jueves, marzo 17, 2016

George Martin, el sonidista más famoso del mundo

El Mercurio

Difícil encontrar un ingeniero de sonido que haya alcanzado la popularidad y fama del "quinto Beatle", quien además fue productor, compositor y arreglista. Lo ayudó no solo su talento y creatividad, sino también su capacidad de congeniar con los más diversos personajes del mundo de la música pop y entregar soluciones musicales casi siempre originales que abrían nuevos caminos.

  Su era Beatle: Un músico clásico

Nunca tocó el piano como le habría gustado.
A los seis años había convencido a sus papás de que le pusieran una profesora. En el colegio fantaseaba con la idea de ser un concertista e incluso había estudiado composición y arreglos en una academia; pero hasta que conoció en persona a los Beatles, un 6 de junio de 1962, el presente (y el futuro) de George Martin no estaba plenamente en la música, sino en la comedia. En serio.
Por entonces, la mayor parte de las ganancias del sello Parlophone -una pequeña subsidiaria de EMI que Martin gerenteaba- venía de los singles grabados con Peter Sellers, Spike Milligan y otros titanes del humor británico. En realidad, no había accedido a escuchar a esa bandita de Liverpool por una corazonada genial, sino porque todas las otras compañías estaban grabando canciones pop. Era sólo otra moda como tantas. Lo que de verdad le interesaba era continuar usando el estudio como si fuese un teatro, crear nuevos efectos de sonido, transportar a los auditores a un escenario con sólo poner la aguja sobre el disco, usar la voz humana como el más plástico de los instrumentos.

Ese impulso e inventiva es evidente en sus proyectos con Sellers -basta escucharlos en youtube, para darse cuenta-, pero es increíble comprobar la prodigiosa facilidad con que ese ingenio se traspasó a sus grabaciones con The Beatles. ¿Qué las hizo tan perfectas, tan mágicas? No era la técnica: casi todas las bandas de la época grababan en mono y cuatro pistas. Tampoco el espacio: el estudio 2 de Abbey Road había sido diseñado para alojar orquestas, y quizás era demasiado amplio para un grupo de rock. Fue el oído de Martin, aguzado al máximo por su trabajo con los comediantes, el que lo motivó a intentar recrear la atmósfera "en vivo" que el cuarteto generaba en sus shows. Grabarlos en directo, en tomas maestras, sin cortes. Fue su curiosidad por escuchar nuevos sonidos la que contagió a esos chicos que comenzaron a jugar con disonancias ("She Loves You"), acordes imposibles ("A Hard Day's Night"), feedback ("I Feel Fine") y meter nuevos instrumentos al estudio (timbales en "Every Little Thing", una caja de cartón en "What You're Doing"). Para cuando Martin le sugirió a Paul McCartney usar un cuarteto de cuerdas en "Yesterday", el desafiar las expectativas ya no era un juego, era un mecanismo de trabajo, un proceso asimilado de la que se había transformado en la agrupación más popular del mundo.

Tal vez es por eso que, a medio siglo de distancia de esas históricas sesiones, la forma más bella de escuchar a los Beatles aún es la cronológica: ir melodía a melodía, de arreglo en arreglo, asistir -aunque sea de manera virtual- a un proceso de transformación que se desenvuelve y se expande por tus oídos, mientras la banda y su productor van descubriendo nuevos terrenos , atravesando y reconociendo nuevos parajes sonoros al mismo tiempo que son creados: George Martin componiendo los arreglos de cuerda para Eleanor Rigby, mezclando la voz de McCartney con el corno de Alan Civil en For No One, ralentizando la voz de John en la primera sección de Strawberry Fields Forever y luego acelerándola en la segunda, transcribiendo en partitura el barroco solo de trompeta para que David Mason la grabe en el master de Penny Lane. Por momentos, las rutas transitadas por Martin y los Beatles en casi 200 canciones parecen no tener fin, al extremo que él mismo acabó por convertirse en una celebridad pop; él que no iba a ninguna parte sin su traje oscuro, sin peinarse religiosamente a la gomina.

Nunca le gustó el mote de "quinto Beatle". Salvo Paul, rara vez veía a los otros fuera del estudio. Su vida junto al cuarteto ocurría al interior de Abbey Road y ni siquiera era exclusiva: trabajando para Cilla Black, Billy J. Kramer y la BBC, a veces perdía el hilo de lo que estaba haciendo el grupo, pero cuando en enero del 67 McCartney le comentó que Sgt. Pepper, el siguiente disco, sería una mezcla de música, nostalgia y teatro -una obra concebida con principio, desarrollo y final-, se ganó su completa atención. ¿Acaso los Beatles se habían convertido en algo más que cantantes? La certeza de Martin, que acabó dirigiendo una orquesta sinfónica en los majestuosos crescendos atonales de "A Day in the Life", último tema del álbum, ya era absoluta: los chicos iban camino a transformarse en clásicos. Él también.

El productor que todos querían tener

Luego de que Paul McCartney anunciara en una rueda de prensa por el lanzamiento de su primer disco solista, "McCartney", que dejaba a los Beatles, todo el mundo lloró el fin de la banda más importante del siglo pasado. Todos salvo George Martin. A pesar de haber colaborado en la creación de varios de los discos fundamentales en la historia de la música popular-entre ellos "Revolver", "Sgt Peppers Lonely Hearts Club Band" y "Abbey Road"-, trabajo por el que siempre se declaró muy orgulloso, el productor de los Fab Four también deseaba poder hacer otras cosas. El tiempo que los Beatles empezaron a dedicar a su trabajo de estudio desde que se retiraran de los escenarios en 1966 comenzó a ser cada vez más demandante: si "Please Please Me" fue grabado en 10 horas, para el "White Album" ya estaban grabando por cerca de seis meses, y eso sin contar las sesiones de post producción que le tocaban a Martin con sus ingenieros. Es por esto que la serie de producciones que hizo con otros artistas a lo largo de sus próximos 30 años de carrera le resultaron de lo más refrescantes; él mismo lo describió una vez como "una serie de relaciones de una noche luego de haber estado casado con la misma mujer por toda tu vida".

El cierre del capítulo de los Beatles a principios de los 70 no significó el fin de la relación de George Martin con la banda. Mientras John Lennon y George Harrison se aliaban con el infame Phil Spector, y McCartney se alzaba sin saberlo como el abuelo de la música Indie al producir él mismo sus aventuras como multiinstrumentalista, Ringo Starr prefirió dejar su primer disco solista, "Sentimental Journey" en manos conocidas. Cuatro años después, McCartney volvería a llamarlo para que produjera "Live and Let Die", que iba a ser usada como la canción principal de la película de James Bond del mismo nombre, para la que Martin también terminó por escribir la banda sonora. Luego de esta buena experiencia, Macca no dudaría en llamar a su antiguo productor cuando sintiera que su música necesitaba un guía, contratando a Martin para sus discos "Tugo of War" y "Pipes of Peace".
Con el prestigio que había acumulado a lo largo de la década de los 60, George Martin se había convertido en una figura reverenciada dentro de la música popular. Fue por esto que cuando una banda quería que su trabajo sonara profesional y claro, no dudaban en llamarlo. Demostrando su capacidad para conectar el pasado con el presente, guió la colaboración entre la Mahavishnu Orchestra de John McLaughlin con la Orquesta Sinfónica de Londres para el disco "Apocalypse", aunando sin problemas el jazz fusión con la música clásica. Otra banda que recurrió a Martin en busca de un mentor fueron America, quienes venían perdiendo vuelo luego de que canciones como "A horse with no name" los lanzaran a la fama. Al notar que la banda se estaba alejando de sus raíces folk-rock a favor de efectos y tecnologías de moda, el productor los ordenó, enfatizando su lado acústico y añadiendo leves acompañamientos orquestales cuando lo encontrara necesario.

A pesar de estas colaboraciones, quizás el proyecto más importante que dirigió fue el disco "Blow by Blow" (1974), del guitarrista inglés Jeff Beck. Luminaria del rock pesado y la innovación, Beck jugaba en las mismas ligas que coetáneos como Eric Clapton o Jimmy Page, pero su estilo lírico e íntimo de tocar había complicado su colaboración con bandas de rock más tradicionales. Tras haber disuelto su Jeff Beck Group-que incluía a un en ese entonces desconocido Rod Stewart como cantante-, el guitarrista acudió a George Martin para que guiara su nueva y arriesgada apuesta: un disco instrumental de jazz rock. Martin no solo se enfocó en lograr un sonido limpio y ordenado, sino que también animó a Jeff Beck a asumir el rol de líder, con su guitarra interpretando las melodías de la manera en que lo haría un vocalista. "Blow by Blow" obtuvo un inesperado éxito, que abriría las puertas a futuros virtuosos como Joe Satriani o Steve Vai, al demostrar que un buen guitarrista podía prescindir de las voces.

George Martin decidió oficializar su retiro de la música luego de producir la reedición del single "Candle in the Wind" de Elton John en 1997, el que rompería todos los records de ventas. Sin embargo, su lealtad al material de los Beatles resultaría más fuerte que cualquier otra cosa. Fue Giles Martin, su hijo y sucesor como productor musical, quien lo convenció de trabajar juntos en la puesta en escena que el Cirque du Soleil iba a montar usando la música del cuarteto de Liverpool. El resultado fue el disco "Love", donde algunas canciones fueron mezcladas con otras o se les añadieron nuevas partes orquestales, todo bajo la supervisión del hombre que las vio nacer.

Vicente Bianchi celebrará los 50 años del estreno de su "Misa a la chilena"

El Mercurio

En la Capilla San José  del Instituto Nacional de Geriatría (José Manuel Infante 370, Providencia) un coro de catorce voces interpretará mañana, a las 11:00 horas, la "Misa a la chilena" (1964) de Vicente Bianchi. A sus 96 años, el autor -que dirigirá desde el órgano-, conmemorará así las cinco décadas del estreno de su emblemática obra, que se cumplieron en 2015. Y en mayo próximo, Bianchi festejará también las seis décadas de las "Tonadas de Manuel Rodríguez" (1955), otra de sus composiciones más conocidas, que cuenta con textos de Neruda.

viernes, febrero 05, 2016

Cantos mapuches: la fuente ignorada de Violeta Parra

Versiones digitalizadas de las cintas. Francisco Miranda, jefe de la Mediateca de la U. de Chile, confirma que "son pocos los investigadores que se adentran en el tema de la música mapuche"

El Mercurio

Hoy, cuando se cumplen 49 años de su muerte , un estudio comprueba la enorme influencia que tuvo en su obra creativa su sistemática investigación de la música tradicional mapuche.

Romina de la Sotta Donoso

Con el libro "La poesía de Violeta Parra" (2013), la académica de la Facultad de Letras UC Paula Miranda reabrió la senda literaria de la genial música. Y ahora decidió profundizar en la huella mapuche que exhibe su obra creativa.

