La Tercera
El gusto de Lionel Messi por el grupo se explica en parte por una suerte de paradoja: ante su gran arrastre, en ese país creen que el conjunto es argentino.
Por Claudio Vergara
Tarde del sábado de 10 de febrero. El escenario reggae del festival Cosquín Rock, la cita rockera más popular de Argentina, exhibe su mayor convocatoria hasta esa hora con cientos de personas que corean melodías de pura hermandad y buena vibra, como “Armonía de amor” o “Verde, amarillo y rojo”, despachadas por el grupo chileno Gondwana.
Alto: gran parte de los que cantan bajo el escenario no saben que la cuna del conjunto está al otro lado de la cordillera. Piensan que son centroamericanos, mexicanos, una fusión entre distintas nacionalidades de bajo el Ecuador y, sobre todo, que son argentinos.
“Desde que partimos sonando en Argentina fue todo muy raro. Cuando comenzamos en Chile, la gente pensaba que éramos argentinos; ahora ha pasado el tiempo y hemos crecido, pero hay mucho público argentino que cree que nacimos en su país. No tienen idea que partimos en Santiago. Estamos incluidos incluso en algunos compilados de lo mejor del reggae argentino. Tengo amigos chilenos que han viajado por el sur de Argentina y les dicen: ‘pero si los Gondwana son nuestros’”, describe el bajista I-Locks Labbé, justo tras bajarse del escenario en Cosquín y como una manera de perfilar la paradoja que ha envuelto el arrastre de los hombres de “Felicidad” en el mercado más difícil de conquistar para los músicos chilenos.
Pero ellos lo han logrado no sólo gracias a un cancionero y una trayectoria consistentes, sino que también debido a ese rompecabezas de gentilicios, raíces y nacionalidades donde sus seguidores de Buenos Aires, Córdoba o Rosario sienten su música como propia. Lo mismo que llevó hace unos días a la superestrella del fútbol, Lionel Messi, a revelar en una entrevista que los chilenos eran su grupo favorito junto a Los Cafres, que sí son argentinos.
“El público del reggae no conoce de gentilicios a la hora de disfrutar de un artista (algo que no sé si ocurre en todos los demás terrenos). Nadie hace distinciones sobre si la música viene de Argentina, Chile, Costa Rica o Colombia. Esto no quita que el desarrollo en el país de Gondwana sea por mérito propio: su convocatoria ha sido siempre en ascenso”, dice el periodista argentino Joaquín Vismara (Rolling Stone, La Nación), quien ha visto un par de presentaciones del combo reggae en su tierra.
En efecto, en el último decenio, la agrupación ha disfrutado al otro costado de Los Andes de un suceso igual o mayor que el reportado en su patria de origen. Desde su disco Resiliente (2007), y aprovechando el estallido que vivió el reggae en Argentina a partir de principios de siglo, los nacidos en La Pincoya han desarrollado un trabajo estratégico y minucioso que los llevó a firmar con importantes sellos y a ser hoy el único conjunto chileno con contrato en ese circuito (con el sello Pop Art). También en 2010 grabaron un DVD en Buenos Aires, han participado de álbumes locales que tributan a Los Fabulosos Cadillacs y Bob Marley, y en 2012 celebraron sus 25 años en el Teatro Gran Rex, donde sólo llegan algunos elegidos. ¿Chilenos o argentinos? “Da igual”, minimiza I-locks Labbé. “Lo importante es que allá ya somos parte de la gente”.
Este es un blog que tiene como misión recopilar información o noticias sobre música chilena, la Industria musical y la industria cultural de nuestro país aparecida en diversos medios de comunicación. Por lo tanto los textos son propiedad de los medios y de los periodistas que encabezan cada nota.
martes, junio 05, 2018
Paul Anka: "El hip hop es lo que maneja la cultura y no recibe el respeto que se merece"
El Mercurio
El cantante canadiense, quien actuará en Santiago el próximo viernes, participa actualmente como consultor en una empresa que desarrolla hologramas y prepara un nuevo proyecto musical con los raperos Drake y Tyga.
Por María Paz Contreras
Paul Anka (76) no ha dejado de escribir desde que comenzó su carrera a fines de los 50. Para este año el cantante canadiense prepara un nuevo disco con colaboraciones de su compatriota Drake y del rapero estadounidense Tyga. "Drake escribe maravillosamente; pone mucho sentimiento en sus letras y en la forma que ve las relaciones", dice Anka, al teléfono desde su estudio en Los Angeles, y comenta que acaba de estar con el intérprete de "One dance".
El autor de "Diana", que es considerado entre los 25 compositores más exitosos de todos los tiempos según Billboard, señala que "el hip hop es lo que está manejando la cultura y no creo que reciba el respeto que se merece". Y agrega que la gente joven lo escucha porque hay un mensaje sociológico en sus letras que es lo que las audiencias buscan hoy.
"Estoy constantemente escribiendo. El año pasado hice mucho y tengo mucho material para este proyecto", asegura. Una parte podría presentarla en el concierto que hará el próximo viernes en el Gran Arena Monticello, en lo que será su sexta visita al país.
Su extensa carrera, según afirma, se basa en su capacidad de adaptarse a los nuevos tiempos y a que nunca ha dejado de escribir su propia música. "Escribir es lo más importante. Empecé a los 15 años y ha sido lo mío desde entonces. Todo lo que tengo hoy lo he obtenido por ser compositor".
Su currículum es extenso. Colaboró con artistas como Michael Jackson y Frank Sinatra, además de grabar versiones orquestadas de canciones como "Smell like teen spirit", de Nirvana. Admite que la forma de hacer música ha cambiado desde que él comenzó. "Tyga me enseñó que ya no te sientas a grabar con instrumentos; ahora se trabaja con una computadora". Además, dice que hoy ya no se escribe un disco completo, sino que los artistas solo lanzan singles. "Pero siempre lo principal es la música. Todo comienza por las letras; por eso me dedico a escribir", indica.
Con solo 19 años, Anka llegó a Santiago en agosto de 1960 y una multitud de cerca de cinco mil fanáticos lo esperaban en el aeropuerto. "Mi primera llegada a Chile fue fantástica; afuera de mi hotel estaba lleno de gente. Fue algo parecido a lo que le pasa hoy a Justin Bieber", dice.
Su relación con Chile se vincula además con que él fue quien le puso letra en inglés a la canción francesa "Laisse moi le temps", que él obtuvo el segundo lugar en la competencia del Festival de Viña de 1973. El tema trascendió en la voz de Frank Sinatra como "Let me try again".
El canadiense, quien tiene más de 60 años de trayectoria, cree que una de las razones para seguir vigente es que cuida su salud. "No respeto a los artistas que abusan de su voz y le faltan el respeto al público y al proceso creativo", sostiene.
Futuro de la industria
Tras 17 años de su muerte y para sorpresa de sus fans, Tupac apareció en el escenario del Festival Coachella, junto a Snoop Dogg y Dr. Dre. Para ello se usaron imágenes holográficas del fallecido rapero estadounidense. Otro recordado holograma es el que se empleó en la ceremonia de 2014 de los premios Billboard, que se realizó en Las Vegas, donde el protagonista de ese show fue Michael Jackson, quien murió en 2009. "Recuerdo el holograma de Michael y creo que no está bien logrado. Sé de esa tecnología porque soy parte de una empresa que los desarrolla", comenta.
Paul Anka es consejero junto a Larry King, Jason Bateman y Michael Bublé de la empresa canadiense ARTH Media, que se dedica a desarrollar hologramas. "Me interesó el proyecto porque entiendo que ese es el futuro de la industria; además me encanta el proceso", explica.
El cantante grabó un video promocional en 2014 junto a una versión holográfica de Frank Sinatra. Allí aparecen los músicos cantando "My way", escrita por Anka.
Según el intérprete, "esta es una forma de mostrarles a las generaciones más jóvenes el talento de personas como Jimi Hendrix. Sería genial que ellos pudieran disfrutar de lo que nosotros tuvimos la suerte de ver".
El cantante canadiense, quien actuará en Santiago el próximo viernes, participa actualmente como consultor en una empresa que desarrolla hologramas y prepara un nuevo proyecto musical con los raperos Drake y Tyga.
Por María Paz Contreras
Paul Anka (76) no ha dejado de escribir desde que comenzó su carrera a fines de los 50. Para este año el cantante canadiense prepara un nuevo disco con colaboraciones de su compatriota Drake y del rapero estadounidense Tyga. "Drake escribe maravillosamente; pone mucho sentimiento en sus letras y en la forma que ve las relaciones", dice Anka, al teléfono desde su estudio en Los Angeles, y comenta que acaba de estar con el intérprete de "One dance".
El autor de "Diana", que es considerado entre los 25 compositores más exitosos de todos los tiempos según Billboard, señala que "el hip hop es lo que está manejando la cultura y no creo que reciba el respeto que se merece". Y agrega que la gente joven lo escucha porque hay un mensaje sociológico en sus letras que es lo que las audiencias buscan hoy.
"Estoy constantemente escribiendo. El año pasado hice mucho y tengo mucho material para este proyecto", asegura. Una parte podría presentarla en el concierto que hará el próximo viernes en el Gran Arena Monticello, en lo que será su sexta visita al país.
Su extensa carrera, según afirma, se basa en su capacidad de adaptarse a los nuevos tiempos y a que nunca ha dejado de escribir su propia música. "Escribir es lo más importante. Empecé a los 15 años y ha sido lo mío desde entonces. Todo lo que tengo hoy lo he obtenido por ser compositor".
Su currículum es extenso. Colaboró con artistas como Michael Jackson y Frank Sinatra, además de grabar versiones orquestadas de canciones como "Smell like teen spirit", de Nirvana. Admite que la forma de hacer música ha cambiado desde que él comenzó. "Tyga me enseñó que ya no te sientas a grabar con instrumentos; ahora se trabaja con una computadora". Además, dice que hoy ya no se escribe un disco completo, sino que los artistas solo lanzan singles. "Pero siempre lo principal es la música. Todo comienza por las letras; por eso me dedico a escribir", indica.
Con solo 19 años, Anka llegó a Santiago en agosto de 1960 y una multitud de cerca de cinco mil fanáticos lo esperaban en el aeropuerto. "Mi primera llegada a Chile fue fantástica; afuera de mi hotel estaba lleno de gente. Fue algo parecido a lo que le pasa hoy a Justin Bieber", dice.
Su relación con Chile se vincula además con que él fue quien le puso letra en inglés a la canción francesa "Laisse moi le temps", que él obtuvo el segundo lugar en la competencia del Festival de Viña de 1973. El tema trascendió en la voz de Frank Sinatra como "Let me try again".
El canadiense, quien tiene más de 60 años de trayectoria, cree que una de las razones para seguir vigente es que cuida su salud. "No respeto a los artistas que abusan de su voz y le faltan el respeto al público y al proceso creativo", sostiene.
Futuro de la industria
Tras 17 años de su muerte y para sorpresa de sus fans, Tupac apareció en el escenario del Festival Coachella, junto a Snoop Dogg y Dr. Dre. Para ello se usaron imágenes holográficas del fallecido rapero estadounidense. Otro recordado holograma es el que se empleó en la ceremonia de 2014 de los premios Billboard, que se realizó en Las Vegas, donde el protagonista de ese show fue Michael Jackson, quien murió en 2009. "Recuerdo el holograma de Michael y creo que no está bien logrado. Sé de esa tecnología porque soy parte de una empresa que los desarrolla", comenta.
Paul Anka es consejero junto a Larry King, Jason Bateman y Michael Bublé de la empresa canadiense ARTH Media, que se dedica a desarrollar hologramas. "Me interesó el proyecto porque entiendo que ese es el futuro de la industria; además me encanta el proceso", explica.
El cantante grabó un video promocional en 2014 junto a una versión holográfica de Frank Sinatra. Allí aparecen los músicos cantando "My way", escrita por Anka.
