sábado, diciembre 07, 2013

Claudia Acuña: "Me gustaría ser más profeta en mi tierra"

El Mercurio

Aprovechando su paso por Chile para cantar a fines de diciembre junto a Inti Illimani histórico, viajamos con la exitosa cantante de jazz Claudia Acuña a Concepción, la ciudad que la vio nacer como artista y que fue testigo de sus difíciles comienzos en la música. Allí, habló del largo camino que debió recorrer para consolidarse en Nueva York, de su nueva vida repartida entre sus giras por el mundo y la crianza de su primer hijo, y de las ganas que tiene de que su trabajo sea más conocido en Chile.  

Magdalena Andrade N.

La historia parte en Santiago, un sábado a mediodía: Claudia Acuña, 42 años, cantante de jazz -la chilena más reconocida en la escena internacional- está en el Teatro Municipal de Las Condes para participar de una sesión de fotos. Tiene los ojos cansados: el día anterior cantó en el Festival de Jazz de San Bernardo; luego de su actuación se quedó a ver el show de su amigo Ravi Coltrane, y cuando llegó a su casa -ya de madrugada- conversó un rato por Skype con su marido, el bajista estadounidense Mark Kelley.

Claudia Acuña está aquí, en Santiago, pero su mente está en otro lado, 500 kilómetros al sur de la capital. En dos horas más partirá a Concepción, donde la esperan su mamá, su papá, sus hermanos y su hijo Daniel, de dos años y medio, quien hace unos días viajó a la casa de sus abuelos mientras su madre se quedaba preparando su presentación.

En dos horas más, Claudia Acuña se reunirá con su familia y repetirá el ritual que hace cada vez que viaja a esa ciudad, después de casi veinte años viviendo en Estados Unidos: ir al supermercado a comprar marraquetas; ir a comer churros con manjar a la Vega Monumental.

En dos horas más, Claudia Acuña -quien en 1995 se fue a Nueva York para comenzar su carrera musical- volverá a un lugar donde no alcanzó a vivir una década, pero al que ella reconoce como su "origen".
-Nací en Santiago y de chica viví en Maipú y después en Rancagua. Pero yo siempre digo que soy de Concepción, porque musicalmente soy de esa ciudad. Fue en Concepción donde di la pelea por convertirme en cantante.

***

La historia sigue en Concepción, un lunes por la mañana. Claudia Acuña camina por los jardines de la Universidad de Concepción, en la calle Edmundo Larenas. A lo lejos se escucha un coro: un conjunto de voces que ensaya una armonía que apenas se distingue del ruido de los autos, de los estudiantes que conversan tirados en el pasto, de los que juegan fútbol en la cancha cercana.

Aparecen entonces sus propios recuerdos: la Claudia Acuña de 15 años y sus ganas -a esas alturas ya imperativas- de ser cantante; la oposición sostenida de sus padres, que querían que Claudia -la mayor de sus tres hijos y la única mujer- se interesara por una carrera "tradicional", como las leyes o la pedagogía; la invitación de uno de sus profesores a probarse en el coro de la U. de Concepción, donde fue aceptada y donde empezó su camino más formal en la música.

-Cuando los profesores salían de la sala, mis compañeras me decían: "Ya, Acuña, súbete a la mesa a cantar". Y yo hacía show. Pasaba castigada en inspectoría. Quería ocupar la sala de clases como primer público, para matar el pánico escénico. Un día me invitaron a audicionar en el coro de la Universidad de Concepción, y quedé. Todos me acogieron como mascota, porque era la más chica, y con ellos tuve mi primera gira: fuimos a Valparaíso. Como era coro y había señoras mayores, mis papás se relajaron. Pero entremedio también me metí a un grupo de rock y a otro de jazz fusión. Hacía todo lo que pudiera para poder cantar -cuenta Claudia, mientras va fotografiando con su celular cada uno de los murales que hay en el campus, el mismo que ella recorría cada vez que venía a sus ensayos en el coro.

La lucha de Claudia Acuña con sus padres para que la dejaran seguir la carrera musical había partido años antes, pero se manifestó con fuerza cuando llegó a la adolescencia.

-"Mijita, estudie Derecho, o por último Pedagogía", decía mi mamá. En esa época yo tenía muchas actuaciones en eventos que se hacían en la isla Quiriquina (11 kilómetros al norte de Talcahuano), y mi papá quería ser mi mánager: él quería que yo fuera cantante popular, como Myriam Hernández -a quien respeto y admiro mucho-, pero yo estaba en otra. Él me decía: el jazz es de élite.

Lo que viene después es conocido: por congraciarse con su familia, Claudia se vino a los 17 años a Santiago a estudiar Canto Lírico a la Universidad de Chile ("a mi mamá le dijimos con mi papá que era Pedagogía en Música", recuerda). Fue durante tres meses a clases todos los días, pero después ya solo lo hizo esporádicamente. Entremedio, empezó a trabajar haciendo jingles publicitarios, a cantar en distintos clubes de jazz y a tener sus primeras apariciones artísticas en la entonces Radio Classica, con César Antonio Santis.

Todo esto era parte de lo que ella llamó su "plan maestro": juntar dinero, ir a clases de inglés y comprar los pasajes para irse a probar suerte a Nueva York.

-Estuve un año en la carrera y me salí. Y ahora lamento mucho haber sido tan niña y no haberme tomado en serio algunas clases. Yo no quería aprender música clásica, porque pensaba que eso me iba a alejar de lo mío, y con los años he aprendido que no, que el estudio me hubiera dado mejores herramientas que las que tengo ahora. Pero era muy chica, tenía 17 años, estaba sola. La universidad fue la única instancia donde hubo un poco de paz en mi casa, cuando mis padres dijeron: "Ya, está en la universidad y va a sacar un título". Ahí como que se calmaron las aguas.

Luego vino el terremoto en la familia Acuña: el viaje a Nueva York.

-Mis papás se reían nerviosos, como diciendo: "Y usted, ¿a quién le ha pedido permiso?". Estaban asustados, porque nunca han salido del país. Irse a Estados Unidos era como irse a meter a las patas de los caballos. Pero yo compré los pasajes y me fui.

-Ahora, con la historia ya escrita, ¿has vuelto a tocar con tus padres este tema?
-¿Sabes? Lo hemos tocado muy poco, porque sé que les duele. He tratado de bajarle el perfil a lo terrible que fue esa época. Estuve muy enojada con ellos, muy sentida, pero después con el tiempo aprendí que ellos hicieron lo mejor que pudieron, porque no lo hicieron con maldad, ni para que yo no fuera feliz, sino porque querían lo mejor para mí.

Claudia se emociona. Lo que para otros hijos no pasa de ser una anécdota, para ella forma parte de una historia que la acompaña hasta hoy, a pesar del éxito que encontró afuera, y de haber desarrollado una carrera que hoy está consolidada.

-Lo he hablado con varios psicólogos y con mi terapeuta: hasta hoy hay una gran timidez y una inseguridad que tiene que ver con un hijo que no fue motivado. Uno cuando niño es un océano, pero es distinto cuando te ponen reglas y te dicen que no. Es un tema doloroso ver que triunfé y no poder decir: 'se lo debo a mis papás'. Pero ellos están súper contentos, súper orgullosos. (...) Ellos hicieron lo mejor que pudieron hacer, y con eso me quedo hoy día.

***

Una caminata por la Diagonal Pedro Aguirre Cerda, cerca de la Universidad de Concepción, con sus cuadras llenas de restaurantes con menús universitarios, lleva a Claudia Acuña a recordar sus tiempos de colegio, cuando la idea de viajar fuera de Chile recién nacía en su cabeza y caminaba por estas calles "soñando despierta", como le gusta decir.

Claudia se detiene en uno de los locales a tomar un café cortado y conectarse a internet. Quiere hablar con su marido, quien no pudo acompañarla a Chile ya que está promocionando su trabajo junto a The Roots, un popular grupo estadounidense.

A Mark Kelley lo conoció hace siete años, cuando ella ya llevaba once en Estados Unidos, tres discos grabados -"Winds of the Routh" (2000), "Rythm of life" (2002) y "Luna" (2004)- y una carrera que la tenía posicionada como una de las nuevas voces del jazz mundial, después de haber pasado varios años intentando hacerse un espacio en la escena musical estadounidense. Porque antes de llegar a ser reclutada por Verve -entonces uno de los sellos de jazz más importantes del mundo, donde grabó su primer disco-, Claudia Acuña sobrevivió en Nueva York por cinco años lavando platos en restaurantes, cuidando niños y perros, y como la chica del guardarropía de un club de jazz de la ciudad.

-Es una historia súper bonita y tiene que ver con un cuento medio de Cenicienta. Si quisiera escribir un libro sería una gran historia. Me gustaría ofrecerle a un diario chileno la posibilidad de escribir una columna que se llame "Diario de una cantante". Yo llevo un diario de vida desde que tengo 10 años. Me gusta escribir, y por mucho tiempo, cuando las cosas estuvieron turbias, escribir fue mi escape y mi forma de desahogo.

Y lo sigue siendo, dice. Hoy, el depositario de sus cartas es su hijo Daniel. A él le escribe cada vez que sale a alguna gira musical, "por si me pasa algo", dice Claudia.

-Cuando cumplí 40 no se me movió el piso, pero sí con la maternidad. Yo siempre dije que cuando fuera mamá, la opción y la decisión vendría de la mano de la idea de darle toda la dedicación a mi hijo. Yo no lo iba a poner en un daycare a los tres meses porque necesitaba retomar mi vida. Quise dedicarme a él de lleno hasta los dos años. Por otras mamás músicos he aprendido que esto fue lo que a él le tocó, y que yo debo aprender a manejar mi vida, mi carrera y la maternidad, porque ya no va a ser lo mismo.

-¿Cuánto ha costado retomar la carrera musical?
-Cuesta. Hay días que han sido frustrantes y días en los que he estado agotada, en los que les he pedido a mis músicos que empiecen primero que yo los ensayos. Me ha costado, porque cuando era más chico, a Daniel uno lo podía dejar en su cunita, con tapones para los oídos, pero a medida que se ha ido acostumbrando, va a los ensayos y se quiere subir al escenario. He terminado shows con él arriba.

Claudia cuenta que en estos momentos está siendo muy selectiva en su carrera. Está aceptando solo hacer giras que tengan ritmos pausados y que le permitan ir con su hijo de forma tranquila. Fuera de su programa están los tours de antaño, donde en diez días podía hacer nueve o más conciertos en distintas ciudades.
-Si realmente tengo el nombre que tengo y lo que tengo, podré retomar (el ritmo). Si no, tendré que empezar de nuevo, pero ahora la prioridad es mi hijo.

Además de las giras, Claudia está preparando su quinto disco, llamado "El Futuro". Dice que quiso dar un salto y financiarlo mediante la modalidad de crowdfunding, que consiste en conseguir financiamiento a través de la web, con distintas "recompensas" (desde discos autografiados a cenas con la cantante en su casa) para quienes colaboraran. Pero el proyecto finalmente no resultó.

-Pensé que en Chile habría más movimiento, pero no. Los únicos que me ayudaron fueron mis amigos. El negocio de la discografía ha cambiado mucho en los últimos años, y esta idea de ser mi propio dueño me pareció atractiva. Pero, de nuevo: soy una persona que no tiene miedo a dar ciertos saltos.

-¿Alguna vez imaginaste que ibas a llegar donde estás?
-Sí y no. Me lo imaginé en la medida inocente, del sueño, de llegar a cantar lo que quiero, ser quien quiero, hacer lo que quiero y tener las cosas que tengo. Tenía visión, creía en este proyecto, tenía ganas, y en la medida en que me fui metiendo, vi posibilidades. Tenía ganas de mostrar que Sudamérica es más que Brasil, y que los ritmos latinos son más que la bossa nova y la salsa. Adoro esa música, pero somos mucho más que eso.

