La Tercera
Ocho filmes musicales se estrenarán en el encuentro que va del 6 al 16 de diciembre en el Teatro Nescafé.
Si hay un festival local que con los años se ha consolidado en base a una muy cuidada programación y un público fiel, es el In-Edit, el encuentro de cine documental musical que entre el 6 y 16 de diciembre celebrará su novena edición en el Teatro Nescafé.
Poco a poco se va armando la parrilla y en días anteriores conocimos la lista de los 100 mejores documentales musicales de la historia, confeccionada por el Festival In-Edit de España, y del cual se verá en esta edición el top ten, con títulos definitivos como "Don´t look back", sobre Bob Dylan y "Gimme shelter", en torno a los Rolling stones, entre otros.
Hoy se acaba de conocer la Competencia Nacional 2012, que incluye ocho documentales -todos estrenos exclusivos del certamen- donde destacan trabajos en torno a dos de las bandas más importantes de las últimas décadas: Congreso y Chancho en piedra. La longeva banda de la quinta región tiene un trabajo dirigido por Alejando Mendoza, Rodrigo Burgos y Bernardo Martínez, y que bucea en sus más de cuatro décadas de historia.
El filme sobre Chancho en piedra fue dirigido por el actor y director teatral Pato Pimienta -en conjunto con Hellen Cáceres- y gira en torno al concierto de julio del 2010 en que la banda funk tocó sus siete discos en un concierto inédito. Hay también documentales sobre figuras desconocidas de la escena local, como la del jazzista Rodrigo Recabarren (residente en Nueva York y que llega con el filme El parque de los prospectos) y por sobre todo, de la cantautora Rosita Serrano ("Rosita, la favorita del Tercer Reich"), quien fue muy popular en Europa en los años cuarenta, en especial en la Alemania Nazi y que incluso trabajó en Hollywood.
Las reseñas de todos los filmes en competencia, son las sgtes.
Los Rockers, rebelde rock & roll
De Matías Pinochet
Formada en 1992, la banda de rockabilly Los Rockers fue dándole forma a una trayectoria que consiguió cinco publicaciones, premios en concursos y el respeto de sus ídolos. Al cumplir veinte años de trabajo, el grupo se impone concluir un nuevo disco y presentarlo en México, resarciendo así los pasados errores. La música es, para ellos, un instrumento de agitación: «El rebelde rock and roll fue, es y será nuestra mejor arma, disparando contra el sistema, el descontento y la vergonzosa desigualdad a la que somos sometidos».
Crear en viaje. La música de Pascuala Ilabaca
De Alejandra Fritis
La música de la cantautora Pascuala Ilabaca está anclada a Valparaíso, pero también a ls influencias diversas de un mundo que ha recorrido con gran curiosidad desde su infancia. India, México, Araucanía y Valle Central suenan en la particular fusión que la joven compositora realiza junto al grupo Fauna. Este documental es parte de la serie «Tierra de sonidos».
La experiencia Barriga
De Esteban Rojas
En el 2006, un grupo de cuatro inexpertos cineastas de nacionalidades diversas (dos chilenos, un peruano y un estadounidense) deciden seguir al músico Miguel Barriga en una gira por provincias. La experiencia, estilo road-movie, los llevará por gimnasios, hospedajes, audiencias familiares y buses alejados por completo del cliché de glamour rocanrolero. Junto al ex Sexual Democracia, este documental muestra un lado inesperado de la auténtica chilenidad.
Cogollos del tiempo. La historia de Congreso
De Alejando Mendoza, Rodrigo Burgos y Bernardo Martínez
En el Chile de los años sesenta, el grupo Congreso construyó una propuesta sonora única, siempre inquieta, que hermanaba rock, folclore y jazz, con letras atentas a los cambios de la sociedad. Aunque el Golpe militar desarticuló o exilió a casi todos los conjuntos que trabajaron con ellos en simultáneo, el grupo de Quilpué eligió mantenerse de pie, como un excepcional espacio de música, apoyo y fraternidad en tiempos de represión y censura. Hasta hoy, Congreso es una banda activa y propositiva, y este documental reconstruye su historia a partir de entrevistas con integrantes actuales e históricos, compañeros de ruta (como Eduardo Gatti, Claudio Parra y Manuel García) y expertos en su obra.
El parque de los prospectos
De Eduardo Pavez
Rodrigo Recabarren es un baterista chileno de jazz, que vive hace tres años en Nueva York. Este documental viaja hasta esa enorme ciudad para seguir la huella de un compatriota rodeado de culturas diversas, pasatiempos infinitos y músicos de los más diversos géneros y ambiciones, pero siempre con una meta en común: volver a sus respectivos países mejores de lo que se fueron. «No es un documental sobre la vida de los músicos en Nueva York ni tampoco sobre los jazzistas chilenos en el extranjero», aclara su director. «Es una muestra de los músicos que rodean a Rodrigo y cómo cada uno ve su estadía en esa ciudad desde su cultura y sus expectativas».
Chancho en Piedra: 12 horas; 16 años en escena
De Pato Pimienta y Hellen Caceres
El 10 de julio del 2010 la banda chilena Chancho en Piedra celebró sus dieciseís años de trayectoria con un concierto inédito en Chile. Sobre el escenario del capitalino teatro Teletón la banda reprodujo en vivo y de modo sucesivo los siete álbumes de su discografía, en doce horas de música. Este documental cubre el camino de la banda santiaguina de funk-rock para llegar a este peculiar concierto: su historia, las horas en el gimnasio, los largos ensayos, las aprehensiones y, finalmente, el baño de fanáticos.
Rosita, la favorita del Tercer Reich
De Pablo Berthelon
Como «el ruiseñor chileno» se conoció en varios idiomas a Rosita Serrano (1914-1997), diva internacional de la canción y el cine que extendió su talento y belleza desde su natal Viña del Mar a la Europa de entreguerras. En 1943, un concierto en beneficio de la causa judía en Suecia significó su expulsión de la Alemania nazi, donde incluso Adolf Hitler había aplaudido sus actuaciones. Este documental recorre la vida asombrosa (matrimonio con millonario egipcio, trabajo para los estudios Disney en Hollywood, objeto de culto en Europa hasta hoy) de una de las pocas divas chilenas que merecen el calificativo de tales, pero que, sin embargo, murió pobre y olvidada en una casona de Ñuñoa.
Mi nuevo estilo de baile
De Pablo Berthelon
A mediados de la década de los ochenta, en plena dictadura militar, surgió en Concepción Emociones Clandestinas, un grupo de pospunk que llegaría a liderar los cambios del nuevo movimiento musical de esa ciudad universitaria del sur de Chile. El proyecto liderado por Jorge Yogui Alvarado fue pionero en su irreverencia y convicción, haciéndole frente a la represión de su tiempo con letras explosivas. Más allá de un hit radial inoxidable, Emociones Clandestinas es un referente de la música chilena, como lo prueba este documental con entrevista a varios de sus integrantes.
Este es un blog que tiene como misión recopilar información o noticias sobre música chilena, la Industria musical y la industria cultural de nuestro país aparecida en diversos medios de comunicación. Por lo tanto los textos son propiedad de los medios y de los periodistas que encabezan cada nota.
jueves, noviembre 08, 2012
Música chilena para voz y guitarra, ahora en disco
El Mercurio
El lanzamiento es este sábado. Carolina Acuña y Tatiana Muñoz grabaron obras de Orrego-Salas, Becerra y Amenábar, entre otros.
Romina de la Sotta Donoso
"Sabemos que se conoce muy poco de las partituras de nuestros compositores para guitarra y voz", asume la soprano Carolina Acuña, integrante de la Camerata Vocal de la U. de Chile.
Por eso decidió, con la guitarrista Tatiana Muñoz, recuperar parte del repertorio chileno para esta formación. Tras conquistar un Fondo de la Música, el dúo grabó las obras, y el resultado es el CD "Compositores chilenos para canto y guitarra. Música original del siglo XX", que lanzarán con un recital este sábado en la Casa del Coro de la U. de Chile (Pedro de Valdivia 2454, 17:00 horas. Gratis).
"Nuestra intención fue mostrar la diversidad de estilos y autores chilenos que surgieron durante el siglo XX. Abarcamos la música modernista (1910 a 1975) y la música contemporánea (desde 1975)", especifica Acuña. El 80% de las obras que registraron no habían sido grabadas anteriormente.
El CD incluye, entre otras, "Látigo y sudor", de Gustavo Becerra-Schmidt; "Padre nuestro", de Juan Amenábar, y "Clara Sandoval", de Federico Heinlein, así como canciones de Juan Orrego-Salas, Pablo Délano y Pedro Núñez Navarrete.
Al momento de destacar una de las obras que registraron, eligen a Orrego-Salas. "Mi-La-Re-Sol-Si" es la opción de Acuña: "Son las cinco notas de la guitarra. Toda la canción juega en torno a esta onomatopeya que repite con pequeñas variantes de línea".
Muñoz opta por "Al aire": "Su armonía es interesante, y el poema, al ser de Pablo Neruda, le da cierto peso al lenguaje musical. El compositor logra un lenguaje afín entre el canto y la guitarra; cada una hace algo diferente, pero al ir las partes juntas, se nutren una de la otra".
El lanzamiento es este sábado. Carolina Acuña y Tatiana Muñoz grabaron obras de Orrego-Salas, Becerra y Amenábar, entre otros.
Romina de la Sotta Donoso
"Sabemos que se conoce muy poco de las partituras de nuestros compositores para guitarra y voz", asume la soprano Carolina Acuña, integrante de la Camerata Vocal de la U. de Chile.
Por eso decidió, con la guitarrista Tatiana Muñoz, recuperar parte del repertorio chileno para esta formación. Tras conquistar un Fondo de la Música, el dúo grabó las obras, y el resultado es el CD "Compositores chilenos para canto y guitarra. Música original del siglo XX", que lanzarán con un recital este sábado en la Casa del Coro de la U. de Chile (Pedro de Valdivia 2454, 17:00 horas. Gratis).
"Nuestra intención fue mostrar la diversidad de estilos y autores chilenos que surgieron durante el siglo XX. Abarcamos la música modernista (1910 a 1975) y la música contemporánea (desde 1975)", especifica Acuña. El 80% de las obras que registraron no habían sido grabadas anteriormente.
El CD incluye, entre otras, "Látigo y sudor", de Gustavo Becerra-Schmidt; "Padre nuestro", de Juan Amenábar, y "Clara Sandoval", de Federico Heinlein, así como canciones de Juan Orrego-Salas, Pablo Délano y Pedro Núñez Navarrete.
Al momento de destacar una de las obras que registraron, eligen a Orrego-Salas. "Mi-La-Re-Sol-Si" es la opción de Acuña: "Son las cinco notas de la guitarra. Toda la canción juega en torno a esta onomatopeya que repite con pequeñas variantes de línea".
Muñoz opta por "Al aire": "Su armonía es interesante, y el poema, al ser de Pablo Neruda, le da cierto peso al lenguaje musical. El compositor logra un lenguaje afín entre el canto y la guitarra; cada una hace algo diferente, pero al ir las partes juntas, se nutren una de la otra".
miércoles, noviembre 07, 2012
Este viernes y sábado improvisación sonora en “Sonificaciones”
Ciudadano
Este viernes y sábado una casona del centro de Santiago acogerá “Sonificaciones”, un evento en el que participarán varios músicos y proyectos activos en la escena de la música experimental y la libre improvisación en Chile.
“Sonificaciones” será la ocasión para acercarse a la música improvisada y la construcción sonora en tiempo real, a través de las presentaciones de Luis ‘Toto’ Alvarez y Edén Carrasco, Eduardo Astudillo (Coleóptero), Ram Trio, Ensamble Majamama, Thanatoloop, Náusica, y el Ensamble Tarabust, propuestas musicales que trabajan activamente las posibilidades del sonido.
“La actividad busca una aproximación reflexiva y activa a la escucha de una música que está llena de silencios, texturas y detalles; sonidos creados con electrónica casera, modificación de aparatos, e instrumentos preparados o intervenidos son las fuentes desde donde surge la música”, explica uno de los organizadores.
Vale decir que estos proyectos están integrados por músicos de diversa procedencia, algunos con estudios formales y otros autodidactas, quienes se acercan a la improvisación con distintos bagajes musicales, lo que diversifica los procesos y resultados.
“Sonificaciones” se realizará los días 9 y 10 de Noviembre en Casa Viva Arteduca (Av. España 502, esq. Toesca, Metro República), desde las 20 horas. La entrada cuesta $ 2.000 y habrá discos, material para adquirir, bebidas y comidas en un ambiente ameno y libertario
Este viernes y sábado una casona del centro de Santiago acogerá “Sonificaciones”, un evento en el que participarán varios músicos y proyectos activos en la escena de la música experimental y la libre improvisación en Chile.
“Sonificaciones” será la ocasión para acercarse a la música improvisada y la construcción sonora en tiempo real, a través de las presentaciones de Luis ‘Toto’ Alvarez y Edén Carrasco, Eduardo Astudillo (Coleóptero), Ram Trio, Ensamble Majamama, Thanatoloop, Náusica, y el Ensamble Tarabust, propuestas musicales que trabajan activamente las posibilidades del sonido.
“La actividad busca una aproximación reflexiva y activa a la escucha de una música que está llena de silencios, texturas y detalles; sonidos creados con electrónica casera, modificación de aparatos, e instrumentos preparados o intervenidos son las fuentes desde donde surge la música”, explica uno de los organizadores.
Vale decir que estos proyectos están integrados por músicos de diversa procedencia, algunos con estudios formales y otros autodidactas, quienes se acercan a la improvisación con distintos bagajes musicales, lo que diversifica los procesos y resultados.
“Sonificaciones” se realizará los días 9 y 10 de Noviembre en Casa Viva Arteduca (Av. España 502, esq. Toesca, Metro República), desde las 20 horas. La entrada cuesta $ 2.000 y habrá discos, material para adquirir, bebidas y comidas en un ambiente ameno y libertario
Cantata Mapudungún
“Cantata Mapudungún” de Jaime Herrera Andaúr, basada en los textos de poetas chilenos del siglo XX, traducidos al mapudungún por Elicura Chihuailaf, en el libro
“Poesía y Prosa Chilena del Siglo XX / Vlkantun Ka Epew Chile Mapu Mew”.
Interpretado por el grupo Kalfu y el Coro y Orquesta juvenil del Colegio Melipilla
(400 jóvenes en escena), con la participación especial de Roberto Márquez (Illapu),
Francesca Ancarola y Elicura Chihuailaf en los relatos.
LANZAMIENTO DISCO VIERNES 23 DE NOVIEMBRE 21:00 HRS.
CENTRO CULTURAL CHIMKOWE DE PEÑALOLÉN
(Av. Grecia 8787 Peñalolén) ENTRADA LIBERADA
El wurlitzer con patas
The Clinic
Egidio Altamirano, acordeonista y cantor de "Las Tejas", es de la generación del Baucha y del Nano Núñez. Y es tan choro como ellos. Ha grabado con Los Hermanos Campos, con Daniel Muñoz y muchos más que alucinan con su vozarrón. Egidio Altamirano -que tiene pasado como luchador de cachacascán y fue uno de los fundadores de La Pincoya-conoce como la palma de su mano la vida nocturna.
A Egidio Altamirano le gusta enumerar todo. Por ejemplo, cuando habla de los locales “más grandiosos y famosos” en los que ha trabajado, dice: “he cantado en La Posada de Tarapacá, Bodegón, Hostería Providencia, Chito Faró, Antoniana, Capri, la boite Zeppelín, El pollo Bravo, la Quinta de Quilicura, la Quinta Gardel, el Santiago Zúñiga y el Germania…”. En emblemas de los años 60 y 70, cuando la bohemia era “fabulosa, una maravilla, puras fiestas”, donde con su grupo Chile Lindo compartía escenario con Ramón Aguilera, Los Tumbaítos y el Indio Pije.
Hace casi 40 años, eso sí, trabaja de lunes a sábado en Las Tejas -siendo el único músico estable del emblemático local ubicado en calle San Diego-, donde es conocido por los parroquianos como el “Wurlitzer con patas” pues canta el tema que le pidan. De hecho, se sabe de memoria más de 200 canciones de estilos variopintos, los que enumera en detalle: “Me sé tangos, valses, boleros, rancheras, corridos, pasos doble, pasillo, joropo venezolano, samba, cueca, balada, tonada, merengue, cumbia, tropicales, rocanrol, guaracha, salsa, foxtrot…, lo que me pidan. Menos reggetón. Esa lesera no me gusta. Es horrible. No canto esas tonteras, canto música”.
En Las Tejas, Egidio tiene un sistema particular de trabajo. Lo hace mesa por mesa, a pedido del comensal. No es de los que cantan una sola vez y pasan estirando la mano por todas las mesas. No le gusta así. “Yo canto a pedido. De repente en una mesa puedo estar un buen rato, siempre cuando me paguen lo correcto. Si les canto y toco el acordeón, lo mínimo es que me den luca, pero para eso hay que estar capacitado”.
