El Mercurio
Sin métricas ni cronologías, en 4.805 anotaciones, "Los versos numerados" recorre sus andanzas y divagaciones a través de los tiempos. "Yo no me siento a escribir versos. Salen cuando salen, no cuando yo quiero", dice Tito Fernández.
IÑIGO DÍAZ
Cuatro mil ochocientos cinco apuntes se enumeran en este libro, la más reciente publicación de un temucano llamado Humberto Waldemar Asdrúbal Baeza Fernández, conocido en todo Chile como Tito Fernández. Pero "Los versos numerados" (Ril Editores) no es más que el resumen de una vida de anotaciones casi diarias que el cantor viene haciendo con metódico ritmo desde el 5 de agosto de 1964.
A los 72 años, Tito Fernández sigue escribiendo en cuadernos sus pensamientos espontáneos y sus experiencias, de las más domésticas imaginables ("448. Nos fuimos a Calama, donde una vez jugando cartas perdí hasta la camisa") a reflexiones mayores ("1521. El Hacer es la vida. El no Hacer es la muerte"). Actualmente está escribiendo el cuaderno número 78, y va en la página 49.118. Una autobiografía en verso libre, minuto a minuto.
"Tito Fernández es lo más atípico que tú puedas encontrar en cualquier cosa que hablemos. Estoy viejo, ya me acostumbré, pero al principio nadie entendía nada. Ni yo, ni el que me estaba entrevistando. Ahora, el que me está entrevistando generalmente entiende algunas cosas, otras no. Yo me entiendo, pero no sirve de nada que sólo me entienda yo", elucubra desde su casa del barrio Avenida Matta.
Lo atípico aparece cada tanto en los episodios de su vida. A los 15 años, Tito Fernández aún no conocía el mar: "Cuando lo conocí, me metieron a un submarino", relata. Su primer disco fue también un hecho atípico: "Estaba cantando en la feria ganadera de Valdivia. Llegó Ángel Parra y me dijo 'tú tenís que grabar un disco'. Así salió 'Tito Fernández, El Temucano' (1971), publicado por el sello Peña de los Parra. Yo debo ser uno de los pocos artistas del mundo que saltó directamente de un corral de vacas a un estudio de grabación. Todo atípico", dice.
Lo mismo piensa Tito Fernández de esta edición, que primero fue un disco y después un libro. "Los versos numerados", que según él sólo llevan número "para no perderme", fue originalmente la lectura de apuntes escogidos de esos 77 libros que lucen en la repisa de su despacho. Son doce volúmenes de discos que incluyen once horas y cuarenta minutos de narraciones.
"Los discos se vendieron como loco, entonces a alguien se le ocurrió convertirlos en un libro. Yo no paro de escribir estos versos libres, es decir, que no tienen ninguna limitante, ni métrica, ni estructura, ni técnica. Los voy a seguir escribiendo hasta que me muera. Ahora mismo, cuando te vayas, voy a poner que estuviste aquí", advierte.
-¿Sabe cómo y quién va a conservar todos estos originales?
"No tengo idea, ni siquiera sé si los quemo antes de morir. Yo no estoy preocupado de eso, tampoco de mí mismo. Yo no escucho a Tito Fernández en discos. Tampoco me escucho cuando estoy en un concierto. Al terminar pregunto cómo estuvo. Las cosas salen como salen, no más. Por eso la gracia de este libro es que no está hecho por un escritor, sino un escribidor".
1461. Hay mucha gente que se acerca a mí con la intención de aprender.
1462. Suponen que yo sé muchas cosas.
1185. ¿Para qué sirve mi mano derecha?
1186 . ¿Y mi ojo derecho?
1301. Un día estuvo lista y dispuso que hiciéramos el amor, porque era necesario.
1582. Sobre Alemania paso volando hoy, pero no me detengo.
1586. Allá abajo hay kilómetros de campo.
1324. Tito Mundt se cayó de un balcón donde hacía equilibrio una noche, "curado", después de haber escrito "De Chile a China" y no debió haberse muerto así. ¿O sí?
1578. Il vino di la bella Italia es generoso y simpático como su gente.
1579. Se parece al fulano de los sándwiches en Roma y a la sonrisa, chispeante, de la niña rubia de la pizzería.
1581. El vino, ciudadano del mundo, es un poema dulce y está donde quiera que vayas.
Este es un blog que tiene como misión recopilar información o noticias sobre música chilena, la Industria musical y la industria cultural de nuestro país aparecida en diversos medios de comunicación. Por lo tanto los textos son propiedad de los medios y de los periodistas que encabezan cada nota.
miércoles, septiembre 19, 2012
Los chinchineros que actúan junto a un grande de la escena ecuestre
El Mercurio
Patricio Toledo y su hijo Luis están hace un año en Francia participando en el montaje "Calacas", de Bartabas. El director llegará a Stgo. a Mil con "El centauro y el animal".
Eduardo Miranda
Nunca habían salido de Chile, hasta el año pasado, cuando fueron invitados a participar en un ambicioso proyecto teatral. Patricio Toledo (38) y su hijo Luis (20) tuvieron que dejar su casa, en la comuna de Cerrillos, subirse al avión con sus bombos y atender el llamado de un director francés muy particular: Bartabas, el realizador que logra unir el teatro con el mundo ecuestre.
Y aunque habían estado en espectáculos junto a Joe Vasconcellos, Illapu y Juana Fe, la pareja de chinchineros no había participado nunca en una obra de teatro hasta "Calacas", una pieza con caballos sobre el escenario, y bajo la dirección de Bartabas, el entrenador, empresario y realizador francés, que apenas los vio en un video de YouTube los quiso en su obra. "Es una experiencia muy linda, porque mostramos lo que sabemos hacer. Nos subimos al escenario y hay que bailar y tocar alrededor de los caballos", explica Patricio Toledo, quien lleva un año viviendo en Francia, y por contrato deberá quedarse una temporada más.
"En Chile no hay muchas oportunidades, porque si estás en la calle, te llevan detenido o te quitan los instrumentos", dice el chinchinero que comenzó a tocar desde los cuatro años, junto a su padre en las calles de Valparaíso. "Acá en cambio hay respeto por las tradiciones. Si tocamos en una calle, mucha gente llega a mirar y nos aplauden. Además, participar en el teatro es otra cosa. ¡Estamos mejor que el Farkas!", agrega, riéndose. "Lo bueno es que pude cumplir el sueño de mi mujer y le compré un organillo para que salgamos juntos a trabajar. Eso me tiene muy contento", dice.
"Calacas" sigue la misma línea de lo que Bartabas presentará en enero durante el festival Stgo. a Mil. En "El centauro y el animal", el francés se une a Ko Murobushi, para lograr una pieza que junta el entrenamiento ecuestre con la danza butoh, y que subirá a cuatro caballos al escenario del Teatro Municipal.
Las entradas tienen 50% de descuento que se aplicará antes del 30 de septiembre y que incluye a las piezas que llegarán a los teatros municipales de Las Condes y Santiago. Se pueden comprar en boleterías de GAM y puntos de venta Ticketek.
______
Con tradición
Bartabas creó su primera compañía a los 17 años de edad. A los 55, está a cargo del grupo Zingaro, que trabaja en las afueras de París.
Patricio Toledo y su hijo Luis están hace un año en Francia participando en el montaje "Calacas", de Bartabas. El director llegará a Stgo. a Mil con "El centauro y el animal".
Eduardo Miranda
Nunca habían salido de Chile, hasta el año pasado, cuando fueron invitados a participar en un ambicioso proyecto teatral. Patricio Toledo (38) y su hijo Luis (20) tuvieron que dejar su casa, en la comuna de Cerrillos, subirse al avión con sus bombos y atender el llamado de un director francés muy particular: Bartabas, el realizador que logra unir el teatro con el mundo ecuestre.
Y aunque habían estado en espectáculos junto a Joe Vasconcellos, Illapu y Juana Fe, la pareja de chinchineros no había participado nunca en una obra de teatro hasta "Calacas", una pieza con caballos sobre el escenario, y bajo la dirección de Bartabas, el entrenador, empresario y realizador francés, que apenas los vio en un video de YouTube los quiso en su obra. "Es una experiencia muy linda, porque mostramos lo que sabemos hacer. Nos subimos al escenario y hay que bailar y tocar alrededor de los caballos", explica Patricio Toledo, quien lleva un año viviendo en Francia, y por contrato deberá quedarse una temporada más.
"En Chile no hay muchas oportunidades, porque si estás en la calle, te llevan detenido o te quitan los instrumentos", dice el chinchinero que comenzó a tocar desde los cuatro años, junto a su padre en las calles de Valparaíso. "Acá en cambio hay respeto por las tradiciones. Si tocamos en una calle, mucha gente llega a mirar y nos aplauden. Además, participar en el teatro es otra cosa. ¡Estamos mejor que el Farkas!", agrega, riéndose. "Lo bueno es que pude cumplir el sueño de mi mujer y le compré un organillo para que salgamos juntos a trabajar. Eso me tiene muy contento", dice.
"Calacas" sigue la misma línea de lo que Bartabas presentará en enero durante el festival Stgo. a Mil. En "El centauro y el animal", el francés se une a Ko Murobushi, para lograr una pieza que junta el entrenamiento ecuestre con la danza butoh, y que subirá a cuatro caballos al escenario del Teatro Municipal.
Las entradas tienen 50% de descuento que se aplicará antes del 30 de septiembre y que incluye a las piezas que llegarán a los teatros municipales de Las Condes y Santiago. Se pueden comprar en boleterías de GAM y puntos de venta Ticketek.
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Con tradición
Bartabas creó su primera compañía a los 17 años de edad. A los 55, está a cargo del grupo Zingaro, que trabaja en las afueras de París.
Roberto Parra más allá de "La Negra Ester"
El Mercurio
"Yo creía que el genio de la familia era Nicanor , hasta que conocí a la Violeta. Claro que ahora me quedo con el tío Roberto". Las palabras que el archihomenajeado Nicanor Parra le atribuye a Manuel Rojas cobran sentido ahora que dos libros y una exposición demuestran la real valía del padre de las cuecas choras.
En Primera Persona
"La vida que yo he pasado" (Pehuén, 158 páginas) fue editado por María Eugenia Meza. "Somos amigas de toda la vida. El día que murió Roberto, ella llegó con el diario donde decía 'Se murió Roberto Parra'", dice la cuequera Catalina Rojas, viuda del músico y poeta. "Es un libro familiar, estamos todos. Incluso hay un texto mío", apunta. Se suman las dos hijas del matrimonio, Leonora, con un texto testimonial, y Catalina, con pinturas. Recuerdan, por ejemplo, que su padre las tenía convencidas de que debajo de cierto árbol vivían hombres en miniatura, y que les avisaba cuando tenían hambre, para que les mandaran migas.
Dicen que en su barrio -en Barrancas- no había funeral donde no cantara, y que una vez construyó en cartón una detallada maqueta de Chillán. También, que perdió 90 guitarras en su vida, y que adoraba las almejas, las cazuelas y las sustancias.
El libro posee numerosas fotografías desconocidas, e incluye un CD con grabaciones caseras de Roberto y Catalina haciendo cuecas, y una emotiva entrevista que Roberto le hizo a su madre en 1979. "Lo grabamos de una pura vez. Los dos se adoraban; cuando nos casamos, le fuimos a avisar a doña Clara y estuvo semanas llorando, porque era el hijo regalón", dice Catalina.
La grabación fue idea suya, y ella era quien le compraba cuadernos para que no perdiera las hojas sueltas. "Hay gente que me decía '¡Le estás cortando las alas!'. Pero él nunca dijo algo en contra, y escribía por horas", confiesa.
En el libro hay decenas de cuecas, sextetas y décimas del tío Roberto, pero también prosa en primera persona: habla del Golpe, de los burdeles y de su vida atorrante.
Cuenta que iba caminando de Lebu a Curanilahue, a buscar trabajo, cuando lo agarró un temporal. Se protege como puede: "Acurrucado al tronco de un árbol con la chaqueta sobre la cabeza, los pies como zaguán, las chancletas amarradas con alambres, los pantalones rajados por los espinos o donde me tocaba atravesar los alambrados". Lo encuentra un guardabosque: "Yo más o menos conocía esa parte. ¡Levántese y vamos andando!", escribe. Pero el funcionario se enternece porque un hijo le había salido "mala cabeza" como él, y le da ropa y hasta plata para el pasaje.
En el volumen aparecen versos autobiográficos y de amor por su esposa e hijas. Hay selecciones de "La Negra Ester", "Zafra" y "El Desquite", y están sus cuecas más famosas: "El chute Alberto" y "La vida que yo he pasado".
Conmovedores son los versos que dedica a su hermano-padre, Nicanor Parra, y la Décima a la muerte de Violeta: "Naciste predestinada/ Violeta de loh caminoh/ para cantarle al destino/ con el alma desolada/ con tu guitarra tallada/ fuiste creciendo en el campo/ con olorcito a cilantro/ a romero, yerba buena/ entremedio de verbenah/ baila el viento con tu canto".
Porque la relación con sus hermanos fue fuerte, dice Catalina: "Nicanor, Violeta y Roberto siempre fueron un trío. Nicanor los guiaba, incluso ya grandes, en la carpa de La Reina. No he visto a nadie que se quiera como ellos tres".
Sus cuecas zurdas
El Archivo de Literatura Oral de la Biblioteca Nacional adquirió hace un par de años los 23 cuadernos manuscritos de Roberto Parra. Ahí encontraron más de 50 cuecas inéditas, que ahora son reveladas en "Soy zurdo de nacimiento" (Lom, 104 páginas), editado por Micaela Navarrete y Maximiliano Salinas.
"En el Archivo siempre nos interesó Roberto Parra, acá hay muchísimos documentos, desde la primera edición en papel roneo que hizo César Guapaya de 'La Negra Ester'. Todos los meses vienen chicos a revisarlos. Ahora, con el libro, cualquiera les puede poner música a estas cuecas", anuncia Navarrete, quien sostiene que la vocación atorrante del artista nació cuando tenía nueve años y lo mandaron a ser lazarillo de una cantora ciega con la que recorrió el país. Se consagró a los catorce, al iniciar su carrera de guitarrista en boliches y circos.
No todo es gracioso, en todo caso. Un ejemplo: "Silencio para los muertoh/ silencio en los panteoneh / alegría para el pueblo / en todos los corazoneh / Mandan a silenciar / como si juera / que se callen los rifleh / en las trincherah / en las trincherah ay sí / el pueblo canta / porque tiene un canario / en la garganta / Nosotroh cantaremoh / y venceremoh". Dice Navarrete: "Su poesía es bastante social. Él recoge la tradición popular: defiende lo ético, pero con ironía y sin lamentos. Ahí están sus ideales democráticos, claritos".
