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jueves, mayo 15, 2025

Tríos hermanos: Ángel Parra y Pancho Molina se reúnen para un show en conjunto

 

Ángel Parra y Pancho Molina vuelven a coincidir en un mismo escenario con sus proyectos de jazz , tal como lo hicieron en los años 90. Mariana Soledad

El Mercurio

Los músicos presentarán sus proyectos paralelos a Los Tres. Acá anticipan cómo será su noche de jazz , este 1 de junio, en el Teatro Oriente.

José Vásquez


Como en los años 90, los nombres de Ángel Parra y Pancho Molina se volverán a cruzar en los escenarios más allá de su rol de compañeros en Los Tres. Ambos músicos están viviendo, de manera paralela, su propia “revuelta” —el título que tuvo la gira de reunión del grupo penquista con sus miembros originales— y ahora harán un show en conjunto, este 1 de junio, en el Teatro Oriente, cada uno con su trío, aunque eso solo estará en el cartel, porque ahora anticipan que se presentarán con formación de cuarteto para desatar ese día toda su libertad jazzística.


“En esa época (los 90) tuvimos harta interacción con el Ángel. Yo toqué en Ángel Parra Trío y él tocó algunas veces con Los Titulares (la otra banda de Pancho Molina). Tocábamos en universidades, estábamos con toda la energía de esa generación, así que esto que vamos a hacer ahora me suena súper familiar, por eso cuando me plantearon la idea de este show, no había cómo decir que no”, señala entusiasmado Pancho Molina.


En días de arduos ensayos para los nuevos proyectos de Los Tres, ambos músicos compatibilizan su estrecha agenda para preparar también este espectáculo en conjunto de Ángel Parra Trío y Pancho Molina Trío, para una noche de jazz, donde cada uno desarrollará su propio repertorio, aunque no descartan algún tipo de interacción juntos. “No tenemos muy claro qué es lo que va a pasar, pero por lo menos la intención está”, dice Ángel Parra.


El guitarrista cuenta que el presente de su proyecto va de la mano con su último álbum, “Desde el alma”, lanzado en 2024. “Nos atrevimos a entrar al estudio en agosto del año pasado para renovar la cosa, todos los músicos sacan sencillos y eso no debe detenerse nunca. Mientras trabajaba con Los Tres, sentí las ganas de componer y hay un repertorio nuevo”, señala Parra, quien estará acompañado de Mauricio Ruz en el piano, Eduardo Crespo, en el contrabajo, y Andy Baeza, en la batería.


Con ellos tocará desde música de Violeta Parra, “pero interpretada desde un ángulo más jazzístico, algunos otros temas con más swing, temas míos y otros de música popular, como The Beatles, pero al estilo nuestro”, agrega el músico.


Para Pancho Molina, su conjunto aún está “en desarrollo”, señala, y su trío, “representa la posibilidad de hacer música en Concepción”, dice. “Me encuentro con una ciudad que me está dando de nuevo la posibilidad de vivir y de rodearme con músicos. Eso lo valoro mucho, porque me ayuda a poder desarrollarme también como compositor”, plantea Molina, quien sigue trabajando, además, en su otro proyecto paralelo, Jodelase, de corte hip hop.


Su trío estará conformado en guitarra por Felipe Duhart; en bajo, Rodrigo Álvarez, y a ellos se les sumarán, por ahora, otros dos músicos invitados. Con ellos, y con Claudia Arriagada en voces, se estará presentando, también, mañana y pasado en The Jazz Corner, en el Barrio Italia.


“Nosotros vamos a tocar una mayoría de composiciones originales, somos bien rockeros, pero también somos bien free jazz y nos gusta la música pop”, define su propuesta el baterista.


“Cuando me dijeron que íbamos a tocar un domingo (1 de junio), yo dije: ‘Excelente', porque generalmente los domingos es cuando la gente está más dispuesta a apreciar la música que es, digamos, ‘alternativa', que no es la más popular, siendo que tenemos todo ese bagaje, con todos los géneros, popular y lo que quieran, rock, etcétera, está todo mezclado ahí, pero con una música un poquito más intensa, que requiere sentirse bien y tener una comunicación con el público, y creo que el domingo es el mejor día para esa música”, afirma Molina.


