jueves, octubre 13, 2016

Estrenan en Francia ópera en coproducción con el Municipal

El Mercurio

Basada en un texto del dramaturgo argentino Copi, la obra "La Sombra de Wenceslao", de Martín Matalón se presentará en Santiago con el mismo régie de la Ópera de Rennes, Jorge Lavelli.  

Agencias 

Entre una de las primeras medidas anunciadas por el director del Municipal de Santiago, Frédéric Chambert, está la coproducción de ocho óperas con el Teatro Colón de Buenos Aires. Un apronte de esa decisión se estrenó ayer en la Ópera de Rennes: "La sombra de Wenceslao", del argentino Martín Matalón, basada en una tragicomedia de Copi (el escritor, historietista y dramaturgo argentino Raúl Damonte Botana, muerto en 1987). La puesta en escena de la obra es del también trasandino Jorge Lavelli.

El acontecimiento, poco frecuente en un género que desde el siglo XIX se renueva con dificultad, reunió las fuerzas de 11 teatros de ópera franceses -Avignon, Clermont-Ferrand, Toulouse, Marsella, Montpellier, Reims, Toulon y Burdeos- más el Municipal de Santiago y el Colón. La ópera se presentará acá, traducida al español, en la temporada 2018 o 2019.

"La sombra de Wenceslao" cuenta la historia de Wenceslao y su familia, perdidos en la pampa, donde comparten aventuras, ilusiones y frustraciones. Un loro, un caballo y un mono completan el reparto de improbables personajes, que evolucionan entre la estancia de Wenceslao, el pueblo imaginario de Diamante, las cataratas de Iguazú y la gran urbe de Buenos Aires, trastornada por un golpe de Estado.
El humor corrosivo de Copi irrumpe en una acción plagada de efectos de escena, animada por la exigente música atonal de Matalón, que debuta a los 57 años en el género operático, tras incursionar en el teatro musical y la música para cine.

"Lo que le da tanta vida a esta ópera es el elemento trágico, tan pegado sobre lo cómico, los dos van de la mano", dice el compositor.

Tango y citas

Con una sucesión de 32 escenas cortas y dos exclusivamente musicales -una introducción que evoca una tormenta y un interludio que interpretan cuatro bandoneonistas en el escenario-, la ópera de dos horas incluye tango bailado y cantado, con citas de las voces legendarias de Tita Merello, Libertad Lamarque y Carlos Gardel.

El elenco es resultado de un centenar de audiciones, incluyendo el barítono Thibaut Desplantes, en el papel protagonista; el tenor Ziad Nehme, como su hijo Rogelio; la mezzo francesa Sarah Laulan, como Mechita, amante de Wenceslao, y la soprano Estelle Poscio como la joven Mechita.

"Los temas que aparecen son los de siempre con Copi: la muerte, el paso del tiempo, el sueño de estar en otra parte", dice Jorge Lavelli, director meticuloso que a los 83 años acompañará paso a paso la producción, en cada escenario de la gira (será el régie en Santiago).

La acción, comenta, "transcurre en la realidad, pero una realidad soñada", incluyendo el regreso de Wenceslao entre los suyos, después de suicidarse en Iguazú, en una escena final que parece desafiar a la muerte y la crueldad con que el destino también trata a los demás personajes.

Jazz para el lado opuesto: Zurdos que lanzan discos

El Mercurio

Editados por el sello Vértigo, ambos guitarristas, Diego Riedemann y Nicolás Reyes, estrenan repertorios en sus álbumes "Sinke" y "Naturaleza abismal".

IÑIGO DÍAZ
"El mundo está hecho para los derechos. Un zurdo es zurdo solo para adentro, porque para afuera sigue siendo derecho", dice el guitarrista de jazz Diego Riedemann (1981), uno de estos escasos exponentes en la música. "Una vez le hice clases de guitarra a un alumno zurdo y fue todo un problema. Teníamos que parar todo el tiempo", recuerda.

Diestro o siniestro, la canción es la misma, y en el jazz esta variación es apenas visual en un guitarrista como Riedemann, quien el año pasado ganó el premio Pulsar en la categoría Jazz y Fusión por su fino y aplaudido disco "Shah mat". El músico se enteró de la noticia estando en Europa, donde había viajado solo con su guitarra para zurdos para mostrar ese repertorio allá.

"Conseguí fechas para tocar en Berlín, Múnich, Viena y París. Hice contacto con músicos a quienes no conocía para ver si querían tocar con un chileno de paso, casi como un mochilero. Llevé las partituras y lo hicimos. Para mí fue como el cierre del ciclo de 'Shah mat'. El Pulsar me motivó a iniciar un segundo proceso de composición y arreglos", dice Riedemann, ahora con ese nuevo disco en la mano.

Se trata de "Sinke", álbum editado por el nuevo sello Vértigo, donde Riedemann se reorganiza como líder para convertir el trío de jazz en un instrumento por sí mismo. Secundado por el contrabajista Rodrigo Espinoza y el baterista radicado en México Gabriel Puentes, realizó arreglos en cifras irregulares para distintos temas y standards y compuso una serie de piezas propias. Su sonido es siempre límpido. "No sé casi nada de efectos. Me gusta este formato porque es amplio en espacios y se gana silencio en la música. Es como una dosificación sonora en todo sentido", dice.

Otro zurdo aparece en la nueva oleada de jazzista chilenos. El guitarrista viñamarino Nicolás Reyes (1991) es uno de los más jóvenes del actual circuito, pero ya tiene un disco propio, también editado por Vértigo. En "Naturaleza abismal", da cuenta de su recorrido como compositor, con estudios académicos, y como guitarrista de jazz, con piezas de una estética más compleja en su narrativa.

"Empecé con este repertorio como a los 17 años. Lo hice para trío, pero más tarde reordenamos la música para un cuarteto, donde en lugar de un viento solista tenemos un violonchelo. Ahí la música tuvo un giro", dice Reyes, quien toca con Juan Villarroel (contrabajo) y Cristóbal Massis (batería), además de Diego Pan (violonchelo). Con su guitarra especial -"siempre es un problema conseguir buenos instrumentos para zurdos"- presentará "Naturaleza abismal" mañana en Casa de Salud de Concepción y el 27 en Thelonious de Santiago.

"Bowie" y "A chorus line": Dos musicales que cierran la temporada

El Mercurio

El género vive un frente a frente en la cartelera local. Hoy se estrenan ambas piezas teatrales, que tendrán funciones en los teatros Municipal de Las Condes y Oriente, respectivamente.  

Eduardo Miranda 

Por un lado está un grupo de actores que aspiran a convertirse en el elenco de una gran producción. Es su última oportunidad para integrar la fila del coro. Por el otro, están los hitos en la carrera de un ídolo musical. La vida personal se mezcla con las canciones fundamentales de David Bowie.

La cartelera teatral se prepara para recibir los últimos estrenos de la temporada 2016. Claro que esta vez el broche viene de la mano de dos producciones musicales que hoy suben al escenario. Los esperados "A chorus line" y "Bowie, el musical", que suceden a otros musicales del año como "Sinatra" y "Cerati", que debutaron durante el primer semestre.

El productor Enrique Inda es el hombre detrás de "A chorus line". Él, que ha sido responsable de éxitos como "El hombre de La Mancha", "Cats" y "Cabaret", entre otros, tenía esta deuda pendiente. "Siempre quise traer este musical a Chile, y ahora por fin conseguimos los derechos. Siento que es el musical de musicales, porque los intérpretes tienen muchas exigencias en el canto, la actuación y la danza", explica Inda, quien llevará la pieza hasta el Teatro Oriente.

"A chorus line" tiene canciones de Marvin Hamlisch y letras de Edward Kleban. El texto fue escrito por James Kirkwood Jr. y Nicholas Dante, y obtuvo nueve premios Tony, además del Premio Pulitzer al Teatro, en 1976. Esta versión está bajo la dirección coreográfica de la bailarina, actriz y coreógrafa estadounidense Baayork Lee, quien participó en el montaje original de 1975 y fue asignada, desde Nueva York, para replicar el montaje que sigue las vivencias de un grupo de bailarines que audicionan en un musical de Broadway.

"Ha sido todo un desafío porque tuvimos que ajustar nuestra puesta en escena a todas las exigencias que nos ponía la producción oficial", dice Inda, y luego continúa: "Para poder usar este montaje tuvimos que replicar vestuario, escenografía e incluso tuvimos que usar la partitura original".

Unas cuadras más al oriente se estrenará "Bowie, el musical", la carta que esta noche debuta en el Teatro Municipal de Las Condes. La apuesta de la productora Cultura Capital tiene a Emilia Noguera oficiando como dramaturga y directora de una historia que recorre los hitos en la vida de David Bowie, quien falleció en enero pasado. "Decidimos lanzarnos y recrear una composición biográfica que se concentra en las etapas más importantes del músico. Hubo mucha documentación y harto estudio para lograrlo", dice la directora, sobre la pieza que se inicia en 1969, justo a un día del primer matrimonio del músico británico.

El montaje tiene a diez personas sobre el escenario y a una veintena en la producción. "Nos concentramos en 14 canciones compuestas por Bowie, las más conocidas de su discografía, pero también incluimos un par de temas de Lou Reed", explica Noguera.

