Mostrando las entradas con la etiqueta Ángel Parra. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Ángel Parra. Mostrar todas las entradas

sábado, septiembre 07, 2019

Ángel Parra Orrego: "La persona que le salvó la vida a mi padre fue Jaime Guzmán"

La Tercera

En 1974, Ángel Parra fue liberado del campo de prisioneros Chacabuco gracias a una gestión del fallecido senador. En agradecimiento, el músico le escribió una carta y le envió un Cristo de madera fabricado por él mismo. Aquí, su hijo, el ex guitarrista de Los Tres, detalla una historia que también tiene a su madre como protagonista.

Por Claudio Vergara

Ángel Parra (53) repasa parte de su genealogía familiar, traza vínculos y lazos, pero por unos segundos se detiene y desvía la mirada, como si una repentina reflexión se hubiera cruzado en su relato: “Es curiosa la familia que tuve”.

Difícil rebatirle. El ex guitarrista de Los Tres, nacido Ángel Cereceda Orrego, es parte del linaje más significativo y trascendente de la cultura popular chilena. Pero esta vez su comentario no lo concluye apelando a Violeta, las canciones o las guitarras, sino que a una figura absolutamente distinta: “Hay un recuerdo muy increíble: la persona que le salvó la vida a mi padre fue Jaime Guzmán”.

Prisionero
Casi 24 horas después del Golpe de Estado, al mediodía del 12 de septiembre de 1973, Luis Ángel Cereceda Parra –Ángel Parra Padre, hijo de Violeta y uno de los emblemas de la Nueva Canción Chilena- fue detenido por una veintena de carabineros en su residencia de calle Los Leones, luego que una de sus vecinas llamara a las autoridades protestando que cómo era posible que un cantautor adscrito a la izquierda y militante comunista aún no estuviera preso. Lo subieron a un bus y lo llevaron al Estadio Nacional, donde estuvo cerca de dos meses y coincidió con otros ilustres, como el director de cine Patricio Guzmán y el periodista Alberto “Gato” Gamboa.

El 10 de noviembre de ese mismo año fue trasladado a Chacabuco, el campo de prisioneros ubicado en las antiguas oficinas salitreras del mismo nombre. Ahí junto a otros seis compañeros formó un grupo musical –Los de Chacabuco- gracias a una guitarra y un bombo que le enviaron desde el sindicato de la salitrera María Elena.

Antes de ser recluido, Ángel Parra padre vivía con su esposa, Marta Orrego Matte; los dos hijos que ella había tenido en su primer matrimonio, Paula y Claudia Sánchez; y los otros dos que habían tenido juntos, Ángel y Javiera, futuros protagonistas de la música chilena desde los 90.

A Marta la conoció a principios de los 60 en la casa de un amigo en común, cuando ella le pidió que le hiciera clases de guitarra. El flechazo fue tan rotundo que la joven dejó precisamente a su primer marido, el biólogo Patricio Sánchez: de Parra la cautivó su labor de cantautor, su sensibilidad más liberal, su vida en un clan encabezado por la gran matriarca Violeta y, por sobre todo, que fuera 12 años menor.

En sus meses de cautiverio, Marta se convirtió a la distancia en el gran sostén del artista. Cuando estuvo en el Estadio Nacional, le envió un paquete de provisiones a través de la Cruz Roja y un recorte de diario que informaba de la muerte de Pablo Neruda. Casi todos los días iba a la puerta del recinto a la espera de que eventualmente lo liberaran, ya que los militares durante las tardes habían establecido el sistema de soltar prisioneros de manera gradual. Nunca sucedió, pero a los que salían les preguntaba sí poseían alguna información de cómo estaba Ángel Parra, hace rato una celebridad en todo el país.

Cuando lo movieron a Chacabuco, su mujer empezó a buscar caminos para que los uniformados lo pudieran dejar libre. Hubo una conversación clave que le dio esperanza: Joan Turner, quien ya había sufrido el fallecimiento de su esposo Víctor Jara, le dijo que, según comentarios que había escuchado, los aparatos del régimen militar no estaban pensando asesinar a otro ícono de la Nueva Canción Chilena. Si ya habían acabado con uno, sería un riesgo y una ferocidad hacerlo con un segundo. Por tanto, existía una alta opción de que a Ángel Parra no lo mataran.

Su hijo, “Angelito”, sigue: “Mi mamá estaba en un acto de desesperación. Y ante el hecho de que no soltaban a mi papá, tuvo que recurrir a sus parientes cercanos, para a través de ellos llegar a la persona indicada”.

El encuentro
Marta Orrego Matte pertenecía a una de las familias más poderosas de la sociedad chilena a mediados del siglo XX, parte de una casta dominada por políticos, empresarios, académicos, banqueros y diplomáticos. Su padre era Héctor Orrego Puelma, destacado doctor y fundador del Hospital del Tórax de Santiago. Su madre era la aristócrata Marta Matte Larraín, perteneciente a la segunda generación de la familia Matte y hermana, entre otros, de Arturo Matte Larraín, quien tuvo cargos de senador y ministro de Hacienda, y fue candidato presidencial en 1952.

Además, era prima de Carlos Altamirano, el ex dirigente de la Unidad Popular fallecido en mayo pasado, y su mejor amigo de infancia fue el escritor Jorge Edwards.

En esta historia, la figura de Arturo Matte Larraín es esencial: estaba casado con Ester Alessandri Rodríguez, hija de Arturo Alessandri y hermana de Jorge Alessandri, ambos ex presidentes de Chile en distintos períodos. Por lo demás, se trataba de una familia que tenía una larga cercanía y amistad con Jaime Guzmán.

Eso sí, Marta Orrego Matte cultivaba una personalidad diferente: se dedicó a la artesanía y la joyería, fue fiel colabora de la Peña de los Parra, quiso seguir una carrera de bailarina, fue integrante del Mapu y participó activamente del gobierno de la UP. Pese a ello, su suegra, Violeta Parra, siempre la miró como “burguesa” y “pituca”.

Parra hijo sigue: “Mi mamá tuvo que ir a alguna parte a pedir ayuda y finalmente Jaime Guzmán permitió que ocurriera eso, que mi padre saliera del centro de detención. Pero fue un acto desesperado, porque no lo soltaban nunca y no había ninguna razón para que estuviera preso. Por eso es interesante la imagen de mi madre, porque hizo muchas cosas que son claves para que mi papá salvara su pellejo”.

En esa misión, Marta habló con su cuñada, Ester Alessandri, para que a su vez ella pudiera comentarle del tema a Guzmán. Así lo hizo y les pactó una cita: la mujer de Ángel Parra se reunió con el abogado y dirigente gremialista -por esos días parte de una comisión que elaboraba la nueva Constitución de Chile- en su departamento en Providencia. Ahí, este último aceptó conversar con las jefaturas militares e interceder.

Finalmente, Ángel Parra fue liberado de Chacabuco en marzo de 1974. Cuando le tocó dejar el recinto, no sólo se despidió de sus compañeros con un pequeño show, donde interpretó canciones dedicadas a sus hijos como una forma de festejo; también fabricó un Cristo de madera que se lo envió a Guzmán como agradecimiento.

Junto a la figura iba una carta fechada el 8 de marzo de 1974, la que hoy está en poder de la Fundación Jaime Guzmán, entidad que la facilitó para esta nota (ver imagen abao). El documento dice: “Jaime: este Cristo nació en Chacabuco de entre mis manos, forma parte de mi historia que es la historia de miles, en definitiva historia de la patria. Recíbelo. Gracias por Marta y tu ayuda. Ángel Parra”.

Hoy su hijo comenta: “Mi padre se dedicada a la carpintería en esas horas infernales que había en Chacabuco. Hizo muchas figuras de Cristo y le dio una de regalo a Guzmán como gesto de cariño”.

Tras abandonar Chacabuco, toda la familia Parra Orrego partió al exilio, en un trayecto que incluyó residencias en México y Francia. En 1978, el clan se quebró: Ángel y Marta se separaron, y ella optó por regresar a Chile junto a sus hijos. Por su parte, “Paparra” se volvió a emparejar, esta vez con la alemana Ruth Valentini, con quien vivió en París hasta su muerte en 2017. Y como no volvió a Chile de manera permanente, nunca más tuvo algún contacto con Jaime Guzmán. Pero el círculo igual terminó de cerrarse.