Ángel Parra, en tanto, se entusiasma y también mira al futuro: “Quiero destacar que la unión con el Pancho, después de no vernos en mucho tiempo, es muy fresca, muy especial, y reencontrarse en este momento es una nueva oportunidad de hacer muchas cosas juntos. Este es el punto de partida para terminar haciendo quizás muchas otras colaboraciones”.


sábado, septiembre 26, 2020

Ángel Parra Trío: la reconstrucción de una discografía medular

 El Mercurio


El rescate de un patrimonio sonoro realizado por la oficina Evolución permite reanudar en plataformas de streaming la escucha de la muy diversa música de este elenco de jazz.

IÑIGO DÍAZ


Para cuando la banda llevaba un camino recorrido de casi diez años de música, recién estaba llegando a este mundo Juan Pablo Salvo. Hoy, el trompetista de jazz de 21 años es integrante de la nueva formación del Ángel Parra Trío, que incluye al contrabajista Tomás Brunetti y al baterista Andy Baeza, un hombre estable desde 2007.


“Brunetti me recomendó a Salvo. Me gustó mucho su sonido, además que él tenía un gran respeto por la historia del Ángel Parra Trío”, señala Ángel Parra Orrego, guitarrista y líder del conjunto, y uno de los referentes de ese jazz denominado “de la transición”: no solo comenzó a sonar junto con la vuelta a la democracia, sino que también marcó un paso previo a la era de la autogestión que se instaló con todo hacia 2003. “Fuimos precursores de ello”, dice.


“Alcanzamos a tocar dos veces con esta formación nueva antes de la pandemia. Fueron conciertos en el Bar de René, para vernos a nosotros mismos como grupo. Al público le gustó mucho y nos permitió tener un rodaje. También fuimos al Festival de Jazz de Talca”, señala. De cierta forma el grupo volvió a la idea del jazz de club, lo que lo conecta con sus propios orígenes.


Así pasa cuando sucede


Álbumes como “Ángel Parra Trío” (1992), “Patana” (1995) y “Piscola standards” (1996) son parte de esa historia inicial, con la formación clásica del grupo junto a Roberto Lindl (contrabajo) y Pancho Molina y Moncho Pérez (baterías). Desde hace diez días están disponibles en plataformas de streaming.


Es el resultado de un proyecto de recuperación de ese patrimonio sonoro que Ángel Parra desarrolló junto a la oficina Evolución desde 2018 y que hoy permite tener sus once discos reubicados. “Estamos sincronizando la discografía con el mundo actual en línea. Mucha de nuestra música estaba discontinuada. Para los que somos de los 90 no había sido tan fácil hacerlo, pero esto tenía que pasar”, dice Parra. “El siguiente paso es reeditar los discos en vinilo, porque la gente me lo ha pedido. El CD ya no existe más”, agrega.


La música del grupo testimonia los tiempos. De esa propuesta para clubes, el proyecto dio un paso importante hacia las músicas populares, masificando la audición del jazz. “Se dio de una manera natural, nada premeditado”, dice Parra. El álbum “Tequila” (1998) fue el primero en el que comenzaron a tocar con figuras de la vieja guardia, como el acordeonista de cueca Rafael “Rabanito” Berríos.


De ahí en más viene un amplio rescate de estas glorias en distintas grabaciones: la cantante Nelly Sanders, los guitarristas Óscar Arriagada y Panchito Cabrera, el saxofonista Mickey Mardones, el trompetista Ricardo Barrios, el tumbador Adelqui Silva y, por supuesto, Valentín Trujillo, quien grabó también en el último disco del grupo, “Dulce compañía” (2016), con el estatus del hombre que representa la historia de la música popular chilena por cerca de 70 años.

jueves, julio 12, 2018

Ángel Parra Trío regresa a los escenarios con nueva formación

La Tercera

El ganador del Premio Pulsar como Mejor instrumentista 2018 regresa a los escenarios con su proyecto Ángel Parra Trío con dos shows en la capital, oportunidad que presentará su nueva formación.

Por Baltasar Daza

Ángel Parra vuelve a salir de gira, esta vez de la mano de Ángel Parra Trío para hacer una revisión a una sección imperdible de sus composiciones originales.

Es así como la agrupación eligió canciones de sus primeros discos, que tienen su origen estético en los álbumes que Miles Davis grabó desde los años 70’s.

El regreso será el 20 de julio en Bar de René y el 27 de julio en El Manzano (San José de Maipo), donde repasarán temas del disco Patana tales como: “Hans”, “Que mal hecho”, además de otro clásicos como “Manitos pequeñas”, “Sacado de un cuento” y “Puerto Maihue”, perteneciente a su placa homónima.

