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miércoles, septiembre 18, 2019
sábado, septiembre 07, 2019
jueves, junio 20, 2019
jueves, julio 05, 2018
Senado crea el Día Nacional del Cuequero y la Cuequera
La Tercera
Ministra de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, Alejandra Pérez, asistió anoche a la votación donde, por unanimidad, el Congreso fijó el 4 de julio como la festividad que reconoce a cultores de la danza, música y poesía asociadas a la cueca.
Por Baltasar Daza
A pesar de que es septiembre el mes donde los acordes de la cueca resuenan a lo largo de todo el país, desde hoy el baile nacional tendrá una nueva celebración y de la mano de quienes cultivan el amor por su danza, música y poesía, durante todo el año.
Ayer, en su último trámite parlamentario, el Senado aprobó con 34 votos a favor –votación unánime- la iniciativa que instaura el 4 de julio como el Día Nacional del Cuequero y la Cuequera, quedando así lista para su promulgación.
La ministra de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, Alejandra Pérez, presente en el Congreso, destacó que “la aprobación de este proyecto de ley es un reconocimiento del Estado a lo más profundo del arte nacional y popular. Esperamos que cada 4 de julio la cueca se tome el territorio nacional con total propiedad, y que se multipliquen por el país las voces de los cantores y de las cantoras”.
Además, la secretaria de Estado agregó que “la cueca siempre ha estado arraigada a la cultura popular, como una potente expresión de la ciudadanía. Hoy reconocemos ese inmenso aporte identitario, que reside en sus cultores”.
La iniciativa surgió del folclorista Sergio Veas, miembro del Ballet Folklórico Nacional Bafona, elenco estable del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio. La moción parlamentaria fue de los diputados Juan Luis Castro, Issa Kort y Juan Antonio Coloma. Tras la aprobación, los cuequeros y cuequeras presentes en el público y el elenco del Bafona improvisaron un esquinazo con el que celebraron este esperado logro legislativo.
¿Por qué el 4 de julio?
La fecha escogida corresponde al natalicio de Hernán Núñez Oyarce, conocido como Nano Núñez, cuequero urbano de la zona sur poniente de Santiago, fundador del grupo Los Chileneros, también integrado por Luis Araneda “El Baucha”, Raúl Lizama “El Perico” y Eduardo Mesías “El Chico Mesías”, quienes tras grabar La Cueca Centrina en 1967, se convirtieron en uno de los íconos del mundo cuequero.
Núñez ha sido inspiración para los jóvenes músicos que desde los años 90 adoptaron la cueca como algo propio e iniciaron el renacimiento del canto y baile nacional que se vive hoy en día en distintas regiones del país.
La cueca es fruto del mestizaje, tiene orígenes andaluces, afroamericanos y amerindios. Anteriormente era conocida como “chilena”. Tuvo su apogeo en el seno de la clase baja, donde el sincretismo cultural y la masificación de su práctica fue dando forma a lo que hoy conocemos por cueca. Su carácter dinámico se expresa en que la cueca no es la misma en los valles de Cachapoal que la del Valparaíso bohemio, ni es la misma que la del vendedor de la Vega de Santiago, ni la del chilote o del pastor de llamas de Visviri.
Ministra de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, Alejandra Pérez, asistió anoche a la votación donde, por unanimidad, el Congreso fijó el 4 de julio como la festividad que reconoce a cultores de la danza, música y poesía asociadas a la cueca.
Por Baltasar Daza
A pesar de que es septiembre el mes donde los acordes de la cueca resuenan a lo largo de todo el país, desde hoy el baile nacional tendrá una nueva celebración y de la mano de quienes cultivan el amor por su danza, música y poesía, durante todo el año.
Ayer, en su último trámite parlamentario, el Senado aprobó con 34 votos a favor –votación unánime- la iniciativa que instaura el 4 de julio como el Día Nacional del Cuequero y la Cuequera, quedando así lista para su promulgación.
La ministra de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, Alejandra Pérez, presente en el Congreso, destacó que “la aprobación de este proyecto de ley es un reconocimiento del Estado a lo más profundo del arte nacional y popular. Esperamos que cada 4 de julio la cueca se tome el territorio nacional con total propiedad, y que se multipliquen por el país las voces de los cantores y de las cantoras”.
Además, la secretaria de Estado agregó que “la cueca siempre ha estado arraigada a la cultura popular, como una potente expresión de la ciudadanía. Hoy reconocemos ese inmenso aporte identitario, que reside en sus cultores”.
La iniciativa surgió del folclorista Sergio Veas, miembro del Ballet Folklórico Nacional Bafona, elenco estable del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio. La moción parlamentaria fue de los diputados Juan Luis Castro, Issa Kort y Juan Antonio Coloma. Tras la aprobación, los cuequeros y cuequeras presentes en el público y el elenco del Bafona improvisaron un esquinazo con el que celebraron este esperado logro legislativo.
¿Por qué el 4 de julio?
La fecha escogida corresponde al natalicio de Hernán Núñez Oyarce, conocido como Nano Núñez, cuequero urbano de la zona sur poniente de Santiago, fundador del grupo Los Chileneros, también integrado por Luis Araneda “El Baucha”, Raúl Lizama “El Perico” y Eduardo Mesías “El Chico Mesías”, quienes tras grabar La Cueca Centrina en 1967, se convirtieron en uno de los íconos del mundo cuequero.
Núñez ha sido inspiración para los jóvenes músicos que desde los años 90 adoptaron la cueca como algo propio e iniciaron el renacimiento del canto y baile nacional que se vive hoy en día en distintas regiones del país.
La cueca es fruto del mestizaje, tiene orígenes andaluces, afroamericanos y amerindios. Anteriormente era conocida como “chilena”. Tuvo su apogeo en el seno de la clase baja, donde el sincretismo cultural y la masificación de su práctica fue dando forma a lo que hoy conocemos por cueca. Su carácter dinámico se expresa en que la cueca no es la misma en los valles de Cachapoal que la del Valparaíso bohemio, ni es la misma que la del vendedor de la Vega de Santiago, ni la del chilote o del pastor de llamas de Visviri.
sábado, septiembre 21, 2013
Así se conserva y difunde la cueca en internet
El Mercurio
Entre CuecaChilena.cl y CancionerodeCuecas.cl se reparten el presente y la historia, la imagen y el sonido. Son plataformas de representación digital para una práctica que como ninguna otra ocurre en la calle.
IÑIGO DÍAZ
Fue uno de los primeros sitios web de música chilena. Los inicios de CuecaChilena.cl se remontan al año 2000, y coinciden con el estreno del documental de Mario Rojas "La cueca brava de Nano Núñez", una bitácora del grupo Los Chileneros, que su autor considera acontecimiento clave para entender el interés que generó la cueca entre los jóvenes durante esos tiempos.
"A ese documental se sumó el sitio web, toda una novedad entonces. Se armó espontáneamente, con el material que yo tenía de mis proyectos con los viejos Roberto Parra y Nano Núñez. Era mejor compartir en internet que tener todo guardado en mi casa. Fueron apareciendo más visitantes y cuequeros que al final tuvieron un espacio allí, de manera que el sitio reunió a mucha gente", dice Rojas, creador de la plataforma.
Este año, después de un largo tiempo de inactividad, CuecaChilena.cl renovó completamente su presentación, diseño y contenidos con los $9 millones que obtuvo de un Fondo de la Música. La productora Teresa Ly encabezó el proyecto: "El sitio estaba prácticamente obsoleto, con contenidos perdidos, links que no conducían a ningún lado, tipografías distintas. Era tan pionero que le faltaba una actualización y un orden. Pasamos de html a Wordpress y armamos un equipo nuevo que reflotó la idea", recapitula.
El sitio cuenta hoy con espacios educativos, muy consultados por escolares y profesores, pero además reúne material periodístico que le da vitalidad a su uso: entrevistas con músicos actuales, biografías de cantores clásicos, perfiles de grupos nuevos, dinámicas galerías de imágenes, reseñas discográficas "y una agenda de actuaciones en permanente actualización. Es una de las secciones más valiosas", comenta Mario Rojas.
Audiciones completas
Según dice el investigador de cueca Felipe Solís, el propio Rojas fue también factor determinante en la categoría de "sitio patrimonial", entregada recientemente por la SCD a CancionerodeCuecas.cl. Solís es el creador de esta plataforma cuyo enfoque principal está en el registro fonográfico de cuecas de la era del vinilo.
"Solo podíamos ofrecer la audición de 30 segundos por cueca. En algún momento, los usuarios empezaron a preguntar por qué no se podían escuchar completas. Tuve que emitir un comunicado que explicaba que era por un asunto legal. Mario Rojas leyó la aclaración y planteó el problema a la SCD, que entonces determinó darnos esa categoría", dice Solís.
No significaría más que una investidura si no fuera porque ahora CancionerodeCuecas.cl está autorizado para publicar las audiciones completas de las 1.098 cuecas pertenecientes a 69 LPs de entre 1961 y 1979, lo que equivale a 46 horas de música. "La nueva plataforma del sitio estará disponible en octubre, y allí cada usuario podrá tener su propia programación de música, al estilo de Grooveshark.com, con transmisión libre en línea. Creemos que es una innovación en la experiencia de escuchar cueca", completa Solís.
Mil hitos que usted debe conocer
Una de las novedades de CancionerodeCuecas.cl es que incluirá una línea de tiempo con acontecimientos. Corresponde a la adaptación del libro "Cronología de la Cueca Chilena (1824-2012)", del etnomusicólogo Christian Spencer. Se trata de una recopilación de hechos clave desde los campos de la industria musical, la cultura y sociedad y las publicaciones, entre otros.
"Queremos ofrecer mil hitos de esta práctica social, indicando las fuentes desde donde fueron tomados", apunta Spencer. Ejemplos: en 1872, el intendente Benjamín Vicuña Mackenna clausuró un grupo de chinganas, ramadas y espacios de diversión para instalar la única Fonda Popular, en Arturo Prat y Av. Matta; y en 1945 nació el Dúo María-Inés, integrado por María Venegas e Inés Sotelo. Debutaron oficialmente con presentaciones en Radio del Pacífico y Radio Sudamericana, la Quinta Carroza y el Club de la Medianoche.
Entre CuecaChilena.cl y CancionerodeCuecas.cl se reparten el presente y la historia, la imagen y el sonido. Son plataformas de representación digital para una práctica que como ninguna otra ocurre en la calle.
IÑIGO DÍAZ
Fue uno de los primeros sitios web de música chilena. Los inicios de CuecaChilena.cl se remontan al año 2000, y coinciden con el estreno del documental de Mario Rojas "La cueca brava de Nano Núñez", una bitácora del grupo Los Chileneros, que su autor considera acontecimiento clave para entender el interés que generó la cueca entre los jóvenes durante esos tiempos.
"A ese documental se sumó el sitio web, toda una novedad entonces. Se armó espontáneamente, con el material que yo tenía de mis proyectos con los viejos Roberto Parra y Nano Núñez. Era mejor compartir en internet que tener todo guardado en mi casa. Fueron apareciendo más visitantes y cuequeros que al final tuvieron un espacio allí, de manera que el sitio reunió a mucha gente", dice Rojas, creador de la plataforma.
Este año, después de un largo tiempo de inactividad, CuecaChilena.cl renovó completamente su presentación, diseño y contenidos con los $9 millones que obtuvo de un Fondo de la Música. La productora Teresa Ly encabezó el proyecto: "El sitio estaba prácticamente obsoleto, con contenidos perdidos, links que no conducían a ningún lado, tipografías distintas. Era tan pionero que le faltaba una actualización y un orden. Pasamos de html a Wordpress y armamos un equipo nuevo que reflotó la idea", recapitula.
El sitio cuenta hoy con espacios educativos, muy consultados por escolares y profesores, pero además reúne material periodístico que le da vitalidad a su uso: entrevistas con músicos actuales, biografías de cantores clásicos, perfiles de grupos nuevos, dinámicas galerías de imágenes, reseñas discográficas "y una agenda de actuaciones en permanente actualización. Es una de las secciones más valiosas", comenta Mario Rojas.
Audiciones completas
Según dice el investigador de cueca Felipe Solís, el propio Rojas fue también factor determinante en la categoría de "sitio patrimonial", entregada recientemente por la SCD a CancionerodeCuecas.cl. Solís es el creador de esta plataforma cuyo enfoque principal está en el registro fonográfico de cuecas de la era del vinilo.
"Solo podíamos ofrecer la audición de 30 segundos por cueca. En algún momento, los usuarios empezaron a preguntar por qué no se podían escuchar completas. Tuve que emitir un comunicado que explicaba que era por un asunto legal. Mario Rojas leyó la aclaración y planteó el problema a la SCD, que entonces determinó darnos esa categoría", dice Solís.
No significaría más que una investidura si no fuera porque ahora CancionerodeCuecas.cl está autorizado para publicar las audiciones completas de las 1.098 cuecas pertenecientes a 69 LPs de entre 1961 y 1979, lo que equivale a 46 horas de música. "La nueva plataforma del sitio estará disponible en octubre, y allí cada usuario podrá tener su propia programación de música, al estilo de Grooveshark.com, con transmisión libre en línea. Creemos que es una innovación en la experiencia de escuchar cueca", completa Solís.
Mil hitos que usted debe conocer
Una de las novedades de CancionerodeCuecas.cl es que incluirá una línea de tiempo con acontecimientos. Corresponde a la adaptación del libro "Cronología de la Cueca Chilena (1824-2012)", del etnomusicólogo Christian Spencer. Se trata de una recopilación de hechos clave desde los campos de la industria musical, la cultura y sociedad y las publicaciones, entre otros.
"Queremos ofrecer mil hitos de esta práctica social, indicando las fuentes desde donde fueron tomados", apunta Spencer. Ejemplos: en 1872, el intendente Benjamín Vicuña Mackenna clausuró un grupo de chinganas, ramadas y espacios de diversión para instalar la única Fonda Popular, en Arturo Prat y Av. Matta; y en 1945 nació el Dúo María-Inés, integrado por María Venegas e Inés Sotelo. Debutaron oficialmente con presentaciones en Radio del Pacífico y Radio Sudamericana, la Quinta Carroza y el Club de la Medianoche.
domingo, septiembre 15, 2013
Seis días y cinco noches: discografía cuequera para el Dieciocho
El Mercurio
La semana amenaza con muchas hora s de celebración. Para acompañar las largas fiestas, le proponemos qué escuchar: en disco y en concierto.
Iñigo Díaz
Los Nogalinos
Cuecas aguerridas
Formado en 2008 en la población Los Nogales, su nombre no es sólo un gentilicio. "Nuestras letras y nuestra forma de tocar y cantar conservan el espíritu aguerrido de la población, que sufrió mucho en la dictadura y que hoy también se la asocia a barrios bravos", cuenta Alejandro Rojas, panderista del septeto que tiene músicos de diversas edades: de dieciocho a 66 años. "Viaje al centro de la cueca" es su primer disco. "Nuestras cuecas son bien prendidas, achiquillás y acarambolás, como se cantaban en las casas de remolienda, burdeles y chinganas", dice.
En vivo: miércoles 18 en Matucana 100 (21:00).
El Parcito
Vida, pasión y muerte
Patricia Díaz y Claudia Mena (voces) y Marco Palma (guitarra) presentan su segundo disco, "Como que me voy curando con El Parcito".
"Tomamos el repertorio de tonadas, polkas, valses, rancheras valseadas y cuecas que recopiló, cantó o grabó Margot Loyola, nuestra maestra", cuenta Patricia Díaz. Entre ellas aparecen cuecas "enyugadas", es decir, que van de a pares. "Como el yugo que une a dos bueyes. Se mantiene la melodía, pero la letra cambia", explica Díaz. Además grabaron las tres cuecas que escribió Pablo Neruda a Manuel Rodríguez: "Vida", "Pasión" y "Muerte".
En vivo: miércoles 18 en el Parque Inés de Suárez (20:30).
Los Benjamines
Eran los más chicos
En 2010, cuando partieron, promediaban 23 años de edad. Los Benjamines son de la "cuarta generación", que vino tras el boom de la revalorización de la cueca. "No teníamos nombre, pero cuando aparecíamos todos decían 'ahí vienen los benjamines'. Claro, éramos los más chicos en la cueca", dice David Elías Pineda, uno de sus principales compositores. El cuarteto sigue presentando su primer disco, "Del canto que trajo el moro", donde combinan cuecas recopiladas por Fernando González Marabolí ("Viva Santiago de Chile"), con originales ("Cuanto tienes, cuanto vales").
En vivo: miércoles 18 en el Parque Alberto Hurtado (19:00).
Natalia Contesse
Con sabiduría popular
Si bien Natalia Contesse proviene de la canción autoral de raíz folclórica, en su nuevo disco explora ritmos del folclor sureño para contextualizarlos con un enfoque moderno y urbano."Corra la voz" tiene tres cuecas propias -"La verdad va disfrazada", "El romerito", y la cueca para el oído "Abuelo eterno"-, y además todo el disco está basado en la sabiduría de los refranes chilenos. "Que corra la voz de una buena noticia: hay que aprender de los refranes", dice ella.
