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viernes, diciembre 09, 2022

Lanzamiento en la Sala SCD Bellavista: La pequeña gran sinfonía recobrada de Nino García

 

Nino García integró el Sexteto Hindemith 76. Escribió música para solistas y ensambles, además de canciones pop y baladas.

El Mercurio


El guitarrista Romilio Orellana impulsó el rescate de la “Sinfonía democrática”, una partitura que permaneció treinta años en silencio. Se presentará hoy en un concierto a dos guitarras con Horacio Salinas.

IÑIGO DÍAZ


Se trata de una partitura democrática en varios sentidos. El compositor Nino García (1957-1998) la pensó como una obra que saludara el regreso a esa anhelada vida sin dictadura, pero también fue escrita en un sentido democrático desde lo tímbrico.


“Todos los instrumentos tienen el mismo estatus, el mismo valor y la misma importancia. Yo creo que por eso él la tituló así”, explica el guitarrista Romilio Orellana, músico clave en la reconstitución de una partitura que descansó en el silencio por 30 años, custodiada por María Eugenia Zúñiga, viuda del compositor.


La “Sinfonía democrática” de Nino García fue grabada este otoño en el Aula Magna de la Usach, para un álbum en formato vinilo del sello Aula Records, por músicos de la Orquesta Clásica Usach bajo la dirección de Pablo Carrasco. Técnicamente aún no ha sido estrenada frente a una audiencia. “La llevaremos a salas y teatros durante 2023”, anticipa Orellana.


La grabación se podrá ver y escuchar por pantallas hoy como parte del concierto de lanzamiento del disco “Sinfonía democrática”, de Romilio Orellana, en la Sala SCD Bellavista (20:00 horas, $8.000). Allí estará el propio músico junto a Horacio Salinas, compositor de gran parte del repertorio histórico de Inti-Illimani.


En su primera parte, el concierto presentará entonces música para guitarra clásica, con obras que también integran el álbum, como “La partida”, de Víctor Jara, en un arreglo de Juan Antonio Sánchez, o “Tres paisajes latinoamericanos”, de Hugo Muñoz. Luego Orellana y Salinas tocarán dúos de guitarra, una saga de arreglos para piezas emblemáticas de Inti-Illimani, ahora en el contexto camerístico: “Alturas”, “Danza di Cala Luna”, “Araucarias”.


La “Sinfonía democrática”, de 22 minutos de duración, ocupará la segunda parte del programa. Si bien presenta ese nombre tan genérico, no fue escrita para una gran orquesta, sino para un ensamble menor, ocho instrumentos, que se mueven en dos universos: por un lado, violín, viola, oboe y fagot, y por el otro, piano, guitarra, percusión y contrabajo.


“Nino buscaba la sonoridad de una orquesta sinfónica con esos pocos elementos. Lo logró plenamente porque es un compositor sorprendente, que manejaba todos los lenguajes musicales”, dice Romilio Orellana. “Después de conocer su música, para mí Nino García es realmente el Leonard Bernstein de Chile”, agrega la pianista alemana Beatrice Berthold, quien fue parte del ensamble, en el documental que acompaña el proyecto de rescate musical, posible de ver en YouTube.


En cinco movimientos narra el período de máximas turbulencias desde la llegada de la UP hasta el retorno a la democracia, con varias citas y guiños musicales a los tiempos.


“Es muy difícil identificar una sola estética en la ‘Sinfonía democrática'. Nino García era pianista y compositor, pero también un músico muy presente en el mundo popular. Aquí tampoco se queda mucho tiempo en una misma idea. Es muy moderna en cuanto a la armonía, por momentos parece música romántica. Tiene cosas medio barrocas, luego un lenguaje jazzístico, y hasta música folclórica, con el trote andino medio cojo que representa una futura democracia compleja”, cierra Romilio Orellana.




viernes, septiembre 20, 2019

"El húsar de la muerte" volverá remasterizado


martes, marzo 26, 2019

Música y cine: Horacio Salinas conduce a la Orquesta Usach

Los conciertos son gratuitos, mañana y el 3 de abril

Romina de la Sotta Donoso
Cultura
El Mercurio

El director de Inti Illimani estrena su musicalización para el filme mudo "El Húsar de la Muerte", de Pedro Sienna, que se proyecta en simultáneo.



"El húsar de la muerte", de Pedro Sienna, es uno de los grandes ejemplos del auge que tuvo en los años 20 el cine chileno. Retrata con sentido del humor y dramatismo la épica gesta de Manuel Rodríguez, fue adorada por el público y "El Mercurio" la calificó como "la mejor y más perfecta película chilena".

Estrenada en 1925, este filme mudo fue restaurado dos veces, en 1952 y en 1995. En esta última ocasión se reestrenó con la musicalización de Horacio Salinas, director de Inti Illimani, pero la partitura sólo se presentó una vez en vivo, en 2002 y con un ensamble de 14 instrumentistas.

Ahora, en cambio, Salinas estrenará una versión orquestal y aumentada: dispone de más recursos tímbricos y colorísticos, pues cuenta con la Orquesta Usach. Él mismo conducirá a los 39 músicos del conjunto mientras se proyecte el filme de Sienna. Serán dos conciertos gratuitos, mañana, y el 3 de abril, a las 19:30 horas, en el Aula Magna Usach (Ecuador 3659).

"Además de que ahora cuento con más instrumentos, compuse 20 minutos más de música. Yo había dejado algunos espacios largos de silencio para respetar el carácter mudo de la película, pero ahora me pareció que la música perdía continuidad, así que me fui al extremo de llenar de notas musicales todas las imágenes", ríe Salinas.

"Esta película es muy bonita; aparecen varios rasgos de la sicología de los chilenos, como el tipo traidor, el 'huacho pelao', que es el muchacho de la población, y una aristocracia empingorotada y ridícula. Hay mucha poesía y sentido del humor, y se muestra la epopeya que tuvo la gesta de Manuel Rodríguez contra los realistas", comenta.

"Esos son los aspectos que subrayé, porque yo sólo sé hacer música a partir de la emoción. Por eso digo que la música tiene un sentido de utilidad pública, la gente puede arroparse con ella y fortalecer la fragilísima condición humana", dice.

Salinas reconoce que "ha sido un deleite" trabajar con todas las dimensiones sonoras de la Orquesta Usach: "Me ha venido el remordimiento de no haberlo hecho más en mi época de estudiante del conservatorio. Tengo ganas de seguir incursionando con algunos motivos orquestales que tengo en mente".

Lo cierto es que él ya tiene dos logros clave en la música clásica: dos composiciones suyas tuvieron impacto internacional. El guitarrista José Antonio Escobar grabó "Cristalino" para Naxos en 2008, y "Danzas peregrinas" la grabó el guitarrista John Williams con la English Chamber Orchestra, en 2013.

sábado, marzo 02, 2019

Mi Gaviota

HORACIO SALINAS, Presidente de la SCD y director musical de Inti-Illimani Histórico
Espectáculos
El Mercurio

"Respecto de su aporte a la canción chilena en estos 60 años, creo que ha sido muy poco, por no decir nada. Más que un Festival de la Canción es un gran programa de televisión que potencia todo lo aledaño a la industria musical: farándula, vestuario, rostros ligados al márketing, etcétera. La canción es un pretexto y lo esencial es el 'piscinazo', la rencilla. Es un gran aporte para los artistas que vienen; sus sueldos son inimaginables en otro país. El único recuerdo que tengo es la gran pifia que le regaló ese público a Lucho Gatica, ese producto de este Festival o fuego amigo llamado 'el monstruo'. Modificaría algo que invirtiera la mala educación de este evento, que ha terminado por desdeñar a los músicos chilenos, sometiéndolos a pruebas a veces indignas, y haría algo, finalmente, que pusiera a este certamen genuinamente palpitando con lo interesante que en Chile se produce musicalmente. Yo haría un Festival de la Canción y no un show televisivo con ese nombre".

miércoles, marzo 21, 2018

Horacio Salinas está nominado para el Salón de la Fama de los compositores latinos en Miami



La Tercera

El director musical de Inti Illimani Histórico está compitiendo contra Charly García, Juanes y Gloria Trevi por uno de los 6 cupos en el Salón de la Fama.

Por Valentina Tobar

Horacio Salinas es uno de los compositores más influyentes en la música popular de nuestro país. Entre 1967 y 2001 fue el director musical de la banda Inti Illimani, donde compuso más de 80 piezas musicales. En 2004 fundó Inti Illimani Histórico, junto a Horacio Durán y José Seves, donde ejerce hasta el día de hoy como director musical.

Además de su paso por esas bandas, ha compuesto música para televisión y cine y es el actual presidente de la SCD. Este año fue reconocido por la Orden al mérito docente y cultural Gabriela Mistral y hoy se anunció que está nominado para ingresar al Salón de la Fama de los cantautores latinos en Miami.

Salinas forma parte de una lista de 25 músicos que han hecho grandes aportes a la música latinoamericana. De ellos, 6 ingresarán al Salón de Fama y serán reconocidos en la gala de los premios La Musa, que se realizará el 18 de octubre en Miami.