Para Salinas, ese saber decir es propio del roto, y cita la definición del escritor Juan Godoy: "El roto ríe seguro de su inmensa verdad; conoce el dinero como un medio y no como un fin en sí".
A su juicio, "toda la familia Parra encarna las características vitales del roto chileno, y su inmensa y fecunda cultura". Escribe el tío Roberto: "Qué triste es mi tristeza/ qué amarga mih alegríah/ forastero en mi patria/ estando en la tierra mía/ Soy esparta sin serlo/ y un cero a la izquierda/ pa lo capos mafiosoh/ un roto ´e mierda/ Un roto ´e mierda sí/ soy afuerino/ como no me detienen/ los asesinoh/ Y si me hacen callar/ por no dejar".
En tres dimensiones
En noviembre, la Biblioteca Nacional exhibirá la mayor exposición que se haya hecho de Roberto Parra. "Queremos que se vea su faceta más íntima y profunda, mostrar que es mucho más que 'La Negra Ester'. Será una exposición testimonial: presentaremos entrevistas que él dio, manuscritos (en la foto) y copias facsimilares. Queremos que él sea quien hable, porque él habla muy bonito. Tiene una forma única de decir las cosas, literariamente hablando", adelanta Carolina Tapia, curadora de la muestra. "Se manda unas frases filosóficas tan lindas y simples a la vez. Por ejemplo, dice 'Nicanor y la Violeta son grandes, yo no'. Y es agradecido de haber vivido tanto. 'Esta vida es la que me tocó, la que tengo que vivir y punto', dice".
En la exposición habrá abundantes objetos que pertenecieron al homenajeado, de la colección de su viuda. Todos serán icónicos. "Sería genial conseguirnos su sombrero", acota Tapia.
"Yo creía que el genio de la familia era Nicanor , hasta que conocí a la Violeta. Claro que ahora me quedo con el tío Roberto". Las palabras que el archihomenajeado Nicanor Parra le atribuye a Manuel Rojas cobran sentido ahora que dos libros y una exposición demuestran la real valía del padre de las cuecas choras.
En Primera Persona
"La vida que yo he pasado" (Pehuén, 158 páginas) fue editado por María Eugenia Meza. "Somos amigas de toda la vida. El día que murió Roberto, ella llegó con el diario donde decía 'Se murió Roberto Parra'", dice la cuequera Catalina Rojas, viuda del músico y poeta. "Es un libro familiar, estamos todos. Incluso hay un texto mío", apunta. Se suman las dos hijas del matrimonio, Leonora, con un texto testimonial, y Catalina, con pinturas. Recuerdan, por ejemplo, que su padre las tenía convencidas de que debajo de cierto árbol vivían hombres en miniatura, y que les avisaba cuando tenían hambre, para que les mandaran migas.
Dicen que en su barrio -en Barrancas- no había funeral donde no cantara, y que una vez construyó en cartón una detallada maqueta de Chillán. También, que perdió 90 guitarras en su vida, y que adoraba las almejas, las cazuelas y las sustancias.
El libro posee numerosas fotografías desconocidas, e incluye un CD con grabaciones caseras de Roberto y Catalina haciendo cuecas, y una emotiva entrevista que Roberto le hizo a su madre en 1979. "Lo grabamos de una pura vez. Los dos se adoraban; cuando nos casamos, le fuimos a avisar a doña Clara y estuvo semanas llorando, porque era el hijo regalón", dice Catalina.
La grabación fue idea suya, y ella era quien le compraba cuadernos para que no perdiera las hojas sueltas. "Hay gente que me decía '¡Le estás cortando las alas!'. Pero él nunca dijo algo en contra, y escribía por horas", confiesa.
En el libro hay decenas de cuecas, sextetas y décimas del tío Roberto, pero también prosa en primera persona: habla del Golpe, de los burdeles y de su vida atorrante.
Cuenta que iba caminando de Lebu a Curanilahue, a buscar trabajo, cuando lo agarró un temporal. Se protege como puede: "Acurrucado al tronco de un árbol con la chaqueta sobre la cabeza, los pies como zaguán, las chancletas amarradas con alambres, los pantalones rajados por los espinos o donde me tocaba atravesar los alambrados". Lo encuentra un guardabosque: "Yo más o menos conocía esa parte. ¡Levántese y vamos andando!", escribe. Pero el funcionario se enternece porque un hijo le había salido "mala cabeza" como él, y le da ropa y hasta plata para el pasaje.
En el volumen aparecen versos autobiográficos y de amor por su esposa e hijas. Hay selecciones de "La Negra Ester", "Zafra" y "El Desquite", y están sus cuecas más famosas: "El chute Alberto" y "La vida que yo he pasado".
Conmovedores son los versos que dedica a su hermano-padre, Nicanor Parra, y la Décima a la muerte de Violeta: "Naciste predestinada/ Violeta de loh caminoh/ para cantarle al destino/ con el alma desolada/ con tu guitarra tallada/ fuiste creciendo en el campo/ con olorcito a cilantro/ a romero, yerba buena/ entremedio de verbenah/ baila el viento con tu canto".
Porque la relación con sus hermanos fue fuerte, dice Catalina: "Nicanor, Violeta y Roberto siempre fueron un trío. Nicanor los guiaba, incluso ya grandes, en la carpa de La Reina. No he visto a nadie que se quiera como ellos tres".
Sus cuecas zurdas
El Archivo de Literatura Oral de la Biblioteca Nacional adquirió hace un par de años los 23 cuadernos manuscritos de Roberto Parra. Ahí encontraron más de 50 cuecas inéditas, que ahora son reveladas en "Soy zurdo de nacimiento" (Lom, 104 páginas), editado por Micaela Navarrete y Maximiliano Salinas.
"En el Archivo siempre nos interesó Roberto Parra, acá hay muchísimos documentos, desde la primera edición en papel roneo que hizo César Guapaya de 'La Negra Ester'. Todos los meses vienen chicos a revisarlos. Ahora, con el libro, cualquiera les puede poner música a estas cuecas", anuncia Navarrete, quien sostiene que la vocación atorrante del artista nació cuando tenía nueve años y lo mandaron a ser lazarillo de una cantora ciega con la que recorrió el país. Se consagró a los catorce, al iniciar su carrera de guitarrista en boliches y circos.
No todo es gracioso, en todo caso. Un ejemplo: "Silencio para los muertoh/ silencio en los panteoneh / alegría para el pueblo / en todos los corazoneh / Mandan a silenciar / como si juera / que se callen los rifleh / en las trincherah / en las trincherah ay sí / el pueblo canta / porque tiene un canario / en la garganta / Nosotroh cantaremoh / y venceremoh". Dice Navarrete: "Su poesía es bastante social. Él recoge la tradición popular: defiende lo ético, pero con ironía y sin lamentos. Ahí están sus ideales democráticos, claritos".
Para Salinas, ese saber decir es propio del roto, y cita la definición del escritor Juan Godoy: "El roto ríe seguro de su inmensa verdad; conoce el dinero como un medio y no como un fin en sí".
A su juicio, "toda la familia Parra encarna las características vitales del roto chileno, y su inmensa y fecunda cultura". Escribe el tío Roberto: "Qué triste es mi tristeza/ qué amarga mih alegríah/ forastero en mi patria/ estando en la tierra mía/ Soy esparta sin serlo/ y un cero a la izquierda/ pa lo capos mafiosoh/ un roto ´e mierda/ Un roto ´e mierda sí/ soy afuerino/ como no me detienen/ los asesinoh/ Y si me hacen callar/ por no dejar".
En tres dimensiones
En noviembre, la Biblioteca Nacional exhibirá la mayor exposición que se haya hecho de Roberto Parra. "Queremos que se vea su faceta más íntima y profunda, mostrar que es mucho más que 'La Negra Ester'. Será una exposición testimonial: presentaremos entrevistas que él dio, manuscritos (en la foto) y copias facsimilares. Queremos que él sea quien hable, porque él habla muy bonito. Tiene una forma única de decir las cosas, literariamente hablando", adelanta Carolina Tapia, curadora de la muestra. "Se manda unas frases filosóficas tan lindas y simples a la vez. Por ejemplo, dice 'Nicanor y la Violeta son grandes, yo no'. Y es agradecido de haber vivido tanto. 'Esta vida es la que me tocó, la que tengo que vivir y punto', dice".
En la exposición habrá abundantes objetos que pertenecieron al homenajeado, de la colección de su viuda. Todos serán icónicos. "Sería genial conseguirnos su sombrero", acota Tapia.
Nuevas y viejas cuecas la banda sonora de un largo Dieciocho
El Mercurio
"Las gallinas llegaban solas cuando se escuchaba cueca", contaba Luis Hernán Araneda, El Baucha, octogenario cantor que acudió a la última reunión musical en la casa de Constitución 211. Los eruditos apuntan a que la cueca no es sólo la canción y el baile, sino la dimensión completa del rito de la camaradería. Para estos cinco días de celebraciones, aquí proponemos nuevas audiciones.
IÑIGO DÍAZ
Adiós a la casa de canto
"Así fueron las cuecas"
Varios cantores
Ocho horas de canto y baile, y cien cuecas se tocaron un sábado en la casa de Constitución 211. Allí, el fotógrafo Francisco Bermejo instaló su taller, que se convirtió pronto en un espacio de reunión en torno a la cueca. Todo ese material quedó resumido en las 24 piezas de este disco, un registro de despedida del lugar. Desfilan desde históricos cantores como el Baucha Araneda, Pepe Fuentes y María Esther Zamora, hasta cultores más jóvenes como Rodrigo Miranda (de Los Trukeros), Horacio Hernández (de La Gallera), Andrea Céspedes (de Las Niñas) y el pianista ciego Aladín Reyes.
Todo se derrumbó
"Cuecas del fin del mundo"
Porfiados de la Cueca
Exponentes de una peculiar cueca rockera, en su tercer disco el sexteto presenta un repertorio de cuecas conceptuales, irónicas y de crítica social acerca del supuesto y difundido fin de la especie humana, programado para el 21 de diciembre de 2012, según el calendario maya. Los Porfiados de la Cueca proponen maneras para eludir ese final e iniciar una nueva sociedad. Sus cuecas llevan títulos como "Esperando el fin", "Tonada de la advertencia", "Los cuatro jinetes", "Si supiera que se acaba" y "Vivamos el nuevo mundo", entre otras.
Entre marchas y tomas
"Cuecas por la educación"
Varios conjuntos
Un destacamento de conjuntos de la llamada "cuarta generación" de cultores urbanos aparece en este compilatorio de cuecas contingentes, nacidas durante tomas de liceos y universidades, y en multitudinarias marchas estudiantiles de 2011 y 2012. Es la otra banda sonora del movimiento joven, con cuecas de protesta como "Hasta cuándo y hasta cuándo" (Los Terroristas de la Chingana), "El que no llora no mama" (Voy y Vuelvo), "La marcha de los paraguas" (La Patota), "La capucha" (El Parcito) y "Fíjese profe" (Las Indignadas), entre otras. Descarga Aquí
La influencia femenina
"Cantora"
Las Primas
Dos integrantes del grupo Las Peñascazo -la pianista Cecilia Canto y la cantora Leslie Becerra- continuaron con sus investigaciones de la cueca al formar en 2009 otro elenco femenino. Las Primas recupera el repertorio tradicional de las cantoras en ferias, ramadas, rodeos y trillas en el campo, pero también de las voces femeninas que se escuchaban en las chinganas y casas de canto en la ciudad. "Antiguamente las urbes aún tenían muchas áreas rurales aledañas. Había una mezcla fuerte", dice Becerra. Su repertorio tiene cuecas anónimas y también de Las Caracolito o Las Hermanas Orellana.
Entrevista con la historia
"Puras cuecas"
Isabel Parra
Cuecas campesinas cantadas por dúos femeninos -como Hilda y Violeta Parra, o Violeta e Isabel Parra-, cuecas choras de Roberto Parra, cuecas en tonos mayores y menores, cuecas arregladas en el exilio por Tita Parra, cuecas con guitarra traspuesta, acordeón y charango, cuecas largas, cuecas conversadas con acompañamiento del banjo de Payo Grondona, cuecas con instrumentación de jazz, y mucho más se puede encontrar en este recuento de grabaciones realizadas entre las décadas de 1950 y 1980, en Santiago, París, Berlín y Buenos Aires.
Matemática perfecta
"Collereándole a la brava chilena"
3x7 Veintiuna
Por primera vez sin el actor y cantor Daniel Muñoz, el cuarteto del acordeonista Félix Llancafil se mantiene firme -como una operación matemática- en su ritmo de publicaciones. Éste es su sexto disco en siete años, donde se pueden apreciar puntos altos como la cueca "Al cuñaíto Lucho", que tiene la participación del homenajeado, Luis Cubillos, conocido personaje de los bajos fondos, además de "A Los Prisioneros", una cueca tributo que incluye al mismísimo Miguel Tapia en la batería.
En el punto de encuentro
"...Y de feria las cuecas"
De Chilena
Todos los caminos conducen a la feria del domingo. Allí, campesinos, vecinos de barrio y variados ejemplares del chileno común se mezclan en el ritual de elección de la fruta y la verdura. Hace dos años que el quinteto temuquense De Chilena recorre ferias de Cunco, Paillaco, Coipolafquén y otras localidades de La Araucanía. Allí recopilan historias y aprenden la cueca sureña, "que se toca siempre con acordes mayores. Es muy alegre. Nacimos tocando en la Feria Pinto de Temuco y mantenemos las tradiciones de aquí: la afinación típica por tercera alta y la guitarra traspuesta", dice Héctor Tito López.
Una nueva generación
"Los Príncipes"
Los Príncipes
Cuequeros universitarios, con estudios de música, sonido y musicología, integran este frente de nuevos intérpretes y compositores de una cueca menos doxa que la que describe el actual movimiento de cultores. "Sin proponérnoslo hemos ido haciendo cuecas más acústicas, menos bravas y con un fuerte componente amoroso que se acerca a veces a la balada y el compromiso político", señala el guitarrista Christian Spencer, quien además realizó un doctorado de etnomusicología acerca de la cueca, en universidades de Madrid y Lisboa.
Sáquela a bailar
"La consentida"
Amaya Forch
Después de sus discos de boleros y villancicos, la actriz y cantante completó su trilogía temática con este registro de tonadas y cuecas del recuerdo. "Eran las canciones que escuchábamos (en el exilio) en Alemania Oriental, donde hacíamos nuestras propias fondas para el Dieciocho", contaba la hija del escritor Juan Forch. Incluye repertorio típico, comenzando por el nombre del disco, extraído de la famosa cueca de Jaime Atria, y luego con una andanada de clásicos: "Los lagos de Chile" (Petronila Orellana), "Tonadas de Manuel Rodríguez" (Pablo Neruda y Vicente Bianchi) y "Mata de arrayán florido" (Clara Solovera), que Amaya Forch cantó en 1997 en el Festival del Huaso de Olmué.