En vivo: viernes 20 en El Raco del barrio Yungay (21:30).
Las Niñas
La que quieras ser
Fueron tres integrantes en 2007, luego siete, y tras el embarazo de una de ellas, Las Niñas son ahora un sexteto. Y seis son las cuecas de "Seis chilenas con aliño", el segundo disco de este grupo que se tomó al pie de la letra la lección de Hernán Núñez Oyarce: "La cueca debe ser ardiente, fogosa, fina, arrogante y dicharachera". "Somos femeninas. Se ve en nuestro vestuario sensual y sugerente, y en cómo adornamos el escenario cuando cantamos. Las Niñas es una doble lectura: somos mujeres, pero también podemos representar a las niñas de las casas de remolienda", dice Pamela del Canto.
En vivo: miércoles 18 en el Club Matadero (00.00).
Las Primas
Del verbo chilenear
Al menos tres atributos masculinos fundamentales aparecen en la cueca "Yo quiero un joven que tenga", según indica Tania Gómez, integrante del cuarteto Las Primas: "Que sea fiel, que sea cariñoso y que tenga unos labios de menta que no me mientan". El grupo está presentando el disco "Chilenitas", sucesor de "Cantora". Gómez advierte que el título es un homenaje: a la cueca le llamaban "chilena". "Y en lugar de decir 'vamos a cantar', los viejos decían 'vamos a chilenear'".
En vivo: viernes 19 en Los Guachacas de Temuco (22:00).
Los Chinganeros
El regreso de un clásico
Preservadores de la cueca que se cantaba en las chinganas desde la Colonia y transmitida hasta hoy por las familias de la tradición, Los Chinganeros reeditan un disco que es un verdadero manifiesto: "Chilena o cueca tradicional" (2000). "Fernando González Marabolí recopiló muchas cuecas del Matadero, y después le transmitió esos conocimientos al musicólogo Samuel Claro", dice Luis Castro González, sobrino del cantor y matarife.
En vivo: miércoles 18 en la Caleta de Pescadores de Antofagasta (12:00).
Daniel Muñoz y Los Marujos
En busca de la cueca
No es un disco solista del actor y cantor Daniel Muñoz, sino su militancia en un nuevo grupo después de los 3x7 Veintiuno: Los Marujos. "Este disco cuenta la historia de un roto chileno patiperro que emprende un viaje por muchos lugares en busca de su amor. En Argentina una cuyanita le hace ojos; en Perú, una cholita, y en México una chaparrita. Luego regresa a Chile y se encuentra con su morena hechicera, que es la cueca", cuenta Muñoz.
En vivo: martes 17 en el Parque Inés de Suárez (22:00).
Los Piolas del Lote
La moda era la cueca
El cuarteto formado por ex integrantes de Los Trukeros (Dángelo Guerra y Pablo Guzmán), Los Tricolores (Lucho Castillo) y Los Vinelis (Nicolás Poblete) presenta su primer disco: "Tiempos de oro". Ahí, escriben cuecas nuevas y recuperan de la tradición "La negrita diabla", "Así son las morenas" y "La pomairina". "También hacemos una versión brava de 'Yo vendo unos ojos negros'. Este disco es alusivo a la época de oro de la cueca, en los años 20, cuando había cantores por todos lados y la cueca reinaba. Si ahora aparecen modas musicales, una detrás de otra, en esos tiempos la moda era la cueca", dice Castillo.
En vivo: miércoles 18 en el Parque Mallinco de Peñaflor (15:00).
La semana amenaza con muchas hora s de celebración. Para acompañar las largas fiestas, le proponemos qué escuchar: en disco y en concierto.
Iñigo Díaz
Los Nogalinos
Cuecas aguerridas
Formado en 2008 en la población Los Nogales, su nombre no es sólo un gentilicio. "Nuestras letras y nuestra forma de tocar y cantar conservan el espíritu aguerrido de la población, que sufrió mucho en la dictadura y que hoy también se la asocia a barrios bravos", cuenta Alejandro Rojas, panderista del septeto que tiene músicos de diversas edades: de dieciocho a 66 años. "Viaje al centro de la cueca" es su primer disco. "Nuestras cuecas son bien prendidas, achiquillás y acarambolás, como se cantaban en las casas de remolienda, burdeles y chinganas", dice.
En vivo: miércoles 18 en Matucana 100 (21:00).
El Parcito
Vida, pasión y muerte
Patricia Díaz y Claudia Mena (voces) y Marco Palma (guitarra) presentan su segundo disco, "Como que me voy curando con El Parcito".
"Tomamos el repertorio de tonadas, polkas, valses, rancheras valseadas y cuecas que recopiló, cantó o grabó Margot Loyola, nuestra maestra", cuenta Patricia Díaz. Entre ellas aparecen cuecas "enyugadas", es decir, que van de a pares. "Como el yugo que une a dos bueyes. Se mantiene la melodía, pero la letra cambia", explica Díaz. Además grabaron las tres cuecas que escribió Pablo Neruda a Manuel Rodríguez: "Vida", "Pasión" y "Muerte".
En vivo: miércoles 18 en el Parque Inés de Suárez (20:30).
Los Benjamines
Eran los más chicos
En 2010, cuando partieron, promediaban 23 años de edad. Los Benjamines son de la "cuarta generación", que vino tras el boom de la revalorización de la cueca. "No teníamos nombre, pero cuando aparecíamos todos decían 'ahí vienen los benjamines'. Claro, éramos los más chicos en la cueca", dice David Elías Pineda, uno de sus principales compositores. El cuarteto sigue presentando su primer disco, "Del canto que trajo el moro", donde combinan cuecas recopiladas por Fernando González Marabolí ("Viva Santiago de Chile"), con originales ("Cuanto tienes, cuanto vales").
En vivo: miércoles 18 en el Parque Alberto Hurtado (19:00).
Natalia Contesse
Con sabiduría popular
Si bien Natalia Contesse proviene de la canción autoral de raíz folclórica, en su nuevo disco explora ritmos del folclor sureño para contextualizarlos con un enfoque moderno y urbano."Corra la voz" tiene tres cuecas propias -"La verdad va disfrazada", "El romerito", y la cueca para el oído "Abuelo eterno"-, y además todo el disco está basado en la sabiduría de los refranes chilenos. "Que corra la voz de una buena noticia: hay que aprender de los refranes", dice ella.
En vivo: viernes 20 en El Raco del barrio Yungay (21:30).
Las Niñas
La que quieras ser
Fueron tres integrantes en 2007, luego siete, y tras el embarazo de una de ellas, Las Niñas son ahora un sexteto. Y seis son las cuecas de "Seis chilenas con aliño", el segundo disco de este grupo que se tomó al pie de la letra la lección de Hernán Núñez Oyarce: "La cueca debe ser ardiente, fogosa, fina, arrogante y dicharachera". "Somos femeninas. Se ve en nuestro vestuario sensual y sugerente, y en cómo adornamos el escenario cuando cantamos. Las Niñas es una doble lectura: somos mujeres, pero también podemos representar a las niñas de las casas de remolienda", dice Pamela del Canto.
En vivo: miércoles 18 en el Club Matadero (00.00).
Las Primas
Del verbo chilenear
Al menos tres atributos masculinos fundamentales aparecen en la cueca "Yo quiero un joven que tenga", según indica Tania Gómez, integrante del cuarteto Las Primas: "Que sea fiel, que sea cariñoso y que tenga unos labios de menta que no me mientan". El grupo está presentando el disco "Chilenitas", sucesor de "Cantora". Gómez advierte que el título es un homenaje: a la cueca le llamaban "chilena". "Y en lugar de decir 'vamos a cantar', los viejos decían 'vamos a chilenear'".
En vivo: viernes 19 en Los Guachacas de Temuco (22:00).
Los Chinganeros
El regreso de un clásico
Preservadores de la cueca que se cantaba en las chinganas desde la Colonia y transmitida hasta hoy por las familias de la tradición, Los Chinganeros reeditan un disco que es un verdadero manifiesto: "Chilena o cueca tradicional" (2000). "Fernando González Marabolí recopiló muchas cuecas del Matadero, y después le transmitió esos conocimientos al musicólogo Samuel Claro", dice Luis Castro González, sobrino del cantor y matarife.
En vivo: miércoles 18 en la Caleta de Pescadores de Antofagasta (12:00).
Daniel Muñoz y Los Marujos
En busca de la cueca
No es un disco solista del actor y cantor Daniel Muñoz, sino su militancia en un nuevo grupo después de los 3x7 Veintiuno: Los Marujos. "Este disco cuenta la historia de un roto chileno patiperro que emprende un viaje por muchos lugares en busca de su amor. En Argentina una cuyanita le hace ojos; en Perú, una cholita, y en México una chaparrita. Luego regresa a Chile y se encuentra con su morena hechicera, que es la cueca", cuenta Muñoz.
En vivo: martes 17 en el Parque Inés de Suárez (22:00).
Los Piolas del Lote
La moda era la cueca
El cuarteto formado por ex integrantes de Los Trukeros (Dángelo Guerra y Pablo Guzmán), Los Tricolores (Lucho Castillo) y Los Vinelis (Nicolás Poblete) presenta su primer disco: "Tiempos de oro". Ahí, escriben cuecas nuevas y recuperan de la tradición "La negrita diabla", "Así son las morenas" y "La pomairina". "También hacemos una versión brava de 'Yo vendo unos ojos negros'. Este disco es alusivo a la época de oro de la cueca, en los años 20, cuando había cantores por todos lados y la cueca reinaba. Si ahora aparecen modas musicales, una detrás de otra, en esos tiempos la moda era la cueca", dice Castillo.
En vivo: miércoles 18 en el Parque Mallinco de Peñaflor (15:00).
domingo, septiembre 08, 2013
La "Quinta de los Núñez", la picada oculta que reúne a los cultores de la cueca porteña
El Mercurio
En una quebrada del cerro La Loma de Valparaíso se revive el ambiente de las antiguas quintas de recreo de la ciudad.
HERNÁN CISTERNAS ARELLANO
En el 125 de calle Camila de Valparaíso, a la altura de avenida Alemania 5635, se llega a un pasillo de 30 metros de largo que desemboca en otro pasadizo. Ningún letrero ni propaganda promueve el lugar.
Después se baja por una de las típicas escalas del puerto, y a mitad de una quebrada del cerro La Loma, bajo una carpa, la familia Núñez recibe a los parroquianos que durante la semana reservaron mesa para asegurar uno de los 70 cupos del recinto. Aun así, muchos turistas de Santiago y extranjeros llegan sin ese requisito, "a la suerte de la olla".
Aníbal Gutiérrez, de Los Ángeles (Biobío), asiste por segunda vez a esta picada, cuya ubicación se transmite de boca en boca. "Ahora llegué con unas amigas del cerro Alegre, donde me alojo, quienes se entusiasmaron con mi relato. Seguro ahora ellas invitarán a otras personas. Así funciona esto", explica.
El lugar se conoce como la "Quinta de los Núñez", y surgió hace dos años, cuando un grupo de amigos decidió celebrar una especie de "18 chico" en el patio de la casa de la abuela de Juan Núñez, uno de los promotores de la idea. Se repitió los primeros domingos de cada mes, luego cada 15 días y, finalmente, todos los domingos. Los eventos se organizan y comunican por Facebook.
Núñez enfatiza que el lugar no es un restaurante, sino un club social de cuecas y un centro cultural, social y deportivo.
"Trabajamos -dice- bajo el concepto de lo que eran las antiguas quintas de recreo de Valparaíso, que funcionaron especialmente en los cerros San Roque, Ramaditas y Playa Ancha. Es decir, un espacio para tertulias, familiar, donde se reúnen amigos a compartir música junto a un asado, costillar o merluza frita".
La experiencia no le es ajena, porque sus abuelos y tíos participaron de la mítica "Isla de la Fantasía", lugar emblemático de Valparaíso que por años reunió en la casa del cuequero Benito Núñez, en el cerro San Juan de Dios, a los principales cultores de la cueca porteña.
Acá los almuerzos se sirven desde las 14:00 horas. Es comida casera, sobre la base de costillar al horno o merluza frita, con arroz, papas y ensalada chilena. En verano se agrega pastel de choclo, y en invierno se suman cazuelas, porotos con riendas y el cocimiento de mariscos.
Dos horas más tarde comienza la música en vivo. Aunque el fuerte es la cueca porteña, también hay tangos, boleros y valses peruanos, que forman parte de la cultura de Valparaíso.
"La cueca porteña que cultivamos acá es diferente a la que se enseña en los colegios. No se rige por la cueca estructurada, cuadrada, como la medialuna del ocho. La cueca porteña es más sensual, más sentida. Está influenciada un poco por el tango, por el vals peruano, por la zamba argentina", dice Núñez.
En el lugar tocan leyendas de la música de Valparaíso, como "Los Viejos Cracks de la Cueca Porteña"; Elías Zamora, de "Los Paleteados del Puerto"; Juan Pou, de "La Isla de la Fantasía"; Luis "Flaco" Morales y Lucy Briceño.
"Estos son los escondites de Valparaíso de los que tanto me hablaron. Vale el esfuerzo para conocerlos", dice una mujer que llega al lugar tras recorrer los escalones que conducen a la quebrada.
En una quebrada del cerro La Loma de Valparaíso se revive el ambiente de las antiguas quintas de recreo de la ciudad.
HERNÁN CISTERNAS ARELLANO
En el 125 de calle Camila de Valparaíso, a la altura de avenida Alemania 5635, se llega a un pasillo de 30 metros de largo que desemboca en otro pasadizo. Ningún letrero ni propaganda promueve el lugar.
Después se baja por una de las típicas escalas del puerto, y a mitad de una quebrada del cerro La Loma, bajo una carpa, la familia Núñez recibe a los parroquianos que durante la semana reservaron mesa para asegurar uno de los 70 cupos del recinto. Aun así, muchos turistas de Santiago y extranjeros llegan sin ese requisito, "a la suerte de la olla".
Aníbal Gutiérrez, de Los Ángeles (Biobío), asiste por segunda vez a esta picada, cuya ubicación se transmite de boca en boca. "Ahora llegué con unas amigas del cerro Alegre, donde me alojo, quienes se entusiasmaron con mi relato. Seguro ahora ellas invitarán a otras personas. Así funciona esto", explica.
El lugar se conoce como la "Quinta de los Núñez", y surgió hace dos años, cuando un grupo de amigos decidió celebrar una especie de "18 chico" en el patio de la casa de la abuela de Juan Núñez, uno de los promotores de la idea. Se repitió los primeros domingos de cada mes, luego cada 15 días y, finalmente, todos los domingos. Los eventos se organizan y comunican por Facebook.
Núñez enfatiza que el lugar no es un restaurante, sino un club social de cuecas y un centro cultural, social y deportivo.
"Trabajamos -dice- bajo el concepto de lo que eran las antiguas quintas de recreo de Valparaíso, que funcionaron especialmente en los cerros San Roque, Ramaditas y Playa Ancha. Es decir, un espacio para tertulias, familiar, donde se reúnen amigos a compartir música junto a un asado, costillar o merluza frita".
La experiencia no le es ajena, porque sus abuelos y tíos participaron de la mítica "Isla de la Fantasía", lugar emblemático de Valparaíso que por años reunió en la casa del cuequero Benito Núñez, en el cerro San Juan de Dios, a los principales cultores de la cueca porteña.
Acá los almuerzos se sirven desde las 14:00 horas. Es comida casera, sobre la base de costillar al horno o merluza frita, con arroz, papas y ensalada chilena. En verano se agrega pastel de choclo, y en invierno se suman cazuelas, porotos con riendas y el cocimiento de mariscos.
Dos horas más tarde comienza la música en vivo. Aunque el fuerte es la cueca porteña, también hay tangos, boleros y valses peruanos, que forman parte de la cultura de Valparaíso.
"La cueca porteña que cultivamos acá es diferente a la que se enseña en los colegios. No se rige por la cueca estructurada, cuadrada, como la medialuna del ocho. La cueca porteña es más sensual, más sentida. Está influenciada un poco por el tango, por el vals peruano, por la zamba argentina", dice Núñez.
En el lugar tocan leyendas de la música de Valparaíso, como "Los Viejos Cracks de la Cueca Porteña"; Elías Zamora, de "Los Paleteados del Puerto"; Juan Pou, de "La Isla de la Fantasía"; Luis "Flaco" Morales y Lucy Briceño.
"Estos son los escondites de Valparaíso de los que tanto me hablaron. Vale el esfuerzo para conocerlos", dice una mujer que llega al lugar tras recorrer los escalones que conducen a la quebrada.
lunes, julio 29, 2013
Más de 200 cuecas contarán la historia de José Miguel Carrera
El Mercurio
Al ritmo de la "chilena", cueca nacida en los albores de la Independencia entre Santiago y Valparaíso, asoma una investigación sobre las aventuras del prócer de la Patria Vieja. Está a cargo del descendiente de cantores Luis Castro González.
IÑIGO DÍAZ
Los responsables de esta investigación saben bien que volarán chispas: "Existen más de cien cuecas a Carrera en la historia de la Patria Vieja, y ninguna a O'Higgins", dice Ana María Ried Undurraga, presidenta del Instituto de Investigaciones Históricas José Miguel Carrera.
