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martes, octubre 11, 2016

¿Y fue finalmente el festival del siglo?

La Tercera

El festival Desert Trip de California quedará en los registros como el último refugio que cobijó a los próceres de la era dorada del rock, además de una serie de lecciones de un fin de semana inolvidable.

por Claudio Vergara

Cuando en cien años más los libros de historia deban consagrar alguna de sus páginas al movimiento cultural más decisivo del siglo XX -el rock-, de seguro la alusión a los festivales como esos festines donde mejor fluía la química comunitaria y democrática propia de la era prodigiosa del género se remitirá a Woodstock o Monterrey en los 60.

Desert Trip, el megaevento que se hizo este fin de semana en California y que se repite a partir de este viernes, aparecerá como el capítulo final de esa épica, 50 años después, ilustrando con elocuencia el reciclaje del rock como un bien de consumo masivo, rentable y mermado de peligro, aunque aún con capacidad para despachar experiencias que ninguna otra variante cultural ha podido alcanzar. Este es el legado que el llamado festival del siglo no sólo dejará a los arqueólogos del futuro sino que, en lo concreto, a la manera de ver la música y, por sobre todo, el negocio en las próximas temporadas.

* Respeta a los menores

Los dos mejores espectáculos del festival, o al menos los más intensos y que lograron que el campo de polo de Indio rasguñara una agitación casi telúrica, fueron Neil Young y The Who. Curiosamente, algo así como hermanos menores en sus respectivos géneros, casi siempre doblegados por la popularidad de otros (la cantautoría estadounidense en uno, la invasión británica en el segundo), aunque con destreza histórica para resumir su potencial en las presentaciones en vivo más que en la postal estática que implican los discos. Solo en ese casillero, los Who, por ejemplo, no tenían rival alguno, ni Beatles ni Stones.

En lo concreto, Neil Young tomó por sorpresa incluso a muchos estadounidenses que jamás lo habían visto sobre un escenario, ahora testigos de una entrega visceral y que se macera de modo progresivo, desde la imagen de un hombre camuflado por piano y armónica en el emotivo inicio con After the gold rush, hasta la ruidosa arremetida eléctrica de su notable banda, Promise of The Real, sobre el cierre de la velada.

The Who es un grupo que, si no fuera por los fallecimientos de dos integrantes claves (el baterista Keith Moon y el bajista John Entwistle), no ha variado un ápice. Siguen siendo bestias de escenario, una máquina donde la técnica de un virtuosismo aún intacto (increíble la destreza de Pete Townshend en guitarra) convive con la magia de revivir bajo canas y aspecto sexagenario esos trucos salvajes de antaño, como arrojar el micrófono por los aires, o girar y girar el brazo para embestir las seis cuerdas. Hora además de mirarse el ombligo: de los seis invitados en el desierto, son los únicos (con Young) que aún no pasan por Chile.

* El hombre del piano

Bob Dylan fue el comensal que más descolocó a la audiencia, sobre todo porque se trataba del número de apertura, el encargado de empezar a bajar los nervios y satisfacer expectativas. ¿Pero cómo es posible que un artista que apenas habla, de mutismo crónico y que incluso guarda en el sótano sus mayores himnos -no cantó Like a rolling stone ni Blowin’ in the wind- sea el responsable de inaugurar la fiesta?

La pregunta con acento de queja se repitió en los pastos de Indio, sobre todo en los asistentes de la zona general que apenas podían divisar la silueta del estadounidense. Pero las críticas configuran el legado de un artista radical en su carácter austero, con la música como único lenguaje posible y con un show que sirve de balance para la aventura visual de verdaderos estrategas de la opulencia, como Waters y los Stones.

* Señores políticos

Si Desert Trip intentó congelar por un fin de semana los mejores años del rock, la oferta debía entregar un aspecto fundamental: la pólvora que durante décadas lo hizo peligroso. De hecho, si se traza un relato lineal de principio a fin, algo de esa intención subyace: Dylan partió con Rainy day women 12&35, canción llena de guiños a las drogas y prohibida en los 60 por algunas emisoras a ambos lados del Atlántico, mientras que Waters dejó para el final una colección de insultos que en esas pantallas kilométricas dejaron en claro su aversión por Trump: “eres un cerdo” y “fascista, racista y mentiroso” fueron algunos de sus apelativos.

Pero incluso frente a tanto anzuelo para disparar contra el enemigo y en plena campaña electoral en EE.UU., los artistas en general guardaron silencio y no ejercitaron a momentos un necesario proselitismo. Sólo Waters marcó la diferencia, aunque con esa misma distopía orwelliana con la que viene insistiendo hace décadas y que mira a la sociedad como un entramado de cerdos y ovejas, donde campean la paranoia y la estandarización del pensamiento. Sabe un pelín obsoleta, aunque precisa ante una campaña de Trump que ha hecho de los muros su mayor credo.

También se extrañaron mayores colaboraciones entre los músicos, con Young y Macca como la única postal de camaradería eterna.