***

La calle O'Higgins y sus tiendas llevan a Claudia Acuña al número 650, donde está el Teatro de la Universidad de Concepción. En la calle pasa desapercibida, pero aquí la conocen y saludan; la encargada de la boletería incluso le pregunta por su hijo Daniel. La última vez que Claudia pisó este lugar, el niño tenía solo siete meses.

-Aquí vi la primera película de jazz, sobre la vida de Charlie Parker. Aquí, también, canté la primera vez que volví a Concepción -recuerda ahora, mientras recorre el hall de entrada.

-Cada vez que he tocado en Chile me pongo más nerviosa, porque uno siempre guarda este sentimiento romántico de la aprobación de la casa, de los papás. De volver al origen. ¿Les irá a gustar lo que hago? ¿Y si me pifian? ¿Y si a lo mejor no hay cariño para mí? Es terrorífico. Es un desafío -dice.

En la cartelera, el anuncio de una próxima presentación de Congreso llama su atención. Dice que le encantaría tocar algún día con ellos, como lo hará a fines de diciembre con Inti Illimani histórico. De hecho, uno de sus próximos desafíos es hacer más cross over entre jazz y música latinoamericana, un sello que ha caracterizado toda su carrera, y lo que la ha hecho conocida en el mundo.

-El jazz me ha permitido hacer lo que he hecho y estoy haciendo ahora: fusionar estilos de música, desde folclor hasta rock, desde rock hasta lo clásico. Es el único estilo de música que me permite hacer eso -dice.
A pesar de su éxito, y a pesar de ser una precursora en la mezcla de jazz y música latinoamericana, Claudia Acuña no se ha salvado de las críticas por escoger este camino.

-El otro día, una cantante chilena de jazz fue al Festival de San Bernardo. Uno de los músicos le preguntó: "¿Vienes a escuchar a la Claudia?" Y ella dijo: "No, vengo a escuchar a Ravi Coltrane. Yo no vengo a escuchar folclor". Si hace diez años me hubiera enterado de ese comentario, me hubiera puesto a llorar. Hoy no tengo ningún problema en que la gente diga: "A mí lo que hace la Claudia Acuña no me gusta". Pero me merezco el respeto, porque nadie me ayudó. Cuando yo pedí ayuda en Chile se me cerraron todas las puertas. Antes esas cosas me afectaban. Ahora digo: qué pena por ellos.

-¿Alguna vez piensas volver a Chile definitivamente?
-He venido esporádicamente. No tengo presencia en Chile como otros músicos. Estoy en la búsqueda de poner un pie acá, por una cosa afectiva y también para que se conozca más mi carrera. Me gustaría ser más profeta en mi tierra.

-¿Y siempre dedicada al jazz?
-No necesariamente. No me atrevería a cantar una cueca, porque no es lo que hago, pero conozco el folclor. Siempre he querido hacer un cross over, y salir de cantar el standar tradicional en el jazz. Quiero desencasillar la música. En Estados Unidos ya pasa: tú ves a Herbie Hancock, que hizo un disco con puros cantantes pop, y eso es lo que yo vengo haciendo y quiero seguir haciendo, en mis pololeos con Inti Illimani y otros cantantes. Quiero seguir haciendo proyectos y botando murallas.

"No tengo presencia en Chile como otros músicos. Estoy en la búsqueda de poner un pie acá, por una cosa afectiva, pero también para que se conozca más mi carrera".

 Inti Illimani y Claudia Acuña: una historia de colaboración

La primera vez que Inti Illimani histórico y Claudia Acuña se encontraron fue en 2010, en el concierto "Hecho en Chile" que se realizó en las ruinas de Pompeya y que convocó a varios artistas nacionales en torno a la obra de compositores como Luis Advis, Violeta Parra y Víctor Jara. "Yo los amo, musicalmente son unos maestros. Y que estén abiertos a hacer colaboraciones con otros artistas es muy bonito", dice Claudia sobre los Inti, con quienes cantará el próximo 26 y 27 de diciembre en el Teatro Municipal de Las Condes, el 28 y 29 en el Teatro Nescafé de las Artes y el 30 de diciembre en Teatro Regional de Rancagua.
Más información en www.tmlascondes.cl y www.macondo.cl

Providencia invita a cinco conciertos gratuitos

El Mercurio

Desde el lunes 9 y hasta el viernes 13, en el Parque de las Esculturas con la dirección de Francisco Rettig, se ofrecerán piezas festivas de Haendel y obras maestras de Beethoven, así como una gala lírica. También actuará la máxima figura chilena de la guitarra flamenca, "Pituquete".

Romina de la Sotta Donoso

Desde el lunes 9 y hasta el viernes 13 de diciembre, se realizará la 1ª Semana Musical de Providencia. Será un concierto diario, siempre a las 21:00 horas y con entrada liberada, en el Parque de las Esculturas.
El evento cuenta con la curatoría de Francisco Rettig, quien asumió hace un mes como director titular de la Orquesta Filarmónica de Medellín. "Hasta el viernes pasado estuvimos tocando la Novena de Mahler. Si una orquesta ya puede tocar eso, es que conoce todo lo anterior", ríe el músico chileno, quien también continuará en 2014 con la titularidad de la Orquesta Clásica del Maule.

En la jornada inaugural, el lunes 9, el propio Rettig conducirá a una orquesta especialmente formada para el evento, y que reúne a 40 instrumentistas de agrupaciones como la Sinfónica de Chile, la Filarmónica de Santiago y la Sinfónica de La Serena.

Juntos presentarán una selección de "Música del Agua" y "Música para los Fuegos de Artificio" de Haendel. "Con esta música se acompañaba a Jorge II cuando celebraba las batallas recorriendo el Támesis. Es música brillante y festiva", comenta.

El martes 10 será el turno de un conjunto liderado por el guitarrista flamenco chileno más reconocido en el mundo: Andrés Hernández, "Pituquete", quien actuará junto a la cantaora Encarna Anillo y con la bailaora sevillana Yolanda Heredia.

Rettig y su orquesta retornarán el miércoles 11 con tres oberturas: "Prometeo" (Beethoven), "La Flauta Mágica" (Mozart) y "El barbero de Sevilla" (Rossini), más el Concierto para piano Nº 3 de Beethoven, con la solista Mahani Teave.

Un espectáculo teatral musical, que cuenta con proyecciones y elementos interactivos, ofrecerá el jueves 12 el ensamble de percusión Dakel, que dirige Ricardo Herrera.

El cierre, el viernes 13, será con una gala lírica. Rettig y su orquesta presentarán algunas oberturas, y se sumarán los solistas Patricia Cifuentes, Evelyn Ramírez, José Barrera y Ricardo Seguel, en una selección de populares arias. Entre ellas se contarán "E lucevan le stelle" ("Tosca", Puccini); la Habanera ("Carmen", Bizet) y "È strano! È strano!" ("La Traviata", Verdi). Cerrarán, cómo no, con el Brindis de "La Traviata".

"La ópera siempre ha sido más cercana para el gran público, existen razones desde melódicas hasta el vínculo con la imagen. Pero el interés por este género está igual de vivo que siempre", asegura Rettig.
El evento es organizado por el Área de Cultura de la Municipalidad de Providencia, cuyo director es Eugenio Llona. Él destaca que la iniciativa apunta a "potenciar la utilización de los espacios públicos para la difusión de manifestaciones culturales, masivas y gratuitas".

Debuta en Chile Magma, la banda que fusionó lo mejor de la música clásica, el jazz y el rock

El Mercurio

La agrupación francesa, liderada por Christian Vander, abordará creaciones recientes y también de su disco "Mëkanïk Dëstruktïw Kömmandöh", que cumple 40 años.

Romina de la Sotta Donoso

Tienen fanáticos en cada categoría que la industria ha dividido la música en las últimas décadas. Magma fue una banda pionera al conjugar la riqueza de la innovación clásica de Igor Stravinsky, del jazz de John Coltrane y del rock experimental de Frank Zappa.

Fundada en 1969 por el polifacético músico francés Christian Vander, abrió un género nuevo dentro del rock progresivo: el zeuhl. Esa palabra significa "celestial" en kobaïano, lenguaje construido por el propio Vander y en el cual están todas las letras de sus temas. Porque los 28 álbumes que han publicado tienen un relato, que es la epopeya de un grupo de humanos que escapa de la Tierra para fundar una nueva sociedad -más justa, espiritual y plena- en el planeta Kobaïa.

Este conjunto de vanguardia, que muchos incluyen en la corriente del Rock in Opposition, actuará el domingo en el Teatro Caupolicán (21:00 horas). A Vander, en la batería y voz, se suman Benoît Alziary en vibráfono, Philippe Bussonnet en bajo, James Mac Gaw en guitarra, Isabelle Feuillebois en canto, Jérémie Ternoy en piano Rhodes y Hervé Aknin en voz.

Además de presentar su última producción, "Félicité Thösz" (2012), abordarán los temas más emblemáticos de "Mëkanïk Dëstruktïw Kömmandöh" (1973), su disco más famoso.

La riqueza sonora de Magma radica en aunar recursos del jazz como la improvisación y el canto scat (técnica en la cual se enuncian sílabas sueltas) y libertades rítmicas y oscilaciones tímbricas propias de la música de tradición escrita. A ello hay que sumarle el virtuosismo de sus instrumentistas; todos con larga experiencia en el jazz, el rock o el ámbito clásico.

"Coltrane es quien me da el material con el cual trabajo (...) He hecho todo lo posible para mantener el instinto fresco y vivo, rápido y agudo", ha declarado Vander. Porque ese es el corazón de su singularidad como compositor: "La música y las letras salen juntas. Si estoy cantando y tiene que ser en kobïano, sale en kobïano (...). Canto con nuevas palabras que no conozco, y esas mismas palabras vuelven cuando improviso. No es que las aprenda; ellas se me imponen".

PROGRAMARSE

En Santiago, el debut es a las 21:00 horas del domingo en el Teatro Caupolicán. Entradas desde $20 mil.

Stevie Wonder: "Los artistas debemos mirar adelante y llevar un mensaje de unidad"

El Mercurio

El músico norteamericano habla de su historia, sus pasiones y sus proyectos antes de llegar por primera vez a Chile.

Jorge Luis Fernández LA NACION

Stevie Wonder podría dormirse en los laureles, pero no. A los 63 años, el hombre al que bautizaron Stevland Hardaway Judkins, en alguna iglesia de Michigan, llegará por primera vez a Chile no solo para interpretar material de su abundante repertorio, sino para presentar canciones de tres nuevos discos que serán editados el año próximo. "Ten billion hearts" y "When the world began" (en el que canta sus clásicos junto a una orquesta sinfónica), cuentan con la producción del veterano David Foster. El tercero se titula "Gospel inspired by Lula", y sobre este último comienza hablando el legendario multiinstrumentista.
"Es un material que empecé a componer en 2006, tras la muerte de mi madre, Lula, que siempre quiso que yo grabara un disco de gospel", dice Wonder.

Prodigio del sello Motown, orgullo de Detroit, Stevie Wonder, que grabó su primer sencillo a los 12 años, fue un engranaje más de aquella impresionante fábrica de música negra compartiendo giras con los principales artistas de la etiqueta: Marvin Gaye, The Supremes, Gladys Knight y The Temptations. En 1967, Stevie grabó "I was made to love her", un tema que definiría su estilo. El éxito trepó a la cima de los listados hasta ser desbancado por "Light my fire", de los Doors. Dos años después, Wonder iría más lejos, con una balada que arranca con un estribillo tarareado, etéreo e inclasificable.

"Recuerdo bien la noche que compuse 'My cherie amour'. Estaba de gira con la Motown Revue y en un momento me quedé solo en el camarín de un teatro de Detroit. Era Navidad y me vinieron a la mente el estribillo y la melodía. Terminé la canción al día siguiente", recuerda.