Al mismo tiempo, ella, que es chozna de Carrera -nieta en cuarta generación-, celebra el hecho de que las estatuas a ambos próceres de la Independencia, y enfrentados en su posición histórica hasta nuestros días, compartan un mismo espacio en la Plaza de la Ciudadanía.
"La historia de José Miguel Carrera ha sido olvidada y tapada, pero ya es un triunfo que su monumento ecuestre, de 1984 creado por Héctor Román, esté en ese lugar de privilegio. La Alameda lleva el nombre de O'Higgins, y a nosotros nos costó mucho tiempo que la Gran Avenida tuviera el de mi trastatarabuelo", completa Reid Undurraga.
Ese relato acerca del héroe es el que hoy un grupo de investigadores e integrantes del conjunto-escuela de cueca tradicional Los Chinganeros está transportando a un registro, a partir de la recopilación de añosas y épicas cuecas cantadas en los albores de la patria, pero también de la composición de nuevas piezas biográficas. La investigación se convertirá en un libro.
"La historia de Carrera sobrevive a través de la tradición oral. Nunca se escribió en libros, sino que se refugió en el pueblo. Nosotros la conocemos y la vamos a contar a través de cuecas", dice Luis Castro González, investigador, cultor y director de este grupo depositario de la tradición más profunda del canto a la rueda, que hoy, dicen, apenas unos cuantos cultores en Valparaíso -Mascareño, Osvaldo Gajardo, Juan Pou, Elías Zamora- y otros en Santiago, como Luis Hernán Araneda y Carlos Navarro, preservan en tiempos donde nacen y mueren día a día todo tipo de cuecas fusionadas.
Memoria chinganera
Castro González carga una carpeta que hoy contiene unas 150 cuecas, aunque estima que superará los 200 títulos. Además, el libro "Vida y obra de don José Miguel Carrera" irá acompañado de un disco con 30 cuecas tradicionales -o "chilenas", como se les conoció desde el siglo XVIII- interpretadas por Los Chinganeros, con arreglos musicales del arpista Manuel Espinoza.
"La chilena se cantaba en las chinganas, espacios sociales de recreación donde comenzó la conspiración patriota, pues fueron cuna de la resistencia, hogar para el guerrillero Manuel Rodríguez y lugar de contacto clandestino de los Carrera con el erróneamente denominado 'bajo pueblo', como se les llamó históricamente a los rotos chilenos y a las mujeres luchadoras", contextualiza la investigadora Litzi Mantero.
"Carrera defendió la chingana, y después O'Higgins no sólo la clausuró, sino que también prohibió las peleas de gallos, las corridas de toros, los carnavales, y hasta la cueca", dice Ana María Reid Undurraga. "Pero las chinganas siguieron funcionando en Santiago y Valparaíso con el nombre de casas de canto, atendidas por familias que mantenían esas tradiciones populares. Había cantores y músicos, no usaban publicidad, y por eso fueron inadvertidas por la prensa. Allí reinaba la cueca tradicional, la chilena", agrega Mantero. "Es el espíritu del Gallo Carrera, como lo llamaron los rotos en el barrio de La Chimba, por su gallardía y empuje. Es lo que Los Chinganeros vamos a rememorar todos los domingos de agosto por la tarde en Los Leños (Av. Portugal 1288)", cierra Castro González.
Al ritmo de la "chilena", cueca nacida en los albores de la Independencia entre Santiago y Valparaíso, asoma una investigación sobre las aventuras del prócer de la Patria Vieja. Está a cargo del descendiente de cantores Luis Castro González.
IÑIGO DÍAZ
Los responsables de esta investigación saben bien que volarán chispas: "Existen más de cien cuecas a Carrera en la historia de la Patria Vieja, y ninguna a O'Higgins", dice Ana María Ried Undurraga, presidenta del Instituto de Investigaciones Históricas José Miguel Carrera.
Al mismo tiempo, ella, que es chozna de Carrera -nieta en cuarta generación-, celebra el hecho de que las estatuas a ambos próceres de la Independencia, y enfrentados en su posición histórica hasta nuestros días, compartan un mismo espacio en la Plaza de la Ciudadanía.
"La historia de José Miguel Carrera ha sido olvidada y tapada, pero ya es un triunfo que su monumento ecuestre, de 1984 creado por Héctor Román, esté en ese lugar de privilegio. La Alameda lleva el nombre de O'Higgins, y a nosotros nos costó mucho tiempo que la Gran Avenida tuviera el de mi trastatarabuelo", completa Reid Undurraga.
Ese relato acerca del héroe es el que hoy un grupo de investigadores e integrantes del conjunto-escuela de cueca tradicional Los Chinganeros está transportando a un registro, a partir de la recopilación de añosas y épicas cuecas cantadas en los albores de la patria, pero también de la composición de nuevas piezas biográficas. La investigación se convertirá en un libro.
"La historia de Carrera sobrevive a través de la tradición oral. Nunca se escribió en libros, sino que se refugió en el pueblo. Nosotros la conocemos y la vamos a contar a través de cuecas", dice Luis Castro González, investigador, cultor y director de este grupo depositario de la tradición más profunda del canto a la rueda, que hoy, dicen, apenas unos cuantos cultores en Valparaíso -Mascareño, Osvaldo Gajardo, Juan Pou, Elías Zamora- y otros en Santiago, como Luis Hernán Araneda y Carlos Navarro, preservan en tiempos donde nacen y mueren día a día todo tipo de cuecas fusionadas.
Memoria chinganera
Castro González carga una carpeta que hoy contiene unas 150 cuecas, aunque estima que superará los 200 títulos. Además, el libro "Vida y obra de don José Miguel Carrera" irá acompañado de un disco con 30 cuecas tradicionales -o "chilenas", como se les conoció desde el siglo XVIII- interpretadas por Los Chinganeros, con arreglos musicales del arpista Manuel Espinoza.
"La chilena se cantaba en las chinganas, espacios sociales de recreación donde comenzó la conspiración patriota, pues fueron cuna de la resistencia, hogar para el guerrillero Manuel Rodríguez y lugar de contacto clandestino de los Carrera con el erróneamente denominado 'bajo pueblo', como se les llamó históricamente a los rotos chilenos y a las mujeres luchadoras", contextualiza la investigadora Litzi Mantero.
"Carrera defendió la chingana, y después O'Higgins no sólo la clausuró, sino que también prohibió las peleas de gallos, las corridas de toros, los carnavales, y hasta la cueca", dice Ana María Reid Undurraga. "Pero las chinganas siguieron funcionando en Santiago y Valparaíso con el nombre de casas de canto, atendidas por familias que mantenían esas tradiciones populares. Había cantores y músicos, no usaban publicidad, y por eso fueron inadvertidas por la prensa. Allí reinaba la cueca tradicional, la chilena", agrega Mantero. "Es el espíritu del Gallo Carrera, como lo llamaron los rotos en el barrio de La Chimba, por su gallardía y empuje. Es lo que Los Chinganeros vamos a rememorar todos los domingos de agosto por la tarde en Los Leños (Av. Portugal 1288)", cierra Castro González.
viernes, septiembre 28, 2012
La Gallera: La promesa de la cueca joven
El Mercurio
Su música nació en la Estación Central, se bautizaron en el Huaso Enrique y hoy están madurando en el Ópera Catedral y en la SCD. Tras ocho años de tradición cuequera, La Gallera terminó de grabar su tercer disco y lo hizo a la vieja usanza: en vivo y sin pistas, como una rueda que pide y pide otro pie de cueca. Ellos serán los encargados de ponerle música a Echinuco.
Jimmy Gavilán
Los cacareos y los graznidos golpean una y otra vez las murallas. Las gallinas, los gallos y los patos están ahí, día y noche. Se escuchan en las pichangas de los amigos, en los asados y en casi todo el Mercado de Abastos -o Los Polleros- de la Estación Central. Forman armonías con los cuchareos en los platos, en las cazuelas y en los caldos de pata y ni siquiera se detienen cuando los más viejos entonan -de pie- sus cuecas bravas.
Si todo el mundo canta, las aves en venta también lo hacen, porque mediante las voces de los cuequeros se desliza el roto chileno. De ello habla La Gallera, el destacado grupo de cueca que pondrá la música central en la Feria Echinuco, y que, con dos discos y un tercero en espera, se ha hecho un espacio en el folclore nacional. En sus ocho años de trayectoria, hay algo de Osvaldo Cerda, del "Nano" Nuñez o del "Picho", todos señores de la historia cuequera de Chile, todos amigos e inspiradores.
-Más que recuperar una tradición, tuvimos la suerte de entrar y ser parte de un grupo de amigos y de conversar con los viejos de la cueca. En un lugar vivo, donde no era ir a ver a los abuelitos al hogar. La tradición no es algo que se rescata, se vive en ella, con mi manera de cantar, de comer o con mis amigos-, señala Fernando Barrios, uno de los fundadores del grupo.
Junto a él, en escena, están Cristián Mancilla (voz y piano), Juan Pablo Villanueva (voz y guitarra), Horacio Hernández (voz y guitarra) y Giancarlo Valdebenito (voz y contrabajo). La Gallera -dice Barrios- es un grupo de cueca que hace bailar a la gente y que tiene inquietud artística, pero no va por fusionar estilos, porque su cueca es bien apegada a la tradición.
Frente a la pregunta por el estilo, la Gallera se define desde esa tradición, como cuequeros jóvenes que tocan en el hoy, en el 2012. En su primer disco incluyeron un bolero de autoría propia que refleja algo sobre ellos mismos. Quizás algo de cuando comenzaron a principios del 2004 o, tal vez, cuando conocieron a Los Trukeros. Quizás un poco de las tocatas de los jueves en el Huaso Enrique o los lunes de la Posada del Corregidor.
Carmen Gloria Araya, administradora del restaurante Huaso Enrique, recuerda que desde el principio les fue bien: "Es que ellos son, por naturaleza, vivaces para cantar. Sus voces son muy distintas, poco comunes y se acercan mucho a los cantores de La Vega. La gente los quiere mucho", dice mientras recuerda que su hermano Aldo les abrió las puertas del restaurante a varios cuequeros: "No tenían mucho donde ir".
El Ópera Catedral, La Chimenea, el Club Matadero, el Huaso Enrique y la sala SCD. Todos escenarios visitados, donde han compartido con otros músicos, entre ellos Daniel Muñoz. "Conservan el espíritu al mejor nivel, son de todo mi gusto. Absolutamente continuadores de la tradición de la cueca chilena", comenta quien los considera como uno de los mejores grupos jóvenes de cueca chilenera.
Tras "Invernal", su segundo disco, ya terminaron el tercero. Los tres son en vivo, para no perder la característica de rueda. El desafío que tienen por delante es seguir profesionalizándose tanto en la música como en las letras: "Queremos una poesía que pida cosas, no una barata o banal. Sin facilismos. Buscar esa palabra y darle el contenido apropiado. Queremos sacar la cueca desde el nicho pequeño del folclor dieciochero, de discos mal grabados y con carátulas rápidas, con respeto al esfuerzo que han hecho los otros grupos. Llevarla a la gran música, que esté en las radios, y para ello necesitas que suene bien", enfatiza Barrios.
La Gallera quiere hacer transitar su trabajo, llevarlo hacia otros escenarios. Hacer una cueca brava y urbana al mismo tiempo.
En noviembre de este año, en el Teatro Huemul, lanzarán su disco, en el mismo barrio donde ensayan hace tres años. Entonces, los paisajes del barrio Franklin pasarán por algunas de las letras de sus 18 nuevas canciones, junto a la bravura del gallo y en medio de las peleas. Cantando con los agallaos.
Su música nació en la Estación Central, se bautizaron en el Huaso Enrique y hoy están madurando en el Ópera Catedral y en la SCD. Tras ocho años de tradición cuequera, La Gallera terminó de grabar su tercer disco y lo hizo a la vieja usanza: en vivo y sin pistas, como una rueda que pide y pide otro pie de cueca. Ellos serán los encargados de ponerle música a Echinuco.
Jimmy Gavilán
Los cacareos y los graznidos golpean una y otra vez las murallas. Las gallinas, los gallos y los patos están ahí, día y noche. Se escuchan en las pichangas de los amigos, en los asados y en casi todo el Mercado de Abastos -o Los Polleros- de la Estación Central. Forman armonías con los cuchareos en los platos, en las cazuelas y en los caldos de pata y ni siquiera se detienen cuando los más viejos entonan -de pie- sus cuecas bravas.
Si todo el mundo canta, las aves en venta también lo hacen, porque mediante las voces de los cuequeros se desliza el roto chileno. De ello habla La Gallera, el destacado grupo de cueca que pondrá la música central en la Feria Echinuco, y que, con dos discos y un tercero en espera, se ha hecho un espacio en el folclore nacional. En sus ocho años de trayectoria, hay algo de Osvaldo Cerda, del "Nano" Nuñez o del "Picho", todos señores de la historia cuequera de Chile, todos amigos e inspiradores.
-Más que recuperar una tradición, tuvimos la suerte de entrar y ser parte de un grupo de amigos y de conversar con los viejos de la cueca. En un lugar vivo, donde no era ir a ver a los abuelitos al hogar. La tradición no es algo que se rescata, se vive en ella, con mi manera de cantar, de comer o con mis amigos-, señala Fernando Barrios, uno de los fundadores del grupo.
Junto a él, en escena, están Cristián Mancilla (voz y piano), Juan Pablo Villanueva (voz y guitarra), Horacio Hernández (voz y guitarra) y Giancarlo Valdebenito (voz y contrabajo). La Gallera -dice Barrios- es un grupo de cueca que hace bailar a la gente y que tiene inquietud artística, pero no va por fusionar estilos, porque su cueca es bien apegada a la tradición.
Frente a la pregunta por el estilo, la Gallera se define desde esa tradición, como cuequeros jóvenes que tocan en el hoy, en el 2012. En su primer disco incluyeron un bolero de autoría propia que refleja algo sobre ellos mismos. Quizás algo de cuando comenzaron a principios del 2004 o, tal vez, cuando conocieron a Los Trukeros. Quizás un poco de las tocatas de los jueves en el Huaso Enrique o los lunes de la Posada del Corregidor.
Carmen Gloria Araya, administradora del restaurante Huaso Enrique, recuerda que desde el principio les fue bien: "Es que ellos son, por naturaleza, vivaces para cantar. Sus voces son muy distintas, poco comunes y se acercan mucho a los cantores de La Vega. La gente los quiere mucho", dice mientras recuerda que su hermano Aldo les abrió las puertas del restaurante a varios cuequeros: "No tenían mucho donde ir".
El Ópera Catedral, La Chimenea, el Club Matadero, el Huaso Enrique y la sala SCD. Todos escenarios visitados, donde han compartido con otros músicos, entre ellos Daniel Muñoz. "Conservan el espíritu al mejor nivel, son de todo mi gusto. Absolutamente continuadores de la tradición de la cueca chilena", comenta quien los considera como uno de los mejores grupos jóvenes de cueca chilenera.
Tras "Invernal", su segundo disco, ya terminaron el tercero. Los tres son en vivo, para no perder la característica de rueda. El desafío que tienen por delante es seguir profesionalizándose tanto en la música como en las letras: "Queremos una poesía que pida cosas, no una barata o banal. Sin facilismos. Buscar esa palabra y darle el contenido apropiado. Queremos sacar la cueca desde el nicho pequeño del folclor dieciochero, de discos mal grabados y con carátulas rápidas, con respeto al esfuerzo que han hecho los otros grupos. Llevarla a la gran música, que esté en las radios, y para ello necesitas que suene bien", enfatiza Barrios.
La Gallera quiere hacer transitar su trabajo, llevarlo hacia otros escenarios. Hacer una cueca brava y urbana al mismo tiempo.
En noviembre de este año, en el Teatro Huemul, lanzarán su disco, en el mismo barrio donde ensayan hace tres años. Entonces, los paisajes del barrio Franklin pasarán por algunas de las letras de sus 18 nuevas canciones, junto a la bravura del gallo y en medio de las peleas. Cantando con los agallaos.
miércoles, septiembre 19, 2012
Nuevas y viejas cuecas la banda sonora de un largo Dieciocho
El Mercurio
"Las gallinas llegaban solas cuando se escuchaba cueca", contaba Luis Hernán Araneda, El Baucha, octogenario cantor que acudió a la última reunión musical en la casa de Constitución 211. Los eruditos apuntan a que la cueca no es sólo la canción y el baile, sino la dimensión completa del rito de la camaradería. Para estos cinco días de celebraciones, aquí proponemos nuevas audiciones.
IÑIGO DÍAZ
Adiós a la casa de canto
"Así fueron las cuecas"
Varios cantores
Ocho horas de canto y baile, y cien cuecas se tocaron un sábado en la casa de Constitución 211. Allí, el fotógrafo Francisco Bermejo instaló su taller, que se convirtió pronto en un espacio de reunión en torno a la cueca. Todo ese material quedó resumido en las 24 piezas de este disco, un registro de despedida del lugar. Desfilan desde históricos cantores como el Baucha Araneda, Pepe Fuentes y María Esther Zamora, hasta cultores más jóvenes como Rodrigo Miranda (de Los Trukeros), Horacio Hernández (de La Gallera), Andrea Céspedes (de Las Niñas) y el pianista ciego Aladín Reyes.
