El Mercurio
Con 22 mil libros y 6 mil revistas que pertenecieron al poeta, este jueves abre la biblioteca que lleva su nombre. Dará origen a una cátedra inspirada en su legado.
Marilú Ortiz de Rozas
Alguna vez, alguien cometió el desatino de preguntarle a Gonzalo Rojas si se había leído todos esos libros. "¡Por supuesto, son mi herramienta de trabajo, mis criaturas, con ellos me formé como animal pensante!", contestó el poeta, según su hijo Gonzalo Rojas-May. Él, presidente de la Fundación Gonzalo Rojas, junto al rector de la Universidad Andrés Bello (UNAB), Pedro Uribe, inaugurarán este jueves la Biblioteca Gonzalo Rojas en el Campus Central de dicha casa de estudios. Allí el poeta ejerció la docencia en sus últimos años, tras largas décadas en los más diversos países del mundo.
"A todos esos destinos viajaron también estos libros: primero a China, en 1970, donde mi padre y Armando Uribe debían abrir la embajada chilena; luego a Cuba, donde partió a reemplazar a Jorge Edwards cuando fue declarado persona non grata; posteriormente al exilio en Alemania y Venezuela, y finalmente a las universidades de Estados Unidos", recapitula Gonzalo Rojas-May. Y se siente orgulloso de que los libros se hayan quedado en Chile: "Es lo que hubiese querido mi padre", revela su hijo.
Confiesa que era grande la tentación de dejar la biblioteca en la familia, repartiéndola con su hermano mayor. "Mi padre es estos libros", recalca. De hecho, su casa de Chillán, actualmente reabierta como centro cultural, fue modelándose para acoger estos 22 mil volúmenes y 6 mil revistas. "Si hubiésemos dejado la biblioteca personal de mi padre en la casa, se hubiera comido todo el espacio, porque es demasiado grande, y hubiese quedado aislada respecto de la vida académica, que es donde debe estar", agrega Rojas-May.
La biblioteca personal del poeta incluye obras de sus diversas áreas de interés, desde la literatura a la filosofía, la sicología, el derecho o la teoría literaria, que es lo que él enseñaba. Y hay volúmenes en español, francés, inglés y alemán. "Entre los libros hay tesoros invaluables, como un 'Don Quijote de La Mancha' del siglo XIX, rarezas como las primeras ediciones del 'Manual de Carreño' o de la 'Historia General de Chile', de Barros Arana, y cientos de libros dedicados por famosos autores", detalla Rojas-May.
Respecto de las revistas, "se concentran en el ámbito literario, constituyendo un valiosísimo material de estudio para los investigadores, y la idea es que esta biblioteca esté abierta para ellos, al servicio de la comunidad académica nacional e internacional", precisa su hijo. Entre estos ejemplares figura la colección completa de la revista Sur, que editara Victoria Ocampo y en la que colaborara Jorge Luis Borges, entre muchos otros destacados intelectuales. También las revistas fundadas por Octavio Paz, "Plural" y "Vuelta", y su equivalente actual en México, "Letras Libres".
Por su parte, el rector de la UNAB destaca el honor de recibir este legado, para el cual vienen preparándose hace bastante tiempo. Habilitaron una sala especial, de 80 metros cuadrados, en la Biblioteca Central del Campus Casona de Las Condes, para acoger los libros y revistas.
"Gonzalo Rojas es una figura muy importante para nosotros, fue académico de esta universidad, también Doctor Honoris Causa nuestro. Esta Biblioteca es la continuación de un largo trabajo que venimos desarrollando con su fundación, y a partir de ella daremos vida a un especial proyecto", revela el rector.
Esta iniciativa consiste en la Cátedra Gonzalo Rojas, pronta a implementarse, donde no solamente se abordarán temas literarios, sino multidisciplinarios, reviviendo el espíritu de los encuentros que el poeta llevó a cabo -principalmente de 1957 a 1962- en la Universidad de Concepción. "En estos se abarcaban las artes y las ciencias, en encuentros donde departían, por ejemplo, André Breton, el Premio Nobel de Química y de la Paz, Linus Pauling, y Oscar Niemeyer, que acababa de crear Brasilia", concluye Gonzalo Rojas-May.
