domingo, noviembre 15, 2009

Conversación con el Sr Eduardo Carrasco Quilapayún.Octubre 2009

Para el proyecto Pura Musica tuve una conversación con el Señor Eduardo Carrasco dentro del marco de la presentación de la más reciente producción del disco Solistas. Sobre esto y otros puntos conversamos con Don Eduardo.

Por un tema de tiempo que me impide transcribir la conversación, les dejo la grabación de la conversación, disculpen el ruido ambiente del concurrido café en donde nos encontramos con el Sr Eduardo Carrasco

1. Don Eduardo Carrasco nos cuenta el cambio en su relación con el grupo Quilapayún, desde la lejanía expresada en la década del 90 hasta su participación actual dentro de la agrupación.
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2. Desde Los conciertos que han hecho desde el año 2003 a la fecha toman repertorio del conjunto hasta el año 1980, y después se produce un salto hasta lo que están haciendo ahora, ¿a que se debe eso, o solo no se ha dado la oportunidad para interpretarlo?
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3. Cual es el concepto tras este nuevo disco
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4. En una entrevista que tuvo hace unos meses con Manuel Vilches usted decía que el énfasis en esta nueva etapa del conjunto, y en este disco, estaba en darle la importancia necesaria dentro del desarrollo artístico a la música popular.
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5. El señor Eduardo Carrasco comenta cada una de las canciones7. del disco Solistas, en esta primera parte comenta:
Cambia, Todo Cambia
Resistencia
Manifiesto
Kumbia Inka
Vals de Paris
Cuecas Cuicas
El Padre Eterno
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6. Se comentan las sgtes canciones:
Juana La Cubana
Canción de Cuna
Yambú de los Viejos
Tango del Willy
Todo se borra
Miren como sonríen
Canción del Che
Y El arte del disco
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7. Proyectos inmediatos del conjunto
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En la camara estuvo Don Juan Pablo Carvajal, que estará subiendo de a poco partes de esta conversación. Ver Link


Sinceros agradecimientos s Don Eduardo Carrasco por su tiempo, por su generosidad para compartir con nosotros una tarde de Sabado.

domingo, noviembre 08, 2009

Entrevista a Eduardo Carrasco 1996


Esta entrevista fue hecha en 1996, por quien escribe, como una forma de adentrarse un poco mas en la obra del Quilapayún en el exilio. Si bien el conjunto había pasado mas fuera de Chile que en Chile, la literatura en relación al grupo se focalizaba principalmente en los pre 1973, dejando un abanico de dudas y profundizaciones pendientes. Por esa razón me adentré en la busqueda de los Quilapayún que estaban en Chile, y entrevisté a don Eduardo Carrasco y Don Ricardo Venegas. La entrevista a Don Eduardo, después de muchos años, fue entregada al sitio www.quilapayun-chile.cl  y cuyo encargado la posteo en el foro egroups del Quilapayun el año 2004

Les dejo con la entrevista del año 1996, a la espera de la conversación que tuve con Don Eduardo por el disco Solistas, que publicaré próximamente.

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VT: En su libro se indica que en los dos primeros años del exilio se dedicaron principalmente a la solidaridad con Chile, por lo cual la creación del grupo se vio de alguna forma afectada por la gran cantidad de actuaciones que tuvieron en ese período. ¿El proceso de adecuarse al nuevo escenario con que ustedes se encontraron en Francia fue algo que sucedió inmediatamente después del término de la solidaridad con Chile, o fue un proceso que se fue incubando poco a poco dentro del desarrollo del conjunto?

EC: Yo creo que fue un proceso paulatino proveniente de la nueva situación. Creo que uno de los puntos positivos que tuvo el Quilapayún en todo ese proceso de adaptación a Francia, fue su alta capacidad de recepción a las exigencias que provenían del medio francés.
Francia siempre se ha caracterizado por ser un medio que le da un gran valor a la creación. Los artistas que verdaderamente contaban en el medio francés no eran los intérpretes, sino, más bien, los intérpretes creadores como lo son, Georges Brassens, Léo Ferré, Jacques Brel, y después, los más nuevos, como Renaud. Entonces, esa valoración de la creatividad, por una necesidad de supervivencia, hizo que nosotros modificásemos nuestra dirección, ya que requeríamos ser valorados como artistas y generar una demanda de actuaciones, un interés por parte del público francés, que si bien, en un principio, dependía de los movimientos de solidaridad, después de un cierto tiempo, dependía exclusivamente del interés artístico de los teatros franceses, de los empresarios, de los canales de televisión, que ya no eran organismos de solidaridad, sino que eran gente que simplemente querían tener un espectáculo en sus teatros. Un día había un norteamericano, otro día un ballet de Finlandia, en otro un grupo italiano, y también estábamos nosotros como posibilidad. Pero si nosotros no hacíamos algo interesante, no servía de nada. Desde ahí, empezamos a aportar todo a la creación, debido a lo cual, nos desarrollamos mucho como compositores, naciendo un montón de canciones, desde el disco “El Pueblo Unido”, hasta el último disco, todos muy llenos de creaciones nuestras.


VT: ¿Esto sucedió siempre tratando de relacionarse con lo que estaba ocurriendo en Chile en ese momento?

EC: Al principio estaba muy presente lo que estaba pasando en nuestro país. Los discos, “El pueblo unido”, “Adelante” y “Patria”, están muy cercanos a lo que pasaba en Chile, a la patria, al sentimiento de solidaridad, al recuerdo de Víctor Jara, de Pablo Neruda. Pero después se fue abriendo el abanico, se fueron ampliando los temas, como al amor o a otros tópicos más imaginativos, que iban reflejando, por supuesto, lo que nosotros íbamos pensando. Como fue el caso del disco “La Revolución y las estrellas”, que fue como una especie de nueva posición, o “Darle al otoño un golpe de ventana”. Esos dos discos marcan como un cambio bastante grande, con respecto a los discos anteriores.

Hoy creo que los tres primeros discos: “El pueblo unido”, “Adelante”, “Patria”, y tal vez el “Teatro de la Ville”, que es más o menos de esa misma época, marcan una primera etapa del exilio. Después, vinieron esos otros discos: “Survarío”, “Tralalí-Tralalá”, que marcan la etapa más madura que comenzó con el “Darle al Otoño”.


VT: Usted nombra en el libro como iniciando el proceso al disco “Umbral”.

EC: Claro, el “Umbral” fue anterior, tienes razón. “Umbral”, “Tralalí-Tralalá”, “Darle al otoño un golpe de ventana”, o sea...


VT: “Umbral”, “Darle al otoño un golpe de ventana”, “La Revolución y las estrellas”, “Tralalí-Tralalá”, “Survarío”.

EC: Exacto. Esa es una unidad, sin duda.


VT: Usted dice que a partir del disco “Umbral” se empezó a buscar “algo”. ¿Éste fue un proceso lento, o ustedes ya tenían el concepto que iban a ir desarrollando?.

EC: No, el concepto ya estaba de lo que queríamos, si bien nunca trabajamos bajo un esquema rígido. Este concepto a desarrollar, era, como te dije antes, la creatividad, el concepto de inventar cosas, de romper un poco los moldes del folclore o de la música que habíamos hecho antes, que era una música con recursos más o menos populares. Ahora entrábamos a una música con recursos musicales mucho más desarrollados, donde no teníamos límites, no teníamos que hacer cosas que pegaran o hacer cosas “oreja”, sino que teníamos que elaborar cosas de gran valor cultural-artístico. Entonces, nosotros nos pusimos a componer obras cada vez más complejas, debido a que poseíamos un público que sostenía ese tipo de cosas, y que no se extrañaban frente a una obra como “El discurso de Matta”, o las cantatas que hicimos de Juan Orrego Salas, de Gustavo Becerra o de Patricio Wang. Todas esas obras, que fuimos haciendo, y además, pidiendo, tienen en común eso de no estar enmarcadas en una línea de recursos puramente populares, sino que hay politonalidad, armonías, ritmos cada vez más complejos.
La música se puede hacer de muchas maneras, ahora, si tú quieres hacer una cosa muy popular, tienes que limitar tus recursos: no puedes hacer una armonía, una rítmica, demasiado compleja, porque la gente no está acostumbrada: el oído medio encuentra eso muy raro. Pero cuando tú no tienes todas esas limitaciones, entonces, te queda, en el fondo, toda la música, todas sus posibilidades expresivas, cosas de alguna manera descubiertas por la música clásica, que va más adelante en las potencialidades expresivas, desde la cual la música popular se puede ir nutriendo. Es como ir llenando los huecos, por decirlo de alguna manera; o sea, tú vas descubriendo la pólvora, haciendo cosas que antes habían hecho, Stravinsky, Bela Bartok, Poulenc u otros compositores hace tiempo, pero que no estaban hechos del modo como nosotros lo hicimos.


VT: Hubo un contacto antes con la música clásica, en la época de las cantatas, acá en Chile, que nunca se llegó a desarrollar de la forma como usted lo expresa en lo que sucedió en Francia.

EC: Cuando nosotros hicimos la “Cantata Sta. María” descubrimos una veta que podría definirse del siguiente modo: Un conjunto de música popular, con gran prestigio en el público, puede introducir en ese mismo público, que ya está ganado, ciertas formas musicales más complejas que las utilizadas anteriormente, de tal manera de cumplir una labor educativa, o sea, de ayudar a ese público, que ya se acostumbró a las sonoridades del conjunto, a avanzar hacia un lenguaje más sofisticado.
En los tiempos de la Unidad Popular (UP) nosotros hicimos dos obras, una, sumamente compleja, como “Vivir como él”, dedicada a Nguyen Van Troy, obra del músico cubano Frank Fernández, actualmente un músico importantísimo en Cuba; y “La Fragua”, de Sergio Ortega. Por su parte, el Inti Illimani (Inti) hizo “El canto para una semilla”, con Luis Advis. Aquel trabajo demostró que se podía cantar ese tipo de obras, y la gente te seguía. Nosotros cantábamos esas obras en cualquier parte, en una fábrica, en un concierto del Teatro Municipal de Santiago, del Gran Palace o el Teatro Marconi, y la gente venía, escuchaba esas obras y eran éxito.
Después, en la segunda etapa del exilio, nosotros retomamos esa idea, y empezamos a hacer distintas obras, como “Fulgor y Muerte de Joaquín Murieta”, hecha en su totalidad, de la cual hay varias canciones que quedaron en los discos. Después hicimos “La Cantata del Carbón”, con Cirilo Vila, de la cual también grabamos algunas canciones dispersas en algunos discos. Posteriormente se hizo una cantata, que se montó completa, llamada “Sed de mundo”, con música de Sergio Ortega y un texto mío sobre Cristóbal Colón. Hicimos otra obra que se llamaba “Allende”, con música de Gustavo Becerra y un texto mío. Después hicimos “El arte de pájaros”, “La Chabela”, “El discurso de Matta”, “El oficio de Tinieblas”, que están más o menos en esa misma línea.
Te darás cuenta de que hicimos muchas cosas, y lo que se publicó fue aproximadamente la mitad de lo que realizamos en ese ámbito. La razón de esto fue que muchas de estas obras estaban montadas para algún acto, y después, éste no se realizaba, como fue el caso de “Allende”, realizada para conmemorar el décimo año del fallecimiento del Presidente. Otras veces no teníamos la posibilidad de grabar. 


VT: Con la incorporación de Patricio Wang llega cierta sonoridad nueva al conjunto. ¿ A él se le dio una tarea primordial cómo, por ejemplo, encargarse de los arreglos de los temas?

EC: No, él hizo algunos arreglos, pero, en general, muchos de los arreglos fueron hechos en común. Por ejemplo, en “La Chabela”, yo hice por lo menos la mitad del arreglo y él hizo la otra mitad, en “El oficio de tinieblas”, yo hice el arreglo de toda la última parte, incluso la compuse. Pero eran contribuciones del uno al otro, como él hizo arreglos para cosas mías.
Wang cumplió un papel fundamental en lo que se refiere a una línea de composición más moderna, pero no se le encargó el hacer los arreglos del conjunto. Esto fue una tarea compartida.


