven que emprende esto de lidiar con teatros y agentes?
"Ufff... El camino no es fácil. Hay que tener mucho cuidado con los agentes, que pueden llegar a ser como visitantes médicos que muestran al mundo el 'nuevo milagrito'.... Hay otros que son agentes y profesores de canto... y que parece que aprendieron canto en algún cursillo... Hay agentes que te llenan la cabeza de pajaritos y que te ofrecen el estrellato. Uno a veces cree que puede contener eso, y la verdad es que es muy difícil por inteligente que se sea. Las peleas con los agentes son peores a veces que los divorcios, porque las partes funden al otro en imagen y credibilidad. Y esto es recíproco".

-¿Incentivas a tus hijos a seguir una carrera musical?
"No. Si de ellos surge, pues bien. Allá ellos. Realmente, la única satisfacción real que tiene hacer una carrera internacional fuerte como la mía es el aplauso del público, que sí es algo maravilloso. Pero es muy duro constatar que no es la reacción favorable del público hacia ti la condicionante para que se mueva bien una carrera. Hay dudosos criterios y situaciones que se mezclan".

-¿Echas de menos Chile?
"Sí. Por cierto, mi familia, que es muy pequeña. Y también ¡la comida! Los sabores de Chile. En otras partes están todos los ingredientes, pero no es lo mismo que comerlos aquí. Por ejemplo, ahora mismo estoy probando una crema de choclos exquisita (restaurante Mirasoles, en calle Tenderini) y hace años que no probaba una. Es como la de mi mamá. Ni los vinos se salvan, porque si bien llegan a Europa parece que llegan allá medio mareados porque el sabor no es el mismo que el de aquí, aunque sea la misma etiqueta".

-¿Qué no te gusta del Chile de hoy?
"Mmmm... Me fui hace 22 años... No me gusta nada la nueva ley de alcoholes. Yo ahora resolví no manejar aquí, pero qué fome tener que tomar algo sola... Lo mismo cuando en España se pusieron terribles con el tabaco. Creo que es un atentado a la libertad de expresión y se atenta contra la privacidad de la población. Uno debe actuar como un adulto responsable y ya; siempre habrá quienes se pasen de la raya. Además, no se tiene en cuenta la crisis; sé que en Chile muchos restaurantes tienen problemas económicos con esto de la disminución del expendio de alcohol. Este tipo de leyes hace las cosas más difíciles a la gente".

-Tu abuela se murió recientemente...
"Era mi mayor fan. Estuvo cerca de mí toda la vida. Pero ella llegó a un punto de vida al que me tengo prohibido llegar. Ella tuvo la suerte de tener a su hijo (mi papá), cuidándola hasta el último segundo, lo que es una maravilla. Los niños de hoy son distintos y con esto de la independencia se olvidan rápido de los mayores. No me gustaría que mis hijos se llevaran peleando... '¡Encárgate tú de la vieja ahora....!'. Mientras yo esté con mis cinco sentidos, ni un problema. Después, 'mejor muerta que sencilla', como dice la canción".