La reconciliación
En 2000, mientras pactaba unas presentaciones con la Municipalidad de Santiago, conoció al periodista Juan Pablo Moreno, sobrino de Jaime Guzmán y director cultural de la entidad, presidida en ese entonces por el alcalde Joaquín Lavín. En un almuerzo, al advertir el parentesco, el cantante le contó toda esta historia a Moreno.

“Él ahí me dijo: ‘yo le debo la vida a tu tío. Nunca esperé que él me iba a ayudar como me ayudó’. Además, le emocionaba mucho encontrarse con un familiar de Jaime Guzmán, era una manera de cerrar todo lo sucedido. En décadas no se había topado con nadie cercano a mi tío. Para mí, fue también una reconciliación desde las dos veredas del sufrimiento”, dice hoy Moreno.

Gracias a la empatía entre ambos, el músico le regaló una tarjeta que Guzmán le envió cuando recuperó la libertad en 1974.

Ángel Parra hijo dice que su padre nunca abordó demasiado el tema: ante una narración que implicaba dolores privados y confianzas familiares, prefirió mantenerlo bajo total discreción y ni siquiera sugerirlo en sus libros de corte autobiográfico. También resalta la valentía de su madre Marta –quien falleció en 2009- como una presencia mayúscula en la vida de su familia y por lo mismo le dedica la portada de su nuevo disco solista, Travesuras, aparecido hace una semana.

Pero por sobre todo remarca el gesto de entendimiento que subyace a este episodio: “Por eso digo que la izquierda y la derecha unida jamás serán vencidas. A veces son sectores que se pelean por los temas más insólitos y aquí hay una muestra de lo que el destino le tenía preparado a estos dos hombres” .

martes, mayo 21, 2019

Ángel Parra revive en París: así es el centro cultural con su nombre

La Tercera



Este fin de semana fue inaugurado un espacio artístico en el mismo vecindario donde el músico vivió hasta su muerte en 2017.

Por Gabriela Bravo

No es un azar si el primer centro cultural en el mundo que lleva el nombre de Ángel Parra está en el barrio 14 de París en Francia. Es exactamente ahí donde el fallecido cantante nacional creó su segunda patria, no en Francia, ni tampoco en París, sino en el barrio 14 o, como le dicen los franceses, en el 14ème arrondissement.

Y en esta segunda patria, la música y la cultura siguieron siendo sus ejes centrales. Así quedó en claro el pasado sábado 18, en el evento en que se inauguró o, en rigor, se cambió de nombre al centro cultural de la capital francesa que el propio cantautor ayudó a fundar durante su exilio.

Pero el vínculo no sólo se remite a esos días: a principios de los 60, Ángel residió en París junto a su madre, Violeta, en un período que marcó para siempre su vida como creador y persona.

Por lo mismo, hasta el 181 de la calle Vercingétorix llegaron autoridades, amigos y sus familiares desde Chile, sus hijos Javiera y Ángel, y su hermana Isabel. Eso sí, no fueron los únicos: también se asomaron algunas personalidades locales y un gran número de vecinos, a quienes el nombre de “Paparra” les resonaba como un eco cercano e histórico.

Y esas huellas surgen en cada rincón del flamante recinto, redecorado con fotos de la vida y obra del artista: ahí se le puede ver con sus hijos pequeños o también con distintas celebridades de la música y el arte; en otras se exhibe su faz más íntima y cotidiana, posando al lado del río Sena.

Pero la parte más llamativa es otra: el mural de los artistas de Lyon EvazéSir es lejos lo que más impresiona. A lo largo de la gran pared del patio, lo primero que salta a los ojos es un retrato de Parra en blanco y negro que mezcla elementos del estilo clásico y también del street-art, conjugados con los colores y la luz del muralismo latino.

“Queremos darle hoy el nombre de Ángel Parra a este centro cultural, para que nunca nos olvidemos de su persona y del gran compromiso que siempre tuvo con los derechos humanos”, dijo en su discurso la alcaldesa del barrio 14, Carine Petit.

En una ceremonia sobria e intimista, en la que también hablaron el agregado cultural de Chile en Francia, Justo Pastor Mellado, y el exministro de Cultura, Ernesto Ottone, la palabra también la tomó el consejero regional Roberto Romero, el exalcalde de la comuna, Pascal Cherki, y la viuda del músico, Ruth Valentini.

Sin embargo, varios de los invitados subrayaron el hecho de que sea Francia el primer país en nombrar un espacio a la memoria de Parra. “Me parece surrealista, pero conociendo Chile y su historia, no es tan extraño, somos malos apoyando, queriendo y representando nuestros artistas en el mundo”, expresó Javiera Parra.

viernes, abril 12, 2019

Centro cultural en París llevará el nombre de Ángel Parra

Raimundo Flores S.
Espectáculos
El Mercurio

Además, sus hijos Ángel y Javiera trabajan en la creación de una fundación en Chile para difundir la obra del músico.



A un poco más de dos años de la muerte de Ángel Parra, y tal como ha pasado con otros de sus célebres familiares, la figura del cantautor parece continuar su crecimiento más allá de los límites de su vida.

El próximo 18 de mayo, el centro cultural del barrio parisino Montparnasse, donde Parra residió por más de 25 años, se rebautizará con su nombre, en una ceremonia en la que participarán autoridades de la ciudad y donde también se inaugurará una exposición de fotos que recorrerá la vida del músico. Además, los hijos del cantautor, Ángel y Javiera, realizarán una presentación en conjunto.

"Mi papá siempre estuvo en colaboración con ese lugar haciendo millones de cosas. Conciertos, actividades culturales, llevando gente de afuera, era una persona muy activa en su barrio", cuenta Ángel Parra Orrego. Javiera lo complementa con una anécdota: "El alcalde de Montparnasse le decíamos nosotros, porque no paraba de saludar. Desde el verdulero, el enmarcador de cuadros, la florista... Mi papá era una persona importante en el barrio y no porque fuera famoso, sino porque hacía cosas y generaba una energía buena", destaca la cantante.

Según ambos, este tributo llega para coronar la relación del llamado "Paparra" con Francia, país en el que vivió sus últimos 40 años y en el que ya había residido por algunas temporadas junto a Violeta Parra. "Mi papá es una persona gravitante de la cultura parisina", dice Javiera.

Además de su presencia en el renombramiento del centro cultural, los hermanos Parra también se presentarán el 19 de mayo en Bruselas y el 24 en la Maison de l'Amérique Latine, en París.

Continuación del legado

Más allá del homenaje en París, que surgió de las autoridades de la capital francesa, Ángel y Javiera se han planteado una serie de proyectos para expandir la obra de su padre. El primero de ellos y el que suena más ambicioso, es la creación de la Fundación Ángel Parra.

"Este año tenemos la gran misión de sentar las bases de la fundación", señala Ángel, quien tiene como uno de sus primeros objetivos repatriar una serie de objetos personales de su padre con la ayuda de su viuda, Ruth Valentini. "Vamos a traer de Europa muchas cosas, un contenedor de muchos tesoros bonitos para que la gente pueda acercarse a la obra de mi papá en un lugar físico", adelanta.

Javiera, en tanto, fija uno de los objetivos principales que tendrá el organismo. "La Fundación Ángel Parra más que nada tiene que ser un lugar que reciba las ideas de la gente joven y ojalá conseguir fondos para apoyar esas cosas, porque eso era lo que hacía mi papá todo el rato", sostiene.

Los dos hermanos volverán a trabajar juntos en un homenaje familiar, lo que ya hicieron en 2017 con la grabación de "Las últimas composiciones de Violeta Parra". "Nosotros estas cosas que nos han pasado nos pillan a 25 años cada uno de nuestras propias carreras. Nunca partimos desde la Violeta, ni cantando las canciones de 'La Peña de los Parra', sino que hemos hecho el recorrido absolutamente contrario, es como volver al origen", agrega Javiera.

domingo, mayo 21, 2017

Familiares despiden a Ángel Parra

El Mercurio

Sobre un bote en medio del mar, los hijos y la esposa del cantautor nacional -junto a algunos familiares y amigos- lanzaron sus cenizas ayer a las 12:30 horas frente a la playa El Canelo, en la V Región. La ceremonia fue íntima y emotiva. Algunos de los asistentes esparcieron flores mientras que Ruth, la viuda del artista, dejó un sombrero sobre el agua. Ángel Parra hijo escribió ayer en su cuenta de Instagram: "Amor de gente nos acompañó en este dolor profundo. Estamos mejor. Gracias amigos". A Javiera Parra se la vio sosteniendo un ramo de flores amarillas y cantando "Gracias a la vida" en un video que compartió el diputado Pepe Auth en su cuenta de Twitter. Ángel Parra, hijo de Violeta Parra, falleció en Francia el pasado 11 de marzo, y durante estos meses se gestionó el traslado a Chile de sus cenizas.

domingo, marzo 19, 2017

Patrimonio De los cantores anónimos al mundo: La revolución musical de Violeta y Ángel

El Mercurio:

Muerto hace una semana, Ángel Parra no sólo fue parte de la Nueva Canción Chilena como cantautor, sino que también como activista central del movimiento. Y antes, su madre redefinió el folclor local y guió el camino de las nuevas generaciones.