Todo se derrumbó
"Cuecas del fin del mundo"
Porfiados de la Cueca
Exponentes de una peculiar cueca rockera, en su tercer disco el sexteto presenta un repertorio de cuecas conceptuales, irónicas y de crítica social acerca del supuesto y difundido fin de la especie humana, programado para el 21 de diciembre de 2012, según el calendario maya. Los Porfiados de la Cueca proponen maneras para eludir ese final e iniciar una nueva sociedad. Sus cuecas llevan títulos como "Esperando el fin", "Tonada de la advertencia", "Los cuatro jinetes", "Si supiera que se acaba" y "Vivamos el nuevo mundo", entre otras.
Entre marchas y tomas
"Cuecas por la educación"
Varios conjuntos
Un destacamento de conjuntos de la llamada "cuarta generación" de cultores urbanos aparece en este compilatorio de cuecas contingentes, nacidas durante tomas de liceos y universidades, y en multitudinarias marchas estudiantiles de 2011 y 2012. Es la otra banda sonora del movimiento joven, con cuecas de protesta como "Hasta cuándo y hasta cuándo" (Los Terroristas de la Chingana), "El que no llora no mama" (Voy y Vuelvo), "La marcha de los paraguas" (La Patota), "La capucha" (El Parcito) y "Fíjese profe" (Las Indignadas), entre otras. Descarga Aquí
La influencia femenina
"Cantora"
Las Primas
Dos integrantes del grupo Las Peñascazo -la pianista Cecilia Canto y la cantora Leslie Becerra- continuaron con sus investigaciones de la cueca al formar en 2009 otro elenco femenino. Las Primas recupera el repertorio tradicional de las cantoras en ferias, ramadas, rodeos y trillas en el campo, pero también de las voces femeninas que se escuchaban en las chinganas y casas de canto en la ciudad. "Antiguamente las urbes aún tenían muchas áreas rurales aledañas. Había una mezcla fuerte", dice Becerra. Su repertorio tiene cuecas anónimas y también de Las Caracolito o Las Hermanas Orellana.
Entrevista con la historia
"Puras cuecas"
Isabel Parra
Cuecas campesinas cantadas por dúos femeninos -como Hilda y Violeta Parra, o Violeta e Isabel Parra-, cuecas choras de Roberto Parra, cuecas en tonos mayores y menores, cuecas arregladas en el exilio por Tita Parra, cuecas con guitarra traspuesta, acordeón y charango, cuecas largas, cuecas conversadas con acompañamiento del banjo de Payo Grondona, cuecas con instrumentación de jazz, y mucho más se puede encontrar en este recuento de grabaciones realizadas entre las décadas de 1950 y 1980, en Santiago, París, Berlín y Buenos Aires.
Matemática perfecta
"Collereándole a la brava chilena"
3x7 Veintiuna
Por primera vez sin el actor y cantor Daniel Muñoz, el cuarteto del acordeonista Félix Llancafil se mantiene firme -como una operación matemática- en su ritmo de publicaciones. Éste es su sexto disco en siete años, donde se pueden apreciar puntos altos como la cueca "Al cuñaíto Lucho", que tiene la participación del homenajeado, Luis Cubillos, conocido personaje de los bajos fondos, además de "A Los Prisioneros", una cueca tributo que incluye al mismísimo Miguel Tapia en la batería.
En el punto de encuentro
"...Y de feria las cuecas"
De Chilena
Todos los caminos conducen a la feria del domingo. Allí, campesinos, vecinos de barrio y variados ejemplares del chileno común se mezclan en el ritual de elección de la fruta y la verdura. Hace dos años que el quinteto temuquense De Chilena recorre ferias de Cunco, Paillaco, Coipolafquén y otras localidades de La Araucanía. Allí recopilan historias y aprenden la cueca sureña, "que se toca siempre con acordes mayores. Es muy alegre. Nacimos tocando en la Feria Pinto de Temuco y mantenemos las tradiciones de aquí: la afinación típica por tercera alta y la guitarra traspuesta", dice Héctor Tito López.
Una nueva generación
"Los Príncipes"
Los Príncipes
Cuequeros universitarios, con estudios de música, sonido y musicología, integran este frente de nuevos intérpretes y compositores de una cueca menos doxa que la que describe el actual movimiento de cultores. "Sin proponérnoslo hemos ido haciendo cuecas más acústicas, menos bravas y con un fuerte componente amoroso que se acerca a veces a la balada y el compromiso político", señala el guitarrista Christian Spencer, quien además realizó un doctorado de etnomusicología acerca de la cueca, en universidades de Madrid y Lisboa.
Sáquela a bailar
"La consentida"
Amaya Forch
Después de sus discos de boleros y villancicos, la actriz y cantante completó su trilogía temática con este registro de tonadas y cuecas del recuerdo. "Eran las canciones que escuchábamos (en el exilio) en Alemania Oriental, donde hacíamos nuestras propias fondas para el Dieciocho", contaba la hija del escritor Juan Forch. Incluye repertorio típico, comenzando por el nombre del disco, extraído de la famosa cueca de Jaime Atria, y luego con una andanada de clásicos: "Los lagos de Chile" (Petronila Orellana), "Tonadas de Manuel Rodríguez" (Pablo Neruda y Vicente Bianchi) y "Mata de arrayán florido" (Clara Solovera), que Amaya Forch cantó en 1997 en el Festival del Huaso de Olmué.
Lecciones de Margot Loyola
"Legado"
Andrea Andreu
Hoy es el cumpleaños 94 de la folclorista Margot Loyola. Se festejará con un espectáculo en el Cine Normandie que incluye a Andrea Andreu, una de sus últimas discípulas. Ella presentará su disco "Legado", cuyo repertorio considera tres cuecas "para el oído". "No se bailan, sino que se escuchan en distintos contextos. Margot Loyola y Patricia Chavarría las llamaban 'cuecas de sobremesa'. Tengo cuecas punteadas, donde el acompañamiento de guitarra hace otra melodía que la de la voz", dice Andreu. Se llaman "Hasta cuándo vida mía" (recopilada en Matilla), "No quiero querer a nadie (en Pomaire) y "Papelito artificioso" (en Rosal de Pinto).
"Las gallinas llegaban solas cuando se escuchaba cueca", contaba Luis Hernán Araneda, El Baucha, octogenario cantor que acudió a la última reunión musical en la casa de Constitución 211. Los eruditos apuntan a que la cueca no es sólo la canción y el baile, sino la dimensión completa del rito de la camaradería. Para estos cinco días de celebraciones, aquí proponemos nuevas audiciones.
IÑIGO DÍAZ
Adiós a la casa de canto
"Así fueron las cuecas"
Varios cantores
Ocho horas de canto y baile, y cien cuecas se tocaron un sábado en la casa de Constitución 211. Allí, el fotógrafo Francisco Bermejo instaló su taller, que se convirtió pronto en un espacio de reunión en torno a la cueca. Todo ese material quedó resumido en las 24 piezas de este disco, un registro de despedida del lugar. Desfilan desde históricos cantores como el Baucha Araneda, Pepe Fuentes y María Esther Zamora, hasta cultores más jóvenes como Rodrigo Miranda (de Los Trukeros), Horacio Hernández (de La Gallera), Andrea Céspedes (de Las Niñas) y el pianista ciego Aladín Reyes.
Todo se derrumbó
"Cuecas del fin del mundo"
Porfiados de la Cueca
Exponentes de una peculiar cueca rockera, en su tercer disco el sexteto presenta un repertorio de cuecas conceptuales, irónicas y de crítica social acerca del supuesto y difundido fin de la especie humana, programado para el 21 de diciembre de 2012, según el calendario maya. Los Porfiados de la Cueca proponen maneras para eludir ese final e iniciar una nueva sociedad. Sus cuecas llevan títulos como "Esperando el fin", "Tonada de la advertencia", "Los cuatro jinetes", "Si supiera que se acaba" y "Vivamos el nuevo mundo", entre otras.
Entre marchas y tomas
"Cuecas por la educación"
Varios conjuntos
Un destacamento de conjuntos de la llamada "cuarta generación" de cultores urbanos aparece en este compilatorio de cuecas contingentes, nacidas durante tomas de liceos y universidades, y en multitudinarias marchas estudiantiles de 2011 y 2012. Es la otra banda sonora del movimiento joven, con cuecas de protesta como "Hasta cuándo y hasta cuándo" (Los Terroristas de la Chingana), "El que no llora no mama" (Voy y Vuelvo), "La marcha de los paraguas" (La Patota), "La capucha" (El Parcito) y "Fíjese profe" (Las Indignadas), entre otras. Descarga Aquí
La influencia femenina
"Cantora"
Las Primas
Dos integrantes del grupo Las Peñascazo -la pianista Cecilia Canto y la cantora Leslie Becerra- continuaron con sus investigaciones de la cueca al formar en 2009 otro elenco femenino. Las Primas recupera el repertorio tradicional de las cantoras en ferias, ramadas, rodeos y trillas en el campo, pero también de las voces femeninas que se escuchaban en las chinganas y casas de canto en la ciudad. "Antiguamente las urbes aún tenían muchas áreas rurales aledañas. Había una mezcla fuerte", dice Becerra. Su repertorio tiene cuecas anónimas y también de Las Caracolito o Las Hermanas Orellana.
Entrevista con la historia
"Puras cuecas"
Isabel Parra
Cuecas campesinas cantadas por dúos femeninos -como Hilda y Violeta Parra, o Violeta e Isabel Parra-, cuecas choras de Roberto Parra, cuecas en tonos mayores y menores, cuecas arregladas en el exilio por Tita Parra, cuecas con guitarra traspuesta, acordeón y charango, cuecas largas, cuecas conversadas con acompañamiento del banjo de Payo Grondona, cuecas con instrumentación de jazz, y mucho más se puede encontrar en este recuento de grabaciones realizadas entre las décadas de 1950 y 1980, en Santiago, París, Berlín y Buenos Aires.
Matemática perfecta
"Collereándole a la brava chilena"
3x7 Veintiuna
Por primera vez sin el actor y cantor Daniel Muñoz, el cuarteto del acordeonista Félix Llancafil se mantiene firme -como una operación matemática- en su ritmo de publicaciones. Éste es su sexto disco en siete años, donde se pueden apreciar puntos altos como la cueca "Al cuñaíto Lucho", que tiene la participación del homenajeado, Luis Cubillos, conocido personaje de los bajos fondos, además de "A Los Prisioneros", una cueca tributo que incluye al mismísimo Miguel Tapia en la batería.
En el punto de encuentro
"...Y de feria las cuecas"
De Chilena
Todos los caminos conducen a la feria del domingo. Allí, campesinos, vecinos de barrio y variados ejemplares del chileno común se mezclan en el ritual de elección de la fruta y la verdura. Hace dos años que el quinteto temuquense De Chilena recorre ferias de Cunco, Paillaco, Coipolafquén y otras localidades de La Araucanía. Allí recopilan historias y aprenden la cueca sureña, "que se toca siempre con acordes mayores. Es muy alegre. Nacimos tocando en la Feria Pinto de Temuco y mantenemos las tradiciones de aquí: la afinación típica por tercera alta y la guitarra traspuesta", dice Héctor Tito López.
Una nueva generación
"Los Príncipes"
Los Príncipes
Cuequeros universitarios, con estudios de música, sonido y musicología, integran este frente de nuevos intérpretes y compositores de una cueca menos doxa que la que describe el actual movimiento de cultores. "Sin proponérnoslo hemos ido haciendo cuecas más acústicas, menos bravas y con un fuerte componente amoroso que se acerca a veces a la balada y el compromiso político", señala el guitarrista Christian Spencer, quien además realizó un doctorado de etnomusicología acerca de la cueca, en universidades de Madrid y Lisboa.
Sáquela a bailar
"La consentida"
Amaya Forch
Después de sus discos de boleros y villancicos, la actriz y cantante completó su trilogía temática con este registro de tonadas y cuecas del recuerdo. "Eran las canciones que escuchábamos (en el exilio) en Alemania Oriental, donde hacíamos nuestras propias fondas para el Dieciocho", contaba la hija del escritor Juan Forch. Incluye repertorio típico, comenzando por el nombre del disco, extraído de la famosa cueca de Jaime Atria, y luego con una andanada de clásicos: "Los lagos de Chile" (Petronila Orellana), "Tonadas de Manuel Rodríguez" (Pablo Neruda y Vicente Bianchi) y "Mata de arrayán florido" (Clara Solovera), que Amaya Forch cantó en 1997 en el Festival del Huaso de Olmué.
Lecciones de Margot Loyola
"Legado"
Andrea Andreu
Hoy es el cumpleaños 94 de la folclorista Margot Loyola. Se festejará con un espectáculo en el Cine Normandie que incluye a Andrea Andreu, una de sus últimas discípulas. Ella presentará su disco "Legado", cuyo repertorio considera tres cuecas "para el oído". "No se bailan, sino que se escuchan en distintos contextos. Margot Loyola y Patricia Chavarría las llamaban 'cuecas de sobremesa'. Tengo cuecas punteadas, donde el acompañamiento de guitarra hace otra melodía que la de la voz", dice Andreu. Se llaman "Hasta cuándo vida mía" (recopilada en Matilla), "No quiero querer a nadie (en Pomaire) y "Papelito artificioso" (en Rosal de Pinto).
miércoles, septiembre 12, 2012
El disco que reúne a (casi) todos los cuequeros urbanos
El Mercurio
Hoy se lanza "Así fueron las cuecas", un hito para el folclore local: 24 cuecas grabadas en vivo por 33 músicos en una casa de Bellavista.
Diego Rammsy
En 2004, el fotógrafo Francisco Bermejo (39) encontró una añosa casa para arrendar ubicada en el número 211 de la calle Constitución, en pleno barrio Bellavista o, como se llamó antaño a todo el sector ubicado al norte del río Mapocho, La Chimba.
"Empecé a meterme en el mundo de la cueca gracias a la fotografía y así comencé a forjar una amistad con los músicos", explica el fotógrafo, que terminó convirtiendo la vivienda de dos pisos, que data de la década del 30, en un fiel refugio para la cueca.
Al tiempo, en 2007, Francisco Bermejo decide hacer una inversión. "En la cueca, la gente se reúne en torno al piano, así que busqué uno más o menos barato, lo arreglé, afiné y lo traje a la casa", cuenta. Así, entre largas jornadas de juerga y trasnoche, la cueca se consagró como la reina y señora de la casa de Constitución albergando a muchos de los músicos locales que cultivan folclore. Pero este año el aviso de que debía abandonar el inmueble en septiembre le provocó a Bermejo idear una suerte de despedida de aquel lugar que tantas veces recibió a sus invitados, siempre tocando, cantando, comiendo y tomando.
"En homenaje y en honor a la casa y a la amistad, haremos un disco", pensó Bermejo entonces. Así nació la idea de reunir a varios de los músicos que habían compartido en la vivienda para grabar un disco en vivo en el mismo salón que tantas veces los amparó. "La idea es dejar en la historia de la cueca un hito, un lugar, capturar esa energía que se producía en esa casa", explica Bermejo. Así como en 1970 el sello RCA sacó al mercado el disco "Cuecas con escándalo", un hito que reunió a célebres figuras de aquellos tiempos, como Mario Catalán, Alberto Rey, Raúl 'Perico' Lizama, Humberto Campos y Benedicto 'Piojo' Salinas, con la intención de capturar la esencia de la fiesta chilena, Bermejo hizo lo propio.
Treinta y tres cuequeros provenientes de diversos conjuntos, como La Gallera, La Isla de la Fantasía (Valparaíso), Las Niñas, Las Primas y Los Trukeros, logró reunir el fotógrafo. El payador Manuel Sánchez, el guitarrista Pepe Fuentes y su señora María Esther Zamora y el legendario Luis 'Baucha' Araneda también fueron convocados a la sesión del pasado sábado 4 de agosto.
Cerca de ocho horas de grabación se efectuaron ese día, lo que se tradujo en un centenar de cuecas, que finalmente decantaron en 24 canciones.
El disco "Así fueron las cuecas" se lanza hoy en Bar The Clinic a las 21:00 horas. La intención de Bermejo a futuro es sacar un libro fotográfico de la cueca, ya que ha registrado innumerables escenas en boliches, fiestas y picadas.
Hoy se lanza "Así fueron las cuecas", un hito para el folclore local: 24 cuecas grabadas en vivo por 33 músicos en una casa de Bellavista.
Diego Rammsy
En 2004, el fotógrafo Francisco Bermejo (39) encontró una añosa casa para arrendar ubicada en el número 211 de la calle Constitución, en pleno barrio Bellavista o, como se llamó antaño a todo el sector ubicado al norte del río Mapocho, La Chimba.