La votación para el reconocimiento está abierta hasta el 15 de abril y se realiza a través de este link. Revisa la lista completa de nominados aquí:

CANTAUTORES NOMINADOS
Charly García (Argentina)
João Gilberto (Brazil)
Horacio Salinas (Chile)
Juanes (Colombia)
Chucho Valdes (Cuba)
Marco Antonio Solís (Mexico)
Gloria Trevi (Mexico)
Vico C (Puerto Rico)
Willy Colón (Puerto Rico)
Joan Manuel Serrat (Spain)
Ruben Rada (Uruguay)
Oscar D’ León (Venezuela)

COMPOSITORES NOMINADOS
Chico Navarro (Argentina)
Erasmo Carlos (Brazil)
Armando Larrinaga (Cuba)
Kike Santander (Colombia)
Carlos Rubira Infante (Ecuador)
Guillermo de León Ruíz (Guatemala)
Armando Ávila (Mexico)
Roberto Angleró (Puerto Rico)
Rafael Solano (Dominican Republic)
Luis Gomez Escolar (Spain)
KC Porter (USA)
Fernando Osorio (Venezuela)

viernes, julio 07, 2017

Horacio Salinas: "El primer desafío es cuidar a la SCD; hay muchos interesados en resquebrajarla"

El Mercurio

El director musical de Inti Illimani Histórico, elegido como presidente del organismo, aborda las críticas a Álvaro Scaramelli y se abre a revisar propuestas para mejorar la transparencia en los repartos de los derechos de autor.  

JOSÉ VÁSQUEZ 

"Hay muchas cosas por hacer y hay que ponerlas en práctica pronto", dice Horacio Salinas, el director musical de Inti Illimani Histórico, quien desde el miércoles preside la Sociedad Chilena del Derecho de Autor (SCD).

El músico fue elegido de forma unánime por el Consejo Directivo del organismo y llegó a suceder a Álvaro Scaramelli, quien luego de las críticas de sus pares tras conocerse los millonarios ingresos que recibió por sus derechos de autor, que se incrementaron notablemente en el último año y medio alcanzando una cifra cercana a los $130 millones, decidió no repostular al cargo, anticipando su salida.

"No sé si de manera exagerada, pero todos han visto en mí a una persona que puede producir cambios", dice Salinas, que habla de "crisis" en el consejo, aborda los cuestionamientos a Scaramelli y analiza las propuestas de cambios a los estatutos de la SCD. "Podríamos conversar y revisar. Esta es una sede en la que se conversa y se discute bastante", afirma.

-¿Hay división en el consejo? En días recientes ex miembros como Mario Rojas y Florcita Motuda se han criticado en las redes sociales.
"Ha habido una incomprensión tremenda de determinadas tareas que le competen al consejo. A mí me da tristeza que entre los propios músicos subamos el tono de la confrontación. A veces hay distintos modos de entender la participación y llegan estas crisis".

--La repartición de los derechos de autor genera dudas en los socios. ¿Han pensado cómo aclararlo?
"Hay que hacer cambios. Hay que revisar qué cambios se han producido en la acumulación de derechos que llegan a la sociedad y cómo se distribuyen. Hay ponderaciones que de repente producen distorsiones, pero eso es parte de la vida y de esta sociedad. Sin duda que esta crisis que vivimos, entre otras cosas, sucede porque hemos pasado a repartir una cantidad muy importante de derechos de autor a muchos más músicos. Esto nos obliga a ser más eficientes y a cumplir con la transparencia, que es una obligación".

-¿Tienen los consejeros o el presidente acceso a información privilegiada, como dicen algunos socios pudo suceder con Scaramelli?
"Es muy difícil que alguien meta mano en un computador de la SCD. Todo el sistema informático que provee la información no puede ser alterado, es ingenuo pensar eso. Tampoco he sabido que se maneje información privilegiada. Lo que sucedió con Álvaro fue una mala coincidencia entre un trabajo que él tiene como músico, que lo tienen varios, con un modo que vamos a revisar de distribución de esos derechos específicos. El fenómeno de las rotaciones de música, de jingles, es un fenómeno de distribución y uso de la música que hay que revisar para que sea justo y ponderado equilibradamente".

-La auditoría en curso puede que no encuentre problemas legales, ¿pero no hay un tema ético en este punto?
"En pocos días se va a despejar la posibilidad de que haya informaciones torcidas. Los músicos saben quiénes se preocupan de la gestión de sus derechos, saben que en determinado momento pueden ganar mayor dinero haciendo determinadas músicas. Hay artistas que se dedican a hacer jingles, hay otros que cantan cueca. El derecho de autor está muy relacionado con la difusión. Si tu música no la toca nadie, no vas a recibir ningún derecho, y en ese sentido hay un deseo ingenuo que surge desde muchos colegas de pensar que por el solo hecho de estar en la SCD van a recibir derechos de autor. Y también es muy ingenuo pensar que el derecho de autor que recibe la SCD lo vamos a partir en partes iguales en los músicos que están inscritos".

-La música en TV, según los hechos, es el ítem más lucrativo. ¿Qué le parece la propuesta de emitir un boletín con ofertas de trabajo para los socios?
"Todo lo que sea repartir la información y sobre todo evitar que existan concentraciones en la distribución del trabajo, entra en una acción democrática necesaria. Pero tampoco soy ingenuo para decir que si yo me pongo a hacer jingles me va a ir bien, porque tengo otras aptitudes. Tenemos que pensar que este es un trabajo variado y yo no soy nadie para menoscabar la importancia que pudiera tener el trabajo de un músico que con tres notas se gana muchos millones".

-¿Es correcto que, pese a los cuestionamientos, Scaramelli se mantenga como miembro del consejo?
"Él es una persona muy trabajadora. Le imprimió una gran energía a la SCD y no lo creo responsable de lo que sucede. Es una persona muy respetada en el mundo de los músicos y no vemos motivos para que él deje de pertenecer".

-¿Qué desafíos enfrentará la SCD?
"El primero es cuidar a la SCD, ya que hay muchos interesados en resquebrajarla. No ha sido fácil instalar el derecho de autor en este país como una necesidad ligada a la dignidad de los músicos y los artistas. Queremos cuidar esta estructura que irá creciendo y que, esperamos, cada vez va a tener más ingresos. El desafío es ir haciendo más justo el reparto. Los músicos tienen que vivir bien y de su trabajo. No está mal que la gente viva muy bien. Tenemos que luchar contra cierta práctica inmediata como es el chaqueteo".

jueves, julio 06, 2017

Horacio Salinas asume presidencia de la SCD, en medio de propuestas para cambiar sus estatutos

El Mercurio

El director musical de Inti Illimani Histórico fue elegido ayer en el puesto que dejó el cuestionado Álvaro Scaramelli. El presidente de las compañías discográficas chilenas y latinas, Ramón Madrid, plantea que "hay que aplicar reingeniería" al cargo.  

JOSÉ VÁSQUEZ 

Ayer en la tarde, el Consejo Directivo de la SCD se reunió para designar a Horacio Salinas como su nuevo presidente, cargo que el líder de Inti Illimani Histórico asumirá, desde hoy y por los próximos dos años, en el puesto en que será proclamado en la asamblea del próximo 26 de julio.

La elección busca descomprimir en parte las agitadas últimas semanas en la institución, que se ha visto empañada por los cuestionamientos de que ha sido objeto Álvaro Scaramelli, de parte de sus pares. El músico, apuntado por los millonarios ingresos por concepto de derecho de autor que obtuvo en el último año y medio -alrededor de $130 millones, en el mismo período en el que estuvo al frente de la institución-, decidió adelantar su salida y no repostular al cargo, una coyuntura que es vista desde el gremio discográfico como una oportunidad para actualizar los estatutos de la organización y evitar que esta situación se repita en el futuro.

"Hay que aplicar una reingeniería a los estatutos y reglamentos internos que tiene el cargo de presidente de la SCD", dice Ramón Madrid, presidente de las compañías discográficas chilenas y latinas.

El empresario señala que la imagen de la industria ha sufrido un gran daño, "afectando a la familia de los músicos chilenos y editores agrupados en la asociación de derecho de autor", y que el error ha sido no transparentar la información, que en estos momentos se encuentra siendo auditada. "Hay una responsabilidad compartida entre Scaramelli y la institución de un 50% cada uno: Él no ha aclarado su situación con un informe técnico y de la SCD, por la falta de normas de conducta éticas referente a intereses de negocios y controles internos de funcionamiento".

Planteamientos y respuestas

Madrid propone una serie de modificaciones, que van desde que el cargo sea remunerado -ahora no lo es-, para generar un mayor compromiso, hasta que el consejo directivo esté integrado por una comisión de expertos, entre ellos, profesionales con experiencia discográfica, además de los músicos.
"Hay que mejorar los sistemas de gestión con un manual de transparencia en el manejo de la información privilegiada. El presidente, los consejeros o los funcionarios de la SCD no deben tener conflictos de intereses en derechos conexos o negocios, para lo cual se deben delimitar sus atribuciones", propone Madrid, quien insiste en que representantes de las compañías discográficas chilenas, las multinacionales, de IMI Chile y de las editoriales sean parte del consejo.

El empresario y gerente del sello discográfico Mastermedia dice que para evitar otro hecho como el ocurrido con Scaramelli, quien incrementó sus ingresos gracias a su trabajo como compositor de música para infocomerciales y televisión, entre otros medios, la institución debería compartir información comercial con sus socios, para que todos los músicos tengan las mismas oportunidades. "La SCD debería dar a conocer semanalmente las oportunidades que ofrece el mercado a la música, como, por ejemplo, los canales de cable, para que cada miembro postule o se contacte con las estaciones o agencias, lo que le daría una gran transparencia", sostiene.