 Vida de un ídolo
Nombre: "Bowie, el musical".
Lugar: Teatro Municipal de Las Condes.
Funciones: Del 14 al 30 de octubre.
Elenco: 10 intérpretes.
Actores: Gabriel Urzúa, Gabriel Cañas, Carmen Zabala y Daniela Castillo, entre otros.
Dramaturgia: Emilia Noguera.
Dirección: Emilia Noguera.
Música: Orquesta de tres intérpretes en vivo.
Actos: Un acto.
Duración: 80 minutos.
Vestuario: 48 cambios.
Productora: Cultura Capital.
Presupuesto: La producción no entrega los datos.
Año de estreno original: 2016.
Detalles del montaje: La directora y el elenco se sometieron a un arduo trabajo de investigación. Escucharon la discografía completa del recientemente fallecido músico británico y, además, vieron sus películas y leyeron sus biografías.

Una reñida audición
Nombre: "A chorus line"
Lugar: Teatro Oriente.
Funciones: Del 13 al 23 de octubre.
Elenco: 28 intérpretes.
Actores: Felipe Ríos, Francisca Walker, Lucas Siqueira, Christian Ocaranza, entre otros.
Dramaturgia: James Kirkwood Jr. y Nicholas Dante. Las canciones son de Marvin Hamlisch y Edward Kleban.
Dirección: Baayork Leem.
Música: Orquesta de 16 intérpretes en vivo, dirigidos por Juan Edwards.
Actos: Un acto.
Duración: 90 minutos.
Vestuario: 56 cambios.
Productora: Inda Goycoolea y asociados.
Presupuesto: US$ 500 mil.
Año de estreno original: 1975.
Detalles de la pieza: Obtuvo nueve Premios Tony, además del Premio Pulitzer al Teatro, en 1976. En 1985, tuvo una versión cinematográfica dirigida por Richard Attenborough y protagonizada por Michael Douglas.

Bob Dylan, Premio Nobel de Literatura 2016


El Pais

La Academia Sueca otorga el galardón al músico "por haber creado una nueva expresión poética dentro de la gran tradición americana de la canción"

El ganador del premio Nobel de Literatura de este 2016 es Bob Dylan "por haber creado una nueva expresión poética dentro de la gran tradición americana de la canción". La secretaria permanente de la Academia Sueca, Sara Daniues ha sido la encargada de anunciar a las 13.00 el nombre del mito estadounidense de la canción, de 75 años. Dylan ha sido precisamente uno de los protagonistas del festival Desert Trip, celebrado el pasado fin de semana en California, junto a otras viejas glorias del rock como Neil Young, Paul McCartney, The Rolling Stones.

En la historia del premio, la mayoría de los galardones han recaído sobre autores de habla inglesa (27), seguidos de literatos franceses (14) y alemanes (13). Otros 11 de los Nobel de Literatura se han concedido a autores que escribían en castellano.

Sólo los que alguna vez se han sumergido en el revelador universo de este cantante nacido en un pueblo de Minnesota reconocerán que Dylan es un poeta en toda regla. Por eso, no es de extrañar que este reconocimiento a su música, entendida como un organismo vivo donde las letras son el cuerpo sobre lo que se apoya el resto, es algo histórico.

Pero la literatura apoyada de la música, o viceversa, era el camino para ese tal Zimmerman, que cambió su nombre por el de Bob Dylan, inspirándose en el poeta Dylan Thomas y tras devorar todo libro que caía por sus manos. El salto a Nueva York, impulsado por conocer al irrepetible cantante-activista Woody Guthrie, sería la introducción definitiva del músico en el género literario.

Desde el mismo corazón urbano de la Gran Manzana, vehiculó su revolucionario estilo empapándose de los sermones del blues y el folk y la corriente desinhibida y subterránea de la generación beat, con Jack Kerouac, Neal Cassady o Allen Gingsberg. También tuvo buena parte de culpa su novia de los sesenta, Suze Rotolo, que le introdujo en el poeta francés Arthur Rimbaud, un haz de luz para la futura obra dylaniana.

miércoles, octubre 12, 2016

Willy Bascuñán, distinguido como Figura Fundamental de la Música Chilena

El Mercurio

El compositor de temas como "El solitario" y "Los viejos estandartes" fue premiado anoche en la Sala SCD de Bellavista.  

Martín Cifuentes Fuentes 

"Lo bueno es que, para este premio, nadie me miró el color del pelo", bromea Guillermo "Willy" Bascuñán (73), sobre el reconocimiento Figura Fundamental de la Música Chilena, que se le entregó anoche en la Sala SCD de Bellavista. "No me parece raro, pero sí fantástico que no importe el color de la gente y que valoremos la música por lo que realmente es".

En lo musical, todo para él comenzó el 13 de diciembre de 1963 cuando integró la agrupación original de Los Cuatro Cuartos, conjunto con el que estuvo tres años.

Bascuñán llegó a la música tras retirarse como subteniente de la Escuela Naval luego de siete años. "Terminé haciendo lo que de verdad me gusta. Este reconocimiento, que me entregan mis pares, es el más importante", afirma el compositor de "¡Al 7° de Línea!" y "Los viejos estandartes", que él mismo llama "un segundo himno". "Es como si hubiese finalmente coronado mi carrera de almirante", plantea, entre risas.

Su trayectoria musical de 53 años ha tenido varios éxitos que dejaron huella, entre ellos "Voy pa' Mendoza" y "Cuando rompa el alba", con los que ganó las competencias folclórica e internacional del Festival de Viña del Mar de 1967. "No lo podía creer", recuerda, sobre la que califica como "una noche mágica".

Anoche también aprovechó de presentar su nuevo álbum "Arreando un sueño", compilado de 15 canciones, que incluye algunos de sus éxitos y nuevas composiciones. Según cuenta, se inspiró en "El solitario", un tema suyo de 1966. "El personaje es un hombre solo, que vive en una granja y tiene un caballo con alas. Un especie de cowboy . Entonces, me pregunté: '¿qué estará haciendo ahora?'. Ahí pensé que llegar a viejo y estar solo es lo peor que te puede pasar, y me di cuenta de que en toda mi vida, en mi carrera, he arreado un sueño. Por eso mismo pude casarme o educar a mis hijos", sentencia.

En la ocasión, estuvieron presentes los integrantes de Los Quincheros y Santiago Cuatro; las cantantes Gloria Simonetti y Ginette Acevedo, y el animador Juan La Rivera, entre otros. Esta distinción de "Figura fundamental de la música chilena" la han recibido antes Valentín Trujillo, Cecilia y Vicente Bianchi, entre otros.

martes, octubre 11, 2016

La nueva y exitosa fórmula educativa de la Orquesta Usach

El Mercurio

Un equipo de especialistas diseñó un modelo interactivo de concierto para estudiantes con excelentes resultados.

Romina de la Sotta Donoso 

Quinientos niños en uniforme repletan el Aula Magna de la Usach. Algunos son pequeños, pero la mayoría es de séptimo o más grande. Se apagan las luces y parte la Quinta Sinfonía de Beethoven. La sorpresa se instala en todos los rostros. Algunos se muerden los labios y siguen el ritmo con la cabeza. Pero todos atienden lo que pasa en el escenario.

Tras unos minutos, Nicolas Rauss, director de la Orquesta Usach, les habla: "En el año 1700, en Alemania, en una piecita sombría, el señor Bach tocaba música tan profunda que era casi religiosa". Y lo demuestra con una selección del Concierto para oboe.

Así parten los conciertos educativos de la Orquesta Usach, que reciben a 3 mil asistentes cada año, especialmente de colegios con alto índice de vulnerabilidad, en forma gratuita. Justo hoy y mañana hay funciones (Facebook.com/orquesta.usach).

Se trata de un modelo único. Gran parte de los conciertos educativos en Chile son solo repeticiones para colegios, sin explicaciones ni programas de mano, de modo que los niños llegan sin saber qué escucharán y se van igual.

En la Usach no sucede eso. Entre las piezas que toca la orquesta, Rauss va identificando las familias instrumentales, con ejemplos que divierten al público, como la música del juego "Mario Bross" o "La guerra de las galaxias". Son interpretadas selecciones de Mozart y Schumann, y también de "La pregunta sin respuesta", de Ives, y las "Danzas Rumanas", de Bartók. El encore es un arreglo de la cueca "La rosa con el clavel".

En los interludios, prueban si alguien reconoce al autor de la música de "El Chavo del 8". Y también hacen ejercicios impresionantes. Un ejemplo: mediante puntos y rayas, el director guía a los estudiantes en un motivo rítmico, que todo el teatro sigue con las palmas. Y luego, sin previo aviso, a las palmas se suma la orquesta en el ostinato de la Segunda Sinfonía de Schumann.

Ver con los dedos

Al final del concierto, se invita a los niños a subir al escenario. "Muchos de los músicos son profesores y por eso saben que los niños aprenden así, que tienen ojos en los dedos", aclara Felipe Ramírez, coordinador del proyecto. "Incorporamos la mediación artística para que la actividad no termine siendo acarreo de estudiantes. Queremos generar ideas en los profesores que les permitan motivar a sus alumnos", agrega.

