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miércoles, septiembre 09, 2020

Estrenan grabación inédita de Camilo Sesto

 El Mercurio


Ayer, al cumplirse un año de su muerte, se dio a conocer el tema “Te quiero así”, escrito por el cantante a comienzos de los años 80 y cedido a José José, quien lo publicó en 1998. La canción, en voz del español, formará parte de “Camilo Forever”, un disco que será una retrospectiva de su carrera.

lunes, septiembre 07, 2020

Primer aniversario de Camilo Sesto: Vendrá un museo y homenajes musicales

El Mercurio

A un año de la muerte del ídolo español, su nombre sigue concitando interés. Su hijo lo tributó con un medley ; en Chile, Quique Neira lanzará un cover, y en 2021 se abrirá una galería con sus recuerdos en Alcoy.
José Vásquez

A un año del impacto que causó la muerte de Camilo Sesto, anunciada de madrugada y vía Twitter el 8 de septiembre de 2019, su figura, que ha seguido siendo recordada a través de la música, próximamente tendrá también un espacio físico hasta donde podrá llegar el peregrinaje de sus seguidores.

El municipio español de Alcoy, donde nació el cantante, anunció a fines de julio pasado que se iba a levantar un museo, que albergará 800 objetos que pertenecieron al cantante, entre ellos, los premios conseguidos a lo largo de su carrera, en la que vendió más de 100 millones discos, los trajes con los que actuó, archivos musicales y diversas piezas personales, acumuladas a lo largo de los 72 años que tenía al momento de fallecer, producto de un paro cardiorrespiratorio asociado a una falla renal que padecía de manera crónica.

El recinto se inaugurará durante 2021 y cuenta con el respaldo de su familia, su hijo Camilo Blanes Ornelas, su heredero universal, quien acordó ceder a la comunidad los recuerdos de su padre. “Camilín”, como le llamaba la voz de “Melina”, ha debido convivir con esta responsabilidad y ha tenido que sortear el acoso mediático por sus erráticas apariciones públicas y a través de las redes sociales. También ha debido enfrentar el llamado de atención de su madre, Lourdes Ornelas, por el mal manejo de los bienes recibidos.

La mujer acusó un mal asesoramiento por parte de los abogados en cuanto a la administración de las tres propiedades y los 8 millones de euros que obtuvo en el testamento, además de manifestar su preocupación por los problemas de alcohol que ha sufrido su hijo y que lo han devuelto a la polémica por una reciente aparición a través de un video en Instagram que causó preocupación por su estado, otra vez errático. Pese a ello, “Camilín” ha querido seguir los pasos de su padre y se apronta a lanzar un disco ––que había anunciado para agosto y que todavía no tiene una fecha definitiva––, donde toma el cancionero de Camilo Sesto a modo de homenaje.

En junio pasado dio a conocer, como adelanto, un medley con éxitos como “Amor mío, ¿qué me has hecho?”, “Piel de ángel”, “Jamás” y “Perdóname”, un puñado de temas que tituló como “Tributo a mi padre”, el que sería el mismo nombre que llevaría un disco que también incluye versiones de temas de Alejandro Lerner y Juan Gabriel.

Tributo en clave reggae

En Chile, el homenaje musical estará a cargo de Quique Neira. El cantautor ha trabajado durante el confinamiento en el que será su segundo volumen de versiones de otros artistas, una apuesta exitosa que en 2018 con su “Cover Me”, sacó aplausos reinterpretando a Luis Miguel, entre otros artistas, y que ahora escogió a Camilo Sesto como la estrella a tributar.

“Es un homenaje sincero, al que siento que es un genio de la música hispana y quien, con su tremendo talento, se las arregló para generar historias que quedaron plasmadas en todos nosotros”, dice el músico que llevó ahora al reggae uno de los clásicos del repertorio del español: “Perdóname”.

“Quizás mucha gente pudiera pensar que la música de Camilo Sesto no suene bien en este ritmo, pero por el amor que siento por su obra y por lo que hago, siento que la canción logró un sentimiento nuevo, que denota esta remirada del tema original, que es una obra maestra”, señala la voz de “Cosas buenas”.

La versión de “Perdóname”, grabada por Quique Neira, se estrenará hoy a las 19:00 horas de Chile, justo cuando en España ya sean las 00:00 horas del día siguiente y se comience a conmemorar este primer aniversario de la muerte del artista.

El tema estará disponible en las diversas plataformas de streaming, acompañada, además, de un videoclip realizado en el hogar del músico en Lampa.

lunes, septiembre 16, 2019

Buddy Richard: "Camilo Sesto hizo cosas muy importantes y difíciles"

La Tercera

El legendario exponente de la Nueva Ola, Buddy Richard, prepara su participación en una nueva versión de La Cumbre, donde recibirá el premio “Orgullo de la Región” y compartirá escenario con Ana Tijoux, Aguaturbia y Los Tres. Acá rememora sus encuentros con Camilo Sesto, su gusto por Paul McCartney y su relación con el grupo de Álvaro Henríquez.

Por Johanna Watson


Conversamos con el músico de 75 años en su casa de Graneros, donde revisamos algunos aspectos del festival que se aproxima y nos enteramos de algunas anécdotas vividas junto al fallecido cantante español.

La Cumbre
-En el cartel de La Cumbre están anunciados Los Tres, ¿te veremos tocar con ellos o con Álvaro?

-Tienen que darse las cosas, de querer cantar “Tu cariño se me va” yo voy a querer toda la vida. Íbamos a actuar en la Yein Fonda pero este año no se hizo. Este verano estaba empezando a volver el Álvaro y yo estaba contratado como jurado del Festival La Serena. Al segundo día llegaron ellos y el Álvaro me mandó a decir que quería cantar, entonces, en el show de ellos cantamos una canción y le di unas flores porque se había mejorado.

-¿Cómo has visto su recuperación?

-Bien, ya está recuperado, se ve de mejor semblante, está cantando igual que siempre. En La Serena le dije: “Nos tenías en ascuas, huevón, pero por suerte te mejoraste”. Ahora me mandó a decir que quería cantar conmigo en La Cumbre, así que ahí vamos a ver. Cuando cantamos “Tu cariño se me va”, a veces hacemos la versión mía y otras la de ellos, pero las dos son buenas. La de ellos es más violenta, es buena, me gusta.

-¿Qué banda te gustaría que hiciera otra versión de un tema tuyo?

-No sé, yo soy un tipo agradecido, aunque fueran los tipos más malos, me gustaría. Yo creo que para un autor, lo mejor es escuchar tus canciones en otros estilos, es entretenido. Pero si pienso en una banda… Los Bunkers me gustan, yo he tocado con ellos, en unas simulaciones de ensayo que eran una tomatera horrible, porque esos son… oye los huevones de Concepción, son bravos para el copete, yo no soy de allá pero también me gusta. Son entretenidos los cabros.

-¿En qué estilos te gustaría escuchar tus canciones?

-Siempre ha habido versiones de canciones mías. He escuchado “Mentira” en salsa, tocada por esas orquestas de Nueva York, la he escuchado en son mariachi también. Yo tenía dos maneras de componer: por ejemplo “Despídete con un beso” es más americana y “Mentira” más italiana, por eso las canciones eran más o menos contundentes, llamaron la atención de los muchachos más jóvenes y las grabaron como en el caso de Los Tres, Los Difuntos Correa y una pila de bandas más que han hecho mis canciones.

-¿Te gustaría una versión trap o reguetón?

-Bienvenida sea, no sé si me va a gustar, pero no soy partidario de borrar estilos ni nada. Si a mí no me gusta, no me gusta nomás. Para mí, el mejor invento de la vida moderna es el control remoto: si no te gusta el huevón, lo apagas o lo cambias y punto.

-¿Y en heavy metal?

-¡Mejor! Claro, eso se acerca más al rock. Ahora, musicalmente -porque he escuchado personalmente- pienso que hacen mucha faramaña con los riffs. Hay bandas buenas como los Rolling Stones que son pesados, a pesar de que lo mío son los Beatles, de todas maneras, son más compositores, más músicos. Me he perdido un sólo concierto de McCartney, llevé a mis músicos, los invité a todos para que aprendan a acompañar.

-Vas a recibir el premio “Orgullo de la Región”, ¿qué significa para ti?