LAS PUTITAS
Egidio llegó a la música por su padre, un marino porteño que en sus ratos libres tocaba la mandolina y el banjo. En uno de sus viajes a Alemania, a comienzos de los ‘50, trajo cajas y cajas con acordeones para vender en Valpo. Y le prestó uno a Egidio para ver si podía sacar algún tema de oído. Y le salió. Así que se quedó con un acordeón. Se metió al conservatorio, pero se retiró: aprendía más escuchando radio que leyendo partituras.
Un día, un guitarrista, amigo de su hermana, necesitaba a un músico para animar una ramada en Valparaíso. Y aceptó ir. Tanto lo cautivó la onda que se lanzó a la noche trabajando en bares, cabarés, restoranes. Fue así como llegó a Pueblo Hundido, una zona minera cerca de Chañaral donde le pagaban “el manso billete” por tocar con un trío musical en los cabarés que había por todos lados, donde “los trabajadores de la picota llegaban con todas las putitas a bailar”. “Que quede claro -dice- que yo solo tocaba, nomás, no soy de putitas, me gusta la exclusividad”.
Tiempo después se vino a la capital con una polola a probar suerte a una fuente de soda. Y las cosas se dieron: terminó con la polola, hizo contactos para trabajar en “lugares grandiosos” y terminó encontrando un sitio en La Pincoya para armar su casa. “Era puro barro, no había nada”. Era el gobierno de Frei, y se suponía que La Pincoya sería una villa. “Chuta, una villa, todo electrificado, igual que en el barrio alto, era para emocionarse. Pero llegó Allende y no hubo plata para la villa. Y quedamos como población. No sabemos qué pasó. Pero no me quejo, igual quedamos bien. Salimos privilegiados con el clima, es el mejor que hay, estamos protegidos por la cordillera de Colina. La vida es tranquila. La gente es trabajadora. Y los patos malos están en el cerro. Y no en La Pincoya”.
EL CACHACASCÁN
Tras el Golpe, Egidio quedó cesante. Y recurrió a parrilladas, restoranes y picadas más chicas para sobrevivir. Ya no tocando en escenarios, sino por mesas. Fue así como llegó a Las Tejas. Pero acá la bohemia no es la misma, dice. No se gana igual que en otros lados.
Si antes tocaba con dos músicos más en Las Tejas, ahora lo hace solo. Es que no alcanza para repartir las 20 lucas que se hace diariamente. “Hay poco campo. Los únicos que quedan en locales son músicos de mi época. Los nuevos tienen que esperar a que nos muramos para pillar pega”, dice. Así, que cuando le sale un pituto para “casamientos, cumpleaños, santos, pichangas, asados, banquetes, tijerales, despedidas de soltero, bautizos y funerales”, recurre a alguno de ellos para que lo acompañen.
Para ganarse los morlacos, cuenta, tiene que cantar sin parar de dos a doce de la noche.
¿Cómo no queda afónico de tanto cantar?
-Estoy entrenado. Como tengo estudios de canto, canto con el diafragma, como se debe hacer, entonces uno no se pone afónico. Bueno, debe ser por mi pasado deportista. A esta edad, no cualquiera se puede un acordeón de doce kilos sin cansarse. Le cuento: fui gimnasta, atleta, levantador de pesas, barrista, esgrimista, futbolista, boxeador, ciclista y luchador de cachacascán mucho antes que los Titanes del Ring.
Le gustaba la onda de las piruetas.
-Le pegaba harto a ese cocido. Mi papá me decía que era puro tongo, que estaban arreglados los golpes, pero no le creía: yo luchaba de verdad y sin tongo. Cuando entré a la noche, dejé el deporte. De esa época, mantengo una sana alimentación. Nada de chatarra. Sólo alimentos vitamínicos: como verduras pal mundo, lentejas, porotos, arroz, puré, chancho, caballo, pollo, me faltó decir perro nomás, guatitas en carbonadas, chunchules, pero más me gustan las guatitas con guatitas.
Decía que antes la cosa era mejor, que la plata le alcanzaba para lujos.
-Claro, pero fui inteligente. No farreaba con el billete, sino que con el acordeón. No gastaba plata en fiestas. Pues no había razón. Carreteábamos en los mismos lugares donde tocábamos. No había necesidad de gastar.
¿Cómo eran esos carretes?
-Se tomaba, cantaba y comía a destajo. Lo único que no existía era la droga. Y cuando llegó la droga, no le hice nunca. En ese tiempo, la cocaína no era como ahora, que corre como azúcar, era una rareza y un lujo. Pero nunca acepté. ¿Sabe por qué no me tomé un pencazo de coca? Tenía tanto entusiasmo que con un trago de vino volaba. Olvídese, si hubiese tomado coca, habría quedado pegado en el techo. Tenía una vitalidad tremenda. ¿Para qué iba a querer coca? Si al otro día estaba con la caña, pucha, otra vez su pencazo de vino. Y listo.
Era bueno para empinar el codo, entonces.
-Le puse harto. A veces despertaba sin saber dónde estaba y me ponía a gritar “dónde esta mi acordeón”. Y lo tenía al lado. No me acordaba de nada.
¿Y tomaba sus terremotos?
-No, ese es un invento de ahora. En la época mía no existía. Es nuevo. Se tomaba piscola, incluso el ron no existía, estamos hablando, uf, de hace tiempo… Pero estoy chantado hace como diez años. Es que vi como cien músicos que se murieron de cirrosis. Eran buenos pa ponerle. Empezaban con el vino y terminaban con el pisco, que les cocía el hígado y les quitaba el hambre. Y así morían. Y eso te hace recapacitar. Podría haberme ido cortado igual que ellos, de cirrosis o por peleas de curao. Yo estuve a punto de grabar un disco hace años, pero se me murieron los músicos: uno de curao y los otros dos de cáncer.
Chuta.
-Ahora tomo poco: para las comidas, la once o la emoción. Si antes tomaba como carretonero, ahora tomo como ejecutivo. Tomo de lo bueno, porque si tomara acá del vino en garrafa saldría en cuatro patas, y no es la idea. Además, que el vino bigoteado me hace pésimo. Me puse finoli.
LA MANSA PRIETA
Antes que todo, Egidio es cuequero. Pero de los choros. Nada de cueca centrina, la encuentra fome. Es más, es de los que goza cantando cuecas picantes y subidas de tono, de esas “no aptas para damas”, y de hecho tiene varias que ha escrito en esa línea. “Cueca del Transantiago” y “El rasca chuchas” son algunas de ellas. La primera surgió de la odisea que vivió él mismo arriba de la micro “cuando me pisaron los callos, me robaron la billetera, llegué atrasado porque no me paró el chofer y mi jefe me metió la mansa prieta por el poto”. El otro tema dice “rajaaa chuuu, rajaaa chu, mi corraleña/ por la huee huueea del camino/ por las hueeee… por las hueee… las del camino/ ya meee meee, ya me meeeooo un carabinero/ ya me caagooo/ ya me caigo de curao/ cada vez que te veo, mijita, tus lindas piernas, se me pone la goma, caramba, como una lezna”. La Lezna, explica, es un punzón para hacer los hoyos donde se meten los cordones de zapatos. “Así que imagínese lo que quiere decir el tema. En todo caso, el chileno es picaresco. Y le gustan estos temas”.
Tiene otro de cuando le pegaron en la nuca.
-El cabeza de puré, se llama. Chita, ese tema nació porque me dejaron la cabeza como membrillo colegial. Las mujeres me han hecho sufrir. Puras peleas y broncas. Me enfermaron de los nervios. Las mujeres que tuve eran muy porfiadas. No hacían lo que uno les decía. Me molestaba que se largaran para la casa de la familia y me dejaron botado. Pero entiendo que era una manera de desquitarse. Yo era bien machista, ahora se me ha pasado un poco. De hecho, me considero machista pero no intenso… Antes me la pasaba viajando. Y no me portaba muy bien con ellas.
¿Qué tanto?
-Les era infiel. Cuando andábamos en gira, si aparecía una minita, se terciaba nomás. Hace tiempo tuve dos mujeres al mismo tiempo, pero ninguna supo que la engañaba. Y le puedo decir que de las dos me enamoré. Siempre me preguntaba que por qué no se podrá vivir con las dos. En ese sentido, tengo espíritu de cacique.
¿Cómo es eso?
-Eso de querer tener hartas mujeres, como el Gurú, en el mismo núcleo. O como los árabes, que tienen de cinco a seis mujeres.
No quiere nada.
-Los árabes nacieron con otra contextura a la de nosotros, que salimos más tibios y no tan calientes. Por eso debo tener pasado árabe, al menos tuve de a dos. En todo caso, no era el único. Antes se usaba mucho eso. Incluso un compañero tuvo tres mujeres pero quedó casi en la ruina.
Además de infiel, ¿en qué otra cosa se portaba mal?
-No las llevaba conmigo de gira. Es que era un cacho. Había que pagarles todo. Y no hay bolsillo que aguante. Las mujeres, si no las atiendes bien, se van. Son capitalizadas las mujeres, chupan mucho la plata. Entonces, sale caro. Por eso el que tiene plata, tiene más mujeres. La mujer está muy vivaracha. En todo caso, estoy en otra. No me cuadra la vida que hice antes.
¿Cómo así?
-El cuerpo está gastado y no tengo ansiedad de mujeres como antes. Tampoco soy de tomar viagra, que es contraproducente: puede dar ataque al corazón y me da miedo morir así. Además que estoy más tranquilo, hogareño, y tengo una señora que me aguanta todo. Ella es joven, como me gustan.
¿Qué tan joven?
-Debe tener unos 40. Por ahí. No me gustan viejas. Se ponen medio guatonas, se descuidan y terminan siendo feas.
LA MÚSICA LATERA
Ahora está de moda la cueca chora. ¿Cómo cree que lo están haciendo los jóvenes?
-Hay buenos como el Daniel Muñoz y su grupo. Pero la mayoría son reguleques, les falta pito.
El Baucha, al contrario, los critica por cantar como si los estuvieran apaleando.
-Claro, cantan más rajados, a grito pelado. Se trata que toquen como pitos, pero entonados. Si no, se escucha mal.
¿Ha tocado con el Baucha?
-Canté con él en Los Chileneros unas veces. Pero él peleaba con todo el mundo. Además era muy sinvergüenza, cortaba mucho la cola, y muchos no le tenían buena, porque se los cagaba.
Él odiaba a Nano Núñez.
-Nunca he entendido por qué se tenían mala. Pero en lo comercial se entendían. El Nano le pasaba todas las cuecas choras para que él las cantara. El Nano era un gran compositor. No sé por qué le tiene tanta mala el Baucha.
¿Qué piensa de la cueca más empaquetada, como la de los Huasos Quincheros?
-Para empezar, esos no son huasos verdaderos, son tonaderos. Pero se visten de huasos para hacer un folclor que encuentro un poco fome.
¿Qué otra música escucha?
-No me gusta la que se canta en inglés. Me llegan al corazón Nino Bravo, Javier Solís, Lucho Gatica, Germaín de la Fuente, José José. Y eso es lo que me pide la gente también, además de Marco Antonio Solís, Chupete Fierro, Arjona.
¿Le gusta Arjona?
-Mmm, más o menos. A las mujeres no les gusta mucho. La mayoría me dice que, por favor, no toque el tema Mujeres porque les carga.
Qué piensa del Premio Nacional de Música. A Vicente Bianchi no se lo han querido dar.
-Ese chico es muy bueno. Ojalá que lo premien algún día. Se lo merece de sobra. Así como la Margot Loyola. Ahora la están pescando más, pero es tarde.
¿Le gusta Víctor Jara?
-No me gustan sus canciones, son desabridas. Pero me encanta Violeta. Su música es brillante… Pero para el folclor nunca hay premios. En cambio para la otra y los poemas, sí los hay.
¿Qué piensa de la otra música?
-No me gusta. He escuchado música clásica y a veces me he quedado dormido. Hay partes, movimientos, muy desabridos. No tiene el brillo de lo popular.
¿Con qué se ha quedado dormido?
-Con Beethoven, Mozart… Igual me gusta la Marcha Turca de Mozart, pero los otros temas sinfónicos tienen unos pasajes, uf, muy desabridos, unos silencios y de repente paaaá, pegan el tamborazo, un contraste que es para dar un ataque… Y esos silencios tan largos, monótonos, no, no nací para esa música. Tampoco hay mucha libertad. El público tiene que estar callado, sin hacer nada, ni moverse. Qué aburrido. Y los músicos tan empaquetados. No.
En cambio, yo gozo con el público, echándole el pelo, tocando, cantando, me atienden, me pagan, me elevan el espíritu, nos reímos. No estoy tocando pa’ callado.
También usted canta en rodeos, entiendo.
-Sí. Pero eso hace unos 30 años. Ahora no me llaman. Me hice 50 rodeos de Vallenar a Osorno.
De ahí que le dicen “el Huaso Altamirano”.
-Claro.
¿Qué opina de los rodeos?
-No tomaba en cuenta lo que pasaba. Muchos consideran que es muy bruto, pero resulta que el novillo no sale muerto.
Pero sí harto machucado.
-Tres veces machucado, pero no más. Entonces, no es para alharaquear tanto.
Egidio Altamirano, acordeonista y cantor de "Las Tejas", es de la generación del Baucha y del Nano Núñez. Y es tan choro como ellos. Ha grabado con Los Hermanos Campos, con Daniel Muñoz y muchos más que alucinan con su vozarrón. Egidio Altamirano -que tiene pasado como luchador de cachacascán y fue uno de los fundadores de La Pincoya-conoce como la palma de su mano la vida nocturna.
A Egidio Altamirano le gusta enumerar todo. Por ejemplo, cuando habla de los locales “más grandiosos y famosos” en los que ha trabajado, dice: “he cantado en La Posada de Tarapacá, Bodegón, Hostería Providencia, Chito Faró, Antoniana, Capri, la boite Zeppelín, El pollo Bravo, la Quinta de Quilicura, la Quinta Gardel, el Santiago Zúñiga y el Germania…”. En emblemas de los años 60 y 70, cuando la bohemia era “fabulosa, una maravilla, puras fiestas”, donde con su grupo Chile Lindo compartía escenario con Ramón Aguilera, Los Tumbaítos y el Indio Pije.
Hace casi 40 años, eso sí, trabaja de lunes a sábado en Las Tejas -siendo el único músico estable del emblemático local ubicado en calle San Diego-, donde es conocido por los parroquianos como el “Wurlitzer con patas” pues canta el tema que le pidan. De hecho, se sabe de memoria más de 200 canciones de estilos variopintos, los que enumera en detalle: “Me sé tangos, valses, boleros, rancheras, corridos, pasos doble, pasillo, joropo venezolano, samba, cueca, balada, tonada, merengue, cumbia, tropicales, rocanrol, guaracha, salsa, foxtrot…, lo que me pidan. Menos reggetón. Esa lesera no me gusta. Es horrible. No canto esas tonteras, canto música”.
En Las Tejas, Egidio tiene un sistema particular de trabajo. Lo hace mesa por mesa, a pedido del comensal. No es de los que cantan una sola vez y pasan estirando la mano por todas las mesas. No le gusta así. “Yo canto a pedido. De repente en una mesa puedo estar un buen rato, siempre cuando me paguen lo correcto. Si les canto y toco el acordeón, lo mínimo es que me den luca, pero para eso hay que estar capacitado”.
LAS PUTITAS
Egidio llegó a la música por su padre, un marino porteño que en sus ratos libres tocaba la mandolina y el banjo. En uno de sus viajes a Alemania, a comienzos de los ‘50, trajo cajas y cajas con acordeones para vender en Valpo. Y le prestó uno a Egidio para ver si podía sacar algún tema de oído. Y le salió. Así que se quedó con un acordeón. Se metió al conservatorio, pero se retiró: aprendía más escuchando radio que leyendo partituras.
Un día, un guitarrista, amigo de su hermana, necesitaba a un músico para animar una ramada en Valparaíso. Y aceptó ir. Tanto lo cautivó la onda que se lanzó a la noche trabajando en bares, cabarés, restoranes. Fue así como llegó a Pueblo Hundido, una zona minera cerca de Chañaral donde le pagaban “el manso billete” por tocar con un trío musical en los cabarés que había por todos lados, donde “los trabajadores de la picota llegaban con todas las putitas a bailar”. “Que quede claro -dice- que yo solo tocaba, nomás, no soy de putitas, me gusta la exclusividad”.
Tiempo después se vino a la capital con una polola a probar suerte a una fuente de soda. Y las cosas se dieron: terminó con la polola, hizo contactos para trabajar en “lugares grandiosos” y terminó encontrando un sitio en La Pincoya para armar su casa. “Era puro barro, no había nada”. Era el gobierno de Frei, y se suponía que La Pincoya sería una villa. “Chuta, una villa, todo electrificado, igual que en el barrio alto, era para emocionarse. Pero llegó Allende y no hubo plata para la villa. Y quedamos como población. No sabemos qué pasó. Pero no me quejo, igual quedamos bien. Salimos privilegiados con el clima, es el mejor que hay, estamos protegidos por la cordillera de Colina. La vida es tranquila. La gente es trabajadora. Y los patos malos están en el cerro. Y no en La Pincoya”.
