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viernes, junio 02, 2023

Pedro Messone fue una de las principales voces del folclor nacional

El cantante participó en seis ocasiones en la competencia del Festival de Viña del Mar, triunfando en dos oportunidades. También fue jurado y estuvo en el show . VIVIANA MORALES



El Mercurio

 El intérprete, quien popularizó icónicas canciones como “El solitario”, “El corralero”, “La tejedora” y “Pa' mar adentro”, falleció ayer a los 83 años. Además, hizo cine y teatro musical.

MARIO VALLE y RAIMUNDO FLORES

Fue uno de los impulsores en el país a comienzos de los años 60 del Neofolclor, movimiento musical que dio un giro al folclor nacional tradicional con innovadoras armonías y la introducción de varios instrumentos en las composiciones. Pedro Messone, quien desarrolló una carrera artística de más de seis décadas, murió en la madrugada de ayer a los 83 años, en el Hospital del Salvador, por complicaciones derivadas de una neumonía.


José Alfredo Fuentes, quien lo conoció al iniciar su carrera artística, fue muy cercano a Messone. Incluso, el miércoles último lo visitó junto a Wildo en el hogar en que ahora residía. “Tuve la oportunidad de estar con él, hacerle cariño y tomar sus manos. Por suerte, me despedí de buena manera”, dice, emocionado, y recuerda que fuera del gusto que los unía por la música, también era por el fútbol, e integraron una liga.


Messone nació en Temuco, pero siendo muy pequeño se fue a vivir con su familia por el traslado del trabajo de su padre a Valparaíso. Allí conoció a Luis “Chino” Urquidi, con quien los unía su pasión por la música. Fue así como crearon en 1962 el grupo Los Cuatro Cuartos, junto a Fernando Torti, Raúl Morales y Willy Bascuñán. Luego fue parte de los conjuntos Los de Las Condes y Los Paulos. Y a fines de 1966 decide iniciar una carrera como solista.


Grabó a compositores como Rolando Alarcón, Víctor Jara —fue el primero en llevar al disco “El cigarrito”— y Violeta Parra, con quien los medios de la época señalaban que habría tenido un romance, lo cual él, años después, desmintió y precisó que solo fueron muy buenos amigos.


En ese entonces, el director Eugenio Guzmán lo llamó para participar en “La pérgola de las flores”, que se había estrenado en 1960, y dado su éxito, tendría una nueva puesta en escena. Incluso, Messone realizó con esa obra una gira por México. Posteriormente, estuvo en otros montajes de este musical e incluso en la versión para televisión que se hizo en 1975, siempre en el papel de Tomasito, el campesino galán de esta producción. Además, en 1972 protagonizó otro musical, “Javiera y su fantasma”, junto a Silvia Piñeiro y Emilio Gaete.


El cantante también incursionó en el cine y realizó cuatro películas: “Tierra quemada” (1968), “Ayúdeme, usted compadre” (1968), “Volver” (1969) y “El afuerino” (1971).


El Festival de Viña del Mar fue testigo de varios de sus éxitos al participar en el show, como jurado y en la competencia. En 1965, junto a Los de Las Condes, obtuvo el segundo lugar con “El corralero”, de Sergio Sauvalle; un año después, el primer puesto con “La burrerita de Quillagua”, de Sofanor Tobar, junto a Los Paulos. En 1967 logra el tercer lugar con “Niña, sube a la lancha”, de Rolando Alarcón, y en 1982 triunfa con “La tejedora”, de Sandra Ramírez. En 1987 se presentó con el tema “Mi niña y yo”, de Juan Castillo, y en 2000, con “La tejedora”, fue parte de una versión del certamen con las mejores canciones ganadoras.


En 2018 obtuvo el Premio Nacional de Música Folclórica. Antes, en 1992, quiso incursionar en la política, siendo candidato por la UDI a alcalde de Buin, sin lograrlo.


En 2008, Messone había superado un cáncer, y tras recuperarse siguió con sus presentaciones como el show “Si vas para Chile”, y en 2020 grabó a la distancia, por la pandemia, junto a varios cantantes contemporáneos el tema “Volver a empezar”.