* No a la variedad

Desert Trip pulverizó la visión más reciente de los festivales y que los mira como una gran vitrina donde se puede disfrutar de todo, desde hip hop a música de Marruecos, de electrónica a cumbia de ética punk. Aquí, solo gobernaba el rock clásico. La música que antecedía a los shows o la de los carritos que trasladaban a los asistentes por el reducto solo se remitía a hits previos a 1980. Un modelo de espectáculo que, en años venideros, podría hacerse cargo de otros sonidos y, por qué no, levantar un Desert Trip consagrado al metal, el punk o la new wave. Uniformidad antes que diversidad.

Con casi 60 mil personas por noche, la fórmula dio resultados, además gracias a otro elemento: una porción importante de los espectadores apenas había visto a dos o tres de los números del cartel, por lo que el evento funcionó como esos paquetes turísticos que comprimen en un par de días visitas por ciudades o atractivos turísticos de mil años. Un todo en uno para decir que ya lo viste todo, un viaje que sintetiza en 72 horas a los héroes artísticos de la era en que viviste.

Eso sí, el juego es de doble filo. Salvo en Young, McCartney y The Who, la audiencia se mostró algo apática y fría, quizás condicionada, paradójicamente, por los 39 grados que cada día azotaron la pradera californiana.

* Clics poco modernos

En el resumen, todos los artistas invitados justificaron con holgura su inclusión en un festival que pretendía tener a lo más grande del siglo pasado, además de demostrar que viven presentes dignos e inquietos. McCartney es quizás el que más se ha sabido reinventar, aunque cree que la procesión es personal: “Cuando canto temas de los Beatles, veo mil pantallitas de celulares iluminándome. Pero cuando hago una nueva, sólo veo un hoyo negro. Bueno, aquí les va un hoyo negro”, dijo antes de presentar uno de sus singles más recientes, Queenie eye.

Waters despunta la contraparte como el único cuya vida en solitario parece paralizada y que no estrena un nuevo álbum hace casi 25 años. Desde ahora, el futuro dirá si estas leyendas quieren continuar en la búsqueda creativa que precisamente los convirtió en esenciales. Desde ahora, comienza el primer día del resto de sus vidas.

Roger Waters impuso el discurso político en el cierre del Desert Trip

El Mercurio

El ex Pink Floyd trató de "cerdo" al candidato a la presidencia de Estados Unidos Donald Trump, al que ridiculizó con proyecciones en su presentación. Su espectáculo conceptual apareció como el elemento que completó el círculo del denominado "festival del siglo".  

José Vásquez 

California El debate presidencial estadounidense tuvo un gráfico eco en Indio. El domingo en la noche mientras los medios norteamericanos tildaban el encuentro entre Hillary Cinton y Donald Trump en Saint Louis como "sucio" y "amargo", el Desert Trip se teñía de un discurso político que tuvo a Roger Waters como el principal orador.

El ex Pink Floyd les sacó provecho a los recursos tecnológicos para montar un mensaje monumental a través de las pantallas gigantes -de 90 metros de ancho y más de 25 de alto- del festival. Ahí, y mientras interpretaba "Pigs (Three different ones)" comenzaron a salir una serie de imágenes que ridiculizaban al polémico candidato republicano, haciendo un saludo nazi, vestido con lencería de mujer o con juguetes sexuales en sus manos, todo rematado con el mensaje de "Trump es un cerdo", mientras el público se dividía entre los aplausos y el silencio incómodo.

La performance estuvo cronométricamente calculada, con Algie, el cerdito volador que apareció por primera vez en la portada de "Animals", planeando sobre las cabezas del público del campo del Empire Polo Club, también con textos alusivos, sindicando al millonario postulante a la Casa Blanca como un "ignorante y racista", además de un directo "al diablo Trump y su muro", cuando simultáneamente comenzaba a sonar "Another brick in the wall (Part II)".

El mensaje y la ejecución del espectáculo conceptual de Waters fue el elemento que llegó a completar el círculo de este denominado "festival del siglo", que mostró cómo sus seis protagonistas fabricaron su propio destino como leyendas de la música popular manejando por distintas carreteras, pero con un mismo destino en la hoja de ruta: la trascendencia.

Cuando la noche del domingo caía en Indio, The Who comenzó a cerrar este primer episodio -los mismos nombres repiten el espectáculo este fin de semana- que reunió de forma inédita a los principales íconos del rock. Con el aviso de que están quemando los últimos petardos de su carrera -ya anunciaron el fin, aunque sin especificar la fecha-, la banda liderada por Pete Townshend y Roger Daltrey entregó un demoledor concierto, a un volumen grosero, que demostró que el fuego en el grupo permanece intacto pese a sus más de 50 años de carrera.

El golpe adrenalínico inicial fue anestesiado luego por la entrada sensorial de Waters, que apeló completamente a su obra de la época cuando era parte de Pink Floyd, para iniciar un recorrido creciente con "Speak to me" y "Breath", del álbum "The dark side of the moon". Remató luego con éxitos como "Mother", "Brain damage" y "Comfortably numb", con los que bajó el telón de este primer acto de la cumbre de leyendas del rock.

Último capítulo

Este fin de semana, el Desert Trip tendrá su función final, repitiendo las mismas duplas: Bob Dylan y los Stones; Neil Young y McCartney, y The Who con Roger Waters.

