El Mercurio
El ex líder de Los Prisioneros se ha convertido en referente y maestro de una nueva generación de músicos chilenos como Camila Moreno, Gepe, Javiera Mena, Dënver, Francisca Valenzuela o Adrianigual. Con el disco "Corazones" como la piedra filosofal del nuevo pop local y el redescubrimiento de obras hasta hace poco ignoradas de su catálogo solista, el cantante puede exhibir una sonrisa. Sus canciones influyen, remueven y remecen a los actuales créditos musicales. González, que se presenta el 27 de febrero en el Festival de Viña y el 2 de marzo en Matucana 100, ya es una leyenda.
Por Felipe Rodríguez
Camila Moreno tenía poco más de cinco años cuando conoció a Jorge González. Fue una casualidad que ella agradece. Su padre, Rodrigo Moreno, que había trabajado como realizador en la trinchera opositora a Pinochet en los 80 a través de "Teleanálisis", era un viejo conocido del sanmiguelino. Junto al director Cristián Galaz, habían rodado el primer video de Los Prisioneros, "Sexo", cuando no los conocía nadie y, en 1990, con González trabajando con presupuestos millonarios y varios países latinoamericanos en la palma de su mano, estaba, otra vez, frente al músico en una nueva obra audiovisual: "Corazones Rojos". Ahí entró a jugar Camila, en una escena que recrea al Pink Floyd de la película "The Wall" (1979). "Necesitaban niños en un coro que dice 'ehh, ¡mujeres!', que es una de las centrales de la canción y una de las niñas fui yo. Recuerdo que lo saludé esa vez, pero como era tan chica no lo veía como una persona. Me fijaba más en el grupo. Al tiempo me hice fanática. Y fue de las primeras bandas que escuchaba con mi papá cuando salíamos de viaje", admite Moreno.
Para la intérprete de "Panal", la resurrección y admiración de las nuevas generaciones de músicos por la obra de Jorge González es pura justicia. La cantante justifica que, en los años posteriores a la disolución de Los Prisioneros, el solista se encontró con el desprecio de la prensa porque su carrera individual fue demasiado vanguardista. Nadie lo comprendía y eso lo hizo desaparecer temporalmente del mapa local y radicarse en Nueva York. "Para mí, por ejemplo, 'El Futuro se fue' (1994) es el mejor disco de la historia de Chile. Cuando salió nadie lo pescó, pero los años lo transformaron en una obra maestra. Canciones como 'El Niño y el Papá' son geniales. Cuando hice 'Panal' escuché mucho este disco porque la construcción de sus letras es buenísima y me sirvió de inspiración", asume.
Aunque no existe el momento definitivo del renacimiento de Jorge González entre la nueva camada de músicos, hay un punto en común: el descubrimiento de "Corazones" (1990). Esa es la piedra filosofal del nuevo pop chileno. Un álbum que impone leyes desconocidas en los próximos grupos y solistas abriéndose a la tristeza más extrema en un formato bailable. Esas nueve canciones abrieron los ojos de esta generación porque, por primera vez, percibieron que la electrónica en español era capaz de armonizar el gusto del público y de la crítica. "Esas canciones eran raras porque trataban de penas de amor y uno las cantaba con alegría. 'Corazones' lo escuchábamos mucho con mi familia en vacaciones cuando íbamos a la playa. Para los de mi edad, recuperarlo en internet fue trascendente. Muchas veces, conversábamos de ese disco con amigos, lo poníamos y conectábamos heavy. Es un disco total y creo que todos hemos sacado algo de ahí", asegura Gepe.
Pese a que en los 80, Electrodomésticos forzó al máximo las posibilidades que le ofrecía la tecnología, sus temas siempre estuvieron encapsulados en los paladares más intelectuales. "Corazones", en cambio, ocupó las mismas herramientas, pero sin transar en su búsqueda del pop. "Hasta antes de 'Corazones', el rock chileno era bien basuriento y es de los pocos discos chilenos valorables. Nos enseñó que se podía ser experimental y masivo y que la música era algo más que guitarra, bajo y batería. ¿Quién más he hecho algo así? Quizás Álvaro Henríquez cuando hizo 'Chi Bah Puta la Huea', pero era un chiste. Acá había sentimiento", reconoce Diego Adrián, líder del grupo electropop, Adrianigual.
Esa forma de expresarse de González, abducido a tiempo completo entre la electrónica de Depeche Mode y Pet Shop Boys y el sentimentalismo apasionado de Camilo Sesto, estaba en perpetua evolución. El cantante avanzaba sin repetir ni equivocarse. Y fue la llave para entender lo que, en los 90, fue incomprensible para el gran público: sus discos "Jorge González" (1993) y "El Futuro se Fue" (1994). Obras que, en el momento de su aparición, pasaron como verdaderos ovnis musicales y que, en la actualidad, son objeto de estudio y revalorización por los artistas contemporáneos. "Tú escuchas esos discos y te das cuenta que el cantante es de verdad. Un tipo al límite, que sufre y es alegre, según la canción. Además, son tan distintos. Uno habla de la vida y el orden, y el otro es fruto del desastre. Eso lo hacen sólo los grandes. Cuando escuchas canciones como 'Esas Mañanas' o 'Quien Canta su Mal Espanta', te entregas a aprender de él. Esa época fue súper buena para la música chilena. Estaban Andrés Bobe de La Ley y Sexual Democracia que eran vanguardistas y que merecen un revival", afirma Gepe.
ME PAGAN POR REBELDE.
Carlos Fonseca, el manager histórico de Los Prisioneros, siempre relata la historia del día en que conoció a Jorge González. Fue en una clase de Arte en la Universidad de Chile, con el ex Prisionero burlándose de la ignorancia de una profesora ante el asombro de sus compañeros. El sanmiguelino siempre fue igual: directo, de frente y con la ironía como escudo.
Esa característica de ir contra la autoridad, tan impopular en la sociedad chilena, es un sello de garantía que le ha permitido diferenciarse del resto. Salvo la camada de artistas chilenos surgidos bajo el alero de Violeta Parra en los lejanos 60 -Quilapayún, Víctor Jara, Inti Illimani, Patricio Manns- los músicos locales nunca se han jactado de una consistencia contestataria. Algunos esbozos discursivos más que líricos de Los Tres -de Álvaro Henríquez, en rigor- y crítico-humorísticos de Mauricio Redolés en los 90 y, en la actualidad, canciones de choque en bandas como Legua York o solistas como Ana Tijoux continúan el legado rupturista de González: el único con licencia de decir lo que quiera arriba y debajo de un escenario. "Ser muy buena onda pesa menos que una bolsa. Una de las cosas por las que uno quiere y respeta a Jorge González es por su sinceridad. Sus palabras son como una patada. Me gusta que la gente se enoje, que se remueva, que sea capaz de unir música con contenido y entretención. Y él tiene esa actitud de decir lo que se le antoje. A mí también me pasa que cuando estoy con ganas de decir cosas, lo hago y no me interesa lo que me digan", reconoce Camila Moreno.
El creador de "El Baile de los que sobran" tuvo desde sus comienzos una postura que empatizó con la clase media. En la época más dura de la dictadura, los conciertos de Los Prisioneros funcionaban como mitines rockeros. González atacaba y salía jugando. Le daba lo mismo la censura: prácticamente no los tocaban en las radios y muchas veces les quitaban gimnasios provinciales para sus presentaciones a última hora. Esos años kamikaze, sin embargo, no aminoraron su poderío. Más bien, lo aumentaron. "Creo que Los Prisioneros o, más bien, Jorge González conectó mucho con la gente por los discursos de la época más dura de Chile. Tenía una postura contra el Gobierno y eso logró que la gente se identificara más rápido al escuchar su música. Esa valentía nos gusta a todos los que después hicimos canciones", reflexiona Mariana Montenegro del dúo Dënver.
"Siento que él logró traducir como nadie las sensibilidades de una generación, no sólo en Chile sino en varios países y mucho más allá de lo que conocemos como 'rock'. Eso lo convierte en alguien muy cercano a la gente, sentimentalmente hablando. Ver el fervor que desata en Perú, Colombia o Ecuador, lo deja claro, es un ídolo popular", dice Pedropiedra, músico que lo acompaña en sus giras.
JUVENTUD, DIVINO TESORO.
Durante la última década, Jorge González se acercó a los músicos emergentes. Se mostró interesado en conocer los gustos y las preferencias estilísticas de sus nuevos colegas. Forjó amistad con Javiera Mena -tocaron juntos y ella realizó un cover de "Amiga Mía" para la película "Joven y Alocada"-, Pedropiedra y Gonzalo Yáñez. A estos dos últimos los sumó para su banda y quienes lo conocen aseguran que le gusta estar al tanto de los discos recién editados y les enseña pequeños trucos para componer.
"Cuando recién comencé a tocar con él yo siempre carreteaba y me acostaba tarde. Jorge, por lo general aparecía a las ocho de la mañaña, con un pequeño amplificador junto a su guitarra y me decía: 'Ya, Gonzalo, compongamos. Yo le respondía que me dejara dormir", recuerda entre risas el músico uruguayo Gonzalo Yáñez, quien toca hace dos años junto a Jorge González.
"Tiene un acabado y enciclopédico conocimiento de música. Es todo un profesor y conoce casi todas las canciones, sus historias y las de los que las hicieron. Escuchar música con él es como ir a clases con un verdadero experto", agrega Pedropiedra. Y Gepe confirma su melomanía. "Puede hablar todo el día de música. A su edad, la mayoría de los músicos están más tranquilos, se les pasa el tren y no les interesa lo que está sonando. La primera vez que lo vi, en Ciudad de México en 2007, nos invitó a tomar once a su casa a la Javiera (Mena), al Pedro (Piedra) y a mí, y nos recomendaba discos. Una vez nos dijo que todas las canciones las iniciaba a partir de un ritmo en lugar de una guitarra, como hacemos casi todos, y de ahí empezaba a cantar e improvisar las letras. Eso es genial y algo le copié", bromea.
Esa idea de frescura es compartida por Diego Adrián de Adrianigual, quien asegura que su cualidad de estar al día se plasma en "su estilo elegante, una estética sonora propia de la gente que le importan las cosas nuevas y no se queda pegado".
Está claro, Jorge González lo logró: es una leyenda.
Este es un blog que tiene como misión recopilar información o noticias sobre música chilena, la Industria musical y la industria cultural de nuestro país aparecida en diversos medios de comunicación. Por lo tanto los textos son propiedad de los medios y de los periodistas que encabezan cada nota.
domingo, febrero 17, 2013
Rescatan el peregrinaje de los bailes chinos a la Virgen de Andacollo
El Mercurio
Un equipo de investigadores recorrió senderos utilizados por 400 años para testimoniar la fe, en un ritual donde lo divino y lo humano son uno.
Romina de la Sotta Donoso
Son devotos de la Virgen, la llaman chinita, y acuden en masa a Andacollo para celebrarla, entre el 23 y el 27 de diciembre. Pero no siempre contaron con la anuencia de la Iglesia: hasta 1922 eran sociedades secretas, y en los años 50 fueron prohibidos en el Valle del Limarí. Porque los bailes de chinos -"servidores", en quechua - establecen una comunicación directa con la divinidad, en un ritual festivo que construyeron al fusionar la herencia musical y dancística indígena y las Sagradas Escrituras e imaginería católica.
Hoy existen 120 compañías que peregrinan cada año al santuario. La más antigua fue fundada en 1584: el Baile Chino Nº 1, "Laureano Barrera", de Andacollo. "Todos los que van a ver a la Virgen lo hacen con fe. Entre más caminan, más bien pagada la manda", asegura el jefe de la cofradía, Hugo Pastén (65), en la investigación audiovisual "La ruta ancestral de los bailes chinos". Esta fue dirigida por Carolina Herrera, portaestandarte del Baile Pescador Chino Nº 10 de Coquimbo y artífice de que esa cofradía haya sido nombrada Tesoro Humano Vivo en 2009.
"Mi bisabuelo fue chino, y mis abuelas, peregrinas de la Virgen de Andacollo. Siempre me imaginaba a los indios y a los antiguos chinos subiendo, a pie y a mula, por cuestas y senderos, para cantar rogativas y tocar las flautas de caña y los tambores, con sus vestiduras brillantes; todo para agradar a la Virgen Morena. Ahora redescubrimos esos senderos ancestrales", dice. Junto al antropólogo Claudio Mercado y los etnomúsicos Rodolfo Medina y Jimmy Campillay, recorrieron las rutas cruzando los valles de Elqui, Limarí y Choapa. Entrevistaron, además, al arqueólogo Gastón Castillo, dos peregrinos y ocho chinos. Gracias a un Fondart Regional, el registro está en un devedé cuyos 200 ejemplares ya se están distribuyendo a las cofradías, centros culturales y colegios de Coquimbo, y a la red Dibam.
Entre otros, son entrevistados Cipriano Galleguillos (90), jefe del Baile Chino Tamayino Nº 2 de Ovalle y Marco Véliz (58), jefe del Baile Pescador Chino Nº 10 de Coquimbo. Dicen que "los chinos, desde hace 500 años, han multiplicado la fe", y que dormir en el suelo sobre cueros solo era parte del sacrificio ofrendado a la Virgen. El verdadero "pago" está en la complejidad de ejecutar la música y bailar al mismo tiempo.
En el devedé también hablan los peregrinos. Emiliano Gallardo (84) dice que lo ha hecho por 77 años, y no piensa dejarlo: "Voy de muy niño, a caballo, porque soy católico. Primero iba con mi mamá, después con amigos, con hijos, y ahora con nietos".
Un equipo de investigadores recorrió senderos utilizados por 400 años para testimoniar la fe, en un ritual donde lo divino y lo humano son uno.
Romina de la Sotta Donoso
Son devotos de la Virgen, la llaman chinita, y acuden en masa a Andacollo para celebrarla, entre el 23 y el 27 de diciembre. Pero no siempre contaron con la anuencia de la Iglesia: hasta 1922 eran sociedades secretas, y en los años 50 fueron prohibidos en el Valle del Limarí. Porque los bailes de chinos -"servidores", en quechua - establecen una comunicación directa con la divinidad, en un ritual festivo que construyeron al fusionar la herencia musical y dancística indígena y las Sagradas Escrituras e imaginería católica.
Hoy existen 120 compañías que peregrinan cada año al santuario. La más antigua fue fundada en 1584: el Baile Chino Nº 1, "Laureano Barrera", de Andacollo. "Todos los que van a ver a la Virgen lo hacen con fe. Entre más caminan, más bien pagada la manda", asegura el jefe de la cofradía, Hugo Pastén (65), en la investigación audiovisual "La ruta ancestral de los bailes chinos". Esta fue dirigida por Carolina Herrera, portaestandarte del Baile Pescador Chino Nº 10 de Coquimbo y artífice de que esa cofradía haya sido nombrada Tesoro Humano Vivo en 2009.
"Mi bisabuelo fue chino, y mis abuelas, peregrinas de la Virgen de Andacollo. Siempre me imaginaba a los indios y a los antiguos chinos subiendo, a pie y a mula, por cuestas y senderos, para cantar rogativas y tocar las flautas de caña y los tambores, con sus vestiduras brillantes; todo para agradar a la Virgen Morena. Ahora redescubrimos esos senderos ancestrales", dice. Junto al antropólogo Claudio Mercado y los etnomúsicos Rodolfo Medina y Jimmy Campillay, recorrieron las rutas cruzando los valles de Elqui, Limarí y Choapa. Entrevistaron, además, al arqueólogo Gastón Castillo, dos peregrinos y ocho chinos. Gracias a un Fondart Regional, el registro está en un devedé cuyos 200 ejemplares ya se están distribuyendo a las cofradías, centros culturales y colegios de Coquimbo, y a la red Dibam.
Entre otros, son entrevistados Cipriano Galleguillos (90), jefe del Baile Chino Tamayino Nº 2 de Ovalle y Marco Véliz (58), jefe del Baile Pescador Chino Nº 10 de Coquimbo. Dicen que "los chinos, desde hace 500 años, han multiplicado la fe", y que dormir en el suelo sobre cueros solo era parte del sacrificio ofrendado a la Virgen. El verdadero "pago" está en la complejidad de ejecutar la música y bailar al mismo tiempo.
En el devedé también hablan los peregrinos. Emiliano Gallardo (84) dice que lo ha hecho por 77 años, y no piensa dejarlo: "Voy de muy niño, a caballo, porque soy católico. Primero iba con mi mamá, después con amigos, con hijos, y ahora con nietos".
31 minutos de cara al monstruo
El Mercurio
Las voces que dan vida a Tulio Triviño, Juan Carlos Bodoque y Patana, junto a los músicos Pedro Piedra y los hermanos Ilabaca, responden, al estilo 31 minutos, este cuestionario sobre el show que darán el miércoles 27 y con el que, tras exitosas giras alrededor de Chile, por fin debutarán en la Quinta Vergara.
Por Ignacio Espinoza
FELIPE ILABACA (Compositor y músico de la banda)
-¿A quién le gustaría ver darse "el beso, el beso"?
"A Patana con Tulio".
-¿Cuál sería su candidata ideal a reina del festival?
"Me gustaría ver a Patana ponerse la corona".
-Confiese: ¿a quién abucheó alguna vez?
"A Ricardo Arjona y sus números repetidos. Me carga lo que le gusta a la masa".
-¿Con qué famoso de la Quinta se sacaría una foto "pokemona"?
"Con Jorge González. Lo admiro mucho".
-¿Tía Coty o Eva Gómez?
"La tía Coty, porque es más rica".
-Si la alcaldesa les regala las llaves de la ciudad ¿qué haría con ellas?
"Las llevaría todo el tiempo conmigo para que me dejen entrar al casino".
PABLO ILABACA (Compositor y músico de la banda)
-Les dan gaviota: ¿la besa, la abraza, la guarda o hace un "Enrique Iglesias"?
"No creo que alcance para mí, la ganarán Pedro y Álvaro nomás. A mí me darán una de acrílico".
-¿Una técnica infalible de dominación del "monstruo"?
"Sonreír, porque tenemos preciosos dientes".
-¿Con qué famoso de la Quinta se sacaría una foto "pokemona"?
"Con Elton John. Me gustaría tocar su piano".
-¿Su atuendo ideal para la gala?
"Tendría que ir a comprarme ropa porque la que tengo es desastrosa".
-Si la alcaldesa les regala las llaves de la ciudad ¿qué haría con ellas?
"Las guardo y las vendo".
ÁLVARO DÍAZ (Creador y voz de Juan Carlos Bodoque)
-Les dan gaviota: ¿la besa, la abraza, la guarda o hace un "Enrique Iglesias"?
"La guardo y creo que puede funcionar como un buen pisapapeles en la oficina".
-¿A quién le gustaría ver darse "el beso, el beso"?
"A Claudia Conserva con Tonka Tomicic".
-¿Cuál sería su candidata ideal a reina del festival?
"Patana, por supuesto".
-¿Con qué famoso de la Quinta se sacaría una foto "pokemona"?
"Con Antonio Vodanovic".
-¿Cómo celebraría 31 minutos un triunfo en Viña?
"Al estilo 31 minutos, que no es para niños".
-¿Su atuendo ideal para la gala?
"Un terno celeste".
PEDRO PEIRANO (Creador y voz de Tulio Triviño)
-Les dan gaviota: ¿la besa, la abraza, la guarda o hace un "Enrique Iglesias"?
"El que decide es Tulio. Habrá que esperar a ver lo que hace de acuerdo a su sensibilidad del minuto".
-¿A quién le gustaría ver darse "el beso, el beso"?
