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jueves, diciembre 01, 2011

Declaración Asempch sobre reducción horas educación musical.



El Ciudadano

La Asociación Chilena de Estudios en Música Popular, ASEMPCh, considera altamente preocupante la promulgación del Decreto Exento Nº 1363 (18/07/2011) del Ministerio de Educación.

Esta normativa, en efecto, da cuenta de la aprobación del nuevo Plan de Estudios de 5° a 8° básico, fijando una reducción para el Subsector de Educación Artística (Artes Visuales y Artes Musicales) de tres a dos horas en 5º y 6º básico, en los establecimientos que no implementan la Jornada Escolar Completa; de cuatro a dos horas en 7º y 8º básico, en el mismo tipo de establecimientos; y de cuatro a tres horas en 7º y 8º básico, en los establecimientos que cuentan con Jornada Escolar Completa.

Junto con lo anterior, la Educación Musical deja de ser obligatoria, ya que puede optarse por impartir cualquier rama de la educación artística, lo cual significa un retroceso respecto a la anterior reforma del año 2000. Esta pérdida de obligatoriedad restringe aún más la ya precaria presencia de la música en el Ciclo Básico, dependiendo su implementación del criterio de los directivos y sostenedores, así como de los recursos con que cuenten.

Esta resolución no sólo es contraria a nuestra tradición histórica, ya que Chile es reconocido como pionero de la educación musical en América Latina, al introducir la música como ramo obligatorio con dos horas semanales desde 1893; sino que también es contradictoria con las Políticas Culturales del Estado, vigentes para el periodo 2011-2016, que en sus estrategias números 71 y 72 señalan como prioridad promover la formación en materia artístico-cultural tanto en la creación y en la apreciación, orientada especialmente al ámbito escolar. Esta estrategia debiera coordinarse con el sector gubernamental correspondiente, en este caso, el Ministerio de Educación.

La presencia de las Artes Musicales en el Currículo Nacional contribuye a la formación integral del educando y futuro ciudadano. Ellas permiten el desarrollo de múltiples habilidades, destrezas y valores en los niños y adolescentes. Aumentan la conectividad entre las neuronas, lo que incrementa la inteligencia y la atención, estimulando asimismo la iniciativa, la imaginación y la creatividad. De la misma manera, la práctica de las artes musicales permite el desarrollo de la motricidad fina, el lenguaje, la audición, el cálculo matemático, la inteligencia espacial y corporal, la coordinación individual y grupal y la memoria. Al mismo tiempo, contribuye a la formación ética y estética del educando, al permitir el despliegue de la sensibilidad, la emotividad, la expresividad y de valores tales como la disciplina, el rigor, la empatía y la solidaridad.

De acuerdo con varios estudios científicos, los colegios con mejores resultados SIMCE son precisamente los que tienen Educación Musical. Por el contrario, aquellos colegios que obtienen los resultados más bajos son, por lo general, establecimientos que no cuentan con una Educación Musical sistemática ni especializada. Esto significa que, correlativamente, las ventajas de su obligatoriedad se concentran en los sectores socioeconómicamente más altos.

Por otro lado, la reducción de las clases de música en la Enseñanza Básica disminuye un importante espacio para el fomento de las identidades históricas de nuestra nación. En particular, uno de los contenidos principales del programa de estudios entre 5º y 8º básico es el folklore chileno y latinoamericano, repertorio poco difundido por la industria musical y constantemente amenazado por el carácter excluyente que tienden a revestir los procesos de modernización y la globalización.

Uno de los argumentos que se han esgrimido desde 1979 para restarle horas a la asignatura de Educación Musical ha sido el de la escasez de profesores especialistas. Efectivamente, la situación en ese momento era muy distinta a la actual, pues no más de siete universidades formaban pedagogos en música. Sin embargo, hoy son veinte las instituciones de educación superior que han creado la carrera de Educación Musical. Es así como en los próximos años tendremos un gran contingente de maestros que hará disminuir drásticamente el déficit de especialistas.

La clase de Educación Musical no se puede sustituir por la participación en un coro, un grupo folklórico, una banda o una orquesta, ya que en ellas participa sólo un pequeño porcentaje de la población escolar. La Educación Musical se ocupa de la enseñanza y la práctica estética que todo niño debe tener para comprender y apreciar la música en sus diversas manifestaciones y para desarrollar las competencias que esto conlleva. Esta clase no está enfocada exclusivamente hacia aquellos que manifiestan un interés especial por la música.