Según el intérprete, "esta es una forma de mostrarles a las generaciones más jóvenes el talento de personas como Jimi Hendrix. Sería genial que ellos pudieran disfrutar de lo que nosotros tuvimos la suerte de ver".
Father John Misty, el cantautor del momento, debuta en Chile
El Mercurio
El músico, que acaba de lanzar "God's favorite customer", se presentará el 1 de septiembre en Santiago. "El Mercurio" vio su alabado show en Barcelona, que anticipa su estreno capitalino.
Por José Vásquez
El viraje fue drástico, o tal vez, no tanto si sus conciertos muchas veces terminan convertidos en una liturgia. El nombre artístico de Josh Tillman (37) no es azaroso: Father John Misty, proveniente de una familia de devotos evangélicos, estaba destinado a ser cura, pero en el camino se le apareció la guitarra y el desvío se terminó transformando en su carrera.
El músico hoy, que lanzó el viernes pasado su cuarto álbum bajo esta chapa -antes comenzó como J. Tillman y tuvo un paso por Fleet Foxes-, atraviesa su mejor momento artístico, sintonizando en el mismo dial el aplauso de la crítica y del público, encarnando el viejo oficio del cantautor, con un puñado de canciones que pueden satirizar a la sociedad actual, como lo hizo en su disco anterior, "Pure comedy" y que en directo capturan como un imán, gracias a su sobresaliente interpretación, algo que "El Mercurio" presenció en Barcelona -ver nota relacionada-.
Es este mismo espectáculo el que llegará a Chile en tres meses más, como parte del noveno aniversario del ciclo Club Fauna. El evento, que se realizará el 1 de septiembre en Espacio Riesco, ya había oficializado el retorno al país de Animal Collective y ahora, además de Father John Misty, suma a los australianos de Cut Copy, el conjunto mendocino de Perras on The Beach y los chilenos de Niños del Cerro.
Las entradas están a la venta a través de Puntoticket a un valor de $32.000.
Club Fauna
Father John Misty será parte de un evento que ya había anunciado el regreso de Animal Collective y que, además del cantautor, sumó a los australianos de Cut Copy, entre otros.
De la atmósfera de seducción al irónico análisis social
BARCELONA Josh Tillman crea una atmósfera desde que se sube al escenario. El músico norteamericano aparece en una de las plataformas principales del Primavera Sound con su guitarra en la mano en medio de una iluminación tenue de tonos verdosos, dejando claro que en su show no hay premuras. Se toma el tiempo necesario antes de atrapar a la audiencia con "Nancy from now on", una de las composiciones más significativas de su primer trabajo bajo el apelativo de Father John Misty, lanzado en 2012.
El primer bloque de su espectáculo apela, precisamente, a esos orígenes, que impulsaron una prolífica carrera. Sigue con "Chateau lobby #4 (In C for two virgins)" -que despierta la fuerza cuando asoman las percusiones con potencia- y luego regresa a su debut con "Only son of the Ladiesman", donde recuerda esa búsqueda de una voz narrativa que encontró escribiendo novelas al recorrer localidades de Los Angeles en furgoneta.
Con el sol escondido tras los edificios de Barcelona como telón de fondo, Father John Misty demuestra que sabe generar un equilibrio musical y estético. El show, realizado la jornada del viernes en el Parc del Fòrum, se concentra en una propuesta íntima donde Tillman luce como el protagonista al centro. Su voz envuelve la explanada al mismo tiempo que las pantallas laterales retratan en un primer plano permanente ese look de barba crecida y gafas de cristales rojizos.
Pero la apuesta visual también incluye matices. Con el inicio de "Total entertainment forever", el telón de fondo se enciende y se transforma en una antigua pantalla de televisión sin señal, que luego comienza a transmitir imágenes de satélites viajando por la galaxia. Y cuando el tema concluye, la pantalla vuelve a apagarse.
Su presentación en este evento proponía, además, un simbolismo especial: su cuarto trabajo de estudio como Father John Misty, "God's favorite customer", se había lanzado oficialmente solo horas antes. El disco debutó con el respaldo de la crítica, que lo catalogó como un material "crudo", "íntimo" y "sincero".
El bloque central de su show lo dedica a este último trabajo con cuatro piezas consecutivas: "Disappointing diamonds are the rarest of them all", "Mr. Tillman", "Please don't die" -donde las pantallas dejan la transmisión del show en vivo y transitan por una poética imagen de una flor que cambia de formas y colores- y "Hangout at the gallows".
Además de su banda habitual, el espectáculo se engrandece con la compañía de un grupo de cuerdas y metales clásicos. El viaje constante entre el sosiego y la fuerza interpretativa alcanza su peak con canciones como "Pure comedy" donde, con una letra punzante de análisis social del presente, lidera el coro del público elevado sobre los altavoces. Para el final, cuando la noche ya se ha instalado sobre el parque, "The ideal husband" le permite correr por el escenario con el micrófono en mano y despedirse entre saltos de un público que gratificó los 60 minutos de viaje.
El músico, que acaba de lanzar "God's favorite customer", se presentará el 1 de septiembre en Santiago. "El Mercurio" vio su alabado show en Barcelona, que anticipa su estreno capitalino.
Por José Vásquez
El viraje fue drástico, o tal vez, no tanto si sus conciertos muchas veces terminan convertidos en una liturgia. El nombre artístico de Josh Tillman (37) no es azaroso: Father John Misty, proveniente de una familia de devotos evangélicos, estaba destinado a ser cura, pero en el camino se le apareció la guitarra y el desvío se terminó transformando en su carrera.
El músico hoy, que lanzó el viernes pasado su cuarto álbum bajo esta chapa -antes comenzó como J. Tillman y tuvo un paso por Fleet Foxes-, atraviesa su mejor momento artístico, sintonizando en el mismo dial el aplauso de la crítica y del público, encarnando el viejo oficio del cantautor, con un puñado de canciones que pueden satirizar a la sociedad actual, como lo hizo en su disco anterior, "Pure comedy" y que en directo capturan como un imán, gracias a su sobresaliente interpretación, algo que "El Mercurio" presenció en Barcelona -ver nota relacionada-.
Es este mismo espectáculo el que llegará a Chile en tres meses más, como parte del noveno aniversario del ciclo Club Fauna. El evento, que se realizará el 1 de septiembre en Espacio Riesco, ya había oficializado el retorno al país de Animal Collective y ahora, además de Father John Misty, suma a los australianos de Cut Copy, el conjunto mendocino de Perras on The Beach y los chilenos de Niños del Cerro.
Las entradas están a la venta a través de Puntoticket a un valor de $32.000.
Club Fauna
Father John Misty será parte de un evento que ya había anunciado el regreso de Animal Collective y que, además del cantautor, sumó a los australianos de Cut Copy, entre otros.
De la atmósfera de seducción al irónico análisis social
BARCELONA Josh Tillman crea una atmósfera desde que se sube al escenario. El músico norteamericano aparece en una de las plataformas principales del Primavera Sound con su guitarra en la mano en medio de una iluminación tenue de tonos verdosos, dejando claro que en su show no hay premuras. Se toma el tiempo necesario antes de atrapar a la audiencia con "Nancy from now on", una de las composiciones más significativas de su primer trabajo bajo el apelativo de Father John Misty, lanzado en 2012.
El primer bloque de su espectáculo apela, precisamente, a esos orígenes, que impulsaron una prolífica carrera. Sigue con "Chateau lobby #4 (In C for two virgins)" -que despierta la fuerza cuando asoman las percusiones con potencia- y luego regresa a su debut con "Only son of the Ladiesman", donde recuerda esa búsqueda de una voz narrativa que encontró escribiendo novelas al recorrer localidades de Los Angeles en furgoneta.
Con el sol escondido tras los edificios de Barcelona como telón de fondo, Father John Misty demuestra que sabe generar un equilibrio musical y estético. El show, realizado la jornada del viernes en el Parc del Fòrum, se concentra en una propuesta íntima donde Tillman luce como el protagonista al centro. Su voz envuelve la explanada al mismo tiempo que las pantallas laterales retratan en un primer plano permanente ese look de barba crecida y gafas de cristales rojizos.
Pero la apuesta visual también incluye matices. Con el inicio de "Total entertainment forever", el telón de fondo se enciende y se transforma en una antigua pantalla de televisión sin señal, que luego comienza a transmitir imágenes de satélites viajando por la galaxia. Y cuando el tema concluye, la pantalla vuelve a apagarse.
Su presentación en este evento proponía, además, un simbolismo especial: su cuarto trabajo de estudio como Father John Misty, "God's favorite customer", se había lanzado oficialmente solo horas antes. El disco debutó con el respaldo de la crítica, que lo catalogó como un material "crudo", "íntimo" y "sincero".
El bloque central de su show lo dedica a este último trabajo con cuatro piezas consecutivas: "Disappointing diamonds are the rarest of them all", "Mr. Tillman", "Please don't die" -donde las pantallas dejan la transmisión del show en vivo y transitan por una poética imagen de una flor que cambia de formas y colores- y "Hangout at the gallows".
Además de su banda habitual, el espectáculo se engrandece con la compañía de un grupo de cuerdas y metales clásicos. El viaje constante entre el sosiego y la fuerza interpretativa alcanza su peak con canciones como "Pure comedy" donde, con una letra punzante de análisis social del presente, lidera el coro del público elevado sobre los altavoces. Para el final, cuando la noche ya se ha instalado sobre el parque, "The ideal husband" le permite correr por el escenario con el micrófono en mano y despedirse entre saltos de un público que gratificó los 60 minutos de viaje.
Municipal de Santiago: Charla de ópera y recital de guitarra
El Mercurio
A 4 días del estreno en el Municipal de "El Cristo de Elqui", ópera del compositor Miguel Farías con libreto de Alberto Mayol, ambos autores conversarán a las 19 horas de hoy con el crítico Mario Córdova, en el ciclo Tardes de Ópera en Vitacura (Bicentenario 3800, gratis).
En paralelo, el guitarrista chileno Renato Serrano (1980) ofrecerá a las 19:30 horas un recital en la Sala Arrau, dentro del Ciclo de Guitarra Clásica del Municipal ($ 6 mil). Ganador del Concurso "Andrés Segovia" en 2011, Serrano es uno de los guitarristas chilenos sub 40 más destacados, y tocará la Sonata para guitarra de Antonio José, varias obras de Isaac Albéniz, entre ellas, "España", Op. 165, y "Las Cuatro Estaciones Porteñas", de Piazzolla, además de piezas de Barrios Mangoré y Ponce.
A 4 días del estreno en el Municipal de "El Cristo de Elqui", ópera del compositor Miguel Farías con libreto de Alberto Mayol, ambos autores conversarán a las 19 horas de hoy con el crítico Mario Córdova, en el ciclo Tardes de Ópera en Vitacura (Bicentenario 3800, gratis).
En paralelo, el guitarrista chileno Renato Serrano (1980) ofrecerá a las 19:30 horas un recital en la Sala Arrau, dentro del Ciclo de Guitarra Clásica del Municipal ($ 6 mil). Ganador del Concurso "Andrés Segovia" en 2011, Serrano es uno de los guitarristas chilenos sub 40 más destacados, y tocará la Sonata para guitarra de Antonio José, varias obras de Isaac Albéniz, entre ellas, "España", Op. 165, y "Las Cuatro Estaciones Porteñas", de Piazzolla, además de piezas de Barrios Mangoré y Ponce.
Orquesta Usach debuta en el Teatro Oriente
El Mercurio
Con el chelista Stanimir Todorov abordará las Variaciones "Rococó", de Tchaikovsky, el 13 de junio, en Providencia.
Por Romina de la Sotta Donoso
La Orquesta Usach suma una nueva línea de trabajo a su temporada oficial, sus funciones educacionales y los conciertos de extensión que, hasta ahora, se habían concentrado en Santiago Poniente.
El conjunto que dirige Nicolás Rauss debutará la próxima semana en el Teatro Oriente, ampliando así a Providencia sus conciertos de extensión. Se trata de una consecuencia directa de la buena respuesta del público que tuvo el conjunto en su debut en el Teatro del Lago, durante las 50 {+a} {+s} Semanas Musicales de Frutillar, el verano pasado.
