El Mercurio
El ex Pink Floyd llegó con un arsenal de éxitos de su antigua banda y una espectacular puesta en escena. El artista también incluyó un homenaje a Víctor Jara.
Raimundo Flores S.
Apenas antes de las 21:00 horas, los focos del Estadio Nacional se apagaron mientras la larga pantalla que estaba detrás del escenario proyectaba la imagen de una mujer contemplando el mar que apenas se movió por más de 20 minutos, pero que, poco a poco, dio paso al sonido de las primeras melodías y finalmente a la aparición de Roger Waters y su banda, interpretando "Breathe (in the air)", ante el entusiasmo de un público transversal donde confluyeron fanáticos de distintas generaciones.
A diferencia de la última visita de Waters a Chile, en donde el concierto giró principalmente en torno al álbum "The Wall", esta vez el show no solo repasó ese título, sino que de otros como "Wish you were here", "Animals" y "The dark side of the moon", álbum que acaparó, luego del inicio, las primeras canciones de la jornada con temas como "Time" y "The great gig in the sky", que contó con el lucimiento de las coristas Jess Wolfe y Holly Laessig.
Luego vino "Welcome to the machine" a la que le siguieron algunas de las canciones del último disco solista de Waters, "Is this the life we really want?" (2017). A pesar de la diferencia de más de 40 años entre estas canciones y los clásicos de Pink Floyd, el salto entre una época y otra se dio con naturalidad gracias al tono inconformista y la crítica política presente en las nuevas composiciones.
El concierto siguió con la coreada "Wish you were here" para luego insertarse brevemente en el imaginario de "The wall", que incluyó "Another brick in the wall" con el acompañamiento de un coro de niños que aparecieron disfrazados de reos y que mostraron poleras con el mensaje "Resiste".
Después de un intermedio de 20 minutos, el show entró en su recta final mostrando toda su artillería. En las pantallas se recreó la icónica central eléctrica de la portada de "Animals", que dio paso a la interpretación de "Dogs", en donde Waters mostró una pancarta que decía "que se jodan los cerdos". Luego vino "Pigs (three different ones)" durante la cual se proyectaron imágenes de Donald Trump y algunas de sus frases más polémicas. Durante ese momento, también, un cerdo inflable sobrevoló el estadio con el mensaje "sean humanos". La canción remató con el mensaje en las pantallas de "Trump es un cerdo" que recibió la ovación del público.
Las últimas canciones de la jornada incluyeron clásicos como "Money" -con aplaudidos solos de saxo y guitarra- y "Brain damage", en la cual con ayuda de luces y una esfera voladora gigante se proyectó en tres dimensiones la portada de "Dark side of the moon".
Después de presentar a la banda, Waters pidió su telefóno celular, habló sobre su encuentro el martes con Joan Jara y le dio play a "El derecho de vivir en paz", mientras se proyectaba una foto de Víctor Jara, momento que recibió la mayor oleada de aplausos de la jornada.
Para el cierre quedó "The gunner's dream", que no estaba prevista en el repertorio inicial, y la emotiva y"Comfortably numb".
Según cifras de la productora, 52.000 personas llegaron ayer hasta el Estadio Nacional en lo que significó la tercera parada latinoamericana del tour "Us + them" que ya había pasado por Brasil y Argentina y que ahora seguirá por Perú, Colombia, Costa Rica y México.
Este es un blog que tiene como misión recopilar información o noticias sobre música chilena, la Industria musical y la industria cultural de nuestro país aparecida en diversos medios de comunicación. Por lo tanto los textos son propiedad de los medios y de los periodistas que encabezan cada nota.
Mostrando las entradas con la etiqueta Roger Waters. Mostrar todas las entradas
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jueves, noviembre 15, 2018
jueves, diciembre 07, 2017
Roger Waters vuelve a Chile con su tecnológica y política nueva gira
El Mercurio
El ex Pink Floyd se presentará en la capital el 14 de noviembre próximo con su "Us+Them", el espectáculo donde ridiculiza a Donald Trump a través de una monumental pantalla. Además, regresa para tocar su primer álbum inédito en 25 años.
Por JOSÉ VÁSQUEZ
El sonido cuadrofónico volverá a Ñuñoa. El viaje sensorial de Roger Waters (74) recalará nuevamente en el Estadio Nacional, con todo el universo de Pink Floyd el próximo 14 de noviembre de 2018.