Lecciones de Margot Loyola
"Legado"
Andrea Andreu
Hoy es el cumpleaños 94 de la folclorista Margot Loyola. Se festejará con un espectáculo en el Cine Normandie que incluye a Andrea Andreu, una de sus últimas discípulas. Ella presentará su disco "Legado", cuyo repertorio considera tres cuecas "para el oído". "No se bailan, sino que se escuchan en distintos contextos. Margot Loyola y Patricia Chavarría las llamaban 'cuecas de sobremesa'. Tengo cuecas punteadas, donde el acompañamiento de guitarra hace otra melodía que la de la voz", dice Andreu. Se llaman "Hasta cuándo vida mía" (recopilada en Matilla), "No quiero querer a nadie (en Pomaire) y "Papelito artificioso" (en Rosal de Pinto).
"Las gallinas llegaban solas cuando se escuchaba cueca", contaba Luis Hernán Araneda, El Baucha, octogenario cantor que acudió a la última reunión musical en la casa de Constitución 211. Los eruditos apuntan a que la cueca no es sólo la canción y el baile, sino la dimensión completa del rito de la camaradería. Para estos cinco días de celebraciones, aquí proponemos nuevas audiciones.
IÑIGO DÍAZ
Adiós a la casa de canto
"Así fueron las cuecas"
Varios cantores
Ocho horas de canto y baile, y cien cuecas se tocaron un sábado en la casa de Constitución 211. Allí, el fotógrafo Francisco Bermejo instaló su taller, que se convirtió pronto en un espacio de reunión en torno a la cueca. Todo ese material quedó resumido en las 24 piezas de este disco, un registro de despedida del lugar. Desfilan desde históricos cantores como el Baucha Araneda, Pepe Fuentes y María Esther Zamora, hasta cultores más jóvenes como Rodrigo Miranda (de Los Trukeros), Horacio Hernández (de La Gallera), Andrea Céspedes (de Las Niñas) y el pianista ciego Aladín Reyes.
Todo se derrumbó
"Cuecas del fin del mundo"
Porfiados de la Cueca
Exponentes de una peculiar cueca rockera, en su tercer disco el sexteto presenta un repertorio de cuecas conceptuales, irónicas y de crítica social acerca del supuesto y difundido fin de la especie humana, programado para el 21 de diciembre de 2012, según el calendario maya. Los Porfiados de la Cueca proponen maneras para eludir ese final e iniciar una nueva sociedad. Sus cuecas llevan títulos como "Esperando el fin", "Tonada de la advertencia", "Los cuatro jinetes", "Si supiera que se acaba" y "Vivamos el nuevo mundo", entre otras.
Entre marchas y tomas
"Cuecas por la educación"
Varios conjuntos
Un destacamento de conjuntos de la llamada "cuarta generación" de cultores urbanos aparece en este compilatorio de cuecas contingentes, nacidas durante tomas de liceos y universidades, y en multitudinarias marchas estudiantiles de 2011 y 2012. Es la otra banda sonora del movimiento joven, con cuecas de protesta como "Hasta cuándo y hasta cuándo" (Los Terroristas de la Chingana), "El que no llora no mama" (Voy y Vuelvo), "La marcha de los paraguas" (La Patota), "La capucha" (El Parcito) y "Fíjese profe" (Las Indignadas), entre otras. Descarga Aquí
La influencia femenina
"Cantora"
Las Primas
Dos integrantes del grupo Las Peñascazo -la pianista Cecilia Canto y la cantora Leslie Becerra- continuaron con sus investigaciones de la cueca al formar en 2009 otro elenco femenino. Las Primas recupera el repertorio tradicional de las cantoras en ferias, ramadas, rodeos y trillas en el campo, pero también de las voces femeninas que se escuchaban en las chinganas y casas de canto en la ciudad. "Antiguamente las urbes aún tenían muchas áreas rurales aledañas. Había una mezcla fuerte", dice Becerra. Su repertorio tiene cuecas anónimas y también de Las Caracolito o Las Hermanas Orellana.
Entrevista con la historia
"Puras cuecas"
Isabel Parra
Cuecas campesinas cantadas por dúos femeninos -como Hilda y Violeta Parra, o Violeta e Isabel Parra-, cuecas choras de Roberto Parra, cuecas en tonos mayores y menores, cuecas arregladas en el exilio por Tita Parra, cuecas con guitarra traspuesta, acordeón y charango, cuecas largas, cuecas conversadas con acompañamiento del banjo de Payo Grondona, cuecas con instrumentación de jazz, y mucho más se puede encontrar en este recuento de grabaciones realizadas entre las décadas de 1950 y 1980, en Santiago, París, Berlín y Buenos Aires.
Matemática perfecta
"Collereándole a la brava chilena"
3x7 Veintiuna
Por primera vez sin el actor y cantor Daniel Muñoz, el cuarteto del acordeonista Félix Llancafil se mantiene firme -como una operación matemática- en su ritmo de publicaciones. Éste es su sexto disco en siete años, donde se pueden apreciar puntos altos como la cueca "Al cuñaíto Lucho", que tiene la participación del homenajeado, Luis Cubillos, conocido personaje de los bajos fondos, además de "A Los Prisioneros", una cueca tributo que incluye al mismísimo Miguel Tapia en la batería.
En el punto de encuentro
"...Y de feria las cuecas"
De Chilena
Todos los caminos conducen a la feria del domingo. Allí, campesinos, vecinos de barrio y variados ejemplares del chileno común se mezclan en el ritual de elección de la fruta y la verdura. Hace dos años que el quinteto temuquense De Chilena recorre ferias de Cunco, Paillaco, Coipolafquén y otras localidades de La Araucanía. Allí recopilan historias y aprenden la cueca sureña, "que se toca siempre con acordes mayores. Es muy alegre. Nacimos tocando en la Feria Pinto de Temuco y mantenemos las tradiciones de aquí: la afinación típica por tercera alta y la guitarra traspuesta", dice Héctor Tito López.
Una nueva generación
"Los Príncipes"
Los Príncipes
Cuequeros universitarios, con estudios de música, sonido y musicología, integran este frente de nuevos intérpretes y compositores de una cueca menos doxa que la que describe el actual movimiento de cultores. "Sin proponérnoslo hemos ido haciendo cuecas más acústicas, menos bravas y con un fuerte componente amoroso que se acerca a veces a la balada y el compromiso político", señala el guitarrista Christian Spencer, quien además realizó un doctorado de etnomusicología acerca de la cueca, en universidades de Madrid y Lisboa.
Sáquela a bailar
"La consentida"
Amaya Forch
Después de sus discos de boleros y villancicos, la actriz y cantante completó su trilogía temática con este registro de tonadas y cuecas del recuerdo. "Eran las canciones que escuchábamos (en el exilio) en Alemania Oriental, donde hacíamos nuestras propias fondas para el Dieciocho", contaba la hija del escritor Juan Forch. Incluye repertorio típico, comenzando por el nombre del disco, extraído de la famosa cueca de Jaime Atria, y luego con una andanada de clásicos: "Los lagos de Chile" (Petronila Orellana), "Tonadas de Manuel Rodríguez" (Pablo Neruda y Vicente Bianchi) y "Mata de arrayán florido" (Clara Solovera), que Amaya Forch cantó en 1997 en el Festival del Huaso de Olmué.
Lecciones de Margot Loyola
"Legado"
Andrea Andreu
Hoy es el cumpleaños 94 de la folclorista Margot Loyola. Se festejará con un espectáculo en el Cine Normandie que incluye a Andrea Andreu, una de sus últimas discípulas. Ella presentará su disco "Legado", cuyo repertorio considera tres cuecas "para el oído". "No se bailan, sino que se escuchan en distintos contextos. Margot Loyola y Patricia Chavarría las llamaban 'cuecas de sobremesa'. Tengo cuecas punteadas, donde el acompañamiento de guitarra hace otra melodía que la de la voz", dice Andreu. Se llaman "Hasta cuándo vida mía" (recopilada en Matilla), "No quiero querer a nadie (en Pomaire) y "Papelito artificioso" (en Rosal de Pinto).
martes, septiembre 18, 2012
Su Majestad la Cueca Vol. I-II-III-IV.EMI. Chile. Compilación. 2009
Acá no les pedimos un “me gusta” en su facebook para compartir material cultural, lo nuestro es escuchar, y disfrutar la buena música chilena; como en esta oportunidad con ese excelente compilado de 4 volúmenes editados por el sello EMI Chile el año 2009, que se vendió directamente en kioscos, que se agotó rápidamente y que hoy es casi inencontrable, convirtiéndose en material de coleccionistas.
Este compilado reúne grabaciones históricas del sello EMI desde la década del 50, en una audición, revisión y selección realizada por el musicólogo Rodrigo Torres, todo un especialista en el canto popular chileno.
Esta compilación está dividido en 4 volúmenes, el primero dedicado a “Artistas del Folklore”, el segundo a “Proyección folklórica de la Cueca, estilos históricos y regionales”, el tercero contiene 3 temas como una continuación del volumen anterior, y mayormente cuecas interpretadas por la familia Parra; y el último está dedicada a la cueca chilenera además de incluir registros históricos del los Archivos Históricos de la Universidad de Chile principalmente de la primera mitad del siglo XX.
Cada disco es un placer escucharlo, deleitarse con el ritmo, con el sentimiento de cada artista, si pensamos que acá está reflejado todos las vertientes de cuecas que se han desarrollado en nuestro país, y con los intérpretes mas importantes de la música popular chilena, el resultado final es un climax profundamente chileno.
Destacamos, no está mas decirlo, que esta colección incluye material que hasta la fecha de edición de estos discos se encontraba inéditos, aunque cueste creerlo incluye varios registros inéditos de Violeta Parra. Si quiere mas detalles sobre este punto le sugerimos ver este link de cancioneros. Com.
Actualmente este disco solo se encuentra disponible a la venta en Itunes y en Amazon.uk a través de descarga digital; y este año he visto algunos ejemplares en algunos locales Jumbo en las estanterías de discos que tienen esos supermercados, en una reimpresión que hace el sello EMI de CDs de música chilena especialmente para esta cadena; por estas razones es que este material solo quedará disponible en este blog hasta el 23 se septiembre de 2012. Después usted lo puede buscar en su tienda virtual de música o recorra los Jumbo hasta encontrar su ejemplar favorito…
A disfruta se ha dicho….
Y Viva Chile Mierda!
Para consultar sobre temas e interpretes por favor haga clik en las fotografías superiores en donde encontrará el detalle de la información
Disco 1
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Disco 2
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Disco 3
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Disco 4
En Línea
sábado, septiembre 15, 2012
Orquesta Andina comenzó Ciclo De Conciertos Con Estrenos Mundiales Y Nacionales
UCV
“Relatos y Qué más quieres que te diga” partió este viernes e incluye una obra inédita del destacado compositor chileno radicado en Europa, Patricio Wang
Un interesante ciclo de conciertos protagonizará durante las próximas tres semanas la Orquesta Andina, agrupación que este año cumplió una década de vida bajo la batuta de su director, creador y académico del Instituto de la Música de la PUCV, Félix Cárdenas.
Las presentaciones tienen por título “Relatos y Qué más quieres que te diga”, programa dentro del cual destaca el estreno mundial de la obra “Qué más quieres que te diga”, pieza compuesta especialmente para la Orquesta Andina por el compositor chileno radicado en Holanda, Patricio Wang.
Wang, que tiene un extenso currículum desarrollado entre los Países Bajos, Francia y Europa, siendo ampliamente conocido como director musical del grupo Quilapayún, dice que esta obra que estrenó en Chile es reflexión y comentario musical sobre el pasaje continuo entre tradición oral y escrita en la música chilena”.
“A partir de Violeta Parra y la Nueva Canción Chilena se crearon puentes importantes con los compositores provenientes de los conservatorios y estos han sido el origen de muchos y diversos desarrollos en la creación nacional. Uno de los aspectos interesantes de esos desarrollos es la aparición de formaciones de instrumentos latinoamericanos, por la carga emocional que representan y porque traen consigo un desafío técnico considerable: escribir músicas que pongan en claro el potencial expresivo de esos instrumentos”, explica Wang.
El destacado músico también recalca que “el trabajo de agrupaciones como la Orquesta Andina proponen nuevas posibilidades. El tiempo y el trabajo de creación que habrán inspirado dirán si fueron sólo exitosos experimentos o gérmenes de nuevas tradiciones.”
La obra “Qué más quieres que te diga”, recuerda Wang, “tiene sus orígenes en su época de estudiante, cuando en 1969 escuchó la grabación en terreno de una canción recopilada en el norte del país. Dos compases repetidos que me impresionaron, y me han seguido haciendo reflexionar, por su curiosa métrica y por la manera cómo en ellos se relacionan música y texto. Todo el material de la pieza proviene, de una u otra manera, de estos dos compases (en forma de pequeña variación, extrapolación, extensión, comentario e incluso asociación libre)”, detalla el compositor.
Respecto a su larga relación con Orquesta Andina, Patricio Wang no escatima elogios: “varios de mis trabajos han sido interpretados por estos talentosos músicos, pero esta es la primera obra que escribo especialmente para ellos. Su dificultad técnica es en realidad un homenaje y un reconocimiento a la gran destreza en la interpretación de sus instrumentos.”
La obra de Wang, que contó con el financiamiento del Fondo de la Música 2012 del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (CNCA), fue estrenada por la agrupación del IMUS ayer viernes 14 de septiembre en el Teatro Municipal de Viña del Mar.
Asimismo, el programa incluyó la interpretación de las obras del propio Wang, “El niño mudo”, “Las mujeres de Buenos Aires”, que contó con la participación de los destacados músicos del grupo Transiente, Cristian González (violín), Bernardo Zamora (tenor) y Franz Fonfach (barítono).
A estas obras se sumó el estreno mundial de “Atnarama”, de Luís Jiménez, pieza que también fue compuesta especialmente la Orquesta Andina que dirige Félix Cárdenas. El resto del programa lo integraron “Luz Repentina”, de Daniel Valladares y Marcelo Véliz; “Zeinga”, de Luis Jiménez; “A Rinconada”, de Fabián Durán; “Bolero” y “Tango-pregón y pregón”, de Félix Cárdenas. ; “Transiente”, de Wang.