-Siempre los premios son estimulantes. A estas alturas de mi vida -que he hecho una carrera larga- todo lo que sea reconocimiento, no me puedo quejar. Yo tengo lo más popular que son las Antorchas y Gaviotas de Viña, tengo un gallinero allá adentro. El premio al “Orgullo de la Región” que me darán en La Cumbre por supuesto que es muy bien recibido, además soy Hijo Ilustre de Graneros.

-Paloma Mami también recibirá ese premio, ¿qué te parece?

-Me alegro mucho que Paloma Mami, que es una artista que ha emergido y la ido muy bien, sobre todo en el exterior, reciba ese premio, va a ser un buen incentivo para que siga prosperando en su carrera.

-¿Cómo te sientes al estar tan vigente? Eres uno de los números fuertes en La Cumbre 2019.

-Es un halago que me hayan cotizado para este evento, aunque está más cargado al rock -yo soy rockero viejo-. Pero mi forma de cantar y de componer es más de un baladista romántico, aunque tengo por ahí unos arranques de rock n roll. Me habían llamado hace un par de años y no había podido, pero ahora que lo vamos a hacer, espero que me vaya bien.

-¿Te consideras un ícono pop?

-No entiendo mucho los términos y los apellidos. De repente a alguien que es folclorista le dicen “este huevón es rockero” y yo digo “no po, si el rock n roll es Elvis, Bill Halley” pero te dicen “es que tiene la actitud rock”. Yo no sé cuál será esa huevá.

Camilo
-Tuviste la oportunidad de conocer a Camilo Sesto, ¿cómo fue?

-La primera vez fue en Chile, en un estelar de Gonzalo Beltrán, me acuerdo que estaba Piñera, pero era Senador. Se le ocurrió a la producción que los cantantes se presentaran con sus hijos. Invitaron a Dyango con su hijo Marcos Yunas que hoy es cantante, a Camilo con su niñito, y a mí con la Cata, que es la menor de mi primer matrimonio. Participamos y todo el cuento, pero esa vez casi no lo vi.

-Y la segunda vez, ¿tuviste algún acercamiento?

-Te voy a contar una anécdota de Camilo. El Pato Escobar es un empresario que siempre ha trabajado con una especie de Nueva Ola pero internacional: Manolo Galván, Manolo Otero, Leo Dan, Palito Ortega. En ese momento Camilo Sesto estaba a otro nivel, Sandro estaba un poquito más arriba y yo estaba ahí, pisándoles los talones en países como Ecuador y Colombia. Una vez el Pato armó una gira con Leo Dan de Argentina, conmigo de Chile y Camilo Sesto de España. No te explico como se llenaban las plazas de toros. A veces no había para qué llevarnos a los tres, era demasiado, entonces, nos presentábamos en Riobamba Camilo y yo. Después, en La Catunga, Camilo y Leo Dan, después en la plaza de toros de Quito los tres huevones. Reventábamos todo.

-¿Pudiste compartir con él en esa gira?

-Estábamos los tres hospedados en el hotel Intercontinental de Quito. El empresario que estaba organizando la gira, me dijo “vamos a saludar a Camilo” que estaba en su pieza. Cuando estábamos con él, me dice “cómo está tu hija, la pequeña que cantó contigo” y ahí me acordé del programa donde habíamos participado. Camilo me dijo “tu hija cantó y bailó muy bien con su vestido rojo”. Ni yo me acordaba como andaba vestida, se ve que tenía muy buena memoria.

Después nos veíamos en algún aeropuerto o en la plaza de Riobamba, que eran plazas de toros.

-¿Qué opinión tienes de su trabajo?

-Camilo Sesto es uno de los compositores que más me ha gustado, y no es porque se haya muerto. Hizo muy buenos temas. Cantaba muy bien además, el tipo tenía buena facha, tenía los ojitos azules y toda esa cuestión, después se echó a perder la cara, empezó a envejecer y a lo mejor fue muy pretencioso, se hizo muchas operaciones.

Pero en lo musical hizo cosas muy importantes y difíciles, como la opereta de Jesucristo. Él la presentó en Viña, hizo su show primero y después metió lo otro, estuvo como tres horas arriba del escenario y para mí fue mucho, al único que se lo perdono es a Paul McCartney.

sábado, septiembre 14, 2019

1973: el show de Camilo Sesto por la “reconstrucción de Chile”

La Tercera

Dos meses después del golpe de estado, el español llegó por primera vez al país para dar cuatro conciertos a beneficio del Fondo de la Reconstrucción impulsado por la Junta Militar. Un debut olvidado hasta por el propio cantante.

Andrés del Real

A mediados de noviembre de 1973, los ojos del mundo seguían puestos en Chile. La prensa local consignaba por esos días la partida del embajador de Suecia en el país, Harald Edelstam, declarado persona non grata por la Junta Militar, al igual que la incertidumbre en torno al partido de vuelta entre Chile y Unión Soviética, que finalmente clasificó a La Roja por secretaría. “Reconstrucción” era la palabra que más se repetía en titulares y propagandas, llamando a los lectores a donar dinero al nuevo régimen. En ese contexto, Camilo Sesto aterrizó por primera vez.

Un debut olvidado en el amplio historial entre el fallecido artista y el público local, además de una visita sorpresiva, en medio de un clima convulsionado y anunciada sólo 48 horas antes.

El 16 de noviembre de aquel año, en una conferencia en el Hotel Carrera, el general Carlos Spoerer, gerente del recinto, dio a conocer la noticia: el joven cantante español, que en ese momento lideraba los ránkings locales con “Algo más”, arribaría dos días después para realizar una serie de conciertos gratuitos cuyos ingresos serían destinados al llamado “Fondo de la Reconstrucción”.

“Me siento muy satisfecho por la actitud de este cotizado cantante, porque realmente todos estamos tratando de ayudar a Chile”, añadió entonces Roberto Inglez, aliado histórico de Lucho Gatica y por ese entonces gerente del sello Alba (ex IRT), que gestionó la visita del solista junto a Lan Chile y la empresa cervecera Cóndor. En total se fijaron cuatro funciones para el domingo 18 y lunes 19 de noviembre, dos en el mismo Carrera y otras dos en el teatro Caupolicán, a 700 y 2.000 escudos, respectivamente.

Días antes, Sesto participó en el festival de la OTI en Belo Horizonte, donde representó a España con la mencionada “Algo más”. Terminó quinto, un puesto arriba del chileno Antonio Zabaleta, cuya actuación estuvo dirigida por Horacio Saavedra. “Llegó con un grupo de muchos músicos, incluso algunos instrumentos folclóricos que usaba. La orquesta del festival no era muy buena y tuvieron que llevar músicos en un charter a última hora”, recuerda el director sobre el certamen donde se amarró la visita del español a Chile.

Así, una semana después y con el mote de “El Raphael de 1973”, Camilo Sesto aterrizó en Santiago, aunque con una banda más acotada: sólo cuatro de sus músicos, detalló la prensa entonces. En una nota de La Tercera se lee que “el ídolo de la juventud llegó de Río de Janeiro en compañía del empresario José María Lasso de la Vega” -quien antes fue el primer mánager de Serrat-, y centenares de lolitas fueron a esperarlo para pedirle autógrafos”.

El mismo artículo consigna que el artista “declaró que estaba feliz de pisar tierra chilena y que la recaudación de sus actuaciones irá a incrementar el Fondo de la Reconstrucción Nacional”.

Si bien su carrera solista recién despegaba, a sus 27 años el español era un fenómeno. “Con él ha ocurrido algo impactante”, comentaba Inglez en alusión al éxito comercial del cantante. “De su single se han vendido 80 mil copias, lo que realmente es algo extraordinario”.

Lo anterior quedó reflejado en su debut en el Caupolicán, en uno de los primeros espectáculos masivos que se realizaron en Chile después del Golpe. “Camilo Sesto ha hecho renacer el frenetismo de los fans que hacía tiempo no tenían la ocasión de manifestarse. Chillidos y audaces intentos de lanzarse sobre el ídolo fue la recepción”, consignó El Mercurio.

Las funciones benéficas de Sesto en calle San Diego contaron con “teloneros” locales del sello Alba -como Ramón Aguilera, Patricia Maldonado y Nano Parra-, incluyeron una docena de canciones y sellaron su regreso casi inmediato al Festival de Viña 1974. Si bien el evento de la Quinta Vergara estuvo en duda, en diciembre del 73 confirmó al español como su primer número internacional y la eliminación de la competencia folclórica.