Fueron ayer varias las muestras de pesar tras su deceso. Rodrigo Salinas, presidente de la SCD, manifestó: “Su extraordinaria voz y talento son inmortales”.


Alberto Plaza señaló: “Ha partido un grande, gracias por tanto”.


Según José Alfredo Fuentes, “deja un legado muy importante en la música folclórica. Logró acercarla a la gente común y corriente, que a lo mejor estaba más acostumbrada a escuchar pop, rock o baladas”. Añadió que “Pedro era de los artistas más solicitados y queridos”, lo que atribuye a su buena pinta y simpatía.


Ginette Acevedo destacó que “el legado que deja es su voz maravillosa, sus puestas en escena con un carisma increíble. No hay nadie que se acerque a esa calidez que él tenía para cantar temas tan emblemáticos”.


Para Luis Jara, fue “una de las voces más representativas del neofolclor chileno” y dijo que es una triste pérdida para el patrimonio cultural.


Amante de la chilenidad, en 2005 Messone decía a “El Mercurio”: “Hay que ir a impregnarse de chilenidad en las fondas, porque ahí se ve el pueblo mismo. Hay que recorrerlas, una tras otra; algunas son más entretenidas que otras, pero hay que hacerlo, porque son parte de la historia de Chile”.

lunes, agosto 13, 2012

Pedro Messone comienza la celebración de sus 50 años de trayectoria

El Mercurio


Una de las grandes voces locales cumple este mes medio siglo desde que junto a Los Cuatro Cuartos grabó su primer disco. Como intérprete de "El corralero", figura frecuente del Festival de Viña y parte de la gestación del neofolklore, repasa sus momentos clave a través de tres canciones.  

Diego Rammsy S.

En agosto de 1962 Pedro Messone, de 23 años, grabó su primer disco junto a Los Cuatro Cuartos. Luego participó de Los de Las Condes (1964-65), Los Paulos (1965-66) y como solista se acompañó de Los Pampanitos. Frecuente participante de la competencia folclórica del Festival de Viña -incluso en la versión del 2000, donde compitieron las 10 canciones más famosas, cinco de ellas las había presentado Messone como intérprete-, también destacó como actor de cine y teatro ("La pérgola de las flores").

Su celebración de 50 años de trayectoria comenzó en El Festival de la Patagonia que terminó ayer en Punta Arenas, donde se hizo un homenaje a la canción "El ovejero", y se extenderá durante todo el resto del año con diversas presentaciones a lo largo del país. Su carrera celebra a uno de los intérpretes más destacados del catálogo de autores nacionales, un intérprete que convirtió en emblemas temas del cancionero local.

 "Volver a los 17"

"Violeta fue un ángel de la música. Éramos muy amigos, la quería mucho", dice Messone sobre la emblemática autora chilena, a quien conoció en 1964. El cantante aún recuerda el episodio que inspiró a la cantautora escribir una de sus más recordadas obras. Messone, Parra y otros músicos viajaban de Puerto Natales a Porvenir en una micro que atravesaba la Patagonia. "Hicimos que el chofer se detuviera, porque queríamos tocar el estrecho. Nos bajamos todos, recogíamos conchitas y cuanta cosa había como recuerdo y testimonio", narra Messone.

En eso les gritaron para partir y todos salieron corriendo hacia la micro, menos Violeta. "Me devolví, la tomé de la mano y partimos corriendo. Yo le insistía para correr, pero ella no quería, y en eso le digo 'parecemos cabros de 17 años'", recuerda el cantante. Ya en la micro, Violeta se sentó sin hablar con nadie y se fue escribiendo en una bolsa de papel café todo el viaje. "Días después me encuentro con Violeta en el programa de radio Discomanía y me dice si me acordaba de la anécdota del estrecho. Luego me enseña la letra de 'Volver a los 17'", dice.

"El corralero"

Tan sólo dos años en Los Cuatro Cuartos (1962-64) le habían bastado a un veinteañero cantante, hijo de inmigrantes italianos, para hacerse de cierta fama en la moderna industria musical que relucía en la década de los 60.