 El cancionero de la noche
"Speak to me"
"Breathe"
"Set the controls for the heart of the sun"
"One of these days"
"Time"
"Breathe (Reprise)"
"The great gig in the sky"
"Money"
"Us and them"
"Fearless"
"Shine on you crazy diamond (Parts I-V)"
"Welcome to the machine"
"Have a cigar"
"Wish you were here"
"Pigs on the wing 1"
"Pigs on the wing 2"
"Dogs"
"Pigs (Three different ones)"
"The happiest days of our lives"
"Another brick in the wall (Part II)"
"Mother"
"Brain damage"
"Eclipse"
"Vera"
"Bring the boys back home"
"Comfortably numb"

lunes, octubre 10, 2016

Las postales imborrables de McCartney: Cantó una canción de los Rolling Stones y tocó con Neil Young

El Mercurio

El ex Beatle, como acostumbra, interpretó un arsenal de éxitos acumulados en toda su vida musical. Fueron 37 en total, incluida la vuelta de mano a Jagger y compañía. Con la voz de "Rockin' in the free world" entregó el gran momento para atesorar del Desert Trip.  

José Vásquez desde California 

De fondo, gigante, el símbolo de la paz. Sobre el escenario Paul McCartney dirigiendo la orquesta acompañado de Neil Young, y, frente a ellos, una multitud que se levantó de sus asientos para seguir, en trance y con los brazos arriba, el icónico tema de John Lennon, "Give peace a chance". La comunión fue total.

El ex Beatle, figura de la noche del sábado, fue el encargado de revelar varias de las postales que se atesorarán de esta cumbre de leyendas de la música. Porque si bien la alineación del equipo del Desert Trip está integrada por los que mejor se desempeñan en sus puestos, lograr ser el jugador del partido implica algo más allá que solo cumplir aplicados con la tarea en la cancha.

La jornada del sábado fue, en ese sentido, más magnífica aún que la anterior. Primero, Neil Young removiendo conciencias y jugando a encarnar y proponer el espíritu a un evento, en rigor, fríamente amalgamado a seis actos individuales. Todo esto lo había comenzado a desestabilizar de alguna forma Bob Dylan el viernes, rompiendo sus propios esquemas con un show dedicado a su repertorio de los 60, y los Rolling Stones luego, haciéndole un guiño a su colega de Liverpool, tocando una canción de los Beatles. El sábado, todo este impulso por entregar para la posteridad un festival único se amplificó.

McCartney disfrutó la responsabilidad de cantar el enorme arsenal de éxitos que cosechó en menos de una década con Lennon, Harrison y Starr. Poder echar mano al catálogo más rico de la historia de la música popular es una tarea que asume como una generosa obligación. A sus 74 años, su simpatía sobre el escenario es intransable, y ahí, como si nada, dispara canciones como "A hard day's night", que este año rescató después de cinco décadas sin interpretarla en vivo o "In spite of all the danger", de la prehistoria de los Beatles, que presentó como la primera canción que grabó junto a Lennon cuando entonces se presentaban como The Quarrymen, antes de llegar a la década del sesenta.

Con el público ya a su completa disposición, de pronto anuncia el instante más memorable del Desert Trip hasta el momento y llama para compartir el escenario a Neil Young. Paul lo recibe con un cariñoso "hola bebé", para luego fundirse en un fraternal abrazo. El guerrero canadiense asume con propiedad el dúo y juntos se despachan una conmovedora versión de "A day in the life", ese clásico que cierra el "Sgt. Pepper's Lonely Hearts Club Band", que fue seguido inmediatamente por ese clamor de paz escrito por Lennon ("Give peace a chance"). La postal, imborrable, se extendió para regalar todavía una toma más, con otra canción juntos, la rockera "Why don't we do it in the road?" y timbrar así el pasaje más simbólico de una jornada a la que todavía le quedaban trucos al mágico Macca.

Luego del bis, cuando llevaba más de dos horas de show, el músico anunció que era tiempo de devolver la gentileza de sus compadres, los Stones, haciendo una canción de la época en la que se comenzaron a levantar los cimientos del grupo. Una sorpresa con un carácter particular, porque en rigor responde a un cover propio que presentó así: "Los Stones tocaron una canción nuestra y ahora nosotros vamos a hacer una de ellos: el primer éxito que tuvieron en Inglaterra, que escribimos con John", dijo, y se lanzó con los acordes de "I wanna be your man", tema que también registraron Los Beatles apenas unas semanas después, en 1963.

Noche redonda para el artista, que en poco más de dos horas y media de show -el set más largo del festival- y 37 canciones, se despidió iluminando el cielo con fuegos artificiales, amigos inseparables de las fiestas.

El muro de Waters

El sábado, Neil Young se despidió del escenario anticipando el show que anoche iba a montar Waters: "Roger va a construir un muro (en alusión a su obra 'The wall') y vamos a hacer grande a México otra vez", sentenció.

 The Who y las canciones de una generación

La fuerza y la electricidad en el festival fueron de la mano de The Who. Los británicos pusieron a prueba sus monitores y se conectaron para golpear al máximo sus instrumentos, casi al punto de reventar el sonido. Pura testosterona rock con Pete Tonwshend dándole latigazos, con sus brazos como un remolino, a la guitarra y Roger Daltrey agitando el cable del micrófono como si tuviera una boleadora en las manos. Y así, como un vendaval, pasaron "I can't explain", "The seeker" y "Who are you" cuando la noche, con 30 grados de temperatura caía en Indio.