"En Frutillar nos dimos cuenta de que hay un público que nos descubrió allá, a pesar de ser de Santiago. Este proviene principalmente del sector Oriente y es una audiencia con la que ahora podremos reencontrarnos", comenta Rauss.
Darán dos conciertos en el Teatro Oriente, uno de invierno y uno de primavera, ambos con solistas destacados. En el primero, el chelista búlgaro Stanimir Todorov abordará una de las obras más famosas de Tchaikovsky: las "Variaciones sobre un tema Rococó".
"Es un músico excelente, chelo solista de la Orquesta Estable del Teatro Colón", apunta Rauss. Y asegura que esta célebre pieza de Tchaikovsky presenta "un guiño al clasicismo, probablemente pensando en Mozart". También interpretarán la "Suite para pequeña orquesta", de Enrique Soro.
Este concierto es a las 20 horas, el miércoles 13, en Pedro de Valdivia 099, donde deben retirarse las invitaciones gratuitas. Al tratarse de una presentación de extensión, la Orquesta Usach repetirá también otras dos obras que tocará en su temporada oficial, en el concierto de las 19 horas de mañana, en el Aula Magna Usach (Ecuador 3659, gratis).
Se trata de la Obertura de "Las bodas de Fígaro", de Mozart -"es como un resumen de cuatro minutos del vodevil y los vaivenes amorosos y cómicos que hay en esta ópera tan famosa"- y la obra de fondo: la Sinfonietta "La Jolla", de Martinu. "Para mí, Martinu es uno de los cinco grandes de Europa del Este. Su música es muy linda, vital y también dramática en algunos momentos. Posee una rítmica ondulante un poco independiente del compás; sus melodías son herederas del folclor moravo y es una obra que mira bastante hacia oriente", detalla Rauss.
Mañana, en el Aula Magna Usach, también habrá una solista destacada: la pianista Beatrice Berthold, quien interpretará el Concierto N° 27 de Mozart. "Es el último que escribió en su vida y es menos clásico que los demás; es más bien intimista". Ese programa se completa con 4 Tonadas de Pedro Humberto Allende, las cuales fueron orquestadas por Julio Retamal.
"Los dos programas son representativos de nuestro quehacer: clasicismo, siglo XX europeo y chileno, y una obra que no se toca nunca, pero que al público le encantará, que en ese caso es la de Martinu", cierra Rauss.
Con el chelista Stanimir Todorov abordará las Variaciones "Rococó", de Tchaikovsky, el 13 de junio, en Providencia.
Por Romina de la Sotta Donoso
La Orquesta Usach suma una nueva línea de trabajo a su temporada oficial, sus funciones educacionales y los conciertos de extensión que, hasta ahora, se habían concentrado en Santiago Poniente.
El conjunto que dirige Nicolás Rauss debutará la próxima semana en el Teatro Oriente, ampliando así a Providencia sus conciertos de extensión. Se trata de una consecuencia directa de la buena respuesta del público que tuvo el conjunto en su debut en el Teatro del Lago, durante las 50 {+a} {+s} Semanas Musicales de Frutillar, el verano pasado.
"En Frutillar nos dimos cuenta de que hay un público que nos descubrió allá, a pesar de ser de Santiago. Este proviene principalmente del sector Oriente y es una audiencia con la que ahora podremos reencontrarnos", comenta Rauss.
Darán dos conciertos en el Teatro Oriente, uno de invierno y uno de primavera, ambos con solistas destacados. En el primero, el chelista búlgaro Stanimir Todorov abordará una de las obras más famosas de Tchaikovsky: las "Variaciones sobre un tema Rococó".
"Es un músico excelente, chelo solista de la Orquesta Estable del Teatro Colón", apunta Rauss. Y asegura que esta célebre pieza de Tchaikovsky presenta "un guiño al clasicismo, probablemente pensando en Mozart". También interpretarán la "Suite para pequeña orquesta", de Enrique Soro.
Este concierto es a las 20 horas, el miércoles 13, en Pedro de Valdivia 099, donde deben retirarse las invitaciones gratuitas. Al tratarse de una presentación de extensión, la Orquesta Usach repetirá también otras dos obras que tocará en su temporada oficial, en el concierto de las 19 horas de mañana, en el Aula Magna Usach (Ecuador 3659, gratis).
Se trata de la Obertura de "Las bodas de Fígaro", de Mozart -"es como un resumen de cuatro minutos del vodevil y los vaivenes amorosos y cómicos que hay en esta ópera tan famosa"- y la obra de fondo: la Sinfonietta "La Jolla", de Martinu. "Para mí, Martinu es uno de los cinco grandes de Europa del Este. Su música es muy linda, vital y también dramática en algunos momentos. Posee una rítmica ondulante un poco independiente del compás; sus melodías son herederas del folclor moravo y es una obra que mira bastante hacia oriente", detalla Rauss.
Mañana, en el Aula Magna Usach, también habrá una solista destacada: la pianista Beatrice Berthold, quien interpretará el Concierto N° 27 de Mozart. "Es el último que escribió en su vida y es menos clásico que los demás; es más bien intimista". Ese programa se completa con 4 Tonadas de Pedro Humberto Allende, las cuales fueron orquestadas por Julio Retamal.
"Los dos programas son representativos de nuestro quehacer: clasicismo, siglo XX europeo y chileno, y una obra que no se toca nunca, pero que al público le encantará, que en ese caso es la de Martinu", cierra Rauss.
lunes, junio 04, 2018
Sebastián Yatra estrecha su relación con el país y se ilusiona con volver a Viña
El Mercurio
El cantante habló con "El Mercurio" del buen momento que vive su carrera a semanas del estreno de su primer disco y del anhelo de ser parte del próximo festival. "Sería una locura", asegura.
Por Raimundo Flores S.
Ni siquiera se había ido de Chile y ya anunciaba su regreso. Sebastián Yatra se presentó el viernes en el Movistar Arena como uno de los artistas invitados del concierto Radio Disney Vivo y de paso, aprovechó de dar a conocer su retorno para el 27 de septiembre en el Teatro Caupolicán.
Un debut en solitario que vendrá antecedido por un fenómeno en alza, con éxitos radiales como "Traicionera" y "Robarte un beso"; y que a pesar de su corta historia ya suma algunos hitos en territorio nacional. Su aparición en el último Festival de Viña del Mar, como invitado del show de su compatriota Carlos Vives, demostró la buena acogida del colombiano de 23 años por parte del público juvenil. Además, "Mantra", el primer disco de Yatra, ya alcanzó triple disco de platino en Chile a pesar de haber sido estrenado hace menos de tres semanas.
"Hemos notado una recepción increíble de la gente con nuestro proyecto. La última vez que estuvimos en Chile fue en una etapa muy distinta a esta. Ahora llegamos con las canciones más posicionadas y con la gente muy conectada a lo que estamos haciendo", declara Yatra en conversación con "El Mercurio", refiriéndose a este nuevo paso por el país, donde la euforia de sus seguidores da cuenta de su buen momento en el territorio nacional.
Es por esto que en el horizonte de Yatra no solo está su show en el Caupolicán, sino que también su deseo por llegar a la próxima edición del Festival de Viña del Mar. "Es uno de mis grandes sueños como cantante. Lo logramos este año gracias a Carlos Vives, pero poder llevar nuestro show sería una locura. Vamos apuntarle a eso y ojalá podamos lograrlo", dice el colombiano, quien cuenta que en su fugaz paso por el certamen pudo establecer contactos con personas de la organización.
En su reciente visita a Chile, compartió con las cantantes nacionales Camila Gallardo y Denisse Rosenthal, con quienes, asegura, le gustaría trabajar en el futuro, aunque hay otro artista chileno que es parte de sus aspiraciones. "Me encantaría algún día cantar con Alberto Plaza. De chiquito lo que ponían mis papás en el carro eran sus discos y me conozco todas sus canciones, es un gran baladista", asegura.
Su álbum debut, donde oscila entre el reggaetón y la balada pop, fue parte de un puñado de destacados lanzamientos que llegaron en mayo desde Colombia. J Balvin, Maluma y el grupo Piso 21 estrenaron nuevas producciones durante el mes pasado, dando cuenta del buen momento de la música urbana en el país cafetero. "Estoy muy orgulloso del momento por el que está pasando Colombia. Hay grandes artistas, compositores y productores, y una industria que está creciendo", destaca Yatra.
¿Cantar con Alberto Plaza?
Sebastián Yatra sorprende confesando su admiración por el artista nacional. "Me conozco todas sus canciones, es un gran baladista", dice sobre sus deseos de realizar un posible dueto con Plaza en el futuro.
El cantante habló con "El Mercurio" del buen momento que vive su carrera a semanas del estreno de su primer disco y del anhelo de ser parte del próximo festival. "Sería una locura", asegura.
Por Raimundo Flores S.
Ni siquiera se había ido de Chile y ya anunciaba su regreso. Sebastián Yatra se presentó el viernes en el Movistar Arena como uno de los artistas invitados del concierto Radio Disney Vivo y de paso, aprovechó de dar a conocer su retorno para el 27 de septiembre en el Teatro Caupolicán.
Un debut en solitario que vendrá antecedido por un fenómeno en alza, con éxitos radiales como "Traicionera" y "Robarte un beso"; y que a pesar de su corta historia ya suma algunos hitos en territorio nacional. Su aparición en el último Festival de Viña del Mar, como invitado del show de su compatriota Carlos Vives, demostró la buena acogida del colombiano de 23 años por parte del público juvenil. Además, "Mantra", el primer disco de Yatra, ya alcanzó triple disco de platino en Chile a pesar de haber sido estrenado hace menos de tres semanas.
"Hemos notado una recepción increíble de la gente con nuestro proyecto. La última vez que estuvimos en Chile fue en una etapa muy distinta a esta. Ahora llegamos con las canciones más posicionadas y con la gente muy conectada a lo que estamos haciendo", declara Yatra en conversación con "El Mercurio", refiriéndose a este nuevo paso por el país, donde la euforia de sus seguidores da cuenta de su buen momento en el territorio nacional.
Es por esto que en el horizonte de Yatra no solo está su show en el Caupolicán, sino que también su deseo por llegar a la próxima edición del Festival de Viña del Mar. "Es uno de mis grandes sueños como cantante. Lo logramos este año gracias a Carlos Vives, pero poder llevar nuestro show sería una locura. Vamos apuntarle a eso y ojalá podamos lograrlo", dice el colombiano, quien cuenta que en su fugaz paso por el certamen pudo establecer contactos con personas de la organización.
En su reciente visita a Chile, compartió con las cantantes nacionales Camila Gallardo y Denisse Rosenthal, con quienes, asegura, le gustaría trabajar en el futuro, aunque hay otro artista chileno que es parte de sus aspiraciones. "Me encantaría algún día cantar con Alberto Plaza. De chiquito lo que ponían mis papás en el carro eran sus discos y me conozco todas sus canciones, es un gran baladista", asegura.
Su álbum debut, donde oscila entre el reggaetón y la balada pop, fue parte de un puñado de destacados lanzamientos que llegaron en mayo desde Colombia. J Balvin, Maluma y el grupo Piso 21 estrenaron nuevas producciones durante el mes pasado, dando cuenta del buen momento de la música urbana en el país cafetero. "Estoy muy orgulloso del momento por el que está pasando Colombia. Hay grandes artistas, compositores y productores, y una industria que está creciendo", destaca Yatra.
¿Cantar con Alberto Plaza?
Sebastián Yatra sorprende confesando su admiración por el artista nacional. "Me conozco todas sus canciones, es un gran baladista", dice sobre sus deseos de realizar un posible dueto con Plaza en el futuro.
Paulina Rubio: "El feminismo es mi huella digital, va con mi genética"
El Mercurio
La cantante habla con "El Mercurio" de su primer álbum de estudio en siete años, un trabajo con colaboraciones -desde Nacho a Morat- y que, avisa, podría traer muy pronto a Chile.