La última vez que el músico británico estuvo en la capital, en 2012, construyó un muro ladrillo a ladrillo para la gira "The Wall Live", que fue vista por más de 4 millones de personas en 219 presentaciones, un montaje monumental que ahora amplió sus dimensiones con una pantalla que no solo ha cubierto todo el ancho de los escenarios de las arenas en las que se ha presentado -hasta ahora todos los shows han sido bajo techo-, sino que da la vuelta y continúa alargándose por un costado en forma de "ele".
Esta nueva escenografía es la versión remozada y aumentada de lo mostrado, primero en Ciudad de México a comienzos de octubre de 2016 en un show multitudinario en el Zócalo de la capital azteca y luego, una semana más tarde, en el festival Desert Trip, realizado en Indio, California -donde tocaron desde los Rolling Stones a Bob Dylan, las glorias vivas del rock-, y que tuvo a Waters como el número de cierre del evento. Ahí se vio una gigantesca pantalla de más de 70 metros de ancho que reproducía, por momentos, en altísima definición el imaginario "floydiano" y que de pronto también se podía transformar en la central eléctrica que ilustró la portada del disco "Animals" (1977), con chimeneas humeantes que emergían a lo largo del montaje.
La puesta en escena definitiva que aterrizará en Santiago -engrosando la lista de conciertos en el Estadio Nacional para la próxima temporada, que ya anota los shows de Phil Collins, Depeche Mode y Radiohead- se dilucidará cuando comience el trayecto por Sudamérica, el 9 de octubre en Sao Paulo, momento en que recién se iniciará el tour de estadios. Un viaje que, según ha declarado el músico, sería su última gran gira mundial, tras las 150 fechas que realizaría.
Dardos contra Donald Trump
La del próximo año será la cuarta visita al país de Roger Waters, quien antes realizó conciertos en el 2002, 2007 y 2012 en el Estadio Nacional, su sede en todos los espectáculos que ha hecho en la capital. Esta vez el bajista mantiene el tono político de su discurso y sus dardos se han concentrado en la figura del Presidente Donald Trump, a quien ha ridiculizado durante este año a través de las pantallas en la gira que ya recorrió Estados Unidos, desde mayo a septiembre, donde realizó 49 presentaciones.
El tour "Us+Them" bajó la cortina de forma momentánea el 29 de octubre pasado en Vancouver y continuará en Oceanía en enero próximo. En Europa estará presentándose entre abril y agosto, la escala previa antes de Sudamérica, donde ya confirmó, además de Brasil y Chile, fechas en Argentina y Perú.
El nuevo espectáculo del artista no solo viene remozado en lo tecnológico, sino que también en lo musical. En junio pasado, Waters lanzó "Is This The Life We Really Want?", su primer álbum en solitario en 25 años, donde trabajó en la producción junto a Nigel Godrich, estrecho colaborador de Radiohead, que entregó un título cercano al sonido de Pink Floyd.
Un disco que finalmente le devolvió al músico la seguridad en su propia obra y que ha ocupado una parte importante dentro de su listado de canciones en vivo. En sus últimas presentaciones interpretó siete temas de esa grabación, entre ellas, "Smell The Roses", el primer sencillo de esa producción.
El resto del set está dedicado a su pasado en la banda que integró junto a David Gilmour, y que ha entregado los momentos de mayor intensidad del show. Temas como "Breathe", "Time", "Welcome to the Machine", "Wish You Were Here", "Money", "Another Brick in The Wall Part 2", "Mother" y "Comfortably Numb" han sido títulos fijos en sus presentaciones que han incluido su infaltable cerdo volador, que esta vez se moviliza a través de drones y un colorido juego de rayos láser que sobre el final, en temas de su autoría del "The Dark Side of The Moon", como "Brain Damage", forman un enorme triángulo que se edifica sobre las cabezas del público.
Las entradas para el concierto tendrán una preventa entre el 12 y el 14 de diciembre a través de Puntoticket. El mismo día 14, a las 11 de la mañana, comenzará la venta general y sus precios irán desde los $44.850 a los $322.000.
El ex Pink Floyd se presentará en la capital el 14 de noviembre próximo con su "Us+Them", el espectáculo donde ridiculiza a Donald Trump a través de una monumental pantalla. Además, regresa para tocar su primer álbum inédito en 25 años.
Por JOSÉ VÁSQUEZ
El sonido cuadrofónico volverá a Ñuñoa. El viaje sensorial de Roger Waters (74) recalará nuevamente en el Estadio Nacional, con todo el universo de Pink Floyd el próximo 14 de noviembre de 2018.
