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viernes, junio 29, 2018

Ha vuelto a la vida el valioso órgano Cavaillé-Coll de Cartagena

El Mercurio

La restauración integral de Carlos Valdebenito reveló que el instrumento fue construido en 1860, pero también dejó al de scubierto el sinfín de reparaciones chapuceras a las que en Chile se somete a los órganos. 

Romina de la Sotta Donoso
Después de haber estado mudo por décadas, el Cavaillé-Coll de la iglesia Virgen Medianera de Cartagena volvió a exhibir toda esa riqueza sonora que hace del órgano el "instrumento rey", con el concierto que dio Jaime Carter hace unas semanas.

"Fue muy emocionante, porque toda la gente que va a misa ahí tiene una vinculación con el órgano; muchos se casaron o despidieron a un familiar con este órgano. Las viudas que trabajan en la parroquia y que atienden el comedor para indigentes, por ejemplo, estaban sumamente agradecidas, porque años atrás ellas cantaron con el órgano y pudieron revivir eso", cuenta Carlos Valdebenito.

El reconocido organero trabajó cuatro meses para restaurar en forma integral este valioso órgano francés, gracias a un Fondart Regional de Valparaíso de $12 millones. El proyecto incluye la formación de un músico de la parroquia para que toque el órgano en las celebraciones litúrgicas, y Jaime Carter y sus alumnos darán también recitales.

Para este rescate, el órgano fue desarmado y se trabajó en cada pieza en el taller de la Organería Valdebenito, en Olmué.

Al abrir el secreto del órgano -cámara de viento donde van puestos los tubos- apareció un documento que fecha su construcción en 1860, y no en 1878, como se creía hasta ahora.

Ese papel lo firman "Ménard & Orange", es decir, los primos Pierre Ménard y Eugène Orange, excelentes organeros a quienes Aristide Cavaillé-Coll subcontrataba para sus encargos de menor tamaño, como el de Cartagena. La mayoría de sus piezas, eso sí, son Cavaillé-Coll, partiendo por la tubería. "Y los tubos son el alma de un órgano", dice Valdebenito.

El mal de Chile

"Los Cavaillé-Coll son instrumentos muy nobles, es decir, si no se mojan, funcionan sin mayores problemas por una cantidad indeterminada de años", asegura Valdebenito.

Pero el órgano de Cartagena, dice, "tenía muchísimo daño". Y no lo causó ni la lluvia ni el abandono: "Es consecuencia directa de las reparaciones chapuceras que le hicieron y que pudimos observar por doquier. Por ejemplo, había rotura de los fuelles y parches de cuero de muy mala calidad, pegados con Agorex y corcheteados".

Ya que los fuelles insuflan el aire, son los pulmones de un órgano, pero para esa función necesitan un tipo especial de cuero. Afortunadamente, Valdebenito eliminó esos parches y los reemplazó por cuero que importó de Estados Unidos y que es producido para órganos, por gramaje y por proceso de curtido.

El teclado también exhibía una situación desastrosa: la chapa original de marfil había sido reemplazada por una chapa de plástico pintada de blanco: "Al raspar las teclas nos dimos cuenta de que las habían pintado con típex (corrector). Así de rasca", enfatiza el organero.

Una de las intervenciones más graves estaba en los poco más de 300 tubos. De ellos, había 29 perdidos, que Valdebenito reemplazó por tubos nuevos, pero fabricados "en las mismas tallas, hechuras y aleación de estaño y plomo de los originales".

El 88% de los tubos sobrevivientes presentaba abolladuras, raspaduras, cortes o perforaciones. "Ese es otro trabajo chapucero: cortaron los tubos 'a tono', es decir, les hicieron cortes para que dieran una nota distinta de la original. Arreglar esto fue muchísimo trabajo, hubo que repasar más de la mitad de los tubos y soldarlos", cuenta Valdebenito.

"En Chile esto pasa mucho. Como la mayoría de los órganos son de carácter romántico-sinfónico, no falta el que decide cortarles los tubos para alterar sus registros, tratando de hacer música para la que no fueron pensados. Es un descriterio y una enorme falta de respeto hacia los instrumentos", critica.

Valdebenito y su equipo también corrigieron los "traspasos de viento" del secreto, desarmándolo y reencolando todas sus piezas con la tradicional "cola de conejo". E importaron desde Hungría un soplador -motor con el cual se inyecta el aire a los fuelles-, cuya eficiencia han comprobado en otros rescates.