Tras cuatro días en la capital, el cantautor -que después lanzaría himnos como “Ayudadme” y “Todo por nada”- partió rumbo a Perú, no sin antes grabar un par de “videotapes” para la televisión local y dar una única entrevista, a la revista Ritmo. Ésta se publicó un mes después y allí el solista, además de declarar que no ganó “absolutamente nada” con sus shows en Santiago, fue consultado por sus primeras impresiones de Chile. “En tan pocas horas me es muy difícil dar una visión global pero me parece que la gente está más contenta ahora y que todo va a ir bien”, contestó.

“En más de una oportunidad me señaló que no le gustaban las dictaduras, pero que no lo publicara, porque no le gustaba meterse en política”, recuerda Alfredo Lamadrid, autor de aquella entrevista. Luego de ésta, cuenta, se volvieron cercanos e incluso al año siguiente lo invitó a comer a la casa de sus padres en Santiago.

Fue el inicio del idilio entre el valenciano y su armada “camilista” chilena. Luego volvió varias veces, y aquella primera visita comenzó a perderse en la memoria. De hecho, en una entrevista a la revista Fibra en 2003, el español se perdió en las fechas al reconocer que en otros países lo comenzaron a apodar “Pinocho, porque fui el primero en ir a Chile cuando nadie quería ir, en 1974”.

Confusión o memoria selectiva, lo cierto es que Sesto no borró del todo el recuerdo de aquella primera vez. José Antonio Aravena, administrador del Caupolicán, cuenta que hace varios años le planteó por teléfono al español la idea de que volviera al teatro donde debutó, del cual dijo tener buenos recuerdos. Nunca se concretó.

lunes, septiembre 09, 2019

Camilo Sesto 1946-2019





Camilo Sesto: "Cuando me muera que donen todo"

La Tercera

En 2003, el fallecido periodista chileno Guillermo Hidalgo visitó a Camilo Sesto en su residencia cerca de Madrid. Al cantante le preguntó por qué nunca se había casado y lo comparó con John Lennon, en una histórica entrevista publicada por la extinta revista Fibra y recogida por el libro Crónicas para perdedores (Catalonia, 2011).

Por Guillermo Hidalgo

Han pasado los años, escribía Guillermo Hidalgo para introducir a Camilo Sesto. Han pasado las décadas desde que se acostumbró a meter éxito tras éxito en los rankings e interpretó el rol protagónico en la versión española de la ópera rock Jesucristo Superestrella. Pero el cantante, de entonces 56 años, supo administrar su mito y se mantuvo vigente “a pesar de los chismes y las enfermedades”. Su última producción —de entonces—, Alma (2002), coincidió con un revival internacional de sus viejas canciones.

“Nos recibe de bata blanca, diciendo que acaba de llegar de Madrid, pero todo indica que se acaba de levantar”, comienza el relato desde el barrio de Torrelodones, a cuarenta minutos de la capital española en automóvil, donde se ubica su casa.

“No para de fumar Malboro rojos y de comer dulces sin azúcar”, describe Hidalgo, que luego ataca con preguntas aparecidas en el número 6 de la extinta revista Fibra, la misma que fundó. Lo siguiente es un extracto.

-Te han molestado por el título “Mola mazo”, una expresión muy juvenil que no se ve bien con tus 56 años.

-Yo creo que si la gente se para a mirar la letra, es un tema vigente. Porque es una reivindicación de la libertad.

-¿Cuál es tu lema en la vida?

-Ser libre y respirar tranquilo, con lo cual ya tengo la armonía a mi lado. Mola mazo significa ser tal como soy en cada paso que doy. Y que las cosas que hago respondan a mis propias decisiones y no estar controlado por los demás.

-La canción “Ayudadme” la compusiste en Chile. ¿Cómo fue eso?

-No sé, por todo lo que podía ver y sentir y absorber de la gente. También llega un momento en que necesitas decir lo que te pasa.

-¿Cómo y dónde fue?

-Yo estaba en el hotel Sheraton en 1974 y me vino la idea “ayudadme a cambiar por rosas mis espinas”. Es una manera de decir que lo estoy pasando fatal. Y la gente chilena precisamente es muy dadivosa, muy cariñosa. Y yo estaba pasando por un mal momento.

-En Chile tus canciones han vuelto a escucharse mucho.

-Estoy en contacto mucho con Chile a través de páginas web, y si ustedes tienen el mismo entusiasmo que yo es porque les funcionan bien las neuronas. Esto de mis canciones que se siguen escuchando es algo mundial.

-Te autodenominas “el rey de América” y ahora la vida cambia, pasan los años. ¿Qué te pasa con eso?

-Me llaman “El rey del amor”, “La leyenda continúa”. Y además me han matado tantas veces.

-Muchos cantantes españoles fueron a Chile hace veinticinco años y tuvieron mucho éxito.

-Que yo fui primero, ¿eh? Fui el primero, y lo recuerdo muy bien porque después en otros países me llegaron a llamar Pinochet.

-No te puedo creer.

-Me decían Pinocho, pero yo no lo relacionaba directamente. Pensaba que se debía a que tengo la nariz un poco así, respingada y larga. Pero me lo decían porque fui el primero en ir a Chile cuando nadie quería ir, en 1974.

-¿Y sabías a lo que ibas?

-Sabía que iba a cantarle al pueblo.

-Y te identificaron con la dictadura inmediatamente.

-Y, sin embargo, los que me identificaron han ido a Chile con el tiempo.

La madre y el hijo
-Cuando nació Sean, John Lennon se retiró, se olvidó del mundo y se dio un tiempo para criarlo. ¿Te pasó lo mismo con tu hijo cuando te fuiste a Miami?

-Lo que no quería yo era ser un padre-teléfono. Un padre de “cómo va todo y cuánto necesitas”. Quería estar con él, tranquilo. Hoy en día tiene 19 años y está estudiando arte dramático en Estados Unidos.

-¿Por qué nunca te has casado?

-Yo soy el novio de la vida. Y la vida se ha enamorado de mí porque no me deja morir. La vida me permite momentos de felicidad, momentos de gozo, momentos románticos que uno aprovecha. Pero cada cual en su casa.

-¿Qué pasa con la madre de tu hijo? ¿Cómo es la relación que tienen?

-Buena. Muy buena porque no la veo (risas).

-¿Vive en Miami?

-Vive no sé dónde: va y viene.

-Pero, ¿no hablan de tu hijo?

-No, él ya es un hombre.

-Entonces no tienes ninguna relación con ella.

-No.

-Es raro.

-No es raro, es algo completamente natural y lógico. Tuvimos un hijo y yo me hice completamente cargo de todos los afectos.

-¿Nunca has necesitado una mujer al lado?

-Sí, pero para esas cosas de amor, de casamiento, qué sé yo, la he tenido. Eso en un principio, ahora cada cual en su casa. Las fans te roban besos y te regalan cosas. Y una de ellas me dio algo importante: me dio un hijo.

Razones desconocidas
-¿Cómo quedaste del trasplante de hígado que te hiciste?

-Pues fantástico, fenomenal. De antes, durante y después, casi ni me enteré. Hay gente que dice que requieres un año de recuperación y yo a los doce días estaba perfectamente. Es algo que no entienden ni los médicos, pero así fue.

-El problema al hígado fue por alcoholismo, ¿no?

-La afección es de procedencia desconocida. Yo no bebía. Tenía un amigo que se emborrachaba mucho y me hacía mucha gracia (lo imita). Pero yo, nunca en mi vida he llegado a sentirme ni siquiera mareado.

-¿Estás seguro?

-Fue por razones desconocidas y los médicos no lo podían creer. No lo sé, será algo genético, algo que comí.

-Eras muy bello y además eres artista. O sea que la vanidad te chorrea.

-Yo no soy bello, soy cómodo de ver.

-Esa la inventaste ahora.

-No, no. Es que es cierto: soy cómodo de ver. Eso es mucho mejor que la etiqueta de belleza, porque el cómodo de ver sirve para toda la vida, pues puedes serlo a cualquier edad. No hiero a la vista.

-Cuéntame de tus operaciones al rostro.

-¿Cuáles?

-Las que te has hecho.

-No, no. No me he hecho nada, ni de cara ni de nada.

-¿Y todo lo que se ha escrito?

-Pues de algo tienen que hablar. En mi familia somos todos así: mi madre tenía 85 años y una piel preciosa. Mira, toca la piel.