Con la nueva década, siguiendo los pasos de Marvin Gaye y Smokey Robinson, Wonder obtuvo el control completo de su material. El primer resultado fue "Music of my mind", de 1972. Ya desde el título, Stevie desafiaba los cánones de pop y soul en un disco de texturas, con un sonido conceptual que entretejía sus logradas incursiones en teclados eléctricos, sintetizadores y sus refinados fraseos de piano y armónica. A fines de ese año, redobló la apuesta en "Talking book", clásico que incluye su hit más recordado, "Superstition".

La balada que titula "Innervisions" -su siguiente disco-, sugiere a Stevie cantando desde un páramo irreal. "Higher ground" y la funky "Living for the city" también abultaron la leyenda. Otras canciones, como el pop barroco de "Saturn" y el funk sintético de "All day sucker", aparecerían más tarde en "Songs in the key of life", la monumental obra que el rock oficial considera la cúspide de su carrera.

"Me pone feliz haber hecho ese material. Me siento igual de excitado con lo que hago actualmente, pero agradezco y reconozco el impacto que tuvieron esos discos en la gente. Cuando vuelvo a escucharlos, descubro dos cosas: que aún me gustan y que emocionalmente soy la misma persona", reflexiona.

-Usted se ha destacado por su versatilidad musical. ¿Eran los sellos de entonces más tolerantes?
"Creo que eso sigue ocurriendo. No tengo el grado de apreciación de quienes ponen categorías a la música. La música es buena o no. En última instancia, siempre se trata del sentimiento".

-Pero le gusta contrariar expectativas. En 1980, mientras sus colegas hacían música disco, usted sacó "Master blaster", un reggae.
"[Ríe] Siempre sentí gran aprecio y admiración por Bob Marley, a quien conocí en Alemania; le dije cuánto disfrutaba su música y le hice escuchar 'Master Blaster', que le gustó. Iba a acompañarme en la presentación de "Hotter than july", pero desafortunadamente enfermó. Murió mientras yo estaba de gira".

-Habiendo influido en artistas como Prince y Michael Jackson, en los años 80 siguió algo de su estilo en "In square circle", de 1985. ¿Sintió algo así como una sana competencia?
"Nunca hubo un desafío. Fui y sigo siendo un fan de Michael y Prince, pero nunca sentí que competía. Me puso muy contento el éxito de Michael cuando sacó 'Thriller'. Recuerdo que compré diez copias, porque me pareció una enorme obra de arte. Y lo mismo opino del clásico disco de Prince 'Purple Rain'".

En su período clásico de los años 70, Stevie Wonder habló de amor universal, también de injusticias y desigualdad social. Muchos años después, ese legado fue recuperado por numerosos artistas de hip-hop.

"Haber inspirado a una generación de músicos jóvenes fue algo positivo. Pero sería equivocado circunscribir mi mensaje a una cuestión racial. Porque la inequidad a veces es un tema de raza y otras veces es un tema social. Hay blancos pobres; los hay de todas las razas. Los prejuicios y las categorías de clase son inaceptables. En el mundo hay más de 350 millones de discapacitados, sin acceso a las facilidades más comunes y eso es también inaceptable. Los artistas debemos mirar adelante y llevar un mensaje de unidad, por el bien de la humanidad", dice con firmeza.

Buena parte de esa temática fue especialidad de la música soul, sin embargo, Wonder es algo escéptico sobre el tema. "En el soul , hay un gran espectro, desde canciones de amor hasta canciones sobre pasarlo bien en la disco. Y canciones como 'Love train', de The O'Jays, que transmiten un mensaje universal de paz y entendimiento. La gente canta sobre cuestiones políticas, espirituales y también sociales. Pero lo importante, en definitiva, es cantar sobre lo que está bien y lo que está mal. Y todos conocemos la diferencia".

'' Lo importante, en definitiva, es cantar sobre lo que está bien y lo que está mal. Y todos conocemos la diferencia".

Líder de Metallica paseó por Punta Arenas en tránsito hacia la Antártica, donde el conjunto ofrecerá un concierto


El Mercurio

James Hetfield aprovechó la escala en el aeropuerto Carlos Ibáñez del Campo para recorrer, en compañía de su familia, los atractivos turísticos de la austral ciudad chilena.


A las 13:33 horas de ayer, el avión de la banda norteamericana aterrizó en el aeropuerto de Punta Arenas, de paso hacia la Antártica, donde mañana ofrecerá un concierto en la base argentina Carlini ante una audiencia de 19 personas, las que fueron seleccionadas a través de un concurso de una bebida cola. James Hetfield, su esposa e hijos, al igual que el bajista Robert Trujillo, recorrieron los principales atractivos turísticos de la ciudad, antes de tomar la conexión hacia el Continente Helado. Es así como Hetfield fue fotografiado en la plaza Muñoz Gamero (al lado) a los pies de la estatua al indio patagónico y también se le captó recorriendo el cementerio local. El baterista Lars Ulrich y el guitarrista Kirk Hammet permanecieron en el jet . En la fotografía de abajo, aparecen Hetfield junto a sus compañeros de banda y otras personas tras llegar a la Antártica.


martes, diciembre 03, 2013

Concierto de Música Sacra



El Coro Lex de la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile, tiene el agrado de invitar a ud al Concierto de Música Sacra a realizarse el Lunes 9 de Diciembre a las 19:30 horas en la Iglesia San Ignacio de Loyola (P. Alonso de Ovalle 1494, Santiago, metro La Moneda).

Participarán el Coro Lex de la Facultad de Derecho de la Universidad de Chile, el destacado Organista Jaime Carter, quien acompañará desde el Organo de Tubos de la Iglesia, todos bajo la Batuta de la Maestra Angela Largo Urbina.

Entrada Liberada.

Ver y escuchar: In-Edit se toma la agenda en Santiago y Concepción

El Mercurio

Este jueves comienzan los documentales de música. Son 70 películas de quince países, con competencias internacional y nacional, y una sección especial con lo más destacado de su primera década de acción. Todo el programa Inedit-Nescafe.cl.

IÑIGO DÍAZ

 En busca de los chilenos perdidos

Pasó décadas en un alejamiento tal, que se llegó a dudar de que estuviera vivo. El compositor e ingeniero José Vicente Asuar (en la foto), pionero en la música electrónica latinoamericana, es el protagonista de "Variaciones espectrales" (de Carlos Lértora), documental que se exhibirá el 11 (Sala CineUC, 21:00) y 14 de diciembre (GAM, 16:30). "Diseñó el primer computador para crear música, el Comdasuar. Llegamos hasta su casa en Calera de Tango, donde Asuar se reencontró con su memoria al ver por primera vez, en más de 20 años, este aparato. De ahí se reconstruye la historia", comenta el productor ejecutivo Patricio Muñoz.

"En busca del piano perdido" (Carlos Pérez Villalobos) es también una búsqueda, la del compositor académico Enrique Soro. Su nombre está vinculado al frente de autores que construyeron el primer cuerpo de partituras chilenas del siglo XX y que hoy parece olvidado. "Este es el rescate de una persona a través del símbolo que representa el piano, que él tenía en su casa de Vicuña Mackenna hasta 1954, y que en 1979 desaparece del mapa", dice su nieto y productor ejecutivo Roberto Doniez Soro. Tiene funciones el 9 (Teatro Nescafé, 20:00) y 13 (Sala CineUC, 17:00).

Aventurado por los cerros de Valparaíso, el italiano Duccio Castelli encuentra a un abandonado Alfredo Espinoza, otrora figura del jazz chileno, con una leyenda escrita en Buenos Aires y París. Es una escena clave de "Escape al silencio" (Diego Pequeño), estrenada en In-Edit de 2009, y que se volverá a exhibir el viernes 13 (Sala CineUC, 21:00). Se rodó entre Santiago, Valparaíso, París, Toulouse y Barcelona: "Había una historia perdida, y por eso viajamos a Europa, para ver los lugares donde Espinoza estuvo. Pero el mito luego se configura en Chile, cuando él regresa como un músico superior, una persona muy extraña, que habla poco y toca de maravillas", decía Pequeño.

Dupla póstuma: Burroughs y Bausch

Una banda sonora encargada a Patti Smith y Sonic Youth, entrevistados como Iggy Pop y Laurie Anderson, y apariciones junto a David Bowie y Mick Jagger colorean el documental "William Burroughs: A Man Within" (del estadounidense Yony Leyse), un espléndido retrato de acento hiperrealista sobre el escritor de la generación beat , estrenado en 2010. Se aborda su figura desde lo público pero sobre todo desde lo privado -drogas, homosexualidad, asesinato- en un relato para la posteridad de "Bill". Se dará el sábado 7 (Teatro Nescafé, 18:00).

En 2009, el cineasta alemán Wim Wenders inició el rodaje de un documental en homenaje a la coreógrafa Pina Bausch. Poco después el guión cambió con la muerte de la influyente creadora, y la película "Pina" (en la foto) se convirtió en una pieza póstuma, presentada mundialmente en 2011, como un encuentro entre la danza y la música, gracias a las contribuciones del cantautor brasileño Caetano Veloso, el trompetista japonés Jun Miyake o el cantante pop alemán Thom Hanreich. Tiene funciones el 6 y 11 (Cineplanet Costanera Center, 21:00).

La voz de las sin voz

A Merry Clayton, que está al volante de un automóvil, le piden que apague la radio. "¿Cómo puedes pedirle a una diva que apague la música?", responde la mujer que en 1969 cantó y puso sus gritos gospel en "Gimme shelter", canción con la que los Rolling Stones descubrieron el poder de una voz femenina de apoyo. En el mismo documental, Mick Jagger comenta "lo buena que estaba Claudia Lennear. Era la más atractiva de las cantantes de Ike y Tina Turner". Darlene Love, voz estrella del productor Phil Spector, dice que "gente como Bruce Springsteen, Elton John y Stevie Wonder querían saber quién era esa chica que cantaba en los discos".

Junto a Cindy Mizelle, Mabel John, Gloria Jones y Lisa Fischer, ellas son protagonistas de "A veinte pasos de la fama" (Morgan Neville), una de las cintas de la competencia internacional, que recorre la historia y el presente de las grandes coristas de la industria del rock y el pop, las vicisitudes del oficio, la promesa de éxito y la decepción ante el fracaso. Lo dice el propio Springsteen: "El trabajo de las coristas sigue siendo poco reconocido. Hay un buen trecho: ese camino hacia adelante es complicado". Tendrá funciones el 8 (Teatro Nescafé, 20:00), 11 (Sala CineUC, 19:00) y 12 (Centro Arte Alameda, 22:00).

Tres ángulos de Víctor Jara

A cuarenta años de su asesinato, el festival presenta tres películas sobre la figura del cantautor chileno Víctor Jara, seleccionadas por el sitio MusicaPopular.cl. Una de ellas es lo que se llama una pieza de culto. Se titula "El cantor" y fue realizada en 1978 por Dean Reed, conocido en su juventud como el "Elvis rojo" y quien tras probar el éxito de la industria pop, abrazó la causa comunista. Reed estaba obsesionado con la muerte de su amigo, de manera que tomó la misión de personificarlo en esta biopic rodada en la RDA junto a un grupo de chilenos exiliados. Se dará el viernes 13 (GAM, 21:00).

En tanto, "El derecho de vivir en paz" (de la chilena Carmen Luz Parot), documental biográfico de carácter cronológico, logró poner en 1999 por primera vez el tema del asesinato de Jara en televisión; y "Compañero Víctor Jara de Chile" (de los británicos Martin Smith y Stanley Forman), realizado en 1974 y nunca exhibido en Chile, muestra material inédito y entrevistas de época a la viuda del músico, la inglesa Joan Turner. La primera se exhibirá el 11 (Centro Cultural España, 18:00); la segunda, el 10 (Sala CineUC, 19:00) y 11 (Centro Arte Alameda, 19:00).

Marineros, la nueva apuesta del pop chileno

El Mercurio

Hace apenas un mes apareció su sencillo debut, pero esta dupla ya es encumbrada como el futuro del sonido criollo.