Desde la SCD explican que los cargos de presidente y de consejeros no pueden ser remunerados, "porque la ley no lo permite en corporaciones sin fines de lucro", y que "existe un reglamento de gobierno corporativo, que regula en detalle los deberes y atribuciones del consejo directivo, así como los de los demás órganos internos", y que, por ahora, "no está en estudio modificarlo".

Sobre la idea de incluir nuevos miembros en el consejo, en la institución señalan que estos actores participan en el comité técnico, donde se incluyen las editoriales musicales, y en el comité de productores de fonogramas, que revisan las distribuciones de derechos de esas empresas. "La institución posee una planta de profesionales y funcionarios altamente capacitados en la gestión de los derechos, por lo que la opinión técnica siempre es recibida y ponderada por los entes de decisión", dicen.

Respecto de la publicación de oportunidades de negocios que acerque a los socios las ofertas de trabajo, por ejemplo en televisión por cable o infocomerciales, la entidad señala que "estas oportunidades no las genera ni las conoce institucionalmente la SCD, por lo que no tenemos espacio de colaborar directamente en ese sentido".

 La nueva directiva

Ayer luego de una extensa reunión, Horacio Salinas fue elegido presidente de manera unánime por el Consejo Directivo de la SCD. El resto de la directiva quedó compuesta por Valentín Trujillo (primer vicepresidente), Rodrigo Osorio (segundo vicepresidente), René Calderón (secretario general) y como consejeros Mario Rojas, Alejandro Guarello, Magdalena Matthey, Héctor Molina, Andrés Pérez y Álvaro Scaramelli, quien ocupaba la presidencia del organismo, pero que decidió dejarla ante los cuestionamientos de que fue objeto. "Hoy la SCD es una organización de artistas que en el último tiempo ha tenido un gran crecimiento lo que implica nuevos y mayores desafíos, y hace necesario perfeccionar el trabajo del Consejo Directivo. Para mí es un honor recibir el apoyo unánime de mis compañeros músicos, y trabajar por el bien de la música chilena", señaló Salinas tras ser elegido.

viernes, julio 10, 2015

El guitarrista clásico Horacio Salinas

El Mercurio

El director de Inti-Illimani Histórico actúa esta noche en el Palacio Schach con su hija cantante Martina.

IÑIGO DÍAZ

El adolescente Horacio Salinas no solo debía lidiar con el rigor del estudio académico de la guitarra, sino con la animadversión que su profesora, la eminente Liliana Pérez Corey, tenía ante los gustos musicales del alumno. "Es que me encantaba el folclor, el rasgueo de los argentinos. Ella se enfadaba con eso. No quería que me alejara de la guitarra clásica", recuerda hoy, a los 64 años, el guitarrista, compositor y director de Inti-Illimani Histórico.

Esta noche, en el Palacio Schacht (Nueva Providencia 1995, 19:30 horas, $3.000), el concierto titulado "Música y canciones para soñar" tendrá una doble dimensión. Por un lado, es un regreso de Horacio Salinas a la guitarra sola, en un formato de concertista clásico y los repertorios de autores latinoamericanos como Agustín Barrios Mangoré ("Julia Florida") o Atahualpa Yupanqui ("Lloran las ramas del viento"), pero también será un estreno para Martina Salinas.

"Crecí en un ambiente de guitarras y canciones. De ahí proviene mi gusto por la música latinoamericana. Después estudié danza en Espiral, y en Sevilla profundicé en el baile flamenco. Ahora estudio psicología. Tengo tres actividades", dice Martina (29).

Tras una primera parte de guitarra sola, la dupla padre-hija abordará una serie de canciones escogidas, donde destacan piezas de Chavela Vargas ("Paloma negra", "El último trago"), Simón Díaz ("Tonada de luna llena") "y una tonada medio triste de Violeta Parra que se llama 'Por la mañanita' y que simboliza el tono de este concierto", dice Martina.

"Mi primera pasión fue la guitarra. Después, con Inti-Illimani no hubo mucho espacio para ella. Hace poco hice una itinerancia por el sur solo con guitarra. Ninguno de mis discos solista son de guitarra, pero este año grabaré un repertorio completo en ese formato", cierra Horacio Salinas.


domingo, diciembre 15, 2013

Horacio Salinas:"La creación desde la raíz folclórica es mas interesante en términos musicales que lo creado desde la Academia"

Cancioneros.com

Por Víctor Tapia

Horacio Salinas, director del Inti-Illimani histórico acaba de lanzar La canción en el sombrero. Historia de la música de Inti-Illimani (Catalonia 2013), un libro que, desde la música, cuenta la historia de cómo se han construido las canciones y el estilo del Inti-Illimani a lo largo de casi medio siglo sin eludir de las tensiones propias de la larga convivencia y las circunstancias que rodearon su escisión.

“He tratado de ser descarnadamente honesto en la narración, o por lo menos quitarle el velo a tanta especulación en relación con nuestros conflictos. Ahora siento que he hablado desde la música y no desde otro interés que pudiera transformar el libro en algo apetecido en la farándula”. Con estas palabras define Horacio Salinas, director del Inti-Illimani histórico, el espíritu con el que ha escrito La canción en el sombrero. Historia de la música de Inti-Illimani (Catalonia 2013).

¿Sus padres tenían cercanía con la música por eso tenían ese piano en su casa natal en Lautaro?

Seguramente, aunque no sé cómo llegó ese piano. Era un piano francés, pero desde que yo tengo uso de razón existió ese piano y sigue existiendo. Mi madre profesora, mi padre funcionario público, hombre más dedicado a la política, tenían con las letras y la literatura una relación muy intensa. En mi casa eran común las veladas en donde se recitaba poesía y se cantaban canciones y creo que el ambiente era propicio para que alguien con una necesidad respecto a la música pudiera desarrollarlo.

Yo nunca le presté demasiado asunto al piano, en cambio me resultaba muy misterioso cuando se desarmaba y uno veía los martinetes y toda la estructura mecánica del piano que es muy intrincada, eso me despertaba más curiosidad que el instrumento mismo. En mi casa en esa época sucedió algo curioso, se compró un acordeón y a los 7 u 8 años tomé espontáneamente este instrumento, y eso le dio a entender a mis padres que yo podía aprender acordeón y el profesor de acordeón estaba en otro pueblo, a 40 kilómetros, en Victoria.

Después sucede su venida a Santiago, y usted menciona el impacto que provocó en usted en esa época, a principios de la década del 60, el disco Toda Violeta Parra, en donde se producía todo un cambio en el discurso social dentro del canto. Uno con el tiempo sabe que en forma paralela en Argentina se estaba dando un proceso similar, con Atahualpa Yupanqui…

Fundamentalmente Atahualpa y otros poetas como Óscar Matus y Hamlet Lima Quintana que incorporan esto que en Chile se daba de forma bastante vehemente a través de Violeta Parra, que es la condición del ser humano en el centro de la poesía, (además de dar a conocer) los atropellos, las injusticias. El canto de la Violeta Parra eso es lo que tiene de extraordinario, de distinto, de diferente de lo que conocíamos como música folclórica.

Con Atahualpa Yupanqui en Argentina nace este canto de reivindicación, de denuncia, de protesta con las Preguntitas sobre Dios, El payador perseguido, es consonante, pero en el caso de Chile la propuesta poética es muy densa, variada y con mucha originalidad musical. Violeta Parra no solo introduce esta gran revolución en los textos sino que indaga muy bien, de una forma muy original, en la búsqueda de música que también sea de ruptura con esa forma de hacer la música folclórica.

También en el caso de Violeta se da el caso de la fusión que realiza al utilizar los instrumentos para interpretar repertorio que no necesariamente corresponde a la región en el cual nace el instrumento…

Claro, y eso tiene que ver con una de las características fuertes de la Nueva Canción Chilena (NCCH) en el sentido de apropiación del patrimonio de la música latinoamericana, una condición indispensable para hacer música chilena por las características modestas de nuestra tradición folclórica, por la tradición de este país, por la carencia de tradición africana y Violeta junto con sus hijos fue una de las primeras que toma el charango, el cuatro, etc. Curiosamente descubre estos instrumentos en París, no en Venezuela.

Francia era donde se producía todo el movimiento cultural en esa época a fines de los 50.

Los Andes estaban muy presentes en la retina de los franceses…

Usted en otro libro, menciona la importancia del Grupo Chileno Los de Ramón en hacer presente a comienzos de la década de los 60 los instrumentos folclóricos latinoamericanos dentro del mundo musical chileno...

Efectivamente, ellos fueron los grandes difusores de la música latinoamericana, incluso cantaban y hacían bailes y era toda una familia que se ponía atuendos bolivianos, ecuatorianos o colombianos, y eran las únicas referencias que teníamos nosotros, no había nadie más que música así.

Si uno lo mira a la distancia éramos países bastante desmembrados, un continente con sus propios países muy separados, con una comunicación muy básica.

Y ahora su forma de interpretar la guitarra de modo argentino. Por lo que percibo se trata de buscar un sonido muy limpio, mucha pulsación de las cuerdas más que el rasgueo, ¿cómo le vino el interés de seguir ese sonido en la guitarra?