-¿Te pones alguna crema?

-Nada, ni qué demonios. Nada, mi piel es así. Así nací.

Alma y soledad
-¿Te relaciones con mucha gente o eres más bien ermitaño?

-Me gusta bastante la soledad voluntaria. Y tengo como contrapeso, cada vez que salgo, el gentío, las aglomeraciones, el público.

-¿Eso te pone nervioso?

-No, pero después de eso la soledad voluntaria me encanta.

-Lo mejor de salir de tu casa es cuando vuelves.

-Algo así. Lo de la demostración de cariño de la gente, eso me gusta. Pero yo no puedo ir a la Puerta del Sol ni a comprar al almacén. Tengo que salir corriendo y, porque lo sé, ya no voy. Empieza uno y ya luego no puedes atenderlos a todos.

El llanto del doctor del rey
-¿Te molesta que te traten de maricón, de homosexual?

-No. Digan lo que digan, yo sé quien soy.

-Esa frase, “digan lo que digan”, es un colega tuyo.

-Bueeeeno. Entonces lo que piensen, o griten, o duden. Yo sé quién soy, por lo cual qué me van a ofender las palabras. No me merece ni una conversación ni una discusión. Si me han dado hasta por muerto, ¿cómo me va a molestar una frase de esas?

-También dijeron que tenías sida.

-También me han matado de infarto al corazón, de cáncer. Y también dijeron que había donado los órganos, y yo dije “no, porque los necesito”.

-¿Y para cuando finalmente mueras?

-Mira, cuando me muera que donen todo.

-¿Las cuerdas vocales?

-Si sirven, ¿por qué no? Yo no necesitaré nada.

-¿Ha cambiado tu voz con los años? ¿Qué dicen los expertos?

-Yo me atiendo con el doctor del Rey, Agustín Fernández. Un día me desperté y tenía actuación, y fui a verlo y tal. Y cuando me estaba mirando, me hace preguntas, yo las contesto y se me pone a llorar. Y ahí yo pensé que tenía lo peor. Pasamos a su despacho, estaba con mi manager y yo esperaba que diera un diagnóstico terrible. Y dice que ver mis cuerdas vocales había compensado toda su carrera: que eran perfectas, que en su puta vida había visto algo así. Y le dije: “¡que eso se dice al principio! Yo creía que me iba a morir”. Y mi garganta está igual (grita a altísima voz un par de notas).

-¿Tienes mucha suerte?

-Sí que soy un privilegiado. La vida pasa sus impuestos en otro tipo de cosas. Pero sí que me he sentido siempre malquerido, mimado, y eso es una vitamina. Y agradezco que sea así.

-¿Se lo agradeces a Dios? ¿Eres religioso?

-Sí, pero de una manera muy mía que no tiene nada que ver con el resto. No nombro a Dios así como cualquier cosa sino que doy gracias a otro tipo de cosas. Dios no está para esas tonterías. Si te va bien es gracias al destino: ya estaba escrito. Si te va mal, tú te has hecho tu propio destino. El destino siempre gana.

-A mi juicio, uno muere y eso es. Uno es lo que ha hecho.

-Por eso te digo que el destino se lo va haciendo uno mismo. Pero yo no espero que el destino decida. Soy yo quien decide. Entonces ni te acerques a mí: si me va mal seré yo y si me va bien seré yo.

Cantar como negro
-¿Qué escuchas?

-Que si te abro el armario tienes a la Fnac (famosa tienda de discos madrileña) y El Corte Inglés juntos, ¿eh?

-¿Pero cuáles son tus favoritos?

-Muchas cosas, la música clásica especialmente.

-¿Te gustaría haber compuesto ese tipo de música?

-¿A quién no?

-Paul McCartney lo intentó y le fue muy mal.

-Él y los Beatles fueron los que cambiaron en cierta forma mi vida. Cuando empecé era rockero. Éramos, nos peinábamos y nos sentíamos los Beatles.

-¿Y por qué no seguiste de rockero?

-Porque también era baladista y esos sentimientos estaban en mí. La música es muy amplia. Me gusta la música negra, me gustaría cantar como negro pero es imposible.

Camilo Sesto: el legado de una voz inolvidable

La Tercera

El español murió a los 72 años y dejó una huella gigante en el cancionero hispano: abordó todos los ángulos del amor, era uno de los pocos en componer sus propios temas y cultivó una alta intensidad escénica e interpretativa.

Carlos Farías y Claudio Vergara


Y Camilo Sesto dijo adiós. El cantante que se resistía una y otra vez al retiro, el hombre que intentó desafiar los años con cirugías que lo convirtieron casi en una figura disecada, y la leyenda cuyo rostro grácil y juvenil se perpetuó en generaciones completas de hispanoamericanos, escribió su desenlace definitivo este fin de semana: ayer por la madrugada falleció, a los 72 años, producto de un paro cardíaco.

“Queridos amigos & amigas. Lamentamos mucho comunicaros que nuestro gran y querido artista Camilo Sesto nos acaba de dejar”, informó su Twitter. Pese a lo formal del mensaje, la noticia propinó un impacto profundo: con su partida desaparece una de las más grandes voces del cancionero hispanohablante. Aquí, las razones que explican su leyenda.

El salto al amor
Como parte importante de sus coetáneos, Sesto se inició en la música en los 60, maravillado por el rock and roll y las bandas inglesas, integrando grupos como Los Dayson o Los Botines, todos deudores del sonido de The Beatles. Pero con el fin de ese decenio, comprendió que la música en español debía tener un sello distintivo: no había para qué seguir imitando fórmulas si la gran mina de oro estaba en cantarles a las audiencias del sur del mundo sobre sus alegrías y sus penurias en el amor. Junto a Julio Iglesias, Raphael o Sandro, conformó la generación de artistas que impulsó la mejor época del cancionero en nuestro idioma, plasmado en la era de gloria del dial AM o en eventos como el Festival de Viña. “Fue el gran cambio de guardia”, definió ayer el crítico Diego Manrique en El País.

El hombre que lo hacía todo
Sesto tiene una diferencia fundamental con Raphael o Iglesias: él escribía casi la totalidad de sus canciones, lo que le permitió imponer un estilo diferenciador desde su primer título, Algo de mí (1971). Una rúbrica que involucraba canciones ricas en orquestaciones, donde el histrionismo vocal rebosaba por todas partes, con letras entrelazadas como historias melodramáticas y melodías tan dulces como vehementes, con una voz que podía tejerse desde la desolación para rematar en una intensidad épica.

Ricardo Martínez, autor del libro Clásicos AM, dice: “Es uno de los pocos intérpretes de balada que era también el compositor de sus propios temas. Eso es algo que comparte dentro del estilo sólo con Dyango. Era una especie de hombre orquesta, hacía todas las cosas al mismo tiempo, estaba preocupado de todo. Por ejemplo, desde la producción, con Jesucristo Superestrella, él pagó casi todo de su bolsillo. En ese sentido, era mucho más completo que otros artistas del estilo”. Pese a ello, ayer fue recordado con admiración por contemporáneos como Raphael: “Se nos fue Camilo Sesto, una de las voces más importantes de la música de España y Latinoamérica. Ídolo indiscutible. Gran amigo mío”.

A escondidas
El hecho de escribir sus temas le permitió abordar ángulos de las relaciones de pareja particularmente ásperos y flagelantes. Sesto integró una camada de intérpretes que no solo le cantaba a la entrega amorosa y a los idilios ensoñados, sino que también a las pasiones prohibidas e incorrectas. Piel de ángel es el mejor ejemplo, casi un himno de ese amor que vive en penumbras: “A escondidas, tengo que amarte/A escondidas, como un cobarde/ A escondidas, cada tarde/ Mi alma vibra, mi cuerpo arde”.

El estallido de la TV
Aunque tuvo como gran catalizador de su obra a la radio, la irrupción masiva de la TV en los 60 y los 70 lo ayudó a reproducir su facha inapelable, sus looks bien cuidados y su desplante teatral. Desde sus inicios apareció en la Televisión Española (TVE) y en su debut en el Festival de Viña, en 1974, aprovechó de desplegar todo su brillo escénico. Ricardo de la Fuente, exdirector de Viña que trabajó en el show del español en el Festival de 2004, agrega: “Sí, era muy pretencioso. Él se quería mantener joven toda la vida”.