Por José Vásquez
No hay fecha de estreno aún y Paulina Rubio opta por nublar todavía más el misterio. El 25 de mayo pasado, la cantante reveló "Desire (me tienes loquita)", el primer sencillo de su primer álbum de estudio en siete años, y en entrevista con "El Mercurio", anunció que vendría muy pronto a Sudamérica con este nuevo material, sin fecha de salida.
"Voy a ir a Argentina, Brasil y Chile. Creo que les daré una sorpresa por ahí por el Mundial (que comienza el 14 de junio), y de pronto me meto en sus casas sin que se den cuenta", dice risueña, al teléfono desde Miami.
El primer aviso de este nuevo trabajo tiene que ver mucho con esa ciudad. Lo nuevo, que incluye una colaboración con el venezolano Nacho, es un reggeatón electrónico, un tema urbano de cobertura más pop, acorde a la carrera de la "Chica Dorada", que anticipa que este dueto no será el único del disco.
"Siempre hago una fusión cultural, algo que sale natural al vivir acá en Miami, donde se respira algo de todos los países, desde Argentina a México, todos llevamos nuestra bandera y nos mezclamos con la amistad y el arte. Por eso en el disco vienen canciones muy variadas", cuenta la voz de "Yo no soy esa mujer", que menciona que participaron en la grabación del disco nombres como Mauricio (Rengifo) y Andrés (Torres), productores de "Despacito"; la banda sensación colombiana, Morat; Juan Magán y Xabi San Martín, de La Oreja de Van Gogh.
La cantante dice que optó por dejar madurar un proyecto en el que lleva dos años trabajando, sin darse prisa hasta estar segura del resultado. "Para una artista como yo, que comienza desde tan niña, a veces hay que tomarse los tiempos necesarios para reciclarse y buscar períodos sabáticos que entreguen perspectiva".
-¿Y de qué hablan sus letras? ¿Se interesó por abordar temáticas feministas en este disco?
"Siempre ha estado el feminismo en mi música, es mi huella digital, va con mi genética. Mi punto de referencia siempre es el amor, el levantar tu bandera, luchar por lo que quieres, decir las cosas sin tener miedo. Hoy se vive un momento clave en el mundo y no solamente por reivindicar los derechos de cualquier ser humano".
-¿No se planteó realizar duetos con mujeres?
"El álbum está terminado, pero no descarto hacer duetos con chicas; en este momento es cuando más ganas tengo de realizar esos duetos, aunque sí tengo que decir que la mancuerna con los chicos es fantástica. Quien sabe si en una nueva edición del disco pueda incluir estas sorpresas con los bonus tracks ".
La cantante habla con "El Mercurio" de su primer álbum de estudio en siete años, un trabajo con colaboraciones -desde Nacho a Morat- y que, avisa, podría traer muy pronto a Chile.
Por José Vásquez
No hay fecha de estreno aún y Paulina Rubio opta por nublar todavía más el misterio. El 25 de mayo pasado, la cantante reveló "Desire (me tienes loquita)", el primer sencillo de su primer álbum de estudio en siete años, y en entrevista con "El Mercurio", anunció que vendría muy pronto a Sudamérica con este nuevo material, sin fecha de salida.
"Voy a ir a Argentina, Brasil y Chile. Creo que les daré una sorpresa por ahí por el Mundial (que comienza el 14 de junio), y de pronto me meto en sus casas sin que se den cuenta", dice risueña, al teléfono desde Miami.
El primer aviso de este nuevo trabajo tiene que ver mucho con esa ciudad. Lo nuevo, que incluye una colaboración con el venezolano Nacho, es un reggeatón electrónico, un tema urbano de cobertura más pop, acorde a la carrera de la "Chica Dorada", que anticipa que este dueto no será el único del disco.
"Siempre hago una fusión cultural, algo que sale natural al vivir acá en Miami, donde se respira algo de todos los países, desde Argentina a México, todos llevamos nuestra bandera y nos mezclamos con la amistad y el arte. Por eso en el disco vienen canciones muy variadas", cuenta la voz de "Yo no soy esa mujer", que menciona que participaron en la grabación del disco nombres como Mauricio (Rengifo) y Andrés (Torres), productores de "Despacito"; la banda sensación colombiana, Morat; Juan Magán y Xabi San Martín, de La Oreja de Van Gogh.
La cantante dice que optó por dejar madurar un proyecto en el que lleva dos años trabajando, sin darse prisa hasta estar segura del resultado. "Para una artista como yo, que comienza desde tan niña, a veces hay que tomarse los tiempos necesarios para reciclarse y buscar períodos sabáticos que entreguen perspectiva".
-¿Y de qué hablan sus letras? ¿Se interesó por abordar temáticas feministas en este disco?
"Siempre ha estado el feminismo en mi música, es mi huella digital, va con mi genética. Mi punto de referencia siempre es el amor, el levantar tu bandera, luchar por lo que quieres, decir las cosas sin tener miedo. Hoy se vive un momento clave en el mundo y no solamente por reivindicar los derechos de cualquier ser humano".
-¿No se planteó realizar duetos con mujeres?
"El álbum está terminado, pero no descarto hacer duetos con chicas; en este momento es cuando más ganas tengo de realizar esos duetos, aunque sí tengo que decir que la mancuerna con los chicos es fantástica. Quien sabe si en una nueva edición del disco pueda incluir estas sorpresas con los bonus tracks ".
Cuatro días para descubrir nuestra diversa música contemporánea de concierto
El Mercurio
Una completa panorámica del trabajo de varias generaciones de compositores chilenos acogerá la Sala SCD de Plaza Egaña, por segundo año consecutivo.
Por Romina de la Sotta Donoso
El año pasado, la Sociedad Chilena del Derecho de Autor (SCD) decidió promover la música nacional de tradición escrita. Acervo que desde el martes al viernes vuelve a hacerse visible en el 2° Ciclo de Música Chilena Contemporánea, que se realizará en la Sala SCD Egaña (20 horas, Larraín 5862, gratis).
"Tener una segunda versión implica que esto podrá seguir creciendo y perfeccionándose. Además de difundir esta música, que está entre las más postergadas, es importante que haya gente que la oiga. Esperamos que el público se acerque y participe de esta novedad", dice el destacado compositor Alejandro Guarello, Premio Presidente de la República 2005 y miembro del comité curatorial del ciclo.
"La idea central de esta programación es la diversidad: incluir la mayor cantidad de compositores, de todas las generaciones y estilos. Y pretendemos ir aumentando la cantidad de estrenos para que, a mediano plazo, este ciclo sea solo de estrenos. Ya lo estamos logrando un poco, porque el año pasado fueron, con suerte, dos, y ahora son cinco", comenta Guarello.
La programación también es diversa en términos de sonoridad y formaciones. Hay piezas para instrumento solo y también para ensambles, y junto a destacados solistas se presentarán conjuntos como la Compañía de Música Contemporánea y el Grupo Percusión Arte.
Este último, de hecho, tendrá un rol protagónico en la primera jornada, este martes, al abordar obras de Gabriel Matthey y Guillermo Rifo. Se sumarán "Evocaciones", de Fernando García, para flauta sola, y el estreno de "Les yeux du dedans", para chelo eléctrico, de Víctor Ortiz.
Dos de los compositores más jóvenes convocados son Tamara Miller (1992) y Maximiliano Soto (1991). Ambos titulados de la U. de Chile, la primera está realizando un posgrado en Dresden, y el segundo, otro en Friburgo. Soto, además, ganó el concurso "Carlos Riesco", en 2016.
Miller y Soto serán parte de la programación del miércoles, cuando el premiado Luis Orlandini interprete piezas para guitarra sola de Juan Antonio Sánchez, Jorge Pepi, Horacio Salinas y Miguel Letelier, rindiéndole así homenaje a este último, quien murió hace dos años.
El jueves habrá rescate de repertorio: el Cuarteto Surkos interpretará dos obras de Jorge Peña Hen, el célebre pionero de las orquestas infantiles en Hispanoamérica, muerto en 1973: su Cuarteto N° 1 y "Fuga". Igualmente fueron programados José Miguel Arellano, Andrés Maupoint y Javier Party.
El cierre, el viernes, será con el ensamble Compañía de Música Contemporánea y concentrará cuatro estrenos absolutos: "Niebla" de Francisco Silva, "Nomos" de Nicolás Kliwadenko, "Sinchales" de Antonio Carvallo y "Snack" de Julio Torres.
Una completa panorámica del trabajo de varias generaciones de compositores chilenos acogerá la Sala SCD de Plaza Egaña, por segundo año consecutivo.
Por Romina de la Sotta Donoso
El año pasado, la Sociedad Chilena del Derecho de Autor (SCD) decidió promover la música nacional de tradición escrita. Acervo que desde el martes al viernes vuelve a hacerse visible en el 2° Ciclo de Música Chilena Contemporánea, que se realizará en la Sala SCD Egaña (20 horas, Larraín 5862, gratis).
"Tener una segunda versión implica que esto podrá seguir creciendo y perfeccionándose. Además de difundir esta música, que está entre las más postergadas, es importante que haya gente que la oiga. Esperamos que el público se acerque y participe de esta novedad", dice el destacado compositor Alejandro Guarello, Premio Presidente de la República 2005 y miembro del comité curatorial del ciclo.
"La idea central de esta programación es la diversidad: incluir la mayor cantidad de compositores, de todas las generaciones y estilos. Y pretendemos ir aumentando la cantidad de estrenos para que, a mediano plazo, este ciclo sea solo de estrenos. Ya lo estamos logrando un poco, porque el año pasado fueron, con suerte, dos, y ahora son cinco", comenta Guarello.
La programación también es diversa en términos de sonoridad y formaciones. Hay piezas para instrumento solo y también para ensambles, y junto a destacados solistas se presentarán conjuntos como la Compañía de Música Contemporánea y el Grupo Percusión Arte.
Este último, de hecho, tendrá un rol protagónico en la primera jornada, este martes, al abordar obras de Gabriel Matthey y Guillermo Rifo. Se sumarán "Evocaciones", de Fernando García, para flauta sola, y el estreno de "Les yeux du dedans", para chelo eléctrico, de Víctor Ortiz.
Dos de los compositores más jóvenes convocados son Tamara Miller (1992) y Maximiliano Soto (1991). Ambos titulados de la U. de Chile, la primera está realizando un posgrado en Dresden, y el segundo, otro en Friburgo. Soto, además, ganó el concurso "Carlos Riesco", en 2016.
Miller y Soto serán parte de la programación del miércoles, cuando el premiado Luis Orlandini interprete piezas para guitarra sola de Juan Antonio Sánchez, Jorge Pepi, Horacio Salinas y Miguel Letelier, rindiéndole así homenaje a este último, quien murió hace dos años.
El jueves habrá rescate de repertorio: el Cuarteto Surkos interpretará dos obras de Jorge Peña Hen, el célebre pionero de las orquestas infantiles en Hispanoamérica, muerto en 1973: su Cuarteto N° 1 y "Fuga". Igualmente fueron programados José Miguel Arellano, Andrés Maupoint y Javier Party.
El cierre, el viernes, será con el ensamble Compañía de Música Contemporánea y concentrará cuatro estrenos absolutos: "Niebla" de Francisco Silva, "Nomos" de Nicolás Kliwadenko, "Sinchales" de Antonio Carvallo y "Snack" de Julio Torres.
Ensamble Filarmónico: Voluntad de cámara
El Mercurio
Por Jaime Donoso
El domingo se presentó el Ensamble Filarmónico en la Sala Arrau del Teatro Municipal, con obras de Debussy, Chopin y César Franck. El concierto llevaba el rótulo "Música y poesía en París": un francés originario, un polaco y un belga, parisinos "naturalizados".