EL CACHACASCÁN
Tras el Golpe, Egidio quedó cesante. Y recurrió a parrilladas, restoranes y picadas más chicas para sobrevivir. Ya no tocando en escenarios, sino por mesas. Fue así como llegó a Las Tejas. Pero acá la bohemia no es la misma, dice. No se gana igual que en otros lados.
Si antes tocaba con dos músicos más en Las Tejas, ahora lo hace solo. Es que no alcanza para repartir las 20 lucas que se hace diariamente. “Hay poco campo. Los únicos que quedan en locales son músicos de mi época. Los nuevos tienen que esperar a que nos muramos para pillar pega”, dice. Así, que cuando le sale un pituto para “casamientos, cumpleaños, santos, pichangas, asados, banquetes, tijerales, despedidas de soltero, bautizos y funerales”, recurre a alguno de ellos para que lo acompañen.
Para ganarse los morlacos, cuenta, tiene que cantar sin parar de dos a doce de la noche.
¿Cómo no queda afónico de tanto cantar?
-Estoy entrenado. Como tengo estudios de canto, canto con el diafragma, como se debe hacer, entonces uno no se pone afónico. Bueno, debe ser por mi pasado deportista. A esta edad, no cualquiera se puede un acordeón de doce kilos sin cansarse. Le cuento: fui gimnasta, atleta, levantador de pesas, barrista, esgrimista, futbolista, boxeador, ciclista y luchador de cachacascán mucho antes que los Titanes del Ring.
Le gustaba la onda de las piruetas.
-Le pegaba harto a ese cocido. Mi papá me decía que era puro tongo, que estaban arreglados los golpes, pero no le creía: yo luchaba de verdad y sin tongo. Cuando entré a la noche, dejé el deporte. De esa época, mantengo una sana alimentación. Nada de chatarra. Sólo alimentos vitamínicos: como verduras pal mundo, lentejas, porotos, arroz, puré, chancho, caballo, pollo, me faltó decir perro nomás, guatitas en carbonadas, chunchules, pero más me gustan las guatitas con guatitas.
Decía que antes la cosa era mejor, que la plata le alcanzaba para lujos.
-Claro, pero fui inteligente. No farreaba con el billete, sino que con el acordeón. No gastaba plata en fiestas. Pues no había razón. Carreteábamos en los mismos lugares donde tocábamos. No había necesidad de gastar.
¿Cómo eran esos carretes?
-Se tomaba, cantaba y comía a destajo. Lo único que no existía era la droga. Y cuando llegó la droga, no le hice nunca. En ese tiempo, la cocaína no era como ahora, que corre como azúcar, era una rareza y un lujo. Pero nunca acepté. ¿Sabe por qué no me tomé un pencazo de coca? Tenía tanto entusiasmo que con un trago de vino volaba. Olvídese, si hubiese tomado coca, habría quedado pegado en el techo. Tenía una vitalidad tremenda. ¿Para qué iba a querer coca? Si al otro día estaba con la caña, pucha, otra vez su pencazo de vino. Y listo.
Era bueno para empinar el codo, entonces.
-Le puse harto. A veces despertaba sin saber dónde estaba y me ponía a gritar “dónde esta mi acordeón”. Y lo tenía al lado. No me acordaba de nada.
¿Y tomaba sus terremotos?
-No, ese es un invento de ahora. En la época mía no existía. Es nuevo. Se tomaba piscola, incluso el ron no existía, estamos hablando, uf, de hace tiempo… Pero estoy chantado hace como diez años. Es que vi como cien músicos que se murieron de cirrosis. Eran buenos pa ponerle. Empezaban con el vino y terminaban con el pisco, que les cocía el hígado y les quitaba el hambre. Y así morían. Y eso te hace recapacitar. Podría haberme ido cortado igual que ellos, de cirrosis o por peleas de curao. Yo estuve a punto de grabar un disco hace años, pero se me murieron los músicos: uno de curao y los otros dos de cáncer.
Chuta.
-Ahora tomo poco: para las comidas, la once o la emoción. Si antes tomaba como carretonero, ahora tomo como ejecutivo. Tomo de lo bueno, porque si tomara acá del vino en garrafa saldría en cuatro patas, y no es la idea. Además, que el vino bigoteado me hace pésimo. Me puse finoli.
LA MANSA PRIETA
Antes que todo, Egidio es cuequero. Pero de los choros. Nada de cueca centrina, la encuentra fome. Es más, es de los que goza cantando cuecas picantes y subidas de tono, de esas “no aptas para damas”, y de hecho tiene varias que ha escrito en esa línea. “Cueca del Transantiago” y “El rasca chuchas” son algunas de ellas. La primera surgió de la odisea que vivió él mismo arriba de la micro “cuando me pisaron los callos, me robaron la billetera, llegué atrasado porque no me paró el chofer y mi jefe me metió la mansa prieta por el poto”. El otro tema dice “rajaaa chuuu, rajaaa chu, mi corraleña/ por la huee huueea del camino/ por las hueeee… por las hueee… las del camino/ ya meee meee, ya me meeeooo un carabinero/ ya me caagooo/ ya me caigo de curao/ cada vez que te veo, mijita, tus lindas piernas, se me pone la goma, caramba, como una lezna”. La Lezna, explica, es un punzón para hacer los hoyos donde se meten los cordones de zapatos. “Así que imagínese lo que quiere decir el tema. En todo caso, el chileno es picaresco. Y le gustan estos temas”.
Tiene otro de cuando le pegaron en la nuca.
-El cabeza de puré, se llama. Chita, ese tema nació porque me dejaron la cabeza como membrillo colegial. Las mujeres me han hecho sufrir. Puras peleas y broncas. Me enfermaron de los nervios. Las mujeres que tuve eran muy porfiadas. No hacían lo que uno les decía. Me molestaba que se largaran para la casa de la familia y me dejaron botado. Pero entiendo que era una manera de desquitarse. Yo era bien machista, ahora se me ha pasado un poco. De hecho, me considero machista pero no intenso… Antes me la pasaba viajando. Y no me portaba muy bien con ellas.
¿Qué tanto?
-Les era infiel. Cuando andábamos en gira, si aparecía una minita, se terciaba nomás. Hace tiempo tuve dos mujeres al mismo tiempo, pero ninguna supo que la engañaba. Y le puedo decir que de las dos me enamoré. Siempre me preguntaba que por qué no se podrá vivir con las dos. En ese sentido, tengo espíritu de cacique.
¿Cómo es eso?
-Eso de querer tener hartas mujeres, como el Gurú, en el mismo núcleo. O como los árabes, que tienen de cinco a seis mujeres.
No quiere nada.
-Los árabes nacieron con otra contextura a la de nosotros, que salimos más tibios y no tan calientes. Por eso debo tener pasado árabe, al menos tuve de a dos. En todo caso, no era el único. Antes se usaba mucho eso. Incluso un compañero tuvo tres mujeres pero quedó casi en la ruina.
Además de infiel, ¿en qué otra cosa se portaba mal?
-No las llevaba conmigo de gira. Es que era un cacho. Había que pagarles todo. Y no hay bolsillo que aguante. Las mujeres, si no las atiendes bien, se van. Son capitalizadas las mujeres, chupan mucho la plata. Entonces, sale caro. Por eso el que tiene plata, tiene más mujeres. La mujer está muy vivaracha. En todo caso, estoy en otra. No me cuadra la vida que hice antes.
¿Cómo así?
-El cuerpo está gastado y no tengo ansiedad de mujeres como antes. Tampoco soy de tomar viagra, que es contraproducente: puede dar ataque al corazón y me da miedo morir así. Además que estoy más tranquilo, hogareño, y tengo una señora que me aguanta todo. Ella es joven, como me gustan.
¿Qué tan joven?
-Debe tener unos 40. Por ahí. No me gustan viejas. Se ponen medio guatonas, se descuidan y terminan siendo feas.
LA MÚSICA LATERA
Ahora está de moda la cueca chora. ¿Cómo cree que lo están haciendo los jóvenes?
-Hay buenos como el Daniel Muñoz y su grupo. Pero la mayoría son reguleques, les falta pito.
El Baucha, al contrario, los critica por cantar como si los estuvieran apaleando.
-Claro, cantan más rajados, a grito pelado. Se trata que toquen como pitos, pero entonados. Si no, se escucha mal.
¿Ha tocado con el Baucha?
-Canté con él en Los Chileneros unas veces. Pero él peleaba con todo el mundo. Además era muy sinvergüenza, cortaba mucho la cola, y muchos no le tenían buena, porque se los cagaba.
Él odiaba a Nano Núñez.
-Nunca he entendido por qué se tenían mala. Pero en lo comercial se entendían. El Nano le pasaba todas las cuecas choras para que él las cantara. El Nano era un gran compositor. No sé por qué le tiene tanta mala el Baucha.
¿Qué piensa de la cueca más empaquetada, como la de los Huasos Quincheros?
-Para empezar, esos no son huasos verdaderos, son tonaderos. Pero se visten de huasos para hacer un folclor que encuentro un poco fome.
¿Qué otra música escucha?
-No me gusta la que se canta en inglés. Me llegan al corazón Nino Bravo, Javier Solís, Lucho Gatica, Germaín de la Fuente, José José. Y eso es lo que me pide la gente también, además de Marco Antonio Solís, Chupete Fierro, Arjona.
¿Le gusta Arjona?
-Mmm, más o menos. A las mujeres no les gusta mucho. La mayoría me dice que, por favor, no toque el tema Mujeres porque les carga.
Qué piensa del Premio Nacional de Música. A Vicente Bianchi no se lo han querido dar.
-Ese chico es muy bueno. Ojalá que lo premien algún día. Se lo merece de sobra. Así como la Margot Loyola. Ahora la están pescando más, pero es tarde.
¿Le gusta Víctor Jara?
-No me gustan sus canciones, son desabridas. Pero me encanta Violeta. Su música es brillante… Pero para el folclor nunca hay premios. En cambio para la otra y los poemas, sí los hay.
¿Qué piensa de la otra música?
-No me gusta. He escuchado música clásica y a veces me he quedado dormido. Hay partes, movimientos, muy desabridos. No tiene el brillo de lo popular.
¿Con qué se ha quedado dormido?
-Con Beethoven, Mozart… Igual me gusta la Marcha Turca de Mozart, pero los otros temas sinfónicos tienen unos pasajes, uf, muy desabridos, unos silencios y de repente paaaá, pegan el tamborazo, un contraste que es para dar un ataque… Y esos silencios tan largos, monótonos, no, no nací para esa música. Tampoco hay mucha libertad. El público tiene que estar callado, sin hacer nada, ni moverse. Qué aburrido. Y los músicos tan empaquetados. No.
En cambio, yo gozo con el público, echándole el pelo, tocando, cantando, me atienden, me pagan, me elevan el espíritu, nos reímos. No estoy tocando pa’ callado.
También usted canta en rodeos, entiendo.
-Sí. Pero eso hace unos 30 años. Ahora no me llaman. Me hice 50 rodeos de Vallenar a Osorno.
De ahí que le dicen “el Huaso Altamirano”.
-Claro.
¿Qué opina de los rodeos?
-No tomaba en cuenta lo que pasaba. Muchos consideran que es muy bruto, pero resulta que el novillo no sale muerto.
Pero sí harto machucado.
-Tres veces machucado, pero no más. Entonces, no es para alharaquear tanto.
martes, noviembre 06, 2012
Eduardo Parra de Los Jaivas: “Hacer Atomic City sería una excelente razón para volver a la Antártica”
Prensa Antártica
El 15 de agosto de 2013, la emblemática banda chilena, Los Jaivas, celebrará sus 50 años como grupo musical, después del debut cinco décadas atrás con el nombre “High Bass”.
A lo largo de todos estos años, Los Jaivas han recorrido numerosos escenarios en todo Chile y en el mundo, siempre merecedores de elogios y del reconocimiento de un público que los acompaña en cada presentación.
Sin embargo, existe un momento particular en la vida de la agrupación, que de manera extraña ha sido omitido por los medios y las crónicas a comienzos de los años 80.
En 1983, luego de realizar más de 30 conciertos en Europa, Los Jaivas regresan a Chile invitados por la producción del programa de televisión “Amigos Siempre Amigos” de TVN, para tocar en el Territorio Antártico.
De la histórica presentación en la Antártica, solo circulan a través de YouTube dos videos donde se puede ver a los integrantes de Los Jaivas tocar en medio de la nieve y el hielo, incluso haciendo una particular imitación de pingüinos.
Hasta aquí, todo lo que se conoce de esa increíble experiencia de la banda en la Antártica, hasta hoy.
En el Día de la Antártica Chilena, y por esas causas del destino, a 29 años de aquel acontecimiento único en la vida de la música nacional, Eduardo Parra, con la gentileza y generosidad de siempre, conversó con Prensa Antártica para contar por primera vez como fue tocar en el escenario natural más particular del mundo.
¿Cómo nace la idea de tocar en la Antártica?
La idea de ir a tocar a la Antártica nació de una de las productoras de aquel tiempo de Televisión Nacional de Chile, TVN, y el programa “Amigos Siempre Amigos”. Para la producción del canal no era difícil plantear a las autoridades pertinentes un viaje tal, incluyendo, por supuesto una presentación oficial en la base chilena donde estuvieron invitadas todas las dotaciones de las bases vecinas.
Se ha escrito o dicho muy poco de lo que consideramos un acontecimiento inédito para la música y para la historia Antártica Chilena. ¿A que creen que se debe esta omisión?
No es difícil imaginar la falta de comentarios puesto que tratándose de una millonaria producción de televisión de aquellos tiempos, pocos eran los que iban a seguirles el amén. Se sabe además que siempre existe la competencia en la televisión y hasta en la prensa.
¿Cómo se prepararon para el viaje?
Prácticamente no hubo preparación. Nosotros nos encontrábamos en gira por Alemania cuando recibimos la invitación telefónicamente. Inmediatamente terminada la gira por Alemania partiríamos a Chile especialmente para cumplir con este contrato.
¿Cómo fue el viaje hasta la Antártica?
Desde Santiago a Punta Arenas el viaje fue en un avión comercial donde íbamos junto a todo el equipo de “Amigos Siempre Amigos” más el resto de los artistas invitados.
¿Cómo fue esa primera impresión al bajar del avión?
Desde luego que para nosotros era una verdadera aventura así como para todo el equipo y los demás invitados. ¡Estábamos en el Polo Sur!
El viaje incluía la filmación de imágenes para el proyecto “Atomic City”, del cual ya tenían guion. ¿Qué pasó con el proyecto, y en qué consistía?
Desgraciadamente por no haber firmado un buen contrato donde se especificara punto a punto todas nuestras necesidades, tuvimos una respuesta negativa de TVN cuando al regreso quisimos proseguir con la filmación de “Atomic City”. Tampoco podíamos usar las mismas imágenes que se conocen porque estas pertenecían a TVN y nos vendían muy caro esas imágenes.
El proyecto “Atomic City” era en realidad el proyecto de guión de una película evidentemente musical que trataba de un grupo de músicos establecidos en Europa y que cansados de la polución y ante el alerta de un planeta en destrucción deciden ir a refugiarse a la Antártica para pasar la catástrofe ecológica que se venía encima. Hibernarían 100 años y después regresarían a la civilización cuando del desastre quedaran solamente ciertos vestigios. Una manera de preservar la humanidad. Era un argumento simbólico bastante adelantado para la época.
En los videos que circulan de Los Jaivas en la Antártica, se los ve muy alegres, divertidos y jugando todo el tiempo. ¿Disfrutaron mucho ese viaje?
¡Por supuesto! Estábamos cargados de energía y de optimismo. Nos sentíamos construyendo una obra inédita incluso para el mundo. De haber logrado llevar a cabo ese proyecto habría sido un suceso mundial.
¿Cuáles fueron los principales inconvenientes del viaje?
Al final de cuentas no hubo inconvenientes. Sólo la temperatura a máximo bajo cero que desde luego nos obligaba a estar siempre cubiertos hasta la punta de la nariz. Esas escenas donde andamos vestidos solamente con frac, ¡Uyuyuyyy! Debíamos filmar muy rápido y volver a abrigarnos por un momento hasta comenzar con otra secuencia.
¿Qué significado tiene para Uds. la experiencia de haber tocado en la Antártica, y que valor cobra a poco de cumplir 50 años como grupo?
Es significativo porque se una a toda una serie de experiencias a través del planeta que pocos grupos de música por no decir ninguno han podido vivir.
¿Les gustaría regresar?
Quizá lo más lindo sería regresar a hacer finalmente el proyecto “Atomic City”. Esa sería una excelente razón para volver a pisar el continente Antártico.
¿Cómo sería ese regreso después de 30 años?
¡Sería fabuloso nuevamente y si es con “Atomic City”, sería un gol de media cancha.