El momento de los musicales
En 1975 protagonizó la réplica española de Jesucristo Superestrella y no hubo vuelta atrás: los hispanohablantes tenemos como patrón esa versión antes que la creación original de Andrew Lloyd Webber. Por lo demás, asumió un rol controversial -el propio Jesús-, se dejó barba y puso de moda los musicales en los mercados de habla hispana.

Resurrección kitsch
Los 80, los 90 y los 2000 no fueron buenos años para el artista, desplazado por astros más jóvenes -Luis Miguel, Miguel Bosé- y con una paulatina merma física e interpretativa que lo remitieron al ocaso. Sin embargo, sus mejores días no se fueron al piso: Sesto es una de las mejores encarnaciones del fenómeno kitsch, vale decir, cuando el público de nuevas generaciones, que no había nacido en su era de fama, comenzó a rescatar su música como un producto estiloso y atractivo. Hasta hoy suenan en fiestas hits como Fresa salvaje, Vivir así es morir de amor y Perdóname: otra señal más de una herencia casi inmune a los años.

domingo, septiembre 08, 2019

38 latigazos reales para Camilo Sesto: lo que nunca se supo de Jesucristo Superestrella

La Tercera

“La noticia nos ha dejado en shock”, dice conmovida Marta García Sarabia, desde la localidad de Asturias, en España. A sus 27 años, la mujer es licenciada en Historia y Ciencias de la Música de la Universidad de Oviedo, carrera que la llevó a unirse en una cariñosa y sincera amistad con el cantante Camilo Sesto, quien le reveló más de un secreto. Al despertar esta mañana, él ya no estaba. Sin embargo, algo perdurará y así lo rescata.

Después de cuatro años viéndolo seguido, Marta García Sarabia asegura conocer a Camilo Sesto más allá de su talento. Lo reconoce como Camilo Blanes, el nombre original del músico. “Cuando supe que había muerto, sólo pude pensar que hay que seguir manteniéndolo en el recuerdo con sus canciones, que son el legado más maravilloso que nos ha dejado, y por mi parte, con todas las vivencias y los recuerdos más bonitos que guardo”, menciona ella.

Marta y Camilo se conocieron en el año 2014 cuando ella decidió hacer una investigación sobre el musical Jesucristo Superestrella , el musical que Sesto reprodujo en Madrid por primera vez en español.

“Yo me contacté con él porque quería centrar mi proyecto final de carrera en su musical, pero cuando comencé a indagar me encontré con que no había información, no habían estudios previos, no había nada hecho y dije, bueno, ¿por qué no contactarme con las personas que conformaron el musical personalmente?”, recuerda.

La puerta de entrada para Marta fue el mánager de Camilo Sesto, quien la llevó a conocer al cantante, para que luego él le presentara a otros importantes personajes como Ángela Carrasco, quien interpretó a María Magdalena en el espectáculo, y Teddy Bautista, en el rol de Judas. “Tuve gran suerte de contactar a todo el elenco, porque cuando ya conoces a uno vas conectando con los demás. Los reencontré después de 40 años del estreno de la obra. La gran mayoría, como técnicos de sonido, bailarines y cantantes, se volvieron a juntar como la gran familia que fueron en ese tiempo. Eso para mí y para ellos fue muy gratificante porque significó revivir su juventud y una obra tan importante para España como para el resto del continente”, dice Marta.

El primer encuentro
La primera vez que Marta vio a Camilo tenía 22 años: “Me puse súper nerviosa, llevaba mi trabajo bien clarito, muy bien trabajado, con mi lista de preguntas claras, pero la primera vez siempre vas nerviosa. De todos modos fue muy bonito, muy gratificante, vi a una persona normal -como yo-, que lo único que estaba deseando era que alguien pudiese escribir y pudiese estudiar una obra que en España estaba en el recuerdo, pero no estaba escrita, no estaba estudiada”.

Ese primer día él le preguntó por qué estaba tan interesada en una obra que se estrenó en noviembre del año 1975, ¿cómo era posible que alguien tan joven se interesara por este arte si no había vivido ni cerca de esa época? La respuesta era clara: “Su música trasciende”.

Entre palabras y palabras, Sesto le fue mostrando a la entonces estudiante cuadros, fotografías y un poco de todos sus recuerdos. El proyecto académico de Marta fue tan exitoso entre su universidad, el elenco del musical, el propio cantante y su fanaticada, que más tarde mutó en un libro llamado Jesucristo Superstar, Ópera Rock: La pasión de Camilo Sesto. Entre sus páginas revela algunos datos curiosos de la vida privada del artista y de cómo se llevó a cabo la puesta en escena de la obra, catalogada por García como revolucionaria para sus tiempos.

Según cuenta, “la gente quería saber más de Jesucristo Superestrella y fue ahí donde se decidió rehacer el estudio, sacarle lo técnico y adaptarlo para quienes no tengan conocimiento musical muy extenso. A la idea original se le añadieron cosas como anécdotas y fotografías que en el trabajo de investigación no se pudieron incorporar, más que nada por extensiones y exigencias de la propia facultad”.

Jesucristo Superestrella: lucha contra la censura y comienzo de un cambio
Jesucristo Superestrella se estrenó el 6 de noviembre del año 1975. En ese tiempo, cuenta Marta, la nación atravesaba una época “muy confusa porque estábamos ya al final del franquismo y la censura estaba muy arraigada aún. Todas las representaciones teatrales se miraban con lupa y más esta”.

El musical, de temática religiosa, pero sin resurrección posible, con un Jesús hippie y revolucionario que cantaba rock, entonando la clásica canción “Getsemani” en un agudo y desgarrador tono: no fue bien visto por los más conservadores.

“Camilo -como bien me contaba él y por todos los otros testimonios de mi investigación- tenía muchos detractores y la obra en sí también, por toda esa temática, por la música. Más allá de una representación teatral, la música también transmite un mensaje y Jesucristo Superestrella quería romper las barreras de aquella época, quería dar esa lucha por un aperturismo hacia nuevos lenguajes rockeros dentro del teatro musical y en España, pues, dentro de los primeros días costó mucho asimilarlo, había mucha expectación”, cuenta la investigadora.

Sesto le relató que esa tarde de noviembre había mucha gente que se iba a arrodillar afuera del teatro. Personas que pedían a dios por salvar sus almas y rezaban el rosario, como si no hubiese mañana después del apocalipsis que se estaba estrenando en un importante teatro de la Gran Vía madrileña.

“En este país no teníamos esa concepción de teatro musical, como ocurría en Broadway. Después de Jesucristo Superestrella, ello perdura hasta ahora con una gran cantidad de exponentes. Antes del revolucionario Sesto se hacían pequeños shows a horas casi de estraperlo (ilegal), pero esta se planta en un teatro de la Gran Vía madrileña, en un horario de 19:00 a 22:00 y de 22:00 a la media noche”, dice Marta.

Para ella, lo que pasó con este espectáculo fue que “pusieron un equipo de personas hablando en un lenguaje nuevo, al final de una dictadura franquista muy fuerte que se y lo hicieron sin saber que dieron paso a que la Gran Vía madrileña ahora sea la homónima de Broadway, en Estados Unidos”.

Ante la dura censura que tuvo el musical tres años guardado, Marta comenta que el carácter de Camilo Sesto fue crucial para continuar con su idea: “Él tiene una personalidad guerrera y así lo fue hasta el final; siempre luchó por sus ideales y la persona que tiene eso muy arraigado nunca lo pierde. Camilo fue una persona que luchó desde el principio por su música y finalmente nos dejó esa misma imagen. Muchas veces defendió su trabajo con el puño sobre la mesa cuando debía resguardar su trayectoria”.

Doloroso error: 38 latigazos reales para Sesto y una bomba
Entre las conversaciones, el cantante le comentó a marta uno de sus más dolorosos recuerdos: “Camilo me dijo que el día que lanzaron la obra las personas encargadas de producción se equivocaron y en lugar de pasar un látigo de mentira, pusieron uno real. Le dieron 38 latigazos verdaderos”.

El cantante apenas sintió el primer golpe decidió no parar la escena, por miedo a que quienes vigilaban cómo exponía la obra lo volvieran a censurar: “Esto marca mucho su energía, él dijo ‘yo hago Jesucristo Superestrella, yo lo produzco y yo hago este personaje’. Esa anécdota deja ver toda su personalidad”.