Tras el concierto de este viernes, la agrupación se presentará en el Teatro Municipal de Casablanca el sábado 29 de septiembre, a las 19 horas, y en el Salón del Hotel O`Higgins el domingo 30 de septiembre, desde las 12 horas. Todos los conciertos son con entrada liberada.
viernes, septiembre 14, 2012
La faceta más íntima de Juan Pablo Izquierdo
El Mercurio
El director chileno -actual titular de la Orquesta de Cámara de Chile- revela sus primeros años en el Colegio Saint George, su vida familiar, sus estudios en Chile y en el extranjero; y sus encuentros con el pianista Claudio Arrau.
Maureen Lennon Zaninovic
A la mañana siguiente de recibir la noticia del Premio Nacional de Música, Juan Pablo Izquierdo se traslada al Teatro Municipal de Ñuñoa (ex California). El director titular de la Orquesta de Cámara de Chile es felicitado por todos los músicos y por Luciano Cruz-Coke, ministro de Cultura. Y los aplausos continúan. Se traslada hasta la Pastelería California -uno de sus lugares predilectos cada vez que le toca ensayo o función- y todos los funcionarios del local se levantan para saludarlo. "Estamos 'chochos' de tener a un cliente que hoy es Premio Nacional'', le dicen.
"Este barrio es muy significativo para mí. Cerca de esta pastelería había una librería que me encantaba y ahí conseguí toda la colección 'Sandokán', de Emilio Salgari", rememora el director.
Hijo del hombre de negocios y agricultor Luis Izquierdo Valdés y de Rebeca Fernández Lecaros, Juan Pablo Izquierdo es el cuarto de cinco hermanos: Gonzalo, historiador; Luis, médico; Francisco, agricultor, y Rebeca (la única viva). "En mi familia, por el lado materno, se encuentran personalidades muy notables como Vicente Huidobro, Santa Teresa de Los Andes (Juanita Fernández Solar) y Miguel Serrano", explica el músico chileno.
El Saint George y ''El joven laurel''
Sus estudios primarios y secundarios los realizó en el Colegio Saint George, cuando éste estaba emplazado en la Avenida Pedro de Valdivia, esquina con Pocuro. "Después del colegio, caminábamos hacia Providencia y nuestra primera parada era visitar a nuestras amigas de las Monjas Argentinas, luego seguíamos hacia el Villa María, el Liceo 7 y la Maisonnette. Era un barrio de mucha amistad", dice Izquierdo.
En el Saint George formó parte de "El joven laurel", un grupo literario dirigido por Roque Esteban Scarpa: todo un semillero de talentos y generador de varios célebres artistas e intelectuales de nuestro país como Armando Uribe, Antonio Avaria, José Miguel Ibáñez y Jorge Swinburn, entre otros. "Era un colegio lleno de creatividad, con compañeros muy buenos y profesores realmente muy importantes, como el historiador Mario Góngora. En un momento don Roque me pidió que dirigiera la revista de 'El joven laurel'. Me negué, porque nunca he escrito ni siquiera un poema. 'No', me respondió. Me vi un poco obligado a asumir este desafío", comenta el director.
Desde muy pequeño comenzó a manifestarse, y de manera muy vívida, su pasión por la música. "Siempre el lenguaje que he tenido para expresarme ha sido la música. Nunca se me ocurrió hacer otra cosa. La música ha sido maravillosa en mi vida, pero también complicada, porque con muy pocos compañeros del colegio pude compartir esa pasión. Imagínate que a los 12 años ya estaba escuchando a Arnold Schönberg".
Su padre también fue clave en el decantamiento de vocación artística. "Siempre me dijo que él hubiera querido ser pianista. Tenía un oído extraordinario y le encantaba la ópera. También tenía a sus compositores predilectos: Beethoven y Wagner, para él los más grandes. Siempre lo recuerdo, como una fotografía muy vívida, escuchando a Brahms. Totalmente inmerso en la música. Su pasión era muy fuerte". Fue él también quien lo llevó a sus primeros conciertos en el Teatro Municipal, uno de ellos con el director alemán Hermann Scherchen, dejó una huella imborrable en Izquierdo. "Fue una experiencia reveladora. Me acuerdo, además, que también actuó una jovencísima pianista: Edith Fischer. Fue un concierto maravilloso y la dirección de Scherchen me fascinó hasta tal punto que después lo seguí escuchando en grabaciones". Claro que con una mamá dueña de casa y un papá exitoso empresario, asumir este mundo de manera profesional no fue muy fácil. Izquierdo rememora que su familia finalmente accedió a que estudiara composición en el Conservatorio de la Universidad de Chile, con el compromiso de que también cursara arquitectura. "Acepté esta proposición, pero duré tres meses en arquitectura y me echaron de la casa. Alcancé a dormir un día en la casa de un amigo que vivía en Los Leones y en la tarde vino un hermano a buscarme. Lo que finalmente terminó por tranquilizar a mi padre es que esto no era un capricho o una locura. La música era algo serio para mí".
Siguiendo a Scherchen
En la Universidad de Chile su profesor de composición fue Juan Orrego-Salas, luego siguió por un tiempo corto con Carlos Botto y con Juan Adolfo Allende, sobrino de Pedro Humberto Allende. Posteriormente postuló a una beca en Viena para continuar sus estudios de composición. "Fui a esa ciudad porque quería encontrarme con la escuela de Arnold Schönberg, pero en Viena ya estaban muy distanciados de él y decidí marcharme".
Se fue a Hamburgo, Alemania, a escuchar un concierto dirigido por Hermann Scherchen, de quien secretamente añoraba ser su alumno. Claro que no fue fácil que lo aceptara. Juan Pablo Izquierdo tuvo que pasar por pruebas bastante heroicas. Por ejemplo, en un momento el director alemán comenzó a silbar una nota y a la media hora después le preguntaba al músico chileno que le dijera la nota exacta que silbó. "Afortunadamente tengo oído absoluto y pude responderle bien. Fue un alivio. También me hizo escribir de memoria la Primera Suite de Bach. Él era de una exigencia sin piedad".
A los 25 años regresó a Chile, y le tocó dirigir -en la época de Domingo Santa Cruz y Alfonso Letelier- a la Orquesta Sinfónica, pero también asiste a Juan Matteucci, batuta titular de la Filarmónica y lo nombran director del departamento de música de la Universidad Católica, cargo que ejerció durante tres años. Hasta esta universidad llegó una circular que anunciaba el concurso Dimitri Mitropoulos, un certamen internacional muy codiciado porque el ganador podría viajar a EE.UU. y dirigir nada menos que a la Filarmónica de Nueva York. Y Juan Pablo Izquierdo se lo ganó:
"Me tocó ser asistente de Leonard Bernstein y Lorin Maazel, entre otras legendarias batutas. Bernstein era un gran músico, con un carisma impresionante. La experiencia en Nueva York fue ardua, pero marcó un momento muy importante en mi vida", dice el músico chileno
Su encuentro con Arrau
Estando en Nueva York también tuvo su primer contacto con Claudio Arrau. "Yo estaba dirigiendo 'La Valse', de Ravel, y se acercó al camarín el maestro con otro pianista chileno, Mario Miranda. Me comentó que le había gustado mucho mi dirección de esta pieza y la relacionó con otra obra del compositor francés: 'Gaspard de la Nuit'. Me invitó a comer y así lo hicimos. Al terminar la cena me preguntó que si me gustaría dirigir en Europa. Por supuesto que le dije que sí. Y a los 15 días tenía una invitación para dirigir en el Festival de Holanda, con él al piano. Aunque no se pudo concretar este compromiso, tras ese encuentro comenzó mi carrera de director itinerante en Europa. Comencé a vivir constantemente en gira".
Años después, en el Palau de la Música de Barcelona, lo volvió a encontrar. "Se supone que Arrau tocaría 'Gaspard de la Nuit', pero a último momento cambió el programa por 'Fantasía', de Schumann, que ejecutó de manera espléndida. Al terminar el concierto le pregunté que por qué había cambiado el programa y me dijo que porque no sabía la pieza. ¡Pero si la había tocado mil veces! ¿Qué pasó realmente?: mi visión es que él constantemente estaba profundizando y buscando nuevas visiones de una obra y hasta que no tuviera una concepción completamente madura, no se sentía capaz de volver a abordarla en público. No nos vimos mucho, pero cada vez que me tocó compartir con Claudio Arrau quedé impresionado con su intensidad intelectual. Era un artista muy sabio y sorprendente", comenta el músico chileno.
El resto de la historia profesional de Juan Pablo Izquierdo es más o menos bien conocida. Le tocó liderar una de las mayores revoluciones musicales en Chile, en los 80, al asumir como titular de la Filarmónica. Impuso concursos y trajo a músicos "importados" como jefes de fila. También le tocó asumir la refundación de la Orquesta Sinfónica de Chile -un proceso que quedó inconcluso- y por años dirigió el Centro de Estudios Orquestales de la Universidad Carnegie Mellon, en Pittsburgh.
Sus lazos familiares
Juan Pablo Izquierdo se casó primero con Ana Victoria Silva y de esa relación nacieron cuatro hijos: Juana, Ana María, Ximena y Pablo. Luego contrajo matrimonio con Trinidad Jiménez, con quien lleva más de 40 años juntos. De esta última relación nacieron los mellizos Emilia y Lucas.
Con tanto compromiso internacional y el ritmo de los conciertos, ¿cómo se compatibiliza la vida familiar?
"Fácil no ha sido", dice el director y agrega que "no debe haber sido sencillo para un hijo tener a una persona que viajara tanto y espero que ellos no resintieran esta ausencia. Mis relaciones de amistad y familiares siempre han estado vinculadas al mundo de la música. Por eso admiro tanto que mi mujer Trinidad -a quien le dedico este Premio Nacional- tenga un mundo propio, una profesión ya que estudió Teología en Estados Unidos; porque vivir con una persona, dedicada 100% a la dirección, puede ser, a veces, como toparse con un ser un tanto ausente. El mundo del sonido ha sido fundamental para mi existencia".
Su histrionismo y "mal genio"
Con tanta experiencia en la dirección orquestal, Juan Pablo Izquierdo bien sabe de indisciplinas y de manejo de distintas personalidades. ¿Le ha tocado perder la paciencia?
"Sí. Cuando tú estás ensayando una sinfonía importante, como la de Beethoven, quieres sacar lo mejor del grupo. Ahora, si hay indisciplina o resistencia a la obra, es inevitable que se produzca una fricción. Tengo fama de ser mal genio, porque me gusta la concentración. Pero las resistencias, cuando son superadas, pueden producir resultados extraordinarios", puntualiza el músico chileno.
Su impronta en escena tampoco pasa inadvertida. Con gran expresividad y una mirada muy propia, penetrante y con cierto dejo de teatralidad, el director ha sabido marcar una diferencia. "Es un estilo propio que no podría comparar con un grande como lo fue Leonard Bernstein y menos con Gustav Mahler. A este último, por ejemplo, siempre se lo vinculó a una escuela tremendamente expresiva y dramática, casi demoníaca. Son miradas distintas a esta profesión. En mi caso personal, cada vez que dirijo, por un ejemplo una sinfonía de Beethoven, es muy importante seguir lo que la música me va diciendo. Esa es mi pauta", señala Izquierdo.
Desde hace cuatro años asumió la titularidad de la Orquesta de Cámara de Chile y conoce muy bien el medio nacional y en especial la realidad de la música de cámara que, a su juicio, "está pasando por un momento realmente extraordinario en este país, y con esto no sólo me refiero a las temporadas que ha venido desarrollando con gran éxito la Fundación Beethoven; sino que fundamentalmente a los ciclos con artistas nacionales que programan las universidades de Chile y la Católica. También he visto una gran efervescencia en regiones", puntualiza Juan Pablo Izquierdo.
Sus directores y compositores chilenos más importantes
Al preguntársele por las más prestigiosas batutas nacionales, Juan Pablo Izquierdo cita, en primer lugar, a Víctor Tevah , quien a su juicio "por mucho tiempo estuvo ligado y fue el alma de la Orquesta Sinfónica". También se refiere a Juan Matteucci, "un director fundamental y gran impulsor de la Orquesta Filarmónica".
En su lista también aparecen Jorge Peña Hen y Fernando Rosas . "Este último, además de ser un gran amigo, fue fundamental en la creación de dos importantes orquestas nacionales: la de Cámara de Chile y la Sinfónica Nacional Juvenil. Además, tuvo un enorme talento como organizador y gestor cultural. Su carisma era impresionante".
De las generaciones más recientes, Izquierdo resalta el trabajo de Max Valdés, Rodolfo Fischer, José Luis Domínguez y Eduardo Browne . "Y recientemente ha surgido una nueva hornada de músicos tremendamente talentosos, como Víctor Hugo Toro, Julio Doggenweiler, Pablo Carrasco y Alejandra Urrutia".
En cuanto a compositores , confiesa que su lista es larga y que, afortunadamente, la obra de varios de ellos ha sido abordada por la Orquesta de Cámara de Chile. Entre otros, cita a Leon Schidlowsky , Juan Orrego-Salas y a Domingo Santa Cruz .
El director chileno -actual titular de la Orquesta de Cámara de Chile- revela sus primeros años en el Colegio Saint George, su vida familiar, sus estudios en Chile y en el extranjero; y sus encuentros con el pianista Claudio Arrau.
Maureen Lennon Zaninovic
A la mañana siguiente de recibir la noticia del Premio Nacional de Música, Juan Pablo Izquierdo se traslada al Teatro Municipal de Ñuñoa (ex California). El director titular de la Orquesta de Cámara de Chile es felicitado por todos los músicos y por Luciano Cruz-Coke, ministro de Cultura. Y los aplausos continúan. Se traslada hasta la Pastelería California -uno de sus lugares predilectos cada vez que le toca ensayo o función- y todos los funcionarios del local se levantan para saludarlo. "Estamos 'chochos' de tener a un cliente que hoy es Premio Nacional'', le dicen.
"Este barrio es muy significativo para mí. Cerca de esta pastelería había una librería que me encantaba y ahí conseguí toda la colección 'Sandokán', de Emilio Salgari", rememora el director.
Hijo del hombre de negocios y agricultor Luis Izquierdo Valdés y de Rebeca Fernández Lecaros, Juan Pablo Izquierdo es el cuarto de cinco hermanos: Gonzalo, historiador; Luis, médico; Francisco, agricultor, y Rebeca (la única viva). "En mi familia, por el lado materno, se encuentran personalidades muy notables como Vicente Huidobro, Santa Teresa de Los Andes (Juanita Fernández Solar) y Miguel Serrano", explica el músico chileno.
El Saint George y ''El joven laurel''
Sus estudios primarios y secundarios los realizó en el Colegio Saint George, cuando éste estaba emplazado en la Avenida Pedro de Valdivia, esquina con Pocuro. "Después del colegio, caminábamos hacia Providencia y nuestra primera parada era visitar a nuestras amigas de las Monjas Argentinas, luego seguíamos hacia el Villa María, el Liceo 7 y la Maisonnette. Era un barrio de mucha amistad", dice Izquierdo.