El descubrimiento de la guitarra para mí fue algo muy poderoso, yo era muy pequeño y me di cuenta que con la guitarra yo tenía cierta familiaridad y aprendí rápidamente. Claro, estando en esa situación, descubriendo el año 1963 a Violeta Parra, empecé a escuchar, a informarme con discos de la guitarra y de sus principales intérpretes y ahí descubrí a Atahualpa Yupanqui y a Eduardo Falú que eran una combinación de técnica por un lado y de contenido por otro que a mí me encantó, que me despertó un cierto fanatismo a ellos cada vez que venían a Santiago. Eso no se daba con lo que yo escuchaba en esa época acá con los guitarristas chilenos en Santiago, no había ningún exponente que realmente tuviera una técnica y tuviera un conocimiento también del folclor. Y en ese sentido la escuela argentina no solo significó para mí una referencia, una fuente para nutrirme, sino que en el canto fue muy importante para el Quilapayún, para nosotros. Cantar al modo argentino, armonizar de esa forma era casi una obligación.

Después fui descubriendo que es fundamental la técnica, la guitarra clásica. Hay maravillosos compositores, Granados, Albéniz, que es fundamental tocar, conocerlos, pulsar la guitarra sacando la musicalidad que tienen esas obras porque son importantísimos para hablar de música con la guitarra.

Lo que es muy curioso, es que mucho repertorio de la guitarra es música para clavecín, para piano o para otros instrumentos, pero estas transcripciones que se hacen para guitarra son fundamentales porque amplían el vocabulario posible que tiene este instrumento.

En esa época, fines de los 60 principios de los 70 se produjo un cruce muy fructífero entre la academia y la música popular, pero actualmente se percibe que ese camino no existe.

Tienes razón, se han divorciado nuevamente porque las instituciones en Chile vinculadas a la música están un poco divorciadas de la realidad y de nuestra condición de ser latinoamericanos que nos une. Esta idea, de comunión entre la academia y la música popular que nace en la NCCH requiere de una revolución en todo el proceso educativo relacionado con la música.

Actualmente se considera que todo lo que tiene relación con la música folclórica es algo que se puede no estudiar, o se puede hacer en el tiempo libre. Hay una actitud muy pedante desde la academia que piensa que esto es un asunto que se despacha fácilmente, que no requiere mucha profundización y yo creo que ese es el grave error que hace paradojalmente que lo que se ha hecho desde la raíz folclórica sea mucho más interesante en términos musicales puros que aquello que se hace desde la academia y esa es una constatación que yo la hago recorriendo el mundo y dándome cuenta de que es lo que realmente despierta la curiosidad a las personas que miran la música no solo como una nomenclatura enigmática, sino la música como una posibilidad de conocimiento del pueblo.

Usted comenta en el libro que Luis Advis se merecía el Premio Nacional de Música, y esto es una constatación que desde la academia no se valora todo el aporte que se hace en la música cuando se hace un cruce con la música popular. No se entiende que el mayor aporte a la música chilena viene desde la música popular, en la obra de Violeta, de Víctor Jara, de Luis Advis, en lo que hizo usted, en todo lo que hicieron en el movimiento de la NCCH por ejemplo.

Esto se produce por criterios de quienes otorgan esos premios. Uno se da cuenta que varios de los que han recibido el premio Nacional de música, su obra, o su aporte han pasado muy sonambulescamente por el patrimonio, muy pocos los conocen, no son referencia en el mundo musical, puede que lo sean para un grupo restringido o familiar pero no más que eso. Y ahí yo constato que un modo de medir este distanciamiento es la mezquindad melódica en la creación llamada académica en Chile. Muy poco o nada recordamos de aquel compositor premiado. No lo digo en términos populares sino en el ambiente de la música propiamente. La música es una combinación de varios elementos: ritmo, armonía, melodía, polifonía; pero hay algo que es inconfundible en su memoria y en el recuerdo que nos deja y nos cobija: es la melodía, que la repites, que la silbas, que está flotando por ahí, melodías que acompañan momentos de la vida, y nuestra producción académica es avara en ese punto. Tú no puedes decir "voy a recordar una melodía de Carlos Riesco". No quiero decir que solo sea un asunto de la melodía, pero es un elemento fundamental en toda la creación académica histórica a nivel mundial. El caso de los creadores académicos brasileños no ocurre así como en los mexicanos, venezolanos, argentinos, etc. Y capaz que una explicación se deba a la lejanía con que el arte musical llamado "culto" ha convivido con la raíz popular y folclórica, como sí ha sido la historia de la música "culta" y clásica europea.

Y yo creo que este problema, este divorcio entre la música como un material de consumo público y la música como un ejercicio "intelectual" medio clandestino, es muy fuerte y bastante ingrato también.

Yo sigo pensando que la mujer que ha revolucionado en términos contemporáneos la música chilena, desde la vanguardia en la música chilena, ha sido Violeta Parra, que de música no había estudiado formalmente nada. Es una paradoja que da para pensar. El Gavilán, en versión académica orquestada, dice mucho más sobre los chilenos que varias páginas de obras orquestales de compositores "cultos".

El trabajo de colaboración que ustedes realizaron con Víctor Jara, a inicios de la década del 70, y su trabajo de taller, en la cual nacieron por ejemplo La Partida y Cai cai Vilú, implicaba que ustedes hacían aportes creativos en la composición…

Absolutamente, aunque bastante fragmentario, porque como que la columna vertebral de eso la iba manteniendo Víctor, era una idea que esbozaba Víctor pero luego nosotros metíamos la cuchara bastante, de hacer algunos cambios, de hacer algunos motivos musicales, pero con clara conciencia de que estamos trabajando bajo la conducción de Víctor. Yo incluso una vez intervine en el ritmo de una canción de Víctor Jara, la canción era una especie de canto a lo humano, se llamaba El derecho de vivir en paz, y le dije "Víctor, esto podría tener este otro ritmo y hacerlo con Los Blops, una especie de balada": Esa era la relación de trabajo que teníamos, incluso le cambiamos la armonía, pero siempre partiendo de una idea bastante bien concebida por Víctor.

Pero lo que yo recalco a la distancia es el hecho de la tremenda confianza que tenía en mí por una parte porque él podría haber dicho "¡que te metes tú!", pero no, era un mutuo respeto y detrás de eso había una relación de afecto también que permitía que trabajar con la música fuera bastante suelto.

Lo que llama la atención es que usted se metió en este mundo siendo muy joven, y tomando muy tempranamente un papel de director, en el cual sus compañeros de ruta eran bastante mayores.

Este libro me ha permitido de alguna forma a mí revisar mi vida con mucha emoción también porque me di cuenta que casi paralelamente a los juegos que uno tiene en la niñez o en la primera juventud como el volantín, el trompo, las bolitas, en ese mismo instante de la vida yo comencé a codearme con la música y a descubrir que era algo parecido, que esto era un juego más virtual por así decirlo, pero algo de eso hay, y yo creo que esa exposición en mí ha permanecido en el tiempo. Tampoco nunca sentí que yo fuera 19 años menor que Víctor en la relación que teníamos, cuando yo tenía 18 años él tenía 37 y no recuerdo haberlo sentido como un señor, al contrario él era un alma muy fresca, entonces era muy fácil trabajar con él e inventar cosas. Lo bonito que tenía Víctor era eso, era muy inquieto artísticamente, más bien sentía cierta inseguridad respecto de lo que hacía, que es algo típico de la gente que crea, cuando al final concluye algo nuevo viene la angustia de lo que va a venir después, da la impresión de que todo fue efímero, y él vivía así de una manera un poco inquieta, pero lo hacía con un abanico de alternativas muy variadas.

Yo estoy muy feliz que mi vida haya coincidido con ese mundo, con el mundo de la NCCH, con el mundo de Allende, que yo creo que fue un entorno muy poético, muy propicio para libremente imaginar cosas que después resultaron imposibles, pero creo que esos sueños nos condicionaron muy fuertemente en términos éticos.

En otras fuentes se señala que independiente de este colaboración que se había dado con Los Blops, en el mundo de la NCCH había un alejamiento con los exponentes que en esa época desarrollaban el rock.

Eso era cierto porque eran grupos que estaban recién formándose. Yo recuerdo que nosotros nos formamos y Los Jaivas aparecieron inmediatamente después, no los recuerdo antes, tal vez contemporáneos nuestros, todos éramos grupos en formación, pero lo que nos unía mucho era esta alternativa de cambio que era utópica por un lado, pero lo que es muy cierto es que esto corresponde en términos sociológicos a esta época, una época de ruptura, una época de cambio completa. Víctor era una persona que tenía esta capacidad de aliarse con distintos artístas, él caminaba buscando siempre alternativas. Había otros casos que no eran así, por ejemplo Patricio Manns era mucho más introvertido en su creación, reconociéndolo como un portento de la Nueva Canción Chilena.

Yo creo que si no hubiera venido esto del Golpe la NCCH se podría haber ampliado como un movimiento variado musicalmente. El golpe fue un mazazo muy fuerte a todos estos aires de cambio que se daban también el mundo de la cultura, se produce el desbande, se produce un shock muy fuerte espiritualmente en los artistas. El exilio tal vez nos libró de la cárcel pero nos sumió a muchos artistas también en un ambiente raro, extraño, enfrentar eso no fue fácil, muchos artistas sucumbieron al vivir en países con otra lengua. Y esta sensación, con la muerte de Víctor, de que se pierde también un eslabón importante de lo que es este movimiento.