Parra, en su afán de romper los patrones formales del género, cerrará cada show con interpretaciones más conocidas como: “No te escondas” (Vamos que se puede) y “Morir llorando” (bolero inédito de Violeta Parra).

La nueva formación de Ángel Parra Trío está conformada por Andy Baeza en batería, Tomás Brunetti en bajo, Raúl Morales en los teclados y Daniel Donoso en voz.

martes, enero 21, 2014

Orgánico y demoledor: el nuevo Ángel Parra Trío

El Mercurio

Tras la salida del grupo Los Tres , Ángel Parra reconfiguró su histórico grupo de jazz, que hoy se centra en el sonido del órgano Hammond.

IÑIGO DÍAZ

Cinco horas diarias por cinco días a la semana a lo largo de un mes. El régimen de ensayo y acoplamiento diseñado por el guitarrista Ángel Parra fue así de necesario para calibrar al grupo y ubicarlo en el lugar y el momento en que se encuentra hoy. Esta noche el nuevo Ángel Parra Trío ofrecerá en el Centro Yanvalou el primero de los tres conciertos que tiene programados en el Festival de Jazz de Puerto Príncipe, en Haití, visita gestionada por la Dirac.

"Además daremos un concierto para las tropas chilenas en la ciudad, que participan en la misión de las Naciones Unidas. Sí, será una especie de presentación solidaria como las de Glenn Miller para los soldados estadounidenses en la Segunda Guerra. Ahí tocaremos lo que ellos nos pidan, pero en los conciertos de jazz vamos a presentar material original adaptado al nuevo formato del grupo", apunta el guitarrista y líder.

Nacido en 1991, el Ángel Parra Trío, vuelve a experimentar una transformación. Tras la salida del contrabajista Roberto Lindl, se reordenó no solo la geometría del grupo sino el concepto sónico. "Es lo que los gringos llaman organ trio , un grupo sin bajo pero con órgano Hammond, que puede tocar las líneas de bajo en el teclado. Siempre me gustó ese sonido y hoy lo estamos probando por primera vez", dice Parra.
El pianista Ariel Pino, un experto en la música nu jazz desde los tiempos en que lideró el grupo Alüzinati, se integró al elenco que también tiene al baterista Andy Baeza, activo desde los últimos discos del grupo: "Un año más" (2007) y "Espérame!!!" (2009).

"Poco a poco he ido conociendo a los músicos de jazz jóvenes. No sabía quién era Ariel Pino cuando Andy me habló de él. Me sentí a salvo inmediatamente, porque Ariel podía hacer todo lo yo necesitaba. La improvisación se vuelve más clara y fluida cuando la línea de bajo es más simple. Todo ha tenido un sentido", dice.

El grupo adaptó el repertorio instrumental que nutre los primeros sets de sus conciertos, con composiciones históricas como "Exótica mujer" (2003) y "Dulce compañía" (1995), y otras nuevas como "Bulldozer" y "Tres amores". La segunda parte de los conciertos se centra en Violeta Parra, con un repertorio que interpreta la cantante Consuelo Schuster

Ella canta "Maldigo del alto cielo", "Casamiento de negros", los boleros inéditos "Morir llorando" y "Brillo de mar", que rescató Ángel Parra padre, "Corazón maldito" y "En los jardines humanos". "Para esa hice varias modificaciones de la armonía y se logró algo muy especial", explica Parra. "Este grupo me ha dado un rumbo nuevo, después de tantos años de tocar en otro plan. Mi objetivo era independizarme creativamente, hacer lo que necesitaba hacer: tomar un camino hacia una música, y por eso mi salida de Los Tres fue algo que venía pensando desde mucho tiempo. Cada nota está ubicada en su lugar, ninguna pisa a la otra. Siento que todo se ordenó".

sábado, noviembre 17, 2012

Los 20 años de Jazz de Ángel Parra Trío

Wiken- El Mercurio


El primer disco lo lanzaron en 1992: desde entonces, Ángel Parra y Titae Lindl han persistido en su proyecto más personal, protagonizando un recambio generacional, abriendo el género al pop y rescatando a viejos estandartes. Al mismo tiempo, el grupo les ha funcionado como refugio paralelo de su otra banda, Los Tres, con la que se transformaron en rockstars nacionales. Aquí, Parra y Lindl reflexionan sobre cómo empezaron, qué ha significado y cómo ha cambiado la escena del jazz en Chile.  