La última vez que el músico británico estuvo en la capital, en 2012, construyó un muro ladrillo a ladrillo para la gira "The Wall Live", que fue vista por más de 4 millones de personas en 219 presentaciones, un montaje monumental que ahora amplió sus dimensiones con una pantalla que no solo ha cubierto todo el ancho de los escenarios de las arenas en las que se ha presentado -hasta ahora todos los shows han sido bajo techo-, sino que da la vuelta y continúa alargándose por un costado en forma de "ele".
Esta nueva escenografía es la versión remozada y aumentada de lo mostrado, primero en Ciudad de México a comienzos de octubre de 2016 en un show multitudinario en el Zócalo de la capital azteca y luego, una semana más tarde, en el festival Desert Trip, realizado en Indio, California -donde tocaron desde los Rolling Stones a Bob Dylan, las glorias vivas del rock-, y que tuvo a Waters como el número de cierre del evento. Ahí se vio una gigantesca pantalla de más de 70 metros de ancho que reproducía, por momentos, en altísima definición el imaginario "floydiano" y que de pronto también se podía transformar en la central eléctrica que ilustró la portada del disco "Animals" (1977), con chimeneas humeantes que emergían a lo largo del montaje.
La puesta en escena definitiva que aterrizará en Santiago -engrosando la lista de conciertos en el Estadio Nacional para la próxima temporada, que ya anota los shows de Phil Collins, Depeche Mode y Radiohead- se dilucidará cuando comience el trayecto por Sudamérica, el 9 de octubre en Sao Paulo, momento en que recién se iniciará el tour de estadios. Un viaje que, según ha declarado el músico, sería su última gran gira mundial, tras las 150 fechas que realizaría.
Dardos contra Donald Trump
La del próximo año será la cuarta visita al país de Roger Waters, quien antes realizó conciertos en el 2002, 2007 y 2012 en el Estadio Nacional, su sede en todos los espectáculos que ha hecho en la capital. Esta vez el bajista mantiene el tono político de su discurso y sus dardos se han concentrado en la figura del Presidente Donald Trump, a quien ha ridiculizado durante este año a través de las pantallas en la gira que ya recorrió Estados Unidos, desde mayo a septiembre, donde realizó 49 presentaciones.
El tour "Us+Them" bajó la cortina de forma momentánea el 29 de octubre pasado en Vancouver y continuará en Oceanía en enero próximo. En Europa estará presentándose entre abril y agosto, la escala previa antes de Sudamérica, donde ya confirmó, además de Brasil y Chile, fechas en Argentina y Perú.
El nuevo espectáculo del artista no solo viene remozado en lo tecnológico, sino que también en lo musical. En junio pasado, Waters lanzó "Is This The Life We Really Want?", su primer álbum en solitario en 25 años, donde trabajó en la producción junto a Nigel Godrich, estrecho colaborador de Radiohead, que entregó un título cercano al sonido de Pink Floyd.
Un disco que finalmente le devolvió al músico la seguridad en su propia obra y que ha ocupado una parte importante dentro de su listado de canciones en vivo. En sus últimas presentaciones interpretó siete temas de esa grabación, entre ellas, "Smell The Roses", el primer sencillo de esa producción.
El resto del set está dedicado a su pasado en la banda que integró junto a David Gilmour, y que ha entregado los momentos de mayor intensidad del show. Temas como "Breathe", "Time", "Welcome to the Machine", "Wish You Were Here", "Money", "Another Brick in The Wall Part 2", "Mother" y "Comfortably Numb" han sido títulos fijos en sus presentaciones que han incluido su infaltable cerdo volador, que esta vez se moviliza a través de drones y un colorido juego de rayos láser que sobre el final, en temas de su autoría del "The Dark Side of The Moon", como "Brain Damage", forman un enorme triángulo que se edifica sobre las cabezas del público.
Las entradas para el concierto tendrán una preventa entre el 12 y el 14 de diciembre a través de Puntoticket. El mismo día 14, a las 11 de la mañana, comenzará la venta general y sus precios irán desde los $44.850 a los $322.000.
martes, octubre 11, 2016
Roger Waters impuso el discurso político en el cierre del Desert Trip
El Mercurio
El ex Pink Floyd trató de "cerdo" al candidato a la presidencia de Estados Unidos Donald Trump, al que ridiculizó con proyecciones en su presentación. Su espectáculo conceptual apareció como el elemento que completó el círculo del denominado "festival del siglo".