Aunque la gran mayoría de los trabajos solo serán audibles, también hay mejoras visibles, ya que el mueble mismo del órgano fue restaurado por María Isabel Adriazola. "Había una suciedad generalizada, tanto interna como externa y por eso la pátina no se lucía: También había muchas maderas quebradas y grafitis, incluso esvásticas dibujadas. Ahora el mueble se ve como nuevo, como si el órgano hubiera salido recién de la fábrica, igual que la tubería de fachada. Cuando llegamos estaba llena de abrasiones y rayones, porque la habían 'pulido' con virutilla de olla", cierra Valdebenito.

domingo, octubre 02, 2016

Sonido recobrado: El gran órgano franciscano después de 15 años

El Mercurio

Con apenas $4 millones y medio contó el proyecto de restauración de uno de los más importantes instrumentos de este tipo construidos en Chile por el organero Orestes Carlini, hace cien años. El proyecto buscará nuevos recursos para completar su impostergable recuperación.  

IÑIGO DÍAZ 

"Lo peor que le puede pasar a un órgano es quedarse en silencio. Si nadie lo toca, se resiente. Sus válvulas se resecan, y cuando se vuelve a tocar se revientan", explica desde Estados Unidos el organero y organista chileno Luis González. "Esas válvulas que permiten el paso de aire a los tubos están fabricadas en cuero. Si tienes una chaqueta de cuero te durará toda tu vida, pero si la cuelgas por 20 años y te la vuelves a poner, se deshace", agrega el organista holandés Marnix Doorn.

Desde esta óptica, Doorn y González iniciaron el año pasado un proyecto de recuperación patrimonial y musical del gran órgano de la iglesia de San Francisco, una pieza fundamental entre todas las que el luthier italiano Orestes Carlini fabricó en su taller hace cien años.

"Carlini fue un maestro organero, que construyó 40 órganos, uno por año. Por el tipo de mecánica que se observa en el instrumento franciscano, corresponde al período 1900-1920", dice González. Otras versiones lo datan en 1909 y en 1914, pero más allá de la antigüedad que ostenta, se le ha considerado el más grande en cuanto a dimensiones, frente a los órganos Carlini de las iglesias de Santa Ana, San Lázaro o San Saturnino, en la Plaza Yungay, el primero que se conoció con la firma del italiano.

Tiene 2.127 tubos, algunos de hasta 5 metros de altura, además de dos teclados de 58 teclas y una pedalera de 56. Su mueble se impone con más de 5 metros de frente, fondo y alto: un armatoste que descansa en el coro de la iglesia roja de 1618, la más longeva de Chile.

Escasez de fondos

Hoy, el órgano de San Francisco ha recuperado su sonido, después de 15 años de total silencio, con la primera etapa de restauración llevada a cabo por el equipo de especialistas, entre los que son protagonistas Luis González y su hermano Patricio González. Vienen trabajando en el órgano desde 1985, y desde el año pasado se internaron en las entrañas del instrumento para conseguir el funcionamiento básico que le permitiera volver a escucharse. Lo lograron en mayo y reestrenaron el órgano con un gran concierto en la iglesia.

Sin embargo, los restauradores aseguran que se trata solo de un paso inicial. "Bajo la lógica de si nadie toca el órgano, nadie lo escucha; y si nadie los escucha, nadie se anima a ayudar", dice el holandés, en referencia a los escasos recursos que se consiguieron para la primera etapa del proyecto. Apenas $4 millones y medio para la tarea de devolverle el sonido, al restaurar el teclado principal y la pedalera. Por eso se programa allí una serie de conciertos mensuales gratuitos. El próximo será el 9 de octubre, a las 18:00 horas, con obras de Bach y Mozart, además de transcripciones de piezas para piano de Satie y Albinoni, interpretadas por el propio Doorn y el organista James Báez. "Así estamos diciendo lo importante que es para la comunidad este bello órgano", agrega el músico.

