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domingo, junio 20, 2010
Álvaro Henríquez: "Es bueno sacarse el traje de rockstar"
David Ponce
Desde comienzos de este año, Álvaro Henríquez tiene un nuevo corte de pelo. El cantante de Los Tres se peina ahora un jopo como el de los rocanroleros de la más vieja escuela, que fueron una de las influencias tempranas de su grupo. Ya no es la chasquilla Beatle ni menos el pelo rojo de alguna vez en los 90. Esta vez es una vuelta más atrás a las raíces. Estilo profundo y estricto.
Podría ser sólo un jopo, pero también es una declaración. El 2010 ha sido para el cantante un año movido, ni siquiera tanto por el terremoto que asoló su ciudad natal de Concepción como por sacudidas personales, y tras ellas el artista ha vuelto a enfocarse en la raíz de la música. En el mismo sentido, Los Tres han vuelto al núcleo entre Henríquez, Ángel Parra y Roberto Lindl al frente, y el mes próximo se embarcan a Nueva York a grabar su próximo disco.
Al mismo tiempo, el grupo pudo palpar la reacción que genera entre un público nuevo, como el que copó las dos funciones que Los Tres dieron el fin de semana pasado en el Centro Cultural Amanda de la capital, en un show basado en canciones de sus discos previos. "Como ha pasado tiempo, la gente se da el gusto, y nosotros el lujo, de tocar esas canciones igual como sonaban antes, y es una cosa recíproca", dice Henríquez, en una pausa en la sala de ensayo del grupo. "Todos hemos crecido, y la gente también".
-¿Pero además reconoces gente más chica en el público? ¿Ves a tu generación viendo a Los Tres ahora?
"Creo que la generación de Los Tres no tiene mucho tiempo para escuchar tanta música, porque ahora son todos papás, tienen que trabajar. Sé que se compran los discos y se acuerdan de nosotros, pero no sé si puedan ir al concierto que empieza tarde si al día siguiente tienen que salir con los niños. Entonces el recambio ha sido entretenido, porque es gente de dieciocho, de veinticinco, de treinta. Como que pasaron la antorcha".
El nuevo disco de Los Tres, sucesor de "Hágalo usted mismo" (2006), aparecerá en octubre e incluirá dos cuecas carceleras de Roberto Parra, "con el beneplácito de Catalina Rojas", reconoce Henríquez, en alusión a la cantante y viuda del inventor de las cuecas choras y el jazz guachaca, y sobre todo contendrá una generación de música propia compuesta entre 2009 y 2010.
"El disco está tratado de una forma en que las canciones sean simples, de sacar más que de poner acordes", explica. "Estamos trabajando mucho más los roles de cada uno. El Ángel se está orientando a hacer partes de guitarra, más que solos o acompañamientos. Titae está buscando otros sonidos en el bajo. Yo también estoy más libre en la guitarra rítmica, sabiendo que Ángel está haciendo las partes más precisas. 'Hágalo usted mismo' es una etapa todavía un poco de transición. Ahora el rodaje está hecho".
Y en las letras también hay una continuidad, dice el autor, entre relatos de personajes ficticios como "Cárcel, hospital y cementerio" y versos personales como en "Hoy me hice la mañana". "Ésa es una de las más personales, y habla de un período en el que, pese a estar acompañado, estuve muy solo. Tocando fondo, se podría decir. La hice hace poco. Habla de un estado general en que no lo estaba pasando muy bien. No quería nada. Onda la 'Divina comedia' de Dante, pero la parte del infierno no más", se ríe.
-¿Aparte de lo reciente, habla de una recuperación además?
"Sí, son canciones que salieron realmente en ese momento. Ahora ya salí de todo ese hoyo negro y estoy de nuevo muy bien y contento, pero también con el respeto que merece haber estado en esa situación. Esa canción tiene esa ruta, ese camino, ese túnel, en que el uno se mete y es serio. No joke. No es broma".
-¿Tiene que ver con tu hospitalización (por problemas hepáticos) a fines del año pasado?
"Sí, pero fíjate que más que el problema real de salud era un estado de ánimo, que no sabía muy bien cómo sacarme de encima. Es como la época de 'Fome', con la canción 'Toco fondo', ¿te acuerdas? Todo ese período oscuro, sin embargo, siento que fue necesario también, pese a que puse en riesgo mi salud y todo, para pasar por el fuego para llegar a la luz, como dice Lou Reed. Eso fue tal cual para mí".
Al respecto, Álvaro Henríquez recuerda un detalle. "En la esquina de mi casa hay un (disco) Ceda el Paso. Y habían escrito con un stencil encima 'Vuelve a creer' (un verso de su canción 'Déjate caer'). Y ahí uno empieza a juntar cosas, de todas las letras que he hecho y las formas que tengo de decir las cosas. Y ésa es una de las frases que se han transformado en importantes en mi vida. Porque de repente uno deja de creer, y 'vuelve a creer' no quiere decir 'el sol es maravilloso' ni 'la vida es linda".
-¿Es una batalla contra uno mismo? "Toco fondo" es del 97, esta canción es del 2010. ¿Puede ser cíclico?
"Claro, también creo que es medio cíclico, y tiene que ver también con hacer canciones, y por eso siempre me han gustado los músicos que la sufren haciendo las canciones, porque de esa manera aparecen cosas reales, verdaderas, tangibles. Otra canción más: 'Me voy de viaje por el infierno / cielo, mar y tierra me sobra tiempo' (un verso de la canción 'Te desheredo'). Ahí está todo. Al menos para el tipo de persona que soy yo, aprendo así. Viviéndolo. Pasando por ahí. No la aprendo por un libro".
-Éste va a ser el quinto disco que graban en Nueva York. ¿Tiene un efecto distinto también ir a otro país a grabar?
"Es muy importante para cualquier artista salir, porque Chile es un país que adoramos, pero está al final del mundo y nos perdemos de muchas cosas que pasan afuera. Lo han hecho todos, desde Rosita Renard y Claudio Arrau hasta Violeta Parra y Víctor Jara. Es una necesidad. Y también para volver a quererlo. Hace falta echar de menos a Chile".
-Ahora hay más tiempo entre un disco y otro de Los Tres. ¿Con qué tiene que ver eso?
"Estamos con nuevos bríos, pero mucho más tranquilos también, como que hemos ido dejando de lado la onda rockera, y es bien agradable también sacarse ese traje de rockstar. Ya no estamos en esa vorágine de gira y trasnoche. Y además hemos dado más importancia a tocar en vivo. Hemos estado en el festival Vive Latino (en México), también tuvimos la gira con Cerati (en 2006), que, entre paréntesis, ojalá que se mejore".
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'' No lo estaba pasando muy bien. No quería nada. Onda la 'Divina comedia' de Dante, pero la parte del infierno no más", se ríe.
Con Cerati
"Gustavo (Cerati) fue al lanzamiento del primer disco de Los Tres (en 1991), en Le Trianon. Llegó al camarín, fue a saludar, estuvimos conversando. Y ahora estaba muy bien, estaba impecable, es muy injusto lo que le pasó. No soy una persona católica ni religiosa, pero todos los días pienso en él como tratando de darle fuerza. Lo único que espero y esperamos todos es que se mejore".
http://diario.elmercurio.com/2010/06/20/espectaculos/espectaculos/noticias/37E669F6-E8DE-4C9E-BFE9-F18BFF02F022.htm?id={37E669F6-E8DE-4C9E-BFE9-F18BFF02F022}
“Sufro mucho haciendo canciones”
Le gusta el invierno, Cerati y las canciones que paren corazones. La hija de Violeta Parra aprovechó la estación gris para relanzar todo su catálogo y un disco doble donde canta a la madre. Aquí su voz y manuscritos hablan sobre el origen del proyecto y revela unos poemas que escribió para el ex Soda Stereo.
Domingo 20 de junio de 2010 | | LND Cultura
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El padre Berríos se llevó mi canción en su celular
“Las canciones son desgarros”, dice Isabel Parra como mirando el horizonte. Y aunque no llueve sobre Santiago, su voz trasluce gotas que ha derramado por años sobre el papel.
Porque los estribillos para la hija de Violeta se construyen a la antigua, con lápiz, ojalá en invierno y con palabras que se estrellan contra la página en blanco.
Con recuerdos, porfías y uno que otro milagro, como el que dio origen a su último alumbramiento: el disco doble “Isabel canta a Violeta”, publicado junto a la reedición del resto de su catálogo por el Sello Oveja Negra, su nueva casa disquera después de Warner.
En la carátula la Chabe aparece en sepia, niña sonriente y mimada por los brazos largos de su madre en 1966.
“Se dice que quien se muda Dios le ayuda y yo creo en ese dicho popular. Este largo camino de canciones son de alguna manera mis diarios de vida. Son lo que soy, lo que he hecho, pero sobre todo mi trabajo. El núcleo de mi vida ha sido cantar, primero con mi madre, luego con mi hermano Ángel, posteriormente con mis hijas y mi nieto”, cuenta bebiendo una copa de agua en el Bar Liguria sobre el quehacer que creció, naturalmente, bajo la sombra de un árbol que hasta hoy riega con amor: Violeta Parra.