En el libro ustedes mencionan cierto grado de divergencias que tuvieron en el exilio con Sergio Ortega en relación al tipo de mensaje que había que desarrollar, en una época en que tendría que darse una amplitud en el mensaje y que todo no tenía que ver con la Solidaridad con Chile. ¿Cuándo se afianza en ustedes esta nueva visión?

Eso sucede de manera tajante con el disco Palimpsesto que es del año 1979-1980, y esto coincide con el plebiscito del año 1980 en Chile (Nota de redacción: El plebiscito de 1980 realizado por la dictadura en Chile aprobó una Nueva Constitución), la cual fue una pésima noticia para nosotros que pasábamos todo el tiempo soñando casi de manera irresponsable que podíamos volver a Chile. Cuando supimos lo del plebiscito y de la constitución que se aprobaba, que todos queremos derribar ahora, ahí dijimos: "estamos muy complicados y capaz que se nos venga encima el exilio de los españoles". Y yo creo que ahí hubo una soltura nuestra y una predisposición a vivir de otra manera, de vivir pensando que tal vez no íbamos a volver a Chile. Entonces comenzamos a vivir escuchando con más atención, a apropiarnos de la música que escuchábamos. Si en la década del 60 nos apropiábamos de la música de Venezuela, de Colombia, ahora se dio en Italia de apropiarnos de la tradición popular, y eso fue súper importante porque coincidió con conversaciones que tuvimos con Luigi Nono, con musicólogos que tenían características de lo que nosotros hacíamos que eran un poco comunes a la música popular del mundo.

Yo ahí fui descubriendo que me impactaba igualmente la música griega, de los Balcanes, que la música folclórica sueca, que las tradiciones populares estaban emparentadas por un mismo pulso, que traduce un poco la vida de la comunidad. Hay algunas cosas que rápidamente afloran cuando escuchas música folclórica en cualquier país del mundo, por un lado la gallardía de la comunidad, y por otro la pesadumbre de la condición humana que no siempre es muy gloriosa por así decirlo. Esos dos elementos son constitutivos de casi todas las músicas, y si tú te dispones a escucharlas vas a encontrar que hay ahí una estética parecida en la composición. El folclor finalmente no es otra cosa que la decantación de aquellos elementos que musicalmente más identifican a una comunidad, y que los hace suyos. Por ejemplo por un lado está el son cubano, por el otro el bolero, el carnaval y la pesadumbre. Yo creo que eso lo entendimos en la música que escuchábamos.

Harina de otro costal es la posibilidad de que haya surgido una nueva música en nosotros, porque esto que yo digo no sucedió en todos los grupos, ni sucedió con todos los artistas. Hubo artistas que justamente también padecieron el exilio en el sentido de no encontrar este vínculo, no encontrar una familiaridad en este espacio extremadamente amplio en el cual uno vive que ya no es la propia tierra si no que es la tierra de todo lo que es, en donde puedes encontrar signos familiares con mucha extrañeza.

¿Y la forma de componer en esos años era aun mirando a Chile, que esos mensajes llegarán de alguna u otra forma acá?

Yo creo que uno nunca dejó de pensar en Chile. Yo creo que en el proceso de la composición musical hay un fantasma presente que es la propia comunidad. Como decía el maestro Sergio Ortega "yo creo que uno no se predispone para hacer música para el ropero", uno trata de enviar comunicaciones a la gente, "miren lo que estoy haciendo", "esto es por mí pero es algo de mí que quiero que sea de ustedes". Yo creo que efectivamente las cosas son así.

Ahora ahí se entra en un campo fortuito porque lo que yo quiero que escuches no es lo que estoy diciendo y puede no ser entendido, o sea la gente no necesariamente entiende lo que quieres decir, eso es válido y ocurre la mayoría de las veces. A mí eso me llama mucho la atención porque es algo absolutamente inmanejable.

Siempre me dicen "como se te ocurrió esta melodía tan linda", pero yo no sé cómo se hace, si lo supiera podría entregar la formula. Creo que un requisito para que eso se produzca tiene que ver con el modo, con la intensidad afectiva con que uno se relaciona con aquello o con la gente que a uno le interesa.

Y eso nos pasó a nosotros felizmente en un asunto que tiene que ver mucho, aunque puede parecer pedante, con disposiciones muy particulares de cada cual. Nosotros pasamos muchos meses, pasamos años, con un punto de interrogación muy grande en relación a qué es lo que íbamos a hacer, y muchas dudas también, y resulta que se repente se produce una composición, una creación, y esa duda se cancela, y salen alternativas, vamos descubriendo cosas, y esa es un antecedente para otra, y para otra. Pero si eso no se hubiera dado tal vez nos hubiéramos quedado toda la vida cantando el Canto al Programa, tocando el Rin del angelito, El aparecido.

¿Y cómo es su proceso para componer?

Uno se hace un cierto rito de tener la imaginación como bien fresca, de mantenerla, de ejercitarla. Yo siempre no silbo melodías que conozca sino melodías que se me ocurren, y de repente silbando melodías me doy cuenta que hay algunas que tienen un encanto según mi parecer, y cuando de repente esas aparecen las anoto y es una hebra que uno va tirando y se puede estructurar alguna cosa. Pero yo creo que componer es parte de una necesidad insoslayable de índole biológico, si no se me ocurren empiezo a andar complicado.

Hay un estado previo que es un poco ansioso también, y creo que eso tiene que ver con mi biología, y es muy extraño porque tomo una guitarra e invento melodías, no es que lo intelectual en ese momento sea una condicionante muy importante. El entorno en que uno vive, el entorno en relación a las artes, como contemplas la cultura, como escuchas a los demás; pero llegado el momento de componer es un ejercicio, una mecánica muy extraña y maravillosa por lo demás porque de repente te das cuenta que inventaste algo que es muy sorprendente para uno, es casi un acto de liberación. Y luego viene el proceso de comunicarlo a los demás y correr este riesgo que te digo, en que puede no producir nada o que puede ser muy potente. Y te confieso que cuando me dicen "que bonita la melodía que hiciste" a mí se me sale una lágrimas de emoción porque digo "era algo que esperaba que sucediera y sucedió" y ahí uno cierra un ciclo, y la música pasa a ser un abrigo maravilloso.

Usted menciona en el libro que todo lo que usted deseaba desarrollar y crear también necesitaba de otro lado que los compañeros de ruta también estuvieran en las condiciones musicales adecuadas como para poder interpretar lo que usted deseaba expresar, y que en el Inti-Illimani no necesariamente se cumplían esas condiciones, y también usted menciona que esta fue una de las razones que dieron origen a la idea de terminar el Inti-Illimani llegando a la década del 2000, pero ¿fue solo esa situación la que dio origen a la idea de terminar el Inti-Illimani?

Yo creo que en parte fue eso y en parte fue una fatiga también de un tren de vida extremadamente monótono e intenso, porque nosotros nunca paramos de tocar, es decir hasta el año 2001 desde el año 1967 estuvimos siempre tocando, nunca nos planteamos el decir "paremos unos tres meses, seis meses o un año" o "hagamos un año sabático" que fue una de las propuestas que yo hice, o "dejémonos de vernos", "hagamos una pausa en este asunto"

Y los años 1999, 2000, fueron años muy intensos de trabajo, fue una época en que grabamos muchas cosas. Después mirándolo con el tiempo me di cuenta que esa época de crisis nos sorprende con un ritmo de muy intenso, y yo creo que eso nos pasó la cuenta.

Pero la verdad es que en lo medular imaginarse el futuro del conjunto con estos problemas que arrastrábamos antiguos, no era verdaderamente agradable. Yo dije: "a ver, tengo 49, 50 años y no me veo 10 años más o 20 años más con esta misma situación", además que esta actividad no tienen edad de jubilación. Pero yo dije "así, de esta forma, no". Porque los grupos como lo concebimos nosotros deben cumplir una condición, y se puede comparar como un matrimonio, la vida de un grupo es una constante seducción entre sus miembros, tú necesitas que el otro te diga algo que le dé un sentido, cuando eso no existe se torna una relación casi burocrática. Y lo que es cada cual en el grupo depende del punto de vista que los demás tienen, no depende necesariamente de lo que uno diga, lo que uno es, sino de lo que verdaderamente sucede. Y eso, en aquella época ya no sucedía, lo que nos decíamos ya no era un estímulo, no nos producía nada, entonces qué sentido tiene. Y así el año 1998 o 1999 la idea de Jorge Coulón fue de "cerrar el boliche", dicho exactamente en esos términos, "cerremos el boliche", "si nos vamos a agarrar aquí de las mechas, cerremos el boliche". Y a mí me pareció algo muy sabio, doloroso pero muy sabio porque la fama al año 1999 era muy alta, estábamos haciendo muchas actividades.

Haber cerrado el boliche tenía grandes posibilidades hasta de poder más adelante juntarnos nuevamente, pero de manera irresponsable se pensó esto de que el Inti-Illimani, —que es algo muy ofensivo para quienes hemos hecho gran parte de sus creaciones— era un espacio para hacer música, así como decir que casi era una institución de las Naciones Unidas o de la Unesco para hacer música latinoamericana.