Ese no fue el único extraño episodio. “La iluminación del musical la trajeron desde Londres hasta España y era en extremo novedosa. Tanto, que había un foco láser que tuvo que pasar por el servicio de aduanas y no lo dejaron entrar porque las personas en el control pensaron que era una bomba”, recuerda Marta entre risas.

El cantante recordó para ella que “todo el mundo que entró a ver la obra estaba comiéndose las uñas porque no sabían dónde estaba ese foco láser, porque como todos pensaban que era una bomba, lo andaban buscando”.

Por si a alguien le preocupa qué pasó con el foco bomba: la iluminación, después de varios trámites, logró llegar a destino y estuvo ahí el día del estreno.

Gira del adiós
“Yo no viví la década de los años ‘70, pero tuve la gran suerte de ir a una gira en Latinoamérica, durante el año 2015. Ahí pude sentir como si estuviese 30 ó 40 años atrás. Creo que es indescriptible una carrera como la de Camilo, son pocos músicos los que hay con ese talento tan innato que él tenía y, por suerte, su legado va a perdurar por muchos años”, dice Marta, quien se refiere al tour que Sesto le llamó “Gira del Adiós”.

La investigadora lo acompañó a Colombia en las ciudades de Cali y Medellín, estuvo con ellos 4 ó 5 días, según cuenta haciendo memoria: “Todo fue impresionante porque yo conocía a la persona, a Camilo Blanes, no al artista en su máximo esplendor. Cuando supe de la gira, le dije ‘me gustaría, si no te importa, poder verte en el escenario’ y me respondió sin problemas que podía ir con él. Esa es una generosidad que nunca olvidaré, entre otras muchas, y que a mí me dio a entender que Camilo Sesto, como artista, seguía arrasando vaya donde vaya”.

Marta considera que, Camilo es, ha sido y será un hito: “Tenía alma de rockero, ha sido rockero en esencia. Antes de ser solista tuvo un grupo llamado ‘Los Dayson’ y otro de nombre ‘Los botines”, que eran música ‘Ye-yé’. Luego de eso, su carrera se fue por la balada musical, la música romántica. Creo que es un artista que ha marcado un antes y un después en nuestra propia historia y en la trascendencia de nuestra música. Es muy difícil describir la carrera de un artista tan ageneracional porque, tengas la edad que tengas, creo que todo el mundo escucha las canciones de Camilo Sesto. Eso es algo, creo, que indescriptible”.

Misterio resuelto: Sesto, con “s”
Camilo le contó que se puso “Sesto” por sus hermanos. El cantante es oriundo de Valencia, sus orígenes se remontan a la localidad de Alcoy, lugar donde se crió junto a sus seis hermanos.

“Camilo Blanes era el sexto hijo. A raíz de eso empezó a hacerse llamar ‘Camilo Sexto’ para los efectos de su carrera musical, pero como resultaba un tanto… mmm, abrupta, la pronunciación, para suavizarla se puso Sesto, con la letra “s”, porque sonaba más suave. Él lo eligió”, explica Marta.

“Hazlo bien”
“De mis recuerdos, uno que me llevaré por siempre es que él me decía, cuando hablábamos de la posibilidad de hacer un documental tomándonos un café: ‘Martita, lo que hagas, hazlo bien’. Eso es una sentencia. El documental se llevó a cabo, se hizo con todas las de la ley y él alcanzó a ver finalizada la trilogía con su resultado, quedó muy contento”, cuenta respecto a la cinta bautizada como Jesucristo Superestrella: un hito en la historia del musical español.

El rodaje se realizó entre 2015 y 2018, terminó hace poco de ser exhibido en una serie de documentales y Marta espera que pronto pueda estar disponible en alguna plataforma.

“Siempre recuerdo que cada vez que yo iba a su casa a contrastar información, él me mostraba fotografías. Conmigo desempolvó una cantidad de recuerdos que nunca antes habían visto la luz y recordaba esos momentos explicándome ‘mira, esto era así, o de aquella manera’. Eso nunca lo olvidaré y se plasma en la historia”, concluyó.

Camilo Sesto escribió el prólogo del libro de Marta y estuvo con ella a cada paso en el desarrollo del filme. Una muestra, tal vez, del cariño que se gestó entre ambos y que este domingo, sin despedida, pero con un gran recuerdo, se cierra en un bucle infinito luego de que en cada radio de habla hispana se escuchara “Vivir así, es morir de amor”.

Los últimos momentos de Camilo Sesto, según su mánager

La Tercera

Eduardo Guervós, quien acompañó al artista a la clínica, reveló a los medios la causa de muerte y otros detalles.

Tras conocerse esta madrugada, la noticia de la muerte del cantante y compositor español, Camilo Sesto, con el paso de las horas se pudieron conocer más pormenores del suceso.

El mánager del músico, Eduardo Guervós, reveló algunos detalles sobre la crisis de salud, que derivó en la hospitalización y posterior muerte de Sesto. “Ayer sábado lo vi muy mal, lo vi raro, entonces a las siete y media de la tarde entrábamos en la clínica Quirón, de Pozuelo”.

“A la 1.40 le dio un fallo cardiorespiratorio (…) a las 4.30 le dio otra parada cardiorrespiratoria y que ya no lo pudo aguantar. No pudo soportarlo”, dijo en conversación con Canal 13.

Además, Guervós ratificó que mañana se realizará el velorio, pero que aún no hay confirmación sobre las minucias del funeral. Sin embargo, señaló que se espera realizar una ceremonia pública, que sirva de homenaje al artista, considerado uno de los grandes exponentes de la balada latina.

martes, diciembre 25, 2018

Camilo Sesto critica la música actual

El Mercurio

En una entrevista con el diario "El País", el cantante español de 72 años declaró que "la música de ahora, con perdón, es una mierda", y también recomendó a los artistas jóvenes que aprovechen su éxito. El autor de "Vivir así es morir de amor" lanzó recientemente "Camilo sinfónico", donde repasa sus grandes éxitos junto a una orquesta. Además, a pesar de haber anunciado su retiro de los escenarios, volverá a Chile con dos shows en el Gran Arena Monticello los días 14 y 16 de febrero.

Acá pueden leer la nota completa de El País:

CAMILO SESTO ha decidido poner fin a 50 años de carrera musical con Camilo sinfónico. Con más de 40 producciones discográficas, varios discos de platino, cientos de composiciones y más de 180 millones de discos vendidos en todo el mundo, el rey del amor se reinventa por enésima vez. Desde 1975 vive en la misma casa, un chalé en una urbanización de lujo en las afueras de Madrid, con jardín, piscina y rejas en las ventanas. La adquirió después del éxito de Jesucristo Superstar, un musical que originó problemas con católicos exaltados y con el que demostró que su voz aguda era capaz de alcanzar cualquier registro. Desmontó también el mito del “Camilito guapo” con el que le tildaban algunos detractores. Cantante, compositor y productor musical, sus obras han cubierto géneros como la balada, el pop y el rock. Algo de mí, lanzado como un single en 1970, se convirtió inmediatamente en número uno. Fue su primer éxito. Su capacidad creativa se reflejó durante las décadas de los setenta y los ochenta, en las que llegó a publicar un disco al año. El autor de Vivir así es morir de amor ha elegido la soledad, una soledad arropada por los recuerdos que desbordan paredes y estanterías de la sala, en la que los espejos multiplican como en un caleidoscopio las imágenes más significativas de su carrera. Gramolas, pinballs, fotografías familiares y diplomas escolares se mezclan con premios (“tengo una habitación llena”), en un espacio en el que el tiempo parece haberse detenido. Flaco, pálido y frágil, Camilo Blanes (Alcoy, 1946) habla bajito y con voz entrecortada sobre su vida y su carrera: “El tiempo para mí no es problema, es como si me hubiera ido ayer por la tarde”, cuenta en su casa. Sus canciones no han envejecido y es uno de los músicos que más recaudan por derechos de autor, pero del maestro de la interpretación, capaz de vivir sus composiciones intensamente con tonos desolados o festivos, solo queda la leyenda.


¿Le faltaba el acompañamiento orquestal para completar una vida de éxitos artísticos? 
Era el momento ideal. Ya lo había hecho todo, pero no tenía un elepé sinfónico. Las canciones daban de sí para eso y mucho más. La idea surgió después de ver a Mónica Naranjo interpretando Vivir así es morir de amor acompañada de una orquesta en una gala de Antena 3.