"A la alcaldesa Virginia Reginato con Tulio, por supuesto".
-Confiesa: ¿a quién abucheaste alguna vez?
"A nadie. Me da pánico y pena. Casi nunca veo el festival, sólo a los humoristas y cuando los abuchean me da más terror".
-¿Con qué famoso de la Quinta se sacaría una foto "pokemona"?
"Con Elton John porque es una celebridad y una leyenda".
-¿Cómo celebraría 31 minutos un triunfo en Viña?
"Con una pequeña once".
-¿Su atuendo ideal para la gala?
"Le voy a pedir ropa a Tulio. Lo ideal es usar un frac suyo que es de pudú con incrustaciones en
mayonesa".
ALEJANDRA DUEÑAS (Voz de Patana)
-Si les dan gaviota: ¿la besa, la abraza, la guarda o hace un "Enrique Iglesias"?
"Haría un Enrique Iglesias. Si la gaviota fuera nuestra probablemente volaría, se 'haría' sobre alguien y volvería al país de donde vino".
-¿A quién le gustaría ver darse "el beso, el beso"?
"A Patana con Mario Hugo. Me encantaría que ella de una vez por todas lo pescara, porque él lleva años persiguiéndola, es de una persistencia notable. Patana está absolutamente ciega y debería darle la oportunidad en este festival".
-Su candidata a reina del festival
"Patana, aunque habría que plastificarla para que se tire el piscinazo porque no se puede mojar".
-Confiese: ¿a quién abucheó alguna vez?
"A Aventura. Recuerdo que pedí que se fueran".
-¿Cómo celebraría 31 minutos un triunfo en Viña?
"Tulio lo celebraría en su mansión, en una tina bañándose con billetes, rodeado de mujeres hermosas y el resto del elenco en una fuente de soda con un completo y un schop. Tulio se adjudicaría todo el triunfo solo".
-Si la alcaldesa les regala las llaves de la ciudad ¿qué haría con ella?
"Les sacaría copia y las vendería a $1.500".
PEDRO PIEDRA (Músico que acompaña a la banda)
-Les dan gaviota: ¿la besa, la abraza, la guarda o hace un "Enrique Iglesias"?
"Yo creo que sólo la alcanzaría a tocar con un dedo y nunca más la volvería a ver, porque acá soy el último eslabón de la cadena".
-¿A quién le gustaría ver darse "el beso, el beso"?
"A Virginia Reginato con Elton John".
-¿Cuál sería su candidata ideal a reina del festival?
"La doctora Cordero"
-Confiese: ¿a quién abucheó alguna vez?
"A Raphael. Cuando chico me acuerdo que quería ver el show de Upa! en el festival pero antes tocó Raphael y se demoró mucho por eso no me gustó".
-¿Cómo celebraría 31 minutos un triunfo en Viña?
"Como celebra 31 minutos todas sus presentaciones: en un bar".
-¿Su atuendo ideal para la gala?
"Un buzo deportivo sin marca".
-Si la alcaldesa les regala las llaves de la ciudad ¿qué haría con ellas?
"Me las tragaría para que nadie más pueda salir de la ciudad".
Las voces que dan vida a Tulio Triviño, Juan Carlos Bodoque y Patana, junto a los músicos Pedro Piedra y los hermanos Ilabaca, responden, al estilo 31 minutos, este cuestionario sobre el show que darán el miércoles 27 y con el que, tras exitosas giras alrededor de Chile, por fin debutarán en la Quinta Vergara.
Por Ignacio Espinoza
FELIPE ILABACA (Compositor y músico de la banda)
-¿A quién le gustaría ver darse "el beso, el beso"?
"A Patana con Tulio".
-¿Cuál sería su candidata ideal a reina del festival?
"Me gustaría ver a Patana ponerse la corona".
-Confiese: ¿a quién abucheó alguna vez?
"A Ricardo Arjona y sus números repetidos. Me carga lo que le gusta a la masa".
-¿Con qué famoso de la Quinta se sacaría una foto "pokemona"?
"Con Jorge González. Lo admiro mucho".
-¿Tía Coty o Eva Gómez?
"La tía Coty, porque es más rica".
-Si la alcaldesa les regala las llaves de la ciudad ¿qué haría con ellas?
"Las llevaría todo el tiempo conmigo para que me dejen entrar al casino".
PABLO ILABACA (Compositor y músico de la banda)
-Les dan gaviota: ¿la besa, la abraza, la guarda o hace un "Enrique Iglesias"?
"No creo que alcance para mí, la ganarán Pedro y Álvaro nomás. A mí me darán una de acrílico".
-¿Una técnica infalible de dominación del "monstruo"?
"Sonreír, porque tenemos preciosos dientes".
-¿Con qué famoso de la Quinta se sacaría una foto "pokemona"?
"Con Elton John. Me gustaría tocar su piano".
-¿Su atuendo ideal para la gala?
"Tendría que ir a comprarme ropa porque la que tengo es desastrosa".
-Si la alcaldesa les regala las llaves de la ciudad ¿qué haría con ellas?
"Las guardo y las vendo".
ÁLVARO DÍAZ (Creador y voz de Juan Carlos Bodoque)
-Les dan gaviota: ¿la besa, la abraza, la guarda o hace un "Enrique Iglesias"?
"La guardo y creo que puede funcionar como un buen pisapapeles en la oficina".
-¿A quién le gustaría ver darse "el beso, el beso"?
"A Claudia Conserva con Tonka Tomicic".
-¿Cuál sería su candidata ideal a reina del festival?
"Patana, por supuesto".
-¿Con qué famoso de la Quinta se sacaría una foto "pokemona"?
"Con Antonio Vodanovic".
-¿Cómo celebraría 31 minutos un triunfo en Viña?
"Al estilo 31 minutos, que no es para niños".
-¿Su atuendo ideal para la gala?
"Un terno celeste".
PEDRO PEIRANO (Creador y voz de Tulio Triviño)
-Les dan gaviota: ¿la besa, la abraza, la guarda o hace un "Enrique Iglesias"?
"El que decide es Tulio. Habrá que esperar a ver lo que hace de acuerdo a su sensibilidad del minuto".
-¿A quién le gustaría ver darse "el beso, el beso"?
"A la alcaldesa Virginia Reginato con Tulio, por supuesto".
-Confiesa: ¿a quién abucheaste alguna vez?
"A nadie. Me da pánico y pena. Casi nunca veo el festival, sólo a los humoristas y cuando los abuchean me da más terror".
-¿Con qué famoso de la Quinta se sacaría una foto "pokemona"?
"Con Elton John porque es una celebridad y una leyenda".
-¿Cómo celebraría 31 minutos un triunfo en Viña?
"Con una pequeña once".
-¿Su atuendo ideal para la gala?
"Le voy a pedir ropa a Tulio. Lo ideal es usar un frac suyo que es de pudú con incrustaciones en
mayonesa".
ALEJANDRA DUEÑAS (Voz de Patana)
-Si les dan gaviota: ¿la besa, la abraza, la guarda o hace un "Enrique Iglesias"?
"Haría un Enrique Iglesias. Si la gaviota fuera nuestra probablemente volaría, se 'haría' sobre alguien y volvería al país de donde vino".
-¿A quién le gustaría ver darse "el beso, el beso"?
"A Patana con Mario Hugo. Me encantaría que ella de una vez por todas lo pescara, porque él lleva años persiguiéndola, es de una persistencia notable. Patana está absolutamente ciega y debería darle la oportunidad en este festival".
-Su candidata a reina del festival
"Patana, aunque habría que plastificarla para que se tire el piscinazo porque no se puede mojar".
-Confiese: ¿a quién abucheó alguna vez?
"A Aventura. Recuerdo que pedí que se fueran".
-¿Cómo celebraría 31 minutos un triunfo en Viña?
"Tulio lo celebraría en su mansión, en una tina bañándose con billetes, rodeado de mujeres hermosas y el resto del elenco en una fuente de soda con un completo y un schop. Tulio se adjudicaría todo el triunfo solo".
-Si la alcaldesa les regala las llaves de la ciudad ¿qué haría con ella?
"Les sacaría copia y las vendería a $1.500".
PEDRO PIEDRA (Músico que acompaña a la banda)
-Les dan gaviota: ¿la besa, la abraza, la guarda o hace un "Enrique Iglesias"?
"Yo creo que sólo la alcanzaría a tocar con un dedo y nunca más la volvería a ver, porque acá soy el último eslabón de la cadena".
-¿A quién le gustaría ver darse "el beso, el beso"?
"A Virginia Reginato con Elton John".
-¿Cuál sería su candidata ideal a reina del festival?
"La doctora Cordero"
-Confiese: ¿a quién abucheó alguna vez?
"A Raphael. Cuando chico me acuerdo que quería ver el show de Upa! en el festival pero antes tocó Raphael y se demoró mucho por eso no me gustó".
-¿Cómo celebraría 31 minutos un triunfo en Viña?
"Como celebra 31 minutos todas sus presentaciones: en un bar".
-¿Su atuendo ideal para la gala?
"Un buzo deportivo sin marca".
-Si la alcaldesa les regala las llaves de la ciudad ¿qué haría con ellas?
"Me las tragaría para que nadie más pueda salir de la ciudad".
Chile y Bolivia unidos por la misma música
Nota del Editor de Puro Chile Musical: La nota que publicamos a continuación, extraído desde El Mercurio, contiene serias falencias. Primero que nada, menciona una teoría sobre la entrega de un charango por parte de Bachelet a Bono, integrante de U2, que es difícilmente verificable, tal vez puede permitirse esta teoría bajo el alero de una apreciación personal que nada tiene que ver con todas las certezas históricas que pretende plantear el artículo; sin mencionar por supuesto que el regalo fue otorgado por Ricardo Lagos y no por Michelle Bachelet. Si en este aspecto hay un error garrafal y fantasías interpretativas, ¿qué otros errores contendrá el artículo y que no pueden ser fácilmente verificables por el lector común?.
Por otro lado no hace mención a la participación que tuvieron músicos bolivianos en el medio musical chileno a fines de los 50, como Raul Shaw Moreno y los Peregrinos que grabaron un 10" que incluía varios temas en que se interpretaba charango, siendo este disco uno de los mas vendidos de la década. Por otro lado en un artículo publicado en el mismo diario y en el mismo suplemento hace un par de semanas atrás se mencionaba la importancia de Los de Ramón en el arribo de estas sonoridades al medio chileno, mención que no tiene cabida en este artículo. Se nota que no hay diálogos entre las notas, o mejor dicho: hay diálogo de sordos.
Si estos errores o falencias se encuentran en este pequeño articulo, que otras falencias históricas o fantasías interpretativas se encontrarán en otros textos mas extensos del autor, y que no pueden ser fácilmente cotejables por el lector común y corriente?.
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El Mercurio
Cuando en 1845 el Presidente de Bolivia decidió que ya era hora de tener un himno nacional, recurrió a un músico italiano que estaba en Chile para que lo escribiera. Sin embargo, resulta evidente que Leopoldo Benedetto Vicenti se basó en el himno patrio chileno de 1828 para escribir el boliviano. Es cosa de escuchar la introducción, las estrofas, el final del estribillo y la métrica e instrumentación. La copia feliz del Edén.
JUAN PABLO GONZÁLEZ
Universidad Alberto Hurtado
Junto a la similitud de nuestros himnos patrios, chilenos y bolivianos compartimos el mismo baile nacional, la cueca, que posee distintas particularidades en los dos países, pero que es sentida por ambos pueblos como el baile que más los representa. Además, en las fiestas religiosas del Norte de Chile, los promesantes han adoptado bailes bolivianos como las diabladas y el zambo caporal, que son los más vistosos y que más atraen a los jóvenes. Todo esto es coronado por el desarrollo en Argentina, Chile, Bolivia y Perú de la llamada música andina, con sus instrumentos, géneros y repertorios comunes, aunque motivo de disputas y campo fértil de paradojas, como veremos a continuación.
De Salta a París
Las fronteras nacionales en los Andes Centrales se consolidaron en la década de 1880 con la incorporación de territorios de cultura atacameña y aimara a Chile, mientras que Argentina recibía la Puna de Atacama con presencia aimara y quechua, que se integró a las provincias de Catamarca, Salta y Jujuy. La ampliación de la región altiplánica argentina expandía zonas ya habitadas por criollos, a diferencia de lo que ocurría en Chile. De este modo, cuando en la década de 1950 músicos de Salta alcancen protagonismo con el boom del folclore argentino, las influencias andinas se sumarán naturalmente a ese protagonismo y a su consecuente proceso de internacionalización.
Ese boom fue exportado a países vecinos, constituyéndose en catalizador para la aparición de conjuntos creados según el modelo de Los Chalchaleros y Los Fronterizos. A la configuración de guitarras y bombo de estos grupos salteños, otros dos grupos argentinos, Los Incas y Los Calchakis, sumaron una quena y un charango en sus actuaciones en París, a comienzos de los años sesenta. Luego harían lo mismo Quilapayún e Inti-Illimani en Santiago, y Los Jairas y Los Chasquis en La Paz. Por influencia de los grupos argentinos, todos estos conjuntos usarán poncho.
En las décadas de 1950 y 1960, París era el destino de muchos músicos latinoamericanos, lo que coincidía con la estrategia del general De Gaulle de alinear a Francia con los países del Tercer Mundo, para formar un tercer bloque que pudiera alterar la política de dominación transnacional de la Unión Soviética y Estados Unidos. De este modo, Francia volvía a manifestar su intención de participar del destino de la Amérique Latine, un concepto acuñado justamente en Francia cien años antes.
Atahualpa Yupanqui, Leda Valladares y María Elena Walsh venían grabando música andina argentina en París desde comienzos de los años cincuenta para el sello Chant du Monde. De este modo, Los Incas y Los Calchakis no hicieron más que continuar esta tendencia, premunidos ahora del formato del conjunto salteño. La acogida entre los franceses de una música que sonaba suficientemente latinoamericana debido al uso de instrumentos y ritmos andinos; que tenía poco texto que comprender; que no había que saber bailar, y que ponía sobre la escena un mundo indígena postergado que era necesario ayudar, fue un eslabón de más de un siglo de vínculos entre Francia y América Latina.
De París a Santiago
La llegada de esta música andina cosmopolita a Chile ocurrió justamente desde París, donde residían Violeta Parra y sus hijos Ángel e Isabel, a comienzos de los años sesenta. Los Parra aprendieron la quena y el charango de Los Calchakis y llevaron esos instrumentos a Santiago en 1964, difundiéndolos en su peña, grabando discos y enseñándoselos a otros músicos. Todo esto, con buena cobertura de prensa. El auge que empezaba a tener en Chile la música andina con el regreso de los Parra fue coronado en 1966 con la gira a Santiago del conjunto boliviano Los Jairas, gestionada, justamente, por Violeta Parra.
Los Jairas le habían regalado un charango a Violeta en uno de sus viajes a La Paz, buscando recomponer la relación amorosa con Gilbert Favre -Run Run-. Ese es el instrumento que Violeta utiliza en su último disco y con el que aparece retratada en la portada. Dos canciones escritas sobre ritmos del sur de Chile, "Run Run se fue pa'l norte" y "Gracias a la vida", las grabó con ese charango. Cuando cuarenta años más tarde Michelle Bachelet le regale un charango a Bono, líder de U2, en La Moneda, despertando el enojo boliviano, será ese el charango que simbólicamente le entregue, no el de las comunidades indígenas del Altiplano.
La gira a Santiago de Los Jairas era la primera gira al exterior del primer conjunto cosmopolita boliviano de música andina, formado ese mismo año por Ernesto Cavour en charango y Gilbert Favre en quena, entre otros. Los Jairas venían legitimados por la agenda nacionalista, inclusiva y modernizadora impulsada por el Estado boliviano desde 1952. Esta agenda favorecía la difusión de expresiones populares de cobertura nacional, algo que solo podía lograrse con la ayuda de la industria cultural. Fue la alianza entre Estado e industria, que unía agendas nacionalistas con intereses económicos, la que permitió la construcción de músicas nacionales en muchos países latinoamericanos, incluido Bolivia.
Lo paradójico es que un grupo como Los Jairas, que satisfacía los intereses nacionalistas bolivianos de construir una identidad unificada y opuesta a influencias extranjeras, había surgido según el modelo de los conjuntos argentinos en París e incluía a un suizo -Gilbert Favre-, que había conocido esa música debido a su cercanía con Violeta Parra. Más aún, Los Jairas no solo no eran indígenas ni tocaban música en su contexto original, sino que reunían repertorio de distinta procedencia y modificaban su estilo interpretativo de acuerdo a formatos impuestos por la propia industria. A pesar de todo, en Chile y el mundo Los Jairas fueron percibidos por los medios, los músicos y el público como auténticos representantes de la música andina boliviana.
El boom andino
Si bien el gobierno militar chileno prohibió la quena, la zampoña y el charango en 1973 por su asociación con la Unidad Popular, la prohibición duró poco, pues a partir de 1975 se vivió un boom de música andina en el país, protagonizado por esos mismos instrumentos. Las nuevas autoridades consideraban que el folclore andino no era chileno y les interesaba difundir el folclore de la Zona Central. Sin embargo, los conflictos que enfrentaba Chile con sus vecinos del norte en la víspera del centenario de la Guerra del Pacífico generaban la necesidad de manifestar soberanía sobre los territorios del Altiplano. De este modo, la música proscrita podía también transformarse en una manifestación simbólica de esa soberanía. Otra paradoja más de la música andina.
Es así como en 1974, los instrumentos censurados volvieron a sonar en teatros, iglesias y surcos discográficos, aunque tocando otra música: la del barroco, en una inesperada y original mezcla entre Bach, la quena y el charango lograda por Barroco Andino, que al poco tiempo se integró como cuerpo estable de la Universidad de Santiago. Junto a ellos, dos grupos de música andina formados antes de 1973, Illapu y Kollahuara, comenzaron a figurar en la escena musical chilena, con nuevos discos, recitales multitudinarios y presentaciones en televisión. Incluso imponiendo éxitos como "Candombe para José", grabado por Illapu en 1976. Dos años más tarde, el grupo pop Frecuencia Mod apelaba al sonido andino de moda insertando un charango al comienzo de uno de sus mayores hits, "Cállate, ya no me mientas", que alcanzó los primeros lugares del ranking radial.
Bolivia siempre ha reclamado por el uso del charango en Chile y por el éxito de los grupos andinos chilenos en el mundo. Sin embargo, la música que reclaman como propia fue posible por la influencia de grupos argentinos y la receptividad de los franceses, junto a la ayuda de Violeta Parra. Las comunidades indígenas del Altiplano, a quienes esta música pretende representar, han permanecido ajenas a todo esto. Sus tradiciones milenarias, sus preocupaciones y necesidades están muy lejos de las rencillas nacionalistas por la propiedad de una música que no es lo que aparenta ser y que ha permanecido envuelta en un mar de paradojas.
Por otro lado no hace mención a la participación que tuvieron músicos bolivianos en el medio musical chileno a fines de los 50, como Raul Shaw Moreno y los Peregrinos que grabaron un 10" que incluía varios temas en que se interpretaba charango, siendo este disco uno de los mas vendidos de la década. Por otro lado en un artículo publicado en el mismo diario y en el mismo suplemento hace un par de semanas atrás se mencionaba la importancia de Los de Ramón en el arribo de estas sonoridades al medio chileno, mención que no tiene cabida en este artículo. Se nota que no hay diálogos entre las notas, o mejor dicho: hay diálogo de sordos.