En el Saint George formó parte de "El joven laurel", un grupo literario dirigido por Roque Esteban Scarpa: todo un semillero de talentos y generador de varios célebres artistas e intelectuales de nuestro país como Armando Uribe, Antonio Avaria, José Miguel Ibáñez y Jorge Swinburn, entre otros. "Era un colegio lleno de creatividad, con compañeros muy buenos y profesores realmente muy importantes, como el historiador Mario Góngora. En un momento don Roque me pidió que dirigiera la revista de 'El joven laurel'. Me negué, porque nunca he escrito ni siquiera un poema. 'No', me respondió. Me vi un poco obligado a asumir este desafío", comenta el director.
Desde muy pequeño comenzó a manifestarse, y de manera muy vívida, su pasión por la música. "Siempre el lenguaje que he tenido para expresarme ha sido la música. Nunca se me ocurrió hacer otra cosa. La música ha sido maravillosa en mi vida, pero también complicada, porque con muy pocos compañeros del colegio pude compartir esa pasión. Imagínate que a los 12 años ya estaba escuchando a Arnold Schönberg".
Su padre también fue clave en el decantamiento de vocación artística. "Siempre me dijo que él hubiera querido ser pianista. Tenía un oído extraordinario y le encantaba la ópera. También tenía a sus compositores predilectos: Beethoven y Wagner, para él los más grandes. Siempre lo recuerdo, como una fotografía muy vívida, escuchando a Brahms. Totalmente inmerso en la música. Su pasión era muy fuerte". Fue él también quien lo llevó a sus primeros conciertos en el Teatro Municipal, uno de ellos con el director alemán Hermann Scherchen, dejó una huella imborrable en Izquierdo. "Fue una experiencia reveladora. Me acuerdo, además, que también actuó una jovencísima pianista: Edith Fischer. Fue un concierto maravilloso y la dirección de Scherchen me fascinó hasta tal punto que después lo seguí escuchando en grabaciones". Claro que con una mamá dueña de casa y un papá exitoso empresario, asumir este mundo de manera profesional no fue muy fácil. Izquierdo rememora que su familia finalmente accedió a que estudiara composición en el Conservatorio de la Universidad de Chile, con el compromiso de que también cursara arquitectura. "Acepté esta proposición, pero duré tres meses en arquitectura y me echaron de la casa. Alcancé a dormir un día en la casa de un amigo que vivía en Los Leones y en la tarde vino un hermano a buscarme. Lo que finalmente terminó por tranquilizar a mi padre es que esto no era un capricho o una locura. La música era algo serio para mí".
Siguiendo a Scherchen
En la Universidad de Chile su profesor de composición fue Juan Orrego-Salas, luego siguió por un tiempo corto con Carlos Botto y con Juan Adolfo Allende, sobrino de Pedro Humberto Allende. Posteriormente postuló a una beca en Viena para continuar sus estudios de composición. "Fui a esa ciudad porque quería encontrarme con la escuela de Arnold Schönberg, pero en Viena ya estaban muy distanciados de él y decidí marcharme".
Se fue a Hamburgo, Alemania, a escuchar un concierto dirigido por Hermann Scherchen, de quien secretamente añoraba ser su alumno. Claro que no fue fácil que lo aceptara. Juan Pablo Izquierdo tuvo que pasar por pruebas bastante heroicas. Por ejemplo, en un momento el director alemán comenzó a silbar una nota y a la media hora después le preguntaba al músico chileno que le dijera la nota exacta que silbó. "Afortunadamente tengo oído absoluto y pude responderle bien. Fue un alivio. También me hizo escribir de memoria la Primera Suite de Bach. Él era de una exigencia sin piedad".
A los 25 años regresó a Chile, y le tocó dirigir -en la época de Domingo Santa Cruz y Alfonso Letelier- a la Orquesta Sinfónica, pero también asiste a Juan Matteucci, batuta titular de la Filarmónica y lo nombran director del departamento de música de la Universidad Católica, cargo que ejerció durante tres años. Hasta esta universidad llegó una circular que anunciaba el concurso Dimitri Mitropoulos, un certamen internacional muy codiciado porque el ganador podría viajar a EE.UU. y dirigir nada menos que a la Filarmónica de Nueva York. Y Juan Pablo Izquierdo se lo ganó:
"Me tocó ser asistente de Leonard Bernstein y Lorin Maazel, entre otras legendarias batutas. Bernstein era un gran músico, con un carisma impresionante. La experiencia en Nueva York fue ardua, pero marcó un momento muy importante en mi vida", dice el músico chileno
Su encuentro con Arrau
Estando en Nueva York también tuvo su primer contacto con Claudio Arrau. "Yo estaba dirigiendo 'La Valse', de Ravel, y se acercó al camarín el maestro con otro pianista chileno, Mario Miranda. Me comentó que le había gustado mucho mi dirección de esta pieza y la relacionó con otra obra del compositor francés: 'Gaspard de la Nuit'. Me invitó a comer y así lo hicimos. Al terminar la cena me preguntó que si me gustaría dirigir en Europa. Por supuesto que le dije que sí. Y a los 15 días tenía una invitación para dirigir en el Festival de Holanda, con él al piano. Aunque no se pudo concretar este compromiso, tras ese encuentro comenzó mi carrera de director itinerante en Europa. Comencé a vivir constantemente en gira".
Años después, en el Palau de la Música de Barcelona, lo volvió a encontrar. "Se supone que Arrau tocaría 'Gaspard de la Nuit', pero a último momento cambió el programa por 'Fantasía', de Schumann, que ejecutó de manera espléndida. Al terminar el concierto le pregunté que por qué había cambiado el programa y me dijo que porque no sabía la pieza. ¡Pero si la había tocado mil veces! ¿Qué pasó realmente?: mi visión es que él constantemente estaba profundizando y buscando nuevas visiones de una obra y hasta que no tuviera una concepción completamente madura, no se sentía capaz de volver a abordarla en público. No nos vimos mucho, pero cada vez que me tocó compartir con Claudio Arrau quedé impresionado con su intensidad intelectual. Era un artista muy sabio y sorprendente", comenta el músico chileno.
El resto de la historia profesional de Juan Pablo Izquierdo es más o menos bien conocida. Le tocó liderar una de las mayores revoluciones musicales en Chile, en los 80, al asumir como titular de la Filarmónica. Impuso concursos y trajo a músicos "importados" como jefes de fila. También le tocó asumir la refundación de la Orquesta Sinfónica de Chile -un proceso que quedó inconcluso- y por años dirigió el Centro de Estudios Orquestales de la Universidad Carnegie Mellon, en Pittsburgh.
Sus lazos familiares
Juan Pablo Izquierdo se casó primero con Ana Victoria Silva y de esa relación nacieron cuatro hijos: Juana, Ana María, Ximena y Pablo. Luego contrajo matrimonio con Trinidad Jiménez, con quien lleva más de 40 años juntos. De esta última relación nacieron los mellizos Emilia y Lucas.
Con tanto compromiso internacional y el ritmo de los conciertos, ¿cómo se compatibiliza la vida familiar?
"Fácil no ha sido", dice el director y agrega que "no debe haber sido sencillo para un hijo tener a una persona que viajara tanto y espero que ellos no resintieran esta ausencia. Mis relaciones de amistad y familiares siempre han estado vinculadas al mundo de la música. Por eso admiro tanto que mi mujer Trinidad -a quien le dedico este Premio Nacional- tenga un mundo propio, una profesión ya que estudió Teología en Estados Unidos; porque vivir con una persona, dedicada 100% a la dirección, puede ser, a veces, como toparse con un ser un tanto ausente. El mundo del sonido ha sido fundamental para mi existencia".
Su histrionismo y "mal genio"
Con tanta experiencia en la dirección orquestal, Juan Pablo Izquierdo bien sabe de indisciplinas y de manejo de distintas personalidades. ¿Le ha tocado perder la paciencia?
"Sí. Cuando tú estás ensayando una sinfonía importante, como la de Beethoven, quieres sacar lo mejor del grupo. Ahora, si hay indisciplina o resistencia a la obra, es inevitable que se produzca una fricción. Tengo fama de ser mal genio, porque me gusta la concentración. Pero las resistencias, cuando son superadas, pueden producir resultados extraordinarios", puntualiza el músico chileno.
Su impronta en escena tampoco pasa inadvertida. Con gran expresividad y una mirada muy propia, penetrante y con cierto dejo de teatralidad, el director ha sabido marcar una diferencia. "Es un estilo propio que no podría comparar con un grande como lo fue Leonard Bernstein y menos con Gustav Mahler. A este último, por ejemplo, siempre se lo vinculó a una escuela tremendamente expresiva y dramática, casi demoníaca. Son miradas distintas a esta profesión. En mi caso personal, cada vez que dirijo, por un ejemplo una sinfonía de Beethoven, es muy importante seguir lo que la música me va diciendo. Esa es mi pauta", señala Izquierdo.
Desde hace cuatro años asumió la titularidad de la Orquesta de Cámara de Chile y conoce muy bien el medio nacional y en especial la realidad de la música de cámara que, a su juicio, "está pasando por un momento realmente extraordinario en este país, y con esto no sólo me refiero a las temporadas que ha venido desarrollando con gran éxito la Fundación Beethoven; sino que fundamentalmente a los ciclos con artistas nacionales que programan las universidades de Chile y la Católica. También he visto una gran efervescencia en regiones", puntualiza Juan Pablo Izquierdo.
Sus directores y compositores chilenos más importantes
Al preguntársele por las más prestigiosas batutas nacionales, Juan Pablo Izquierdo cita, en primer lugar, a Víctor Tevah , quien a su juicio "por mucho tiempo estuvo ligado y fue el alma de la Orquesta Sinfónica". También se refiere a Juan Matteucci, "un director fundamental y gran impulsor de la Orquesta Filarmónica".
En su lista también aparecen Jorge Peña Hen y Fernando Rosas . "Este último, además de ser un gran amigo, fue fundamental en la creación de dos importantes orquestas nacionales: la de Cámara de Chile y la Sinfónica Nacional Juvenil. Además, tuvo un enorme talento como organizador y gestor cultural. Su carisma era impresionante".
De las generaciones más recientes, Izquierdo resalta el trabajo de Max Valdés, Rodolfo Fischer, José Luis Domínguez y Eduardo Browne . "Y recientemente ha surgido una nueva hornada de músicos tremendamente talentosos, como Víctor Hugo Toro, Julio Doggenweiler, Pablo Carrasco y Alejandra Urrutia".
En cuanto a compositores , confiesa que su lista es larga y que, afortunadamente, la obra de varios de ellos ha sido abordada por la Orquesta de Cámara de Chile. Entre otros, cita a Leon Schidlowsky , Juan Orrego-Salas y a Domingo Santa Cruz .
Cecilia Morel: "La cultura se construye cara a cara"
El Mercurio
En algunos días, viajará a Europa para acompañar a los jóvenes de la Orquesta Sinfónica Nacional Juvenil, que inicia su primera gira internacional. Cecilia Morel nos recibe en La Moneda para hablar de los esfuerzos que realiza el Gobierno para hacer llegar el mundo de la cultura a la mayor cantidad de personas.
DANIEL SWINBURN
Recorremos con Cecilia Morel el ala oriente del Palacio de la Moneda, donde abundan los signos que recuerdan los últimos momentos de la vida del ex Presidente Salvador Allende y donde se sitúa su gabinete y las oficinas de sus colaboradores. Hay distintas versiones sobre el lugar donde murió exactamente Salvador Allende, pero dos salas que llevan su nombre, inauguradas por Michelle Bachelet, indican un punto posible, mientras que una placa recordatoria en la caja de escaleras que lleva a las oficinas de la Primera Dama indican lo mismo. Al lado, la puerta de Morandé 80, reabierta por Ricardo Lagos, recuerda el lugar por donde salió el cuerpo sin vida de Allende. Y, por último, desde la ventana de su despacho se ve, en primer plano, el monumento al ex Presidente en la esquina de la Plaza de la Constitución...
En el recorrido, Cecilia Morel nos cuenta que acaba de terminar de leer "El último tango de Allende", de Roberto Ampuero. "Es un libro entretenido y muy bien escrito, que nos muestra a un Salvador Allende más íntimo y desconocido. Está muy bien lograda la combinación de ficción con la realidad. Aunque creo que la relación que establece entre él y el personaje Rufino es por momentos muy fantasiosa".
Luego pasamos a otro sector y vemos unas salas que han sido intervenidas en sus muros con relieves de yeso y cielos que falsean notoriamente la austeridad original del edificio de Toesca y ponen un pie forzado a la decoración del conjunto. Son los salones Pablo Neruda y Gabriela Mistral, de donde nació una idea que Cecilia Morel quiere emular en otros salones de esa área de La Moneda, con nombres de los poetas Gonzalo Rojas y Vicente Huidobro. "Al llegar a La Moneda y conocer el gabinete de las primeras damas, me llamó la atención la existencia de estos salones. Es verdad que, como gobierno, asumimos con ciertos valores y principios muy arraigados en relación al servicio público, entre ellos la austeridad y la transparencia con los recursos de todos los chilenos. Por lo tanto, sólo podíamos soñar con mejorar esos salones: tomamos contacto con las respectivas fundaciones, junto al apoyo de Hernán Rodríguez y Carlos Aldunate, para que nos dieran su propia visión y nos ayudaran a completarlos. Asimismo, al morir Gonzalo Rojas y gracias al apoyo de sus hijos decidimos dedicarle un salón al poeta. Pero nos falta Huidobro, que es el paso que viene este otro año".
El salón Gonzalo Rojas se inaugurará en octubre próximo, con donaciones hechas por su familia de importantes manuscritos de sus poemas, fotografías, la boina que solía usar y algunas primeras ediciones de sus libros más destacados. "Uno de los grandes aportes de este poeta fue su vertiente erótica presente en casi toda su obra. Al mismo tiempo fue un poeta desenfadado y juguetón, que inventaba palabras y tenía mucha ironía. Era un fanático del ritmo. Hay también en su poesía una búsqueda de lo trascendente, el amor y la reflexión social. Uno de sus poemas que más me gustan es "Qué se ama cuando se ama", sostiene Cecilia Morel.
Con el Salón Gonzalo Rojas, quiere inaugurar la primera de un ciclo de tertulias literarias en La Moneda, evocando al hijo de José Manuel Balmaceda, Pedro, quien acogió en ese lugar al poeta nicaragüense Rubén Darío. "Siento que estamos viviendo en una sociedad en que se conversa poco y donde se escucha menos. La conversación es un arte y se ha ido perdiendo. Hoy la gente se comunica más a través de internet que con el contacto directo, pero yo pienso que la cultura es algo que se construye cara a cara. Las familias deberían retomar esta costumbre, donde reunidos en torno a una mesa se intercambian experiencias, se recuerdan historias de los antepasados, donde hay humor y calidez. A través de las tertulias queremos reincorporar esa forma de vida tan valiosa. A Sebastián le gusta mucho el tema de las tertulias porque le recuerdan las animadas reuniones que organizaba su padre, José Piñera, en los años ochenta".