Según los cálculos, para la segunda etapa, que consiste en la restauración del instrumento, se requieren unos $23 millones, que el equipo deberá reunir pronto para iniciar las obras en 2017. La tercera etapa está lejana, pero consistirá en la incorporación de un cuerpo de tubos que nunca fueron instalados según el proyecto de John Moir en los años 70 (ver recuadro). "Si se quisiera reemplazar el órgano de San Francisco por uno nuevo, dadas sus dimensiones habría que pensar en medio millón de dólares para comprarlo, trasladarlo, internarlo, montarlo y afinarlo en su lugar de destino. Por eso es importante recuperar el que ya existe", cierra Luis González.


domingo, marzo 23, 2014

En Valparaíso se realiza el primer Festival de Órganos del país

El Mercurio

Serán tres jornadas, en la iglesia de los Sagrados Corazones, con intérpretes nacionales. El evento se inició el viernes con el concertista Ítalo Olivares.

Paula Fredes Cortés
Fue en 1871 cuando el luthier francés Aristides Cavaillé-Coll construyó uno de sus tantos órganos de vistosos tubos y detallados pedales. Nadie auguraba que este llegaría a Chile y que, 143 años después, sería parte fundamental de un encuentro en nuestro país dedicado a aquel instrumento.

Se trata del primer Festival de Órganos de Valparaíso, que partió esta semana y sigue hasta el 11 de abril. El lugar que acogerá estas tres jornadas de música será la iglesia de los Sagrados Corazones de la ciudad porteña, donde se encuentra el valioso teclado que se declaró -al igual que la capilla- Monumento Nacional. Este no es el único instrumento en la región, pues aún existen varios ejemplares, ubicados en las iglesias anglicanas Saint Peter de Viña del Mar o Saint Paul's de Valparaíso, entre otros, que se encuentran en buenas condiciones.

El festival busca "conectar al país con los circuitos mundiales de organistas, establecer puentes para que más músicos puedan capacitarse en la interpretación de este", explica el gestor del evento, Felipe Kohon.

El festival continúa el sábado 29 con Leticia Albarracín, maestra de órgano popular de la Fundación Yamaha de Japón, que actualmente se dedica en Chile a la enseñanza de este arte. El cierre del ciclo es el viernes 11 de abril con José Saavedra, concertista titular en la Iglesia Luterana de Valparaíso y discípulo de Miguel Letelier, uno de los mejores exponentes del órgano.

El festival planea una próxima edición, con artistas internacionales: "Estamos conversando con gente de Alemania y Brasil, que podría venir este año. Sería importante, pues Valparaíso cuenta con una buena cantidad de órganos, que constituyen un patrimonio cultural considerable", adelanta Kohon.

sábado, octubre 19, 2013

Revelan la pasión y la intriga tras el Órgano de la Catedral

El Mercurio

Una historia de más de 160 años de tensión entre lo sacro y lo profano. Empeñado en construir una religiosidad más moderna, el arzobispo Rafael Valdivieso no escatimó recursos en reformar la tradición del templo. Pero se encontró con un músico de infinitas habilidades diplomáticas.

Romina de la Sotta Donoso

El musicólogo José Manuel Izquierdo König (1985) está haciendo un doctorado en la Universidad de Cambridge, becado por la Fundación Gates. Hace siete años trabajó como voluntario en la limpieza y reparación del Gran Órgano de la Catedral de Santiago, que entonces llevaba 35 años completamente mudo.

Y ahora rescata la apasionante historia que esconde la llegada, a mediados del siglo XIX, de ese magnífico instrumento inglés, en el libro "El Gran Órgano de la Catedral de Santiago de Chile. Música y modernidad en una ciudad republicana (1840-1860)".

" Deve ser grandioso ", le escribe el arzobispo Rafael Valentín Valdivieso al deán de la Catedral en agosto de 1847, cuando se promulga la adquisición de un órgano para ese templo. Se elige a la Casa Flight & Son de Londres para que fabriquen el instrumento, con un costo total de $13.636.

En abril de 1849 le informan al sacerdote que el órgano ya está montado y sonando en el taller inglés. No pierde el tiempo: en la siguiente edición de la Revista Católica un artículo reza que " la sustitucion del órgano a la orquesta trae, entre otras, la importante ventaja de que no siendo apropiado aquel mas que al templo, los que deben tocarlo no tienen cabida en los salones o en los teatros y por lo mismo no se ven precisados a beber en fuentes enturbiadas por la profanidad ".