"Empecé a meterme en el mundo de la cueca gracias a la fotografía y así comencé a forjar una amistad con los músicos", explica el fotógrafo, que terminó convirtiendo la vivienda de dos pisos, que data de la década del 30, en un fiel refugio para la cueca.
Al tiempo, en 2007, Francisco Bermejo decide hacer una inversión. "En la cueca, la gente se reúne en torno al piano, así que busqué uno más o menos barato, lo arreglé, afiné y lo traje a la casa", cuenta. Así, entre largas jornadas de juerga y trasnoche, la cueca se consagró como la reina y señora de la casa de Constitución albergando a muchos de los músicos locales que cultivan folclore. Pero este año el aviso de que debía abandonar el inmueble en septiembre le provocó a Bermejo idear una suerte de despedida de aquel lugar que tantas veces recibió a sus invitados, siempre tocando, cantando, comiendo y tomando.
"En homenaje y en honor a la casa y a la amistad, haremos un disco", pensó Bermejo entonces. Así nació la idea de reunir a varios de los músicos que habían compartido en la vivienda para grabar un disco en vivo en el mismo salón que tantas veces los amparó. "La idea es dejar en la historia de la cueca un hito, un lugar, capturar esa energía que se producía en esa casa", explica Bermejo. Así como en 1970 el sello RCA sacó al mercado el disco "Cuecas con escándalo", un hito que reunió a célebres figuras de aquellos tiempos, como Mario Catalán, Alberto Rey, Raúl 'Perico' Lizama, Humberto Campos y Benedicto 'Piojo' Salinas, con la intención de capturar la esencia de la fiesta chilena, Bermejo hizo lo propio.
Treinta y tres cuequeros provenientes de diversos conjuntos, como La Gallera, La Isla de la Fantasía (Valparaíso), Las Niñas, Las Primas y Los Trukeros, logró reunir el fotógrafo. El payador Manuel Sánchez, el guitarrista Pepe Fuentes y su señora María Esther Zamora y el legendario Luis 'Baucha' Araneda también fueron convocados a la sesión del pasado sábado 4 de agosto.
Cerca de ocho horas de grabación se efectuaron ese día, lo que se tradujo en un centenar de cuecas, que finalmente decantaron en 24 canciones.
El disco "Así fueron las cuecas" se lanza hoy en Bar The Clinic a las 21:00 horas. La intención de Bermejo a futuro es sacar un libro fotográfico de la cueca, ya que ha registrado innumerables escenas en boliches, fiestas y picadas.
sábado, septiembre 01, 2012
Aquí se vive el folclor todo el año
El Mercurio
Llega septiembre y la identidad patria asoma en cada uno de los chilenos. Recorrimos los lugares donde las tradiciones musicales se palpan durante los doce meses y descubrimos que, cada vez más, jóvenes, viejos y matrimonios se identifican con un estilo que, al parecer, no sólo está relacionado con los festejos dieciocheros.
Felipe Rodríguez
Bar Victoria:
El lugar de la cueca popular
Ana Luz Contreras fue un caso atípico. Trabajó en Lo Valledor junto a su familia, pero fue la única que siempre tuvo fanatismo por la cueca. Cuando abrió su restaurante, su idea fue involucrar al folclor. Llamó a un par de cuequeros para que fueran a cantar algunas noches y, en corto tiempo, el público respondió. "Llegaban veinte personas y después se prendió rápido. Mi hijo mayor, que es fanático de la cueca, consiguió músicos y ahora estamos a full toda las semanas", indica.
Desde hace tres años que se presentan grupos en vivo y permanentemente reciben propuestas de nuevas bandas que buscan salir del anonimato. "Acá respetamos el folclor campesino, pero nos inclinamos más por la cueca guachaca, que retrata la vida popular. Hacemos clases de cueca de jueves a sábado por mil pesos y nos entrevistaron de una revista de una línea aérea y se nos llena de turistas extranjeros. Aquí se vive la cueca", finaliza.
Av. Carlos Valdovinos 1951, Pedro Aguirre Cerda.
www.barvictoria.cl
Club Matadero:
El barrio en que nació la cueca urbana capitalina
Hasta hace cuatro años, el Club Matadero era sólo unas bodegas desocupadas de una fábrica textil. Todo cambió cuando los dueños de la empresa decidieron darle una vida cultural a la casona. Ahí entró en escena Ricardo Silva, el hombre que transformó este lugar en uno de los más concurridos por los amantes de la cueca, en el barrio que, para la mayoría, es la Meca de los sonidos tradicionales urbanos. "El barrio Matadero tiene una carga cuequera muy antigua. Es el lugar donde se reunían matarifes, en que estaban los bares y también las casas de niñas. Un germen ideal para que nacieran cuecas populares", cuenta Silva.
Aunque en un comienzo los shows se dividían entre la cumbia y la cueca -Chico Trujillo fue uno de los números principales de sus inicios-, el sitio apostó totalmente por los ritmos locales. "El público de cumbias es muy desordenado y, a veces, habían peleas. Ahora, los fines de semana son pura fiesta", cuenta y agrega que se hacen talleres de canto de cueca y encuentro de payadores. "Traemos a los de Pirque, lejos los mejores payadores de Chile".
Avda. Santa Rosa 2260
www.clubmatadero.cl
Huaso Enrique:
Los amigos de Harvard
Enrique Araya fue un trabajador que hace 60 años se vino a Santiago desde su natal Pichidegua para desempeñarse en el matadero. Al tiempo, se retiró y creó su propia pyme: el restaurante El Huaso Enrique . El lugar fue referencia nocturna de periodistas, actores y gente de radio en pleno barrio Yungay y se hizo famoso por su chilenidad.
Los años, sin embargo, fueron menguando su popularidad hasta que, a comienzos de la década pasada, Aldo Araya avizoró el negocio: le dio espacio permanente a Los Porfiados de la Cueca. "Diría que hace seis años que comenzó la explosión del lugar y, con el tiempo, nos hemos ganado un espacio. El New York Times nos citó en un artículo como recorrido obligatorio e hicimos un convenio con muchachos que vienen de Harvard a hacer pasantías a Chile. Es muy divertido verlos bailar", reconoce Marcela Sandoval, relacionadora pública del lugar.
De martes a sábado se realizan clases de cueca y, según cuenta, este mes se repleta de personas que quieren aprender a bailar. "Aumentan los alumnos en un doscientos por ciento. Es impresionante como aumenta el instinto patriótico".
Maipú 462.
www.elhuasoenrique.cl
Pub La Máquina:
Baile típico en pleno Providencia
Alex Lister, el capo del pub La Máquina , cree que la razón más importante porque las personas aman la cueca es por su facilidad para formar parejas. "Debe ser de los pocos bailes en que la timidez se rompe de inmediato. Tú tienes que acercarte a la niña y seducirla sí o sí. Es un baile que fomenta mucho el coqueteo", justifica.
Reconocido como un sitio de música latinoamericana, su menú musical cambió hace veinte meses. Lister, quien venía de Valparaíso, sintió que en Providencia faltaba cueca. Y el negocio fue un éxito. Durante este mes, además, se realizan clases de este baile -además de shows en vivo los miércoles y viernes- y el público se triplica por sobre otras temporadas. "Lo que más nos impresiona es que la juventud está súper prendida con la cueca", dice y agrega que cuentan con la agenda copada de bandas hasta noviembre. "Nos llegan demos todas las semanas", cierra.
Seminario 65.
www.publamaquina.cl
Restaurante Catedral:
La cueca ABC1
Para Jean Pierre Rengifo, uno de los administradores del restaurante Catedral , el alza de la cueca en Chile se debe a los movimientos sociales de los últimos años. "La idea de imponer sus derechos, la adhesión al patriotismo y las marchas han desembocado en que el chileno joven sienta la música original del país como propia. Y eso ha desarrollado mucho la cueca", señala. En su bar, todos los martes en la noche tocan bandas del estilo y en el escenario se mezclan bandas emergentes con consagrados como Pepe Fuentes, María Esther Zamora o "El Baucha". "Es una auténtica fiesta popular", añade.
José Miguel de la Barra esquina Merced.
www.operacatedral.cl
Costa Azul:
El referente de Quilicura
Se abrió en 1936 y nunca más cerró. "Esos eran otros tiempos en Quilicura. Una época en que todo era realmente campestre", afirma Fernando Larenas, dueño de Costa Azul . El negocio familiar pasó por varias etapas hasta que hace cuatro años decidieron darle un aire de chilenidad. "Nos dimos cuenta de que las nuevas generaciones se están reencantando con la patria, con lo que significa ser chilenos y nos jugamos por la cueca", sostiene. El giro fue redondo. Si antes el local se llenaba de viejos que se tomaban su caña de vino, ahora el público es transversal. Los fines de semana, cuando actúan bandas, se repleta de familias con hijos y abuelos, además de universitarios. "Es como estar en un septiembre eterno. Además, yo hago arrollados y prietas, y viernes y sábados son una fiesta. La gente baila y se ríe. Fue un acierto", concluye Larenas.
José Francisco Vergara 243, Quilicura.
www.restaurantcostaazul.cl
La Casa de la Cueca:
Los fans de Álvaro Henríquez
María Esther Zamora lo cuenta con orgullo. "En mi casa se vive un 18 eterno". Hija y esposa de cuequero, la mujer de 65 años encarna la popularidad de la cueca en una sola persona: el líder de Los Tres, Álvaro Henríquez. "Sé que ahora se llenan los lugares donde toca Daniel Muñoz y aunque lo quiero harto, él recién participó en los últimos cinco años en la cueca. En cambio, el Alvarito lo hizo a mediados de los noventa. En esos años a nadie le interesaba", indica.
Para Zamora, la cueca representa las tradiciones más antiguas del ser nacional: tomarse una caña de vino, ir trajeado a una fiesta y, fundamentalmente, conservar valores familiares. "La cueca se asocia a la gente que da las gracias, que te dice buen provecho. Eso es la chilenidad: respetar los valores familiares. No me gusta la gente que dice garabatos o insulta", reclama.
Como cuequera que grabó su primer disco a los 13 años, la mujer asegura estar dichosa con el presente del estilo. "Hay 350 bandas de este estilo de jóvenes en Chile. Me enorgullece porque he tenido a varios y les doy consejos. Durante la dictadura, los cuequeros se murieron y yo tuve que ganarme la vida desgranando porotos en La Vega, pero ahora el movimiento reapareció y estoy feliz. Una vez vino Pina Bausch y lloró de emoción al entender la cueca", dice. Desde miércoles a sábado a las 20:00 horas se hacen clases de cueca. "La vida tiene que ser una fiesta", finaliza.
Av. Matta 483.
Llega septiembre y la identidad patria asoma en cada uno de los chilenos. Recorrimos los lugares donde las tradiciones musicales se palpan durante los doce meses y descubrimos que, cada vez más, jóvenes, viejos y matrimonios se identifican con un estilo que, al parecer, no sólo está relacionado con los festejos dieciocheros.
Felipe Rodríguez
Bar Victoria:
El lugar de la cueca popular
Ana Luz Contreras fue un caso atípico. Trabajó en Lo Valledor junto a su familia, pero fue la única que siempre tuvo fanatismo por la cueca. Cuando abrió su restaurante, su idea fue involucrar al folclor. Llamó a un par de cuequeros para que fueran a cantar algunas noches y, en corto tiempo, el público respondió. "Llegaban veinte personas y después se prendió rápido. Mi hijo mayor, que es fanático de la cueca, consiguió músicos y ahora estamos a full toda las semanas", indica.
Desde hace tres años que se presentan grupos en vivo y permanentemente reciben propuestas de nuevas bandas que buscan salir del anonimato. "Acá respetamos el folclor campesino, pero nos inclinamos más por la cueca guachaca, que retrata la vida popular. Hacemos clases de cueca de jueves a sábado por mil pesos y nos entrevistaron de una revista de una línea aérea y se nos llena de turistas extranjeros. Aquí se vive la cueca", finaliza.
Av. Carlos Valdovinos 1951, Pedro Aguirre Cerda.
www.barvictoria.cl
Club Matadero:
El barrio en que nació la cueca urbana capitalina
Hasta hace cuatro años, el Club Matadero era sólo unas bodegas desocupadas de una fábrica textil. Todo cambió cuando los dueños de la empresa decidieron darle una vida cultural a la casona. Ahí entró en escena Ricardo Silva, el hombre que transformó este lugar en uno de los más concurridos por los amantes de la cueca, en el barrio que, para la mayoría, es la Meca de los sonidos tradicionales urbanos. "El barrio Matadero tiene una carga cuequera muy antigua. Es el lugar donde se reunían matarifes, en que estaban los bares y también las casas de niñas. Un germen ideal para que nacieran cuecas populares", cuenta Silva.
Aunque en un comienzo los shows se dividían entre la cumbia y la cueca -Chico Trujillo fue uno de los números principales de sus inicios-, el sitio apostó totalmente por los ritmos locales. "El público de cumbias es muy desordenado y, a veces, habían peleas. Ahora, los fines de semana son pura fiesta", cuenta y agrega que se hacen talleres de canto de cueca y encuentro de payadores. "Traemos a los de Pirque, lejos los mejores payadores de Chile".
Avda. Santa Rosa 2260
www.clubmatadero.cl
Huaso Enrique:
Los amigos de Harvard
Enrique Araya fue un trabajador que hace 60 años se vino a Santiago desde su natal Pichidegua para desempeñarse en el matadero. Al tiempo, se retiró y creó su propia pyme: el restaurante El Huaso Enrique . El lugar fue referencia nocturna de periodistas, actores y gente de radio en pleno barrio Yungay y se hizo famoso por su chilenidad.
Los años, sin embargo, fueron menguando su popularidad hasta que, a comienzos de la década pasada, Aldo Araya avizoró el negocio: le dio espacio permanente a Los Porfiados de la Cueca. "Diría que hace seis años que comenzó la explosión del lugar y, con el tiempo, nos hemos ganado un espacio. El New York Times nos citó en un artículo como recorrido obligatorio e hicimos un convenio con muchachos que vienen de Harvard a hacer pasantías a Chile. Es muy divertido verlos bailar", reconoce Marcela Sandoval, relacionadora pública del lugar.
De martes a sábado se realizan clases de cueca y, según cuenta, este mes se repleta de personas que quieren aprender a bailar. "Aumentan los alumnos en un doscientos por ciento. Es impresionante como aumenta el instinto patriótico".
Maipú 462.
www.elhuasoenrique.cl
Pub La Máquina:
Baile típico en pleno Providencia
Alex Lister, el capo del pub La Máquina , cree que la razón más importante porque las personas aman la cueca es por su facilidad para formar parejas. "Debe ser de los pocos bailes en que la timidez se rompe de inmediato. Tú tienes que acercarte a la niña y seducirla sí o sí. Es un baile que fomenta mucho el coqueteo", justifica.
Reconocido como un sitio de música latinoamericana, su menú musical cambió hace veinte meses. Lister, quien venía de Valparaíso, sintió que en Providencia faltaba cueca. Y el negocio fue un éxito. Durante este mes, además, se realizan clases de este baile -además de shows en vivo los miércoles y viernes- y el público se triplica por sobre otras temporadas. "Lo que más nos impresiona es que la juventud está súper prendida con la cueca", dice y agrega que cuentan con la agenda copada de bandas hasta noviembre. "Nos llegan demos todas las semanas", cierra.
Seminario 65.
www.publamaquina.cl
Restaurante Catedral:
La cueca ABC1
Para Jean Pierre Rengifo, uno de los administradores del restaurante Catedral , el alza de la cueca en Chile se debe a los movimientos sociales de los últimos años. "La idea de imponer sus derechos, la adhesión al patriotismo y las marchas han desembocado en que el chileno joven sienta la música original del país como propia. Y eso ha desarrollado mucho la cueca", señala. En su bar, todos los martes en la noche tocan bandas del estilo y en el escenario se mezclan bandas emergentes con consagrados como Pepe Fuentes, María Esther Zamora o "El Baucha". "Es una auténtica fiesta popular", añade.
José Miguel de la Barra esquina Merced.
www.operacatedral.cl
Costa Azul:
El referente de Quilicura
Se abrió en 1936 y nunca más cerró. "Esos eran otros tiempos en Quilicura. Una época en que todo era realmente campestre", afirma Fernando Larenas, dueño de Costa Azul . El negocio familiar pasó por varias etapas hasta que hace cuatro años decidieron darle un aire de chilenidad. "Nos dimos cuenta de que las nuevas generaciones se están reencantando con la patria, con lo que significa ser chilenos y nos jugamos por la cueca", sostiene. El giro fue redondo. Si antes el local se llenaba de viejos que se tomaban su caña de vino, ahora el público es transversal. Los fines de semana, cuando actúan bandas, se repleta de familias con hijos y abuelos, además de universitarios. "Es como estar en un septiembre eterno. Además, yo hago arrollados y prietas, y viernes y sábados son una fiesta. La gente baila y se ríe. Fue un acierto", concluye Larenas.