Luego de la primera tertulia que girará en torno a la poesía de Gonzalo Rojas y a su influencia en la literatura chilena, se invitará al cineasta Andrés Wood para conversar de su premiada película "Violeta se fue a los cielos", sobre la vida de Violeta Parra.
Cecilia Morel confiesa que por vínculos familiares pudo haber sido escritora, pues creció bajo la influencia de figuras como Hugo Montes, Premio Nacional de Educación, y Alicia Morel, autora de cuentos infantiles. Además, Marta Brunet era prima de su abuela. Su padre, Eduardo Morel, cultivaba también la vida intelectual e incentivó a sus hijos en este aspecto.
"Me gusta mucho la psicología y la sociología, por mi profesión, y por los años que he trabajado como orientadora familiar, y por lo mismo me ha interesado conocer la persona y la obra del neuropsiquiatra Boris Cyrulnik. También al filósofo francés Gilles Lipovetski; Luc Ferry es otro a quien admiro".
La primera gira de las FOJI
El encuentro con la Primera Dama se produce en vísperas de la primera gira a Europa de la Orquesta Sinfónica Nacional Juvenil, un hito en la proyección de este movimiento que ya alcanza a los 420 orquestas repartidas en casi todas las comunas de Chile y que suman 10 mil niños. Como presidenta de la fundación, Morel acompañará a los jóvenes a la gira, que los llevará a Bremen, Berlín, Colonia, Munich, Viena, Bratislava y Praga. Allá ejecutarán un repertorio latinoamericano, con piezas de José Pablo Moncayo, Arturo Márquez, Enrique Soro, Luis Advis y Alberto Ginastera. Irán dirigidos por José Luis Domínguez, en un viaje que se hizo realidad gracias a la colaboración público-privada.
"Es un salto cualitativo en la evolución de la fundación, pero sobre todo en la formación de nuestros jóvenes. Significa ampliar sus horizontes, conocer experiencias internacionales, soñar más alto, exigirse más para estar a la altura de los grandes desafíos y metas de presentarse e incluso competir en el extranjero", señala Morel.
"La necesidad de hacer una gira fue enfatizada por el maestro venezolano José Antonio Abreu en su breve visita a Chile con la Orquesta Simón Bolívar. Estamos seguros de que los músicos jugarán un excelente papel en Europa y ello consolidará el nombre y prestigio de la FOJI. Confiamos en que se abrirán nuevas puertas para nuestros becados y que se crearán mayores lazos de cooperación con países de gran relevancia musical y cultural. Quiero destacar la excelente labor de su directora Maritza Parada y su equipo".
-Actualmente, hay cerca de 420 orquestas. ¿Cuál es el límite teórico a su crecimiento?
"No sabría decirlo, pero tendremos que asumir esa responsabilidad y la FOJI justamente se empeña para que así sea. Nuestros fondos concursables incentivan la creación de orquestas y a la vez éstas surgen de la propia comunidad. "Más música, mejor país", es el lema en el que creemos y trabajamos arduamente cada día. El sueño del maestro Fernando Rosas era tener 50.000 niños y jóvenes tocando en todos los rincones del país para formar un movimiento imparable".
-¿Se reforzarán las quince orquestas regionales creadas en 2010?
"Las Orquestas Bicentenario creadas el 2010, una por cada región, fue un tremendo desafío para la fundación, porque de tener 140 becados de orquestas propias, pasamos a tener mil 300. El anhelo es que el 2013 estas orquestas se refuercen con una serie de nuevas propuestas que se están estudiando, pero para esto necesitamos más aportes, los que deben ser sostenibles. Queremos que esas orquestas puedan tener una temporada de conciertos anual como tenemos en Santiago, pero los recursos alcanzan solamente para que tengan 3 meses de actividad y uno o dos conciertos".
-¿Es posible pensar en un programa especial de fondos para la formación de directores de orquesta que ayuden a consolidar el trabajo de estas orquestas?
"Es más que necesario, ahora que ya se formaron las orquestas regionales además de las que hay en Santiago. Queremos seguir creciendo, no solamente en cantidad, sino también en calidad, para lo cual es imprescindible formar nuevos directores, instructores, músicos, pero que también les interese instalarse en regiones".
"Es bueno que se sepa que en la FOJI hay muchos fondos concursables para empezar a trabajar estas necesidades. Es importante destacar que el departamento de capacitación trabaja a través de todo el país con talleres, clases magistrales, cursos, luthería, etc. Y cada año se realizan cursos de dirección para jóvenes interesados. Incluso existen recursos para enviar a músicos al extranjero para que se perfeccionen en las técnicas de batuta. Es el caso de Paolo Bortolameolli, que la FOJI becó este año y hoy estudia con gran éxito en Estados Unidos".
-¿Ve usted a la TV chilena comprometida con una programación de calidad que contenga valores de nuestra cultura?
"Se han hecho algunos esfuerzos, entendiendo la cultura en términos generales más que en sus expresiones elevadas. Ha habido teleseries como "Los 80", u otras que nos han retratado muy bien en cuanto a nuestros valores, hábitos, identidad en general. Pero aún falta mucho por hacer. Necesitamos una parrilla con mayor programación de calidad, que refleje mejor nuestra cultura y valores. La juventud lo necesita y todos necesitamos conocer lo que realmente nos representa".
-¿Le gustaría que las actuaciones de las FOJI formaran parte de la programación cultural de los canales de la TV abierta?
"Sería maravilloso que la TV abierta pudiera mostrar la belleza, la fuerza y talento de las Orquestas Juveniles".
Cultura para las regiones
-Del programa cultural del gobierno de Sebastián Piñera, ¿cuáles son las iniciativas que destacaría usted?
"Desde que se inicio este gobierno, Sebastián tuvo la vision de centrarse en el hecho de que lo más importante de las políticas culturales que estamos promoviendo fuera romper con la centralización de la cultura, para que ésta llegara a todos los rincones de Chile, especialmente a los sectores más vulnerables. Creo que la inversión de 175 mil millones de pesos en teatros regionales en Iquique, La Serena, O'Higgins, Biobío y Magallanes, además de 51 centros culturales comunales, es una señal de descentralización muy grande".
"Además, la modificación de la ley de donaciones culturales y el proyecto de ley que crea el Ministerio de Cultura son iniciativas fundamentales que permitirán dar realce al trabajo cultural".
"Se diagnosticó como un serio problema la centralización de oferta cultural en Santiago y la necesidad de generar y mantener audiencias. Por eso, el programa Legado Bicentenario incluye, además de obras patrimoniales que abarcan todo el país, una gran cantidad de obras en relación a la cultura en sentido amplio. La cultura nos enseña a mirar el mundo con ojos nuevos, nos permite abrirnos a nuevas realidades. Nos permite entender mejor nuestras vidas y la de los demás. Nos hace más ricos en humanidad".
"El sueño del maestro Fernando Rosas era tener 50.000 niños y jóvenes tocando en todos los rincones del país para formar un movimiento imparable de orquestas infantiles y juveniles. Hoy vamos en 10 mil".
Sobre gustos...-¿Ve cine chileno? ¿Qué películas chilenas le han gustado?
"Siempre nos ha gustado el cine, tanto a Sebastián como a mí. En este momento, me alegra la fuerza que está tomando la industria del cine chileno. Hay muchos realizadores talentosos, se están haciendo muchas más películas y varias de ellas han obtenido reconocimiento internacional. Esto es un motivo de orgullo para el país".
"Por ejemplo, Andrés Wood, con 'Violeta se fue a los cielos', obtuvo numerosos premios. He seguido su obra: 'Machuca', 'Historias de fútbol'. La película 'No', de Pablo Larraín, ha tenido gran éxito de crítica y también está postulando a ciertos premios".
"Una película que nos marcó mucho y que creó mucha polémica fue 'El chacal de Nahueltoro', de Miguel Littin. Se convirtió en un hito de la historia de nuestro cine. Otro filme con el que vibré fue "La frontera", de Ricardo Larraín".
-¿Le gusta la música chilena? ¿Quiénes son sus autores favoritos en este ámbito?
"Sin duda, nuestra gran Violeta Parra, Los Jaivas, Quilapayún y el Inti Illimani, Víctor Jara. También admiro a Juan Orrego Salas. Pero quisiera destacar especialmente a nuestro director, Juan Pablo Izquierdo por haber obtenido el Premio Nacional de Música".
-¿Hay algún período de la historia de Chile que le interese particularmente? ¿Por qué?
"Me interesa mucho el período transcurrido post Independencia en el que hubo gran estabilidad política en el país. Existió la voluntad política de unión para buscar acuerdos, por sobre las diferencias. De ser un país pobre y aislado, que venía saliendo de una guerra con una potencia, como era la madre patria, Chile logró estabilizarse, ordenando su economía y se consiguió una gran cohesión en los albores de la República".
"Nuestra historia es parte de nuestra identidad y de nuestras raíces. Me interesan sobre todo las etapas que yo he vivido y he sido testigo. Recuerdo, especialmente, los años 80, cuando nuestro país vivió la transición hacia la democracia. Después del golpe militar y de un período de división y dolor, vino el plebiscito y el anhelado retorno a la democracia. Participé personalmente en esta verdadera cruzada con mucha fuerza y entusiasmo".
"Aunque es historia universal, la época que nos ha tocado vivir es demasiado interesante, apasionante sobre todo por el impacto en nuestra mentalidad y formas de vida: los grandes avances en la medicina y tecnología que prolongaron la vida, la irrupción de los medios de comunicación, el surgimiento y caída de ideologías, los "ismos" (fascismo; comunismo; etc), la globalización, la informática y las redes sociales. Tenemos el privilegio de vivir este periodo".
Miguel Tapia: "Estoy seguro que Los Prisioneros vamos a volver a tocar juntos”
La Tercera
El baterista habla de Miguel, San Miguel, la película sobre su vida que se estrena el 2 de octubre.
por Claudio Vergara
Miguel Tapia (48) escarba en el pasado, retorna al presente, mira el destino de los dos músicos más importantes que conoció en su vida. Jorge González y Claudio Narea, y detecta una paradoja: “En los 80 fui el único de los tres que tenía claro que quería formar una banda y que siempre empujó para que eso pasara. Ahora, ya adultos, ellos dos son mucho más animales de escenario, les gusta tocar y armar proyectos, mientras que yo amo estar alejado en mi refugio”.
El baterista contempla la parcela de casi cinco mil metros que compró en una de las zonas más reposadas de Pirque y donde no solo asoman sus dos caballos, Trueno y Tormenta, sino que también la amplia casa que el mismo construyó durante un año. Ahí, distanciado del alboroto capitalino, pasa un tramo importante del año y solo sale para trámites de relativa urgencia, como cuando en la última semana partió a comprar el disco La voz de los 80 para un regalo personal. “Llegué y a la niña de la tienda le dije: ‘¿Dónde tiene algo de este grupo tan encachado y estos gallos tan guapos llamados Los Prisioneros?’”, relata. La vendedora no lo reconoció. “Entonces le fue preguntando a otra y a otra y recién la tercera flaca sabía quién era yo. La gente me conoce poco y yo nunca me he creído la raja por haber sido de Los Prisioneros. Hay personas que se juran increíbles por bastante menos, pero yo no transo esa tranquilidad”.
Un rol que la historia ha etiquetado como secundario en la banda más trascendente del rock chileno, casi en las antípodas de la exposición mediática que ha perseguido a sus socios históricos, pero que por primera vez adoptará un carácter protagónico: Miguel, San Miguel, la película de Matías Cruz en torno al trío y una de las cintas locales más esperadas de la temporada, se centra en la vida de Tapia y el 2 de octubre inaugurará el Festival de Cine de Valdivia, con posible estreno masivo para el mes siguiente. El hombre que alguna vez cantó ¿Quién mató a Marilyn? se juntó tres veces con el realizador para detallarle su historia y ya ha visto el filme en dos oportunidades.
Usted creó el grupo con González e inventó su nombre. ¿Cree que este proyecto hace justicia a su aporte?
Mira, la palabra justicia la sacaría altiro, no me gusta. Acá solamente va a quedar más claro que mi rol no solo fue bautizar a la banda, sino que también impulsarla, porque Claudio y Jorge jamás pensaron dedicarse a esto. Pero, con toda franqueza, nunca me cuestioné eso de ‘¿por qué nunca nadie ha hecho algo con respecto a mi vida?’. Así es mi personalidad. Aparte que Los Prisioneros nunca recibieron ningún reconocimiento, quizás porque no somos tan taquillas como Miguel Bosé. Igual cuando Matías me ofreció el proyecto, me pareció poco importante y me pregunté: ‘¿Será para tanto?’. Pero después, cuando empezamos a hablar, me di cuenta que había una gran historia”.
Al mirar su guion, el músico revela que lo emocionaron las secuencias donde se revive el ataque cerebral que sufrió su madre, mientras él cursaba segundo medio, o el instante donde González ensambla un precario aparataje de cables y parlantes para fabricar el sonido eléctrico de su guitarra. Pero lejos lo que más lo estremeció fue la escena donde los tres futuros músicos se conocen en el Liceo 6 de San Miguel. “No es que extrañe esos lazos o sienta nostalgia. Son solo emociones por un instante determinado. Además, me gustó lo bien plasmado que está, lo ganso que éramos, como toda esa generación, aunque conectados con lo social”, establece.
Además, acota un matiz: crecido en la villa Miguel Munizaga de San Miguel, Tapia se proclama como el único miembro del conjunto que vivió en un barrio realmente violentado por la dictadura. “No lo digo porque ahora ya estemos distanciados, pero donde vivía Jorge eran casas grandes, patios amplios, una zona residencial y muy parecida a Ñuñoa. Claudio también vivía en una villa. En esas zonas no pasaba nada. Donde realmente quedaba la cagada y yo sentía los balazos por la noche era en mi barrio”.
Hoy su vínculo con González y Narea se sitúa en mundos opuestos. Con el primero se distanció para siempre desde esa tarde de 2006 en que decidieron sepultar la segunda vida de Los Prisioneros -inaugurada cinco años antes en el Estadio Nacional- tras un enfrentamiento verbal al terminar un concierto en Venezuela. “Nunca más hubo un contacto. Esa vez nos peleamos, pero nos dijimos las cosas de frente, no por los diarios. Solo me entero de él porque mi hermana está casada con el hermano de Jorge. Pero no lo echo de menos, para mí es una etapa superada y, a estas alturas, solo extraño a mis hijos. Cuando veo que él toca con la marca Los Prisioneros, me parece bien. Aunque es mía, y no corresponde que lo haga, yo no tengo ningún problema, porque también es su historia”, asegura.