La restricción horaria y el carácter optativo de la Educación Musical van en la dirección opuesta a la tendencia que se manifiesta en todo el mundo, especialmente en los países desarrollados, donde la práctica y el estudio de la música tienen una alta valoración en la sociedad y una sólida presencia en la educación. Estos hechos atentan contra la calidad de la educación en general, ya que el currículo nacional no sólo constituye una selección de conocimientos a impartir, sino que representa la forma en que una sociedad se piensa y se construye a sí misma, formando a los ciudadanos que sostendrán el desarrollo del país en el futuro cercano. Esta reforma vulnera el derecho de cada niño chileno a recibir los beneficios de una educación integral y de calidad.

Por los motivos señalados, los abajo firmantes, integrantes de ASEMPCh, invitamos a las autoridades de Gobierno a revisar la promulgación del Decreto Exento Nº 1363 por el Ministerio de Educación.

1. Pedro Aceituno Hoffmann, Sociólogo, U. de Chile.

2. Adriana Barrueto Zerega, Mag. (c) en Artes, U. Católica de Chile.

3. Carolina Benavente Morales, Dra. en Estudios Americanos, c/m Pensamiento y Cultura, U. de Santiago de Chile. Académica, Escuela de Artes Visuales, U. Austral de Chile. Investigadora adjunta, IDEA, U. de Santiago de Chile.

4. Patricia Díaz Inostroza, Periodista. Prof. de Edo. en Educación Musical, UMCE. Mag. en Gestión Musical, U. de Barcelona. Doctoranda en Estudios Americanos, c/m Pensamiento y Cultura, U. de Santiago de Chile. Académica, UCINF. Directora, Instituto Cultural BancoEstado.

5. Karen Donoso Fritz, Mag. (c) en Historia, U. de Santiago de Chile.

6. Marisol Facuse Muñoz, Socióloga, U. de Concepción, y Dra. en Sociología, U. de Grenoble II. Académica, Depto. de Sociología, Fac. de Ciencias Sociales, U. de Chile.

7. Gerardo Figueroa Rodríguez, Profesor de Edo. en Inglés, UMCE. Investigador independiente.

8. Nelia Fonseca Almonte, Prof. de Edo. en Educación Musical . U. de Chile, y Doctoranda en Estética y Creatividad Musical, U. de Valencia. Académica, Depto. de Educación y Humanidades, U. de Magallanes.

9. Juan Pablo González Rodríguez, Dr. en Musicología, U. de California, Los Angeles. Director, Instituto de Música, U. Alberto Hurtado.

10. Bernardo Guerrero Jiménez, Dr. en Ciencias Socio-Culturales, U. Libre de Amsterdam. Académico, U. Arturo Prat.

11. Silvia Herrera Ortega, Musicóloga. Académica, P. U. Católica de Valparaíso.

12. Silvia Lamadrid Álvarez, Socióloga, P. U. Católica de Chile, Mag. en Ciencias Sociales y Dra. (c) en Historia c/m Historia de Chile, U. de Chile. Académica, Depto. de Sociología, Fac. de Ciencias Sociales, U. de Chile.

13. Macarena Lavín de Tezanos, Periodista, U. Adolfo Ibañez, y M. A. in Popular Music Studies, U. de Liverpool. Periodista e Investigadora musical.

14. Paloma Martin Vidal, Prof. Especializada en Teoría General de la Música, U. de Chile. Lic. en Artes, mención Teoría de la Música, U. de Chile, y Mag. (c) en Musicología, U. de Chile. Académica, Conservatorio de Música, U. Mayor y Fac. de Artes, U. de Chile.

15. Álvaro Menanteau Aravena, Dr. en Musicología, Universidad de Helsinki. Académico Escuela Moderna de Música.

16. Gustavo Miranda Meza, Profesor y Lic. en Historia, P. U. Católica de Chile. Estudiante, Diplomado en Estudios de Música Popular, U. Alberto Hurtado.

17. Germán Mollo Águila, Investigador independiente.

18. Carlos Montes Arévalo, Prof. de Español, U. de Concepción, y Mag. (c) en Artes, mención Musicología, P. U. Católica de Chile.

19. Javier Osorio Fernández, Dr. (c) en Historia, P. U. Católica de Chile. Académico Facultad de Filosofía y Humanidades, U. Alberto Hurtado.

20. Alfonso Padilla Silva, Dr. en Musicología, U. de Helsinki. Académico, U. de Helsinki.

21. Simón Palominos Mandiola, Sociólogo, U. de Chile. Mag. (c) en Estudios Latinoamericanos, U. de Chile. Investigador, Consejo Nacional de la Cultura y las Artes, Chile.

22. Ricardo Paredes Quintana, Dr. en Historia, U. de Chile. Curador exposición itinerante “La Radio en el Bicentenario de Chile” (ReBCh), Asociación de Radiodifusores de Chile (ARCHI).