José Francisco Vergara 243, Quilicura.
www.restaurantcostaazul.cl
La Casa de la Cueca:
Los fans de Álvaro Henríquez
María Esther Zamora lo cuenta con orgullo. "En mi casa se vive un 18 eterno". Hija y esposa de cuequero, la mujer de 65 años encarna la popularidad de la cueca en una sola persona: el líder de Los Tres, Álvaro Henríquez. "Sé que ahora se llenan los lugares donde toca Daniel Muñoz y aunque lo quiero harto, él recién participó en los últimos cinco años en la cueca. En cambio, el Alvarito lo hizo a mediados de los noventa. En esos años a nadie le interesaba", indica.
Para Zamora, la cueca representa las tradiciones más antiguas del ser nacional: tomarse una caña de vino, ir trajeado a una fiesta y, fundamentalmente, conservar valores familiares. "La cueca se asocia a la gente que da las gracias, que te dice buen provecho. Eso es la chilenidad: respetar los valores familiares. No me gusta la gente que dice garabatos o insulta", reclama.
Como cuequera que grabó su primer disco a los 13 años, la mujer asegura estar dichosa con el presente del estilo. "Hay 350 bandas de este estilo de jóvenes en Chile. Me enorgullece porque he tenido a varios y les doy consejos. Durante la dictadura, los cuequeros se murieron y yo tuve que ganarme la vida desgranando porotos en La Vega, pero ahora el movimiento reapareció y estoy feliz. Una vez vino Pina Bausch y lloró de emoción al entender la cueca", dice. Desde miércoles a sábado a las 20:00 horas se hacen clases de cueca. "La vida tiene que ser una fiesta", finaliza.
Av. Matta 483.
Los Príncipes y una nueva propuesta: Las primeras cuecas de septiembre
El Mercurio
Con conciertos en La Chimenea y La Máquina, el sexteto estrenará sus cuecas de amor y de protesta. "Estábamos preocupados de no pasar los límites de la tradición. Pero lo hicimos no más", dicen.
IÑIGO DÍAZ
"Florecita de madera", "Mariposita" y "Wachita" -en ese estricto orden- forman una trilogía de cuecas donde la temperatura va en aumento. Son piezas del grupo Los Príncipes, nuevo sexteto de cueca urbana que estrenará este material, y otros trece originales, en conciertos durante la semana.
"Siempre bromeamos sobre la función de cada una de esas cuecas", dice Christian Spencer, etnomusicólogo y guitarrista del conjunto que actuará el 6 de septiembre en La Chimenea, y el 8 en La Máquina. "Si 'Florecita...' es para enamorarse de alguien, y luego en 'Mariposita' ya se puede conversar con esa persona, 'Wachita' es directamente para pasar a mayores", explica.
Temáticas de amor, y también de compromiso político con una acentuada moral de indignado, aparecen en el repertorio de "Los Príncipes". Es el disco debut de un grupo formado por músicos que no provienen de la tradición cuequera, ni de las enseñanzas directas de los viejos héroes.
Son Eduardo Araya (voz y pandero), Jean Paul Mengin (voz y pandero), Diego Silva (contrabajo), Samuel Vera (percusiones), Christian Spencer (voz, guitarra, cuatro, charango) y el director musical Gonzalo Contreras (voz y guitarra). Todos tienen estudios universitarios, de música, sonido o musicología, y se han integrado a la escena de la cueca urbana como representantes de una cuarta generación de conjuntos, desde que pioneros como Los Santiaguinos, Los Trukeros o Los Tricolores iniciaran hace unos quince años este repunte musical.
"Partimos grabando cuecas de la tradición. Hicimos quince de una sola pasada, pero ya en la segunda sesión empezaron a aparecer ideas propias, que tenían que ver con nuestros gustos musicales. A la mitad del grupo le gusta el rock y el pop o tiene una tremenda pasión por Los Beatles. De pronto encontrábamos giros armónicos tipo Lennon y McCartney. Unos decían 'metámoslo en una cueca, aunque sea raro'. Estábamos preocupados de no pasar los límites de la tradición. Pero lo hicimos no más", explica Spencer.
Según dicen, la gran diferencia en la propuesta de Los Príncipes radica en el carácter acústico de su sonido, que se distingue de uno más bien uniformado en la escena actual. "Además, está la creación de cuecas 'a tres voces' -es decir, a tres melodías- en lugar de a dos como en la tradición; el uso de la voz natural en lugar de la impostación nasal, y sobre todo un amplio desarrollo instrumental. Si a algunos no les gustaron, mala suerte: así son nuestras cuecas", concluye.
Con conciertos en La Chimenea y La Máquina, el sexteto estrenará sus cuecas de amor y de protesta. "Estábamos preocupados de no pasar los límites de la tradición. Pero lo hicimos no más", dicen.
IÑIGO DÍAZ
"Florecita de madera", "Mariposita" y "Wachita" -en ese estricto orden- forman una trilogía de cuecas donde la temperatura va en aumento. Son piezas del grupo Los Príncipes, nuevo sexteto de cueca urbana que estrenará este material, y otros trece originales, en conciertos durante la semana.
"Siempre bromeamos sobre la función de cada una de esas cuecas", dice Christian Spencer, etnomusicólogo y guitarrista del conjunto que actuará el 6 de septiembre en La Chimenea, y el 8 en La Máquina. "Si 'Florecita...' es para enamorarse de alguien, y luego en 'Mariposita' ya se puede conversar con esa persona, 'Wachita' es directamente para pasar a mayores", explica.
Temáticas de amor, y también de compromiso político con una acentuada moral de indignado, aparecen en el repertorio de "Los Príncipes". Es el disco debut de un grupo formado por músicos que no provienen de la tradición cuequera, ni de las enseñanzas directas de los viejos héroes.
Son Eduardo Araya (voz y pandero), Jean Paul Mengin (voz y pandero), Diego Silva (contrabajo), Samuel Vera (percusiones), Christian Spencer (voz, guitarra, cuatro, charango) y el director musical Gonzalo Contreras (voz y guitarra). Todos tienen estudios universitarios, de música, sonido o musicología, y se han integrado a la escena de la cueca urbana como representantes de una cuarta generación de conjuntos, desde que pioneros como Los Santiaguinos, Los Trukeros o Los Tricolores iniciaran hace unos quince años este repunte musical.
"Partimos grabando cuecas de la tradición. Hicimos quince de una sola pasada, pero ya en la segunda sesión empezaron a aparecer ideas propias, que tenían que ver con nuestros gustos musicales. A la mitad del grupo le gusta el rock y el pop o tiene una tremenda pasión por Los Beatles. De pronto encontrábamos giros armónicos tipo Lennon y McCartney. Unos decían 'metámoslo en una cueca, aunque sea raro'. Estábamos preocupados de no pasar los límites de la tradición. Pero lo hicimos no más", explica Spencer.
Según dicen, la gran diferencia en la propuesta de Los Príncipes radica en el carácter acústico de su sonido, que se distingue de uno más bien uniformado en la escena actual. "Además, está la creación de cuecas 'a tres voces' -es decir, a tres melodías- en lugar de a dos como en la tradición; el uso de la voz natural en lugar de la impostación nasal, y sobre todo un amplio desarrollo instrumental. Si a algunos no les gustaron, mala suerte: así son nuestras cuecas", concluye.
lunes, junio 25, 2012
La Cueca Porteña de fiesta en el Primer Festival de Canto Cuequero “Lucy Briceño”
El Martutino
Por Paula Pérez
En Valparaíso se realizará el Primer Festival de Canto Cuequero “Lucy Briceño”, que busca exponer a las principales bandas emergentes de este género musical en una competencia nacional. El certamen contará con la presentación de músicos porteños y santiaguinos, donde destacará la actuación de Daniel Muñoz y su lote cuequero.
“Es una gran iniciativa que surge de la base cuequera, que es la agrupación La Isla de la Fantasía con el tremendo apoyo de Daniel Muñoz, destacado actor y cuequero nacional en homenaje a Lucy Briceño, una gran exponente de la música popular porteña” dijo el productor ejecutivo de Valparaíso Producciones, Bernardo Zamora, quien comentó la falta de espacios para los artistas que interpretan la música nacional.
Es por eso que en esta primera versión la comisión organizadora hizo una previa selección de las bandas musicales que participarán en el festival, invitando además a aquellos que quieran ser parte de la competencia aún pueden hacerlo enviando sus antecedentes para analizarlos e incluirlos en los seis grupos seleccionados.
El certamen que se realizará el domingo 1 de julio, desde las 13 horas, en la sede del Sindicato de Tipógrafos de Valparaíso, ubicado en calle Canciani 774, es auspiciado por el Fondo Margot Loyola y la Red de Archivo Patrimoniales ARPA de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso. Tendrá una adhesión de $3.000 y preventas a $2.000, para más información se puede contactar al mail info@valparaísoproducciones ó al teléfono 82390956.
Cueca porteña
“Se trata de un canto algo más gritado o de garganta, requiere voces muy bien timbradas, potentes y con gracia rítmica. Antiguamente, este tipo de cueca en Valparaíso era improvisada haciendo alusión a los amigos, la ocasión o algún tema jocoso” explicó Zamora sobre las características del canto cuequero porteño, a lo que agregó “priman básicamente tres cantantes, quienes se van alternando la primera, segunda y tercera estrofa respectivamente, mientras los otros lo acompañan haciendo la segunda voz”.
Una de las principales exponentes en Valparaíso es Lucy Briceño, a quien se homenajeará en esta primera versión de canto cuequero. Una mujer que cumple 42 años de carrera artística comenzando primero con el baile, para luego continuar su recorrido con la música de rancheras y la cueca.
“Lucy, posee una voz hermosa, grave, pastosa y con un vibrato o “gorgoreo” que muchos se quisieran. Domina hábilmente las cuecas, así como también los boleros, los valses peruanos y las tonadas” expresó el productor ejecutivo del festival.
Por Paula Pérez
En Valparaíso se realizará el Primer Festival de Canto Cuequero “Lucy Briceño”, que busca exponer a las principales bandas emergentes de este género musical en una competencia nacional. El certamen contará con la presentación de músicos porteños y santiaguinos, donde destacará la actuación de Daniel Muñoz y su lote cuequero.
“Es una gran iniciativa que surge de la base cuequera, que es la agrupación La Isla de la Fantasía con el tremendo apoyo de Daniel Muñoz, destacado actor y cuequero nacional en homenaje a Lucy Briceño, una gran exponente de la música popular porteña” dijo el productor ejecutivo de Valparaíso Producciones, Bernardo Zamora, quien comentó la falta de espacios para los artistas que interpretan la música nacional.
Es por eso que en esta primera versión la comisión organizadora hizo una previa selección de las bandas musicales que participarán en el festival, invitando además a aquellos que quieran ser parte de la competencia aún pueden hacerlo enviando sus antecedentes para analizarlos e incluirlos en los seis grupos seleccionados.
El certamen que se realizará el domingo 1 de julio, desde las 13 horas, en la sede del Sindicato de Tipógrafos de Valparaíso, ubicado en calle Canciani 774, es auspiciado por el Fondo Margot Loyola y la Red de Archivo Patrimoniales ARPA de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso. Tendrá una adhesión de $3.000 y preventas a $2.000, para más información se puede contactar al mail info@valparaísoproducciones ó al teléfono 82390956.
Cueca porteña
“Se trata de un canto algo más gritado o de garganta, requiere voces muy bien timbradas, potentes y con gracia rítmica. Antiguamente, este tipo de cueca en Valparaíso era improvisada haciendo alusión a los amigos, la ocasión o algún tema jocoso” explicó Zamora sobre las características del canto cuequero porteño, a lo que agregó “priman básicamente tres cantantes, quienes se van alternando la primera, segunda y tercera estrofa respectivamente, mientras los otros lo acompañan haciendo la segunda voz”.
Una de las principales exponentes en Valparaíso es Lucy Briceño, a quien se homenajeará en esta primera versión de canto cuequero. Una mujer que cumple 42 años de carrera artística comenzando primero con el baile, para luego continuar su recorrido con la música de rancheras y la cueca.
“Lucy, posee una voz hermosa, grave, pastosa y con un vibrato o “gorgoreo” que muchos se quisieran. Domina hábilmente las cuecas, así como también los boleros, los valses peruanos y las tonadas” expresó el productor ejecutivo del festival.
martes, mayo 15, 2012
Campeonato Nacional de Cuecas Choras se realizará por primera vez en Talcahuano
Bio Bio
El Conjunto Infantil Juvenil de Danzas Folclóricas “Criollitos del Sur” de Talcahuano, se encuentra realizando una convocatoria para invitar a presenciar el Primer Campeonato Nacional de Cuecas Choras 2012.
La actividad, organizada por “Criollitos del Sur”, cuenta con el auspicio de la I. Municipalidad de Talcahuano y con el Patrocinio de Sernatur que la decretó Actividad de Interés.
El evento se desarrollará este sábado 19 de mayo en caleta Tumbes, el domingo 20 en el Coliseo La Tortuga de Talcahuano, para finalizar el lunes 21 de mayo con una gran presentación al aire libre en la plaza “El Ancla” de la ciudad puerto.
Según Fernando Daza, presidente de “Criollitos del Sur”, la idea es reconocer y poner en valor a la cueca chora o cueca brava, como una variante reconocida de la cueca chilena, creada, interpretada y bailada en la bohemia porteña, que con el tiempo ha sido transversal a toda la población.
Cabe señalar que esta fiesta cultural folclórica contará con la participación de parejas provenientes de: Tarapacá, Antofagasta, Valparaíso, O’Higgins, Maule, Bío-Bío, Araucanía, Magallanes, Metropolitana, Arica y Parinacota, Coquimbo,y Los Lagos.
El Conjunto Infantil Juvenil de Danzas Folclóricas “Criollitos del Sur” de Talcahuano, se encuentra realizando una convocatoria para invitar a presenciar el Primer Campeonato Nacional de Cuecas Choras 2012.
La actividad, organizada por “Criollitos del Sur”, cuenta con el auspicio de la I. Municipalidad de Talcahuano y con el Patrocinio de Sernatur que la decretó Actividad de Interés.
El evento se desarrollará este sábado 19 de mayo en caleta Tumbes, el domingo 20 en el Coliseo La Tortuga de Talcahuano, para finalizar el lunes 21 de mayo con una gran presentación al aire libre en la plaza “El Ancla” de la ciudad puerto.
Según Fernando Daza, presidente de “Criollitos del Sur”, la idea es reconocer y poner en valor a la cueca chora o cueca brava, como una variante reconocida de la cueca chilena, creada, interpretada y bailada en la bohemia porteña, que con el tiempo ha sido transversal a toda la población.
Cabe señalar que esta fiesta cultural folclórica contará con la participación de parejas provenientes de: Tarapacá, Antofagasta, Valparaíso, O’Higgins, Maule, Bío-Bío, Araucanía, Magallanes, Metropolitana, Arica y Parinacota, Coquimbo,y Los Lagos.
martes, abril 24, 2012
Daniel Muñoz: “Es asqueroso que el Presidente de Chile sea uno de los hombres más ricos del mundo”
El Ciudadano
Personificando a Juan Herrera, El Malo, Donovan Huaiquimán, El Carmelo o, ahora, como el médico de urgencias Samuel Vásquez, Daniel Muñoz Bravo (46 años) es uno de los actores más reconocidos y queridos por la gente. De estos personajes, de su trabajo actoral y musical como cuequero, de los estudiantes y de Aysén, de Camila Vallejo, de Piñera y del roto chileno, hablamos una calurosa tarde de marzo.
Su nuevo trabajo, Vida por Vida, que comienza a emitirse desde el miércoles 4 de abril, sorprende a un Daniel Muñoz consagrado como actor, luego de su rol de padre-de-cualquier-familia-chilena en la serie Los ’80. Claro, porque él tiene un apellido común y corriente, de una familia como la mayoría de las del campo, y habla con ese sentido común que recuerda al escritor uruguayo Mario Benedetti.
NUEVOS Y VIEJOS PROYECTOS
En la nueva serie dramática de la tele abierta Muñoz protagoniza al médico Samuel Vásquez, “que toca un poco lo problemático de ellos como personas y de la salud pública”. Aunque la primera temporada estará centrada en los personajes y sus dramas, cuenta que esperan profundizar en los problemas de los servicios públicos, con una mirada similar a la de Los ’80.
-¿Cómo es el trabajo de hacer creíble una historia contada en una mezcla de realidad y ficción y ser respetuosos al tratar temas complejos como en Los ’80?
-No era algo tan enmarañado ni complicado. Cómo llegas a eso, no lo sé. No sé lo que es la actuación, pero estudiábamos muchísimo. Los más viejos somos actores de experiencia y trabajamos en base a la simplicidad compleja. Mientras más simple, más profundo y, por lo mismo, más complejo. Si lo que se está entregando y contando es denso, hay que buscar alivianarlo. Generalmente uno rehúye el sentimiento y al hacerlo es cuando se manifiesta. Cuando tratas de afectarte de las cosas, ahí te alejas, porque le estás aplicando forma. Tienes que huir de la forma para que aflore el estado de ánimo real.
-No era un tema fácil, porque hay cosas que no están resueltas aún en la historia de Chile.