El proyecto es cofinanciado por la Usach y un fondo concursable de Fomento al Arte en la Educación del Consejo de la Cultura. Esos recursos les permiten contratar a profesionales de la Red de Mediación Artística, Asoma. "Los mediadores preparan a estudiantes de pedagogía de la Usach, quienes luego actúan como monitores con los profesores. También están a cargo de los workshops con los profesores", explica Pérez.

Considerando que la gran mayoría de los niños -y profesores- no ha escuchado nunca música clásica en vivo, se diseña un guion temático y una guía impresa, con información, un mapa de la ubicación de los instrumentos y códigos QR para seguir explorando.

"Buscamos ir a la veta sensible del joven oyente, agradarlo y conmoverlo, con un género musical que no es precisamente aquél que más conoce", apunta Nicolas Rauss, director de la Orquesta Usach. Por eso se centran en la fuerza expresiva de la música, y no en la factura técnica o su historia. "Queremos abrir sus mentes. Ampliar su visión del mundo", cierra.

Brian Wilson revela que componer lo ayuda en su lucha con las "voces" en su cabeza

Emol

En el nuevo libro "I Am Brian Wilson", el miembro de The Beach Boys habla sobre su salud mental, un tema que lleva intentando controlar desde hace décadas.

SANTIAGO.- En una nueva autobiografía, Brian Wilson que el componer lo ayudan a conciliar con las "voces" en su cabeza. De hecho, el músico de The Beach Boys cuenta que algunas de sus canciones más conocidas fueron creadas en un intento de deshacerse de estas voces. 

Según publica el sitio web de la revista People, el músico cuenta en su nueva autobiografía "I Am Brian Wilson" cuenta detalles de su lucha con problemas mentales y abuso de drogas, además de una difícil niñez. 

"Mucha de la música ha sido mi manera de tratar de deshacerme de estas voces", dice el músico de 74 años. Wilson contó también que comenzó a tener alucinaciones de este tipo poco después de probar el LSD en 1964, momento en que intentó capturar los sonidos que escuchaba frente al piano. "También empecé a tocar lo que se convirtió en ‘California Girls’ en el piano, el sonido del cowboy cabalgando hacia el pueblo. La toqué y toqué hasta que escuché otras cosas en su interior”. 

Lamentablemente, estos sonidos luego se convirtieron en voces que le decían que era "débil" e "inútil", además de que lo matarían. El modo de lidiar con esto fue trabajar en el estudio, un lugar donde, explica, ocurre magia. Cinco décadas más tarde, el músico cree haber conseguido un equilibrio e incluso considera que la ansiedad y la creatividad son estados mentales parecidos.

Mas info, Aquí

Los laberintos del Barrio Franklin en su bolsillo

El Mercurio

La fundación Patrimonio Sustentable lanza una guía patrimonial de este sector urbano que es visitado hasta por 200 mil personas en un fin de semana, y que surgió al alero del antiguo Matadero.  

IÑIGO DÍAZ 

Tiene nombre de leyenda medioriental y apellido de campeón chileno, y es un indiscutido héroe del barrio. En ocasiones, Zenén Vargas se instala los fines de semana como un vendedor ambulante más en la esquina de Santa Rosa y Placer para ofrecer sus magníficos letreros pintados con su trazo, un oficio que aprendió de su padre a quien observaba trabajar desde los siete años.

Zenén Vargas creó toda una tipografía de colores y formas, primero para el antiguo letrero de micro, y después para el cartel de picada y de servicios diversos, hasta convertirse finalmente en imaginería nacional. Por eso está presente ahora en la portada de la "Guía patrimonial Barrio Franklin. Un mercado popular en Santiago".

Impulsado por la fundación Patrimonio Sustentable, esta publicación reobserva la historia y describe la identidad del barrio Franklin como uno de los ejes industriales y de oficios del sur de la capital. Pero sobre todo, la guía se presenta como una vitrina de nuevos emprendimientos emplazados allí.

Si bien contiene una ruta patrimonial, con hitos arquitectónicos ineludibles como el Teatro Huemul, la casa donde residió la profesora Gabriela Mistral, la restaurada parroquia Santa Lucrecia, las poblaciones Huemul II y III o la plaza Claudio Matte, la guía propone otros siete recorridos temáticos para acceder a nuevos giros: gastronomía, juguetería, diseño, mercado del disco vinilo o de la cultura vintage .

"La dinámica de Franklin es compleja, difícil de comprender. Es un barrio vinculado al comercio, que apareció sin ninguna planificación urbana. Comenzó como una solución a un problema social. La gente vendía sus cosas en las veredas para conseguir recursos durante las crisis de los años 30 y los 80", señala Alejandra Rosas, directora de Patrimonio Sustentable.

Se refiere al cambio de giro que progresivamente se dio en ese territorio alrededor del antiguo Matadero, después de que este fue trasladado a Lo Valledor, en 1969. No solo finalizó así una actividad productiva, sino también un modo de vida. "Como mucha gente quedó sin trabajo, tuvo que ingeniárselas para sobrevivir. Y con el tiempo fue evolucionando a lo que hoy es Franklin. Hoy existen más de 3.000 emprendedores en seis galpones", agrega Rosas.

Un mercado popular

"Todo está conectado. Desde la piedra angular del Matadero hasta el barrio Huemul, centenaria obra de vivienda obrera, y los galpones que nacen como apéndice para dar origen al persa que conocemos", dice Douglas Mella, dirigente vecinal y administrador de lo que allí llaman "patio de comidas", una serie de nuevas cocinerías de muchos países.

Los límites son siempre difusos. Según Mella, que se define como "hijo del zanjón de la aguada" y cuya familia ha habitado el barrio por tres generaciones, Franklin se despliega entre Matta (norte), Placer (sur), Vicuña Mackenna (oriente) y Viel (poniente), un extenso, espontáneo y dinámico territorio de actividad comercial.

"Para mí, Franklin se ha ido atomizando con el tiempo y se han creado nuevas subdivisiones de los espacios. Hay más barrios con identidades distintas, como Matta Sur, más residencial, y Victoria, que tiene que ver con el calzado. Franklin se desenvuelve más que nada en un espacio de comercios formal e informal en torno al mercado Matadero y los galpones", dice Mario Cavalla, director de Santiago a Pata, que tiene recorridos patrimoniales a pie por el sector.

El historiador Nicolás Aguayo concluye: "Lo interesante es la identidad que se generó allí con la industrialización. El Matadero se había instalado en 1847 en las afueras de una ciudad que tenía su límite sur en la Avenida de los Monos, la actual Matta. Allí llegó a trabajar mucha gente del campo, que traía sus tradiciones. Estaban los matarifes, hombres con coraje para un oficio brutal. Alrededor aparecieron mercados, chinganas, lugares de canto, o prostíbulos de la calle Placer, bautizada así según el mito popular. La mezcla campo-ciudad le dio la fisonomía y personalidad al lugar que, pese a su evolución, todavía tiene rasgos muy presentes".

 De aquí y de allá

La guía abre con un homenaje a Zenén Vargas y su colección de clásicos carteles, y luego recorre emprendimientos diversos, donde la gastronomía tiene protagonismo. A los clásicos del barrio, como el pernil, el arrollado, el caldo de pata y el queso de cabeza, dieta elaborada para los matarifes, se suma una serie de platos nuevos ofrecidos en puestos, locales y restaurantes: del Gusto Criollo al Doña Tere con Sabor, y de La Picá de Jaime a El Libanés. Las antigüedades tienen presencia en muebles, colecciones numismáticas, revistas, vestuario de fantasía y objetos decorativos. Además, existe todo un registro de juguetes de lata y madera, figuritas de acción y consolas de videojuegos "de autor". La guía se entregará gratuitamente en puntos turísticos y también está disponible en YoAmoBarrioFranklin.com.


Quince conjuntos participan en el Festival Coral Mario Baeza

El Mercurio

Serán 16 conciertos en cinco días en una nueva edición del Festival Coral Internacional Mario Baeza. Entre otros, participan los coros Usach, de Cámara UC, Madrigalistas UMCE, Sinfónico Universidad de Chile, Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas U. de Chile, Estudio Coral de Santiago y el de la Universidad de La Frontera. Hay conciertos de mediodía y vespertinos, todos gratuitos. La inauguración es a las 19:30 horas de hoy en el ex Congreso de Santiago, y el festival continúa a las 20:15 horas de mañana en la iglesia Divina Providencia. Programación en Facebook.com/alacc.chile.

Dos jornadas de música y arte en torno al Monasterio Benedictino

El Mercurio

El sábado 15 y domingo 16, desde las 11:00 horas, habrá talleres de telar, manualidades, grabado y orfebrería, en el fin de semana en que los artistas de los Talleres de los Oficios, situados en las inmediaciones del monasterio, abren sus puertas. El sábado también habrá música con el Coro de los Colegios SIP y el grupo Calenda Maia, desde las 18:00 horas. Hay actividades para niños y para adultos. Gratis, en Francisco Bulnes Correa 699, Las Condes. Invitan el Monasterio Benedictino, la revista Humanitas y el Taller de los Oficios.

¿Y fue finalmente el festival del siglo?

La Tercera

El festival Desert Trip de California quedará en los registros como el último refugio que cobijó a los próceres de la era dorada del rock, además de una serie de lecciones de un fin de semana inolvidable.

por Claudio Vergara

Cuando en cien años más los libros de historia deban consagrar alguna de sus páginas al movimiento cultural más decisivo del siglo XX -el rock-, de seguro la alusión a los festivales como esos festines donde mejor fluía la química comunitaria y democrática propia de la era prodigiosa del género se remitirá a Woodstock o Monterrey en los 60.