El pianista Luis Alberto Latorre abrió el concierto con una profunda versión del Preludio "La catedral sumergida" (1909), de Debussy. La obra es una atractiva mixtura de modernidad, arcaísmos medievales, reminiscencias de órgano. El preludio podría no haber tenido título, pero la decisión de Debussy de ligarlo a la antigua leyenda bretona sobre la catedral que emerge desde el fondo de las aguas y se sumerge nuevamente, acota indefectiblemente la imaginación de cualquier auditor. Latorre hizo emerger la música con su infalible instinto musical y soberbio manejo de las sonoridades y graduación dinámica.
El programa continuó con la Sonata opus 65, para chelo y piano (1846), de Chopin, compuesta tres años antes de su muerte. Hay quienes se extrañan al asociar el nombre del compositor con el violonchelo. La verdad es que Chopin compuso casi veinte canciones, obras para flauta, un trío para violín, chelo y piano, y otras obras menores para chelo, además de la Sonata, que es una obra mayor. Se sabe que el autor hizo numerosos esbozos de la obra antes de la versión definitiva, presionado tanto por la forma como por el equilibrio entre los dos instrumentos. Pero hay que decir que la Sonata es muy poco "chopiniana", incluso en el tratamiento del piano. El anhelo romántico no da tregua y contados son los pasajes donde aflora cierto melodismo recordable: el Trío del Scherzo y el emocionante y brevísimo Largo . La chelista fue Katharina Paslawski, quien derrochó técnica impecable y expresividad en una versión para recordar.
Para la ejecución del Quinteto para piano y cuerdas (1879), de César Franck, se sumaron los violinistas Richard Biaggini y Omar Cuturrufo, y la violista Evdokya Ivashova.
Juntar a muy buenos cantantes no es garantía de un buen coro. Con los instrumentistas ocurre lo mismo cuando carecen, como diría un jurista, de la affectio societatis : acuerdo de constituir una sociedad de iguales en pro de un objetivo mayor que los objetivos individuales. Esa "voluntad de cámara" quedó demostrada en la versión que los cinco excelentes instrumentistas ofrecieron de esa obra apasionada y tempestuosa que es el Quinteto. La composición exige un grado absoluto de implicancia individual y colectiva, y eso fue lo que apreciaron los auditores que llenaron el Salón Filarmónico.
Por Jaime Donoso
El domingo se presentó el Ensamble Filarmónico en la Sala Arrau del Teatro Municipal, con obras de Debussy, Chopin y César Franck. El concierto llevaba el rótulo "Música y poesía en París": un francés originario, un polaco y un belga, parisinos "naturalizados".
El pianista Luis Alberto Latorre abrió el concierto con una profunda versión del Preludio "La catedral sumergida" (1909), de Debussy. La obra es una atractiva mixtura de modernidad, arcaísmos medievales, reminiscencias de órgano. El preludio podría no haber tenido título, pero la decisión de Debussy de ligarlo a la antigua leyenda bretona sobre la catedral que emerge desde el fondo de las aguas y se sumerge nuevamente, acota indefectiblemente la imaginación de cualquier auditor. Latorre hizo emerger la música con su infalible instinto musical y soberbio manejo de las sonoridades y graduación dinámica.
El programa continuó con la Sonata opus 65, para chelo y piano (1846), de Chopin, compuesta tres años antes de su muerte. Hay quienes se extrañan al asociar el nombre del compositor con el violonchelo. La verdad es que Chopin compuso casi veinte canciones, obras para flauta, un trío para violín, chelo y piano, y otras obras menores para chelo, además de la Sonata, que es una obra mayor. Se sabe que el autor hizo numerosos esbozos de la obra antes de la versión definitiva, presionado tanto por la forma como por el equilibrio entre los dos instrumentos. Pero hay que decir que la Sonata es muy poco "chopiniana", incluso en el tratamiento del piano. El anhelo romántico no da tregua y contados son los pasajes donde aflora cierto melodismo recordable: el Trío del Scherzo y el emocionante y brevísimo Largo . La chelista fue Katharina Paslawski, quien derrochó técnica impecable y expresividad en una versión para recordar.
Para la ejecución del Quinteto para piano y cuerdas (1879), de César Franck, se sumaron los violinistas Richard Biaggini y Omar Cuturrufo, y la violista Evdokya Ivashova.
Juntar a muy buenos cantantes no es garantía de un buen coro. Con los instrumentistas ocurre lo mismo cuando carecen, como diría un jurista, de la affectio societatis : acuerdo de constituir una sociedad de iguales en pro de un objetivo mayor que los objetivos individuales. Esa "voluntad de cámara" quedó demostrada en la versión que los cinco excelentes instrumentistas ofrecieron de esa obra apasionada y tempestuosa que es el Quinteto. La composición exige un grado absoluto de implicancia individual y colectiva, y eso fue lo que apreciaron los auditores que llenaron el Salón Filarmónico.
Lanzan en Londres libro bilingüe sobre Violeta Parra
El Mercurio
La antología "Violeta Walks on Foreign Lands/Violeta anda en tierras extrañas" es editada por Odette Magnet y Consuelo Rivera-Fuentes. Mañana se presenta en la Embajada de Chile en el Reino Unido.
El centenario de Violeta Parra aún sigue dando frutos. Ahora se trata de una antología de cuentos que se lanzará mañana en la Embajada de Chile en el Reino Unido, "Violeta Walks on Foreign Lands/Violeta anda en tierras extrañas", de editorial Victorina Press. El libro, bilingüe, es editado por la periodista y escritora, Odette Magnet y por Consuelo Rivera-Fuentes, fundadora y gerente ejecutiva de la editorial en Inglaterra.
El origen de la publicación es el concurso al que llamó, en 2017, Victorina Press para escritores latinoamericanos y españoles residentes en el Reino Unido. De los 35 relatos que llegaron se seleccionaron nueve para ser publicados, que resultaron ser de autores de Chile, México, España y Colombia. A estos cuentos se suman una introducción y tres comentarios literarios de los tres relatos ganadores. Los escritores elegidos son María José Alba, Patricia Díaz, Mabel Encina-Sánchez, Sebastián Eterovic, Carmen Malarée, Valentina Montoya-Martínez, Patricio Alejandro Olivares, Fermín Pavez e Isabel Ros-López, esta última también autora de la portada.
Los relatos son variados, algunos más fantásticos y otros más apegados a la biografía de la artista centenaria. "Cada cuento tiene una historia que toca, ya sea directa o indirectamente, la figura de Violeta Parra, no solo como cantora, sino que como poeta, ceramista o arpillerista. Pero hay que aclarar que los cuentos no son acerca de Violeta, sino que están inspirados en su vida y obra", explica Consuelo Rivera-Fuentes. A su vez, la tapa del libro "es un trabajo derivativo del original de Violeta. La Torre Eiffel representa el momento en que Violeta escribe 'ahora ando en tierras extrañas', pero también la luna y las estrellas representan ese otro universo en el que se encuentra caminando. El ganso picoteando a la Torre Eiffel es un picoteo y rabia por estar en esas tierras extrañas cuando muere su hija. En fin, da para muchas lecturas", agrega Rivera-Fuentes. La editora espera lanzar el libro en Chile en noviembre.
La editorial lanzará un nuevo concurso, ahora inspirado en Neruda, Mistral y Nicanor Parra, en septiembre.
La antología "Violeta Walks on Foreign Lands/Violeta anda en tierras extrañas" es editada por Odette Magnet y Consuelo Rivera-Fuentes. Mañana se presenta en la Embajada de Chile en el Reino Unido.
El centenario de Violeta Parra aún sigue dando frutos. Ahora se trata de una antología de cuentos que se lanzará mañana en la Embajada de Chile en el Reino Unido, "Violeta Walks on Foreign Lands/Violeta anda en tierras extrañas", de editorial Victorina Press. El libro, bilingüe, es editado por la periodista y escritora, Odette Magnet y por Consuelo Rivera-Fuentes, fundadora y gerente ejecutiva de la editorial en Inglaterra.
El origen de la publicación es el concurso al que llamó, en 2017, Victorina Press para escritores latinoamericanos y españoles residentes en el Reino Unido. De los 35 relatos que llegaron se seleccionaron nueve para ser publicados, que resultaron ser de autores de Chile, México, España y Colombia. A estos cuentos se suman una introducción y tres comentarios literarios de los tres relatos ganadores. Los escritores elegidos son María José Alba, Patricia Díaz, Mabel Encina-Sánchez, Sebastián Eterovic, Carmen Malarée, Valentina Montoya-Martínez, Patricio Alejandro Olivares, Fermín Pavez e Isabel Ros-López, esta última también autora de la portada.
Los relatos son variados, algunos más fantásticos y otros más apegados a la biografía de la artista centenaria. "Cada cuento tiene una historia que toca, ya sea directa o indirectamente, la figura de Violeta Parra, no solo como cantora, sino que como poeta, ceramista o arpillerista. Pero hay que aclarar que los cuentos no son acerca de Violeta, sino que están inspirados en su vida y obra", explica Consuelo Rivera-Fuentes. A su vez, la tapa del libro "es un trabajo derivativo del original de Violeta. La Torre Eiffel representa el momento en que Violeta escribe 'ahora ando en tierras extrañas', pero también la luna y las estrellas representan ese otro universo en el que se encuentra caminando. El ganso picoteando a la Torre Eiffel es un picoteo y rabia por estar en esas tierras extrañas cuando muere su hija. En fin, da para muchas lecturas", agrega Rivera-Fuentes. La editora espera lanzar el libro en Chile en noviembre.
La editorial lanzará un nuevo concurso, ahora inspirado en Neruda, Mistral y Nicanor Parra, en septiembre.
domingo, junio 03, 2018
Américo lanza libro que revela sus triunfos y caídas
La Tercera
La primera biografía del cantante viaja desde la infancia hasta su éxito actual y fue escrita por Mauricio Jürgensen.
Por Carlos Farías
“No sufrí ningún tipo de censura ni de la editorial ni de Américo. Eso es algo que valoro, reconozco y agradezco de él, que tuvo la valentía y generosidad de contar cosas que en una biografía oficial autorizada muchos se quisieran guardar”, explica Mauricio Jürgensen, autor del primer libro sobre una de las figuras más populares de la música chilena en el nuevo siglo: el cantante Américo.
De hecho, para personalizarlo aún más el texto, que ya está disponible en librerías de todo el país, la historia se llama Yo soy Américo (Ediciones B). Y en ese repaso por sus 40 años de vida y por una trayectoria que hoy disfruta de indiscutida consolidación, hay capítulos que nunca antes habían salido a la luz: su detención en 2006 por vender discos piratas en una feria; un intento de suicidio a los 18 años con Bromazepam; y la internación en 2015 en un centro de adicciones en Córdoba, consecuencia de sus problemas con el alcohol.
Pese a ello, el también periodista de La Tercera es claro: “El libro no pretende llamar la atención por la polémica. Esas revelaciones que pueden ser más crudas, están puestas ahí no gratuitamente, sino que al servicio de una historia que a partir de esos episodios fue derivando en algo más”.
El proyecto, que comenzó en 2009 tras una crónica del periodista, fue congelado tras seis meses, “por lo intenso de la agenda de Américo y porque algunos temas pudieron generar incomodidad en su mánager de ese entonces (Melitón Vera)”, dice. Ocho años después, la faena se retomó gracias al primer libro de Jürgensen, Dulce patria (2017), un compendio de entrevistas donde una anécdota que involucraba al ariqueño con Zalo Reyes terminó por cerrar la iniciativa que se trabajó entre mayo de 2017 y marzo pasado.
Y las cerca de tres décadas en la ruta del cantante se convirtieron en 192 páginas del material, donde el periodista hace un recorrido completo por la historia de Domingo Vega, el hombre tras Américo, con un eje inicial que de alguna manera determina la totalidad de su existencia: la relación con su padre, el también artista Melvin “Corazón” Américo.
El hombre que llegó hasta cuarto básico y que desde niño se ganó la vida para mantener a su familia, pero que nunca alcanzó la fama. Y tras trabajar en diversos oficios, terminó cantando y vendiendo su música en la calle. “Es la historia de un padre que no supo ser padre, y de un hijo que terminó siendo padre de su propio padre”, reflexiona sobre el patriarca.