-Claro, y el principal peligro era caer en el melodrama, en lo empalagoso. Había que alejarse de eso y si uno leía los guiones y revisabas la historia que se iba a contar, era lacrimógeno. Así que dijimos, humanicémoslo. Démosle la justa medida, la simplicidad, lleguemos por ese camino a temas complejos. Contrastémoslo.
-¿Cree que Los ‘80 marcan un antes y después en cómo se cuenten esas historias?
-Me encantaría pensar que así es. Espero que esta serie de Vida por Vida vaya en esa línea, considerando que así fue enfocada. Yo creo más en la serie que en la teleserie, porque te da el aire para que la historia se cuente como debe ser.
REGINATTO, VIÑA, VALLEJO Y EL CONFLICTO
En febrero realizó una presentación en el Festival de Viña del Mar, junto a diversos músicos y artistas de Argentina, Bolivia, México y Perú, además de René Alfaro, reconocido cantor de cuecas de Santiago, Horario Hernández del grupo La Gallera y otros cuequeros de su ex grupo 3×7=21, De Caramba y Los Corrigüela.
-¿Seguirá haciendo música, a pesar de no seguir en 3×7?
-La música es un estímulo.
-Al finalizar su show en Viña del Mar, algunos músicos dijeron frases en apoyo a los ayseninos. También otros artistas aprovecharon para entregar mensajes sociales: Los Bunkers y Manuel García. Pero, luego de unos días, la alcaldesa de Viña dijo que no era el espacio para hablar de política.
-Cuando los cabros me preguntaron si podían mandar un saludo, un aliento a la gente del sur, yo dije, perfecto, ningún problema, yo creo en eso. Sino, ¿para qué hacemos arte? Además, me parece que la palabra política es una palabra muy maltratada, porque se confunde mucho con política partidista. Los políticos han demostrado con creces que son una especie que no cumple su objetivo. Pero si te tomas un café y conversas, estás haciendo política. Si estás en un una fiesta, estás haciendo política. Estás entregando una opinión. Si nosotros cantamos y alguien da un saludo o un ánimo a la gente, es política. Justamente de eso se trata el arte: entregar un mensaje más allá de una forma.
-¿De dónde cree que viene la idea negativa del conflicto y de la discusión?
-Creo que es parte de la cultura chilena: una cultura muy controlada, muy manipulada. Esencialmente una política que se controla terratenientemente. El dueño de todos sus caballos, impidiendo que el resto, el peonaje, los súbditos, o como se llame, toquen temas que son manipulados por este patrón. Así ha sido la historia de Chile desde siempre. La Iglesia tiene un papel fundamental en eso, acostumbrar a la gente a aguantarse: aguantar su suerte y que en el más allá van a tener su premio. Se le adiestra de esa manera. Y cuando alguien saca la voz, es un roto mal educado o un insolente, o un subversivo o un revolucionario o un anarquista. Le ponen términos que generalmente son prohibitivos de las posibilidades del ser humano y lo estigmatizan negativamente. Yo creo que es momento de empezar a darle el justo valor a cada una de las cosas. De hecho, el universo, es lo que es, producto del conflicto, de la crisis, del choque. Es el motor. Si no se produjera esta explosión, un vehículo no se mueve.
-El Universo está en constante entropía, en caos, en desorden…
-Y la necesidad de ordenarlo. Porque claro, no basta el caos en sí mismo. Lo que produce el conflicto es que uno trata de ordenar eso y ahí se produce el movimiento y la creación de nuevas formas. Porque uno, lo que tiende es a ir en contra del caos, pero es esencial para que uno se mueva. La necesidad es ordenarse, tranquilizarse, vivir en paz, ser feliz, pero gracias al constante enfrentamiento.
-Como una reacción.
-Acción-reacción. En todo se da. Como actor es lo mismo: tu actuación es acción, es constante movimiento. El equilibrio, en el fondo, no es quedarse parado, sino estar constantemente moviéndose. También se confunde esta palabra con la quietud, pero es justamente todo lo contrario: es un constante movimiento buscando la armonía. Creo que estamos en una situación crítica, en la parte de conflicto más álgido, donde se prevén cambios. Uno de esos es que la humanidad se autodestruya, porque ahora existen los elementos. Y otra posibilidad es que se produzca un cambio.
-¿Eso es aquí en Chile solamente?
-No, es en todas partes. Ahora que tienes acceso a Internet, te das cuenta que esto está pasando en las grandes potencias económicas que están en caída y las pequeñas potencias que eran miradas a huevo. Además, está este movimiento de los ¿descontentos?…
-…Indignados.
-Y este otro grupo de hackers…
-…Anonymous.
-Esto siempre ha estado, lo que pasa es que ahora hay más posibilidades para enterarse de todo y tienes una visión más global de lo que pasa en el mundo. A la gente le están metiendo este sistema en el cual muy pocos tienen muchísimo y se aprovechan de la gran mayoría. Y eso está provocando una reacción. Hay hitos que me parecen novedosos. Por darte un ejemplo, el caceroleo. Una expresión espontánea, producto de los recursos que tienen ahora las personas, donde se produjo un orden cívico espontáneo, gracias a un elemento nuevo, algo tan simple como un caceroleo, es decir, pegarle a una olla. Eso es política, es nueva política.
-¿Qué elementos caracterizan estas acciones de nueva política?
-Puede ser gobernarse con la ingobernabilidad, el sentido del sinsentido. Algunas veces he escuchado que no te das cuentas de que hay día, si es que no hubiera noche. Me hace sentido gobernarse con la ingobernabilidad, es decir, romper con las estructuras que están hechas -se supone- para gobernar. Una manera de encontrar algo nuevo, es justamente llevándolo al extremo; para encontrar la gobernabilidad, es bueno llegar a la ingobernabilidad.
-¿Qué tan parte se siente de la demanda de gratuidad y contra el lucro que propusieron los estudiantes?
-Me siento bastante ignorante, no soy un estudioso de los temas, me cansa, me agota. Siento que no me corresponde tanto estudiarlo, como ponerme la mano en el corazón y sentir qué es lo que está pasado. Yo veo una entrevista en televisión, cotejo por otro lado quienes le están llevando la contra, quiénes son esos; y después quiénes son los estudiantes que la defienden -lo mismo los trabajadores en Aysén-, yo con la mano en el corazón, realmente les creo. Será porque uno tiene la imagen de que las minorías son las que engrupen a la gente y se aprovechan de las grandes mayorías. A pesar de las estrategias de los poderes fácticos que defienden su metro cuadrado como gato de espaldas.
-Esos poderes fácticos no son tan ocultos. Hace poco salió el rating de Forbes donde aparecen cinco chilenos y tres familias en el top 100 de los más ricos y Sebastián Piñera es la cuarta fortuna de Chile.
-Para mí es asqueroso que el Presidente de Chile sea uno de los hombres más ricos del mundo y en su país hay gente que no tiene qué comer, niños que viven en la calle. ¿Cómo entiendes eso? Más desconfío de sus palabras y de todo lo que hace. Con eso demuestra que lo único que le interesa es la plata y la plata para sus amigos. O sea, así de básico puedo ser en mi explicación, pero creo que reflejo a mucha otra gente que no necesita que le hagan un powerpoint, ni leer cuáles son los petitorios para decir que tienen razón, el pueblo tiene razón.
-¿Y Camila Vallejo?
-Bien por los cabros chilenos, bien por ella, porque uno piensa al tiro en la próxima Presidenta chilena. Si tiene tal claridad y tal nobleza frente a las cosas que hace, bienvenido por ella. Independiente de cómo se le trató, un poco de desdibujar por su look y todo eso, me hace tener más confianza en ella, porque no fue doblegada. Lamentablemente, en la medida que se relacione más con los partidos políticos, me va a producir desconfianza.
“CÁNTATE UNAS CUEQUITAS DANIEL”
Su faceta como cantor de cuecas es ampliamente reconocida y, de hecho, al tomarle unas fotografías para esta entrevista, la gente en la calle se paraba a saludarlo y junto a las fotos que le pedían, también le gritaban “cántate unas cuequitas, Daniel” o susurraban, “mira, el que canta cueca”.
-Es bien popular la cueca hoy en día.
-Lo es, a pesar de que los medios no le dan su carácter ni la dimensión popular que tiene. Para mí, la cueca no es folclor. Es popular, como la ranchera, como la cumbia. Aunque llegó como un baile foráneo, la gente lo adoptó, le gustó y lo hizo suyo. Lo mismo está pasando con la cumbia, donde ya hay cumbia chilena con grupos que la hacen y gente que la baile.
-Pero la cueca sigue relegada a los actos institucionales, al corte de cinta y al esquinazo.
-Menos que antes, pero todavía se mantiene. Cuando fue el cambio de mando de Ricardo Lagos (12 de marzo de 2000), y subieron a cantar cueca “Los Chileneros”, la derecha se fue indignada, porque no podían concebir que esto fuera chileno, que estos señores de terno y corbata, más parecían tangueros que cuequeros. La creencia es que la cueca está relacionada con el hombre de a caballo, con el huaso, con el patrón, con la china, con el fundo. La institucionalidad todavía tiene arraigado eso y le cuesta desprenderse.
-Igual tiene su gusto que esta cueca pase un poco colada, media under.
-Como lo popular, que siempre le hace el quite a la institucionalidad, porque está evidentemente ligado al pueblo, a la gente.
-¿Cómo es el roto del que habla en sus canciones?
-Hasta hace un tiempo yo pensaba que el roto era una forma, como hablar del huaso o del gaucho. Pero el roto es un concepto, se habla de roto minero, del roto viajero, roto carrilano, roto marino. Es un concepto de chilenidad, de una persona que quiere vivir la vida en forma libre. Libertad y roto es casi lo mismo. El hombre que huye del campo, en un país de terratenientes, y quiere ser su propio dueño y por eso va buscándose la vida por aquí y por allá. Por eso la palabra roto era tan despectiva, porque era el chileno que se paraba frente a frente, no se humillaba, miraba a la cara al patrón o quien fuera. El roto es sinónimo del chileno, la esencia misma del espíritu de los chilenos, el héroe, el que logra escapar del yugo que le ponen.
-¿Este roto le daría mar a Bolivia, por ejemplo?
-No, son terriblemente nacionalistas. Pueden llegar hasta cierto punto, abrir las puertas de su casa, a todo el que venga, recibirlo, pero en la medida que llegue alguien que quiera habitar o hacerse dueño de esa casa, defiende con cuchillo lo que tanto le costó.
-Si es libre, ¿no habría un contrasentido en su idea patriota, considerando que la Patria es de los futres?
-Yo no sé cómo se podría interpretar eso, porque si lucho por la libertad, por qué no la comparto con mi vecino. Personalmente creo que los bolivianos deberían tener derecho al mar.
-¿Cómo se explica este amor a la patria o es sólo patriotismo?
-Se podría expresar como el amor a donde naciste, a tu origen, cariño a tus viejos, a la gente que lo compone. A tus recuerdos de infancia, costumbres de la casa. Porque una cosa es la patria y otra la sociedad y las injusticias sociales que se producen en esta patria, pero no deben confundirse. Que tu papá te pegue un charchazo o te castigue, no significa que vas a dejar de querer tu casa.
Se hace tarde. Las disquisiciones sobre la chilenidad y el roto chileno pueden seguir en otro momento, porque de hecho van cambiando, no son estáticas, sino vivas y bailadas como un buen pie de cueca.
Ante la conciencia de que era Daniel Muñoz quien se iba, varias personas le piden fotografías y saludos. Él los da de buena gana, un tanto tímido. Luego se aleja a pie por el Parque Bustamante.
Por Leonel Retamal Muñoz
El Ciudadano Nº122, primera quincena abril 2012
sábado, enero 14, 2012
La discoteca de la cueca en vinilo
El Mercurio
El sitio CancionerodeCuecas.cl es la más reciente colección de grabaciones, pertenecientes al período 1961 y 1979. Tiene 1.098 cuecas con letras transcritas y audiciones disponibles.
IÑIGO DÍAZ
El LP "Toi güeno pal Mundial" lleva en su portada la caricatura de un huaso canchero, vestido con el uniforme de la selección chilena, botines de fútbol y espuelas, una pelota y pañuelo para bailar, porque en 1961 el país se alistaba para ser anfitrión de la Copa Jules Rimet. Incluye cuecas de Pedro Leal, Víctor Acosta y Jaime Atria, entre otros, interpretadas por Los Guainas, Kiko Romero y los Delta y los hermanos Sauvalle. Es el título más antiguo en la nueva plataforma web CancionerodeCuecas.cl.
El investigador Felipe Solís (31), creador de este proyecto de rescate patrimonial de música, lo encontró en la Tienda del Bigote, de Valparaíso. Y es uno de los 69 títulos disponibles de una colección de cuecas editadas entre 1961 y 1979.
El cancionero representa un acopio de fonogramas de cueca de la zona central, editada por RCA Victor, EMI Odeón, Philips, Polydor, Alba y otros sellos que sistemáticamente publicaban a los artistas chilenos del folclor. En total, el sitio tiene letras transcritas y audios en línea de 1.098 cuecas.
"Pero no es la cueca campesina, sino la del huaso urbanizado, la de gente como Alberto Rey (ver perfiles). Es la época del show en la boite , la antítesis del espectáculo fondero o chinganero. Esos artistas se presentaban en escenarios importantes, como El Pollo Dorado de Agustinas o El Rosedal de Gran Avenida", señala Solís.
Con los fondos estatales que obtuvo, Solís adquirió equipos para ejecutar el proceso de rescate fonográfico; la digitalización de la música desde el vinilo al archivo de audio digital, y la restauración del sonido, que realizó el especialista Michel Bert.
En el intertanto, barrió todos los mercados persa que pudo, visitó a todos los coleccionistas que logró rastrear y archivó todo el material a la mano en busca de grabaciones de las estrellas, desde Silvia Infantas, los dúos Rey Silva y Leal del Campo, Los Hermanos Lagos, Los Hermanos Campos y Segundo Zamora, hasta los bravos, "que de a poco se integraron a la industria", dice Solís: Nano Núñez, Mario Catalán, Luis Téllez, El Baucha, Perico Lizama. "Los Parra, en cambio, son un capítulo aparte. Roberto Parra cantaba cuecas solo. Es lo contrario a la 'cueca en lote', donde se canta en grupo", agrega.
Por algunos vinilos pagó mil pesos. El más caro le costó diez mil: es el "Cuecas con escándalo" (1970), con una portada negra y una huincha que decía "censurado". En las tiendas de discos viejos encuentras cosas increíbles. Hoy día los sellos no tienen idea del catálogo de que disponen", dice. "Y tenemos cuecas para cualquier día del año. El 14 de diciembre, por ejemplo, se escuchó la cueca 'Arriba la U', grabada por Tumbaíto para RCA Victor en 1970. Ése fue el día en que la U ganó la Copa Sudamericana".
Astros de la historia
Alberto Rey (1915-2001). Solís lo considera un exponente ineludible del "artista del folclor". Arpista y cantor, de origen curicano y de buena educación, vestía de huaso sin problemas. "Fue parte del famoso Dúo Rey Silva y uno de los primeros hombres que tocaron de forma pública el arpa, instrumento considerado propio de las mujeres".
Humberto Campos (1924-1979). Fue el gran guitarrista de sesión de la industria musical entre los años 40 y 70. Cambió para siempre el patrón guitarrístico de la cueca con sus arreglos, ejecuciones y armonías. "Todo lo que hoy se escucha en las fondas, en las introducciones de las cuecas, fue creado por Campos", dice Solís.
Mario Catalán (1913-1979). Es el primer solista en llevar el canto chilenero de los barrios al disco.
Comerciante y matutero de la Vega Central impuso la voz de registro alto y de impostación nasal. "Cantaba a gran volumen, dado que no conocía el micrófono. Su timbre es de colores opacos y casi gangoso, ése que no permite que se entiendan bien las letras", apunta el investigador.
Nano Núñez (1915-2005). "Se cree que llegó de un día para otro a grabar el primer LP de Los Chileneros (1967), pero lo cierto es que desde por lo menos 1963 sus cuecas eran sostenidamente grabadas por los conjuntos más famosos de la época", dice Solís, quien apunta que Hernán Núñez Oyarce es el hombre clave en el discurso del cuequero de barrios bajos.
Silvia Infantas (1923): "Tuvo todo para llegar a ser la estrella de la cueca, pero no del rodeo sino del espectáculo de boite . Una mujer preciosa, con mucho desplante escénico y gracia. Ocupó en muchos sentidos el espacio que heredó de Ester Soré. Saltó a la fama con la grabación de 'Tonadas de Manuel Rodríguez' (1954), de Vicente Bianchi y Pablo Neruda".
Tumbaíto : No se saben las fechas de nacimiento ni de deceso. Tampoco por qué Rubén Salgado Tornero utilizaba el nombre artístico de Tumbaíto. Solís cree que es porque de joven practicaba el boxeo. "Es uno de los olvidados de la cueca, y eso que grabó muchos discos desde 1968. Parece ser de la estirpe de los bravos, pero grababa con los mejores músicos de los estudios: Rafael Traslaviña (piano), Humberto Gatica (guitarra) Iván Cazabón (contrabajo) y Rabanito Berríos (acordeón)".
jueves, noviembre 03, 2011
"Chilena o cueca tradicional" reeditan libro clave de Samuel Claro
El Mercurio
Ediciones UC y la SCD vuelven a publicar las enseñanzas de Fernando González Marabolí. Un texto que ha sido vital para el actual auge cuequero.