Por Isabel Plant

Ángel Parra Orrego transpira y transpira y transpira y nunca deja de tocar la guitarra. Está en llamas. Las pocas veces que levanta la vista son para hablarle a la audiencia del Teatro Mori, que está boquiabierta ante el entusiasmo que muestra en escena en este concierto organizado por Radio Zero. Parra también levanta la vista, sólo unos segundos, para pasarle el mando del solo a su compañero de dos décadas en el escenario, en Ángel Parra Trío y en el otro grupo (ese tal Los Tres): Roberto "Titae" Lindl, contrabajista y bajista, quien con el mismo ánimo se roba el escenario y se lo vuelve a entregar. Ángel Parra y Titae Lindl celebraron este 2012 los veinte años del primer disco de Ángel Parra Trío, y por primera vez presentan en el escenario a una vocalista mujer, Marcela Thais, quien, bella y con vozarrón, trata de mantener el ritmo del pin pon que se genera entre los dos compañeros, quienes allá arriba se entienden casi telepáticamente.

-Tocar con nosotros no es fácil, que cuando entra el solo, sale el solo -dice Ángel Parra semanas después, mientras juega con una guitarra.- Thais lo está entendiendo, pero si yo fuera ella estaría bien muerto de susto. Es peludo.

-Llevamos 20 años, hemos pasado por todas, nos gusta el proyecto más que nada, hemos aprendido y esa es la onda; no hay como tocar con alguien que te entienda al tiro -dice, después, Titae Lindl, sobre su emparejamiento musical con Ángel.

Parra y Lindl han sido protagonistas del mundo musical chileno desde la vuelta a la democracia, y en ese panorama y biografía, el trío -cuya formación ha variado constantemente- ha sido su lugar de escape, de experimentación y de vitrina más personal, en el caso de Parra. El primer disco de la agrupación, casi un experimento, marcó la llegada de la juventud al mundo del jazz; luego ellos mismos fueron quienes terminaron poniendo el swing en las radios más pop.

-En un mapa más oficial del jazz no existimos, pero no importa nada -dice Parra-. Tú sabes que los jazzistas acá en Chile son más papistas que el Papa, pero en Nueva York y Europa tocan de todo.
Son veinte años de moverse en el jazz puro, en el jazz pop, de trabajar y rescatar a las viejas glorias del estilo.

Veinte años de trío.

1992: El inicio. La historia de Los Tres ya había comenzado: los penquistas Álvaro Henríquez, y Titae Lindl y Francisco Molina habían llegado hace años a Santiago, ya habían armado el grupo, que en 1990 sumó a un músico que venía del jazz y de estudiar en París y Estados Unidos, Ángel Parra, hijo del músico del mismo nombre y nieto de Violeta. Eran Los Tres. En 1991 ya habían lanzado su primer disco.

Aprovechando una gira de Álvaro Henríquez con La Negra Ester, Ángel Parra, quien llevaba un par de años con un proyecto de jazz, grabó junto a Lindl y Pancho Molina lo que sería el disco debut de Ángel Parra Trío, en un álbum del mismo nombre.

-Unimos fuerzas -cuenta Lindl- Por ejemplo a Ángel le encantaba Wes Montgomery, y yo me vestía como Thelonious Monk, rallando la papa. Éramos fanáticos, tocábamos con Los Tres en La Batuta, después nos volvíamos a la casa del Ángel y seguíamos tocando jazz. En ese entonces estábamos descubriendo y tocábamos todo el día.

-Yo me voy a sentir orgulloso siempre de conseguir esa plata para hacer ese disco con Alerce -recuerda Ángel Parra-. Yo tenía algunos temas, el Titae había entrado hace poco, habíamos empezado a tocar hace poco juntos, fue un desafío, mis solos en el área más bebop o el área más straight jazz me cargaban cuando los volvía a escuchar, ahora no tanto. Pero después de ese disco mejoré mucho. Me gusta ese disco, ahora con Titae igual nos da risa, estábamos probando, aprendiendo.

El Ángel Parra Trío se convirtió en la vitrina y vereda paralela a Los Tres, banda definitoria de los 90 en el país, cuando las compañías discográficas no sólo invertían, dispendiaban; Parra recuerda ir a Estados Unidos a grabar, tener un departamento en Nueva York para cada uno, limosinas recogiéndolos en la puerta. El trío, en cambio, era un mundo aparte, más pequeño, donde a pesar de los cambios de miembros de la banda, Parra y Lindl continuaron siempre tocando y donde se les permitía más protagonismo.

