martes, octubre 11, 2016

Quince conjuntos participan en el Festival Coral Mario Baeza

El Mercurio

Serán 16 conciertos en cinco días en una nueva edición del Festival Coral Internacional Mario Baeza. Entre otros, participan los coros Usach, de Cámara UC, Madrigalistas UMCE, Sinfónico Universidad de Chile, Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas U. de Chile, Estudio Coral de Santiago y el de la Universidad de La Frontera. Hay conciertos de mediodía y vespertinos, todos gratuitos. La inauguración es a las 19:30 horas de hoy en el ex Congreso de Santiago, y el festival continúa a las 20:15 horas de mañana en la iglesia Divina Providencia. Programación en Facebook.com/alacc.chile.

Dos jornadas de música y arte en torno al Monasterio Benedictino

El Mercurio

El sábado 15 y domingo 16, desde las 11:00 horas, habrá talleres de telar, manualidades, grabado y orfebrería, en el fin de semana en que los artistas de los Talleres de los Oficios, situados en las inmediaciones del monasterio, abren sus puertas. El sábado también habrá música con el Coro de los Colegios SIP y el grupo Calenda Maia, desde las 18:00 horas. Hay actividades para niños y para adultos. Gratis, en Francisco Bulnes Correa 699, Las Condes. Invitan el Monasterio Benedictino, la revista Humanitas y el Taller de los Oficios.

¿Y fue finalmente el festival del siglo?

La Tercera

El festival Desert Trip de California quedará en los registros como el último refugio que cobijó a los próceres de la era dorada del rock, además de una serie de lecciones de un fin de semana inolvidable.

por Claudio Vergara

Cuando en cien años más los libros de historia deban consagrar alguna de sus páginas al movimiento cultural más decisivo del siglo XX -el rock-, de seguro la alusión a los festivales como esos festines donde mejor fluía la química comunitaria y democrática propia de la era prodigiosa del género se remitirá a Woodstock o Monterrey en los 60.

Desert Trip, el megaevento que se hizo este fin de semana en California y que se repite a partir de este viernes, aparecerá como el capítulo final de esa épica, 50 años después, ilustrando con elocuencia el reciclaje del rock como un bien de consumo masivo, rentable y mermado de peligro, aunque aún con capacidad para despachar experiencias que ninguna otra variante cultural ha podido alcanzar. Este es el legado que el llamado festival del siglo no sólo dejará a los arqueólogos del futuro sino que, en lo concreto, a la manera de ver la música y, por sobre todo, el negocio en las próximas temporadas.

* Respeta a los menores

Los dos mejores espectáculos del festival, o al menos los más intensos y que lograron que el campo de polo de Indio rasguñara una agitación casi telúrica, fueron Neil Young y The Who. Curiosamente, algo así como hermanos menores en sus respectivos géneros, casi siempre doblegados por la popularidad de otros (la cantautoría estadounidense en uno, la invasión británica en el segundo), aunque con destreza histórica para resumir su potencial en las presentaciones en vivo más que en la postal estática que implican los discos. Solo en ese casillero, los Who, por ejemplo, no tenían rival alguno, ni Beatles ni Stones.

En lo concreto, Neil Young tomó por sorpresa incluso a muchos estadounidenses que jamás lo habían visto sobre un escenario, ahora testigos de una entrega visceral y que se macera de modo progresivo, desde la imagen de un hombre camuflado por piano y armónica en el emotivo inicio con After the gold rush, hasta la ruidosa arremetida eléctrica de su notable banda, Promise of The Real, sobre el cierre de la velada.

The Who es un grupo que, si no fuera por los fallecimientos de dos integrantes claves (el baterista Keith Moon y el bajista John Entwistle), no ha variado un ápice. Siguen siendo bestias de escenario, una máquina donde la técnica de un virtuosismo aún intacto (increíble la destreza de Pete Townshend en guitarra) convive con la magia de revivir bajo canas y aspecto sexagenario esos trucos salvajes de antaño, como arrojar el micrófono por los aires, o girar y girar el brazo para embestir las seis cuerdas. Hora además de mirarse el ombligo: de los seis invitados en el desierto, son los únicos (con Young) que aún no pasan por Chile.

* El hombre del piano

Bob Dylan fue el comensal que más descolocó a la audiencia, sobre todo porque se trataba del número de apertura, el encargado de empezar a bajar los nervios y satisfacer expectativas. ¿Pero cómo es posible que un artista que apenas habla, de mutismo crónico y que incluso guarda en el sótano sus mayores himnos -no cantó Like a rolling stone ni Blowin’ in the wind- sea el responsable de inaugurar la fiesta?

La pregunta con acento de queja se repitió en los pastos de Indio, sobre todo en los asistentes de la zona general que apenas podían divisar la silueta del estadounidense. Pero las críticas configuran el legado de un artista radical en su carácter austero, con la música como único lenguaje posible y con un show que sirve de balance para la aventura visual de verdaderos estrategas de la opulencia, como Waters y los Stones.

* Señores políticos

Si Desert Trip intentó congelar por un fin de semana los mejores años del rock, la oferta debía entregar un aspecto fundamental: la pólvora que durante décadas lo hizo peligroso. De hecho, si se traza un relato lineal de principio a fin, algo de esa intención subyace: Dylan partió con Rainy day women 12&35, canción llena de guiños a las drogas y prohibida en los 60 por algunas emisoras a ambos lados del Atlántico, mientras que Waters dejó para el final una colección de insultos que en esas pantallas kilométricas dejaron en claro su aversión por Trump: “eres un cerdo” y “fascista, racista y mentiroso” fueron algunos de sus apelativos.

Pero incluso frente a tanto anzuelo para disparar contra el enemigo y en plena campaña electoral en EE.UU., los artistas en general guardaron silencio y no ejercitaron a momentos un necesario proselitismo. Sólo Waters marcó la diferencia, aunque con esa misma distopía orwelliana con la que viene insistiendo hace décadas y que mira a la sociedad como un entramado de cerdos y ovejas, donde campean la paranoia y la estandarización del pensamiento. Sabe un pelín obsoleta, aunque precisa ante una campaña de Trump que ha hecho de los muros su mayor credo.

También se extrañaron mayores colaboraciones entre los músicos, con Young y Macca como la única postal de camaradería eterna.

* No a la variedad

Desert Trip pulverizó la visión más reciente de los festivales y que los mira como una gran vitrina donde se puede disfrutar de todo, desde hip hop a música de Marruecos, de electrónica a cumbia de ética punk. Aquí, solo gobernaba el rock clásico. La música que antecedía a los shows o la de los carritos que trasladaban a los asistentes por el reducto solo se remitía a hits previos a 1980. Un modelo de espectáculo que, en años venideros, podría hacerse cargo de otros sonidos y, por qué no, levantar un Desert Trip consagrado al metal, el punk o la new wave. Uniformidad antes que diversidad.

Con casi 60 mil personas por noche, la fórmula dio resultados, además gracias a otro elemento: una porción importante de los espectadores apenas había visto a dos o tres de los números del cartel, por lo que el evento funcionó como esos paquetes turísticos que comprimen en un par de días visitas por ciudades o atractivos turísticos de mil años. Un todo en uno para decir que ya lo viste todo, un viaje que sintetiza en 72 horas a los héroes artísticos de la era en que viviste.

Eso sí, el juego es de doble filo. Salvo en Young, McCartney y The Who, la audiencia se mostró algo apática y fría, quizás condicionada, paradójicamente, por los 39 grados que cada día azotaron la pradera californiana.

* Clics poco modernos

En el resumen, todos los artistas invitados justificaron con holgura su inclusión en un festival que pretendía tener a lo más grande del siglo pasado, además de demostrar que viven presentes dignos e inquietos. McCartney es quizás el que más se ha sabido reinventar, aunque cree que la procesión es personal: “Cuando canto temas de los Beatles, veo mil pantallitas de celulares iluminándome. Pero cuando hago una nueva, sólo veo un hoyo negro. Bueno, aquí les va un hoyo negro”, dijo antes de presentar uno de sus singles más recientes, Queenie eye.

Waters despunta la contraparte como el único cuya vida en solitario parece paralizada y que no estrena un nuevo álbum hace casi 25 años. Desde ahora, el futuro dirá si estas leyendas quieren continuar en la búsqueda creativa que precisamente los convirtió en esenciales. Desde ahora, comienza el primer día del resto de sus vidas.

Roger Waters impuso el discurso político en el cierre del Desert Trip

El Mercurio

El ex Pink Floyd trató de "cerdo" al candidato a la presidencia de Estados Unidos Donald Trump, al que ridiculizó con proyecciones en su presentación. Su espectáculo conceptual apareció como el elemento que completó el círculo del denominado "festival del siglo".  

José Vásquez 

California El debate presidencial estadounidense tuvo un gráfico eco en Indio. El domingo en la noche mientras los medios norteamericanos tildaban el encuentro entre Hillary Cinton y Donald Trump en Saint Louis como "sucio" y "amargo", el Desert Trip se teñía de un discurso político que tuvo a Roger Waters como el principal orador.

El ex Pink Floyd les sacó provecho a los recursos tecnológicos para montar un mensaje monumental a través de las pantallas gigantes -de 90 metros de ancho y más de 25 de alto- del festival. Ahí, y mientras interpretaba "Pigs (Three different ones)" comenzaron a salir una serie de imágenes que ridiculizaban al polémico candidato republicano, haciendo un saludo nazi, vestido con lencería de mujer o con juguetes sexuales en sus manos, todo rematado con el mensaje de "Trump es un cerdo", mientras el público se dividía entre los aplausos y el silencio incómodo.