Messone había demostrado sus dotes de solista en éxitos como "Qué bonita va". Él cuenta: "Los Quincheros y Los Cuatro Cuartos, también Las Cuatro Brujas, ensayábamos en la academia de música que tenía Sergio Sauvalle, que entonces pertenecía a los Quincheros". En los descansos entre ensayos, se iban a la oficina de la secretaria a conversar, y así Messone se enteró de que Sauvalle había escrito una tonada que los Quincheros habían rechazado por considerarla un "drama caballuno". Se trataba de "El corralero". Los Cuatro Cuartos tampoco la quisieron.

Pero a Messone sí le había cautivado la canción y sólo el tiempo le daría la razón. Pasaron los meses y tanto Messone como Sauvalle se retiran de sus conjuntos, así que arman Los de Las Condes y graban al fin "El corralero" con la competencia folklórica del Festival de Viña en mente. Lamentablemente su canción no queda entre las 10 seleccionadas, pero algo inesperado los metió en la competencia a último minuto: "De repente avisan que uno de los temas clasificados era plagio, así que lo sacaron y subieron al que estaba en el lugar 11, 'El corralero'".

Finalmente ganaron Los Cuatro Cuartos y "El corralero" quedó en tercer lugar. Pero la astucia de Messone y Sauvalle fue haber grabado la canción antes, lo que les permitió difundirla a diferencia de los otros participantes. "La canción empezó a sonar en las radios y se convirtió en el tema del año. Los Quincheros sólo empezaron a cantarla en los 90", dice Messone.

"El cigarrito"

Pedro Messone y Víctor Jara se conocieron durante las giras que les tocó hacer juntos recorriendo Chile de extremo a extremo. Fue así como el primero llegó a grabar uno de los mayores emblemas del catálogo del segundo, antes que siquiera Jara pensara en grabar su primer disco, cuando venía saliendo del conjunto Cuncumén. Messone recuerda: "Me la entregó cuando estábamos en el aeropuerto de Iquique. Desenfunda la guitarra, la canta y la escribimos en un papel. La canción entra inmediatamente en mis oídos, la letra ya me la había aprendido porque la venía cantando en toda la gira".

"En esa gira Víctor no tenía sello todavía, pero se proyectó como solista. Recuerdo que me hicieron una entrevista en la revista Ritmo donde me preguntaban por el folklore en Chile. Dije: 'Creo que el que va a dar que hablar este año es Víctor Jara'. Eso fue en 1966", dice el cantante que grabó la obra de Jara como parte de su primer disco solista para RCA titulado "El cigarrito" (1966).


sábado, agosto 20, 2011

Con Pedro Messone viendo a Violeta Parra en los cielos: “«Volver a los 17» la inspiré yo”

La segunda

No lo dice con tono engreído, sino contando un episodio que vivieron en la playa, mientras corrían de la mano, en un alto durante una gira camino a Puerto Natales.
por: Lilian Olivares, La Segunda

-Era fuerte, pero con la ternura de una mujer de pueblo...
Ahora que Violeta anda por los cielos, fuimos con Pedro Messone a verla en el cine, porque él la conoció en la tierra.
El cantante que alguna vez fue el boom del neofolklore chileno —e incluso portada de Revista Ritmo— tenía 28 años cuando la gran Parra, de 49, se suicidó.

A partir de ese mismo momento nació la leyenda de que él habría sido parte de las razones de Violeta para quitarse la vida. La diferencia de edad no sería un obstáculo, si se considera que el hombre que definitivamente marca sus tormentos pasionales es el antropólogo suizo Gilbert Favre, 19 años menor que ella. Y aunque el “chinito” Favre, como le decía la Viola, tenía seductores ojos azules, Pedro Messone también era de otro “mundo”.

De partida, hijo de un gerente de una sucursal de la multitienda “Gath y Chávez”; un “pije” ante la mirada de esta hija de una campesina y un muy modesto profesor folclorista pasado de alcohol. Y era actor de cine y de teatro: el “Tomasito” de La Pérgola de Las Flores.