Primero debía responder una pregunta que nadie había contestado: ¿habrá, Violeta Parra, investigado sistemáticamente el canto mapuche, tal como lo hizo con el canto a lo poeta, la cueca y la tonada?
La respuesta estaba en la Mediateca -ex Archivo Sonoro- de la Facultad de Artes de la Universidad de Chile: en cuatro cintas que la propia artista donó al Instituto de Investigaciones Folclóricas de esa universidad. Son 80 minutos de registros realizados en 1958: 40 cantos en mapudungún, y diálogos entre los cantores y la investigadora. Son la prueba que faltaba.

Ese año, 1958, aclara Paula Miranda, "es el de la eclosión creativa de Violeta Parra, y uno de sus gatillantes es su labor de recopilación de cantos mapuches, la que tuvo mucha influencia en su obra. Influyó a nivel temático, poético y musical en sus canciones y proyectos; pero sobre todo en su visión de mundo: le dará a su arte un sentido de función social y comunitaria".

Es la conclusión de dos años de estudio que realizó con la experta en Educación Intercultural Elisa Loncon, académica de la Facultad de Humanidades Usach y colega suya en el Centro de Estudios Interculturales e Indígenas de la UC, y con Allison Ramay, también de la Facultad de Letras UC. Tuvieron financiamiento del Fondap de Conicyt y en marzo publicarán el libro "Violeta Parra y los cantos mapuche recolectados: ¿qué dice la palabra?" (Ediciones UC).

Aunque este inédito estudio se enfoca en la poesía, podría constituirse como un valioso punto de partida para una profundización musicológica. Todos los registros fueron hechos en visitas de Parra a Lautaro, en 1958; la mayoría, en la casa de su amigo Fernando Teillier, padre del poeta Jorge Teillier.
Elisa Loncon, quien transcribió las letras de las canciones y las tradujo al castellano, confiesa que se emocionó profundamente la primera vez que oyó los audios: "Sentí recibir las voces de mis antepasados, me atrapó la ternura del canto". Propuso entonces ir a buscar a los cantores o sus familias, para agradecerles. "De los siete, encontramos familiares de dos", cuenta. Y destaca que Parra es muy empática con la gente que dialoga: "A veces ella dice palabras mapuche, a veces tararea con ellos, los sigue con la melodía y les dice yo también soy cantora. Entiende la risa mapuche. Algo debe comprender de los textos, pero no los traduce; muy respetuosamente les pide que cuenten de qué trata la canción".

Incluso usaba una expresión muy mapuche: "qué dice la palabra", donde "palabra" es sinónimo de "mensaje".

Allison Ramay aclara que Parra no tiene el acercamiento habitual de los investigadores del siglo XX: "No es rígida. No pretende encajar a la cultura mapuche en categorías preestablecidas. En las grabaciones se destaca su actitud y convicción de la importancia de las historias y los ritos de las personas".

Canto social

Entre los 40 registros estudiados hay cantos tradicionales comunitarios, propios de prácticas como la trilla de la arveja, y cantos improvisados, que relatan experiencias personales. "Abundan los cantos de amor a la familia, el dolor por la pérdida de seres queridos que se van a la otra vida (al bafken ), el amor a la novia, el rapto", detalla Loncon. "Podemos decir con certeza que Violeta encontró en el canto mapuche un sentido particular para su obra", agrega.

Miranda lo confirma: "Con esta interrelación profunda, se convence de que su canto es social, en el sentido de cumplir funciones comunitarias: sanar, aliviar, enamorar, alegrar, hacer dormir 'la guagüita'. Un canto que es su propio canto, y a la vez el de todos".

 Canción de cuna
"¿Qué será lo que haré?/ Si te tengo en mis brazos ¿qué encontraremos?/ Duérmete, duerme guagüita./ Qué vamos a encontrar si te tengo embrazo./ Cuando la gente trabaja hace cualquier cosa,/ tejería ¡qué no haría!./ Si te tengo en los brazos ¿qué vamos a sacar?/ Duérmete guagüita, es mejor".

martes, enero 12, 2016

Biografía de Palmenia Pizarro revela sus tristezas y éxitos


El Mercurio

El texto aborda la historia de la fundamental cantante chilena; su infancia en San Felipe, su depresión tras ser tildada de "yeta" y su carrera en México.

Diego Rammsy S.

La trascendencia de Palmenia Pizarro es tan grande como desconocida. Basta ver la cantidad de célebres artistas que se van cruzando en su historia para comprender su importancia: Chavela Vargas, Lucho Gatica, Camilo Sesto, Sandro y muchos más.

Evidencia de eso es el libro "¡Qué lindo canta Palmenia!", la biografía que se lanzará el 18 de enero. Editado por la Sociedad Chilena del Derecho de Autor (SCD) en conjunto con Catalonia, el texto de 350 páginas recorre su vida y trayectoria.

Elaborada por Silvia León Smith y Ricardo Henríquez Saá, la biografía revela inéditos episodios de sus 73 años de vida y 51 de trayectoria artística.
"Estoy feliz con mi libro. Está tal como yo conté las cosas", confiesa hoy la cantante que, a mediados de 2015, lanzó su disco número 80.

Su biografía contiene ingredientes dramáticos. Desde su niñez en medio de la pobreza de El Almendral, pasando por su temprano matrimonio a los 15 años ("fue un error muy grande", confiesa) y su partida a México en medio de una depresión tras ser tildada de "yeta" (que atrae la desgracia).
Palmenia tuvo seis hermanas y perdió a su padre cuando tenía 16 años. Impresionan además sus borrosos recuerdos del intento de un borracho de sobrepasarse con ella cuando solo tenía cuatro años, en una fiesta familiar, episodio que acabó con una balacera en contra de su casa.

Su camino a la fama no podría faltar; a los 10 años ganaba un concurso musical en la Radio Corporación de Santiago y a los 21 grababa su primer larga duración. Su primer sencillo que sonó en radios fue "Mi pobreza".

Uno de los temas ineludibles es el infame rumor que se le adjudicó en los 70, algo que a la fecha no estaba del todo claro. "Se alejó durante un largo período de Chile por una dolorosa situación que vivió cuando alguien le inventó que era una mujer que acarreaba la mala suerte", escribe el animador Enrique Maluenda en el prólogo.

Palmenia se preocupa de aclarar el asunto de forma categórica: "Don Francisco no fue el que empezó con este absurdo rumor". Ella dice saber perfectamente quién fue el iniciador del asunto, pero prometió que jamás diría su nombre.

El origen de esto viene de dos desafortunados hechos. Primero, la culparon del fatal accidente que sufrieron algunos de sus compañeros de gira en una carretera cerca de Concepción, y luego de la muerte de un asistente a un concierto suyo en Talcahuano.

Don Francisco nada más se encargó de hacer eco del rumor, con su habitual burla televisiva. "Llegaron unas muchachas a cantar al concurso del 'Chacal de la trompeta' y al mencionar que interpretarían una canción mía, (Don Francisco) hizo los gestos típicos de quien espanta la mala suerte", dice Palmenia en su biografía. Aunque el mismo desmemoriado animador, entrevistado para el libro, ofrece disculpas por las burlas, no muy consciente de ellas: "Si alguna vez se hizo una broma, no fue con mala intención. Yo le pido disculpas hoy y antes también", dice Don Francisco.
Al fin, fue tanto el eco que los medios hicieron de esto, que Palmenia entró en una depresión que la llevó a tomar una sobredosis de píldoras para dormir, lo que terminó con ella en el hospital. "Recordar eso fue terrible para mí. Me afectó y me hizo llorar", confiesa.

Coordenadas
Lanzamiento “¡Qué lindo canta Palmenia!” de Silvia León Smith y Ricardo Henríquez Saa
Lunes 18 de enero
20:00 horas
Teatro de la Fundación Telefónica (Av. Providencia 111, Metro Estación Baquedano).

David Bowie, el artista de otro mundo


El Mercurio

La muerte del "Duque Blanco" deja un vacío en la música, en las artes plásticas, en la moda, e incluso en la tecnología, ámbitos que se alimentaron por 50 años del ingenio y creatividad de una de las mentes más brillantes que haya dado la cultura popular.

Felipe Ramos

Ayer, uno de los mensajes más repetidos en Twitter decía "si estás triste, solo recuerda que el mundo tiene 4.543 billones de años y tú, por alguna razón, lograste existir al mismo tiempo que David Bowie", retratando la importancia del músico, actor, forjador de internet, diseñador y gran innovador de nuestros tiempos que lamentablemente falleció la madrugada de ayer, dejando a millones de fans con un vacío que difícilmente otro artista logrará llenar en el futuro cercano.

David Robert Jones dejó de existir en Nueva York a los 69 años producto de un cáncer contra el que combatió durante 18 meses. Esa misma enfermedad que hace pocos días había dado cuentas del líder de Motorhead, Lemmy Kilmister, y que sin misericordia se ha llevado a ídolos, abuelos, padres, hermanos e hijos. Cáncer 2 - Rocanrol 0. Aunque aún no se sabe qué órgano fue el afectado, por años Bowie fue un fumador empedernido, lo que sin dudas repercutió en su salud. Ya en 2004 había tenido un preinfarto que lo llevó a retirarse de los escenarios, y desde entonces poco se sabía de su estado, aunque el lanzamiento de "Blackstar", justo el pasado viernes, y el anuncio de diversos proyectos hacen suponer que estaba lleno de planes. Ahora sabemos que tenía esa urgencia propia de quien sabe que va a morir, pero que aún tiene las energías como para no entregarse antes de terminar su misión.
David Jones puede que esté muerto, pero nadie podrá decir que David Bowie se ha ido. Porque él fue más que un personaje creado por un artista demasiado temeroso como para subirse a un escenario sin usar una careta, sino que es un concepto, un impulso, una estrella guía. Como bien sabemos, las ideas difícilmente mueren.

Ziggy Stardust, Aladdin Sane, el Duque Blanco, todos fueron versiones de él mismo y dieron permiso a generaciones enteras para soñar con que se podía ser otro. En la gris Inglaterra de comienzos de los setenta fue él quien les dio una mano a miles de jóvenes que querían ser más libres y que no se sentían cercanos a la generación de sus padres. "No están solos / Denme sus manos porque son maravillosos", les decía a sus fanáticos en "Rock and Roll Suicide", de 1972, abriendo la puerta entre él y su público, uno de adolescentes inadaptados, nerds, solitarios, raros, o simplemente aburridos; uno que luego derivaría en estrellas del punk, el new romantic y el pop.