José Vásquez
California El debate presidencial estadounidense tuvo un gráfico eco en Indio. El domingo en la noche mientras los medios norteamericanos tildaban el encuentro entre Hillary Cinton y Donald Trump en Saint Louis como "sucio" y "amargo", el Desert Trip se teñía de un discurso político que tuvo a Roger Waters como el principal orador.
El ex Pink Floyd les sacó provecho a los recursos tecnológicos para montar un mensaje monumental a través de las pantallas gigantes -de 90 metros de ancho y más de 25 de alto- del festival. Ahí, y mientras interpretaba "Pigs (Three different ones)" comenzaron a salir una serie de imágenes que ridiculizaban al polémico candidato republicano, haciendo un saludo nazi, vestido con lencería de mujer o con juguetes sexuales en sus manos, todo rematado con el mensaje de "Trump es un cerdo", mientras el público se dividía entre los aplausos y el silencio incómodo.
La performance estuvo cronométricamente calculada, con Algie, el cerdito volador que apareció por primera vez en la portada de "Animals", planeando sobre las cabezas del público del campo del Empire Polo Club, también con textos alusivos, sindicando al millonario postulante a la Casa Blanca como un "ignorante y racista", además de un directo "al diablo Trump y su muro", cuando simultáneamente comenzaba a sonar "Another brick in the wall (Part II)".
El mensaje y la ejecución del espectáculo conceptual de Waters fue el elemento que llegó a completar el círculo de este denominado "festival del siglo", que mostró cómo sus seis protagonistas fabricaron su propio destino como leyendas de la música popular manejando por distintas carreteras, pero con un mismo destino en la hoja de ruta: la trascendencia.
Cuando la noche del domingo caía en Indio, The Who comenzó a cerrar este primer episodio -los mismos nombres repiten el espectáculo este fin de semana- que reunió de forma inédita a los principales íconos del rock. Con el aviso de que están quemando los últimos petardos de su carrera -ya anunciaron el fin, aunque sin especificar la fecha-, la banda liderada por Pete Townshend y Roger Daltrey entregó un demoledor concierto, a un volumen grosero, que demostró que el fuego en el grupo permanece intacto pese a sus más de 50 años de carrera.
El golpe adrenalínico inicial fue anestesiado luego por la entrada sensorial de Waters, que apeló completamente a su obra de la época cuando era parte de Pink Floyd, para iniciar un recorrido creciente con "Speak to me" y "Breath", del álbum "The dark side of the moon". Remató luego con éxitos como "Mother", "Brain damage" y "Comfortably numb", con los que bajó el telón de este primer acto de la cumbre de leyendas del rock.
Último capítulo
Este fin de semana, el Desert Trip tendrá su función final, repitiendo las mismas duplas: Bob Dylan y los Stones; Neil Young y McCartney, y The Who con Roger Waters.
El cancionero de la noche
"Speak to me"
"Breathe"
"Set the controls for the heart of the sun"
"One of these days"
"Time"
"Breathe (Reprise)"
"The great gig in the sky"
"Money"
"Us and them"
"Fearless"
"Shine on you crazy diamond (Parts I-V)"
"Welcome to the machine"
"Have a cigar"
"Wish you were here"
"Pigs on the wing 1"
"Pigs on the wing 2"
"Dogs"
"Pigs (Three different ones)"
"The happiest days of our lives"
"Another brick in the wall (Part II)"
"Mother"
"Brain damage"
"Eclipse"
"Vera"
"Bring the boys back home"
"Comfortably numb"
domingo, enero 15, 2012
Roger Waters vende 70 mil entradas y busca coro chileno para sus shows en Santiago
La Tercera
El inglés reclutará a un grupo local para The wall y planea mostrar fotos del movimiento estudiantil.
por Claudio Vergara
Los paralelos siempre resultan odiosos e injustos, sobre todo cuando se trata de figuras distintas. Pero, al menos en Chile, hay un barómetro que sitúa a Roger Waters por sobre Paul McCartney o Justin Bieber: el ex Pink Floyd ya aseguró mayor convocatoria que la de las estrellas que lo precedieron en 2011. Según cifras entregadas por la productora DG Medios, sus shows del 2 y 3 de marzo en el Estadio Nacional, para presentar el espectáculo que revisa el álbum The wall (1979), ya despacharon 70 mil entradas. Un monto que deja atrás las 53 mil del ex Beatle o las 55 mil del crédito adolescente.