Roberto Careaga C. 

Dicen que llegó con pantalones de cuero. Después de tres años en París, Ángel Parra regresó a Santiago renovado en 1964. Tenía 21 años. En Francia, donde se había reunido con su madre, se había convertido definitivamente en un cantautor y no sólo traía una guitarra bajo el brazo, sino que había incorporado a sus actuaciones dos instrumentos andinos inesperados para al folclor chileno: la quena y el charango. En Chile las cosas también cambiaban: la agitación de la década de los 60 se extendía incluso a la canción popular, las cuecas de siempre empezaban a ser otras y en la huella de Violeta Parra un grupo de músicos incluía en sus canciones la denuncia social. Era el germen de lo que se llamaría la Nueva Canción Chilena. Y Ángel decidió sumarse.

"Su apreciación del fenómeno es muy simple: si faltaba la personalidad aglutinante puede, quizás, ser sustituida por un factor aglutinante. Así nace la Peña", escribió en 1976 Patricio Manns, recordando la visión que tuvo Ángel. En la casa del pintor Juan Capra, en la calle Carmen 340, dio vida a la ya legendaria Peña de los Parra. Pronto se sumó su hermana Isabel y juntos harían historia. "Era un lugar insólito", recuerda Horacio Salinas, de Inti Illimani. "Era un espacio donde entraban 100 personas apelotonadas, todo el mundo fumaba, tomaba vino navegado, salía una que otra empanadita y en una penumbra aparecían estos artistas únicos: Rolando Alarcón, Manns, Víctor Jara, los hermanos Parra. Era todo un acontecimiento. Se iba cociendo una artesanía muy particular", agrega.

Era la artesanía de la Nueva Canción. Inaugurada a mediados de 1964, la Peña abría tres noches a la semana, la gente hacía colas para entrar y no era raro que los cantantes salieran hasta cuatro veces a escena. Inicialmente los números estables fueron Manns, los hermanos Ángel e Isabel Parra y Rolando Alarcón. "A los pocos meses, se convirtió en un hervidero", recordaba Manns en el libro "Violeta Parra, la guitarra indócil" (1976), ahora reeditado.

A los seis meses de abierta la Peña, Ángel, que operaba como su administrador, convenció a los estables de traer un nuevo cantante: Víctor Jara. Luego traería a otros, como el Gitano Rodríguez, Payo Grondona, Los Curacas y tantos más. Ángel, que no solo componía su música, era también un promotor en la nueva escena que nacía. Así lo plantea la periodista Marisol García, autora de un libro central sobre la canción de protesta en Chile, "Canción Valiente". "El legado de Ángel Parra es el de un cantor, escritor y gestor. Su rol en la Peña es fundamental: ahí permite mostrar a un gran público un sonido que estaba apareciendo. Su relevancia no solo pasa por su cancionero, sino que también está dada por su presencia", sostiene García.

La periodista recuerda a Ángel Parra a días de su muerte, el 11 de marzo pasado. Tenía 73 años y su partida ocurrió a 50 años del suicidio de su madre, Violeta. Además del obvio lazo que los unía, ambos fueron decisivos en la transformación que vivió el folclor y la canción popular en Chile en los 60. Si Ángel se movió como un activista en el despliegue de la Nueva Canción, fue Violeta quien abrió la ruta por la que avanzó toda esa generación de músicos. "Violeta introducía el verdadero Chile en las canciones. Entonces, las cosas había que hacerlas al estilo de ella o por lo menos tratar de acercarse a la grandeza y originalidad de la Violeta. Esa siempre fue la expectativa de la Nueva Canción: honrar esa pulcritud de la creación sin otro parámetro que lo artístico", dice Salinas.

El genio de Violeta

"¡Cuándo iba a imaginar yo que al salir a recoger mi primera canción, un día del año 53, en la comuna de Barrancas (Santiago), iba a aprender que Chile es el mejor libro de folclor que se haya escrito!", contó Violeta Parra a inicios de los 60, cuando ya había hecho un largo recorrido por el país recopilando canciones que vivían solo en la tradición oral. Tenía 36 años al iniciar la ruta que revolucionó la música del país.

Como cuenta el director del Instituto de Música de la Universidad Alberto Hurtado, Juan Pablo González, su despunte se produjo en "una década muy generosa en propuestas musicales basadas en el folclor". Y añade: "Violeta tuvo la genialidad de lograr una propuesta basada en el rescate de la tradición, pero también en transgredir esa tradición. En meterse en tradiciones que eran masculinas, como el canto a lo poeta, en utilizar la imaginería de la décima en sus canciones populares, en utilizar instrumentos latinoamericanos para tocar música chilena. Y si se convierte en la madre de la Nueva Canción es porque el gesto de la mezcla es muy potente".

Según Marisol García el el disco "Toda Violeta Parra" (1961) fue clave en el impacto que tuvo la cantante. Ahí aparecen tonadas y cuecas recopiladas, junto con sus composiciones. Y algo más: la cuestión social. "Canción política en Chile ha habido desde la Colonia, pero aparentemente este es el primer disco que grabó este tipo de canciones. Lo otro era tradición oral", sostiene García. "Al grabar estas canciones quedan como influencia. Este disco se vuelve muy importante para la Nueva Canción porque por primera vez está el registro de que se podían hacer canciones chilenas o latinoamericanas con contenido político. Dejó ese legado y empieza a circular", añade.

Horacio Salinas confirma la teoría de García: a los 12 años llegó "Toda Violeta Parra" a su casa y él quedo maravillado. Aunque en ese momento aún no por el contenido político. "Lo que yo admiraba eran estas canciones tan extrañas, como 'Puerto Montt está temblando'. Ella usa una cantidad de mecanismos musicales ligados al folclor en el mundo que son estos tratamientos modales de las escalas, que la liga con el surgimiento de la canción medieval. Sus creaciones eran muy atípicas. Luego veíamos que incorporaba a la canción típica chilena", dice.

El cantautor profesional

Aunque Manns dice en "Violeta Parra, la guitarra indócil" que la fama de la cantante llegó tras de su muerte, en vida Violeta fue reconocida. Sus hijos crecieron tocando con ella y aprendieron también a salir de su manto. Para Juan Pablo González, Ángel hizo más que eso: "Ángel Parra es la figura del cantautor por excelencia. Me atrevería a decir que con él nace el cantautor en Chile. A nivel latino el único antecedente es el uruguayo Daniel Viglietti. Después vienen Silvio Rodríguez y Víctor Jara. Patricio Manns está desde antes, pero también era periodista, escribía, hacía canciones, cantaba, viajaba. Ángel lo que hace es ser cantautor. Es un modelo de la escena", dice.

En la memoria de Salinas resuena la voz de Ángel: "La vehemencia de su canto, el enfado y gravedad de su tono eran muy típicos de esa época.", cuenta el músico. Y agrega: "Dentro de la Nueva Canción, Ángel era una de las voces preclaras. Ahora, no existía una sede de la Nueva Canción ni nada que se le parezca, pero sí éramos un conjunto de artistas numerosos: Quilapayún, Los Curaca, Inti Illimani, Aparcoa, luego Illapu, Alarcón, Manns, Payo Grondona, Víctor Jara, el Gitano Rodríguez. Un rasgo para ser parte de esta pandilla era incorporar los problemas del ser humano y la protesta. Era lo que había hecho la Violeta y nosotros también lo hacíamos. Era insoslayable eso en una década que a nivel mundial es revolucionaria".

"Es cierto que la política fue una parte importante de la Nueva Canción, pero sin duda que no habría tenido la trascendencia y el impacto internacional si se hubiera quedado en eso. Logra a nivel internacional la síntesis de la música latinoamericana", dice González. "Ellos integran una variedad de elementos de latinoamericanos en una época en la que es muy fuerte el discurso americanista. Eso va a funcionar muy bien en el mundo. Para el público europeo le ofrecen a América Latina completa en una canción", explica .