Millones por un regreso
Con Narea ha mantenido una activa agenda con el proyecto Narea & Tapia, nacido en 2009 y que a fin de año podría tener un álbum debut. El baterista sigue: “No somos amigos íntimos ni nada, porque, de verdad, nunca lo fuimos. Pero Claudio sin duda es alguien súper importante en mi vida. Solo hemos tenido que compatibilizar nuestros gustos para armar el álbum”.
Eso sí, casi de manera inesperada, 2012 pudo convertirse en el nuevo año del reencuentro: los mentores del festival Maquinaria sondearon una posible reunión de Los Prisioneros para el evento que se realizará en noviembre y hasta le lanzaron la oferta a Tapia. Y él, la aceptó. “Les dije que no tenía ningún problema. Ni siquiera me lo cuestioné y fue por dos razones: ofrecían buenas lucas y siento que, cuando nos juntamos los tres, hay una energía súper chora para mí. Un power que sólo sentimos como parte de Los Prisioneros. Además, habría mucha gente que lo pasaría la raja. No prosperó porque alguno de ellos dijo que no, pero yo no tengo ninguna aprensión”.
¿Cree que algún día se pueda dar?
Estoy seguro que vamos a volver a tocar juntos. Es una sensación muy personal, pero no tengo ninguna rencilla con ninguno, solo falta que ellos lo acepten. Pero el cariño nunca ha desaparecido.
El baterista habla de Miguel, San Miguel, la película sobre su vida que se estrena el 2 de octubre.
por Claudio Vergara
Miguel Tapia (48) escarba en el pasado, retorna al presente, mira el destino de los dos músicos más importantes que conoció en su vida. Jorge González y Claudio Narea, y detecta una paradoja: “En los 80 fui el único de los tres que tenía claro que quería formar una banda y que siempre empujó para que eso pasara. Ahora, ya adultos, ellos dos son mucho más animales de escenario, les gusta tocar y armar proyectos, mientras que yo amo estar alejado en mi refugio”.
El baterista contempla la parcela de casi cinco mil metros que compró en una de las zonas más reposadas de Pirque y donde no solo asoman sus dos caballos, Trueno y Tormenta, sino que también la amplia casa que el mismo construyó durante un año. Ahí, distanciado del alboroto capitalino, pasa un tramo importante del año y solo sale para trámites de relativa urgencia, como cuando en la última semana partió a comprar el disco La voz de los 80 para un regalo personal. “Llegué y a la niña de la tienda le dije: ‘¿Dónde tiene algo de este grupo tan encachado y estos gallos tan guapos llamados Los Prisioneros?’”, relata. La vendedora no lo reconoció. “Entonces le fue preguntando a otra y a otra y recién la tercera flaca sabía quién era yo. La gente me conoce poco y yo nunca me he creído la raja por haber sido de Los Prisioneros. Hay personas que se juran increíbles por bastante menos, pero yo no transo esa tranquilidad”.
Un rol que la historia ha etiquetado como secundario en la banda más trascendente del rock chileno, casi en las antípodas de la exposición mediática que ha perseguido a sus socios históricos, pero que por primera vez adoptará un carácter protagónico: Miguel, San Miguel, la película de Matías Cruz en torno al trío y una de las cintas locales más esperadas de la temporada, se centra en la vida de Tapia y el 2 de octubre inaugurará el Festival de Cine de Valdivia, con posible estreno masivo para el mes siguiente. El hombre que alguna vez cantó ¿Quién mató a Marilyn? se juntó tres veces con el realizador para detallarle su historia y ya ha visto el filme en dos oportunidades.
Usted creó el grupo con González e inventó su nombre. ¿Cree que este proyecto hace justicia a su aporte?
Mira, la palabra justicia la sacaría altiro, no me gusta. Acá solamente va a quedar más claro que mi rol no solo fue bautizar a la banda, sino que también impulsarla, porque Claudio y Jorge jamás pensaron dedicarse a esto. Pero, con toda franqueza, nunca me cuestioné eso de ‘¿por qué nunca nadie ha hecho algo con respecto a mi vida?’. Así es mi personalidad. Aparte que Los Prisioneros nunca recibieron ningún reconocimiento, quizás porque no somos tan taquillas como Miguel Bosé. Igual cuando Matías me ofreció el proyecto, me pareció poco importante y me pregunté: ‘¿Será para tanto?’. Pero después, cuando empezamos a hablar, me di cuenta que había una gran historia”.
Al mirar su guion, el músico revela que lo emocionaron las secuencias donde se revive el ataque cerebral que sufrió su madre, mientras él cursaba segundo medio, o el instante donde González ensambla un precario aparataje de cables y parlantes para fabricar el sonido eléctrico de su guitarra. Pero lejos lo que más lo estremeció fue la escena donde los tres futuros músicos se conocen en el Liceo 6 de San Miguel. “No es que extrañe esos lazos o sienta nostalgia. Son solo emociones por un instante determinado. Además, me gustó lo bien plasmado que está, lo ganso que éramos, como toda esa generación, aunque conectados con lo social”, establece.
Además, acota un matiz: crecido en la villa Miguel Munizaga de San Miguel, Tapia se proclama como el único miembro del conjunto que vivió en un barrio realmente violentado por la dictadura. “No lo digo porque ahora ya estemos distanciados, pero donde vivía Jorge eran casas grandes, patios amplios, una zona residencial y muy parecida a Ñuñoa. Claudio también vivía en una villa. En esas zonas no pasaba nada. Donde realmente quedaba la cagada y yo sentía los balazos por la noche era en mi barrio”.
Hoy su vínculo con González y Narea se sitúa en mundos opuestos. Con el primero se distanció para siempre desde esa tarde de 2006 en que decidieron sepultar la segunda vida de Los Prisioneros -inaugurada cinco años antes en el Estadio Nacional- tras un enfrentamiento verbal al terminar un concierto en Venezuela. “Nunca más hubo un contacto. Esa vez nos peleamos, pero nos dijimos las cosas de frente, no por los diarios. Solo me entero de él porque mi hermana está casada con el hermano de Jorge. Pero no lo echo de menos, para mí es una etapa superada y, a estas alturas, solo extraño a mis hijos. Cuando veo que él toca con la marca Los Prisioneros, me parece bien. Aunque es mía, y no corresponde que lo haga, yo no tengo ningún problema, porque también es su historia”, asegura.
Millones por un regreso
Con Narea ha mantenido una activa agenda con el proyecto Narea & Tapia, nacido en 2009 y que a fin de año podría tener un álbum debut. El baterista sigue: “No somos amigos íntimos ni nada, porque, de verdad, nunca lo fuimos. Pero Claudio sin duda es alguien súper importante en mi vida. Solo hemos tenido que compatibilizar nuestros gustos para armar el álbum”.
Eso sí, casi de manera inesperada, 2012 pudo convertirse en el nuevo año del reencuentro: los mentores del festival Maquinaria sondearon una posible reunión de Los Prisioneros para el evento que se realizará en noviembre y hasta le lanzaron la oferta a Tapia. Y él, la aceptó. “Les dije que no tenía ningún problema. Ni siquiera me lo cuestioné y fue por dos razones: ofrecían buenas lucas y siento que, cuando nos juntamos los tres, hay una energía súper chora para mí. Un power que sólo sentimos como parte de Los Prisioneros. Además, habría mucha gente que lo pasaría la raja. No prosperó porque alguno de ellos dijo que no, pero yo no tengo ninguna aprensión”.
¿Cree que algún día se pueda dar?
Estoy seguro que vamos a volver a tocar juntos. Es una sensación muy personal, pero no tengo ninguna rencilla con ninguno, solo falta que ellos lo acepten. Pero el cariño nunca ha desaparecido.
jueves, septiembre 13, 2012
Roberto Parra: La vida que yo he pasado
Terra.cl
“Roberto Parra. La vida que yo he pasado”, es el último título del libro que presenta Pehuén Editores y que es un compendio de la vida del talentoso músico, cantautor y folclorista, el quinto de la dinastía Parra, después de Nicanor, Hilda, Violeta y “El tío Lalo”.
Éste, considerado por su viuda, Catalina Rojas, como el libro mayor de Roberto Parra, entrega material inédito y detalles poco conocidos de la vida y obra de este cuequero de tomo y lomo. De sus comienzos, cantando en las calles de Chillán junto a Violeta, Eduardo e Hilda; de su oficio de “guitarrero” en cabarets, circos y boliches; de la creación del dúo “Los hermanos Parra” junto a Lalo; de sus múltiples oficios como enfierrador en el dique de Valparaíso, lazarillo, diarero, lustrador, acarreador de viandas para un preso de cárcel, soldador, ayudante de mecánico, carpintero y dueño de una mueblería; y de su trabajo como músico ambulante en la Vega Central en la época de la dictadura.
“La vida que yo he pasado”, es un completo registro de la magistral obra de Roberto Parra. El mismo que una noche de 1958 conoce a la “Negra Ester” en una boite de Valparaíso, para luego enamorarse y después inmortalizarla en su libro “Décimas de la Negra Ester”, las cuales, más tarde, fueron puestas en escena por la compañía Gran Circo Teatro, de la mano de Andrés Pérez. Esta fue su consagración como dramaturgo, músico y compositor, presentándose en Chile y Europa con gran éxito.
Décimas, cuecas, prosa, fotografías, partituras y un Cd con grabaciones inéditas de su madre, doña Clarisa Sandoval, y de Roberto tocando junto Catalina Rojas, también folclorista.
“Roberto Parra. La vida que yo he pasado” ya está en librerías ($20.000) y será presentado, oficialmente, en la próxima edición de la Feria Internacional del Libro a realizarse en noviembre en la Estación Mapocho, en donde se espera, contar con la presencia de “La Regia Orquesta” y Catalina Rojas, viuda de Roberto Parra. Este lanzamiento, se realizará, el 8 de noviembre a las 19hrs.
“Roberto Parra. La vida que yo he pasado”, es el último título del libro que presenta Pehuén Editores y que es un compendio de la vida del talentoso músico, cantautor y folclorista, el quinto de la dinastía Parra, después de Nicanor, Hilda, Violeta y “El tío Lalo”.
Éste, considerado por su viuda, Catalina Rojas, como el libro mayor de Roberto Parra, entrega material inédito y detalles poco conocidos de la vida y obra de este cuequero de tomo y lomo. De sus comienzos, cantando en las calles de Chillán junto a Violeta, Eduardo e Hilda; de su oficio de “guitarrero” en cabarets, circos y boliches; de la creación del dúo “Los hermanos Parra” junto a Lalo; de sus múltiples oficios como enfierrador en el dique de Valparaíso, lazarillo, diarero, lustrador, acarreador de viandas para un preso de cárcel, soldador, ayudante de mecánico, carpintero y dueño de una mueblería; y de su trabajo como músico ambulante en la Vega Central en la época de la dictadura.
“La vida que yo he pasado”, es un completo registro de la magistral obra de Roberto Parra. El mismo que una noche de 1958 conoce a la “Negra Ester” en una boite de Valparaíso, para luego enamorarse y después inmortalizarla en su libro “Décimas de la Negra Ester”, las cuales, más tarde, fueron puestas en escena por la compañía Gran Circo Teatro, de la mano de Andrés Pérez. Esta fue su consagración como dramaturgo, músico y compositor, presentándose en Chile y Europa con gran éxito.
Décimas, cuecas, prosa, fotografías, partituras y un Cd con grabaciones inéditas de su madre, doña Clarisa Sandoval, y de Roberto tocando junto Catalina Rojas, también folclorista.
“Roberto Parra. La vida que yo he pasado” ya está en librerías ($20.000) y será presentado, oficialmente, en la próxima edición de la Feria Internacional del Libro a realizarse en noviembre en la Estación Mapocho, en donde se espera, contar con la presencia de “La Regia Orquesta” y Catalina Rojas, viuda de Roberto Parra. Este lanzamiento, se realizará, el 8 de noviembre a las 19hrs.
Los Bunkers alistan disco electrónico, ochentero y bailable
Emol
"Estéticamente, dejamos en casa a los Beatles", dicen en la agrupación sobre el álbum que verá la luz a principios de 2013. Mientras, se pasean por Chile en una nueva gira.
SANTIAGO.- "Fue como resetear el computador. Apagar la maquinita de Los Bunkers y encender otra", dice el baterista Mauricio Basualto, refiriéndose al último disco editado junto a la popular agrupación penquista: El tributo a Silvio Rodríguez Música Libre.
La aplaudida producción marcó sin dudas un punto de inflexión en la banda: "Nos hizo ver nuestra música de otra manera. Ha sido una temporada súper bonita, han pasado cosas importantes en forma interna, y nos dio un montón de aprendizaje para ver qué podemos hacer ahora en el estudio", agrega el cantante Álvaro López.
Pero ese aprendizaje no se quedará sólo en una conclusión tras dos años en la ruta: El carácter exploratorio y los nuevos sonidos que definieron a ese trabajo, encontrarán ahora un destino en las propias canciones del grupo, cuando en los próximos meses editen un nuevo álbum inédito.
El disco ya está en etapas finales, y podría ver la luz a principios del próximo año, con primeros singles de adelanto a fines de éste. El tono esta vez sería totalmente diferente, con permiso para adentrarse en la electrónica y los sintetizadores. "Estéticamente, dejamos en la casa a los Beatles", dice López.
Según Basualto, esta vez los hermanos Francisco y Mauricio Durán ya no llegaron a mostrar los demos que habían compuesto en guitarra "de palo", sino en un iPad. "Nos costó dar ese paso. Después de estar pegados en los 70, entramos a los 80, y todos los cabros empezaron a escuchar esos discos ochenteros maravillosos de música electrónica que se hicieron, y que eran muy pop", cuenta, y ejemplifica con referentes como Pet Shop Boys y Human League.
Pero mientras alistan esa producción una vez más como independientes —tras desligarse de Universal, aburridos de funcionar "a los tiempos de Chayanne"—, Los Bunkers están nuevamente en Chile en el marco de su imperdonable segunda gira anual (la primera es en verano).
En ese contexto, ya han pasado por ciudades como Talca, Chillán y Temuco, mientras que hoy anotaron uno de los principales hitos del recorrido, con un concierto gratuito en la Plaza de Armas de La Pintana.
El tour se extenderá al menos hasta el 22 de septiembre, por lo que no descartan que varias de las presentaciones estén teñidas del ambiente dieciochero, al que el grupo podría responder con sus celebrados covers de Los Jaivas y Violeta Parra, entre otros artistas.