Pero lo que más suena de Pedro Messone, especialmente en Fiestas Patrias, son sus cantos, como El Corralero o El Solitario.
Con Violeta se conocieron cuando ella volvió de Francia.
—Se parece mucho, mucho....
Lo dice viendo a la actriz Francisca Gavilán, con sus manchas de viruela pintadas en la cara y sus ojos a veces abiertamente acogedores y otras brillantes de pasión.

“No era comunista”

Lo que no le hace sentido a Messone durante el desarrollo del filme “Violeta se fue a los cielos”, de Andrés Wood, es que se rompan tantas guitarras; que el hijo —Angel— toque al principio el “cajón” peruano, un instrumento que no recuerda que en aquel año se utilizara en Chile, y tampoco entiende que, cuando en el Museo de Louvre Violeta describe sus arpilleras para tentar al encargado de exponerlas, tenga un discurso señalando que es su forma de protestar porque en su país (Chile) no lo puede hacer y que, indicando una imagen, diga que es un fusil. Era la década del 60 y gobernaba Eduardo Frei Montalva entonces.

Después de un largo silencio, porque la película es para no perder detalles, emite un comentario a propósito de una pregunta que le hace un entrevistador a la Parra, inquiriendo si es comunista. Ella le responde que cuando se hace una herida sale sangre roja; él comenta que le pasa lo mismo. Entonces ella lo trata de “compañero”.
—El uso de “compañero” viene después. Y otro punto: ella no era comunista.
—¿Cómo?
—Tenía el tema social, de los pobres. Pero no era comunista. Muchas veces la escuché decir “¡estos comunistas!”. No la ayudaban. Ni siquiera iban a la carpa...

“Ella trajo la moda de saludar con beso”

En la vida real, la conoció en el Parque Forestal donde, cuenta, ella tenía un puesto en una especie de feria artesanal en el que exponía sus telares y arpilleras. Fue por 1965.

—Ella llegó de Francia con esa moda de saludarnos con un beso en la mejilla. Eso no se usaba, salvo con los padres y los tíos. En esa época nosotros copiábamos lo que llegaba de Argentina. Pero la Viola se saltó todo e impuso una moda de Francia. Todos la copiamos y comenzamos a saludarnos de beso.

Fue al año siguiente cuando partió en una gira que organizó René Largo Farías, locutor, animador cultural y promotor de las expresiones musicales de raíz folclórica.

Tenía el programa “Chile Ríe y Canta”, que transmitía los domingos la radio Minería. Daba cabida a artistas como Rolando Alarcón, Patricio Manns, Los Cuatro Cuartos, Los Parra, Los de Santiago, Las 4 Brujas, entre otros.

El origen de “Volver a los 17”

En junio de 1966 René Largo Farías organizó una gira en la que incluyó a Patricio Manns, al dúo Rey Silva, a Silvia Urbina y Rolando Alarcón, y a Pedro Messone y Violeta Parra. De entonces datan los hechos que dieron origen a un mito urbano que situó a Messone como parte de las razones de su suicidio.

Messone recuerda:
—Mira, hay una canción que se llama “Volver a los 17”...
—Después de vivir un siglo...
—Sí, esa canción nació en Punta Arenas.

Pedro Messone no sólo conoce la historia de la famosa canción; fue el inspirador.

Iban en bus rumbo al sur. Se dirigían a Puerto Natales.
—Ibamos a llegar a tomar once, a probar los instrumentos y a actuar. Entonces dijimos: “Oye, René, paremos”.
Estaban justo al lado de una playa larga.

—Nos bajamos a recoger conchitas.y a tocar el agua que era la del Estrecho de Magallanes. De repente el bus, que estaba a unos 70 metros, empezó a moverse. Y René gritaba: “¡Ya, vamos!”. ¡Pi, pi, pi, pi!, sonaba la bocina. Parece que fue el Valladares el que gritó: “El que llega último es wevón”. Y pegamos todos la carrera. Yo tenía buen estado físico, así que avancé rápido.