“Es una biografía tanto de la vida como de la obra, esa es mi impresión y pretensión”, apunta el cronista. Y así es como se entremezclan sus vivencias familiares con las artísticas durante todo el relato, “en un tono novelesco”, según define el autor.
Así, la historia cubre, entre otros temas, su temprano debut en Arica, cuando debió reemplazar en un evento a su hermano interpretando un tema de Luis Miguel; o su reconversión a la fuerza, desde las baladas a las tecnocumbias, por urgencias económicas a los 16 años, cuando ya era padre. También hay algunos hitos como su paso por el grupo Alegría, su explosión definitiva y sus tres shows en Viña.
“Américo es muy voluntarioso, muchos con la mitad de las cosas que vivió habrían abandonado la música. Tiene determinación, magnetismo, es un trabajólico rotundo, además de todo su talento y conocimiento autodidacta”, finaliza Jürgensen.
La primera biografía del cantante viaja desde la infancia hasta su éxito actual y fue escrita por Mauricio Jürgensen.
Por Carlos Farías
“No sufrí ningún tipo de censura ni de la editorial ni de Américo. Eso es algo que valoro, reconozco y agradezco de él, que tuvo la valentía y generosidad de contar cosas que en una biografía oficial autorizada muchos se quisieran guardar”, explica Mauricio Jürgensen, autor del primer libro sobre una de las figuras más populares de la música chilena en el nuevo siglo: el cantante Américo.
De hecho, para personalizarlo aún más el texto, que ya está disponible en librerías de todo el país, la historia se llama Yo soy Américo (Ediciones B). Y en ese repaso por sus 40 años de vida y por una trayectoria que hoy disfruta de indiscutida consolidación, hay capítulos que nunca antes habían salido a la luz: su detención en 2006 por vender discos piratas en una feria; un intento de suicidio a los 18 años con Bromazepam; y la internación en 2015 en un centro de adicciones en Córdoba, consecuencia de sus problemas con el alcohol.
Pese a ello, el también periodista de La Tercera es claro: “El libro no pretende llamar la atención por la polémica. Esas revelaciones que pueden ser más crudas, están puestas ahí no gratuitamente, sino que al servicio de una historia que a partir de esos episodios fue derivando en algo más”.
El proyecto, que comenzó en 2009 tras una crónica del periodista, fue congelado tras seis meses, “por lo intenso de la agenda de Américo y porque algunos temas pudieron generar incomodidad en su mánager de ese entonces (Melitón Vera)”, dice. Ocho años después, la faena se retomó gracias al primer libro de Jürgensen, Dulce patria (2017), un compendio de entrevistas donde una anécdota que involucraba al ariqueño con Zalo Reyes terminó por cerrar la iniciativa que se trabajó entre mayo de 2017 y marzo pasado.
Y las cerca de tres décadas en la ruta del cantante se convirtieron en 192 páginas del material, donde el periodista hace un recorrido completo por la historia de Domingo Vega, el hombre tras Américo, con un eje inicial que de alguna manera determina la totalidad de su existencia: la relación con su padre, el también artista Melvin “Corazón” Américo.
El hombre que llegó hasta cuarto básico y que desde niño se ganó la vida para mantener a su familia, pero que nunca alcanzó la fama. Y tras trabajar en diversos oficios, terminó cantando y vendiendo su música en la calle. “Es la historia de un padre que no supo ser padre, y de un hijo que terminó siendo padre de su propio padre”, reflexiona sobre el patriarca.
“Es una biografía tanto de la vida como de la obra, esa es mi impresión y pretensión”, apunta el cronista. Y así es como se entremezclan sus vivencias familiares con las artísticas durante todo el relato, “en un tono novelesco”, según define el autor.
Así, la historia cubre, entre otros temas, su temprano debut en Arica, cuando debió reemplazar en un evento a su hermano interpretando un tema de Luis Miguel; o su reconversión a la fuerza, desde las baladas a las tecnocumbias, por urgencias económicas a los 16 años, cuando ya era padre. También hay algunos hitos como su paso por el grupo Alegría, su explosión definitiva y sus tres shows en Viña.
“Américo es muy voluntarioso, muchos con la mitad de las cosas que vivió habrían abandonado la música. Tiene determinación, magnetismo, es un trabajólico rotundo, además de todo su talento y conocimiento autodidacta”, finaliza Jürgensen.
Dënver se separa y sus integrantes alistan discos solistas
La Tercera
El dúo, uno de los más destacados nombres del pop local, se despide en agosto con un show en Blondie.
Por Andrés del Real
La hoja de ruta que Dënver se había trazado para este 2018 tenía como eje la celebración de los diez años desde el lanzamiento de Totoral, el debut discográfico que puso al dúo de San Felipe en el mapa del indie pop nacional, y el inicio formal de una carrera que acumula suma otros tres LP, música para cine y televisión y aplaudidas presentaciones tanto en Chile como en el extranjero. Pero en medio de ese proceso, mientras planeaban el festejo y revisaban su propia historia, Mariana Montenegro y Milton Mahan se dieron cuenta que ésta debía llegar a su fin.
“Si bien en un momento nos planteamos la posibilidad de hacer un nuevo disco, en el proceso empezamos a darnos cuenta que teníamos inquietudes creativas distintas”, resume Mahan, sentado en un café de Santiago junto a su compañera de ruta desde 2004, quien justifica la decisión con la necesidad de renovarse e iniciar rumbos separados. “Llevamos más de doce años juntos, cuatro discos, y creo que es necesario un descanso. Cada uno empezó a desarrollar una inquietud solista y se hizo difícil destinar la misma energía a ambos proyectos”, explica.
El de ahora es, en rigor, el segundo quiebre del grupo, luego que en 2013 anunciaran una disolución que finalmente sólo duró unas semanas. Un error de juventud, dicen los músicos sobre aquel episodio, en el que se ventilaron diferencias personales y conflictos propios de una sociedad artística que alguna vez fue también una pareja.
Esta vez la situación es distinta, aseguran, “parte de un proceso que fue decantando naturalmente”. Y definitiva. De hecho, ya trabajan en el que será su concierto de despedida, fijado para el 18 de agosto en Blondie, para el que adelantan “sorpresas, invitados y una performance bien especial. Queremos irnos contentos”, cuenta Mahan.
Pero además de las distancias creativas, otro hecho reciente generó un remezón al interior del conjunto: la denuncia por violencia que la cellista Felicia Morales hizo en febrero contra su ex pareja, el también músico Pablo Muñoz, socio creativo de Mahan (en la dupla de producción De Janeiros) y colaborador del dúo, con quienes compartía estudio y grabó la música del cortometraje Historia de un oso.
“Fue muy duro todo, porque uno ve a esas personas y no tienes idea lo que hacen. Pero es genial que ahora esas cosas se griten y se digan, obviamente estamos en contra de la violencia”, comenta Montenegro, refiriéndose por primera vez al caso. “Yo creo que también tuvo algo que ver [con el fin de Dënver]”, agrega Mahan. “Fue muy fuerte lo que pasó y un detonante de un montón de cosas. Muchos nos pidieron una opinión y no sé si ahora pueda darla, porque hay temas legales entre las partes involucradas. No sé si el silencio fue la mejor decisión, pero sí puedo decir que la sociedad con Pablo se disolvió inmediatamente y que ya no tenemos el estudio”.
Carreras separadas
Sangre cita, de 2015, quedará como el último registro de la discografía del dúo. Un álbum festivo y de vocación bailable, que materializó la transición del grupo desde el pop intimista y dulce de sus inicios hacia una propuesta de mayor elaboración instrumental y tono hedonista.
Algo de esto último seguirá explorando Montenegro en su debut solista, Mezcla; un LP pensado para la pista de baile -trabajado junto al DJ y productor Alejandro Paz- que lanzará antes de agosto. En paralelo, Mahan presentará en los próximos meses el primer sencillo de su trabajo en solitario, “más orientado a las texturas y con algo experimental”, cuenta, y firmado bajo el alias de Milton James.
Sus nuevas apuestas no les impedirán trabajar juntos en proyectos específicos -como la música de una película animada-, además de lanzar sus dos últimos singles como dúo antes del recital de agosto. “Yo creo que recién esa noche”, dice Montenegro, “nos vamos a dar cuenta que es la última vez”.
Lanzan la colección más grande con el legado de Arrau
La Tercera
El sello Decca publicó una caja con 80 CDs, que reúnen grabaciones de Beethoven, Mozart y Chopin, así como el concierto para Aministía con Leonard Bernstein.
Por Álvaro Gallegos
Probablemente muchos recuerden ese lluvioso mayo de 1984, cuando Claudio Arrau (1903-1988), considerado por muchos el mejor pianista del siglo XX, hacía sus presentaciones y otras actividades en Santiago y Chillán. Era el reencuentro con su país de uno de los artistas chilenos más universales tras de una ausencia de décadas.
En noviembre de ese mismo año, el maestro Arrau, como se le sigue llamando en Chile, se reunió con el director Colin Davis y la Staatskapelle Dresden para grabar los conciertos 4 y 5 de Beethoven, aclamados registros que evidenciaban el sentir de los críticos y amantes de la música que decían que, a sus 81 años, el pianista estaba tocando mejor que nunca.
Estos discos con aquellas dos obras se mantuvieron siempre disponibles en el mercado, no así un buen porcentaje del vasto legado que grabó para el sello Philips, que en el último tiempo estuvo inexplicablemente difícil de conseguir. Eso hasta ahora, ya que el sello Decca acaba de publicar una completísima caja con todas las grabaciones de Arrau hechas en estos dos sellos (el inglés Decca absorbió al holandés Philips hace unos 15 años).
El contenido es impresionante. Son 80 CDs que abarcan dos ciclos de las 32 sonatas y los 5 conciertos de Beethoven, más todo el repertorio central de Liszt, Chopin, Schubert, Schumann, Brahms y Mozart, así como piezas de Grieg y Tchaikovsky.
Legendarias colaboraciones junto a directores como Bernard Haitink, y también con instrumentistas de la categoría de János Starker y Arthur Grimaux, incluye además grabaciones de entrevistas con Arrau, y sus últimos registros, publicados originalmente como The Final Sessions, donde destaca la Partita en Sol de Bach realizada solo meses antes de su muerte en 1991, a los 88 años.
Entre los registros está la grabación en vivo del Concierto N° 4 de Beethoven para Amnistía Internacional, en Alemania, en 1974 y dirigido por Leonard Bernstein.
La caja trae también un completo libro que incluye numerosas fotos y textos que contextualizan la importancia de este patrimonio discográfico.
Esta caja monumental se suma a otras dos de Arrau (por los sellos Warner y Sony Classical) disponibles en el mercado, y que contienen grabaciones anteriores. Sumadas las tres se cuenta con el total de registros del pianista chileno, Premio Nacional de Arte en 1983.
EL MAESTRO Y SU DISCÍPULA
Durante su extensa carrera, Claudio Arrau tuvo un número muy acotado de discípulos. Una de ellas fue la pianista chilena Edith Fischer. “Me escuchó tocar a los 11 años, cuando él vino a visitar a su madre”, rememora, “y me dio clases y valiosos consejos”. “Luego, a los 17 me gané una beca para estudiar en Estados Unidos, y las posibilidades eran muchas, incluyendo a Rudolf Serkin, pero no dudé ni un segundo en querer estudiar con Arrau en Nueva York, un trabajo que duró dos años”, agrega.
A partir de entonces, Fischer mantuvo una relación de amistad hasta el final con el pianista. “El contacto nunca se perdió, y tuve la oportunidad de hablar por teléfono tan solo tres semanas antes de que falleciera”, cuenta con cierta emoción. “Hablamos muy largo, ahí me contaba que había estado unos meses sin tocar, pero que tenía muchísimos conciertos agendados. Estaba preocupado porque decía que no se podía estar inactivo, ya que de otro modo la música se moría. Se le notaba inquieto”.