En los últimos años, se ha visto un renovado interés por parte de los artistas sobre la Antártica y la región austral del país. ¿Qué les parece esta especie de movimiento que busca revalorar las regiones más apartadas de Chile?
Eso es muy interesante. Por nuestra parte nosotros siempre tuvimos el pensamiento de la descentralización y por dar a conocer los lugares más recónditos de nuestro país. Resultado de ese punto de vista es gran parte de nuestra obra musical. En la actualidad existe www.revistadelosjaivas.com una revista en línea donde intentamos reivindicar a todo nuestro país y los cultores de nuestra cultura en esos lugares.
¿Veremos en algún momento más archivos, videos o fotos de aquella histórica presentación en la Antártica hace 30 años?
Al parecer esas imágenes que nosotros filmamos a propósito pensando en el proyecto “Atomic City”, pareciera que las rescatamos de TVN. Pero no son gran cosa. Es decir, nunca como para con esas imágenes poder confeccionar una película completa. De todo lo que se rescató quizá lo más maravilloso es cuando estamos vestidos de pingüino (frac) y existe un video de una canción completa que es El Dormilón Imposible, bolero escrito especial para esa obra. Este video está incluido en un DVD de pronta aparición.
El 15 de agosto de 2013, la emblemática banda chilena, Los Jaivas, celebrará sus 50 años como grupo musical, después del debut cinco décadas atrás con el nombre “High Bass”.
A lo largo de todos estos años, Los Jaivas han recorrido numerosos escenarios en todo Chile y en el mundo, siempre merecedores de elogios y del reconocimiento de un público que los acompaña en cada presentación.
Sin embargo, existe un momento particular en la vida de la agrupación, que de manera extraña ha sido omitido por los medios y las crónicas a comienzos de los años 80.
En 1983, luego de realizar más de 30 conciertos en Europa, Los Jaivas regresan a Chile invitados por la producción del programa de televisión “Amigos Siempre Amigos” de TVN, para tocar en el Territorio Antártico.
De la histórica presentación en la Antártica, solo circulan a través de YouTube dos videos donde se puede ver a los integrantes de Los Jaivas tocar en medio de la nieve y el hielo, incluso haciendo una particular imitación de pingüinos.
Hasta aquí, todo lo que se conoce de esa increíble experiencia de la banda en la Antártica, hasta hoy.
En el Día de la Antártica Chilena, y por esas causas del destino, a 29 años de aquel acontecimiento único en la vida de la música nacional, Eduardo Parra, con la gentileza y generosidad de siempre, conversó con Prensa Antártica para contar por primera vez como fue tocar en el escenario natural más particular del mundo.
¿Cómo nace la idea de tocar en la Antártica?
La idea de ir a tocar a la Antártica nació de una de las productoras de aquel tiempo de Televisión Nacional de Chile, TVN, y el programa “Amigos Siempre Amigos”. Para la producción del canal no era difícil plantear a las autoridades pertinentes un viaje tal, incluyendo, por supuesto una presentación oficial en la base chilena donde estuvieron invitadas todas las dotaciones de las bases vecinas.
Se ha escrito o dicho muy poco de lo que consideramos un acontecimiento inédito para la música y para la historia Antártica Chilena. ¿A que creen que se debe esta omisión?
No es difícil imaginar la falta de comentarios puesto que tratándose de una millonaria producción de televisión de aquellos tiempos, pocos eran los que iban a seguirles el amén. Se sabe además que siempre existe la competencia en la televisión y hasta en la prensa.
¿Cómo se prepararon para el viaje?
Prácticamente no hubo preparación. Nosotros nos encontrábamos en gira por Alemania cuando recibimos la invitación telefónicamente. Inmediatamente terminada la gira por Alemania partiríamos a Chile especialmente para cumplir con este contrato.
¿Cómo fue el viaje hasta la Antártica?
Desde Santiago a Punta Arenas el viaje fue en un avión comercial donde íbamos junto a todo el equipo de “Amigos Siempre Amigos” más el resto de los artistas invitados.
¿Cómo fue esa primera impresión al bajar del avión?
Desde luego que para nosotros era una verdadera aventura así como para todo el equipo y los demás invitados. ¡Estábamos en el Polo Sur!
El viaje incluía la filmación de imágenes para el proyecto “Atomic City”, del cual ya tenían guion. ¿Qué pasó con el proyecto, y en qué consistía?
Desgraciadamente por no haber firmado un buen contrato donde se especificara punto a punto todas nuestras necesidades, tuvimos una respuesta negativa de TVN cuando al regreso quisimos proseguir con la filmación de “Atomic City”. Tampoco podíamos usar las mismas imágenes que se conocen porque estas pertenecían a TVN y nos vendían muy caro esas imágenes.
El proyecto “Atomic City” era en realidad el proyecto de guión de una película evidentemente musical que trataba de un grupo de músicos establecidos en Europa y que cansados de la polución y ante el alerta de un planeta en destrucción deciden ir a refugiarse a la Antártica para pasar la catástrofe ecológica que se venía encima. Hibernarían 100 años y después regresarían a la civilización cuando del desastre quedaran solamente ciertos vestigios. Una manera de preservar la humanidad. Era un argumento simbólico bastante adelantado para la época.
En los videos que circulan de Los Jaivas en la Antártica, se los ve muy alegres, divertidos y jugando todo el tiempo. ¿Disfrutaron mucho ese viaje?
¡Por supuesto! Estábamos cargados de energía y de optimismo. Nos sentíamos construyendo una obra inédita incluso para el mundo. De haber logrado llevar a cabo ese proyecto habría sido un suceso mundial.
¿Cuáles fueron los principales inconvenientes del viaje?
Al final de cuentas no hubo inconvenientes. Sólo la temperatura a máximo bajo cero que desde luego nos obligaba a estar siempre cubiertos hasta la punta de la nariz. Esas escenas donde andamos vestidos solamente con frac, ¡Uyuyuyyy! Debíamos filmar muy rápido y volver a abrigarnos por un momento hasta comenzar con otra secuencia.
¿Qué significado tiene para Uds. la experiencia de haber tocado en la Antártica, y que valor cobra a poco de cumplir 50 años como grupo?
Es significativo porque se una a toda una serie de experiencias a través del planeta que pocos grupos de música por no decir ninguno han podido vivir.
¿Les gustaría regresar?
Quizá lo más lindo sería regresar a hacer finalmente el proyecto “Atomic City”. Esa sería una excelente razón para volver a pisar el continente Antártico.
¿Cómo sería ese regreso después de 30 años?
¡Sería fabuloso nuevamente y si es con “Atomic City”, sería un gol de media cancha.
En los últimos años, se ha visto un renovado interés por parte de los artistas sobre la Antártica y la región austral del país. ¿Qué les parece esta especie de movimiento que busca revalorar las regiones más apartadas de Chile?
Eso es muy interesante. Por nuestra parte nosotros siempre tuvimos el pensamiento de la descentralización y por dar a conocer los lugares más recónditos de nuestro país. Resultado de ese punto de vista es gran parte de nuestra obra musical. En la actualidad existe www.revistadelosjaivas.com una revista en línea donde intentamos reivindicar a todo nuestro país y los cultores de nuestra cultura en esos lugares.
¿Veremos en algún momento más archivos, videos o fotos de aquella histórica presentación en la Antártica hace 30 años?
Al parecer esas imágenes que nosotros filmamos a propósito pensando en el proyecto “Atomic City”, pareciera que las rescatamos de TVN. Pero no son gran cosa. Es decir, nunca como para con esas imágenes poder confeccionar una película completa. De todo lo que se rescató quizá lo más maravilloso es cuando estamos vestidos de pingüino (frac) y existe un video de una canción completa que es El Dormilón Imposible, bolero escrito especial para esa obra. Este video está incluido en un DVD de pronta aparición.
El Barroco vuelve al Teatro Municipal
El Mercurio
En la sala Claudio Arrau se desarrollará desde este jueves el II Festival de Música Barroca Europea e Hispanoamericana "Perpetuum Mobile".
Maureen Lennon Zaninovic
Con el apoyo del Consejo Nacional de la Cultura y de las Artes, desde este jueves se desarrollará la segunda versión del Festival de Música Barroca Europea e Hispanoamericana "Perpetuum Mobile", en la Sala Claudio Arrau del Teatro Municipal. El objetivo, señala el ministro de Cultura, Luciano Cruz-Coke, es "rescatar y difundir el legado musical de la historia fundacional de Latinoamérica y Chile, dando cuenta del cruce cultural entre Europa y América".
El festival abrirá este jueves a las 19:30 horas, con la participación del conjunto Syntagma Musicum de la Universidad de Santiago, que ejecutará el cancionero misional jesuita mapuche "Chilidugú". "Se trata de una investigación y un rescate que realizó hace ya un tiempo nuestro integrante y musicólogo Víctor Rondón. Las canciones son en mapudungún porque su autor, el misionero Bernardo de Havestadt, buscaba con ellas convertir a los pueblos originarios al cristianismo", señala Julio Aravena, viola de gamba de Syntagma Musicum.
Junto a este grupo se presentará el Coro de Niños del Colegio Santo Domingo de La Reina. "Ellos darán vida a la feligresía, y nuestro solista, el cantante Gonzalo Cuadra, será la voz del misionero. Es un desafío muy bonito para estos niños, porque además de aprender un repertorio muy nuestro, son introducidos en un idioma totalmente desconocido para ellos como el mapudungún", puntualiza Aravena.
El jueves 22 de noviembre será el turno del Coro de Cámara de la Universidad Alberto Hurtado que se aventurará con el programa "La canción del esclavo: Mosaico de obras corales de raíz indígena y afroamericana". El festival cerrará el jueves 27 con el conjunto Les Carillons y el Coro de Madrigalistas Usach. "Interpretaremos una selección de villancicos y algunas cantatas del siglo XVIII que se encuentran conservadas íntegramente en las catedrales de Santiago y Lima", explica Rodrigo Díaz, director del conjunto. Y agrega que estas composiciones están dedicadas a la Virgen María, al Santísimo Sacramento y la Navidad. "Algunas son anónimas y otras fueron compuestas, ente otros, por Antonio Ripa, que fue maestro de capilla de la Catedral de Sevilla. Es un repertorio de gran interés musical e histórico, y nuestro sueño, junto al musicólogo Alejandro Vera, es que quede de él un testimonio discográfico".
En la sala Claudio Arrau se desarrollará desde este jueves el II Festival de Música Barroca Europea e Hispanoamericana "Perpetuum Mobile".
Maureen Lennon Zaninovic
Con el apoyo del Consejo Nacional de la Cultura y de las Artes, desde este jueves se desarrollará la segunda versión del Festival de Música Barroca Europea e Hispanoamericana "Perpetuum Mobile", en la Sala Claudio Arrau del Teatro Municipal. El objetivo, señala el ministro de Cultura, Luciano Cruz-Coke, es "rescatar y difundir el legado musical de la historia fundacional de Latinoamérica y Chile, dando cuenta del cruce cultural entre Europa y América".
El festival abrirá este jueves a las 19:30 horas, con la participación del conjunto Syntagma Musicum de la Universidad de Santiago, que ejecutará el cancionero misional jesuita mapuche "Chilidugú". "Se trata de una investigación y un rescate que realizó hace ya un tiempo nuestro integrante y musicólogo Víctor Rondón. Las canciones son en mapudungún porque su autor, el misionero Bernardo de Havestadt, buscaba con ellas convertir a los pueblos originarios al cristianismo", señala Julio Aravena, viola de gamba de Syntagma Musicum.
Junto a este grupo se presentará el Coro de Niños del Colegio Santo Domingo de La Reina. "Ellos darán vida a la feligresía, y nuestro solista, el cantante Gonzalo Cuadra, será la voz del misionero. Es un desafío muy bonito para estos niños, porque además de aprender un repertorio muy nuestro, son introducidos en un idioma totalmente desconocido para ellos como el mapudungún", puntualiza Aravena.
El jueves 22 de noviembre será el turno del Coro de Cámara de la Universidad Alberto Hurtado que se aventurará con el programa "La canción del esclavo: Mosaico de obras corales de raíz indígena y afroamericana". El festival cerrará el jueves 27 con el conjunto Les Carillons y el Coro de Madrigalistas Usach. "Interpretaremos una selección de villancicos y algunas cantatas del siglo XVIII que se encuentran conservadas íntegramente en las catedrales de Santiago y Lima", explica Rodrigo Díaz, director del conjunto. Y agrega que estas composiciones están dedicadas a la Virgen María, al Santísimo Sacramento y la Navidad. "Algunas son anónimas y otras fueron compuestas, ente otros, por Antonio Ripa, que fue maestro de capilla de la Catedral de Sevilla. Es un repertorio de gran interés musical e histórico, y nuestro sueño, junto al musicólogo Alejandro Vera, es que quede de él un testimonio discográfico".
lunes, noviembre 05, 2012
Se posterga show de Los Jaivas, Congreso y Los Blops juntos en el Teatro Caupolicán
Radio Futuro
Para comienzos de 2013, fecha por confirmar, en el mismo recinto.
La histórica jornada que Los Jaivas, Congreso y Los Blops debían realizar en el Teatro Caupolicán el sábado 15 de diciembre ha sido suspendida.
Según informó la propia banda, el evento recién se realizará a comienzos de 2013 por situaciones propias del lugar donde se llevaría a cabo el concierto.
Por ahora, no hay fecha definida del show, ni tampoco opciones de llevarlo a otras ciudades de Chile.
sábado, noviembre 03, 2012
En Valparaíso se realizará el primer encuentro de cantautores autogestionados
La Tercera
En el evento se presentarán trovadores de Talca, Santiago, Rancagua, Coyhaique y Bolivia.
por La Tercera
Para el viernes 16 de noviembre está agendada la realización de primer encuentro de cantautores autogestionados "Canción Nuestra", evento que reúne a diversos artistas que desarrollan por si solos toda su producción musical, desde la creación de la canción, las presentaciones hasta los discos.
Alonso Núñez, cantautor de la Patagonia y productor del encuentro, explica el origen de esta iniciativa, "hay un sin fin de cantautores que trabajan de esta forma, que se aburrieron de presentar curriculums a cultura, a los fondos de la música y otros que sencillamente nos planteamos desde la génesis divorciados de esas instancias, independientemente que podamos trabajar con ellos, el norte de nuestra producción es sencillamente cantar y ser testigos musicales y directos de lo que va pasando en la sociedad, sobre todo en estos tiempos" señaló.
En la presentación participaran Vicencio Navarro y José Manuel Lattus de Santiago, Charro Núñez de Talca, Pepa Díaz de Rancagua, Claudio Martínez de Valparaíso, Alonso Núñez de Coyhaique y Raúl Ybarnegaray de Bolvivia.
Se realizará el 16 de noviembre próximo a las 20.30 horas en el Teatro museo del Títere y el Payaso (Cumming 795), en el Cerro Cárcel de Valparaíso.
En el evento se presentarán trovadores de Talca, Santiago, Rancagua, Coyhaique y Bolivia.
por La Tercera
Para el viernes 16 de noviembre está agendada la realización de primer encuentro de cantautores autogestionados "Canción Nuestra", evento que reúne a diversos artistas que desarrollan por si solos toda su producción musical, desde la creación de la canción, las presentaciones hasta los discos.
Alonso Núñez, cantautor de la Patagonia y productor del encuentro, explica el origen de esta iniciativa, "hay un sin fin de cantautores que trabajan de esta forma, que se aburrieron de presentar curriculums a cultura, a los fondos de la música y otros que sencillamente nos planteamos desde la génesis divorciados de esas instancias, independientemente que podamos trabajar con ellos, el norte de nuestra producción es sencillamente cantar y ser testigos musicales y directos de lo que va pasando en la sociedad, sobre todo en estos tiempos" señaló.
En la presentación participaran Vicencio Navarro y José Manuel Lattus de Santiago, Charro Núñez de Talca, Pepa Díaz de Rancagua, Claudio Martínez de Valparaíso, Alonso Núñez de Coyhaique y Raúl Ybarnegaray de Bolvivia.
Se realizará el 16 de noviembre próximo a las 20.30 horas en el Teatro museo del Títere y el Payaso (Cumming 795), en el Cerro Cárcel de Valparaíso.
Pianista Mahani Teave concluye exitosa gira por Asia
La Tercera
La pianista, junto a la flautista Viviana Guzmán se presentó hoy en Pekín, y antes estuvieron en Malasia y Taiwán, entre otros países.
por EFE
El dúo chileno compuesto por la pianista clásica Mahani Teave y la flautista Viviana Guzmán, cerraron hoy su gira asiática con un concierto en Pekín, donde la pareja sorprendió al público chino con su técnica y su cercanía.
"Es la primera vez que veo un dúo de piano y flauta. Su técnica es impresionante, me ha encantado", comentó un octogenario pequinés, minutos después de que terminara el concierto en el Centro Nacional de Artes Escénicas de la capital china, cercano a la plaza de Tiananmen.
Después de su primera parada, Tailandia, las chilenas han recorrido este mes hasta seis países más, entre ellos Malasia y Vietnam, para acabar en China, donde debutaban como formación.