Andrés Panes

"La música pop fue lo más importante de mi infancia y de mi adolescencia, las Spice Girls sobre todo. Y ahora me gusta mucho One Direction", dice Constanza Espina, la mitad de Marineros. El otro hemisferio del dúo, Soledad Puentes, cuenta que en la enseñanza media tocaba covers de Garbage, Hole y El Otro Yo; grupos a los que clasifica como "rock mujer". Compartir amigos hizo que se ubicaran por internet antes de conocerse en persona, durante la primera versión local de Lollapalooza.

Ambas, a sus 28 años de edad, acumulaban horas de vuelo musical antes de sentarse a componer juntas, pero sus respectivos merodeos terminaron al darse cuenta de que en la voz de Espina había un complemento inmejorable para la guitarra de Puentes y viceversa. Unieron sus caminos en la primavera de 2011 y acertaron.

Ningún debut chileno ha sido tan vitoreado recientemente como el de estos polos opuestos. "Espero" es el nombre de su sencillo inicial; según ellas, un boleto de entrada al mundo de "pop de amor y existencialismo" de Marineros.

"La espera es emocionante, te deja un vacío que quieres llenar y les da sentido a las cosas. Algo que pocos valoran en esta sociedad tan acelerada", comentan respecto de su motivación para escribir sobre un ejercicio cada vez menos practicado. La dulzura de "Espero" deleita paladares desde que la dócil canción era solo una maqueta casera. Se la enviaron por mail a Javiera Mena, pidiendo una carta de recomendación para postular al Fondart, y la respuesta de la cantante las dejó con la boca abierta: "Me encantó y a Cristián Heyne también".

Acto seguido, Marineros visitó el estudio del productor, quien se declaró interesado artísticamente en el proyecto. "Al día después, Soledad renunció a su trabajo de arquitecta", recuerda Constanza. Se integraron oficialmente a Unión del Sur, el sello que mantienen Mena y Heyne, y bajo esa etiqueta se distribuirán las copias de "Espero", en vinilo coleccionable de siete pulgadas, que aguardan su salida en el departamento que la dupla comparte. Otro single, titulado "Oh oh", vendrá en la cara B del disco.

La historia local recuerda pocos inicios tan promisorios. Marineros incluso llegará a la pantalla grande: el dúo aparecerá tocando en vivo en una escena de "Invierno", la próxima película de Alberto Fuguet. Su estreno, pactado para los meses fríos del año entrante, debería coincidir con la publicación del primer disco del tándem. Ellas ven el futuro con la calma que transmite su música: "Buscamos hacer algo muy simple para que sea universal, y queremos que cualquier persona que nos escuche se sienta representada, pero eso cuesta y se demora. No es fácil hacer pop".

 

domingo, diciembre 01, 2013

Etnomusicólogo chileno revela sus últimos descubrimientos

El Mercurio

Rafael Díaz tiene nuevas teorías sobre la música kawesqar y las cofradías coloniales.

ROMINA DE LA SOTTA DONOSO

"Como chileno nacido en el siglo XX, no poseo la memoria del indígena. Solo dispongo de imágenes residuales. La composición y la etnomusicología son un intento de asir esa imagen residual por unos segundos más", reconoce Rafael Díaz (1965), compositor y etnomusicólogo, que lleva 25 años dedicado a reconstruir esta memoria a partir de las huellas de las culturas originarias.

En su faceta de creador inicia una nueva etapa, pues fue fichado por New Music Label. "Nunca me imaginé que un sello me distribuiría en todo Estados Unidos y Europa Central", reconoce Díaz. La alianza debuta con su sexto cedé: "Last Home" para el hemisferio norte y "En el fondo de mi lejanía", para el mundo hispanoparlante. Este incluye encargos de Luis José Recart para la Orquesta Marga Marga.

Como etnomusicólogo también tiene novedades. El año pasado descubrió que en América Latina había existido una flauta traversa precolombina y fue premiado por eso en la Otto Mayer Serra International Research Competition. Con ello, dio término a un mito de 200 años: "La flauta de Tiwanaku echó por tierra la teoría etnocéntrica europea. Sin embargo, esta flauta sigue estando en una bodega del museo Padre Le Paige", declara.

Ese paper es uno de los cinco que Díaz reúne en "La música originaria. Lecturas de Etnomusicología" (Ediciones UC, $7.900). También incluye un artículo premiado en el concurso Von Hornbostel del Archivo Etnográfico de Berlín: "En busca del espectro perdido del canto kawesqar".

Ese trabajo tiene una interesante historia: en 1987, una ayudante de Anne Chapman seleccionó a Díaz para una expedición en Puerto Edén. "Buscaba estudiantes con buen oído. Pude registrar y transcribir registros de cantos kawesqar", recuerda. Veinte años después, cuando hacía su doctorado, transcribió registros sonoros de expediciones de inicios de siglo a Tierra del Fuego en el Archivo Etnográfico de Berlín.

"El canto kawesqar contiene en sí mismo una estructura armónica que se desprende de su línea melódica", postula. Además, identificó el tipo de aerófonos acompañantes.

Otro paper se refiere a las cofradías de indígenas del Santiago colonial. "Acogían indígenas, chilenos trabajadores de la pequeña minería y agricultores mitimaes", detalla. De su sonoridad solo se conocía la descripción de Alonso de Ovalle: 'salvaje ruido de flautas'. Pero Díaz encontró el testamento del zapatero mapuche Tomás Robles, de 1666, donde lega "cuatro palos de patagua para hacer sonar y una docena de baras de canelo".

"La patagua para hacer sonar es la trutruca mapuche. Esta es la primera vez que se comprueba el uso de un instrumento de la cultura mapuche en un pasacalle colonial", apunta. Además, confirma que los bailes chinos son herederos de estas cofradías, con argumentos organológicos y porque ambos poseen un tempo pendular: "El tempo de una actividad performática es una huella dactilar musical".

Cantautor italiano registra dueto con Alberto Plaza para San Remo

El Mercurio

Daniele Stefani grabó "Il buio" junto al chileno, y pretende lanzar su carrera en español partiendo desde Santiago.

Diego Rammsy

Tiene 32 años, tres discos lanzados en Italia y una carrera como cantautor que le debe, en parte, a Eros Ramazzotti, el descubridor de su talento 10 años atrás. "Tocando con mi guitarra en un club, él me detuvo y me citó a una reunión con todos los grandes ejecutivos discográficos de entonces", recuerda hoy el cantautor italiano Daniele Stefani sobre su inicio en la música, que consolidó en su primera producción titulada "Amanti eroi" (Sony, 2002).

Hoy, Stefani está en Chile buscando posibilidades para comenzar a cantar en español también y, eventualmente, lanzar su carrera en el continente americano como muchos de sus compatriotas lo han hecho con bastante éxito. Sin ir más lejos, el mismo Ramazzotti lo hizo, igual que Franco Simone y Gianni Bella.
¿Por qué Chile? "Estuve el año pasado por 10 días de vacaciones, y me enamoré; es un país que me gusta de verdad, tiene todo lo que necesitas: buena comida, gente cálida, y es emocionante ver las montañas alrededor de la ciudad", dice Stefani en su actual visita a Santiago.

Recientemente, con miras a la próxima edición del Festival de San Remo (donde el italiano ya estuvo en 2003), Stefani registró un dueto junto a Alberto Plaza en italiano llamado "Il buio" ("La oscuridad"), que esperan poder defender en febrero de 2014. La canción la grabaron a distancia, Plaza en Miami y Stefani en Milán, hace un mes.

Pero no ha sido esa la única colaboración del italiano con Chile, pues recientemente el cantante y animador Lucho Jara registró en Estados Unidos una canción de Stefani ("Solo un vuelo") para su próximo disco.
Con un puñado de sencillos difundidos ampliamente en Italia, como "Un giorno d'amore", "Chiaraluna", "Il tempo gira" y "Niente di speciale", Daniele espera también grabar un disco a base de sus constantes viajes, del que ya ha registrado canciones en varios idiomas. "People and places" se llama el primer sencillo (y también el disco próximo), canción en la que colabora Ben VP, del grupo pop británico Curiosity Killed the Cat. "Tras cinco años de viaje, creo que es la mejor manera de representar mi vida", dice Stefani.

Estudio del CNCA: Nuevos índices de consumo cultural

El Mercurio

En la encuesta del Consejo de la Cultura se entrevistó a 8.200 personas en 2012.

R.S.

La 3ª Encuesta Nacional de Consumo Cultural del Consejo de la Cultura fue realizada en 2012, tras la huella de sus antecesoras de 2004 y 2009. Pero esta vez se entrevistó a 8.200 personas mayores de 15 años de todas las regiones y niveles socioeconómicos. Las preguntas se refirieron a 26 sectores de consumo cultural.

El 31,3% de la población urbana declaró haber comprado al menos un libro en los últimos doce meses; y el 47,6%, haber leído al menos un volumen. Solo el 25,8% asistió a algún concierto; y el 78,8% de ellos, de músicos chilenos.

Al cine asistió un 45,2% y el 57,6% prefiere las películas estadounidenses.

La Región de Magallanes tiene varios récord: el 51,8% de los encuestados de allí declaró haber ido a alguna muestra artesanal, el 72,5% utiliza internet, y el 33,3%, videojuegos. Son quienes más van a museos, con un 32%. En Atacama, en cambio, está la mayor asistencia a fiestas populares religiosas, cívicas y espectáculos con instrumentos musicales populares, con un 29,7% de los encuestados.

La música tiene cifras que les darían envidia a otras artes: el 97,1% declara escuchar música; y el 75,8% lo hace los siete días de la semana.

Varios consumos fueron además desglosados según estrato socioeconómico. Así, mientras solo el 19,7% del grupo E descarga música por internet, en el ABC1 lo hace el 58%. El estudio, eso sí, no distingue descargas legales de ilegales.

El informe está disponible en www.cultura.gob.cl/enpcc2012

Serie ganadora del CNTV rescata emblemáticas canciones nacionales

El Mercurio

"La canción de tu vida" se estrena en enero por TVN y contará con ocho capítulos inspirados en populares melodías como "Cariño malo", "Loca" o "Un amor violento".

Cristopher Ahumada L.

Una exitosa neurocirujana pierde todo lo que ha construido por años debido a una severa adicción a la cocaína. De fondo, el sonido de "Cariño malo", de Palmenia Pizarro, acompaña el crudo relato de cómo cambió abruptamente su vida. Esa historia, protagonizada por Blanca Lewin, dará vida a uno de los ocho capítulos de la serie "La canción de tu vida", que emitirá TVN en enero de 2014. "Es un drama bien triste y amargo de alguien que no le puede ganar a la droga", cuenta la actriz.

La serie, ganadora de $284 millones del fondo CNTV en 2011, contó con la producción de Invercine ("Bim Bam Bum") y con la dirección de Cristóbal Valderrama y Rodrigo Sepúlveda. Cada capítulo se inspira en emblemáticas canciones nacionales para crear historias de ficción que irán desde el drama hasta la comedia. Entre las melodías escogidas cuentan "Un año más" (Sonora Palacios), "Sexo" (Los Prisioneros), "Mentira" (Buddy Richard) y "Huele a peligro" (Myriam Hernández). "La idea es que cada canción sea un vínculo emocional con el público", dice Valderrama.

"La canción de tu vida" busca rescatar el espacio y el valor de la música chilena en la televisión con canciones de distintos estilos y épocas. Las melodías se incluirán íntegramente en cada capítulo con sus versiones originales, salvo algunos casos donde se optó por una reversión del tema. "Esta serie viene a consolidar una revalorización de nuestro universo musical y a devolver un espacio a las ficciones de capítulos unitarios, que se habían perdido en la televisión", agrega el director.

Cada episodio contará con la participación especial de Roberto "Rumpy" Artiagoitía, quien será el encargado de escuchar las historias de cada protagonista en cotidianas situaciones y relacionarlas con la canción que corresponde al capítulo. En el resto del elenco destacan Tiago Correa, Alejandro Trejo, Lorene Prieto, Celine Reymond, Diego Ruiz, Camila Hirane y Francisco Celhay.