Este es un blog que tiene como misión recopilar información o noticias sobre música chilena, la Industria musical y la industria cultural de nuestro país aparecida en diversos medios de comunicación. Por lo tanto los textos son propiedad de los medios y de los periodistas que encabezan cada nota.
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lunes, enero 13, 2014
sábado, abril 30, 2011
Margot Loyola: “Gonzalo Rojas era un amante de nuestras tradiciones”
Academia Margot Loyola

Tras el sensible fallecimiento del destacado poeta chileno Gonzalo Rojas Pizarro, acaecido este reciente 25 de abril de 2011, muchos personajes políticos y culturales alzaron la voz para recordar y homenajear con justa razón al premio “Cervantes” 2003. No obstante a aquello, hubo un aspecto casi desconocido que obviamente no fue alterado en su todo, me refiero al constante romance del “Poeta de Lebu” con nuestra cultura tradicional.
Si bien es cierto, para los estudiosos y lectores de su arte, es sabido que algunas de sus bases principales fueron la muerte y el erotismo, claro está que también fue aquello de su constante ida hacia sus propias raíces; quizás de ahí, ya comencemos a comprender el título de este artículo.
A continuación, entraremos entonces en un capítulo más bien íntimo en la vida del postulante a Premio Nobel de Literatura; pero por sobre todo, en la hermosa historia esa ocurrida entre dos premios nacionales y que muy pocos conocen…la de Margot Loyola Palacios( en el año 1994), y Gonzalo Rojas Pizarro (en 1992).
Buenas tardes maestra, acaba de dejarnos el gran poeta Gonzalo Rojas con quien usted compartió en ese esencial Congreso denominado CHILE CISAC 2000 (Confederación Internacional de Sociedades de autores y compositores). ¿Cómo fue su relación con el vate?
“Buenas tardes mijito. Antes que todo, debo decir que su partida es una gran perdida para la literatura universal, se nos ha ido un gran artista, un tremendo escritor; y en cuanto a ese congreso, fue una instancia preciosa donde pudimos apoyar a construir normas claras para que nuestros artistas no fueran pisoteados con sus derechos de autor; claro que a Gonzalo lo conocí mucho antes que eso.
¿Cuándo le conoce entonces, de qué manera?
“Uuuuuuu, esto ocurrió hace hartos añitos atrás poh mijito, cuando recorríamos las Escuelas de Temporadas, organizadas por la Universidad de Chile”.
O sea, ¿me está diciendo Sra. Margot que él también participó de esas actividades culturales?
“Así es. Fuimos compañeros de esas maravillosas escuelas que ocurrieron entre los años 1949 y 1963, en algunos de esos períodos, siendo muy amigos también”.
¿Cómo eran esos encuentros entre ambos, de qué hablaban, que hacían?
“Mientras yo tocaba guitarra, cantaba, y enseñaba a bailar cueca, él hacía clases de literatura preciosas; lo quería harto la gente”.
¿Y a usted que le parecía el hombre?
“Siempre fue una persona muy fina; un gran caballero; un seductor; con una voz muy especial también”.
¿De qué cosas hablaban, ya en la íntima tranquilidad?
“Con Gonzalo conversábamos mucho de la vida; de la muerte también, un tema que le apasionaba; pero sobretodo, de las desigualdades que padecía el hombre de nuestro pueblo; temas profundos que obviamente compartíamos. Fíjese que este gran poeta era un hombre muy humano, y un gran amante de nuestras tradiciones también”.
¿Por qué dice que era amante de nuestras tradiciones? ¿De qué manera podía usted palpar este sentir?
“Es que en él todo era chilenidad, algo que obviamente se acrecentó luego con su lamentable exilio forzado. Recuerde que lo enterraron en la ciudad de Chillán, o sea, al regresar nuevamente a su país, eligió a una de las ciudades con más tradición popular para descansar y seguir creando…hasta el día de su muerte; que lindo que lo hayan enterrado allá”. Nos dice con tono triste.
Además, fue amigo de su comadre; y también del poeta criollo Pablo de Rocka…
“Tiene razón, apoyó mucho también a mi comadre Violeta (Parra) en su época en la ciudad de Concepción; qué decir con ese tremendo poeta Pablo; y recuerde que también fue muy amigo con ese otro Pablo, quien fuera precisamente amigo mío también….Neruda”.