En el caso de Waters, el desglose divide 45 mil para la primera cita y 25 mil para la siguiente. De hecho, la noche inicial está casi agotada y apenas quedan localidades en el sector de cancha. Es que el coliseo reducirá su capacidad en 10 mil personas, ya que la mastodóntica envergadura del escenario alcanzará un tramo importante de las ubicaciones de Andes y Pacífico. De hecho, se trata de la muralla que por primera vez abandona los reductos de mediana convocatoria -por donde giró desde 2010- para debutar en estadios de fútbol, lo que implicó que su estructura creciera a 76 metros de largo y un total de 1.850 ladrillos, con dos muros en los costados.
La instalación del entramado técnico obligará a cerrar el Nacional por 11 días, desde el 20 de febrero hasta la noche previa al concierto, lo que también asoma como una nueva marca en la tercera vez del músico en la capital. Además, el mismo bajista arribará casi una semana antes de la cita (desde Nueva Zelandia, su escala anterior), bajo el plan de ensayar y ultimar los detalles de un montaje inédito.
No será su única preocupación en escenarios locales. Tal como sucedió en su visita de 2007 para interpretar Another brick in the wall (part 2), Waters y los organizadores de su presentación se encargarán de reclutar un coro de 15 niños para que haga las célebres voces de acompañamiento en que remata la canción. Además, el grupo aparecerá justo delante de la muralla que se va armando con el transcurso del recital y deberá simular una suerte de enfrentamiento con el primer gran fetiche escénico que asomará por el Nacional: la gigantesca marioneta del profesor que quiere manipular a su curso. Todos llevarán una polera con la leyenda "el miedo construye paredes".
El proceso de búsqueda empezará en los próximos días e, incluso, no se descarta que se haga a través de concursos o postulaciones. En todo caso, su inclusión ha estado presente en todo el periplo de la obra. Pero los guiños locales no quedarán ahí. Como el espectáculo posee un histórico perfil social, y en muchas paradas ha mostrado imágenes de prisioneros de guerra o conflictos bélicos, se espera que en la capital aparezcan secuencias de las recientes marchas estudiantiles y de la represión durante el régimen militar, encargo que ya está en manos de los organizadores. De hecho, el propio cantante publicó hace algunos meses en su Twitter la frase "Hey, Chile! We don't need no education" y posteó fotos de las marchas.
Una serie de lazos recientes que cuentan con antecedentes menos públicos. En 2010, luego del terremoto del 27 de febrero, Waters envió una carta de apoyo a los damnificados a través de Hernán Rojas, ingeniero de sonido y conductor de radio Futuro que conoció en su venida de tres años antes. En el documento, el británico incluso comprometió una importante donación, la que fue gestionada por el chileno. Aunque el trámite lo hizo de manera directa y anónima, se estima que su aporte superó los $ 50 millones y sirvió para levantar cerca de 150 viviendas de emergencia en las áreas de la VII y VIII Región más golpeadas por el sismo. Como retribución, por estos días también se gestiona un encuentro entre Un Techo para Chile y uno de los hombres tras Money.
En su visita de 2007, una conversación con Rojas también sirvió para establecer otro puente con el país. Como la gira que lo trajo ese año, para mostrar el disco The dark side of the moon (1973), incluía un cerdo volador que en otras latitudes había sido decorado con escritos alusivos a la realidad local, el bajista le preguntó tras una entrevista telefónica qué artistas nacionales podían garabatear alguna máxima. El conductor le sugirió a Nicanor Parra, de quien Waters tenía algunas referencias.
Para la misión, Rojas partió hasta la residencia del autor en Las Cruces y, durante una noche completa, lo convenció para que le enviara alguno de sus artefactos. "Se entusiasmó mucho y, por la envergadura del cantante, le pareció una gran idea", cuenta Rojas. El mensaje (en la foto) llegó a manos del instrumentista el mismo día del show y lo puso como una de las frases protagónicas del animal. Además, le envió agradecimientos a Parra a través del hombre de radio Futuro.