-Yo tuve que entender cómo eran las reglas del juego, que Los Tres era un grupo que funcionaba de cierta forma, que tenía un compositor, un cantante, y yo fui aprendiendo a amoldarme dentro de eso -cuenta Parra-. Pero no me ha costado, porque desde chico que toco música y nunca he sido un líder, excepto en el Trío. Ahí sí.

-¿Los tres es la banda de Álvaro y el Trío es la tuya?
-Eso es lo que sale siempre, lo que yo leo: La banda de Álvaro Henríquez. Porque es verdad y está bien que sea así, porque la cosa la dirige una persona y le da una dirección muy clara, Álvaro sabe muy bien cómo llevar las cosas. Ahora, la música sin nosotros no existe. No creo que pudiera reemplazar ni al Titae ni a mí. Con el trío es donde yo tuve que esforzarme y aprender a componer, a comunicarme jazzísticamente con otros mundos. Mi sueño cuando chico era tocar jazz y tocar bien guitarra, no era el Rock and Roll necesariamente.

Con un par de cambios en el equipo, Ángel Parra Trío siguió grabando discos durante la década, "Patana" (1995), "Piscola Standards" (1996), "Tequila" (1998) y en 2000 lanzaron "No junta ni pega". Lindl y Parra fueron infiltrando en su swing los sonidos que practicaron también con Los Tres, la influencia de viejos compositores, el pop. Y ahí vino el minuto en que un trío de jazz, el "otro" grupo de los integrantes de Los Tres, sonaron en todas las radios de Chile.

2002: El vuelco pop

Las cosas habían cambiado: Lindl y Parra tenían más tiempo para el Trío, ya que en 2000, Los Tres habían decidido separarse, después de una década intensa de éxitos. Los proyectos paralelos podían ahora ser los proyectos centrales. En 2002, Ángel Parra Trío lanza el disco en vivo "La hora feliz".

-Nos habíamos separado con Los Tres y con el Titae seguimos para delante, con ideas, tocando con el trío, con harto problema económico porque todo cambió, pero felices de hacerlo -dice Parra- Y ahí empezamos a tirar líneas, luego de la influencia que teníamos de la fonda, tocar con músicos más viejos, nos llamaron para ofrecernos este proyecto. La idea básica era hacer cuatro sesiones en el Teatro Oriente con diferentes músicos. Fue muy lindo, se nos ocurrió con el Titae ir a buscar a la Nelly Sanders (cantante y crooner de los 50 en adelante), a una población lejísimos. Fue bonito, lo electrónico con Bitman, tener a Don Lalo Parra, que en paz descanse, a Rabanito Berríos (popular acordeonista)...todos muertos, qué terrible.

-Debe ser lindo darles la última gloria a ellos.
-Sí, pero no te das cuenta mientras lo estás haciendo. Con el Titae era como, '¿Te acuerdas del "Festival de la una", la Nelly Sanders cuando cantaba tango?'. Con el tiempo te das cuenta de que ayudaste un poco a que fueran más reconocidos. Hay cero respeto en este país por los viejos, a nosotros nos llamaba la atención el sonido que podía aportar Rabanito, por la artritis, por la onda, más que se pudiera equivocar dentro de un solo. Estos viejos se han quedado dentro de nosotros.

-Como en toda profesión uno se fija en lo que han hecho antes los otros -explica Titae Lindl- Uno es consecuencia de muchas cosas que han pasado antes. Nosotros investigamos, hay que informarse del país donde uno vive, el panorama musical, esas cosas para mí son fundamentales como músico. Tocar con Panchito Cabrera (guitarrista que comenzó tocando a fines de los años 40) no es un rescate, es un honor, y menos mal que nos pescaron y vieron que éramos gente seria, con ganas de aprender de los demás, de gente que ha vivido más que uno.

En "La hora feliz" aparecía quizás el tema más exitoso hasta hoy de Ángel Parra Trío, en la voz de su cantante más habitual, Julian Peña, una reversión del clásico "No puedo quitar mis ojos de ti". Que sonó, y sigue sonando, en todo tipo de radios, escapando de los confines más clásicos y de nicho del jazz.