"Yo vine ya en 2003, y el cambio de China es impresionante. El del público, no: fue igual de acogedor que lo ha sido hoy", comentó Viviana Guzmán después de impresionar con su soltura en distintas flautas.
Ese fue uno de los momentos que hicieron levantar al público de sus asientos, cuando la flautista demostró su talento con una flauta indígena norteamericana y otra de 9 quilates de oro.
Pero cuando la artista provocó que los presentes rompieran en aplausos fue cuando entonó las primeras notas de una flauta húngara "sin agujeros, que sólo entona las notas con el aire del músico y la lengua".
A la pianista Mahani Teave también le dedicaron numerosas alabanzas, centradas, sobre todo, en el solo que protagonizó de casi 10 minutos.
"Es muy bonito, transmite mucho sentimiento", indicó la joven de 29 años, Wang Mengchung, en un español perfecto debido al interés que sentía por Latinoamérica.
Y es que, destacó Wang, a la sociedad china "le interesa mucho Occidente" y "los amigos latinos", pero no al revés.
"Occidente también debería interesarse por la cultura china", incidió Wang.
Con ella coincidió la pianista Teave, a quien pareció "triste" que no se conozca más de una sociedad tan "bella".
"Yo venía con un poco de miedo por los grandes artistas que tiene esta nación, como Lang Lang", explicó la joven músico.
El dúo volverá mañana a Chile con un buen sabor de boca y con ganas de volver al país asiático.
"Me encantó en 2003, y me encanta ahora. Estoy deseando volver", aseguró Guzmán, mientras jóvenes estudiantes de música chinas no cesaban en pedirle, tanto a ella como a Teave, una "foto de recuerdo".
Los 10 mejores documentales musicales del festival In-Edit Nescafé
La Tercera
Elegidos por un grupo de músicos y periodistas españoles, los filmes estuvieron en In-Edit Barcelona. Las películas se darán en la versión local del evento, que va del 6 al 16 de diciembre.
por Rodrigo González
Don’t Look Back (1967)
Bob Dylan sale de gira en 1965 a Gran Bretaña y en el camino hace lo que quiere: contesta al que se le antoja, se ríe de todos, dice frases para el bronce. Es una estrella de talento inconmensurable, de carisma innegable y de temperamento insoportable. Los periodistas lo pasan mal, no saben cómo tomarse al cantautor de 24 años. El que sí sabe qué hacer es el documentalista D. A. Pennebaker, quien no tenía idea de Bob Dylan antes de hacer este trabajo, y que estuvo ahí para filmar lo preciso en el momento correcto. Es uno de los mayores filmes musicales de la historia, preservado por la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos “por su significación cultural, histórica y estética”.
Gimme Shelter (1970)
Querían tener algo de seguridad, tomar precauciones. Pero los Rolling Stones fueron demasiado lejos en 1969: contrataron de guardias a los Angeles del Infierno, un grupo de motociclistas con demasiado ego en las venas. El 6 de diciembre, la banda británica se presentó en el Festival de Altamont (California). Al día siguiente, las noticias salieron en las páginas policiales: un homicidio y tres muertes accidentales. Todo lo documentaron los hermanos Albert y David Maysles.
A Film About Wilco (2002)
Wilco es uno de los grupos indies más importantes de la última década, dueño de un sonido único y con un líder que es un hombre que tiene su humor: cambiante como pocos. Este filme de Sam Jones tiene como título completo I’m trying to break your heart y muestra qué pasa cuando un grupo hace un gran disco (resultó ser Yankee Hotel Foxtrot, para muchos su cumbre) y casi muere en el intento. En esta grabación se fueron dos integrantes y Wilco rompió con su sello.
Instrument (1999)
Fugazi, otra banda inclasificable, necesitaba la mirada de un director que fuera antes que nada un amigo, un cómplice. De lo contrario, nadie que viera el documental iba a captar el mensaje. Y el mensaje de Instrument es que estos representantes del post punk no hipotecan su originalidad ni por un millón de dólares. Tocan en gimnasios de colegios, en cárceles y dan entrevistas a niños de ocho años. No importa, lo hacen a su manera. Y su sonido es único. Dirige Jem Cohen.
Let’s Get Lost (1988)
Chet Baker, el trompetista más fotogénico del jazz, era para algún crítico “la mezcla perfecta entre Frank Sinatra y James Dean”. Se hizo conocido en los 50, quiso ser actor de cine, intentó brillar más que Miles Davis y terminó sin dientes tras una golpiza. La heroína, droga que mató a Charlie Parker y Bill Evans, lo llevó a pasear al infierno en vida. Sólo hacia el final, en los 80, encontró algo de paz. Dio entrevistas y Bruce Weber hizo este documental. Un clásico de la derrota.
Stop Making Sense (1984)
Jonathan Demme, director de El silencio de los inocentes, se encargó en los 80 de llevar a imágenes la vida artística de sus amigos, los Talking Heads. En 1983 pasó tres noches filmando sus recitales en el Hollywood’s Pantages Theater. Lo que hizo ahí fue simple e influyente: no aplicó el método MTV y, por el contrario, hizo tomas largas, de cuerpos enteros, sin muchos cortes. Y, caso raro, sin darle demasiada atención al público. Sólo los Talking Heads para el espectador.
The Devil & Daniel Johnston (2005)
Un loco que compone en el subterráneo de la casa y graba casetes que escucha Kurt Cobain. Un adulto niño que lleva 30 años creando, pero que sufre tormentas cerebrales el día menos pensado. En esas jornadas, Daniel Johnston no es Daniel Johnston. Es sólo un interno más en el hospital, a merced de las enfermeras y de los doctores. De los matasanos y de las inyecciones. Esta película de Jeff Feuerzeig ganó Sundance y contribuyó a hacer más conocidos a Daniel y a su demonio.
The Filth and the Fury (2000)
El director inglés Julien Temple sabe de lo que habla cuando está contando una historia de punks en los 70. Fue uno de ellos e hizo el documental The great rock ‘n’ roll swindle (1980), sobre los Sex Pistols. También creó The future is unwritten, acerca del líder de The Clash. El 2000, 20 años después de su primer acercamiento, vuelve sobre los Sex, pero ahora más lúcido. Y los que hablan son los viejos Pistols, ya gastados, amargos como nunca. El punk después del punk.
The Last Waltz (1978)
Martin Scorsese comenzó en documentales musicales y todas sus películas la tienen: rock, clásica, blues. En los últimos años entró en la vida y obra de los Rolling Stones, Bob Dylan y George Harrison. Sin embargo, en The last waltz está el código genético de Scorsese, el melómano. Registra el concierto de despedida de The Band en 1976, en San Francisco, con invitados como Bob Dylan, Neil Young, Eric Clapton, Neil Diamond, Joni Mitchell y un infinito etcétera.
This is Spinal Tap (1984)
This is Spinal Tap es el padre de todos los documentales falsos. El más inspirado y copiado. Lo dirigió Rob Reiner antes de hacer Cuenta conmigo. Los protagonistas son los Spinal Tap (los Médula Espinal), una banda británica de heavy metal que realiza una tragicómica gira por Estados Unidos. Lanzan un disco que no vende, cantan en un show para jubilados de la fuerza aérea, se pierden al intentar salir a un escenario y, claro, se pelean por una chica. Obra maestra.
Elegidos por un grupo de músicos y periodistas españoles, los filmes estuvieron en In-Edit Barcelona. Las películas se darán en la versión local del evento, que va del 6 al 16 de diciembre.
por Rodrigo González
Don’t Look Back (1967)
Bob Dylan sale de gira en 1965 a Gran Bretaña y en el camino hace lo que quiere: contesta al que se le antoja, se ríe de todos, dice frases para el bronce. Es una estrella de talento inconmensurable, de carisma innegable y de temperamento insoportable. Los periodistas lo pasan mal, no saben cómo tomarse al cantautor de 24 años. El que sí sabe qué hacer es el documentalista D. A. Pennebaker, quien no tenía idea de Bob Dylan antes de hacer este trabajo, y que estuvo ahí para filmar lo preciso en el momento correcto. Es uno de los mayores filmes musicales de la historia, preservado por la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos “por su significación cultural, histórica y estética”.
Gimme Shelter (1970)
Querían tener algo de seguridad, tomar precauciones. Pero los Rolling Stones fueron demasiado lejos en 1969: contrataron de guardias a los Angeles del Infierno, un grupo de motociclistas con demasiado ego en las venas. El 6 de diciembre, la banda británica se presentó en el Festival de Altamont (California). Al día siguiente, las noticias salieron en las páginas policiales: un homicidio y tres muertes accidentales. Todo lo documentaron los hermanos Albert y David Maysles.
A Film About Wilco (2002)
Wilco es uno de los grupos indies más importantes de la última década, dueño de un sonido único y con un líder que es un hombre que tiene su humor: cambiante como pocos. Este filme de Sam Jones tiene como título completo I’m trying to break your heart y muestra qué pasa cuando un grupo hace un gran disco (resultó ser Yankee Hotel Foxtrot, para muchos su cumbre) y casi muere en el intento. En esta grabación se fueron dos integrantes y Wilco rompió con su sello.
Instrument (1999)
Fugazi, otra banda inclasificable, necesitaba la mirada de un director que fuera antes que nada un amigo, un cómplice. De lo contrario, nadie que viera el documental iba a captar el mensaje. Y el mensaje de Instrument es que estos representantes del post punk no hipotecan su originalidad ni por un millón de dólares. Tocan en gimnasios de colegios, en cárceles y dan entrevistas a niños de ocho años. No importa, lo hacen a su manera. Y su sonido es único. Dirige Jem Cohen.
Let’s Get Lost (1988)
Chet Baker, el trompetista más fotogénico del jazz, era para algún crítico “la mezcla perfecta entre Frank Sinatra y James Dean”. Se hizo conocido en los 50, quiso ser actor de cine, intentó brillar más que Miles Davis y terminó sin dientes tras una golpiza. La heroína, droga que mató a Charlie Parker y Bill Evans, lo llevó a pasear al infierno en vida. Sólo hacia el final, en los 80, encontró algo de paz. Dio entrevistas y Bruce Weber hizo este documental. Un clásico de la derrota.
Stop Making Sense (1984)
Jonathan Demme, director de El silencio de los inocentes, se encargó en los 80 de llevar a imágenes la vida artística de sus amigos, los Talking Heads. En 1983 pasó tres noches filmando sus recitales en el Hollywood’s Pantages Theater. Lo que hizo ahí fue simple e influyente: no aplicó el método MTV y, por el contrario, hizo tomas largas, de cuerpos enteros, sin muchos cortes. Y, caso raro, sin darle demasiada atención al público. Sólo los Talking Heads para el espectador.
The Devil & Daniel Johnston (2005)
Un loco que compone en el subterráneo de la casa y graba casetes que escucha Kurt Cobain. Un adulto niño que lleva 30 años creando, pero que sufre tormentas cerebrales el día menos pensado. En esas jornadas, Daniel Johnston no es Daniel Johnston. Es sólo un interno más en el hospital, a merced de las enfermeras y de los doctores. De los matasanos y de las inyecciones. Esta película de Jeff Feuerzeig ganó Sundance y contribuyó a hacer más conocidos a Daniel y a su demonio.
The Filth and the Fury (2000)
El director inglés Julien Temple sabe de lo que habla cuando está contando una historia de punks en los 70. Fue uno de ellos e hizo el documental The great rock ‘n’ roll swindle (1980), sobre los Sex Pistols. También creó The future is unwritten, acerca del líder de The Clash. El 2000, 20 años después de su primer acercamiento, vuelve sobre los Sex, pero ahora más lúcido. Y los que hablan son los viejos Pistols, ya gastados, amargos como nunca. El punk después del punk.
The Last Waltz (1978)
Martin Scorsese comenzó en documentales musicales y todas sus películas la tienen: rock, clásica, blues. En los últimos años entró en la vida y obra de los Rolling Stones, Bob Dylan y George Harrison. Sin embargo, en The last waltz está el código genético de Scorsese, el melómano. Registra el concierto de despedida de The Band en 1976, en San Francisco, con invitados como Bob Dylan, Neil Young, Eric Clapton, Neil Diamond, Joni Mitchell y un infinito etcétera.
This is Spinal Tap (1984)
This is Spinal Tap es el padre de todos los documentales falsos. El más inspirado y copiado. Lo dirigió Rob Reiner antes de hacer Cuenta conmigo. Los protagonistas son los Spinal Tap (los Médula Espinal), una banda británica de heavy metal que realiza una tragicómica gira por Estados Unidos. Lanzan un disco que no vende, cantan en un show para jubilados de la fuerza aérea, se pierden al intentar salir a un escenario y, claro, se pelean por una chica. Obra maestra.
Festival Maquinaria lanza promoción 2x1 a dos semanas del evento
La Tercera
A través de las ofertas, buscan impulsar la venta de tickets para un evento que se prepara para recibir a 20 mil personas diarias.
por Marcos Moraga
Quedan 10 días para la tercera versión de Maquinaria en Chile, el 10 y 11 de noviembre en el Club de Campo Las Vizcachas. Con el festival encima, la producción dispuso una serie de descuentos.
El lunes comenzó una campaña junto a la obra social Techo, con 40% de descuento para los tickets, al que se accedía presentando un depósito por $ 1.000. “La productora se acercó hace dos semanas a nosotros, explicándonos que el concierto va a tener un enfoque social”, comenta la directora comercial de la ONG, Antonella Sassi.
El miércoles la promoción cambió, y hasta el domingo, tras presentar un comprobante de donación por el monto de $ 1.500, serán dos entradas por el precio de una. Hay más: desde ese mismo día los socios del club deportivo Universidad Católica y Universidad de Chile, más los socios del Club Las Vizcachas, junto a los clientes de T-Banc, tienen descuentos de un 50%, que se extenderán hasta el mismo día del evento.
El “ofertón” de último minuto se ha recibido con molestia en Twitter, por quienes compraron entradas anticipadas. Es una práctica que, en otra medida, también ha ocurrido con recitales como el que ofreció la banda Snow Patrol, el 5 de octubre pasado, en el Teatro Caupolicán: el día anterior al concierto de los británicos, la compañía de descuentos por internet, Groupon, ofreció entradas al 50% de su valor.
Pero según explican desde el Sernac, las empresas pueden hacer las ofertas que quieran, sin límite, “a menos que haya existido una promesa explícita de que el precio inicial sería el más conveniente”, explican. Esa promesa sí ocurrió, por ejemplo, con la productora Lotus, que en la venta “Early bird” (o compra en verde) que dispuso para el festival Lollapalooza 2013, comunicó que ese sería el precio más bajo al que se podrá acceder a las entradas de acá hasta abril del próximo año, cuando se realizará el evento.
En sus comunicados oficiales la producción de Transistor informaba que para los dos días del festival esperaban un total de 80 mil personas. Así tomó conocimiento el 13 de agosto la Prefectura Cordillera de Carabineros. Pero eso varió y en el mismo lugar recibieron una directiva de funcionamiento -un documento desde el cual se coordinan acciones de seguridad pública, que es dirigido desde el OS-10 donde se trabaja con 20 mil asistentes por día.
A través de las ofertas, buscan impulsar la venta de tickets para un evento que se prepara para recibir a 20 mil personas diarias.
por Marcos Moraga
Quedan 10 días para la tercera versión de Maquinaria en Chile, el 10 y 11 de noviembre en el Club de Campo Las Vizcachas. Con el festival encima, la producción dispuso una serie de descuentos.
El lunes comenzó una campaña junto a la obra social Techo, con 40% de descuento para los tickets, al que se accedía presentando un depósito por $ 1.000. “La productora se acercó hace dos semanas a nosotros, explicándonos que el concierto va a tener un enfoque social”, comenta la directora comercial de la ONG, Antonella Sassi.
El miércoles la promoción cambió, y hasta el domingo, tras presentar un comprobante de donación por el monto de $ 1.500, serán dos entradas por el precio de una. Hay más: desde ese mismo día los socios del club deportivo Universidad Católica y Universidad de Chile, más los socios del Club Las Vizcachas, junto a los clientes de T-Banc, tienen descuentos de un 50%, que se extenderán hasta el mismo día del evento.
El “ofertón” de último minuto se ha recibido con molestia en Twitter, por quienes compraron entradas anticipadas. Es una práctica que, en otra medida, también ha ocurrido con recitales como el que ofreció la banda Snow Patrol, el 5 de octubre pasado, en el Teatro Caupolicán: el día anterior al concierto de los británicos, la compañía de descuentos por internet, Groupon, ofreció entradas al 50% de su valor.
Pero según explican desde el Sernac, las empresas pueden hacer las ofertas que quieran, sin límite, “a menos que haya existido una promesa explícita de que el precio inicial sería el más conveniente”, explican. Esa promesa sí ocurrió, por ejemplo, con la productora Lotus, que en la venta “Early bird” (o compra en verde) que dispuso para el festival Lollapalooza 2013, comunicó que ese sería el precio más bajo al que se podrá acceder a las entradas de acá hasta abril del próximo año, cuando se realizará el evento.