La performance estuvo cronométricamente calculada, con Algie, el cerdito volador que apareció por primera vez en la portada de "Animals", planeando sobre las cabezas del público del campo del Empire Polo Club, también con textos alusivos, sindicando al millonario postulante a la Casa Blanca como un "ignorante y racista", además de un directo "al diablo Trump y su muro", cuando simultáneamente comenzaba a sonar "Another brick in the wall (Part II)".

El mensaje y la ejecución del espectáculo conceptual de Waters fue el elemento que llegó a completar el círculo de este denominado "festival del siglo", que mostró cómo sus seis protagonistas fabricaron su propio destino como leyendas de la música popular manejando por distintas carreteras, pero con un mismo destino en la hoja de ruta: la trascendencia.

Cuando la noche del domingo caía en Indio, The Who comenzó a cerrar este primer episodio -los mismos nombres repiten el espectáculo este fin de semana- que reunió de forma inédita a los principales íconos del rock. Con el aviso de que están quemando los últimos petardos de su carrera -ya anunciaron el fin, aunque sin especificar la fecha-, la banda liderada por Pete Townshend y Roger Daltrey entregó un demoledor concierto, a un volumen grosero, que demostró que el fuego en el grupo permanece intacto pese a sus más de 50 años de carrera.

El golpe adrenalínico inicial fue anestesiado luego por la entrada sensorial de Waters, que apeló completamente a su obra de la época cuando era parte de Pink Floyd, para iniciar un recorrido creciente con "Speak to me" y "Breath", del álbum "The dark side of the moon". Remató luego con éxitos como "Mother", "Brain damage" y "Comfortably numb", con los que bajó el telón de este primer acto de la cumbre de leyendas del rock.

Último capítulo

Este fin de semana, el Desert Trip tendrá su función final, repitiendo las mismas duplas: Bob Dylan y los Stones; Neil Young y McCartney, y The Who con Roger Waters.

 El cancionero de la noche
"Speak to me"
"Breathe"
"Set the controls for the heart of the sun"
"One of these days"
"Time"
"Breathe (Reprise)"
"The great gig in the sky"
"Money"
"Us and them"
"Fearless"
"Shine on you crazy diamond (Parts I-V)"
"Welcome to the machine"
"Have a cigar"
"Wish you were here"
"Pigs on the wing 1"
"Pigs on the wing 2"
"Dogs"
"Pigs (Three different ones)"
"The happiest days of our lives"
"Another brick in the wall (Part II)"
"Mother"
"Brain damage"
"Eclipse"
"Vera"
"Bring the boys back home"
"Comfortably numb"

lunes, octubre 10, 2016

Renace el Festival Ai-Maako, referencia en Latinoamérica



El Mercurio

Desde el miércoles al sábado, la música electroacústica vuelve a abrirse al público con conciertos didácticos, una fina selección de nuevas obras y un homenaje a Stockhausen que deja en evidencia qué es la espacialización.  

Romina de la Sotta Donoso 

Era el evento de música electroacústica más importante de Latinoamérica. Congregaba a tres mil personas, entregando una completa panorámica de este universo creativo, con hasta un 70% de estrenos en la programación e invitados que marcaban pauta. Así fue hasta 2012.

Después, el Fondo de la Música rechazó las postulaciones de la Comunidad Electroacústica de Chiloé (CECh). En 2013 se ajustaron a la falta de financiamiento con apoyo de la Universidad de Valparaíso e hicieron una versión en el puerto. Pero en 2014 y 2015 no hubo festival.

Finalmente, hoy renace el Festival Ai-Maako. "No debemos olvidar a los grandes artífices, José Miguel Candela y Federico Schumacher. Ellos partieron con esto en 2000 y lograron que se realizara durante tantos años", dice el ingeniero en sonido y compositor Renzo Filinich, coordinador de la CECh.

El XIV Festival Ai-Maako se realizará desde este miércoles hasta el sábado. El primer día, José Miguel Candela dará un concierto didáctico en Centro Nave (Libertad 430, 15:00 horas). "Explicará cómo nace esta música y de qué forma se plantea la composición de una obra electroacústica, con ejemplos sonoros. Es un buen acercamiento para generar una escucha profunda, con todos los sentidos", explica Filinich.

El jueves, en tanto, se exhibirá "José Vicente Asuar: Variaciones Espectrales", documental de Carlos Lértora, en Sala K (Condell 1307, 18:00 horas) y en Needle Discos (Monjitas 579, 20:00 horas) se estrenará una obra clave de Karlheinz Stockhausen: "Cosmic Pulses"(2007). "Es la última obra electrónica que realizó, y la presentaremos en su versión original a ocho tracks . En ella puso mucho énfasis en el tema de la espacialización, así que el público sentirá cómo el sonido abarca el espacio durante todo el proceso", detalla Filinich.

El viernes se realizará un concierto con autores extranjeros, y el sábado será de chilenos, ambos en el Centro Cultural de España (Providencia 927, 20:00 horas). En la primera jornada se destaca una obra que presentará el Laboratorio Klem de España, con performance , música en vivo y audiovisual. "Lo visual es reactivo al sonido y a la vez al performer , quien también está tocando un saxofón", explica Filinich.

Entre los compositores programados están Ross E. Davidson (Reino Unido), Raúl Minsburg y Jorge Sad (Argentina) y Davide Wang (Italia), además de Alejandro Albornoz, Marcelo Espíndola, Felipe Otondo, Mika Martini y Riccardo Tapia, de Chile.

En total, 17 obras fueron seleccionadas por un jurado, de entre 84 obras que llegaron a la convocatoria de Ai-Maako. Todas las actividades son gratuitas (www.aimaako.cl).

-¿Qué expectativas tienen?
"Creo que el público que ha seguido a Ai-Maako en estos 14 años se mantendrá. Nos interesa convocar a los jóvenes que no tienen acceso a esta música y a los nuevos exponentes de proyectos experimentales que han surgido en el último par de años, en que el trabajo del arte sonoro ha tomado mucha fuerza".


Las postales imborrables de McCartney: Cantó una canción de los Rolling Stones y tocó con Neil Young

El Mercurio

El ex Beatle, como acostumbra, interpretó un arsenal de éxitos acumulados en toda su vida musical. Fueron 37 en total, incluida la vuelta de mano a Jagger y compañía. Con la voz de "Rockin' in the free world" entregó el gran momento para atesorar del Desert Trip.  

José Vásquez desde California 

De fondo, gigante, el símbolo de la paz. Sobre el escenario Paul McCartney dirigiendo la orquesta acompañado de Neil Young, y, frente a ellos, una multitud que se levantó de sus asientos para seguir, en trance y con los brazos arriba, el icónico tema de John Lennon, "Give peace a chance". La comunión fue total.

El ex Beatle, figura de la noche del sábado, fue el encargado de revelar varias de las postales que se atesorarán de esta cumbre de leyendas de la música. Porque si bien la alineación del equipo del Desert Trip está integrada por los que mejor se desempeñan en sus puestos, lograr ser el jugador del partido implica algo más allá que solo cumplir aplicados con la tarea en la cancha.

La jornada del sábado fue, en ese sentido, más magnífica aún que la anterior. Primero, Neil Young removiendo conciencias y jugando a encarnar y proponer el espíritu a un evento, en rigor, fríamente amalgamado a seis actos individuales. Todo esto lo había comenzado a desestabilizar de alguna forma Bob Dylan el viernes, rompiendo sus propios esquemas con un show dedicado a su repertorio de los 60, y los Rolling Stones luego, haciéndole un guiño a su colega de Liverpool, tocando una canción de los Beatles. El sábado, todo este impulso por entregar para la posteridad un festival único se amplificó.

McCartney disfrutó la responsabilidad de cantar el enorme arsenal de éxitos que cosechó en menos de una década con Lennon, Harrison y Starr. Poder echar mano al catálogo más rico de la historia de la música popular es una tarea que asume como una generosa obligación. A sus 74 años, su simpatía sobre el escenario es intransable, y ahí, como si nada, dispara canciones como "A hard day's night", que este año rescató después de cinco décadas sin interpretarla en vivo o "In spite of all the danger", de la prehistoria de los Beatles, que presentó como la primera canción que grabó junto a Lennon cuando entonces se presentaban como The Quarrymen, antes de llegar a la década del sesenta.

Con el público ya a su completa disposición, de pronto anuncia el instante más memorable del Desert Trip hasta el momento y llama para compartir el escenario a Neil Young. Paul lo recibe con un cariñoso "hola bebé", para luego fundirse en un fraternal abrazo. El guerrero canadiense asume con propiedad el dúo y juntos se despachan una conmovedora versión de "A day in the life", ese clásico que cierra el "Sgt. Pepper's Lonely Hearts Club Band", que fue seguido inmediatamente por ese clamor de paz escrito por Lennon ("Give peace a chance"). La postal, imborrable, se extendió para regalar todavía una toma más, con otra canción juntos, la rockera "Why don't we do it in the road?" y timbrar así el pasaje más simbólico de una jornada a la que todavía le quedaban trucos al mágico Macca.

Luego del bis, cuando llevaba más de dos horas de show, el músico anunció que era tiempo de devolver la gentileza de sus compadres, los Stones, haciendo una canción de la época en la que se comenzaron a levantar los cimientos del grupo. Una sorpresa con un carácter particular, porque en rigor responde a un cover propio que presentó así: "Los Stones tocaron una canción nuestra y ahora nosotros vamos a hacer una de ellos: el primer éxito que tuvieron en Inglaterra, que escribimos con John", dijo, y se lanzó con los acordes de "I wanna be your man", tema que también registraron Los Beatles apenas unas semanas después, en 1963.

Noche redonda para el artista, que en poco más de dos horas y media de show -el set más largo del festival- y 37 canciones, se despidió iluminando el cielo con fuegos artificiales, amigos inseparables de las fiestas.