El inglés reclutará a un grupo local para The wall y planea mostrar fotos del movimiento estudiantil.
por Claudio Vergara
Los paralelos siempre resultan odiosos e injustos, sobre todo cuando se trata de figuras distintas. Pero, al menos en Chile, hay un barómetro que sitúa a Roger Waters por sobre Paul McCartney o Justin Bieber: el ex Pink Floyd ya aseguró mayor convocatoria que la de las estrellas que lo precedieron en 2011. Según cifras entregadas por la productora DG Medios, sus shows del 2 y 3 de marzo en el Estadio Nacional, para presentar el espectáculo que revisa el álbum The wall (1979), ya despacharon 70 mil entradas. Un monto que deja atrás las 53 mil del ex Beatle o las 55 mil del crédito adolescente.
En el caso de Waters, el desglose divide 45 mil para la primera cita y 25 mil para la siguiente. De hecho, la noche inicial está casi agotada y apenas quedan localidades en el sector de cancha. Es que el coliseo reducirá su capacidad en 10 mil personas, ya que la mastodóntica envergadura del escenario alcanzará un tramo importante de las ubicaciones de Andes y Pacífico. De hecho, se trata de la muralla que por primera vez abandona los reductos de mediana convocatoria -por donde giró desde 2010- para debutar en estadios de fútbol, lo que implicó que su estructura creciera a 76 metros de largo y un total de 1.850 ladrillos, con dos muros en los costados.
La instalación del entramado técnico obligará a cerrar el Nacional por 11 días, desde el 20 de febrero hasta la noche previa al concierto, lo que también asoma como una nueva marca en la tercera vez del músico en la capital. Además, el mismo bajista arribará casi una semana antes de la cita (desde Nueva Zelandia, su escala anterior), bajo el plan de ensayar y ultimar los detalles de un montaje inédito.
No será su única preocupación en escenarios locales. Tal como sucedió en su visita de 2007 para interpretar Another brick in the wall (part 2), Waters y los organizadores de su presentación se encargarán de reclutar un coro de 15 niños para que haga las célebres voces de acompañamiento en que remata la canción. Además, el grupo aparecerá justo delante de la muralla que se va armando con el transcurso del recital y deberá simular una suerte de enfrentamiento con el primer gran fetiche escénico que asomará por el Nacional: la gigantesca marioneta del profesor que quiere manipular a su curso. Todos llevarán una polera con la leyenda "el miedo construye paredes".
El proceso de búsqueda empezará en los próximos días e, incluso, no se descarta que se haga a través de concursos o postulaciones. En todo caso, su inclusión ha estado presente en todo el periplo de la obra. Pero los guiños locales no quedarán ahí. Como el espectáculo posee un histórico perfil social, y en muchas paradas ha mostrado imágenes de prisioneros de guerra o conflictos bélicos, se espera que en la capital aparezcan secuencias de las recientes marchas estudiantiles y de la represión durante el régimen militar, encargo que ya está en manos de los organizadores. De hecho, el propio cantante publicó hace algunos meses en su Twitter la frase "Hey, Chile! We don't need no education" y posteó fotos de las marchas.
Una serie de lazos recientes que cuentan con antecedentes menos públicos. En 2010, luego del terremoto del 27 de febrero, Waters envió una carta de apoyo a los damnificados a través de Hernán Rojas, ingeniero de sonido y conductor de radio Futuro que conoció en su venida de tres años antes. En el documento, el británico incluso comprometió una importante donación, la que fue gestionada por el chileno. Aunque el trámite lo hizo de manera directa y anónima, se estima que su aporte superó los $ 50 millones y sirvió para levantar cerca de 150 viviendas de emergencia en las áreas de la VII y VIII Región más golpeadas por el sismo. Como retribución, por estos días también se gestiona un encuentro entre Un Techo para Chile y uno de los hombres tras Money.
En su visita de 2007, una conversación con Rojas también sirvió para establecer otro puente con el país. Como la gira que lo trajo ese año, para mostrar el disco The dark side of the moon (1973), incluía un cerdo volador que en otras latitudes había sido decorado con escritos alusivos a la realidad local, el bajista le preguntó tras una entrevista telefónica qué artistas nacionales podían garabatear alguna máxima. El conductor le sugirió a Nicanor Parra, de quien Waters tenía algunas referencias.
Para la misión, Rojas partió hasta la residencia del autor en Las Cruces y, durante una noche completa, lo convenció para que le enviara alguno de sus artefactos. "Se entusiasmó mucho y, por la envergadura del cantante, le pareció una gran idea", cuenta Rojas. El mensaje (en la foto) llegó a manos del instrumentista el mismo día del show y lo puso como una de las frases protagónicas del animal. Además, le envió agradecimientos a Parra a través del hombre de radio Futuro.
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