Tragedias, situaciones cómicas y personajes sofisticados como marginales serán parte de disímiles relatos que van desde los conflictos de bandas callejeras hasta los intentos de una dueña de casa por formar una microempresa de películas pornográficas.

El rodaje se extenderá hasta las últimas semanas de diciembre para tener el proyecto al aire los primeros días de enero en TVN. El canal optó por la producción por el alto interés que le generó la relación entre la música y la ficción. "Nos pareció súper atractivo tener una serie que a través de distintas historias aluda al sonido y a las canciones de un inconsciente colectivo", señala Rony Goldschmied, productor ejecutivo de la señal estatal. Actualmente, la estación define el horario en que se emitirá la serie, que esperan sea en el bloque prime .

 Las canciones escogidas

"Mentira" (Buddy Richard).
"Sexo" (Los Prisioneros).
"Un año más" (Sonora Palacios).
"Cariño malo"  (Palmenia Pizarro).
"El juego verdadero"  (Tiro de Gracia).
"Huele a peligro" (Myriam Hernández).
"Un amor violento" (Los Tres).
"Loca" (Chico Trujillo).

Los fantasmas de Mónica Aguirre

El Mercurio

Siempre creyó y defendió la tesis oficial sobre el suicidio de Gervasio, su marido. Pero hoy, 23 años después, tiene dudas. "Recién ahora he pensado que quizás yo debería haber tenido un papel más activo", reconoce. Aquí habla de los últimos días con el cantante, del hostigamiento político que sufrió, de la sorpresiva aparición de otra hija de él y de cómo reconstruyó su vida.  

POR SABINE DRYSDALE

Esto es lo mejor que podría estar sucediendo.

-¿Por qué?

-Porque Gervasio merece descansar en paz. Por mis hijos, por mis nietos y también por mí. Para darle un final a una historia tan fuerte. Para cerrar un ciclo y partir con otro. Para vivir en el lado luminoso.

-¿Hoy estás convencida de que él fue asesinado?

-Casi en un 100 por ciento.

Mónica Aguirre, la ex modelo, 50 años, cuatro hijos, cinco nietos, la viuda del cantante uruguayo Gervasio Viera desde hace 23 años, la pareja del músico chileno Claudio Guzmán hace 14, jeans celestes apretados, polera escotada sin mangas, el pelo lacio, el rostro maquillado, una mariposa tatuada en el cuello, la mirada melancólica, se refiere a la reapertura de la investigación judicial por la muerte de Gervasio, catalogada hasta ahora como suicidio. Y ahora, sentada bajo los árboles del parque que rodea los blocks de departamentos donde vive en La Reina, por primera vez manifiesta públicamente sus dudas frente a la tesis oficial, que ella siempre creyó.

Tenía 25 años cuando Gervasio fue encontrado muerto, el 28 de octubre de 1990, colgando de una viga en una casa abandonada camino a Melipilla, y cuatro hijos: Yanara, Nahuel, Millaray y Lincoyán, de entre seis y un año de edad.

-Yo era un pollo, chica, súper inocente, o más que inocente, ingenua. Vivía para mis hijos, para mi trabajo, para mi familia. En ese momento no me lo planteé para nada -dice sobre la posibilidad de un asesinato-. Pero ahora empecé a atar cabos, a darme cuenta de algunas cosas. Hasta hoy hay cosas que yo no sé si pasaron o no.

La presión sobre los tribunales no la puso ella, sino que Blanca Viera, la hermana de Gervasio, apoyada más tarde por Leandro Viera, hijo de una anterior relación del cantante, quienes siempre creyeron que este fue asesinado y encargaron un peritaje independiente con el que lograron la reciente apertura del caso, pese a que, de encontrarse culpables, el presunto crimen estaría prescrito.

Hay varios antecedentes que llevaron a la justicia a tomar esta decisión. Entre ellos, que al colgarse, Gervasio no se fracturó el hueso hioides, como debiera esperarse para un hombre de 70 kilos. Tampoco soltó sus esfínteres, como suele suceder en los suicidios por ahorcamiento. Hay dudas sobre la marca de la soga en su cuello, sobre la sofisticación del nudo, así como alteraciones al sitio del suceso y contradicciones entre los policías que investigaron su muerte. Además, han aparecido nuevos testigos y nombres de posibles implicados.

-¿Te sentiste culpable cuando te entraron estas dudas?

-Recién ahora he pensado, he sentido, que quizás yo debería haber tenido un papel más activo, pero tengo mis razones, también. Yo me dediqué a sacar a mis hijos adelante, cosa que no fue nada de fácil. ¿Y por qué iba a dudar de lo que había dictaminado la justicia y de lo que yo había visto? Yo me convencí de eso, no tuve dudas durante muchos años. Después sí y con mayor razón hoy, con todas estas cosas que han ido apareciendo.

Los años que antecedieron a la muerte de Gervasio fueron complicados para la pareja. Durante los 80, en medio de su apoyo a la campaña del No, el cantante fue acusado e investigado dos veces por los delitos de violación y abusos deshonestos, de los cuales fue sobreseído sin cargos. Luego, en 1990 fue acusado de violar a una joven de 16 años, por lo que estuvo preso durante 52 días antes de obtener la libertad bajo fianza. Murió dos días antes del careo con la presunta víctima.

-Yo siempre lo defendí, siempre lo apoyé, siempre creí en él. Esos fueron tiempos muy difíciles.

-¿Y qué teoría manejaban para estas acusaciones?

-La teoría es que había algo político detrás, que querían que se fuera de Chile. Él participó durante la dictadura en todo este movimiento subterráneo de los artistas, en tocatas universitarias, café concerts. Nada de eso se publicitaba. Y luego en las campañas políticas. Salió cantando en la franja del No y recorrió Chile junto a Ricardo Lagos.

Previo al plebiscito, en junio de 1988, Gervasio participó como artista en "La fuerza del No", organizado por el PPD y Ricardo Lagos.

-Participó en la campaña de Aylwin con mucho show y mucha tocata. Yo lo acompañaba, me interesaba estar presente.

-¿Él era muy político? 

-Le interesaba la cosa social. Era un tema del que hablábamos. Una de las cosas que nos unía eran nuestros pensamientos políticos. Toda mi familia es de izquierda.

-¿Lo notaste muy deprimido por la persecución?

-Estaba en un estado de angustia profunda. Lo atacaban desde muchos frentes. Me acuerdo perfectamente que salió en la portada de un diario: "Gervasio prófugo", y Gervasio estaba en la casa.

Mónica Aguirre recuerda con dolor la última vez que lo vio con vida. Venían del funeral de su abuela, de quien era muy cercana, con quien había vivido de niña y la que la impulsó a convertirse en modelo. Devastada emocionalmente, se acostó a dormir la siesta junto a Gervasio. En un momento de la tarde, aún con luz de día, él le dijo que saldría a comprar cigarros.

-Y no lo vi nunca más.

Era de noche cuando despertó sobresaltada y se dio cuenta de que no había regresado. Comenzó a llamar desesperada a sus cercanos. De madrugada recibió un llamado de un amigo preguntándole si era cierto lo que había escuchado por la radio.

-Yo le pregunto qué escuchó y me dice, "ah no, nada". Se dio cuenta de que yo no sabía. Salgo de la casa y empiezo a pasearme nerviosa, porque sabía que algo... Luego alguien, que también había escuchado la noticia, se me acercó y ahí supe. Yo gritaba. Lo loco es que después me di cuenta que la hora en que me desperté sobresaltada, coincidía con la hora de su muerte.

-¿No presentiste nada?

-Nosotros tratábamos de que Gervasio no anduviera solo, de noche sobre todo. Ese día, cuando se empezó a hacer de noche, tengo cosas medio borradas, pero me acuerdo que mi mamá, que estaba en mi casa, me dijo: "Ojo, que Gervasio está saliendo solo". Había persecuciones, veíamos autos estacionados, esa cuestión es real, lo vi. Llamaban a mi casa.

El día que su abuela falleció, llegó Gervasio a la casa de su suegra diciendo que lo estaban siguiendo.

-Por como se veían los autos, pensábamos que eran de Investigaciones. No me consta que lo hayan sido, pero era lo que nosotros especulábamos.

-¿Por qué creíste con tanta seguridad y por tanto tiempo de que se había suicidado?

-Fui la persona que estuvo con él los últimos ocho años, la que lo vio fui yo; entonces, para mí había señales.

-¿Como cuáles?

-Yo le había regalado una cadenita con una cruz que nunca se la sacaba. Ese día (el de su muerte) dejó la cruz arriba del velador. O la forma cómo me miraba. Recuerdo que el día anterior, la Yanara tenía que ir disfrazada a su colegio. Yo le estaba haciendo su disfraz de mariposa, y veo a Gervasio mirándome. Le digo: "Por qué me miras así". Y me dice: "Acuérdate de que eres la mujer que más he amado en mi vida". Después me acordé de todo eso, de su mirada, de la cadenita, de verlo llorar. En el último tiempo no tenía pega, entonces la que trabajaba era yo. Me decía: "Pucha, Mónica, hasta los cigarros me los tienes que comprar tú", y con tristeza. Yo vi su angustia, su preocupación, su miedo. Era un hombre muy valiente y con cojones, pero hasta el hombre más valiente, en situaciones tan extremas, puede decaer. Entonces, para mí obviamente que pudo haber sido un suicidio y estuve convencida de eso durante muchos años. Lo dijo la justicia, lo dijo el abogado.

-Él tuvo un intento de suicidio antes, mientras estuvo contigo. Se tomó unos somníferos.

-Sí, en un momento sí, pero no quiero hablar de eso.

-¿Pero fue otro antecedente que tuviste en cuenta para pensar que su muerte se trató de un suicidio?

-Claro.

Lo de ella con Gervasio fue amor a primera vista. Se conocieron en el Teatro Caupolicán, en un programa de televisión animado por Don Francisco, que se realizó para las víctimas de las inundaciones de 1982. Ella iba como modelo, él como cantante.

-Nos fuimos juntos, él me fue a dejar y nos empezamos a ver. Fue una locura, salimos un mes y nos fuimos a vivir juntos. Yo tenía 19 y él 34. Mi mamá casi se volvió loca. Gervasio tenía un año menos que ella.

-¿No te asustó que él fuera mucho mayor, que tenía una ex mujer, un hijo?

-No, para nada. Cuando jovencita era más osada, quizás.

Arrendaron un departamento frente al cerro Santa Lucía.

-No teníamos nada. Nada, nada. Nos regalaron un sillón, ahí dormíamos. Después un amigo nos prestó plata y compramos un colchón. Así partimos. Yo estaba enamoradísima y no me importaba.

-¿Cómo recuerdas esos primeros años?

-Como algo súper bonito, súper intenso, una historia que fuimos construyendo de a poco. Era un hombre muy dulce, muy cariñoso, muy preocupado, me envolvió, me enamoró. Pero teníamos problemas como todas las parejas. Al año que llevábamos viviendo juntos, me embaracé de la Yanara.

Los embarazos jóvenes han sido una constante en la familia de Mónica Aguirre. Su madre -que se casó con un hombre 30 años mayor- la tuvo a ella y a su hermana melliza a los 16 años. Ella, a su vez, fue madre a los 20, así como también sus hijas Yanara y Millaray. Nahuel tuvo su primer hijo a los 25 y Lincoyán a los 22.

-Ha sido un patrón, y para atrás también, desde mi abuela. Es un tema la maternidad y paternidad en mi familia. Cuando llegan niños es la felicidad, nunca ha sido motivo de angustia ni de cuestionarse.

-¿No te hubiera gustado que tus hijos empezaran más tarde, con sus vidas más resueltas?

-Si lo piensas más con la cabeza y no con la emoción, obviamente que me hubiera gustado que fueran más grandes, porque el camino pudo haber sido más fácil para ellos. Pero mi familia nunca ha estado dentro de esa lógica. Hay otra cosa que es una marca: el matriarcado. Siempre la madre es la que saca adelante a los hijos, desde mi bisabuela.