Y aunque la dimensión internacional fue muy relevante, y logró que muchos de esos grupos tuvieran una larga vida en el exilio, para Patricio Manns había una fortaleza local que provenía del genio de Violeta Parra. "Ella es el puente", escribió en 1976. Superando a los cantores anónimos esparcidos por Chile, ella se convirtió en un faro: "Violeta Parra ha logrado saltar las barreras del anonimato y esgrimiendo una poética que se genera a sí misma como una síntesis de lo religioso-ingenuo y lo político-social, perfila su prestancia a la cabeza de la Nueva Canción, incorpora a este movimiento toda la pléyade legendaria de sus anónimos maestros, dona sus raíces a nuestro canto actual, ata con un cordón de acero nuestros pasados y nuestros presentes y garantiza nuestra continuidad futura", dijo Manns.

jueves, marzo 16, 2017

Silvio Rodríguez recuerda a Ángel Parra



Blog Segunda Cita

ÁNGEL PARRA

Lo había escuchado mencionar, pero efectivamente supe de él cundo vino a Cuba en 1967, al Festival de la Canción Protesta, auspiciado por Casa de las Américas. Hacía apenas un mes que me había desmovilizado y, aunque había escrito un par de canciones de las identificadas como “políticas” o “de conciencia”, mi mundo creador aún iba fundido a la conmoción de la adolescencia. Recuerdo que “Los Parra”, que era como se les decía a su hermana Isabel y a Ángel, fueron de las figuras más visibles de aquel Festival, que reunió a cantores del sur y del norte de América, además de a europeos y asiáticos. Recuerdo haber visto por primera vez los rostros de aquellos hermanos en el Noticiero ICAIC Latinoamericano, que dirigía Santiago Álvarez.

Años después, cuando estuve con Ángel primero en la peña de Santiago y luego en su cálida casita de Los Leones, me sentí muy bien acogido por su familia, su guitarra y su vino. Tanto, que estando allí se me olvidaban las distancias y disfrutaba a fondo de su master de juglaría americana, matizado a veces por ocurrentes intermedios de Angelito y Javiera, “los cabros chicos”. Tampoco se me va de la memoria la encantada hospitalidad de Marta Orrego y de sus hijas Claudia y Paula, a quienes les dejé mi corazón.

Un año después vino el golpe, asesinaron a Víctor y se plantó la angustia por el Ángel, hasta que supimos que estaba preso en el desierto, en un campo de trabajo que llamaban Pisagua. Así le puso a su primer disco, cuando por fin salió.

Nos volvimos a ver a mediados de los 70s, en México DF, para más señas en una casita de Coyoacán a donde milagrosamente había trasladado algunos espíritus de Las Condes. Desde entonces ir a México y no pasar por Coyoacán era como perder sortilegios de auxilio en una babel que amenazaba con tragárselo todo. Era la guitarra del Ángel la que nombraba el mundo reconocible; el cordel umbilical a tierra firme para que algunos papalotes no se nos fueran a bolina.

Ángel terminó yéndose a París, allá se enamoró y plantó vivienda cerca de unos de sus grandes referentes: Atahualpa Yupanqui. En los últimos años de la vida de Don Ata, cuando la artrosis ya no le permitía tocar la guitarra, Ángel lo hacía por él, y el Maestro declamaba las canciones.

Con Chabela he cantado muchas veces, con Ángel menos, Pero recuerdo que en los últimos años compartimos aquel concierto de conmemoración de las jornadas históricas de 1967, organizado por Casa de las Américas. También en el Estadio Nacional de Chile unimos voces en Hasta Siempre Comandante, hace 20 años, cuando el 30 aniversario de la caída de Che.

No se me ocurre mejor forma de concluir este breve pase de lista, que no es sólo por tristeza sino mucho también por identidad, por admiración a la consecuencia humana y artística de un hombre, con algo que le escribí a Violeta, su mamá:

Beso a Carmen Luisa,
novia de un arcángel.
Quiero a la Chabela
y saludo al Ángel.

domingo, marzo 12, 2017

Ángel Parra: A los 73 años fallece el precursor de la Nueva Canción Chilena


El Mercurio

El cantautor murió ayer en París, producto de una falla multisistémica. Siempre inquieto, mientras batallaba contra el cáncer siguió haciendo música y escribiendo libros. El hijo de Violeta será cremado en Francia el jueves y posteriormente tendrá una ceremonia íntima en nuestro país.  

José Vásquez, Cristopher Ahumada y Magdalena Bordalí 

"Estoy entregado a la ciencia", contaba Ángel Parra en la última entrevista que le dio a "El Mercurio". El cantautor, figura fundamental de la Nueva Canción Chilena forjada a mediados de los sesenta en la Peña de los Parra, estaba esperanzado en derrotar al cáncer que lo atacó agresivamente en el pulmón.
"Voy a las afueras de París a hacerme mi tratamiento en el hospital. Todo eso dura unas dos horas y cuando salgo, lo hago con la impresión de que estoy sano, se me olvida que estoy enfermo. En el regreso, me bajo del metro, me voy caminando a mi casa y paso por el bar de la esquina a tomarme mi vino blanco tranquilo", relataba el músico, con su picardía habitual, sobre su rutina médica en Francia.

El hijo de Violeta, que había celebrado algunas victorias en la batalla contra la enfermedad -"en un momento el médico me dijo que el cáncer se había ido", contó entonces a este diario-, también estaba consciente de su aparición en otros órganos como el hígado, aunque seguía manteniendo el optimismo. "Estoy con el ánimo y el espíritu, junto a la medicina, de ganarle al cáncer", decía. Pero la semana pasada su salud se complicó definitivamente y ayer, a las 8:15 de la mañana, acompañado de su esposa Ruth Valentini, falleció producto de una falla multisistémica en el Hospital D'Antony en París. Tenía 73 años.

Su hija, la cantante Javiera Parra, viajó el viernes de urgencia a Francia, cancelando una presentación en Chillán. Mientras que Isabel Parra, hermana del compositor, tiene previsto viajar mañana al no encontrar pasajes antes a Europa. Ángel, su otro hijo músico, sí se presentó en Chillán y ayer estaba profundamente afectado por la pérdida de su padre. Cercanos a la familia señalaron que el jueves los restos del músico serían cremados y se evaluaba traer sus cenizas posteriormente a Chile -una de las opciones sería llevarlas a Isla Negra-, donde se planificaba una ceremonia íntima. El hijo de Violeta falleció en el año que se celebra el centenario de su madre, lo que tendrá incidencia en el calendario de actividades fijadas como tributos durante este año.

La Peña de los Parra

Luis Ángel Cereceda Parra, padre de Javiera y Ángel, ambos reconocidos músicos, nació en Valparaíso el 27 de junio de 1943 y desde temprano abrazó el arte, como un niño cantando en circos y luego aprendiendo de forma autodidacta a tomar el guitarrón y comenzar a escribir villancicos folclóricos, los que fueron sus primeras publicaciones cuando tenía 15 años, junto al grupo Los Norteños.

A principios de los sesenta conoció Europa, y su mente artística se abrió completamente en Alemania, Italia y la ex Unión Soviética, mientras se presentaba a dúo con su hermana Isabel. De regreso en Chile buscó traspasar todas estas nuevas experiencias y montó la Peña de los Parra, en la calle Carmen, un centro cultural que extendió su influencia más allá de la música.

El lugar se transformó en un centro de reunión para la bohemia de la época, ligada tanto a la pintura como al canto. Ahí tuvieron un espacio para presentarse figuras emergentes de un movimiento que encontró, bajo este techo, su cauce: la Nueva Canción Chilena, con representantes como Patricio Manns, Tito Fernández y Víctor Jara, quienes ejercieron influencia artística con sus canciones, mezcla de folclor latinoamericano con letras de contenido social, en una época políticamente convulsionada que se fracturó con el golpe de Estado de 1973.

Patricio Manns recuerda que se conocieron cuando eran muy jóvenes. "Yo tendría 24 y él, 20", dice, y agrega: "Él tenía la experiencia europea, y yo ninguna en lo que a cantar en público se refiere. Intercambiamos muchas ideas y proyectos, pero jamás hicimos canciones en conjunto, como sí fue el caso con Violeta. Ahora me pregunto: ¿Qué hizo que yo fuera el último sobreviviente de los creadores de la Peña?". El cantautor también destaca la trayectoria de Parra: "Ángel, como todo músico que se respete, deja un buen legado con sus canciones. Hay mucha gente que canta sus temas, y a partir de hoy se multiplicarán".