Desert Trip, el megaevento que se hizo este fin de semana en California y que se repite a partir de este viernes, aparecerá como el capítulo final de esa épica, 50 años después, ilustrando con elocuencia el reciclaje del rock como un bien de consumo masivo, rentable y mermado de peligro, aunque aún con capacidad para despachar experiencias que ninguna otra variante cultural ha podido alcanzar. Este es el legado que el llamado festival del siglo no sólo dejará a los arqueólogos del futuro sino que, en lo concreto, a la manera de ver la música y, por sobre todo, el negocio en las próximas temporadas.

* Respeta a los menores

Los dos mejores espectáculos del festival, o al menos los más intensos y que lograron que el campo de polo de Indio rasguñara una agitación casi telúrica, fueron Neil Young y The Who. Curiosamente, algo así como hermanos menores en sus respectivos géneros, casi siempre doblegados por la popularidad de otros (la cantautoría estadounidense en uno, la invasión británica en el segundo), aunque con destreza histórica para resumir su potencial en las presentaciones en vivo más que en la postal estática que implican los discos. Solo en ese casillero, los Who, por ejemplo, no tenían rival alguno, ni Beatles ni Stones.

En lo concreto, Neil Young tomó por sorpresa incluso a muchos estadounidenses que jamás lo habían visto sobre un escenario, ahora testigos de una entrega visceral y que se macera de modo progresivo, desde la imagen de un hombre camuflado por piano y armónica en el emotivo inicio con After the gold rush, hasta la ruidosa arremetida eléctrica de su notable banda, Promise of The Real, sobre el cierre de la velada.

The Who es un grupo que, si no fuera por los fallecimientos de dos integrantes claves (el baterista Keith Moon y el bajista John Entwistle), no ha variado un ápice. Siguen siendo bestias de escenario, una máquina donde la técnica de un virtuosismo aún intacto (increíble la destreza de Pete Townshend en guitarra) convive con la magia de revivir bajo canas y aspecto sexagenario esos trucos salvajes de antaño, como arrojar el micrófono por los aires, o girar y girar el brazo para embestir las seis cuerdas. Hora además de mirarse el ombligo: de los seis invitados en el desierto, son los únicos (con Young) que aún no pasan por Chile.

* El hombre del piano

Bob Dylan fue el comensal que más descolocó a la audiencia, sobre todo porque se trataba del número de apertura, el encargado de empezar a bajar los nervios y satisfacer expectativas. ¿Pero cómo es posible que un artista que apenas habla, de mutismo crónico y que incluso guarda en el sótano sus mayores himnos -no cantó Like a rolling stone ni Blowin’ in the wind- sea el responsable de inaugurar la fiesta?

La pregunta con acento de queja se repitió en los pastos de Indio, sobre todo en los asistentes de la zona general que apenas podían divisar la silueta del estadounidense. Pero las críticas configuran el legado de un artista radical en su carácter austero, con la música como único lenguaje posible y con un show que sirve de balance para la aventura visual de verdaderos estrategas de la opulencia, como Waters y los Stones.

* Señores políticos

Si Desert Trip intentó congelar por un fin de semana los mejores años del rock, la oferta debía entregar un aspecto fundamental: la pólvora que durante décadas lo hizo peligroso. De hecho, si se traza un relato lineal de principio a fin, algo de esa intención subyace: Dylan partió con Rainy day women 12&35, canción llena de guiños a las drogas y prohibida en los 60 por algunas emisoras a ambos lados del Atlántico, mientras que Waters dejó para el final una colección de insultos que en esas pantallas kilométricas dejaron en claro su aversión por Trump: “eres un cerdo” y “fascista, racista y mentiroso” fueron algunos de sus apelativos.

Pero incluso frente a tanto anzuelo para disparar contra el enemigo y en plena campaña electoral en EE.UU., los artistas en general guardaron silencio y no ejercitaron a momentos un necesario proselitismo. Sólo Waters marcó la diferencia, aunque con esa misma distopía orwelliana con la que viene insistiendo hace décadas y que mira a la sociedad como un entramado de cerdos y ovejas, donde campean la paranoia y la estandarización del pensamiento. Sabe un pelín obsoleta, aunque precisa ante una campaña de Trump que ha hecho de los muros su mayor credo.

También se extrañaron mayores colaboraciones entre los músicos, con Young y Macca como la única postal de camaradería eterna.

* No a la variedad

Desert Trip pulverizó la visión más reciente de los festivales y que los mira como una gran vitrina donde se puede disfrutar de todo, desde hip hop a música de Marruecos, de electrónica a cumbia de ética punk. Aquí, solo gobernaba el rock clásico. La música que antecedía a los shows o la de los carritos que trasladaban a los asistentes por el reducto solo se remitía a hits previos a 1980. Un modelo de espectáculo que, en años venideros, podría hacerse cargo de otros sonidos y, por qué no, levantar un Desert Trip consagrado al metal, el punk o la new wave. Uniformidad antes que diversidad.

Con casi 60 mil personas por noche, la fórmula dio resultados, además gracias a otro elemento: una porción importante de los espectadores apenas había visto a dos o tres de los números del cartel, por lo que el evento funcionó como esos paquetes turísticos que comprimen en un par de días visitas por ciudades o atractivos turísticos de mil años. Un todo en uno para decir que ya lo viste todo, un viaje que sintetiza en 72 horas a los héroes artísticos de la era en que viviste.

Eso sí, el juego es de doble filo. Salvo en Young, McCartney y The Who, la audiencia se mostró algo apática y fría, quizás condicionada, paradójicamente, por los 39 grados que cada día azotaron la pradera californiana.

* Clics poco modernos

En el resumen, todos los artistas invitados justificaron con holgura su inclusión en un festival que pretendía tener a lo más grande del siglo pasado, además de demostrar que viven presentes dignos e inquietos. McCartney es quizás el que más se ha sabido reinventar, aunque cree que la procesión es personal: “Cuando canto temas de los Beatles, veo mil pantallitas de celulares iluminándome. Pero cuando hago una nueva, sólo veo un hoyo negro. Bueno, aquí les va un hoyo negro”, dijo antes de presentar uno de sus singles más recientes, Queenie eye.

Waters despunta la contraparte como el único cuya vida en solitario parece paralizada y que no estrena un nuevo álbum hace casi 25 años. Desde ahora, el futuro dirá si estas leyendas quieren continuar en la búsqueda creativa que precisamente los convirtió en esenciales. Desde ahora, comienza el primer día del resto de sus vidas.

Roger Waters impuso el discurso político en el cierre del Desert Trip

El Mercurio

El ex Pink Floyd trató de "cerdo" al candidato a la presidencia de Estados Unidos Donald Trump, al que ridiculizó con proyecciones en su presentación. Su espectáculo conceptual apareció como el elemento que completó el círculo del denominado "festival del siglo".  

José Vásquez 

California El debate presidencial estadounidense tuvo un gráfico eco en Indio. El domingo en la noche mientras los medios norteamericanos tildaban el encuentro entre Hillary Cinton y Donald Trump en Saint Louis como "sucio" y "amargo", el Desert Trip se teñía de un discurso político que tuvo a Roger Waters como el principal orador.

El ex Pink Floyd les sacó provecho a los recursos tecnológicos para montar un mensaje monumental a través de las pantallas gigantes -de 90 metros de ancho y más de 25 de alto- del festival. Ahí, y mientras interpretaba "Pigs (Three different ones)" comenzaron a salir una serie de imágenes que ridiculizaban al polémico candidato republicano, haciendo un saludo nazi, vestido con lencería de mujer o con juguetes sexuales en sus manos, todo rematado con el mensaje de "Trump es un cerdo", mientras el público se dividía entre los aplausos y el silencio incómodo.

La performance estuvo cronométricamente calculada, con Algie, el cerdito volador que apareció por primera vez en la portada de "Animals", planeando sobre las cabezas del público del campo del Empire Polo Club, también con textos alusivos, sindicando al millonario postulante a la Casa Blanca como un "ignorante y racista", además de un directo "al diablo Trump y su muro", cuando simultáneamente comenzaba a sonar "Another brick in the wall (Part II)".

El mensaje y la ejecución del espectáculo conceptual de Waters fue el elemento que llegó a completar el círculo de este denominado "festival del siglo", que mostró cómo sus seis protagonistas fabricaron su propio destino como leyendas de la música popular manejando por distintas carreteras, pero con un mismo destino en la hoja de ruta: la trascendencia.

Cuando la noche del domingo caía en Indio, The Who comenzó a cerrar este primer episodio -los mismos nombres repiten el espectáculo este fin de semana- que reunió de forma inédita a los principales íconos del rock. Con el aviso de que están quemando los últimos petardos de su carrera -ya anunciaron el fin, aunque sin especificar la fecha-, la banda liderada por Pete Townshend y Roger Daltrey entregó un demoledor concierto, a un volumen grosero, que demostró que el fuego en el grupo permanece intacto pese a sus más de 50 años de carrera.