Su hija Millaray actualmente tiene una relación con el diputado Marcelo Díaz.

-Tienen la misma diferencia de edad que yo con su padre, 15 años.

-¿Y eso te preocupa?

-No, para nada. Veo cómo se aman y se respetan sus espacios. Me parece que Millaray es inmensamente feliz.

"Mis hijos son antifarándula -continúa-, son gente centrada, son artistas, músicos con un talento impresionante. No son famosos para nada, solo Millaray es un poco más conocida. Mis hijos, a pesar de que tienen gran admiración por su padre, no han usufructuado nunca de su fama. Nahuel y Linco tienen sus grupos y son muy buenos compositores; podrían ser famosísimos en Chile, pero no lo son. Les ha costado, han comenzado desde abajo".

-Tú los expusiste desde niños a la prensa del corazón.

-Yo mostraba mi familia. Creo que cometí errores, quizás fui muy abierta, pero en ese momento la farándula no existía. Podías salir en las portadas de las revistas, pero no es como hoy. Después me recogí y he sabido mantenerme al margen.

Hace unos cinco años, Mónica Aguirre se enteró por un mensaje en Facebook de que Gervasio tenía otra hija, María José Carrasco, de la misma edad de Millaray, fruto de una relación con una folclorista. El parecido físico es tan concordante con el de sus hijas, que creyeron su historia sin pedir exámenes de ADN.

-¿Que te haya sido infiel y haya aparecido esta hija te afectó mucho?

-Hoy no. Me imagino que si yo me hubiera enterado en esa época, me habría roto el corazón, me habría hecho bolsa, pero como han pasado tantos años, no. Igual hay una cosa que tiene que ver con el ego. No me parece bien para nada la traición, pero ¿qué voy a hacer? ¿Voy a ir a su tumba a decirle: "Cómo me pudiste hacer esto"? Y la chica no tiene culpa, es una víctima de las circunstancias, tampoco juzgo a la mujer. Hoy te puedo decir que no hay un sufrimiento. Me enteré un poco antes de que saliera a la luz pública.

-¿No mientras él estuvo vivo?

-No. Si Gervasio nunca tuvo idea.

Mónica Aguirre es hija de la actriz Mónica Sinfrind, que se separó de su padre cuando ella tenía cinco. A él lo volvió a ver dos veces más: a los 17 años y luego cuando Gervasio murió.

-Me fue a ver a mi casa. Fue raro. A mi mamá le molestó. Igual lo recibimos, pero no tengo resentimientos con él. Después no lo volví a ver más, hasta que, esas cosas de la vida, me toca ir a Temuco por un trabajo y mi papá vivía por allá. Supe que estaba muy enfermo y lo empecé a buscar. Lo habían hospitalizado, y lo fui a ver. Él estaba impactado cuando me vio, me pidió disculpas. A los días falleció.

Un tiempo antes había muerto su madre de una bronconeumonía asociada a las secuelas de un cáncer al pulmón. Un nuevo golpe en la vida de Mónica Aguirre.

-Con el caso de Gervasio, que no se cierra después de 23 años, ¿te ha costado rehacer tu vida?

-No. Llevo 14 años con Claudio, que es un hombre maravilloso. En algún momento fue un terremoto, es difícil estar con una mujer que le están recordando esto todo el tiempo, y que tiene cuatro hijos. Pero él ha sido súper generoso. Es un hombre muy sabio y me hace ver las cosas de otra forma.

En las entrevistas, Gervasio dijo que nació en Cerro Largo, en el campo uruguayo, mientras sus padres cortaban paja. Que la matrona fue su abuela y el ayudante su padre. Que a los pocos minutos de nacido, su madre fue a asearse a un arroyo y siguió trabajando. Que lo apodaron "negrito". Que al año se mudaron a Montevideo, pero que sus padres no pudieron seguir haciéndose cargo de él y lo tuvieron que entregar primero a una familia y luego a un hogar.

-Tú no conociste a su familia.

-No, yo conocí a su mamá cuando él falleció.

-¿Por qué?

-Porque no tenían relación. Yo conocí a uno de los hermanos, Carlos, porque vino una vez, cuando estábamos recién juntos. Después para un programa de Sábados Gigantes trajeron de sorpresa a su otro hermano, Miguel, que no lo veía hace años. Esa es la familia que yo conocí.

-¿Y a su hermana Blanca?

-Llegó cuando estaba preso, pero ella no tenía idea de que estaba preso. Fue unos meses antes de que muriera.

-¿Y con ella no han seguido juntas el tema?

-No. Tenemos visiones diferentes. Hubo algo en la vida que nos separó y no ha habido la voluntad de poder solucionar estos problemas, y no de mi parte.

-¿Tú apoyas su causa?

-Yo apoyo la causa. No la he apoyado judicialmente, no me he hecho parte, no porque yo no quiera, sino porque tenemos diferencias. Pero a mí me parece bien lo que está pasando.

-¿No has pensado en querellarte ahora que tienes otra mirada del caso?

-¿Contra de quién?

-Contra quienes resulten responsables.

-Son cosas que estamos evaluando en la familia. No te puedo decir ni que sí, ni que no.

El 27 de octubre, en el aniversario de su muerte, Mónica Aguirre escribió en su página de Facebook una carta a Gervasio, donde lo trata de "usted", como lo hacía normalmente cuando vivía:

"Quiero hablarle desde lo más profundo de mi ser, que ha evolucionado y perdonado. Gracias por haber formado parte de mi vida y mi historia, porque eso también ayudó a forjar mi alma y convertirme en la persona que hoy soy. Gracias por darme esos cuatro maravillosos regalos (nuestros hijos) a los que amé, cuidé y protegí lo mejor que pude. Y claro que Ud. les hizo falta, pero le aseguro que lo quieren y que en sus corazones solo dan cabida a lo hermoso que Ud. dejó en esta tierra. (...) Acá cada cierto tiempo se habla de Ud., pero no siempre ha sido bueno, por lo que a veces he preferido callar. A veces el silencio daña menos que las palabras, pero mi corazón nunca ha estado callado. Hoy están pasando cosas las cuales creo que pueden ser buenas para cerrar un ciclo y al fin dejarlo descansar en paz y solamente poder recordarlo y celebrarlo desde la luz y ya no desde la oscuridad".

Del silencio al sonido: la semana de Tsonami

El Mercurio

Desde una caminata silente de ocho horas por el puerto hasta la experiencia del sonido que generan distintos materiales. Una treintena de creadores se reúne desde este martes.

IÑIGO DÍAZ

Es el concepto más complejo de explicar, pero también más simple de acceder si se considera su elemento central: el arte sonoro es una combinación de disciplinas creativas en torno al sonido como material de trabajo.

"Está siempre en un punto central, y por eso convoca a públicos con intereses distintos y a artistas que provienen de la plástica, la danza, la fotografía, la performance y la arquitectura", señala Fernando Godoy, director del festival de arte sonoro Tsonami, en Valparaíso.

En su séptima edición, que comienza este martes y finaliza el domingo 8, una treintena de creadores chilenos y extranjeros se encontrarán en un programa que incluye conciertos en salas, intervenciones urbanas, performances experienciales, emisiones radiales, conversatorios, talleres y por primera vez añade cinco residencias creativas, bajo el concepto integral de "Lugar, Escucha y Registro". Los resultados se mostrarán en el cierre.

Entre los artistas extranjeros destacan el estadounidense Derek Holzer, con su taller "SoundBoxes", una factoría de pequeños instrumentos electroacústicos construidos a partir de dispositivos básicos como micrófonos y parlantes. También están el alemán Michael Vorfeld con la performance "Light bulb music", una colección de ampolletas amplificadas para construir una andanada sonora, o la brasileña Vivian Caccuri, quien liderará el jueves 5 la experiencia titulada "El caminar silente".

"Se trata de un recorrido a pie en grupo por el puerto durante ocho horas. Lo que busca es generar una percepción distinta y personal del sonido, porque los caminantes deben hacer un voto de silencio absoluto. Nada quedará grabado como paisaje sonoro; simplemente el recuerdo y la reflexión de los participantes", anticipa Godoy. Caccuri ya realizó una caminata silente en Río de Janeiro y hoy está definiendo el recorrido. Irá por la costanera hasta Playa Ancha y regresará serpenteando por algunos de los 42 cerros del casco antiguo del puerto.

El cierre de Tsonami, en cambio, está en el lado opuesto del silencio. El equipo gestor liderará el sábado 7 en el Parque Cultural de Valparaíso una interpretación de la obra "Rainforest IV", del pionero artista sonoro David Tudor, colaborador fundamental de John Cage.

"Se colgarán desde el techo de la sala unos 20 objetos escultóricos de distintos materiales -metal, plástico, madera-, para crear un ecosistema resonante. El grupo de músicos los bombardeará con ondas para ver qué clase de sonido se obtiene de cada uno. En el fondo es analizar el material como un objeto-parlante. Y el público podrá recorrer este bosque lluvioso", completa Godoy. Toda la información en Tsonami.cl

"Los pájaros de Chile" de Sarasate se reestrena en el Municipal de Las Condes

El Mercurio

Mañana, a las 19:30 horas, la Fundación Operística de Navarra presenta una gala lírica, cuya joya será la interpretación de esta obra escrita por el violinista español Pablo Sarasate. La partitura, que no se interpretaba en el país desde 1871, fue recuperada en 2008.

Camila Ortiz Miranda

Hay muchos apellidos chilenos que tienen raíz navarra. Aldunate, Castillo, Echenique o Varas son solo parte de una enorme lista que demuestran que el vínculo entre Navarra y Chile es mucho más profundo de lo que se cree.

La próxima semana, Las Condes será testigo de dos iniciativas que apuntan a ahondar en este vínculo. La primera y más llamativa es el concierto "Navarra en Chile", de la Fundación Operística de Navarra, programado para mañana a las 19:30 horas en el Teatro Municipal de Las Condes.

Se trata de una gala lírica en la que cinco cantantes más dos músicos (la violinista Tianwa Yang, considerada la mayor experta en Pablo Sarasate, y el pianista Sergio Kuhlmann) interpretarán un repertorio que abarca fragmentos de conocidas óperas como "La Traviata", "Carmen" y "Rigoletto", además de "Los pájaros de Chile", del violinista español Pablo Sarasate, en lo que promete ser uno de los puntos altos de la cita.

Compuesta durante una visita de Sarasate al país en 1871, se interpretó por primera vez ese mismo año en el Teatro Odeón de Valparaíso, en un concierto en favor de las víctimas de la guerra franco-prusiana. Tras esa presentación, se perdió la pista de la partitura, la que fue redescubierta en 2008, cuando una mexicana descendiente de chilenos la encontró dentro de su herencia familiar.

Originalmente pensada para violín y piano, en esta oportunidad se contará además con la participación del tenor Juan Carlos Barona, quien interpretará versos de la "Oda a las aves de Chile" de Pablo Neruda, adaptados por el compositor español Víctor Carbajo.

Para Javier Otero de Navascués, presidente de la Fundación Operística de Navarra, la incorporación de la obra de Sarasate constituye lo más destacado del programa. "Es algo muy original, porque la pieza no se escucha en el país desde 1871. Además, tiene dos características que la hacen imperdible: la incorporación los versos de Neruda y la interpretación de Tianwa Yang", señala.

La iniciativa, cuya recaudación irá en beneficio de la Fundación María Ayuda, cuenta con el apoyo del Teatro Municipal de Las Condes, la Fundación Chile-España, las embajadas de Chile en España y de España en Chile, además de Telefónica y Banco Santander.

Por otra parte, el martes, a las 19:00 horas, se realizará la presentación anticipada del libro "Navarra y la emigración a Chile: Genealogía y Armas", de Agustín Otondo Dufurrena, en el Instituto Cultural de Las Condes, cuya venta también irá a beneficio de María Ayuda.