En el trabajo musical de Ángel Parra algunos de sus títulos más reconocidos son "Oratoria para el pueblo", de 1965, su primer álbum compuesto por una mayoría de temas propios. Ese mismo año había lanzado "Ángel Parra y su guitarra", donde recopilaba el cancionero de su familia, con temas de Violeta, Roberto y canciones tradicionales del folclor nacional. En 1966 grabó "Arte de pájaros" con la colaboración de Pablo Neruda, que escribió las letras y recitó en dos temas ("El vuelo" y "El poeta se despide de los pájaros"). También "Canciones funcionales", de 1969, destaca entre las cerca de 80 publicaciones en las que contó haber participado. El folclor, desde la cueca chora aprendida de su tío Roberto al bolero; la chanson , por su influencia francesa, y el tango -su último disco fue "Mi primer tango en París"- estuvieron entre sus influencias.

"Hablar de los Parra es hablar de una institución fundamental en la historia de la música chilena. Ángel era una parte importante de ese rompecabezas, con su modo vehemente de cantar, siendo miembro del movimiento que cambió la música en Chile. La voz de Ángel nos va a quedar a todos como un eco de lo que fue la Nueva Canción Chilena. En este estado de tristeza he revivido fuertemente los momentos de colaboración artística que tuve con él siendo muy joven", expresa Horacio Salinas, integrante de Inti Illimani Histórico, que conoció al cantautor cuando tenía 19 años.

Ángel Parra, por su cercanía con el gobierno de la Unidad Popular, fue detenido en el Estadio Nacional y luego exiliado del país. Estuvo en México y posteriormente se asentó en Francia. En 1989 pudo volver a cantar en Chile, y desde entonces regresó sistemáticamente a Santiago, durante la época estival. "Cuando he encontrado un espacio social, profesional, político y sentimental en otro país, es casi un suicidio abandonar eso por este regreso a la tierra prometida. Por eso, siempre me estoy despidiendo con un 'voy y vuelvo' y cuando me preguntan, 'entonces, ¿cuál es su domicilio definitivo?', '¡el cementerio!', contesto", le contó con humor a "El Mercurio", sobre su vida entre dos continentes tras cuarenta años.

La literatura y el cine

Prolífico autor, Ángel Parra sacaba cuentas y decía que había publicado más de 80 discos. Su inquietud artística llegó también a la literatura, escribiendo tanto textos musicales como novelas y cuentos. Entre sus últimos lanzamientos destacan "Mi Nueva Canción Chilena. Al pueblo lo que es del pueblo", un libro donde habla de su camino musical desde Atahualpa Yupanqui hasta Violeta Parra, y "Al mundo niño le canto", una publicación animada que recoge las canciones que hace 50 años les cantaba a sus propios hijos.

En 2006 publicó la biografía "Violeta se fue a los cielos", un emotivo relato de la historia de su madre. Cinco años después se estrenó la elogiada versión cinematográfica (de título homónimo), dirigida por Andrés Wood. El realizador recuerda con emoción ese proceso: "Ángel y su mujer, Ruth, se transformaron en amigos entrañables a partir de las primeras reuniones para conversar la posibilidad de hacer una película. En ese trabajo me permitió, muy generosamente, escudriñar en su intimidad y la de su madre. Fue fundamental la libertad que me dio y el acompañamiento que hizo de todo el proceso creativo. Pero, finalmente, con lo que me quedo en el corazón es con haber conocido a una muy buena persona. Películas hay muchas, personas así, pocas. Por eso lo extrañaremos tanto".

El 6 de enero se presentó junto a sus hijos en la Cineteca Nacional del Centro Cultural La Moneda para la exhibición del documental "Violeta más viva que nunca". En febrero regresó a Francia para continuar con su tratamiento médico, pero su estado ya era muy débil. El mundo político ayer también reaccionó ante la partida del hijo de Violeta, y personalidades como el ex Presidente Ricardo Lagos, el ex canciller José Miguel Insulza y el presidente del Partido Comunista Guillermo Teillier manifestaron sus condolencias en redes sociales.

 Homenajes y cambios en el centenario de Violeta

"Dejó dos legados fundamentales: el de un gran compositor, porque fundó la Nueva Canción Chilena. Pero también el del hombre sensible. Fue uno de esos músicos solidarios que siempre estuvieron disponibles para venir en ayuda de otros artistas y nunca se alejó de los cambios sociales; eso se ve reflejado en su obra. Ahora nos toca a nosotros ver cómo ese legado llega a las futuras generaciones, y en eso nos vamos a concentrar", explica el ministro de Cultura, Ernesto Ottone.

El Consejo de la Cultura y las Artes planea ahora reenfocar las actividades programadas para celebrar los 100 años del nacimiento de Violeta Parra. "Queremos que en este centenario de Violeta también podamos realizar todos los homenajes necesarios a este otro Parra, que fue un artista extraordinario. Lo vamos a conversar con la Fundación Violeta Parra y con los hijos, porque quedaron muchos proyectos pendientes que tenemos que ver el modo en que los hacemos en ausencia de él y relevando su figura como patrimonio para Chile", agrega Ernesto Ottone.

Ayer, a modo de reconocimiento, el Museo Violeta Parra abrió un libro de condolencias (en la foto) que estará disponible hasta las 18:00 horas de hoy y que luego será entregado a la familia. Decenas de reacciones se registraron en la primera jornada. También se proyectó el concierto que el cantautor realizó en el recinto junto a sus hijos en diciembre pasado. Para hoy está programada la exhibición gratuita del documental "Violeta más viva que nunca", a las 12:30 y 16:00 horas.

"Para nosotros, como Museo Violeta Parra, es muy importante el vínculo, porque él fue un gran benefactor. Ángel y su hermana Isabel resguardaron las obras, las cuidaron, golpearon puertas durante años para lograr un museo abierto al público y luego donaron el material. Además, él era una persona bellísima y un gran artista, que llevó el legado de su madre a otra dimensión que irradió a Chile, América y el mundo. Nosotros trabajaremos junto al Consejo de la Cultura y nos uniremos a todos los homenajes que haya", afirma Cecilia García-Huidobro, directora del Museo Violeta Parra.


martes, noviembre 22, 2016

Ángel Parra habla de su libro "Mi nueva canción chilena": Yo quería dar mi palabra

Bío Bío

Ángel Parra continúa cosechando memorias en su trayectoria, “Mi nueva canción chilena, al pueblo lo que es del pueblo” es el libro del cantautor chileno que repasa al movimiento artístico entre el año 1958 y 1973.

En conversación con Expreso Bío Bío, el destacado artista señaló que el anhelo de realizar este trabajo fue para contar la historia de grandes músicos que ha conocido en su vida.

“Han aparecido muchos que hablan de la Nueva Canción, está bien que así sea, pero yo quería dar mi palabra, y mis pequeños recuerdos junto a personajes de peso pesado, yo considero que el talento y la calidad de su obra a pesar de que es una obra que se hizo en la calle, en los prostíbulos, en las estaciones de trenes, es extraordinaria“.

Y agregó que “valía mucho la pena que yo me inclinara sobre el papel y escribiera algo en torno a estos personajes”, donde reveló que aparecen nombres como Atahualpa Yupanqui, Daniel viglietti, y “cantantes de la nueva trova como Silvio, pablo, noel, etc”.

Al ser consultado por cómo configuró las partes del libro, el cantautor confidenció que la memoria hizo lo suyo.

“La memoria hace un trabajo selectivo con el tiempo y salió lo que salió, no me vi en la disyuntiva: qué hago con este capitulo, lo guardo, no lo guardo, salió lo que realmente viví lo que me impactó y lo que todavía recuerdo con mucha fuerza”, admitió.

En la instancia, Parra destacó lo importante que fue en su carrera mantener una “cierta independencia”, algo difícil para los cantantes de la época, ya que “cuando tu vives en u mundo en que el capital era lo más importante, las independencias son gustos que uno se da”, reveló.

Por lo mismo, el artista se jacta de que hoy en día, sigue produciendo sus discos e incentiva a que otros le sigan los pasos.

“Es una lección que yo aprendí y que me gustaría que otros jóvenes la practiquen hoy día y sean también independientes y se junten como nos juntábamos con Víctor (Jara) y Rolando (Alarcón), cada vez que uno de nosotros necesitaba hacer un disco”, dijo.

En cuanto la nueva camada de artistas chilenos, que podrían compartir el espíritu de la Nueva Canción, Parra destacó a Manuel García, Anita Tijoux y Pascuala Ilabaca.