VENTE NIÑA
Pero el milagro que dio origen a “Isabel canta a Violeta” comenzó así. “Tengo unas canciones de las hermanas Parra”, le confesó Daniel Heffes a través del correo electrónico a la Chabe un día cualquiera.
Argentino, hombre de radio, ya había permitido a la familia editar una grabación que la Viola había registrado en Buenos Aires el año 61.
La encomienda encerraba, sin embargo, una nueva sorpresa: Isabel no se encontró con la voz de su tía Hilda, sino con la suya saliendo desnuda por los parlantes de su casa.
“Me reconocí cantando a dúo junto a mi madre. Fue fuerte. No tenía más de trece años. Y es que a pesar de la que la Violeta terminó ese grupo, mantuvo la marca y me empezó a llevar a mí para reemplazar a mi tía. Yo no me acordaba, pero mi amigo sí”, cuenta conmovida sobre el primero de cinco registros con los que acabó abriendo su último trabajo.
Canciones tradicionales que la hicieron llorar como alguna vez lo hizo frente al féretro de la Viola en el ’67 y luego en el París de su exilio, año 1975, en el que Isabel se armó de valor para escribir “El libro mayor”: una biografía sobre la mujer que mejor ha retratado la identidad chilena, que se suicidó dejándole una nube de interrogantes y que la Chabe ha ido resolviendo a medida que se encuentra con una herencia dispersa, repartida en pueblos y personas, como las apasionadas cartas que la folclorista le había escrito a su amado Gilbert Favré.
“Cuando mi madre muere yo tengo frente a mí muchos textos que no conocía. Encontré un baúl de papeles, lo agarré y me lo llevé para mi casa, eso fue lo que yo rescaté para este álbum”, explica por ejemplo sobre el tema “Al centro de la injusticia”, que se convirtió en célebre, o el texto “Me beberé tus lágrimas”, que Isabel musicalizó en 1984 y que sólo en febrero de 2010 se lanzó a grabar con arreglos de Roberto Trenca.
“Me ha pasado que he revisado sus escritos y le he puesto música de manera natural, como si en realidad tuvieran otra música además de la que traen esos textos solos. Son maravillas de pensamiento, con ese lenguaje de la Violeta que es magistral y único. Pero lo más impresionante es que no me cuesta nada dialogar con ellos”, revela Isabel y para explicar esa conexión cósmica se traslada a la vieja “Casa de palos” de su infancia.
“Ahí estaba la escuela, la forma de aprender, ahí estaba mi madre tocando la guitarra y nosotros escuchándola. Era improvisado. No nos juntábamos a ensayar. Todo se producía de manera natural. No era profesora, no enseñaba. A veces algunas instrucciones de rasgueos cuando yo empecé a tocar la guitarra. El resto lo aprendíamos solos. Siempre decía que la Chabelita cantaba lindo. Eso era la flor y punto. No era muy halagadora. Confiaba en nosotros”, recuerda sobre un ritual que comenzó cuando Isabel tenía cinco años y entonaba canciones españolas y que en un viaje en los ’60, comenzó a realizar sola. “En ese tren hacia París se estaba rompiendo ese cordón.
La Viola se quedó sola tres días en Génova. Y con mi hermano dimos una audición y al rato estábamos cantando canciones argentinas. Yo tenía un bombo que tocaba a la chilena. Y a los tres días estaba mi madre afuera de La Candelaria aplaudiendo como espectadora. Todo pasaba así de espontáneo en nuestras vidas”, revela Isabel sobre el trayecto que la llevaría más temprano que tarde a componer.
Luego vinieron los “15 minutos de fama” en las peñas, el compromiso político, los discos de Silvio cambiándole todos los parámetros del oído, el exilio, el retorno y la poesía de Cerati inspirando la suya al otro lado de la cordillera.
“Yo tenía la necesidad de decir cosas por mí misma y lo hice. Pero no sufrí. Hay canciones que son mías que son horribles, pero a la gente le gustan. Uno tiene que empezar por algo y bueno… son historias que están en el disco ‘Isabel canta a Violeta’, que he sentido necesario contar. Sufro mucho haciendo canciones. Son desgarros. La vida es una cuestión extrañísima, pero al menos en las canciones la dueña de la pelota soy yo”, dice riendo.
CON AMOR DE CONCÓN
1) Me simultáneamente halaga y asusta escribir acerca de tu música porque no la conozco. Tengo un solo disco de música folclórica chilena y es de tu mamá. Aunque no me gusta -te confieso- hablar de música intrínsecamente de ninguna parte. Ha pasado, me parece, demasiada agua bajo los puentes: Víctor Jara, Los Blops, Bach, Elvis Presley, Schoenberg, Los Beatles, John Cage, Buddy Richard, Los Tres, Charly Parker, toda la discografía del sello ECM, toda la discografía del sello Winter & Winter, la Lucha Reyes, Silvio Rodríguez, Rolando Alarcón y Cuncumén, entre otros. Es música irlandesa, es verdad, pero primero es música y después irlandesa. Es música chilena, es verdad, pero primero es música, y después chilena, etc.
2) Cuando escuché tu voz en el buzón del celular: “Soy Isabel Parra…”, pensé altiro: “Es igual de bonita que en un disco”, igual de clarita, limpia y luminosa. Más de una vez por supuesto escuché tu canto en la radio y me lo guardé hasta hoy día: Tienes la voz de chilena más linda que conozco.
3) Es de noche y hoy día te conocí a la hora de almuerzo y a Milena: me diste 5 cidís que no escucho todavía.
4) Una selección de títulos: Ay qué vida, Dulcecita, Por primera vez, Ni pan ni flores, Vengan conmigo chiquillos, Como un rayo de sol, La flor del olvido, Un puente en el aire, Las cosas van y vienen, Y cantan a veces, Miguelito.
5) Nietzsche no hacía diferencia entre lágrimas y música, y la dedicatoria del librito que te di: “Isabel tienes una voz como para llorar”, no es una invención ni cosa que se le parezca, es la pura verdad. Hace muchos años una vez escuché una de esas músicas una de esas voces que salen de una ventana o de una radio a la pasada y lo agarran por sorpresa a uno y sentí ese dolor en los ojos que viene antes de llorar. Era tu voz antes cantando una canción (creo) de tu mamá. Es lo primero que sentí ahora, cuando escuché tus cidís. Para bien o para mal tu voz no puede nunca caer del lado oscuro de la Fuerza (como cayó Darth Vader en “La Guerra de las Galaxias”. Pensando así a la rápida no conozco nada igual (en ningún idioma). Es como si las sacaras del vientecito, el ánima feliz, a todo lo que cantas. Da lo mismo que compres una boleta de compraventa.
O una canción. Siempre traes lo mismo: luz, cuidado, calorcito, ingravidez. Tu voz no brota de las cosas, se posa encima y las encanta. Es lo que me hace doler los ojos cuando la escucho (no todo el tiempo eso sí: no hay que exagerar). Tu voz y el Cuatro: ¡…….!
6) Nada más.
Claudio Bertoni Lemus
Poeta, vive en Concón, V Región Chile
junio de 2010.
Cerati 15A
Gustavo se llama el hombre
que ahora y siempre me conmueve
desde lejos Buenos Aires
al aliento que me lleve
Sus guitarras eternas
una tras otra
florecen en sus manos
cuando las toca
cuando las toca siempre
vuelan sus letras
por el espacio limpio
de este planeta
No necesito verlo
para quererlo
21 de agosto de 2000
Gustavo 15B
Gustavo se llama el hombre
que guarda plenos poderes
en la soledad del tiempo
en estaciones de trenes
Inventador de vidas
de tierra y sal
de misterios del aire
su claridad
su claridad a veces
se vuelve oscura
y allí sale a buscarla
con su ternura
De fuego y de dolor
su corazón
27 de octubre de 2000
http://www.lanacion.cl/-sufro-mucho-haciendo-canciones/noticias/2010-06-19/013218.html
jueves, junio 10, 2010
Isabel Parra reedita nueve discos y estrena grabaciones históricas junto a Violeta Parra
Foto: Oveja Negra
SANTIAGO.- “Este disco empieza con algunas de las primeras canciones tradicionales que aprendí, canté y grabé junto a mi madre, Violeta Parra”. La voz de Isabel Parra se siente otra vez cuando habla sobre el disco de doble duración Isabel canta a Violeta (2010), una colección de grabaciones y registros variados entre madre e hija.
Isabel Parra está presentando ese nuevo álbum temático a través del sello Oveja Negra, pero aprovecha además de estrenar una valiosa colección de antiguos títulos, ahora reeditados en formato de disco compacto que recupera parte de su obra.
Son nueve discos que recorren la historia de Isabel Parra en un profundo retrato poético y musical, con las canciones que grabó durante su exilio, que vivió principalmente en París, y luego a su regreso a Chile en 1987.