El muro de Waters

El sábado, Neil Young se despidió del escenario anticipando el show que anoche iba a montar Waters: "Roger va a construir un muro (en alusión a su obra 'The wall') y vamos a hacer grande a México otra vez", sentenció.

 The Who y las canciones de una generación

La fuerza y la electricidad en el festival fueron de la mano de The Who. Los británicos pusieron a prueba sus monitores y se conectaron para golpear al máximo sus instrumentos, casi al punto de reventar el sonido. Pura testosterona rock con Pete Tonwshend dándole latigazos, con sus brazos como un remolino, a la guitarra y Roger Daltrey agitando el cable del micrófono como si tuviera una boleadora en las manos. Y así, como un vendaval, pasaron "I can't explain", "The seeker" y "Who are you" cuando la noche, con 30 grados de temperatura caía en Indio.

Townshend, amigo del micrófono, asumió el rol de contador de historias, recordando en detalle cada tema de la época del sesenta que presentaba, antes que Daltrey las transformara en canción con su voz. Temprano, también, llegó el éxito que podría englobar perfectamente este nostálgico viaje al desierto -que cerraba más tarde su primer fin de semana con Roger Waters-: "My generation" levantó automáticamente de sus asientos a una audiencia que se volvió a conectar con su juventud, respondiendo a un llamado y diciendo presente a la lista de la clase.

El cancionero de la noche
s "A hard day's night"
s "Jet"
s "Can't buy me love"
s "Letting go"
s "Day tripper"
s "Let me roll it"
s "I've got a feeling"
s "My valentine"
s "Nineteen hundred and eighty five"
s "Maybe I'm amazed"
s "We can work it out"
s "In spite of all the danger"
s "I've just seen a face"
s "Love me do"
s "And I love her"
s "Blackbird"
s "Here today"
s "Queenie eye"
s "Lady Madonna"
s "FourFiveSeconds"
s "Eleanor Rigby"
s "Being for the benefit of mr. Kite!"
s "A day in the Life/
Give peace a chance"
s "Why don't we do it in the road?"
s "Something"
s "Ob-La-Di, Ob-La-Da"
s "Band on the run"
s "Back in the U.S.S.R."
s "Let it be"
s "Live and let die"
s "Hey Jude"
s "I wanna be your man"
s "Helter skelter"
s "Golden slumbers/
Carry that weight/The end"

Las celebridades que asistieron al Desert Trip

El Empire Polo Club de Indio es un imán de celebridades. El lugar donde se levanta Coachella y ahora el Desert Trip es un puente musical directo para las figuras de Hollywood. Las poco más de dos horas de distancia con Los Angeles ayudan a que estos eventos se transformen en un desfile de famosos.

Si en el festival de corte juvenil que cada año se celebra en abril es común ver a personalidades como Katy Perry, Taylor Swift, Kendall Jenner y Paris Hilton, entre muchos otros, ahora en el de las leyendas del rock lo hicieron actores como la pareja compuesta por Catherine Zeta-Jones y Michael Douglas; Rob Lowe, de series como "Parks and recreation", y Katee Sackoff, de "Battlestar Galactica", además de la representante del mundo de la moda Cindy Crawford.

La actriz de "Chicago" contó emocionada a través de las redes sociales su satisfacción por ver cómo su hijo escuchaba por primera vez en vivo a los Rolling Stones y la ex modelo hizo lo propio, celebrando la reunión del sábado de Paul McCartney con Neil Young para la interpretación de "Give peace a chance", subiendo una foto del momento a Instagram. Lowe, por su parte, logró un aterrizaje con estilo, mostrando también en Instagram cómo llegó en helicóptero a la cita.

Del mundo latino, los músicos de Café Tacvba, Emanuel del Real y Joselo Rangel asistieron al festival, igual que el ex tenista chileno Fernando González, reconocido fanático del rock.

Los Rolling Stones se rieron de la vejez, tributaron a los Beatles y mostraron un adelanto de su nuevo disco

El Mercurio

Jagger y compañía cerraron la primera noche del Desert Trip con una pirotecnia que también se disparó desde el escenario. Un show eléctrico que incluyó una versión de "Come together" de sus colegas de Liverpool y la presentación de "Ride 'Em on down", que no tocaban hace 54 años y que estará en "Blue & lonesome". Además, se defendieron con ironía ante el calificativo de "Oldchella".  

José Vásquez 

California La fiesta de la generación dorada del rock terminó su jornada inaugural celebrando con fuegos artificiales. Los Rolling Stones cerraron el primer día del Desert Trip con un show memorable, disparando una inyección eléctrica que ofreció momentos inéditos como la interpretación de "Come together". El cover de los Beatles, una rareza en el recorrido del grupo -que Jagger anunció como "un tema de una desconocida banda beat"-, se leyó también como un desafío para que Paul McCartney, que anoche tomaba la posta dejada por sus colegas, devolviera la gentileza durante su show.

Las postales comienzan a aparecer y timbrar momentos imborrables de esta reunión de viejos estandartes de la música que, según se ha promocionado, se realizará solo "una vez en la vida". Esto ya se inició, independiente de si la voz de "Live and let die" -en su show programado para anoche, a la 1:15 de la mañana hora de Chile- responde interpretando la música de sus compañeros de liga. Cada presentación ha resultado única.

Bob Dylan comenzó todo con un sorpresivo set dedicado principalmente a su repertorio de la década del sesenta, el período en que se convirtió en el faro del resto de sus colegas de cartel. La concesión de Dylan, aunque no fue total, ya que dejó afuera éxitos como "Blowin' in the wind" y "Like a rolling stone", ofreció un cambio radical a lo que venía mostrando en vivo en los últimos años: un repertorio más dedicado a sus últimas obras y la interpretación a su antojo de su catálogo más venerado.

El arisco cantautor -que no realizó ningún comentario durante su presentación- incluso se acercó a la fidelidad de estas grabaciones y olvidó la dureza de su voz, su rúbrica en esta etapa de su carrera, fraseando con claridad, algo que agradeció un público dominado ampliamente por aquellos que fueron jóvenes en Woodstock o crecieron con esas historias.

Fina casa de retiro

Mucho se ha hablado acerca del factor edad de la cita, calificado burlonamente como "Oldchella" -en relación al mismo lugar donde se levanta Coachella, un festival consagrado a las nuevas tendencias-, un tema que Mick Jagger no pudo dejar pasar. Primero, diciendo que no haría chistes sobre eso, para luego dar la bienvenida "a la fina casa de retiro para músicos de Palm Springs".

La ironía le resultó graciosa, ya que a pesar de las arrugas en su rostro, sus 73 años no son un factor para pensar en el retiro aún. Jagger es un maratonista del rock. Incansable, el cantante recorrió innumerables veces de punta a punta todos los rincones de un escenario realmente monumental con unas pantallas gigantes cuyo nombre, quizás, nunca antes se había representado de forma tan literal.

Las guitarras filosas de Keith Richards y Ronnie Wood comenzaron a dialogar fuerte de entrada con "Start me up", encendiendo a un público que por su perfil estaba lejos de explotar como lo hacen los fans en Sudamérica. Los decibeles continuaron altísimos con la atronadora "You got me rocking" y las guitarras volvieron a batirse a duelo en "Out of control", con un Jagger convertido en un torbellino.

De ahí, la banda tiñó de azul su insignia para presentar "Ride 'Em on down", un cover de Jimmy Reed con el que alucinaban a comienzos de los 60, que llevaban 54 años sin interpretar en vivo y que ahora será parte de su próximo álbum "Blue & lonesome", que lanzarán el 2 de diciembre. Un estreno exclusivo para el Desert Trip.

Más adelante, "Gimme shelter" le abrió el camino a Sasha Allen para lograr protagonismo con su desgarradora y desbordante ejecución vocal. Un tema oscuro, donde Jagger termina abrazando por su talento a la corista que se integró a la banda en la gira latina que hicieron este año.

Para el final, el cierre que se ha vuelto habitual en sus últimas presentaciones: la entrada del coro de voces celestiales del USC Chamber Thornton, para "You can't always get what you want" y una versión extendida de "(I can't get no) Satisfaction", para una despedida con una pirotecnia descomunal.


El cancionero de la noche
 Start me up
 You got me rocking
 Out of control
 Ride 'Em on down
 Mixed emotions
 Wild horses
 It's only rock and roll (but I like it)
 Come together
 Tumbling dice
 Honky tonk women
 Slipping away
 Little T&A
 Midnight rambler
 Miss you
 Gimme shelter
 Sympathy for the devil
 Brown sugar
 Jumpin' Jack flash
 You can't always get what you want
 (I can't get no) Satisfaction

Neil Young no transó su consecuencia

La ostentación tecnológica que se impone en el Desert Trip, con su pantalla gigante de dimensiones monumentales, ayer fue cubierta con lienzos a la vieja usanza de los conciertos de rock. Neil Young, que abrió la segunda jornada a las 18:40 horas, no abandonó su discurso ambientalista mostrando una línea editorial en la que le canta a la "madre naturaleza", decorando el escenario con carpas de nativos norteamericanos. Hace unas semanas manifestó su total respaldo a los Sioux, tribu a la que apoya en sus demandas contra la construcción de un oleoducto que pone en peligro sus tierras sagradas. El "agua es vida" promueve tanto en su polera como en las tiendas indias. "After the gold rush", lanzada hace 46 años fue la elegida para abrir una presentación que continuó con "Heart gold", también de los tempranos setenta. Luego de esto, le dio la bienvenida a la banda que lo ha acompañado en esta última temporada, Promise of the Real.