VT: Desde la época de 1986 en adelante, no se trata en el libro, ¿ Cuál fue el concepto tras el disco "Survarío"?. Alguien una vez me comentó que en ese disco se había tratado de concentrar toda una muestra de la canción popular iberoamericana, ¿ ese era el concepto?.

EC: ¿Sabes lo que pasa?, escuchando el último disco de los Inti ("Arriesgaré la piel" a la fecha), me di cuenta de un estilo que no nació con los grupos chilenos, sino que nació en Francia, con grupos franceses, como los Incas y los Calchakis, y que acá lo introdujo Violeta Parra y sus hijos. Este concepto consiste en que se empezaron a asumir por un mismo grupo musical, distintas modalidades de música popular. Por ejemplo, Los Incas tocaban música venezolana, peruana, boliviana, argentina, colombiana y cubana. Esto sucedía, porque se juntaban en París músicos de distintos países latinoamericanos, ya que París siempre ha sido un lugar de reunión de latinos, y formaban un grupo que no estaba integrado solamente por venezolanos o bolivianos, sino que había un boliviano, un venezolano y armaban estos grupos que tocaban un poquito de todo.
Esa idea es la que realizó primero el Quilapayún en Chile, y después, el Inti con la música latinoamericana, y que este grupo, en cierto modo, aún sigue haciendo. Si tú te fijas, cantan salsa, boleros, temas del altiplano, cosas bastante diversas, que aparentemente no tienen una unidad. Pero la unidad va en la interpretación de estas obras, en el estilo del grupo al hacer todas esas cosas, pero no hay una unidad musical. Esa cuestión está presente en el Quilapayún desde el comienzo, creo yo, es decir, no hay una unidad musical en que se pueda decir “el Quilapayún es folclore”, hay canciones folclóricas, pero no es eso; “¿qué es entonces?, ¿hay balada?”, también hay balada; “¿hay nueva canción?”, también hay nueva canción; “¿hay música argentina?, ¿hay afrocubana?”, también hay afrocubana. Entonces, hay de todo un poco, y eso nunca se paró en el Quilapayún, como nunca se ha parado en el Inti. Es una característica de ese tipo de música, de ese tipo de conjunto. 


VT: Después del año 1986 hicieron una gira con el "Dialecto de pájaros".

EC: Claro, eso fue en Holanda.


VT: ¿ Esta obra tuvo una mayor duración de la que se conoció en el disco?

EC: Sí, claro. Había cómo cuatro o cinco canciones más, pertenecientes a esa obra, y "el Dialecto de pájaros" era el final de ella.


VT: En relación con esa obra. ¿De quién surgió la idea de su realización?, y ¿desde cuando provenía el descubrimiento, o la valoración, de la obra de Vicente Huidobro?

EC: La idea fue mía. Yo le di esa idea a Patricio Wang, porque en realidad tenía ganas de realizarla, pero pensé que la música del Pato podría prestarse más que mi música para hacerla. Y efectivamente, creo que la música que hizo el Pato está bastante buena, es bastante adecuada. Pero la idea yo se la di a él, le dije: “Haz el Canto VII” y él aceptó.


VT. Y en lo relativo a Vicente Huidobro.

EC: El descubrimiento de Vicente Huidobro es desde siempre. Lo que pasa es que, antes de nuestro cambio político, el personaje de Vicente Huidobro no había adquirido su dimensión, porque el Quilapayún nació con una idea del arte al servicio del proceso político social, y el arte era una especie de impulso o de coronación de ese proceso. Pensamiento que era común en esa época en lo medios marxistas, revolucionarios, políticamente de izquierda. Pero cuando vino nuestra revisión política, a fines de los años setenta, empezó un proceso de distanciamiento y de crítica a la política, y descubrimos que en realidad estabamos equivocados, y que esa manera de pensar, estaba errada, porque ponía al arte en un lugar secundario, cuando en realidad lo que hacíamos nosotros, lo que pretendíamos hacer, era cambiar las cosas ¡ya!. Es decir, en el acto de cantar, tú cambias las cosas, en el crear, tú estas modificando el mundo. Salimos de ese complejo de pensar que el verdadero cambio era el social-económico, y de que el cultural era como una cosa sobrepuesta. Empezamos a pensar que el verdadero cambio para un artista es el arte, que era, en el fondo, una idea del surrealismo.
El surrealismo, lo que piensa es que la revolución es el arte. Arte revolucionario es un arte que revoluciona, no es un arte que está al servicio de un proceso posterior o exterior al arte, sino que es el proceso mismo de cambiar las cosas, haciendo arte, creando, y esto era lo mismo que pensaba Huidobro y el surrealismo. Esto significó que empezamos a valorar a Matta, a Huidobro, a toda una línea de artistas que eran también revolucionarios, pero lo eran en otro sentido. De ahí nació la idea de "La revolución y las estrellas".
Es decir, está directamente vinculado el revalorizar a Huidobro, con el descubrimiento del surrealismo y este proceso político de inversión.


VT: Hay una serie de canciones que no se incluyeron dentro de los Lp’s del conjunto, como, América Latina, Melissa, etc. ¿cuál fue el objetivo de esos singles?.

EC: Se hicieron varias canciones, con el objetivo de hacer algo comercial dentro del medio francés en la última etapa de mi permanencia en el grupo, como una forma de buscar algo que nos rehabilitara en la nueva situación musical francesa, y la vía era una música más bailable, que pudiera ser tocada en las discoteques. Pero no lo logramos, a pesar de que el producto era de buena calidad


VT: Después de esa época, viene la “Sinfonía de los tres tiempos de América” con Luis Advis.

EC: Eso se grabó en España el año 1988, con Paloma San Basilio y se editó aquí, pero la gente no le prestó atención.


VT: Escuché una entrevista suya en donde expresaba la idea de realizar una gira presentando esa obra ¿qué sucedió con aquello?.

EC: No se hizo nada, porque era una empresa muy ambiciosa, que requería medios muy importantes. Imagínate una gira con la Paloma San Basilio, una orquesta y Quilapayún. Es como un “tremendo proyecto”. Es casi inalcanzable, creo yo.


VT: ¿Esto se grabó con orquesta sinfónica o sin orquesta sinfónica?

EC: Sí, se grabó con orquesta, no sinfónica, porque se necesitaba una más chica.


VT: De ahí vinieron el año 1988, antes del plebiscito.

EC: Llegamos como el 21 de septiembre.


VT: Y ahí usted se queda acá en Chile.

EC: Claro, yo prácticamente me quedo, porque en realidad yo me fui como el 21 de octubre a Francia a buscar mis cosas, y volví el 25.


VT: Usted da una idea aquí en su libro “La Revolución y las estrellas”, de que era muy difícil volver a Chile, que una decisión como esta significaba una meditación muy prolongada, analizar si acaso eran capaces de arriesgarse nuevamente a rehacer de nuevo la vida. Entonces ¿qué lo llevó a volver a Chile?.

EC: Mira, una cosa muy personal: yo creo que fue el sentir que toda la vida del Quilapayún en Francia, en el fondo, se había acabado, porque, desde el punto de vista del discurso, no tenía mucho sentido el Quilapayún fuera de Chile. Desde el momento en que se abría la posibilidad del regreso a Chile, de un grupo que había estado luchando por la democracia chilena y que había estado hablando del exilio, este conjunto no podía quedarse afuera. Era absurdo, porque pierde credibilidad... O sea ¿en qué quedamos?... Si tú estás luchando porque se termine el exilio, y ahora puedes volver, y no vuelves, entonces era puro discurso no más. Por lo tanto, no tenía mucho sentido un grupo chileno de este tipo fuera del país, por más que la vida te fuerce a quedarte, y eso es lo que creo le pasó a los compañeros que se quedaron allá, que fueron la mayoría: Les pasó que la vida los obligó a quedarse, porque se casaron con francesas, tuvieron hijos allá, familia, armaron sus casas, etc. Entonces, era muy difícil pensar en deshacer todo ese tipo de cosas para ir a aventurar a Chile, cosa que ni siquiera se sabía si se podría hacer, si cantando o de qué otra manera. Por todo esto era muy difícil para ellos volver.
En ese tiempo yo estaba solo, me acababa de separar de mi mujer, mis hijos estaban grandes, yo no tenía nada que hacer en París, fuera de estar con el Quilapayún. Entonces, estar con un grupo que desde el punto de vista de sus definiciones esenciales ya había cumplido su papel, me mostraba claramente que el asunto para mí estaba completamente terminado. Se pueden seguir haciendo discos del Quilapayún afuera, pero es un asunto ya terminado. No tiene sentido como idea. La idea del grupo que nació, se acabó cuando vino la democracia y se supo que algunos no podían volver. Ahí se acabó para mí. No tenía sentido estar allá, y en cambio, tenía mucho sentido estar aquí,... ¿por qué?..., porque era como reiniciar la vida de nuevo: Yo estaba solo, quería enseñar filosofía, que es mi profesión. ¿En qué me reciclaba yo en Francia si se acababa el Quilapayún?, ¿qué hacía yo allá?, ...¿enseñar filosofía?... Pero es que no es lo mismo que enseñar aquí, en donde hace falta gente. Entonces, yo me sentí con muchas ganas de estar en Chile en vez de estar en Francia, a pesar de que me encanta Francia como país y París como ciudad. Pero yo no tengo nada que hacer allá.
En cambio, aquí sí que tengo cosas por hacer, y de hecho empecé a componer, volví a la música, ahora, con mayor razón todavía, pues vuelvo a hacer un disco y tengo la posibilidad de hacer otros. Entonces, tiene pleno sentido estar acá. El disco que acabo de hacer, no lo hubiera podido hacer en Francia. No hubiera tenido sentido. Puede que lo hubiera podido hacer, porque allá hay estudios de grabación, hay una comunidad latina que hubiera podido comprar mi disco, pero... ¡no tiene sentido!. No tiene el mismo sentido que tiene acá. Acá estoy en mi país. Son mis canciones, que atañen a mi gente, y no atañen a otra gente.


VT: Bastante clara...

EC: ...la explicación...


VT: ... la explicación.
¿Ha tenido algún contacto con los integrantes del grupo a partir de 1988?


EC: No, o sea, al principio tuve algún contacto. Lo que pasa es que me vine a Chile, y me dediqué a organizar en los primeros meses la gira del Quilapayún, en Febrero y Marzo de 1989. Se actuó en el Estadio Sta. Laura, en el Teatro California, después se hizo una gira al sur que visitó varias ciudades: Chillán, Puerto Montt, Valdivia, Concepción. Después el conjunto se fue, y sucedió lo mismo de siempre..."¡nos escribimos!”..., pero la vida te lleva para otro lado, y ahora sinceramente no tengo idea de lo que están haciendo, si existen o no existen. Yo creo que no existen.


VT: ¿Cuál fue la sensación que le dejó esa gira después de estar 16 años fuera del país y por fin volver?.

EC: Bonita esa gira, parte de ella está contenida en un disco que se llama “Quilapayún en Chile”. Fue una gira muy bonita, aunque yo no la hice, porque estuve acá en Santiago preparando todos los detalles. Fue muy bueno volver, y muy raro también. Imagínate volver justo antes del plebiscito, una semana antes, como el 27 o el 28 de septiembre. Fue increíble.


VT: Respecto a comentarios en lo referido a esa gira, que el público no entendió la nueva sonoridad del conjunto.

EC: Yo creo que no lo entendió. Pero es natural, porque el Quilapayún tiene toda una evolución, e hizo miles de cosas, pero dentro de un medio que no era el medio chileno, y los chilenos no siguieron esa música, porque son dos realidades distintas. Entonces, lo que sucedió es que la gente sintetizaba las cosas de aquí, las cosas que nutrían el medio cultural chileno. En cambio, nosotros nos desarrollamos en el medio francés. Te diría que el Quilapayún creció en Francia desde Chile, pero no creció hacia Chile, porque el crecer hacia Chile hubiera necesitado una asimilación del país, que no se produjo por debilidades más profundas del país.
Chile no es un país de una cultura tan desarrollada como para asimilar las cosas que se producen afuera. Existe una gran producción cultural del exilio que no está asimilada: hay poesía, literatura, canciones, que no han sido asimiladas por el país. No sucedió lo que pasó con el exilio de la guerra civil española, que generó toda una cultura, toda una obra, que vivió fuera del país, pero que después se rearmó al interior de España con el retorno de la democracia. En Chile no sucedió lo mismo. Incluso grandes valores de la cultura nacional, como el cineasta Raúl Ruiz, no han sido asimilados en Chile, las películas que él ha hecho durante todos estos años no le interesan a los chilenos. Entonces, es una obra hecha desde Chile, pero que se desarrolla en un medio distinto. Lo mismo que sucede con el Quilapayún, y es poca la gente que se entusiasma como tú, que reconoce cosas propias en eso. Pero van a pasar muchos años antes de que todas esas cosas se reabsorban.


VT: Lo que más me asombra fue la evolución del grupo.

EC: Claro, fue fantástica, yo también encuentro fantástico eso. Pero esto, en Chile ni siquiera lo conocen los musicólogos.


VT: Uno podía encontrarse un disco antiguo, otro de los últimos, otro del medio, y uno va rearmando la creación del conjunto y se descubre una evolución, un concepto de nunca mantenerse en lo mismo, de siempre buscar más allá.

EC: Exacto. Lo que tú acabas de decir es la definición del Quilapayún: Una inquietud constante por una renovación, no repetirse, ir hacia otros campos. Eso es totalmente cierto.


VT: ¿Usted escuchó el LP “Latitudes”?, ¿se mantiene en esa línea?.


EC: Sí, se mantiene dentro de los otros anteriores. En todo caso, no hay ninguna ruptura. Es como un LP que se agregó al "Tralalí", al "Survarío". Pero creo que ahí hubo como una detención. Lo que pasó es que ahora la creación en el conjunto pasó fundamentalmente a las manos de Patricio Wang, y el compromiso de Patricio Wang con el conjunto no es, en esta última época, muy profundo, porque él vive en Amsterdam, y también porque él se metió en su desarrollo personal como músico. Entonces, lo del Quilapayún no era una cosa sustantiva para él, no era una cosa tan importante. Ahora, él hizo estas canciones que son bonitas, como “Allende”, pero no sé, como que no hay “otra” cosa nueva, sino que están dentro de las mismas definiciones anteriores.


VT: En relación con los textos de los temas que interpretó el Quilapayún de su autoría, comparados a los textos incluidos en los temas de su disco solista, difieren en lo relativo al punto de vista, a los temas que tratan. En su disco hay letras bastante personales. ¿Si una de estas letras hubiera sido creada en la época de su participación en el Quilapayún, usted cree que el conjunto las hubiese interpretado?


EC: Lo más probable es que no, porque el Quilapayún era una aventura colectiva. Entonces, todas las cosas que se cantaban eran las cosas que podían ser asumidas colectivamente. Frente a lo cual, yo me sentía bastante incómodo, porque no podía expresar mi propio pensamiento.
En discos como “La revolución y las estrellas” sucedió algo de eso, ya que eran ideas que no eran completamente convincentes para todo el grupo, siendo ideas bastante personales, por lo cual sentía que no cuajaban dentro del conjunto.
En cambio, ahora estoy muy cómodo como compositor, porque hago lo que me nace, en cambio, antes tenía que pensar: “bueno se me ocurrió hacer esta canción, ¿cómo la presento para que la canten todos?". Era una situación bastante incomoda para mí...


VT: Hacer letras que interpretaran a todo el conjunto...

EC: Claro, era una cosa colectiva. Cuando uno compone para un colectivo, es el colectivo el que canta, es el Quilapayún el que canta, no canta Pedro, Juan, ni Diego, sino el grupo entero como conjunto. Entonces, si yo decía: “el pueblo unido jamás será vencido” y había uno que no estaba muy convencido, o no estaba de acuerdo, no podía ser. Había que hacer cosas que realmente interpretaran al conjunto, y eso es sumamente complicado.
No me interesó quedarme más con el conjunto como músico, porque yo sentía la necesidad de expresarme personalmente. Es algo mucho más acorde con la tarea del compositor, y es una cuestión de época también, porque la época del Quilapayún es una época colectiva, de aventuras, de utopías colectivas, sociales, y ésta época es una época de individuos, lo cual no es ni malo ni bueno, sino que son dos épocas distintas, no más.


VT: En su libro usted escribe una frase diciendo “que el éxito del Quilapayún nuca va a ser como el de los artistas franceses dentro de su medio”. ¿Sintieron alguna suerte de marginalidad dentro del medio francés?.

EC: Esa frase que dije tiene que ver con lo siguiente: Francia es un país extraordinariamente abierto al extranjero, a las músicas distintas. Totalmente contrario a Chile, que es sumamente ombligista. Aquí en Chile, un grupo de música finlandesa no le interesaría a nadie. En cambio, un grupo de música chilena en Francia, que viene a ser lo mismo que un grupo de música finlandesa en Chile, puede vivir trabajando 15 años. O sea, la apertura y el interés de la gente en Francia es extraordinaria. Pero lógicamente, en Francia existe un tronco nacional de identidad muy fuerte, y que en el caso de la canción es extraordinariamente fuerte. Te diría que, dentro de los movimientos de la canción que existen en el mundo, el movimiento francés es tal vez el más poético, el más profundo. Los artistas franceses son de un nivel extraordinario. En castellano no hay algo que se parezca a Brel, a Ferré.
Nosotros como músicos chilenos en Francia, a pesar de todo el éxito, de la gran acogida que tuvimos, nunca íbamos a corresponder a ese tronco, porque Francia tiene su propia cultura, su propia lengua, su propia gente, sus propios creadores, y si bien nosotros éramos un conjunto interesante, que teníamos un espacio, no éramos parte integrante de la cultura francesa. Entonces, eso era una limitación muy grande. Cuestión que a mí me hizo volver.
Imagínate, los Illapu también estuvieron en Francia, y podrían haberse quedado, pero es absurdo que ellos hubieran seguido allá, no tiene sentido, no tiene sentido que hagan una carrera en Francia, tienen que hacerla aquí en donde es su país. Pues bien, ellos volvieron, lo lograron, y lo han hecho fantástico, y yo creo que eso es lo importante. O sea, uno tiene un espacio que llenar en su propio país, que no se puede reemplazar con el espacio magnífico que se encuentra en otra parte, porque igual, en esa otra parte vas a ser extranjero, aunque tengas un gran éxito. Es un éxito que corresponde al espacio que tienen los extranjeros, no al espacio que tienen los nacionales.




Entrevista realizada a Eduardo Carrasco Pirard por Víctor Tapia en la oficina de dirección de la Escuela de Música de la Sociedad Chilena del Derecho de Autor.
Invierno 1996.

Mercedes Sosa desde Chile

Interprete fundamental de la musica Mundial, estuvo ligada fuertemente al cancionero chileno. En este programa de 2 horas se incluyen los sgtes registros:

Tonadas de Manuel Rodríguez- Pablo Neruda-Vicente Bianchi
Arriba Quemando el Sol- La Carta (junto a Quilapayún)_ Del disco homenaje a Violeta Parra
Plegaria a un Labrador- Víctor Jara
Poema 15- Pablo Neruda- Víctor Jara
Cuando voy al trabajo- Víctor Jara
Cuando me acuerdo de mi país- Patricio Manns
Te recuerdo Amanda- Víctor Jara
Un son para portinarí- Nicolás Guillen-Horacio Salinas
Retrato- Patricio Manns- Horacio Salinas
Todo Cambia- Julio Numhauser
Deja la Vida Volar- Víctor Jara


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Saludos,

Las Ultimas composiciones de Violeta Parra

Era una tarea pendiente, desde esta semana y no se por cuanto tiempo, estaremos revisando discos de musica chilena, para ello nos colgaremos del proyecto paralelo Pura Musica, para dejarlos semanalmente con un programa de un poco mas de 50 minutos en donde escucharemos grabaciones fundamentales de musica chilena, novedades, entrevistas, etc;
Partiremos por Violeta Parra Las ultimas composiciones, disco fundamental de la musica chilena.

Para escuchar el programa On Line

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Patricio Castillo Concierto

Estimados, podemos informar que el proximo 11 de Diciembre de 2009 se presentara el Sr Patricio Castillo dentro del marco del festival Son de Besac, en Besançon, Francia.
El afiche pueden ojearlo por aca:

http://artic.ac-besancon.fr/espagnol/pages/SON.pdf

Saludos,

Quilapayun Solistas

Hace un par de semanas salió al mercado la nueva producción del conjunto Quilapayún (bajo la dirección de Eduardo Carrasco), llamado “Solistas”. Lo primero que se agradece de esta agrupación es que se mantenga viva, y que haga nuevas propuestas en forma regular dejando atrás la imagen de un conjunto casi sin propuestas que conocimos en la década del 90. Este punto, creo yo, es valioso por si mismo, y es independiente al valor que le puede otorgar cada auditor al disco en sí. Un grupo que se mantiene vivo, que respira de esta forma, ya a casi 45 años de su fundación, es algo que debe agradecerse sin siquiera escuchar el disco.
Pero los discos no son textualmente fotografías, por lo cual es preciso abrirlo y escucharlo. En la primera audición es un disco que descoloca, por que?, creo yo por un orden de los temas que no es consistente con el sentido final del disco El sentido del disco se aprecia mejor al escuchar el orden de los temas de forma aleatoria; es un disco de música popular, con una óptica mas cercana a Chile, con arreglos mas directos, con ritmos y armonías mas tradicionales, mas de acuerdo al oído del público nacional. Este conjunto ya no está dirigido a convencer al público francés, es un grupo que hace música popular para la población de Chile.
Es un disco que toca temas profundos, como el amor de padre representado en padre eterno y en canción de cuna; toca también el paso del tiempo en “Todo se borra”, hay temas que tratan con cierto humor aspectos sociales de integración como “Las Cuecas Cuicas” y el “Yambú de los viejos”; también hay una recuperación de temas tradicionales de la canción chilena como es el caso de Todo Cambia, Manifiesto y Miren como sonríen. En esta ultima canción pasa algo curioso, esta obra había sido recuperada hace un año en las presentaciones de Patricio Castillo en Chile, mientras por otro lado sus ex compañeros rescataban el mismo tema para incluirlo en este disco… como lo llamaría Jung… una muestra de sincronía dentro del inconsciente colectivo de la música nacional; (también podemos nombrar por otro lado que la agrupación dirigida por Parada y Wang rescató brevemente el tema Todo Cambia sin saber que la agrupación dirigida por Carrasco lo había incluido dentro del proyecto del disco Siempre, para concretarlo finalmente en este CD).
El gran tema del disco, y que está a la altura de las composiciones históricas del Quilapayún, es el Tango del Willy; esta canción ya era un buen tema cuando lo escuché hace mas de un año interpretado solamente por Guitarra y la voz de Ismael Oddó en el evento de amor de padre; ahora esta preciosamente arreglado, justo, preciso, una gran obra.
También hay temas sabrosos, como Juana La Cubana, y la Kumbia Inka, que hace un original propuesta entre música bailable e instrumentos andinos
En esta época el Quilapayún se acompaña y re acompaña con músicos invitados, y en algunos casos se escuchan mas los invitados que el grupo mismo; por lo cual es imprescindible saber como van a ser interpretados estos temas en vivo, el Quilapayún es un grupo de presentaciones, y es ahí como escucharemos la entrega final de muchas de estas canciones.
Un punto aparte es el sonido del disco o como fue grabado, me queda la impresión que en el caso de muchas tomas de voces no se trabajo profundamente en el registro de ellas, hay varias voces que se escuchan gastadas, con pequeñas imperfecciones en la entrega, que hubiera dado para una toma mas una semana después, sé que los tiempos actuales no están para estar semanas grabando las voces como lo hicieron los Beatles en su época, pero tengo que reconocer que a los Quilapayún se le debe exigir de la misma forma que se le exigió a los británicos, y como se le exige y nos sorprende actualmente P Mccartney, deben estar a la misma altura. Otro detalle es el rango de volumenes de la grabación, acepto que tengo conocimientos básicos de sonido, pero al revisar el grafico del sonido del disco se ve primero que este esta a un volumen limite menor que los discos anteriores del grupo, pero este menor volumen se produjo por una compresión del volumen final, se puede ver que todo el disco se mantiene en un mismo rango de volumen, hay pocos temas que están por debajo, o por lo alto; esto también produce que se da un énfasis en el volumen a todos los instrumentos, lo que deja afuera ciertas capas de volumen de instrumentos ( es como si en un cuadro todos los colores tuvieran la misma intensidad), y también de deja fuera que haya cierto guión de énfasis de volumen a lo largo del CD. Un CD con un volumen constante (o con pequeñas variaciones) puede inconscientemente saturar la audición del CD completo, y estas estrategias son óptimas para competir dentro de las selecciones de temas dentro de un IPOD, pero no dentro de un álbum. Esto será un nuevo horizonte que desea desarrollar el grupo en forma conciente, o fue algo que quedo fuera de sus manos?, veremos como será las próximas propuestas de la agrupación.
En resumen, un buen disco, consecuente con la nueva propuesta que le quiere dar Eduardo Carrasco a su agrupación, que nos sacude con nuevos sonidos (como por ejemplo con las participaciones de Jimmy Fernández), y que nos deja con la impresión que la música popular chilena respira en estos discos con una frescura desde el fondo de la historia.

domingo, octubre 04, 2009

Ciclo “Chilenos Tributan a Chilenos”. Quique Neira a Patricio Manss. 01-10-09

Como un principio es destacable que se ofrezca un ciclo con este nombre y con esta intención. Los jóvenes músicos nacionales conocen poco de historia musical nacional, o hacen que conocen poco, y una oportunidad como esta logra que las nuevas generaciones de músicos y espectadores se acerquen a los grandes nombres de nuestra música.

El recital comienza a las 21.30, a las 21.15 abren las puertas, se nota poca concurrencia, y comienza una larga proyección de videos, con repetición incluida, de Quique Neira; pasadas las 21.30 los roadies comenzaron a arreglar algunos detalles en el escenario, a las 21.40 comienza un tipo a pegar el programa de canciones en el puesto de cada músico con una parsimonia y un grado tal de ineficiencia que se demoro aproximadamente 10 minutos en pegar 5 listas, las vueltas del tipo en el escenario eran ilógica, recurrentes, con un apostura de “sin mi esto no funciona, etc, etc.
Punto en contra antes de partir: la impuntualidad, y el dejar esos detalles mínimos en el escenario cuando el público ya esta esperando con ansias el anunciado tributo a Patricio Manns, en una de las voces mas interesantes de la actual escena chilena…

Siguen pasando los minutos y cerca de las 21.55 entra la banda en una sala casi llena, y toca un largo medley instrumental de varias canciones de Quique Neira. Quique desde sus inicios ha estado ligado a la música reggae, y en todos estos años lo hemos visto como cada vez mas se interioriza de la filosofía, de la religión que significa este estilo de vida. Sus canciones son optimistas, llenas de amor, de esperanza, con bonitas melodías, interpretadas con precisión por él y sus músicos. Su voz es transparente, de flujo infinito, clara, con buena modulación y dicción; en guitarra nos sorprende, un interprete certero, preciso, y que además da buenos solos en algunas canciones…
No peco si soy sincero, mi presencia en este concierto fue que se iba a hacer un tributo a Patricio Manns, y descubrí un músico de calidad, una buena banda, buenas canciones.
Pero la razón de fondo fue lo que falló, el anunciado tributo a Patricio Manns fueron… 2 canciones: Arriba en la cordillera y Llego Volando, ambas en certeras, precisas e imaginativas versiones reggae… y nada mas… 2 canciones para darle nombre a un concierto… me parece que fue poco… no sé si fue un problema de la producción, del interprete, o no se de que, pero tocar 2 canciones de otro interprete no da para que el concierto se llame “Tributo a…”…
Como tributo… un chiste…
Como un concierto de Quique Neira… bien.
Si quiere ver tributos… no vaya a este ciclo
Si quiere conocer en vivo una banda, con la excusa de escuchar por lo menos un par de temas de aquellos compositores que gusta… vaya a ojos cerrados

domingo, septiembre 20, 2009

Mario Rojas, el activista del folclor popular chileno

El cantor y productor musical más activo en este campo en los últimos años revisa el redescubrimiento reciente de las expresiones folclóricas en Chile. "Ha sido un proceso que posiblemente va a continuar por varios años", dice.

DAVID PONCE
Fue el primero en subir el pasado jueves 17 a tocar en el encuentro masivo "Empezó la Fiesta Bicentenario", al frente de un elenco de cuequeros jóvenes y con el Palacio de la Moneda como telón del fondo. Mario Rojas, cantor y productor musical, se ha dedicado a difundir nuevas manifestaciones del folclor chileno en los últimos años, y ese día además fue un síntoma de la revaloración de esas expresiones, al inaugurar con cueca tradicional el acto más oficial del Bicentenario.

"Fue la oportunidad de mostrar lo más joven que hay en la cueca, con grupos que al mismo tiempo en sus voces recuerdan algo muy antiguo, ese contraste maravilloso que marca lo que está pasando", dice el cantante acerca de ese fenómeno de recuperación. Y la tendencia vale no sólo para la cueca, sino en general para otras vertientes como la música nortina, la paya, el guitarrón, el canto campesino y el canto a lo poeta.

"Ese interés que se ha producido es indiscutible; este año ha sido particularmente destacada la cueca brava como el espíritu de la música chilena", comenta Rojas, aunque ha habido hitos previos como la popularización de la cueca por Los Tres o Daniel Muñoz y el resurgimiento del longevo conjunto Los Chileneros. "Ha sido un proceso que posiblemente va a continuar por varios años. En una chilenidad como la que tenemos, marcada por un afán educativo de entender el folclor como algo patriótico, va a tomar tiempo que la gente considere que estas expresiones son música popular como cualquier otra".

Almácigo musical

Pruebas del trabajo de Rojas en este campo están en su propia actividad como cantor, en la creación del sitio cuecachilena.cl y en la producción de diversos discos para el sello Chile Profundo, una colección musical que se inauguró en 2005 al alero de la Corporación del Patrimonio Cultural de Chile dirigida por la gestora cultural Cecilia García-Huidobro.

Son parte de ese catálogo grabaciones de creadores tan diversos como el conjunto porteño Los Afuerinos ("Valparaíso, magia y sentimiento", 2005), el músico nortino Claudio Araya ("Comparsa Huara", 2006), el propio Rojas en su disco "El ángel de la cueca" (2007) y el músico de fusión mapuche Ernesto Holman ("Mari tripantu...", 2008), entre otros.

"Detrás de ese catálogo está la idea de mostrar diferentes expresiones de la música chilena, con ciertas tradiciones y sobre todo con algún elemento de vanguardia", explica. "Es el caso de Ernesto Holman, de 'El ángel de la cueca' y de 'Comparsa huara'. Son tres elementos de la música chilena expresados de una manera vanguardista: la música mapuche, la cueca brava y la música andina".

El productor también ha trabajado con raíces más puras, como en la poesía mapuche de Lorenzo Aillapán y la tradición de las cantoras de rodeo con Tilita González. Y otro de esos discos, basado en adaptaciones de músicos urbanos para poemas inéditos de Gabriela Mistral, se llama "Almácigo". Y de eso se trata la tarea, concluye Mario Rojas: tiene que ver con semillas. "En el pasado la cueca o las tonadas fueron parte de la música popular, con el Dúo Rey-Silva, con Los Perlas, con Silvia Infantas. Este es un semillero como para hacer germinar una nueva mirada de la música popular con elementos de la tradición folclórica chilena".




Raíz profunda, discos nuevos: una selección

Lejos de estar guardada en un museo, la raíz tradicional no ha parado de motivar a músicos nuevos y experimentados a construir un valioso catálogo de discos recientes. Entre esos diversos puntos cardinales figuran la recopilación campesina del conjunto Paillal en "Entre huaras y arrechunches" (2007), el tesoro recuperado del músico chilote Amador Cárdenas en "Primeras interpretaciones" (2006) y los ritmos nortinos de Manka Saya en "Surcos morenos" (2001).

La raíz del canto a lo poeta vive en el registro de cantores como Santos Rubio en "Guitarroneros de Pirque" (2007) y en el canto a lo divino de "Décimas a María" (2001). La cueca se extiende entre las nuevas generaciones compiladas en la trilogía "La revolución de la cueca" y gente experimentada como Los Chileneros ("En vivo", 2002), Los Chinganeros ("Cuecas de barrios populares", 2009) y La Isla de la Fantasía ("Memoria porteña", 2002). Y tres de los más significativos legados tradicionales se escuchan en la completa "Antología" (2002), de Los Huasos Quincheros; en el legado del conjunto Cuncumén en "Desde siempre" (2005) y en la historia de Roberto Parra en "Cuando me vine del campo" (2007), en sus propias palabras.

Comisión busca al "quiltro" del Bicentenario

Los con y sin casa participan por igual:
Comisión busca al "quiltro" del Bicentenario


Los que duermen al sol en la Plaza de la Constitución. Los que corretean palomas en cada parque chileno. El que persigue al cartero o al motociclista. O el suertudo que encontró casa y vive como rey.

Todos los quiltros de Chile pueden competir en este concurso al que convoca la Comisión Bicentenario, y que busca al "can sin raza" más representativo de la República y sus celebrados 200 años.

Pueden participar humanos chilenos y extranjeros residentes en el país, quienes deben enviar una foto de su quiltro candidato, el que no sólo debe ser gracioso y bonito, sino también tener una historia que lo haga merecedor de tamaño título. La información debe incluir el nombre del regalón, y si es un callejero, se le debe asignar uno.

Las fotos deberán ser copiadas en un CD con formato JPG, y un tamaño mínimo equivalente a tres mil pixeles. La imagen puede ser a color o blanco y negro. Se pueden enviar por correo o llevar por mano a las oficinas de la Comisión Bicentenario, Av. Holanda 2027, Providencia.

El plazo vence el 23 de noviembre, y ojo, que los tres primeros lugares recibirán como premio modernas cámaras fotográficas.

http://diario.elmercurio.com/2009/09/20/ciencia_y_tecnologia/mas/noticias/C36D8E8E-BA07-4A99-953B-2386FD3D4843.htm?id={C36D8E8E-BA07-4A99-953B-2386FD3D4843}

Chile tiene alma de Parra

Los hermanos Nicanor, Violeta y Roberto Parra lograron que Chile entendiera que la cultura popular también es arte. En estas Fiestas Patrias, descubra la historia y los secretos de una gesta familiar sin igual.

Romina de la Sotta Donoso
"Toda la familia Parra nació con un talento excepcional para la música y la poesía. Don Nicanor Parra (padre) y doña Clara Sandoval tenían talento. Violeta me dijo que tonadas que yo conocía como tradicionales, eran originales de su padre", recuerda el musicólogo Gastón Soublette, profesor del Instituto de Estética UC, quien se convirtió en discípulo de la artista apenas la hubo invitado a la radio Chilena, en 1954.

"Antes de escuchar el Casamiento de negros y el Verso por el fin del mundo de Violeta, yo pensaba que el folclore chileno eran cuecas y tonadas nomás. Fue una revelación y, gracias a sus recitales y grabaciones, Chile se enteró de la existencia del canto a lo poeta. Nicanor me contó que un cantor de Puente Alto se alojó en su casa y que ahí Violeta aprendió esta tradición que está basada en la décima, la que, según Nicanor Parra, es la forma estrófica más perfecta que jamás se ha hecho en la lengua española", cuenta.

Antes, Violeta ya había compuesto una tonada con un texto que don Nica escribió basándose en el arquetipo chileno del hijo arrepentido. Pero ahora estaban "deslumbrados" al saber que el canto a lo poeta se emparenta con los trovadores medievales europeos. "Nicanor la incentivó mucho para que siguiera este camino, fui testigo", recuerda Soublette. Y Violeta pasaría a la historia por haber rescatado la cultura poético musical chilena.

Artistas bravos

"Su tesón llevaba a Violeta a insistir más allá de lo que la prudencia aconseja. Las mismas arpilleras y pinturas que expuso en 1964 en el Louvre, habían sido rechazadas en Chile por la Feria del Parque Forestal. Es que ella no sólo promovía la cultura popular, sino que lo hacía con una actitud desafiante hacia la burguesía chilena. Los franceses, que nunca habían visto algo igual, le preguntaron cómo había hecho sus tapicerías. 'A la suerte de la aguja', respondía ella".

Pero Violeta no estaba sola en esta vereda del arte. Junto a ella, y con la misma punzante e ingeniosa ironía, brillaba Nicanor. "Nicanor lo dice, 'yo soy como el indio, digo una cosa por otra'. Él partió escribiendo en la antigua tradición de los poetas chilenos. Y después se pasa a la antipoesía en una actitud rupturista, cuestionando que alguien se proponga crear un lenguaje deliberadamente poético", dice Soublette, y agrega: "Nicanor es el intelectual de la familia, porque es tanto un físico matemático como un hombre que conoce muy bien la poesía de habla inglesa y francesa, y la tradición española. Y por haber creado la antipoesía, su obra es culta y popular a la vez".

Y tal como Nicanor, había elegido a Violeta en 1932 para traérsela a Santiago con él, después de que muere el padre, potenciándola como artista, los dos bendecirían a su vez, a lo largo de toda la vida, a su hermano Roberto. El etnomusicólogo Rodrigo Torres, profesor de la Facultad de Artes de la U. de Chile, los llama la "Trinidad non sancta del arte popular chileno". "Entre ellos tres, además de una relación fraternal de mucho cariño, hay también admiración y respeto", dice.

Públicamente, el bautizo lo hizo Nicanor en 1980, y quedó registrado en la edición artesanal de las "Décimas de la Negra Ester", el primer libro de Roberto Parra. "Ahí el tío Roberto se incorpora como el tercero de este trío familiar que representa el puente entre la oralidad y el mundo del arte, tal como lo entiende el sistema de las Bellas Artes, que es con escritura y partitura. Antes, lo popular se remitía al folclor", apunta Torres.

En el prólogo, Nicanor anuncia a Roberto: "es hermano de Violeta y Nicanor Parra, folklorista y antipoeta chilenos respectivamente. Es el menor de los tres, aunque sólo en edad. Con la Negra Ester, su único libro publicado, Roberto se sitúa -cuando menos- a la altura de sus hermanos mayores. Lo que no es poco decir, ¡Caramba!'". Y sigue: "Violeta y Nicanor representan el campo y la ciudad, respectivamente. La Viola quedará como la expresión máxima de la poesía rural chilena. Y don Nica, como el señor Corales de la maffia de cuello y corbata ¿verdad? O no, dicen Uds.... Por su parte el tío Roberto opera de hecho en los bajos fondos -en el barrio chino de la palabra hablada- al margen de toda convención policial o académica. Por favor no se le exija cédula de identidad ni RUT. Es un producto de San Pablo abajo. No tiene sus papeles en orden".

Genialidad triple

"Nicanor y Roberto eran yuntas y jugaban como niños. Nicanor aprendía del libertario que recorría el país como si fuera el universo", dice Torres. Y Catalina Rojas, la viuda de Roberto, agrega: "No he conocido hermanos que se quieran tanto. A Nicanor, Roberto le decía hermano-padre y lo admiraba mucho. Y Nicanor lo guiaba, sobre todo en la cosa de escribir, le enseñaba a desarrollar el tema. Cuando lo iba a ver, volvía agarrándose la cabeza: 'lo que me dijo Nicanor, ¡qué voy a hacer!'".

Con ese empujón, Roberto revolucionaría la dramaturgia chilena con una obra en décimas, que además tenía su propia música, de un género que él había sido el primero en grabar: la cueca chora. Esa vez, en 1965, fue Violeta quien casi lo obligó a registrar "Las cuecas de Roberto Parra", con las inolvidables "El chute Alberto" y "Tengo una mina en Mapocho". Y no sólo eso, ella misma tocaba en algunas los tarros. "Sus cuecas choras son inimitables y además de escribir teatro, creó el jazz guachaca. Roberto Parra es un geniazo popular", consigna Soublette.

Su admiración por Violeta era infinita. "Decía que era muy, pero muy inteligente. Y después de que murió siempre andaba hablando con ella. 'Violetita, si está escuchando...', decía. Es que se querían mucho" comenta Rojas.

Por si las moscas, en 1983, don Nica le dejó un nuevo recado escrito a su hermano: "Yo creía que el genio de la familia era Nicanor/ hasta que conocí a la Violeta/ claro que hoy me quedo con Roberto".



Nicanor, Violeta y Roberto son el puente entre la oralidad y el mundo del arte, dice Rodrigo Torres.


El gen Parra

Nicanor Parra y Clarisa Sandoval tuvieron nueve hijos. Hoy sobreviven el mayor, Nicanor (95); Lautaro (71, músico y escritor) y Óscar (69, artista circense). Hilda y Eduardo fueron músicos, al igual que lo son, de la segunda generación, los hijos de Violeta (Ángel e Isabel); de Hilda (Nano), de Nicanor (Colombina y Juan de Dios "Barraco"), y de Eduardo (Clarita). Son artistas visuales una hija de Nicanor (Catalina) y una de Roberto (Nina), y la otra de Roberto, Leonora, es poeta. En la tercera generación se suman a los músicos los hijos de Ángel (Javiera y Ángel), la de Isabel (Tita) y el hijo de ésta, Antar.


Historias de familia

El entrañable cariño que se tuvieron Violeta y Roberto se vio reflejado en algunas creaciones. "Se querían mucho con la Violeta. Ella le hizo una cueca, ésa que dice 'Por pasármelo toma/ la vida me pe/ me pegaron en pato...". También le dedicó un par de arpilleras, en una aparece un hippie que para atrás va lleno de flores. Y 'La carta', claro. Dice Roberto que iba pajareando por la Quinta Normal y había una marcha. Y se metió nomás. Y los tomaron a todos presos. La mamá lo fue a sacar, pero él dijo 'Yo salgo con todos o si no no salgo'. Entonces doña Clara le mandó a la Violeta una carta para Europa diciéndole 'Roberto está preso'", revela Catalina Rojas.

Roberto, explica, le hizo a su hermano-padre la cueca "Cumpleaños 80 de Nicanor", en 1994, un año antes de morir. Y a Violeta, le escribió muchas décimas. El más pequeño de los tres debutó a los 14 años como músico de boliches y casas de prostitutas, tocando cuecas y una versión propia del foxtrot que llamó "jazz guachaca". Patiperro, ejerció como electricista, jardinero, carpintero, arreglador de guitarras y de bicicletas, y por eso don Nica lo bautizó "Maestro Pinina". Muchas veces, so pretexto de que le hiciera arreglos en su casa, se aseguraba de tenerlo cerca por un tiempo. "No he conocido dos hermanos que se quieran tanto. Roberto se moría por él, lo admiraba. Se hacía todo lo que Nicanor decía", confiesa Rojas.

http://diario.elmercurio.com/2009/09/20/actividad_cultural/actividad_cultural/noticias/7ECF1D13-281E-406B-92E0-C3E41EC62A07.htm?id={7ECF1D13-281E-406B-92E0-C3E41EC62A07}

domingo, agosto 30, 2009

Quilapayun 27 agosto 2009 Teatro Teleton

Buscar varios mensajes, buscar varios caminos, buscar las sendas que nos comuniquen de alguna forma con nuestra historia perdida. Es distinto leer la historia en un libro, que sentir que la historia actual es la continuación de aquella historia. Pero nuestra patria supo de una guillotina que cortó en dos el vaso comunicante, que lo perdió, que lo hizo desaparecer. Mientras la mitad lejana trataba de seguir con la historia, esta ocurría demasiado lejos de la patria. Acá se borró el pasado, se persiguió, de amoldó de tal forma que es casi imposible darse cuenta del molde militar que nos norma en lo inconsciente, y es duro pero honesto reconocer que somos hijos de la dictadura, con todo lo oscuro que eso significa, con todos los oscuros rincones que nos dictan el diario vivir…
Desde nuestra ignorancia, buscamos el saber, y en ese saber, en esa causa investigativa, encontramos en el concierto del jueves 27 un eslabón fundamental de la cultura musical chilena; y tuvieron que pasar casi 20 años de la vuelta a la democracia para ver en que estábamos el 73, para sentir lo fundamental que significó la pérdida de la voz de Víctor Jara sobre la faz de la tierra. Fue una historia que nos perdimos, que supimos de oídas desde nuestra niñez hasta nuestra madurez, pero ese jueves se nos plantó en cuerpo y alma se nos hizo claramente como una nueva luz sobre tanta música que se nos pasó durante estos años.
A fines del ’89 el Quilapayún se nos plantó como un grupo con una historia hecha y derecha, maduro, de una calidad máxima, jamás igualada. Pero todo esto de donde venía?...
Pasaron todos estos años, para que el grupo pudiera mirar hacia atrás, y realizar en Chile el homenaje a Víctor que tanto se hizo en el exilio, pero que vuelta la democracia había quedado en el olvido. Tal vez era mas fundamental buscar un nuevo discurso, ver como renegar y volver al grupo, ver como se separan los sonidos de tantos años de música, de estar adelante sacando discos de dudosa calidad, o de ver quien es el dueño del nombre, todo esto historias mínimas frente a la deuda que quedo saldada este Jueves con Víctor.
La primera parte del concierto fue un viaje a la historia, una respiración interna, un crecimiento hacia dentro, una implosión musical que era necesaria en cuerpo y alma. Demasiado verbo para explicar un concierto de canciones por Víctor Jara?, para mi no, y no puedo encontrar ninguna otra explicación para ello, y mirándolo a un día de sucedido, es ese verbo que me hizo gritar con todo el alma después de terminar Canción Del Minero, nadie mas lo hizo, y al escucharme sentí que era yo y no lo era, lo grité con todas las ansias de gritar al escuchar directamente música que nunca pensé que iba poder escuchar en vivo alguna vez.
La formación del Quilapayún dirigido por Eduardo Carrasco fue la sgte:
Eduardo Carrasco, Carlos Quezada, Hugo Lagos, Rubén Escudero, Guillermo García, Ricardo Venegas, Ismael Oddó, Ricardo Venegas jr, Fernando Carrasco. Toda esta primera parte del concierto fue acompañada por un fondo en donde se proyectaba un exquisito trabajo visual sobre las creaciones del taller de los hermanos Larrea en fotografía y en las portadas de los discos de la Nueva Canción Chilena. Así pudimos ver que al inicio del Concierto el logo del Quilapayún se posaba sobre un arte similar al ocupado en el disco El derecho de Vivir en Paz, ver la fotografía del Quilapayún del disco Basta en alto contraste, mostrando solo las siluetas, para que después de unos minutos aparecieran los rostros de toda esa formación, una imagen que mostraba una raras figuras, pero que al ir alejándose lentamente nos decían que eran un detalle de las portadas de los discos pongo en tus manos abiertas, Basta. Un gran trabajo visual.
La entrega del conjunto fue profunda, lleno de respeto, de emoción, con palabras bien cuidadas pudimos ver en el escenario que Fernando Carrasco es un aporte de primerísimo nivel y denme el derecho a guardar en él ciertas esperanzas sobre el trabajo musical que pueda desarrollar la agrupación dirigida por Carrasco en los próximos años, un buen interprete en Guitarra, en Charango, en Quena, en voz, un músico completo, inmerso ya en un 110% en el repertorio presentado.
Tal vez si buscábamos la misma tesitura de las primeras grabaciones, no lo íbamos a encontrar, pero fue sobrecogedor escuchar todas esas interpretaciones. Canción del Soldado fue entregada en una buenísima interpretación, con una formación que no contó entre sus intérpretes a Carlos Quezada, pero el tenor tuvo a su responsabilidad la entrega de Manifiesto.
También encuentro que Eduardo Carrasco fue demasiado generoso, no debió entregar las interpretaciones de Canción para Víctor Jara, y de Con el alma llena de Banderas; el primer tema fue interpretado por Fernando Carrasco en una interpretación certera, Ricardo Venegas cantó Con el alma llena de Banderas, pero a Venegas le falta la seguridad suficiente en sus interpretaciones solistas, lo que lo aleja bastante a las versiones cantadas por Carrasco o Parada para esta canción. En esta última canción y en Paloma Quiero Contarte se produjo algo especial, fue la primera audición en Santiago de estas canciones interpretados por el Quilapayún, fue un nexo con el exilio, con la conexión, con el mostrar parte de la vida que muchos aún no conocen, cuanto material de aquella época aún no se interpreta en Chile?, cuanto aún queda por recorrer?

Para entregar las últimas 4 canciones se subió al escenario el Inti histórico que no contó entre sus filas a Salinas padre ni Ball y también el escenario recibió a Joan Turner. Esta primera parte comenzó cerca de las 21.20 y terminó cerca de las 22.45.
Realmente fue sobrecogedor, el concierto pudo haber sido solo eso, nada más, y no hubiera perdido nada.

La segunda parte, fue la parte débil, no por sus interpretaciones, ya que todas estuvieron ajustadas, pero no había una nueva propuesta dentro del repertorio, 11 canciones escuchadas y re escuchadas desde el 2007 a la fecha. Lo mas novedosos, fue la interpretación de ventolera el cual contó en Charango a Horacio Durán-Hugo Lagos-Rubén Escudero- Fernando Carrasco, mientras RV dirige al publico con las palmas; y una nueva versión de la Batea

Lo que le falta al Quilapayún, y formación que quiera toma el guante, es homenajear o hacer programas centrados en
1. repertorio antes del 73
2. repertorio del exilio
3. repertorio de la renovación en el exilio

y ahí podremos cerrar el circulo, solamente ahí nuestras almas podrán estar un poco mas completas.

La agrupación de Carrasco mostró una presentación maciza, camino a la recuperación histórica de la música nacional.

1Ra Parte:
>
> Presentación
> Canción del Minero
> Somos Pájaros Libres
> Plegaria a un Labrador- Guillermo García
> Tururururu -Versión original
> Te recuerdo Amanda- Guillermo García
> Canción del Soldado- Formación sin Carlos Quezada
> Manifiesto- Carlos Quezada
> Canción para Víctor Jara-Fernando Carrasco
> La Cocinerita- Ricardo Venegas- Hugo Lagos
> Paloma quiero contarte- Hugo Lagos-Carlos Quezada
> Herminda de la Victoria- Ismael Oddó
> Con el alma llena de Banderas- Ricardo Venegas
> La Partida- Con Inti Historico
> Vientos del Pueblo- con IH
> Tinkú- con IH
> El aparecido- con IH
>
>
> 2da parte:
> Siempre
> A California me voy
> Premonición a la muerte de JM
> Quita Hurpillay
> Ventolera
> Tio Caimán
> Vals de Colombes
> Donde está la que quiero
> La muralla
> La Batea- Versión 2009
> El pueblo Unido

domingo, agosto 23, 2009

Canciones Salvajes. 2009

La música esta abierta, esta abierta de par en par, y es difícil sentirse seguro de esto al existir tanta historia musical, tanto registro, que nos dicen inconscientemente que todo está creado, que todo está escrito. Pero está en el papel de los verdaderos creadores encontrar las vías perdidas, entre tanto camino seguro, en mostrarnos los nuevos horizontes de desarrollo. Siempre se puede hacer algo más.
Nada más falso entonces a estas líneas que decir que la Nueva canción Chilena está muerta, existe y esta viva, y una experiencia concreta de esto son las Canciones Salvajes de Patricio Wang- Winanda del Sur- Coro Mixto y conjunto instrumental.
La Nueva Canción Chilena se caracteriza principalmente por abarcar sentidos, ritmos latinoamericanos como propios, por buscar un desarrollo y una conexión entre la música popular y la docta y esta obra resulta un eslabón fundamental y profundo dentro del camino de esa conexión que se abriera hace años con la cantata Santa Maria.
En este disco se funde la poesía de Pablo Neruda, con la música de Patricio Wang, músico con vasta experiencia dentro del desarrollo de la Nueva canción, además de contar con la formación de creador de música de concierto; con lo cual entrega obras consistentes, cada una con un desarrollo dramático, con interesantes líneas melódicas mientras se pasea por diversos ritmos latinoamericanos, con cuidados arreglos para cada uno de los interpretes vocales e instrumentales.
Cada obra nos asemeja un Neruda tectónico, tan profundo como las raíces de la cordillera, ahí, el aposento de nuestros dioses que duermen. Neruda en vida tuvo mucho de terrenal, mucho de errores, de pecados mortales que desmoronaron su carne, pero nada más divino que su poesía, su verbo, que es la verdadera justificación para la existencia terrena de su carne. Un verbo que toma todo el continente desde su nadir a su morir, y en cada ritmo latinoamericano muestra el afluente de su pasión, de su sabia continental. Y esa profundidad de su poesía es el mensaje de América en su letra, y ahora en música.
No es una obra sencilla, pero requiere sencillez al oírla, necesita una disposición para viajar, para descubrir, para dejarse llevar por los cauces sonoros de América, y también para descubrir con cierta sorpresa que la mejor música de la nueva canción chilena se este dando en Europa, con músicos del mundo. Tal vez la nueva canción dejó de ser chilena, y es América en el mundo, en verbo, en sonido, en poesía, la continuación de nuestros ríos que han bañado los mares del plantea con nuestro sentir.
Y resultara curioso cada día que pase, antes que estas obras sean editadas, oídas, interpretadas en nuestra América, en nuestro Chile. Tal vez Chile y América están en otra parte.
Y en este disco hay tanta sangre, tanto río, tanto verbo americano que se agradece poderlas oír este 2009.

Hay una entrevista realizada por Radio Nederland, la caul se puede escuchar on line. ver aqui

lunes, junio 29, 2009

200 años no son nada

Y sin embargo los celebraremos como los dioses mandan, esperamos comenzar a partir del mes de septiembre a revisar los mejores discos de la musica chilena, de todas las tendencias de todas las èpocas, los mas representativos, los esenciales, los olvidados, los descatalogados, los conocidos, los famosos y no por ello malos, etc. Dar nuestro punto de vista de por qué deben estar ahí en nuestros oídos. Esperamos encontrar la expresión máxima musical entre cada track, cada nota, cada comentario.

Si todo se nos da comenzamos a partir de septiembre , espero que hagan llegar sus opiniones en relación a los mejores discos de la música chilena.

Saludos,

domingo, marzo 29, 2009

Calahuala 20 años

http://purochile.podomatic.com/player/web/2009-03-29T15_57_51-07_00

Quilapayun Wang Parada

http://purochile.podOmatic.com/entry/2009-03-29T14_12_25-07_00

Pensaba aportar mas,pero me falló la subida de un archivo,no se si es problema del ciber o del archivo.

En el link superior estan canciones "Ineditas" del Quilapayún dirigido por Wang Parada. Estos son

Preludio-Segun el favor del viento.Tomado de la suite para Violeta.

Por ellos canto. Daniel Viglietti.

Rosa de los vientos. Supongo que es de Wanf Parada.

La calidad del registro de medio-bajo,pero peor es nada...

Saludos,

Inti Illimani (Coulón) y Francesca Gagnon

El viernes 20 de Marzo se realizó en el teatro Caupolicán el concierto entre Inti Illimani (Coulón) y Francesca Gagnon.
Después de 20 minutos de espera el recinto dificilmente pasó las 3 /4 partes de su capacidad
La mayor parte del concierto estuvo interpretado por Inti Illimani, en una puesta de escena correcta. La característica de esta agrupación es que el peso musical e interpretativo esta dada a la joven guardia, mientras que sus integrantes históricos tienen una participación limitada, pero no por ello menos importante.

El concierto de inti illimani estuvo centrado fuertemente en las composiciones de sus últimos 2 discos, temas folclóricos y temas correspondientes principalmente a Víctor Jara, y se dejó de lado completamente cualquier aporte que pudo haber realizado Horacio Salinas, excepto Samba Lando, y la música de Palimpsesto. Tal vez ahí esta la debilidad del repertorio de este grupo, dejando fuera un cauce importante en su evolución, una miopía que se puede explicar tal vez en razones de no querer aportar con derechos de autor a los integrantes del grupo contrario, pero que no se basan específicamente en razones artísticas, y que lamentablemente también la podemos ver entre las facciones de Quilapayún, que no tocan temas compuestos por integrantes del otro bando.
Otra de las características de esta agrupación es que representan como si estuvieran tocando en el living de la casa, no hay movimientos cuidados, los músicos se pasean libremente por el escenario, uno de ellos puede tomar en el medio del escenario un sorbo de agua de su botella plástica mientras sus compañeros están interpretando la canción “El Arado” de Víctor Jara sin importarle nada, tal vez está bien el relajo, pero un poco de rigurosidad en la interpretación no estaría mal que fuera retomado por esta formación.
Así el concierto avanzaba y avanzaba y por ninguna parte aparecía la cantante invitada Debido al cartel, las entrevistas, pensamos que iba a ser un concierto en conjunto; pero en realidad no fue así, la participación de la cantante Franco Canadiense se limitó solo a los últimos 30 minutos del recital. En este lapso se interpretaron aproximadamente 3 temas de la banda sonora de Alegría del Circo du soleil en ajustados arreglos, y los temas El amor- La denuncia- de Canto para una semilla; Canna Justina-Tarantela, y “cuando me acuerdo de mi país”.

En términos generales, un buen concierto, que contó durante toda su duración con problemas de sonido, pero que fue entregado en forma eficiente por Inti Illimani y sus invitados…

domingo, marzo 15, 2009

Cómo se mueven los hilos en la música chilena

Es el reino de la autogestión, donde la prioridad es hacer buenos shows y buenos amigos. Así se canta en nuestro país en el siglo XXI.

POR JAVIERA HERNÁNDEZ

"Este es el mejor momento de la música chilena", dijo Fernando Ubiergo en la versión 50 del Festival de Viña, y la frase quedó resonando en el aire. Puede que no a todos nuestros músicos les esté yendo bien, pero es cierto que nunca habían convivido tantas bandas, de estilos tan distintos y con propuestas tan innovadoras como ahora.

Un día anuncian a Francisca Valenzuela por la radio, al otro sabemos que Difuntos Correa canta la versión moderna de "El tiempo en las bastillas" en la exitosa serie "Los 80" o que la canción final de la última película de Andrés Wood es de Chinoy, el descubrimiento de la trova sanantonina. Y si no, basta con mirar la interminable lista de 71 bandas que tocaron en la última Cumbre del Rock que se realizó en el Club Hípico en enero pasado, o los 6 mil inscritos que tiene hoy la Sociedad Chilena del Derecho de Autor, SCD (en 1997, a dos años de su fundación, tenía cerca de 2 mil). El ganador de Viña 1978 parece no estar tan equivocado.

Pero eso no significa que los músicos chilenos hoy la tengan fácil: Los grandes sellos discográficos ya no están tan abiertos a firmar largos contratos por uno o más discos, o años, ni hay tanto cazatalentos buscando artistas como sucedió en el boom de la música local en los 90.

La canción chilena se teje hoy de manera distinta: a través de internet y sitios como MySpace y de variadas salas para armar tocatas. Es el reino de la autogestión, donde la prioridad es lograr buenas canciones, tener buenos shows y hacer buenos amigos, porque todo funciona a través de invitaciones o de la institución del padrino: una persona que sabe, ayuda y enseña desde cómo pararse en un escenario, pasando por invitarlos a telonear sus presentaciones, hasta darles datos como cuál es el mejor estudio de grabación. Y nada de esto se hace por plata. Nadie promete un contrato con una disquera. Ahora las relaciones se dan por onda. Gusto. Sintonía.

Padrinos y ahijados: Los Bunkers y Francisca Valenzuela vienen llegando de una gira que hicieron juntos por el país. Los Bunkers estaban promocionando su nuevo álbum "Barrio Estación" (2008) y Francisca Valenzuela fue la invitada especial que se dedicó a cantar los éxitos radiales de "Muérdete la Lengua" (2007). Hacer la gira con ellos fue fácil porque está a la espera de grabar su segundo disco, una etapa a la que no estaría llegando si no es porque la banda de Concepción la apadrinó desde el inicio.

Se conocieron hace cuatro años cuando un amigo les recomendó a Los Bunkers que grabaran las canciones de la talentosa chica que había descubierto tocando piano en el bar Thelonious. Luego de verla en algunas tocatas, se pusieron de acuerdo y comenzaron a ensayar. Con los tres temas elegidos ("Dulce", "Peces" y "Las Vegas") ellos la llevaron a los estudios de la radio Rock&Pop para que los grabara. Un año después de eso, Francisca los llamó nuevamente para pedirles que la ayudaran a terminaran de grabar el disco: había tratado por otros lados sin resultados.

Así se forjó una colaboración que partió en conversaciones de música y llegó hasta invitaciones a cumpleaños. Hoy suman la producción de un disco, seis tocatas juntos, cerca de 50 ensayos y han perdido el número de cervezas que han tomado en el Liguria.

Francisca aprendió cómo funciona una banda, a rockear con la guitarra y lograr buenos momentos en el escenario. "Por ejemplo, aprendí que muchas veces cantar simple, pero con sentimiento, puede ser más emocionante que la complejidad técnica", reconoce la cantante. Además la dejaron bien dateada: "Me dijeron que Estudios Triana es de lo mejor que hay para grabar discos en Santiago", recuerda ella (ver recuadro).

Ni Francisca ni Los Bunkers han hablado de crear un proyecto juntos. "La idea sólo ha sido compartir", cuentan los músicos que una vez fueron apadrinados por Álvaro Henríquez, quien los invitó a participar en un disco tributo a Violeta Parra, produjo su segundo trabajo, "Canción de Lejos", y los contactó con Sony. "Pero hubo algo más importante que eso: cuando en los inicios se tiene un espaldarazo de un tremendo músico como él, eso afirma tus convicciones y te inyectas de energía", dice Mauricio Durán, guitarrista de Los Bunkers. Cuando analizan por qué han llegado a contactarse con ciertos músicos, Mauricio Durán responde: "Simplemente las canciones son buenas, eso nos hace compatibles".

Aceptar invitaciones. Si uno está permanentemente tocando se topa con gente, músicos a quienes les puedes gustar. Para eso hoy en día hay que aceptar las invitaciones, independiente de si es una pequeña tocata o un lugar con onda y buen sonido. Lo importante es poder ser visto por los fans y los mismos pares. Así fue como llegó la suerte a Chinoy (Mauricio Castillo).

A mediados de 2007, Manuel García no quería que un desconocido Chinoy teloneara su tocata en el Consejo de la Cultura de Valparaíso: según él, corría el riesgo de que aburriera al público. Pero no tenía muchas opciones. La noticia se la dio su mánager a pocos minutos de que el show empezara, por lo que debió escuchar rapidito qué tal cantaba el joven de ojos rasgados. Chinoy cautivó inmediatamente al trovador de Arica con las canciones que sacó de la destartalada guitarra que había comprado por 5 mil pesos en su San Antonio natal. Desde ese momento se transformó en su padrino.

Manuel García se trajo a Chinoy a Santiago. Lo salvó así de seguir buscando trabajo en bares del puerto y lo recibió en su casa. "Compartimos un par de días y se sentía que podríamos llegar a ser amigos. Más que amigos, sentí que de él yo tenía mucho que aprender como artista", dice el ariqueño. Chinoy cuenta que entre ellos todo ha sido espontáneo. "Terminé cantando una de sus canciones en el living de su casa y de ahí pasé a cantarla en escenarios más grandes. Sin ensayar, me la aprendí escuchándolo a él".

García reconoce que "cuando era más pendejo me gustaba que me invitaran", pero de la experiencia de haber partido en un grupo (Mecánica Popular) aprendió que ser solista no significa trabajar solo. Hoy va para todos lados con diez personas, entre músicos, iluminadores y asistentes. Eso es lo que trata de comunicarle a Chinoy, quien aún ama el romanticismo de llegar solo con su guitarra y que las cosas se informen a través del boca a boca.

Ese romanticismo es el mismo que motiva a los sellos independientes, que se formaron hace unos cuatro años con el objetivo de canalizar el trabajo de tantos músicos que siguen naciendo a pesar del vacío que quedó cuando perdió valor el disco tangible y con él, sus fabricantes

El disco de Chinoy saldrá luego y Manuel García espera ansioso el lanzamiento, porque le gustaría hacer algunas versiones de sus temas. Por mientras, los trovadores de puerto siguen componiendo al aire libre con su guitarra y siguen coincidiendo, porque después de esa primera invitación la gente se acostumbró a verlos juntos, entonces cuando invitan a tocar a uno, también llaman al otro.

Buscarle a internet. Javiera Mena y Gepe siempre se topaban en fiestas y reuniones porque tenían amigos en común, pero sus conversaciones nunca pasaron más allá del saludo. Hasta que un día alguien del círculo le mostró a Gepe unas canciones que le había grabado a Javiera. "Me encantó. De ahí la invité a mi casa y me ofrecí para ser su baterista. Empezamos juntándonos a ensayar y lo pasábamos súper bien", cuenta Gepe.

Cuando se conocieron, ella ya había grabado su primer disco - que nunca se publicó- y estaba buscando músicos para formar su nueva banda. Él vio que Javiera ya tenía un camino recorrido y quería aprender de ella. "Porque ella desde los quince años sabía que quería hacer canciones así y no de otra forma", recuerda Gepe, quien reconoce que persiguió a Javiera para que le enseñara lo que había aprendido. Y lo consiguió.

Ella llevaba tiempo buscando nuevas formas de promocionar su música y en internet había encontrado la solución. Después Gepe siguió sus pasos. Hoy ambos le han sacado jugo a sus computadores para grabar canciones, subirlas a MySpace, organizar tocatas por mail y promocionarse a través de grupos en Facebook. Incluso ahora Javiera se hizo usuaria de Twitter, un sitio de la web 2.0 donde irá informando las etapas en que va su próximo disco.

Como todos los nuevos músicos, han entendido que estar en internet es sinónimo de existir. Ya no necesitan convencer a un gran sello para que les produzca su primer disco y así tener una carta de presentación en las radios. Hoy pueden ser escuchados gratis por personas de todo el mundo.

Gracias a internet, Javiera y Gepe llegaron a tocar juntos a Buenos Aires y se les acercó el sello independiente Quemasucabeza para ofrecerles la producción de sus discos. "Creo que todo fue gracias a que fuimos bien 'busquillas' desde el comienzo", reconoce la cantante, que invitó a Gepe a cantar la canción "Sol de invierno" en su primer disco. Ahora él la invitará a cantar en su próximo álbum.

Independientes pero profesionales. Álex Anwandter (vocalista de Teleradio Donoso) es un perfeccionista. Por eso escuchó muchas veces las cerca de 70 canciones que tenía el grupo antes de elegir las 12 que irían en su primer disco. También se preocupa del look de la banda y los videos que la acompañan cuando tocan. Y ha producido los discos de dos grupos independientes: Fother Muckers y Adrianigual.

A Adrianigual los escuchó por primera vez gracias a un EP que la banda había sacado. Le impresionó tanto su música que invitó al vocalista Diego Adrián a su casa y le ofreció grabarle un disco gratis. "Para mí, Adrianigual es de las pocas bandas en Chile, quizás la única, que hace música considerada actual en el mundo", afirma Álex sobre el grupo del que terminó haciéndose amigo y con el que hoy están trabajando juntos en los videoclips de ambas bandas.

"Es un privilegio conocer gente que uno admire, y más todavía poder aportarles en algo. A mí me encanta producir y me sirve también para no quedarme encerrado en un tipo de música", cuenta Álex. Pero no basta con grabar y tocar. Para llamar la atención y perdurar en el tiempo, es necesario hacerlo bien. "Dar un buen espectáculo, tocar harto, intentar sortear las condiciones técnicas pencas - que abundan- , valorar el trabajo propio ganando dinero y pasarlo bien", son las cosas que enumera el músico para lograr un excelente show en vivo.

La autogestión para él también es una ventaja que permite abaratar costos y controlar mejor lo relacionado con la estética de los músicos. Cada vez crece más el circuito de pubs como el Club Mist o La Berenjena que buscan llenar sus locales con las presentaciones de nuevas bandas. Y si al público le gusta, lo más seguro es que sean invitados a tocar en un lugar cool como El Living, con buen sonido como la Sala Master o masivo como La Batuta. Por eso, "tocar en bares o clubes chicos para los amigos, tíos y perros es una excelente manera de empezar", dice Álex.

El espíritu de la nueva música se basa en la autogestión y creencia en el propio gusto. Y aunque cada uno está preocupado de sus proyectos personales, si existe la posibilidad de ayudarse, intercambiar y compartir, ninguno pone mala cara. Todo sea por lograr un buen show.

"ESTO ESTÁ QUE EXPLOTA"

Con menos artistas que ahora, en la segunda mitad de los 90 la música chilena vivió un boom. Pero eso se acabó. La piratería y la decisión de los grandes sellos (de los que ahora sólo quedan cinco) de apostar a los superventas televisivos, como "Mekano" y el axé o los cantantes de "Rojo", dejaron a los artistas que no cabían dentro de esa categoría en el aire. Y hubo un vacío, porque nadie tenía muy claro cómo hacerlo sin el antiguo sistema.

Antes, el único estudio profesional de grabación era Estudios Sur, donde una banda debía pagar cerca de 400 mil pesos para ocuparlo por un día, y el costo no incluía al ingeniero en sonido. Si se tiene en cuenta que un disco puede tardar tres semanas en quedar listo, queda claro por qué ninguna banda sin sello tenía posibilidades. Con la diáspora de las grandes casas discográficas, Estudios Sur debió cerrar y los músicos e ingenieros, además de crear sellos independientes, crearon a sus reemplazantes. Así aparecieron Estudios Foncea (2004) y Estudios Triana (2006), este último de los ingenieros en sonido Carlos Barros, Gonzalo "Chalo" González, Claudius Rieth y el audiovisual Francisco Anwandter. Triana nació con la idea de terminar la notoria diferencia entre lo top y lo hecho en casa. Cobran 20 mil pesos la hora, ingeniero incluido, y hacen precio cuando piden el estudio por más de un día.

"Esto está que explota. Nos ha ido realmente bien. Hay algo en este lugar que la gente disfruta, aparte de que tengamos buenos equipos", dice Claudius Rieth. Han analizado incluir cantantes más comerciales como Myriam Hernández o Luis Jara, pero han desistido porque no quieren que el lugar "se llene de gente histérica por los números. Queremos aportar a la música chilena, a este pedacito de historia que se está escribiendo desde el 2005", concluye. Quienes ahora están dedicados a la difusión de estos discos son los sellos independientes como Oveja Negra, Quemasucabeza o El Escarabajo. También trabajan sólo con músicos de su gusto. Para los impacientes que prefieren moverse por su cuenta antes que esperar que un padrino caiga del cielo, la opción es concursar en el Sello Azul (2001) de la SCD, que cada 20 meses convoca a nuevas bandas. Para la última versión postularon 520 artistas, de los que sólo 12 quedarán seleccionados para producir su primer disco.
Javiera Hernández.


http://diario.elmercurio.com/2009/03/13/wiken/_portada/noticias/EDB17346-994C-4370-A2CA-D9C99E0D850D.htm?id={EDB17346-994C-4370-A2CA-D9C99E0D850D}

Quilapayun Al Horizonte. Edicion 2002 Picap España

En Octubre de 1999 apareció en el mercado Chileno el disco “A Horizonte” del conjunto Quilapayún, este fue el último disco en estudio antes de la división del grupo en 2 facciones. El año 2003 quedó una facción dirigida por Patricio Wang y Rodolfo Parada y otra bajo el comando de Eduardo Carrasco. Después con los años se han editado discos en estudio de la agrupación dirigida por Carrasco, y de la agrupación dirigida por Wang y Parada no hemos tenido nada nuevo por casi 10 años.
Pero bien, retornando a la historia de Al Horizonte, este disco tuvo una edición francesa el año 2000, y una edición española editada por Picap el año 2002; y esta es la que hemos podido escuchar este fin de semana. Cual es la diferencia con la edición que ya conocíamos?, hay 3 temas que vienen “remixados” ( el cual se limita a agregar algunos elementos rítmicos), y hay una variación en el orden de los temas.
El orden de los temas es el sgte:

A los niños con suerte
Temporía
El pimiento
Mas allá
Alharaca
Suite Movie
Caleuche I
Caleuche II
El hombre natural
La flor del romero
Tan Alta que está la luna
El hombre de hoy
El sabio Loco.

Este “nuevo orden”, a partir del segundo tercio del disco, hace que este trabajo tenga levemente un mejor gustillo, (me parece que en el aspecto artístico-musical no se da el principio que el orden de los factores no altera el producto), y hace que el disco termine arriba con “el sabio loco”.
Hágalo usted mismo en su casa: altere el orden del disco de esta forma, para ver como le queda, o juegue con el aleatorio de su equipo;
Por nuestra parte compartimos con usted las versiones remixadas de este disco:
http://purochile.podOmatic.com/entry/2009-03-15T16_29_49-07_00

Quelentaro

Domingo 15 de marzo de 2009

Por Javier Ramos / Fotos: Álvaro Inostroza / La Nación Domingo
Quelentaro: “La cesantía es tan linda…”
Ahora lo dicen con ironía, pero hace 38 años escribieron el himno de la desocupación. “Cesante” es una canción metafísica que hoy se actualiza con rostro de “necesidad de empresa”. Abuelos de los rockeros independientes, estos músicos nacidos en Angol son duros como el carbón del sur. Por algo el nombre del grupo significa voces de un río de mierda. “Tendríamos que tener el Premio Nacional de Arte”, dicen.


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"Cesante, primo carnal del hambre/ y pariente lejano de la muerte." Los versos de "Cesante", una de las coplas más populares del dúo Quelentaro, suenan hoy más duras. Editada en 1971 en el álbum homónimo, tuvo su origen en los recuerdos de infancia de los hermanos Gastón y Eduardo Guzmán Muñoz (derecha e izquierda en la foto) en época de crisis económica.
"Era tal la cesantía, que los cesantes se organizaron y salían a marchar a las calles exigiendo trabajo y la gente les tenía miedo", rememora Gastón, de 72 años, el mayor del dúo.
En sus 12 minutos de duración, salen a flote la humillación, el hambre y la repulsión al desempleado, aversión que los comparaba con "el viejo del saco", que comería a los pequeños que no querían dormir. Pero, hoy el monstruo está al otro lado, atemoriza a todos por igual con su rostro de porcentaje, de "necesidades de la empresa", de "está mal el negocio", o la simple palabra "crisis".
"Pero la cesantía es tan linda", ironiza Gastón, mientras Eduardo analiza las formas de hacerle frente, "hay gente que se niega a trabajar si no es en lo que estudió y otra gente es capaz de hacer lo que venga para sobrevivir. Hay gente que puede elegir no trabajar, hay muchas maneras de vivir".
Formas de existencia que son mucho mejores a las penurias de nuestros antepasados. "Antiguamente la mitad de los cabros andaba sin zapatos en el sur, lloviendo, con escarcha, eso ya no se ve casi. Ahora cualquier niñito puede tener zapatillas de marca. Una cachá de cabritos anda con celulares. Entonces, eso es algo, no están desconectados, hay pueblos chicos donde la escuela tiene internet", argumenta Eduardo, de 69 años, para quien sería una tozudez y una infamia negar las señales de progreso que han visto en su vida.
Evidentemente, exigen una mejor distribución de la riqueza. Él mismo sostiene, "a todos los gobiernos les pediría que se preocupen por una mejor distribución del paquete, ¿el 20 por ciento tendrá el 80 por ciento de la plata?, no sé ".
AMORECIENDO
Pese a su popularidad y reconocimiento, han tenido que servirse las rebanadas más delgadas de esa torta en 49 años de trayectoria artística.
Su absoluta independencia musical no les da siquiera para poder editar un disco sin sobresaltos económicos. Sin embargo, pueden darse el gusto de elegir dónde y para quién actuar. Tienen agendadas presentaciones en Pelarco, Yumbel, Huilquilemu, Temuco y también piensan retornar al Teatro Cariola, su epicentro en la capital.
Pero no sólo recitales tienen ocupada la mente de la activa dupla. Discurren la forma de poder editar el resto de discos que conforman las "Coplas libertarias de la historia de Chile", cuyas dos primeras entregas corrieron por cuenta de la Municipalidad de Maipú, en la gestión del actual alcalde. Además, está en su horizonte poder regrabar las "Canciones laborales" y "Tiempo de amor", que desean rebautizarlo como "Amoreciendo".
-Eso tiene que ver con el acoplamiento de las ovejas, ‘es tiempo de amorecer’ ejemplifica Eduardo encuentro tan bonita la palabra, ‘amoreciendo’ , dice.
-¡Lindo!, amorecer, confirma Gastón que aquel verbo prosaico e inexistente en la urbe les suena a la más dulce poesía.
Tras anunciar la publicación de otro libro de poemas, Eduardo indica que aún está en barbecho uno de cuentos, lo cual ampliará su currículo literario marcado por las líricas impresas en "Amanocheciendo" y "Desde mi cuarto". Pero no son máquinas. Con la sabiduría contenida en sus canas, Gastón defiende su derecho al ocio, acrecentando las expectativas por conocer la prosa quelentariana, "soy hermosamente flojo. ¡Es que es lindo ser flojo!, más lindo, no hay", declara.
EL MIERDAL
La vocación artística de los Guzmán la forjaron desde su infancia. "Compartimos desde muy chiquititos", le recuerda Eduardo a Gastón, "fíjate que ayer me acordaba de que mis papás confiaban en ti pa’ cuidarme. A todas partes me llevabái vos. A dónde, a la escuela con éste, si me tocaba ir al cine, con éste, pa’ salir a jugar, con éste todo." Aparte, su casa de Angol siempre era visitada por payadores y cantores, "si mi hermano traía al tocador de guitarra que encontraba en la calle", agrega su ex chaperón.
Relevante en esa época fue doña Celinda, su madre, quien les transmitió su gusto por el folclore y la música, "siempre yo pensé que podíamos, nunca me quedé atrás", explica el mayor. Por eso, cuando los profesores del Liceo de Hombres de Angol les preguntaban qué habían hecho en vacaciones, la respuesta era invariable: "Tocar la guitarra".
Sin embargo, su decisión de ser cantores populares, no sería completa sin la base que les dio su temprana obsesión con la lectura, inusual en unos niños sureños provenientes "de un caudal pobrísimo de gente", como define Eduardo a su familia.
Egresados, coincidieron en la construcción de la central de Rapel, en la década de los 60. En su condición de obreros, seguían tocando y componiendo, siempre fieles a su idea de que podían lograr transmitir su visión del Chile esforzado. Es ahí cuando nace Quelentaro, gracias al nombre del estero que atravesaba el campamento obrero de la faena. "Recibía todo el mierdal, ahí desaguaban los baños", recuerda Gastón, para explicar la primitiva denominación "Voces del Quelentaro", un nombre adecuado para transmitir las chocantes verdades de sus coplas.
Desde allí en adelante, el trabajo que fue corriendo de mano en mano llegó a difundirse a todo el pueblo. Para Eduardo, su actuación más memorable fue en el gobierno de la UP, "me gustó la que hicimos en la Unctad (ex Diego Portales, próximo Centro Cultural Gabriela Mistral) por el Día Internacional de la Mujer. Estaba el Presidente Salvador Allende, nos estrechó la mano. ‘¡Muchachos!’ le imita con una voz bonachona y nos cerró la mano. ¡Bonito!", rememora con orgullo.
"A mí me gustan todas", dice con un dejo de indiferencia Gastón, a lo que su hermano se apresura en defender, "pero esa fue notable, porque no todos los días te saluda un Presidente, y más encima Salvador Allende."
Gastón sostiene que para él lo más valioso es torcerle la mano al destino. Argumento no menor, si se recuerda que pese a haber sido críticos con la UP, él partió al exilio. Sin embargo, la dictadura fue una época difícil, pero fructífera. Si hasta la BBC de Londres los entrevistó.
Cantar lo que estaba sucediendo en Chile les mantuvo la mente más despierta, aunque no sin menospreciar el yugo militar. "Ese período que nosotros vivimos pudo haber sido reflejado en otros cultores populares que no lo hicieron. No vi que nadie dijese absolutamente nada sobre lo que nosotros estábamos sufriendo o viviendo. Sin embargo, nosotros lo dijimos, con miedo, con un miedo absoluto", sentencia.
VERDADES Y MITOS
Septuagenarios, trabajan como los jóvenes músicos de hoy, sin sello y con la solidaridad de los hermanos Pedro y René Valencia para grabar caseramente sus composiciones. Admiran artísticamente a Pancho Villa, por su compromiso social y su particular estilo de variar la trova cubana. Le siguen el ariqueño Alexis Venegas, por su buen gusto musical y Magdalena Matthey, dueña de una voz dulce y suave.
También la juventud les dio luces para indagar en los conflictos de su natal Araucanía. Hace algunos años, gracias a conversaciones con estudiantes mapuches, previeron el conflicto que se avecinaba. "Esto se pudo haber evitado", dictamina Eduardo, quien sostiene que la única forma de poder enfrentar el problema es con el diálogo y la comprensión, "y tratando de compensar lo que ellos piden, pero no tirarlos directamente al olvido", opina.
No quieren vivir de recuerdos. Viven anclados en el presente, que también les recuerda que algunas cosas no cambian.
Si antes en "Veneno negro" narraban la encrucijada de un padre que perdía a su hijo por el alcoholismo, inspirado en un hermano muerto por tal enfermedad, creen que se puede extrapolar perfectamente a las vicisitudes de la vida moderna. "Esa vivencia la tiene cualquier persona, cualquier familia y trasladado a la época actual, es el cabro drogadicto y el papá que no lo puede salvar. Es lo mismo. Antes era con el alcohol, ahora las drogas", comenta el menor.
Tal aversión desmiente el mito de que eran capaces de vaciar garrafas de vino tras sus actuaciones. "Hay cuestiones peores", comenta Eduardo. "Gente que miente delante de nosotros. Fíjate que un caballero nos vio cantar en el Estadio Nacional, al medio, con una guitarra cada uno y 60 mil personas y te cuenta a ti que estuvo allí y nosotros no estuvimos allí".
MÉRITOS Y AUSENCIAS
Siempre críticos, abogan por el respeto cabal a las leyes laborales que benefician a su gremio, entre otras injusticias. Particularmente no tienen contemplaciones para con los medios de comunicación, que escasamente les han dado tribuna en desmedro de temas desechables.
Aunque su presencia en radio, televisión o prensa sea ínfima, conocen el respaldo popular y también institucional a través de tres premios, del Sindicato de Folkloristas y Guitarristas de Chile, el Altazor y Premio a la Música Nacional Presidente de la República categoría Música Folklórica, que confirman su peso en la escena chilena. "Uno siempre espera que lo reconozcan, y cualquier distinción es bienvenida y agradecida", dice Eduardo.
"Por decir alguna cosa, si ustedes pudieran tener acceso al trabajo de Quelentaro y profundizarlo, interesarse en eso, yo pienso que, apoyándonos en todo lo que hemos hecho, necesariamente tendríamos que tener el Premio Nacional de Arte. Indiscutiblemente", expresa vehemente Gastón.
Ejemplifica que las "Coplas libertarias para la historia de Chile" serían mérito suficiente para obtenerlo. Pero, a parte de no tener plata para concluirlo, Eduardo recuerda que deben ser propuestos para ello, "tener un grupo humano que trabaje para defender esa postulación."
-Pese a esta marginación de medios y cánones usuales de distribución, tienen seguidores y han perdurado en la memoria de muchos chilenos, entonces, qué habría que hacer para
-Ustedes ya no pueden hacer nada, ni para ayudarnos, ni para cagarnos. Ya está LCD

http://www.lnd.cl/prontus_noticias_v2/site/artic/20090314/pags/20090314165723.html