Si estos errores o falencias se encuentran en este pequeño articulo, que otras falencias históricas o fantasías interpretativas se encontrarán en otros textos mas extensos del autor, y que no pueden ser fácilmente cotejables por el lector común y corriente?.
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El Mercurio
Cuando en 1845 el Presidente de Bolivia decidió que ya era hora de tener un himno nacional, recurrió a un músico italiano que estaba en Chile para que lo escribiera. Sin embargo, resulta evidente que Leopoldo Benedetto Vicenti se basó en el himno patrio chileno de 1828 para escribir el boliviano. Es cosa de escuchar la introducción, las estrofas, el final del estribillo y la métrica e instrumentación. La copia feliz del Edén.
JUAN PABLO GONZÁLEZ
Universidad Alberto Hurtado
Junto a la similitud de nuestros himnos patrios, chilenos y bolivianos compartimos el mismo baile nacional, la cueca, que posee distintas particularidades en los dos países, pero que es sentida por ambos pueblos como el baile que más los representa. Además, en las fiestas religiosas del Norte de Chile, los promesantes han adoptado bailes bolivianos como las diabladas y el zambo caporal, que son los más vistosos y que más atraen a los jóvenes. Todo esto es coronado por el desarrollo en Argentina, Chile, Bolivia y Perú de la llamada música andina, con sus instrumentos, géneros y repertorios comunes, aunque motivo de disputas y campo fértil de paradojas, como veremos a continuación.
De Salta a París
Las fronteras nacionales en los Andes Centrales se consolidaron en la década de 1880 con la incorporación de territorios de cultura atacameña y aimara a Chile, mientras que Argentina recibía la Puna de Atacama con presencia aimara y quechua, que se integró a las provincias de Catamarca, Salta y Jujuy. La ampliación de la región altiplánica argentina expandía zonas ya habitadas por criollos, a diferencia de lo que ocurría en Chile. De este modo, cuando en la década de 1950 músicos de Salta alcancen protagonismo con el boom del folclore argentino, las influencias andinas se sumarán naturalmente a ese protagonismo y a su consecuente proceso de internacionalización.
Ese boom fue exportado a países vecinos, constituyéndose en catalizador para la aparición de conjuntos creados según el modelo de Los Chalchaleros y Los Fronterizos. A la configuración de guitarras y bombo de estos grupos salteños, otros dos grupos argentinos, Los Incas y Los Calchakis, sumaron una quena y un charango en sus actuaciones en París, a comienzos de los años sesenta. Luego harían lo mismo Quilapayún e Inti-Illimani en Santiago, y Los Jairas y Los Chasquis en La Paz. Por influencia de los grupos argentinos, todos estos conjuntos usarán poncho.
En las décadas de 1950 y 1960, París era el destino de muchos músicos latinoamericanos, lo que coincidía con la estrategia del general De Gaulle de alinear a Francia con los países del Tercer Mundo, para formar un tercer bloque que pudiera alterar la política de dominación transnacional de la Unión Soviética y Estados Unidos. De este modo, Francia volvía a manifestar su intención de participar del destino de la Amérique Latine, un concepto acuñado justamente en Francia cien años antes.
Atahualpa Yupanqui, Leda Valladares y María Elena Walsh venían grabando música andina argentina en París desde comienzos de los años cincuenta para el sello Chant du Monde. De este modo, Los Incas y Los Calchakis no hicieron más que continuar esta tendencia, premunidos ahora del formato del conjunto salteño. La acogida entre los franceses de una música que sonaba suficientemente latinoamericana debido al uso de instrumentos y ritmos andinos; que tenía poco texto que comprender; que no había que saber bailar, y que ponía sobre la escena un mundo indígena postergado que era necesario ayudar, fue un eslabón de más de un siglo de vínculos entre Francia y América Latina.
De París a Santiago
La llegada de esta música andina cosmopolita a Chile ocurrió justamente desde París, donde residían Violeta Parra y sus hijos Ángel e Isabel, a comienzos de los años sesenta. Los Parra aprendieron la quena y el charango de Los Calchakis y llevaron esos instrumentos a Santiago en 1964, difundiéndolos en su peña, grabando discos y enseñándoselos a otros músicos. Todo esto, con buena cobertura de prensa. El auge que empezaba a tener en Chile la música andina con el regreso de los Parra fue coronado en 1966 con la gira a Santiago del conjunto boliviano Los Jairas, gestionada, justamente, por Violeta Parra.
Los Jairas le habían regalado un charango a Violeta en uno de sus viajes a La Paz, buscando recomponer la relación amorosa con Gilbert Favre -Run Run-. Ese es el instrumento que Violeta utiliza en su último disco y con el que aparece retratada en la portada. Dos canciones escritas sobre ritmos del sur de Chile, "Run Run se fue pa'l norte" y "Gracias a la vida", las grabó con ese charango. Cuando cuarenta años más tarde Michelle Bachelet le regale un charango a Bono, líder de U2, en La Moneda, despertando el enojo boliviano, será ese el charango que simbólicamente le entregue, no el de las comunidades indígenas del Altiplano.
La gira a Santiago de Los Jairas era la primera gira al exterior del primer conjunto cosmopolita boliviano de música andina, formado ese mismo año por Ernesto Cavour en charango y Gilbert Favre en quena, entre otros. Los Jairas venían legitimados por la agenda nacionalista, inclusiva y modernizadora impulsada por el Estado boliviano desde 1952. Esta agenda favorecía la difusión de expresiones populares de cobertura nacional, algo que solo podía lograrse con la ayuda de la industria cultural. Fue la alianza entre Estado e industria, que unía agendas nacionalistas con intereses económicos, la que permitió la construcción de músicas nacionales en muchos países latinoamericanos, incluido Bolivia.
Lo paradójico es que un grupo como Los Jairas, que satisfacía los intereses nacionalistas bolivianos de construir una identidad unificada y opuesta a influencias extranjeras, había surgido según el modelo de los conjuntos argentinos en París e incluía a un suizo -Gilbert Favre-, que había conocido esa música debido a su cercanía con Violeta Parra. Más aún, Los Jairas no solo no eran indígenas ni tocaban música en su contexto original, sino que reunían repertorio de distinta procedencia y modificaban su estilo interpretativo de acuerdo a formatos impuestos por la propia industria. A pesar de todo, en Chile y el mundo Los Jairas fueron percibidos por los medios, los músicos y el público como auténticos representantes de la música andina boliviana.
El boom andino
Si bien el gobierno militar chileno prohibió la quena, la zampoña y el charango en 1973 por su asociación con la Unidad Popular, la prohibición duró poco, pues a partir de 1975 se vivió un boom de música andina en el país, protagonizado por esos mismos instrumentos. Las nuevas autoridades consideraban que el folclore andino no era chileno y les interesaba difundir el folclore de la Zona Central. Sin embargo, los conflictos que enfrentaba Chile con sus vecinos del norte en la víspera del centenario de la Guerra del Pacífico generaban la necesidad de manifestar soberanía sobre los territorios del Altiplano. De este modo, la música proscrita podía también transformarse en una manifestación simbólica de esa soberanía. Otra paradoja más de la música andina.
Es así como en 1974, los instrumentos censurados volvieron a sonar en teatros, iglesias y surcos discográficos, aunque tocando otra música: la del barroco, en una inesperada y original mezcla entre Bach, la quena y el charango lograda por Barroco Andino, que al poco tiempo se integró como cuerpo estable de la Universidad de Santiago. Junto a ellos, dos grupos de música andina formados antes de 1973, Illapu y Kollahuara, comenzaron a figurar en la escena musical chilena, con nuevos discos, recitales multitudinarios y presentaciones en televisión. Incluso imponiendo éxitos como "Candombe para José", grabado por Illapu en 1976. Dos años más tarde, el grupo pop Frecuencia Mod apelaba al sonido andino de moda insertando un charango al comienzo de uno de sus mayores hits, "Cállate, ya no me mientas", que alcanzó los primeros lugares del ranking radial.
Bolivia siempre ha reclamado por el uso del charango en Chile y por el éxito de los grupos andinos chilenos en el mundo. Sin embargo, la música que reclaman como propia fue posible por la influencia de grupos argentinos y la receptividad de los franceses, junto a la ayuda de Violeta Parra. Las comunidades indígenas del Altiplano, a quienes esta música pretende representar, han permanecido ajenas a todo esto. Sus tradiciones milenarias, sus preocupaciones y necesidades están muy lejos de las rencillas nacionalistas por la propiedad de una música que no es lo que aparenta ser y que ha permanecido envuelta en un mar de paradojas.
Portal de descarga de música chilena se expande a Argentina y México
El Mercurio
Entre 2009 y 2012 PortalDisc ha crecido 50% cada año. En 2013 esperan potenciar las ventas de tarjetas de descarga en el retail .
Margarita Lira
Desde crear una empresa de juguetes, hasta ser el mánager de la banda nacional Difuntos Correa fueron algunos de los proyectos que tuvo el ingeniero comercial Sebastián Milos (38 años), antes de que decidiera crear PortalDisc, el primer sitio online de descarga legal de música chilena.
Y es que Milos tiene experiencia en el rubro del emprendimiento y en la tarea de abrirse camino en negocios difíciles. De hecho, reconoce, que su gusto por el riesgo es lo que más lo ha impulsado a generar empresas propias.
Siendo mánager del grupo de música, se dio cuenta de las problemáticas de distribución en la industria de la música chilena. Así nació PortalDisc en julio de 2009, con el objetivo de ser un soporte de descarga digital para distribuir y comercializar discos de bandas nacionales.
La web , que comenzó con unos 50 discos a disposición de descarga, actualmente cuenta con casi cuatro mil y tiene la misión de facilitar la difusión y el acceso a la música chilena, contando con el apoyo del Consejo de Cultura y de la Sociedad de Derechos de Autor.
El hecho de que PotalDisc funcionara y tuviera el éxito que hoy tiene era difícil de imaginar hace unos años . Hubo intentos anteriores de hacer portales de descarga legal de música en Chile que fueron apoyados por grandes marcas como VTR y Canal 13, sin embargo, ninguno de ellos prosperó.
Milos cree que el éxito de la empresa se debe a que siempre tuvieron una identidad clara, que era dar apoyo a los músicos chilenos, "nunca vamos a subir a Lady Gaga", asegura.
Este enfoque de apoyo generaba confianza con los artistas, lo que logró "humanizar el proyecto", aspecto que según Milos fue la principal razón por la que lograron expandirse.
Asimismo, Milos asegura que los otros portales de grandes marcas no tuvieran un objetivo específico, sino que se proyectaron como meganegocios que consistían en ver cuáles eran los grandes sellos y tener lo que más vendía, "sin tener un objetivo muy claro más allá del lucro con la música", comenta.
La mira en el retail
Desde su creación, las ventas de PortalDisc han crecido en promedio un 50% en relación con el mismo período de años anteriores. "En enero de 2012 las descargas fueron de 1.500 discos y este año de tres mil, considerando solo las descargas de venta online ", explica Sebastián Milos y agrega "en total, en el portal se han generado más de 160 mil descargas considerando todos los tipos".
Para los próximos años, la empresa quiere dar énfasis a la distribución de las tarjetas de descarga en el retail , en las cadenas de multitiendas del país, proyectando que las tarjetas pasen a ser una alternativa de regalo que reemplace al disco físico que se compra en las tiendas.
Por otro lado, quieren expandirse a discos internacionales, sin perder el carácter de identidad nacional.
Para esto abrieron secciones en la web donde promocionan a músicos de distintos países latinoamericanos.
Este año el foco estará centrado en países como Argentina y México, en donde quieren replicar el mismo esquema que ha sido exitoso en Chile.
Asimismo, Sebastián Milos indica que el portal de música no es un lugar cerrado, sino que al contrario y que también está abierto a todos aquellos que quieran subir su disco, independientemente de si tienen un valor comercial o no. Más allá de tener discos que vendan, su ambición es formar una gran audioteca nacional.
Entre 2009 y 2012 PortalDisc ha crecido 50% cada año. En 2013 esperan potenciar las ventas de tarjetas de descarga en el retail .
Margarita Lira
Desde crear una empresa de juguetes, hasta ser el mánager de la banda nacional Difuntos Correa fueron algunos de los proyectos que tuvo el ingeniero comercial Sebastián Milos (38 años), antes de que decidiera crear PortalDisc, el primer sitio online de descarga legal de música chilena.
Y es que Milos tiene experiencia en el rubro del emprendimiento y en la tarea de abrirse camino en negocios difíciles. De hecho, reconoce, que su gusto por el riesgo es lo que más lo ha impulsado a generar empresas propias.
Siendo mánager del grupo de música, se dio cuenta de las problemáticas de distribución en la industria de la música chilena. Así nació PortalDisc en julio de 2009, con el objetivo de ser un soporte de descarga digital para distribuir y comercializar discos de bandas nacionales.
La web , que comenzó con unos 50 discos a disposición de descarga, actualmente cuenta con casi cuatro mil y tiene la misión de facilitar la difusión y el acceso a la música chilena, contando con el apoyo del Consejo de Cultura y de la Sociedad de Derechos de Autor.
El hecho de que PotalDisc funcionara y tuviera el éxito que hoy tiene era difícil de imaginar hace unos años . Hubo intentos anteriores de hacer portales de descarga legal de música en Chile que fueron apoyados por grandes marcas como VTR y Canal 13, sin embargo, ninguno de ellos prosperó.
Milos cree que el éxito de la empresa se debe a que siempre tuvieron una identidad clara, que era dar apoyo a los músicos chilenos, "nunca vamos a subir a Lady Gaga", asegura.
Este enfoque de apoyo generaba confianza con los artistas, lo que logró "humanizar el proyecto", aspecto que según Milos fue la principal razón por la que lograron expandirse.
Asimismo, Milos asegura que los otros portales de grandes marcas no tuvieran un objetivo específico, sino que se proyectaron como meganegocios que consistían en ver cuáles eran los grandes sellos y tener lo que más vendía, "sin tener un objetivo muy claro más allá del lucro con la música", comenta.
La mira en el retail
Desde su creación, las ventas de PortalDisc han crecido en promedio un 50% en relación con el mismo período de años anteriores. "En enero de 2012 las descargas fueron de 1.500 discos y este año de tres mil, considerando solo las descargas de venta online ", explica Sebastián Milos y agrega "en total, en el portal se han generado más de 160 mil descargas considerando todos los tipos".
Para los próximos años, la empresa quiere dar énfasis a la distribución de las tarjetas de descarga en el retail , en las cadenas de multitiendas del país, proyectando que las tarjetas pasen a ser una alternativa de regalo que reemplace al disco físico que se compra en las tiendas.
Por otro lado, quieren expandirse a discos internacionales, sin perder el carácter de identidad nacional.
Para esto abrieron secciones en la web donde promocionan a músicos de distintos países latinoamericanos.
Este año el foco estará centrado en países como Argentina y México, en donde quieren replicar el mismo esquema que ha sido exitoso en Chile.
Asimismo, Sebastián Milos indica que el portal de música no es un lugar cerrado, sino que al contrario y que también está abierto a todos aquellos que quieran subir su disco, independientemente de si tienen un valor comercial o no. Más allá de tener discos que vendan, su ambición es formar una gran audioteca nacional.
Cuatro discos para "rockear" en lo que queda del verano
El Mercurio
Con la vuelta de My Bloody Valentine, las obsesiones de Eels, la furia de Tomahawk y la aparición juvenil de Fidlar, el rock vive un buen período de lanzamientos.
Por Andrés Panes y Felipe Rodríguez
Pocos músicos ostentan sus heridas personales con tanta sinceridad como Mark Everett, el ideólogo y hombre detrás de Eels . Su vida, una durísima colección de cachetazos del destino, es una batalla permanente de la que ha salido a flote. Discos como el espléndido "Electro-Shock Blues" (1998) o "End Times" (2010) actúan como emblemas -y catalizadores- de sus tragedias. El primero, un sentido recorrido por las muertes de su única hermana -por sobredosis de drogas- y su madre -por un sorpresivo y devastador cáncer- y, el segundo, por la pérdida de un amor adulto, son manifiestos musicales para seguir de pie, lecciones de convicción de que, incluso los momentos más oscuros, pueden extraer belleza, corazón y luminosidad.
Su nuevo y décimo álbum, "Wonderful, Glorious" , se vuelca en sus más tradicionales obsesiones: la fatalidad, la locura y el romanticismo. Pero, a diferencia de la mayoría de su discografía -también expuesta en su preciosa e imprescindible autobiografía, "Cosas que mis nietos deberían saber"-, en esta obra Eeels revela esperanza en el futuro, una sensación de que los golpes recibidos en esa pequeña guerra individual que es la existencia, por fin, pueden cicatrizarse y regenerarse.
Musicalmente a plenitud, Eels camina a paso firme por estilos que domina a la perfección. Desde el blues para las pistas de baile en "Peach Blossom" hasta la aflicción nostálgica de las baladas, "True Original" y "The Turnaround", pasando por el homenaje a su héroe, Neil Young, en el adhesivo título homónimo del disco y el rock canchero de "Open my Present" -el mejor tema del álbum-, el estadounidense no cae en desperdicios sonoros. En sus canciones, el ensamblaje de baterías tribales, riffs enganchadores y orquestaciones finas y sentimentales ejercen como transportadores a la infancia más pura, a aquellos instantes en que nada más importa que el aquí y ahora.
Con "Wonderful, Glorious", Eels despacha su mejor trabajo desde "Souljacker" (2001). El halo de desconsuelo continúa sobrevolando sus melodías, pero ahora, como pasa en las canciones que abren y cierran el disco, el solista deja entrar la luz, el símbolo más evidente del optimismo. Para aplaudir y emocionarse.
En un período de vacas flacas para la música británica, la desbordada expectación por la reaparición de My Bloody Valentine , tras 22 años de autoimpuesto ostracismo, es una significativa señal de la debilidad creativa de los grupos isleños. Tal como acostumbró durante su fugaz presencia creativa de apenas dos discos -con "Loveless" (1991) como la máxima referencia del shoegazer-, su líder, Kevin Shields, optó por el desconcierto para promocionar su tercer disco, "m b v" . Apenas un día antes de estrenarlo, el músico afirmó que tenía nuevo material, causando delirio en los fans que, por años, esperaban el sucesor del magnífico "Loveless". Nuevamente con la fascinación por las guitarras retorcidas y ruidosas como punta de lanza de su sonido, "m b v" es una obra propia de un perfeccionista y un erudito por fabricar la melodía perfecta. En Shields existe ese rol de hombre orquesta puntilloso y enfermizo por evolucionar. A veces lo logra -especialmente, en títulos como "Wonder 2" e "In Another Way"- y, a veces, se repite en los mismos paradigmas de su disco más celebrado -"Only Tomorrow" y "Is This and Yes"-. No es un trabajo revolucionario como lo ha querido vender la prensa inglesa, pero ayuda a pasar un buen rato. Un buen ejercicio para recordar lo mejor de los 90.
Lo supo Florentino Pérez cuando su Real Madrid galáctico empezó a fallar. Y cualquier persona sensata que haya escuchado los discos de Traveling Wilburys se podría dar cuenta de lo mismo: tener una formación estelar no es garantía de nada. Pero Tomahawk , el supergrupo que lidera Mike Patton, sí consigue rendirle honores al currículum de cada uno de sus miembros. A bordo de este ruidoso buque, navegan viejas glorias como el guitarrista de The Jesus Lizard, Duane Denison, y el ex batero de Helmet, Josh Stanier. Tras la salida del bajista Kevin Rutmanis, ex Melvins, el idolatrado Patton sumó a un viejo conocido, Trevor Dunn, su cómplice en Mr. Bungle y Fantômas.