Romina de la Sotta
En 1976, el musicólogo Samuel Claro Valdés empezó a publicar columnas en "El Mercurio". Al poco tiempo, contaría después, lo visitó Fernando González Marabolí, ex matarife y uno de los cultores más importantes de la cueca en la capital.
"Se me presentó como un representante de la cultura de tradición oral, quien bebió en el seno materno la savia del conocimiento de la música, la poesía y la danza popular. A mí, en cambio, me situó como representante de la cultura escrita, docta, imbuido de todas las trabas y prejuicios de una formación universitaria europeizante, pero que, sin embargo, era capaz de defender con pasión nuestros valores tradicionales", escribió Claro en el prólogo del que sería el libro de su vida: "Chilena o cueca tradicional de acuerdo con las enseñanzas de Fernando González Marabolí".
Un volumen que les tomó 18 años de trabajo -en el que participaron también Carmen Peña y María Isabel Quevedo, académicas del Instituto de Música UC y de la U. Tecnológica de Chile, respectivamente- y que ahora es reeditado por Ediciones UC y la SCD. El volumen, de 556 páginas, estará en librerías por $15.000 desde este fin de semana.
Al momento de conocer a González, Claro poseía prestigio internacional en el ámbito de la música colonial latinoamericana. "El mundo de la cueca lo descubrió con don Fernando", comenta Peña, prologuista de la reedición del libro.
En la primera parte del volumen, Claro desarrolla su teoría en torno a la cueca, y defiende su origen arábigo andaluz con una aplaudida argumentación.
La segunda parte corresponde al saber de González. "Del libro, es lo que ha tenido más resonancia. Abordó profundamente las técnicas para cantar como la colocación de la voz y dónde deben entrar los cantores. Esto no estaba escrito en ninguna parte", aclara Peña.
Y la tercera, son más de 1.100 cuecas que fueron recopiladas por González. "Los grupos más jóvenes han rescatado esos textos y los han incluido en sus producciones discográficas", asegura Peña.
"Este libro generó pasión desde un principio porque remite a mundos que están vivos y estaban muy invisibilizados", comenta el etnomusicólogo Rodrigo Torres, académico de la Facultad de Artes de la U. de Chile y miembro de la Comisión de Publicaciones de la SCD.
Sabiduría popular
"Este volumen marca un antes y un después, en relación al modo en que se proyecta frente al tema grande y complejo de la cueca", dice Torres, y especifica que "hay una innovación importante en que el libro haya nacido en un diálogo entre la academia y el barrio popular, es decir, entre dos formas de generar conocimiento y hacerlo circular. Samuel Claro le dio formalidad a un proyecto que venía de un cultor, Fernando González, quien recoge una sabiduría única respecto de la cueca".
A juicio del investigador, uno de los mayores aportes de la publicación es que "rompió la mirada folclorizante que había mantenido cautiva a la cueca en el recinto de la construcción de una idea nacional. La desmarca de una lógica puramente nacionalista o costumbrista, y la abre a una temporalidad de otra naturaleza, pues se remonta a cuando los árabes pasaron a España en el siglo VIII e incluye ese mestizaje que se instala en la península ibérica".
Asegura que el volumen lleva años agotado, pero que circula mucho en internet. "A su alrededor se ha construido una comunidad de lectores muy significativa: este libro ha inspirado la movida cuequera de los últimos 15 años y se ha transformado en una nueva Biblia o en el nuevo Corán de la cueca".
FERIA DEL LIBRO
A las 17:30 horas de hoy, en la Sala de las Artes de la Estación Mapocho, Rodrigo Torres y Alejandro Guarello presentarán el volumen.
Ediciones UC y la SCD vuelven a publicar las enseñanzas de Fernando González Marabolí. Un texto que ha sido vital para el actual auge cuequero.
Romina de la Sotta
En 1976, el musicólogo Samuel Claro Valdés empezó a publicar columnas en "El Mercurio". Al poco tiempo, contaría después, lo visitó Fernando González Marabolí, ex matarife y uno de los cultores más importantes de la cueca en la capital.
"Se me presentó como un representante de la cultura de tradición oral, quien bebió en el seno materno la savia del conocimiento de la música, la poesía y la danza popular. A mí, en cambio, me situó como representante de la cultura escrita, docta, imbuido de todas las trabas y prejuicios de una formación universitaria europeizante, pero que, sin embargo, era capaz de defender con pasión nuestros valores tradicionales", escribió Claro en el prólogo del que sería el libro de su vida: "Chilena o cueca tradicional de acuerdo con las enseñanzas de Fernando González Marabolí".
Un volumen que les tomó 18 años de trabajo -en el que participaron también Carmen Peña y María Isabel Quevedo, académicas del Instituto de Música UC y de la U. Tecnológica de Chile, respectivamente- y que ahora es reeditado por Ediciones UC y la SCD. El volumen, de 556 páginas, estará en librerías por $15.000 desde este fin de semana.
Al momento de conocer a González, Claro poseía prestigio internacional en el ámbito de la música colonial latinoamericana. "El mundo de la cueca lo descubrió con don Fernando", comenta Peña, prologuista de la reedición del libro.
En la primera parte del volumen, Claro desarrolla su teoría en torno a la cueca, y defiende su origen arábigo andaluz con una aplaudida argumentación.
La segunda parte corresponde al saber de González. "Del libro, es lo que ha tenido más resonancia. Abordó profundamente las técnicas para cantar como la colocación de la voz y dónde deben entrar los cantores. Esto no estaba escrito en ninguna parte", aclara Peña.
Y la tercera, son más de 1.100 cuecas que fueron recopiladas por González. "Los grupos más jóvenes han rescatado esos textos y los han incluido en sus producciones discográficas", asegura Peña.
"Este libro generó pasión desde un principio porque remite a mundos que están vivos y estaban muy invisibilizados", comenta el etnomusicólogo Rodrigo Torres, académico de la Facultad de Artes de la U. de Chile y miembro de la Comisión de Publicaciones de la SCD.
Sabiduría popular
"Este volumen marca un antes y un después, en relación al modo en que se proyecta frente al tema grande y complejo de la cueca", dice Torres, y especifica que "hay una innovación importante en que el libro haya nacido en un diálogo entre la academia y el barrio popular, es decir, entre dos formas de generar conocimiento y hacerlo circular. Samuel Claro le dio formalidad a un proyecto que venía de un cultor, Fernando González, quien recoge una sabiduría única respecto de la cueca".
A juicio del investigador, uno de los mayores aportes de la publicación es que "rompió la mirada folclorizante que había mantenido cautiva a la cueca en el recinto de la construcción de una idea nacional. La desmarca de una lógica puramente nacionalista o costumbrista, y la abre a una temporalidad de otra naturaleza, pues se remonta a cuando los árabes pasaron a España en el siglo VIII e incluye ese mestizaje que se instala en la península ibérica".
Asegura que el volumen lleva años agotado, pero que circula mucho en internet. "A su alrededor se ha construido una comunidad de lectores muy significativa: este libro ha inspirado la movida cuequera de los últimos 15 años y se ha transformado en una nueva Biblia o en el nuevo Corán de la cueca".
FERIA DEL LIBRO
A las 17:30 horas de hoy, en la Sala de las Artes de la Estación Mapocho, Rodrigo Torres y Alejandro Guarello presentarán el volumen.
sábado, junio 04, 2011
Libro y disco recuperan el acervo del barrio Matadero Franklin a través de sus cuecas
| "Por la Güeya del Matadero" Luis Castro, Karen Donoso y Araucaria Rojas Toro, Diseño Cooperativo Autoedición (095727365) $12.000 |
El Mercurio
Un sobrino músico de Fernando González Marabolí, y dos jóvenes licenciadas en Historia redescubren el legado de los matarifes y su canto gorgotero en "Por la Güeya del Matadero". "En el ámbito de la historia de ciudad hay mucho de La Chimba y de la Estación Central. Pero nada del Matadero", dicen.
Romina de la Sotta Donoso
Ambas conocían bien la fama musical del Matadero, uno de los tres epicentros de la cueca en Santiago, junto con La Vega y la Estación Central. También sabían que la cueca del Matadero es única. Pero las licenciadas en Historia Karen Donoso y Araucaria Rojas desconocían cómo se consolidó esta tradición. Buscaron, sin resultados, referentes historiográficos. Sin embargo, intervino la fortuna.
Como compiladora del libro "Y se va a la primera... Conversaciones sobre la cueca" (2010), Karen Donoso le pidió un artículo a Luis Castro, sobrino de Fernando González Marabolí y cantor y director de Los Chinganeros.
| Las autoras. Karen Donoso (1983) y Araucaria Rojas (1985). |
"Ahí supe que él quería hacer un libro sobre la historia de la cueca. Le recomendé que fuera por partes, ya que don Fernando (González Marabolí) se había demorado toda su vida en publicar un libro", recuerda Karen Donoso. Se refiere a "Chilena o cueca tradicional de acuerdo con las enseñanzas de don Fernando González Marabolí", de Samuel Claro Valdés.(Descarga legal desde el sitio memoria chilena)
"Don Fernando decía que el único lugar donde se conserva la 'chilena' es el Matadero Franklin", apunta Araucaria Rojas, autora de "Piernal de cueca chora" (2009).
Qué tiene ese barrio que provoca esa forma particular de cantar la cueca, es lo que pretendían averiguar. "Don Fernando partió del Matadero para hacer su teoría musical; nosotros quisimos hacer el recorrido de vuelta", anuncia Donoso.
El resultado es "Por la Güeya del Matadero", libro que incluye un disco con curatoría de Luis Castro. En él, Los Chinganeros interpretan catorce cuecas. Algunas describen el trabajo de los matarifes; otras, las hazañas de personajes mitológicos del barrio. Las demás se refieren a las picadas, los restaurantes y las "casas de niñas" del sector.
"Rescatamos la tradición del Matadero, que es de animar la cueca con los floreos que la adornan y que van llenando los vacíos que quedan en el canto", explica Luis Castro, quien preparó un capítulo sobre la cueca centrina. Además, sumó a la investigación documentos inéditos de González Marabolí.
"En el ámbito de la historia de ciudad hay mucho de La Chimba y de la Estación Central. Pero nada del Matadero", comenta Rojas.
| Cumbre cuequera Fernando González Marabolí (a la izquierda), quien además de músico e investigador fue matarife, púgil y director del sindicato de matarifes, de jarana con Hernán "Nano" Núñez (a la derecha). Esta cumbre de la cueca del Matadero y la de Estación Central se realizó en el restaurante "Las Tres B", en 1960. |
"Tomamos sus cuecas como una fuente para averiguar qué pasaba con sus habitantes", explica Donoso. "Y además buscamos testimonios. Los cuatro hermanos de don Fernando -Mario, Sergio, Jorge y Flor María- fueron nuestros primeros entrevistados. Seguimos con matarifes y sus hijos. Se nos abrió otro mundo".
Un universo, dicen, que no está marcado a fuego por la criminalidad, a diferencia de la visión que ofrece la literatura, desde "La mala estrella de Perucho González", de Alberto Romero; "Hijuna", de Carlos Sepúlveda Leyton, hasta "Los Matarifes", de Luis Rivano.
"En la literatura y en la historia, el Matadero ha sido significado como la periferia del hampa, del crimen y de lo sucio", denuncia Rojas. "El barrio tiene dos referentes: el Zanjón de la Aguada y la Penitenciaría. En medio está la Población Modelo Huemul, que es el oasis bello e ilustrado, con sus escuelas, teatro y biblioteca".
"Sin embargo", acota Donoso, "para los matarifes tener un hijo matarife es un orgullo, y no un destino fatal, porque el Matadero representa la abundancia".
Así lo consignan los testimonios. "Nos agarrábamos a combos para pagar una cuenta", recuerda un entrevistado. Es que el trabajo era duro, pero bien pagado.
"Éramos más poderosos que los mineros"
El Matadero Municipal de Santiago empezó a funcionar en 1850. Pronto se instalan fruterías y verdulerías en Las Pilastras (Franklin con Arturo Prat), sector cuyos adoquines sobreviven hasta hoy. Con el tiempo surgen cocinerías, picás y "casas de niñas".
| Frontis original Frontis del Matadero de Santiago en 1909, justo antes de su primera remodelación, que quedó inconclusa. |
En 1910 se construyen dos grandes pabellones de matanza: el de vacunos (Placer con Biobío) y el de cerdos (frente a Plaza Magallanes), que hoy es el Mercado Matadero Franklin.
Como nunca hubo frigoríficos en Franklin, los animales se beneficiaban (sacrificaban) de madrugada. Vestían orgullosos los matarifes sus uniformes, pero a pata pelá , para no ensuciar la sangre que era utilizada en subproductos.
La fortaleza física era necesaria y motivo de orgullo. Los matarifes consumían cuatro "desayunos": caldo de pata a las 2:30 horas, a las 4:00 horas café con sándwich de arrollado; a las 7:00 horas cazuela de ave, y a las 10:00 horas bistec con ensalada.
Se organizaban en cuadrillas que eran lideradas por un maestro; cada una volteab a entre 20 y 90 novillos por jornada. Y los aspirantes a matarifes eran trabajadores "a la aventura", siempre atentos.
Sus regalías (carne) las llevaban a las cocinerías, y brotaban las jaranas , bien regadas.
En los alrededores del Matadero se instalaron restaurantes míticos. Uno de ellos, fundado en 1925 y famoso por su chicha, funciona hasta hoy: "El Manchao" (Chiloé 2042). Las chinganas del siglo XIX van siendo reemplazadas por sitios como el Club Social y Deportivo Comercio Atlético (San Diego 1130), fundado en 1932 y que existe hasta hoy. En 1936 tenía mil socios, salón de baile, teatro e instalaciones de billar, fútbol, ciclismo y atletismo. También sobrevive el "Gremio de abastos" (Nataniel 1910), fundado en 1897, que contaba con una escuela nocturna.
Muchos matarifes practicaban boxeo y, además, toreo. Así lo recuerdan los testigos: los animales se arrancaban de los pabellones, y los matarifes debían lacearlos, ante arengas de todos los vecinos. Los mejores se convirtieron en toreros aclamados en Madrid y Lima.
| Extenuante jornada laboral En el Matadero se entraba a las 2:30 horas y se trabajaba a pata pelá , para no ensuciar la sangre que se recuperaba, a través de canaletas, para generar otros subproductos. |
Tras varios intentos, en 1971 el Matadero Franklin es reemplazado por Lo Valledor.
"Ya no se trabajará a pata pelá sino con botas de hule, y traje blanco y guantes, en instalaciones limpias, con frigoríficos. Pero también cambia la cultura de los trabajadores; ya no son matarifes sindicalizados, sino que empleados de una industria. Por lo mismo es que muy pocos se fueron a Lo Valledor", agrega.
"Éramos más poderosos que los mineros", declara con nostalgia un ex matarife.
Conciertos y conferencias
Parte de los 500 ejemplares de "Por la Güeya del Matadero" -que contó con un Fondart Regional de Patrimonio Inmaterial- será distribuida en la red de bibliotecas de la Dibam y en Bibliometro. No habrá un lanzamiento, sino varios concierto-conferencias. El itinerario: 30 de junio, en la Biblioteca Nacional; 2 de julio, en el Mercado Matadero Franklin; 12 de julio, en el Campus Oriente UC, y 29 de julio en el Bar Victoria. Horarios en www.facebook.com/cuecacentrina
| Herederos de González Marabolí Los Chinganeros en el Mercado Matadero Franklin. Cristián Campos (guitarra), Luis Castro (pandero), René Alfaro (pandero), Carlos Godoy (pandero), Rodrigo Pinto (guitarra), Giancarlo Valdebenito (contrabajo), Manuel Espinoza (arpa) y Felipe Bórquez (acordeón). |
Origen arábigo- andaluz de la cueca
"La cueca del Matadero se preserva por el canto a la rueda. Es el mismo canto de origen arábigo-andaluz que llegó en la Conquista y se mantuvo en la Independencia en las galleras de José Miguel Carrera. Por generaciones se preservó en familias de la tradición cuyos descendientes después trabajaron en el Matadero", dice Luis Castro.
En el canto a la rueda, indica, "había entre quince y veinte cantores, que iban llevando el compás con las manos, sin necesidad de instrumentos. En el Matadero le llamaban 'canto a la alta escuela', porque era para formar cantores; ahí se enseñaban las melodías más difíciles y los registros altos".
Este canto, explica, es "un grito melodioso, como el pregón de la calle. La sílaba se va desgranando en pequeños gorgoreos. Los métricos les llaman vibratos, y los más populares le llamamos 'canto del gorgotero'".
Aunque siempre se respetó las melodías, las cuecas eran improvisadas. "Se llamaban 'versos huachos', y cada cantor elegía su verso. No como ahora, que se hace una letra completa para cada cueca".
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