Townshend, amigo del micrófono, asumió el rol de contador de historias, recordando en detalle cada tema de la época del sesenta que presentaba, antes que Daltrey las transformara en canción con su voz. Temprano, también, llegó el éxito que podría englobar perfectamente este nostálgico viaje al desierto -que cerraba más tarde su primer fin de semana con Roger Waters-: "My generation" levantó automáticamente de sus asientos a una audiencia que se volvió a conectar con su juventud, respondiendo a un llamado y diciendo presente a la lista de la clase.

El cancionero de la noche
s "A hard day's night"
s "Jet"
s "Can't buy me love"
s "Letting go"
s "Day tripper"
s "Let me roll it"
s "I've got a feeling"
s "My valentine"
s "Nineteen hundred and eighty five"
s "Maybe I'm amazed"
s "We can work it out"
s "In spite of all the danger"
s "I've just seen a face"
s "Love me do"
s "And I love her"
s "Blackbird"
s "Here today"
s "Queenie eye"
s "Lady Madonna"
s "FourFiveSeconds"
s "Eleanor Rigby"
s "Being for the benefit of mr. Kite!"
s "A day in the Life/
Give peace a chance"
s "Why don't we do it in the road?"
s "Something"
s "Ob-La-Di, Ob-La-Da"
s "Band on the run"
s "Back in the U.S.S.R."
s "Let it be"
s "Live and let die"
s "Hey Jude"
s "I wanna be your man"
s "Helter skelter"
s "Golden slumbers/
Carry that weight/The end"

Las celebridades que asistieron al Desert Trip

El Empire Polo Club de Indio es un imán de celebridades. El lugar donde se levanta Coachella y ahora el Desert Trip es un puente musical directo para las figuras de Hollywood. Las poco más de dos horas de distancia con Los Angeles ayudan a que estos eventos se transformen en un desfile de famosos.

Si en el festival de corte juvenil que cada año se celebra en abril es común ver a personalidades como Katy Perry, Taylor Swift, Kendall Jenner y Paris Hilton, entre muchos otros, ahora en el de las leyendas del rock lo hicieron actores como la pareja compuesta por Catherine Zeta-Jones y Michael Douglas; Rob Lowe, de series como "Parks and recreation", y Katee Sackoff, de "Battlestar Galactica", además de la representante del mundo de la moda Cindy Crawford.

La actriz de "Chicago" contó emocionada a través de las redes sociales su satisfacción por ver cómo su hijo escuchaba por primera vez en vivo a los Rolling Stones y la ex modelo hizo lo propio, celebrando la reunión del sábado de Paul McCartney con Neil Young para la interpretación de "Give peace a chance", subiendo una foto del momento a Instagram. Lowe, por su parte, logró un aterrizaje con estilo, mostrando también en Instagram cómo llegó en helicóptero a la cita.

Del mundo latino, los músicos de Café Tacvba, Emanuel del Real y Joselo Rangel asistieron al festival, igual que el ex tenista chileno Fernando González, reconocido fanático del rock.

Los Rolling Stones se rieron de la vejez, tributaron a los Beatles y mostraron un adelanto de su nuevo disco

El Mercurio

Jagger y compañía cerraron la primera noche del Desert Trip con una pirotecnia que también se disparó desde el escenario. Un show eléctrico que incluyó una versión de "Come together" de sus colegas de Liverpool y la presentación de "Ride 'Em on down", que no tocaban hace 54 años y que estará en "Blue & lonesome". Además, se defendieron con ironía ante el calificativo de "Oldchella".  

José Vásquez 

California La fiesta de la generación dorada del rock terminó su jornada inaugural celebrando con fuegos artificiales. Los Rolling Stones cerraron el primer día del Desert Trip con un show memorable, disparando una inyección eléctrica que ofreció momentos inéditos como la interpretación de "Come together". El cover de los Beatles, una rareza en el recorrido del grupo -que Jagger anunció como "un tema de una desconocida banda beat"-, se leyó también como un desafío para que Paul McCartney, que anoche tomaba la posta dejada por sus colegas, devolviera la gentileza durante su show.

Las postales comienzan a aparecer y timbrar momentos imborrables de esta reunión de viejos estandartes de la música que, según se ha promocionado, se realizará solo "una vez en la vida". Esto ya se inició, independiente de si la voz de "Live and let die" -en su show programado para anoche, a la 1:15 de la mañana hora de Chile- responde interpretando la música de sus compañeros de liga. Cada presentación ha resultado única.

Bob Dylan comenzó todo con un sorpresivo set dedicado principalmente a su repertorio de la década del sesenta, el período en que se convirtió en el faro del resto de sus colegas de cartel. La concesión de Dylan, aunque no fue total, ya que dejó afuera éxitos como "Blowin' in the wind" y "Like a rolling stone", ofreció un cambio radical a lo que venía mostrando en vivo en los últimos años: un repertorio más dedicado a sus últimas obras y la interpretación a su antojo de su catálogo más venerado.

El arisco cantautor -que no realizó ningún comentario durante su presentación- incluso se acercó a la fidelidad de estas grabaciones y olvidó la dureza de su voz, su rúbrica en esta etapa de su carrera, fraseando con claridad, algo que agradeció un público dominado ampliamente por aquellos que fueron jóvenes en Woodstock o crecieron con esas historias.