En sus comunicados oficiales la producción de Transistor informaba que para los dos días del festival esperaban un total de 80 mil personas. Así tomó conocimiento el 13 de agosto la Prefectura Cordillera de Carabineros. Pero eso varió y en el mismo lugar recibieron una directiva de funcionamiento -un documento desde el cual se coordinan acciones de seguridad pública, que es dirigido desde el OS-10 donde se trabaja con 20 mil asistentes por día.
Robert Plant trae elogiado show y planea reunirse con Los Jaivas
La Tercera
Ofrecerá un recital en Movistar Arena el miércoles y ya hay gestiones para una cita con sus teloneros.
por Claudio Vergara
La hoja de ruta de Robert Plant vuelve a establecer coordenadas en Chile. Tras su recordado show de 1996 junto a Jimmy Page, en el Estadio Sausalito, el ex cantante de Led Zeppelin se presentará este miércoles 7 en el Movistar Arena con un espectáculo que ya reporta fechas en Brasil y Argentina, donde las críticas no han disimulado el entusiasmo. “Puede que su voz ya no sea exactamente la misma y que el repertorio prescinda de algunos éxitos, pero Plant se las ingenia para entregar un recital redondo”, dijo el periódico brasileño O Globo sobre un show que dura 90 minutos y que presenta 15 temas, ocho de ellos de sus días en Led Zeppelin (Friends es el primero, para luego seguir con Black dog y Four sticks). “Esas canciones poseen una magia que supera al tiempo”, dijo la prensa argentina de la performance secundada por la banda The Sensational Space Shifters.
En Chile ya ha vendido cerca de 6 mil entradas y por estos días se gestiona una reunión con Los Jaivas -teloneros del concierto-, pedida por el propio vocalista. La cita sería al finalizar el espectáculo. “Nos parece bonito, un gesto fraternal entre músicos”, asume Claudio Parra. Como extra, la cinta Celebration Day, que recoge el show de reunión de Led Zeppelin en 2007 (ver columna), se estrenará el próximo jueves 8 en los cines locales.
Ofrecerá un recital en Movistar Arena el miércoles y ya hay gestiones para una cita con sus teloneros.
por Claudio Vergara
La hoja de ruta de Robert Plant vuelve a establecer coordenadas en Chile. Tras su recordado show de 1996 junto a Jimmy Page, en el Estadio Sausalito, el ex cantante de Led Zeppelin se presentará este miércoles 7 en el Movistar Arena con un espectáculo que ya reporta fechas en Brasil y Argentina, donde las críticas no han disimulado el entusiasmo. “Puede que su voz ya no sea exactamente la misma y que el repertorio prescinda de algunos éxitos, pero Plant se las ingenia para entregar un recital redondo”, dijo el periódico brasileño O Globo sobre un show que dura 90 minutos y que presenta 15 temas, ocho de ellos de sus días en Led Zeppelin (Friends es el primero, para luego seguir con Black dog y Four sticks). “Esas canciones poseen una magia que supera al tiempo”, dijo la prensa argentina de la performance secundada por la banda The Sensational Space Shifters.
En Chile ya ha vendido cerca de 6 mil entradas y por estos días se gestiona una reunión con Los Jaivas -teloneros del concierto-, pedida por el propio vocalista. La cita sería al finalizar el espectáculo. “Nos parece bonito, un gesto fraternal entre músicos”, asume Claudio Parra. Como extra, la cinta Celebration Day, que recoge el show de reunión de Led Zeppelin en 2007 (ver columna), se estrenará el próximo jueves 8 en los cines locales.
Zé Perdigão: La celebrada voz actual del fado debuta en Chile
El Mercurio
El cantante portugués visita por primera vez Sudamérica para exponer el canto popular portugués que en 2011 fue declarado patrimonio inmaterial por Unesco.
Diego Rammsy S.
"El fado es una música nostálgica; para nosotros es el amor ausente pero que está siempre en el alma. El fado canta una tristeza que para nosotros no es tristeza, para nosotros es alegre, es alma y nostalgia", explica el cantante portugués Zé Perdigão sobre la música que trae por primera vez a Latinoamérica.
Se trata del canto urbano, de la música tradicional portuguesa que fue declarada el año pasado por la Unesco como patrimonio inmaterial de la humanidad. Aquella que nació al alero de la vida cotidiana, que como el tango, el flamenco o nuestra cueca, sabe de penas y alegrías, expresadas a través de la poesía y el canto. "Es una música de calle, de origen tradicional urbano, de ciudad, de puerto, de comercio", agrega el pianista André Varandas, quien acompaña al cantante en esta primera gira que además de Santiago y Valparaíso, los llevará a las ciudades de Córdoba, Montevideo, Mar del Plata y Buenos Aires.
Zé Perdigão se ha situado como una de las más destacadas voces contemporáneas del fado desde que fue descubierto por el productor luso José Cid. En 2008 lanzó su disco "Os fados do rock" ("Los fados del rock"), donde gracias a la innovación de llevar al fado canciones del rock local se ganó a un público que ha ido creciendo tenazmente.
Uno de los instrumentos más característicos del fado es la guitarra portuguesa, que en esta gira es responsabilidad de un músico chileno llamado Jorge Prado. Este sábado se presentan en el GAM, a las 21:00 horas, pero además compartirán escena con el músico Max Berrú en Santiago y Valparaíso (14 y 15 de noviembre) y el 21 de noviembre ofrecerán una gala junto a una orquesta de cuerdas en la Escuela Moderna de Música. "Cuanto más pequeño el lugar, más acontece el fado; cuanto más próximo, mejor. No permite grandes audiencias, es para la intimidad", agrega el cantante sobre los conciertos que ofrecerán. La gira culminará en el primer Festival Porteño de Tango y Fado que se realizará en Buenos Aires el próximo 5 de diciembre.
Conciertos
Este sábado 3 de noviembre, Zé Perdigão se presenta en el GAM, a las 21:00 horas. También ofrecerá conciertos el 9 en el Centro Cultural de Las Condes, el 14 en el Teatro Ladrón de Bicicletas, el 15 en Valparaíso y el 21 en la Escuela Moderna de Música.
El cantante portugués visita por primera vez Sudamérica para exponer el canto popular portugués que en 2011 fue declarado patrimonio inmaterial por Unesco.
Diego Rammsy S.
"El fado es una música nostálgica; para nosotros es el amor ausente pero que está siempre en el alma. El fado canta una tristeza que para nosotros no es tristeza, para nosotros es alegre, es alma y nostalgia", explica el cantante portugués Zé Perdigão sobre la música que trae por primera vez a Latinoamérica.
Se trata del canto urbano, de la música tradicional portuguesa que fue declarada el año pasado por la Unesco como patrimonio inmaterial de la humanidad. Aquella que nació al alero de la vida cotidiana, que como el tango, el flamenco o nuestra cueca, sabe de penas y alegrías, expresadas a través de la poesía y el canto. "Es una música de calle, de origen tradicional urbano, de ciudad, de puerto, de comercio", agrega el pianista André Varandas, quien acompaña al cantante en esta primera gira que además de Santiago y Valparaíso, los llevará a las ciudades de Córdoba, Montevideo, Mar del Plata y Buenos Aires.
Zé Perdigão se ha situado como una de las más destacadas voces contemporáneas del fado desde que fue descubierto por el productor luso José Cid. En 2008 lanzó su disco "Os fados do rock" ("Los fados del rock"), donde gracias a la innovación de llevar al fado canciones del rock local se ganó a un público que ha ido creciendo tenazmente.
Uno de los instrumentos más característicos del fado es la guitarra portuguesa, que en esta gira es responsabilidad de un músico chileno llamado Jorge Prado. Este sábado se presentan en el GAM, a las 21:00 horas, pero además compartirán escena con el músico Max Berrú en Santiago y Valparaíso (14 y 15 de noviembre) y el 21 de noviembre ofrecerán una gala junto a una orquesta de cuerdas en la Escuela Moderna de Música. "Cuanto más pequeño el lugar, más acontece el fado; cuanto más próximo, mejor. No permite grandes audiencias, es para la intimidad", agrega el cantante sobre los conciertos que ofrecerán. La gira culminará en el primer Festival Porteño de Tango y Fado que se realizará en Buenos Aires el próximo 5 de diciembre.
Conciertos
Este sábado 3 de noviembre, Zé Perdigão se presenta en el GAM, a las 21:00 horas. También ofrecerá conciertos el 9 en el Centro Cultural de Las Condes, el 14 en el Teatro Ladrón de Bicicletas, el 15 en Valparaíso y el 21 en la Escuela Moderna de Música.
jueves, noviembre 01, 2012
Muere María Ester Grebe Vicuña, fundamental investigadora de las culturas de pueblos originarios
![]() |
| María Ester Grebe durante un viaje al altiplano, acompañada por cultores como Rodomiro Huanca, Roberto Vega, José Zorrilla y Orlando Godoy. |
Nacida en 1928, la musicóloga y antropóloga chilena dejó un cuantioso trabajo, parte del cual fue reeditado este año en la colección de discos "Aymara".
Por David Ponce
SANTIAGO.- Pocos meses después de que parte de su trabajo quedara registrado en la reciente recopilación Aymara, disco doble que recoge grabaciones en terreno realizadas en los años '70 y '80, murió hoy la antropóloga y musicóloga chilena María Ester Grebe Vicuña, unas de las fundamentales investigadoras de las culturas de pueblos originarios de nuestro país.
La noticia fue dada a conocer en la tarde de hoy por la hija de la investigadora, Ana María Marconi Grebe, según confirmó el antropólogo Mauricio Pineda, uno de los integrantes del colectivo Etnomedia que tuvo a su cargo la edición del mencionado disco. "Tenía una avanzada edad y su estado de salud estaba bien deteriorado", explicó Pineda acerca de la maestra, quien había mantenido vigente su trabajo académico hasta fines de la década pasada.
Como está consignado en el reciente libro "Andinos", subtitulado "Fotografías siglos XIX y XX. Visualidades e imaginarios del desierto y el altiplano" y publicado en junio de este año, María Ester Grebe nació en Arica en 1928. En 1965 obtuvo la licenciatura en musicología de la Universidad de Chile, cursó estudios de etnomusicología en la Universidad de California en 1967 y en los años '70 ingresó a la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Chile, para culminar en los '80 un doctorado en musicología en la Queen's University en Belfast, Irlanda.
Entre 1974 y 1976 realizó un proyecto de investigación etnográfica en la comunidad de Isluga, región de Tarapacá, que fue parte del cuantioso trabajo en terreno cumplido además en localidades como Matilla, Chiapa, Pisiga Choque y Enquelga en la misma región. Son los mencionados registros que este año fueron por primera vez publicados en los discos Aymara (1976-1977) - Región de Tarapacá y Aymara (1976-1983) - Región de Arica y Parinacota, editados por Etnomedia en conjunto con la Universidad de Chile y el Fondo para el Fomento de la Música Nacional.
-Una de las cosas que hay que destacar de ella es su increíble trabajos en terreno -dice Mauricio Pineda-. Recorrió todo Chile registrando festivales, festividades religiosas, música y entrevistas. Hace poco tuve la ocasión de revisar parte de su tesis de doctorado y nunca había visto algo tan complejo ni tan completo, porque además de las partituras musicales incluía modelos de la cosmovisión de esos pueblos y de cómo esta cosmovisión afectaba los aspectos sociales y organizativos de su música.
María Ester Grebe jubiló en 2008 del Departamento de Antropología de la Universidad de Chile, y vivió sus últimos años en un hospital capitalino, ya enfrentada al deterioro en su estado de salud, explica Pineda. "Es la causa por la que nunca pudimos concertar una entrevista con ella. Pero hasta pocos años antes fue profesora del Departamento de Antropología, donde daba las cátedras de culturas andinas y antropología simbólica".
No termina allí el trabajo que Etnomedia se ha propuesto realizar a partir de los archivos de María Ester Grebe. El colectivo postuló este año tres proyectos a los fondos culturales estatales para continuar el proceso de restauración y restitución de los registros sonoros y discográficos y de las libretas de notas de la investigadora, esta vez referidos a su trabajo con las comunidades kaweskar en Magallanes, con los cantores y bailes de chinos de la zona central, y sus registros más tardíos realizador en Antofagasta entre 1988 y 1989.
-María Ester Grebe es una de las etnomusicólogas más destacadas del continente, aunque acá no se le haya dado el reconocimiento que le correspondía -concluye Mauricio Pineda-. En mi opinión está entre las tres grandes: Violeta Parra como cultora, Margot Loyola como folclorista y María Ester Grebe como etnomusicóloga. Lamentablemente es la menos conocida.
martes, octubre 30, 2012
Pedropiedra en vivo en Club Chocolate
Comunicado de prensa
El próximo jueves 8 de noviembre, el artista dará uno de sus últimos conciertos en nuestro país antes de partir rumbo a México. Luego de su presentación, la fiesta estará a cargo de los DJs Nico Castro y Julián García Reyes.
Con exitosas presentaciones en escenarios como el Festival Vive Latino en México y Lollapalooza Chile, además otras fechas en Brasil y Argentina, este 2012 ha sido, sin duda, el año de la consolidación de la carrera del músico Pedropiedra. Con los dos discos que ha editado hasta la fecha, el homónimo “Pedropiedra” (2009) y su sucesor “Cripta y vida” (2011), el músico ha logrado posicionarse como una de las propuestas nacionales más refrescantes de los últimos años.
La intensa agenda de tocatas del artista no bajará el ritmo en lo que resta de este año. A su ya confirmada participación en la tercera Cumbre del Rock, que se llevará a cabo el sábado 17 de noviembre en la Ciudad Parque Bicentenario, se suma una nueva fecha en la capital, la que será, posiblemente, una de las últimas oportunidades de ver una de sus presentaciones en nuestro país antes de que inicie una nueva gira por México.
El próximo jueves 8 de noviembre, Pedropiedra junto a su banda completa, volverá a presentarse en el remozado Club Chocolate (Ernesto Pinto Lagarrigue 192, barrio Bellavista), el mismo recinto en donde ofreció un memorable concierto en junio de este año, en el cual interpretó completas sus dos producciones.
En esta ocasión, el autor de temas como “Inteligencia dormida” y “Vacaciones en el más allá”, hará un repaso por todo su conocido repertorio, pero además, incluirá una que otra sorpresa, como adelantos de su próximo trabajo discográfico, el cual espera editar durante el próximo año. Luego del show de Pedropiedra, la entretención continúa con una fiesta a cargo de los Djs nacionales Julián García Reyes y Nico Castro (Radio Horizonte y NNM.cl), quienes encenderán las pista de baile con la mejor música del momento.
Las entradas para el evento, que comenzará a las 22 horas, están disponibles a través del sistema Ticketek, en tiendas Falabella, Cine Hoyts, Centro Cultural Gabriela Mistral (GAM) y la tienda The Knife del Eurocentro. Los precios de los tickets son $4.000 anticipada y $5.000 general.
El próximo jueves 8 de noviembre, el artista dará uno de sus últimos conciertos en nuestro país antes de partir rumbo a México. Luego de su presentación, la fiesta estará a cargo de los DJs Nico Castro y Julián García Reyes.
Con exitosas presentaciones en escenarios como el Festival Vive Latino en México y Lollapalooza Chile, además otras fechas en Brasil y Argentina, este 2012 ha sido, sin duda, el año de la consolidación de la carrera del músico Pedropiedra. Con los dos discos que ha editado hasta la fecha, el homónimo “Pedropiedra” (2009) y su sucesor “Cripta y vida” (2011), el músico ha logrado posicionarse como una de las propuestas nacionales más refrescantes de los últimos años.
La intensa agenda de tocatas del artista no bajará el ritmo en lo que resta de este año. A su ya confirmada participación en la tercera Cumbre del Rock, que se llevará a cabo el sábado 17 de noviembre en la Ciudad Parque Bicentenario, se suma una nueva fecha en la capital, la que será, posiblemente, una de las últimas oportunidades de ver una de sus presentaciones en nuestro país antes de que inicie una nueva gira por México.
El próximo jueves 8 de noviembre, Pedropiedra junto a su banda completa, volverá a presentarse en el remozado Club Chocolate (Ernesto Pinto Lagarrigue 192, barrio Bellavista), el mismo recinto en donde ofreció un memorable concierto en junio de este año, en el cual interpretó completas sus dos producciones.
En esta ocasión, el autor de temas como “Inteligencia dormida” y “Vacaciones en el más allá”, hará un repaso por todo su conocido repertorio, pero además, incluirá una que otra sorpresa, como adelantos de su próximo trabajo discográfico, el cual espera editar durante el próximo año. Luego del show de Pedropiedra, la entretención continúa con una fiesta a cargo de los Djs nacionales Julián García Reyes y Nico Castro (Radio Horizonte y NNM.cl), quienes encenderán las pista de baile con la mejor música del momento.