La dicotomía entre el teatro y la iglesia se había instalado con la Independencia. "Antes, la Iglesia y el Estado, es decir, el rey y el papa, eran entendidos como un todo, y las celebraciones de la autoridad eran un solo proceso ritual donde la música era el componente simbólico de mayor relevancia", explica Izquierdo. "En la transición de la Colonia a la República se produce un quiebre pues el Estado necesita identificarse con alguna música, y toma la ópera como suya. Por eso construye el Teatro Municipal de Santiago. En la Iglesia, que debe tomar su propio rumbo, surge la idea de modernizar el ritual. Y ahí entra el órgano, que debía ser magnífico", agrega.

Intriga catedralicia

Hacia 1840, la orquesta de la Catedral era la mejor del país. Su director era un maestro de capilla que además componía y arreglaba música para el templo. Tarea nada de sencilla, pues los feligreses tenían altas expectativas de cada "función clásica", y de las innovaciones que se exhibirían en las misas de festivos, los sacramentos de los jueves y miércoles y en las vísperas de Cuaresma. Especial atención concitaban Semana Santa, Navidad, Fiestas Patrias y todo aniversario cívico.
En paralelo, la ópera estaba en franco auge, y en el teatro abundaban oberturas como "La Italiana en Argel" (Rossini) y "La Flauta Mágica" (Mozart).

Por eso, en 1840 la alta sociedad mira con entusiasmo la contratación, como maestro de capilla del famoso cantante lírico Henry Lanza. Sin embargo, sus espectaculares esfuerzos musicales no son apreciados por la Revista Católica, que es tajante en una reseña de 1845: " Quisiéramos elogiar la orquesta; pero ¿como hacerlo cuando hemos visto que el año anterior ejecutó un miserere nuevo, y en el presente toda la música ha sido la misma que se tocaba en el siglo pasado, y que el publico casi tiene de memoria? Verdad es tambien que la opera ha hecho disminuir el numero de los musicos y quiza por esta causa no podrian los restantes ejecutar piezas de mas obra ".

Como provenía de un mundo más glamoroso, Lanza suele sobrepasar el presupuesto asignado a cada ocasión solemne. En vez de negarle los montos, monseñor Valdivieso abre una investigación sobre los excesos, la que concluirá con la expulsión de Lanza en 1846. " Tengo en mi apollo la justicia y la conciencia de no haber faltado a mis obligaciones. A mi se me ha juzgado sin ser oido, y por este motivo se me ha impuesto una pena que no habria tenido lugar en el caso contrario ", dice la dramática carta que le envió al arzobispo, sin efecto alguno.

"Lanza creía que, como músico de la Catedral, dependía del Estado. No vio venir lo que sucedió. Y ha sido muy ninguneado hasta ahora", apunta el musicólogo.

"Valdivieso es un personaje central del siglo XIX y de lo que somos hoy como chilenos, porque nos imprimió una idea de religiosidad que venía con ecos de Europa al comprar este órgano. Él quería una religiosidad más moderna y privada", asegura.

Su objetivo era dejar atrás el modelo colonial de culto, que los liberales acusaban como un " loco misticismo que habla a los sentidos y no al corazón ". En sólo tres años, por ejemplo, la fastuosa Iglesia de la Compañía ofició 252 funciones con música en vivo y velas que ardían entre una y tres horas, práctica que remató en el trágico incendio de 1863.

Valdivieso también quería reducir la adhesión de parte del clero y de la clase dirigente a la "religiosidad popular". Criticaba tanto las loas al Niño Dios de los cantores populares como los " pífanos y otros instrumentos que imitan cantos de ave o gritos de cuadrúpedo ".
Él se encargaría de establecer un nuevo timbre que diferenciara, de una vez por todas, lo sacro de lo profano.

Estrategia parda

El estreno del gran órgano Flight de la Catedral, en 1850, marcó un antes y un después. Tal como pretendía Valdivieso, su llegada estimuló la compra de órganos similares en todo Chile, con las platas del salitre. "Además, otras catedrales de América Latina comenzaron a imitar a la santiaguina", aclara Izquierdo.
No obstante, el gran órgano tuvo detractores desde el primer día. Su principal argumento: " Nuestros hábitos i casi diriamos nuestro culto romano rechazan el órgano solo. Este instrumento es propio del protestantismo ".