"Oddfellows" , la cuarta entrega del estelar bloque, se desentiende de su anterior trabajo, "Anonymous", basado en la música nativa americana, y prefiere circular por terrenos conocidos. Aunque eso no supone necesariamente una regresión, sino una saludable licencia para dejar de presionarse a sí mismos. Por primera vez, Tomahawk actúa como una banda establecida y no como un proyecto paralelo obligado a ser experimental. De hecho, al contrario de "Anonymous", montado con partes grabadas a distancia, "Oddfellows" se registró con todo el grupo reunido en un estudio de Nashville.
La recién adquirida desenvoltura es evidente. "Stone letter" es lo más abordable que Patton ha grabado desde sus días en Faith No More, y no desteñiría en alguno de sus discos. Otra que trae recuerdos es la jazzera "Rise up dirty waters", similar a la era "California" de Mr. Bungle, donde la presencia de Dunn se hace notar. Denison y el fuzz de su guitarra tienen protagonismo en la acechante "Oddfellows", instancia aprovechada por Patton para mostrar su repertorio de clásicas piruetas vocales, repartidas también a lo largo del álbum. Conocida es su destreza, pero aun así no deja de asombrar confesando "te debo una canción de amor por todo lo que he hecho mal" en "I.O.U.", o aullando como Robert Plant en "I can almost see them".
Hablando de soltura, aunque llevada al extremo, FIDLAR es una banda punk de Los Angeles, California, con un debut homónimo que suena como si los primeros Arctic Monkeys se drogaran con The Libertines. Su nombre es el acrónimo de "Fuck it, dog, life's a risk" ("al carajo, perro, la vida es un riesgo"), y sus tres motivaciones principales son andar en skate, surfear y mostrarle el dedo corazón a la adultez. "Cheap beer", el tema que abre el disco, tributa a la cerveza barata y a las noches de fiesta con los amigos, anunciando que el hedonismo es la trama central del álbum.
Lo que podría descartarse como otro disco de rock garajero de cariz descomprometido y epicúreo, tendencia en alza durante los últimos cinco años, termina siendo tan auténtico que conquista. FIDLAR celebran de manera extática ("Wake bake skate") y confiesan su desprecio a la vida laboral pese a tener problemas monetarios ("Stes and broke"), pero con igual franqueza declaran sentirse desorientados ("Blackout stout") y a veces sencillamente patéticos ("No waves"). Con el potencial para escandalizar a cualquier padre, esta manga de holgazanes maneja un lenguaje carente de eufemismos y se comporta sin miedo a mirar a la cara para decir la verdad. Su verdad.
Con la vuelta de My Bloody Valentine, las obsesiones de Eels, la furia de Tomahawk y la aparición juvenil de Fidlar, el rock vive un buen período de lanzamientos.
Por Andrés Panes y Felipe Rodríguez
Pocos músicos ostentan sus heridas personales con tanta sinceridad como Mark Everett, el ideólogo y hombre detrás de Eels . Su vida, una durísima colección de cachetazos del destino, es una batalla permanente de la que ha salido a flote. Discos como el espléndido "Electro-Shock Blues" (1998) o "End Times" (2010) actúan como emblemas -y catalizadores- de sus tragedias. El primero, un sentido recorrido por las muertes de su única hermana -por sobredosis de drogas- y su madre -por un sorpresivo y devastador cáncer- y, el segundo, por la pérdida de un amor adulto, son manifiestos musicales para seguir de pie, lecciones de convicción de que, incluso los momentos más oscuros, pueden extraer belleza, corazón y luminosidad.
Su nuevo y décimo álbum, "Wonderful, Glorious" , se vuelca en sus más tradicionales obsesiones: la fatalidad, la locura y el romanticismo. Pero, a diferencia de la mayoría de su discografía -también expuesta en su preciosa e imprescindible autobiografía, "Cosas que mis nietos deberían saber"-, en esta obra Eeels revela esperanza en el futuro, una sensación de que los golpes recibidos en esa pequeña guerra individual que es la existencia, por fin, pueden cicatrizarse y regenerarse.
Musicalmente a plenitud, Eels camina a paso firme por estilos que domina a la perfección. Desde el blues para las pistas de baile en "Peach Blossom" hasta la aflicción nostálgica de las baladas, "True Original" y "The Turnaround", pasando por el homenaje a su héroe, Neil Young, en el adhesivo título homónimo del disco y el rock canchero de "Open my Present" -el mejor tema del álbum-, el estadounidense no cae en desperdicios sonoros. En sus canciones, el ensamblaje de baterías tribales, riffs enganchadores y orquestaciones finas y sentimentales ejercen como transportadores a la infancia más pura, a aquellos instantes en que nada más importa que el aquí y ahora.
Con "Wonderful, Glorious", Eels despacha su mejor trabajo desde "Souljacker" (2001). El halo de desconsuelo continúa sobrevolando sus melodías, pero ahora, como pasa en las canciones que abren y cierran el disco, el solista deja entrar la luz, el símbolo más evidente del optimismo. Para aplaudir y emocionarse.
En un período de vacas flacas para la música británica, la desbordada expectación por la reaparición de My Bloody Valentine , tras 22 años de autoimpuesto ostracismo, es una significativa señal de la debilidad creativa de los grupos isleños. Tal como acostumbró durante su fugaz presencia creativa de apenas dos discos -con "Loveless" (1991) como la máxima referencia del shoegazer-, su líder, Kevin Shields, optó por el desconcierto para promocionar su tercer disco, "m b v" . Apenas un día antes de estrenarlo, el músico afirmó que tenía nuevo material, causando delirio en los fans que, por años, esperaban el sucesor del magnífico "Loveless". Nuevamente con la fascinación por las guitarras retorcidas y ruidosas como punta de lanza de su sonido, "m b v" es una obra propia de un perfeccionista y un erudito por fabricar la melodía perfecta. En Shields existe ese rol de hombre orquesta puntilloso y enfermizo por evolucionar. A veces lo logra -especialmente, en títulos como "Wonder 2" e "In Another Way"- y, a veces, se repite en los mismos paradigmas de su disco más celebrado -"Only Tomorrow" y "Is This and Yes"-. No es un trabajo revolucionario como lo ha querido vender la prensa inglesa, pero ayuda a pasar un buen rato. Un buen ejercicio para recordar lo mejor de los 90.
Lo supo Florentino Pérez cuando su Real Madrid galáctico empezó a fallar. Y cualquier persona sensata que haya escuchado los discos de Traveling Wilburys se podría dar cuenta de lo mismo: tener una formación estelar no es garantía de nada. Pero Tomahawk , el supergrupo que lidera Mike Patton, sí consigue rendirle honores al currículum de cada uno de sus miembros. A bordo de este ruidoso buque, navegan viejas glorias como el guitarrista de The Jesus Lizard, Duane Denison, y el ex batero de Helmet, Josh Stanier. Tras la salida del bajista Kevin Rutmanis, ex Melvins, el idolatrado Patton sumó a un viejo conocido, Trevor Dunn, su cómplice en Mr. Bungle y Fantômas.
"Oddfellows" , la cuarta entrega del estelar bloque, se desentiende de su anterior trabajo, "Anonymous", basado en la música nativa americana, y prefiere circular por terrenos conocidos. Aunque eso no supone necesariamente una regresión, sino una saludable licencia para dejar de presionarse a sí mismos. Por primera vez, Tomahawk actúa como una banda establecida y no como un proyecto paralelo obligado a ser experimental. De hecho, al contrario de "Anonymous", montado con partes grabadas a distancia, "Oddfellows" se registró con todo el grupo reunido en un estudio de Nashville.
La recién adquirida desenvoltura es evidente. "Stone letter" es lo más abordable que Patton ha grabado desde sus días en Faith No More, y no desteñiría en alguno de sus discos. Otra que trae recuerdos es la jazzera "Rise up dirty waters", similar a la era "California" de Mr. Bungle, donde la presencia de Dunn se hace notar. Denison y el fuzz de su guitarra tienen protagonismo en la acechante "Oddfellows", instancia aprovechada por Patton para mostrar su repertorio de clásicas piruetas vocales, repartidas también a lo largo del álbum. Conocida es su destreza, pero aun así no deja de asombrar confesando "te debo una canción de amor por todo lo que he hecho mal" en "I.O.U.", o aullando como Robert Plant en "I can almost see them".
Hablando de soltura, aunque llevada al extremo, FIDLAR es una banda punk de Los Angeles, California, con un debut homónimo que suena como si los primeros Arctic Monkeys se drogaran con The Libertines. Su nombre es el acrónimo de "Fuck it, dog, life's a risk" ("al carajo, perro, la vida es un riesgo"), y sus tres motivaciones principales son andar en skate, surfear y mostrarle el dedo corazón a la adultez. "Cheap beer", el tema que abre el disco, tributa a la cerveza barata y a las noches de fiesta con los amigos, anunciando que el hedonismo es la trama central del álbum.
Lo que podría descartarse como otro disco de rock garajero de cariz descomprometido y epicúreo, tendencia en alza durante los últimos cinco años, termina siendo tan auténtico que conquista. FIDLAR celebran de manera extática ("Wake bake skate") y confiesan su desprecio a la vida laboral pese a tener problemas monetarios ("Stes and broke"), pero con igual franqueza declaran sentirse desorientados ("Blackout stout") y a veces sencillamente patéticos ("No waves"). Con el potencial para escandalizar a cualquier padre, esta manga de holgazanes maneja un lenguaje carente de eufemismos y se comporta sin miedo a mirar a la cara para decir la verdad. Su verdad.
El nuevo revival folk : banjos, tradiciones y suspensores
El Mercurio
Con Mumford and Sons como punta de lanza, el folk de nuevo está de moda. Cifras récord avalan la popularidad del fenómeno que tiene tiritando de miedo a las estrellas pop.
Andrés Panes
Algunas semanas, a los concursantes de "American Idol" los dejan elegir la canción que interpretarán frente a las pantallas. No es un gesto desinteresado. Así, se supone, dan a conocer sus gustos y personalidad, y de esa forma los ejecutivos detrás del programa se dan cuenta de cuál participante genera mayor empatía -y por ende, es más rentable a futuro- con la audiencia. Las selecciones de Phillip Phillips, a la postre ganador de la última temporada del programa, apuntaron siempre hacia el folk y el country , con títulos como "Volcano", del cantautor irlandés Damien Rice, y "The Stone", de los multitudinarios Dave Matthews Band.
Varias marcas fueron establecidas durante la estadía de Phillip Phillips en "American Idol". Fue el único concursante de la temporada que nunca estuvo en peligro de eliminación, y salió triunfador en una de las finales con más votos en la historia del programa, luego de que 132 millones de personas emitieran su parecer. Y la primera canción que Phillips publicó tras su periplo televisivo, el acústico single "Home", se transformó en el mayor éxito de un egresado de "American Idol", redondeando sus ventas en cuatro millones de copias.
"Home" suena extremadamente parecida a Mumford and Sons, la banda británica que se convirtió en la gran triunfadora de los Grammy 2012, luego de obtener el premio gordo, el Disco del Año, gracias a su segundo disco, "Babel". Nada sospechoso. Por su parte, los ingleses tienen sus propias marcas. "Babel" despachó 600 mil unidades solo en Estados Unidos durante su primera semana en el mercado; una impactante cifra superada únicamente por Taylor Swift y el consagratorio "Red".
Al contrario de Swift, otrora figura juvenil del country que tuvo que abandonar las guitarras para ampliar su rango de acción comercial, Mumford and Sons consiguió el éxito sin despegarse de sus instrumentos acústicos. Su música, bucólica y pastoril, es un festín de mandolina, banjo y dobro (un pariente cercano de la guitarra) que apela a la raíz campestre norteamericana. Aunque la fórmula no suene apta para competir con el pop dominante, hoy en día es la punta de lanza del nuevo fenómeno folk que asoma como respuesta -y amenaza- a las hipersexuadas apuestas de figuras como Rihanna y Katy Perry. Después de los Beatles, Mumford and Sons han sido los únicos en colocar seis canciones simultáneamente en el Top 100 de Billboard, y "Babel" tuvo la mejor semana debut para un grupo de rock desde la aparición en 2008 de "Black ice", la última entrega de AC/DC.
Empresa familiar
Conocido es el efecto Grammy. Ese impulso que reciben los artistas que ganan alguno de sus trofeos o se presentan en vivo durante la velada. El año 2011, Bob Dylan se cuadró con Mumford and Sons y los Avett Brothers, otro grupo de la camada a tener en cuenta, para una actuación conjunta. Recibir la venia del responsable del revival folk -sí, ya se hablaba de lo mismo hace décadas- durante los 60, y el beneplácito de una industria capaz de levantar carreras de la nada, significó un apoyo invaluable para la incipiente carrera de los londinenses. O tal vez no tan difícil de calcular: los números saltan a la vista.
En su primera aparición en la ceremonia de los gramófonos, dominada esa noche por Adele, los Mumford and Sons no ganaron ninguno de los dos premios a los que fueron nominados. Lo mismo le pasó este año a Lumineers, también amigos de la tradición country , las estructuras corales y los pantalones con suspensores. Sin embargo, la popularidad del cuarteto se vio favorecida por su aparición en vivo, tocando el hit "Hey ho", la piedra fundacional de su actual y creciente fama, pese a perder en las categorías de Mejor Artista Nuevo y Mejor Álbum de Americana; un trofeo creado en 2010 para hacerse cargo de los coletazos dejados por -vaya sorpresa- el revival folk rock de los 90.
Mumford and Sons, Lumineers y Phillip Phillips encabezan un listado que incluye nombres como Of Monsters and Men, Edward Sharpe and the Magnetic Zeros, Dry the River, Boy & Bear, The Head and the Heart y los mencionados -de notoria superioridad artística- Avett Brothers. Con disímiles resultados, todos ellos apuntan a rescatar la nobleza de los instrumentos acústicos. Sus canciones intentan sonar espaciosas, como si las grabaran al aire libre, y cercanas emocionalmente. Valoran la coherencia artística y apuntan a convertirse en productos confiables; de ahí que algunas tengan nombres que evocan a las empresas familiares, aunque no siempre haya lazos sanguíneos de por medio. Y por eso captan transversalmente a jóvenes y adultos de la misma forma en que otras excepciones a la regla pop, léase Norah Jones o Adele, se han posicionado como oasis de autenticidad en un mundo de plástico.
Con Mumford and Sons como punta de lanza, el folk de nuevo está de moda. Cifras récord avalan la popularidad del fenómeno que tiene tiritando de miedo a las estrellas pop.
Andrés Panes
Algunas semanas, a los concursantes de "American Idol" los dejan elegir la canción que interpretarán frente a las pantallas. No es un gesto desinteresado. Así, se supone, dan a conocer sus gustos y personalidad, y de esa forma los ejecutivos detrás del programa se dan cuenta de cuál participante genera mayor empatía -y por ende, es más rentable a futuro- con la audiencia. Las selecciones de Phillip Phillips, a la postre ganador de la última temporada del programa, apuntaron siempre hacia el folk y el country , con títulos como "Volcano", del cantautor irlandés Damien Rice, y "The Stone", de los multitudinarios Dave Matthews Band.
Varias marcas fueron establecidas durante la estadía de Phillip Phillips en "American Idol". Fue el único concursante de la temporada que nunca estuvo en peligro de eliminación, y salió triunfador en una de las finales con más votos en la historia del programa, luego de que 132 millones de personas emitieran su parecer. Y la primera canción que Phillips publicó tras su periplo televisivo, el acústico single "Home", se transformó en el mayor éxito de un egresado de "American Idol", redondeando sus ventas en cuatro millones de copias.
"Home" suena extremadamente parecida a Mumford and Sons, la banda británica que se convirtió en la gran triunfadora de los Grammy 2012, luego de obtener el premio gordo, el Disco del Año, gracias a su segundo disco, "Babel". Nada sospechoso. Por su parte, los ingleses tienen sus propias marcas. "Babel" despachó 600 mil unidades solo en Estados Unidos durante su primera semana en el mercado; una impactante cifra superada únicamente por Taylor Swift y el consagratorio "Red".
Al contrario de Swift, otrora figura juvenil del country que tuvo que abandonar las guitarras para ampliar su rango de acción comercial, Mumford and Sons consiguió el éxito sin despegarse de sus instrumentos acústicos. Su música, bucólica y pastoril, es un festín de mandolina, banjo y dobro (un pariente cercano de la guitarra) que apela a la raíz campestre norteamericana. Aunque la fórmula no suene apta para competir con el pop dominante, hoy en día es la punta de lanza del nuevo fenómeno folk que asoma como respuesta -y amenaza- a las hipersexuadas apuestas de figuras como Rihanna y Katy Perry. Después de los Beatles, Mumford and Sons han sido los únicos en colocar seis canciones simultáneamente en el Top 100 de Billboard, y "Babel" tuvo la mejor semana debut para un grupo de rock desde la aparición en 2008 de "Black ice", la última entrega de AC/DC.
Empresa familiar
Conocido es el efecto Grammy. Ese impulso que reciben los artistas que ganan alguno de sus trofeos o se presentan en vivo durante la velada. El año 2011, Bob Dylan se cuadró con Mumford and Sons y los Avett Brothers, otro grupo de la camada a tener en cuenta, para una actuación conjunta. Recibir la venia del responsable del revival folk -sí, ya se hablaba de lo mismo hace décadas- durante los 60, y el beneplácito de una industria capaz de levantar carreras de la nada, significó un apoyo invaluable para la incipiente carrera de los londinenses. O tal vez no tan difícil de calcular: los números saltan a la vista.
En su primera aparición en la ceremonia de los gramófonos, dominada esa noche por Adele, los Mumford and Sons no ganaron ninguno de los dos premios a los que fueron nominados. Lo mismo le pasó este año a Lumineers, también amigos de la tradición country , las estructuras corales y los pantalones con suspensores. Sin embargo, la popularidad del cuarteto se vio favorecida por su aparición en vivo, tocando el hit "Hey ho", la piedra fundacional de su actual y creciente fama, pese a perder en las categorías de Mejor Artista Nuevo y Mejor Álbum de Americana; un trofeo creado en 2010 para hacerse cargo de los coletazos dejados por -vaya sorpresa- el revival folk rock de los 90.
Mumford and Sons, Lumineers y Phillip Phillips encabezan un listado que incluye nombres como Of Monsters and Men, Edward Sharpe and the Magnetic Zeros, Dry the River, Boy & Bear, The Head and the Heart y los mencionados -de notoria superioridad artística- Avett Brothers. Con disímiles resultados, todos ellos apuntan a rescatar la nobleza de los instrumentos acústicos. Sus canciones intentan sonar espaciosas, como si las grabaran al aire libre, y cercanas emocionalmente. Valoran la coherencia artística y apuntan a convertirse en productos confiables; de ahí que algunas tengan nombres que evocan a las empresas familiares, aunque no siempre haya lazos sanguíneos de por medio. Y por eso captan transversalmente a jóvenes y adultos de la misma forma en que otras excepciones a la regla pop, léase Norah Jones o Adele, se han posicionado como oasis de autenticidad en un mundo de plástico.
Teatro Municipal digitalizará documentos
El Mercurio
Recibió premio de US$ 15.000 para conservar sus programas.
El Centro de Documentación del Teatro Municipal de Santiago obtuvo el primer lugar del concurso internacional de digitalización del patrimonio EMC Heritage Trust Project 2012. Con el fondo de US$ 15.000 podrán digitalizar los programas de sala que conservan desde 1907, y que posteriormente quedarán disponibles para el público. Este es el primer archivo chileno especializado en las artes escénicas, y aborda disciplinas como la danza, el teatro, la ópera y el ballet.