Los discos de la colección son Colores (1978), Acerca de quién soy y no soy (1979), Tu voluntad más fuerte que el destierro (1983) y Enlaces (1987), que pertenecen a esa primera época de exilio. Luego se enlistan Como dos ríos (1994), Como una historia (1999), Ni toda la Tierra entera (2003), Continuación (2007) y la reciente antología Afectos y compromisos (2009), como muestrario de la obra que la hija mayor de Violeta Parra grabó otra vez en Chile (ver recuadro).
Las lágrimas secretas
Isabel Parra comenzó a cantar junto a su madre a los siete años. “Cuando digo Isabel canta a Violeta, estoy mostrándole a la gente desde cuándo yo le canto a Violeta. Que no es una cuestión que se me ocurrió el año pasado, sino que es la historia de mi vida. Mi vida y mis inicios musicales transcurrieron con Violeta Parra”, dice la artista.
El disco Isabel canta a Violeta incluye además una grabación inédita, grabada por Isabel Parra junto al músico napolitano Roberto Trenca a partir de un texto original de su madre: “Me beberé tus lágrimas secretas”.
“Es un poema largo que saqué del baúl y que grabamos con nuevos elementos. Ella dejó muchos escritos que no son canciones. Y me ha pasado que he revisado esos escritos y les he puesto la música de una manera natural”, explicó Isabel Parra en la presentación de la colección, realizada esta mañana en una entrevista con el periodista Iván Valenzuela en el retaurant Liguria. “Y son maravillas de pensamiento y de contenidos y del lenguaje de la violeta, que es magistral y único”.
Canción animal: la poesía de Cerati
La cantante también tuvo palabras de consideración para Gustavo Cerati, cuya música ella conoció a llegar a Buenos Aires a mediados de los '80, durante los últimos años de su destierro. “Ése ha sido otro momento tremendo”, dijo.
“Llegamos después de un exilio de diez años en París a Buenos Aires, que también venía de una dictadura feroz. Y de repente descubrí por la tele a un grupo que se llamaba Soda Stereo, con un hombre maravilloso que cantaba, y empecé a seguir la carrera de Cerati. En esas horas difíciles empezamos a quererlo, a admirarlo. Yo no lo conozco personalmente, pero ha determinado para mí muchas cosas, me alimento de esa poesía que no tiene nada que ver con la mía pero sí tiene mucho que ver porque me emociona. Lo hemos sufrido como si se tratara de alguien que ha estado siempre con nosotros, y esperamos que se mejore”.
Los discos, uno a uno
Los nuevos títulos fueron reeditados por el sello Oveja Negra y ya están disponibles a un precio de $7.990
Colores (1978): Fue grabado entre Chile y Cuba junto a Silvio Rodríguez. "Es un disco maravilloso, donde vuelvo a la vida".
Acerca de quién soy y no soy (1979): Grabado en París, sobrepasa la figura de la mujer en el exilio y muestra a la Isabel Parrada artista y en acción. Tocan aquí el pianista de jazz Matías Pizarro y sus hijas Tita y Milena Parra.
Tu voluntad más fuerte que el destierro (1983): "Habla de la distancia, la imposibilidad de estar en el lugar que tú quieres con la persona que tú quieres. Me gustó mucho hacerlo. Pocas veces escucho mis discos y cuando lo oigo digo: fue mi trabajo, fue mi dolor, fue un desgarro, pero fue mi trabajo".
Enlaces (1987): Disco grabado entre Chile y Argentina, cuenta con las participaciones de León Gieco, Piero, Celeste Carvallo y Marilina Ross, además de la participación del grupo de jazz fusión Cometa.
Como dos ríos (1994): Es el primer disco grabado tras el destierro y se nota la alegría del regreso a Chile en canciones como "Tengo ganas de cantar".
Como una historia (1999): Tiene una canción dedicada a Víctor Jara. “Él inspiró todos esos versos, inspiró el recuerdo de un hombre muy creador que tuve la suerte de conocer y ser muy buena amiga. Él me traspasó su fortaleza para que yo siguiera cantando”.
Ni toda la Tierra entera (2003): Disco-libro, elaborado gracias a la beca Gunggenheim que da cuenta del exilio vivido en Francia. “Aquí están la primera canción que hice cuando me tuve que ir y la última, cuando volví”.
Continuación (2007): Fue realizado junto al italiano Roberto Trenca, conocedor de la historia y la música de la Nueva Canción Chilena.
Afectos y compromisos (2009): Es una antología de canciones inéditas como “En septiembre canta el gallo” y “La sábana en el balcón”, además de canciones de coautoría como “Al centro de la injusticia” (con Violeta Parra), “Como una historia” (con Silvio Rodríguez) o “La muerte” (con Luis Advis).
Chile y la música francesa
La música francesa que nos hemos perdido
El éxito de público de los conciertos de Yann Tiersen recuerda, aunque en menor escala, el lugar que alguna vez tuvieron los artistas francófonos en Chile, cuando Aznavour peleaba los primeros puestos de los rankings con los Beatles. Tras los 60, la huella francesa se perdió, pero no desapareció: varios músicos han venido estos últimos años a restablecer ese lazo.
Evelyn Erlij
Escuchar las creaciones más célebres de Yann Tiersen es transportarse inevitablemente a una Francia simbólica o, más específicamente, a las calles parisinas del barrio de Montmartre por donde Amélie, el personaje de la popular película de Jean-Pierre Jeunet, se paseaba acompañada por las melodías de un acordeón y un violín. El éxito de esta música -y del resto del repertorio de este compositor francés- se confirmó en su segunda visita a Chile: las entradas para su presentación del 28 de mayo pasado en el Teatro Nescafé de las Artes se agotaron, por lo que la productora debió sumar dos fechas extras, una en Concepción y otra en Santiago. La prensa habló, incluso, de una "Tiersenmanía".
"Chile es un país muy sentimental y su música tiene ese toque melancólico e introspectivo que llega mucho a la fibra de los chilenos", comenta Philippe Boisier, el productor y músico que trajo al compositor galo a través de su productora No+Studio. "No estoy tan seguro de que haya un interés por lo francés en su éxito, porque hoy la música francesa no se conoce en Chile. He traído muchos artistas de Francia. Algunos han sido exitosos y otros para nada, como pasó en 2008 con Jane Birkin , un ícono de los años 60".
Boisier ha sido uno de los artífices de la presencia de la música de ese país en Chile en los últimos años, ya que gracias a sus gestiones -y con la ayuda de organismos gubernamentales franceses- han pisado suelo chileno una buena cantidad de artistas como Benjamin Biolay , Nouvelle Vague , Olivia Ruiz y Dominique A . Sin embargo, el cancionero francés actual está lejos de ocupar el lugar que tuvo alguna vez en Chile, un país que durante el siglo XIX y las primeras décadas del XX posó sus ojos sobre Francia y lo convirtió en su principal referente cultural.
Fue tal el afrancesamiento de la alta sociedad chilena hacia fines de 1800, que incluso los antiguos "saraos" -o reuniones de diversión con danzas y música- pasaron a denominarse " soirées ". Más aún, toda la tradición de bailes de salón fue importada desde Francia: valses, mazurcas y polcas-estas dos últimas popularizadas por Chopin en París-, entre otras, son las composiciones que animaron las fiestas de la clase alta nacional.
La música popular francesa, no obstante, viviría su última etapa de esplendor en los años 60. A partir de entonces quedaron atrás los días en que una buena cantidad de artistas francófonos se pelearon con estrellas tan grandes como los Beatles y Raphael los primeros lugares en los rankings , las páginas de las revistas juveniles y los suspiros de las fans .
Quienes vivieron los años 50 y 60 lo recuerdan bien: cantantes como Gilbert Bécaud y Charles Aznavour y galanes como el belga Salvatore Adamo y Hervé Vilard fueron ídolos tan grandes de la música popular como los artistas del mundo anglo. Es más, a diferencia de las estrellas de habla inglesa, gran parte de ellos incluso llegaría a Chile para cantar y desatar, a la vez, los más increíbles episodios de fanatismo de parte de sus fieles fans chilenas.
La hegemonía anglo
El punto de desconexión con esa escena musical se remonta a los años 70, y así como en Chile se pasó por alto toda la discografía setentera de Serge Gainsbourg -"sin él no existiría gran parte del rock alternativo de hoy, desde Air hasta Beck", explica Boisier- y de otros artistas posteriores, lo mismo ocurrió desde la década de los 80 hasta la actualidad. Poco y nada se sabe, por ejemplo, de Les Rita Mitsouko , el gran fenómeno del pop-rock galo ochentero, o de Noir Désir , una de las bandas de rock más famosas de ese país.
"En los 70 la canción francesa atraviesa un momento de reconversión que tiene que ver con una influencia norteamericanizante, al mismo tiempo que Chile pasa por un período en que, después del golpe, se abre al mundo de forma desequilibrada, ya que no hay una atención hacia la cultura popular europea, sino sólo a la norteamericana", explica el historiador Claudio Rolle, uno de los autores de los dos tomos de "Historia social de la música popular chilena".