Fina casa de retiro

Mucho se ha hablado acerca del factor edad de la cita, calificado burlonamente como "Oldchella" -en relación al mismo lugar donde se levanta Coachella, un festival consagrado a las nuevas tendencias-, un tema que Mick Jagger no pudo dejar pasar. Primero, diciendo que no haría chistes sobre eso, para luego dar la bienvenida "a la fina casa de retiro para músicos de Palm Springs".

La ironía le resultó graciosa, ya que a pesar de las arrugas en su rostro, sus 73 años no son un factor para pensar en el retiro aún. Jagger es un maratonista del rock. Incansable, el cantante recorrió innumerables veces de punta a punta todos los rincones de un escenario realmente monumental con unas pantallas gigantes cuyo nombre, quizás, nunca antes se había representado de forma tan literal.

Las guitarras filosas de Keith Richards y Ronnie Wood comenzaron a dialogar fuerte de entrada con "Start me up", encendiendo a un público que por su perfil estaba lejos de explotar como lo hacen los fans en Sudamérica. Los decibeles continuaron altísimos con la atronadora "You got me rocking" y las guitarras volvieron a batirse a duelo en "Out of control", con un Jagger convertido en un torbellino.

De ahí, la banda tiñó de azul su insignia para presentar "Ride 'Em on down", un cover de Jimmy Reed con el que alucinaban a comienzos de los 60, que llevaban 54 años sin interpretar en vivo y que ahora será parte de su próximo álbum "Blue & lonesome", que lanzarán el 2 de diciembre. Un estreno exclusivo para el Desert Trip.

Más adelante, "Gimme shelter" le abrió el camino a Sasha Allen para lograr protagonismo con su desgarradora y desbordante ejecución vocal. Un tema oscuro, donde Jagger termina abrazando por su talento a la corista que se integró a la banda en la gira latina que hicieron este año.

Para el final, el cierre que se ha vuelto habitual en sus últimas presentaciones: la entrada del coro de voces celestiales del USC Chamber Thornton, para "You can't always get what you want" y una versión extendida de "(I can't get no) Satisfaction", para una despedida con una pirotecnia descomunal.


El cancionero de la noche
 Start me up
 You got me rocking
 Out of control
 Ride 'Em on down
 Mixed emotions
 Wild horses
 It's only rock and roll (but I like it)
 Come together
 Tumbling dice
 Honky tonk women
 Slipping away
 Little T&A
 Midnight rambler
 Miss you
 Gimme shelter
 Sympathy for the devil
 Brown sugar
 Jumpin' Jack flash
 You can't always get what you want
 (I can't get no) Satisfaction

Neil Young no transó su consecuencia

La ostentación tecnológica que se impone en el Desert Trip, con su pantalla gigante de dimensiones monumentales, ayer fue cubierta con lienzos a la vieja usanza de los conciertos de rock. Neil Young, que abrió la segunda jornada a las 18:40 horas, no abandonó su discurso ambientalista mostrando una línea editorial en la que le canta a la "madre naturaleza", decorando el escenario con carpas de nativos norteamericanos. Hace unas semanas manifestó su total respaldo a los Sioux, tribu a la que apoya en sus demandas contra la construcción de un oleoducto que pone en peligro sus tierras sagradas. El "agua es vida" promueve tanto en su polera como en las tiendas indias. "After the gold rush", lanzada hace 46 años fue la elegida para abrir una presentación que continuó con "Heart gold", también de los tempranos setenta. Luego de esto, le dio la bienvenida a la banda que lo ha acompañado en esta última temporada, Promise of the Real.

Los chilenos en el Desert Trip

El Mercurio

Por el pasto del Empire Polo Club de Indio, donde se realiza el Desert Trip, se ve público de todas partes del mundo. Asiáticos y mexicanos son la mayoría, luego de los estadounidenses, pero también hay brasileños y argentinos, que llegaron impulsados por los Rolling Stones. Dentro de este grupo de visitantes también hubo representantes chilenos. El ex tenista profesional Fernando González, reconocido fan de la música, llegó a ver a Bob Dylan y los Stones, y luego puso a prueba su paciencia durante la lenta salida del lugar hasta conseguir un Uber (ver nota anexa).

Jorge Villagra (67) llegó junto a su señora y una pareja de amigos -Mauricio Lira (69) y su mujer-, quienes viajaron desde Santiago para vivir la experiencia del festival. "Decidimos venir el mismo día en que se supo la noticia de este evento", dice Villagra, quien cuenta que el único contratiempo en su planificación fue encontrar un hotel cercano a Indio. "No había nada disponible cerca. Quedamos a una hora del lugar, por lo que tuvimos que arrendar un auto". Salvo ese inconveniente, señala que la experiencia ha sido feliz: "Hasta ahora se cumplen todas nuestras expectativas. Ver estos cantantes y grupos, que cada uno por sí solo son íconos de la música, es algo muy difícil que se repita. Estamos muy contentos", afirma.