Los chilenos en el Desert Trip

El Mercurio

Por el pasto del Empire Polo Club de Indio, donde se realiza el Desert Trip, se ve público de todas partes del mundo. Asiáticos y mexicanos son la mayoría, luego de los estadounidenses, pero también hay brasileños y argentinos, que llegaron impulsados por los Rolling Stones. Dentro de este grupo de visitantes también hubo representantes chilenos. El ex tenista profesional Fernando González, reconocido fan de la música, llegó a ver a Bob Dylan y los Stones, y luego puso a prueba su paciencia durante la lenta salida del lugar hasta conseguir un Uber (ver nota anexa).

Jorge Villagra (67) llegó junto a su señora y una pareja de amigos -Mauricio Lira (69) y su mujer-, quienes viajaron desde Santiago para vivir la experiencia del festival. "Decidimos venir el mismo día en que se supo la noticia de este evento", dice Villagra, quien cuenta que el único contratiempo en su planificación fue encontrar un hotel cercano a Indio. "No había nada disponible cerca. Quedamos a una hora del lugar, por lo que tuvimos que arrendar un auto". Salvo ese inconveniente, señala que la experiencia ha sido feliz: "Hasta ahora se cumplen todas nuestras expectativas. Ver estos cantantes y grupos, que cada uno por sí solo son íconos de la música, es algo muy difícil que se repita. Estamos muy contentos", afirma.

Danilo Bustamante (34), que también viajó desde Santiago, dice que tampoco lo pensó demasiado. "Fue una decisión prácticamente espontánea, no podía creer el cartel de artistas que habían armado". Bustamante explica que su logística no resultó tan complicada porque se juntó con Rodrigo Mladinic (38), un amigo chileno que vive en Los Angeles, entonces se subieron al auto el viernes con dirección a una casa que arrendaron en Palm Springs, a 20 kilómetros de Indio. "Salvo el taco final a la salida del festival, todo ha resultado muy bien; creo que el Desert Trip es una muestra patente de que se pueden organizar megaconciertos sin descuidar detalles fundamentales, partiendo por el sonido, que ha estado brutal". Mladinic complementa: "Para quienes amamos el rock, no existe otro evento igual a este con una organización a la altura del line up ".

Toccata Rancagua regresa recargada

El Mercurio

El 14 y 15 de octubre se desarrollará la segunda edición de este encuentro con conciertos al aire libre, en iglesias y teatros; montajes musicales y conversatorios que recorrerán del barroco al jazz.  

Maureen Lennon Zaninovic 

En 2015, el Festival Toccata Rancagua partió sumándose a la efervescencia musical de la VI Región y a la elogiada actividad operática emprendida por el teatro regional. "El año pasado, nuestro debut fue con 11 actividades y para esta versión aumentamos a 20, más cuatro actividades de extensión. Nuestro catálogo creció exactamente al doble de páginas", comenta satisfecha Alejandra Kantor, directora ejecutiva de este encuentro, que este año se realizará el viernes 14 y sábado 15 de octubre en la Región de O'Higgins.

El espíritu, al igual que el de otros importantes festivales musicales europeos como la Folle Journée de Nantes (Francia), es congregar -en un fin de semana al año- a intérpretes, compositores y críticos, e invitarlos a compartir su arte con un público amplio. "En 2015 contamos con alrededor de tres mil personas. La gran mayoría de los asistentes son de Rancagua, pero también hay varios que llegaron de Santiago por la cercanía con la ciudad. Para nuestra segunda edición esperamos aumentar al doble la convocatoria", añade Kantor.

Un festival multidisciplinario

Casi la totalidad de la oferta del festival -que cuenta con el apoyo de la Municipalidad de Rancagua y del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes- será con entrada gratuita

Entre otras actividades destacadas, el viernes 14, en el Restaurante El Viejo Rancagua (22:00 horas), la mezzosoprano Constanza Dörr, acompañada con el piano de Andrés Maupoint, abordará canciones de la dupla Kurt Weill (música) y Bertolt Brecht (letras), como parte de las conmemoraciones por los 60 años del fallecimiento del dramaturgo alemán. "Dörr cantará en un local mítico e histórico de la VI Región", complementa Virginia Herrera, encargada de contenidos y comunicaciones de este encuentro.

El sábado 15, a las 11:00 horas, actuará en la Plaza de Los Héroes la Orquesta Sinfónica Municipal Juvenil e Infantil de Rancagua, con un programa que incluye el estreno de una obra de René Silva. "Uno de los objetivos de Toccata Rancagua es que las orquestas de la región se presenten, dialoguen y tengan un espacio de integración, pero también queremos darles un impulso a los creadores locales y este año le comisionamos al compositor René Silva una pieza en homenaje a su ciudad: 'Surcos a la tierra'", advierte Alejandra Kantor.

Ese mismo sábado, al mediodía, el destacado físico Francisco Claro ofrecerá, en la Casa de la Cultura, la conferencia "El sonido del universo" y a las 13:00 horas el director de orquesta Eduardo Browne y los compositores Sebastián Errázuriz y Andrés Maupoint participarán en la mesa redonda "¿Quién le teme a la música clásica?". También a las 13:00 horas, en la iglesia San Francisco, la Orquesta Barroca y el Coro NuevoMundo interpretarán "Dixit Dominus" de Händel.

Marcelo Vidal, músico fundador de este conjunto y director del Teatro Regional de Rancagua dice que "esta obra de Händel es todo un desafío. Ofrece una complejidad contrapuntística del más alto nivel". A las 16:00 horas, el pianista Felipe Browne abordará obras de Liszt y Chopin, entre otros compositores. Dos horas más tarde, el guitarrista Bernardo García Huidobro -junto a la actriz Gabriela Aguilera- ofrecerán un concierto homenaje a Shakespeare y Cervantes.

Entre los invitados internacionales estará el destacado crítico musical argentino Diego Fischerman, quien conversará el sábado con la periodista Cecilia Rovaretti.

"Además tendremos jazz en vivo, una ruta literaria, el cuarteto del saxofonista Miguel Villafruela ofrecerá intervenciones sorpresa en las ferias de Codegua, Doñihue y Requínoa, y el escritor Patricio Jara lanzará su último libro, 'Antipop'. Ese es un aporte: un festival de música se complementa con muchas disciplinas", puntualiza Alejandra Kantor.

Más información en www.rancagua.cl.

John Stirratt, bajista de Wilco: "Siempre he sentido desprecio por los sellos discográficos"

El Mercurio

La banda de rock norteamericana se presenta por primera vez en Chile este miércoles en el Teatro Caupolicán. El músico habla sobre el show que traerán al país y adelanta cuáles son sus futuros proyectos.  

Amparo Troncoso R. 

La historia detrás de "Yankee hotel foxtrot", el cuarto trabajo de estudio de Wilco, es memorable. En 2001, la disquera Reprise Records se negó a publicar el álbum, que ya estaba terminado. La banda adquirió los derechos del disco y abandonó el sello. En septiembre de ese año, lo lanzaron en formato streaming , a través de su página web.

"Yankee hotel foxtrot" fue alabado por la crítica -la revista Rolling Stone lo ubicó en el tercer lugar de su lista "Los 100 mejores álbumes de la década del 2000"- y, hasta la fecha, es su álbum más vendido, con casi 600 mil unidades. "A nadie le gusta que lo rechacen, pero siempre he sentido desprecio por los sellos discográficos. Nunca los he visto como una guía ni como un líder. Por eso, nosotros confiamos más en nuestras habilidades musicales que en las de ellos para decidir lo que es bueno y lo que es malo", afirma John Stirratt (48), bajista original de Wilco.

Hoy, catorce años más tarde, el grupo de Chicago está a punto de iniciar una gira sudamericana que los trae este miércoles por primera vez a Chile. Sobre el recital en el Teatro Caupolicán, Stirratt adelanta: "Será un show de aproximadamente dos horas y media, y tocaremos canciones de todos nuestros álbumes, incluso temas del primero, que tendrán un corte más profundo".

-¿ Por qué tardaron tanto tiempo en venir a Chile?
"Creo que nunca recibimos una oferta concreta para ir a tocar a Chile, pero siempre quisimos incluir Santiago en nuestra gira por Sudamérica. Tuvimos que esperar el crecimiento de nuestra popularidad y demanda para que sus productoras se interesaran en nosotros".

-Nació en Nueva Orleans, un lugar muy musical, ¿cuánto influye su ciudad en el sonido de Wilco?
"Hay un pequeño pedazo de Nueva Orleans en Wilco. Aunque somos una banda de Chicago, con un sonido más folk y midwestern , nos gusta mucho el country tradicional y el blues".

-Han lanzado dos discos en poco más de un año, "Star wars" (2015) y "Schmilco" (2016). ¿Cómo describiría el actual momento de la banda?
"El grupo ha pasado por diferentes fases. Estos dos últimos trabajos representan más a Jeff (Tweedy, el vocalista) porque son sus canciones y arreglos. Él creó la forma de los álbumes y luego cada uno grabó su parte, aunque hay temas donde tocamos todos juntos".

-Después de Sudamérica, ¿cuáles son sus planes?
"Queremos volver al estudio en tres meses más. Nos gusta mantenernos activos. Sin embargo, creo que este proceso de creación será distinto al de los dos discos anteriores porque en ellos Jeff trabajó prácticamente solo".

sábado, octubre 08, 2016

Bob Dylan abrió el Desert Trip recordando su repertorio más clásico



El Mercurio

El cantautor, poco dado a las concesiones, inició el festival ante 75 mil personas interpretando temas de hace más de 50 años. El cierre estaba reservado para los Rolling Stones.  