Percepción que no desapareció del todo. "Había momentos de órgano solo, pero la mayoría de la música siguió siendo vocal. Es que el órgano solo siempre se consideró muy protestante", dice el musicólogo.
Sucede que el hombre que Valdivieso eligió como maestro de capilla resultó ser también un genial estratega. José Bernardo Alzedo era peruano de nacimiento y pardo -de madre negra y padre blanco-. Sus quince años en el cargo son el punto más alto de producción musical de la Catedral Entre sus obras capitales están su gran Miserere y la Pasión del Viernes Santo, y sus estrenos son numerosos. ¿Cómo consigue tanto sin contar siquiera con una orquesta? Lo primero que hace es solicitar que la Iglesia contrate cantantes propios, con un argumento que sedujo a Valdivieso: para evitar que " voces destinadas al ejercicio de las divinas alabanzas, sirvan de pábulo a las profanidades teatrales ".

Izquierdo aclara que "Alzedo venía de otra cultura, había aprendido en la Colonia, y le toca trabajar en la República. Él quería seguir escribiendo grandes obras para muchos músicos. Sin embargo, cuando se encuentra con este arzobispo ilustrado, se reinventa".

Su habilidad es antológica, en vez de vociferar contra el órgano, dos días antes de que terminen de armarlo, Alzedo le envía a Valdivieso una partitura para órgano, dedicada a él. Es su Victimae Paschalis . Y lo conquista.

"Es curioso, pero algunos de los motetes que compone Alzedo para el órgano no son muy religiosos, sino de corte operático o militar. ¡Hay uno que termina en la misma cadencia que el Himno Nacional!", exclama el musicólogo.

También jugó un rol la mala salud del organista inglés que llega con el instrumento, Henry Howell, y que suele caer enfermo sin avisar. Ante la emergencia, Alzedo arma una orquesta para salir del paso. La práctica se traslada luego a todas las ocasiones solemnes -Corpus Christi, Semana Santa, Navidad y Dieciocho-, para estar seguros de que habrá música.

"Simbólicamente, eso es muy fuerte, y esa tradición quedó hasta el día de hoy, para el Te Deum se lleva orquesta, no se toca el órgano", dice Izquierdo.

Tulio Hempel sucederá primero a Howell y después también a Alzedo. Su trabajo se sumará a sus predecesores en la construcción de un riquísimo Archivo Musical, pero un nuevo acontecimiento deja en 1899 al órgano a la sombra y reduce para siempre la proyección de su sonido: la Catedral de Santiago fue arquitectónicamente modificada. Era el momento de que su fachada fuera magnífica.

 "Es casi más valioso para los ingleses que para nosotros"

El órgano de la Catedral de Santiago fue el último diseñado por Benjamin Flight hijo. "Es casi más valioso para los ingleses que para nosotros, y por eso los especialistas lo han venido a ver y se ha escrito al respecto allá. Es uno de los últimos instrumentos que se construyó en la estética propia de Inglaterra , que es con mucha más madera que otras escuelas, con sonidos más soplados, y con un uso especial de los registros. Después de él, se empezaron a transformar todos los órganos ingleses a una estética más alemana-francesa. Por eso para ellos es casi milagroso que en Chile quede uno", explica José Manuel Izquierdo. Además, sólo en él pueden interpretarse apropiadamente ciertas piezas de Russell, Samuel, Wesley y Mendelssohn.
El órgano Flight capitalino volvió a sonar en 2008 gracias a la dedicación de un grupo de voluntarios, y en 2011 acompañó a la Orquesta Sinfónica en la Sinfonía Nº2 de Mahler. "Actualmente suena en casi un 100%, pero con serios defectos de entonación y falta de tubos", reconoce Izquierdo. "Tiene muchos problemas, pero está en un estado de casi el 90% de originalidad , con sus mecanismos originales y casi todos los tubos puestos. Es totalmente factible recuperar su sonido original, pero necesitas expertos en organería histórica; es un trabajo artesanal caro y lento".


domingo, mayo 05, 2013

Chile se suma al Día Mundial del Órgano

El Mercurio


Francia celebra los 850 años de la Catedral de Notre Dame con 850 conciertos en el mundo, y así rinde honores a su órgano, construido por Cavaillé-Coll. En paralelo, son declarados Monumento Nacional los siete instrumentos que el luthier construyó para Chile.