Danilo Bustamante (34), que también viajó desde Santiago, dice que tampoco lo pensó demasiado. "Fue una decisión prácticamente espontánea, no podía creer el cartel de artistas que habían armado". Bustamante explica que su logística no resultó tan complicada porque se juntó con Rodrigo Mladinic (38), un amigo chileno que vive en Los Angeles, entonces se subieron al auto el viernes con dirección a una casa que arrendaron en Palm Springs, a 20 kilómetros de Indio. "Salvo el taco final a la salida del festival, todo ha resultado muy bien; creo que el Desert Trip es una muestra patente de que se pueden organizar megaconciertos sin descuidar detalles fundamentales, partiendo por el sonido, que ha estado brutal". Mladinic complementa: "Para quienes amamos el rock, no existe otro evento igual a este con una organización a la altura del line up ".

sábado, octubre 08, 2016

Bob Dylan abrió el Desert Trip recordando su repertorio más clásico



El Mercurio

El cantautor, poco dado a las concesiones, inició el festival ante 75 mil personas interpretando temas de hace más de 50 años. El cierre estaba reservado para los Rolling Stones.  

José Vásquez 

California . Bob Dylan sacudió sus discos y sintonizó con la vibra de la nostalgia que tiñe la mayor reunión de íconos del rock. El Desert Trip, o el "festival del siglo" como se le ha sindicado, abrió de la mejor forma posible: la voz de "Hurricane", poco dado a las concesiones, regalando un repertorio que rememoró su período más clásico.

Apenas unos minutos más tarde de lo programado, casi a las 19:00 horas en Indio, California (23:00 horas de Chile), Dylan, sentado al piano inició transmisiones con "Rainy day women #12 & 35", del álbum "Blonde on blonde", lanzado en 1966. Sorpresa total, con el huraño cantautor incluso acercándose a la fidelidad de las grabaciones originales que en los últimos años ha preferido olvidar, desestructurando en vivo sus propios éxitos.

Generoso, el músico siguió sorprendiendo en la misma tecla con "Don't think twice, It's alright", de 1963, y "Highway 61 revisited", de otra obra fundamental como el disco del mismo nombre del 65. Dylan estaba dispuesto a regalar una noche única como es la promesa que entrega esta cita que se anuncia como irrepetible y que dejaba para el final a los Rolling Stones.

Otoño y verano

Las estaciones funcionan solo como un nombre en Indio, donde el otoño asoma como un espejismo en este literal oasis del desierto. A las dos de la tarde, cuando se abrieron las puertas al público en el Empire Polo Club, 35 grados ya quemaban fuerte. El viaje árido entonces se hizo real. La bienvenida al denominado "Festival del siglo" fue en extremo calurosa, con un ingreso, aunque opacado por los atochamientos que hicieron todo más lento. Calles cerradas en los alrededores del recinto y demoras en la carretera que duplicaron los tiempos de viaje, provocaron que al inicio del show las butacas todavía no estuvieran del todo completas.

Porque en este festival hay asientos y son confortables. A diferencia de las explanadas que dominan estos espectáculos, en el Desert Trip se cubrió el campo con butacas y se levantaron solo para esta ocasión dos tribunas a los costados. La comodidad es la regla a toda prueba, considerando que el público mayoritariamente es adulto y promedia los 50 años.

Las largas caminatas desde el ingreso del recinto eran cambiadas por viajes en "pedicab", unos triciclos-taxi que acercaban a la gente por US$ 10. A unos 200 kilómetros al este de Los Angeles, las miradas del mundo musical se concentraron en el recinto que reúne en un mismo fin de semana también a leyendas del rock como Paul McCartney, Roger Waters, The Who y Neil Young.

Postales rock

Muchas familias se fotografiaban en distintos puntos del club, que funcionaban como imanes de cámaras. Largas filas acaparaban un cuadro gigante con la portada del "Some girls" de los Rolling Stones, el más popular en la entrada. Seguido por uno con The Who.

Los puestos de venta de poleras estaban abarrotados. Había diseños de todas las bandas a un promedio de $33 mil pesos chilenos, y una tienda con las discografías completas de estos artistas saciaba la sed consumista de un público amante de la nostalgia.

Los organizadores también apostaron por transformar el evento en una experiencia sensorial más allá de los seis conciertos. Al interior del recinto se levantó una enorme tienda que funciona como sala de exhibiciones y se instalaron espacios culinarios encabezados por prestigiosos chefs. Ayer comenzó igualmente la instalación de carpas en los recintos delimitados por la organización y donde los fanáticos más fieles pretendían pasar estas tres primeras jornadas del festival, que se repetirá el próximo fin de semana.

Esta noche
Neil Young 18:15 horas (22:15 Chile).
Paul McCartney 21:15 horas (01:15 Chile).
Mañana
The Who 18:15 horas (22:15 Chile).
Roger Waters 21:15 horas (01:15 Chile).

 El rock en su máximo esplendor

Desert Trip es el festival del siglo. No cabe duda. Tendrían que pasar otros cien años para volver a ver juntos a músicos del nivel de Bob Dylan, Paul McCartney y The Rolling Stones. Si bien algunos han colaborado en el pasado, esta es la primera vez que coincidirán todos en un mismo escenario. Y la única, porque por sus edades -todos tienen más de 70 años- y agendas es imposible que se reúnan nuevamente. A quienes les gusta criticar dicen: "Se juntaron por plata", pero eso no es cierto, porque ninguno necesita hacer conciertos por dinero. Se juntaron simplemente por el placer de tocar juntos y solo puedo imaginarme cómo será ese reencuentro donde recuerden viejos momentos.