¿Recuerda alguna frase que le haya llamado la atención a usted?
“Siempre decía Gonzalo: “En cada hombre existe un poeta”; y otra también: “Basta con mirar la naturaleza, para que las palabras fluyan”. Qué hermosos pensamientos esos, bueno, las de un tremendo poeta no más poh mijito; claro que no era lo único que me gustaba de él…”
¿Qué otra cosa, por ejemplo?
“En esas Escuelas de Temporadas, siempre demostró un gran afecto por los profesores, ¡Qué hombre ese!; pero sobre todo, por los que trabajaban con nuestra cultura tradicional”.
O sea, con Margot Loyola…
Sonríe, y luego responde: “No tan sólo conmigo, sino que en general”.
¿Algo más que aportar maestra, en beneficio de la historia?
“Le voy a contar algo que muy pocos saben Julito, y es que Gonzalo era primo de nuestra gran investigadora del folclor Gabriela Pizarro”.
¿Y usted como supo aquello?
“Me lo contó precisamente Gabriela, quien era también oriunda de la ciudad de Lebú, ¿se acuerda? Donde nació Gonzalo. Fíjese que a él le encantaban los poetas populares, la gente de nuestro pueblo, quizás de allí viene todo ese apego por su tierra”.
Si tuviere que definirlo en pocas palabras, ¿qué diría Margot Loyola de Gonzalo Rojas?
“Uf, que difícil mijito poder describir en pocas palabras a este gran personaje cultural, aparte de todo lo que ya le he contado, a ver…
Gonzalo Rojas sin dudas fue un gran escritor, merecedor de todos los reconocimientos; pero que no se olvide que siempre fue un hombre muy preocupado por su pueblo, un gran ciudadano; un hombre que lo que decía en palabra después lo hacía, o sea, una persona consecuente hasta el final de sus días; quizás por ello nos llevamos tan bien, ya que en esas cosas éramos muy parecidos. Se nos fue, pero que no se olvide que su tremendo legado va seguir con nosotros, o sea, él mismo”.
Responde apesadumbrada la Sra. del folclor Margot Loyola a modo de término, en un nuevo asombroso capítulo de esa hermosa vida que le ha tocado vivir en 93 años de vida…al igual que el poeta que ya ha partido.
Julio Fernando San Martín.
Tras el sensible fallecimiento del destacado poeta chileno Gonzalo Rojas Pizarro, acaecido este reciente 25 de abril de 2011, muchos personajes políticos y culturales alzaron la voz para recordar y homenajear con justa razón al premio “Cervantes” 2003. No obstante a aquello, hubo un aspecto casi desconocido que obviamente no fue alterado en su todo, me refiero al constante romance del “Poeta de Lebu” con nuestra cultura tradicional.
Si bien es cierto, para los estudiosos y lectores de su arte, es sabido que algunas de sus bases principales fueron la muerte y el erotismo, claro está que también fue aquello de su constante ida hacia sus propias raíces; quizás de ahí, ya comencemos a comprender el título de este artículo.
A continuación, entraremos entonces en un capítulo más bien íntimo en la vida del postulante a Premio Nobel de Literatura; pero por sobre todo, en la hermosa historia esa ocurrida entre dos premios nacionales y que muy pocos conocen…la de Margot Loyola Palacios( en el año 1994), y Gonzalo Rojas Pizarro (en 1992).
Buenas tardes maestra, acaba de dejarnos el gran poeta Gonzalo Rojas con quien usted compartió en ese esencial Congreso denominado CHILE CISAC 2000 (Confederación Internacional de Sociedades de autores y compositores). ¿Cómo fue su relación con el vate?
“Buenas tardes mijito. Antes que todo, debo decir que su partida es una gran perdida para la literatura universal, se nos ha ido un gran artista, un tremendo escritor; y en cuanto a ese congreso, fue una instancia preciosa donde pudimos apoyar a construir normas claras para que nuestros artistas no fueran pisoteados con sus derechos de autor; claro que a Gonzalo lo conocí mucho antes que eso.
¿Cuándo le conoce entonces, de qué manera?
“Uuuuuuu, esto ocurrió hace hartos añitos atrás poh mijito, cuando recorríamos las Escuelas de Temporadas, organizadas por la Universidad de Chile”.