Pienso que hubo una desinteligencia muy grande en mis excompañeros de no entender que el Inti-Illimani era un asunto que produjimos todos y que para entenderlo en el tiempo se tienen que dar determinadas condiciones, porque aquí lo que sucede finalmente es un fenómeno musical. O sea el Inti-Illimani como cualquier grupo, como Los Beatles, como Los Rolling Stones, son fenómenos musicales muy precisos. Bueno, existen varios grupos que imitan unos a otros, como los aquellos que imitan a Los Beatles, pero hacer esa imitación no es solo algo oportunista sino que es algo muy feo en términos estéticos. "Voy a hacer canciones como las de Horacio Salinas" que es un ejercicio que hizo el grupo de Coulón. Dijo: "a ver, hace algo parecido al Testaccio", y sacaron una melodía, "algo parecido a La fiesta eres tú" y sacaron una cumbia, "compongamos como… para que no parezcamos que somos otro grupo". Todo esto es fruto de esa ceguera. Era mejor haber cerrado el boliche.

Esta es una opinión personal, pero lo que usted comenta se ve claramente en la escasez creativa que ha tenido la agrupación que dirige Jorge Coulón desde que se produjo el quiebre.

Claro, porque yo creo que ahí además se ha dado una forzatura, un forzar las cosas.

Yo no tengo nada, ni tampoco soy nadie para calificar las capacidades creativas de Manuel Meriño o de Daniel Cantillana, porque como decía Roberto Matta "Todos somos santos pero se trata de hacer milagros", yo creo que ellos tendrán más o menos talento para hacer lo que necesitan hacer, su propia música. Cuando yo veo que hacen música imitando al Inti-Illimani me da un poco de vergüenza, pero yo veo más coherente a Manuel Meriño en lo que él hace para Entrama, lo veo bastante coherente con eso, música experimental, una búsqueda armónica, melódica y rítmica con determinados parámetros pero lo del Inti-Illimani es otra cosa, es algo que partió hace más de 40 años, con ciertos antecedentes; e imitarla o pretender continuarla bajo otro impulso creativo encuentro que es un riesgo muy grande, una operación muy extraña e impúdica.

Independiente de la característica y el talento de Meriño o Cantillana… pero fíjate que ellos ni siquiera nacían cuando nosotros ya teníamos discos grabados, entonces darles a ellos una responsabilidad de continuar con el Inti-Illimani es ponerle un problema muy grande encima. Ellos tienen que hacer su música, que la del Inti la hacen otros.

En el libro usted se manifiesta vagamente sobre la situación actual de Jorge Ball, por una parte dice que es un buen músico pero que ve difícil tenerlo por una cuarta vez en el grupo, y por otro lado dice que sería maravilloso compartir nuevamente con él en el escenario.

Es otro de los problemas de tener un grupo, la vida de un grupo es muy compleja, se requiere tanto talento musical como tino en la convivencia de manera de no invadir espacios. La vida de los grupos como que de repente desdibuja la propia intimidad de los miembros, tú tienes que viajar con las mismas personas por horas y horas, y al final te acostumbras a tener todo el rebaño ahí y que andemos todos juntos. Es una cosa muy extraña por lo menos la vida de un grupo como el nuestro, tal vez la vida de un grupo de rock star es distinta o tal vez es lo mismo. Y ahí con Jorge lamentablemente hubo una incompatibilidad de caracteres porque Jorge es un frenesí que, según nuestro modo de ser, resulta invasor. Formas de relacionarse en su personalidad, modos caribeños que para nosotros era muy complicados.

Yo creo que todos le tenemos un gran cariño a Jorge Ball, él es un músico muy excepcional, y también su personalidad es excepcional, y si él fuera más timorato a lo mejor no tendría la genialidad que tiene. Si uno mira la vida del conjunto, y yo en la dirección del conjunto lo que a mí me sucedía cuando él adquiría roles importantes, era percibir una gran frescura interpretativa dentro del conjunto, porque Jorge estudió Flauta, estudió Cuatro, canta muy lindo, muy entonado, tiene mucho eso que se da en el caribe, y particularmente en el pueblo venezolano, que es un pueblo musical por excelencia, que es la melodiosidad. Su aporte fue muy importante, por nosotros le hubiéramos cambiado el carácter para que nunca se fuera. De repente lo invitamos a tocar, pero es solo eso, y después uno dice "tan lindo que toca el Jorge", le imprime una energía a las cosas que hacíamos, y también momentos de simpatía muy grande.

Siempre Jorge, desde que entró al conjunto ha sido como una especie de elástico, con nervio, un muchacho con mucha energía que estalla de repente. Jorge es increíble, por ejemplo es capaz de encaramarse por acá (estamos en un patio de un café del primer piso, y me muestra la terraza del segundo) rápidamente. Tenía que quemar mucha energía. Es una de las cosas que lamento, porque su musicalidad a mí me encanta y le dio al conjunto mucho brillo, mucha espectacularidad que no es fácil hacerlo acá con los músicos chilenos.

Hace poco estuve revisando declaraciones suyas en el exilio sobre su nostalgia por Chile. Ahora que han pasado varios años en que usted ha vuelto, ¿siente nostalgia por Italia?

Sí, sin duda, no es un exilio el que siento de Italia, pero sin duda que hay días en que yo no quisiera estar en Santiago y me gustaría andar paseando por Roma, entrar a un bar, tomar un café, tomarme un vasito de vino blanco, mirar, recorrer, escuchar a los italianos que es un pueblo muy sabio. Hay una cierta maqueta que se hace de ellos que no tiene mucho que ver con la gran humanidad que hay detrás de la historia de los italianos. Entonces eso me gustaría.

Pero el amor entrañable está por esta tierra (por Chile), por esta gente, por ver que este país salga por algún lado, rompiendo la prepotencia, los abusos y esta cosa clasista tan tremendamente odiosa en que vivimos. Este parece cinco países en uno.

Entonces uno piensa en Italia y uno ve una sociedad mucho más homogénea, y la nostalgia con Italia se supera cada vez que vamos allá y podemos reencontrarnos con los italianos, y uno lo percibe en la forma familiar en que es recibido ya que formamos parte de la banda sonora de años de crecimiento de la izquierda. Esta nostalgia es una pequeña molestia, pero no es el tremendo dolor que uno siente con el exilio.

Usted menciona en el libro que tiene la idea de por lo menos un par de discos, tal vez si nos puede mencionar estas ideas, o por lo menos los próximos proyectos que tienen.

Estamos a mitad de camino haciendo un trabajo, y que paralizamos por este tema de las elecciones. Estamos haciendo un disco con Patricio Manns, con su repertorio más amoroso, de su primera época revisitando canciones como Bandido, Ya no canto tu nombre, Valdivia en la niebla, El cautivo de Til-Til, Balada de los Amantes del Camino de Taverney, son canciones de un rigor poético, de una altura, que uno pierde el calibre de la obra poética y musical de Patricio Manns. Entonces estamos abocados en sus primeras canciones. Esta bastante avanzado y bonito lo que estamos haciendo.

Después hay proyectos distintos, con bosquejos de ideas. Te voy a decir que no es muy fácil que esto se produzca después de 40 años porque cada disco sirve como un antecedente para el siguiente y uno espera que toda la discografía tenga una coherencia, así como uno arma con 12 canciones un disco, uno espera que los cuarentaitantos discos que ha hecho en la vida sea un trayecto audible y coherente.

Que tenga su relato.

Que tenga su relato, claro, y sea también una historia. Lo importante es hacerlo con rigor.

¿Y lo que van a hacer con Claudia Acuña ahora a fin de año?

A nosotros nos tiene felices esta colaboración porque ella es una gran cantante, una cantante con mucha profundidad expresiva en el canto, tiene mucha fuerza, es dúctil. Con ella vamos a empezar a trabajar ahora, algo de un Canto para la semilla, algo de Bolero, tenemos músicos en el conjunto como para poder acompañarla en un estándar de Jazz. Que podamos diversificarnos dentro de las posibilidades de ella y nuestras.

¿En qué situación se encuentra todo el material que ustedes grabaron bajo este ambiente del conflicto?

Hay con la Warner un contrato que es antiguo de hace como 15 años, que ha permitido que se haya podido reeditar, independientemente del conflicto, toda la música que hicimos hasta que estalló el conflicto. En realidad este divorcio ha tenido, como todo divorcio que se respete, intolerancias e intransigencias en el entendimiento que ha impedido muchas veces una continuidad inteligente a todo nuestro catálogo que es muy poderoso… y no ha sido fácil.

sábado, octubre 19, 2013

Líder de Inti-Illimani Histórico publica la biografía de su grupo

La Tercera

La canción en el sombrero. Historia personal de Inti-Illimani relata su vida junto a la banda, próxima a cumplir cinco décadas.

por Marcos Moraga

Es una anécdota la que recoge la primera página del debut literario de Horacio Salinas, fundador de Inti-Illimani: un musicólogo alemán le preguntó si el título de su canción Tatati era quechua o aimara. “Ninguna de los dos”, respondió el músico, “se trata de una onomatopeya con que mi esposa describía la melodía de la canción”. Y ahí, recuerda, se dio cuenta de que su vida íntima estaba ligada a las canciones del conjunto.

