sábado, junio 06, 2026

Victoria Oakley, CEO mundial del gremio: La inglesa que vino a defender la industria discográfica del impacto de la IA

Victoria Oakley estudió diplomacia en Inglaterra, trabajó en Google y ahora dirige Ifpi. Cristián Carvallo


 El Mercurio

Cuenta que detrás del streaming , el vinilo es el formato más importante para los jóvenes, ya que les permite una conexión con sus artistas favoritos.

Por Sottovia Jara

Victoria Oakley, presidenta global del gremio que reúne a varios de los sellos discográficos más importantes del mundo, la International Federation of the Phonographic Industry (Ifpi), vino a Chile justo en medio de un debate surgido al alero del proyecto de Reconstrucción Nacional. Se trataba del polémico artículo 8, mediante el cual el Gobierno proponía liberar del pago de derechos de autor, por obras utilizadas para entrenamiento de inteligencia artificial (IA), a los dueños de plataformas. En la Cámara de Diputados no hubo respaldo.

“Estamos en contacto con muchos gobiernos alrededor del mundo y nos hemos dado cuenta de que varios gobiernos han retrocedido en tratar de establecer estas excepciones. Más recientemente en el Reino Unido, y en Australia. Y también aquí en Chile, lo que es una buena noticia”, comenta.

El argumento: “Si queremos tener buena música producida por humanos, producida por IA o producida por una combinación de los dos, necesitas comenzar teniendo buen contenido. Y si no pagamos por eso y no le damos el valor que tiene o que merece, entonces, si eso se devalúa, no va a haber interés en que la gente haga música o que sea artista o que produzca estos contenidos”.

Si bien el mercado local de consumidores de contenidos musicales es pequeño en el país, crece a tasas superiores a la media mundial. El streaming en Chile es preponderante, con casi US$ 85 millones, un 70% del total de ventas. El segundo lugar es el vinilo (crece a tasas cercanas al 40%), afirma Oakley. El fenómeno del vinilo ocurre pese a que sus principales compradores, los millennials, sean de una generación que con suerte nació con el CD, cuando era el formato estrella. La clave de ese comportamiento, indica la diplomática británica de carrera (49, casada en segundas nupcias, con cinco hijos “between us”, señala), es que los vinilos son más un objeto de atesoramiento físico de colección para estos jóvenes, que siguen escuchando preponderantemente sus canciones favoritas a través del streaming.

Sabe muy bien cómo opera la industria, como también Google, donde trabajó durante unos cuatro años, en lo que podría considerarse el “lado oscuro de la fuerza”, asiente, riendo, al ser consultada por este tema.

Su banda preferida son las Spice Girls, dice, porque, a su juicio, es el primer conjunto que no “habla en sus canciones acerca de conseguir un marido”.

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