"Sirve para aprovechar de mostrar ese lado, sacar esa parte de nuestro repertorio. Nosotros encantados, nos encantan esas canciones", adelanta López.
Comienza preventa de entradas para la tercera edición de La Cumbre del Rock Chileno
Radio Bio Bio
Ya comenzó la preventa limitada para la tercera edición de La Cumbre del Rock Chileno que se realizará el 17 de noviembre en la Ciudad Parque Bicentenario, ubicada en el ex aeródromo de Los Cerrillos.
La iniciativa espera reunir a la más reciente generación de grupos y solistas que refrescan e internacionalizan la actual música nacional.
Serán más de 8 horas y 25 bandas chilenas en vivo, un gran encuentro de estilos y canciones que sonaron en la última década.
Estarán, entre otros, Manuel García, Javiera Mena, Sinergia, Saiko, Juana Fé y De Saloon.
En la Ciudad Parque Bicentenario se montará un escenario doble en medio de 250 hectáreas que consideran áreas verdes y estacionamientos, para la participación de familias y fanáticos reunidos en torno a la música chilena.
La preventa limitada tendrá promoción 2×1 con valor general de $18.000 en sistema Ticketek.
La producción confirmará el cartel de bandas a través de la web www.cumbredelrock.cl.
Ya comenzó la preventa limitada para la tercera edición de La Cumbre del Rock Chileno que se realizará el 17 de noviembre en la Ciudad Parque Bicentenario, ubicada en el ex aeródromo de Los Cerrillos.
La iniciativa espera reunir a la más reciente generación de grupos y solistas que refrescan e internacionalizan la actual música nacional.
Serán más de 8 horas y 25 bandas chilenas en vivo, un gran encuentro de estilos y canciones que sonaron en la última década.
Estarán, entre otros, Manuel García, Javiera Mena, Sinergia, Saiko, Juana Fé y De Saloon.
En la Ciudad Parque Bicentenario se montará un escenario doble en medio de 250 hectáreas que consideran áreas verdes y estacionamientos, para la participación de familias y fanáticos reunidos en torno a la música chilena.
La preventa limitada tendrá promoción 2×1 con valor general de $18.000 en sistema Ticketek.
La producción confirmará el cartel de bandas a través de la web www.cumbredelrock.cl.
La Sonora de Tommy Rey vuelve al escenario de la Quinta Vergara y alista shows para septiembre
Radio Bio Bio
La Sonora de Tommy Rey volverá a pisar el escenario de la Quinta Vergara, haciéndose parte de la parrilla programática de artistas que se han confirmado en estos días para el Festival de Viña, certamen que se realizará entre el 24 de Febrero y el 1 de Marzo de 2013.
“Estamos muy contentos de volver a presentarnos en este festival tan importante para Chile. El Festival de Viña es un espacio de unión para todo el país, y para la banda es una forma de consolidarse con el público que nos ha apoyado en toda nuestra carrera musical”, comentó el vocalista de la banda.
Además de tocar sus canciones más famosas, el conjunto está preparándose para tirar toda la carne a la parrilla y presentar masivamente sus canciones más actuales, que son parte de su nuevo disco “Los padres de la cumbia”, lanzado al mercado en Enero de este año.
En cuanto a las presentaciones para el mes de la patria, la Sonora ya tiene agendadas 11 presentaciones, que comienzan el 14 de Septiembre en el estadio de Calera de Tango y con la fiesta de la chilenidad en Rancagua, el sábado 15 en la fiesta de la chilenidad de la plaza de armas de Pudahuel, el 16 siguiendo con las fondas de la Municipalidad de Curacaví y de Chico Trujillo.
Asimismo el lunes 17, la banda se presentará en el Cerro Renca y luego en la calle Frei Montalva, en dos presentaciones municipales, continuando ese día con un show en la Fiesta de la Chilenidad de La Florida para finalizar en la fiesta de Disco Ópera de Melipilla.
El esperado 18 de Septiembre, la agenda los llevará a presentarse en la fonda permanente de matucana 100, y luego a las 03:00 de la madrugada estarán en la Fonda Don Oscar en Maipú.
La Sonora de Tommy Rey volverá a pisar el escenario de la Quinta Vergara, haciéndose parte de la parrilla programática de artistas que se han confirmado en estos días para el Festival de Viña, certamen que se realizará entre el 24 de Febrero y el 1 de Marzo de 2013.
“Estamos muy contentos de volver a presentarnos en este festival tan importante para Chile. El Festival de Viña es un espacio de unión para todo el país, y para la banda es una forma de consolidarse con el público que nos ha apoyado en toda nuestra carrera musical”, comentó el vocalista de la banda.
Además de tocar sus canciones más famosas, el conjunto está preparándose para tirar toda la carne a la parrilla y presentar masivamente sus canciones más actuales, que son parte de su nuevo disco “Los padres de la cumbia”, lanzado al mercado en Enero de este año.
En cuanto a las presentaciones para el mes de la patria, la Sonora ya tiene agendadas 11 presentaciones, que comienzan el 14 de Septiembre en el estadio de Calera de Tango y con la fiesta de la chilenidad en Rancagua, el sábado 15 en la fiesta de la chilenidad de la plaza de armas de Pudahuel, el 16 siguiendo con las fondas de la Municipalidad de Curacaví y de Chico Trujillo.
Asimismo el lunes 17, la banda se presentará en el Cerro Renca y luego en la calle Frei Montalva, en dos presentaciones municipales, continuando ese día con un show en la Fiesta de la Chilenidad de La Florida para finalizar en la fiesta de Disco Ópera de Melipilla.
El esperado 18 de Septiembre, la agenda los llevará a presentarse en la fonda permanente de matucana 100, y luego a las 03:00 de la madrugada estarán en la Fonda Don Oscar en Maipú.
Chinchineros y organilleros chilenos brillan en festival europeo
El Mercurio
Encabezados por el luthier y restaurador de organillos Manuel Lizana, un elenco de cultores del organillo y el chinchín de esa tradicional familia de artistas cerró su gira de quince días por ciudades de Europa con una aplaudida presentación en el Festival de Música Mecánica de Iasi, Rumania. El encuentro fue organizado por el Museo de Ciencia y Tecnología Stefan Procopiu. La delegación viajó con aportes de la Dirac, y además de su participación en Rumania se presentó en París, Amberes y Colonia.
Encabezados por el luthier y restaurador de organillos Manuel Lizana, un elenco de cultores del organillo y el chinchín de esa tradicional familia de artistas cerró su gira de quince días por ciudades de Europa con una aplaudida presentación en el Festival de Música Mecánica de Iasi, Rumania. El encuentro fue organizado por el Museo de Ciencia y Tecnología Stefan Procopiu. La delegación viajó con aportes de la Dirac, y además de su participación en Rumania se presentó en París, Amberes y Colonia.
miércoles, septiembre 12, 2012
Cámara de Diputados rinde homenaje a Margot Loyola
24 Horas
La folclorista fue reconocida en el marco de las celebraciones de Fiestas Patrias gracias a la iniciativa del parlamentario Lautaro Carmona.
En el marco de las celebraciones de Fiestas Patrias, la Sala de la Cámara de Diputados reconoció la trayectoria de la folclorista chilena y Premio Nacional de Artes, mención música, Margot Loyola Palacios, quien estuvo presente en la testera en compañía de su esposo, Osvaldo Cádiz y de familiares y amigos.
El diputado Lautaro Carmona (PC), quien solicitó la realización del homenaje, recordó la gran obra de esta destacada mujer, señalando que “ha marcado la historia del folclor chileno con su voz, su creaciones su danza, su actividad docente, desde la universidad, desde el escenario, formando a tantas generaciones hoy presentes aquí en este homenaje”.
“Margot Loyola Palacios es una personalidad que ha tenido la experiencia de recibir en vida los más innumerables reconocimientos y homenajes, nada de Chile le ha sido nunca indiferente y siempre ha levantado la voz y ha dicho lo que piensa de manera clara y sencilla sin miedo a error o equivoco, es una personalidad a la cual le debemos mucho”, enfatizó el diputado Carmona.
Luego intervino el diputado Mario Bertolino (RN), quien dijo que “hoy esta honorable Cámara rinde homenaje a la señora Margot Loyola, la mayor recopiladora del folclor chileno. Para quien ama su tierra y aprende a reconocer los regalos que aquella otorga debe ser un privilegio el haber nacido en septiembre, mes en que celebramos nuestra independencia. Hablar de Margot es hablar de nuestras más puras raíces criollas”.
Y añadió que “esperamos que su obra permanezca por mucho tiempo en nuestra cultura, pues para quienes valoramos y gustamos de nuestro folclor chileno, la gratitud y el beneplácito no se debiera agotar en este reconocimiento y es por eso que en nombre de la UDI y RN queremos darle las gracias por haber contribuido en el rescate de nuestras raíces y tradiciones”.
El diputado Rodrigo González (PPD), dijo que “cuando hacemos un homenaje a Margot Loyola uno no sabe si hacerlo a la mujer, a la compositora, a la artista a la intérprete, a la académica, porque ella es todo eso al mismo tiempo pero, sobre todos estos atributos el homenaje debe ser hecho a la prodigiosa completa y maravillosa complejidad del ser humano que ella es y que se ha convertido por la belleza de su quehacer”.
Posteriormente hizo su reconocimiento el diputado Pedro Velásquez (IND), quien la calificó como “madre del folclor de Chile” y dijo que “estamos aquí en la Cámara de Diputados, donde estamos los que hemos sido elegidos para legislar y hoy hacemos un acto y un alto en nuestra acción y lo hacemos con cariño, con amor y con agradecimiento porque sabemos lo que usted significó en un momento difícil de nuestro país. Siempre luchó para que este país estuviera unido”, manifestó.
La vida artística
Margot Loyola ha desarrollado múltiples actividades de estudio que han dado origen a cuatro libros: Bailes de Tierra (1980), El Cachimbo (1994), La Tonada: Testimonios para el futuro (2006) y "La Cueca, danza de la vida y de la muerte" (2010). Además, sus actividades artísticas han dado origen a los videos: Danzas Tradicionales de Chile (1994), La Zamacueca (1999) y Los del Estribo, Cantos y Danzas Populares de Chile (2001).
Desde 1972 es académica de la Universidad de Chile, y el año 1998 fue nombrada con el título de Profesor Emérito de la Universidad Católica de Valparaíso. Fue reconocida con el Premio Nacional de Artes mención Música (1994), siendo la primera folclorista en Chile que obtiene dicho reconocimiento. En 2001 es galardonada con el Premio a lo Chileno.
La Universidad Arturo Prat de Iquique le otorga en junio de 2010 el grado de Doctor Honoris Causa, en reconocimiento a la labor pionera que desplegara hace más de medio siglo en la investigación y difusión de la cultura pampina y andina de la zona.
Fuente: Cámara de Diputados
La folclorista fue reconocida en el marco de las celebraciones de Fiestas Patrias gracias a la iniciativa del parlamentario Lautaro Carmona.
En el marco de las celebraciones de Fiestas Patrias, la Sala de la Cámara de Diputados reconoció la trayectoria de la folclorista chilena y Premio Nacional de Artes, mención música, Margot Loyola Palacios, quien estuvo presente en la testera en compañía de su esposo, Osvaldo Cádiz y de familiares y amigos.
El diputado Lautaro Carmona (PC), quien solicitó la realización del homenaje, recordó la gran obra de esta destacada mujer, señalando que “ha marcado la historia del folclor chileno con su voz, su creaciones su danza, su actividad docente, desde la universidad, desde el escenario, formando a tantas generaciones hoy presentes aquí en este homenaje”.
“Margot Loyola Palacios es una personalidad que ha tenido la experiencia de recibir en vida los más innumerables reconocimientos y homenajes, nada de Chile le ha sido nunca indiferente y siempre ha levantado la voz y ha dicho lo que piensa de manera clara y sencilla sin miedo a error o equivoco, es una personalidad a la cual le debemos mucho”, enfatizó el diputado Carmona.
Luego intervino el diputado Mario Bertolino (RN), quien dijo que “hoy esta honorable Cámara rinde homenaje a la señora Margot Loyola, la mayor recopiladora del folclor chileno. Para quien ama su tierra y aprende a reconocer los regalos que aquella otorga debe ser un privilegio el haber nacido en septiembre, mes en que celebramos nuestra independencia. Hablar de Margot es hablar de nuestras más puras raíces criollas”.
Y añadió que “esperamos que su obra permanezca por mucho tiempo en nuestra cultura, pues para quienes valoramos y gustamos de nuestro folclor chileno, la gratitud y el beneplácito no se debiera agotar en este reconocimiento y es por eso que en nombre de la UDI y RN queremos darle las gracias por haber contribuido en el rescate de nuestras raíces y tradiciones”.
El diputado Rodrigo González (PPD), dijo que “cuando hacemos un homenaje a Margot Loyola uno no sabe si hacerlo a la mujer, a la compositora, a la artista a la intérprete, a la académica, porque ella es todo eso al mismo tiempo pero, sobre todos estos atributos el homenaje debe ser hecho a la prodigiosa completa y maravillosa complejidad del ser humano que ella es y que se ha convertido por la belleza de su quehacer”.
Posteriormente hizo su reconocimiento el diputado Pedro Velásquez (IND), quien la calificó como “madre del folclor de Chile” y dijo que “estamos aquí en la Cámara de Diputados, donde estamos los que hemos sido elegidos para legislar y hoy hacemos un acto y un alto en nuestra acción y lo hacemos con cariño, con amor y con agradecimiento porque sabemos lo que usted significó en un momento difícil de nuestro país. Siempre luchó para que este país estuviera unido”, manifestó.
La vida artística
Margot Loyola ha desarrollado múltiples actividades de estudio que han dado origen a cuatro libros: Bailes de Tierra (1980), El Cachimbo (1994), La Tonada: Testimonios para el futuro (2006) y "La Cueca, danza de la vida y de la muerte" (2010). Además, sus actividades artísticas han dado origen a los videos: Danzas Tradicionales de Chile (1994), La Zamacueca (1999) y Los del Estribo, Cantos y Danzas Populares de Chile (2001).
Desde 1972 es académica de la Universidad de Chile, y el año 1998 fue nombrada con el título de Profesor Emérito de la Universidad Católica de Valparaíso. Fue reconocida con el Premio Nacional de Artes mención Música (1994), siendo la primera folclorista en Chile que obtiene dicho reconocimiento. En 2001 es galardonada con el Premio a lo Chileno.
La Universidad Arturo Prat de Iquique le otorga en junio de 2010 el grado de Doctor Honoris Causa, en reconocimiento a la labor pionera que desplegara hace más de medio siglo en la investigación y difusión de la cultura pampina y andina de la zona.
Fuente: Cámara de Diputados
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