Aunque afirma que en ese período hubo algunos cantantes que se conocieron en Chile, como Francis Cabrel , Gerard Lenorman -creador de la clásica Michèle - y Michel Sardou , se trata de figuras menores. "En los 70 y 80 Chile deja de comunicarse con Europa también por el aislamiento que produce la situación política. La gente que viene en esos años asume lo que significa cantar en un país con dictadura. Por ejemplo, para la italiana Iva Zanicchi tiene un costo venir a cantar al Chile de Pinochet", comenta Rolle.
Desde entonces -y a excepción de algunos cuantos artistas como Joe Dassin , creador de varios éxitos como À toi y Et si tu n'existais pas -, la música en francés llegaría a los chilenos en pequeñas dosis. Si en los 80 sonaron en las radios éxitos como Ella, elle l'a de una reinventada France Gall, o la pegajosa Joe le taxi, de una adolescente Vanessa Paradis , también hubo espacio para una buena cantidad de one-hit wonders , como Voyage voyage de Desireless e incluso el éxito Ouragan de la princesa Estefanía de Mónaco .
"También llegaron a Chile influencias cruzadas, como Manu Chao con Mano Negra , artistas que tienen una doble identidad, que están en parte en Francia y en el mundo español. Lo que hacen los Gypsy Kings a fines de los 80 también es un suceso de público, de descubrimiento de un ritmo muy mixto y de fusión, ya que ellos también son franceses", señala el historiador de la UC.
Después de los 60, la música francesa no pudo competir con la hegemonía del mundo de la música anglo y su esfera de influencia se redujo principalmente a una pequeña elite movida por una cierta inquietud intelectual, como ya había ocurrido a fines de los 40 y en los 50 con Edith Piaf , Yves Montand , Maurice Chevalier y otras figuras como la musa del existencialismo, Juliette Gréco (su versión de Les feuilles mortes se convirtió en una canción de culto). A diferencia de ídolos como Aznavour, Georges Moustaki y Bécaud, estos artistas no tuvieron interés en adaptarse al mercado hispanohablante haciendo versiones en castellano de sus éxitos. "El francés siempre ha tenido esa aura de idioma culto, vinculado a la cultura y el refinamiento, por lo que este tipo de artistas francoparlantes impactaron mayormente entre los más entendidos", comenta el musicólogo Juan Pablo González.
"Hay un tema de segunda línea, pero constante en la presencia francesa en Chile y que tiene que ver con la fascinación que producen en el plano intelectual los ambientes parisinos", considera Rolle. De aquí que toda la llamada chanson à texte -con letras elaboradas, cargadas de poesía y a veces de humor- de grandes como Georges Brassens , Jacquel Brel y Serge Gainsbourg haya impactado poco la escena nacional y se haya limitado a un sector bilingüe, y por lo tanto, más elitista.
El músico Eduardo Peralta, autor de numerosas traducciones de Brassens al español, es el mayor ejemplo de esta influencia, aunque asegura que no es el único: "(Están) los que han vivido en Francia, como Quilapayún, los Parra, Los Jaivas, Mariana Montalvo, Cacho Vásquez, Patricio Manns -cómo no pensar en (Leo) Ferré al oír algunos de sus clásicos- y el gran Desiderio 'Chere' Arenas, quien le debe mucho a Renaud, Gainsbourg y a la mejor canción de autor gala", enumera.
Del amor al cliché
A pesar de la pérdida de espacio que tuvo Francia en las últimas décadas en la música popular, Chile y la canción gala sí vivieron una etapa de enamoramiento. Lo demuestran las visitas ilustres que recibió el país desde los años 40 en adelante, entre las que se cuentan grandes estrellas de la chanson como Henri Salvador , Charles Trenet , Jean Sablon y Gilbert Bécaud , quien era "el favorito" del cantante chileno Antonio Prieto.
Más adelante se sumarían Aznavour, Adamo y Vilard, la última gran estrella francesa en el Chile de los 60. Mientras el primero todavía es dueño de uno de los más grandes récords de venta de la historia de la Feria del Disco, el segundo fue capaz de congregar a 7 mil fans en el aeropuerto de Santiago en 1968 y tuvo casi 40 canciones en los rankings entre 1966 y 1970.
Todos ellos importaron el modelo del chansonnier , "esa mezcla entre cantante y actor que dramatiza la letra de sus canciones -señala González- y que adopta el concepto del recital como espectáculo, el que más adelante explotarán Buddy Richard, José Alfredo Fuentes y Gloria Simonetti", los tres artistas chilenos que graban discos en vivo a fines de la década del 60.
Dando un salto hasta la actualidad, ni el éxito de Tiersen ni la mayor presencia en Chile de artistas franceses hoy -en las radios y en recitales, desde bandas como Louise Attaque y Holden , hasta cantantes como Yelle que se hicieron famosos vía MySpace- tienen que ver necesariamente con un resurgimiento de esta tradición en el país, sino con el escenario distinto que hoy existe mundialmente en la industria de la canción gracias a la aparición de internet, principal ventana a la música de todo el orbe y gran motor de la segmentación del mercado musical.
"Como productor y músico me he dado cuenta de que Chile es un país donde hay muchos artistas que son de culto. Mañana puedo traer un grupo que sea desconocido, pero si es de culto, voy a atraer mucha gente. Eso explica por qué los conciertos de Yann Tiersen fueron tan exitosos", opina Philippe Boisier. "Ese es el mercado que hay que tomar, ya que el interés del chileno tiene que ver más con el artista que con el país de donde viene. Nos dimos cuenta de que la música francesa como eslogan era un cliché muy grande".
Aunque ya no se puede hablar de un interés particular por lo francés en lo musical, el hecho de que en las últimas décadas las radios chilenas hayan dado espacio tanto a músicos y bandas de ese país consagradas a nivel mundial - Daft Punk , Air y Justice en la música electrónica, por ejemplo-, como a figuras menores -desde el pequeño Jordy con su (in)olvidable C'est dur d'être bébé! hasta la popera Alizée , surgida de un programa de talentos- es porque el rastro de Francia en lo musical no ha desaparecido. Así lo explica Rolle: "Lo francés en la música popular tiene un sello que nunca se ha perdido, ya que hasta hoy tiene en Chile un espacio de culto especial".
El "hijo" chileno de Brassens
"Francia es uno de los pocos países que reconocen a sus trovadores de excelencia como poetas. Georges Brassens recibió el Gran Premio de Poesía de la Academia Francesa", cuenta Eduardo Peralta, el cantante y compositor chileno que ha traducido más de 60 de canciones de este grande de la chanson à texte francesa, caracterizadas por sus letras poéticas cargadas de humor e ironía. Cada lunes -y desde hace 11 años- presenta su repertorio en El Mesón Nerudiano. "Ya van 427 Lunes Brassensianos ", detalla Peralta. Al repertorio creado por él y al de Brassens, se suman versiones suyas de Leo Ferré, Jacques Brel, Francis Lemarque, Boby Lapointe, Félix Leclerc, Boris Vian y Georges Moustaki.
Esta perseverancia francófona le ha valido dos importantes premios de Francia: la medalla Chevalier des Arts et des Lettres -que entrega el Ministerio de Cultura de Francia- y el Grand Prix Sacem (Sociedad de Autores, Compositores y Editores de Música de Francia) al repertorio francés en el extranjero, galardón que han recibido, entre otros, Nana Mouskouri.
Durante junio, los Lunes Brassensianos tendrán sólo invitadas mujeres: el 7, Sol Domínguez ; el 14, Pascuala Ilabaca, y el 21, Cecilia Astorga .
Jaime Torres recuerda a Violeta Parra
Jaime Torres. “La murga de los bolivianos”
martes, junio 08, 2010
Juan Pablo Izquierdo anuncia sala propia para la Orquesta de Cámara de Chile
Y como esta agrupación depende del Ministerio de Cultura -el mismo que asigna recursos a la Fundación Beethoven para que produzca sus conciertos-, Izquierdo le planteó el tema al ministro Luciano Cruz-Coke el sábado 29 de mayo.
"Para gran satisfacción nuestra, el ministro me ha dicho que dentro de muy poco vamos a tener nuestra propia sala. Le pregunté: '¿Será el lunes?'. Y me dijo: 'bueno, quizás no el lunes' -ríe-. No hay fecha fija, pero sí un compromiso del ministerio. Se están barajando varias posibilidades; debemos probar cada acústica", revela.
Estos exámenes acústicos partirán en julio, en la sala de conciertos del Centro Cultural Gabriela Mistral (256 butacas). "Es una sala magnífica; según las especificaciones de los ingenieros, tendrá una reverberación de 1,58, lo que está muy bien para la música clásica. Para una orquesta mediana, claro; si una sinfónica toca ahí un fortissimo , le rompe los tímpanos al público".
Cuando Izquierdo se hizo cargo de la Orquesta de Cámara, tenía dos misiones: perfeccionarla como instrumento y ampliar su repertorio. "Existe un plan, a nivel de ministerio, de agrandar el público, y por eso tocamos en lugares tradicionales, pero también en otros sitios. Ha sido muy exitoso. Por ejemplo, en Curacaví tocamos 'La Canción de la Tierra', de Mahler. Muchas de esas personas no habían tenido la oportunidad de ir a conciertos. Fue impresionante ver a la gente totalmente concentrada escuchando. No volaba una mosca. Igual de buena es la recepción de música nacional que incluimos en cada programa".