Festivales históricos ha habido muchos: Woodstock (1969), el Concierto para Bangladesh (1971), organizado por George Harrison, y Live 8 (2005), entre otros. Pero creo que este será uno de los más recordados. Es como si Beethoven, Wagner, Bach y Mozart se presentaran en un mismo recital. Esa es la primera comparación que se me viene a la mente.

Aunque se extrañan nombres como Eric Clapton -cuya enfermedad nerviosa le impide tocar la guitarra- o Elton John, un verdadero genio musical, los artistas que estarán en el Desert Trip escribieron la historia del rock y el público que tenga la suerte de verlos vivirá una experiencia inédita.


Bob Dylan set list
"Rainy Day Women #12 & 35"
"Don't Think Twice, It's All Right"
"Highway 61 Revisited"
"It's All Over Now, Baby Blue"
"High Water (for Charley Patton)"
"Simple Twist of Fate"
"Early Roman Kings"
"Love Sick"
"Tangled Up in Blue"
"Lonesome Day Blues"
"Make You Feel My Love"
"Pay in Blood"
"Desolation Row"
"Soon After Midnight"
"Ballad of a Thin Man"
"Masters of War"

Rolling Stones set list
"Start Me Up"
"You Got Me Rocking"
"Out of Control
"Ride 'Em on Down" (Jimmy Reed cover)

"Mixed Emotions"
"Wild Horses"
"It's Only Rock 'n' Roll (but I Like It)"
"Come Together" (Beatles cover)
"Tumbling Dice"
"Honky Tonk Women"
"Slipping Away"
"Little T&A"
"Midnight Rambler"
"Miss You"
"Gimme Shelter"
"Sympathy for the Devil"
"Brown Sugar"
"Jumpin' Jack Flash"

Encore:

"You Can't Always Get What You Want"
"(I Can't Get No) Satisfaction"

viernes, octubre 07, 2016

Desert Trip: los años dorados y el millonario viaje al paraíso del rock

El Mercurio

La alineación artística no baja de los 70 años en la cumbre musical más importante de la historia. La nostalgia está presente con una recaudación estimada en US$ 160 millones.  

José Vásquez. 

cALIFORNIA A dos horas y media por tierra del Desert Trip, la autopista musical corre conectada con una doble vía desde Los Angeles. En el epicentro cultural de California, las radios hablan constantemente sobre el festival que desde esta noche y hasta el domingo sacudirá la aridez de Indio y que tendrá una réplica de igual intensidad el fin de semana siguiente. Juntos por primera vez, los íconos vivos del rock en un mismo cartel: los Rolling Stones con Bob Dylan, Paul McCartney junto a Neil Young y Roger Waters con The Who.

Una cita con características de irrepetible, que desde el lugar donde cada abril se levanta Coachella -la antítesis juvenil de esta reunión de la edad dorada-, el Empire Polo Club, ya lanza señales de actividad. El miércoles, el ex Pink Floyd probó su montaje en el desierto, mientras que en pleno Hollywood, en el Sunset Strip, un tributo a Jagger y compañía calentaba los motores en el tradicional Whisky a Go Go, el club nocturno donde se comenzaron a hacer un nombre The Doors y Alice Cooper a finales de los sesenta, y Mötley Crue y Guns N' Roses en los ochenta, entre muchos otros.

La concurrencia a este show promedia las cinco décadas, muchos de ellos con abonos para el festival. La etiqueta de "Oldchella", con que se sindicó al Desert Trip, no escapa de la realidad: si sobre el escenario ningún músico baja de los 70 años, el perfil de asistentes al que se apuntó para esta cumbre es evidentemente adulto. La disposición del público, separado por sectores, con tribunas, sitios vip y un lugar para sillas y mantas, a diferencia de las tradicionales explanadas de estos eventos -donde la distribución de la ubicación en el campo la escoge cada uno-, remarcó desde el comienzo que se trataba de una experiencia distinta.

Goldenvoice, los organizadores de esta cita, quisieron hacer historia con un espectáculo que tuviera una alineación estelar, junto a facilidades para el público acordes al nivel de lo ofrecido. Las entradas vip superan el millón de pesos, y entre sus características dan derecho a comidas preparadas por chefs internacionales. Las más simples, por solo asistir un día, iniciaban en unos $132 mil. A pesar de los altos costos, los boletos se agotaron en apenas tres horas. Agregar el segundo fin de semana entonces fue cuestión de minutos.

El perfil del público es distinto. Al Desert Trip llegarán turistas de todo el mundo a pasar un fin de semana de vacaciones. La hotelería de Indio y los alrededores, como Palm Springs, está prácticamente copada. El lugar, visitado por viajeros con un alto poder adquisitivo, ofrece una amplia lista de resorts que durante estos días disparó sus precios. Recintos de dos estrellas promedian los $180 mil por noche y los de cinco superan los $650 mil, cifras que una vez terminado el festival bajarán a solo un tercio de ese valor.

En lo musical, aunque no se reveló cuánto se pagó a cada uno de los nombres del festival, trascendió que el monto para artistas como los Rolling Stones y Paul McCartney alcanzó los US$ 7 millones, prácticamente el doble de lo que reciben por cada espectáculo que ofrecen en el mundo.