El golpe adrenalínico inicial fue anestesiado luego por la entrada sensorial de Waters, que apeló completamente a su obra de la época cuando era parte de Pink Floyd, para iniciar un recorrido creciente con "Speak to me" y "Breath", del álbum "The dark side of the moon". Remató luego con éxitos como "Mother", "Brain damage" y "Comfortably numb", con los que bajó el telón de este primer acto de la cumbre de leyendas del rock.

Último capítulo

Este fin de semana, el Desert Trip tendrá su función final, repitiendo las mismas duplas: Bob Dylan y los Stones; Neil Young y McCartney, y The Who con Roger Waters.

 El cancionero de la noche
"Speak to me"
"Breathe"
"Set the controls for the heart of the sun"
"One of these days"
"Time"
"Breathe (Reprise)"
"The great gig in the sky"
"Money"
"Us and them"
"Fearless"
"Shine on you crazy diamond (Parts I-V)"
"Welcome to the machine"
"Have a cigar"
"Wish you were here"
"Pigs on the wing 1"
"Pigs on the wing 2"
"Dogs"
"Pigs (Three different ones)"
"The happiest days of our lives"
"Another brick in the wall (Part II)"
"Mother"
"Brain damage"
"Eclipse"
"Vera"
"Bring the boys back home"
"Comfortably numb"

lunes, octubre 10, 2016

Renace el Festival Ai-Maako, referencia en Latinoamérica



El Mercurio

Desde el miércoles al sábado, la música electroacústica vuelve a abrirse al público con conciertos didácticos, una fina selección de nuevas obras y un homenaje a Stockhausen que deja en evidencia qué es la espacialización.  

Romina de la Sotta Donoso 

Era el evento de música electroacústica más importante de Latinoamérica. Congregaba a tres mil personas, entregando una completa panorámica de este universo creativo, con hasta un 70% de estrenos en la programación e invitados que marcaban pauta. Así fue hasta 2012.

Después, el Fondo de la Música rechazó las postulaciones de la Comunidad Electroacústica de Chiloé (CECh). En 2013 se ajustaron a la falta de financiamiento con apoyo de la Universidad de Valparaíso e hicieron una versión en el puerto. Pero en 2014 y 2015 no hubo festival.

Finalmente, hoy renace el Festival Ai-Maako. "No debemos olvidar a los grandes artífices, José Miguel Candela y Federico Schumacher. Ellos partieron con esto en 2000 y lograron que se realizara durante tantos años", dice el ingeniero en sonido y compositor Renzo Filinich, coordinador de la CECh.

El XIV Festival Ai-Maako se realizará desde este miércoles hasta el sábado. El primer día, José Miguel Candela dará un concierto didáctico en Centro Nave (Libertad 430, 15:00 horas). "Explicará cómo nace esta música y de qué forma se plantea la composición de una obra electroacústica, con ejemplos sonoros. Es un buen acercamiento para generar una escucha profunda, con todos los sentidos", explica Filinich.

El jueves, en tanto, se exhibirá "José Vicente Asuar: Variaciones Espectrales", documental de Carlos Lértora, en Sala K (Condell 1307, 18:00 horas) y en Needle Discos (Monjitas 579, 20:00 horas) se estrenará una obra clave de Karlheinz Stockhausen: "Cosmic Pulses"(2007). "Es la última obra electrónica que realizó, y la presentaremos en su versión original a ocho tracks . En ella puso mucho énfasis en el tema de la espacialización, así que el público sentirá cómo el sonido abarca el espacio durante todo el proceso", detalla Filinich.

El viernes se realizará un concierto con autores extranjeros, y el sábado será de chilenos, ambos en el Centro Cultural de España (Providencia 927, 20:00 horas). En la primera jornada se destaca una obra que presentará el Laboratorio Klem de España, con performance , música en vivo y audiovisual. "Lo visual es reactivo al sonido y a la vez al performer , quien también está tocando un saxofón", explica Filinich.

Entre los compositores programados están Ross E. Davidson (Reino Unido), Raúl Minsburg y Jorge Sad (Argentina) y Davide Wang (Italia), además de Alejandro Albornoz, Marcelo Espíndola, Felipe Otondo, Mika Martini y Riccardo Tapia, de Chile.

En total, 17 obras fueron seleccionadas por un jurado, de entre 84 obras que llegaron a la convocatoria de Ai-Maako. Todas las actividades son gratuitas (www.aimaako.cl).

-¿Qué expectativas tienen?
"Creo que el público que ha seguido a Ai-Maako en estos 14 años se mantendrá. Nos interesa convocar a los jóvenes que no tienen acceso a esta música y a los nuevos exponentes de proyectos experimentales que han surgido en el último par de años, en que el trabajo del arte sonoro ha tomado mucha fuerza".


Las postales imborrables de McCartney: Cantó una canción de los Rolling Stones y tocó con Neil Young

El Mercurio

El ex Beatle, como acostumbra, interpretó un arsenal de éxitos acumulados en toda su vida musical. Fueron 37 en total, incluida la vuelta de mano a Jagger y compañía. Con la voz de "Rockin' in the free world" entregó el gran momento para atesorar del Desert Trip.  

José Vásquez desde California 

De fondo, gigante, el símbolo de la paz. Sobre el escenario Paul McCartney dirigiendo la orquesta acompañado de Neil Young, y, frente a ellos, una multitud que se levantó de sus asientos para seguir, en trance y con los brazos arriba, el icónico tema de John Lennon, "Give peace a chance". La comunión fue total.

El ex Beatle, figura de la noche del sábado, fue el encargado de revelar varias de las postales que se atesorarán de esta cumbre de leyendas de la música. Porque si bien la alineación del equipo del Desert Trip está integrada por los que mejor se desempeñan en sus puestos, lograr ser el jugador del partido implica algo más allá que solo cumplir aplicados con la tarea en la cancha.

La jornada del sábado fue, en ese sentido, más magnífica aún que la anterior. Primero, Neil Young removiendo conciencias y jugando a encarnar y proponer el espíritu a un evento, en rigor, fríamente amalgamado a seis actos individuales. Todo esto lo había comenzado a desestabilizar de alguna forma Bob Dylan el viernes, rompiendo sus propios esquemas con un show dedicado a su repertorio de los 60, y los Rolling Stones luego, haciéndole un guiño a su colega de Liverpool, tocando una canción de los Beatles. El sábado, todo este impulso por entregar para la posteridad un festival único se amplificó.

McCartney disfrutó la responsabilidad de cantar el enorme arsenal de éxitos que cosechó en menos de una década con Lennon, Harrison y Starr. Poder echar mano al catálogo más rico de la historia de la música popular es una tarea que asume como una generosa obligación. A sus 74 años, su simpatía sobre el escenario es intransable, y ahí, como si nada, dispara canciones como "A hard day's night", que este año rescató después de cinco décadas sin interpretarla en vivo o "In spite of all the danger", de la prehistoria de los Beatles, que presentó como la primera canción que grabó junto a Lennon cuando entonces se presentaban como The Quarrymen, antes de llegar a la década del sesenta.

Con el público ya a su completa disposición, de pronto anuncia el instante más memorable del Desert Trip hasta el momento y llama para compartir el escenario a Neil Young. Paul lo recibe con un cariñoso "hola bebé", para luego fundirse en un fraternal abrazo. El guerrero canadiense asume con propiedad el dúo y juntos se despachan una conmovedora versión de "A day in the life", ese clásico que cierra el "Sgt. Pepper's Lonely Hearts Club Band", que fue seguido inmediatamente por ese clamor de paz escrito por Lennon ("Give peace a chance"). La postal, imborrable, se extendió para regalar todavía una toma más, con otra canción juntos, la rockera "Why don't we do it in the road?" y timbrar así el pasaje más simbólico de una jornada a la que todavía le quedaban trucos al mágico Macca.

Luego del bis, cuando llevaba más de dos horas de show, el músico anunció que era tiempo de devolver la gentileza de sus compadres, los Stones, haciendo una canción de la época en la que se comenzaron a levantar los cimientos del grupo. Una sorpresa con un carácter particular, porque en rigor responde a un cover propio que presentó así: "Los Stones tocaron una canción nuestra y ahora nosotros vamos a hacer una de ellos: el primer éxito que tuvieron en Inglaterra, que escribimos con John", dijo, y se lanzó con los acordes de "I wanna be your man", tema que también registraron Los Beatles apenas unas semanas después, en 1963.

Noche redonda para el artista, que en poco más de dos horas y media de show -el set más largo del festival- y 37 canciones, se despidió iluminando el cielo con fuegos artificiales, amigos inseparables de las fiestas.

El muro de Waters

El sábado, Neil Young se despidió del escenario anticipando el show que anoche iba a montar Waters: "Roger va a construir un muro (en alusión a su obra 'The wall') y vamos a hacer grande a México otra vez", sentenció.

 The Who y las canciones de una generación

La fuerza y la electricidad en el festival fueron de la mano de The Who. Los británicos pusieron a prueba sus monitores y se conectaron para golpear al máximo sus instrumentos, casi al punto de reventar el sonido. Pura testosterona rock con Pete Tonwshend dándole latigazos, con sus brazos como un remolino, a la guitarra y Roger Daltrey agitando el cable del micrófono como si tuviera una boleadora en las manos. Y así, como un vendaval, pasaron "I can't explain", "The seeker" y "Who are you" cuando la noche, con 30 grados de temperatura caía en Indio.