Rumbo internacional
Famoso es Izquierdo por ser el único director chileno con un contrato vigente con el sello Mode, de Nueva York. En febrero completó en Pittsburg la grabación de la Cuarta Sinfonía de Mahler, que suma a otros registros de Schoenberg y Debussy. "Lo próximo es la Séptima de Bruckner", anuncia. "Las grabaciones de Mahler espero que salgan en 2011, en el centenario de su muerte".
Pero Izquierdo siempre quiere más. "En este convenio que tengo con Mode Records hemos incluido a la Orquesta de Cámara de Chile. En abril debíamos grabar acá en Santiago 'La Orestíada', de Xenakis. Por el terremoto, lo postergamos hasta abril de 2011".
Y eso no es todo. "El próximo año estamos fijados el 8 de junio en el Teatro Colón de Buenos Aires. Y vamos a combinar con Bolivia y Ecuador, donde estamos invitados".
Tierra chilena
En lo inmediato, esta semana Izquierdo conduce a la Orquesta de Cámara de Chile en obras de Bach y Beethoven, más "Eclosión", de León Schidlowsky. Son cuatro conciertos, que desde el miércoles 9 ofrecerán en Las Condes, Lo Barnechea, Ñuñoa y Valparaíso. Siempre gratuitos (www.fundacionbeethoven.cl).
La agrupación, además, actuará en la temporada de la Fundación Beethoven: con el solista-director Shlomo Mintz hará "Las Cuatro Estaciones", de Vivaldi, y con el solista Horacio Lavandera, el Cuarto y Quinto Concierto de Beethoven (octubre).
En el esperado programa del 24 de junio hubo un cambio: se mantiene la Sinfonía de Cámara de Schoenberg, pero se bajó la selección de "Auge y Caída de Mahagonny", de Kurt Weill. "Nos informaron de Buenos Aires que la Fundación Kurt Weill decidió que esas obras se deben tocar en su integridad o no tocarlas. Es bastante extraño y contrario a la tradición, pero haremos el Réquiem de Mozart, que siempre es un desafío extraordinario, porque es una de las obras más profundas de la historia de la música".
Izquierdo, además, desmiente el rumor de que la Orquesta de Cámara de Chile pasaría a depender de la Fundación Beethoven (que hoy sólo la administra). "Eso es falso. Soy contratado por el Ministerio de Cultura, y no pertenezco a la Fundación Beethoven, al igual que los músicos de la orquesta. Siempre se han discutido dos posibilidades: que la gestión quede enteramente en manos del ministerio, y la otra es la gestión mixta actual, que continuará según se ha decidido. Privatizar la orquesta sería un error muy grande. La orquesta está donde corresponde, está muy bien atendida por el Ministerio de Cultura".
''Existe un plan, a nivel de ministerio, de agrandar el público, y por eso tocamos en lugares tradicionales, pero también en otros sitios. Ha sido muy exitoso".
Patricio Manns
Patricio Manns encuentra una “estupidez” El Guerrillero del Amor y no le gusta la versión rockera de su canción El cautivo de Til-Til que usaron para musicalizar la teleserie. Tras siete años de silencio, el escritor y cantautor saca nuevo disco y, acá, habla de su pasado como dependiente de una farmacia, de la odiosidad que le tiene Camilo Marks, de su rol en el FPMR y de literatura chilena.
07/06/2010 MEDIOS
Por Macarena Gallo para The Clinic
Patricio Manns
© Alejandro Olivares
¿Por qué tardaste siete años en sacar un disco?¿Qué estuviste haciendo, musicalmente, todo este tiempo?
-Nuestros sellos están todos quebrados. Tengo contrato con Alerce y está incapacitado de producir discos nuevos. Así que nos presentamos a uno de estos concursos, no sé cuál, y uno de ellos nos pasó cinco millones para hacer andar el proyecto. Junté a los músicos y la cosa anduvo medio rápido. En este tiempo he estado trabajando en dos libros, trabajando en una Cantata Bolivariana para la cosa del Bicentenario en Venezuela y en este disco que tiene canciones nuevas. Le dimos un cáracter un poco ecológico.
Tiene una canción sobre Pascualama.
-Los ríos de Chile tienen dueño y La araucarita,también. Me gusta que los discos tengan una personalidad propia y una temática con cancha rayada. Aquí vamos a hablar de tal cosa y listo.
Ahora cae de cajón pues están de moda los temas medioambientales.
-No sé si en la música. Los chicos que componen ahora no se preocupan de eso. Se preocupan de “I love you, I love you, I love you”. Y eso. Yo también le pongo su “I Love You” de repente, pero en dos canciones de diez, para equilibrar un poco y que haya de todo.
ANTICUMBIA
¿Hay grupos o movimientos musicales tan potentes como lo que pasó hace 40 años con la Nueva Canción Chilena (NCCH)?
-Ah, no, eso no se va a producir nunca más. Ni la calidad de las composiciones ni nada. Además, soy uno de los últimos exponentes de ese movimiento. El resto ya murió. Eso no se ha vuelto a reproducir. Es una pena. Porque no hay movimientos potentes.
Pero, ¿qué te parece la música ochentera que sepultó un poco a la NCCH, con grupos como Los Prisioneros?
-Tanto como sepultarla, ¡no! Ellos eran más bien un grupo, a mi modo de ver, que se publicitaba mucho y sabía promocionarse. Y hacían pequeños escándalos para llamar la atención. Nosotros no hicimos eso. Vamos al grano con nuestro trabajo. Yo no me empeloto en la calle. No hago ninguna cosa que no sea estrictamente musical. Lo mío es levantar polémica con mis propios temas.
Tu tema más reconocido, sin lugar a dudas, es Arriba en la cordillera. A estas alturas, ¿es una sombra tener que cantarla siempre o es un orgullo tener un Poema 20?
-Me siento orgulloso de la canción, de que lleve 50 años ahí en los primeros lugares en cualquier país del mundo, no solamente acá. Por eso la toco siempre en los recitales, si no lo hago, me empiezan a pifiar.
¿Qué te parece los nuevos aires que está tomando la cumbia con Américo y Leo Rey? Has dicho que daña la creatividad para poder fabricar música nacional con buen ritmo.
-Es que la cumbia es ajena a Chile. Ellos cantan lo mismo que otros chorrocientos mil en Centroamérica, Colombia, Costa Rica, Cuba, en todos lados. Cuando estoy curado, me encanta la cumbia. Y bailo. Pero, si la tomo seriamente, como música, digo que es excesiva. Me gustaría que hubiera más de otra cosa, más boleros por ejemplo, otros tangos. Siempre ha habido gente que se va por lo fácil, y prefiere la cumbia a otras cosas, gente que le cuesta pensar, le molesta pensar, para los cuales jamás Silvio Rodríguez tendría auditorio, porque Silvio es un tipo totalmente expositivo de ideas.
LA BOTICA
Fuiste dependiente de una farmacia. ¿Cómo era esa pega?
-Estuve como ocho meses en Concepción, a fines de los 50.
En ese tiempo eran boticas.
-No, era una farmacia como las de ahora, una gran farmacia que tenía una cadena.
¿De estas que se coluden?
-Jajaja, me imagino que sí. Sólo me dedicaba a vender medicamentos, desde preservativos hasta agujas hipodérmicas. Cuando me echaron de la farmacia, me dediqué a otras cosas. Pero estas cosas, como la colusión, son nuevas. A mí me han colgado muchas cosas.
¿Sí? ¿Cómo qué?
-Bueno, han dicho que soy proxeneta, qué sé yo. Es por echarme mierda encima.
¿Quién te ha dicho eso? ¿músicos, escritores?
-Gente que escribe. Tengo una leyenda negra. Dicen que desayuno vino y no es así. Mira, son las doce del día y no he tomado nada. Pero es así mi historia. Hay gente que no me quiere bien e inventa cosas, gente que está celosa de que me vaya bien. La envidia es una cosa… ¡uufff! Eso viene de los mismos músicos, de escritores, de gente que me conoce vagamente. Hay críticos literarios que se han dedicado a buscar lo más malo de mi literatura.
¿Te refieres a Camilo Marks?A él tú le dedicaste un personaje, Camila Marcos, una puta travesti en el libro Buenas noches los pastores.
-Eso lo puse porque me enojé con él. No lo conozco, no soy amigo suyo, nunca lo he saludado. Pero él no sé por qué me tira tanta mierda. Le da lo mismo qué novela realice, todo para él vale lo mismo y son Manns, por lo tanto, hay que pegarle. No sé cómo un tipo que escribe tan mal, como él, critique libros. Los propios colegas le han sacado la cresta.
EL FRENTE
Fuiste vocero del FPMR. ¿Cómo llegaste a serlo?
-Porque me lo pidieron. Llegó un grupo de comandantes y me dijo que necesitaban una vocería en Europa, debe haber sido por el año 84. Hice giras por Europa dando discursos. Tenía que explicar lo que el Frente estaba haciendo, y lo que no: porque de repente ponían una bomba en una parte, pasaba un gallo y quedaba sin piernas. Había que decir que no era el Frente, y no había sido el frente. Tenía que explicar por qué se ponían bombas, porque se apagaban las luces. Era una lucha contra la dictadura.