O sea, ¿me está diciendo Sra. Margot que él también participó de esas actividades culturales?
“Así es. Fuimos compañeros de esas maravillosas escuelas que ocurrieron entre los años 1949 y 1963, en algunos de esos períodos, siendo muy amigos también”.
¿Cómo eran esos encuentros entre ambos, de qué hablaban, que hacían?
“Mientras yo tocaba guitarra, cantaba, y enseñaba a bailar cueca, él hacía clases de literatura preciosas; lo quería harto la gente”.
¿Y a usted que le parecía el hombre?
“Siempre fue una persona muy fina; un gran caballero; un seductor; con una voz muy especial también”.
¿De qué cosas hablaban, ya en la íntima tranquilidad?
“Con Gonzalo conversábamos mucho de la vida; de la muerte también, un tema que le apasionaba; pero sobretodo, de las desigualdades que padecía el hombre de nuestro pueblo; temas profundos que obviamente compartíamos. Fíjese que este gran poeta era un hombre muy humano, y un gran amante de nuestras tradiciones también”.
¿Por qué dice que era amante de nuestras tradiciones? ¿De qué manera podía usted palpar este sentir?
“Es que en él todo era chilenidad, algo que obviamente se acrecentó luego con su lamentable exilio forzado. Recuerde que lo enterraron en la ciudad de Chillán, o sea, al regresar nuevamente a su país, eligió a una de las ciudades con más tradición popular para descansar y seguir creando…hasta el día de su muerte; que lindo que lo hayan enterrado allá”. Nos dice con tono triste.
Además, fue amigo de su comadre; y también del poeta criollo Pablo de Rocka…
“Tiene razón, apoyó mucho también a mi comadre Violeta (Parra) en su época en la ciudad de Concepción; qué decir con ese tremendo poeta Pablo; y recuerde que también fue muy amigo con ese otro Pablo, quien fuera precisamente amigo mío también….Neruda”.
¿Recuerda alguna frase que le haya llamado la atención a usted?
“Siempre decía Gonzalo: “En cada hombre existe un poeta”; y otra también: “Basta con mirar la naturaleza, para que las palabras fluyan”. Qué hermosos pensamientos esos, bueno, las de un tremendo poeta no más poh mijito; claro que no era lo único que me gustaba de él…”
¿Qué otra cosa, por ejemplo?
“En esas Escuelas de Temporadas, siempre demostró un gran afecto por los profesores, ¡Qué hombre ese!; pero sobre todo, por los que trabajaban con nuestra cultura tradicional”.
O sea, con Margot Loyola…
Sonríe, y luego responde: “No tan sólo conmigo, sino que en general”.
¿Algo más que aportar maestra, en beneficio de la historia?
“Le voy a contar algo que muy pocos saben Julito, y es que Gonzalo era primo de nuestra gran investigadora del folclor Gabriela Pizarro”.
¿Y usted como supo aquello?
“Me lo contó precisamente Gabriela, quien era también oriunda de la ciudad de Lebú, ¿se acuerda? Donde nació Gonzalo. Fíjese que a él le encantaban los poetas populares, la gente de nuestro pueblo, quizás de allí viene todo ese apego por su tierra”.
Si tuviere que definirlo en pocas palabras, ¿qué diría Margot Loyola de Gonzalo Rojas?
“Uf, que difícil mijito poder describir en pocas palabras a este gran personaje cultural, aparte de todo lo que ya le he contado, a ver…
Gonzalo Rojas sin dudas fue un gran escritor, merecedor de todos los reconocimientos; pero que no se olvide que siempre fue un hombre muy preocupado por su pueblo, un gran ciudadano; un hombre que lo que decía en palabra después lo hacía, o sea, una persona consecuente hasta el final de sus días; quizás por ello nos llevamos tan bien, ya que en esas cosas éramos muy parecidos. Se nos fue, pero que no se olvide que su tremendo legado va seguir con nosotros, o sea, él mismo”.
Responde apesadumbrada la Sra. del folclor Margot Loyola a modo de término, en un nuevo asombroso capítulo de esa hermosa vida que le ha tocado vivir en 93 años de vida…al igual que el poeta que ya ha partido.
Julio Fernando San Martín.
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