Antes cantaba, componía y diseñaba hasta el mínimo detalle sus galas. Para esta grabación, Pepe Herrero ha desarrollado un laborioso trabajo a base de combinar las pistas vocales originales de su voz con la Orquesta Sinfónica de RTVE. 
Pepe Herrero se ha metido dentro de mis canciones como si fueran suyas, de hecho está más orgulloso que si las hubiera hecho él. He asistido a las grabaciones de la orquesta, coordinado los arreglos y dado el visto bueno como músico a mis grandes temas. Ha bastado la noticia de la salida del disco para avivar nuevos rumores sobre mi carrera. Hay una demanda bestial de entradas, están anunciando actuaciones en páginas web falsas de Miami y nosotros desmintiendo sin parar.

Su canción Vivir así es morir de amor ha trascendido a tres generaciones y hoy día es una de las más solicitadas en los karaokes. ¿Por qué esa? 
La grabé en 1978, imagine la cantidad de años que lleva siendo número uno. No sé por qué les ha dado por ahí. En su momento cada tema nuevo se convertía en un éxito, pero esa es especial. Mi hijo me contaba que la ponían en las discotecas y todo el mundo la cantaba: “Y ya no puedo más”. Y es que la gente no puede más con las cosas que le ocurren en la vida.

¿Qué debe tener una canción para que sea completa?
 Muchos ingredientes, que abarque muchos gustos de las personas, que a quien no le entre una frase le cuadre la siguiente. En las emisoras de la cadena SER hasta ahora, y fíjese si han pasado años, tengo el récord mundial de números uno (a nivel global, 52). Madonna llegó a tener los mismos, pero no lo ha superado. Uno no puede saber si las canciones van a pegar.

La mayor parte de su repertorio musical lo componen temas relacionados con el amor y, sin embargo, no se le conocen aventuras sentimentales. ¿De dónde le venía la inspiración?
 Exprimiéndome y viendo todo lo que había a mi alrededor.

Su público, mayoritariamente femenino, se ha mantenido fiel a lo largo de tres generaciones. ¿Las mujeres verbalizamos mejor esos temas? 
Pues últimamente me acompañan muchos hombres, sobre todo en América. Allí no me ven como rival, me sienten como un cómplice. Al principio no era así, pero poco a poco han ido llegando más hombres, yo diría que ahora el porcentaje es de 40% frente a 60%. Allí son muy lanzados, y como mis letras no están personalizadas, valen para ellas y para ellos. Los sentimientos no tienen género.

Las canciones de Camilo Sesto figuran, grabadas a fuego, en la memoria de varias generaciones de españoles, pero al otro lado del Atlántico sigue siendo hoy día un ídolo de masas; su música suena a diario y entre sus seguidores se encuentra un público muy joven. El Peñarol de Montevideo ha adoptado su Jamás como el himno del equipo de fútbol, y en el Estado de Nevada, en Estados Unidos, se celebra el 28 de mayo el Día de Camilo Sesto. Ha vivido en Los Ángeles y en Miami, y a lo largo de su carrera realizó innumerables giras de conciertos por toda Iberoamérica, pero también por Estados Unidos (Nueva York, California y Florida) y Japón.

Chile, Perú, Colombia, Puerto Rico, México, Estados Unidos e incluso Japón se han rendido a sus pies. ¿Siente que ha sido mejor público que el español? 
No sé por qué me quieren tanto. Lo cierto es que hay un respeto brutal por mi música. En Japón me fijaba en la nuca del que trabajaba conmigo porque de cara los veía a todos iguales. Me decía: “Esta nuca es la que debo seguir para no perderme”. Era una locura, a los niños les enseñaban español con mis canciones. No querían que cantara en inglés y yo decía: “Más fácil me lo ponéis”. También en Bogotá, Guayaquil o en Nueva York la identificación con el público es total. No llegan a la locura colectiva, pero en el directo se desmadran, igual hombres que mujeres.

Durante su carrera tuvo que competir con géneros como el rock, el pop anglosajón, la música disco, el glam o el punk, y también con la movida… ¿Cómo afectaron a su carrera? 
A mí no me afectaban. Fuera como fuera, la canción que sacaba se convertía en un éxito. Empecé siendo rockero y pensaban lanzarme por ese lado, pero cuando compuse Algo de mí y se editó como single, en 1970, fue directa al número uno. Aquello fue una sorpresa para todos. Me dije que por ahí iba el camino. Me sentía bien en ese papel melódico. Fue una canción que salió de paso. De pequeño cantaba en bodas, bautizos y banquetes, y lo mismo interpretaba “cae la nieve en agosto y esta tarde no vendrás” que un rock. Estaba familiarizado con un repertorio variado. No fue complicado cambiar de registro.

Las primeras producciones de su música las llevó a cabo Juan Pardo, pero luego decidió tomar las riendas de sus composiciones. ¿Ya había aprendido suficiente? 
Hice solo un disco y no fue completo. A mitad de la grabación me lo llevé a Ariola [la discográfica en la que fue el primer artista español], y cuando me preguntaron que quién me iba a producir, respondí que lo haría yo, que sabía lo suficiente, y, bueno, demostrado está. Entonces componía con un casete y una guitarra, todavía tengo uno viejo por ahí guardado. Cuando venía el arreglista y quería modificar algo, le decía: “Eso está muy bien, pero para otra canción”. Estando en Londres, con uno de los arreglistas del Let It Be, de Los Beatles, protesté por algo que había cambiado y se lo enseñé al productor: “Así no va mi canción”. Me fui adonde estaban los músicos e hicieron lo que yo quería. Les gustó el ritmo, y después de eso ya nadie se atrevió a contradecirme.

Frente a otros artistas de su época triunfal (décadas de los setenta y ochenta) como Raphael o Nino Bravo, usted, además de cantar, componía y producía. ¿Qué ventajas le ha reportado? 
Yo me lo hacía todo, pero también he metido coros en mucha de la discografía de la época, desde Borriquito como tú, de Peret, hasta las canciones de Marisol. Yo canto lo que siento, una canción de otro interpretada por mí no me causaba problema, pero mi repertorio era tan amplio que siempre había de dónde echar mano. Las mías, cuando lo pienso ahora, digo: “¡Qué loco!, ¡qué bruto!”, porque más alto no se podía cantar [lanza un berrido], tres octavas o cuatro.

Fue pionero en la producción de musicales en España. En 1975 montó, financió y actuó en Jesucristo Superstar, donde representaba el papel estelar acompañado por Ángela Carrasco como María Magdalena y Teddy Bautista como Judas. ¿Qué recuerda de aquella producción? 
Lo vi en Londres, la primera vez de pie porque no había entradas, y volví, y volví…, y cada vez que lo veía pensaba que lo tenían que ver los españoles, pero cantado por mí. La tesitura en el país en esos años no era buena, se veía como algo irreverente. Aquello agrandó mi carrera, venían autobuses de toda España a verla.

Fue precursor del éxito de los musicales en España. 
La producción costó más de los 12 millones de pesetas que contó entonces la prensa, el triple diría yo. Continué haciendo mis galas y cuando tenía libre pasaba por Madrid y ensayaba. Me acuerdo de que el director, en una de las escenas, les decía a los actores: “Tocadlo, que no se va a morir, que os sienta”, y es que parecía que tenían miedo. Al principio me quitaba la barba con una simple goma de borrar pero, durante los siete meses que duraron los ensayos, me afeitaba dos y tres veces al día para que me saliese suficiente pelo, era barbilampiño y lo sigo siendo, pero conseguí tener lo suficiente. Y sí, aquello cambió el respeto que la gente me tenía en el mundo entero.

Y se convirtió en Camilo Superstar. 
Ese era uno de los nombres, me han llamado de todo: el rey del amor, la leyenda viva, el Frank Sinatra español. Pero antes de eso la gente se preguntaba: “¿Cómo Camilito, el guapete ese, va a cantar Jesucristo Superstar?

Suena un poco a envidia lo de guapete.
 Sí, por eso decía que hubo un momento en el que de rival pasé a ser cómplice. Decidí hacerlo, fue un empeño personal, porque creía que era el que más lo sentía y sabía cómo cantarlo.

Durante 40 años se fue adaptando a los nuevos tiempos revisando sus canciones con nuevas instrumentaciones y ritmos más vivos. ¿Necesitaba también acompañar los cambios con el retoque físico de su rostro? 
Los cambios no se notaron en mi fisonomía, la única novedad eran los cambios de vestuario, bastaba con mirar el armario y decidir lo que me ponía. Nunca me han gustado las estridencias. Como voy ahora, normal, era muy asequible.