Romina de la Sotta Donoso

Notre Dame conmemora sus 850 años de vida con igual número de conciertos simultáneos en 44 países, entre ellos, Chile, en la primera celebración del Día Mundial del Órgano. Así, la catedral parisina rinde homenaje a su famoso gran órgano, construido por Aristide Cavaillé-Coll en 1868.

"Su sonido es fantástico. Todos los organistas del mundo quieren tocar allí. De hecho se rumorea que los estadounidenses y los japoneses pagan por eso", confidencia Hans-André Stamm (1958). La primera vez que él tocó allí tenía 16 años y hacía tres que grababa de manera profesional. Y ahora el músico alemán viene a Chile, para ofrecer mañana un recital de órgano en la Iglesia San Ignacio (19:30 horas).

"Le envié una solicitud de amistad en Facebook, y después lo invité a venir. Pensé que no me iba a dar boleto, pero aceptó, y pudimos traerlo con apoyo de la embajada de Alemania", revela el productor Felipe Kohon.

Stamm abordará a los más famosos organistas de Notre Dame, como Daquin, Balbastre y Vierne. "Miles de personas iban a escuchar sus improvisaciones, y la misa siempre se atrasaba. Por eso en 1762 hubo un clérigo que prohibió los conciertos por un año", ríe el alemán.

De Bach, interpretará la Sinfonía en Re Mayor de la Cantata Nº 29, selecciones de las Variaciones Godlberg y la Fuga alla giga . Y de Mozart, su Fantasía en Fa Menor -"el contrapunto que hizo en esta pieza fascinó tanto a Beethoven que compró la partitura"- y la Sonata Nº 1 de Mendelssohn -"es la obra más brillante que compuso para órgano"-. Asimismo, presentará tres obras propias: Paráfrasis de la canción de cuna celta "Suo Gan", Toccata alla celtica y "Echoes of Joy".

También habrá un concierto en la Iglesia Anglicana Saint Paul's de Valparaíso (Cerro Concepción), a las12:30 horas de hoy, a cargo del organista Ítalo Olivares, y con apoyo de la Fundación Música Historia y Patrimonio. "Es un honor ser el único representante de Chile en el Día Mundial del Órgano", dice. Interpretará piezas de Clerambault, Balbastre, Bach y Franck, y transcripciones de Wagner y Verdi.
Cavaillé -Coll

El gran órgano de la Catedral de Notre Dame de París es monumental: tiene cinco teclados, 85 registros y 7.472 tubos. Su identidad sonora fue definida en 1898 por Cavaillé-Coll. "Sus intervenciones hicieron posible crear un estilo sinfónico y virtuoso en el órgano", explica Stamm.

"Cavaillé-Coll perfeccionó dos mecanismos fundamentales. Uno es la 'caja expresiva', que consiste en encerrar determinados tubos en una caja de madera con persianas que el organista abre por medio de un pedal. El otro es el uso de palancas de combinación que permiten cambiar instantáneamente de plano sonoro", complementa Miguel Castillo Didier, organista y autor de "Los órganos de Santiago" (1997).

Y justamente ese órgano, el sinfónico, con su potencial colorístico y tímbrico, fue el que llegó a nuestro país a fines del siglo XIX con los inmigrantes ingleses y alemanes. "Entonces la Iglesia Católica también mandó a construir órganos en Chile, y nació una cierta tradición organística que terminó con el Concilio Vaticano II. Ahí los instrumentos empezaron a caer en desuso", asegura Miguel Letelier, organista y compositor.

"En Santiago, teóricamente son 52 instrumentos, de los cuales 45 no son portátiles. Desgraciadamente, la inmensa mayoría está en silencio absoluto, debido al abandono que se hizo del órgano al malinterpretar el Concilio Vaticano II", detalla Castillo Didier. "En Europa los órganos de Cavaillé-Coll están en excelente estado y se siguen tocando a más de cien años de su muerte, todo lo contrario de lo que sucede con los instrumentos que hizo para Chile", agrega.

Solo siete de ellos sobreviven el día de hoy. Y para protegerlos, Castillo Didier y su colega Jaime Carter los postularon como Monumento Nacional. La solicitud fue votada el 24 de abril. "El Consejo de Monumentos Nacionales aprobó unánimemente la declaratoria", anuncia Emilio de la Cerda, secretario ejecutivo de esa entidad.