23. Rodrigo Pincheira Albrecht, Periodista. Académico adjunto, U. del Desarrollo, U. C. de la Santísima Concepción y U. de Concepción.

24. Ignacio Ramos Rodillo, Mag. (c) en Estudios Latinoamericanos, U. de Chile. Investigador adjunto, CEDIM, U. de Chile.

25. José Rojas Navea, Musicólogo, U. de Chile. Lic. y Mag. en Musicología, U. de Chile. Músico e investigador independiente.

26. Mauricio Rubio Valverde, Mag. en Historia del Arte y la Cultura, P. U. Católica de Valparaíso. Académico adjunto, U. Andrés Bello – Viña del Mar, U. ARCIS – Valparaíso.

27. Agustín Ruiz Zamora, Mag. en Artes, mención Musicología, U. de Chile. Funcionario, Consejo Nacional de la Cultura y las Artes, Chile.

28. Mauricio Saraos Paredes, Prof. de Enseñanza Media y Mag. en Historia, U. de Chile. Investigador independiente.

29. Sergio Sauvalle Echavarría, Lic. en Artes, mención Interpretación Musical (Guitarra), U. de Chile. Académico, U. Santo Tomás – Puerto Montt. Funcionario, Archivo Memoria Audiovisual de Achao, Chiloé.

30. Milenko Sepúlveda Torres, Prof. de Historia y Ciencias Sociales, U. Alberto Hurtado. Lic. en Historia y en Educación, U. Alberto Hurtado. Investigador independiente.

31. Felipe Solís Poblete, Sociología (egreso), U. de Playa Ancha. Investigador independiente, músico y productor musical.

32. Rodrigo Torres Alvarado, Lic. en Musicología, U. de Chile. DEA Etnomusicología, U. de París VIII – Saint Denis. Académico, Facultad de Artes, U. de Chile

33. Lorena Valdebenito Carrasco, Prof. de Música, U. Adventista de Chile, y Lic. en Educación, U. Adventista de Chile. Mag. en Música Hispana y Dra. (c) en Musicología, U. de Salamanca. Académica, U. Adventista de Chile, y U. del Bío-Bío sede Chillán.

34. Juan Valladares Araya, Lic. en Música. Director, Escuela de Música, U. ARCIS.

35. Manuel Zamora Pizarro, Sociólogo, U. Arturo Prat. Investigador independiente.

36. Alex Zapata Romero, Doctorando en Estudios Americanos c/m Pensamiento y Cultura, U. de Santiago de Chile. Académico adjunto, U. ARCIS y U. Academia de Humanismo Cristiano.



Santiago, 30 de noviembre de 2011

viernes, noviembre 25, 2011

Contribución de las neurociencias: La música activa áreas del cerebro que son claves para el aprendizaje

El Mercurio

Según la enseñanza que se quiere potenciar, es la melodía, el estilo y el instrumento que se debe elegir. Los violines y su sonido de alta frecuencia estimulan la concentración, por ejemplo.

Pamela Elgueda Tapia

Camila mueve la batuta siguiendo los contornos de las notas de una partitura de escucha, mientras tararea una melodía del Minueto 1 de Mozart. Sus compañeros de prekínder, en el Jardín infantil musical Don Osito, la siguen moviendo sus manos como si fueran directores de orquesta. La concentración es total.

Así comienzan las clases en ese centro de educación inicial. Música y movimiento para "despertar las neuronas", nombre del programa educativo creado por la directora del jardín, Claudia Donoso. Una actividad basada en las neurociencias y sus investigaciones, esas que muestran que la música no sólo aviva las emociones: también potencia los aprendizajes cognitivo, afectivo y motor.

El profesor de música y magíster en Educación Egidio Contreras lleva años investigando esa relación. De ese trabajo nació su propuesta "Potenciación Creativa", aplicada por establecimientos de 90 ciudades latinoamericanas, varias chilenas entre ellas.

De la teoría y la aplicación de esta iniciativa en el aula trató la charla que el profesor Contreras hizo en la "IV Jornada Internacional Estilos de Aprendizaje: educación y neurociencias", organizada por la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile.

Lo que él propone no es sólo que los niños escuchen una pieza musical determinada para potenciar un aprendizaje específico. "Una manera innovadora de conseguirlo es el desarrollo intencionado de experiencias multisensoriales con el fenómeno sonoro en el aula", explica. Eso significa que los niños deben, simultáneamente, poner en juego su audición, movimiento, visión, memoria corporal, visual y auditiva.
Eso es lo que hacen en el jardín infantil Don Osito. Los niños cantan una pegajosa canción llamada "Despertando las neuronas", la que interpretan haciendo una ronda y siguiendo las instrucciones de la letra: aplauden, saltan y tocan sus hombros, entre otras acciones.