Las entradas para el evento, que comenzará a las 22 horas, están disponibles a través del sistema Ticketek, en tiendas Falabella, Cine Hoyts, Centro Cultural Gabriela Mistral (GAM) y la tienda The Knife del Eurocentro. Los precios de los tickets son $4.000 anticipada y $5.000 general.
lunes, octubre 29, 2012
La orquesta de la luz
El Mercurio
No es una agrupación de profesionales, pero son capaces de tocar complejas melodías, mientras estudian una carrera o se capacitan en otras disciplinas para ganarse el sustento. Caminan cuidando sus instrumentos como si fueran tesoros y tienen a profesores y autoridades orgullosos de sus triunfos. Porque todo lo han logrado viviendo completamente a oscuras.
Sebastián Sottorff
"No sé qué forma tiene un violín, no podría imaginármelo. Aprendí a tocarlo hace tres años, pero como nunca he podido ver, lo conozco sólo por el tacto y la música. Mi mundo siempre ha sido escuchar, nunca mirar, así que estoy acostumbrada".
Katherine Figueroa habla sin la intención de provocar lástima a quien la escuche. No lo necesita. A sus cortos 13 años, es la promisoria violinista de una agrupación que sólo se guía por el sonido que emerge de los instrumentos y también del interminable traqueteo de decenas de bastones contra el suelo.
Porque la orquesta Santa Lucía, que pertenece al colegio del mismo nombre en La Cisterna, sólo está conformada por estudiantes ciegos o con escasa visión. Y en los pasillos del establecimiento, decenas de jóvenes se abren camino hábilmente, como ignorando la oscuridad a la que están sometidos.
"Estamos acostumbrados. Por eso pienso que hay pocas cosas que una persona ciega no pueda hacer. Yo por ejemplo, quiero estudiar Derecho, pero sin dejar la música", dice Katherine, luego de haber interpretado los compases de "La Consentida", una de las más emblemáticas canciones del folclor nacional.
Minutos después, la sala de ensayo se queda en silencio. Entonces resuena con fuerza el "Himno de la Alegría" de la Novena Sinfonía de Beethoven. Entre las impetuosas notas que surgen de violines y chelos, hay un sonido ajeno, pero armónico, que se cuela entre la melodía. Es la zampoña de César Arroyo, un peruano de 29 años que le agrega el toque andino a la interpretación musical.
"Le da sabor a la orquesta", comenta el joven, quien llegó desde Lima hace cuatro años junto a su hermana y que se autodefine como el responsable de incluir un instrumento andino a una agrupación clásica. "Desde muy pequeño me gusta la música. Estudié en Lima en un colegio de ciegos y tocaba la zampoña, los timbales y el teclado. Aprendí solo, y cuando llegué a Chile los profesores se dieron cuenta de mi talento y me invitaron a la orquesta", recuerda sin disimular su orgullo. Mientras tanto, se está capacitando para ser panadero en el mismo centro educacional, dependiente de la Fundación Luz y que fue creado en 1924 por un grupo de mujeres lideradas por Ester Huneeus, la célebre escritora nacional conocida como Marcela Paz.
Orgullo e integración
En la orquesta el desafío de enseñar música es doble. No sólo porque los alumnos no pueden ver, sino porque la enseñanza de este establecimiento sólo llega hasta octavo básico. Esta limitación obligará a Katherine a matricularse en un colegio tradicional, dentro de un tiempo más.
"Conocí a esta orquesta en uno de mis primeros actos y marcaron a fuego las prioridades de mi gestión; trabajar por una educación inclusiva y potenciar una cultura del esfuerzo. Ellos son un ejemplo que nos ayuda a construir un Chile para todos", sintetiza el seremi metropolitano de educación, Alan Wilkins, aludiendo a la dificultad que enfrentan estos jóvenes en un colegio tradicional.
Una realidad que muchas veces sella el futuro de una persona ciega, pues en los establecimientos educacionales no abundan las políticas de integración o adaptación social.
"La integración es un desafío país y debemos ir trabajando todos juntos. En el período reciente se han hecho importantes avances con objeto de fortalecer y desarrollar una política inclusiva en nuestros estudiantes. Entre 2009 y 2012 hemos pasado de 76 mil a 171 mil alumnos en el proyecto de integración", agrega Wilkins, mientras observa una presentación de la orquesta en el centro Cultural Gabriela Mistral, como parte de un ciclo musical denominado "Sonidos de la luz".
"Su mundo es el sonido"
Jeremías Ortiz también se muestra orgulloso. Profesor de música, es el director de la peculiar orquesta y aplaude cada uno de sus logros. "Trabajo aquí hace cuatro años y, si pudiera, no me iría de aquí jamás. Luego de unos meses, nunca más me acordé de que eran estudiantes ciegos, porque para mí son unos niños normales. Se divierten un montón tocando, son traviesos y muy inteligentes. Yo les exijo al igual que cualquier otro estudiante, pues su mundo es el sonido", afirma.
Claro que para trabajar con ellos tuvo que esforzarse también. Debió aprender el sistema braille y ha tenido que crear varios métodos de enseñanza musical. Una sola pieza le puede llevar un mes completo de trabajo.
"De ahí que decidiéramos no sacar más reggaetones o canciones del ámbito popular, pues pasa un mes y ya no están de moda", agrega riendo, mientras mira el patio en el que algunos alumnos caminan guiados por su bastón.
"Estoy convencido de que estos estudiantes pueden hacer lo que quieran. Todos los papás aman a sus hijos, pero cuando los ven sobre un escenario ya tienen una razón poderosa y concreta para pensar que ellos pueden lograr muchas cosas más", sentencia.
Lo dice mientras, a su espalda, decenas de niños caminan con su preciado instrumento musical. Por su forma de moverse, pocos dirían que lo hacen completamente a oscuras.
No es una agrupación de profesionales, pero son capaces de tocar complejas melodías, mientras estudian una carrera o se capacitan en otras disciplinas para ganarse el sustento. Caminan cuidando sus instrumentos como si fueran tesoros y tienen a profesores y autoridades orgullosos de sus triunfos. Porque todo lo han logrado viviendo completamente a oscuras.
Sebastián Sottorff
"No sé qué forma tiene un violín, no podría imaginármelo. Aprendí a tocarlo hace tres años, pero como nunca he podido ver, lo conozco sólo por el tacto y la música. Mi mundo siempre ha sido escuchar, nunca mirar, así que estoy acostumbrada".
Katherine Figueroa habla sin la intención de provocar lástima a quien la escuche. No lo necesita. A sus cortos 13 años, es la promisoria violinista de una agrupación que sólo se guía por el sonido que emerge de los instrumentos y también del interminable traqueteo de decenas de bastones contra el suelo.
Porque la orquesta Santa Lucía, que pertenece al colegio del mismo nombre en La Cisterna, sólo está conformada por estudiantes ciegos o con escasa visión. Y en los pasillos del establecimiento, decenas de jóvenes se abren camino hábilmente, como ignorando la oscuridad a la que están sometidos.
"Estamos acostumbrados. Por eso pienso que hay pocas cosas que una persona ciega no pueda hacer. Yo por ejemplo, quiero estudiar Derecho, pero sin dejar la música", dice Katherine, luego de haber interpretado los compases de "La Consentida", una de las más emblemáticas canciones del folclor nacional.
Minutos después, la sala de ensayo se queda en silencio. Entonces resuena con fuerza el "Himno de la Alegría" de la Novena Sinfonía de Beethoven. Entre las impetuosas notas que surgen de violines y chelos, hay un sonido ajeno, pero armónico, que se cuela entre la melodía. Es la zampoña de César Arroyo, un peruano de 29 años que le agrega el toque andino a la interpretación musical.
"Le da sabor a la orquesta", comenta el joven, quien llegó desde Lima hace cuatro años junto a su hermana y que se autodefine como el responsable de incluir un instrumento andino a una agrupación clásica. "Desde muy pequeño me gusta la música. Estudié en Lima en un colegio de ciegos y tocaba la zampoña, los timbales y el teclado. Aprendí solo, y cuando llegué a Chile los profesores se dieron cuenta de mi talento y me invitaron a la orquesta", recuerda sin disimular su orgullo. Mientras tanto, se está capacitando para ser panadero en el mismo centro educacional, dependiente de la Fundación Luz y que fue creado en 1924 por un grupo de mujeres lideradas por Ester Huneeus, la célebre escritora nacional conocida como Marcela Paz.
Orgullo e integración
En la orquesta el desafío de enseñar música es doble. No sólo porque los alumnos no pueden ver, sino porque la enseñanza de este establecimiento sólo llega hasta octavo básico. Esta limitación obligará a Katherine a matricularse en un colegio tradicional, dentro de un tiempo más.
"Conocí a esta orquesta en uno de mis primeros actos y marcaron a fuego las prioridades de mi gestión; trabajar por una educación inclusiva y potenciar una cultura del esfuerzo. Ellos son un ejemplo que nos ayuda a construir un Chile para todos", sintetiza el seremi metropolitano de educación, Alan Wilkins, aludiendo a la dificultad que enfrentan estos jóvenes en un colegio tradicional.
Una realidad que muchas veces sella el futuro de una persona ciega, pues en los establecimientos educacionales no abundan las políticas de integración o adaptación social.
"La integración es un desafío país y debemos ir trabajando todos juntos. En el período reciente se han hecho importantes avances con objeto de fortalecer y desarrollar una política inclusiva en nuestros estudiantes. Entre 2009 y 2012 hemos pasado de 76 mil a 171 mil alumnos en el proyecto de integración", agrega Wilkins, mientras observa una presentación de la orquesta en el centro Cultural Gabriela Mistral, como parte de un ciclo musical denominado "Sonidos de la luz".
"Su mundo es el sonido"
Jeremías Ortiz también se muestra orgulloso. Profesor de música, es el director de la peculiar orquesta y aplaude cada uno de sus logros. "Trabajo aquí hace cuatro años y, si pudiera, no me iría de aquí jamás. Luego de unos meses, nunca más me acordé de que eran estudiantes ciegos, porque para mí son unos niños normales. Se divierten un montón tocando, son traviesos y muy inteligentes. Yo les exijo al igual que cualquier otro estudiante, pues su mundo es el sonido", afirma.
Claro que para trabajar con ellos tuvo que esforzarse también. Debió aprender el sistema braille y ha tenido que crear varios métodos de enseñanza musical. Una sola pieza le puede llevar un mes completo de trabajo.
"De ahí que decidiéramos no sacar más reggaetones o canciones del ámbito popular, pues pasa un mes y ya no están de moda", agrega riendo, mientras mira el patio en el que algunos alumnos caminan guiados por su bastón.
"Estoy convencido de que estos estudiantes pueden hacer lo que quieran. Todos los papás aman a sus hijos, pero cuando los ven sobre un escenario ya tienen una razón poderosa y concreta para pensar que ellos pueden lograr muchas cosas más", sentencia.
Lo dice mientras, a su espalda, decenas de niños caminan con su preciado instrumento musical. Por su forma de moverse, pocos dirían que lo hacen completamente a oscuras.
Ana María Meza y su nuevo disco: Canciones que atrapan sueños
El Mercurio
La maestra de canto e intérprete de jazz dio un paso más en su historia como solista. Este viernes presenta en el GAM "Atrapasueños", experiencia que la reconectó con el folclor sudamericano.
IÑIGO DÍAZ
Ana María Meza supone que tendría unos diecinueve años cuando se presentó en un festival de la canción en Aysén. Allí interpretó por primera vez una pieza de raíz folclórica, escrita por el compositor Jaime Atria Rosselot, hijo del autor de "La consentida" y de "Noche callada". Se llamaba "El niño ovejero".
"Era muy tierna. Hablaba de que la vida de un niño campesino está en su tierra y no en las exigencias de la sociedad actual. Era una defensa del mundo campesino", dice la cantante. Esa noche, Ana María Meza y Atria Rosselot salieron segundos, "pero recuerdo al público exigiendo el primer lugar. No existía el aplausómetro".
Después de una larga trayectoria como maestra de canto -fue profesora de Nicole, Denisse Malebrán, Pedro Foncea y Loretto Canales-, de fundar el Instituto Projazz en 1985 y de integrarse a la escena del jazz vocal, a la que en 2004 aportó el disco de standards "Smile", Ana María Meza vuelve al punto de partida con la música nacional.
La cantante presenta este viernes su nuevo trabajo, titulado "Atrapasueños". "Me pregunté qué quería hacer ahora que han pasado ocho años de mi primer disco. La respuesta era cantar canciones chilenas. Yo soy intérprete, no compositora. Entonces tuve que buscar a autores. Partí recorriendo MySpace y así fue como llegué a los tres nombres que son la base de 'Atrapasueños'", comenta.
Son Antonio Restucci, Rodrigo Santa María y Cristóbal Rey, quienes entonces vivían en Madrid, Berlín y Río de Janeiro respectivamente. "Ellos le dieron el sentimiento a este proyecto, que pretende poner en valor la calidad de la creación que están alcanzando los autores de hoy. Haber estado metida en el jazz me hizo inclinarme por lo impredecible. Y si bien sus composiciones tienen una base folclórica y tradicional, siempre aparecen sorpresas", dice Meza.
Restucci aportó con canciones como "Sombras de sal" y "Mar adentro". Santa María, con "Pedacito de alma", "Antonia" y "Élitro" (el mismo título del disco que acaba de editar en Alemania). Y Rey lo hizo con "Eu nao sei" y "Vuélvete a caer". También se unieron al repertorio la joven Martina Lecaros ("En tu jardín") y el propio Jaime Atria Rosselot, recordando esa experiencia conjunta en Aysén, con "Dónde, si no es aquí".
Meza completa: "Es la canción que cierra el círculo. Está escrita a partir de pensamientos y cosas que me han dicho chilenos que viven fuera del país, como Restucci, Santa María y Rey. Creo que es como un llamado a valorar a los compositores de hoy y a terminar con la tortícolis del chileno, que siempre está mirando lo bueno de fuera. Es pretencioso decir que yo lo voy a lograr, pero con estas canciones voy a salir en esa defensa".
sábado, octubre 27, 2012
Construyen el primer órgano chileno después de cien años
El Mercurio
Pieza de Carlos Valdebenito, adquirido por el especialista en música barroca Jaime Carter, el ejemplar acaba de ser estrenado y en Chile representa una pequeña nota musical en un extenso silencio.
IÑIGO DÍAZ
"Orgelbauer" en alemán; "facteur d'orgues" en francés; "organbuilder" en inglés. Todas, expresiones para decir "organero", que no es lo mismo que "organista". Si en países europeos la organería es una ciencia casi exacta, en Chile no es más que un misterio.
"El último órgano que se armó en Chile fue en 1957", cuenta el compositor y organista Miguel Letelier, Premio Nacional de Música de 2008. "Llegó de Bélgica y se instaló en la Iglesia de Nuestra Señora de Luján, en calle Colo Colo esquina Tegualda. Era una maravilla de instrumento. Lo tocaba el belga Julio Perceval, un organista de fama mundial que llegó a Chile desde Argentina y fundó la cátedra de órgano en el Conservatorio. Cuando lo vi tocar quedé con la boca abierta. Entonces tomé clases con él", relata.
Pero ni siquiera se trataba de un órgano hecho en Chile, sino un ejemplar ensamblado aquí. Por eso es que el nuevo instrumento creado en Olmué por el organero Carlos Valdebenito viene a marcar un hito en la silenciosa historia del órgano chileno. Fue presentado hace unos días en un concierto del grupo Les Carillons en la Corporación Cultural de Las Condes, dado que fue adquirido por su organista, Jaime Carter. Esta semana volvió a sonar, en el Centro Montecarmelo, en un concierto de música barroca del grupo La Herméutica, al que también pertenece Carter.
"Es el único órgano que existe en Chile para acompañar música barroca. Los otros son órganos electrónicos", señala Carter. No se trata en ningún caso de un instrumento de dimensiones catedralicias. Lo conocen como órgano "positivo", es decir, que "se puede posar". "Es especial para hacer música de cámara, porque tiene fácil maniobrabilidad. Tiene ruedas y se puede mover. Si bien su volumen es menor, el principio es el mismo: columnas de aire que se convierten en sonido a través de los tubos", agrega.
El organero Carlos Valdebenito constata la existencia de 190 órganos en Chile, "aunque apenas el 30 por ciento funciona en buenas condiciones. Muchos de los que están en desuso, además sufren de desprotección y abandono. Algunos visitantes a iglesias del norte se llevan las partes como recuerdo", se lamenta.
Según él, los antecedentes de organería son escasos. Existen los órganos indianos, construidos por indígenas en el norte que aprendieron el oficio en la Colonia. De esos, existen todavía piezas en Mamiña (1693) y otras del 1700 en Cariquima y San Pedro de Atacama. Luego viene la experiencia jesuita, con el sacerdote alemán George Kranzer como constructor en el siglo XVIII, y finalmente el trabajo que hasta inicios del siglo XX realizó Orestes Carlini, traído a Chile por el Arzobispo de Santiago para que hiciera la mantención de los órganos de las iglesias. "Se quedó aquí y llegó a construir unos 40 instrumentos. Una vez que muere, el oficio desaparece", dice el organero.