¿Sigues creyendo que la vía armada es la única manera de conseguir algo?
-No es la única. Es una posibilidad. Éramos capos en ese entonces. Teníamos una idea grandiosa. Sin nosotros no se habría caído la dictadura. Después del primer atentado, Pinochet flaqueó mucho y se dio cuenta que era vulnerable. Y eso no lo ha reconocido la gente de la Concertación, porque no quiere. Pinochet conquistó este país por la vía armada. Entonces, sigue siendo una vía.
¿Contra qué te rebelarías hoy día y por qué?
-Me levanto en la mañana en contra de todo. Apenas pongo el pie en el suelo, ya estoy pensando a quién le voy a sacar la chucha. Creo que hay que corregir cosas. Me molesta, por ejemplo, que la Concertación le haya entregado el poder a la derecha.
¿Qué pasa con el rodriguismo hoy día? ¿En qué están?
-Están insertos un poco en la Concertación, otros están por la libre. Pero no son un movimiento. Ahora a uno no le queda más remedio que ser partidario de personas, ya no de movimientos. Del Partido Comunista se ha ido mucha gente valiosa. Está quedando en las últimas extremas posiciones. Nunca ha estado más bajo.
Pero ahora tiene tres parlamentarios.
-Sí, pero con el auxilio de la Concertación. Sin eso, no habrían llegado ni a la esquina.
¿Tienes contacto aún con rodriguistas?
-Sí, claro. Vienen acá, comemos. Pero son amigos, nomás. No hablamos del rodriguismo, porque esa etapa pasó y está superada.
¿Qué te parece que la figura de Manuel Rodríguez esté de moda hoy en la tele?
-El Guerrillero del Amor es una estupidez. Me río cuando canto en los conciertos y digo “¿cómo se llamará esta canción ahora?, ¿se llamará el Guerrillero del Amor?”. Y la gente se ríe a gritos. Porque fue una estupidez farandulizarla tanto. Además, uno ve un pedazo de la teleserie, aparece Rodríguez y está culeando, entra a una pieza y la mina se saca la ropa apenas lo ve. Y el tipo, hasta aquí, no ha peleado nada, no ha pegado ni un tiro, no ha llevado ni un mensaje a San Martín. Vive entre faldas, nomás.
¿Qué te parece la versión de El Cautivo de Til-Til que hicieron para la teleserie?
-No me gusta. Pero con tal que respetaran la letra, todo bien. Hay otras versiones mucho más lindas. Ésta es una cosa rock que hicieron por ahí y el tema mío era el menos que se prestaba para hacerlo rock. Y lo hicieron.
ENA, LA ZURCIDORA
Sigues pensando, como has dicho, que Chile es una dictadura militar permanente. ¿En qué fundamentas eso?
-Ahora no. La fuerzas armadas han retrocedido mucho. Están muy bajo perfil. Tengo un libro, Las masacres, donde decía que cada gobierno, cuando se veía en apuros, sacaba las fuerzas armadas a la calle y mataba a la gente que estaba en huelga. Paraba una salitrera en el norte, y la fuerza armada se metía a cañonazo limpio. Cuando se podía hacer, se hacía a cada rato. Pinochet sacaba por cualquier cosa a los militares. En la Araucanía sigue pasando lo mismo. Convirtieron el conflicto en guerra. En vez de mandar abogados, mandaron milicos. Ese fue un error de la Michelle. Militarizó el conflicto.
¿Qué te parece que la derecha haya sido elegida democráticamente?
-Siempre pensé que habría una alternancia. Pero, para mí, no pasaba por Piñera el asunto. Él no tiene carácter ni estatura de estadista.
¿Por quién pasaba, entonces?
-Por una figura en la derecha que no tuviera las connotaciones de Piñera. En un momento dado, me pareció positivo el gesto de Longueira cuando negoció con Lagos. Me dio la impresión en ese momento que el tipo tenía nociones de estadista. Además, pensé en su momento que sería el candidato a temer de la derecha. Pero, obviamente, después se mandó cagadas y ahora está metido en el montón de nuevo. Está criticando a Piñera, está celoso.
¿Cómo ves a Piñera en el poder? ¿Qué piensas del ejército de chaquetas rojas, de sus condoros cuando habla?
-Es bien lamentable este gobierno. Pensaba otra cosa. Que iba a llegar la eficacia, una nueva manera de gobernar, pero ¡no es ninguna otra manera de gobernar! Están haciendo lo que pueden. No tienen idea de gobierno. Han estado mucho tiempo fuera del poder real. No tienen dedos para el piano. Los ministros andan dando vuelta. Hasta la Von Baer se cae con las cosas que dice. Ella que tendría que ser la zurcidora japonesa del asunto, no zurce ni siquiera su propio plan de trabajo.
¿Y la Concertación crees que pueda ser una nueva alternativa? Tomás Moulián dijo en The Clinic que la Concertación debía reformularse.
-De acuerdo, pero cómo, con quiénes, quién va a dirigir la operación. Pienso que la Michelle puede hacer eso. No veo otra figura. Necesitamos crear una oposición fuerte, eficaz, digna, decente, para sacar a la derecha del poder. Ella se saltó su partido e hizo una cosa bien personal. Se nota mucho que era mejor gobernante que Piñera, que está con las manos a cuatro patas, haciendo unos enredos y toda la culpa es del terremoto y de la gobernación anterior. Pero todos tuvimos administraciones anteriores. Y Michelle se defendió bien en los 4 años que estuvo. Si se repostula estaré con ella hasta que haga una cagada grande y me enoje. Es lo mejor que hay en Chile.
¿Qué te pareció el discurso del 21 de mayo?
-Lo encontré prepotente, porque Piñera es prepotente. Es un tipo que cree que se las sabe todas, que está preparado para todo. Si le pasan un chuteador se lo pone y tira la patada. Si le pasan un casco minero, se lo pone y se pega cabezazos en el techo. Anda haciendo el rídiculo vestido de todo, menos de presidente.
EL NACIONAL
¿Qué estás leyendo? ¿Qué escritores chilenos te gustan y disgustan?
-Una biografía de Carlos Marx y a Engels con su Dialéctica de la Naturaleza. Leo puras huevadas, jajaja. Para empezar, en Chile no hay literatura. Los grandes poetas no están. No hay un recambio. Aquí hay fetiches, gente que se proclama mucho. En América Latina pasa lo mismo, las grandes figuras van desapareciendo. No se ven nuevas capas de escritores. No se ven nuevos Huidobros, nuevos Nerudas, nuevas Mistral.
Fuiste amigo de Carlos Droguett. ¿Es cierto que tenía un carácter de mierda?
-Sí. Una vez dijo “traigánme al mono para acá y le pego un puñete”. El mono era yo y estaba picado por algo que había hecho yo. Quería sacarme la cresta. Tenía un carácter fuerte. Me hice amigo cuando yo tenía 18 años. Me corregía las novelas a mano. Me decía “esto no, esto lo podría escribir Lafourcade”. Disparaba mierda para todos lados.
Otra que tenía un carácter de mierda, dicen, era la Violeta Parra.
-Terrible. Pero todos los Parra tapan el carácter de la Violeta. Creen que diciendo que tenía un carácter de mierda se achicará una parte de ella y no será la figura así de grande que es. Pero es una tontera. Además, le decíamos la Dolly Pen, porque no se bañaba nunca, jajaja.
¿A quién le darías el Premio Nacional de Literatura? ¿O te lo darías a ti mismo?
-A Isabel Allende. Es una mina muy reconocida, universalmente, es traducida a 30 idiomas. Sus temas incluyen muchas cosas de la dictadura. Ha llevado a Chile a un mapa y está de moda poner en mapa el nombre de Chile. Es un tema pendiente con ella. Mi turno vendrá después. Si es en cuanto a la calidad literaria, no he dicho nada. Porque en cuanto a calidad, me lo daría a mí mismo.
No te falta modestia.
-Es que aspiro a ganármelo. Ahora, en estos momentos, lo encuentro prematuro. Prefiero esperar un poco más. También me están debiendo el de música hace años. El año pasado se lo dieron a un afinador de órganos, porque no tienen a quién dárselo. Y eso no está bien.
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Para citar esta página: http://www.cancioneros.com/co/ 1559/2/patricio- manns-contra- teleserie- de-chilevision- manuel-rodriguez -pasa-culeando- y-ni-dispara- medios
domingo, junio 06, 2010
Música chilena: Amistades peligrosas
Dos o más mundos colisionan en duplas ganadoras como la de Zalo Reyes y los Shamanes. O en la dimensión de Nick Calaveras, un productor que aprovechó el terremoto para juntar a gente como Roberto Márquez, Quique Neira y Juan Sativo. La tradición musical se anota con un lifting en manos de nuevos discos.