De repente me di vuelta y miré, y vi que venían todos corriendo, pero la Violeta se había quedado atrás. Me devolví a buscarla. Me dijo: “No puedo correr más con todas estas cuestiones”. Estaba con una bolsa de conchitas. “Ya, vamos, corre”, le dije y la tomé de la mano y corrimos, y entonces le dije: “¡Qué libertad, parecemos cabros de 17 años!”. “¿Qué me dijiste?”, me preguntó. “¿Qué? Que parecemos cabros de 17”. Y entonces se soltó y me dijo: “Andate tú nomás”. Me fui y ella llegó después corriendo sola. En el bus hacían bromas...

Luego, recuerda, Violeta se instaló atrás en el bus y empezó a escribir en un cartucho de papel.
Terminó la gira, regresaron para seguir al norte. En Santiago tuvieron un día libre.

—Ese día yo fui a la RCA (el sello discográfico) a grabar y me encontré con ella. Me comentó que tenía una canción nueva, “te va a encantar, después te la muestro”.

Bajaron de las oficinas de la RCA y en el ascensor ella le comentó: “¿Te acordái lo que me dijiste en Punta Arenas? Tengo la canción. Se va a llamar así: ‘Volver a los 17’”. Se fueron caminando por Matías Cousiño y en Huérfanos se separaron.

Al día siguiente siguieron gira al norte. Recorrieron todas las ciudades.
—En Arica ella tomó el tren y partió a Bolivia.
Messone no lo supo entonces: Violeta iba a ver al antropólogo suizo Gilbert Favre, con quien había roto, según la película, en Francia, cuando ella le dijo al representante del Louvre que él sólo hacía los marcos de sus obras. De acuerdo a su biografía, Violeta descubrió que él estaba viviendo con otra mujer, con la que se casó.

Su última vez con Violeta

Hicieron una nueva gira juntos, en grupo, con René Largo Farías. Recuerda que el estadio Carlos Dittborn, en Arica, se llenó.
—Cerramos la actuación con una cueca. La cantó el dúo Rey Silva y yo saqué a bailar a la Violeta. Y quedó gustando tanto, que empezamos a cerrar todas las presentaciones bailando los dos la cueca.

Y llegó el verano. Y luego febrero, y el Festival de la Canción de Viña del Mar. Messone partió a defender la canción “Niña sube a la lancha”, El festival duraba entonces una semana. Uno de esos días en que no actuaba regresó a Santiago a ver a su madre. Al atardecer partió donde Violeta. La encontró en la carpa, sentada tal como aparece casi al final de la película: sola.

—¿Quién anda por ahí?
—Yo.
—¿Qué andái haciendo aquí?
—Vine a saludarte porque se me ocurrió.
—¿No andan todos los weones en el Festival de Viña, puro leseando?
—Pero si somos jóvenes, nos gusta el leseo.
—Entonces ándate para allá.

Violeta estaba enojada. Según Messone, porque no le gustaba el Festival, porque pensaba que allí no importaba el folklore. También, porque no la habían invitado. Y porque los que no estaban en Viña andaban fuera de Santiago en ese caluroso febrero.

—Andate nomás, estoy ocupada ahora —lo echó y siguió tocando el charango.
Días después, deben haber sido las 10 de la noche, Pedro Messone estaba en el camarín de la Quinta Vergara, preparándose para salir al escenario, cuando entra Rolando Alarcón, se apoya en la puerta y les dice: “Cabros, les traigo una muy mala noticia. No es el momento, pero... se murió la Violeta”.

Hasta el día de hoy, Pedro Messone no entiende. La vio feliz. Tuvo momentos de gloria. Es cierto que estaba quedándose sola en la carpa, como se ve en la película. Pero su vida no fue tan miserable, dice, como la que muestra la obra de Andrés Wood.

—Bueno, ella sabe, Dios sabe por qué se suicidó. No fue por mí. Hubo gente muy maligna que inventó ese mito. En los amores míos no estuvo ella.
“Mucha miseria, muy triste la película”, reflexiona. Y sigue:
—¿Por qué se mató? Yo creo que tuvo que ver con la letra de esa canción.. .“Mi paso retrocedido, cuando el de ustedes avanza/ el arco de las alianzas ha penetrado en mi nido...”.

Se fue enredando, enredando, como en el muro la hiedra... Violeta. La Viola.