Bowie fue uno de los primeros artistas en transformar el rock en espectáculo, donde las vestimentas tenían la misma importancia que la música, y el teatro kabuki y la mímica daban paso a verdaderos cuadros plásticos sobre el escenario. Antes que él, los músicos tocaban en vivo; tras él impactaban, dejaban huellas, transformaban vidas. No solo cambió las de quienes lo vieron en sus conciertos, sino también las de muchos artistas. Si no fuera por su capacidad por captar nuevas tendencias, habrían sido muy pocos los que habrían oído hablar de Lou Reed, The Velvet Undergound o de Iggy Pop y sus Stooges. Fue él quien los escuchó y decidió hacerlos conocidos en Gran Bretaña, dándoles el impulso para transformarse en íconos mundiales. Bowie también grabó dos canciones de un entonces desconocido Bruce Springsteen, y luego tocó con guitarristas como Adrian Belew, Nile Rodgers y Stevie Ray Vaughan. En los 80 habló maravillas de Pixies, se codeó en los noventa con Nine Inch Nails y en los 2000 impulsó las carreras de Arcade Fire y TV on the Radio. Siempre sus ojos (de distintos colores) estaban bien puestos y listos para entregarnos los mejores datos sobre las bandas o músicos que había que escuchar.

Todo melómano tiene un momento Bowie. Algunos prefieren su época folk de comienzos de 1970 o la era glam de Ziggy. Los más conocedores suelen hablar de la trilogía de Berlín como su mejor momento, mientras quienes gustan de los éxitos radiales prefieren a "Ashes to ashes" y "Let's dance", de los 80. Tampoco se puede descartar su época industrial junto a la banda Tin Machine o el dance electrónico post apocalíptico de "Outside" y "Earthling". Y qué se puede decir de su regreso con "The Next Day". Él hizo todo. Tomó prestado e inventó. Cuando para el resto de los artistas era 1978, para Bowie era 1998, o hasta el 2008. Así de adelantado siempre estuvo, y eso lo prueba el que ninguno de sus discos se escucha anticuado.

Las canciones de Bowie muestran una genialidad que pocas veces se ha dado en la música popular. Más que compararlo con sus congéneres, es necesario ir a compositores como Mozart, Beethoven o Debussy para adentrarnos en su mente creadora. "El Camaleón" nos entregó una discografía de canciones repletas de melodías escondidas y subliminales, capas tras capas de sonidos que son como pinturas que se revelan a medida que uno se acerca a ellas. En palabras del propio Bowie en 1998, "para un artista, lo más importante es hurgar entre los escombros de una cultura, ver aquello que ha quedado olvidado o no se ha tomado en serio. Una vez que se ha clasificado y aceptado algo, pasa a formar parte de la tiranía de las tendencias al uso, y pierde su fuerza. Para mí, ha sido siempre así: lo peor para la propia libertad es sentirse encasillado".

Actitud Bowie

Si hay algo que no existe en la carrera de Bowie, es la estabilidad. Esa obsesión por el cambio, combinada con un aire de carisma, superioridad intelectual y eterna curiosidad hicieron de él un personaje sumamente complejo. No por nada cantantes como Annie Lennox o la actriz Tilda Swinton tomaron esos mismos componentes para crear sus propias personas y luego evolucionar en sus carreras. Al igual que ellas, los fanáticos de Bowie han ido sacando actitudes suyas para construir sus identidades. Hace años leí a un escritor que decía que cada vez que estaba enfrente de una situación o persona nueva pensaba cómo actuaría o qué diría él. Así de importante ha sido para sus seguidores.
Si hay algo que agradecer a David Bowie, son sus canciones, pero también haber transformado a quienes lo escucharon en héroes, estrellas de rock espaciales, duques, cantantes de soul blanco, marcianos y piratas. En gente libre. Con él descubrimos a escritores como William Borroughs o artistas como Irving Berlin o Ryuichi Sakamoto. Su visión hizo del rock un desfile de modas a la vez que volvió la moda algo más fascinante que la ropa. Entre "Fashion" (moda) y "Fame" (fama) hizo de las vidas de sus seguidores algo mucho más interesante y los impulsó al cambio, a no quedarse encasillados en un estilo. Por él estuvo bien ser el diferente, el solitario.

Mientras el mundo llora, los mensajes de condolencias colman las redes sociales y la puerta de su edificio en la calle Lafayette de Nueva York se repleta de flores, despedimos a David Jones, porque David Bowie no ha muerto. Simplemente ocurre que su cuerpo terrenal ya no está con nosotros, pero puede ser que quizás nunca lo estuvo. Lo que es seguro es que alguien así, como algunos dicen, no es de este mundo.



Fanáticos en todo el mundo lloraron a su ídolo

En Brixton, barrio al sur de Londres donde el artista creció, se improvisó uno de los altares más masivos. Sus seguidores también lo homenajearon en su casa de Nueva York y en Berlín.

P.C. F. y M.C. F.

Millones de fanáticos despidieron ayer a David Bowie, pero fue Brixton, barrio ubicado al sur de Londres y donde David Robert Jones comenzó a soñar con convertirse en artista, uno de los lugares preferidos por sus seguidores para darle el último adiós. Allí, en una pared contigua a un supermercado de Tunstall Road, se encuentra el mural que el artista australiano Jimmy C (James Cochran) pintó inspirándose en el álbum "Thin white duke". La imagen rodeada de flores, velas, mensajes y fotografías se transformó ayer en una de las postales que dieron la vuelta al mundo.
En ese lugar, las muestras de pesar se repitieron durante toda la jornada de ayer. "Todos lo querían. Es un día de tristeza", comentaba ayer Julia, una vecina del barrio mientras contemplaba la escena. Otro fanático llamado Charlie agregaba que el artista no solo fue un pionero en la música sino también en la defensa de la diversidad sexual. "Él representa mi juventud, el desafío a los estereotipos sobre el sexo. Para los gays, era una luz que nos guiaba y nos daba esperanza", dijo.
Frente al cine Ritzy, ubicado en la misma zona, una gran multitud con guitarras, velas y sus caras pintadas repletaron las calles aledañas durante todo el día de ayer para rendir un homenaje al fallecido londinense.

La casa en que actualmente vivía el artista en Nueva York también congregó a los fanáticos. Hasta el frontis del edificio de calle Lafayette 285, donde el músico pasó sus últimos años, los seguidores llegaron a rendirle tributo en silencio y retirarse minutos después sin hablar con la prensa. En paralelo, otra horda de seguidores optó por dejar sus mensajes de despedida sobre la estrella que el artista tiene en el Paseo de la Fama, en Hollywood Boulevard.

Finalmente, otro de los más sentidos homenajes al artista se desarrolló en Berlín, hasta donde Bowie llegó en 1976 desde Los Angeles, aburrido de los excesos y la fama. En esa ciudad, aún marcada por la guerra, fue donde compuso una trilogía de álbumes revolucionarios: "Low", "Lodger" y el emblemático "Heroes", grabado en los estudios Hansa. Precisamente por este último disco el Ministerio de Relaciones Exteriores de Alemania no dudó ayer en publicar en su cuenta de Twitter sus agradecimientos al artista por haber "ayudado a derribar el muro".



La discografía esencial de un genio revolucionario


Del folk al jazz, del glam a lo industrial, David Bowie, artista inquieto y en permanente evolución hasta el final de sus días, le entregó a la música mucho más que rock y pop para las masas.

José Vásquez

La vuelta nunca es demasiado larga en la música popular, pero en su último disco, "Blackstar", David Bowie quería evitar el rock para sumergirse en el jazz, a su medida, claro. Los convencionalismos nunca lograron el timbre del denominado "duque blanco".

El cantautor, que comenzó su carrera en 1967 con un disco homónimo, entonces ya daba pistas del pop espacial que vendría luego. La llegada del hombre a la Luna lo entusiasmó a pintar los paisajes que cantó en "Starman", época donde ya adaptaba sus cuerdas vocales a la experimentación.
La música no tenía fronteras para el cantante. Tampoco su nombre. En los setenta, cuando tampoco administraba márgenes en lo sexual, decidió crear un alter ego para seguir un recorrido planetario que había iniciado con "Space oddity". Bowie se envolvió en el personaje que llamó Ziggy Stardust (1972), y junto a los Spiders from Mars, su banda, se embarcó en un viaje a ritmo de glam rock -que explotaba en la segunda mitad del álbum, entonces, el lado B-, donde representaba a un extraterrestre bisexual que se convertía en una estrella de rock.

Canciones como la homónima de su personaje, "Suffragette city" y "Rock'n'roll suicide", le entregaron vértigo y una creciente popularidad a una discografía que continuaría con "Aladdin sane" (1973) y canciones como "The Jean genie", "Let's spend the night together" -que tomó prestada de su amigo Mick Jagger de los Rolling Stones- y "Rebel, rebel", publicada en "Diamond dogs" (1974).
El próximo viraje apuntaría al funk, al soul y a la conquista de Estados Unidos. Con "Young americans" (1975) consiguió su primer número uno en ese país, gracias a "Fame", que compuso junto a John Lennon y "Golden years", que apareció en "Station to station".

Todo continuaría con su trilogía grabada en Berlín junto a Brian Eno, con "Low" (1977), "Heroes" (1977) y "Lodger" (1979), donde se volvió a entregar al rock más experimental que dejaría en los ochenta para probar con el new wave gracias a canciones como "Ashes to ashes", de "Scary monsters" (1980).

La masividad la alcanzó con "Let's dance" (1983) y temas como "Modern love" y "China girl", producidos por Nile Rodgers de Chic. Los golpes de timón nunca se detuvieron. Volvió al rock en "Never let me down" (1987) y comenzó a coquetear con la electrónica en "Black tie white noise" (1993), tras dejar atrás a Tin Machine, con los que vino por primera vez a Chile en 1990. Todo se intensificó en trabajos como "Earthling" (1997) que endurecieron su electrónica hasta volverla industrial. Una fábrica infinita de inspiración.

 Sus obras secretas

No era un mito, pero se transformaba en tal cada vez que alguien comentaba tener un avistamiento suyo en Nueva York. David Bowie desapareció de la vida pública prácticamente en 2004, luego de que su corazón lo llevó a urgencias cuando se encontraba de gira en Alemania. Tras la operación, muy poco se supo de él.

La última vez que cantó frente al público fue dos años más tarde, para una actuación benéfica. Después de eso, aunque su nombre nunca perdió relevancia, su figura se asemejó a la de un fantasma dentro de la Gran Manzana, pese a que nunca dejó de ser un ciudadano de Manhattan.
Desde entonces hubo muchos trascendidos sobre su estado de salud, pero nunca una certeza sobre lo que en realidad le pasaba. El círculo de hierro del cantante se fundía a fuego para resguardar cualquier información.

Ya en 2013 sorprendió avisando, en el día de su cumpleaños, que lanzaría un nuevo disco, "The next day", una idea que planificó repetir este año con "Blackstar", su última obra estrenada el viernes pasado, pero una grieta dentro de su seguridad arruinó la planificación dos meses antes.