Dentro de los otros proyectos en los que está trabajando el autor de “Canciones de amor y muerte”, señaló que el próximo 15 de diciembre sacará otro libro, esta vez dedicado a los niños, “Al mundo niño, le canto“, que contiene las ilustraciones de Patricia Aguilera.

Mientras que el próximo 17 diciembre en el museo Violeta Parra, se presentará junto a sus hijos en un concierto al aire libre gratuito y familiar.

“Yo quiero invitar a todo el mundo, y que vengan con una botella de agua, vayan con sombreros, porque hay sol y bloqueador 8 mil” señaló entre risas.

Finalmente, indicó que en su página web www.angelparra.cl los usuarios pueden descargar sus temas y discografías.

“Esas canciones les pertenecen porque fueron inspiradas por las luchas, amoríos y las situaciones más contradictorias a veces, por la gente de este país”, concluyó.

lunes, enero 27, 2014

Ángel Parra, padre e hijo, presentan «El legado de Violeta»

Cancioneros.com

Ángel Parra, padre e hijo, se reúnen el próximo primero de febrero en Valparaíso para ofrecer un concierto en el que, además de ejecutar composiciones propias, recordarán la obra de su madre y abuela en El legado de Violeta.

Este sábado 1 de febrero a las 21:30 el Teatro Municipal de Valparaíso se vestirá de gala para recibir a dos grandes figuras de dos generaciones de la música chilena: Ángel Parra, el gran cantautor residente en Paris, Francia, fundador de la Nueva Canción Chilena, y la Peña de Los Parra, junto a su hijo el destacado guitarrista recién renunciado del grupo Los Tres, líder de Ángel Parra Trío y considerado uno de los mejores guitarristas chilenos.

Ambos interpretarán lo mejor de un repertorio emblemático que reúne canciones de Violeta Parra y sus propias creaciones publicadas en Chile y América desde los años 60’s, en un concierto extraordinario titulado El legado de Violeta a punto de cumplirse 47 años de la partida de la gran creadora chilena, el 5 de febrero de 1967.

Ángel Parra, a casi cinco décadas de su primer LP, a casi cuatro de haber partido al destierro y en constante movimiento entre Francia y Chile, protagonista vigente en la música chilena desde los albores del movimiento de la Nueva Canción en los años '60, cantante, compositor, guitarrista y escritor, prepara su próximo libro, Bienvenidos al Paraíso. que será el sucesor de Violeta se fue a los cielos (2006), su biografía personal de Violeta Parra que sirvió de base para el guion de la exitosa película de Andrés Wood,

En este concierto en Valparaíso, su ciudad natal, dice Ángel que "voy a cantar canciones de mi madre, tres o cuatro canciones folclóricas de la tradición de este país, melodías del folklore como Caballo tordillo mío, aprendidas de Violeta como Amada prenda querida y creaciones mías como Valparaíso en la noche, Canción de amor, Dos veces te vi, mujer, En el Tolima, reguntitas sobre Dios, Cuando amanece el día, Compañero Presidente, El poeta frente al mar y La libertad serán parte del repertorio. Me reservo siempre un espacio porque la gente de repente pide canciones, y coincide con los deseos que tengo".

"Con mi hijo siempre estoy aprendiendo, tocando y estudiando", dice con orgullo el músico que se encuentra grabando un nuevo disco con un conjunto de guitarristas de Valparaíso, que será una verdadera sorpresa.

martes, febrero 19, 2013

Ángel Parra dará su primer concierto comercial en Chile en 40 años

Según El Mercurio


El cantautor radicado en París se presenta el 23 de marzo en el Teatro Nescafé de las Artes. "Es como el retorno", dice.

DIEGO RAMMSY S.

Aunque vive en París hace casi cuarenta años, Ángel Parra (69), hijo de la artista Violeta Parra y del maquinista Luis Cereceda, visita Chile dos veces al año para, entre otras cosas, ofrecer algunos conciertos.
Pero un show inédito dentro de sus visitas anuales al país es el que ofrecerá en el Teatro Nescafé de las Artes el próximo sábado 23 de marzo. "Es como el retorno, una vuelta al redil, esa es la idea. Cuarenta años que no hacía esto de cantar en un teatro grande", dice Parra, quien agrega que podría invitar al escenario a su hijo Ángel, guitarrista de Los Tres. "Espero que pueda socorrerme en algún minuto, pero la mayor parte del concierto va a ser solo con mi guitarra", dice.

El intérprete de "Cuando amanece el día" y "Dos veces te vi, mujer", acumula cerca de 70 discos grabados, los que intentará repasar durante su show. "Me piden muchas canciones, entonces trataré de elegir tres de cada época, sino la gente se va a aburrir, porque tengo tantas".

Gracias a la película "Violeta se fue a los cielos" del director Andrés Wood -basada en el libro escrito por Parra con el mismo nombre- , el cantautor además de realizar numerosos conciertos ha presentado la película en varias partes del mundo y ha firmado muchos libros también. "El libro ya salió en Portugal y en Francia y pronto sale en Italia. La película motivó mucho más. Es una alegría que en París lleve tres meses y medio en cartelera. Estamos felices con Andrés Wood de que el filme siga teniendo vida propia", cuenta.
Aunque a fines del año pasado lanzó un disco junto al pianista chileno, también radicado en París, Matías Pizarro -"Ángel Parra canta a Paco Ibáñez"-, y ya piensa en un próximo trabajo junto al cuarteto de guitarras de Valparaíso Diapasón porteño, Parra no abandona la escritura. "Regreso al paraíso" será su quinta novela, y espera lanzarla en la próxima Feria del Libro chilena bajo la Editorial Catalonia. "Como todas las novelitas que he escrito, tiene que ver con la experiencia vivida. Somos grandes traumatizados por lo que vivimos, entonces lo que sale forzosamente está ligado a esa época, es como una denuncia permanente, pero con mucho humor y sin odios, de mucha autocrítica también", explica.

El 1 de abril, el cantautor regresa a su hogar parisino para continuar con sus presentaciones en Luxemburgo, Estocolmo y otras ciudades del viejo continente. "Tengo una cantidad de cosas que me da mucha alegría porque eso indica una vigencia, no tanto mía, sino que de Chile y de su movimiento cultural, del cual yo soy simplemente su representante".

domingo, enero 27, 2013

Entrevista con Ángel Parra Violeta Parra al cine

La Jornada- México


Paulina Tercero
Publicado: 27/01/2013 11:45

El Festival Filmar en América Latina, en Ginebra, se inauguró con Violeta se fue a los cielos, la muy premiada cinta de Andrés Wood basada en el libro del hijo de la extinta cantautora, Ángel Parra, quien explica a La Jornada Semanal, en exclusiva, que volvió a Chile a partir de 1990 porque antes “tenía prohibido ir, ya que estaba en la lista de los más malos”.

–Sí, claro. El trauma queda de por vida: después de un año de estar preso, de haber sido maltratado… Porque no es sólo eso, es alejarte de la familia, es salir del país. Es la separación matrimonial, hubo que rehacerse. Me encanta ir a Chile, hay muy buena memoria de mi familia: la Javiera, mi hija, acaba de hacer un disco precioso, pop, con canciones de su abuela. Mi hijo, Ángel, hizo las guitarras de la película. Dieciocho años de exilio obligatorio te marcan. En mi quinta novela el tema recurre: el exiliado vuelve a su tierra después de treinta años y ya no cuadra, descubre que dejó de ser su tierra hace mucho rato. Viene a ocupar un espacio que ya no le pertenece con sus compatriotas. Le preguntan: “¿Hasta cuándo te quedas?” No soy escritor propiamente: soy cronista, político, humorista…

–Cantor…

–Sí, sí. Mis canciones políticas comentaban lo cotidiano. Me puse al servicio de una causa, hablaba de por qué queríamos que Allende fuera presidente, de sus sesenta primeras medidas: el medio litro de leche para los niños, el primer Instituto Nacional de la Cultura, el famoso Tren de la Sanidad y de la Cultura, que iba a todos lados… Las canciones eran una manera más fácil y lúdica, porque los discursos son aburridos. El mismo Fidel Castro un día me dijo: “Una canción de tres minutos vale más que un discurso de tres horas.”

–¿Se traduce su temperamento literario al lenguaje del cine en Violeta se fue a los cielos?