Cuerdas y vientos
Cuando se decide utilizar la música como potenciador del aprendizaje, hay que determinar qué es lo que se quiere lograr, porque de eso depende el tipo de música, la clase de instrumento, así como la velocidad y frecuencia de la melodía que se utilizará. "Si queremos desarrollar la atención sostenida del niño, lo mejor es usar instrumentos de cuerda como los violines, que estimulan de manera más directa un determinado patrón de ondas cerebrales relacionadas con la concentración", explica el profesor Contreras.

Así como violines y guitarras potencian lo cognitivo, la percusión (tambores y bombos) hace lo suyo con los aprendizajes motores, mientras que los instrumentos de viento se vinculan con los aprendizajes afectivos.
"Los sonidos de alta frecuencia (más agudos) son los que más se relacionan con beneficios pedagógicos. Uno de sus efectos neurofisiológicos más reconocidos es la estimulación de una zona del oído interno diseñada para convertirlos en energía nerviosa disponible para numerosas funciones cerebrales", dice Contreras.
Esa energía nerviosa, agrega, aumenta los índices de carga eléctrica de áreas de la neurocorteza cerebral relacionadas con la concentración, memoria de corto y largo plazo y con funciones de razonamiento superior, como abstracción, síntesis y análisis.

"Cuando se trata de niños preescolares, la música que se usa debe ser de melodías ordenadas, que tengan una secuencia clara, como el Minueto 1 de Mozart. Y si se trata de música infantil, hay que poner atención a las letras, a que sean claras y favorezcan el lenguaje", agrega Claudia Donoso, quien dirige el magíster de Neurociencias Aplicadas en Educación Infantil de la Universidad Finis Terrae.

Las partituras de escucha que ella utiliza fueron creadas por Egidio Contreras. "Son una suerte de mapa de símbolos que representan los cambios de la melodía y que los niños pueden seguir con movimientos corporales", explica el profesor. "Los niños siguen con sus dedos líneas y dibujos que calzan con exactitud con las melodías que escuchan y mientras permanecen en ese proceso, se puede observar un natural estado de atención sostenida", añade.

Así pasa en las salas del jardín Don Osito. "Nuestros niños son creativos, pero también organizados. Porque la música es lenguaje, es apreciación y también expresión. Aborda al ser humano en una dimensión global, holística", concluye Claudia Donoso.

Calidad más que cantidad


El profesor Egidio Contreras explica que cuando se trata de la estimulación a través de la música, importa más la calidad de la pieza que se usa que la cantidad de tiempo que se aplica. "Básicamente se busca desafiar sistemáticamente al oído, para que escuche más y mejor, por ello empleamos estilos musicales seleccionados que suponen un grado adicional de dificultad para escuchar", explica.

Por eso se usa la música clásica, porque los niños y adolescentes la escuchan muy poco debido a que la encuentran "fome".

Ahí, entonces, lo que hace la potenciación creativa es crear un puente entre esa música nutritiva y un oído no entrenado.

Presidente tiene en sus manos la Política Cultural 2011-2016

El mercurio

Ayer recibió el documento que define 14 nuevos objetivos.

Macarena Maldonado A.
El ministro de Cultura, Luciano Cruz-Coke, entregó ayer oficialmente las Políticas Públicas Culturales al Presidente de la República, Sebastián Piñera. Las 14 premisas, diseñadas por el directorio del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes (CNCA), buscan orientar el desarrollo cultural del país hasta el año 2016 a través de 29 propósitos y 120 estrategias.

"Es el resultado de un exhaustivo proceso participativo, en el que distintos estamentos de la sociedad civil y de nuestras instituciones están representados", indicó Cruz-Coke. Artistas, gestores, organizaciones, académicos y medios de comunicación, fueron algunos de los convocados. El documento recoge las conclusiones de las Convenciones Zonales, los talleres de agentes culturales en el GAM, la Cuenta Pública del ministro y la consulta ciudadana online realizada en febrero.

Entre los 14 objetivos de la Política Cultural 2011-2016, destacan posicionar los bienes artísticos en el escenario internacional, actualizar la normativa cultural, generar acceso a la oferta artístico-cultural, promover el intercambio de contenidos culturales a través de nuevas tecnologías y resguardar el patrimonio cultural material e inmaterial. Lineamientos que se conseguirán a través de investigación, alianzas estratégicas, subsidios, creación de redes, entre otras iniciativas. Este plan quinquenal está en www.cultura.gob.cl.