Recibió premio de US$ 15.000 para conservar sus programas.
El Centro de Documentación del Teatro Municipal de Santiago obtuvo el primer lugar del concurso internacional de digitalización del patrimonio EMC Heritage Trust Project 2012. Con el fondo de US$ 15.000 podrán digitalizar los programas de sala que conservan desde 1907, y que posteriormente quedarán disponibles para el público. Este es el primer archivo chileno especializado en las artes escénicas, y aborda disciplinas como la danza, el teatro, la ópera y el ballet.
ONG critica despreocupación del Gobierno por deplorable estado de monumentos nacionales en Santiago
Radio Bío Bío
por Francisca Rivas
La ONG Activa entregó datos sobre el estado de algunos edificios de Santiago que tienen calidad de patrimoniales, pero que estarían en serio peligro de derrumbe.
La directora de la entidad, Gloria Requena, presentó el segundo estudio que realizan respecto a la preservación de edificios patrimoniales, pero que mantienen serios daños estructurales e incluso riesgo de derrumbe, principalmente producto del terremoto del 2010.
La exposición de los resultados se realizó frente en la calle Dieciocho, casi esquina con Vidaurre en la comuna de Santiago, donde está emplazado uno de estos edificios.
La estructura de esta construcción actualmente es casi sólo su fachada de dos pisos, la cual es sujetada por pilares para evitar su destrucción total.
Además, se emplaza al lado del Colegio de Contadores, que data casi de la misma fecha, pero que por el bien mantenimiento se mantiene en perfectas condiciones.
Al respecto, Requena apunta hacia el Estado y su responsabilidad en tener estos edificios en las condiciones adecuadas.
Se estima que los costos de reparación y habilitación del edificio señalado ascienden a 3.000 millones de pesos, cifra imposible de financiar por la iglesia a la cual se confió el inmueble.
Otro edificio catastrado fue la Basílica del Salvador, ubicada en la esquina de Huérfanos con Almirante Barroso en la capital. Ésta es propiedad de la Iglesia Católica, quienes nunca repararon los daños del terremoto de 1985 ni del pasado 27F.
Restaurar y habilitar la Basílica podría llegar a costar hasta 9.000 millones de pesos.
Por último está el Palacio de La Alambra, ubicado en calle Compañía y que data de 1860.
“Pese a que su propietario es la Sociedad Nacional de Bellas Artes, el edificio, que es monumento nacional, presenta severos daños. Su reparación se estima cercana a los 1.000 millones”, aseguró la directora de la ONG.
por Francisca Rivas
La ONG Activa entregó datos sobre el estado de algunos edificios de Santiago que tienen calidad de patrimoniales, pero que estarían en serio peligro de derrumbe.
La directora de la entidad, Gloria Requena, presentó el segundo estudio que realizan respecto a la preservación de edificios patrimoniales, pero que mantienen serios daños estructurales e incluso riesgo de derrumbe, principalmente producto del terremoto del 2010.
La exposición de los resultados se realizó frente en la calle Dieciocho, casi esquina con Vidaurre en la comuna de Santiago, donde está emplazado uno de estos edificios.
La estructura de esta construcción actualmente es casi sólo su fachada de dos pisos, la cual es sujetada por pilares para evitar su destrucción total.
Además, se emplaza al lado del Colegio de Contadores, que data casi de la misma fecha, pero que por el bien mantenimiento se mantiene en perfectas condiciones.
Al respecto, Requena apunta hacia el Estado y su responsabilidad en tener estos edificios en las condiciones adecuadas.
Se estima que los costos de reparación y habilitación del edificio señalado ascienden a 3.000 millones de pesos, cifra imposible de financiar por la iglesia a la cual se confió el inmueble.
Otro edificio catastrado fue la Basílica del Salvador, ubicada en la esquina de Huérfanos con Almirante Barroso en la capital. Ésta es propiedad de la Iglesia Católica, quienes nunca repararon los daños del terremoto de 1985 ni del pasado 27F.
Restaurar y habilitar la Basílica podría llegar a costar hasta 9.000 millones de pesos.
Por último está el Palacio de La Alambra, ubicado en calle Compañía y que data de 1860.
“Pese a que su propietario es la Sociedad Nacional de Bellas Artes, el edificio, que es monumento nacional, presenta severos daños. Su reparación se estima cercana a los 1.000 millones”, aseguró la directora de la ONG.
jueves, febrero 14, 2013
Montos y detalles de los proyectos ganadores de la DIRAC en la categoría artistas
Hace algunas semanas se dio a conocer los proyectos ganadores de la categoría artistas de la DIRAC (VER NOTA), entre los que se encontraban Inti Illimani Histórico, el artista visual Tomás Rivas y la Orquesta Barroca Nuevo Mundo,sin embargo no habían sido dado a conocer los montos, ni el detalle de los proyectos seleccionados.
Acogiéndonos al Consejo para la transparencia solicitamos estos detalles, los que publicamos a continuación como una forma de claridad sobre los proyectos, fondos involucrados, y para que otros interesados puedan saber un poco mas para alguna próxima postulación.
Acogiéndonos al Consejo para la transparencia solicitamos estos detalles, los que publicamos a continuación como una forma de claridad sobre los proyectos, fondos involucrados, y para que otros interesados puedan saber un poco mas para alguna próxima postulación.
martes, febrero 12, 2013
Creaciones gratis en internet: ¿abrimos o cerramos la cultura?
El Mercurio
Llega "Parásitos", el libro de Robert Levine que ha encendido la polémica en torno a la propiedad intelectual. Saludado por The New York Times como el libro "que debería cambiar el debate sobre el futuro de la cultura" -recién publicado por Ariel-, es un fulgurante manifiesto que alerta sobre el daño que el discurso de la cultura gratis causa a la industria.
DANIEL ARJONA El Mundo/Derechos exclusivos
La utopía digital de una información y una cultura libres, gratuitas e inmediatamente accesibles para todos, sufre, tras años de reinado, los primeros cuestionamientos de rigor. Hasta ahora, los críticos de la llamada cultura libre señalaban a la piratería, a la desaparición de industrias enteras y al derecho de los creadores a vivir de su trabajo. Pero su discurso no era ni tan sistemático ni tan popular ni, por supuesto, tan militante como el de quienes defendían en las redes que las ideas no deben tener dueño y que la propiedad intelectual no merece tal nombre.
El gurú informático Jaron Lanier disparó la primera salva en "Contra el rebaño digital" (Debate, 2011), aplicado a la demolición del mito de la red como mente colectiva y a la denuncia de esa paradójica pendiente por la que fluyen ríos de dinero a la publicidad al tiempo que se agostan la música, el arte o el periodismo. Pero la más completa argumentación en favor de la propiedad de las ideas, investida con los belicosos ropajes del manifiesto innegociable, la ha firmado el periodista estadounidense Robert Levine. ¿Su título? "Parásitos. Cómo los oportunistas digitales están destruyendo el negocio de la cultura" (Ariel, 2013). El libro ha roto las costuras del debate en EE.UU. Levine no solo practica la disección genealógica de la cultura de lo gratis que se ha enseñoreado en internet en la última década sino que desnuda los intereses de los grandes gigantes digitales, paladines nada desinteresados de la libre circulación de las ideas. Google, Apple y otros capitanes de Silicon Valley habrían ejercido todo su poder para devaluar los derechos de autor.
"¿Cómo puede una empresa competir con un rival que ofrece sus productos pero no corre con ninguno de los gastos? Parasitar se ha convertido en un camino a la riqueza". El cuadro que dibuja Levine a partir de aquí es puntilloso, enumerativo y desacralizador. El autor advierte que no es ningún ludita y que sabe que es una tontería afirmar que prestar un DVD a un amigo sea una falta moral, pero le parece aún más ridículo "sugerir que existe un derecho inalienable a ver Iron Man 2".
Mientras las empresas tradicionales de contenidos veían desplomarse su valor, nuevos negocios florecían. La mítica NBC, famosa por series como Miami Vice, Cheers, Friends o Héroes; el grupo Emi, propietario de las grabaciones clásicas de los Beatles o Frank Sinatra; El Washington Post, referencia del periodismo norteamericano que alumbró el Watergate... Todas sufrían recortes y despidos generalizados y tentaban la quiebra. Mucho mejor les iban las cosas a The Pirate Bay, al iTunes de Apple o al Huffington Post.
Sin cambios desde Napster
El parásito infectó en primer lugar, explica Levine, a la industria musical. Cuando Napster abrió en 1999 la veda al intercambio de archivos musicales podía pensarse en la transitoriedad de una situación que, a su debido tiempo, beneficiaría el contacto directo entre los músicos y unos fans encantados de pagar por su trabajo. Diez años más tarde, apenas ha cambiado nada. Star-ups , como Grooveshark y Hotfile, siguen permitiendo el intercambio ilegal de contenidos y logran con ello beneficios. Y, se pregunta Levine: "¿quién quiere poner en marcha un negocio de música legítimo cuando es más fácil iniciar uno ilegal?". iTunes, el único negocio que ha ganado dinero vendiendo música legal en la red, habría propiciado a cambio, en el paso del álbum al single, una ruinosa desvalorización de la música, simple gancho de su verdadero negocio: la venta de carísimos gadgets .
Paradigma de la bondad al facilitar unas posibilidades insospechadas de acceso al conocimiento (su oficioso lema es "Don't be evil" , "No hagas el mal"), Google es para Levine uno de los grandes villanos de esta historia. No sólo es que en su YouTube corran series, filmes y otros contenidos protegidos al amparo de una ley de EE.UU. que le exime de problemas legales responsabilizando solo a los usuarios que suben los contenidos. Es que el buscador en cuanto tal abre a sus usuarios una jugosísima oferta de contenidos de terceros. Google se erigió además en el primer mecenas de la cultura libre. Según se relata en el libro, en 2006 donó dos millones de dólares al Stanford Center for Internet and Society y entre 2008 y 2009 otros dos millones a Creative Commons. Y es que "los derechos de autor pueden cruzarse en el camino de Google hacia su objetivo: 'organizar la información mundial y hacerla universalmente accesible y útil', ya que permite a los creadores limitar el acceso a su trabajo, aunque sea por el simple hecho de cobrarlo".
Tras arrancar con el caso paradigmático de la industria musical y orear las vergüenzas de Google, Levine dirige por orden su proclama a periódicos, series televisivas, libros y películas. Todos ellos entre la espada y la pared de una feroz disyuntiva: poner sus contenidos "disponibles online , en cualquier momento, en cualquier formato, sin coste adicional, lo que podría no ser un gran negocio", o idear una manera de cobrarlos a su precio.
Cantos de sirena
La prensa vale como perfecto ejemplo de las indecisiones y sufrimientos que ocasionan los cantos de sirena. The Guardian, el segundo medio en inglés más leído de la red, el primero que se rindió a sus encantos y, además, uno de los que siguen resistiéndose a cobrar sus contenidos digitales, pierde 100.000 libras al día. En EE.UU., escribe Levine, los periódicos, que publican el 99% de las noticias enlazadas en blogs, nunca han sido más populares ni menos rentables. Su hiperactividad online no genera ingresos. "Parásitos" recuerda que los diarios no vivían tanto de vender noticias como de segmentar audiencias para sus anunciantes. La publicidad se pagaba bien en papel donde el espacio era limitado pero no en la red, donde es ilimitado. Así, "lo más estúpido que podían hacer los periódicos era convencer a sus lectores de que abandonasen la edición impresa en favor de la online". La solución para este dramático brete pasaría por cobrar por la información en todos sus formatos.
La prensa peligra pero también el cine o Mad Men, dice Levine. La aclamada serie, y ya de paso, la televisión au complet , podrían reventar en cuanto las descargas y los streamings , ilegales o no, ojo, hallen un atajo del ordenador a la tele, esto es, en cuanto los televisores acaben todos por conectarse a la red. Repite Levine: "La mayoría de la publicidad online vale sólo una fracción de su equivalente offline ". Algunos pagarán por Netflix pero nunca los suficientes mientras la alternativa ilegal siga a solo un clic. Concluye Levine: "En 2010, los ejecutivos de la tecnología empezaron a decir que cualquiera que quisiera limitar la piratería estaba tratando de 'romper internet'. Pero la verdad es que ya se está rompiendo. Ahora, y tal vez no por mucho tiempo, tenemos la oportunidad de arreglarlo".
"Parásitos", de Robert Levine
"Ningún hombre, a menos que sea un zoquete, escribe como no sea para ganar dinero", declaró Samuel Johnson. A medida que internet va destruyendo el modelo empresarial en el que se han apoyado históricamente el periodismo, el cine, la música y la televisión, la opinión generalizada en Silicon Valley es que Johnson estaba equivocado. "La información quiere ser libre, porque el coste de difundirla es cada vez menor", han insistido los activistas tecnológicos, citando al pensador tecnológico Stewart Brand. (De hecho, Brand dijo en el mismo discurso de 1984 que, por otra parte, "la información quiere ser cara, porque es muy valiosa"). Según la opinión mundial, encarnada en Google y Facebook y muchas de las mejores mentes del mundo jurídico y de la comunidad del interés público, el negocio de la cultura se está hundiendo porque los ejecutivos de los medios de comunicación de la vieja escuela que dirigen Hollywood, la televisión por cable, las compañías discográficas y los periódicos, no han conseguido adaptarse a las expectativas de una nueva y exigente generación de consumidores de medios de comunicación que quieren películas, música, noticias y libros gratis allá donde se conecten.
En "Parásitos", un libro que debería cambiar el debate sobre el futuro de la cultura, Levine sostiene que Samuel Johnson tenía razón , y que son las empresas de Silicon Valley, que actúan movidas por su propio interés, las que están equivocadas. "El verdadero conflicto en internet", escribe Levine, "se produce entre las empresas de medios de comunicación que financian una gran parte del entretenimiento que leemos, vemos y oímos, y las empresas tecnológicas que quieren distribuir su contenido, legalmente o de otra manera". Al ofrecer un contenido por el que no pagan, o al vender un contenido muy por debajo del precio que cuesta crearlo, afirma Levine, los distribuidores de información y de entretenimiento como YouTube y The Huffington Post se convierten en "parásitos" de las empresas de medios de comunicación que invierten sustanciosas sumas en periodistas, músicos y actores; los distribuidores empujan a la baja los precios de una manera que absorbe la savia de los que crean y financian los mejores logros de nuestra cultura. El resultado es "una versión digital del capitalismo", en la que los distribuidores parasitarios se llevan todos los beneficios económicos de internet, reduciendo los precios, y los proveedores de cultura se ven obligados a recortar los costes. Esta dinámica, afirma Levine, destruye el incentivo económico para crear la clase de películas, de televisión, de música y de periodismo que los consumidores exigen, y por los que, en realidad, están dispuestos a pagar.
La historia de Levine empieza como una lucha por los derechos de autor. Entrevista a Bruce Lehman, un ex alto cargo de Clinton que defendió las políticas que desembocaron en la Ley de Derechos de Autor Digitales del Milenio. Lehman asegura que se suponía que la ley de 1998 equilibraría los intereses de las empresas tecnológicas y los de los artistas y los medios de comunicación. Ahora se lamenta de que haya tenido una consecuencia indeseada al enriquecer a las empresas tecnológicas y acabar con los artistas y las empresas de medios de comunicación.
Levine no es un ideólogo que esté a favor de los derechos de autor: reconoce que existen muchas buenas razones para reformarlos, incluido el hecho de que los plazos de los derechos de autor son demasiado largos y de que las sanciones financieras por su incumplimiento pueden ser demasiado elevadas. Pero afirma que el problema más importante hoy en día con los derechos de autor es que sus protecciones se han vuelto irreales en una época en la que las películas y la música, producidas tanto por artistas independientes como por los grandes estudios, están disponibles en sitios piratas incluso antes de que estrenen. Como es difícil hacer que se cumplan las leyes sobre los derechos de autor, los medios de comunicación tienen poco margen cuando negocian las condiciones financieras con los distribuidores. Y por eso, se ven casi obligadas a regalar su material. Eso es lo que ocurrió en el sector musical que, asustado por la proliferación de archivos compartidos pirateados en Napster, cerró un mal acuerdo con iTunes que permitió a Apple sustituir la venta de álbumes de 15 dólares por canciones de 99 centavos. "Incluso si siguen aumentando", escribe Levine, "esas ventas de canciones a 99 centavos no llegarán a compensar ni de lejos el correspondiente descenso en las ventas de CD". A pesar del aumento del público en internet, las ventas de música grabada en Estados Unidos tenían un valor de 6.300 millones de dólares en 2009, menos de la mitad del valor que tenía una década antes.
Las empresas culturales más prósperas, afirma Levine, se han opuesto a las panaceas de las ansias de libertad de la información y, por el contrario, han insistido en la antigua estrategia de vender algo por más de lo que han pagado por ello. Señala que The Wall Street Journal, The Financial Times y The New York Times cobran por el contenido, y que a algunos les ha parecido que el aumento de los ingresos procedentes de las suscripciones completas ha compensado con creces el descenso del número de lectores digitales. Asimismo, los mejores programas de televisión, como Mad Men, son producidos por canales de cable como AMC, que impiden que Hulu, una plataforma propiedad de las cadenas de televisión para distribuir televisión por internet, tenga acceso a su contenido.
Además de analizar "cómo los parásitos digitales están destruyendo el negocio de la cultura", Levine proporciona una visión de "cómo el negocio de la cultura puede contraatacar". Su modelo es Europa, que tiene una larga historia de apoyo al mundo de la cultura y que, adoptando una actitud más combativa contra la piratería, está tratando de ayudar a prosperar a las distribuidoras legales. Con este manifiesto bien documentado y elegantemente escrito, Levine se ha convertido en una de las principales voces de uno de los bandos del debate más acalorado y reñido sobre la ley y la tecnología. Naturalmente, el otro bando tiene sólidos argumentos. Aún no está claro lo eficaz que será una aplicación más enérgica de los derechos de autor a la hora de impedir la piratería. (Los detractores de los derechos de autor aseguran que si 40 millones de personas se niegan a obedecer una ley, la ley carece de importancia; Levine responde que se imponen 40 millones de multas al año por exceso de velocidad, y nadie afirma que las leyes de tráfico carecen de importancia).
Queda por ver hasta qué punto se convencerá a los consumidores de que tienen que pagar por el contenido . Pero con independencia de cuál sea nuestra postura en las guerras del negocio de la cultura, cuesta oponerse a la conclusión de Levine de que el statu quo es mucho mejor para las empresas tecnológicas y los distribuidores que para los creadores y los productores culturales. Puede que ese statu quo beneficie a los consumidores a corto plazo, pero si continúa, sostiene Levine, internet se convertirá cada vez más en u desierto artístico dominado por aficionados; un mundo en el que la música, la televisión y el periodismo son prácticamente gratuitos, y en el que todos obtenemos lo que pagamos.
Llega "Parásitos", el libro de Robert Levine que ha encendido la polémica en torno a la propiedad intelectual. Saludado por The New York Times como el libro "que debería cambiar el debate sobre el futuro de la cultura" -recién publicado por Ariel-, es un fulgurante manifiesto que alerta sobre el daño que el discurso de la cultura gratis causa a la industria.