–Sí, creo que está complementado por el talento cinematográfico de Andrés Wood. Él se identificó con mi libro y yo me identifico con su imagen. Trabajamos en gran armonía. Fue una empresa muy linda, que no repetiría .

–¿Cuándo se dio cuenta de que su madre era la Violeta para muchos?

–¡Ah!, muy pronto, porque mi madre tuvo un programa en Radio Chilena. Al director artístico le parecía que lo que venía haciendo la Violeta de ir a buscar canciones al campo, era muy importante.

–¿Tenía un método de trabajo Violeta Parra?

–A las cinco de la mañana mi madre estaba ya componiendo. Tenía una frase: “Anda una nubecita”, y cuando andaba la nubecita había que salir, dejarla en paz, ahí ella escribía. Mi madre agarró un ritmo de crucero cuando venimos a Europa en el ʼ61; no paraba: “Que vivan los estudiantes”, “Arauco tiene una pena”y “La Carta” nacieron en París.

–¿París la estimulaba?

–Claro. París la acogió mejor que Chile, le abrió las puertas del Louvre. Chile estaba a leguas de atraso y la postergaban. Mi mamá necesitaba un vehículo 4×4, una grabadora, una cámara para registrar las canciones: el patrimonio sería mucho más grande si se lo hubieran dado.

–Hay un acervo rescatado.

–Sí, sí. Se llenaba una pieza enorme de sacos del correo, con cartas que le escribían al programa. Le decían: “Por fin escuchamos nuestra música en la radio.” Mi mamá fue amada por su pueblo muy rápidamente.

–No sólo por su pueblo, ¿eh? Viendo la película canté bajito, volví a los diecisiete.

–¿Ah, sí?. Ella decía: “Tú no sabes la importancia que tiene esto.” Guardamos la obra plástica de nuestra madre cuando ella se suicidó, luego vino el Golpe, después el exilio. Ahora irá al museo que se inaugura en unos meses en Santiago, gracias a la señora Michelle Bachelet. La obra de Violeta es del pueblo de Chile y ya tiene su lugar.

–¿Proyectos?

–El año que entra hacemos un concierto en París llamado Tres horas por Chile, para recordar lo que se hacía en los años después del Golpe.

–¿Volverá a intentar el cine?

–No. Bueno, quizá sí, porque Andrés Wood está haciendo un documental sobre el 11 de septiembre; el año próximo son cuarenta años. Es sobre el período inmediatamente después del Golpe... Creo que un documental con la mirada de un cineasta joven será algo muy bueno para la sociedad civil chilena.

–¿Qué impresión tenía del doctor Allende?

–Del doctor Allende, justamente. Allende pertenece a esa raza de fundadores en la que encontramos a Luis Emilio Recabarren o a Clotario Blest, estos hombres que iban por el desierto armando sindicatos, de las minas, del salitre, organizando un diario con los mismos obreros, un grupo de teatro. Dos días antes del Golpe estuvimos en la casa de Allende. Nos pidieron que por favor fuéramos al cumpleaños de su hija Beatriz. Estaban todos los ministros y todos sabían, el ambiente estaba pesado. Fuimos Los de la Peña y Letelier; el ministro de Relaciones, Orlando, cantaba súper bien, tango, rancheras, de todo; se alegraron un momento, bailaron. Sí, tengo recuerdos muy cercanos. La actriz Francisca Gavilán es como un milagro. En el casting, con Francisca fue ver a la Violeta. El impacto fue tan grande que se me llenaron los ojos de lágrimas. Todo era tan real, la reconstrucción de la carpa de mi madre fue perfecta: las mesas, las sillas, impresionante. Fue como entonces, la gente esperando su turno para cantar y mi mamá al medio, ahí. Hubo momentos muy mágicos.

–¿Cómo han recibido la película?

–El premio grande fue en Chile: quinientas mil entradas. El libro –y más la película– han llenado un espacio enorme; había necesidad de información en Chile sobre Violeta Parra, pese a que está la Fundación. Soy el único hijo hombre y tengo recuerdos muy precisos de la infancia, de mi experiencia personal con mi madre, tenía que contarlo.

domingo, octubre 02, 2011

Cancioneros.com lanza la mayor y mejor discografía- cancionero de Violeta Parra

Violeta Parra (1958) © Sergio Larraín

Siempre había resultado complicado armar los registros, las fechas de edición y todas la información disponible sobre las grabaciones de Violeta Parra. La información que estaba disponible por lo general tenían ciertas falencias, el cancionero editado por la Fundación Violeta Parra tiene por lo menos en cada canción algún error en la transcripción de las letras, y otras fuentes tenían mal asignadas las fechas de lanzamiento de las grabaciones, o el autor de las canciones. Incluso los datos incluidos en la última edición del Libro Mayor de Violeta Parra no contiene toda la información en forma correcta. Fue así que después de por lo menos 5 años de estudio, preparación, recopilación y revisión realizada principalmente por Hannes Salo, está disponible en Internet la discografÍAa mas completa y precisa existente sobre Violeta Parra, en este sitio se pueden encontrar la información de todos los discos grabados y editados por Violeta Parra, las canciones incluidas, y las letras de cada una de ellas, siendo un aporte real a la historia musical de nuestro país.

El lanzamiento de esta discografía cuenta con una introducción de Ángel Parra que dejamos a continuación:


Cancioneros.com

Me pide Hannes Salo que escriba una presentación del cancionero con el repertorio de mi madre, Violeta Parra. Creo que no hay nada más difícil que el hijo (sin los méritos necesarios para ello) trate de presentar a una artista extraordinaria, única. No creo tener el talento para hacerlo, así que me limitaré a presentarles el cancionero.
Primero que nada hay que decir que es un trabajo enorme el realizado por este equipo. He seguido algunos pasos del trabajo y creo que será la discografía más completa de la obra de mi madre.

A través de esta discografía los internautas amantes de la música y la poesía tendrán una herramienta formidable en sus manos. Esta herramienta servirá para ir conociendo a través de la escucha el desarrollo del trabajo de mi madre. Al principio como intérprete de canciones populares de esa época a dúo con su hermana Hilda, pero poco a poco reconoceremos en esa evolución cómo va buscando su camino propio. Ese camino recorrido nos muestra los distintos periodos de investigación y madurez que culminan en el año mil novecientos sesenta y seis con el disco «Las últimas composiciones de Violeta Parra». Fue un camino de búsqueda de intuiciones y también de reconstrucción de su infancia musical; es decir, de nostalgias y recuerdos. Recuerdos que estaban grabados en lo más profundo de su ser.

Podremos ver en esta discografía el paso gigante que dio mi madre entre canciones como «El buen consejo» (1952) y «El gavilán» (1959), obra que es, para mi gusto, la cumbre desde el punto de vista musical.

Violeta Parra es la autora compositora e intérprete de mayor importancia de América Latina, eso ustedes ya lo saben. Solo me queda dejarlos con el resultado de este excelente esfuerzo por dar a conocer una de las facetas de la obra de mi madre, Violeta Parra.


Ángel Parra
Trovador

Página Principal

Para acceder a la discografía

Para acceder al cancionero

viernes, enero 22, 2010

Festival del Huaso de Olmué 2010: Músicos juntos y revueltos

 


El Mercurio

El Festival de Olmué ha hecho el milagro: Tener en el escenario a Quilapayún, Los Huasos Quincheros, Las Cuatro Brujas, Ángel Parra, Jorge Coulón y Gloria Simonetti para festejar el Bicentenario. Es la primera vez que están juntos en casi cuatro décadas, pero antes del 73 compartieron a Violeta Parra, los shows radiales de los 60 y las giras. Esta es su historia.

Por Felipe Rodríguez

Afuera, la temperatura supera los 33 grados. Nadie camina por las calles. En el estudio, en uno de los días más calurosos de enero, la sensación térmica es más grata. Gloria Simonetti, la primera en llegar a la reunión, viene acalorada pero radiante. Dice que es porque vive uno de los momentos más felices de su vida reciente. Su hijo Cristián, sacerdote jesuita, vuelve a Chile —al día siguiente de esta entrevista— para reemplazar a Felipe Berríos como capellán de "Un Techo para Chile". Eduardo Carrasco, el mítico líder de Quilapayún, aparece y se abraza efusivo con Simonetti. Se conocen desde hace más de cuarenta años. La cantante era fanática de sus canciones cuando todavía era amateur y le asombraba la elegancia y la determinación del grupo.