Por eso, el primer libro de Salinas lleva por título La canción en el sombrero. Historia personal de Inti-Illimani (Editorial Catalonia). Será presentado en la próxima Feria del Libro de Santiago, en la Estación Mapocho, el 2 de noviembre, con una actuación junto a un colaborador histórico de la banda, Patricio Manns.

El volumen revisa los días del grupo de Vuelvo, desde su fundación en 1967 hasta su presente dividido, cuando dos agrupaciones tocan bajo el nombre de “Los cóndores del sol”.

“He tratado de ser descarnadamente honesto en la narración, o por lo menos quitarle el velo a tanta especulación en relación con nuestros conflictos. Ahora siento que he hablado desde la música y no desde otro interés que pudiera transformar el libro en algo apetecido en la farándula”, explica el compositor.

Dos destierros

Así van pasando capítulos como su alineación ideológica durante los años de la Unidad Popular, sus años en Europa durante el exilio -que incluye el inicio de las colaboraciones aún activas con el guitarrista John Williams-, el regreso y legendario recibimiento en el Parque La Bandera en 1988, además del distanciamiento entre las dos facciones, que desde 2004 tiene a Salinas compartiendo escenario con los miembros históricos José Seves y Horacio Durán, y en la vereda opuesta, a la agrupación que sostienen los hermanos Coulón como Inti-Illimani (R).

“Me pareció que explicar las canciones es un modo de recordar los principales hitos de esta historia, que también coinciden con momentos trascendentales de la historia de Chile: el nacimiento, el inicio del exilio, nuestro regreso, nuestros problemas”, relata. Eso, en un volumen cercano a las 200 páginas y que el músico trabajó por un año.

Inti-Illimani Histórico, además, prepara su cuarto disco de estudio, centrado íntegramente en canciones junto a Patricio Manns, que será publicado “esperamos que antes de fin de año. La génesis de estas canciones que hicimos junto a Manns está ampliamente documentada en el libro”, cuenta el autor. Por ello, será una selección de canciones de ambos la que musicalizará el lanzamiento. Hay otra música de fondo que a Salinas le parece también contexto para su debut escrito: los 40 años que se cumplen del Golpe del Estado. “Este libro se trata de no perder nuestra memoria, de reparar nuestros olvidos”, remata.

domingo, mayo 05, 2013

La English Chamber Orchestra graba obras de Inti-Illimani

El Mercurio


El guitarrista clásico John Williams escogió la  suite "Danzas peregrinas" de Horacio Salinas, una adaptación para solistas y orquesta de sus famosas melodías.

I.D.

"Nunca me preocupé de ser un músico del folclor, ni de la raíz folclórica, ni clásico, ni selecto. Creo que ahí hay una confusión de conceptos: una música que es culta frente a otra que pareciera ser inculta", dice desde Roma Horacio Salinas (abajo en la foto), el creador de un repertorio que hace mucho tiempo dejó de "pertenecerle".

Con este dilema resuelto, Salinas viajó recientemente a Londres con las partituras de su suite "Danzas peregrinas", una adaptación de algunas melodías clave que escribió para Inti-Illimani durante el exilio en Italia. Ahora en Inglaterra, Salinas las entregó al director Paul Daniel, quien grabó este material con la English Chamber Orchestra para el venidero disco del guitarrista John Williams.

"Estructuré cinco piezas, incluyendo un preludio para violoncello y guitarra clásica. Las orquestaciones están basadas en esas melodías del grupo: "Danza", "Palimpsesto", "El mercado de Testaccio" (todas de 1981) y "Danza di cala luna" (1986). Fue un proceso nuevo recuperar la música creada para un conjunto de siete integrantes y crear partituras que fueran un recuento de danzas, ahora en la sonoridad de una de las más grandes orquestas británicas y tres solistas", dice Salinas.

Salinas y Williams son dos viejos conocidos. Desde fines de los 80 realizaron discos emblemáticos del grupo: "Fragmentos de un sueño" (1987) y "Leyenda" (1990).

"A sus 72 años, John es el más grande guitarrista clásico vivo", señala Salinas, y recuerda que sus "Danzas peregrinas" nacieron en atención a un pedido especial que le hizo el australiano en 2004, con motivo de la celebración de los 150 años de la Orquesta Sinfónica de Londres. "Dirigido por Lorin Maazel, él tocó en el Barbican una suite de Leonard Bernstein, el Concierto de Aranjuez, de Joaquín Rodrigo, y estas 'Danzas peregrinas'", recuerda.

Los solistas de la grabación fueron John Williams (guitarra), Richard Harvey (clarinete) y Horacio Durán (charango, arriba en la foto). El chileno es otro referente de Inti-Illimani, desde la época previa a la disputa y litigio por el nombre que hoy tiene dividido al grupo en facciones.

-¿Cómo imaginabas que la orquesta iba a recibir esta suite de ritmos folclóricos?
"Fue una duda muy presente para mí: qué iría a suceder. Algunos músicos me dijeron que era la primera vez que la English Chamber Orchestra grababa música chilena. La cellista que participó en el preludio estaba tremendamente agradecida de haber tocado, y Paul Daniel me señaló que la suite era una música muy bonita y distinta. No lo niego: a mí me gusta y me emociona lo que hago, pero que otros lo digan es halagador".

jueves, noviembre 15, 2012

Horacio Salinas musicaliza El Húsar de la Muerte en show masivo

La Tercera


El director de Inti Illimani Histórico tocará junto a la proyección del filme ante 10 mil personas en la Plaza de la Ciudadanía en diciembre.

por Marcos Moraga


El músico Horacio Salinas estaba dividido en dos hasta el día martes pasado: por un lado, armaba las maletas para asistir a la ceremonia de premiación del Grammy Latino, donde está nominado junto a su banda, Inti Illimani Histórico, en la categoría de Mejor disco folclórico por su álbum Eva Ayllón + Inti Illimani Histórico. Por otro, hacía anotaciones a un fardo de partituras y reunía un grupo de 16 músicos.

Salinas dirigirá su música para la película muda El Húsar de la Muerte (1925) mientras el filme es proyectado, en un concierto en vivo en la Plaza de la Ciudadanía el 7 de diciembre.

Será un espectáculo gratuito que dará la partida al Tercer Festival de la Cineteca Nacional, que organiza ese espacio entre el 6 y 13 de diciembre. La idea es inaugurar las proyecciones con un espectáculo masivo -se espera la asistencia de 10 mil personas-, y ahí es donde entra el director musical de Inti Illimani Histórico.

“Son 45 minutos de música, durante los cuales debo estar atento a este mamotreto que tengo por partitura, a la orquesta y a la imagen”, comenta el músico, días antes de partir hacia Estados Unidos. En 1996, Salinas grabó esa partitura para la restauración que ese año se realizó de la película. Nunca la ha tocado en vivo y esta vez realizará arreglos distintos. “Donde había dejado silencios, esta vez pondré música”, comenta.

Dirigida por Pedro Sienna, El Húsar de la Muerte es la única película chilena declarada como Patrimonio Histórico. La práctica de musicalizar cine mudo en vivo se ha convertido en un subgénero musical: este año, el grupo francés Air musicalizó la obra de Georges Méliès, Viaje a la Luna (1902), mientras que en 2009, el grupo Mostro puso su banda sonora en vivo para El acorazado de Potemkin (1925). “Lo vi en Roma, alguna vez”, recuerda Salinas, “cuando una orquesta formidable recreó la música de Napoleón”.

El concierto sumará la actuación del músico Nano Stern, quien tocará mientras en la pantalla, de 12 metros de largo por seis de alto, se proyectan imágenes patrimoniales de Santiago. La jornada comienza a las 20 horas.

Antes de partir a Las Vegas, el martes, Salinas ya tenía una buena noticia: el guitarrista australiano John Williams grabará en abril de 2013 su obra Danzas peregrinas junto a The English Chamer Orchestra.

miércoles, septiembre 26, 2012

Inti Histórico y el Grammy: Nosotros fuimos los postulados, no otros

Cooperativa.cl


Horacio Salinas comentó la noticia en medio de la disputa legal con Jorge Coulon.
El músico cree que tienen posibilidades de llevarse el galardón latino.


El músico de Inti-Illimani Histórico Horacio Salinas conversó con Cooperativa en Vivo sobre la nominación del grupo a los Grammy Latino, donde competirán en la categoría de Mejor Album Folclórico, en el área Tradicional, por su trabajo con Eva Ayllón "Eva + Inti".

"Estamos felices, muy felices porque éstas son nominaciones inesperadas realmente", dijo el músico, añadiendo que esta la noticia "es un guiño que nos ha hecho la vida en momentos desagradables que hemos vivido".

"Ha sido la noticia que nos ha dado vuelta completamente nuestro estado anímico", agregó Salinas, en relación a la disputa legal que mantiene Inti Histórico con Inti Illimani, que lidera Jorge Coulon.

"Seguramente ellos quieren negociar algo, pero no vamos a negociar el hecho indesmentible de que quienes hemos sido postulados al Grammy somos nosotros", aseguró.

Sobre las posibilidades de llevarse el galardón comentó: "yo creo que sí. Bueno, ahí veremos".

viernes, septiembre 07, 2012

Patricio Manns interviene en conflicto de Inti Illimani: No permitirá interpretación de sus canciones por la agrupación de los Hermanos Coulón.