Cuatro mil 500 personas podrán escuchar "La Consagración de la Primavera"

El Mercurio

Una oportunidad única para comprender por qué la obra de Stravinsky cambió la historia de la música ofrece el martes la Filarmónica en el Teatro Caupolicán, con entradas a $5.000. Dirige Paolo Bortolameolli.

Romina de la Sotta Donoso

Si se quiere buscar una inesperada consecuencia positiva del incendio del Teatro Municipal, es que el concierto de celebración del centenario de "La Consagración de la Primavera", de Stravinsky, contará ahora con 4.500 butacas para igual número de público. Más del doble del que hubiese podido disfrutar de este hito de la música si la función se hubiese conservado en el escenario de Agustinas y no hubiese sido trasladada, por fuerza mayor, al Teatro Caupolicán, de calle San Diego.

Pero este nuevo escenario, entre muchos otros, acogió a multitudes que aplaudieron efusivamente a la Filarmónica de Nueva York y Leonard Bernstein, en 1958, y a Claudio Arrau, a fines de los 60.
El programa incluye el "Preludio a la siesta de un fauno", de Debussy, y el Concierto para piano N° 3 de Prokofiev, con la solista Muza Rubackyte. Se realizará a las 20:00 horas de este martes (con entrada de $5.000, a beneficio de la reconstrucción del teatro) y la Orquesta Filarmónica de Santiago será dirigida por el chileno Paolo Bortolameolli (30).

"'La Consagración...' es la mejor obra para introducirse en la música clásica. Todo el mundo encontrará en ella resonancias de la música que le gusta. Por ejemplo, los amantes del rock reconocerán momentos que pueden oírse como el origen del heavy metal, en cuanto al impacto rítmico y sonoro, y con una cantidad enorme de cosas sucediendo al mismo tiempo", asegura Bortolameolli.

Becado por la Corporación Amigos del Teatro Municipal, el chileno está especializándose con Gustav Meier en el Peabody Institute, en Baltimore. Lleva un año y medio estudiando esta obra de Stravinsky, con figuras como Bernard Haitink. Además la acaba de dirigir en el Woolsey Hall de New Haven, como parte de su proyecto "RiteNow", en el cual la contrapuso a ocho composiciones que encargó especialmente.
"Ya conocía tan bien 'La Consagración' que la dirigí de memoria. Eso te da una gran libertad, y te permite estar en contacto directo con los instrumentistas y con la música", revela.

Revolución rusa

"Stravinsky trabajó con las numerosas cuerdas de la orquesta como si fueran un solo instrumento gigante de percusión, pero sin perder la riqueza tímbrica propia de la música de cámara. Hay un trabajo muy fino de instrumentación, por ejemplo, en la introducción, con un solo de fagot y un gran manejo de las cuerdas", apunta Bortolameolli. El genio ruso siguió, de esta manera, la huella de Debussy, pero con una orquesta de más de cien músicos.

La revolución de esta obra rusa tuvo varios frentes. Con ella, Stravinsky desarrolló la riqueza armónica que había logrado su maestro, Rimsky-Korsakov, con la escala octatónica. Pero además logró armonías disonantes a través de la superposición de acordes.

"La innovación más importante de Stravinsky fue en el ámbito rítmico", dice el director. Detrás de la repetición aparente, que induce al trance, propone una acentuación impredecible, de carácter ritual, mediante agrupaciones métricas irregulares. "Hay páginas y páginas donde todos los compases son distintos; y la audiencia se incomoda cada vez más al no poder distinguir dónde está el tiempo fuerte. Es un efecto teatral muy intenso, que funciona perfectamente con un ballet que se trata de una virgen que danza hasta morir", cierra Bortolameolli.

Figuras consagradas y apuestas trae la Fundación Beethoven en 2014

El Mercurio

Junto con programar nombres de fama mundial , como Natalie Clein y Sergio Tiempo, o el American String Quartet con el chileno Roberto Díaz, el próximo año se presentarán cinco alternativas musicales prácticamente desconocidas en el país.

Romina de la Sotta Donoso

En su temporada 2014, la Fundación Beethoven volverá a combinar figuras de larga trayectoria y fama internacional con "jóvenes promesas" y grupos que son poco conocidos en el país. Ya en 1976, en su primera versión, el director Fernando Rosas -fallecido en 2007- y el contrabajista Adolfo Flores apostaron por el debut en Chile de varias figuras extranjeras.

En 1996, el propio Rosas destacaba que en esos primeros 20 años sólo recordaba dos sorpresas "lamentables": "un grupo musical cuya violinista principal sufría artritis y apenas podía mover los dedos", y otro grupo "que incluía a unos niñitos y que era inexplicablemente dirigido por un músico cuya profesión principal era afinador de piano".

Flores, actual presidente de la Fundación Beethoven, aclara que "presentar a jóvenes talentosos es parte de nuestra misión, y el auditorio lo comprende, según se desprende del incremento permanente de los abonados".

La temporada "Fernando Rosas" partirá el 29 de abril y cerrará el 3 de noviembre, en el Teatro Municipal de Las Condes (www.fundacionbeethoven.org). Y las repeticiones para colegios y niños músicos se trasladarán al Teatro Centro Cultural de Carabineros.

 De probado éxito

Todo partirá en abril con la premiada Münchener Kammerorchester . Tienen 67 años de trayectoria y dan 70 conciertos anuales. En los últimos años han incrementado sus abonados en un 40% al diseñar programas particularmente desafiantes que integran clásicos, joyas olvidadas y repertorio actual. En su retorno a Santiago, contrapondrán el clasicismo de Haydn y el romanticismo de Mendelssohn con dos húngaros del siglo XX: Bartók y Sándor Veress (maestro de otro grande: György Ligeti).

Los integrantes del American String Quartet aún estudiaban en la Juilliard School cuando fundaron este conjunto, en 1974. Se hicieron famosos de inmediato y hoy sus integrales de Beethoven, Schubert, Schoenberg, Bartók y Mozart son de referencia. Además, vienen con dos invitados chilenos de carrera internacional: Andrés y Roberto Díaz, c ellista el primero y violista el segundo, quien hoy es presidente del Curtis Institute. En Santiago, en mayo, abordarán tres sextetos de Strauss, Brahms y Tchaikovsky.

En agosto retornará la Cappella Istropolitana , que la audiencia de la Fundación Beethoven ya conoce. Tienen 30 años de trayectoria y más de 90 cedés, dos de ellos disco de Platino. Robert Marecek, su primer violín, es un virtuoso de primer nivel, al igual que su solista invitado, Gábor Boldoczki (Hungría), quien es el trompetista del momento. Juntos abordarán piezas de Vivaldi, Torelli y Donizetti. El programa se completará con Janacek y Shostakovich.

En octubre volverá la cellist a Natalie Clein (1977) para actuar en formato de dúo con el pianista venezolano Sergio Tiempo (1972). Ambos han cosechado buenas críticas y trabajado con destacadas orquestas y directores. "Ella está en el top ten de las cellistas a nivel mundial, y lo mismo él, en el de los pianistas. ¡Serán impredecibles como dúo!", apunta Flores.

La Camerata Bariloche , que acaba de cerrar la temporada 2013 de la Fundación Beethoven, volverá a estar a cargo de la última fecha de 2014. "Los repetiremos por la reacción que tuvo el público cuando reemplazaron a otro conjunto que no se pudo concretar, en noviembre. Los aplaudieron de pie, porque fue el mejor concierto de la temporada", explica Flores, y destaca como "sorprendentes" la destreza y la musicalidad de su director, el chileno Freddy Varela (1977), quien además es concertino de la Orquesta del Teatro Colón y de la Sinfónica U. de Concepción.

Las nuevas apuestas

La famosa pianista rusa Elena Bashkirova -mujer de Daniel Barenboim- ha actuado varias veces en el Mozarteum y el Colón de Buenos Aires, pero recién ahora cruzará la cordillera con el Jerusalem Festival Chamber Ensemble , que dirige. Su programa, en junio, es bien atractivo: contrapondrán dos cuartetos con piano a dos quintetos con piano de autores muy diferentes: Mozart frente a Schnittke; y Webern frente a Schumann. Como solista viene el hijo de la famosa pareja, Michael Barenboim, concertino de la West-Eastern Divan Orchestra y de la Filarmónica de La Scala de Milán.

Probablemente sean los más desconocidos en Chile. De hecho, sus integrantes se graduaron hace sólo tres años. Aun así, el Ariel Quartet ya tiene 80 obras en su repertorio, desde Haydn hasta autores vivos, como Kelly-Marie Murphy, y además están grabando la integral de Beethoven. Y justamente abordarán cuartetos de cuerda de Haydn, Beethoven y Debussy en julio. Es una apuesta que hay que calibrar en vivo.

El violinista prodigio canadiense Timothy Chooi , de sólo 19 años de edad, será la otra carta para julio. "Estoy seguro de que será un nuevo Joshua Bell, tiene una gran carrera por delante, y queremos estar en su lanzamiento internacional, tal como hicimos hace 20 años al traer a Chile a Gil Shaham, cuando nadie lo conocía", dice Flores.

Quizás no recuerde el nombre Trondheim Soloists , pero tal es la calidad de este conjunto noruego dirigido por Øyvind Gimse, que ningún artista al que invitan a un proyecto se niega a participar. Lo hicieron en 1999 con la violinista Anne-Sophie Mutter, y juntos grabaron "Las Cuatro Estaciones" (Vivaldi) para Deutsche Grammophon. Ese cedé fue superventas en todo el mundo. Superan las 25 grabaciones, y los han nominado a una decena de Grammy. Interpretarán a Grieg -cómo no- y a Haydn.

La lúdica propuesta de los Siberian Virtuosi atraerá, en octubre, a un público no necesariamente melómano. Porque son 11 violinistas y un pianista que interpretan transcripciones de un tema "oreja" tras otro. En Chile abrirán con un Passacaglia de Haendel y cerrarán con "El vuelo del moscardón", de Rimsky-Korsakov. Entremedio habrá hits de Bach, Mozart, Johann Strauss y Piazzolla. "Es una exhibición pirotécnica virtuosa", asume Flores.

Yanni, el compositor new age, regresa a Chile en 2014

El Mercurio

El pianista griego ofrecerá un ambicioso concierto en marzo en Santiago, el mismo con el que recorrerá 40 ciudades de todo el mundo.

Diego Rammsy

Yanni no acapara portadas ni se destaca por formar parte de las noticias mundiales más candentes. El músico griego de 59 años, si bien hace gala de un bajo perfil, en su propio terreno -donde la música toma funciones contemplativas y el new age es el nombre de un género musical ligado a la relajación-, es el campeón absoluto.

Justamente allí, en ese nicho donde la música se entrelaza con temas espirituales, Yanni es uno de los líderes del mercado. Sus discos han llegado al tope de la lista New Age de Billboard en 14 ocasiones y el registro audiovisual de su legendario concierto en el Odeón de Herodes Ático de Grecia ("Yanni live at the Acropolis", 1994) llegó a ser el segundo video mejor vendido de todos los tiempos -una hazaña que más tarde repitió en múltiples lugares históricos, como el Taj Mahal (India), el Kremlin (Rusia) y el castillo El Morro (Puerto Rico)-.

En esta nueva gira que iniciará en 2014, recorriendo 40 ciudades de todo el mundo -y que recae en el Movistar Arena el próximo 15 de marzo, entradas por Puntoticket-, trae una ambiciosa apuesta para interpretar sus mayores éxitos. Son 10 toneladas de producción y 40 personas que viajan junto a él. En vivo, 20 personas estarán sobre el escenario durante el concierto junto al célebre pianista.

-¿Qué le parece que se le atribuyan cualidades curativas o relajantes a su música?
"Sé que usan mi música por muchas razones, a veces me hacen llorar con sus historias... para controlar el dolor de la quimioterapia, les ayuda escucharla, se relajan, o para superar el dolor por la pérdida de un ser querido, en general las malas situaciones en la vida. También encuentran una cualidad curativa en mi música. Pero cuando escribo, no pienso en escribir música curativa, solamente tengo una emoción que quiero expresar".