De un momento a otro, llegan todos. Paz Undurraga, de las Cuatro Brujas; Jorge Coulón, de Inti-Illimani; Benjamín Mackenna, de los Huasos Quincheros, y Ángel Parra, el hijo de Violeta. Se saludan con mayor y menor cercanía. Algunos son amigos, otros, prácticamente, no se hablan. Todos (excepto Quilapayún) competirán desde hoy y hasta el domingo en el Festival de Olmué por un premio especial: la mejor canción folclórica de la edición Bicentenario. Es la primera vez que están juntos en un escenario en casi cuatro décadas, pero antes del 73, del golpe, compartieron a Violeta Parra, los shows radiales de los 60 y las giras.

LA PEÑA DE LOS PARRA

La década del 60 fue más que el Mundial de Fútbol para Chile. La música tuvo un protagonismo y una evolución nunca vistos. En pocos años, se pasó de la Nueva Ola al Neofolclor y, de ahí, a la Nueva Canción. El epicentro de esta revolución sonora tuvo un solo nombre: la Peña de los Parra en calle Carmen. Ese lugar era el centro de reunión de un país que se estaba transformando. Ahí se veían todos. Unos iban a cantar, otros a escuchar.

Todos los jueves, viernes y sábados había conciertos de distintas bandas y estilos. Los Blues Splendors, Los Diablos Azules, Gloria Benavides, Pat Henry y los mismos Quilapayún y Ángel Parra, entre otros, eran números fijos. Víctor Jara daba clases gratuitas de guitarra. Tampoco era difícil encontrarse con estrellas como Raphael, Hervé Villard o Salvatore Adamo como invitados tan estelares como sorpresivos. Y en los intermedios se vendían platos de tallarines, anticuchos y empanadas. Siempre, por cierto, acompañados de una buena caña de vino.

"Con Paz y su marido, el Chino Urquidi, después de cerrar la peña, nos íbamos a mi casa a compartir. Tomábamos vino y cantábamos toda la noche. Así surgió una amistad que dura hasta hoy", cuenta Parra. "Ir a la peña era una ceremonia donde lo central era la música. En esa época, un hombre de derecha y uno de izquierda se podían tomar una botella de vino, se convivía entre distintas opciones políticas", cuenta Jorge Coulón.

Si la Peña de los Parra era uno de los lugares más activos, los artistas tenían otra vía inmediata para promocionarse: las radios. René Largo Farías tenía un programa dominguero dedicado exclusivamente a los sonidos "made in Chile" y radios como Corporación, Minería y Cooperativa todos los martes, jueves y sábados transmitían en vivo la actuación de alguna banda o solista. Durante los intermedios no daban descanso a la entretención: cómicos como La Desideria o sketchs clásicos de "Residencial La Pichanga" hacían reír al público. Eran tiempos en que los auditorios se repletaban dos horas antes de esos shows gratuitos.

Cuando se habla de folclor casi todos aluden a un mismo nombre: Violeta Parra. Descubridora e investigadora, inquieta y crítica, fue una influencia determinante para las nuevas generaciones. Paz Undurraga cuenta que cuando vivía en Francia, Violeta jamás dejó de estar en contacto con la realidad artística chilena. De hecho, en Europa escuchó que las Cuatro Brujas hicieron un cover de su tema "Parabienes al Revés" y, a su regreso, las mandó a llamar. Su fascinación por las armonías vocales del grupo fue tanta que, a las semanas, le pasó a Luis "Chino" Urquidi, el director artístico del cuarteto, un archivador lleno de textos inéditos suyos para que fueran musicalizados. "Y cuando quisimos grabar 'Gracias a la Vida' no nos dejaron en el sello porque les pareció que era una canción muy triste", cuenta Undurraga.

Si Violeta Parra unió y activó un legado impresionante en los músicos con su brillante cancionero, las historias en común de estos artistas dan para escribir un libro. Gloria Simonetti ganó en 1967 un festival estudiantil de la Universidad Católica, derrotando al dúo compuesto por Jorge Coulón y Max Berrú, un ex integrante de Inti Illimani; Quilapayún fue pifiado en el Festival de Viña de 1973, donde fueron alabados Los Huasos Quincheros e Inti Illimani compartió tres veces el escenario con los mismos Quincheros. "Aunque nunca fuimos amigos", dice Coulón.

Pero lo que más recuerdan es la precariedad de sus giras por el país. A veces por dos semanas y otras por un mes, viajaban de pueblo en pueblo y las tenían que hacer, literalmente, todas. Cuando las ventas de entradas eran bajas, debían pasearse por el lugar respectivo para que el público los viera o contratar unos días antes a algún doble, tenían que ir a todas las radios a dar entrevistas y, en ocasiones, promocionarse ellos mismos a megáfono limpio en camionetas prestadas por amigos u organizadores. Eran años profundamente amateurs. "En los buses dormíamos mal, nos dábamos cabezazos toda la noche y, de repente, escuchábamos los gritos de Óscar Arriagada —el creador de 'El twist del esqueleto'—, que era el organizador, quien nos despertaba para que nos arregláramos cuando estábamos a punto de llegar. Pasaban cosas muy graciosas. Una vez, había una huelga de hoteles y nos quedamos en un lugar chico. Mi mamá, que me acompañaba a todos lados, fue al baño y un tipo que había en la puerta con confort le dice 'mayor o menor'. Ella casi se fue de espaldas. Partió a comprar confort para todo el mundo porque no lo podía creer. Además, parte de la prensa me hizo la vida imposible. Recuerdo que en esas giras me comparaban con Luz Eliana y me destrozaban. Ponían 'Luz Eliana: una niña que canta bien y Gloria Simonetti: una niña bien que canta'. Me liquidaban. Pero nunca me di por vencida", relata Gloria Simonetti.

Más allá de las anécdotas, en lo que concuerdan es que, en los últimos años, el folclor chileno está viviendo una nueva etapa. Cada vez más, se abre un circuito de cuequeros que tienen un público cautivo y les llama la atención la cantidad de cantautores folclóricos que están poblando los escenarios. Un hecho hasta hace poco inédito que surge por la necesidad de encontrar raíces y generar identidad. "No sé si es porque soy viejo o qué. Pero muchas veces, escucho radio y suenan canciones aterradoras. El otro día escuché una que decía 'enojona, te enojai por todo' y me pareció de una vulgaridad tremenda. ¿Eso es música? Si es, la detesto. Pero hay jóvenes como Manuel García, Gepe, Chinoy, Pascuala Ilabaca, que tienen dignidad y respeto por los textos y que andan buscando identificarse. Como nosotros hace 40 años. Por eso subí todos mis discos a internet, para que todos conozcan lo que hicimos", dice Ángel Parra. "Creo que el folclor necesita su espacio y es buenísimo que Olmué haya adoptado la música chilena. Lo grave es que los medios después no difunden. Soy comprador de música de gente como la Francesca Ancarola que tiene una tremenda voz, pero que no se escucha. Así es imposible que se den a conocer", asegura Benjamín Mackenna.

Para Eduardo Carrasco, la relación de los jóvenes con la música cambió. Y cree que los sonidos chilenos tienen buena salud y un mejor pronóstico para el futuro. "Mis hijos bajan música y las canciones chilenas que no se difunden en televisión, las siguen en YouTube, que tienen hasta 500.000 visitas. Es una época distinta. Ahora tú ves a los jóvenes en la calle, escuchando en el MP3 o en el iPod", dice y Parra lo interrumpe. "Eso de andar en la calle o trotando escuchando música, no. Parece que fuera la película 'La Nana'. No estoy pa' eso". Todos se ríen juntos. Juntos y revueltos.


ENTRADAS AGOTADAS

Los tres días de festival cuentan con una nutrida parrilla de artistas, escogidos con pinzas. Y la venta de entradas da muestra de ello. Todas las localidades están agotadas para las tres jornadas, excepto la galería. El viernes estará la argentina Soledad con un homenaje a Mercedes Sosa. En el humor se presenta Rupertina. Más tarde hará su aparición Zalo Reyes y Ráfaga. El sábado, estarán Natalino y Los Trukeros. Más tarde se presentará lo mejor de la nueva trova nacional en las voces de Manuel García, Camila Moreno y Nano Stern. Luego vendrá Quilapayún. Los últimos en tocar ese día será la Sonora de Tommy Rey. El domingo abrirá el bohemio Joaquín Sabina, Dino Gordillo será el encargado de poner la cuota de humor en el Patagual y Los Bunkers cerrarán el festival.


Rescate digital de la fotografía. Víctor Tapia para https://purochilemusical.blogspot.com/

Texto de la nota disponible en cancioneros.com