Las versiones de Arrau sobre las sonatas de Beethoven son consideradas hasta hoy un referente en el mundo de la música. Para Edith Fischer, “Arrau fue uno de los intérpretes más serios en cuanto al estudio de las obras, el estilo y los manuscritos de los compositores, no solo de Beethoven, entonces eso le daba una autoridad”. A lo que se suma su técnica, “que le daba la posibilidad de hacer lo que quisiera en el teclado”. Fischer valora además que la caja contenga dos versiones de las sonatas, porque “para él fue una búsqueda de toda la vida. La gente puede escuchar ambos ciclos y va a notar diferencias”.
El sello Decca publicó una caja con 80 CDs, que reúnen grabaciones de Beethoven, Mozart y Chopin, así como el concierto para Aministía con Leonard Bernstein.
Por Álvaro Gallegos
Probablemente muchos recuerden ese lluvioso mayo de 1984, cuando Claudio Arrau (1903-1988), considerado por muchos el mejor pianista del siglo XX, hacía sus presentaciones y otras actividades en Santiago y Chillán. Era el reencuentro con su país de uno de los artistas chilenos más universales tras de una ausencia de décadas.
En noviembre de ese mismo año, el maestro Arrau, como se le sigue llamando en Chile, se reunió con el director Colin Davis y la Staatskapelle Dresden para grabar los conciertos 4 y 5 de Beethoven, aclamados registros que evidenciaban el sentir de los críticos y amantes de la música que decían que, a sus 81 años, el pianista estaba tocando mejor que nunca.
Estos discos con aquellas dos obras se mantuvieron siempre disponibles en el mercado, no así un buen porcentaje del vasto legado que grabó para el sello Philips, que en el último tiempo estuvo inexplicablemente difícil de conseguir. Eso hasta ahora, ya que el sello Decca acaba de publicar una completísima caja con todas las grabaciones de Arrau hechas en estos dos sellos (el inglés Decca absorbió al holandés Philips hace unos 15 años).
El contenido es impresionante. Son 80 CDs que abarcan dos ciclos de las 32 sonatas y los 5 conciertos de Beethoven, más todo el repertorio central de Liszt, Chopin, Schubert, Schumann, Brahms y Mozart, así como piezas de Grieg y Tchaikovsky.
Legendarias colaboraciones junto a directores como Bernard Haitink, y también con instrumentistas de la categoría de János Starker y Arthur Grimaux, incluye además grabaciones de entrevistas con Arrau, y sus últimos registros, publicados originalmente como The Final Sessions, donde destaca la Partita en Sol de Bach realizada solo meses antes de su muerte en 1991, a los 88 años.
Entre los registros está la grabación en vivo del Concierto N° 4 de Beethoven para Amnistía Internacional, en Alemania, en 1974 y dirigido por Leonard Bernstein.
La caja trae también un completo libro que incluye numerosas fotos y textos que contextualizan la importancia de este patrimonio discográfico.
Esta caja monumental se suma a otras dos de Arrau (por los sellos Warner y Sony Classical) disponibles en el mercado, y que contienen grabaciones anteriores. Sumadas las tres se cuenta con el total de registros del pianista chileno, Premio Nacional de Arte en 1983.
EL MAESTRO Y SU DISCÍPULA
Durante su extensa carrera, Claudio Arrau tuvo un número muy acotado de discípulos. Una de ellas fue la pianista chilena Edith Fischer. “Me escuchó tocar a los 11 años, cuando él vino a visitar a su madre”, rememora, “y me dio clases y valiosos consejos”. “Luego, a los 17 me gané una beca para estudiar en Estados Unidos, y las posibilidades eran muchas, incluyendo a Rudolf Serkin, pero no dudé ni un segundo en querer estudiar con Arrau en Nueva York, un trabajo que duró dos años”, agrega.
A partir de entonces, Fischer mantuvo una relación de amistad hasta el final con el pianista. “El contacto nunca se perdió, y tuve la oportunidad de hablar por teléfono tan solo tres semanas antes de que falleciera”, cuenta con cierta emoción. “Hablamos muy largo, ahí me contaba que había estado unos meses sin tocar, pero que tenía muchísimos conciertos agendados. Estaba preocupado porque decía que no se podía estar inactivo, ya que de otro modo la música se moría. Se le notaba inquieto”.
Las versiones de Arrau sobre las sonatas de Beethoven son consideradas hasta hoy un referente en el mundo de la música. Para Edith Fischer, “Arrau fue uno de los intérpretes más serios en cuanto al estudio de las obras, el estilo y los manuscritos de los compositores, no solo de Beethoven, entonces eso le daba una autoridad”. A lo que se suma su técnica, “que le daba la posibilidad de hacer lo que quisiera en el teclado”. Fischer valora además que la caja contenga dos versiones de las sonatas, porque “para él fue una búsqueda de toda la vida. La gente puede escuchar ambos ciclos y va a notar diferencias”.
Herencia de Nicanor Parra: la disputa por las obras de Violeta
La Tercera
La fundación de la artista, encabezada por Isabel Parra, solicitó a través del abogado Jorge Frei “la restitución” de los cuadros que mantiene la sucesión del antipoeta fallecido en enero pasado. Reclaman 17 trabajos, la mayoría óleos, que Nicanor fue a buscar a Suiza tras la muerte de la autora de Gracias a la vida.
Por Javier García
Era una vieja mansión sin electricidad ni agua potable ubicada en la rue Voltaire en Ginebra, Suiza. En ese lugar, en enero de 1963, se instalaron en el que sería su hogar y taller la pareja conformada por Gilbert Favre y Violeta Parra.
Entonces la artista chilena, de 45 años, se cubría del frío europeo con sacos de papas. Bolsas de género que además de frazadas también usó para bordar con hilo y lana. A falta de materiales, un día tomó los calcetines de lana de Gilbert y los deshilachó para usarlos como hilo.
Un año después, el 8 de abril de 1964, y tras reunir una serie de obras, entre pinturas y esculturas de alambres, se inauguró la primera exposición individual de una autora latinoamericana en el Museo de Artes Decorativas del Palacio del Louvre, en París.
El vínculo de Violeta Parra con las artes visuales había comenzado cinco años antes, en 1958, estando en Santiago. La compositora y recopiladora del folclor nacional estuvo un mes en cama debido a una hepatitis. En ese estado, Violeta del Carmen comenzó a ampliar su registro creativo. En su obra visual reflejaba escenas de la vida cotidiana, leyendas, cuentos, oficios y personajes de la cultura popular.
“Tenía las sábanas pintadas, las almohadas, todo pintado, porque como era ella, pintaba y limpiaba los pinceles en la almohada”, contó sobre los nuevos trabajos de Violeta, su amiga Silvia Urbina.
Gran parte de las obras de Violeta Parra no tienen título. Muchas llevan el nombre que le colocaba, a petición de ella, su hermano mayor, Nicanor. Como ocurre con una de las primeras obras, una tela bordada llamada La cantante calva (1960). Las protagonistas son Violeta, Isabel y Tita. Madre, hija y nieta.
“Nicanor, el hermano que siempre ha sabido guiarme y alentarme”, dijo Violeta en una entrevista en 1958. Una frase que siempre repitió: “Sin Nicanor no hay Violeta”. Ella lo llamaba cariñosamente “Tito” o “Guachito culebra”.
“Era una comunicación a través de la mirada, del tono de voz, a través de la expresión corporal. Éramos prácticamente una sola persona. O sea, bastaba con que yo estudiara algo para que eso automáticamente pasara a propiedad de ella, sin necesidad de que yo se lo mencionara”, le dijo el antipoeta a Leonidas Morales en el libro Conversaciones con Nicanor Parra.
El autor de Poemas y antipoemas falleció hace cuatro meses, el pasado 23 de enero, a los 103 años en su casa de La Reina. Dos días después, el jueves 25, se efectuó su funeral en Las Cruces, en el patio de su hogar, donde hoy descansan sus restos. Pocas horas después del fin de la ceremonia, Isabel Parra, la única hija viva de Violeta, señalaba a la prensa: “Hay que cuidarlas y recuperarlas para hacer lo que quería ella, una obra para Chile”.
Isabel Parra se refería a las obras de Violeta que durante décadas se hallan en las casas de Nicanor, en Las Cruces y La Reina. No era la primera vez que la cantautora y creadora de la Fundación Violeta Parra (1992) reclamaba trabajos de su madre en propiedad del hermano mayor del clan. Sin embargo, tras la muerte de Nicanor, el tema es ahora a través de abogados.
“Solicitamos la restitución de las obras en tenencia de los herederos de don Nicanor. Hace un par de semanas se hizo formalmente la solicitud”, señala Jorge Frei Toledo, abogado de la Fundación Violeta Parra. Esto ya que el propósito “ha sido que la obra se exhiba al pueblo chileno y para eso hay un museo y esa es la finalidad. Recurriremos, si es necesario, a todas las acciones legales”, agrega Frei sobre el museo ubicado en Vicuña Mackenna 37, inaugurado en octubre de 2015. Su colección la componen 47 obras, entre óleos, papel maché y arpilleras.
Inventarios
Un total de 17 obras de la artista posee, según la Fundación Violeta Parra, la sucesión de Nicanor. Entre ellas hay nombres y medidas como los óleos Casamiento de negros (104 x 182 cm), El pájaro y la grabadora (122 x 148 cm) y La muerte del angelito (164,5 x 136,5).
En el catálogo del museo se informa que “Nicanor Parra tiene en su poder cuadros y objetos que Violeta le llevaba. Después del golpe militar en septiembre de 1973, Ronald Kay lleva cuadros de Violeta que Isabel Parra tenía en su casa en Ñuñoa a la parcela de Nicanor en La Reina, como medida precautoria”. Kay en esos años era pareja de Catalina, hija mayor de Nicanor.
“El problema es complejo, porque están muertos, Violeta y Nicanor, los protagonistas. Y mientras no haya posesión efectiva, esta solicitud es prematura”, señala sobre ese proceso del testamento que aún no se realiza, Luis Valentín Ferrada, abogado de cuatro de los seis hijos del autor de los Artefactos, Francisca, Ricardo, Colombina y Juan de Dios.
“Estos cuadros estaban en manos de Nicanor hace muchos años, una parte de ellos desde que murió Violeta. Otros de antes. La fundación dice que son 17, pero son 14. Pero más allá de la cifra, lo relevante es que Nicanor siempre sostuvo que estos cuadros le pertenecían. Una forma de ayudar a Violeta era comprándole estos cuadros, entonces la sucesión cree que son parte de la herencia”, dice Ferrada, quien señala que le envió la solicitud de “restitución” de las obras a Arturo Majlis, abogado de los dos hijos mayores de k poeta, Catalina y Alberto. Pero no obtuvo respuesta.
“Siempre fueron hermanos muy unidos, por qué tener una discusión pública respecto a propiedad como si se tratara de una fábrica. Ahora estos cuadros están inventariados por la UC y hay un compromiso de restaurarlos”, comenta Ferrada y agrega: “Si hay coincidencia en los propósitos, si ambas fundaciones, de Nicanor y Violeta, están trabajando en lo mismo, es cosa de hacer las exposiciones comunes”.
La directora del museo, Cecilia García-Huidobro, comentó en febrero pasado a este diario: “Violeta Parra no llevó registro de sus obras. Regaló muchas, vendió otras tantas, por lo que no conocemos a cabalidad lo que existe ni en qué manos están”.
Lo que sí está claro es que fueron 47 las obras expuestas desde 2007 en el Espacio Violeta Parra ubicado en el Centro Cultural La Moneda. Fue un comodato que duró hasta que abrió el museo.