Pese al descubrimiento, otra vez el fantasmal Bowie lo había logrado: cocinar en secreto un nuevo disco en pleno Nueva York. La historia de "Blackstar" comenzó luego que el músico fuera invitado a ver un show en el 55 Bar, un añoso club de jazz en el West Village. Sorprendido por su calidad, contactó por correo electrónico al cuarteto liderado por el saxofonista Donny McCaslin y se encerró con ellos en el estudio The Magic Schop, a comienzos de 2015, cuando ya batallaba contra el cáncer.
Tal vez consciente de que su final se acercaba, Bowie encaró uno de sus trabajos más oscuros. Evadiendo el rock, se adentró en una obra que hoy cobra un sentido todavía más confesional. Su último videoclip, para el single "Lazarus", lo muestra levitando sobre una cama donde antes había comenzado cantando: "Mira hacia arriba, estoy en el cielo, tengo cicatrices que no pueden ser vistas", dos líneas que se leen demoledoras tras conocer su final.



Su interesante faceta como actor en cine


Fernando Zavala

El éxito frente a las cámaras ni se acercó al que obtuvo en la música, pero la carrera como actor de David Bowie está muy por encima de la de tantos cantantes que también saltaron a la pantalla. Lo suyo no fue lo mismo que Elvis o Michael Jackson, sino que fueron treinta años en que destacaron personajes llamativos en influyentes proyectos a las órdenes de directores fundamentales. Películas que, muchas veces, fracasaron en su estreno inicial y que han necesitado el paso del tiempo para ser apreciadas y valoradas.

Se debut en cine fue junto al director Nicolas Roeg en la cinta de ciencia ficción "El hombre que cayó a la Tierra" (1976), donde interpretó a un extraterrestre. En 1983, bajo la dirección de otro grande, el japonés Nagisa Oshima, protagonizó "Furyo", donde fue un prisionero de los japoneses durante la II Guerra Mundial. Ese mismo año, Tony Scott lo convocó para la cinta de vampiros "El ansia", en la actualidad una verdadera pieza de culto. Allí actuó junto a Catherine Deneuve.

Ninguno de los filmes anteriores funcionó en la taquilla. Su mayor éxito fue la cinta familiar "Laberinto", dirigida por el creador de los Muppets, Jim Henson. Allí interpretó al tenebroso rey Jareth.

Fue Andy Warhol en "Basquiat" (1996), la cinta independiente de Julian Schnabel sobre el artista Jean-Michel Basquiat. Su último rol de relevancia fue en 2006 en una de las películas menos populares de Christopher Nolan, "El gran truco", donde interpretó al inventor Nikola Tesla.
Bowie también tuvo llamativos cameos en cintas como "La última tentación de Cristo" (1988) -en donde fue Poncio Pilato-, "Twin Peaks: El fuego camina conmigo" (1992), la comedia "Zolander" (2001) y la cinta juvenil "Bandslam" (2009), donde se interpretó a sí mismo y fue su último rol.
Su legado en cine no termina ahí. Su hijo, Duncan Jones, es un aplaudido director de cintas como "Moon" y "8 minutos para morir".

Otro acercamiento al cine: Todd Haynes basó en él un personaje para la película "Velvet Goldmine" (1998), que retrataba una relación emocional y física entre dos estrellas de la música en los 70 (la otra, interpretada por Ewan McGregor e inspirada en Iggy Pop). Pero al artista no le gustó el retrato y amenazó con demanda. Así, Haynes alteró el personaje para aumentar sus diferencias.



El hombre que se veía a sí mismo como una obra de arte


Javier Contreras

"Todo arte es inestable. Su significado no es necesariamente el implicado por el autor. No hay una voz de autoridad. Solo múltiples lecturas", dijo en 1995. Esa cita inspiró el concepto detrás de "David Bowie is", retrospectiva de su multidisciplinaria carrera que vio la luz el 23 de marzo de 2013 en el Victoria and Albert Museum de Londres y que ha recorrido los principales espacios de arte moderno del mundo.

"Soy un actor. Toda mi vida profesional es un acto", dijo alguna vez. Si incluso su muerte vino acompañada de una "performance" a través del lanzamiento de "Blackstar", no extraña que el título de la exhibición sea una oración incompleta, donde cada uno pueda tener su propia lectura de la obra "David Bowie".

Una creación que no solo bebió de la música, tal como lo demuestran las más de 300 piezas que conforman la muestra y que abarcan desde la moda, al diseño teatral, la pintura y la fotografía. "Si tenía un obstáculo creativo en la música que estaba haciendo, a menudo lo destrababa pintando o dibujando", afirmó en 1998.

Su propósito -decía- era entregarle un paisaje a la música. Y en ese proceso, le dio la espalda a la "tiranía de lo establecido" y se fijó en los vanguardistas, en el surrealismo y Dada, en Brecht y en el expresionismo alemán; también en Warhol y en el teatro Kabuki. Ese apetito por el riesgo nunca lo abandonó, algo que quedó demostrado con el estreno hace un mes de "Lazarus", el musical que coescribió y que debutó hace un mes en Nueva York.

Nunca un artista proclamó con tanta vehemencia que la forma en que te ves es una manera de hablarle al mundo, por lo que su conexión con la moda fue siempre vigorosa, siendo uno de sus mayores admiradores el fallecido diseñador Alexander McQueen. Incluso, el dominio de la androginia hoy en la pasarela es prueba de ese influjo.



En Chile: "Ojalá apenas sea un artista contemporáneo"


David Bowie llegó a la escena capitalina en 1990 y 1997. La primera vez se presentó ante 15 mil personas y la segunda estuvo acompañado de su esposa, la modelo Imán.

Eduardo Miranda

La periodista Paula Véliz recuerda a Bowie como un hombre amable y sencillo. "Pensé que era un divo por toda la fama que tenía, pero fue todo lo contrario. Era muy culto y conversamos mucho de literatura". La actual editora de la revista Vivienda y Decoración recuerda así su encuentro con "El Duque Blanco", a horas de su primer concierto en Chile, el jueves 27 de septiembre de 1990 (en la foto).

Ante 15 mil personas y en el Estadio Nacional, Bowie apareció en escena luciendo una "camisa blanca con vuelos y chaleco sin mangas". Su primera canción fue "Space Oddity" y le siguió la que él presentó como "mi primera canción de amor": "Life on Mars?". Según la crónica del periodista Iván Valenzuela, "el público aplaudió respetuosamente, pero no deliró".

El segundo encuentro con el público local volvió a ser en el Estadio Nacional: el 5 de noviembre de 1997, unas 4 mil personas llenaron el Court Central, ante un Bowie -que esta vez vino con su segunda esposa, la modelo Imán- se mostró sonriente: "Llevo dos días en Chile y ya hablo castellano", dijo ante los aplausos. "No me veo como una especie de futurista. Ojalá apenas sea un artista contemporáneo. Si dejé algún legado es que la música puede apartar cualquier pensamiento ridículo sobre lo que se supone no debes hacer", declaró a "El Mercurio" en esa oportunidad.

jueves, diciembre 31, 2015

Marcelo de la Puebla: Guitarra y memoria, otro rescate musical de Gustavo Becerra

El Mercurio

Desde Sevilla, el guitarrista clásico observa la diversidad creativa del compositor para este instrumento a través del disco "Homenaje a Gustavo Becerra".

IÑIGO DÍAZ

"Él es uno de los genios que Chile le regaló al mundo: yo pongo al compositor Gustavo Becerra (1925-2010) a la misma altura de Pablo Neruda o de Roberto Matta", dice el músico chileno Marcelo de la Puebla (1966) desde Sevilla, la ciudad donde vive desde 1995.

Nacido en Dinamarca, criado en Francia y con una vida musical que ha transcurrido entre Chile, Perú, Marruecos y España, Marcelo de la Puebla es un exponente de la guitarra clásica chilena, aunque también ha recibido las influencias de la guitarra flamenca y la guitarra popular latinoamericana.

Alumno en Chile de Liliana Pérez Corey y del español Alberto Ponce, el músico está presentando su último trabajo. Si hace quince años había recuperado las obras para guitarra del español Vincent Asencio, De la Puebla hizo ahora un rescate mucho más valioso en lo personal.

"Gustavo Becerra es la figura más relevante del panorama musical chileno durante la segunda mitad del siglo XX. Su obra es amplia y en muchas direcciones, pero siempre estuvo cerca de la guitarra. Existe una antigua obra con cantante, recitante y guitarra campesina rasgueada ('Canciones de alta copa', 1962), en cuyo estreno el guitarrista fue Víctor Jara", cuenta el chileno.

En "Homenaje a Gustavo Becerra", editado en España por Sonografic, De la Puebla observa lo que él llama "apenas una pincelada", del catálogo para guitarra de Becerra. "Quise mostrar un repertorio amplio, con piezas como la 'Segunda sonata para guitarra', de 1956, una obra de juventud, o su 'Concierto para guitarra y grupo de percusión', de 1990, que estrenamos en 2007 en Sevilla con Becerra presente en el teatro", dice el músico.

Entre esas piezas se incluyen el "Divertimento para guitarra y piano" (2004); la "Cuarta sonata para guitarra" (2004), dedicada a De la Puebla, o la pieza "Nana" (2009), parte de la serie "Tres canciones", que Becerra escribió inspirado en el hijo del guitarrista. "Luchito estaba por nacer, y Gustavo, que sabía que se encontraba en sus últimos días, me preguntaba mucho por ese nacimiento. Creo que para él escribir su última obra fue una manera de despedirse y de dar una bienvenida al mismo tiempo", dice.

-¿Cómo nació ese vínculo?
"En los años 70 me tocó vivir de cerca la realidad de los exiliados en Francia. Mi padre solidarizó con ellos cuando comenzaron a llegar allá. Ahí estaban los Parra, los Quilapayún, los Aparcoa, Sergio Ortega , Héctor Pavez, y Edmundo Vásquez. Y Gustavo Becerra era como un patriarca de todos ellos, desde Alemania. Pensé que tenía que conocerlo y así fue. Nos hicimos así de cercanos. Era como un tío. Yo le decía 'tío Gustavo'".

El plan de Valdivia como Capital Americana de la Cultura 2016

El Mercurio

Habrá más de 200 actividades durante todo el año.
La inauguración oficial será el 16 de enero, con un espectáculo inédito que reúne a La Fura dels Baus y elencos chilenos, y se presentará en el Parque Saval, gratis. Pero hay mucho más.  

Romina de la Sotta Donoso 

"En España no nos creían que tendríamos a La Fura dels Baus para la inauguración. Y estrenando en Valdivia un macroespectáculo nuevo", cuenta Antonio Ruiz-Tagle, director ejecutivo del comité Valdivia Capital Americana de la Cultura 2016. "Esperamos entre 50 mil y 60 mil personas. La función será al aire libre, a las 22 horas, en el Parque Saval", apunta el alcalde de Valdivia, Omar Sabat.