El instrumento de Valdebenito tiene un teclado de 54 notas y dos registros (dos familias de tubos). El primero se llama "Bourdon 8'" (zumbido de una flauta grave) y el segundo, "Flauta de chimenea en 4'" (sonidos más agudos). Toda su ingeniería en pino Oregón y lenga es mecánica, salvo por el motor que surte de aire a los 108 tubos.
Miguel Letelier pondera el trabajo de Valdebenito: "Desde que comencé a tocar en 1963 nunca vi que se construyera un órgano en Chile. Este es un triunfo absoluto en un océano vacío en la historia del instrumento aquí".
Pieza de Carlos Valdebenito, adquirido por el especialista en música barroca Jaime Carter, el ejemplar acaba de ser estrenado y en Chile representa una pequeña nota musical en un extenso silencio.
IÑIGO DÍAZ
"Orgelbauer" en alemán; "facteur d'orgues" en francés; "organbuilder" en inglés. Todas, expresiones para decir "organero", que no es lo mismo que "organista". Si en países europeos la organería es una ciencia casi exacta, en Chile no es más que un misterio.
"El último órgano que se armó en Chile fue en 1957", cuenta el compositor y organista Miguel Letelier, Premio Nacional de Música de 2008. "Llegó de Bélgica y se instaló en la Iglesia de Nuestra Señora de Luján, en calle Colo Colo esquina Tegualda. Era una maravilla de instrumento. Lo tocaba el belga Julio Perceval, un organista de fama mundial que llegó a Chile desde Argentina y fundó la cátedra de órgano en el Conservatorio. Cuando lo vi tocar quedé con la boca abierta. Entonces tomé clases con él", relata.
Pero ni siquiera se trataba de un órgano hecho en Chile, sino un ejemplar ensamblado aquí. Por eso es que el nuevo instrumento creado en Olmué por el organero Carlos Valdebenito viene a marcar un hito en la silenciosa historia del órgano chileno. Fue presentado hace unos días en un concierto del grupo Les Carillons en la Corporación Cultural de Las Condes, dado que fue adquirido por su organista, Jaime Carter. Esta semana volvió a sonar, en el Centro Montecarmelo, en un concierto de música barroca del grupo La Herméutica, al que también pertenece Carter.
"Es el único órgano que existe en Chile para acompañar música barroca. Los otros son órganos electrónicos", señala Carter. No se trata en ningún caso de un instrumento de dimensiones catedralicias. Lo conocen como órgano "positivo", es decir, que "se puede posar". "Es especial para hacer música de cámara, porque tiene fácil maniobrabilidad. Tiene ruedas y se puede mover. Si bien su volumen es menor, el principio es el mismo: columnas de aire que se convierten en sonido a través de los tubos", agrega.
El organero Carlos Valdebenito constata la existencia de 190 órganos en Chile, "aunque apenas el 30 por ciento funciona en buenas condiciones. Muchos de los que están en desuso, además sufren de desprotección y abandono. Algunos visitantes a iglesias del norte se llevan las partes como recuerdo", se lamenta.
Según él, los antecedentes de organería son escasos. Existen los órganos indianos, construidos por indígenas en el norte que aprendieron el oficio en la Colonia. De esos, existen todavía piezas en Mamiña (1693) y otras del 1700 en Cariquima y San Pedro de Atacama. Luego viene la experiencia jesuita, con el sacerdote alemán George Kranzer como constructor en el siglo XVIII, y finalmente el trabajo que hasta inicios del siglo XX realizó Orestes Carlini, traído a Chile por el Arzobispo de Santiago para que hiciera la mantención de los órganos de las iglesias. "Se quedó aquí y llegó a construir unos 40 instrumentos. Una vez que muere, el oficio desaparece", dice el organero.
El instrumento de Valdebenito tiene un teclado de 54 notas y dos registros (dos familias de tubos). El primero se llama "Bourdon 8'" (zumbido de una flauta grave) y el segundo, "Flauta de chimenea en 4'" (sonidos más agudos). Toda su ingeniería en pino Oregón y lenga es mecánica, salvo por el motor que surte de aire a los 108 tubos.
Miguel Letelier pondera el trabajo de Valdebenito: "Desde que comencé a tocar en 1963 nunca vi que se construyera un órgano en Chile. Este es un triunfo absoluto en un océano vacío en la historia del instrumento aquí".
El insólito ajedrez sónico en memoria de John Cage
El compositor Sebastián Jatz está a la cabeza del proyecto "Reunion", una intervención del compositor estadounidense realizada en 1968 con la que generó música espontánea a partir de un juego frente a Marcel Duchamp.
IÑIGO DÍAZ
John Cage fue barrido por Marcel Duchamp en una de las partidas de ajedrez más extrañas jugadas hasta 1968. El compositor se movía como aprendiz frente al artista visual, quien llegó a ser uno de los diez mejores ajedrecistas de Estados Unidos.
Ese encuentro en el Ryerson Theatre de Toronto quedó registrado en la historia de la música contemporánea bajo el nombre de "Reunion", una junta de amigos frente a un tablero preparado electrónica y fotosensiblemente por el ingeniero Lowell Cross para producir uno de los tantos experimentos de Cage: música espontánea a partir de los movimientos de las piezas del ajedrez.
El 4 de noviembre habrá una "reposición" de "Reunion" en Santiago. "Después de la versión original, se volvió a montar en 2010, en el mismo teatro y con el mismo tablero de Cross. Queríamos traerlo para una exhibición, pero como este año es el centenario de Cage, fue imposible. Está de gira por el mundo", cuenta el compositor Sebastián Jatz, organizador de esta actividad cuyo escenario será el hall del Museo de Bellas Artes.
La versión chilena tendrá, en todo caso, dimensiones muchísimo mayores que la original. Sobre un complejo tablero digital intervenido por el ingeniero informático Gonzalo Ramírez, participarán dieciséis ajedrecistas, algunos de ellos maestros internacionales y campeones de diversas categorías, como Jorge Egger, Eduardo Arancibia, Valentina Jorquera y el periodista de ajedrez Mauricio Carvallo.
Cada partida estará asociada a un portafolio de sonidos propuestos por dieciséis músicos: Edén Carrasco (saxofón alto), Lukax Santana (vidrios), Alejandro Palacios (trompeta), Fernando Godoy (paisajes sonoros), Juga di Prima (voz), Raúl Díaz (cotidiófonos) y el propio Jatz (acordeón), entre otros. A su vez, cada pieza tiene un material sonoro relacionado: por ejemplo, para el peón corresponden dieciséis segundos de sonido separados por dos de silencio; para la torre, sonidos regulares; para la reina, pulsos rápidos descendentes, y para el rey, pulsos rápidos ascendentes.
"Súmale que por cada movimiento frontal de una pieza habrá alteraciones de ese sonido, mientras que por cada movimiento lateral que realicen se modificará el sonido espacialmente, en los ocho parlantes instalados en el hall . No sabemos cómo va a terminar esta 'Reunion'", advierte Jatz.
Una cámara cenital proyectará las partidas en un muro, "porque mucha gente vendrá a ver a los maestros en acción. Esto no es un concierto, pero tampoco un torneo de ajedrez, aunque en el fondo sí lo son. Los compositores serán espectadores y los ajedrecistas intérpretes involuntarios de la música. Es un enredo", completa Jatz.
DÍA DE AJEDREZ
Museo de Bellas Artes, 4 de noviembre (10:00 a 19:30). Gratis. El martes 30 (19:00 horas) habrá una charla introductoria.
La desconocida historia académica de los protagonistas del rock ochentero
El Mercurio
El periodista Emiliano Aguayo , autor de la biografía de Jorge González "Maldito sudaca", lanza ahora "Las voces de los 80". Allí amplía el alcance musical de esa década.
IÑIGO DÍAZ
Fueron las quince horas de conversación más productivas para el periodista e investigador Emiliano Aguayo. No sólo obtuvo allí material de primera mano de Jorge González -líder de Los Prisioneros- para escribir la biografía "Maldito sudaca" (RIL Editores, 2005). Entre las líneas de esa entrevista hizo un acopio de material suficiente como para iniciar una nueva investigación.
Después de dos años de trabajo y más de 60 entrevistas que realizó en torno a 21 proyectos -bandas y solistas-, esta tarde Aguayo presentará en la Feria del Libro "Las voces de los 80" (RIL Editores, $10.000), que recorre nuevamente esa extraña década musical, siempre vigilada desde las sombras y sumida en el contraste entre la canción intelectual de protesta y una música pop tildada de superficial.
"Jorge González canta 'La voz de los 80', pero detrás de él existieron muchas otras voces", dice Aguayo a partir de su libro de 388 páginas y más de cien fotografías, algunas verdaderos hallazgos arqueológicos, acerca de las bandas y músicos del rock y el pop.
La investigación se sumerge en la prehistoria de los protagonistas, y desde allí rescata elementos que, según apunta el autor, "nunca se revelaron antes, nunca nadie lo dijo y nunca lo supimos. Para mí fue también una sorpresa", dice.
Se refiere al origen académico de prácticamente la totalidad de los músicos que fundaron el rock pop chileno de los 80. "Jorge González fue el punto de partida. Él entró a estudiar Licenciatura en Música a la Universidad de Chile en 1983 y se retiró al año siguiente. Decía 'para qué estar en el país de Violeta Parra escuchando música medieval'", cuenta.
Sus compañeros de curso eran Igor Rodríguez (luego en Aparato Raro), Robert Rodríguez (en Banda 69), Daniel Puente (en Pinochet Boys) y Carlos Fonseca ("el cuarto Prisionero", en su calidad de mánager del grupo).
"En la sala de al lado estaban estudiando canto Pablo Ugarte (de Upa) y María José Levine (de Primeros Auxilios). De la generación de 1982 ya venían estudiando instrumentos Juan Coderch y Carlos Chung (de Bandhada), y en sonido ese mismo año estaban Juan Ricardo Weiler y Jorge Herrera (de Pie Plano). En 1984 entran a sonido Andrés Bobe y Luciano Rojas (de La Ley) y Claudio Narea (de Los Prisioneros). Entonces entendí que el pop rock de los 80 nació en esa facultad universitaria", apunta Aguayo.
La investigación llegó más lejos. Hasta la Universidad Austral, donde el autor encontró orígenes académicos de todos los integrantes de Aterrizaje Forzoso, banda valdiviana formada por estudiantes de sonido. También en la Universidad de Concepción, donde Yogui Alvarado, músico de Emociones Clandestinas, cursaba pedagogía en música en paralelo a su estudio de contrabajo con Werner Lindl, padre de Roberto Lindl, de Los Tres. Mientras, en el Conservatorio de Viña del Mar, Pancho Puelma completaba su sexto año de piano clásico.
Aguayo concluye: "Creo que este libro de testimonios derriba el mito de que el rock de esos tiempos era de ricos o de pobres. Supuestamente, los cuicos eran Upa y Cinema, que vivían de Plaza Italia para arriba, mientras la Banda 69 y Los Prisioneros eran de barrios populares. El escenario era el mismo para todos: un país precario en cuanto a acceso a la música, sin escena musical ni instrumentos, y con toque de queda. Pero lo más importante es que, por igual, el rock fue una necesidad para todos estos jóvenes".
El periodista Emiliano Aguayo , autor de la biografía de Jorge González "Maldito sudaca", lanza ahora "Las voces de los 80". Allí amplía el alcance musical de esa década.
IÑIGO DÍAZ
Fueron las quince horas de conversación más productivas para el periodista e investigador Emiliano Aguayo. No sólo obtuvo allí material de primera mano de Jorge González -líder de Los Prisioneros- para escribir la biografía "Maldito sudaca" (RIL Editores, 2005). Entre las líneas de esa entrevista hizo un acopio de material suficiente como para iniciar una nueva investigación.
Después de dos años de trabajo y más de 60 entrevistas que realizó en torno a 21 proyectos -bandas y solistas-, esta tarde Aguayo presentará en la Feria del Libro "Las voces de los 80" (RIL Editores, $10.000), que recorre nuevamente esa extraña década musical, siempre vigilada desde las sombras y sumida en el contraste entre la canción intelectual de protesta y una música pop tildada de superficial.
"Jorge González canta 'La voz de los 80', pero detrás de él existieron muchas otras voces", dice Aguayo a partir de su libro de 388 páginas y más de cien fotografías, algunas verdaderos hallazgos arqueológicos, acerca de las bandas y músicos del rock y el pop.
La investigación se sumerge en la prehistoria de los protagonistas, y desde allí rescata elementos que, según apunta el autor, "nunca se revelaron antes, nunca nadie lo dijo y nunca lo supimos. Para mí fue también una sorpresa", dice.
Se refiere al origen académico de prácticamente la totalidad de los músicos que fundaron el rock pop chileno de los 80. "Jorge González fue el punto de partida. Él entró a estudiar Licenciatura en Música a la Universidad de Chile en 1983 y se retiró al año siguiente. Decía 'para qué estar en el país de Violeta Parra escuchando música medieval'", cuenta.
Sus compañeros de curso eran Igor Rodríguez (luego en Aparato Raro), Robert Rodríguez (en Banda 69), Daniel Puente (en Pinochet Boys) y Carlos Fonseca ("el cuarto Prisionero", en su calidad de mánager del grupo).
"En la sala de al lado estaban estudiando canto Pablo Ugarte (de Upa) y María José Levine (de Primeros Auxilios). De la generación de 1982 ya venían estudiando instrumentos Juan Coderch y Carlos Chung (de Bandhada), y en sonido ese mismo año estaban Juan Ricardo Weiler y Jorge Herrera (de Pie Plano). En 1984 entran a sonido Andrés Bobe y Luciano Rojas (de La Ley) y Claudio Narea (de Los Prisioneros). Entonces entendí que el pop rock de los 80 nació en esa facultad universitaria", apunta Aguayo.
La investigación llegó más lejos. Hasta la Universidad Austral, donde el autor encontró orígenes académicos de todos los integrantes de Aterrizaje Forzoso, banda valdiviana formada por estudiantes de sonido. También en la Universidad de Concepción, donde Yogui Alvarado, músico de Emociones Clandestinas, cursaba pedagogía en música en paralelo a su estudio de contrabajo con Werner Lindl, padre de Roberto Lindl, de Los Tres. Mientras, en el Conservatorio de Viña del Mar, Pancho Puelma completaba su sexto año de piano clásico.
Aguayo concluye: "Creo que este libro de testimonios derriba el mito de que el rock de esos tiempos era de ricos o de pobres. Supuestamente, los cuicos eran Upa y Cinema, que vivían de Plaza Italia para arriba, mientras la Banda 69 y Los Prisioneros eran de barrios populares. El escenario era el mismo para todos: un país precario en cuanto a acceso a la música, sin escena musical ni instrumentos, y con toque de queda. Pero lo más importante es que, por igual, el rock fue una necesidad para todos estos jóvenes".
Zé Perdigão, desde Portugal al Mesón Nerudiano
Fados y música ibérica con este gran artista portugués que inicia su gira sudamericana que también lo llevará a Argentina y Uruguay.
Zé Perdigão: Voz
André Varandas: Piano y guitarra
Jorge Prado: Guitarra portuguesa y bandoneón
Entrada $6.000
El Mesón Nerudiano está en Dominica 35, Barrio Bellavista
Reservas 7371542-7373996-3730217
(El espectáculo comenzará puntual por ser la víspera de la elección municipal)
Pascuala Ilabaca: Lanzamiento Busco Paraíso
La cantautora porteña llega a Santiago a presentar "Busco paraíso", su cuarta y más reciente producción discográfica, que exhibió primero el 18 de octubre en el Municipal de Valparaíso. En la capital hará un show de lanzamiento en club Chocolate mañana sábado, a las 21:00 horas, que contará con la participación de la cantante Camila Moreno, junto a quién interpretará "Canción de noche" e "Incendié".
"Busco paraíso" se ha convertido en el disco más descargado en el último mes del sitio PortalDisc, compitiendo con lo más reciente de Manuel García e Inti Illimani Histórico. "Es un disco que tiene fusión de estilos, de jazz y folclor. Todas las canciones responden a un lugar, donde grabé las atmósferas, y cada lugar corresponde con el sonido de cada canción. Efectivamente caminé por los lugares, palpando esos ambientes", explica Pascuala Ilabaca.
El nuevo disco fue lanzado primero en España a través de la etiqueta Petit Indie, en agosto pasado, donde incluso ya van por su segunda edición en los formatos de CD y vinilo. Todo esto se dio gracias a las tres giras europeas que la cantante ha realizado en menos de dos años, ofreciendo más de 70 conciertos en total. De hecho, en 2013 volverá a Alemania para presentarse en el Festival Musik und Politik de Berlín, que se desarrollará entre el 23 y 26 de febrero.
Hoy, Pascuala se presentará gratis en la estación Irarrázaval del Metro de Santiago, a las 12:00 horas. También ha sido confirmada para la próxima Cumbre del Rock Chileno el 17 de noviembre.
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