-Esa fue una etapa en que yo estaba rayando con Tony Bennett -recuerda Lindl-. También tuvo que ver con eso, y que el Julián Peña maneja muy bien el inglés y es bueno para cantar, surgió una etapa diferente. Fue entretenido hacer una canción más popular, es algo que no habíamos hecho nunca por nuestra cuenta, siempre habíamos trabajado con el Álvaro en eso. Con el Trío siempre buscamos cosas que no hemos hecho, la gracia del Trío es que es un grupo para experimentar, llevar gente a la sala de ensayo y aunar sonidos. Es entretenido. Nos gusta mucho hacer jazz, no del punto de vista del jazz, sino que del punto de vista de la música popular, esos cruces son entretenidos.

2012: Dos décadas y contando

Ángel Parra Trío avanzó entregando un disco cada dos años, "Vamos, que se puede" (2003), "Playa solitaria" (2005), "Un año más" (2007), "Espérame!!!" (2009). Continuaron con su mezcla con pop, con diferentes corrientes del jazz, e invitando a colaborar a músicos que admiran y que no habían tenido el reconocimiento que ellos creen que merecían; los dos últimos discos, por ejemplo, están grabados junto a Valentín Trujillo. Los Tres ya se habían rejuntado en 2006, lo que de a poco fue obligando a tener menos recreos para el Trío.

Así los pilla la veintena de años: han hecho un par de conciertos, los primeros en un tiempo, y están pensando en un disco nuevo, ojalá el próximo año. Julián Peña, su voz habitual, está viviendo fuera de Santiago, pero Parra dice que le gustaría incluirlo igual en algunas canciones. Está su nueva propuesta con Thais también. La idea sería hacer casi puros temas originales.

Ángel Parra y Titae Lindl ya no son los jóvenes que se inmiscuyeron en el clásico mundo del jazz, sino que son hombres maduros, rockstars nacionales, y músicos con carrete. Parra mira con extrañeza a parte de la nueva camada de jazzistas, que ellos colaboraron de alguna manera en formar.

-Yo creo que están muy pegados con lo que se hace afuera en jazz. Hay otros que están afuera, como Melisa Aldana, gente muy bien posicionada, pero que no son así, cuando uno encuentra pequeños genios como la Melisa, que saben escucharte, da gusto. Los músicos jóvenes de jazz son de un nivel instrumentista que le pega patadas a lo que he visto afuera, pero, de repente, cuando veo que no conocen los boleros de los 50 o la música de Louis Prima me da rabia.

Hoy Lindl trabaja en otro proyecto, propio, un disco que saldría a fines de este año. Y Parra está viviendo un momento, a los 46 años, de reflexión y calma, y de mucha composición: "El año pasado fue como un año casi de duelo, con la película de la Violeta, fue como de sanarse viendo eso. Yo también estaba en un año oscurito de mi vida, que terminó en que dije chao, no quiero más carrete. Dejé de tomar como hace seis meses. Yo quiero vivir muchos años y componer y hacer cosas que no he podido hacer. Ahora me tomo todo con más calma, no estoy apurado en nada, ni en componer el disco. He compuesto harta música, con el tiempo uno ha podido irse simplificando en lo musical, eso es importante, que todo sea sencillo, no tan jazzístico; la gente siempre nos ha distinguido por eso, no somos jazzistas cuadrados".


20 años de discos

1992: "Ángel Parra Trío"
1995. "Patana"
1996: "Piscola Standards"
1998: "Tequila" (junto al acordeonista "Rabanito" Berríos).
2000: "No junta ni pega"
2002: "La hora feliz" (Disco doble, grabado en vivo en el Teatro Oriente).
2003: "Vamos, que se puede"
2005: "Playa solitaria" (junto al guitarrista de la Nueva Ola, Óscar Arriagada)
2007: "Un año más" (junto a Valentín Trujillo y Panchito Cabrera).
2009: "Espérame!!!" (junto a Valentín Trujillo).
Fuente: músicapopular.cl

miércoles, junio 27, 2012

Vamos, que se puede: Ángel Parra Trío festeja sus 20 años

El Mercurio


El 13 de julio el grupo celebrará en vivo en el Centro Cultural Amanda. Y ya anticipa las próximas dos décadas con un disco que saldrá en 2012.  