Lo decía Jorge González hace un par de años, cuando reapareció como nombre frecuente en la discografía nacional reciente, en la sección de “invitados”: “Es la primera generación que entiende la canción de la manera que yo la entiendo, hecha con computadoras, elementos del pop basura, folclor urbano y con énfasis en el color de los instrumentos y el pulso endiablado más que en ‘la energía del rock’, pelotudez que ya 23 años atrás se había desinflado”.
Quizás sea una de las razones que expliquen el reflote de colaboraciones insignes con un puente generacional considerable. Como Quilapayún -el que opera desde Chile, con Eduardo Carrasco-, registrando una canción junto a Jimmy Fernández, ex La Pozze Latina para su último disco “Solistas” (2009, Warner). O JuanaFé reservando una pista completa para Mauricio Redolés a capella en su nuevo disco, “La makinita” (2010, Oveja Negra). O Gepe, anotándose con una nueva aparición del ex Los Prisioneros en su reciente álbum “Audiovisión” (2010, Quemasucabeza).
“La época de ‘Hungría’ (2007, Quemasucabeza) fue puro ‘Corazones’ (1990). Yo hace tiempo que quería hacer algo con él. Lo conocí en México y me dijo que ningún problema. Súper profesional, mandó todo listo”, decía Daniel Riveros durante las entrevistas por la salida de su último álbum. Uno más de los vínculos que dan cuenta de las interesantes coaliciones. Acá van dos ejemplos.
Gourmet
Nicolás Melloni llegó a Santiago a finales de 2007, tras vivir varios años en Miami y forjarse en las artes de la producción rapera, codeándose con gente como Dj Manuvers y Fatlip. Recién instalado en Chile le robaron el computador. Perdió todo el material que iba a ser su primer disco. Después vino la recolección, la necesidad de juntar plata y equipos para reamar un estudio casero. Que es, realmente, casero. No suda cables, ni equipos enchapados, ni amplificadores-reliquias. Un computador con Cool Edit de hace 12 años, un par de teclados, monitores y estamos. “Con lo mismo se grabó el ‘Vida salvaje’ de Makiza. Así que yo lo voy a ocupar siempre”. Hasta allá se trasladó un picado nacional que pidió algún espacio en “La receta” (Bitlove Records), el disco que Nick Calaveras -su alias- tiene preparado hace un tiempo y que aguarda en la puerta del horno. El lanzamiento será durante la segunda semana de julio.
“Quería hacer el disco que siempre quise escuchar. DJ Raff y Bitman hicieron algo parecido, pero es otro sonido. Mi mezcla va por otro lado. Es talvez más orgánica; es rap, pero lo mío no son esas tendencias futuristas. Quiero que los sonidos sean identificables en la realidad”, explica. “Y para eso tenía que llamar a la selección nacional de la música según mi criterio: a la gente que crecí escuchando y con quienes trabajo ahora”. El terremoto del 27 de febrero le dio la oportunidad: fueron diez días de desempleo para él y sus invitados. Todos se aparecieron a grabar.
Por las pistas de “La receta” dicen presente Juan Sativo (Tiro de Gracia), Tea Time y Rulo (Funk Attack), Roberto Márquez (Illapu), Búfalo Beat, Vitami, Dj Vaskular, Sonido Ácido, Seo2 y Quique Neira, entre otros. Para su segundo disco, ya baraja invitaciones para Claudio Narea y Florcita Motuda, su primer profesor de guitarra. “Y si llegas a poner esto. Claudio García, de Los Miserables: te ando buscando y te voy a encontrar”.
Como a Claudio Parra, a quien se encontró a la salida del restaurante Las Lanzas, después de haber tapado en correos a Los Jaivas para solicitarles el permiso de “La Conquistada”, el único cover que quedó en “La receta”. “A ti te ando buscando”, lo paró en la calle. Le puso los audífonos. Y el de bigote lo acarreó hasta los cuarteles Jaivas, para enseñarle su solo de teclado, apretarse las manos y cederle todos los permisos. Para una canción que terminó cantando Roberto Márquez de Illapu junto a Juan Sativo de Tiro de Gracia, con apariciones de Rulo (Funk Attack, Esencia), DJ Vascular (Colectivo Etéreo).
“Con Roberto Márquez tenemos un lazo casi familiar. Me presenta como su sobrino. Crecí escuchándolo. Para mí, Michael Jackson es ídolo. Pero se me hace más relevante Illapu. Hay quien me crucificaría por decir esto, pero yo prefiero a Illapu a Frank Sinatra”, dice. Y así con Los Jaivas y Los Prisioneros. “Soy un fan y ni cagando pierdo esa condición. Pero he tenido la oportunidad de codearme con esta gente y es todo lo que esperaba. Quizás nuestros tiempos son parecidos. (...) Me inscribí para votar, pero escuché mucho algo con lo que estoy de acuerdo: las opciones eran caca o pichí. Así como le pasó a la generación de los 80, hoy hay de qué hablar. No nos están matando, no nos ponen electricidad en los testículos, pero socialmente está la cagada. Ojalá salgan 100 mil personas más haciendo cosas que me gustan. Y si aparecen, quiero hacer cosas con ellos”.
Nick Calaveras se presentará en forma de DJ set este jueves en el Barabajo (Erasmo Escala, 2185), a la espera de un lanzamiento con todos sus invitados.
El dancehall de la cárcel
Y así fue como Kymani Marley se apareció por Puente Alto. El hijo de Bob Marley recibió unas pistas de manos del mánager de Shamanes. Le gustó lo que escuchaba. Estaba de visita en Chile y reservó una parada para los cultores del dancehall. Timbre: el hijo de Bob Marley, quien estampó su primera colaboración en una canción de un artista latinoamericano. Pero curiosamente, no es la invitación que más ha sonado en radio del segundo disco de la banda, “Reden-Zion” (2010, Feriamusic). Esa jineta quedó reservada para Zalo Reyes y su “Prisionera”.
“Hace un tiempo hicimos el lanzamiento del disco con la familia”, relata Daniel Montero, alias Browen. “Ves a tu papá en el público y tú compartiendo escenario con la persona que creciste escuchando. Desde chico uno nace con esto. Mi papá también fue músico. Vas seleccionando a los artistas y enfocándote en ellos. Tratando de lograr lo que otros han logrado. Para mí, que nací con su música sonando, es un honor”.
Así que “Prisionera” vivía en la oreja de Browen. Y un día, mientras probaba unas bases para algún tema nuevo, el músico advirtió que los acordes en sus manos eran los mismos sobre los cuales cantaba Zalo. Grabaron su versión. Y aunque los Shamanes gozan de grandes números en difusión radial y se empinan por sobre las ocho mil copias vendidas para su álbum, les dio pudor abordar al Gorrión de Conchalí. Hasta que un día coincidieron en un aeropuerto de la Región de Coquimbo, ambos varados esperando su vuelo. “Estábamos así como ‘ya, ¿quién le va a preguntar?’, harto rato, hasta que Zalito nos cachó complicados y se nos acercó: ‘A ver, cabros. Ustedes tienen cara de artistas’”. Vieron el video de Shamanes haciendo “Prisionera” por YouTube y el romántico comprometió su participación.
Los Shamanes están próximos a realizar el lanzamiento de su disco ya a escala masiva, que será durante los primeros días de julio. Un dancehall de vocación futurista y romántica, que junto a Movimiento Original, Boomer o 12 Tribus están tomando a su manera la posta del reggae radial en Chile. “Teníamos algo de miedo cuando hacíamos el cover de Zalo. Pero a mí me gusta, a mi hijo le gusta, y a mi abuelo le gusta. ¿Qué más se puede pedir?”.
UNA GALERÍA DE SALTOS
La práctica del puente generacional tiene historia. Ahí está el trabajo conjunto entre Ángel Parra Trío con Óscar Arriagada o Valentín Trujillo. O la promoción realizada por Titae Lindl para las estrellas del Bar Cinzano.
La modalidad se intensificó con “Generaciones” (2003), un disco de duetos que metió en la juguera a Los Tetas, Germaín de la Fuente, Los Tres, Buddy Richard, Dracma, Los Galos, Santo Barrio, Los Jaivas, Luis Dimas, Canal Magdalena y la Sonora de Tommy Rey, entre varios más.
http://www.lanacion.cl/musica-chilena-amistades-peligrosas/noticias/2010-06-04/234321.html
sábado, junio 05, 2010
Adanowsky
Un día, Adanowsky tuvo una idea: hacer una trilogía discográfica que, por medio de la música, exigiera creación multidisciplinaria. Así que decidió darle –literalmente‑ una personalidad a cada disco, una máscara que lo convirtiera en intérprete vocal, musical e histriónico. Sus discos son teatrales, con letras potentes y aire nostálgico.
Su primer personaje “El Ídolo”, murió el año pasado y, esta vez, Adanowsky hace una segunda entrega con Amador, un material donde el protagonista, oscuro y romántico, deja de lado las luces de cabaret para sumergirse en los sonidos vintage de un folk suave donde las quejas no son contra el sistema, sino contra la soledad.