-¿Por qué eligió hacer música instrumental?
"Porque viajo a muchos países alrededor del mundo y quiero mantener un mensaje donde no se pierda nada, si le pongo letras, se pierden con el lenguaje. La música que escribo viene de mis emociones, no es sobre las circunstancias, hablo de lo que se siente y eso se traspasa a la música".

Stevie Wonder: El debut que faltaba en Chile

El Mercurio

Otra deuda pendiente por años en la cartelera de conciertos internacionales va a quedar saldada este 10 de diciembre, con el debut de esta figura máxima de la canción popular. Este es el bagaje que trae Stevie Wonder para su primera vez en Chile. Sus principales canciones y la influencia que tuvo en exitosos músicos chilenos.  

DAVID PONCE

Ha ganado la llamativa cantidad de veintitrés premios Grammy en poco más de treinta años, ha sido inducido a los llamados Salones de la Fama del rock y del soul, ha vendido un número estimado en cien millones de discos, nueve canciones suyas han llegado en la historia al tope de los rankings en EE.UU. y tampoco falta un Oscar en su podio personal. Los números de Stevie Wonder son masivos, pero incluso más allá del Billboard y las estadísticas, el repertorio del artista estadounidense que este 10 de diciembre actúa por primera vez en Chile basta para tomar el peso a su trayectoria.

Stevie Wonder pertenece a esa categoría de músicos que es posible haber conocido en distintos momentos y generaciones durante las últimas cinco décadas. Quienes crecieron escuchando la radio en los años 80, que es la mayoría posible, lo va a identificar por el hit "I just called to say I love you". Pero desde su gloriosa década previa en los 70 tiene otros éxitos de alto impacto bien representados en "You are the sunshine of my life". Ya a fines de los 60 daba muestras de su talento como compositor, y el haber debutado como niño prodigio a los once años remonta el relato hasta sus primeros discos en 1962. Hoy, ya dedicado a dar conciertos y salir de gira más que a grabar, Stevie Wonder tiene décadas de historia con la que poner al día a la audiencia chilena en esta esperada primera vez en vivo.

Firmado, sellado y enviado: el equipaje musical

Está escrito en uno de los dos primeros álbumes de su vida, grabado, como casi la totalidad de su música, para el sello disquero Motown y su filial Tamla, en ese mismo año 62. "Little Stevie Wonder, el genio musical de once años de Tamla, es ciego, una similitud que comparte con un afamado músico y cantante de hoy" dice ahí, porque el disco se llama "Tribute to uncle Ray" y es en efecto una colección de canciones de Ray Charles, recreados por el Pequeño Stevie Wonder: el nombre oficial con que inició su carrera.

Esa presentación habla también del funcionamiento de Motown, el esencial sello estadounidense fundado en 1959 por el productor Berry Gordy, que dio a conocer a voces como The Supremes, The Temptations, The Four Tops, Marvin Gaye y muchas otras. En este caso Motown no se inhibió de explotar los rasgos más evidentes de Stevie Wonder: su ceguera y su talento precoz. "El genio de 12 años", es la traducción del título de otro de esos discos tempranos, y de la época datan éxitos iniciales como la canción "Fingertips", donde se oyen su voz de niño y la armónica que iba a ser desde entonces una de sus marcas registradas.

Para fines de los 60, el cantante se había graduado del apelativo Little y ya era Stevie Wonder a secas, a tiempo para hacer valer una creciente independencia artística que en la década siguiente iba a coincidir con su época de mayor esplendor creativo. Un primer aviso se escucha en el disco "My cherie amour" (1969), con canciones como "Yester-me, yester-you, yesterday" y la que da título al disco. Y lo mejor estaba por venir.

En cinco de los discos de Stevie Wonder en los 70 están al menos siete canciones que todo asistente al show tiene derecho a esperar de su repertorio en vivo. En el álbum "Signed, sealed and delivered" (1970) grabó la canción de igual nombre junto a "Never had a dream come true". En "Talking book" (1972) están los himnos "You are the sunshine of my life" y "Superstition", seguidos al año siguiente por "Higher ground", del disco "Innervisions" (1973), y luego vendría el elepé doble "Songs in the key of life" (1976), con el éxito "Isn't she lovely" y el sello optimista del tributo a Duke Ellington "Sir Duke".

Si es por cronología, los años 80 empiezan para Stevie Wonder con su disco "Hotter than july" (1980), que incluye el sonido reggae de "Master blaster", y continúan con su antología de éxitos "Stevie Wonder's original musiquarium I" (1982), que entre sus canciones nuevas contiene "Ribbon in the sky". Pero el real hito de esa etapa vino de la mano del cine y fue la banda sonora de "La chica de rojo" (1984). Y frente a ese lugar común de lo malos que fueron los años 80 para la música, es justo decir que en este caso Stevie Wonder no ayuda mucho como desmentido.

En la historia hay ejemplos de músicos insignes que en esa década experimentaron el bajón de grabar los discos más discretos de sus vidas: ahí están los Rolling Stones con "Dirty work" (1986) o David Bowie con "Never let me down" (1987) si es por poner casos ilustres. Y esa etapa para Stevie Wonder está marcada por su mayor éxito: "I just called to say I love you". Como si se hubiera propuesto hacer una canción anodina, en cuatro minutos y fracción el cantante echó aquí por la borda su distinción previa, pero sin duda ganó nuevas audiencias y consiguió el mayor éxito de su repertorio, además de crear la banda sonora de una de las postales pop de la década con el baile de la actriz Kelly LeBrock en su vaporoso vestido rojo.

Es la época que los auditores radiales ochenteros de Stevie Wonder recordarán también por dúos como "Ebony and ivory" con Paul McCartney en 1982 y hasta con Julio Iglesias en "My love" en 1988, así como por el cuarteto junto a Dionne Warwick, Gladys Knight y Elton John con que impuso el éxito radial "That's what friends are for" en 1985. Al mismo tiempo es su armónica inconfundible la que se escucha en otros éxitos del dial de esos años, en "I feel for you" (1984), de la cantante Chaka Khan, y "There must be an angel" (1985), del dúo Eurythmics. Y no podía faltar en el elenco de estrellas USA for África que grabó la canción "We are the world" (1985), donde Wonder es el segundo en sacar la voz después de Lionel Richie.

El cantante tiene aún más provecho que obtener de esa época, con el pulso electrónico de "Part-time lover" y la base de piano de "Overjoyed", ambas del disco "In square circle" (1985), y con "You will know", de "Characters" (1987), en la que recupera parte de su prestancia. Como es habitual en las trayectorias de músicos que empiezan a grabar temprano en sus vidas, la frecuencia de lanzamientos se ha hecho mucho más espaciada, y Wonder ha grabado solo tres discos desde 1991. Pero a sus actuales 63 años ya goza de una influencia consolidada. No es posible entender cómo canta Jay Kay en la banda inglesa Jamiroquai sin tener en cuenta a Stevie Wonder. Cuando el rapero Coolio facturó el éxito del año en 1995 al grabar "Gangsta's paradise", todo el trabajo ya había sido hecho por Wonder en "Pastime paradise", la canción original de 1972. El cantante ha compartido escenario con figuras de generaciones recientes como India.Arie y Alicia Keys, y antes "Higher ground", esa canción del 72, fue recreada por los Red Hot Chili Peppers en su álbum de 1989. "Mother's milk" se llama ese disco, y es un nombre apropiado. Stevie Wonder es leche materna, y de larga vida, para generaciones de artistas y audiencias.

Stevie Wonder

Martes 10 de diciembre, 21 horas, Movistar Arena, Santiago. $230.000 a $28.500, boletos en el sistema Puntoticket.

"Con 'I just called to say I love you' echó por la borda su distinción previa, pero ganó nuevas audiencias y consiguió el mayor éxito de su repertorio, además de crear la banda sonora de una de las postales pop de la década del 80 con el baile de la actriz Kelly LeBrock en su vaporoso vestido rojo".
 Su eco en ChileEl jazzista Enrique Luna grabó, en el único disco de su precursor grupo chileno de jazz rock "Fusión, Top soul" (1975), una versión de "You are the sunshine of my life". "En aquel entonces llegué a Chile con experiencias musicales potentes desde Boston, donde estudiaba, y mis influencias de Miles Davis, Jimi Hendrix y el movimiento Motown colindaban. Fusión experimentaba mucho con los géneros del momento, y esa canción nos pareció pertinente por su concepto armónico claramente jazzístico", dice el músico, que recuerda haber presenciado además un ensayo de Stevie Wonder en los años 60, en Boston. "Tuve la suerte de ir a un ensayo de él gracias a que dos de mis compañeros de estudios estaban en su sección de vientos. El respeto colectivo por su música era tal que había un silencio extraordinario, y tocaban como si estuvieran actuando en vivo, que es algo que continúo haciendo hasta la fecha. Gracias por eso, Stevie".

El cantante Pedro Foncea recibió el influjo temprano de Stevie Wonder desde De Kiruza, el grupo que formó en los años 80. "Para mí es como un hermano mayor. Su música siempre es nueva, supera el virtuosismo para volver a la naturalidad. Su condición de afroamericano sobrepasa las creencias, es una vibración que cualquiera puede comprender y que trasciende los géneros musicales. Tiene un nivel que es de erudición, pero abre sus alas y en ellas cabemos todos".

Milton Mahan, cantante y productor del dúo pop Dënver junto a Mariana Montenegro, incrementó la influencia de la música soul en el reciente disco "Fuera de campo" (2013) y es también un seguidor. "La música negra siempre ha sido muy competitiva, quizás por sus ánimos reivindicativos en una sociedad donde tenía que abrirse espacio a la fuerza. En esta competencia salieron músicos excepcionales en los años 60 y 70 y es probable que Stevie vaya a la avanzada de todos ellos. Fue el primero en producir y tocar todos los instrumentos de un disco ("Music of my mind", de 1972), lo que sentaría precedentes para leyendas como Prince o Michael Jackson. Fusionó estilos como nadie desde el soul a la música progresiva, jazz, pop, electrónica, funk, y aún así logró un sonido muy reconocible. Es difícil poner en pocas palabras una carrera tan abrumadora. Más allá de todos los conciertos por los que somos invadidos, ésta es una visita histórica en nuestro país y sin duda es el evento musical del año".Las 7 maravillas de Wonder* "My cherie amour" (1969). Una de sus mejores melodías, marca además el período de emancipación artística que inicia a fines de los 60.

* "Never had a dream come true" (1970). El coro inicial que tararea el cantante es recordatorio inmediato de esta canción del disco "Signed, sealed & delivered".

* "You are the sunshine of my life" (1972). En una palabra: himno.

* "Superstition" (1972). Otro éxito mayor, sumado al timbre inconfundible del teclado clavinet patentado aquí por el músico.

* "Isn't she lovely" (1976). Pulso ligero, armonías desenvueltas y una melodía insuperable: Stevie Wonder en todo su esplendor.

* "Ribbon in the sky" (1982). Distinción e intimidad en una balada de piano.

"It's you" (1984). De la película "La chica de rojo" brilla con colores propios este dúo con Dionne Warwick.
DAVID PONCE.

- Curso Práctico de Lectura Musical -

La Universidad Bolivariana patrocina e invita a ud., al "Curso Práctico de Lectura Musical" a  desarrollarse en diez sesiones entre el Lunes 6 y el Viernes 17 de Enero del 2014.

Profesor:  Maestro Luis Joaquín Poblete Olivares

Detalles de lugar, horario y costos se pueden averiguar al siguiente email:  luchopoblete@gmail.com

Es una gran oportunidad de descubrir este lenguaje tan ignorado por la mayoría de las personas.

Descuento:  Existirá un descuento especial para los integrantes de Coros.

El cupo es de 20 participantes.