Townshend, amigo del micrófono, asumió el rol de contador de historias, recordando en detalle cada tema de la época del sesenta que presentaba, antes que Daltrey las transformara en canción con su voz. Temprano, también, llegó el éxito que podría englobar perfectamente este nostálgico viaje al desierto -que cerraba más tarde su primer fin de semana con Roger Waters-: "My generation" levantó automáticamente de sus asientos a una audiencia que se volvió a conectar con su juventud, respondiendo a un llamado y diciendo presente a la lista de la clase.

El cancionero de la noche
s "A hard day's night"
s "Jet"
s "Can't buy me love"
s "Letting go"
s "Day tripper"
s "Let me roll it"
s "I've got a feeling"
s "My valentine"
s "Nineteen hundred and eighty five"
s "Maybe I'm amazed"
s "We can work it out"
s "In spite of all the danger"
s "I've just seen a face"
s "Love me do"
s "And I love her"
s "Blackbird"
s "Here today"
s "Queenie eye"
s "Lady Madonna"
s "FourFiveSeconds"
s "Eleanor Rigby"
s "Being for the benefit of mr. Kite!"
s "A day in the Life/
Give peace a chance"
s "Why don't we do it in the road?"
s "Something"
s "Ob-La-Di, Ob-La-Da"
s "Band on the run"
s "Back in the U.S.S.R."
s "Let it be"
s "Live and let die"
s "Hey Jude"
s "I wanna be your man"
s "Helter skelter"
s "Golden slumbers/
Carry that weight/The end"

Las celebridades que asistieron al Desert Trip

El Empire Polo Club de Indio es un imán de celebridades. El lugar donde se levanta Coachella y ahora el Desert Trip es un puente musical directo para las figuras de Hollywood. Las poco más de dos horas de distancia con Los Angeles ayudan a que estos eventos se transformen en un desfile de famosos.

Si en el festival de corte juvenil que cada año se celebra en abril es común ver a personalidades como Katy Perry, Taylor Swift, Kendall Jenner y Paris Hilton, entre muchos otros, ahora en el de las leyendas del rock lo hicieron actores como la pareja compuesta por Catherine Zeta-Jones y Michael Douglas; Rob Lowe, de series como "Parks and recreation", y Katee Sackoff, de "Battlestar Galactica", además de la representante del mundo de la moda Cindy Crawford.

La actriz de "Chicago" contó emocionada a través de las redes sociales su satisfacción por ver cómo su hijo escuchaba por primera vez en vivo a los Rolling Stones y la ex modelo hizo lo propio, celebrando la reunión del sábado de Paul McCartney con Neil Young para la interpretación de "Give peace a chance", subiendo una foto del momento a Instagram. Lowe, por su parte, logró un aterrizaje con estilo, mostrando también en Instagram cómo llegó en helicóptero a la cita.

Del mundo latino, los músicos de Café Tacvba, Emanuel del Real y Joselo Rangel asistieron al festival, igual que el ex tenista chileno Fernando González, reconocido fanático del rock.

Los Rolling Stones se rieron de la vejez, tributaron a los Beatles y mostraron un adelanto de su nuevo disco

El Mercurio

Jagger y compañía cerraron la primera noche del Desert Trip con una pirotecnia que también se disparó desde el escenario. Un show eléctrico que incluyó una versión de "Come together" de sus colegas de Liverpool y la presentación de "Ride 'Em on down", que no tocaban hace 54 años y que estará en "Blue & lonesome". Además, se defendieron con ironía ante el calificativo de "Oldchella".  

José Vásquez 

California La fiesta de la generación dorada del rock terminó su jornada inaugural celebrando con fuegos artificiales. Los Rolling Stones cerraron el primer día del Desert Trip con un show memorable, disparando una inyección eléctrica que ofreció momentos inéditos como la interpretación de "Come together". El cover de los Beatles, una rareza en el recorrido del grupo -que Jagger anunció como "un tema de una desconocida banda beat"-, se leyó también como un desafío para que Paul McCartney, que anoche tomaba la posta dejada por sus colegas, devolviera la gentileza durante su show.

Las postales comienzan a aparecer y timbrar momentos imborrables de esta reunión de viejos estandartes de la música que, según se ha promocionado, se realizará solo "una vez en la vida". Esto ya se inició, independiente de si la voz de "Live and let die" -en su show programado para anoche, a la 1:15 de la mañana hora de Chile- responde interpretando la música de sus compañeros de liga. Cada presentación ha resultado única.

Bob Dylan comenzó todo con un sorpresivo set dedicado principalmente a su repertorio de la década del sesenta, el período en que se convirtió en el faro del resto de sus colegas de cartel. La concesión de Dylan, aunque no fue total, ya que dejó afuera éxitos como "Blowin' in the wind" y "Like a rolling stone", ofreció un cambio radical a lo que venía mostrando en vivo en los últimos años: un repertorio más dedicado a sus últimas obras y la interpretación a su antojo de su catálogo más venerado.

El arisco cantautor -que no realizó ningún comentario durante su presentación- incluso se acercó a la fidelidad de estas grabaciones y olvidó la dureza de su voz, su rúbrica en esta etapa de su carrera, fraseando con claridad, algo que agradeció un público dominado ampliamente por aquellos que fueron jóvenes en Woodstock o crecieron con esas historias.

Fina casa de retiro

Mucho se ha hablado acerca del factor edad de la cita, calificado burlonamente como "Oldchella" -en relación al mismo lugar donde se levanta Coachella, un festival consagrado a las nuevas tendencias-, un tema que Mick Jagger no pudo dejar pasar. Primero, diciendo que no haría chistes sobre eso, para luego dar la bienvenida "a la fina casa de retiro para músicos de Palm Springs".

La ironía le resultó graciosa, ya que a pesar de las arrugas en su rostro, sus 73 años no son un factor para pensar en el retiro aún. Jagger es un maratonista del rock. Incansable, el cantante recorrió innumerables veces de punta a punta todos los rincones de un escenario realmente monumental con unas pantallas gigantes cuyo nombre, quizás, nunca antes se había representado de forma tan literal.

Las guitarras filosas de Keith Richards y Ronnie Wood comenzaron a dialogar fuerte de entrada con "Start me up", encendiendo a un público que por su perfil estaba lejos de explotar como lo hacen los fans en Sudamérica. Los decibeles continuaron altísimos con la atronadora "You got me rocking" y las guitarras volvieron a batirse a duelo en "Out of control", con un Jagger convertido en un torbellino.

De ahí, la banda tiñó de azul su insignia para presentar "Ride 'Em on down", un cover de Jimmy Reed con el que alucinaban a comienzos de los 60, que llevaban 54 años sin interpretar en vivo y que ahora será parte de su próximo álbum "Blue & lonesome", que lanzarán el 2 de diciembre. Un estreno exclusivo para el Desert Trip.

Más adelante, "Gimme shelter" le abrió el camino a Sasha Allen para lograr protagonismo con su desgarradora y desbordante ejecución vocal. Un tema oscuro, donde Jagger termina abrazando por su talento a la corista que se integró a la banda en la gira latina que hicieron este año.

Para el final, el cierre que se ha vuelto habitual en sus últimas presentaciones: la entrada del coro de voces celestiales del USC Chamber Thornton, para "You can't always get what you want" y una versión extendida de "(I can't get no) Satisfaction", para una despedida con una pirotecnia descomunal.


El cancionero de la noche
 Start me up
 You got me rocking
 Out of control
 Ride 'Em on down
 Mixed emotions
 Wild horses
 It's only rock and roll (but I like it)
 Come together
 Tumbling dice
 Honky tonk women
 Slipping away
 Little T&A
 Midnight rambler
 Miss you
 Gimme shelter
 Sympathy for the devil
 Brown sugar
 Jumpin' Jack flash
 You can't always get what you want
 (I can't get no) Satisfaction

Neil Young no transó su consecuencia

La ostentación tecnológica que se impone en el Desert Trip, con su pantalla gigante de dimensiones monumentales, ayer fue cubierta con lienzos a la vieja usanza de los conciertos de rock. Neil Young, que abrió la segunda jornada a las 18:40 horas, no abandonó su discurso ambientalista mostrando una línea editorial en la que le canta a la "madre naturaleza", decorando el escenario con carpas de nativos norteamericanos. Hace unas semanas manifestó su total respaldo a los Sioux, tribu a la que apoya en sus demandas contra la construcción de un oleoducto que pone en peligro sus tierras sagradas. El "agua es vida" promueve tanto en su polera como en las tiendas indias. "After the gold rush", lanzada hace 46 años fue la elegida para abrir una presentación que continuó con "Heart gold", también de los tempranos setenta. Luego de esto, le dio la bienvenida a la banda que lo ha acompañado en esta última temporada, Promise of the Real.

Los chilenos en el Desert Trip

El Mercurio

Por el pasto del Empire Polo Club de Indio, donde se realiza el Desert Trip, se ve público de todas partes del mundo. Asiáticos y mexicanos son la mayoría, luego de los estadounidenses, pero también hay brasileños y argentinos, que llegaron impulsados por los Rolling Stones. Dentro de este grupo de visitantes también hubo representantes chilenos. El ex tenista profesional Fernando González, reconocido fan de la música, llegó a ver a Bob Dylan y los Stones, y luego puso a prueba su paciencia durante la lenta salida del lugar hasta conseguir un Uber (ver nota anexa).