José Vásquez 

California . Bob Dylan sacudió sus discos y sintonizó con la vibra de la nostalgia que tiñe la mayor reunión de íconos del rock. El Desert Trip, o el "festival del siglo" como se le ha sindicado, abrió de la mejor forma posible: la voz de "Hurricane", poco dado a las concesiones, regalando un repertorio que rememoró su período más clásico.

Apenas unos minutos más tarde de lo programado, casi a las 19:00 horas en Indio, California (23:00 horas de Chile), Dylan, sentado al piano inició transmisiones con "Rainy day women #12 & 35", del álbum "Blonde on blonde", lanzado en 1966. Sorpresa total, con el huraño cantautor incluso acercándose a la fidelidad de las grabaciones originales que en los últimos años ha preferido olvidar, desestructurando en vivo sus propios éxitos.

Generoso, el músico siguió sorprendiendo en la misma tecla con "Don't think twice, It's alright", de 1963, y "Highway 61 revisited", de otra obra fundamental como el disco del mismo nombre del 65. Dylan estaba dispuesto a regalar una noche única como es la promesa que entrega esta cita que se anuncia como irrepetible y que dejaba para el final a los Rolling Stones.

Otoño y verano

Las estaciones funcionan solo como un nombre en Indio, donde el otoño asoma como un espejismo en este literal oasis del desierto. A las dos de la tarde, cuando se abrieron las puertas al público en el Empire Polo Club, 35 grados ya quemaban fuerte. El viaje árido entonces se hizo real. La bienvenida al denominado "Festival del siglo" fue en extremo calurosa, con un ingreso, aunque opacado por los atochamientos que hicieron todo más lento. Calles cerradas en los alrededores del recinto y demoras en la carretera que duplicaron los tiempos de viaje, provocaron que al inicio del show las butacas todavía no estuvieran del todo completas.

Porque en este festival hay asientos y son confortables. A diferencia de las explanadas que dominan estos espectáculos, en el Desert Trip se cubrió el campo con butacas y se levantaron solo para esta ocasión dos tribunas a los costados. La comodidad es la regla a toda prueba, considerando que el público mayoritariamente es adulto y promedia los 50 años.

Las largas caminatas desde el ingreso del recinto eran cambiadas por viajes en "pedicab", unos triciclos-taxi que acercaban a la gente por US$ 10. A unos 200 kilómetros al este de Los Angeles, las miradas del mundo musical se concentraron en el recinto que reúne en un mismo fin de semana también a leyendas del rock como Paul McCartney, Roger Waters, The Who y Neil Young.

Postales rock

Muchas familias se fotografiaban en distintos puntos del club, que funcionaban como imanes de cámaras. Largas filas acaparaban un cuadro gigante con la portada del "Some girls" de los Rolling Stones, el más popular en la entrada. Seguido por uno con The Who.

Los puestos de venta de poleras estaban abarrotados. Había diseños de todas las bandas a un promedio de $33 mil pesos chilenos, y una tienda con las discografías completas de estos artistas saciaba la sed consumista de un público amante de la nostalgia.

Los organizadores también apostaron por transformar el evento en una experiencia sensorial más allá de los seis conciertos. Al interior del recinto se levantó una enorme tienda que funciona como sala de exhibiciones y se instalaron espacios culinarios encabezados por prestigiosos chefs. Ayer comenzó igualmente la instalación de carpas en los recintos delimitados por la organización y donde los fanáticos más fieles pretendían pasar estas tres primeras jornadas del festival, que se repetirá el próximo fin de semana.

Esta noche
Neil Young 18:15 horas (22:15 Chile).
Paul McCartney 21:15 horas (01:15 Chile).
Mañana
The Who 18:15 horas (22:15 Chile).
Roger Waters 21:15 horas (01:15 Chile).

 El rock en su máximo esplendor

Desert Trip es el festival del siglo. No cabe duda. Tendrían que pasar otros cien años para volver a ver juntos a músicos del nivel de Bob Dylan, Paul McCartney y The Rolling Stones. Si bien algunos han colaborado en el pasado, esta es la primera vez que coincidirán todos en un mismo escenario. Y la única, porque por sus edades -todos tienen más de 70 años- y agendas es imposible que se reúnan nuevamente. A quienes les gusta criticar dicen: "Se juntaron por plata", pero eso no es cierto, porque ninguno necesita hacer conciertos por dinero. Se juntaron simplemente por el placer de tocar juntos y solo puedo imaginarme cómo será ese reencuentro donde recuerden viejos momentos.

Festivales históricos ha habido muchos: Woodstock (1969), el Concierto para Bangladesh (1971), organizado por George Harrison, y Live 8 (2005), entre otros. Pero creo que este será uno de los más recordados. Es como si Beethoven, Wagner, Bach y Mozart se presentaran en un mismo recital. Esa es la primera comparación que se me viene a la mente.

Aunque se extrañan nombres como Eric Clapton -cuya enfermedad nerviosa le impide tocar la guitarra- o Elton John, un verdadero genio musical, los artistas que estarán en el Desert Trip escribieron la historia del rock y el público que tenga la suerte de verlos vivirá una experiencia inédita.


Bob Dylan set list
"Rainy Day Women #12 & 35"
"Don't Think Twice, It's All Right"
"Highway 61 Revisited"
"It's All Over Now, Baby Blue"
"High Water (for Charley Patton)"
"Simple Twist of Fate"
"Early Roman Kings"
"Love Sick"
"Tangled Up in Blue"
"Lonesome Day Blues"
"Make You Feel My Love"
"Pay in Blood"
"Desolation Row"
"Soon After Midnight"
"Ballad of a Thin Man"
"Masters of War"

Rolling Stones set list
"Start Me Up"
"You Got Me Rocking"
"Out of Control
"Ride 'Em on Down" (Jimmy Reed cover)

"Mixed Emotions"
"Wild Horses"
"It's Only Rock 'n' Roll (but I Like It)"
"Come Together" (Beatles cover)
"Tumbling Dice"
"Honky Tonk Women"
"Slipping Away"
"Little T&A"
"Midnight Rambler"
"Miss You"
"Gimme Shelter"
"Sympathy for the Devil"
"Brown Sugar"
"Jumpin' Jack Flash"

Encore:

"You Can't Always Get What You Want"
"(I Can't Get No) Satisfaction"

viernes, octubre 07, 2016

Martin Joseph: Ese pianista inglés perdido en Chile


A los 78 años, y con dos décadas de vida en nuestro país, ha sido el impulsor de una escuela de improvisación abierta. Su septeto estará en el Festival Chile Jazz, que desde hoy tiene conciertos en Concepción, Santiago y La Serena.  

IÑIGO DÍAZ 

"He vivido en muchos países y a menudo me encuentro con músicos cuya única meta es tocar bien. Eso es magnífico, pero yo busco otra cosa: una idea y un discurso", dice el inglés Martin Joseph, maestro, pianista, compositor y sobre todo improvisador, que este fin de semana vuelve a los escenarios.

El Pacific Ensemble, conjunto de jazz contemporáneo y avant-garde bajo su dirección, bajará el telón de las tres noches del Festival Chile Jazz, organizado por segundo año por la corporación Construye Cultura. Arranca hoy en el Teatro Sala Dos de Concepción y sigue el fin de semana en el Teatro Oriente de Santiago y el Teatro Centenario de La Serena.

El programa presenta al pianista español Chano Domínguez con un enfoque de flamenco jazz, al bajista de fusión Ernesto Holman, el Ensamble Quintessence, reciente ganador del premio Pulsar y el sexteto de la cantante Francesca Acarola, que abre el espectro musical.

"El Pacific Ensemble es el resultado de lo que he estado buscando siempre. Doy mucha importancia a que dentro de un grupo los músicos escuchen todo lo que está pasando en la música que tocan", dice Joseph. "Las composiciones tienen el sello del autor, pero también dependen muchísimo de las improvisaciones de los solistas. La música es mía, pero también es nuestra", sentencia como principio fiel.

Joseph tiene hoy 78 años. Se formó a fines de los 50 tocando en pubs en Londres y en las afueras de la ciudad. Llegó a conocer a músicos que luego fueron figuras en el rock británico: "Por ejemplo, el baterista Ginger Baker, que tocó en Cream. En esa época él estaba en la línea de Elvin Jones. Recuerdo haber estado tocando 'Round midnight' con John McLaughlin en una jam session . Pero he trabajado también con muchos músicos de jazz europeo importantes, como John Surman", rememora.

Carrusel de música

Después de vivir en Italia, Perú, República Dominicana y Bolivia, Joseph llegó a Chile en 1998. "El amor tiene mucha fuerza, por eso me vine", dice el músico en referencia a María Inés, su esposa chilena. Pero su vida personal también le dio campo abierto para reanudar aquí proyectos como los que había emprendido en Roma, cuando se convirtió en maestro y comenzó a impartir sus primeros talleres de improvisación y sus clases de Historia del Jazz, que aún dicta en Chile como académico.
De esas experiencias provienen la mayoría de los músicos que hace una década lo acompañan. Podrían ser, incluso, sus nietos. "En ellos encontré mentes más abiertas al tipo de música que quería proponer", dice. Joseph volverá sobre el repertorio del disco "Roundabout" (2015) y alineará a Alejandro Pino (trompeta), Marcelo Maldonado (trombón), Edén Carrasco (alto), Agustín Moya (tenor), Roberto Carlos Lecaros (contrabajo) y Daniel Rodríguez (batería). Toda la información en FestivalChileJazz.cl.

Un singular cuarteto aborda obra clave de John Cage

El Mercurio

Los compositores Sebastián Jatz y Cristián Parker, y los cantautores Colombina Parra y Tomás Preuss presentarán "Four {+6} ", de uno de los músicos más influyentes del siglo XX.  

Romina de la Sotta Donoso 

Vasta es la influencia de John Cage en la música, las artes visuales y la literatura de la segunda mitad del siglo XX, y las resonancias de su obra exceden el ámbito de la música de concierto.

Los originales preceptos musicales del compositor estadounidense podrán explorarse a las 22 horas de hoy, en el Centro Arte Alameda (Alameda 139, $4 mil y $5 mil), en un concierto que contará con la participación de cuatro músicos de muy distintos backgrounds .

Participará Sebastián Jatz, responsable del estreno en Latinoamérica de "Musicircus", también de Cage, ante cinco mil personas, entre otros hitos. El proyecto fue gestionado por Cristián Parker, compositor que se ha sumergido en el mundo de la cumbia y es coautor de un documental sobre Mauricio Redolés. Los otros dos integrantes del singular cuarteto son los cantautores Colombina Parra y Tomás Preuss, quienes provienen del rock pop. "Ellos no conocían esta música, pero les encantó desde que les presentamos la partitura y les explicamos cómo se trabajaba. Se les abrió una posibilidad de acercarse a algo que veían como de especialistas. Todo esto servirá justamente para que el público que los sigue a ellos también pueda conocer a Cage", comenta Jatz.

Este singular cuarteto presentará "Four {+6} " (1990), una obra característica de la última etapa creativa de Cage.

Jatz ya la ha tocado antes, en tres ocasiones. "Pero siempre es distinto. Depende de con quién uno la haga, pues hay que tomar varias decisiones; la obra ofrece un grado de flexibilidad que permite distintas maneras de hacerla", dice Jatz. Y profundiza: " 'Four {+6} ' es de las últimas obras de Cage, donde trabaja principalmente con muchos silencios y con sonidos suaves. Es muy distinto del Cage de los años 60 que usa radios y mete ruido. Es una música mucho más tranquila y linda. Él trabaja dándote un paréntesis de tiempo para comenzar a hacer un sonido y otro paréntesis de tiempo para terminar de hacer el sonido, y tú eliges las duraciones mismas de los sonidos".

La partitura indica que cada intérprete debe elegir doce sonidos: "Puedes utilizar un instrumento, objetos o la voz, lo que uno quiera".

Asimismo, programaron otra obra de Cage, "One {+7} ". "Es en video y va a suceder al mismo tiempo", adelanta.

Desert Trip: los años dorados y el millonario viaje al paraíso del rock

El Mercurio

La alineación artística no baja de los 70 años en la cumbre musical más importante de la historia. La nostalgia está presente con una recaudación estimada en US$ 160 millones.  

José Vásquez. 

cALIFORNIA A dos horas y media por tierra del Desert Trip, la autopista musical corre conectada con una doble vía desde Los Angeles. En el epicentro cultural de California, las radios hablan constantemente sobre el festival que desde esta noche y hasta el domingo sacudirá la aridez de Indio y que tendrá una réplica de igual intensidad el fin de semana siguiente. Juntos por primera vez, los íconos vivos del rock en un mismo cartel: los Rolling Stones con Bob Dylan, Paul McCartney junto a Neil Young y Roger Waters con The Who.

Una cita con características de irrepetible, que desde el lugar donde cada abril se levanta Coachella -la antítesis juvenil de esta reunión de la edad dorada-, el Empire Polo Club, ya lanza señales de actividad. El miércoles, el ex Pink Floyd probó su montaje en el desierto, mientras que en pleno Hollywood, en el Sunset Strip, un tributo a Jagger y compañía calentaba los motores en el tradicional Whisky a Go Go, el club nocturno donde se comenzaron a hacer un nombre The Doors y Alice Cooper a finales de los sesenta, y Mötley Crue y Guns N' Roses en los ochenta, entre muchos otros.

La concurrencia a este show promedia las cinco décadas, muchos de ellos con abonos para el festival. La etiqueta de "Oldchella", con que se sindicó al Desert Trip, no escapa de la realidad: si sobre el escenario ningún músico baja de los 70 años, el perfil de asistentes al que se apuntó para esta cumbre es evidentemente adulto. La disposición del público, separado por sectores, con tribunas, sitios vip y un lugar para sillas y mantas, a diferencia de las tradicionales explanadas de estos eventos -donde la distribución de la ubicación en el campo la escoge cada uno-, remarcó desde el comienzo que se trataba de una experiencia distinta.

Goldenvoice, los organizadores de esta cita, quisieron hacer historia con un espectáculo que tuviera una alineación estelar, junto a facilidades para el público acordes al nivel de lo ofrecido. Las entradas vip superan el millón de pesos, y entre sus características dan derecho a comidas preparadas por chefs internacionales. Las más simples, por solo asistir un día, iniciaban en unos $132 mil. A pesar de los altos costos, los boletos se agotaron en apenas tres horas. Agregar el segundo fin de semana entonces fue cuestión de minutos.

El perfil del público es distinto. Al Desert Trip llegarán turistas de todo el mundo a pasar un fin de semana de vacaciones. La hotelería de Indio y los alrededores, como Palm Springs, está prácticamente copada. El lugar, visitado por viajeros con un alto poder adquisitivo, ofrece una amplia lista de resorts que durante estos días disparó sus precios. Recintos de dos estrellas promedian los $180 mil por noche y los de cinco superan los $650 mil, cifras que una vez terminado el festival bajarán a solo un tercio de ese valor.

En lo musical, aunque no se reveló cuánto se pagó a cada uno de los nombres del festival, trascendió que el monto para artistas como los Rolling Stones y Paul McCartney alcanzó los US$ 7 millones, prácticamente el doble de lo que reciben por cada espectáculo que ofrecen en el mundo.

Según Paul Tollet, el presidente de Goldenvoice, todos "cobraron lo que valen".

Pese a la millonaria inversión, se estima que el retorno es un botín todavía mayor y cercano a los US$ 160 millones, el doble de lo recaudado en Coachella, algo que da pie a trascendidos publicados en medios locales en Los Angeles: el Desert Trip tendría próximas ediciones, pero con nuevos 


Cómo llegan los artistas que protagonizarán la cumbre musical histórica


Los Rolling Stones acaban de anunciar un nuevo disco. Roger Waters explotó su lado político en un show gratuito en México y Bob Dylan continúa con su "gira interminable".  

J.V. 

 The Rolling Stones se tiñeron de azul
El olfato comercial no falla. Como la atención musical en el mundo estará centrada este fin de semana en Indio, California, Mick Jagger y su pandilla aprovecharon la plataforma mediática para elevar las expectativas de su arribo. Ayer oficializaron una información que ellos mismos habían comentado brevemente en abril pasado: el lanzamiento de un disco nuevo, que en rigor es viejo.

La banda se reactivó en febrero cuando comenzaron en Santiago un tour sudamericano que incluyó a México y terminó con un multitudinario concierto gratuito en La Habana, realizado a finales de marzo -el que dio origen a una película que estrenaron hace dos semanas-. Luego de eso, el grupo aprovechó el impulso para encerrarse en el estudio. Keith Richards y Ronnie Wood no se guardaron la primicia y comentaron entonces que en apenas tres sesiones habían grabado una serie de canciones en las que homenajeaban a las viejas glorias del blues. Y todo se tiñó de azul, desde el nombre, "Blue & Lonesome", hasta el logo del conjunto con el que esta semana dieron la alerta a través de sus redes sociales. Las 12 canciones, de autores como Willie Dixon, Little Johnny Taylor y con invitados como Eric Clapton, saldrán a la venta el 2 de diciembre.

Paul McCartney y sus rescates
Siempre activo, el ex Beatle se las arregla para generar expectativas en cada gira que emprende. Con espectáculos que promedian los 38 temas, McCartney sorprendió este año agregando a su repertorio una canción que a pesar de lo popular dentro del catálogo de la banda de Liverpool, hacía 51 años que no interpretaba. "A hard day's night" ya había pasado su período de aniversario tras las cinco décadas de su estreno, por lo que su inclusión en abril pasado en un show en Fresno, California, llamó la atención, transformando el concierto en noticia mundial.

El músico continúa recorriendo el mundo con su tour "One on one" y esta semana realizó dos shows en Sacramento, anticipando lo que podría mostrar mañana: un espectáculo en el que repasa toda su carrera: el tiempo que trabajó con los Beatles, con Wings y su proyecto solista.

Neil Young, el activista
El cantante le cantó al planeta en su última obra, "Earth", una colección de canciones que interpretó junto a Promise of The Real, la banda con la que llegará al Desert Trip y que estrenó primero en la plataforma musical on line Tidal. Young, figura de capital influencia en las nuevas generaciones del rock, mantiene su compromiso ambientalista y hace solo algunas semanas apoyó con una canción, "Indian givers", a los indios Sioux, que batallan contra la construcción del oleoducto que amenaza sus tierras sagradas.

The Who de oro
La banda se embarcó en 2014 en una gira para celebrar sus 50 años de carrera, sin esconder la posibilidad de próximamente anunciar su adiós. Con el discurso de que nada es para siempre, el conjunto comenzó a recorrer el mundo con la idea del fin, aunque sin una fecha definitiva. Por ahora, sus espectáculos son generosos en éxitos como "Who are you", "My generation" y "Baba O'Riley".

Bob Dylan siempre está de gira
No hay pausas, más allá de las necesarias, en la carrera de Bob Dylan. En 1988 inició una gira que tituló "Never Ending Tour" y desde entonces la perpetuó. Los viajes son prácticamente los mismos, lo que ha cambiado son las canciones de un repertorio que ha crecido y adaptado a su propia manera de reinterpretarse. Dylan será el encargado de abrir hoy el festival de Indio a las 18:50 (22:50 en Chile). No muy asiduo a las concesiones, el cantautor no se caracteriza por realizar espectáculos dedicados a sus éxitos, sí por tocar algo de su material más reciente, como los temas en los que asumió el papel de Frank Sinatra, a quien ha tributado en sus dos últimas entregas. Para no quedarse atrás, el músico también anunció recientemente el lanzamiento de un nuevo material, el que llega en volúmenes monumentales: 36 discos que recopilan su gira de hace 50 años: "Bob Dylan: The 1966 Live Recordings".

Roger Waters, el político
Llevaba un año alejado de los escenarios, y la semana pasada reapareció en México para volver a calibrar en vivo el espectáculo con el que cerrará el domingo el Desert Trip. Su repertorio solo ´incluyó material de Pink Floyd, tocando canciones como "Money", "Shine on you crazy diamond", "Another brick in the wall" y "Comfortably numb". En tierras aztecas emplazó al Presidente Enrique Peña Nieto a responder por los 28 mil ciudadanos desaparecidos durante su mandato, proyectando en sus pantallas el mensaje "Renuncia ya".

THE ROLLING STONES ANUNCIAN SU PRIMER ÁLBUM DE ESTUDIO DESDE 2005

La Nación

“Blues & Lonesome” significará el regreso de la legendaria banda británica, el que está previsto para el próximo 2 de diciembre.

La banda británica The Rolling Stones anunció este jueves la publicación el próximo 2 de diciembre de su primer álbum de estudio desde 2005, "Blues & Lonesome", un regreso a las raíces del "blues".

El trabajo, que se grabó en tan solo tres días, refleja la "pasión por la música 'blues' que siempre ha estado en el corazón y el alma" del grupo liderado por Mick Jagger, según un comunicado publicado en su página web.

El grupo había generado una enorme expectación entre sus fans al divulgar en su cuenta de Twitter un enigmático video de diez segundos en el que aparecen sus cuatro componentes reunidos en el estudio de grabación y un segundo mensaje que decía: "TOMORROW. 2PM GMT / 6AM PST / 9AM EST".
REGRESO AL BLUES CON LA AYUDA DE ERIC CLAPTON

Tras meses de especulaciones alimentadas por el propio grupo, a partir de este jueves se puede reservar por adelantado un álbum en el que aparece como invitado especial Eric Clapton, cuya guitarra acompaña a las de Keith Richards y Ronnie Wood en dos temas.

El trabajo se grabó en diciembre de 2015 en el oeste de Londres, cerca de los primeros pubs y locales donde los Stones iniciaron su andadura en los años 60.

El resultado de las tres jornadas que duraron las sesiones de "Blue & Lonesome" es un disco "espontáneo", cuyos temas fueron grabados "en vivo en el estudio", sin pistas dobladas de forma artificial.

Los Stones han retomado algunos de los clásicos del "blues" que versionaron en sus primeros tiempos, incluidos temas de Jimmy Reed, Willie Dixon, Eddie Taylor, Little Walter y Howlin' Wolf.
La lista completa de doce temas que compone el nuevo trabajo incluye títulos como "Just Your Fool", "Commit A Crime", "Blue and Lonesome", "All Of Your Love", "I Gotta Go" y "Everybody Knows About My Good Thing".

"Este álbum es un testamento manifiesto de la pureza de su amor por crear música. El 'blues' es, para los Stones, la fuente primordial de todo lo que hacen", señaló Don Was, coproductor del trabajo.
La veterana banda publicó su anterior álbum de estudio en 2005, "A Bigger Bang", aunque incluyó dos temas inéditos en el recopilatorio "Grrrr!", en 2012.

Este viernes, los Stones tienen previsto tocar en Desert Trip, un festival en California en el que comparten cartel con Paul McCartney y el fundador de Pink Floyd Roger Waters.

miércoles, octubre 05, 2016

Con tributo a Violeta Parra se celebró ayer el Día de la Música Chilena

El Mercurio

En su decimotercera versión, el evento estuvo marcado por el lanzamiento de una canción en homenaje a la cantautora chilena, que cumpliría 100 años en 2017.  

Valentina Correa L. 

Entonando "Casamiento de negros", el Sindicato de Folkloristas de Chile dio inicio al Día de la Música Chilena en la Fundación Museo Violeta Parra. Alrededor del mediodía, artistas, directivos del museo y aficionados repletaron la entrada del recinto, donde Manuel García era el invitado especial. Con este evento, se dio inicio a las celebraciones de los cien años de Violeta Parra.

"En tu nombre" se titula la canción que interpretó García junto a Tita y Melina Parra, hija y nieta de la cantautora, respectivamente. "Esta canción es un encargo que me hizo la Isabel (Parra) especialmente; por lo tanto, era un desafío, ya que hay veces que las canciones no salen y no quieren existir y esta sí quiso existir", planteó García.

Finalizada la presentación musical, el ministro de Cultura, Ernesto Ottone, recordó los tres hitos que se celebraron ayer: El Día de la Música y los Músicos chilenos, el inicio de las celebraciones por los cien años de Violeta Parra - que cumpliría el 4 de octubre de 2017- y el primer aniversario desde la apertura del museo que guarda parte de la obra e identidad de la artista.

"Hoy se inician los cien años de nuestra Violeta, una mujer transformadora y vanguardista. Así que este año, aunque llegue la peor de las plagas, desde Cultura estaremos celebrando", afirmó el titular de la cartera.

Por la tarde, diversos artistas, tales como Eduardo Gatti, Valentín Trujillo, Alex Andwanter, Villa Cariño y Fernando Milagros, ofrecieron shows gratuitos en forma simultánea en los más de 40 escenarios desplegados en diferentes lugares de la capital y del país.

El Ballet Folklórico Nacional (Bafona) también dijo presente en esta versión del Día de la Música y, desde la Plaza de la Constitución, presentó su versión de "Canto para una semilla", el montaje musical basado en las décimas de Violeta Parra que Inti Illimani junto a Isabel Parra transformaron en disco en 1972. El espectáculo, dirigido por Leticia Lizama, comenzará ahora un recorrido itinerante por el resto del país.

"Esta gira permitirá mostrar facetas de la vida de Violeta, de su legado en torno a nuestra identidad, a nuestra cultura y a nuestras raíces", señaló el ministro Ottone.


domingo, octubre 02, 2016

Eulogio Dávalos, un pionero de la guitarra clásica chilena

El Mercurio

El destacado músico nacional radicado en Barcelona publica sus memorias "Una leyenda hecha guitarra" (Ediciones B). El intérprete repasa, entre otros episodios, su debut a los 9 años en el Municipal de Santiago, la grabación del "Concierto de Aranjuez" de Joaquín Rodrigo y su impulso para dar a conocer este instrumento que hoy "goza de muy buena salud en Chile y el mundo".  

Maureen Lennon Zaninovic 

"Si en Eulogio Dávalos hay una característica predominante, sin duda es el compromiso. Esa virtud tan humana y tan desprestigiada últimamente". Son palabras del cantautor catalán Joan Manuel Serrat con las que prologa el libro "Una leyenda hecha guitarra" (Ediciones B): el libro de memorias del guitarrista clásico chileno radicado hace más de 40 años en España.

"Con Serrat tenemos una amistad de años. Son muy emocionantes sus palabras", comenta a "Artes y Letras" el propio Eulogio Dávalos en un contacto telefónico desde Barcelona, a pocas horas de su regreso a nuestro país para el lanzamiento de su libro (este miércoles, a las 19:00 horas en la Biblioteca Nacional). Y añade que, después de más de cuatro décadas fuera de Chile, se siente "más catalán que chileno pero, como ya lo he dicho en otras oportunidades, nunca he dejado de trabajar por mi país. La difusión cultural es lo que más me identifica y he colaborado para que -hasta acá- pudieran llegar más de 200 artistas de todo tipo: no solo guitarristas, también pianistas, actores y cantantes. Barcelona es una capital cultural europea en todo sentido, un lugar muy apetecido por músicos y creadores que quieren darse a conocer", señala el intérprete quien, en 1990, fue designado Embajador Cultural Itinerante de Chile, cargo ad honorem , otorgado por el fallecido Presidente Patricio Aylwin.

Dávalos también valora el aporte del reconocido periodista, historiador y escritor español Mario Amorós, autor -entre otros volúmenes- de "Neruda, el príncipe de los poetas" (Ediciones B). "Es un narrador valenciano de mucha calidad. Él llegó a visitarme a Barcelona y me impulsó a escribir mis memorias. Yo le contesté que no sabía cómo hacerlo. 'Mario me dijo no te preocupes, si tu estás de acuerdo yo te voy a entrevistar'; y así se fue juntando muchísima información que finalmente quedó en este libro y que se pudo editar gracias al apoyo de Aguas Barcelona. No me mueve un afán comercial ni ganar plata con esta publicación; de hecho en este viaje a Chile quiero hacer una donación importante de ejemplares a conservatorios, institutos de música y bibliotecas".

En sus memorias, el intérprete rememora que nació en 1944 en el seno de un hogar que vivía para la música. Su padre de origen boliviano fue el pianista Eulogio Dávalos Román y su madre, Helia Llanos Romero, destacó como cantante, saxofonista y guitarrista, algo inusual para su época. Sus progenitores lo llevaron a amar este mundo de sonidos, al igual que sus hermanas Gloria (pianista) y Gracia (cantante).

Desde muy pequeño su padre le exigió rigor y disciplina, porque -según le advirtió- "fabricantes de sonidos hay muchos, pero poetas de la guitarra, muy pocos". El mismo Eulogio Dávalos escribe que "la guitarra es el instrumento más espiritual e intimista que existe, pero también el más difícil e ingrato de todos. Si sus encantos te atrapan, te conviertes en rehén suyo, sin escapatoria posible... Es el instrumento más popular del mundo, el más fácil de tocar, casi cualquiera puede tocar cuatro notas, pero el más difícil de tocar bien".

A los 9 años ofreció un recital en el Salón Filarmónico del Municipal de Santiago (hoy Sala Arrau) ante un público de reconocidos músicos de la época, como Pedro Humberto Allende y Pablo Garrido. Dos años después, aún de pantalones cortos, hizo su primera gira de conciertos por todo Chile y fue calificado por la prensa como "la revelación musical". A los 13 continuó sus estudios -junto a su hermana Gloria- en la Asociación de Música de Cámara de Buenos Aires. También a los 13 años, en el ex Hotel Carrera, ofreció una audición para el mismísimo Andrés Segovia, toda una leyenda de la guitarra. En 1962 grabó su primer disco: "Un regalo para mi madre", para la compañía RCA Victor francesa y, en 1966, fruto de una férrea amistad con el músico argentino Miguel Ángel Cherubito, formó el Dúo Internacional de Guitarra "Dávalos & Cherubito". Juntos recorrieron buena parte del mundo y ofrecieron más de 800 conciertos en importantes espacios como el Museo del Louvre de París y el Carnegie Hall de Nueva York. Entre otros hitos, en 1969 -en los estudios de la RCA en Santiago-, grabó "El concierto de Aranjuez" de Joaquín Rodrigo (fue el primer latinoamericano) y durante el gobierno de Salvador Allende participó en el Tren Popular de la Cultura. Después de 1973 debió exiliarse en España junto a su familia y en 1983 fundó el Estudio Musical Eulogio Dávalos Román, en la mismísima rambla de Cataluña. Junto con ello, ha sido creador y director del prestigioso Certamen Internacional de Guitarra de Barcelona Miquel Llobet, su gran contribución, según el guitarrista Oscar Ohlsen; y en 2010 el Ayuntamiento de Barcelona le concedió la Medalla de Honor de la ciudad. En 2015, nuestro Consejo Nacional de la Cultura y de las Artes lo honró con la Medalla al Mérito Artístico y Cultural Pablo Neruda.

Violeta Parra y las anticuecas

En síntesis, una vida intensa y llena de encuentros con artistas notables. En "Una leyenda hecha guitarra", Eulogio Dávalos rememora que conoció de manera cercana a Violeta Parra y a sus hijos Ángel e Isabel. Con la autora de "Volver a los 17" vivió un episodio que lo acompaña hasta hoy. A mediados de los 60, la cantante se le acercó y le dijo que "así como mi hermano Nicanor tiene los antipoemas, yo tengo unas anticuecas". Violeta Parra le comentó que tenía grabadas las anticuecas y le solicitó a Dávalos poder traspasarlas a una partitura, pero la colaboración no pudo concretarse.

La historia prosiguió en 1985 cuando en la Fundación Pablo conoció a la profesora de música Olivia Concha Molinari y el guitarrista le comentó de su episodio con las anticuecas. "Para mi sorpresa, vi que su rostro se transformó, se puso lívida... Me llevó al fondo de la casa y me explicó que Nicanor Parra le había pasado el casete y ella tuvo que reconstruir su sonido, porque estaba en mal estado y las transcribió en partituras. Fue Olivia Concha Molinari quien rescató las anticuecas que yo no pude trabajar con Violeta. Gracias a ella, que me entregó públicamente los manuscritos, las pude estrenar el 14 de diciembre de 1991 en la Real Academia de San Fernando, en Madrid, en un concierto retransmitido por Radio Nacional de España", escribe Dávalos.

-¿Siente que fue un niño prodigio?
"Lo que pasa es que, como dijo en su momento la crítica, tuve condiciones familiares muy ricas y propicias para destacar desde muy niño. Gracias a mi mamá, mi papá y mis hermanas viví con sonidos todo el día. Antes de decir abc, comencé a vocalizar. La guitarra en mi época era mal vista, como un instrumento populachero, un instrumento de cantinas y de cuecas. Pero yo le debo todo a ella. El primer concierto que di en el Municipal de Santiago, a los 9 años, tuvo una trascendencia enorme. Cito a varias personas en mi libro, entre otras a Vicente Salas Viu, creador del Instituto de Extensión Musical de la Universidad de Chile y primer director de la Revista Musical Chilena, quien llamó a mi madre tres semanas después del concierto y le dijo que había hablado con el ministro de Educación, Juan Gómez Millas, y habían decidido apoyarme en la realización de mi primera gira nacional, para que todos los niños de Chile supieran qué se puede hacer con una guitarra. Esa gira prácticamente me definió en mi vocación, en mi amor por el instrumento. Toqué por todo el país, de Arica a Magallanes, tres o cuatro veces más y esos conciertos fueron creando en mi país un ambiente muy favorable hacia la guitarra clásica. Hoy se habla de que la guitarra goza de buena salud, pero en mis tiempos solo se conocía a un tal señor Andrés Segovia que estaba haciendo una gira, a un señor Maruenda exiliado español del Winnipeg que había pasado por Chile, y de los talentos nacionales, estaban las profesoras Esther Martínez y María Luisa Sepúlveda. La verdad es que a mí me tocó meterme en la selva, abrir una serie de espacios que no existían. Uno siempre cuenta sus éxitos, no sus fracasos. Muchas veces me retiré llorando de los escenarios, siendo un niño. Si no fuera por la moral que me insuflaba mi madre, habría terminado hace rato con la guitarra, pero afortunadamente no fue así".

"El nivel de la guitarra hoy en Chile es extraordinario, afirma Dávalos. Luis Orlandini, Romilio Orellana y Sebastián Montes son nombres que tienen un prestigio y que se pueden presentar en cualquier parte del mundo, y lo van a hacer muy bien. Eso se debe también a un gran maestro que acaba de fallecer: Ernesto Quezada".


Sonido recobrado: El gran órgano franciscano después de 15 años

El Mercurio

Con apenas $4 millones y medio contó el proyecto de restauración de uno de los más importantes instrumentos de este tipo construidos en Chile por el organero Orestes Carlini, hace cien años. El proyecto buscará nuevos recursos para completar su impostergable recuperación.  

IÑIGO DÍAZ 

"Lo peor que le puede pasar a un órgano es quedarse en silencio. Si nadie lo toca, se resiente. Sus válvulas se resecan, y cuando se vuelve a tocar se revientan", explica desde Estados Unidos el organero y organista chileno Luis González. "Esas válvulas que permiten el paso de aire a los tubos están fabricadas en cuero. Si tienes una chaqueta de cuero te durará toda tu vida, pero si la cuelgas por 20 años y te la vuelves a poner, se deshace", agrega el organista holandés Marnix Doorn.

Desde esta óptica, Doorn y González iniciaron el año pasado un proyecto de recuperación patrimonial y musical del gran órgano de la iglesia de San Francisco, una pieza fundamental entre todas las que el luthier italiano Orestes Carlini fabricó en su taller hace cien años.

"Carlini fue un maestro organero, que construyó 40 órganos, uno por año. Por el tipo de mecánica que se observa en el instrumento franciscano, corresponde al período 1900-1920", dice González. Otras versiones lo datan en 1909 y en 1914, pero más allá de la antigüedad que ostenta, se le ha considerado el más grande en cuanto a dimensiones, frente a los órganos Carlini de las iglesias de Santa Ana, San Lázaro o San Saturnino, en la Plaza Yungay, el primero que se conoció con la firma del italiano.

Tiene 2.127 tubos, algunos de hasta 5 metros de altura, además de dos teclados de 58 teclas y una pedalera de 56. Su mueble se impone con más de 5 metros de frente, fondo y alto: un armatoste que descansa en el coro de la iglesia roja de 1618, la más longeva de Chile.

Escasez de fondos

Hoy, el órgano de San Francisco ha recuperado su sonido, después de 15 años de total silencio, con la primera etapa de restauración llevada a cabo por el equipo de especialistas, entre los que son protagonistas Luis González y su hermano Patricio González. Vienen trabajando en el órgano desde 1985, y desde el año pasado se internaron en las entrañas del instrumento para conseguir el funcionamiento básico que le permitiera volver a escucharse. Lo lograron en mayo y reestrenaron el órgano con un gran concierto en la iglesia.

Sin embargo, los restauradores aseguran que se trata solo de un paso inicial. "Bajo la lógica de si nadie toca el órgano, nadie lo escucha; y si nadie los escucha, nadie se anima a ayudar", dice el holandés, en referencia a los escasos recursos que se consiguieron para la primera etapa del proyecto. Apenas $4 millones y medio para la tarea de devolverle el sonido, al restaurar el teclado principal y la pedalera. Por eso se programa allí una serie de conciertos mensuales gratuitos. El próximo será el 9 de octubre, a las 18:00 horas, con obras de Bach y Mozart, además de transcripciones de piezas para piano de Satie y Albinoni, interpretadas por el propio Doorn y el organista James Báez. "Así estamos diciendo lo importante que es para la comunidad este bello órgano", agrega el músico.

Según los cálculos, para la segunda etapa, que consiste en la restauración del instrumento, se requieren unos $23 millones, que el equipo deberá reunir pronto para iniciar las obras en 2017. La tercera etapa está lejana, pero consistirá en la incorporación de un cuerpo de tubos que nunca fueron instalados según el proyecto de John Moir en los años 70 (ver recuadro). "Si se quisiera reemplazar el órgano de San Francisco por uno nuevo, dadas sus dimensiones habría que pensar en medio millón de dólares para comprarlo, trasladarlo, internarlo, montarlo y afinarlo en su lugar de destino. Por eso es importante recuperar el que ya existe", cierra Luis González.