Según Paul Tollet, el presidente de Goldenvoice, todos "cobraron lo que valen".

Pese a la millonaria inversión, se estima que el retorno es un botín todavía mayor y cercano a los US$ 160 millones, el doble de lo recaudado en Coachella, algo que da pie a trascendidos publicados en medios locales en Los Angeles: el Desert Trip tendría próximas ediciones, pero con nuevos 


Cómo llegan los artistas que protagonizarán la cumbre musical histórica


Los Rolling Stones acaban de anunciar un nuevo disco. Roger Waters explotó su lado político en un show gratuito en México y Bob Dylan continúa con su "gira interminable".  

J.V. 

 The Rolling Stones se tiñeron de azul
El olfato comercial no falla. Como la atención musical en el mundo estará centrada este fin de semana en Indio, California, Mick Jagger y su pandilla aprovecharon la plataforma mediática para elevar las expectativas de su arribo. Ayer oficializaron una información que ellos mismos habían comentado brevemente en abril pasado: el lanzamiento de un disco nuevo, que en rigor es viejo.

La banda se reactivó en febrero cuando comenzaron en Santiago un tour sudamericano que incluyó a México y terminó con un multitudinario concierto gratuito en La Habana, realizado a finales de marzo -el que dio origen a una película que estrenaron hace dos semanas-. Luego de eso, el grupo aprovechó el impulso para encerrarse en el estudio. Keith Richards y Ronnie Wood no se guardaron la primicia y comentaron entonces que en apenas tres sesiones habían grabado una serie de canciones en las que homenajeaban a las viejas glorias del blues. Y todo se tiñó de azul, desde el nombre, "Blue & Lonesome", hasta el logo del conjunto con el que esta semana dieron la alerta a través de sus redes sociales. Las 12 canciones, de autores como Willie Dixon, Little Johnny Taylor y con invitados como Eric Clapton, saldrán a la venta el 2 de diciembre.

Paul McCartney y sus rescates
Siempre activo, el ex Beatle se las arregla para generar expectativas en cada gira que emprende. Con espectáculos que promedian los 38 temas, McCartney sorprendió este año agregando a su repertorio una canción que a pesar de lo popular dentro del catálogo de la banda de Liverpool, hacía 51 años que no interpretaba. "A hard day's night" ya había pasado su período de aniversario tras las cinco décadas de su estreno, por lo que su inclusión en abril pasado en un show en Fresno, California, llamó la atención, transformando el concierto en noticia mundial.

El músico continúa recorriendo el mundo con su tour "One on one" y esta semana realizó dos shows en Sacramento, anticipando lo que podría mostrar mañana: un espectáculo en el que repasa toda su carrera: el tiempo que trabajó con los Beatles, con Wings y su proyecto solista.

Neil Young, el activista
El cantante le cantó al planeta en su última obra, "Earth", una colección de canciones que interpretó junto a Promise of The Real, la banda con la que llegará al Desert Trip y que estrenó primero en la plataforma musical on line Tidal. Young, figura de capital influencia en las nuevas generaciones del rock, mantiene su compromiso ambientalista y hace solo algunas semanas apoyó con una canción, "Indian givers", a los indios Sioux, que batallan contra la construcción del oleoducto que amenaza sus tierras sagradas.

The Who de oro
La banda se embarcó en 2014 en una gira para celebrar sus 50 años de carrera, sin esconder la posibilidad de próximamente anunciar su adiós. Con el discurso de que nada es para siempre, el conjunto comenzó a recorrer el mundo con la idea del fin, aunque sin una fecha definitiva. Por ahora, sus espectáculos son generosos en éxitos como "Who are you", "My generation" y "Baba O'Riley".

Bob Dylan siempre está de gira
No hay pausas, más allá de las necesarias, en la carrera de Bob Dylan. En 1988 inició una gira que tituló "Never Ending Tour" y desde entonces la perpetuó. Los viajes son prácticamente los mismos, lo que ha cambiado son las canciones de un repertorio que ha crecido y adaptado a su propia manera de reinterpretarse. Dylan será el encargado de abrir hoy el festival de Indio a las 18:50 (22:50 en Chile). No muy asiduo a las concesiones, el cantautor no se caracteriza por realizar espectáculos dedicados a sus éxitos, sí por tocar algo de su material más reciente, como los temas en los que asumió el papel de Frank Sinatra, a quien ha tributado en sus dos últimas entregas. Para no quedarse atrás, el músico también anunció recientemente el lanzamiento de un nuevo material, el que llega en volúmenes monumentales: 36 discos que recopilan su gira de hace 50 años: "Bob Dylan: The 1966 Live Recordings".

Roger Waters, el político
Llevaba un año alejado de los escenarios, y la semana pasada reapareció en México para volver a calibrar en vivo el espectáculo con el que cerrará el domingo el Desert Trip. Su repertorio solo ´incluyó material de Pink Floyd, tocando canciones como "Money", "Shine on you crazy diamond", "Another brick in the wall" y "Comfortably numb". En tierras aztecas emplazó al Presidente Enrique Peña Nieto a responder por los 28 mil ciudadanos desaparecidos durante su mandato, proyectando en sus pantallas el mensaje "Renuncia ya".