DANIEL ARJONA El Mundo/Derechos exclusivos
La utopía digital de una información y una cultura libres, gratuitas e inmediatamente accesibles para todos, sufre, tras años de reinado, los primeros cuestionamientos de rigor. Hasta ahora, los críticos de la llamada cultura libre señalaban a la piratería, a la desaparición de industrias enteras y al derecho de los creadores a vivir de su trabajo. Pero su discurso no era ni tan sistemático ni tan popular ni, por supuesto, tan militante como el de quienes defendían en las redes que las ideas no deben tener dueño y que la propiedad intelectual no merece tal nombre.
El gurú informático Jaron Lanier disparó la primera salva en "Contra el rebaño digital" (Debate, 2011), aplicado a la demolición del mito de la red como mente colectiva y a la denuncia de esa paradójica pendiente por la que fluyen ríos de dinero a la publicidad al tiempo que se agostan la música, el arte o el periodismo. Pero la más completa argumentación en favor de la propiedad de las ideas, investida con los belicosos ropajes del manifiesto innegociable, la ha firmado el periodista estadounidense Robert Levine. ¿Su título? "Parásitos. Cómo los oportunistas digitales están destruyendo el negocio de la cultura" (Ariel, 2013). El libro ha roto las costuras del debate en EE.UU. Levine no solo practica la disección genealógica de la cultura de lo gratis que se ha enseñoreado en internet en la última década sino que desnuda los intereses de los grandes gigantes digitales, paladines nada desinteresados de la libre circulación de las ideas. Google, Apple y otros capitanes de Silicon Valley habrían ejercido todo su poder para devaluar los derechos de autor.
"¿Cómo puede una empresa competir con un rival que ofrece sus productos pero no corre con ninguno de los gastos? Parasitar se ha convertido en un camino a la riqueza". El cuadro que dibuja Levine a partir de aquí es puntilloso, enumerativo y desacralizador. El autor advierte que no es ningún ludita y que sabe que es una tontería afirmar que prestar un DVD a un amigo sea una falta moral, pero le parece aún más ridículo "sugerir que existe un derecho inalienable a ver Iron Man 2".
Mientras las empresas tradicionales de contenidos veían desplomarse su valor, nuevos negocios florecían. La mítica NBC, famosa por series como Miami Vice, Cheers, Friends o Héroes; el grupo Emi, propietario de las grabaciones clásicas de los Beatles o Frank Sinatra; El Washington Post, referencia del periodismo norteamericano que alumbró el Watergate... Todas sufrían recortes y despidos generalizados y tentaban la quiebra. Mucho mejor les iban las cosas a The Pirate Bay, al iTunes de Apple o al Huffington Post.
Sin cambios desde Napster
El parásito infectó en primer lugar, explica Levine, a la industria musical. Cuando Napster abrió en 1999 la veda al intercambio de archivos musicales podía pensarse en la transitoriedad de una situación que, a su debido tiempo, beneficiaría el contacto directo entre los músicos y unos fans encantados de pagar por su trabajo. Diez años más tarde, apenas ha cambiado nada. Star-ups , como Grooveshark y Hotfile, siguen permitiendo el intercambio ilegal de contenidos y logran con ello beneficios. Y, se pregunta Levine: "¿quién quiere poner en marcha un negocio de música legítimo cuando es más fácil iniciar uno ilegal?". iTunes, el único negocio que ha ganado dinero vendiendo música legal en la red, habría propiciado a cambio, en el paso del álbum al single, una ruinosa desvalorización de la música, simple gancho de su verdadero negocio: la venta de carísimos gadgets .
Paradigma de la bondad al facilitar unas posibilidades insospechadas de acceso al conocimiento (su oficioso lema es "Don't be evil" , "No hagas el mal"), Google es para Levine uno de los grandes villanos de esta historia. No sólo es que en su YouTube corran series, filmes y otros contenidos protegidos al amparo de una ley de EE.UU. que le exime de problemas legales responsabilizando solo a los usuarios que suben los contenidos. Es que el buscador en cuanto tal abre a sus usuarios una jugosísima oferta de contenidos de terceros. Google se erigió además en el primer mecenas de la cultura libre. Según se relata en el libro, en 2006 donó dos millones de dólares al Stanford Center for Internet and Society y entre 2008 y 2009 otros dos millones a Creative Commons. Y es que "los derechos de autor pueden cruzarse en el camino de Google hacia su objetivo: 'organizar la información mundial y hacerla universalmente accesible y útil', ya que permite a los creadores limitar el acceso a su trabajo, aunque sea por el simple hecho de cobrarlo".
Tras arrancar con el caso paradigmático de la industria musical y orear las vergüenzas de Google, Levine dirige por orden su proclama a periódicos, series televisivas, libros y películas. Todos ellos entre la espada y la pared de una feroz disyuntiva: poner sus contenidos "disponibles online , en cualquier momento, en cualquier formato, sin coste adicional, lo que podría no ser un gran negocio", o idear una manera de cobrarlos a su precio.
Cantos de sirena
La prensa vale como perfecto ejemplo de las indecisiones y sufrimientos que ocasionan los cantos de sirena. The Guardian, el segundo medio en inglés más leído de la red, el primero que se rindió a sus encantos y, además, uno de los que siguen resistiéndose a cobrar sus contenidos digitales, pierde 100.000 libras al día. En EE.UU., escribe Levine, los periódicos, que publican el 99% de las noticias enlazadas en blogs, nunca han sido más populares ni menos rentables. Su hiperactividad online no genera ingresos. "Parásitos" recuerda que los diarios no vivían tanto de vender noticias como de segmentar audiencias para sus anunciantes. La publicidad se pagaba bien en papel donde el espacio era limitado pero no en la red, donde es ilimitado. Así, "lo más estúpido que podían hacer los periódicos era convencer a sus lectores de que abandonasen la edición impresa en favor de la online". La solución para este dramático brete pasaría por cobrar por la información en todos sus formatos.
La prensa peligra pero también el cine o Mad Men, dice Levine. La aclamada serie, y ya de paso, la televisión au complet , podrían reventar en cuanto las descargas y los streamings , ilegales o no, ojo, hallen un atajo del ordenador a la tele, esto es, en cuanto los televisores acaben todos por conectarse a la red. Repite Levine: "La mayoría de la publicidad online vale sólo una fracción de su equivalente offline ". Algunos pagarán por Netflix pero nunca los suficientes mientras la alternativa ilegal siga a solo un clic. Concluye Levine: "En 2010, los ejecutivos de la tecnología empezaron a decir que cualquiera que quisiera limitar la piratería estaba tratando de 'romper internet'. Pero la verdad es que ya se está rompiendo. Ahora, y tal vez no por mucho tiempo, tenemos la oportunidad de arreglarlo".
"Parásitos", de Robert Levine
"Ningún hombre, a menos que sea un zoquete, escribe como no sea para ganar dinero", declaró Samuel Johnson. A medida que internet va destruyendo el modelo empresarial en el que se han apoyado históricamente el periodismo, el cine, la música y la televisión, la opinión generalizada en Silicon Valley es que Johnson estaba equivocado. "La información quiere ser libre, porque el coste de difundirla es cada vez menor", han insistido los activistas tecnológicos, citando al pensador tecnológico Stewart Brand. (De hecho, Brand dijo en el mismo discurso de 1984 que, por otra parte, "la información quiere ser cara, porque es muy valiosa"). Según la opinión mundial, encarnada en Google y Facebook y muchas de las mejores mentes del mundo jurídico y de la comunidad del interés público, el negocio de la cultura se está hundiendo porque los ejecutivos de los medios de comunicación de la vieja escuela que dirigen Hollywood, la televisión por cable, las compañías discográficas y los periódicos, no han conseguido adaptarse a las expectativas de una nueva y exigente generación de consumidores de medios de comunicación que quieren películas, música, noticias y libros gratis allá donde se conecten.
En "Parásitos", un libro que debería cambiar el debate sobre el futuro de la cultura, Levine sostiene que Samuel Johnson tenía razón , y que son las empresas de Silicon Valley, que actúan movidas por su propio interés, las que están equivocadas. "El verdadero conflicto en internet", escribe Levine, "se produce entre las empresas de medios de comunicación que financian una gran parte del entretenimiento que leemos, vemos y oímos, y las empresas tecnológicas que quieren distribuir su contenido, legalmente o de otra manera". Al ofrecer un contenido por el que no pagan, o al vender un contenido muy por debajo del precio que cuesta crearlo, afirma Levine, los distribuidores de información y de entretenimiento como YouTube y The Huffington Post se convierten en "parásitos" de las empresas de medios de comunicación que invierten sustanciosas sumas en periodistas, músicos y actores; los distribuidores empujan a la baja los precios de una manera que absorbe la savia de los que crean y financian los mejores logros de nuestra cultura. El resultado es "una versión digital del capitalismo", en la que los distribuidores parasitarios se llevan todos los beneficios económicos de internet, reduciendo los precios, y los proveedores de cultura se ven obligados a recortar los costes. Esta dinámica, afirma Levine, destruye el incentivo económico para crear la clase de películas, de televisión, de música y de periodismo que los consumidores exigen, y por los que, en realidad, están dispuestos a pagar.
La historia de Levine empieza como una lucha por los derechos de autor. Entrevista a Bruce Lehman, un ex alto cargo de Clinton que defendió las políticas que desembocaron en la Ley de Derechos de Autor Digitales del Milenio. Lehman asegura que se suponía que la ley de 1998 equilibraría los intereses de las empresas tecnológicas y los de los artistas y los medios de comunicación. Ahora se lamenta de que haya tenido una consecuencia indeseada al enriquecer a las empresas tecnológicas y acabar con los artistas y las empresas de medios de comunicación.
Levine no es un ideólogo que esté a favor de los derechos de autor: reconoce que existen muchas buenas razones para reformarlos, incluido el hecho de que los plazos de los derechos de autor son demasiado largos y de que las sanciones financieras por su incumplimiento pueden ser demasiado elevadas. Pero afirma que el problema más importante hoy en día con los derechos de autor es que sus protecciones se han vuelto irreales en una época en la que las películas y la música, producidas tanto por artistas independientes como por los grandes estudios, están disponibles en sitios piratas incluso antes de que estrenen. Como es difícil hacer que se cumplan las leyes sobre los derechos de autor, los medios de comunicación tienen poco margen cuando negocian las condiciones financieras con los distribuidores. Y por eso, se ven casi obligadas a regalar su material. Eso es lo que ocurrió en el sector musical que, asustado por la proliferación de archivos compartidos pirateados en Napster, cerró un mal acuerdo con iTunes que permitió a Apple sustituir la venta de álbumes de 15 dólares por canciones de 99 centavos. "Incluso si siguen aumentando", escribe Levine, "esas ventas de canciones a 99 centavos no llegarán a compensar ni de lejos el correspondiente descenso en las ventas de CD". A pesar del aumento del público en internet, las ventas de música grabada en Estados Unidos tenían un valor de 6.300 millones de dólares en 2009, menos de la mitad del valor que tenía una década antes.
Las empresas culturales más prósperas, afirma Levine, se han opuesto a las panaceas de las ansias de libertad de la información y, por el contrario, han insistido en la antigua estrategia de vender algo por más de lo que han pagado por ello. Señala que The Wall Street Journal, The Financial Times y The New York Times cobran por el contenido, y que a algunos les ha parecido que el aumento de los ingresos procedentes de las suscripciones completas ha compensado con creces el descenso del número de lectores digitales. Asimismo, los mejores programas de televisión, como Mad Men, son producidos por canales de cable como AMC, que impiden que Hulu, una plataforma propiedad de las cadenas de televisión para distribuir televisión por internet, tenga acceso a su contenido.
Además de analizar "cómo los parásitos digitales están destruyendo el negocio de la cultura", Levine proporciona una visión de "cómo el negocio de la cultura puede contraatacar". Su modelo es Europa, que tiene una larga historia de apoyo al mundo de la cultura y que, adoptando una actitud más combativa contra la piratería, está tratando de ayudar a prosperar a las distribuidoras legales. Con este manifiesto bien documentado y elegantemente escrito, Levine se ha convertido en una de las principales voces de uno de los bandos del debate más acalorado y reñido sobre la ley y la tecnología. Naturalmente, el otro bando tiene sólidos argumentos. Aún no está claro lo eficaz que será una aplicación más enérgica de los derechos de autor a la hora de impedir la piratería. (Los detractores de los derechos de autor aseguran que si 40 millones de personas se niegan a obedecer una ley, la ley carece de importancia; Levine responde que se imponen 40 millones de multas al año por exceso de velocidad, y nadie afirma que las leyes de tráfico carecen de importancia).
Queda por ver hasta qué punto se convencerá a los consumidores de que tienen que pagar por el contenido . Pero con independencia de cuál sea nuestra postura en las guerras del negocio de la cultura, cuesta oponerse a la conclusión de Levine de que el statu quo es mucho mejor para las empresas tecnológicas y los distribuidores que para los creadores y los productores culturales. Puede que ese statu quo beneficie a los consumidores a corto plazo, pero si continúa, sostiene Levine, internet se convertirá cada vez más en u desierto artístico dominado por aficionados; un mundo en el que la música, la televisión y el periodismo son prácticamente gratuitos, y en el que todos obtenemos lo que pagamos.
Francisca Meneses y Sol Díaz, Jazzistas en las sombras: el trazo improvisado de las ilustradoras
El Mercurio
Ambas han diseñado el arte de discos recientes, pero además comparten una experiencia mayor, a la que llegaron por caminos distintos: realizar trabajos gráficos en medio de conciertos de jazz.
IÑIGO DÍAZ
No más de 90 segundos pasaron entre que Eduardo Pavez fotografió al trío de jazz en el escenario del club Thelonious hasta que la ilustradora Francisca Meneses (25) inició una intervención gráfica en una tableta sobre esas imágenes, transmitida en una pantalla de gran formato instalada allí.
El ejercicio se repitió en reiteradas ocasiones, de modo que la ilustradora conocida con el seudónimo de Frannerd completó una colección de trabajos a trazo libre e improvisado.
"Al principio tenía planeado realizar un imagen por cada tema que el grupo Novas Trío tocara en directo. Pero me di cuenta de que iba a una velocidad mucho mayor, y que eso estaba funcionando. El público estaba escuchando tocar a los jazzistas, pero también miraba los dibujos en la pantalla", dice Francisca, quien ha sido publicada en Ediciones B, y para este año tiene agendada la edición del libro "El niño que quería ser gato", con Galería Plop!
Su estilo en el dibujo es identitario: cabezas de gato, conejo y oso, tipografía manuscrita y globos de parlamento de cómic. Es reconocible a primera vista también en el arte del disco "Borderfall", del mismo grupo formado por el guitarrista Jeff Miles, el vibrafonista Carlos Vera Larrucea y el baterista Rodrigo Recabarren.
"Cuando me llamaron para hacer el arte, me dijeron haz lo que quieras. Yo he estado haciendo ilustraciones infantiles, y no quería caer en lo típico de un disco de jazz, una trompeta o una taza de café. Salió este oso moderno, medio estrella, que usa anteojos y es todo un hipster", cuenta.
La improvisación gráfica en paralelo a los conciertos de jazz también es un territorio conocido para Sol Díaz (27), quien el año pasado salió de gira por el sur hasta Tierra del Fuego con el grupo del guitarrista Raimundo Santander, conocido como La Orquesta del Viento. Juntos han dado una treintena de conciertos que combinan jazz e ilustraciones espontáneas, hechas a mano alzada, con lápiz digital sobre una tableta, y proyectadas en data show .
"No queríamos hacer las típicas visuales de un concierto. Salió la idea del dibujo improvisado, que se tenía que hacer obligatoriamente en el tiempo que durara la música. Lo que más me importa es que cada canción termine con un dibujo diferente. Eso me hacía trabajar rápido y cerrar las ilustraciones. Después de un año haciéndolo, ya estoy en buena forma, pero al comienzo salían unos dibujos horribles", recuerda la autora del cómic "Bicharracas" e ilustradora de los discos de "Catorce" y "La orquesta del viento", de Raimundo Santander.
Ambas han diseñado el arte de discos recientes, pero además comparten una experiencia mayor, a la que llegaron por caminos distintos: realizar trabajos gráficos en medio de conciertos de jazz.
IÑIGO DÍAZ
No más de 90 segundos pasaron entre que Eduardo Pavez fotografió al trío de jazz en el escenario del club Thelonious hasta que la ilustradora Francisca Meneses (25) inició una intervención gráfica en una tableta sobre esas imágenes, transmitida en una pantalla de gran formato instalada allí.
El ejercicio se repitió en reiteradas ocasiones, de modo que la ilustradora conocida con el seudónimo de Frannerd completó una colección de trabajos a trazo libre e improvisado.
"Al principio tenía planeado realizar un imagen por cada tema que el grupo Novas Trío tocara en directo. Pero me di cuenta de que iba a una velocidad mucho mayor, y que eso estaba funcionando. El público estaba escuchando tocar a los jazzistas, pero también miraba los dibujos en la pantalla", dice Francisca, quien ha sido publicada en Ediciones B, y para este año tiene agendada la edición del libro "El niño que quería ser gato", con Galería Plop!
Su estilo en el dibujo es identitario: cabezas de gato, conejo y oso, tipografía manuscrita y globos de parlamento de cómic. Es reconocible a primera vista también en el arte del disco "Borderfall", del mismo grupo formado por el guitarrista Jeff Miles, el vibrafonista Carlos Vera Larrucea y el baterista Rodrigo Recabarren.
"Cuando me llamaron para hacer el arte, me dijeron haz lo que quieras. Yo he estado haciendo ilustraciones infantiles, y no quería caer en lo típico de un disco de jazz, una trompeta o una taza de café. Salió este oso moderno, medio estrella, que usa anteojos y es todo un hipster", cuenta.
La improvisación gráfica en paralelo a los conciertos de jazz también es un territorio conocido para Sol Díaz (27), quien el año pasado salió de gira por el sur hasta Tierra del Fuego con el grupo del guitarrista Raimundo Santander, conocido como La Orquesta del Viento. Juntos han dado una treintena de conciertos que combinan jazz e ilustraciones espontáneas, hechas a mano alzada, con lápiz digital sobre una tableta, y proyectadas en data show .
"No queríamos hacer las típicas visuales de un concierto. Salió la idea del dibujo improvisado, que se tenía que hacer obligatoriamente en el tiempo que durara la música. Lo que más me importa es que cada canción termine con un dibujo diferente. Eso me hacía trabajar rápido y cerrar las ilustraciones. Después de un año haciéndolo, ya estoy en buena forma, pero al comienzo salían unos dibujos horribles", recuerda la autora del cómic "Bicharracas" e ilustradora de los discos de "Catorce" y "La orquesta del viento", de Raimundo Santander.
Fiscalía investiga presunto caso de corrupción en reparaciones del Teatro Municipal de Santiago
La Tercera
Según una querella presentada por el Consejo de Defensa del Estado, los dueños de una compañía eléctrica habrían pagado 80 millones para adjudicarse un contrato en la reparación del emblemático edificios después del terremoto.
El Consejo de Defensa del Estado se querelló por un caso de presunta corrupción en la Corporación Cultural de Santiago en el tiempo en el que el ex alcalde Pablo Zalaquett estaba al mando del municipio.
El hecho se remontaría a la época post terremoto cuando se llevaban a cabo unos arreglos en el teatro de santiago. La empresa contratada por la Corporación Cultural para la reparación del sistema eléctrico, fue RNS y actualmente los dueños de esta compañía están siedo investigados por la acusación de haberle pagado 80 millones al director de obras para que éste los escogiera y para apurar el pago de las facturas.
Esta misma información le llegó a mediados del 2011 al director de la Corporación Cultural de Santiago, Andrés Rodríguez, razón por la cual, según lo que explica Zalaquett, el teatro interpuso, en ese momento, una primera querella en contra de la compañía eléctrica.