Jorge Villagra (67) llegó junto a su señora y una pareja de amigos -Mauricio Lira (69) y su mujer-, quienes viajaron desde Santiago para vivir la experiencia del festival. "Decidimos venir el mismo día en que se supo la noticia de este evento", dice Villagra, quien cuenta que el único contratiempo en su planificación fue encontrar un hotel cercano a Indio. "No había nada disponible cerca. Quedamos a una hora del lugar, por lo que tuvimos que arrendar un auto". Salvo ese inconveniente, señala que la experiencia ha sido feliz: "Hasta ahora se cumplen todas nuestras expectativas. Ver estos cantantes y grupos, que cada uno por sí solo son íconos de la música, es algo muy difícil que se repita. Estamos muy contentos", afirma.

Danilo Bustamante (34), que también viajó desde Santiago, dice que tampoco lo pensó demasiado. "Fue una decisión prácticamente espontánea, no podía creer el cartel de artistas que habían armado". Bustamante explica que su logística no resultó tan complicada porque se juntó con Rodrigo Mladinic (38), un amigo chileno que vive en Los Angeles, entonces se subieron al auto el viernes con dirección a una casa que arrendaron en Palm Springs, a 20 kilómetros de Indio. "Salvo el taco final a la salida del festival, todo ha resultado muy bien; creo que el Desert Trip es una muestra patente de que se pueden organizar megaconciertos sin descuidar detalles fundamentales, partiendo por el sonido, que ha estado brutal". Mladinic complementa: "Para quienes amamos el rock, no existe otro evento igual a este con una organización a la altura del line up ".

Toccata Rancagua regresa recargada

El Mercurio

El 14 y 15 de octubre se desarrollará la segunda edición de este encuentro con conciertos al aire libre, en iglesias y teatros; montajes musicales y conversatorios que recorrerán del barroco al jazz.  

Maureen Lennon Zaninovic 

En 2015, el Festival Toccata Rancagua partió sumándose a la efervescencia musical de la VI Región y a la elogiada actividad operática emprendida por el teatro regional. "El año pasado, nuestro debut fue con 11 actividades y para esta versión aumentamos a 20, más cuatro actividades de extensión. Nuestro catálogo creció exactamente al doble de páginas", comenta satisfecha Alejandra Kantor, directora ejecutiva de este encuentro, que este año se realizará el viernes 14 y sábado 15 de octubre en la Región de O'Higgins.

El espíritu, al igual que el de otros importantes festivales musicales europeos como la Folle Journée de Nantes (Francia), es congregar -en un fin de semana al año- a intérpretes, compositores y críticos, e invitarlos a compartir su arte con un público amplio. "En 2015 contamos con alrededor de tres mil personas. La gran mayoría de los asistentes son de Rancagua, pero también hay varios que llegaron de Santiago por la cercanía con la ciudad. Para nuestra segunda edición esperamos aumentar al doble la convocatoria", añade Kantor.

Un festival multidisciplinario

Casi la totalidad de la oferta del festival -que cuenta con el apoyo de la Municipalidad de Rancagua y del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes- será con entrada gratuita

Entre otras actividades destacadas, el viernes 14, en el Restaurante El Viejo Rancagua (22:00 horas), la mezzosoprano Constanza Dörr, acompañada con el piano de Andrés Maupoint, abordará canciones de la dupla Kurt Weill (música) y Bertolt Brecht (letras), como parte de las conmemoraciones por los 60 años del fallecimiento del dramaturgo alemán. "Dörr cantará en un local mítico e histórico de la VI Región", complementa Virginia Herrera, encargada de contenidos y comunicaciones de este encuentro.

El sábado 15, a las 11:00 horas, actuará en la Plaza de Los Héroes la Orquesta Sinfónica Municipal Juvenil e Infantil de Rancagua, con un programa que incluye el estreno de una obra de René Silva. "Uno de los objetivos de Toccata Rancagua es que las orquestas de la región se presenten, dialoguen y tengan un espacio de integración, pero también queremos darles un impulso a los creadores locales y este año le comisionamos al compositor René Silva una pieza en homenaje a su ciudad: 'Surcos a la tierra'", advierte Alejandra Kantor.

Ese mismo sábado, al mediodía, el destacado físico Francisco Claro ofrecerá, en la Casa de la Cultura, la conferencia "El sonido del universo" y a las 13:00 horas el director de orquesta Eduardo Browne y los compositores Sebastián Errázuriz y Andrés Maupoint participarán en la mesa redonda "¿Quién le teme a la música clásica?". También a las 13:00 horas, en la iglesia San Francisco, la Orquesta Barroca y el Coro NuevoMundo interpretarán "Dixit Dominus" de Händel.

Marcelo Vidal, músico fundador de este conjunto y director del Teatro Regional de Rancagua dice que "esta obra de Händel es todo un desafío. Ofrece una complejidad contrapuntística del más alto nivel". A las 16:00 horas, el pianista Felipe Browne abordará obras de Liszt y Chopin, entre otros compositores. Dos horas más tarde, el guitarrista Bernardo García Huidobro -junto a la actriz Gabriela Aguilera- ofrecerán un concierto homenaje a Shakespeare y Cervantes.

Entre los invitados internacionales estará el destacado crítico musical argentino Diego Fischerman, quien conversará el sábado con la periodista Cecilia Rovaretti.

"Además tendremos jazz en vivo, una ruta literaria, el cuarteto del saxofonista Miguel Villafruela ofrecerá intervenciones sorpresa en las ferias de Codegua, Doñihue y Requínoa, y el escritor Patricio Jara lanzará su último libro, 'Antipop'. Ese es un aporte: un festival de música se complementa con muchas disciplinas", puntualiza Alejandra Kantor.

Más información en www.rancagua.cl.

John Stirratt, bajista de Wilco: "Siempre he sentido desprecio por los sellos discográficos"

El Mercurio

La banda de rock norteamericana se presenta por primera vez en Chile este miércoles en el Teatro Caupolicán. El músico habla sobre el show que traerán al país y adelanta cuáles son sus futuros proyectos.  

Amparo Troncoso R. 

La historia detrás de "Yankee hotel foxtrot", el cuarto trabajo de estudio de Wilco, es memorable. En 2001, la disquera Reprise Records se negó a publicar el álbum, que ya estaba terminado. La banda adquirió los derechos del disco y abandonó el sello. En septiembre de ese año, lo lanzaron en formato streaming , a través de su página web.

"Yankee hotel foxtrot" fue alabado por la crítica -la revista Rolling Stone lo ubicó en el tercer lugar de su lista "Los 100 mejores álbumes de la década del 2000"- y, hasta la fecha, es su álbum más vendido, con casi 600 mil unidades. "A nadie le gusta que lo rechacen, pero siempre he sentido desprecio por los sellos discográficos. Nunca los he visto como una guía ni como un líder. Por eso, nosotros confiamos más en nuestras habilidades musicales que en las de ellos para decidir lo que es bueno y lo que es malo", afirma John Stirratt (48), bajista original de Wilco.

Hoy, catorce años más tarde, el grupo de Chicago está a punto de iniciar una gira sudamericana que los trae este miércoles por primera vez a Chile. Sobre el recital en el Teatro Caupolicán, Stirratt adelanta: "Será un show de aproximadamente dos horas y media, y tocaremos canciones de todos nuestros álbumes, incluso temas del primero, que tendrán un corte más profundo".

-¿ Por qué tardaron tanto tiempo en venir a Chile?
"Creo que nunca recibimos una oferta concreta para ir a tocar a Chile, pero siempre quisimos incluir Santiago en nuestra gira por Sudamérica. Tuvimos que esperar el crecimiento de nuestra popularidad y demanda para que sus productoras se interesaran en nosotros".

-Nació en Nueva Orleans, un lugar muy musical, ¿cuánto influye su ciudad en el sonido de Wilco?
"Hay un pequeño pedazo de Nueva Orleans en Wilco. Aunque somos una banda de Chicago, con un sonido más folk y midwestern , nos gusta mucho el country tradicional y el blues".

-Han lanzado dos discos en poco más de un año, "Star wars" (2015) y "Schmilco" (2016). ¿Cómo describiría el actual momento de la banda?
"El grupo ha pasado por diferentes fases. Estos dos últimos trabajos representan más a Jeff (Tweedy, el vocalista) porque son sus canciones y arreglos. Él creó la forma de los álbumes y luego cada uno grabó su parte, aunque hay temas donde tocamos todos juntos".

-Después de Sudamérica, ¿cuáles son sus planes?
"Queremos volver al estudio en tres meses más. Nos gusta mantenernos activos. Sin embargo, creo que este proceso de creación será distinto al de los dos discos anteriores porque en ellos Jeff trabajó prácticamente solo".

sábado, octubre 08, 2016

Bob Dylan abrió el Desert Trip recordando su repertorio más clásico



El Mercurio

El cantautor, poco dado a las concesiones, inició el festival ante 75 mil personas interpretando temas de hace más de 50 años. El cierre estaba reservado para los Rolling Stones.  

José Vásquez 

California . Bob Dylan sacudió sus discos y sintonizó con la vibra de la nostalgia que tiñe la mayor reunión de íconos del rock. El Desert Trip, o el "festival del siglo" como se le ha sindicado, abrió de la mejor forma posible: la voz de "Hurricane", poco dado a las concesiones, regalando un repertorio que rememoró su período más clásico.