"Novena Sinfonía" se inspira en la obra maestra de Beethoven, música que tocarán la Orquesta de Cámara de Valdivia, la Filarmónica Regional de Los Ríos, el Coro de la U. Austral y solistas.
"El espectáculo comprende siete estructuras mecánicas que se desplazan sobre el escenario o cuelgan de dos grúas. Además habrá proyecciones a cargo de Fritz Gnad, de la Ópera de Colonia, efectos de pirotecnia y diseño de iluminación de Carles Rigual", revela Esteban Muñoz, dramaturgista de La Fura dels Baus. "En Valdivia ya tenemos 50 inscritos como voluntarios para el rol de la masa de actores. También habrá jinetes y bailarines aéreos", agrega.

"Siempre hemos tenido gran cantidad y variedad de actividades culturales en Valdivia", dice el alcalde Sabat. Y es cierto que las iniciativas con más de 20 años de trayectoria se recitan de memoria: el Simposio de Esculturas, el concurso de pintura "Valdivia y su Río", el Festival de Cine, los Campamentos Musicales Marqués de Mancera.

Como Capital Americana de la Cultura 2016, esta rica agenda cultural será potenciada. "Estamos poniendo en valor nuestras actividades, dándole visibilidad. Es una inversión a largo plazo: las menciones que habrá de Valdivia en medios internacionales se pueden valorizar en US$ 5 millones", agrega el edil. De hecho, las cadenas Discovery y Antena 3 transmitirán diariamente cápsulas sobre Valdivia.

La Universidad Austral de Chile (UACh) ya se anotó con 174 actividades durante el año. La primera se inicia este martes y se extiende hasta el 15 de enero: los 22avo Campamentos Musicales Marqués de Mancera, que tendrán una itinerancia por varias localidades. Y el miércoles se inaugura en el MAC Valdivia "834 km", muestra del MAVI.

Además de decenas de conciertos de la Orquesta de Cámara Valdivia y del Conservatorio, se destacan el Festival Iberoamericano de Danza Folclórica y la 19ª Muestra de documentales Antropológicos de Valdivia (septiembre), y las 13ras Jornadas Museológicas de Chile. "Estamos tratando de salir de la lógica del evento, y abrir la discusión de temas públicos, como la realidad de la descentralización o cuánto podemos desarrollar las industrias creativas", dice Leonor Adán, directora de Vinculación con el Medio de la UACh.

"A veces las capitales culturales se convierten en fiestas de meses, y después no queda nada. Esta es nuestra oportunidad para generar un modelo de gestión, un impacto y un legado, en infraestructura, capacidad local y programas a nivel institucional", cierra Antonio Ruiz-Tagle.

 Tercera ciudad chilena elegida

La Capital Americana de la Cultura es elegida cada año por el Bureau Internacional de Capitales Culturales (IBOCC). Se ha otorgado desde 2000, y con Valdivia Chile ya suma tres ciudades elegidas, después de Iquique (2001) y Santiago (2005). Así, "empató" con México, y se ubicó también detrás de Brasil, que ya ha destacado cuatro ciudades.

La postulación valdiviana se realizó en 2013. El IBOCC, aclara Antonio Ruiz-Tagle, "decide en función de pertinencia de la propuesta, su calidad y coherencia, y atiende también razones de gobernabilidad y distribución territorial a nivel latinoamericano". Y confiesa que "el bureau nos comunicó que había sido una de las mejores propuestas que habían recibido en Latinoamérica, lo que fue un reconocimiento a la actividad que desarrolla Valdivia y a la condición única de su patrimonio natural".

Para el bronce y a pedir de boca: 640 frases que caracterizan nuestra habla

"Como el ajo"
El Mercurio

Nuevo libro. El genio metafórico de los chilenos.
"Barril sin fondo", "el día del níspero", "hasta por ahí no más", "arriba de la pelota", "sabérselas por libro", "sonar como arpa vieja"... La Academia Chilena de la Lengua publica un adelanto de lo que será el "Diccionario fraseológico de uso del español de Chile". Una especie de ventana para reconocer cómo miramos el mundo desde este rincón donde el diablo perdió el poncho.  

Por Juan Rodríguez M. Ilustraciones: Francisco Javier Olea

Según el filósofo alemán Friedrich Nietzsche, el lenguaje no hace otra cosa que designar las relaciones de las cosas con nosotros y no con el mundo en sí. O sea, las palabras son metáforas de metáforas: son el resultado de estímulos nerviosos convertidos en una imagen (primer salto) que, luego, es transformada en un sonido articulado (segundo salto).

Qué decir, entonces, de frases como "dar el ancho", "tener años de circo" o "a todo chancho" que caracterizan el habla cotidiana. Tal vez que son la metáfora, la creatividad superlativa, sublime. O mejor: son lo que le da singularidad, distinción, estilo a la abstracción que es el lenguaje. Por ejemplo, ¿no es mucho más concreto, más significativo pedir el "raspado de olla" que lo último que queda de algo? Lo mismo con "ser pura boca", "caerse a la botella", "a la brutanteque", "jurar de guata", "hacerse humo", "creerse la muerte" y "contar plata delante de los pobres".

Esas y otras cientos de metáforas conforman el libro "640 frases que caracterizan a los chilenos" (Uqbar), de la Academia Chilena de la Lengua. Un volumen de 123 páginas que hace las veces de "una muestra y un adelanto simplificado" del "Diccionario fraseológico de uso del español de Chile". El proyecto -dirigido por Alfredo Matus, director de la academia, y coordinado por Darío Rojas, miembro correspondiente de la misma institución y profesor de la Universidad de Chile- debiera ver la luz en unos dos años y tendrá más de seis mil locuciones.

Mientras, tenemos este anticipo de 640 expresiones, tomadas de la literatura (desde "Los papeleros", de Isidora Aguirre, a "Epifanía de una sombra", de Mauricio Wacquez), fuentes audiovisuales, diarios y revistas, foros, blogs y diccionarios como el "ejemplificado de chilenismos y de otros usos diferenciales del español de Chile", de Félix Morales Pettorino.

"No nos pusimos restricciones respecto de qué tipo de fuentes se usaban", explica Rojas. "Ahora, a pesar de eso, nos preocupamos de incluir locuciones que están arraigadas en el uso chileno, porque a veces en los foros, blogs o en algunos periódicos aparecen expresiones nuevas, que muy pocas personas conocen". Para evitar esas "rarezas", el criterio fue que la expresión tuviera por lo menos cinco años de documentación continua: "Es el mismo criterio que usamos antes en otros diccionarios, y hemos comprobado que sirve".

Con este trabajo, la Academia Chilena de la Lengua se ha puesto a la cabeza de un proceso que acaba de hacer propio la Asociación de Academias de la Lengua Española (Asale), pues -tal como cuenta Matus en el prólogo- esta organización, a propuesta de la parte chilena, aprobó asumir como próximo proyecto la elaboración de "un gran Diccionario fraseológico panhispánico ".

Más allá de lo lingüístico

Rojas cuenta que le regaló una copia del libro a una colega española, lexicógrafa y miembro de número de la RAE, cuyos nietos son chilenos. "Me encantó mirar esto -le dijo a Rojas-, porque son las frases que van a usar mis nietos".

La anécdota da cuenta del sentido de esta investigación, que rebasa lo solamente lingüístico. "Es una ventana para conocer nuestra cultura, no tiene nada que ver con usar correctamente o no el lenguaje", explica Rojas. Es una manera de acercarnos a "nuestras representaciones compartidas, a lo que creemos, lo que pensamos, lo que opinamos como comunidad; eso es lo que más nos interesa". Se trata, en fin, de conocer las metáforas con las que concebimos el mundo. "En estas -señala Rojas-, distintos dominios conceptuales son utilizados para referirse a otros, y cuáles son específicamente esos dominios es lo que resulta interesante para conocer nuestra cultura en su manifestación lingüística". Por ejemplo, cuando equiparamos al ser humano a un aparato, a partir de lo cual podemos decir cosas como: "Tener los cables pelados", "ponerse las pilas", "cargar las pilas", "tener el disco rayado", ser el "cable a tierra" de alguien, "patinarle el embrague a alguien", "estirarse el somier" o estar "cero kilómetro".

O, si pasamos del extremo artificial al natural, cuando recurrimos al "dominio conceptual" de los animales para significar nuestras conductas: "Morder el anzuelo", "gato de campo", "medio pollo", "pato malo" o "vida del oso". En otros casos, dice Rojas, elegimos el cine y hasta la religión: podemos "robarnos la película", ser "el bueno (o el malo) de la película" y "pasarnos películas"; o "tener santos en la corte" y, ojalá que no , "quedarnos para vestir santos".

Según Rojas, en general el lenguaje tiene un componente metafórico muy importante, las metáforas están en todas las lenguas -no solo a nivel léxico, sino que también gramatical-, y no en el sentido de un mero recurso retórico o estilístico de la literatura. "Son una manera de entender realidades respecto de las cuales no tenemos una experiencia inmediata. Por ejemplo, concebimos el tiempo en términos de espacio, decimos 'dos días atrás ' o 'tenemos que seguir mirando hacia adelante '. Habitualmente funcionan así, usamos lo más concreto para tratar de entender lo más abstracto. Probablemente lo mismo se puede ver en las frases de este libro".

Frases que, cabe precisar, son chilenas en el sentido de que se usan frecuentemente en nuestro país, lo que no implica que sean empleadas únicamente aquí. O al menos no se puede asegurar. De hecho, según advierte Matus en el prólogo, hay frases "que son de ámbito general panhispánico", como "echar leña al fuego", "romper el hielo", "pagar el pato" o "morder el polvo". O, por citar otros ejemplos, ¿sabía usted que con los argentinos compartimos eso de "pisar el palito" y con los uruguayos, lo de "al ojímetro", "dorar la píldora", "dormir a pata suelta" y "a la que te criaste"?

Decir lo mismo, pero no igual

¿Qué sería de nuestras conversaciones sin estas frases? Según refiere Matus en el libro, algunos lingüistas sostienen que representan hasta el 70% de la lengua nativa adulta. "Constituye un sector fundamental de las lenguas naturales que resulta imperioso y urgente cosechar, estudiar y proyectar en la enseñanza. Manifiesta la potente creatividad del lenguaje humano y los procesos de metaforización", escribe el director de la Academia Chilena de la Lengua.

Si bien no hay estudios que cuantifiquen el peso que estas expresiones tienen en nuestra chilena comunicación, Rojas dice que probablemente están más presentes en lo oral y en lo coloquial que en lo escrito y en lo formal. Ahora, más importante que lo cuantitativo es el peso que tienen cuando queremos lograr ciertos efectos comunicativos adicionales a la mera información. O, dicho en simple, es lo mismo, pero no es igual decir "oye, estoy cansado, paremos aquí", que decir "oye, se me echó la yegua, paremos". Lo primero "suena más seco, en cambio lo segundo es más juguetón", le agrega humor o tal vez hace más amable la solicitud para "rascarse la guata".

La Academia Chilena de la Lengua ya tuvo una experiencia buena con el "Diccionario del uso del español de Chile", de 2010. Y la idea es repetirla con el diccionario de frases y el adelanto que presentan ahora: "La gente se reconoce en su lenguaje a través de este tipo de obras", cree Rojas. Lo que, agrega, "contribuye a seguir minando esa idea de que los chilenos tenemos pobreza de lenguaje, de que hablamos mal". Una idea que para él es más un "discurso aprendido", algo que decimos "de la boca para afuera". "Siempre he estado convencido de que en el fondo sí estamos orgullosos de la forma en la que nos comunicamos. Porque, claro, venimos diciendo desde hace mucho que no nos gusta nuestra forma de hablar, pero a pesar de eso no la hemos cambiado, seguimos hablando igual. Yo creo que eso significa que forma parte de nuestra identidad de manera muy fuerte. Y, bueno, si se trata de cantidades, en este libro hay una muestra de algo que en realidad es mucho mayor, es solamente la punta del iceberg". Ese iceberg que tendrá más de seis mil entradas. "Y eso que son solamente frases -recuerda Rojas-, entonces cómo me van a decir que los chilenos hablamos con cuatrocientas palabras".

Ya que abrimos con Nietzsche, cerremos con él: cabe admirar al hombre "como poderoso genio constructor", dice, "que acierta a levantar sobre cimientos inestables y, por así decirlo, sobre agua en movimiento, una catedral de conceptos infinitamente compleja; y ciertamente, para encontrar apoyo en tales cimientos debe tratarse de un edificio hecho como de telaraña, tan fina que sea transportada por las olas, tan firme que no sea desgarrada por el viento. El hombre, como genio de la arquitectura, se eleva de tal modo muy por encima de la abeja: ésta construye con cera que recoge de la naturaleza; aquél, con la materia bastante más fina de los conceptos que, desde el principio, tiene que producir de sí mismo".

 La vanguardia fraseológica chilena

"Un diccionario de uso nunca puede ser terminal", dice Alfredo Matus, director de la Academia Chilena de la Lengua. "Por lo tanto, si estamos proyectando un 'Diccionario fraseológico de uso del español de Chile' para fines del 2017 o principios del 2018, lo concebimos como una edición inicial. Este diccionario se irá progresivamente enriqueciendo en el tiempo; habrá que hacer reediciones, a lo mejor cada cinco años, ponerlo al día, limpiarlo de elementos que ya han caído en desuso, etcétera".
"La fraseología es muy amplia. Se trata de un continuo que va desde la locución, equivalente a una palabra simple, hasta los proverbios y los refranes, equivalentes a textos. Imagínese usted lo que eso significa. Nuestra comunicación verbal está llena de refranes, de proverbios y de modismos, de frases hechas", dice Matus. "Nuestro diccionario va a recoger en su primera etapa solo locuciones. De lo contrario resultaría inmanejable y se acercaría a una enciclopedia".

El trabajo comenzó el año pasado y se encuentra en una etapa que Matus define como "preparatoria", es decir, la de formar una gran base de datos de la cual va a resultar el diccionario. Una obra que además de ser cuantitativamente más importante que el adelanto de 640 frases (tendrá más de seis mil), también lo será cualitativamente. ¿Por qué? Porque la obra recién publicada no es un diccionario, es una muestra, y por lo tanto -explica Matus- "no hay un procesamiento completo de los materiales". En el diccionario "habrá, en este sentido, un tratamiento lexicográfico más integral de las piezas que se recogen", lo que implica una exploración más completa, por ejemplo, de las variantes y de la sinonimia de las distintas locuciones. Así, por citar un caso, "creerse el hoyo del queque" es sinónima con "creerse la muerte".

En el prólogo que escribió para "640 frases que caracterizan a los chilenos", Matus habla de la propuesta que hizo la Academia Chilena de la Lengua a sus homólogas de la Asociación de Academias de la Lengua Española, de desarrollar un "Diccionario fraseológico panhispánico". Un proyecto que acaba de ser aprobado unánimemente en el XV Congreso de dicha corporación, realizado en noviembre en México. "Por primera vez en la historia de las academias se emprenderá un proyecto fraseológico", destaca ahora Matus. ¿Y el diccionario de Manuel Seco? "Si bien es fraseológico, no es panhispánico", responde. "Se llama 'Diccionario fraseológico documentado del español actual', pero Manuel Seco trabajó con bases de datos absolutamente peninsulares, no recoge material hispanoamericano".

Tras aprobarse la propuesta chilena, lo que viene es nombrar una comisión interacadémica que deberá concebir la obra, es decir, definir cuáles serán sus características, el calendario, etcétera. Ahora, por tratarse de un trabajo que estará alineado con la colección de obras panhispánicas -los diccionarios de la lengua española y de dudas, la gramática y la nueva ortografía-, la lógica no es recoger localismos, sino expresiones de uso amplio, ya sea en todo el mundo hispánico o, porque lo anterior es más difícil de encontrar, en un grupo de países, como podrían ser los del Cono Sur. "De lo contrario solo se trataría de elaborar diccionarios locales y después sumarlo todo", concluye Matus, quien, además, lo concibe tal como el próximo "Diccionario de la Lengua Española", esto es, como una obra primero digital que luego se publicará en papel según las necesidades.

El backstage del DVD que grabó Lemmy Kilmister en Chile

El Mercurio

En 2011, el fallecido músico registró en el Teatro Caupolicán un concierto que fue editado en todo el planeta y cuya trastienda lo mostró en su ley: mujeres, alcohol y exceso de rock.

José Vásquez

Sin rodeos. Así comenzaban los conciertos de Lemmy Kilmister (70), el icónico bajista de Motörhead fallecido el lunes luego de habérsele descubierto un cáncer que lo consumió demasiado rápido: "Nosotros somos Motörhead y tocamos rock and roll", escupía con esa voz ronca y aguardentosa, macerada por décadas en bourbon, antes de desatar el enjambre sonoro de un trío que hasta el final sonó como un ejército, siempre a un volumen que sobrepasaba lo aconsejable.

Lo de la noche del 9 de abril de 2011 en el Teatro Caupolicán, por supuesto siguió ese patrón. La banda, una de las influencias directas de todo lo que posteriormente se denominó "metal", llegaba por tercera vez a Chile como parte de la gira de su álbum "The wörld is yours" para registrar en la capital -una experiencia prácticamente inédita hasta entonces- su concierto, el que sería editado en formato de DVD en todo el planeta bajo el título "The wörld is ours vol 1".

"Se habían barajado otras opciones, pero la banda decidió grabar su material aquí; conocían la efusividad del público rockero chileno. Motörhead era una licencia de EMI, y ese material se transformó en un trabajo prioritario para el sello entonces", recuerda Gonzalo Ramírez, director de EMI en ese momento.

Durante esa gira, la voz de "Ace of spades" ya llegaba como un sobreviviente, aunque no experimentaba los graves problemas de salud (padecía diabetes, y en 2013 se debió poner un marcapasos) que en los últimos años lo obligaron a suspender presentaciones a minutos de subir al escenario. Pese a todo, Lemmy no abandonaba sus vicios. "Entre sus requerimientos pedía una botella de Jack Daniels en su transporte desde el aeropuerto hasta el hotel. O sea, bajándose del avión debíamos tenerle la botella lista", señala Guillermo Italiani, productor de Trucko, encargados de ese show.

Afuera del Caupolicán, un importante contingente de carabineros seguía a los miles de rockeros envueltos en poleras negras que caminaban por calle San Diego. Dentro del recinto, todo era una hoguera: seis mil personas -se habilitaron hasta las vistas parciales, por la alta demanda- rugían frente a los amplificadores con que atacaba Motörhead.

"Lemmy estaba muy alegre por la respuesta de la gente; incluso me pidió que hiciera pasar al camarín a unas chiquillas que él vio en el público. Las tuvimos que ir a buscar, y estuvieron compartiendo con él, todo muy tranquilo y relajado dentro de todo. Ahí me di cuenta de que ya se le notaba que era una persona de la tercera edad; se veía cansado. Sentí que estaba un poco sobreexplotado", recuerda Italiani.

Su última visita

En mayo pasado, Motörhead vino por última vez a Chile para presentarse en el Movistar Arena junto a Rob Halford. Otra vez el recinto fue una caldera. "Había algo de incertidumbre, porque había cancelado un show cercano a la fecha de Santiago. En el ambiente había una sensación de que ese concierto podría representar la última oportunidad de verlo en Chile. Y a pesar de eso, se apoyó de un bastón, y el tipo se subió al escenario, dio un tremendo show y se bajó como si recién estuviera empezando. Todo un rockstar", recuerda Francisco Goñi, director de The FanLab, la productora a cargo de ese show, que aún repara en un detalle: "Esa noche no quiso compartir con sus seguidores, pero cuando se le contó que Matías Torres, el niño símbolo de la Teletón, fanático de su música, lo quería conocer, no tuvo problemas en abrirle sus puertas. Eso también habla de la dimensión a la que pertenecía esta persona".


Cerca de 6 mil millones reparte Fondart Nacional 2016

El Mercurio

Representa un aumento del 4,1% en relación con 2015.
Proyectos de doce regiones resultaron ganadores. También se dio a conocer los beneficiados del Fondart de la Región Metropolitana.

Camila Ortiz M.

Habían quedado pendiente hace dos semanas, cuando se anunciaron los ganadores de los Fondos Regionales de Cultura. Así que fue ayer, en la presentación de los resultados del Fondart Nacional 2016, que el ministro Ernesto Ottone también dio a conocer los beneficiados del Fondart en la Región Metropolitana, sumando 238 proyectos ganadores.

En total, entre ambas convocatorias se repartieron más de 11 mil millones de pesos -5.965 millones para el Fondart Nacional y 6.619 millones en los Fondos Regionales-, lo que representa un aumento del 4,1% y 25%, respectivamente, en relación con 2015.

Aunque el mismo nombre indica el carácter integrador del Fondart Nacional, 119 de los 157 proyectos provienen de la Región Metropolitana; es decir, un 75% del total. Con un énfasis en artes escénicas (que incluye teatro, danza y circo), así como en diseño, artesanía y fomento a las artes visuales, las iniciativas ganadoras también incluyen áreas como folclor, arquitectura y obras de infraestructura cultural.

Destaca la modalidad de Creación de Trayectoria, donde se encuentran algunos de los montos más elevados, como el proyecto "Qhapaq Ñan, la visión del chasqui", trabajo de registro documental y antropológico a cargo del fotógrafo Claudio Pérez, con $50.604.636 a repartirse entre 2016 y 2017. Mientras, en la línea de arquitectura, "Amereida: memoria y presente de una invención Americana" -que obtuvo $22.856.800- exhibirá en el MAC de Santiago y el Parque Cultural de Valparaíso una muestra sobre la historia y legado de ese proyecto.

Otros ganadores incluyen el mejoramiento de las salas El Farol y Rubén Darío del Centro de Extensión de la Universidad de Valparaíso, iniciativa que representa uno de los montos más altos de esta convocatoria, con $39.940.218. También en la línea de infraestructura cultural se encuentra la recuperación del subterráneo del ex Hotel Plaza, de Talca, como sala de arte de la universidad de dicha ciudad -con $35.447.269- y el mejoramiento de la Casa del Arte Diego Rivera, de Puerto Montt, que obtuvo $22.120.200 .

Los otros beneficiados

De los 81 proyectos destacados en los fondos de la Región Metropolitana, se cuentan iniciativas que van desde los 16 millones de pesos a poco menos de 4 millones, donde las áreas de formación artística, teatro y patrimonio representan el 71% de la repartición. En esta última línea se enmarcan 22 proyectos de restauración, rescate y puesta en valor del patrimonio, como la catalogación de 33 vitrales patrimoniales de iglesias y edificios civiles de Santiago -que recibió $9.395.730- o la digitalización del archivo de prensa del Teatro Municipal de Santiago, con $4.427.212. Mientras, en el área de difusión artística, el Ballet de Arte Moderno de Santiago obtuvo $13.495.500 para la realización del 9° Festival de Danza Estudiantil.

Para mas detalles revise http://www.fondosdecultura.gob.cl/

Wiz Khalifa, el rapero del año, debutará en Chile con disco nuevo

El Mercurio

El mismo artista lo confirmó a través de un video en YouTube, plataforma que coronó a su canción "See you again" como la más vista de 2015. Llevará por título "Project Khalifa".

José Vásquez

Que Wiz Khalifa (28) informe sus novedades musicales a través de YouTube resulta una maniobra tan natural como lógica. El artista, que este año ubicó a su canción "See you again" como la más vista en esa popular plataforma de videos en línea, continuó con el espíritu navideño para contar por esa vía sus próximos estrenos.

El rapero, en poco más de dos minutos, aprovechó de agradecer a sus seguidores por su notable 2015 y de anunciar que en enero lanzará nuevo material, del que por ahora solo confirmó que llevará por título "Project Khalifa", trabajo que antecederá a su ya anunciado "Rolling papers 2", que aún no tiene fecha de estreno.

Esta publicación saldría, entonces, justo antes de su debut en el país, fijado para el próximo 28 de enero en el Teatro Cariola -con entradas prácticamente agotadas-, dándole un carácter aún más exclusivo al avasallador y popular presente del oriundo de Pittsburgh.

Las cifras que acompañan a Wiz Khalifa se multiplican por millones. Solo "See you again", canción que fue parte de la banda sonora de la última entrega de la saga "Rápido y furioso" y que lo ubicó al tope en el listado de los videos más vistos del año, ayer se acercaba a los mil trescientos millones de reproducciones en su cuenta oficial de YouTube.

Por este mismo tema, que sirvió de homenaje al fallecido actor Paul Walker, uno de los protagonistas del filme, el rapero recibió una nominación al Grammy en la categoría "Canción del Año", donde compite con colegas como Kendrick Lamar y figuras pop como Ed Sheeran y Taylor Swift. El cantante también aparece como postulante al gramófono en "Mejor dúo pop o grupo".

Los millones de reproducciones de sus canciones también se han traducido en dinero y Forbes lo ubicó dentro del top 10 de los artistas sub 30 mejor pagados del año.

Teatro Cariola
Wiz Khalifa se presentará el próximo 28 de enero en el céntrico recinto. Hasta ayer solo quedaban 50 entradas.

Confirman regreso de Lang Lang

El Mercurio

La megaestrella china del piano ofrecerá un único concierto el lunes 15 de agosto en el Teatro Municipal de Santiago, con obras de Chopin y Tchaikovsky. 

Por Maureen Lennon Zaninovic

"Lang Lang es un músico hiperconsciente de su audiencia: pone una ineludible carga sonora de gran dramatismo para mostrar la música y se asegura de que si esto no bastara, está él también para demostrarla".

Son palabras de Gonzalo Saavedra, crítico de música de "El Mercurio", para referirse al recordado debut en nuestro país del pianista chino, en mayo de 2013.

"Su visita causó furor, con entradas agotadas desde semanas atrás, por eso quisimos traerlo de regreso. Después de meses de negociaciones, podemos confirmar que -gracias al apoyo de Accenture- el músico regresará el lunes 15 de agosto, a las 19:00 horas", comenta Andrés Rodríguez, director general del Teatro Municipal de Santiago.

Lang Lang actuará en nuestro país dos días después de su retorno al Teatro Colón de Buenos Aires. El programa que ejecutará en el coliseo de Agustinas también está definido. Comprenderá "Las estaciones", de Tchaikovsky, y los cuatro Scherzi de Chopin. El repertorio es el mismo que ofrecerá en el coliseo trasandino y también aparece en su último disco: "Lang Lang in Paris" (Sony Classical), grabado en el Salón de los Espejos del Palacio de Versalles y en la Ópera de la Bastilla.

"Siempre he querido hacer algo en Versalles, es un lugar mágico. Como este año he empezado a tocar 'Las estaciones', de Tchaikovsky, en un momento dado pensé que estaría muy bien interpretarlas en el Salón de los Espejos de Versalles, frente a los imponentes jardines de ese palacio. Es un lugar de un belleza increíble", señaló Lang Lang en una entrevista concedida hace algunos meses al diario español El Mundo.

En conversación con el periódico hispano, el pianista chino tampoco eludió los comentarios de algunos críticos más tradicionalistas, quienes lo han tildado como "el artista pop del piano", fundamentalmente por su producido look : pelo desordenado, chaqueta de cuero y mirada desenfadada.

"Yo soy quien soy. Toco de ese modo desde que tengo seis años, ha sido siempre mi estilo y me gusta que así sea, porque para mí significa que soy sincero. No es que no escuche lo que dicen algunos críticos y otras personas, pero no quiero dejar de ser yo mismo. Eso para mí sería una tragedia. Uno, como artista, debe ser libre en su creación, siempre que sepa lo que quiere", puntualizó Lang Lang.
El intérprete de 33 años acaba de presentarse en Londres, en una serie de elogiados conciertos junto a la Philharmonia Orchestra, dirigida por Esa-Pekka Salonen.

lunes, diciembre 28, 2015

Biografía coral rescata a Jorge Peña Hen: un visionario maestro musical

El Mercurio

En solo siete meses logró que cien niños aprendieran a tocar instrumentos. La Orquesta Sinfónica Infantil de La Serena, que debutó en 1964, fue la primera de Hispanoamérica. Pero esa es solo una de las múltiples hazañas que Miguel Castillo Didier recupera en un libro.  

Romina de la Sotta Donoso 

"Para mí, era una deuda inmensa, desde que supe de las experiencias maravillosas de las orquestas infantiles y juveniles, y de la creación de tantas instituciones musicales en La Serena, Antofagasta y Copiapó. Cuando su vida fue tronchada a los 45 años por la Caravana de la Muerte, me sentí moralmente comprometido a dar a conocer su trabajo", dice Miguel Castillo Didier, director del Centro de Estudios Griegos, Bizantinos y Neohelénicos de la Universidad de Chile.
Tras una larga investigación, autoeditó 50 ejemplares de un libro que donó a escuelas artísticas, y que ahora LOM reedita: "Jorge Peña Hen (1928-1973). Músico, maestro y humanista mártir" (234 páginas, $10 mil).

La biografía coral articula con finura testimonios de distintas texturas y tonos, desde cartas hasta documentos judiciales, que exploran todas las dimensiones del músico serenense, quien expresa a los 20 años su motivación. "Entonces plantea que por qué solo los chilenos en Santiago tenían oportunidades musicales. Y esto se enlaza con una inquietud social que tuvo siempre: por qué solo podían estudiar música las personas de clase acomodada, algo que en la provincia era peor aún", apunta Castillo Didier.

Cada hito de su meteórica carrera es revisado, partiendo por haber fundado la Sociedad Bach de La Serena a los 22 años, con tal impacto que en tres años ya había 25 conciertos anuales en la ciudad, los que en 1965 se convirtieron en 302, más otros 107 en la región.

"Él podía haber hecho carrera como director o compositor, pero se dedicó, con gran generosidad, a crear agrupaciones infantiles y a enseñar música en un liceo en La Serena", dice el autor.

Pero Peña Hen tiene un plan maestro, y lo ejecuta en 1964. Toma a cien niños con cualidades rítmico-auditivas y de afinación, nada más, y les enseña a tocar. En solo siete meses, la Orquesta Sinfónica de Niños de La Serena da su primer concierto y se convierte en la primera de Hispanoamérica. En los primeros cuatro años darán 45 presentaciones y dos giras internacionales.

Entrevistado por "El Mercurio" en 1970, Peña Hen es enfático: "Los que llegan a formarse a los conservatorios tradicionales lo hacen seleccionados socioeconómicamente y por talento. Van los que pueden costearse un instrumento y cuyos padres se preocupan. Por el contrario, nosotros queremos incorporar a niños de todos los sectores. Y dentro de un sistema masivo".

Se intercalan testimonios de figuras como Alfonso Letelier, Gustavo Becerra y Agustín Cullel, con los de ex alumnos como Clarina Ahumada: "Era un hombre extremadamente trabajador y un gran músico".

Tras el golpe, Peña Hen es detenido en el Regimiento Arica de La Serena -donde tantos conciertos había dado- y trasladado luego a un lugar desconocido, donde es ejecutado. Veinte años después, Fernando Rosas retomará su proyecto.

"La deuda con él no solo la tiene Chile, sino también países como Venezuela, donde sus ex alumnos formaron las orquestas, y el maestro José Antonio Abreu siempre ha dicho que Jorge Peña Hen tuvo la idea. Hoy hay más de 12 mil niños chilenos tocando; es un inmenso legado espiritual y cívico", sentencia Castillo Didier.


Disonancia Mental presenta nuevo Videoclip

Comunicado de prensa

La banda chilena de metal instrumental que lanzó recientemente su disco homónimo "Disonancia Mental" presenta un nuevo videoclip promocional  "Demonios en mi cabeza".

El álbum "Disonancia Mental" está inspirado en la historia de un hombre que pierde la razón.
El videoclip de "Hibris" representa la primera parte de la historia en que el protagonista tiene delirios de persecución.





El nuevo videoclip "Demonios en mi cabeza" representa la segunda parte de la historia, donde el misterioso personaje enmascarado aparece para atacar.




El videoclip de "Disonancia Mental" corresponde a la tercera de la historia, donde el protagonista no distingue lo que es real de lo que es producto de su imaginación.



La trilogía de videoclips fue realizada por Abysmo Films quienes han trabajado para grandes bandas de metal como Arch Enemy , Therion, Halford, Kreator , Criminal , entre otros…


El CD esta disponible directamente con la banda.


Para mas información pueden contactarlos al mail info@disonanciamental.com o por medio del formulario de contacto en su sitio web www.disonanciamental.com o por medio de las redes sociales: 

Los integrantes de Disonancia Mental de izquierda a derecha son: Patricio Quiroga (Batería), Felipe Delgado (Bajo) y Felipe Hernández (Guitarra)




Reeditan viejas crónicas urbanas sobre La Chimba


El Mercurio

La editorial Noche Unánime relanza el libro que el investigador y músico Carlos Lavín publicó en 1947, y que reúne sus recorridos por este territorio fundacional de una identidad capitalina.

IÑIGO DÍAZ

No ha sido en absoluto una experiencia exclusiva de nuestros tiempos. Ya en los años 40 el investigador, folclorólogo, musicólogo y famoso compositor Carlos Lavín daba cuenta -y se lamentaba- de la pérdida del patrimonio, la arquitectura y la memoria de los barrios.
"Hace tres años comenzó la destrucción sistemática del antiquísimo caserío. Primeramente se refaccionó, con alardes de modernismo, una casita intermedia de una serie uniforme de construcciones de una planta y con alero, y parece ser que este atentado fue una invitación a la reforma", escribió en una de sus históricas crónicas acerca de ese territorio norteño de Santiago conocido como La Chimba.

"Chimba es una voz quechua que significa 'al otro lado de la banda' o 'al otro lado del río', idea que mejor la representa: La Chimba es un lugar más allá del límite natural del Mapocho, donde se desplazó a la pobreza de la ciudad", señala el historiador Dante Figueroa, investigador de los barrios que hoy ocupan esa delimitación.

Figueroa es también parte del equipo editorial de Noche Unánime, que acaba de lanzar la primera reedición del libro de crónicas "La Chimba (del viejo Santiago)", de Lavín, que salió en 1947 de la editorial Zig-Zag, y donde se reconoce a una ciudad nueva pero a la vez con rasgos de su propia antigüedad. "Me encontré un día con el libro en un estante. Yo no lo conocía. Lo miré y me sorprendió completamente. Estaba escrito con un lenguaje algo recargado pero fascinante. Nunca había tenido una reedición, así que la hicimos nosotros", comenta Andrés Aguirre, editor de Noche Unánime.

Carlos Lavín había vivido en París desde 1922. Estudió en la Sorbona y regresó a Chile en 1943 impregnado de su experiencia en la ciudad renovada por el Barón Haussmann. Según concluyen los investigadores, Lavín se lanzó a recorrer La Chimba en un lapso cercano a los dos años.

"Nunca quiso mostrar una Chimba desplazada como había sido desde la Colonia, con los cementerios, los lazaretos o los manicomios, símbolos de miseria y muerte. Quería dar cuenta de la majestuosidad que también existía allí", anota Figueroa. "Describió los monasterios, los jardines, las mansiones, la cañadilla galante. Observaba la arquitectura ornamentada y la vida aristocrática que tenía lugar allí, como la gran casona de la familia Matte, en calle Los Nidos, que aún está de pie", agrega.

El libro está desplegado en capítulos temáticos breves sobre suburbios y arrabales, curiosidades chimberas, callejones como el legendario Carrión, casas como la de Manuel Rodríguez o la celda de Pío IX. Y además incluye fotografías capturadas por Lavín, que hoy tienen rango patrimonial porque son las únicas que se conocen. Un ejemplo es aquella que ilustraba la edición de Zig-Zag, con una casa esquina colonial y una vista a la primera escuela de Medicina de la U. de Chile, consumida en 1948 por un incendio, y que dio paso al edificio construido en el mismo sector por el arquitecto Juan Martínez.

Lavín también entraba a las casas y conversaba con las familias. Su investigación fue más bien intuitiva, "pero generó un registro único", refiere el historiador, quien además escribe un epílogo a modo de recorrido actual y a pie por el mapa chimbero que marcan barrios de la Vega y Bellavista, y los ejes de Independencia, Recoleta y Pío Nono, que limitan simbólicamente al norte con hitos como el Hipódromo (1907), Plaza Chacabuco (1911) y el Estadio Santa Laura (1923).

Si quiere acceder a la edición original en libre descarga visite Memoria Chilena

La vida secreta de David Bowie lejos de los escenarios, pero fiel a la música


El Mercurio

El artista no da entrevistas y no hace conciertos ni apariciones públicas, pero sigue trabajando intensamente. El 8 de enero aparece su álbum más reciente.  

JULIÁN RUIZ El Mundo 

Como cada mañana, por prescripción médica, David Bowie sale de su dúplex en el número 285 de la calle Lafayette, en el exclusivo barrio de Nolita, en Manhattan, para dar su paseo matutino de al menos una hora de duración. Normalmente puede llegar hasta la célebre St. Marks Place, donde tenía Andy Warhol su estudio, que Bowie conoció en su primera visita a Nueva York hace 45 años.

Es un caminante anónimo. Casi nadie lo reconoce. En una entrevista de 2003 dijo estar enamorado de Manhattan, precisamente porque podía andar por sus calles sin que nadie le reconociera.

Le gusta acudir a los estudios Magic Shop, en el número 49 de Crosby Street, a cinco minutos de donde vive. Otros días acude a su oficina Isolar Enterprise, que está casi frente de su casa. En su departamento, avaluado en US$ 14 millones, tiene un miniestudio que ocupa dos de las ocho habitaciones.

En su oficina de Isolar está siempre a su mano derecha su compañera de toda la vida, la suiza Corinne "Coco" Schwab. Es la asistente personal de Bowie, ex-amante y con la que se llegó a casar en los años setenta. Fue ella quien, en los peores momentos del cantante, devorado por la heroína, lo refugió en una clínica de rehabilitación en Montreux. Y allí incluso le compró una casa, cerca de la que tenía Roger Taylor, el baterista de Queen. Fue eso lo que llevó a Bowie a colaborar con la banda en "Under pressure".

Dos o tres veces a la semana, el artista acude al Café Falai, en la misma calle Lafayette. Pide una botella de agua y un sándwich. Cuando almuerza con Coco incluso puede llegar a comer pasta. Pero prefiere la comida de su esposa, la modelo somalí Imán, con quien está casado desde 1992. Su plato favorito es una tortilla de huevos blancos con espárragos. En el edificio donde reside, solo viven 31 personas. Y entre sus vecinos están el ex tenista Patrick McEnroe y Lachlan Murdoch, hijo del dueño del New York Post.

Es raro que Bowie quiera salir de Manhattan. En los últimos años visita muy poco la casa que tiene en las montañas de Catskill. Es un terreno de 64 acres que él e Iman se compraron justo unos meses antes de que él padeciera una angina de pecho en Alemania, en 2004, y por el que hoy vive con tres bypass en el corazón. Su anterior mansión, en la isla Mustique, la vendieron. A Bowie nunca le gustó el mar, ni siquiera el lujo del Caribe. Si se compró esa casa fue por Mick Jagger, que ya tenía allí una (ahora tiene dos).

Normalmente, por la tarde pinta, su gran pasión, o trata de escribir alguna canción nueva. Es obstinadamente un padre perfecto para su hija Alexandria, de 15 años. En junio de 2013, David Bowie viajó con ella e Iman a Europa, en barco. Fue la última vez que estuvo en ese continente, y en Londres pudo ver en una visita privada una exposición de sus trajes, sus obras y sus fotografías en el Victoria and Albert Museum.

Jamás viaja en avión. Su acrofobia se ha incrementado en los últimos años. No se aburre de los largos viajes en barco: le dan la oportunidad de leer, de disfrutar del cine clásico de comienzos del siglo XX, afición que le apasiona. Bowie es un experto en los filmes del genio ruso Sergei Einsenstein.

¿Cuáles son las causas de la aparente misantropía de Bowie? Posiblemente no tolere la sociedad actual y prefiera vivir en un mundo especial, lejos del mundanal ruido. Hace más de una década que no da entrevistas y su última presentación en vivo fue en 2006, en un evento de beneficencia. En octubre pasado, de hecho, su mánager dijo que se había retirado definitivamente de los escenarios, pero no de la música. Desde su hermética jaula de cristal, aún puede ofrecernos una obra maestra como "Blackstar", el primer single de su nuevo disco (ver recuadro), que tiene una letra autobiográfica, donde habla de ser una "estrella negra" y, bien en el fondo, explica por qué es el Howard Hughes del rock.

 Nuevo disco y musical en Nueva York

"Blackstar", el álbum de estudio número 25 en la carrera de David Bowie, será lanzado al mercado el 8 de enero, el mismo día en el que el artista cumple 69 años. Llega dos años después de "The next day", pero si bien ese era más tradicional para el estilo del músico, su nuevo trabajo buscó ser más experimental, según contó el productor Tony Visconti, que trabajó codo a codo con Bowie para hacer el disco, que incluirá 7 canciones.

Visconti dijo que se inspiraron en Kendrick Lamar, cuyo álbum era "abierto de mente" y no derechamente hip-hop. "Él puso de todo y eso es exactamente lo que queríamos hacer. El objetivo, en muchas maneras, era evitar el rock & roll", explicó a Rolling Stone.

Fue Bowie quien eligió la canción "Blackstar", liberada en noviembre pasado, como el primer single. Tuvo eso sí que reducir la duración, que superaba los 11 minutos, a 9:57 para poder ponerla en iTunes, que no permite venta de canciones individuales de más de 10 minutos.

Durante el segundo semestre de 2014, Bowie trabajó solo en su casa durante cinco meses en el material. En diciembre contactó a sus colaboradores, incluido Visconti, para grabar el álbum en sesiones diarias de hasta siete horas.

Al mismo tiempo, Bowie trabajaba en "Lazarus", la obra musical que está actualmente en Nueva York -fuera de Broadway- hasta el 20 de enero, con Michael C. Hall ("Dexter") en el rol principal. La pieza incluye canciones de Bowie y otras originales, y es una adaptación de la novela de ciencia ficción "El hombre que vino de las estrellas", que el cantante protagonizó en su versión fílmica en 1976.

El artista seguirá en esta línea el próximo año, ya que escribirá canciones originales para un musical que se hará de "Bob Esponja", la popular serie animada.