En sus declaraciones, el ex edil de Santiago descartó que alguien de su administración haya estado involucrado en el hecho. “Nunca ha habido nadie de mi administración involucrado, (…) al escuchar solo que habían rumores, se interpuso una querella”, dijo Zalaquett y también añadió: “ahora, si es que esta querella, es parte del mismo proceso o es otro proceso, lo desconozco”, detalló el ex alcalde a Radio Cooperativa.
Por su parte, la actual alcaldesa de Santiago, Carolina Tohá comprometió el apoyo de la municipalidad en esclarecer si es que hubo o no delito. “El municipio va a ser enfático en exigir una investigación a fondo y una clarificación de estas circunstancias, porque lo que se conoció hoy en la prensa es extremadamente grave”, detalló Tohá.
“Nosotros vamos a ser los primeros impulsores de que se esclarezca si efectivamente se han cometido aquellos delitos sean duramente sancionados, que es lo que corresponde”, manifestó la alcaldesa.
Durante el transcurso de la tarde, en respuesta a los dichos de la edil de Santiago, Zalaquett explica que la alcaldesa tuvo que retractarse de su declaraciones donde aseveraba que el hecho era muy grave, “tuvo que hacerlo porque aquí no hay nada gravísimo”, dijo el ex edil.
Así también agregó “el asunto es gravísimo en la medida que no se haya hecho nada y que se haya dejado que eso ocurriera y no se haya querellado con la empresa, pero el teatro sí lo hizo”, por lo que aseguró que “actuaron con responsabilidad”.
La querella actual llevada a cabo por el CDE, está a cargo de la Fiscalía Metropolitana centro-norte y es por soborno en contra de los empresarios de RNS y por cohecho para Ahumada.
Según una querella presentada por el Consejo de Defensa del Estado, los dueños de una compañía eléctrica habrían pagado 80 millones para adjudicarse un contrato en la reparación del emblemático edificios después del terremoto.
El Consejo de Defensa del Estado se querelló por un caso de presunta corrupción en la Corporación Cultural de Santiago en el tiempo en el que el ex alcalde Pablo Zalaquett estaba al mando del municipio.
El hecho se remontaría a la época post terremoto cuando se llevaban a cabo unos arreglos en el teatro de santiago. La empresa contratada por la Corporación Cultural para la reparación del sistema eléctrico, fue RNS y actualmente los dueños de esta compañía están siedo investigados por la acusación de haberle pagado 80 millones al director de obras para que éste los escogiera y para apurar el pago de las facturas.
Esta misma información le llegó a mediados del 2011 al director de la Corporación Cultural de Santiago, Andrés Rodríguez, razón por la cual, según lo que explica Zalaquett, el teatro interpuso, en ese momento, una primera querella en contra de la compañía eléctrica.
En sus declaraciones, el ex edil de Santiago descartó que alguien de su administración haya estado involucrado en el hecho. “Nunca ha habido nadie de mi administración involucrado, (…) al escuchar solo que habían rumores, se interpuso una querella”, dijo Zalaquett y también añadió: “ahora, si es que esta querella, es parte del mismo proceso o es otro proceso, lo desconozco”, detalló el ex alcalde a Radio Cooperativa.
Por su parte, la actual alcaldesa de Santiago, Carolina Tohá comprometió el apoyo de la municipalidad en esclarecer si es que hubo o no delito. “El municipio va a ser enfático en exigir una investigación a fondo y una clarificación de estas circunstancias, porque lo que se conoció hoy en la prensa es extremadamente grave”, detalló Tohá.
“Nosotros vamos a ser los primeros impulsores de que se esclarezca si efectivamente se han cometido aquellos delitos sean duramente sancionados, que es lo que corresponde”, manifestó la alcaldesa.
Durante el transcurso de la tarde, en respuesta a los dichos de la edil de Santiago, Zalaquett explica que la alcaldesa tuvo que retractarse de su declaraciones donde aseveraba que el hecho era muy grave, “tuvo que hacerlo porque aquí no hay nada gravísimo”, dijo el ex edil.
Así también agregó “el asunto es gravísimo en la medida que no se haya hecho nada y que se haya dejado que eso ocurriera y no se haya querellado con la empresa, pero el teatro sí lo hizo”, por lo que aseguró que “actuaron con responsabilidad”.
La querella actual llevada a cabo por el CDE, está a cargo de la Fiscalía Metropolitana centro-norte y es por soborno en contra de los empresarios de RNS y por cohecho para Ahumada.
lunes, febrero 11, 2013
Muere en accidente de auto uno de los vocalistas del grupo nacional Shamanes
La Tercera
El joven músico del grupo nacional Shamanes, conocido como MC Browen, falleció esta madrugada tras chocar violentamente contra una palmera, según confirmó Carabineros.
El músico, cuyo nombre real era Daniel Montero Montecino, formaba parte de la banda desde el 2004, también integrada por sus amigos Sponer (con quien había marcado la escena del hip hop con en el duo Sponer v/s Browen) y Cestar, este último, quien expresó algunas palabras a través de su cuenta de twitter, donde aseguraba no poder creer lo sucedido.
Los primeros pasos de MC Browen en la música lo dio en 1998 en Puente Alto, pero fue en el 2000 cuando forma la agrupación "Ningún paso en falso" junto a Mc Hash, con quien graba su primer disco denominado "Solo calidad".
En 2004, sin embargo, se une al proyecto Shamanes, participando en la grabación de algunos temas del primer disco titulado "El ritual". Y aunque partió por un tiempo en 2005 para integrar la agrupación "Manes del Asis", volvió pronto con sus amigos de Shamanes para grabar su segundo disco.
La banda se encontraba en pleno desarrollo de su gira Prende 2013, y habían programado presentaciones en Iloca el 13 de febrero y el 14 de en Llanquihue.
El joven músico del grupo nacional Shamanes, conocido como MC Browen, falleció esta madrugada tras chocar violentamente contra una palmera, según confirmó Carabineros.
El músico, cuyo nombre real era Daniel Montero Montecino, formaba parte de la banda desde el 2004, también integrada por sus amigos Sponer (con quien había marcado la escena del hip hop con en el duo Sponer v/s Browen) y Cestar, este último, quien expresó algunas palabras a través de su cuenta de twitter, donde aseguraba no poder creer lo sucedido.
Los primeros pasos de MC Browen en la música lo dio en 1998 en Puente Alto, pero fue en el 2000 cuando forma la agrupación "Ningún paso en falso" junto a Mc Hash, con quien graba su primer disco denominado "Solo calidad".
En 2004, sin embargo, se une al proyecto Shamanes, participando en la grabación de algunos temas del primer disco titulado "El ritual". Y aunque partió por un tiempo en 2005 para integrar la agrupación "Manes del Asis", volvió pronto con sus amigos de Shamanes para grabar su segundo disco.
La banda se encontraba en pleno desarrollo de su gira Prende 2013, y habían programado presentaciones en Iloca el 13 de febrero y el 14 de en Llanquihue.
Anita Tijoux sobre triunfo de Quetzal en los Grammy: "Merecido lo tienen"
La Tercera
La cantante chilena no logró posicionarse como mejor álbum latino por su disco La Bala, siendo superada por los la banda mexicano-estadounidense con su trabajo "Imaginaries".
"Felicitaciones a los ganadores del Grammy, los amigos de Quetzal", fueron las primeras palabras que la artista chilena Anita Tijoux publicó en su cuenta oficial de Facebook tras perder el Grammy como mejor álbum latino de rock.
Además, la cantante, que postulaba con su disco La Bala, recordó la colaboración que hizo junto a los triunfadores en un documental llamado Justicia para mi hermana.
"Merecido lo tienen; además de ser tremendos músicos son tremendas personas con maravillosos proyectos", continuaron las palabras de la cantante.
Tijoux aprovechó la instancia para agradecer el trabajo que la llevó al reconocimiento y la nominación a los Grammy.
"Muy agradecida del tremendo equipo con el cual hicimos La Bala, por el cariño que se brinda en cada lugar, en cada concierto, en cada escenario que compartimos. Inexplicable fuente de constante inspiración", concluyó.
La cantante nacional competía tambien con el uruguayo Juan Campodónico ("Campo"), la mexicana Carla Morrison ("Déjenme llorar") y Sistema Bomb ("Electro-Jarocho").
Grammy 2013 se inclina hacia el rock y marca el regreso de Justin Timberlake
La cita consagró a The Black Keys, que se llevaron la mayor cantidad de estatuillas. Fun, ligados al indie rock, también triunfaron.
por C.Vergara
Los premios Grammy funcionan como péndulo y cada una de sus ediciones simboliza un espaldarazo a géneros en boga o artistas en pleno ascenso. Si alguna vez los grandes triunfadores fueron el hip hop de moda, el R&B servido para las listas de éxito o nombres como Norah Jones, Amy Winehouse o Adele, ayer los gramófonos tuvieron una inclinación clara: las guitarras pensadas para el suceso comercial.
¿La gran muestra? The Black Keys, el dúo de Ohio que cree tanto en el sonido sucio del blues rock como en la escuela de decibeles heredada desde Led Zeppelin a ZZ Top, se alzaron como los grandes ganadores de la edición número 55 de la ceremonia que se realizó en el Staples Center de Los Angeles, consagrando una carrera iniciada en 2001 y que los tiene como la gran salvación del rock actual.
El conjunto formado por Dan Auerbach y Patrick Carney, que también liderará el próximo Lollapalooza Chile, se llevó cuatro de las seis candidaturas a las que postulaban, estableciéndose como los dueños del mayor número de gramófonos en esta edición: Mejor disco de rock (por El camino), Mejor actuación rock y Mejor canción rock (por su hit Lonely boy) y Mejor productor, premio que se adjudicó el propio Auerbach. En todas derrotaron a peces gordos como Jack White, Bruce Springsteen, Muse y Coldplay, aunque se inclinaron en Grabación del año ante Somebody that I used to know, de Gotye, y el gramófono más importante, Albúm del año, que lo alcanzó Babel, de Mumford & Sons. La sensación británica de la música folk fue la gran sorpresa de la noche.
Por otro lado, la buena cosecha de los Black Keys recuerda cuando la industria musical ha ungido a otros créditos como los estandartes del rock más oficial, tal como sucedió el año pasado, cuando Foo Fighters aparecieron como los triunfadores sin contrapesos.
Y si se mira a las guitarras, otra banda que reverencia la electricidad hermanada con melodías para las masas se llevó la categoría a Canción del año, otra de las más ambicionadas: los neoyorquinos Fun. con We are young -suerte de himno de estadio que cantan junto a Janelle Monáe-, quienes derrotaron a Ed Sheeran, Carley Rae Jespen y Kelly Clarkson. También triunfaron en Mejor artista nuevo.
Otros que se fueron con las manos ocupadas fueron Jay-Z y Kanye West, que ganaron tres distinciones, entre las que destacó Mejor colaboración de rap . La estrella electrónica Skrillex también acarició tres gramófonos en apartados de su género.
El aplaudido regreso
En tanto, en su inicio, el evento estuvo cruzado por la actualidad y la nostalgia hacia su propio legado. Tal como se había anunciado, la cantante Taylor Swift, una de las estrellas más rentables de la canción juvenil estadounidense, abrió los fuegos con una presentación llena de guiños al universo circense -con mimos y bailarines lanzando llamaradas- y bajo el tema We are never ever getting back together. Luego, el rapero LL Cool J apareció como anfitrión y recordó la trascendencia de los galardones en los músicos de los géneros más diversos. Incluso recordó el impacto casi sísmico que significó en su propia vida ver a Michael Jackson en los 80 alzando la gran cantidad de Grammy que lo convirtieron en leyenda.
Y si de leyendas se trata, turno para los ingleses: Elton John, el gran protagonista del próximo Festival de Viña del Mar, saltó a escena junto a su coterráneo, el cantante Ed Sheeran, para interpretar The A team y asestar uno de los tantos dúos que marcarían la velada. Otra reunión vendría después con los cantantes Dierks Bentley y Miranda Lambert, alzando su personal saludo al country.
Pero, al menos en la primera hora de show, no todo fue guión y libretos ya establecidos. Dos figuras de origen latino, Jennifer Lopez y Pitbull, se asomaron para anunciar la estatuilla a Mejor interpretación pop solista. En la introducción, la ex pareja de Marc Anthony dijo "como verán, leí el memo" y apuntó a su traje oscuro, más discreto de lo acostumbrado y en referencia al instructivo que la organización había enviado durante la semana a sus invitados, donde recalcaba que no se debía usar vestuario que dejara demasiada piel al descubierto.
Luego siguieron shows como los de Mumford & Sons, presentados por el actor Johnny Depp; y el nombre más esperado de la noche: Justin Timberlake, el gran retorno presentado por los Grammy y que fue anunciado por Beyoncé y Ellen DeGeneres. Interpretando su último single, Suit and tie, el estadounidense dio el mejor show de la jornada -sacudió un evento que estaba sumergido en cierta modorra y sin la dinámica de otros años- y rompió su receso musical de casi seis años, tiempo en el que se concentró en su labor actoral. En términos más acotados, fue su primera aparición sobre un escenario luego de cuatro años.
Timberlake además saltó bajo las luces vestido de etiqueta, con una gran orquesta al modo de los grandes crooners, demostrando que su poderío vocal y escénico sigue intacto. La ovación fue inmediata. Todo acompañado por Jay-Z, otro gigante del pop. El espectáculo sirve como preludio para The 20/20 Experience, trabajo que lanzará el 19 de marzo.
Otro retorno de alta intensidad fue el de Rihanna, quien interpretó el tema Stay y volvió a la ceremonia con Chris Brown, el hombre que hace cuatro años la golpeó en la antesala del mismo evento. Otras instancias que sacaron aplausos fueron el despliegue eléctrico de Jack White -una de las cimas del show- y el homenaje a Bob Marley que encabezó Bruno Mars. Cuando llegó la hora de tributar a las figuras fallecidas en la temporada pasada, entre muchos otros, las pantallas mostraron al argentino Luis Alberto Spinetta.
Listado Completo de Ganadores
La cantante chilena no logró posicionarse como mejor álbum latino por su disco La Bala, siendo superada por los la banda mexicano-estadounidense con su trabajo "Imaginaries".
"Felicitaciones a los ganadores del Grammy, los amigos de Quetzal", fueron las primeras palabras que la artista chilena Anita Tijoux publicó en su cuenta oficial de Facebook tras perder el Grammy como mejor álbum latino de rock.
Además, la cantante, que postulaba con su disco La Bala, recordó la colaboración que hizo junto a los triunfadores en un documental llamado Justicia para mi hermana.
"Merecido lo tienen; además de ser tremendos músicos son tremendas personas con maravillosos proyectos", continuaron las palabras de la cantante.
Tijoux aprovechó la instancia para agradecer el trabajo que la llevó al reconocimiento y la nominación a los Grammy.
"Muy agradecida del tremendo equipo con el cual hicimos La Bala, por el cariño que se brinda en cada lugar, en cada concierto, en cada escenario que compartimos. Inexplicable fuente de constante inspiración", concluyó.
La cantante nacional competía tambien con el uruguayo Juan Campodónico ("Campo"), la mexicana Carla Morrison ("Déjenme llorar") y Sistema Bomb ("Electro-Jarocho").
Grammy 2013 se inclina hacia el rock y marca el regreso de Justin Timberlake
La cita consagró a The Black Keys, que se llevaron la mayor cantidad de estatuillas. Fun, ligados al indie rock, también triunfaron.
por C.Vergara
Los premios Grammy funcionan como péndulo y cada una de sus ediciones simboliza un espaldarazo a géneros en boga o artistas en pleno ascenso. Si alguna vez los grandes triunfadores fueron el hip hop de moda, el R&B servido para las listas de éxito o nombres como Norah Jones, Amy Winehouse o Adele, ayer los gramófonos tuvieron una inclinación clara: las guitarras pensadas para el suceso comercial.
¿La gran muestra? The Black Keys, el dúo de Ohio que cree tanto en el sonido sucio del blues rock como en la escuela de decibeles heredada desde Led Zeppelin a ZZ Top, se alzaron como los grandes ganadores de la edición número 55 de la ceremonia que se realizó en el Staples Center de Los Angeles, consagrando una carrera iniciada en 2001 y que los tiene como la gran salvación del rock actual.
El conjunto formado por Dan Auerbach y Patrick Carney, que también liderará el próximo Lollapalooza Chile, se llevó cuatro de las seis candidaturas a las que postulaban, estableciéndose como los dueños del mayor número de gramófonos en esta edición: Mejor disco de rock (por El camino), Mejor actuación rock y Mejor canción rock (por su hit Lonely boy) y Mejor productor, premio que se adjudicó el propio Auerbach. En todas derrotaron a peces gordos como Jack White, Bruce Springsteen, Muse y Coldplay, aunque se inclinaron en Grabación del año ante Somebody that I used to know, de Gotye, y el gramófono más importante, Albúm del año, que lo alcanzó Babel, de Mumford & Sons. La sensación británica de la música folk fue la gran sorpresa de la noche.
Por otro lado, la buena cosecha de los Black Keys recuerda cuando la industria musical ha ungido a otros créditos como los estandartes del rock más oficial, tal como sucedió el año pasado, cuando Foo Fighters aparecieron como los triunfadores sin contrapesos.
Y si se mira a las guitarras, otra banda que reverencia la electricidad hermanada con melodías para las masas se llevó la categoría a Canción del año, otra de las más ambicionadas: los neoyorquinos Fun. con We are young -suerte de himno de estadio que cantan junto a Janelle Monáe-, quienes derrotaron a Ed Sheeran, Carley Rae Jespen y Kelly Clarkson. También triunfaron en Mejor artista nuevo.
Otros que se fueron con las manos ocupadas fueron Jay-Z y Kanye West, que ganaron tres distinciones, entre las que destacó Mejor colaboración de rap . La estrella electrónica Skrillex también acarició tres gramófonos en apartados de su género.
El aplaudido regreso
En tanto, en su inicio, el evento estuvo cruzado por la actualidad y la nostalgia hacia su propio legado. Tal como se había anunciado, la cantante Taylor Swift, una de las estrellas más rentables de la canción juvenil estadounidense, abrió los fuegos con una presentación llena de guiños al universo circense -con mimos y bailarines lanzando llamaradas- y bajo el tema We are never ever getting back together. Luego, el rapero LL Cool J apareció como anfitrión y recordó la trascendencia de los galardones en los músicos de los géneros más diversos. Incluso recordó el impacto casi sísmico que significó en su propia vida ver a Michael Jackson en los 80 alzando la gran cantidad de Grammy que lo convirtieron en leyenda.
Y si de leyendas se trata, turno para los ingleses: Elton John, el gran protagonista del próximo Festival de Viña del Mar, saltó a escena junto a su coterráneo, el cantante Ed Sheeran, para interpretar The A team y asestar uno de los tantos dúos que marcarían la velada. Otra reunión vendría después con los cantantes Dierks Bentley y Miranda Lambert, alzando su personal saludo al country.
Pero, al menos en la primera hora de show, no todo fue guión y libretos ya establecidos. Dos figuras de origen latino, Jennifer Lopez y Pitbull, se asomaron para anunciar la estatuilla a Mejor interpretación pop solista. En la introducción, la ex pareja de Marc Anthony dijo "como verán, leí el memo" y apuntó a su traje oscuro, más discreto de lo acostumbrado y en referencia al instructivo que la organización había enviado durante la semana a sus invitados, donde recalcaba que no se debía usar vestuario que dejara demasiada piel al descubierto.