La Segunda

Apoya así decisión del grupo que lidera Horacio Salinas de no permitir la ejecución del cancionero compuesto por ellos mientras el Inti Illimani de los hermanos Coulon no desista de querellarse contra ellos para impedir su gira europea.


Santiago.- Patricio Manss, autor de algunos de los temas más recordados de Inti Illimani, como “Vuelvo”, decidió esta vez intervenir en el conflicto que divide a los dos grupos que llevan el nombre de la emblemática agrupación musical. Y lo hizo respaldando en esta ocasión al grupo que lidera Horacio Salinas, el cual está siendo querellado en Europa por la facción que es encabezada por Jorge Coulon.

“Durante los largos años del exilio en Europa los Inti-s formaron parte de mi familia, encontrarnos para grabar un disco en Roma o acompañarlos en sus giras por distintas ciudades era una fiesta. Al poco tiempo de mi regreso a vivir en Chile se produce la ruptura del Inti Illimani, todos eran mis hermanos, la separación fue muy dolorosa,  no tomé partido por ninguno de ellos y hasta el día de hoy me he negado a hacer comentarios a favor o en contra de mi amigo Jorge Coulon o de Horacio Salinas, mi viejo cómplice con el cual hemos hecho canciones memorables. Pero hoy estoy entre la espada y la pared y no puedo guardar silencio aunque me duela”, señala Manns.

“Los dos Inti-Illimani tienen derecho a existir y uno no le puede negar al otro ese derecho. Es por eso que solidarizo con el Inti Illimani Histórico y con la decisión de su director Horacio Salinas de prohibir al grupo de Jorge Coulon de cantar nuestras canciones hasta que no retire la demanda por 100.000 libras esterlinas en caso de que el Histórico se presente a cantar en Londres. Patricio Manns”, señala.

Su declaración fue dada a conocer junto con una de los Inti Illimani Históricos, la cual en parte dice:

“El grupo IntiIllimani Histórico se encuentra en una gira por las principales capitales de Europa y aún persiste una desagradable situación de insospechadas consecuencias patrimoniales, como también morales, en contra no sólo del grupo sino para los cientos de amigas y amigos del viejo continente que conocen nuestra música y quieren disfrutarla en vivo como está planificado”.

Sostienen que se han apegado al fallo arbitral del 7 de julio de 2010, “que establece nuestro derecho a utilizar la denominación Inti Illimani Históricos”, el cual concede al grupo liderada por los hermanos Coulon autorizado a usar la  identidad de “Nuevos Inti Illimani”.

Reclaman que la inscripción de la marca Inti Illimani en Europa por parte del otro grupo pretende impedir su presentación en dicho continente.
“El efecto de esta maniobra legal de mala fe e ilegítima, también afecta a terceros con quienes nos une una entrañable relación como es Patricio Manns, quien ha sido autor de numerosas de nuestras canciones en conjunto con Horacio Salinas y también con José Seves, ya que la acción legal entablada busca que dichas obras no puedan ser interpretadas por los Inti Illimani Históricos, dado que se pretende la prohibición de los conciertos programados”, agregan.

“Esta situación ha llegado a un límite extremo y lamentable” y “por tal motivo (...) conferimos al señor Jorge Teófico Coulon Larrañaga, para que se desista total e irrevocablemente de la o las acciones que ha intentado en Gran Bretaña, destinadas a impedir la realización de los conciertos de nuestra gira europea, bajo amenaza de que si así no lo hiciere se prohibirá cualquier interpretación, por parte del señor Coulon o de cualquier persona integrante del grupo Nuevos Inti Illimani de todas y cada una de las obras de musicales que sean de autoría de  don Horacio Salinas, Patricio Manns y José Seves”.


Horacio Salinas, músico chileno: “Volver a Londres siempre es un gusto”


El Iberico- Inglaterra

La banda chilena, Inti-Illimani, pisará de nuevo suelo Británico el próximo jueves 13 de septiembre a las 19.00 horas en The Union Chapel. Esta será la única actuación en la capital del Reino Unido que dará la agrupación chilena, donde además se presentarán en países como: Alemania, Francia e Italia. Repasarán sus grandes éxitos durante sus 45 años de carrera musical marcados fuertemente por la dictadura militar chilena durante los años 1973-1989.

Durante este periodo el grupo chileno estuvo exiliado y se consolidó en Italia, quienes posteriormente, han recorrido todo el mundo dando a conocer su música y pensamiento político haciendo hincapié en la dictadura militar chilena y el apoyo a la lucha por los derechos humanos.

Antes de partir a Europa, Horacio Salinas, compositor, cantante y guitarrista de la banda, quién además formó parte de Inti-Illimani desde el año 1967 concedió una entrevista para 'El Ibérico'.

¿En qué proyecto trabaja actualmente Inti-Illimani Histórico?
Bueno, estamos en una gira mundial, la cual ya nos llevó a varios países por Sudamérica (Chile, Argentina, Uurugay), tuvimos el honor y agrado de compartir escenario con la gran Eva Ayllón, ahora vamos a Europa, pasaremos por Australia, volveremos a Perú, Brasil, Colombia y México y sin olvidar a nuestro país en fiestas patrias.

Como usted mencionó, tocarán en varios países en Europa, ¿Qué significa para la banda volver a Italia, al país que los acogió durante una etapa muy dura en su carrera musical?
Volver a Italia es como volver a casa, volver al barrio, a ver los amigos, es sentirte cómodo y sin querer piensas en todo lo que viviste, en lo que fue Chile, lo que es ahora mismo. Italia se volvió imprescindible para Inti-Illimani Histórico, es una parada necesaria en nuestras giras. Un sinfín de sentimientos involucrados.

Adelantándonos un poco del show que Inti-Illimani Histórico presentará en Londres, ¿Qué tiene preparado la banda para su presentación?
Vamos en gira, en la cual tenemos bastantes fechas cerradas, además de otros países en Europa donde actuaremos. Nos llena de felicidad y orgullo saber que Londres nuevamente será parte de nuestra nueva gira, mejor aún sabiendo que nuestro viejo amigo y colaborador de Inti-Illimani, John Williams, estará como invitado de honor en nuestro show, tocando y compartiendo escenario una vez con nosotros.

Tenemos un sinfín de sorpresas, dentro de nuestro repertorio van los clásicos de siempre, lo que la gente espera, como también nuestros nuevos temas. Van a ver a un Inti-Illimani clásico, histórico, renovado y con muchas ganas de dar lo mejor sobre el escenario.

Volviendo al Chile actual, después de haber vivido momentos críticos en lo social-político. ¿Cómo ve a Chile ahora?
Si bien es cierto, nuestro país crece cada día, aún sufrimos de desigualdad a niveles insuperables, seguimos con carencias, continuamos luchando contra la discriminación, por la paz y los derechos humanos. Más ahora que hay levantamientos sociales de estudiantes, trabajadores y de distintos gremios que buscan inserción, respaldo, apoyo y conciencia del gobierno para ir en mejora de todas las necesidades que siguen surgiendo. Chile es un país con su gente hermosa y luchadora.

Más información:
Jueves 13 de septiembre
19:00 apertura de puertas
Compton Terrace, N12 UN
Tickets: online £22, en la puerta 25,
niños menores de 10 años £10
https://connect-ar.com
Venta telefónica: 08444 771 000

sábado, febrero 26, 2011

Festival- Chilenos y Calle 13

Redaccción

Acaso no da un poco de vergüenza de ser chileno en estos tiempos?, pero no de esos chilenos comunes y corrientes, sino que de esos chilenos con poder de decisión, no son aquellos los que eligen quien sube o quien baja de un escenario?, no son aquellos los que muestran “lo mejor de lo nuestro” con un humor que solo demuestra el racismo y homofobia intrínseco en la risa boba, es eso de vivir acaso de la vergüenza que el chileno siente por los otros?.
No es acaso un circulo vicioso?, pero nadie se ríe de los ricos, nadie se ríe de los poderosos, solo se ríen de los que no tienen el poder, de los que no se pueden enfrentar contigo, incluso aquellos que se ríen del poder, protegen su sector de poder.. (acaso no se autoprotege The Clinic?)
Y  no nos tienen que venir de afuera para enrostrarnos lo peor de lo nuestro?. Fue un golpe en las bolas lo de Calle 13, ellos nos enseñan lo que tenemos que hacer con los artistas chilenos, ellos los que se molestan por la homofobia de nuestro horrible humor…
Y en los medios se oye llover, “mira que simpático” dirán, pero debería ser un golpe a la conciencia artística de nuestra vida chilena. Son los de siempre los que no suben… nunca antes Horacio Salinas y José Seves como Inti Illimani habían estado en el Festival, nunca Camila Moreno… y tuvo que venir Calle 13 para que sucediera esto!… tendremos que esperar tal vez varios años para que los músicos chilenos se suban con honores y en masa a nuestro escenario, aquello de la música con mas contenido, con mas sentimiento, pero que no tiene espacio en los medios… y lo que no hace tal vez Calle 13 es una violación al medio desde el medio?… una exquisita violación , porque en su violación todos estábamos violando a esta sociedad de mierda que hunde, los mediocres tienen el poder, y ellos quieren hundir dentro de su espectro de poder a los que quieren hacer crecer a este país de mierda… o eso acaso no significa “Viva Chile Mierda”?

Calle 13 En Viña: