lunes, octubre 29, 2007

La obra visual de Violeta Parra canta en La Moneda

ÓLEOS, ARPILLERAS Y SOBRERRELIEVES.Bordan el alma nacional:



Maite Armendáriz Azcárate
Todo le sirvió a Violeta para hacer las escenografías con que dejó estampada el alma de su patria.

De ese Chile con que ella soñaba, de esa tierra que ella hacía cantar y bailar con sones verdaderos, versos autóctonos y valientes.

De eso hablan las obras plásticas que se comienzan a exponer a partir del 9 de noviembre en el Centro Cultural Palacio La Moneda.



MAITE ARMENDÁRIZ AZCÁRATE

Una hepatitis fue la causante. La dejó en cama por meses. Violeta creyó volverse loca. Cómo soportar el reposo pasados los 40 años, si desde que nació un 5 de octubre de 1917 no había parado de cantar, recolectar canciones y amigos por los caminos del mundo. Ni el cuidado de sus hijos la había paralizado para cruzar fronteras ni todas las vallas inimaginables de pobreza e incomprensión le impidieron cultivar lo que le gritaba adentro... y ahora la hepatitis... Violeta volvió a ver la luz después de días de inamovilidad, cuando quitó la cortina de arpillera que cubría esa ventanita de su cuarto angosto de madera y, poco a poco, casi sin saber, la comenzó a bordar.

Su vida fue un gran bordado a pulso; cabizbaja, con las manos aferradas a las cuerdas de la guitarra, entonaba su particular voz; tomaba pinceles, barro, papel mojado, agujas y lanas, con la misma habilidad que preparaba una comida de la nada.

Por fin en casa

Parte de su genial creación plástica hoy por fin los chilenos podrán conocerla en vivo y en directo. Se trata de 47 piezas que se expondrán repartidas a través de tres muestras que se presentarán consecutivamente en un espacio especialmente implementado en el primer nivel subterráneo del centro cultural ubicado en plena plaza de la casa de gobierno.

La Fundación Violeta Parra, creada en 1992 por los hijos de Violeta, Isabel, Ángel, y Carmen Luisa, cedió las obras al Centro Cultural Palacio La Moneda en 2006, en comodato por 8 años para su restauración, conservación y exhibición. El proyecto se realiza con el apoyo de Minera Escondida y la Ley de Donaciones Culturales.

Una vez más, cuando cumpliría 90 años, esta mujer logra, a pesar de reconocerse fea, desplegar belleza y así como ayer marcó presencia en los más importantes círculos culturales del mundo hoy en su patria sus creaciones plásticas y sonoras logran traspasar épocas y fronteras para seguir vigentes y animar a las nuevas generaciones.

Una veintena de sus óleos, 13 arpilleras y 9 obras en papel maché se comienzan a lucir temáticamente en las dos salas preparadas, donde la luz existe únicamente para las obras, según lo dispone el proyecto museográfico, desarrollado por la oficina de diseño Amarcanda. El público podrá asimismo oír su música y conversaciones a través de pantallas de video y gigantografías que actúan como contexto e introducción en esta desconocida faceta plástica de la famosa folclorista chilena.

Autodidacta de tomo y lomo

"Un día vi frente a mí un trozo de tela y empecé a hacer cualquier cosa, aunque no pude producir nada esa primera vez, la segunda vez quise copiar una flor, salió como una botella, después quise poner un tapón a la botella y el tapón me salió como cabeza, entonces dije, esto es una cabeza. Le puse nariz, ojos, boca. La flor no era una botella, después la botella no era botella, era una señora y esa señora mira... El problema es lo más simple del mundo, no sé dibujar", respondió la cantautora en una entrevista cuando sus arpilleras ya eran parte de ella misma, asegura Fernando Sáez en la biografía que realiza de la artista, "La vida intranquila. Violeta Parra". Gracias a su generosa riqueza de datos y frescura de estilo, esta biografía "esencial", como la llama su autor, se lee de un tirón y ya alcanza la tercera edición.

Queda claro que, salvo la persistente motivación de su hermano Nicanor, nadie le enseñó a Violeta esta faceta de artesana y artista visual que desarrolla desde los primeros años de la década del 50. Primero abordó la pintura a destajo, utilizó preferentemente el óleo sobre tela o madera prensada, le gustaba asimismo moldear la tierra, técnica que descubrió en el taller de su amiga la escultora Teresa Vicuña, mientras compone, revisa y corrige las décimas que lee en voz alta, no sin intentar también corregir a la misma Teresa, tanto así que la escultora le anima a probar lo que ella misma le sugiere. El resultado es sorprendente asegura Fernando Sáez: "Son figuras de hombres, mujeres moldeadas en forma primitiva, simple, pero con la misma fuerza que Violeta le daba a lo que pasara por sus manos". Agrega que por esa porfía que la caracterizaba, de esas obras no quedaron rastros porque se negó a llevarlas al horno. Otras tantas de sus cerámicas se disolvieron tras una lluvia inesperada cuando eran expuestas en la primera Feria Chilena de Artes Plásticas en el Parque Forestal. Como era su costumbre frente al público, Violeta borda, pinta, hace figuras en greda, canta y toca la guitarra.

De sus manos también nacieron esculturas en alambre, máscaras hechas de mosaicos de granos y grandes arpilleras bordadas con acontecimientos familiares, costumbres y creencias populares, una boda, una mañana de aseo, el velorio de un angelito, y hasta sus canciones tomaron nueva forma enredadas en la lana.

El color y la textura son sus herramientas para comunicar como cronista su entorno, la historia de su patria, y su propia vida sentimental, bastante variada por lo demás. Ocupaba el verde cuando sentía esperanza, el rojo para envolver su enojo y evidenciar su denuncias, y siempre, aseguraba "uso como base los colores araucanos: amarillo, negro, violeta, rojo y rosado de la flor del copihue".

Antes que en su patria, entendieron su mensaje las autoridades del Museo de Artes Decorativas del Palacio de Louvre, a quienes logró conquistar para montar allí en 1964 parte de su obra plástica y convertirse así en la primera artista latinoamericana que lo consigue. Sólo en el 92 es reconocida de ese modo en Chile cuando se exhiben 33 de sus cuadros y tejidos en el Centro Cultural Estación Mapocho. Y por distintas razones de ubicación de las obras plásticas recién en el 2000 el Museo de Bellas Artes le abre sus puertas.

Y eso que a la muestra de París le siguen exposiciones en Suiza, en Cuba y, más tarde, nuevamente en el Louvre. Luego vendrían Madrid, Nápoles, Estocolmo, La Haya, Buenos Aires, Washington, además de pequeñas exhibiciones en Santiago y otros lugares de Chile en distintos períodos.

Lo último en realizar fueron sus trabajos en papel maché, abordó aquellos cuadros sobre madera prensada, mezclando engrudo y diarios. Con esta especie de pintura y escultura en relieve a veces fabricaba máscaras, a las que incorporaba porotos, lentejas, garbanzos. La mayoría de estas obras las hizo Violeta en su casa taller en la Rue Voltaire de Ginebra, donde residió por temporadas. En tanto sus primeras arpilleras y pinturas nacen en su casa de La Reina en Santiago, calle Segovia 7366.

Pero su obra quedó repartida por el mundo, nunca firmó un cuadro y de continuo los regalaba a sus amigos. Por ello, para sus descendientes, que hoy encabezan la fundación que lleva su nombre, no ha sido facil reunir su legado.

"Voy llenando espacios en mis tapices... Y con mis pinturas: ellas están todas en mi cabeza, como mis canciones. Cuando siento que hay una persona sensible o que le nace un sentimiento al ver lo que hago, me quedo tranquila. Sólo hago algo en lo que pueda poner la emoción".

Exposición: Obras plástica de Violeta Parra

A partir del 9 de noviembre

Horario: Martes a Domingo 10 a 19:30 horas

Entrada liberada: De 10 a 13:30 horas:

Entrada general (ticket valido para todas las salas de exposición) $600 Estudiantes, convenios, tercera edad $300

Niños menor de 5 años Entrada liberada

Una década demoraron sus hijos y los más cercanos en encontrar un adecuado lugar que les diera a estas obras suficientes garantías para conservarlas y asegurara un nexo adecuado hacia el público.

El montaje de la exposición

El montaje separado en tres etapas ha tomado en cuenta la vida de Violeta, su entorno, su motivación y su naturaleza de mujer.

1.- Comienza con "La celebración, fiesta, vida y música". Donde la tónica son sus obras en papel maché, "Nietos en fiesta", "La cueca", "El niño en el columpio"; los óleos "Regalo en Ginebra", "Fiesta en casa de Violeta" y las arpilleras "La cueca", "El circo donde", y aquel en que recuerda a su gran amigo Thiago De Mello, entre otras de sus creaciones.

2.-. En la segunda etapa la alegría da paso a sus más íntimas inquietudes: "De Chile, historia y entorno", contempla las obras "Genocidio" y "Hombre de negocios", ambas en papel maché. Los óleos "Prisionero inocente", "Mitin del 2 de abril" y "Leyendo El Peneca". En tanto, entre las arpilleras se encuentran "Fresia y Caupolicán", "Los conquistadores" y los dos grandes textiles que evocan el "Combate Naval de Iquique".

3.- Como suele darse en muchas vidas, la tercera etapa se centra en "Lo Espiritual, mística, religión vida y muerte". Tópicos que se reflejan en sus pinturas "La última cena", "Juicio Final", "Esperando el ataúd", "La hija curiosa" y en su particular "Cristo en bikini", bordado en arpillera.

Regalos para Violeta: libro y sitio web

Para celebrar los 90 años del nacimiento de la folclorista, las mismas entidades que hacen posible esta exposición, encabezadas por la Corporación Patrimonio Cultural de Chile, lanzan el libro "Violeta Parra: Obra visual". Es un completo catálogo que reúne las piezas que hoy se encuentran en manos de la Fundación Violeta Parra, como también aquellas obras pertenecientes a coleccionistas privados.

El libro se presenta con textos escritos por Isabel Parra (hija y compañera de empeños y múltiples andanzas). Contiene el análisis y acabados estudios de la historiadora Isabel Cruz, el filósofo y dramaturgo José Ricardo Morales y Cecilia García-Huidobro. Gráficas resultan sobre todo las imágenes que captaron a Violeta trabajando en su taller. Es diseñado por Carlos Altamirano, de Ocho Libros Editores, con fotografías de Fernando Balmaceda.

Por su parte, el sitio del Patrimonio Cultural Chileno, www.nuestro.cl, puso en línea un número especial sobre la vida y obra de Violeta Parra. A través de notas, entrevistas y reportajes, aborda sus diversas facetas de folclorista, rescatadora de la tradición popular, cantora, compositora y artista visual. En el nuevo sitio que salta a la internet como un nuevo regalo para Violeta se presentan entrevistas a sus hijos Ángel e Isabel; al compositor Miguel Letelier, cuya familia cultivó una estrecha relación con la artista; a su hermano Lalo Parra, además de reportajes sobre el llamado "clan Parra"


http://diario.elmercurio.com/2007/10/28/artes_y_letras/_portada/noticias/6E7A83E2-0AE2-41FB-97D3-FD0789647B77.htm?id={6E7A83E2-0AE2-41FB-97D3-FD0789647B77}

viernes, octubre 26, 2007

chancho en piedra SCD vespucio 24 octubre

El pasado miercoles fuimos testigos de la versatilidad de los chancho, de su calidad sonora, y que realmente hay precisión y calidad en todos los formatos. Ese día los chancho entregaron 2 horas de su repertorio en formato Unplugged, pero en ese unplugged con guitarras eletroacusticas, no tan ortodoxo como Mcartney ni como Los Tres; pero en donde era necesario demostrar calidad interpretativa en canciones que iban a carecer de distorsión y de efectos. Las canciones sonaron perfectamente entregadas, con variaciones en los juegos ritmicos que acercaron algunas de las canciones a los mas profundo del cancionero latinoamericano, es así como se pudieron escuchar versiones en ritmo de bossa nova, de samba, de cueca, de ritmos peruanos, pascuences, mapuches, de malambo argentino, de una simple balada, con un dominio de los formatos y de la entrega musical bastante acertada. Se nota demasiado que lo pasan bien, y eso lo siente uno al estar presente en sus conciertos, lo que lleva al publico a derrochar energía y felicidad por cada uno de los poros.
En este concierto el grupo aprovechó de mostrar "condor", uno de los temas inéditos de su disco grandes exitos que salé a la venta las proximas semanas. Pero queda en el aire cuando va a ver un disco nuevo de los chanchos, que paso con la cantata?, hace un par de años que estamos con el mismo repertorio, por supuesto que este aire en los conciertos es fenomenal, pero mirando un poco mas allá nos queda la duda hasta cuando tendremos que esperar.

Un excelente concierto, todo fresco, todo de calidad.

miércoles, octubre 03, 2007

VIOLETA + VICTOR BBC

http://news.bbc.co.uk/hi/spanish/misc/newsid_7024000/7024663.stm#
http://news.bbc.co.uk/hi/spanish/misc/newsid_7021000/7021793.stm


Dos grandes de la música popular

Andrea Henríquez
Santiago de Chile



Jara y Parra se convirtieron en los referentes más importantes de la música popular.
Las creaciones de los cantautores chilenos Violeta Parra y Víctor Jara se entrelazaron hacia una búsqueda incesante de la identidad latinoamericana y se convirtieron en máximos referentes de la música popular.

Esta semana, el mundo conmemora 90 años del nacimiento de la pionera de la nueva canción chilena y 75 del natalicio del hombre que siguió su camino y que se transformó en un símbolo de la lucha por la defensa de los derechos humanos.


¿Cómo los ven las nuevas generaciones?
Raíces

A principios de los años cincuenta, Violeta Parra recorrió las zonas rurales de Chile y descubrió las raíces más profundas de la poesía y el canto popular.


(Violeta) empezó a hablar de los problemas sociales de Chile, de la pobreza, de la injusticia, del hambre...

Tita Parra, nieta de Violeta
"Descubrió las décimas, los distintos tipos de versos populares y las infinitas maneras de cantar la tonada, la cueca. Ella redescubrió el folklore chileno, pero además, experimentó y llegó a un nivel muy alto", le dijo a BBC Mundo la cantautora Tita Parra, nieta de Violeta.

Junto al folklorista y cantautor argentino Atahualpa Yupanqui, Violeta Parra fue pionera de la nueva canción latinoamericana, un movimiento cultural comprometido con el sentir popular y que se convirtió en voz de denuncia de la injusticia social.

"Empezó a hablar de los problemas sociales de Chile, de la pobreza, de la injusticia, del hambre, de todo lo que sufrieron los mapuche, los obreros, los mineros, los pescadores, la gente de Chiloé, con todas sus canciones, ocupando los ritmos y las músicas", agregó Tita Parra.


Participe: ¿sigue vigente la canción protesta?
Siguiendo el camino

Víctor Jara y Violeta Parra se conocieron y mantuvieron una relación especial.


Víctor era gran admirador de Violeta y feliz iba a su casa. Violeta lo escuchaba cantar y lo animaba. Era una relación como de profesora a alumno

Joan Jara, esposa de Víctor
"Víctor era gran admirador de Violeta y feliz iba a su casa. Violeta lo escuchaba cantar y lo animaba. Era una relación como de profesora a alumno", le explicó a BBC Mundo Joan Jara, esposa de Víctor.

Luego de varias giras internacionales, en los años sesenta Violeta Parra instaló en las afueras de Santiago una carpa de arte popular. En éste, su refugio, fue donde escribió sus últimas canciones.

"La habíamos conocido más como cultora de la música campesina, pero cuando salió con estas canciones como 'Volver a los Diecisiete', 'Gracias a la Vida', 'Maldigo el Alto Cielo', tremendas canciones que ni nos imaginábamos que tenía adentro, nos abrió los ojos hacia el mundo en el que todo se conjugaba, la tradición y esta búsqueda nueva", le dijo a BBC Mundo el músico Jorge Coulon, integrante del grupo Inti-illimani.

Violeta Parra se suicidó a los cincuenta años sin alcanzar a ver los frutos de su creación artística. Sin embargo, otros músicos siguieron el ejemplo y mantuvieron vivo su legado.

La nueva canción chilena

Víctor Jara continuó el camino descubierto por Violeta Parra y se convirtió en uno de los principales exponentes de la nueva canción chilena. En los años sesenta, el lugar de encuentro de los músicos comprometidos con el movimiento social y político era la Peña de los Parra.


Jara participó activamente en la campaña política de Salvador Allende.
"Por su militancia, por el contenido de sus canciones, era la peña el lugar natural. Es así como él se incorporó y trabajamos juntos hasta el 11 de septiembre (de 1973)", le dijo a BBC Mundo el cantautor Ángel Parra, hijo de Violeta.

En los años setenta, Víctor Jara convirtió su voz y su guitarra en herramientas de cambio social y participó activamente en la campaña que llevó a Salvador Allende a la presidencia de Chile.

Durante este período, sus canciones y las de Violeta se escucharon fuerte en sindicatos, fiestas campesinas, federaciones de estudiantes y grupos de obreros.

Pocos días después del golpe de Estado que encabezó Augusto Pinochet, el cantautor fue detenido, torturado y asesinado.

Luces

Violeta Parra y Víctor Jara conjugaron la música popular con temas contemporáneos y para muchos músicos sus creaciones siguen siendo una fuente de inspiración.

OTROS PARRAS DESTACADOS
Nicanor (hermano de Violeta): anti poeta
Eduardo (hermano de Violeta): cantautor
Ángel (hijo de Violeta): cantautor
Tita (nieta de Violeta): cantautora
Isabel (hija de Violeta): cantautora
Javiera (nieta de Violeta): cantautora
"Ellos son como mis padres, son mi camino. Cada vez que estoy creando busco en ellos las luces", señaló a BBC Mundo el trovador Mauricio Gutiérrez.

"Son los dos grandes parámetros donde nos identificamos musicalmente. Es nuestra fuente para enriquecernos si queremos tener influencia chilena", le dijo a BBC Mundo el músico Antar, bisnieto de Violeta.

"América Latina les debe, y mucha gente también, porque todo lo que ahora se conoce como world music, de alguna manera tiene sus raíces ahí", agregó Jorge Coulon.

Víctor Jara y Violeta Parra trascendieron el tiempo y el espacio. Hoy sus obras se mantienen vivas y sus voces se siguen escuchando.

martes, octubre 02, 2007

+ VIOLETA

Violeta Parra
Joven a los 90
2/10/2007


Fue aplaudida y coreada como una estrella pop en La Yein Fonda, y es sólo el comienzo. Con nuevos discos, libros, películas, obras de teatro, exposiciones y Silvio Rodríguez como invitado al cumpleaños este 4 de octubre, Violeta Parra cobra nueva vida esta temporada.

David Ponce

Es pasada la medianoche del 18 de septiembre último en la Quinta Normal de Santiago y una larga hilera de gente se agolpa frente a la carpa de la Yein Fonda, habitual cita dieciochera dedicada este año por Álvaro Henríquez y Los Tres a Violeta Parra. La fila ni siquiera avanza, porque es tal la cantidad de público adentro que hace falta que salga gente antes de seguir vendiendo entradas. Y no es para pasar el 18 con reggaetón ni cumbia: lo que está sonando a esta hora en la fonda son las voces de Isabel y Ángel Parra, en vivo, cantando y tocando canciones de su madre, Violeta Parra.

Este 4 de octubre se cumple su nonagésimo natalicio, pero la homenajeada está más joven que nunca. No son sólo diplomas ni reconocimientos oficiales, sino algo mucho mejor. A noventa años de su nacimiento y a cuarenta de su muerte, la folclorista chilena es una presencia que crece entre músicos y públicos de distintas generaciones, desde la más profunda aproximación folclórica hasta sus obras disponibles en internet para la nueva generación pop.

En la Yein Fonda, Isabel Parra arenga al público a entonar a Violeta. Y a veces la gente entona más fuerte que los propios artistas, los versos de "La jardinera" y "Volver a los diecisiete", parte del repertorio que Ángel e Isabel presentan esta noche. "La Violeta es muy querida y tengo la impresión de que ahora estas velitas cumpleañeras empiezan a iluminarnos a todos", dice la propia Isabel Parra días más tarde. Porque no deja de ser un misterio que la gente cante estos versos de memoria. Después de todo rara vez Violeta Parra ha sonado en la radio en Chile, buena parte de sus discos originales no se puede comprar en las tiendas, porque sólo han sido reeditados en compilaciones.

Violeta volvió del cielo

Violeta Parra hizo su primer disco en 1956 en Francia, Chants et rhythmes du Chili, para el sello Le Chant du Monde. De vuelta, empezó a grabar en Chile.

Entre 1956 y 1966 hizo doce discos: siete en Chile, tres en Francia, uno en Alemania y uno en Argentina. Además hay veinte ediciones póstumas que completan un catálogo de cerca de ciento cincuenta canciones grabadas.

En todas ellas se destaca por el rescate del folclor, sus notables composiciones propias y lo poderoso de sus letras. Cosas que hacia su disco final, Las últimas composiciones de Violeta Parra (1966), se hacen más patentes. Baste decir que ahí puso de un viaje cuatro creaciones universales como "Rin del angelito", "Run Run se fue pa'l norte", "Volver a los diecisiete" y "Gracias a la vida".

Es justo esta etapa final la que su nieta, Javiera Parra, abordará en el disco de canciones de Violeta Parra que lanzará en abril de 2008.

"La última etapa es la más fructífera en términos musicales, ella se estaba sofisticando, son más interesantes, tienen más hueso que roer. Hay mucha personalidad", dice Javiera.

La nieta también es un link con otras iniciativas. Junto a su padre, Ángel Parra, va a participar tanto en la música de una obra de teatro callejero dirigida por Rodrigo Pérez, como en la de una cinta de Raúl Ruiz basada en "Violeta se fue a los cielos" (2006), libro de Ángel Parra.

También se avecinan nuevas ediciones musicales de la artista. Para octubre está previsto el lanzamiento de su primer box set, publicado por el sello Warner, que incluirá Las últimas composiciones (1966) y el fugaz disco grabado por la cantante en 1961 en Argentina, donde el LP fue censurado debido a la letra de protesta de la canción "Por qué los pobres no tienen", según relata el escritor Fernando Sáez en su biografía de Violeta Parra "La vida intranquila" (1999), recién relanzada. Y un adelanto ya disponible es la reedición que el sello EMI hizo de Carpa de La Reina (1965) que la muestra en su faceta de anfitriona en la carpa que tenía en esa comuna.

Cueca, rock e internet

El actor y cuequero Daniel Muñoz también tiene a su Violeta Parra favorita: es la recopiladora, la que recogió las cuecas campesinas que Muñoz acaba de grabar en el segundo disco de su grupo de cueca urbana, La otra patita (2007).

"Nuestra línea se aleja un poco de las cuecas campesinas, pero dimos con éstas y nos gustaron mucho las melodías", explica.

El desenfado del rock siempre ha combinado con la rebeldía de la artista, y el próximo ejemplo es el del trío Matorral, uno de los grupos locales más sensibles a la historia musical chilena. "Puedes ser un buen músico, pero es más difícil hacerte de un lenguaje y tener las cosas claras", distingue Felipe Cadenasso, cantante y guitarrista, que grabó una adaptación de la épica "Cantores que reflexionan" para el disco que el grupo lanzará el 14 de noviembre. "No me siento un continuador de ella, pero me imagino que es grande por este tipo de cosas. Aunque hubiera hecho sólo esa canción ya es mucho".

Más nuevos aún son cantantes pop de última generación como Javiera Mena y Gepe, que bajaron a Violeta Parra de internet para incorporarla entre sus diversas influencias, como cuando Gepe ha cantado en vivo "El palomo" y "Santiago penando estás". Y desde antes se destacan con nitidez Los Bunkers, quienes no descartan editar en un disco el repertorio de Violeta Parra que grabaron en vivo hace dos años.

"Siempre es interesante ver las lecturas de las otras personas", redondea la propia Javiera Parra. "Mientras más gente se atreva a desempolvar a Violeta de esa categoría de gigante es mejor".


www.violetaparra.scd.cl

http://www.lamusica.emol.com/detalle/index.asp?idnoticia=277203

lunes, octubre 01, 2007

VIOLETA PARRA POR DOS

Les dejo dos notas sobre Violeta Parra publicado el día de ayer en el mercurio, a esto habría que sumarle las paginas que le entregó el The Clinic a Violeta en la edición del Jueves Pasado.


OCTUBRE DE 1966. "Vengan a cantar junto a mí, no tengo plata para gastar en propaganda"
Violeta Parra: su desconocida entrevista cuatro meses antes de su muerte

Alfonso Molina Leiva


Reacia a las notas de prensa, la cantautora conversó durante varias horas con un joven estudiante que escribía en el "Suplemento Dominical" de "El Mercurio", quien llegó a la habitación en que vivía, contigua a la carpa de La Reina.
Desencantada por las pocas personas que acudían a su espectáculo, Violeta Parra narra aquí pasajes de su infancia y juventud y reflexiona con melancolía sobre su quehacer musical, en esta entrevista que transcribimos casi en su totalidad.
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ALFONSO MOLINA LEIVA

En la comuna de La Reina, en el límite aquel en que la ciudad deja de ser tal y empieza a tener su dominio el campo, se encuentra levantada una carpa grande y vistosa con una entrada rústica formada por troncos. Esa carpa es el orgullo de Violeta Parra. Posee un interior amplio con sillas de madera y totora y largos mesones de madera en bruto sobre piso de tierra. "Me gusta sentarme en la tierra porque sé que estoy firme y sentir la naturaleza en mí. Palparla con mis manos y sentirme cerca de ella para poder olerla". "Para mí no hay nada más hermoso que las cosas rústicas, quiero emplear todo lo que la naturaleza da y emplearlo tal como de ella nace".

Llegué un día de lluvia, era temprano y la función no empezaba. No estaba muy seguro de encontrarla allí porque pensaba que aquel lugar era sólo donde iba a cantar, creía que vivía en un departamento en el centro de Santiago. Pero no fue así.

"Así vivo yo"

Me hicieron pasar a la parte trasera de la carpa donde se encuentra una casita de adobes, más bien dicho a una pieza, sólo una, donde ella vive y que compone toda su casa. El recibimiento que me dispensó fue el más extraño del que hasta entonces había sido objeto. Fue algo así como una especie de advertencia a posibles dudas que yo pudiera tener con respecto al lugar donde vive y al mismo tiempo un saludo.

"Adelante", dijo. "Ésta es mi casa, así vivo yo". No sería difícil dar una descripción del lugar, pero más fácil resulta decir que basta con imaginarse una casita de campo, hecha con adobes, de techo bajo y piso de tierra. De ese suelo de conformación irregular, en que los muebles difícilmente guardan una posición nivelada. Estaba recostada en la cama porque, según me explicaba, había trabajado hasta tarde y luego comenzaba a llegar el público y la velada se prolongaría hasta avanzadas horas de la noche. Digo que la encontré recostada en la cama, porque inmediatamente al lado de la puerta se encuentra lo que hace de dormitorio, como asimismo un poco más retirado está el comedor y también unos sillones que representan el living. Todo en una sola pieza.

Sobre la cama tenía unos instrumentos musicales que eran unas guitarras pequeñas hechas con caparazón de animales y de muchas cuerdas, traídas de una reciente gira que había realizado a Bolivia, además de un cuatro venezolano. Su velador lo constituía un tronco rudimentario y las frazadas se componían de unos chales confeccionados por ella misma. Mientras conversábamos afinaba aquellos instrumentos y me contaba que la casa la había construido ella misma. Los adobes los había hecho con barro de su patio y el diseño era propio, así como también había dirigido la obra. "A usted le parecerá extraño todo esto, que viva así, sin lo que otras personas llaman comodidades. Para mí esto es comodidad, me crié en el campo y viví así largo tiempo y jamás cambié mi modo de vida".

La viruela

Cuando quise saber sobre su niñez, me dijo: "No le encuentro mayor interés hablar sobre mi infancia que fue como la de todos los niños, además mucha gente la conoce y no tiene nada de extraordinario. Éramos pobres, somos muchos hermanos y mi padre era profesor de música en un pueblito de Chillán y también algo aficionado a la bebida. Mi primera expresión de actuación en público fue un día en que yo me di cuenta de que no había dinero para alimentarnos. Tomé mi guitarra (no tendría más de 11 años) y junto con mis hermanos menores salí a cantar al pueblo provista con una canasta. Cantamos en la calle y no recibíamos dinero, sino que alimentos y frutas. Pasamos gran parte del día fuera del hogar y ya tarde volvimos con la canasta llena de comida para nuestra casa. Mi madre estaba muy preocupada y nos esperaba intranquila. Cuando llegamos y le narré lo que habíamos hecho, nos abrazó y lloró inconsolablemente y, posteriormente, me dio un gran sermón. No salí nunca más a cantar a la calle y mucho menos a pedir comida".

"Luego nos trasladamos a Temuco, a un pueblo al interior de la provincia. Aquel viaje que realizamos en tren tiene un amargo recuerdo para mí. Durante el trayecto me sobrevino una espantosa enfermedad que no era otra que la temida viruela, la que me contagié en el coche en que viajábamos. Llegamos con grandes esfuerzos al pueblo al que mi padre fue trasladado y pasé muchos días en cama al borde de la muerte. Realmente no sé cómo me salvé". Su rostro guarda hoy las huellas de aquella terrible enfermedad.

"En realidad, no creo que haya más cosas de importancia en mi niñez que recordar, salvo la principal, que fue el gusto por la música chilena, que empecé a practicar en esa temprana edad".

"Escriba lo que ve"

"Quiero que ponga en lo que va a escribir, dijo, todo lo que ve, lo que se hace en esta carpa y lo que presencia la gente que aquí viene. No escriba cosas hermosas acerca de mí, ni aquellas que puedan ser apreciaciones subjetivas, así como también narre exactamente el modo de vida y que su interpretación quede a cargo de aquel que me visita y el que me conoce. Deseo que lleguen a esta carpa y se den cuenta personalmente de lo que aquí se realiza y cómo se canta el verdadero folclore".

"Ojalá que por medio de esta entrevista se invite a todos a visitarme y decirles que vengan a cantar junto a mí, no tengo plata para gastar en propaganda y quiero aprovechar esta oportunidad. La mantención de la carpa y el pago de los artistas me llevan gran parte de las entradas".

Hay una especie de nube sobre Violeta Parra, que no la deja mantenerse tranquila y que es causada por la ausencia de juventud en su carpa. Ellos no van a visitarla, los que van por lo general son matrimonios y gente mayor de edad. Me comenta que lamenta la indiferencia de los jóvenes por estas reuniones de música folclórica, acentuada además porque compuso para ellos una canción con gran cariño y dedicación, especialmente dirigida a los estudiantes.

Narró sus experiencias del viaje realizado a Europa y América y de las atenciones muy especiales que recibió en Francia. Después de largo rato de conversación, tuve que retirarme, porque empezó a llegar público para esa noche. Dejé atrás a esa mujer que ha dedicado íntegramente su vida a la música de nuestro pueblo, que quiso dejar en mí una cordial invitación para todos aquellos que quieren ver y escuchar cómo se canta con real dedicación nuestra música chilena.

La historia de un encuentro inesperado: "Fue una conversación triste"

"No va a querer darte ninguna entrevista. Ella es bien difícil", fue la sentencia lapidaria que le dirigió José María Navasal, entonces editor del "Suplemento dominical" de "El Mercurio", al inexperto estudiante de primer año de derecho que le proponía entrevistar a Violeta Parra, en septiembre de 1966.

Alfonso Molina tenía entonces 19 años y había llegado a "El Mercurio" como estudiante escolar con ganas de escribir, influido por las clases de literatura que recibía del hermano Martín Panero, su profesor en el Instituto Alonso de Ercilla, de los hermanos maristas.

En el diario lo recibió un lacónico José María Navasal, quien le pidió que le trajera sus crónicas, y finalmente se las terminó publicando en la contratapa del suplemento dominical, que luego sería reemplazado por la "Revista del Domingo".

Dos días en La Reina

Molina llevaba doce meses escribiendo entrevistas a personas del ambiente artístico, como Orietta Escámez, Pepo y Octavio Cintolessi. Y pese a los presagios de Navasal, persistió en sus intenciones de entrevistar a Violeta.

"Fui el primer día a ver su espectáculo en la carpa de La Reina. Había muy poco público, unas 20 o 30 personas, en una carpa que podía recibir a mucha gente, sobre mil, calculo. Servían en el interior unos trozos de carne y anticuchos dentro de un brasero, acompañado de sopaipillas, empanadas y un vaso de mistela (un trago en base a aguardiente, canela, palos de membrillo, cáscara de naranja y clavo de olor). El interior de la carpa tenía sillas de totora y mesones sobre piso de tierra".

"Era un encuentro casi familiar, ella conversaba con los asistentes y entraba y salía de la tarima. Cuando terminó, me acerqué con timidez a pedirle una entrevista. Fue gentil, tal vez porque me vio bien joven. Me citó para el otro día, a las cinco de la tarde".

"Al otro día, cuando llegué, no estaba para nada preparada para la entrevista, aún cuando la habíamos acordado la noche anterior. Supuse que estaba descansando en su casa-pieza, seguramente recostada. Ella misma me abrió la puerta y sólo entrar, estaba la cama y un trozo de tronco que hacía las veces de velador".

"Me mostré algo sorprendido porque pensé que estaba cometiendo una imprudencia al entrar a su dormitorio, y ella misma, notando mi actitud, me tranquilizó diciendo que así vivía ella, que ése era su estilo. El hecho de tener la cama tan pegada al suelo era consecuencia del pavor que le provocaban los temblores, que le recordaban el gran terremoto que azotó en 1939 a la ciudad de Chillán".

"Fue un encuentro amable y sincero. Tal vez porque yo era un desconocido se abrió y me relató muchos episodios de su vida. Estuvimos conversando hasta la noche, cuando ella tuvo que irse a hacer su presentación en la carpa".

"Tenía una voz baja y aguda al mismo tiempo. No era una voz impostada ni educada para modular, pero no era ordinaria en sus expresiones. Jamás titubeó al conversar, era asertiva y orgullosa de su obra".

El desamor

Durante cuatro horas, el tono de desencanto de una Violeta que conjugaba humildad y altivez impresionó al novel periodista. "Me hablaba del desamor y la soledad, de que necesitaba a los hombres, pero ellos la traicionaban". Sus fracasos amorosos y su poco reconocido caminar por Chile buscando la música del pueblo constituyeron tópicos recurrentes. También sus composiciones. "Yo no canto tonteras', recuerdo que repetía".

Fue una entrevista triste. "Era joven y quedé muy apesadumbrado. Me demoré como dos semanas en escribirlo". Unos meses después, Violeta Parra se suicidó en la carpa de La Reina, el domingo 5 de febrero de 1967.

"No me sorprendió. Había palpado su desencanto. Lo entendí de inmediato. Creo que fue la última entrevista que dio a la prensa durante su vida. No he visto ninguna publicada con fecha posterior".

Con el tiempo, Alfonso Molina se convirtió en un reputado corredor de la Bolsa de Comercio. Pero no olvida su melancólico encuentro con Violeta, hace ya cuatro décadas.

http://diario.elmercurio.com/2007/09/30/artes_y_letras/_portada/noticias/96CCAEA0-7812-40B7-99A1-12C3C88424F9.htm?id={96CCAEA0-7812-40B7-99A1-12C3C88424F9}

ENSAYO. Vigencia de su obra:
VIOLETA después de vivir un siglo

Juan Pablo González



"Empezamos a trabajar en la casa de Nicanor(...) Ahí nació el proyecto de transcribir a escritura pautada todo lo que había recopilado del folclor, que era una enormidad. Ella había viajado bastante por el territorio nacional. Empezamos a transcribir y a comentar". (Gastón Soublette).
Foto:El Mercurio




El aporte de Violeta Parra radica en transformar una categoría segregante, como es el folclor, en una unificante, como es el arte. Su obra se convierte en fuente iluminadora para todo artista, pues allí se halla la palpitación de la gente más pretérita. Las canciones de Violeta son canciones de su tiempo, de un tiempo de agudos conflictos sociales, que por primera vez eran expresados en forma elocuente por la canción popular.
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JUAN PABLO GONZÁLEZ
Musicólogo del Instituto de Música UC.

En una mesa redonda en torno a la figura de Violeta Parra, organizada por la Vicerrectoría de Comunicaciones y Extensión de la Universidad Católica en 1971, el escritor y antropólogo peruano José María Arguedas afirmaba que Violeta representa uno de los casos más excepcionales e interesantes de cuantos se pueden presentar en el arte latinoamericano. Su aporte radica -señala Arguedas- en haber transformado una categoría segregante, como es el folclor, en una unificante, como es el arte. Su obra se convierte en fuente iluminadora para todo artista, pues allí se encuentra la palpitación de la gente más pretérita, más menospreciada, más segregada, que, por haber creado en ese estado de marginalidad, crea obras que constituyen un mensaje pleno de fuerza, concluye el escritor peruano.

Economía de recursos

En efecto, el legado de Violeta Parra, en una tierra más bien austera en expresiones musicales, consistió justamente en ampliar las influencias de la canción chilena, con una visión más artística que antropológica del problema, incorporando prácticas musicales pretéritas y de otros pueblos de América, siempre dentro de una severa economía de recursos. La canciones de Violeta, atrayentes por su sinceridad expresiva y por su notable factura formal, son canciones de su tiempo, de un tiempo de agudos conflictos sociales, que por primera vez eran expresados en forma elocuente por la canción popular. En su obra poética, musical y plástica, impacta la frontalidad de la crítica, en una tierra de eufemismos; la mezcla del amor humano con el amor divino, en una sociedad católica; y su libertad para vivir y ser mujer, en una época sin feminismos.

Si bien sus canciones surgen del fragor de su tiempo, lo han trascendido con creces, adquiriendo nuevos sentidos para las audiencias venideras. "Gracias a la vida", "Volver a las diecisiete", "Me gustan los estudiantes", "La carta", "Arauco tiene una pena" y "Run Run se fue pa'l norte", por ejemplo, son canciones de amor, de dolor y de lucha, creadas hace más de cuarenta años, pero que mantienen toda su frescura y fuerza original. De este modo, Violeta Parra ejercerá una influencia importante en músicos chilenos de distintas corrientes musicales y sus canciones serán interpretadas tanto por grupos de huasos como por bandas de rock. Sin embargo, será su libertad para mezclar raíces musicales diversas, tocando ritmos chilotes en instrumentos andinos, por ejemplo, la que marcará el camino de las propuestas más originales de la música popular chilena.

Apertura de un manantial

Si no podemos imaginar la existencia de Quilapayún o de Inti-Illimani sin la senda abierta por Violeta Parra, tampoco podemos concebir a Los Jaivas y Congreso sin el despertar hacia la mezcla latinoamericana propuesta por Violeta. Incluso, por su actitud franca, creativa y transgresora, algunos músicos actuales ven en ella el espíritu rebelde del rock en nuestro suelo. De este modo, no resultará extraño que al cambiar el siglo, Alvaro Henríquez, del grupo Los Tres, produzca un CD llamado justamente "Después de vivir un siglo", cita de "Volver a los diecisiete", donde confluyen los solistas y bandas chilenas de rock y pop más destacados de comienzos del nuevo siglo, como Chancho en Piedra, Lucybell, Los Miserables, Mamma Soul, Los Bunkers, Joe Vasconcellos, Javiera Parra y Anamaría Tijoux. Cada uno de ellos con sus particulares modos de aproximarse a la obra de Violeta.

La necesaria ampliación de la paleta sonora y expresiva de la canción chilena, había sido iniciada por Violeta a comienzos de los '50, desenterrando géneros, instrumentos y prácticas musicales sepultadas por el tiempo. "Voy a desentierrar canciones", decía. Es así como recorrió el país recolectando repertorios y formas de interpretación que luego difundirá y fundirá en su propia creación. En ella, habita una conciencia de artista que la hace transitar caminos propios y originales.

Ya sea por la crucial influencia de su hermano mayor, Nicanor Parra; por haber expuesto sus tapices en el Museo de Artes Decorativas de el Louvre; o por vivir artísticamente su vida, Violeta Parra instala un campo artístico y popular propio. De este modo, su obra poético-musical se transforma en el mayor impulso renovador que ha recibido la música popular chilena desde su interior. Esta renovación se entiende al descubrir en Violeta una personalidad artística completa, que no sólo buscó expresarse a través de la música, la poesía y la plástica, sino que a través de su propia vida, la que transformó en un acto artístico, que define muy bien la renovación del ser mujer, de la cultura popular, y de la música chilena en la década de 1960. El drástico fin que Violeta puso a su vida, manifiesta el total control del artista sobre su obra, en la que también se ha transformado su propia existencia.

La aparición de la Nueva Canción en Chile, que alcanzó ribetes de movimiento continental, fue posible gracias a talentos individuales como el de Violeta, al que se sumaron sus hijos Angel e Isabel, junto a Patricio Manns, Rolando Alarcón y Víctor Jara. La mezcla instrumental desarrollada por la Nueva Canción Chilena y su perfil de música elaborada y abierta a la innovación, constituye todo un modelo para el desarrollo de nuevas mezclas y elaboraciones musicales en Chile, país que ha aumentado su apertura a influencias externas desde el retorno de la democracia, pero que se mantiene ante el peligro de permanecer sepultado bajo ellas.

Hoy día, los nuevos cantautores chilenos permanecen confundidos bajo la maraña de sonidos que envuelve la escena musical contemporánea, mientras que el rescate del folclor ha sido sustituido por el husmeo en las músicas del mundo. Si a esto sumamos la enorme circulación musical a la que se enfrenta el auditor actual y la influencia ejercida por el mercado, podremos imaginar a las nuevas Violetas Parra, si las hubiese, desplazadas por la larga fila de estrellas que buscan la fama instantánea en televisión. Los cantautores chilenos actuales se han alejado de la industria musical establecida, cultivando un modo independiente de producción y distribución de su obra, que ha sido parcialmente financiado por fondos públicos concursables. Entre las nuevas cantautoras se destacan Magdalena Matthey, Elizabeth Morris y Francesca Ancarola y, entre los cantautores, Francisco Villa y Gepe.

El imperio del diseño y del remake llegado con la posmodernidad, el pop parece invadirlo todo. Lo hace al amparo de poderosas corporaciones internacionales de la entretención, que repletan nuestros parlantes de booms-booms bien ecualizados. Ante ellos, el cantautor sólo puede mantener distancia. No es que las canciones de Violeta no se sigan cantando, somos nosotros los que no logramos escucharlas.

La próxima exposición de Violeta

Después de muchos años viajando en maletas y paquetes por todo el mundo, de la mano de Isabel y Ángel Parra, la obra visual de Violeta encontró un lugar para que todos los chilenos la pudieran ver. La muestra se realizará en el Centro Cultural Palacio de la Moneda a partir del 8 de noviembre y, según cuenta su directora Alejandra Serrano "se exponen 47 piezas, entre óleos, arpilleras y obras en papier maché, que se dividen en tres muestras definidas temáticamente, las que serán presentadas consecutivamente en un espacio especialmente concebido y diseñado para ello (el primer nivel subterráneo) y que dentro del centro es de gran visibilidad y presencia. Este espacio incluirá también elementos sonoros, audiovisuales y gráficos".

Esto fue posible gracias a un comodato -gestionado por la Corporación del Patrimonio Cultural- en que la Fundación Violeta Parra (comandada por sus dos hijos) entregó hasta 2012 las obras plásticas de la artista al Centro Cultural Palacio de la Moneda, quienes adquirieron el compromiso de dar un alto estándar a su exhibición y, por supuesto, a su conservación (su restauración se realizó por medio de un FONDART). La condición de la exposición es que se realizara sin lucro.

El trabajo, según explica Cecilia García-Huidobro, vicepresidenta de la corporación, ha sido enorme: "Hemos trabajado dos años en ayudar a la Fundación en los términos del comodato y en la implementacion del espacio, y la publicación de un libro que es a su vez el catálogo de la muestra, todo ello con la ayuda de la Ley de Donaciones Culturales y Minera Escondida". Ángel Parra está contento con esa solución: "Esto representa la posibilidad de que el legado sea visto físicamente por todo el mundo, que es lo que mi mamá quería, que la gente se sienta identificada con la cultura popular chilena y que supiera que en ella hay dignidad. Que desarrolle un gusto por Chile".

No se sabe qué ocurrirá después con la obra visual -hasta ahora la menos conocida- de la cantautora. De todos modos, un espacio definitivo se hace imprescindible, pues además de la obra visual, la fundación tiene en su poder los manuscritos y grabaciones, objetos personales y otras expresiones de Violeta Parra.


http://diario.elmercurio.com/2007/09/30/artes_y_letras/artes_y_letras/noticias/D75879A3-2AF7-4DEC-8545-557BB3B5289E.htm?id={D75879A3-2AF7-4DEC-8545-557BB3B5289E}

lunes, septiembre 10, 2007

Rubén Nouzeilles:El argentino que le dio voz a la música chilena

Rubén Nouzeilles no quiere tomarse fotos. Por eso aquí hay una de Violeta Parra, su contrato más querido. Ella llegó al sello en octubre de 1954 -la llevó un amigo uruguayo- y en enero de 1955 firmaba con Emi Odeón. Al principio sus discos sólo los compraban los turistas.Foto:Archivo Zig Zag


El Mercurio

Óscar Contardo

El sello Emi lanza esta semana una edición de discos que marcaron la música popular chilena. La mayor parte de ellos existen gracias a Rubén Nouzeilles. Un argentino que apostó por el folclor chileno y no por la moda. Si no fuera por Nouzeilles, tendríamos menos para darle gracias a la vida este 18.

Esta historia comienza con un aviso de empleo en El Mercurio. Uno que apareció a mediados de 1954 y que decía: "Empresa internacional necesita auxiliar de oficina, ojalá con conocimientos de música". Rubén Nouzeilles lo vio y mandó su curriculum que contenía entre otros datos su nacionalidad (argentino) su edad (25 años) y su profesión (autodidacta). El gerente lo llamó "leí sus antecedentes y el puesto es suyo", recuerda que le dijo Enrique Epple, el alemán que tenía la dirección de Emi Odeón. Nouzeilles se instaló con la seguridad de quien nunca supo de reglamentos ni le importaba aprenderlos. "Nadie me había dicho que había cosas que no se podían hacer".

Nieto de inmigrantes franceses instalados en la Patagonia argentina, tuvo una infancia dura pero productiva. Llegó hasta sexto grado, aprendió francés de oído y comenzó a leer. "Esa es mi universidad", dice apuntando los libros de parte de su biblioteca. Luego se radicó en Mendoza, trabajó en la Universidad de Cuyo, estudió piano y violoncello y se vino a Santiago. Venía de paso y se quedó. Hoy está jubilado "y estudiando alemán y griego clásico".

Nouzeilles fue durante más de dos décadas director artístico de EMI. A partir de 1955 la industria discográfica chilena tomaría su mayor impulso. Si bien Lucho Gatica se había consolidado con un portentoso éxito en Chile y en gran parte de América Latina Nouzeilles, a partir de 1954, contrató sistemáticamente a decenas de artistas. Él contrató a Neruda para grabar su producción poética, a Cuncumén, a Víctor Jara, a los Chileneros y a Lucho Barrios. Él produjo cerca de 30 álbumes de música romántica y folclórica con Los Quincheros y grabó con Vicente Bianchi su Misa a la chilena. Nouzeilles fue quien un día de octubre de 1954 recibió en su oficina a una campesina de calcetas de colores y cabeza gacha con la que se quedó conversando por tres horas: "La única fecha de un contrato que recuerdo claramente entre los cientos de músicos que contraté fue el día en que firmamos con Violeta Parra. Ese día fue el 5 de enero de 1955".

Rubén Nouzeilles no quiere fotos, porque se encuentra viejo y se siente joven. Tampoco le gustan las entrevistas y reconoce que siempre lo llaman en septiembre. Esta vez no es distinto. Emi, la disquera donde trabajó toda una vida, lanzará 18 discos reeditados. No se trata de compilaciones, sino de las versiones en CD de álbumes publicados originalmente en vinilo. Álbumes que fueron descontinuados. Se trata de hitos de la música popular chilena de los que ya no existían discos. La mayoría de ese repertorio no hubiera sido registrado si no fuera por Nouzeilles, quien reivindicando su derecho a la amnesia no quiso trabajar en el dificil proceso de rearmar los álbumes (ver nota al final de la entrevista). Tampoco quiso hablar con ningún periodista, hasta ahora.

"Una vez alguien me dijo antes de empezar a trabajar en esto que en Chile no había folclor, que lo unico que existía eran unas tonadas de mal gusto y un montón de cuecas de borracho".

-¿Cómo era el ambiente musical en el momento que usted asumió como director artístico de Emi Odeon en 1954?"

Estaba marcado por el éxito que comenzó a tener Lucho Gatica por el inicio de las grabaciones en cinta magnética y la aparición del disco de 45 Rpm y del Long Play. Todo eso fue como una gran explosión. A todo eso había que ponerle contenido, talento porque los discos vacíos no valían nada. Y ese contenido era la música. Ahí fue cuando yo sin tener ninguna noción de los límites sobre los cuales tenía derecho a moverme, me 'tomé' la EMI: y se empezó a correr la voz de que estaban grabando a folcloristas. Porque Santiago era un pueblo chico. Un día llega un amigo uruguayo , entró a mi oficina, y me dijo: "le traigo una amiga que quiero que conozca". Y era Violeta Parra. En esa época en Santiago la gente que tenía poder dedicaba el 50 por ciento de sus esfuerzos a que nadie más lograra tener poder. Todo lo que era considerado propio de rotos era intocable en el sentido hindú de la expresión. Incluso se burlaron de mí por la radio, dijeron algo así como "el argentino loco y la campesina mal vestida

".-¿Y cómo lograba convencer al sello de grabar discos de música que no se sabía si vendería?"

La verdad nunca tuve alguien que me dijera 'tienes que grabar esto'; siempre seleccioné a los artistas, les elegí el repertorio, les armé los acompañamientos. Los llevé al estudio y dirigí siempre personalmente las grabaciones. Jamás hice uso de "productores". Tal vez el punto en donde dejé una marca registrada fue que me las ingenié para levantar el nivel del trabajo de grabar la música popular. De un nivel de mero instrumento de diversión barata y ordinaria a su verdadera cualidad de ser el disco recolector, conservador, y difusor del talento humano. No sé si debería decirlo pero durante los 21 años que fui director artístico nunca pasé un presupuesto, y ojo que grabábamos con grandes orquestas. Llegué a tener más de 100 artistas bajo contrato activo, contraté a directores de orquesta en exclusividad: Vicente Bianchi, Valentin Trujillo, Luis Barragán, Pedro Mesías

".-¿Y eso era comercialmente exitoso?"

Lo que yo concebía lo pensaba de aquí para siempre. No trabajaba para salir a pelear el mercado por 15 días o por un mes contra la competencia que estaba haciendo tal cosa. Tuve peleas homéricas con otros gerentes que querían que yo sacara la cabeza afuera para ver qué hacían en el otro sello. Estar en esa pelea mezquina, pequeña, no. Yo le tenía grabados tres Long Plays a Violeta Parra cuando empezó a vender. Y quienes compraron sus discos al principio fueron los turistas, porque resulta que la cueca y la música del campo era música de rotos. Siempre trabajé como si no existiera nadie más. Pero lo hice en todos los campos: para respuestas inmediatas grabábamos música bailable y paralelamente buscábamos artistas que tuvieran un sello inimitable: Lucho Barrios, Lucho Gatica , Leo Marini, Cecilia. ¿Quién puede discutir que Cecilia fue única e inimitable? Lo que yo hacía quedaba y pasaba a ser catálogo. O sea entraba en un templo que se llamaba "catálogo", que era todo ese repertorio inmortal. Ese fue mi trabajo. Y resulta que cuando estaba re contra amortizado seguía vendiendo. El catálogo salvó económicamente a la compañía muchos años".-

¿Cómo fue que decidió grabar poesía?

"Y bueno, porque era sonido. Yo podría jurar que jamás salí a buscar a los artistas a ninguna parte. Era tal la atracción que ejercía Emi Odeón con esa política que yo tenía que la gente llegaba. Mi decisión de contratar artistas se resolvía siempre dentro de la oficina

".-¿Y así fue Neruda?"

Fue lo mismo con Neruda. Vino con otra persona, después me llamó por teléfono y me mandó alguna carta. Tuvimos muy buena relación con Neruda. Y le grabé dos veces los 20 poemas de amor, porque me llamó dos años después. Grabé mucha poesía. Con Neruda grabé cerca de cinco LP

".-Del total de las ventas de esa época. ¿Qué porcentaje era música chilena?

"Siempre fue inferior a lo importado. Muy inferior a lo importado, pero había un sector del público fiel. Chile en esos comienzos era un ratoncito al lado de Argentina, Brasil y México. Aunque para el año 68 los royalties que nos remitieron del exterior revelaron un crecimiento fenomenal. Superamos la suma de esa misma producción de derechos recibidos ese mismo año por Argentina, Brasil y México".

-¿Cuándo y cómo conoció a Víctor Jara?"

Lo conocí con el grupo Cuncumén. Además vino con Quilapayún. Para cuando vino la politización del país, que estaba convertido en un elemento más del aire que se respira, ahí también se presentó un elemento difícil de manejar porque acercándonos al año 70 se había instalado la productora del Partido Comunista, la Dicap que daba preferencia a la grabación de repertorios de contenido político.

"¿Y cómo se manejó usted en ese momento?"

Para mí cualquier tema es válido en música, pero no figuraba en mis convicciones ni en mis facultades la idea de grabar repertorio al servicio de fines políticos. Grabé mucha música de contenido social pero que tenía un valor intrínseco. Si los artistas estaban interesados en grabar algo más comprometido y querían hacerlo en Dicap no tuve inconvenientes en que así lo hicieran

"-¿Por eso Víctor Jara y Quilapayún grababan también en Dicap?"

Claro, yo les decía que no había problema para eso. Eso no fue motivo de grandes discusiones. Siempre se hizo en total armonía.Todos los que querían ir a grabar cosas por razones políticas lo hacían. Era de tal peso el tema, que lo abarcaba todo".

-¿Por qué cree usted que esto discos perduran?"

Ha sobrevivido por una conjunción de esfuerzos no muy poderosos pero persistentes, de gente que tuvo la misma mística que yo. Por eso me mantengo en el pasado, no en el sentido de anticuado sino porque en los valores culturales prefiero estar próximo a lo germinal, lo originario, no a las imitaciones".

EN INTERNET

Enciclopedia Música Popular Chilena
 www.musicapopular.cl

Discos para el bicentenario

Esta semana se lanzan los 18 discos reeditados por el sello EMI. Se trata de clásicos de la música popular chilena grabados entre 1953 y 1988 que estaban descontinuados y, por lo tanto, imposibles de encontrar. Recopilarlos fue un trabajo de cinco meses. Desde Lucho Gatica cantando canciones de Agustín Lara hasta Pablo Neruda declamando Alturas de Machu Pichu.

Hubo que rastrear información, carátulas, rearmar las listas de canciones de un material del que no había registro exhaustivo. Ni siquiera en el sello existen anuarios, y el único archivo fue elaborado en 1990 y contenía errores en el ingreso de información según cuenta Patricia Leppe, la periodista que buceó en los masters de EMI. "Esto es un aporte al patrimonio cultural del país y será una serie que continuará hasta el Bicentenario. Esperamos completar sesenta títulos", explica Tulio Bagnara, gerente de marketing del sello.

El trabajo de investigación estuvo a cargo de los periodistas de Musicapopular.cl, una enciclopedia en internet que reúne información, entrevistas y referencias de música chilena. El grupo -formado por Marisol García, Íñigo Urrutia, Jorge Leiva y David Ponce- reconstruyó los registros y la historia.

 Aquí, detalles de alguno de los discos:

Violeta Parra, Carpa de la Reina: En 1965, Violeta Parra regresa a Chile después de una estadía en Europa. Llegó con la ilusión de crear un espacio para difundir el folclore chileno. Finalmente se concretó en diciembre de ese año con la inauguración de la Carpa de La Reina. Marisol García explica: "El disco fue grabado por turnos en los estudios que Odeon mantenía en calle San Antonio. Carpa de La Reina es un disco que registra fielmente el espíritu de ese proyecto. Violeta se hace cargo de cuatro nuevos temas suyos -nunca antes grabados por ella en disco-, pero el resto es un paseo por el acervo folclórico a cargo de algunos de los músicos que ella sentía más cerca en esos momentos, incluyendo a sus hermanos Lautaro y Roberto", puntualiza Marisol García.Víctor Jara: Eran los días previos a la elección de Salvador Allende, y hacía menos de un año que

Víctor Jara había presentado el álbum "Pongo en tus manos abiertas" bajo etiqueta Dicap, la compañía discográfica del Partido Comunista que en los años siguientes concentró a casi todas las voces de la Nueva Canción Chilena. Jorge Leiva explica que "en medio de ese tiempo intenso y polarizado, Víctor Jara registró su Canto libre, cuarto trabajo de su carrera en solitario y una de las piezas más desconocidas de su discografía. Allí incluyó un mini recorrido musical por el folclore latinoamericano, grabado junto a Inti-Illimani. Es un disco que hasta hoy demuestra que la música de aquellos años trascendía a la contingencia y vivía su propia intensidad".

Quilapayún y Paloma San Basilio, Los tres tiempos de América: La idea de juntar a Quilapayún y Paloma San Basilio fue de la Junta de Extremadura (España), afirma Jorge Leiva. "Pese a sus diferencias -en estilo, en origen geográfico y en inspiraciones-, la curiosa sociedad musical se presentó a tablero vuelto en el Teatro Romano de la ciudad de Mérida, cuando por primera y única vez montó en vivo esta Sinfonía de los tres tiempos de América, de Luis Advis". Esa sola función del 5 de agosto de 1988 fue parte de las celebraciones por el quinto centenario del descubrimiento de América.

Los Quincheros, Nosotros. En la casa de una polola de Benjamín Mackenna, con ella como modelo, se reunieron Los Quincheros para tomar la fotografia que ilustra "Nosotros", su primer disco larga duración con boleros registrados en 1961. "Hacía diecisiete años -explica Jorge Leiva- que el cuarteto folclórico incluía en su repertorio ese género romántico, pero era ésta su primera vez con una orquesta".Según registra la biografía oficial de Los Quincheros (escrita por Cristián Guerra), fueron ellos, junto a Los Cuatro Huasos, quienes primero registraron boleros en Chile: en 1944, el quinchero Raúl Velasco recibió un disco con el tema "Nosotros", del cubano Pedro Junco, y a partir de entonces el cuarteto amplió su repertorio folclórico para incluir boleros, sobre todo en sus presentaciones radiales.

Los Chileneros, La Cueca Brava.:Fue doña Margot Loyola/Y con don Héctor Pavez/Y con don Rubén Nouzeilles/Nuestros primeros long-plays. Con este verso, Nano Núñez explica en el libro "Mi gran cueca" (2004) cómo la cueca urbana llegó a los estudios de grabación. El disco original es de 1967. Actualmente la cueca brava tiene un gran número de cultores inspirados en Los Chileneros.

Vicente Bianchi, Misa a la Chilena. Luego de los cambios surgidos en el Concilio Vaticano II Vicente Bianchi comenzó a componer su Misa a la chilena (1965), seguida cinco años más tarde por la Misa sudamericana (1970), también llamada Misa de la Cruz del Sur. "Si en la primera asoció ritmos folclóricos chilenos a los diversos momentos de la eucaristía, en la segunda abrió aún más los márgenes para sumar diez géneros tradicionales de otros tantos países sudamericanos", indica David Ponce.

Presentan libro biográfico sobre Violeta Parra editado por Radio U. de Chile

"La vida intranquila. Violeta Parra. Biografía esencial" es la publicación en la que Fernando Sáez invita a recorrer los rincones de la existencia de la recordada artista chilena.
"La belleza, elemento atrapado por la sensibilidad profunda de una mujer que se siente fea, es buscada con afán, rescatada y puesta en su lugar, aprisionada en su trabajo. La belleza es lo que conmueve de sus palabras anotadas en canciones, versos y cartas, en el colorido de los trazos de sus tapices y pinturas, en los volúmenes y líneas de los objetos fabricados en barro, alambre y papel". Con estas palabras, Fernando Sáez da inicio a la biografía de Violeta Parra, denominada "La vida intranquila. Violeta Parra. Biografía esencial", que cumple con Ediciones Radio Universidad de Chile su tercera versión, luego de haber sido publicada por primera vez en el año 1999, ocasión en que Ángel Parra señaló del volumen que se trata de "lo mejor que se ha escrito sobre mi madre". En el prólogo de esta nueva entrega, Juan Pablo Cárdenas, Premio Nacional de Periodismo 2005 y director de la Radio, apunta que "el legado de un artista debe hablar por sí mismo. Allí están ‘Gracias a la vida’, ‘Volver a los 17’, ‘Casamiento de negros’, y otras notables creaciones de Violeta. Sin embargo es su propia existencia la que provoca también la atención de los historiadores y toda suerte de indagadores". Complementa que éste es el caso de Fernando Sáez "quien nos entrega con seguridad la más sólida y documentada biografía de esta 'vida intranquila', pero de verdad terriblemente tormentosa, agitada e impredecible". Fernando Sáez es también autor de "El aire visible" (novela), "La novela de Amanda Roma" (novela), "Abandonada" (teatro), y "Todo debe ser demasiado" (biografía de Delia del Carril); volúmenes en los que ha dado cuenta de su gran trabajo literario e investigativo. La presentación del libro se realizará este miércoles 12 de septiembre a las 19:30 horas en la Sala Master de Radio Universidad de Chile. En la ocasión se referirá al volumen el académico de la Casa de Bello, Manuel Dannemann. Edición: Universia / EU

http://www.universia.cl/portada/actualidad/noticia_actualidad.jsp?noticia=123075

jueves, septiembre 06, 2007

Quilapayún en el Caupolicán.

25 de agosto de 2007

El conjunto Quilapayún se presentaba en el Caupolicán, si bien el grupo después del exilio lo hizo cuando aun no se separaban, después de separado, el quilapayún dirigido por Parada se presentó en un teatro que estaba casi vacío a media hora antes del recital, y que se llenó gracias a las poderosas fauces económicas, sociales y de congregación del partido comunista, que contradictorio no!, aquellos que se separaron del PC por términos de principios, por estar mas cercano al instinto de libertad que del partido, volvieron a sus filas para poder contar con conciertos organizados y llenos. Se regalaron entradas por montones, y tal vez esa imagen me hizo crecer el temor que ahora las noticias iban a ser similares. Pensaba que se iba a vender poco, que no iba a llegar tanta gente, que lo que pasaba en provincias se debía a que en provincias el quila no se presenta tan seguido; pero lo que leí en el portal de yahoo me lleno de entusiasmo: casi vendido total a 2 días. Pensaba llegar una hora antes por lo menos, pero eso de pasar a buscar a mi hermano a un lugar que yo no conocía, de bajarme una estación antes, de querer hacer parar la micro justo en la esquina dejándome dos cuadras mas abajo me hicieron llegar 30 minutos antes del recital, y a esa hora el teatro estaba al 70%, que diferencia!!!, lo lograron sin partidos, sin regalar entradas por miles, aunque como dice don Manuel: la cantata siempre lleva mas gente; pero el cuadro era hermoso.
El recital empezó en punto, quien es ese compadre que presentó los recitales de la pintana y este?, será el nuevo manager?, no se, tiene pinta de terrateniente, o de patrón de los terrenos amazónicos, como esos que aparecían en pantanal, con ese sombrerito, no sé, no me gusta esa pinta, tiene pinta de mafioso, puede que sea un santo el tipo, y que le prendan velas las generaciones futuras.

La primera parte estuvo hecho principalmente por canciones del nuevo disco siempre, mas algunas canciones esenciales, eso como que me colocó nervioso un poco, ya que me temía que la gente estuviera ansiosa, pero la gente fue respetuosa, disfrutó de los nuevos temas, los escuchó con respeto, tal vez faltó una alternancia, en mostrar uno y uno, pero funcionó. Las interpretaciones estuvieron perfectas, los juegos de luces precisos, las intervenciones de Hernán Gómez fueron delirantes, es preciso señalar que él es la llave que hoy tiene el quila para comunicarse con el publico, si antes lo fue willy, ahora lo es Hernán, y se nos vino a demostrar ahora de vuelta con Carrasco, ya que con Parada se mantenía ahí, solo hacía lo suyo.
Lo emotivo fue el homenaje al warren, y a través de él a todas las personas que ayudan y han ayudado a que el quila se pueda presentar, y que nosotros podamos disfrutarlo. Aunque no lo queramos, el quilapayún es una empresa y puede que la empresa haya sido pequeña en una época , y que ahora puede que sea una gran empresa, pero al fin la empresa quilapayún esta hecha por mas que los presentes arriba del escenario, y a los invisibles de esa empresa estuvieron dirigidas las palabras de Hernán.

El Listado estuvo compuesto por los sgtes temas :

Plegaria a un Labrador
Siempre
A California me voy
Rumba por la paz
Que dira el santo padre
Quita Hurpillay
Te recuerdo Amanda
Ventolera
Cueca Larga de la Nueva Canción Chilena (Larga y lenta como fue presentada por Hernán)
Donde esta la que quiero
La Muralla
Malembe.

Pausa, en donde nos garrotean $1000 por unas galletas que cuestan $ 200 en la calle.
Y a la vuelta.

La cantata, con la orquesta juvenil de Talca, arreglos de Guillermo Riffo, nacido y criado en la comuna de san Miguel, y relatos de Jorge Gajardo.
La ecualización de esta parte estuvo un poco baja para la orquesta, se escuchaba muy por debajo de lo que hacía el Quilapayún, eso faltó, mas wattaje para la orquesta, la interpretación del quila estuvo perfecta, el relato de Gajardo no fue relato, relatar es contar, es como contar un cuento creo yo, acá lo que hizo fue una personificación del relato, yo creo que fue demasiado para un relato, y no se si cuando se retiraron 4 personas que estaban en primera fila frente a Gajardo en la mitad de un relato suyo fue una acción de protesta contra alguien, pero no creo que alguien se vaya por nada a la mitad de la cantata pagando la media entrada para estar en primera fila.

Los mas puristas deben desgarrarse sus camisas de fuerza, ya que el arreglo para cuerdas ya es una alteración, además este arreglo modificó algo que venía en la cantata, la participación del Contrabajo y del violoncello, que fueron alterados, ya que si el arreglo no consideraba la participación de la orquesta en una sección, era toda la orquesta que no tocaba, dejando sin violoncello ni contrabajo secciones que originalmente si lo llevaban. Pero el arreglo fue hermoso.
Fue una entrega contundente, de peso.
Para terminar el pueblo unido y la batea, en una versión 2007-MADE IN CHILE, para escribir ese texto se debe estar viviendo en Chile, ch’ba puta la guea…
El transantiago, el famoso transantiago..
Salimos pasado las 23.30 hrs del teatro, llegamos caminando a la alameda, esperamos la 210, pasaron como 20 301, y ninguna 210, paso una, no paró, caminamos hacia el poniente hasta encontrar un paradero en donde apareciera el numero de nuestra famosa micro, llegamos cerca de 18, paso, la tomamos, en santa rosa se lleno, se subió gente por todos lados, doblamos por vicuña mackenna , se fue lento esperando que diera las verdes, lo hicieron parar, no paro, un chico con skate golpeo los vidrios de la segunda puerta, los quebró, hizo lo mismo con la tercera puerta, no cachó que detrás de la micro venían los pacos, y ahí mismo lo agarraron, tuvimos que bajarnos de la oruga, y entre todos, putas que le echamos chuchadas al cabro culiao, no se sabe ni limpiar el poto y anda haciendo huevadas el chuchasumadre, esperamos unos veinte minutos y otra 210 nos llevó, nos bajamos en el 24 donde se supone que siempre hay taxis, habían como 10 personas esperando y ni un taxi se asomó, nos fuimos corriendo hasta el paradero 23 en donde si habían taxis, lo tomamos y llegamos a la casa, eran las 2.00am.

Grande QuilaA la chucha el transantiago y el cabro culiao.

Siempre

El Quilapayún se fracturó entre el año 2000 y el 2002, Guillermo García- Hugo Lagos y Hernán Gómez salieron en esa época del Quilapayún, que venía siendo dirigido desde finales de 1989 por Rodolfo Parada. En más de 10 años la dirección de Parada mostraba 2 trabajos en estudio y esporádicas presentaciones en Chile. Guillermo, Hugo y Hernán se unieron con Eduardo Carrasco (Integrante del Quilapayún desde su fundación hasta 1989- director del conjunto desde finales de los 60 hasta su salida del conjunto), Carlos Quezada (integrante desde 1966 a 1991), Rubén Escudero (Integrante desde 1971-1974); Ricardo Venegas (Integrante desde 1979-1991), mas a Ismael Oddó ( hijo de Guillermo Oddo quien fue integrante del conjunto desde 1967 a 1988) para continuar con el Quilapayún. Por otra parte Rodolfo Parada continuaba con Patricio Wang (Integrante desde 1982) y Patricio Castillo (que se reintegró al conjunto en 1991 después de mas de 20 años estando fuera de la agrupación), sumando a gente joven chilena ligada a la música que vivía en Europa, para dar vida al Quilapayún.
Mientras los dos grupos rasgan vestiduras frente a la continuidad que pudiera tener el otro conjunto, el público chileno a podido ver a partir de 2003 presentaciones regulares del Quilapayún dirigido por Eduardo Carrasco, es así como en ese año se presento en un homenaje a Salvador Allende, mas hicieron una pequeña gira presentando la Cantata mas canciones fundamentales, el 2004-2005 hicieron el espectáculo Música en la historia junto al Inti Illimani histórico, el 2005 repusieron la cantata mas canciones fundamentales. El 2006 vino el Quilapayún de Parada a presentarse a Chile, y ahora el 2007 el Quilapayún de Carrasco presenta una nueva producción: Siempre. Viene a ser la primera producción en estudio del Quilapayún en mas de 8 años, la primera de este nuevo milenio.
La edición chilena parte con el tema Siempre, una canción con letra música de Eduardo Carrasco, en ritmo de pericona. En este tema Carrasco desarrolla en un formato lírico de pie forzado (que ha tomado muchas veces en su canciones) , los fundamentos que llevan los hombres de negro bajo sus ponchos. Un tema que cuenta con las armonizaciones vocales tradicionales del Quilapayún , y ya desde este primer tema viene a aparecer un rasgo fundamental de esta producción , la presencia de músicos invitados , que amplia en todas las dimensiones los rasgos tímbricos del Quilapayún. Es así como en este disco se pueden escuchar saxos, violines, acordeones, trompetas, sintetizadores, contrabajos, junto al sonido tradicional del Quilapayún. Algo interesante a destacar en este track es la línea de bajo que se desarrolla de manera magistral, en el cual se pueden escuchar glisandos, intervalos y paseos melódicos por todo el registro del instrumento.
El segundo tema corresponde a las creaciones que el Quilapayún desarrollo en la década de los 70 para musicalizar los versos de Neruda sobre Joaquín Murieta, se trata de A california me voy, acá se hacen presente ya un canto mas individual de los integrantes. En este tema sobresale el desarrollo percusivo, algo ya utilizado en el primer tema del disco.
El tercer tema es Rumba por la paz, de Sebastián Quezada, una canción simple, de buenas intenciones, pero que acompañada por la guitarra de Hugo Lagos puede alcanzar un nivel armónico interesante que hace olvidar la monótono que podría alcanzar en un arreglo más simple.
El disco continúa con Donde esta la que quiero, extraída de la Sinfonía de los tres tiempos de América que el Conjunto Grabó en 1988 junto a Paloma San Basilio, y que en Chile solo conoció una edición en casete realizada en su época por el sello odeón. Esta versión el Quilapayún la hace suya en 100%, no hay rasgos de que pudo haber otra persona en la voz de la versión original. Una versión muy hermosa.
Canción del Padre solo. Este tema ya lo conocíamos de los temas inéditos del Quilapayún, y era uno de los tres temas infantiles que correspondían a esas audiciones. El arreglo instrumental respeta fielmente esa toma, agregando un contrabajo ( o violoncello?), pero la interpretación de Hugo Lagos me suena un poco destemplada, la versión inédita contaba con una vocalización mas maciza, acá el tema permanece hermoso, pero cae en una fragilidad excesiva.
Quita Hurpillay. Hace años que el Quilapayún no incluía un tema tan folclórico dentro de su discografía, una hermosa tonada recopilada y reconstruida por Osvaldo Torres, en un arreglo hermoso en donde se lucen las voces macizas del Quila.
Un final feliz, un tema de Leo Maslia que el quila mostró en sus recitales del 2005, toma la vertiente mas contemporánea del Quila, esa que siempre estuvo presente en su discografía a partir de 1978, un aire distinto, pero necesario y al cual el Quila nunca podrá renunciar.
Lo que pido es amor, una de las más hermosas canciones del disco, solo con la letra y la partitura es un gran tema, la entrega del quila no hace mas que corresponder a un hermoso tema. Pertenece a un formato de canción bastante tradicional A-B-A-A-B-B, pero no hay correlación necesaria de hermosura entre el formato de las canciones y su resultado final.
El sgte tema es Palabras de amor, música de Ismael Oddó sobre textos de Eduardo Carrasco, en los textos del disco aparece que es un homenaje al bolero; a pesar de lo que se diga es el track mas débil del disco, no es por la música, ni por la letra, ni por arreglos separadamente, es porque la sinergia entre los tres factores que no da un buen resultado. La letra esta formada de nuevo por un pie forzado que se suman a rimas forzadas, un ejercicio lírico que musicalizado no necesariamente produce buenos resultados, las música esta correcta, pero el arreglo vocal hace que las armonizaciones escapen del formato que uno asocia naturalmente con un bolero. Chile es cuna de grandes boleristas, de grandes croners que hicieron del bolero su repertorio de presentación, y si seguimos los lineamientos que explotaron Lucho Gatica y Antonio Prieto, no veo por donde se llegó a un desarrollo que plantea el Quila en este surco. No creo que sea homenaje, puede que sea solo una entrega irónica sobre el bolero, o una experimentación sónica que termina siendo algo nuevo, no necesariamente lo que se pensaba que era.
Los moteles, corresponde a una sonoridad mas cercana al CD Carrasco, mas que a una sonoridad Quila, aunque no hay que olvidar que el q lo ha experimentado todo. Una letra puramente chilena, y en donde es necesario agradecer que el quila en sí pueda incorporar esas visiones personales a una visión de conjunto.
La gordiflónica: Una buena creación de Advis, frente a un genial texto de Carrasco, hilarante, como hace décadas lo hacía el Q, o como lo hace en el escenario, pero ahora lo hace en un disco, para que uno se ría con los ojos cerrados.
Son de la Co-razón, también corresponde a la secuencia de los inéditos del Quila, pertenece a las salsas que hacía el q, esas canciones con ritmo, bien entregada, bien arreglada.
Chacao, después de escuchar vivencias allá por el 2000, realmente esperaba alguna cancioncita de Guillermo García en este disco, pero nos sorprende con el único tema instrumental del disco, melódicamente bien desarrollado, con un arreglo certero.
El disco termina con la cueca larga de la nueva canción chilena, con texto de carrasco y música de advis. La lírica de la canción mantiene ese espíritu de la cueca larga de sacar al baile a todos los presentes en la celebración, y si la finalidad es celebrar a la nueva canción, no hay compositor ni interprete que se quede sentado, todos salen al baile.

En términos generales es un buen disco, no es el mejor, pero le entrega una serie de elementos que hacen pensar en un desarrollo musical paralelo a partir del disco survarío. Este disco no es la continuidad lineal del Al horizonte, en donde el Quilapayún se había convertido en un grupo de interpretes, que se centraba principalmente en un buen desarrollo musical, acá el Quila vuelve a ser un conjunto de Cantautores y en donde la presencia vocal es tan importante como la música, principalmente considerando que el Quila se ha dado a conocer por la conjunción de su voz con su entrega musical. Este disco al ser grabado en Francia y Chile paralelamente, es en sí un disco de estudio, tal vez nunca podrá ser entregado tan ricamente como en estas versiones, pero en vivo ya el Quila nos ha hecho olvidar las versiones del disco, con entregas bastante hermosas y apegadas a la marca del conjunto. El booklet que acompaña el disco es hermoso, tal vez falta información en relación a los arreglos de los temas, algo que si se incluía en las ediciones en CD. Y para los que no se hayan dado cuenta, en la contratapa de cartón, en donde aparecen en la fotografía solo 8 de los 9 Quila ( no aparece Ismael Oddo), si ustedes miran a contraluz esa fotografía, verán que aparece la silueta del Willy (sobre/entre Sebastián y Hugo), esa silueta que aparecía en La vida contra la muerte.
Con este disco esperamos dos cosas: La respuesta de Wang, y el nuevo disco del quilapayún de Carrasco en cuantos años será?, en 1, 2,3, o como nos tenía mal acostumbrado Parada: uno a la quinientas

lunes, agosto 06, 2007

Pierattini-Ilabaca

Sala Scd sábado 18 de julio 2007.
Los espectáculos le deben respeto al público. Tal vez esto ultimo que escribí es demasiado burgués, y lo demuestro de la siguiente forma: ya que al tener el público el dinero, y gracias al dinero hay espectáculo, debe el artista entregarse a su publico con calidad y respeto.
Pero se supone que somos revolucionarios, roqueros y sicodélicos, así que fue muy acertado que el concierto al que me voy a referir haya partido con casi 40minutos de retraso.
La dupla pieratini-ilabaca llamó a un concierto para el sábado 18 de julio en la sala LSD, perdón SCD de Bellavista. Ilabaca es reconocido por su participación en chancho en piedra, por su colaboración en la banda sonora de 31 minutos. Pieratini para mi personalmente es alguien de lo cual sé muy poco, como por ej el saber que pertenece a Weichafe y que también ha colaborado en la ultima temporada de 31 m.
El concierto estuvo estructurado de ir cada uno primero mostrando sus composiciones acompañado de su partner de cartel, después cada uno presentar sus temas solo x turno, posteriormente cada uno invitaba a sus músicos, terminando en cruces, mezclas. En este espectáculo Ilabaca mostró una parte de su disco doble editado el año 2005 bajo el seudónimo de Jaco Sánchez, un disco que se mueve desde canciones bossa acompañadas solo por una guitarra acústica, pasando por canciones con base a ritmos afroperuanos, con ciertas reminiscencias a la cueca, hasta canciones eminentemente pop con bases preparadas por DJ, o como un cuarteto rock; además mostró canciones inéditas. Ilabaca se desempeña bastante bien en la guitarra eléctrica, además del piano, su voz se caracteriza por su nasalidad, tomando en cuenta sus orígenes de Funkero que utiliza el falsete como una muestra de llegar a los agudos en las entonaciones. Si bien Ilabaca ha ido madurando y profundizando su voz, su registro carece de cierto peso vocal. Tal vez no nos hubiésemos dado cuenta de esto si no hubiera visto en el mismo escenario a Pieratini. Pieratini tiene un desempeño magistral en la guitarra eléctrica, a la cual le dice hacer oraciones, salmos, canciones de cuna, y le saca hasta las raíces milenarias de la sangre que fluyo por la madera que alguna vez estuvo sembrada en la tierra y en donde se posan las cuerdas, los transistores, el cable y la conexión al amplificador; Pieratini tiene una voz que desgarra, que sale del alma, que saca desde las profundidades de su vida y de lo que lo llevo a componer y a posarse sobre el escenario solo con su guitarra y su voz. Era estremecedor verlo en el escenario como se movía casi en hipnosis sobre el escenario vomitando sobre su guitarra y cantando con una fuerza atronadora cada una de las notas de sus composiciones. Yo le grabaría un disco a Pieratini solo con su guitarra eléctrica. Y no solo 40 minutos, sino que la hora 20, tal vez a algunos temas le agregaría algo muy básico pero hermoso como cuerdas, lo que hizo sobre el escenario, pero creo que un bajo y una batería simplemente le sobran, como le sobran las bases pregrabadas y el piano. Con una guitarra así tocada, con una voz que se desenvuelve de esa forma, no necesitas nada más.

Los textos de ambos se desenvuelven en el ámbito de querer sacar la pátina de la existencia actual, de volver a reencantarse con la vida, además de tocar contextos de amor, y de influenciarse por líricas bluseras en el caso de Pierattini.

Ilabaca nos mostró a lo que nos tiene acostumbrados, tal vez me llamó la atención fuertemente una obra que toco casi al final que tenía una rítmica irregular. Ilabaca va por mas, pero siento que le falta mas seguir por el camino de desarrollo artístico, creo humildemente que su senda de creación va mas por la sensación de demostrar o decir “mire, miren lo que hago”, mas que un desarrollo artístico que parta de una conciencia artística, de búsqueda personal que lo lleve a expresarse de cierta forma. Le falta mas profundidad, pero esta a tiempo para enmendarlo. O si no se convertirá en 20 años mas en uno de aquellos que lo confundan como un miembro de la Nueva Ola.

Que mas puedo agregar?, que mi novia se durmió en medio del recital, que presentaron parte del documental de Dylan antes del recital, que esperaron media hora para ver si se llenaba, y que la espera antes de entrar tuvo una vista agradable … las fanáticas de ambos son hermosísimas.

ambos se convertirán en unos viejos de mierda y sin onda.

Ah! Y Váyanse a la rechuchasumadre!

Chancho en piedra el día de la catástrofe.

SalaSCD Vespucio, aquel día maldito
Como puede darse la mala coincidencia con que el recital de los chancho hubiese coincidido en hora y día con el partido de la sub 20 de chile con Argentina por la copa mundial?, esto provocó que el recital fuese postergado mientras veiamos por las pantallas el desastre nacional junto a relatores de mierda que se apostaron gracias a los fondos hispanos de la radio 40 princiculiares . Después los ánimos estaban echos una mierda, así que el recital pasara como uno mas de los chancho, incluso vi gente irse, algo raro. Me parece que Ilabaca va camino a creerse un semidios, no se, como que se cree mas, y domina, reta a su publico, corrige, no se, se cree acaso la próxima figura de la música chilena que idolatraremos por morirse tan joven y cuando nos entregaba tanto?

martes, julio 17, 2007

Los dos Inti Illimani por el mundo

De entre las facciones separadas y partidas, lo que pasa con el Inti es notable, ambas facciones se mantienen igual de activas, y a continuacuón una muestra: Critica a conciertos en distintas partes del mundo para la misma agrupación madre:

Con el sello Inti Illimani intacto
Actuación del conjunto chileno Inti Illimani Histórico, integrado por Horacio Salinas (composición, guitarra, canto y dirección musical), Horacio Durán (charango y canto), José Seves (guitarra, quena, cajón, canto), Jorge Ball (quena, cuatro, percusión, canto), Fernando Julio (contrabajo y canto), Danilo Donoso (batería, percusión y canto), y Camilo Salinas (piano, acordeón y canto). Presentación de temas de su último disco Esencial . Nueva Presentación: miércoles 18 de julio.
Nuestra opinión: excelente
Regresa con gloria Inti Illimani.
De la mano de su líder musical, Horacio Salinas, vuelven también tres de sus más conspicuos compañeros: Horacio Durán y su charango; José Seves, en su guitarra, quena y cajón, y Jorge Ball, con quena, cuatro, y más percusión, a los que se le unen esta vez, Fernando Julio, en contrabajo eléctrico; Danilo Donoso, en batería y percusión, y Camilo Salinas, en piano. Todos ellos dispuestos a compartir el canto, solos o en ensambles de dos, tres y cuatro voces. El sello Inti Illimani, intacto. El mismo que vislumbró, esbozó, entretejió y plasmó Horacio Salinas, el auriga que, desde su guitarra, su inventiva de compositor y arreglador, se convirtió en su segura guía hace unos treinta y cinco largos años. "El estilo es el hombre", había definido en el siglo XVIII el académico francés Bufon. Y quiso decir que en el estilo se descubren la formación y las aptitudes de los creadores. De allí que podamos ratificar hoy aquellas impresiones que nos dejaron los Inti Illimani cuando nos visitaron por primera vez, en marzo de 1985, y aquellas valoraciones que desgranábamos al año siguiente en cuanto a las cumbres musicales por ellos alcanzadas. Las mismas que han podido constatar muchos de los fervorosos seguidores que formaron parte de la generación de los exilios. Si bien aquel conjetural nimbo que circundaba los destierros se haya -un tanto- desdibujado por el paso del tiempo. Este "Inti Illimani histórico" nos visita esta vez, a tres años de un esporádico encuentro, como parte de su gira por nuestro país, para entregarnos las nuevas canciones que integran su última grabación Esencial junto a sus tres nuevos integrantes. Y será casi de rigor aclarar que lo de "histórico" alude al reciente cisma que dividió en dos al emblemático grupo chileno, en el que no sólo está en juego la paternidad y el uso del nombre, sino -sobre todo- los contenidos estéticos que lo alientan y singularizan. De todos modos Inti Illimani, fundado en 1967 en Santiago de Chile, no sólo se encuentra celebrando sus cuarenta años de trayectoria, sino que este grupo histórico llega con la intención de ofrecer su homenaje a Violeta Parra, a cuyo impulso (como bien aclara Salinas durante esta enfervorizada reunión), nacieron y crecieron ellos y varias otras formaciones en su país. El simple detalle de un ingreso en ropa de calle, con la cansina naturalidad de quien llega a su casa, ya está indicando que lo que más importa no son ni la indumentaria ni el gesto triunfal, sino el ir en busca de la autenticidad y la excelencia musical. Todo el misterio y el jolgorio del altiplano habrán de ocupar la noche, ya desde ese pórtico que es "Tatati", resonando en dos guitarras, charango, flauta, teclado, contrabajo eléctrico y batería. Por cierto que enseguida se abrirá el espacio para el sortilegio, como un signo inequívoco del Inti Illimani de Salinas. "Palimpsesto" habrá de refulgir como en los mejores tiempos, al enhebrar notas de aliento hímnico, hechas poesía y testimonio. Ahí mismo ya están instalados los exquisitos ensambles instrumentales que empiezan por definir, desde la eufonía tímbrica y los hallazgos sonoros pergeñados por Salinas, hasta la calidez de las voces en dúos, tríos o cuartetos, para crecer en emoción, como en ese otro sello, al que puso rúbrica la voz de Mercedes Sosa: "Un son para Portinari". Un furtivo tramo dedicado a tres canciones de Violeta Parra dará paso a nuevos aciertos en la combinación instrumental y vocal. Es el momento en que irrumpen el gozo del ritmo, el énfasis en sus acentos, la policromía casi visible de los timbres junto con las introspecciones de los silencios ancestrales y siderales, y los júbilos crepitantes de las fiestas telúricas "Arroz con cocolón", en ritmo de festejo, y las "Danza verde" y "Danza mediterránea", a las que se suma el acordeón. Siempre la inasible conjunción, el secreto pacto en los intersticios de los tiempos del 3 x 4 entrelazados con los del 6 x 8. Hay canciones sencillas, como "El lazo", de Víctor Jara, pero con tantas emotivas honduras como el "Canto de las estrellas" (que encierra idénticas cadencias que el clásico "Volver a los 17", de Violeta). Serán el oportuno paréntesis para la incursión por el endiablado ritmo venezolano de "Montilla", que sobreviene como un estallido del alborozo. Y en seguida "Cándidos", con sus tiempos entrecortados y sus poderosas esdrújulas, apoyados por flauta traversa, acordeón y cajón peruano; otra marca chilenísima de Inti Illimani en el orillo. Por supuesto que no podía ausentarse sin aviso el celebérrimo y atrapante "Mercado de Testaccio", que marcó toda una época, con sus resonancias y sus perfumes a mares Tirreno y Adriático, juntos en la fulgurante percepción rítmica del Salinas exiliado. Hasta curiosas sorpresas se permiten estos viejos y nuevos Inti Illimani, luego de compartir, hacia el final, el huayno "Tacacoma": un bolero ("Llanto de luna") y un vallenato que suena a explosiva, pero auténtica, cumbia ("La fiesta eres tú").
Una vez más Horacio Salinas, pese a presidir este encuentro colocado en el centro de la escena, se entrega y goza como uno más del grupo, sin ostentar el mínimo liderazgo. Las más ricas combinaciones instrumentales, la sabia alternancia de solos instrumentales y vocales, la riqueza de matices (no obstante la preponderancia de temas de pujante sonoridad, sostenidos por versos hoy más llanos), ratifican una prolífica inventiva y una esencial actitud ético-estética irrefutable e inconmovible.
René Vargas Vera

http://www.lanacion.com.ar/entretenimientos/nota.asp?nota_id=925459


Inti Illimani: adiós a la rebeldíaLa banda chilena dejó de lado sus temas políticos y reforzó su aspecto vanguardistaSergio BursteinEspecial para Espectáculos16 de julio de 2007En el imaginario de muchos latinoamericanos, el grupo chileno Inti Illimani se encuentra tan relacionado con el folklore andino como con las proclamas políticas de la izquierda revolucionaria.
Pero lo cierto es que han pasado ya 40 años desde la formación del conjunto, y varias cosas parecen haberse quedado en el camino.
Esa fue al menos la impresión que dejó la presentación realizada el viernes pasado en el Anfiteatro Ford por uno de los dos grupos chilenos que actualmente llevan el nombre de la célebre institución musical, dividida desde 2004 y comandada en sus respectivas partes por algunos de sus fundadores.
El Inti Ilimani que actuó durante la noche del viernes —y que sus seguidores reconocen como el único y el auténtico— se encuentra liderado por el multiinstrumentista Jorge Coulon, que a sus 60 años de edad, sigue siendo uno de los rostros más reconocibles de la agrupación original. Entre sus filas está también su hermano Marcelo, quien se integrara oficialmente al conjunto en 1978.
Varios de los integrantes actuales —como Manuel Meriño y Daniel Cantillana— son realmente jóvenes, y ésta puede ser una de las razones por las que Inti Illimani (lo llamaremos así desde ahora para evitar enredos) exhibe ahora una postura musical más ecléctica que en el pasado, aunque el grupo haya tenido siempre una declarada vocación por la mezcla de géneros musicales.
Hace mucho que Inti Illimani dejó de ser una agrupación que se pueda identificar únicamente con el folklore andino —si es que alguna vez lo fue—; en el Ford, hasta los temas de dicha tendencia se inclinaron hacia una fusión de estilos e instrumentos de distintas regiones que hacían pensar en determinado momento que una canción era de cierto país, para adoptar de pronto una vertiente geográfica inesperada.
En varios momentos del show, el grupo se vio acompañado por un quinteto local de cuerdas, denotando con ello un interés por la música clásica que se remonta a la década de los 90 en términos discográficos.
La influencia de la música peruana —no sólo andina, sino también negra, como se notó claramente durante la interpretación de Samba Landó— es particularmente fuerte en un grupo cuyos integrantes son casi todos chilenos, y se nota abiertamente en el empleo frecuente que se hace del cajón tradicional (que fue tocado de manera particularmente acertada por el cubano Efrén Viera durante los mejores momentos percusivos del concierto).
Pero los "Intis" también tienen elementos de música chilena, boliviana, brasilera, argentina y hasta italiana, ya que vivieron exiliados en Europa durante 15 años, luego del golpe de estado que puso en el poder al dictador Augusto Pinochet.
Todas estas facetas fueron ampliamente desplegadas durante el show, demostrando no sólo que el grupo posee una gran versatilidad, sino que sus integrantes son unos excelentes instrumentistas, capaces de brindarle complicados y a la vez discretos arreglos jazzeros a varias de sus piezas.
Aunque las entonaciones vocales de Inti Illimani sigue siendo muy emotivas, ninguno de los encargados del micrófono en el grupo es un gran cantante, por lo que los mejores pasajes le corresponden a los momentos en los que varios de ellos unen sus voces para elaborar interesantes armonías.
En desmedro de la fusión a la que apelan con frecuencia, estos artistas conocen realmente los géneros que emplean, lo que los faculta también a mantenerse completamente fieles al espíritu tradicional de algunos de los temas que interpretan, como fue el caso de La tarde se ha puesto triste, un encantador son montuno que se mantuvo dentro del cauce de los sonidos acústicos de antaño.
Al igual que varias de las composiciones que se escucharon durante la velada, La tarde se ha puesto triste es un tema que viene incluido en el más reciente álbum de Inti Illimani, Pequeño mundo (2006); y lo cierto es que el show estuvo ampliamente dedicado a la interpretación de canciones recientes, haciendo que el repertorio se viera desprovisto de algunos temas que la audiencia reclamaba con entusiasmo.
La omisión más clamorosa fue El pueblo unido jamás será vencido, una pieza que, además de haber sido relacionada de manera permanente con este grupo (es algo semejante a lo que representa Satisfaction para los Rolling Stones), posee un mensaje revolucionario.
Para Coulon, dejar de lado una composición tan célebre pudo deberse a su aparente falta de pertinencia dentro de un repertorio que, en la actualidad, resulta mucho más personal en sus letras y bastante menos combativo que el del pasado; para muchos de los asistentes, sin embargo, la ausencia fue vista como un acto de desapego por los ideales en los que el músico asegura todavía creer.
Lo cierto es que los temas políticos que el grupo presentó en sus discos a mediados de los 70 —ya que después empezó a orientar sus letras hacia otros asuntos— brillaron por su ausencia en el Ford, por lo que no se escucharon tampoco El aparecido (dedicada al Che Guevara) ni La exiliada del sur.
La única pieza con alguna intención política fue Vino del mar, un tema nuevo que, según el mismo Coulon, habla de Marta Ugarte, una maestra chilena que fuera asesinada por las fuerzas pinochetistas.
Sin embargo, fuera de la dedicatoria verbal, la canción —ciertamente hermosa— resultó siendo un poético lamento y no un grito de rebeldía.

http://www.laopinion.com/entretenimiento/musica_popular/?rkey=00000000000001968460

miércoles, julio 11, 2007

INTI ILLIMANI ARGENTINA

El director y el quenista de la legendaria banda chilena dan cuenta del debate interno que sufrió hace años Inti Illimani, que derivó en una división hoy irreconciliable. Su “fracción” conserva los viejos aires andinos, pero mixturados con otros ritmos latinoamericanos y europeos. Eso es lo que verá el público en su nueva visita a Buenos Aires.


Inti Illimani regresó de su exilio italiano hace 19 años. Hoy y el próximo miércoles actuará en ND Ateneo.



Por Cristian Vitale
Nieva en Buenos Aires y Horacio Salinas mete un chiste de copetín, un tanto bizarro: “que se recaliente de una vez este planeta maricón, dice un amigo”. El fundador y director de Inti Illimani recién llega de Chile, tirita de frío y está a horas de presentar el flamante Esencial (CD y DVD) en el ND Ateneo –hoy a las 21 y el próximo miércoles–. Tiene al lado a otro miembro de vieja data: el quenista José Seves y ambos, más Horacio Durán, son la columna vertebral del legendario grupo, hoy dividido “a muerte” en dos fracciones: ellos, los históricos, y el “nuevo” Inti Illimani, encabezado por los hermanos Coulón. El concepto de recalentamiento, entonces, toma otro significado cuando Salinas decide explicar qué pasó. “Esto parece peor que una disputa matrimonial... he logrado asomar a lo que sería atravesar una experiencia así con mi mujer”, se ríe.
Los Inti, nacidos en 1967, se divorciaron en el 2000 y los dos bandos entraron en un combate judicial; un abogado árbitro determinó que ninguna de las dos agrupaciones podía llamarse Inti Illimani a secas. “Ellos son los nuevos, porque la batuta musical no la llevan los Coulón sino muchachos jóvenes que plantean una propuesta que a nosotros nos parece insensata. No coincide con nuestra raíz. Ellos reinterpretan el patrimonio desde un punto de vista que nos parece absurdo”, dispara, con munición pesada, el guitarrista y cantante.
–Quilapayún atraviesa una situación similar: se partió en dos. ¿Qué factores explican estas divisiones en los dos grupos más significativos de la música popular chilena?
Horacio Salinas: –En nuestro caso, la crisis se venía arrastrando desde hacía tiempo. Se desató cuando nos pusimos en la disyuntiva de pensar el futuro, y al pensar el futuro vinieron todos los nudos a la peineta, como dicen los italianos. Mi propuesta fue refundar el grupo con el objetivo de ser fieles a nuestra historia. Y para lograrlo, era indispensable que algunas personas salieran y entraran otras..., una concepción opuesta a la del grupo como ministerio, donde uno entra y piensa que nadie lo va a sacar. Había problemas de solvencia, hubo intransigencia de una de la partes y estalló la crisis. Desde 1986 veníamos con problemas y nunca pudimos resolverlos.
Esencial es el tercer disco que editan los Inti Illimani históricos de la separación. Le sucede a un compilado con canciones clásicas renovadas y a Inti Maquilla, un CD compuesto a dúo con la fracción “amiga” de Quilapayún. Consta de 12 canciones que representan, engloban y expresan vivencias –estéticas y humanas– de este largo camino de 40 años. Subyacen aires andinos –claves–, pero también estelas de la nueva canción chilena, ritmos brasileños, “nostalgias” italianas, valses y boleros. En suma, el fresco muestra la tensión entre innovación y tradición que sustenta el grupo, al menos, desde su regreso del exilio italiano, hace 19 años. “Es cierto que el disco es ecléctico, porque nuestra labor más estratégica siempre ha tenido que ver con el mundo andino, pero paradójicamente, el primer disco que grabamos fue de canciones mexicanas y se insertaba dentro de una efervescencia mundial que enlazaba con el Mayo francés, la reforma universitaria y el Che: fue de puros corridos y rancheras. Desde el principio, tenemos distintas inquietudes...”
–¿En qué lugar lo ubicarían dentro de la discografía del grupo?
H. S.: –Yo creo que tanto como Autores chilenos, que hicimos junto a Luis Advis en 1972, y Palimpsesto, ocho años posterior, refleja momentos de reposo y también una mirada hacia situaciones que nos han despertado curiosidad. Es como un calidoscopio de nuestros intereses, donde está lo andino, el exilio y la canción social... pero también hay un giro hacia lo romántico. Esencial es de esos discos en los que tratamos de abarcar todos nuestros intereses, y contar la vida que llevamos hasta ahora. Hay otros enteramente instrumentales (Imaginación), o de canciones (Chile resistencia, 1976), o temáticos. Este plantea otra cosa.
–Un tema significativo es “Danza verde”, con letra de Patricio Manns, donde subyace una referencia directa a la unidad latinoamericana: “América es verde / verde americano / y esa luz me sale de las manos / que son tus manos / y reúnen / esta vastedad salvaje / de este continente / que amo”. ¿Cómo se originó?
H. S.: –La canción estaba destinada para que la cantara un coro de niños, durante un evento que se hizo en Santiago con coros infantiles de toda Latinoamérica. La idea era mostrar cómo veíamos nosotros el continente, desde este extremo austral... por eso se mezclan ritmos. Explica la apropiación que nosotros hemos hecho, como músicos chilenos, de distintos ritmos e instrumentos. A Patricio le pareció que había que hacerle un homenaje a este verdor que hay en el continente... por eso nos nace este amor y esta exaltación de nuestra conciencia latinoamericana.
–Hubo un momento, en la historia reciente, que plantear la unidad latinoamericana como fin había desaparecido, al menos desde los centros de producción de sentido. ¿Ustedes creen que ha cambiado la situación?
H. S.: –Yo creo que en parte es discursivo, y lo seguirá siendo en la medida en que no se salte una valla muy compleja, que es la desafección hacia lo nativo: esta cultura de no apropiarnos de lo nuestro. Esto es complicado, sobre todo en Chile, que es un país extremadamente clasista, donde hablar de la música popular es hablar de algo menor. Esto nos diferencia de Argentina. Los chilenos tenemos una gimnasia de desamarnos, cierto training de tirarnos abajo. Hay una cultura de tratar al pobre como el roto, que nace de una frustración de nuestra clase dominante.
–¿Cuál?
–La de no ser europea... de no tener un conservatorio como el de París. ¿Cómo se puede considerar a Violeta Parra como una mujer desaseada y no como el baluarte de la revolución estética que fue? El gran problema en Chile es que Pinochet nos desgajó de América latina, sembró la pretensión de que éramos algo superior al resto de los países, y eso es terrible. Por eso, la manera de superar lo meramente discursivo sería superar esa falacia, potenciar cualidades, como la tradición popular.
–¿Los esperanza, en este sentido, el proceso de cambio que está encarando Chávez en Venezuela?
José Seves: Hay una recuperación, con él, de esta mirada que hubo sobre América Latina durante los ’60 o los ’70, que en el fondo era una reivindicación de nuestra cultura. Hace poco estuvimos en Venezuela y, aunque Chávez parece un personaje díscolo, expresa la oposición a una historia tremenda de gobiernos derechistas y dictatoriales, que avasallaron los derechos fundamentales de la gente. En este sentido, el gobierno de Chávez ayuda a mirar con más respeto nuestra cultura. También estuvimos en la asunción de Evo Morales y la irrupción política de lo nativo nos lleva a la idea concreta de crear la hermandad entre lo criollo y lo indígena, que el continente necesita.
H. S.: –Me molesta mucho el alegato que hacen contra Chávez sectores interesados de Venezuela, que no consideran que cierta rabia suya está en perfecta sintonía con el desgarro enorme de esa seguidilla de gobiernos ladrones que tuvo ese país: gente que se ha llevado la riqueza para Europa y Miami. No hay autoridad moral para criticar a una persona que se yergue como un libertador... claro, a nosotros nos suena como medio caricaturesco, como una especie de pequeño Fidel, pero detrás de eso hay un icono que resume la frustración de millones de personas. Eso sí, el cambio no tiene que ser un volador de luces y hay que incluir las consideraciones que el derrumbe de las ideologías nos propone. Este cielo en la tierra que planteaba la revolución no parece ser tan inmediato. Todos abrazamos la utopía socialista, pero es mucho mejor que los gobiernos latinoamericanos representen a las mayorías. En Chile y en Brasil hay una expectativa muy fuerte porque quienes están en el gobierno tuvieron una juventud revolucionaria, y tienen una responsabilidad tremenda de ser consecuentes con ese pasado. Es complicado, porque en Chile un porcentaje mínimo de la población es dueño de todo el país.
–Hablando de revolución, han elegido una canción de Víctor Jara para incorporar al disco. ¿Por qué optaron por “El lazo”?
J. S.: –Cuando nos conocimos con él, allá por fines de los sesenta, compartíamos este criterio de ensamblar instrumentos distintos para generar sonoridades nuevas. Después de su asesinato, nos nació naturalmente ir eligiendo canciones suyas y hacer arreglos sobre ellas. “El lazo” la tomamos porque es un tema dedicado a su padre campesino, que además concuerda con esta intención estética. Es del tipo de canciones de Víctor que abren el mundo rural a los que no somos del campo... muestra esa inclinación a hablar de los oficios, descubrir el país.
H. S.: –Expresa parte del cambio que se produce con la nueva canción chilena, que inaugura Violeta Parra. Ella, en el fondo, anuncia que en Chile también hay lavanderos, chilotes, mineros... los muestra distintos que el folklore del “arroyito perfumado”. Violeta mete al ser humano en su desgarro. Ella, Manns y Víctor son los tres grandes catalizadores de esa realidad; por eso la vamos a homenajear con estos conciertos.

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martes, julio 03, 2007

La tonada

Despues de algun tiempo, y no cuando esto podra regularizarse, les adjunto un link de un libro de la Maestra Margot Loyola: La tonada.

http://margotloyola.ucv.cl/latonada/datos/pdf/latonada.pdf