Luego siguieron shows como los de Mumford & Sons, presentados por el actor Johnny Depp; y el nombre más esperado de la noche: Justin Timberlake, el gran retorno presentado por los Grammy y que fue anunciado por Beyoncé y Ellen DeGeneres. Interpretando su último single, Suit and tie, el estadounidense dio el mejor show de la jornada -sacudió un evento que estaba sumergido en cierta modorra y sin la dinámica de otros años- y rompió su receso musical de casi seis años, tiempo en el que se concentró en su labor actoral. En términos más acotados, fue su primera aparición sobre un escenario luego de cuatro años.
Timberlake además saltó bajo las luces vestido de etiqueta, con una gran orquesta al modo de los grandes crooners, demostrando que su poderío vocal y escénico sigue intacto. La ovación fue inmediata. Todo acompañado por Jay-Z, otro gigante del pop. El espectáculo sirve como preludio para The 20/20 Experience, trabajo que lanzará el 19 de marzo.
Otro retorno de alta intensidad fue el de Rihanna, quien interpretó el tema Stay y volvió a la ceremonia con Chris Brown, el hombre que hace cuatro años la golpeó en la antesala del mismo evento. Otras instancias que sacaron aplausos fueron el despliegue eléctrico de Jack White -una de las cimas del show- y el homenaje a Bob Marley que encabezó Bruno Mars. Cuando llegó la hora de tributar a las figuras fallecidas en la temporada pasada, entre muchos otros, las pantallas mostraron al argentino Luis Alberto Spinetta.
Listado Completo de Ganadores
domingo, febrero 10, 2013
El libro grande de las mujeres compositoras
El Mercurio
Investigación de la musicóloga Raquel Bustos Valenzuela rescata desde las impulsoras decimonónicas Isidora Zegers y Delfina de la Cruz, hasta la fundamental Leni Alexander y la educadora Estela Cabezas. La autora propone un recuento y una mirada a la presencia femenina en un territorio ocupado por hombres.
IÑIGO DÍAZ
Se titula "La mujer compositora y su aporte al desarrollo musical chileno" (Ediciones UC, $15.000) y viene a completar un largo recorrido de investigación de la académica Raquel Bustos Valenzuela (1936), en torno a la creación musical femenina en la historia nacional.
La propia autora detecta el origen de esta investigación en sus primeros artículos publicados. "En 1978 se programó el estreno de la obra 'Picaresca', para voz y orquesta, de Ida Vivado, y el director de la Revista Musical Chilena me solicitó que escribiera un artículo sobre la compositora y su obra sinfónica", dice Bustos.
La puerta quedó abierta para nuevos estudios. En adelante, la profesora de musicología y etnomusicología, quien ha sido destacada como la revisora musicológica y editora de las memorias del compositor Domingo Santa Cruz Wilson ("Mi vida en la música"), pobló páginas con sus artículos y dictó una serie de conferencias sobre esta presencia femenina, siempre "escasa" en un territorio que desde los orígenes ha sido ocupado por hombres.
El estudio contextualiza dos siglos, enumera dieciséis compositoras según rangos de dedicación y destaca partituras. Las primeras en el tiempo son las decimonónicas Isidora Zegers (1803-1869), española que tuvo un protagonismo determinante en el devenir de la historia y las instituciones, y la chilena Delfina de la Cruz, quien firmaba sus obras -como el vals de 1858, aquí seleccionado-, como Delfina Pérez Collar.
El siglo XX marca un aumento de nombres hasta llegar a la generación de 1950. No se adentra en la segunda mitad del siglo. La autora señala que estas compositoras fueron "personalidades autónomas e independientes, que supieron recoger lo que les ofrecía su entorno social". Dice que el manejo de la técnica de composición fue en algunos casos más intuitivo que académico y que "el mayor despliegue del talento creativo estuvo en sus obras para voz e instrumentos, cuartetos vocales y grupos corales".
Carmela Mackenna Subercaseaux (1879-1962) es fundamental en el tránsito de un siglo a otro, mientras que María Luisa Sepúlveda (1883-1958), la primera compositora titulada de Chile, destacó en la recopilación de música vernácula. Ida Vivado (1908-1989) fue la primera presidenta de la Asociación Nacional de Compositores; en tanto que Sylvia Soublette (1922) e Iris Sangüesa (1933), aparecen como representantes de la ambivalencia de las compositoras como directoras de coros y educadoras, respectivamente.
De una u otra manera, todas experimentaron la limitada edición de sus trabajos y una escasa difusión, aun cuando avanzaran a la par de los compositores. Raquel Bustos Valderrama apunta un episodio revelador: cuando Carmela Mackenna presentó su segunda misa en Francfort, el público alemán quedó perplejo al comprobar el verdadero nombre de C. Mackenna en el programa, exclamando "¡Ist eine frau!" (Es una mujer).
El peso específico de Isidora Zegers
Cantante y compositora, fue fundamental en la organización y gestión de instituciones, como la Sociedad Filarmónica y el Conservatorio Nacional de Música. Madrileña, se estableció aquí desde 1823, introduciendo una gran novedad para los chilenos: las óperas de Rossini. "La sociedad chilena sufrió un impacto con la llegada de Isidora Zegers. La admirada Europa había enviado una verdadera emisaria de las artes y, en especial, de la música. Fue considerada la máxima autoridad musical del país y verdadero árbitro supremo de toda iniciativa artística", escribió el musicólogo Samuel Claro.
Su nombre es Carmela Mackenna Subercaseaux
La compositora chilena decimonónica que destaca en este estudio es Carmela Mackenna Subercaseaux. Según apunta la autora, se le considera "una precursora de las tendencias innovadoras en la creación del siglo XX", como la compositora mejor evaluada entre los músicos con formación europea de comienzos de la centuria. De sus 45 obras, Raquel Bustos selecciona una pieza para canto y piano de 1930, "Poema de amor", que se interpretó en 1994 en el Goethe Institut con la soprano Ahlke Scheffelt y la pianista Elisa Alsina.
Estela Cabezas Espinoza, eficacia metodológica
La temuquense fallecida en 2011 escribió sus primeras obras, tituladas "Canciones de cuna", en 1945, y a partir de entonces elaboró un importante catálogo de piezas para piano y para voz y piano. Sin embargo, el gran aporte que destaca Raquel Bustos de Estela Cabezas es su trabajo en la formación musical infantil y en la creación de un método de enseñanza de la música que comenzó a desarrollar en 1960, combinando elementos lúdicos, sensoriales, estéticos y visuales, de una eficacia a toda prueba: "Música en colores" (1980).
Leni Alexander, más allá de las fronteras
Su vida entre Polonia, Alemania, Francia, Italia y Chile, sus estudios con Messiaen, sus trabajos con Maderna, su amistad con Boulez, su encuentro con Cage, y sus avanzadas creaciones contemporáneas, con obras sinfónicas y camerísticas, piezas de música concreta, cantatas, lieder , teatro para mimos, música incidental y ballet hicieron de Leni Alexander la compositora más importante del siglo pasado. Según el compositor y musicólogo Fernando García, ella es al siglo XX lo que Isidora Zegers fue al XIX.
Investigación de la musicóloga Raquel Bustos Valenzuela rescata desde las impulsoras decimonónicas Isidora Zegers y Delfina de la Cruz, hasta la fundamental Leni Alexander y la educadora Estela Cabezas. La autora propone un recuento y una mirada a la presencia femenina en un territorio ocupado por hombres.
IÑIGO DÍAZ
Se titula "La mujer compositora y su aporte al desarrollo musical chileno" (Ediciones UC, $15.000) y viene a completar un largo recorrido de investigación de la académica Raquel Bustos Valenzuela (1936), en torno a la creación musical femenina en la historia nacional.
La propia autora detecta el origen de esta investigación en sus primeros artículos publicados. "En 1978 se programó el estreno de la obra 'Picaresca', para voz y orquesta, de Ida Vivado, y el director de la Revista Musical Chilena me solicitó que escribiera un artículo sobre la compositora y su obra sinfónica", dice Bustos.
La puerta quedó abierta para nuevos estudios. En adelante, la profesora de musicología y etnomusicología, quien ha sido destacada como la revisora musicológica y editora de las memorias del compositor Domingo Santa Cruz Wilson ("Mi vida en la música"), pobló páginas con sus artículos y dictó una serie de conferencias sobre esta presencia femenina, siempre "escasa" en un territorio que desde los orígenes ha sido ocupado por hombres.
El estudio contextualiza dos siglos, enumera dieciséis compositoras según rangos de dedicación y destaca partituras. Las primeras en el tiempo son las decimonónicas Isidora Zegers (1803-1869), española que tuvo un protagonismo determinante en el devenir de la historia y las instituciones, y la chilena Delfina de la Cruz, quien firmaba sus obras -como el vals de 1858, aquí seleccionado-, como Delfina Pérez Collar.
El siglo XX marca un aumento de nombres hasta llegar a la generación de 1950. No se adentra en la segunda mitad del siglo. La autora señala que estas compositoras fueron "personalidades autónomas e independientes, que supieron recoger lo que les ofrecía su entorno social". Dice que el manejo de la técnica de composición fue en algunos casos más intuitivo que académico y que "el mayor despliegue del talento creativo estuvo en sus obras para voz e instrumentos, cuartetos vocales y grupos corales".
Carmela Mackenna Subercaseaux (1879-1962) es fundamental en el tránsito de un siglo a otro, mientras que María Luisa Sepúlveda (1883-1958), la primera compositora titulada de Chile, destacó en la recopilación de música vernácula. Ida Vivado (1908-1989) fue la primera presidenta de la Asociación Nacional de Compositores; en tanto que Sylvia Soublette (1922) e Iris Sangüesa (1933), aparecen como representantes de la ambivalencia de las compositoras como directoras de coros y educadoras, respectivamente.
De una u otra manera, todas experimentaron la limitada edición de sus trabajos y una escasa difusión, aun cuando avanzaran a la par de los compositores. Raquel Bustos Valderrama apunta un episodio revelador: cuando Carmela Mackenna presentó su segunda misa en Francfort, el público alemán quedó perplejo al comprobar el verdadero nombre de C. Mackenna en el programa, exclamando "¡Ist eine frau!" (Es una mujer).
El peso específico de Isidora Zegers
Cantante y compositora, fue fundamental en la organización y gestión de instituciones, como la Sociedad Filarmónica y el Conservatorio Nacional de Música. Madrileña, se estableció aquí desde 1823, introduciendo una gran novedad para los chilenos: las óperas de Rossini. "La sociedad chilena sufrió un impacto con la llegada de Isidora Zegers. La admirada Europa había enviado una verdadera emisaria de las artes y, en especial, de la música. Fue considerada la máxima autoridad musical del país y verdadero árbitro supremo de toda iniciativa artística", escribió el musicólogo Samuel Claro.
Su nombre es Carmela Mackenna Subercaseaux
La compositora chilena decimonónica que destaca en este estudio es Carmela Mackenna Subercaseaux. Según apunta la autora, se le considera "una precursora de las tendencias innovadoras en la creación del siglo XX", como la compositora mejor evaluada entre los músicos con formación europea de comienzos de la centuria. De sus 45 obras, Raquel Bustos selecciona una pieza para canto y piano de 1930, "Poema de amor", que se interpretó en 1994 en el Goethe Institut con la soprano Ahlke Scheffelt y la pianista Elisa Alsina.
Estela Cabezas Espinoza, eficacia metodológica
La temuquense fallecida en 2011 escribió sus primeras obras, tituladas "Canciones de cuna", en 1945, y a partir de entonces elaboró un importante catálogo de piezas para piano y para voz y piano. Sin embargo, el gran aporte que destaca Raquel Bustos de Estela Cabezas es su trabajo en la formación musical infantil y en la creación de un método de enseñanza de la música que comenzó a desarrollar en 1960, combinando elementos lúdicos, sensoriales, estéticos y visuales, de una eficacia a toda prueba: "Música en colores" (1980).
Leni Alexander, más allá de las fronteras
Su vida entre Polonia, Alemania, Francia, Italia y Chile, sus estudios con Messiaen, sus trabajos con Maderna, su amistad con Boulez, su encuentro con Cage, y sus avanzadas creaciones contemporáneas, con obras sinfónicas y camerísticas, piezas de música concreta, cantatas, lieder , teatro para mimos, música incidental y ballet hicieron de Leni Alexander la compositora más importante del siglo pasado. Según el compositor y musicólogo Fernando García, ella es al siglo XX lo que Isidora Zegers fue al XIX.
Franco Simone: "Los shows de talento destruyen la música"
El Mercurio
El célebre cantautor italiano visita Chile para realizar una gira por cuatro ciudades. Como ícono del Festival de Viña del Mar, y desde su rol de animador de TV, apunta contra las competencias de canto en TV: "Es antiartístico".
DIEGO RAMMSY S.
Poco y nada se sabe en Latinoamérica sobre el rol que desempeña Franco Simone en un canal de televisión romano desde 2009. El cantautor italiano de 63 años, nativo de la provincia de Lecce, se luce hace cinco temporadas como animador en "Dizionario dei sentimenti" ("Diccionario de los sentimientos"), un talk show que se acerca a cumplir 130 episodios y que hoy en día es una de las pasiones del músico. "Es una cosa que me llena el alma, algo nuevo para mí, porque a pesar de que llevo 40 años en el show business e hice tanta televisión, muy pocas veces me gustó. Ahora hago la TV que me habría gustado ver siempre", dice Franco Simone en su usual español italianizado al teléfono desde Florencia.
En el programa, Simone ha conversado -y también cantado- con diversos invitados del mundo del espectáculo, como el director de cine italiano Giuseppe Tornatore o el grupo chileno Inti Illimani durante una de sus recientes giras europeas. El show le ha permitido seguir vigente, aunque nunca ha interrumpido sus presentaciones en vivo, menos su producción de canciones. De hecho, gracias a su talk show conoció al cantante Michele Cortese -"pienso que es el mejor cantante joven que tenemos en Italia en este momento", asegura Simone-, con quien terminó por grabar un dueto que es hoy su más reciente sencillo: "Reflejo".
Consagrado como una de las figuras recurrentes del Festival de Viña del Mar -estuvo en 1979, 1982 y 2003-, Franco Simone cuenta que incluso propuso al joven Cortese para la competencia internacional que comienza en la ciudad jardín el próximo viernes 24 de febrero. "Estoy seguro de que el público de Viña del Mar se habría enamorado de él. Es maravilloso, estoy orgulloso de cantar con él... Lo propongo para el año próximo, y como yo amo a los jóvenes que quieren cantar y amo Chile, vamos juntos", promete el italiano.
Porque Simone debutó con una victoria en Castrocaro gracias a "Con gli occhi chiusi (e i pugni stretti)"en 1972. Luego pasó por San Remo (1974), sin vencer pero vendiendo más de un millón de copias de "Fiume grande" ("Rio grande"), y continuó una carrera llena de singles de letras y melodías rotundas. "Me han dicho que tienen miedo que lleguen los italianos a Viña porque siempre ganan", bromea. Pero, sin ir más lejos, fue Italia el país vencedor en 2012 en la voz de Denise Faro.
-¿Cómo pueden surgir nuevos talentos en el panorama actual de la música?
"Pienso que el problema internacional son los shows de talento, que están destruyendo la música. La música no es un hecho televisivo, la música es algo espiritual, profundo. El artista debe expresar y sentirse dueño de su fuerza, y la TV debe ponerse en un rincón con mucho respeto frente a los artistas, porque están destruyendo la música. Es todo muy televisivo, pero antiartístico. Veo que hay tantos talentos, pero no encuentran la forma de salir adelante. La TV está condicionando demasiado".
De gira por Chile
El autor de "Paisaje", "Respiro" y "Te amo", visita Chile para ofrecer conciertos en los casinos Enjoy durante febrero pasando por Antofagasta (13), Coquimbo (14), Santiago (16) y Viña del Mar (18). "Cuando empiezo a cantar a veces debe llegar carabineros para hacerme bajar. Es la verdadera felicidad, me la da el encuentro con la gente", dice Simone sobre los shows que ofrecerá en el país.
El célebre cantautor italiano visita Chile para realizar una gira por cuatro ciudades. Como ícono del Festival de Viña del Mar, y desde su rol de animador de TV, apunta contra las competencias de canto en TV: "Es antiartístico".
DIEGO RAMMSY S.
Poco y nada se sabe en Latinoamérica sobre el rol que desempeña Franco Simone en un canal de televisión romano desde 2009. El cantautor italiano de 63 años, nativo de la provincia de Lecce, se luce hace cinco temporadas como animador en "Dizionario dei sentimenti" ("Diccionario de los sentimientos"), un talk show que se acerca a cumplir 130 episodios y que hoy en día es una de las pasiones del músico. "Es una cosa que me llena el alma, algo nuevo para mí, porque a pesar de que llevo 40 años en el show business e hice tanta televisión, muy pocas veces me gustó. Ahora hago la TV que me habría gustado ver siempre", dice Franco Simone en su usual español italianizado al teléfono desde Florencia.
En el programa, Simone ha conversado -y también cantado- con diversos invitados del mundo del espectáculo, como el director de cine italiano Giuseppe Tornatore o el grupo chileno Inti Illimani durante una de sus recientes giras europeas. El show le ha permitido seguir vigente, aunque nunca ha interrumpido sus presentaciones en vivo, menos su producción de canciones. De hecho, gracias a su talk show conoció al cantante Michele Cortese -"pienso que es el mejor cantante joven que tenemos en Italia en este momento", asegura Simone-, con quien terminó por grabar un dueto que es hoy su más reciente sencillo: "Reflejo".
Consagrado como una de las figuras recurrentes del Festival de Viña del Mar -estuvo en 1979, 1982 y 2003-, Franco Simone cuenta que incluso propuso al joven Cortese para la competencia internacional que comienza en la ciudad jardín el próximo viernes 24 de febrero. "Estoy seguro de que el público de Viña del Mar se habría enamorado de él. Es maravilloso, estoy orgulloso de cantar con él... Lo propongo para el año próximo, y como yo amo a los jóvenes que quieren cantar y amo Chile, vamos juntos", promete el italiano.
Porque Simone debutó con una victoria en Castrocaro gracias a "Con gli occhi chiusi (e i pugni stretti)"en 1972. Luego pasó por San Remo (1974), sin vencer pero vendiendo más de un millón de copias de "Fiume grande" ("Rio grande"), y continuó una carrera llena de singles de letras y melodías rotundas. "Me han dicho que tienen miedo que lleguen los italianos a Viña porque siempre ganan", bromea. Pero, sin ir más lejos, fue Italia el país vencedor en 2012 en la voz de Denise Faro.
-¿Cómo pueden surgir nuevos talentos en el panorama actual de la música?
"Pienso que el problema internacional son los shows de talento, que están destruyendo la música. La música no es un hecho televisivo, la música es algo espiritual, profundo. El artista debe expresar y sentirse dueño de su fuerza, y la TV debe ponerse en un rincón con mucho respeto frente a los artistas, porque están destruyendo la música. Es todo muy televisivo, pero antiartístico. Veo que hay tantos talentos, pero no encuentran la forma de salir adelante. La TV está condicionando demasiado".
De gira por Chile
El autor de "Paisaje", "Respiro" y "Te amo", visita Chile para ofrecer conciertos en los casinos Enjoy durante febrero pasando por Antofagasta (13), Coquimbo (14), Santiago (16) y Viña del Mar (18). "Cuando empiezo a cantar a veces debe llegar carabineros para hacerme bajar. Es la verdadera felicidad, me la da el encuentro con la gente", dice Simone sobre los shows que ofrecerá en el país.
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