Cuatro de los Cavaillé-Coll están en Santiago: en la Parroquia el Asilo del Carmen, en la Iglesia de los Capuchinos, en la Iglesia San Pedro y en la Iglesia de la Preciosa Sangre. También hay en regiones: en la Iglesia de los Sagrados Corazones de Valparaíso, en el Convento del Buen Pastor de San Felipe y en el Santuario de Lo Vásquez en Casablanca.

"Poseen disímiles estados de conservación, pero todos son recuperables, y de innegable valor histórico, constructivo y artístico", agrega De la Cerda.

lunes, abril 30, 2012

Crean fundación para restaurar órganos de tubo en Chile


El Mercurio

La parroquia de El Sagrario será la primera beneficiada con esta iniciativa, ya que en junio comenzará la restauración de su órgano.  

Gustavo Villavicencio

A principios de marzo, la gestora cultural María Angélica Purcell creó la Fundación "Música, historia y patrimonio", cuyo principal objetivo es la restauración de los órganos de tubo existentes en nuestro país. El primer desafío que asumirá esta nueva entidad será la reparación del órgano de tubo de la parroquia El Sagrario -ubicada al costado de la Catedral-, que estará a cargo del constructor de órganos Carlos Valdebenito y tendrá un costo aproximado de $33 millones. Los trabajos, que se iniciarán en el mes de junio, se prolongarán aproximadamente por seis meses.

Actualmente, el órgano de El Sagrario se encuentra "completamente mudo y presenta varios problemas en su mecánica, que implicarán un desarme completo del instrumento. Se tendrá que restaurar toda la tubería y fabricar tubos nuevos. También habrá que restaurar todo el sistema de viento, lo que incluye fuelles y ductos de aire", explica Valdebenito. "Del mismo modo -agrega- se deberá proceder con la 'secreta' (cámara de viento), que deberá ser completamente desarmada para eliminar los traspasos de aires y cambiar algunas maderas que presentan rastros de polillas. Además, habrá que restaurar el mueble, que fue pintado con brocha tiempo atrás", comenta .

El órgano de El Sagrario se encuentra sin uso desde los años 80. No tiene placa que identifique a su constructor y el año de fabricación, pero aun así, por sus características se puede situar dentro de la primera mitad del siglo XIX. Cuenta con un teclado manual de 56 notas, un pedal de 27 teclas y un total de 463 tubos. Durante varios años fue el órgano de la Catedral de Santiago.

Según explica Purcell, "la Fundación nace por el interés de un grupo de personas de hacer realidad un plan piloto, que consistía en restaurar el órgano de El Sagrario. El proyecto inmediatamente recibió el apoyo del padre Gabriel Guarda, presidente de la Comisión de Bienes Culturales de la Iglesia, y de particulares. Así, la idea se comenzó a materializar en un proyecto que va más allá y que contempla la posibilidad de convertir el templo en un lugar donde permanentemente se pueda escuchar música sacra en el centro de Santiago".

El proyecto cuenta con el respaldo de la cátedra de órgano de la Universidad de Chile y su director, Miguel Letelier Valdés, Premio Nacional de Música. Se espera contar con los mejores alumnos para conciertos y dar fuerza al estudio de esta disciplina. Además, se sumaron el organista Jaime Carter, quien interpretará conciertos anuales en El Sagrario, y Eduardo Browne, para establecer polos de formación musical en cada parroquia en que se restaure un órgano. La idea es formar profesionales que se dediquen a cultivar este arte.
María Angélica Purcell lamenta que el organista sea el pariente pobre de la música en Chile: "En Europa y Estados Unidos es un personaje de gran importancia en cada parroquia y su trabajo es imprescindible. Por eso nos dimos cuenta de que era necesario crear una institución que se preocupara de comenzar a hacer este trabajo que no existía en Chile".

Cada proyecto será financiado con aportes públicos o privados acogidos a la Ley de Donaciones Culturales.Y después de la restauración, contemplará al menos tres conciertos al año en la parroquia, para dar a conocer a la comunidad el instrumento restaurado, que muchos fieles nunca han oído.

Entre las próximas iniciativas de la fundación se encuentra la restauración de un órgano francés del siglo XIX, firmado por John Abbey, que se encuentra en la iglesia Santo Domingo de La Serena.
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180 órganos existen hoy en Chile, según Carlos Valdebenito, quien estará a cargo de los trabajos en la parroquia El Sagrario.

40% de ese total funciona de forma precaria, agrega Valdebenito.