Esta es una entrevista sobre ese disco, pero también sobre una prenda antigua, las novias que no llaman por teléfono y una tentadora revolución poética desde Twitter…
Cambias de personaje y, además, lo haces drásticamente: el Ídolo era un Super Yo y de pronto te conviertes en Amador, un hombre obsesionado por el amor, lo cual es la renuncia absoluta al poder. Es, de hecho, asumirse como esclavo.
Sí, totalmente. Lo que pasó es que con este segundo disco quise hacer un cambio radical. Primero no quise hacer concesiones: no escribí canciones para hacer sencillos o para que sea un éxito, quise concentrarme en la obra pura porque hoy en la música es muy difícil encontrar gente que no quiera entrar en el mundo de las grandes ventas. Crean pensando en que el producto tiene que funcionar, entrar en los medios, etcétera. Tengo la suerte de que entra, pero cuando lo hice no estaba pensando en eso, me estaba concentrando en hacer lo que me gusta y no en hacer canciones para la radio, sino para mi, que me gustaran a mi. Es el disco más sincero que he hecho, el más verdadero. El Ídolo era un personaje muy sexual y ahora pasé a un estado más emocional. Tenía dificultades en aceptar que me quieran, en que tengo necesidad de que me quieran. Creé a ese personaje para sacar algo de mi. Fui a ver curanderos que me abrieron el corazón para que pueda abrirme al mundo. Soy una especie de pequeño autista, por eso para mi era importante crear a Amador. Cada personaje es un juego terapéutico, estoy curando cosas. Con la muerte del Ídolo, por ejemplo, maté un pasado, maté a la angustia que tenía, eliminé el pasado para pasar a algo nuevo. A veces el ser humano necesita sacar sentimientos, pero necesita hacerlo y curarse por medio de actos físicos. Yo usé el arte para curarme y para progresar como ser humano.
Entonces estos personajes son resultado de una carencia que detectas en ti… Y que luego, al convertirse en lo que haces todo el tiempo, logra un efecto de equilibrio que te permite dar el siguiente paso para encontrar al próximo personaje…
Totalmente. Yo creo que me voy a estar curando toda mi vida. No sé cuántos personajes voy a hacer… quizá un día los soltaré por fin. Quizá a los noventa años por fin voy a hacer un disco donde tendré mi nombre y apellido. Quién lo sabe.
Musicalmente, hay grandes colaboraciones en este disco: Rob, tecladista y compositor de Phoenix, y Devendra Banhart...
Rob hizo dos discos como solista, es un gran compositor, ha producido mucho y luego entró como tecladista a Phoenix, pero tiene mucho trabajo detrás de eso. Lo conocí por medio de unos amigos y, no sé, sentí que tenía una buena energía y le dije “oye, quieres que tratemos de hacer una canción para ver cómo va la cosa… estoy tratando de encontrar con quién colaborar”. Me dijo que sí y vino a mi estudio, grabamos una canción y la colaboración fue tan buena y fluyó tanto que le conté que quería producir un disco y que lo iba a necesitar, entonces él me dijo “ok, produzcamos el disco juntos” y empezamos a grabar. Es una persona genial. Ahora es mi amigo. Cuando va de gira con Phoenix siempre terminamos por encontrarnos en algún lugar inimaginable, soy como el fan fiel.
Y Devendra…
A él le escribí porque admiraba su música, me gusta mucho. También dibuja muy bien, tiene mucho talento y es una persona muy buena. Le escribí: “Te admiro, me encanta tu música. Estas son dos canciones de mi nuevo disco. No están terminadas, pero por favor escúchalas. Me gustaría hacer algo contigo”. Me habían dado su mail. Luego de que le escribí eso pasó una semana… dos semanas…luego de eso pensé que ya no iba a pasar nada y de pronto me respondió “OMFG! Me encantan esas canciones, ¡qué universo!… Hagamos algo juntos, cuando estés en Los Ángeles avísame y hagamos música juntos”. Entonces llegué a L.A. Fui a su casa con una canción, le dije cuál era la idea que tenía y le pregunté qué podíamos hacer. El me sugirió arreglos, le agregó cosas y luego fuimos a su terraza, empezamos a platicar, a escribir y salió una canción. La grabamos allá mismo. Es una de mis preferidas del disco.
Pero tú estabas acostumbrado a componer sólo. ¿Qué tan fácil o difícil fue compartir este proceso?
Con los años aprendí a colaborar. Antes no podía porque mi ego no estaba domado y entonces yo quería hacer todo, pero aprendí que hacer música es eso, colaborar. Conozco mucha gente que no citaré, pero que no lo logra porque quieren hacer todo ellos, porque quieren ganar dinero, tener todos los derechos, quieren ser ellos los que escribieron las canciones, pero en realidad eso ¿qué importa? Lo que importa es la obra, no quién va a ganar. Crear para el dinero es estúpido, el arte no es eso, no es una puta.
Sobre todo porque cuando estás convencido de lo que creaste, eventualmente recibirás algo positivo…
Totalmente. Hay que crear en estado de pureza total, yo creo. Yo necesito estarlo. Con el primer disco estaba muy angustiado, pensaba mil cosas, tenía problemas existenciales… en cambio este disco lo grabé en un estado de felicidad absoluta. Tuve una novia que se fue de viaje y me llamó muy poco durante dos meses y entonces estaba triste, desesperado, sintiendo que ya se iba a terminar la historia y entonces me dije “Ok, ¿qué hago? ¿Me voy de bares todas las noches y me emborracho o, al contrario, me hago mucho bien, me alejo del alcohol, no fumo y hago un disco?” Tomé la segunda opción. Me purifiqué, maduré e hice el disco.
Además de la música ¿qué otras cosas estás haciendo?
Escribí una obra de teatro… también escribo cuentos, quiero hacer un libro con ellos. Y me encanta hacer poesía, lo estoy haciendo mucho, ¡hasta en Twitter! Una vez, estando con mi familia, nos sentamos los cuatro y dijimos: “Está este medio nuevo que se llama Twitter. En vez de estar escribiendo tonterías deberíamos hacer algo útil para la gente, deberíamos escribir por lo menos un poema o un pensamiento por día”. Y sí, queremos hacerlo a fondo. Para mi es un nuevo medio para expandir poesía en el mundo.
¿Y tus cuentos de qué van?
Estoy escribiendo de… ¡no, no debo contar de qué se trata o me van a robar la idea! Mejor no te digo ahora. Además primero debo terminarlos, pero sí son un poco especiales, no políticamente correctos por decirlo de alguna forma.
Por cierto… el saco de Amador, ¿de dónde salió?
Pues la historia es que yo estaba en París –allá vivo en una casa con mucha gente, todos músicos‑ y un día una amiga pasó a la casa mientras no estaba y me dejó un paquete. Cuando regresé me dijeron que me habían dejado un regalo y cuando lo abrí me encontré con el saco. Había una nota que decía: “Es para ti, has lo que quieras con él, era de mi abuelo, quien era un santo. Creo que está hecho para ti, te corresponde tenerlo. Te lo regalo”. Es de Armenia, debe ser de los años treinta o cuarenta. Es un gran regalo. Quisiera mandar a hacer una réplica, pero dicen que es muy difícil…
Debe haber alguien que pueda hacerlo, en París…
Mejor aquí, en el Centro...
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Isabel Parra rescata grabaciones inéditas de su madre en álbum doble
Rescate, memoria y emoción. Las tres palabras son las que más repite Isabel Parra durante una hora de conversación. La primera hija de Violeta y el ferroviario Luis Cereceda está sentada en el comedor de su departamento de Providencia hablando sobre su último trabajo: un disco doble donde recupera material que registró junto a su madre durante su niñez, en un proceso lleno de recuerdos. "Me esforzaba mucho por recordar el rostro, la ropa que tenía puesta, el escenario doméstico, dónde vivíamos, todo este contexto me dio una ternura inmensa para el trabajo", comenta Parra del álbum que suma un total de 44 canciones con registros y textos nunca antes editados (Qué tanto será, Beberé de tus lágrimas secretas). Isabel canta a Violeta se llama el trabajo a editarse por el sello Oveja Negra con una primera parte de grabaciones cronológicas que, en gran medida, fueron entregadas por un investigador argentino de la obra de los Parra. "Son una serie de acompañamientos a la 'Viola' en tono popular, de rasgueos campesinos, son una muestra de la vida que tuvimos con mi madre, por ejemplo, era normal levantarse una mañana a grabar una canción en vez de ir al colegio", comenta sobre el primer disco que comprende 25 canciones registradas a partir de 1952 en Chile, Francia, Cuba y Argentina. El segundo consta de 19 temas recopilados en distintos momentos de la carrera de Isabel Parra con colaboraciones de nombres como Víctor Jara, Los Jaivas, León Gieco y Gustavo Santaolalla. "Mi madre no nos puso en clases de canto. Fue todo sin anestesia, esto es una regresión a su legado, es tener registro de un aprendizaje que nos acompaña hasta hoy", dice.Un texto de Claudio Bertoni decora el arte del trabajo que será lanzado este miércoles en el Bar Liguria de calle Manuel Montt. Ahí, la hija de Violeta será entrevistada por Iván Valenzuela en una cita que también servirá para celebrar la reedición de siete de los 27 discos de su catálogo.
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