Apenas unos minutos más tarde de lo programado, casi a las 19:00 horas en Indio, California (23:00 horas de Chile), Dylan, sentado al piano inició transmisiones con "Rainy day women #12 & 35", del álbum "Blonde on blonde", lanzado en 1966. Sorpresa total, con el huraño cantautor incluso acercándose a la fidelidad de las grabaciones originales que en los últimos años ha preferido olvidar, desestructurando en vivo sus propios éxitos.

Generoso, el músico siguió sorprendiendo en la misma tecla con "Don't think twice, It's alright", de 1963, y "Highway 61 revisited", de otra obra fundamental como el disco del mismo nombre del 65. Dylan estaba dispuesto a regalar una noche única como es la promesa que entrega esta cita que se anuncia como irrepetible y que dejaba para el final a los Rolling Stones.

Otoño y verano

Las estaciones funcionan solo como un nombre en Indio, donde el otoño asoma como un espejismo en este literal oasis del desierto. A las dos de la tarde, cuando se abrieron las puertas al público en el Empire Polo Club, 35 grados ya quemaban fuerte. El viaje árido entonces se hizo real. La bienvenida al denominado "Festival del siglo" fue en extremo calurosa, con un ingreso, aunque opacado por los atochamientos que hicieron todo más lento. Calles cerradas en los alrededores del recinto y demoras en la carretera que duplicaron los tiempos de viaje, provocaron que al inicio del show las butacas todavía no estuvieran del todo completas.

Porque en este festival hay asientos y son confortables. A diferencia de las explanadas que dominan estos espectáculos, en el Desert Trip se cubrió el campo con butacas y se levantaron solo para esta ocasión dos tribunas a los costados. La comodidad es la regla a toda prueba, considerando que el público mayoritariamente es adulto y promedia los 50 años.

Las largas caminatas desde el ingreso del recinto eran cambiadas por viajes en "pedicab", unos triciclos-taxi que acercaban a la gente por US$ 10. A unos 200 kilómetros al este de Los Angeles, las miradas del mundo musical se concentraron en el recinto que reúne en un mismo fin de semana también a leyendas del rock como Paul McCartney, Roger Waters, The Who y Neil Young.

Postales rock

Muchas familias se fotografiaban en distintos puntos del club, que funcionaban como imanes de cámaras. Largas filas acaparaban un cuadro gigante con la portada del "Some girls" de los Rolling Stones, el más popular en la entrada. Seguido por uno con The Who.

Los puestos de venta de poleras estaban abarrotados. Había diseños de todas las bandas a un promedio de $33 mil pesos chilenos, y una tienda con las discografías completas de estos artistas saciaba la sed consumista de un público amante de la nostalgia.

Los organizadores también apostaron por transformar el evento en una experiencia sensorial más allá de los seis conciertos. Al interior del recinto se levantó una enorme tienda que funciona como sala de exhibiciones y se instalaron espacios culinarios encabezados por prestigiosos chefs. Ayer comenzó igualmente la instalación de carpas en los recintos delimitados por la organización y donde los fanáticos más fieles pretendían pasar estas tres primeras jornadas del festival, que se repetirá el próximo fin de semana.

Esta noche
Neil Young 18:15 horas (22:15 Chile).
Paul McCartney 21:15 horas (01:15 Chile).
Mañana
The Who 18:15 horas (22:15 Chile).
Roger Waters 21:15 horas (01:15 Chile).

 El rock en su máximo esplendor

Desert Trip es el festival del siglo. No cabe duda. Tendrían que pasar otros cien años para volver a ver juntos a músicos del nivel de Bob Dylan, Paul McCartney y The Rolling Stones. Si bien algunos han colaborado en el pasado, esta es la primera vez que coincidirán todos en un mismo escenario. Y la única, porque por sus edades -todos tienen más de 70 años- y agendas es imposible que se reúnan nuevamente. A quienes les gusta criticar dicen: "Se juntaron por plata", pero eso no es cierto, porque ninguno necesita hacer conciertos por dinero. Se juntaron simplemente por el placer de tocar juntos y solo puedo imaginarme cómo será ese reencuentro donde recuerden viejos momentos.

Festivales históricos ha habido muchos: Woodstock (1969), el Concierto para Bangladesh (1971), organizado por George Harrison, y Live 8 (2005), entre otros. Pero creo que este será uno de los más recordados. Es como si Beethoven, Wagner, Bach y Mozart se presentaran en un mismo recital. Esa es la primera comparación que se me viene a la mente.

Aunque se extrañan nombres como Eric Clapton -cuya enfermedad nerviosa le impide tocar la guitarra- o Elton John, un verdadero genio musical, los artistas que estarán en el Desert Trip escribieron la historia del rock y el público que tenga la suerte de verlos vivirá una experiencia inédita.


Bob Dylan set list
"Rainy Day Women #12 & 35"
"Don't Think Twice, It's All Right"
"Highway 61 Revisited"
"It's All Over Now, Baby Blue"
"High Water (for Charley Patton)"
"Simple Twist of Fate"
"Early Roman Kings"
"Love Sick"
"Tangled Up in Blue"
"Lonesome Day Blues"
"Make You Feel My Love"
"Pay in Blood"
"Desolation Row"
"Soon After Midnight"
"Ballad of a Thin Man"
"Masters of War"

Rolling Stones set list
"Start Me Up"
"You Got Me Rocking"
"Out of Control
"Ride 'Em on Down" (Jimmy Reed cover)

"Mixed Emotions"
"Wild Horses"
"It's Only Rock 'n' Roll (but I Like It)"
"Come Together" (Beatles cover)
"Tumbling Dice"
"Honky Tonk Women"
"Slipping Away"
"Little T&A"
"Midnight Rambler"
"Miss You"
"Gimme Shelter"
"Sympathy for the Devil"
"Brown Sugar"
"Jumpin' Jack Flash"

Encore:

"You Can't Always Get What You Want"
"(I Can't Get No) Satisfaction"

viernes, octubre 07, 2016

Martin Joseph: Ese pianista inglés perdido en Chile


A los 78 años, y con dos décadas de vida en nuestro país, ha sido el impulsor de una escuela de improvisación abierta. Su septeto estará en el Festival Chile Jazz, que desde hoy tiene conciertos en Concepción, Santiago y La Serena.  

IÑIGO DÍAZ 

"He vivido en muchos países y a menudo me encuentro con músicos cuya única meta es tocar bien. Eso es magnífico, pero yo busco otra cosa: una idea y un discurso", dice el inglés Martin Joseph, maestro, pianista, compositor y sobre todo improvisador, que este fin de semana vuelve a los escenarios.

El Pacific Ensemble, conjunto de jazz contemporáneo y avant-garde bajo su dirección, bajará el telón de las tres noches del Festival Chile Jazz, organizado por segundo año por la corporación Construye Cultura. Arranca hoy en el Teatro Sala Dos de Concepción y sigue el fin de semana en el Teatro Oriente de Santiago y el Teatro Centenario de La Serena.

El programa presenta al pianista español Chano Domínguez con un enfoque de flamenco jazz, al bajista de fusión Ernesto Holman, el Ensamble Quintessence, reciente ganador del premio Pulsar y el sexteto de la cantante Francesca Acarola, que abre el espectro musical.

"El Pacific Ensemble es el resultado de lo que he estado buscando siempre. Doy mucha importancia a que dentro de un grupo los músicos escuchen todo lo que está pasando en la música que tocan", dice Joseph. "Las composiciones tienen el sello del autor, pero también dependen muchísimo de las improvisaciones de los solistas. La música es mía, pero también es nuestra", sentencia como principio fiel.

Joseph tiene hoy 78 años. Se formó a fines de los 50 tocando en pubs en Londres y en las afueras de la ciudad. Llegó a conocer a músicos que luego fueron figuras en el rock británico: "Por ejemplo, el baterista Ginger Baker, que tocó en Cream. En esa época él estaba en la línea de Elvin Jones. Recuerdo haber estado tocando 'Round midnight' con John McLaughlin en una jam session . Pero he trabajado también con muchos músicos de jazz europeo importantes, como John Surman", rememora.

Carrusel de música

Después de vivir en Italia, Perú, República Dominicana y Bolivia, Joseph llegó a Chile en 1998. "El amor tiene mucha fuerza, por eso me vine", dice el músico en referencia a María Inés, su esposa chilena. Pero su vida personal también le dio campo abierto para reanudar aquí proyectos como los que había emprendido en Roma, cuando se convirtió en maestro y comenzó a impartir sus primeros talleres de improvisación y sus clases de Historia del Jazz, que aún dicta en Chile como académico.
De esas experiencias provienen la mayoría de los músicos que hace una década lo acompañan. Podrían ser, incluso, sus nietos. "En ellos encontré mentes más abiertas al tipo de música que quería proponer", dice. Joseph volverá sobre el repertorio del disco "Roundabout" (2015) y alineará a Alejandro Pino (trompeta), Marcelo Maldonado (trombón), Edén Carrasco (alto), Agustín Moya (tenor), Roberto Carlos Lecaros (contrabajo) y Daniel Rodríguez (batería). Toda la información en FestivalChileJazz.cl.