¿Y los cambios físicos? 
Tengo una cicatriz de aquí a aquí [se señala el estómago, fruto del trasplante de hígado], este pie que me han operado tres veces y sigue dando guerra, prótesis en las caderas…, como para pensar en cambiar algo de la cara.

¿No ha tenido esa tentación? 
No, no he visto que tuviera necesidad. Pero la belleza física se apaga con los años. Ahí están los millones de fotos, qué necesidad tengo yo de ningún cambio de nada.

Hoy día sigue soltero y sin pareja conocida. ¿Cómo ha llegado a ser un soltero de oro? 
Una vida así como la que yo he tenido, saltando de un lado a otro, no la aguanta cualquiera, y mucho menos una mujer: “Te veo a la vuelta, dentro de tres meses”. No hubiera podido ser. Aparte, soy amigo de la soltería, no quería casarme ni cuando era pequeño; vivir sí, pero casarme no.

Pero tuvo un hijo.
 Eso es otra cosa. Los hijos luego se hacen mayores y se van, y la otra sigue ahí. A mí el divorcio y esas cosas no me gustan, ni las peleas, ni las discusiones, nada de todo eso, soy una persona muy pacífica, muy tranquilita. Han aparecido muchos personajes, pero ninguno para hacerme cambiar esa idea.

De ser un ídolo indiscutible y un hiperactivo compositor pasó al encierro voluntario en su casa de Torrelodones. ¿Necesitaba desconectar de la vorágine de las giras mundiales? 
Éramos una gran familia, ciento y la madre; me traje a mis padres [señala las alianzas de ambos en su dedo índice] y a mi hermana, chocabas por los pasillos, ahora chocas con las paredes. Tengo una soledad buscada y con la cual estoy a gusto. Cuando veo una manifestación en televisión siempre digo que ahí no me busquen. Me fui aislando; pasaba de cantar ante 100.000 personas a estar solo. Al principio me costaba, me decía: “Para eso tanto Camilo Sesto y tanto rollo”. Pero con el tiempo dije: “Así es como quiero que sea: el escenario y una puerta atrás con el coche en marcha, y cuando todavía están pidiendo otra, yo ya estoy en el hotel. Si quiero que haya alguien allí, ya he avisado yo”.

¿Se ha sentido asediado? 
Sobre todo después de las primaras galas, especialmente esas que tuve que hacer al principio. En Colombia, por ejemplo, había que hacer por contrato unos shows gratuitos en sitios abiertos, la media torta lo llamaban, en medio de la montaña, ante miles de personas, podría haber 60.000, y sin salida posible. Me preguntaba: “Cuando esto acabe, ¿por dónde salgo yo?…”. Y ya me ves a mí echando a correr calle abajo.

¿Eso puede ser muy agresivo?
Le puse la cruz y estuve 11 años sin ir a Bogotá. Hasta que hice cambiar el modelo: cantaría gratis, pero en un teatro. El Ministerio de Cultura lo aceptó, y así fue a partir de entonces y para todos los artistas.

Ahora casi todos los músicos firman sus canciones, pero prácticamente solo lo hacen para sí mismos. ¿La época de los grandes compositores, como Juan Carlos Calderón o Manuel Alejandro, parece definitivamente acabada? 
Sí, pero ellos no cantaban. La mayoría no hacía todo lo que hacía yo. Solo me faltaba un quiosco para vender los discos. Ahí tengo un diploma: matrícula de honor a los 10 años en literatura, lengua y gramática, de algo me tenía que servir.

Prácticamente fue el descubridor de Miguel Bosé. ¿Qué vio en aquel joven de 23 años? 
Lo descubrieron su padre, su madre y sus picassos, yo le empujé. En esa época, él estaba muy a lo suyo, era muy joven, no había encontrado su camino. Pasó un tiempo conmigo, pero sin ningún compromiso. Le había oído tararear y bailar. Me lo llevé a Londres y cuando iba a cantar le tuve que dar una copa de coñac porque temblaba todo. Era su primera vez en un gran estudio.

¿Cuál es su visión de la música actual? ¿Y de la forma de escucharla, con listas de reproducción en el móvil? 
Bueno, ahora ponen una canción y ya no la escuchan más; la música de ahora, con perdón, es una mierda. A qué hora del día la escuchas para que te levante, te anime o te estimule. Pero bueno, yo a los jóvenes les digo que, si tienen éxito, que lo aprovechen, que eso no pasa todos los días. A mí me gustaba Antonio Molina desde que era pequeño, ese para mí sí era un gran cantante.

¿Qué música escucha en casa?
 Rocío Dúrcal, cante lo que cante y haga lo que haga. Era especial. Coincidimos mucho en México. Cuando murió, dejé pasar mucho tiempo sin escucharla porque no podía. Me emocionaba. Era mi ídolo. La verdad, de lo que se hace ahora no escucho nada, aunque Mónica Naranjo es brutal.

sábado, mayo 12, 2018

El dispar destino de los músicos trasplantados de hígado

La Tercera

La nueva vida que empezará Álvaro Henríquez ya fue transitada por otras figuras.

Por Claudio Vergara

Gustavo Santaolalla, el productor latino más relevante de los últimos 30 años, levantó el paralelo en estas páginas, cuando en una entrevista equiparó los casos del músico estadounidense David Crosby y de Alvaro Henríquez: “Él tuvo un trasplante de hígado hace más de veinte años. Y está ahí, bien, bárbaro, este año hizo dos discos. Álvaro debe ser Peter Pan al lado de todos los excesos de Crosby, y entonces espero y confío en que lo suyo va a estar aún mejor”.

Más allá de la comparación, el líder de Los Tres -trasplantado de hígado la semana pasada debido a una hepatitis severa- hoy está en el grupo de los cantautores cuyo destino personal y artístico avanza en rodaje: aquellos que sometidos a esa compleja intervención, por lo general consecuencia de sus problemas con el alcohol, intentan retomar con cierta normalidad una vida tan intensa como la que se despliega entre escenarios, hoteles, aviones, fiestas y semanas enteras fuera de casa. En el caso del chileno, no hay plazos definidos, pero sí algunas generalidades: según su hermano, el también artista Gonzalo Henríquez, el intérprete tiene para al menos 15 días en la clínica, para después iniciar un proceso de recuperación que se extenderá por la totalidad el segundo semestre, por lo que las perspectivas de un retorno a la actividad recién apuntan a 2019.

“El trasplante a mí me alargó la vida, mi forma de pensar, mi tranquilidad ante todas las cosas. Antes la palabra muerte te sonaba como…ahora no, porque como ya la he visto, estoy muy tranquilo”, declaraba el español Raphael hace dos años, rememorando el proceso médico al que se sometió en 2003, cuando tenía 60, luego de llegar a la clínica en un estado de extrema gravedad, producto de una hepatitis B que lo afectaba desde su juventud, pero también de la inclinación al alcohol que empezó a desarrollar en su adultez, cuando “bebía botellitas pequeñas de la de los hoteles porque me hacían dormir”, según reveló. El artista volvió a escena cinco meses después e impulsó una adultez marcada por la intensidad.

Un trance similar atravesó Camilo Sesto en 2001, con un cambio de hígado también a partir de una hepatitis, cuando tenía 54 y sus problemas de salud habían detonado la caída del pelo y una progresiva pérdida de peso. El cantante se sumergió en un retiro de dos años, para volver y calificar la intervención como una simple “anécdota”. En ambos casos, y según los médicos involucrados, la edad de ambos había jugado a su favor. La misma ventaja corrió para Crosby, el hombre bigotudo que revolucionó el sonido de la guitarra a bordo de The Byrds en los 60, trasplantado en 1994, cuando lucía 53 años y uno de los prontuarios de excesos más legendarios del rock Esa estadística benévola también parece correr para Henríquez, quien ni siquiera ha llegado a la cincuentena: recién tiene 48.

En contraparte, una suerte distinta tuvieron Gregg Allman, trasplantado en 2010, pero que falleció siete años después; y Lou Reed, el caso menos feliz de todos, ya que fue intervenido en mayo de 2013, pero una serie de complicaciones con su nuevo hígado precipitaron su muerte apenas cinco meses después.