IÑIGO DÍAZ

Toda historia tiene una prehistoria, y en la del Ángel Parra Trío, el conjunto de jazz que se apresta a festejar sus veinte años, los capítulos más desconocidos se remontan a 1989. "Tocamos una música muy rara, casi amorfa", recuerda el guitarrista Ángel Parra, acerca de la única tocata que el prototipo de su banda realizó ese año en el Garage de Matucana.

El músico había llegado desde Francia y se había integrado al grupo de jazz-rock Cometa, donde tocaban Pablo Lecaros (bajo) y Pedro Greene (batería). "Con ellos armé el primer Ángel Parra Trío. Yo tenía mis composiciones y estaba feliz con Cometa, pero me faltaba algo. Tenía otras inquietudes, había estudiado con Pierre Tullaz en Francia y quería tocar standards , aprender el jazz guachaca y tocar cosas más simples y directas. Después vinieron Los Tres y todo pasó de un paraguazo", cuenta.

Esa banda de rock sería la plataforma del trío de jazz que Parra andaba rastreando. El grupo terminó de consolidarse hacia 1991, con los integrantes de Los Tres, el contrabajista Roberto "Titae" Lindl y el baterista Pancho Molina. El cantante Álvaro Henríquez integraba además el elenco musical de la compañía Gran Circo Teatro, que durante esos años giraba por Europa con "La negra Ester". Parra, Lindl y Molina aprovecharon esos recesos para salir a tocar jazz. En 1992 publicaron su primer disco por el sello Alerce, el que marca la efeméride.

El próximo 13 de julio en el Centro Cultural Amanda ($7.000, preventa $4.000) el Ángel Parra Trío dará un concierto conmemorativo de las dos décadas. En ese lapso han editado once trabajos con todo tipo de reinvenciones sónicas y estéticas. Desde la trilogía inicial de jazz straight ahead que marcan "Ángel Parra Trío" (1992), "Patana" (1995) y "Piscola standards" (1996), y la llegada al pop en "La hora feliz" (2002) y "Vamos que se puede" (2003), a la revalorización de los héroes de la música popular que impulsaron en "Tequila" (1998, con el acordeonista Rabanito Berríos), "Playa solitaria" (2005, con el guitarrista Óscar Arriagada) y "Un año más" (2007, con el jazzista chuqueño Panchito Cabrera).

"Hace un par de años que no tocaba con Titae, lo que fue muy bueno porque nos dio aire. En el verano nos juntamos y la simbiosis fue muy potente. Funcionamos perfecto. Siempre estamos con nuevas ideas. Ya estamos componiendo piezas instrumentales, tal vez una que otra canción, para el disco que sacaremos este año. Será el regreso del Ángel Parra Trío", dice.


Ángel Parra Trío (1992)
"Fue mi humilde aporte al jazz. Creo que es la primera grabación de los músicos de los 90. Eso es meritorio", dice Parra. Además, pasó a ser el único registro del trío con Pancho Molina a la batería, aunque en algunos temas toca Pedro Greene. También aparecen Marcos Aldana (saxo tenor) y un veinteañero Cristián Cuturrufo (trompeta), en temas como "Condorito vive".

Piscola standards (1996)
La idea de los combinados a medio tomar fue de Roberto Lindl, y la fotografía de la portada la hizo Luis Weinstein. "Aquí tocamos con Moncho Pérez en la batería. Hay standards súper bien escogidos, como 'In the mood for a classic', que toco hasta el día de hoy. Es la antesala de los trabajos más temáticos, justo antes del disco 'Tequila' (1998). Nos pasamos de un trago a otro", bromea.

La hora feliz (2002)
Fue editado como doble volumen a partir de cuatro conciertos a tablero vuelto en el Teatro Oriente. El grupo pierde definitivamente su condición de "trío", con la inclusión de los tecladistas Raúl Morales y Camilo Salinas, y el cantante Julián Peña. Tiene a Buddy Richard, Lalo Parra, Nelly Sanders, Carmen Corena y Parquímetro Briceño como invitados. "Nos permitió acercarnos a la música popular".

Espérame!!! (2009)
Su último disco está dedicado a la bohemia capitalina, representada por los invitados a la sesión: el fantasista Valentín Trujillo (piano), el fallecido Mickey Mardones (saxo alto), el miembro fundador de la Orquesta Cubanacán Ricardo Barrios (trompeta) y el director de Los Rumberos del 900 Adelqui Silva (tumbadoras). La fotografía fue capturada por David Rodríguez Peña en un camerino del Bim Bam Bum.