martes, junio 21, 2022

Álbum conceptual imagina una migración a otro planeta

El Mercurio

La Hipocresía Mató al Gato lanzó recientemente su disco debut y homónimo, donde narran las vivencias de un personaje en un mundo apocalíptico.

Raimundo Flores S.


En marzo de 2020, los músicos Tomás Cordero y Nicolás Roa decidieron instalarse en una casa en San Francisco de Mostazal, Región de O'Higgins, para pasar lo que ellos pensaron que serían unos pocos días de cuarentena. La estadía se extendió por más de dos meses y medio y todo ese tiempo juntos terminó materializándose en un nuevo proyecto musical —bautizado como La Hipocresía Mató al Gato— y en su primer álbum homónimo.


El disco, ya disponible en todas las plataformas de streaming, no es solo la compilación de las primeras canciones del dúo, sino que también es una obra conceptual que narra una historia de ciencia ficción inspirada en lo que pasaba en el mundo por esos días. El puntapié inicial de la historia se da cuando el protagonista recibe un llamado del Ministerio de Viviendas Intergalácticas que le comunica que fue elegido para habitar un nuevo planeta hasta el fin de sus días.


“La premisa que tuvimos fue hacer un disco hilado con una continuidad musical y, al mismo tiempo, escribimos una historia que habla de un futuro distópico en el que la Tierra se hace inhabitable y ocurre una migración hacia un mundo nuevo. Entonces habla de la crítica política de lo que ocurre dentro de eso e igualmente hay una historia que cuenta lo que vive y siente el personaje principal sobre esto. Es un rollo político y emocional que une todo”, explica Tomás Cordero.


El músico recalca que la idea inicial cuando viajaron a Mostazal estaba lejos del resultado final. “Fue muy desde el juego. No teníamos ninguna intención en un principio de hacer esto de una manera profesional, simplemente queríamos hacerlo para nosotros y pasarlo bien. Nos permitimos hacer lo que quisimos. Estábamos desde nuestros niños internos haciendo esto y nos ayudó mucho pensar que no estábamos haciendo algo tan serio. No estábamos pensando en hacer una súper banda que sea un hit, sino en hacer algo para nosotros, para pasarlo bien y para pasar el rato durante la pandemia”, dice.


El álbum, que explora desde el pop a géneros como el rap, el folk y la música negra, fue estrenado en vivo recientemente el la Sala SCD de Plaza Egaña con una propuesta escénica que completa la experiencia sonora.


“Nuestro objetivo principal es llevar esto al show en vivo, haciendo un proyecto interdisciplinario. Juntarnos con actores y bailarines e intentar montar esto casi como si fuera un Cirque du Soleil, pero enfocado en la música. Si tuviéramos el financiamiento, haríamos una película, aunque por ahora tenemos más a mano hacer conciertos de manera teatral”, señala Cordero.


En la misma línea, la agrupación adelanta que planea realizar otro concierto antes de finales de año en la Sala Ceina, con su propuesta aún más desarrollada.


Asimismo, tienen planes para grabar próximamente su segundo álbum en Buenos Aires, en los reconocidos estudios Romaphonic, que hace años pertenecieron a Fito Páez bajo el nombre de Circo Beat.

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