“En sus inicios el Centro Cultural tenía poco flujo, pero la muestra de Violeta tenía asistencia. Siempre fue una sala concurrida”, señala Alejandra Serrano, directora del Centro Cultural La Moneda desde 2007 hasta hace un mes. “Si ahora señalan que las obras son un préstamo, eso es una interpretación que resulta atractiva para la situación. Yo creo que la única manera de encontrar una solución es pensar en el bien de la Violeta y de Chile”, agrega Serrano y comenta que a Isabel Parra “le cuesta ceder y es difícil dialogar con una persona que le cuesta ceder en sus posiciones. Yo creo que uno no puede obligar a nadie a regalar algo a ningún museo. Ahora, ¿por qué Isabel cree que la obra es de ellos si Violeta se las regaló a Nicanor? Porque cree que las obras en el museo estarán mejor”. Además, Serrano hace una analogía con la obra de Roberto Matta: “Hay muy pocas obras de él en los museo, la mayoría están en colecciones privadas y nadie va a ir a quitárselas a los coleccionistas”.
Regreso a Ginebra
Ocurrió en marzo de 2012. La PDI llegó hasta la casa de calle Julia Bernstein, en La Reina. Luego se sumó la prensa y la noticia se propagó en Latinoamérica.
“Hoy día nos dimos cuenta que faltaban los cuadros de la Violeta y fue lo único que se robaron. Claramente se trata de gente profesional”, dijo en la oportunidad el nieto de Nicanor, Cristóbal Tololo Ugarte. Finalmente fue una verdadera “comedia de equivocaciones”, como señaló el diario La Segunda. Esto luego de que se supiera que Catalina, la hija mayor, fue quien se llevó, sin aviso, 14 cuadros de Violeta, que devolvió de inmediato. Además, se informaba que eran las obras que Nicanor rescató de Ginebra tras el suicidio de la artista ocurrido en 1967, cuando tenía 49 años.
“Por mediación cubana pude pasar por Ginebra, de regreso de La Habana, y traerlos. En cambio en Chile se realizaron toda clase de gestiones y siempre llevaban a cero”, le relató Nicanor al poeta Jorge Teillier en una entrevista publicada en 1968.
Violeta regresó definitivamente a Chile en 1965. En la casona de rue Voltaire dejó pinturas, óleos, máscaras, esculturas en alambre y cuadros en relieve en papel maché. Hay una fotografía que registró el momento que Nicanor visitó la casa del galerista Edwin Engelberts, quien conservaba las obras de su hermana en Ginebra. Al comienzo Engelberts no quería entregárselas. Entonces Nicanor, de cuello y corbata, sacó un pañuelo de su bolsillo y frente a él y su familia bailó solo, en silencio, una cueca.
Anna Netrebko: "Mi carrera ha sido una cabalgata salvaje y emocionante"
El Mercurio
La soprano rusa cantará en la apertura del Mundial de Fútbol de Moscú y también lo hará en Chile, en el Movistar Arena, el martes 31 de julio. Convertida en estandarte del sello Deutsche Grammophon, con ventas cercanas a los fenómenos de la música popular, en entrevista con "El Mercurio", la gran diva de nuestro tiempo dice estar en su mejor momento: "Sí, es así. También es algo mental, pues sé lo que quiero hacer y cómo, y lo hago. Ejerzo un control muy fuerte".
Por Juan Antonio Muñoz H. Desde Londres, Reino Unido
Su voz es imponente y de una belleza inusual. Ese es el punto de partida sin lo cual lo demás no existe. Pero la soprano rusa también tiene una historia de película y posee un carisma que deslumbra a quienes la ven. Además, conoce y no desprecia la vanidad del mundo y, aunque ella misma se define como fría como un hielo, toma sus decisiones con el corazón, cueste lo que cueste. Incómoda con las entrevistas, que no le gustan en absoluto, resulta casi imposible eliminar la distancia que ella pone con su interlocutor, una distancia que no existe cuando está en escena, donde parece conectarse con cada persona del público de manera particular.
Ella tiene todos los atributos de una diva: canta prácticamente todo lo que se le ocurre; una historia con aspectos legendarios; un físico que en sus inicios era como el de una estrella de cine; un temperamento volcánico unido a una simpatía que desarma; imaginación interpretativa; energía escénica que parece indestructible. Ya no existe la figura -el cuerpo- que volvió loco al mundo lírico con su "Traviata" del año 2005 en Salzburgo. Entonces nadie pudo quitarle los ojos de encima y aun cuando hubo quienes criticaron su actuación como "excedida" en términos de arrebato, esta fue un punto de quiebre en una carrera que se había iniciado a comienzos de los 90. Desde entonces, nada la detuvo.
-En 2018 se recordaron 40 años de la muerte de Maria Callas. ¿Cuál diría usted que fue el aporte de ella al mundo de la ópera?
"Bueno, ella fue una gran cantante, y hoy es una leyenda. Pero cada tiempo tiene sus propios artistas. Por supuesto que es una referencia, pero lo importante de un artista es su personalidad y no reproducir lo que hicieron otros. Ya en esos años de 'La Traviata' en Salzburgo estaban molestándome con el tema Callas. Algunos, en Rusia, escribían que yo no podía cantar eso, que estaba copiando a la Callas", recuerda en los jardines del Harrow Arts Centre en Hatch End, en Londres, donde ensayaba para el fabuloso concierto que ofreció el 23 de mayo en el Royal Albert Hall junto a su marido, el tenor Yusif Eyvazov.
Anna Yúrievna Netrebko (1971, Krasnodar, Rusia) inició su carrera en el Teatro Mariinski de San Petersburgo; allí llamó la atención del director Valery Gergiev, quien se convirtió en su mentor. En todos estos años, Anna ha posado para Vanity Fair, ha actuado en cine -se representó a sí misma en la película "Diario de una princesa 2" (2004), donde actúan Julie Andrews y Anne Hathaway- y acepta participar en spots publicitarios. También su vida personal ha sido material de crónicas, como sus mediáticas relaciones con el barítono italiano Simone Alberghini y con el bajo-barítono uruguayo Erwin Schrott, con quien tuvo a su hijo Tiago (10). Luego, su separación y el encuentro en Roma, durante sus actuaciones en "Manon Lescaut" (Puccini), con el tenor de Azerbaiyán Yusif Eyvazov, con quien se casó en el Palacio Liechtenstein de Viena, Austria, país cuya nacionalidad adoptó en 2006 a pesar de que declara ser "rusa cien por cien".
Ahora será conocida urbi et orb i , y por una audiencia que poco y nada sabe de ópera, cuando cante en la apertura del Mundial de Fútbol 2018, en Moscú, por petición expresa del Presidente Vladímir Putin.
-Al comienzo de su carrera, ¿tenía expectativas sobre cómo esta se desarrollaría?
"No. Eso es imposible. Sabía que amaba la música y la interpretación, pero no me puse expectativas acerca de cómo se desarrollaría mi carrera, que ha sido una cabalgata salvaje y emocionante. He sido muy afortunada".
-Usted se muestra siempre muy segura. ¿Alguna vez ha temido que las cosas no salgan como quisiera?
"En general, pienso en positivo. Pero esto es frágil, y claro que se puede fallar. La idea es que no ocurra. ¿Mi método? Seguir mi intuición. Si me falla, estaré acabada".
-¿Quiénes fueron personas importantes en la configuración de su carrera y por qué?
"Desde mis días de escuela, he tenido amigos y mentores fantásticos, incluido el maestro Gergiev. También tuve el placer de trabajar con muchos directores, cantantes, directores y entrenadores increíbles que me inspiraron a ser mejor. Por supuesto, mi maravillosa familia me ha apoyado en cada paso del camino".
-Cuando le ofrecen un nuevo rol en una ópera, ¿qué la ayuda a decidir si aceptar o no?
"Lo primero es que me interese el rol; si eso no ocurre, no muevo un dedo. Norma, por ejemplo, no me interesa. Necesito estar intrigada por el personaje y por la música; pero lo más importante es que tiene que adaptarse a mi voz. Hay muchos personajes fantásticos, pero algunos no son para mí".
-¿Ha sentido que el drama afecta su voz?
"Bueno, sí. El texto es importante. Es así como entendemos la historia. Y si el momento exige un color diferente para transmitir una cierta emoción, busco ese color. A veces surge por sí solo".
"Manon Lescaut y Tatiana están muy cerca de mi corazón"
-La maternidad cambia la vida de cada mujer. ¿Cómo cambiaron la vida y la forma de hacer arte para usted con la maternidad?
"Yo soy una artista y la maternidad no tiene nada que ver con eso. Sin embargo, convertirme en mamá lo alteró todo. Tiago es mi mundo entero, y lo amo y lo apoyo todos los días. Físicamente hablando, sentí que mi canto se fortaleció después de que lo tuve. También me cambió el cuerpo y mi voz avanzó, permitiéndome enfrentar otro repertorio. Además, ya no me preocupo tanto de mi cuerpo; mi voz es otra y mi cuerpo, también. Eso hay que asumirlo. Estoy cómoda y relajada con ambos".
-Alguna vez se la comparó con la actriz Audrey Hepburn...
"Debió ser hace años, cuando yo estaba muy delgada y usaba el pelo corto parecido al de ella. Además, ella actuó en una película sobre 'Guerra y paz', de Tolstoi, encarnando a Natasha Rostova, y yo hice el mismo rol en la ópera de Prokofiev. Pero eso es pasado".
-Su voz ha ido variando, adquiriendo nuevos colores y mayor volumen. Eso le ha permitido abordar óperas como "Anna Bolena" (Donizetti); títulos verdianos como "Juana de Arco", "El trovador", "Aida" y "Macbeth", y personajes del mundo verista como "Adriana Lecouvreur" (Cilea), "Andrea Chénier" (Giordano) y "Tosca" (Puccini). ¿Cómo es cantar hoy, en relación con lo que era cantar en sus inicios?
"Hoy estoy mucho más consciente. De verdad siento que mi voz está en el mejor momento. También es algo mental, pues sé lo que quiero hacer y cómo, y lo hago. Ejerzo un control muy fuerte. Este repertorio -el dramático- tiene otras exigencias y la voz necesita el respaldo de un cuerpo diferente. Hay que tener resistencia".
-Entre los personajes que ha interpretado, ¿cuál ha sentido más lejos y cuál más cerca de su alma?
"Hablando respecto del personaje en sí mismo, me siento alejada de Tosca, pero me conecto con ella a través de la música. Por suerte siempre para Tosca hay buenos trajes y joyas magníficas. En términos de carácter y música, Manon Lescaut y Tatiana ("Eugenio Oneguin", de Tchaikowsky) están muy cerca de mi corazón. Siempre amo el personaje que estoy interpretando; no soy muy fiel en ese sentido".
-Al observar los personajes femeninos en Puccini, como Turandot, Mimí, Manon, Tosca, ¿qué cree que el compositor quería decir acerca de las mujeres?
"Creo que Puccini entendía tanto la sensibilidad como la fuerza de las mujeres. A lo largo de sus óperas, constantemente ves que sus heroínas son amorosas y apasionadas, pero también feroces y poderosas".
-¿Necesita soledad para crear un nuevo rol?
"Necesito pasar un tiempo a solas con la partitura, leyendo el libreto y estudiando la música. Una vez que tengo una idea del personaje y he aprendido la música, trabajo con mis entrenadores para afinar los detalles".
-¿Cuál es su momento de soledad perfecto?
"El tiempo que paso con mi familia y amigos. Podemos estar en cualquier lado, pero tenemos que estar juntos".
Los roles que vienen: Leonora, Turandot y Salomé
-¿Alguna vez se ha sentido física o espiritualmente afectada por un rol?
"¿Si me han afectado a mí? No. Yo soy una cantante y también una actriz. No me puedo andar comprometiendo con un rol. Eso sí, Lady Macbeth y Manon Lescaut me exigen física, emocional y vocalmente. Tengo que estar en mi mejor momento para retratarlas de la manera que se merecen".
-Usted trabajó fuertemente para encarnar a Lady Macbeth. ¿Qué le atrajo de ella?
"Siento que Lady Macbeth me habla. Quizás por la tensión sexual que hay en el personaje; me atrae su maldad de una manera excitante".
-¿Hay nuevos roles en perspectiva? ¿Turandot, Salomé...?
"Varios, pero no solo esos. Haré Leonora de 'La Fuerza del Destino' (Verdi) en Londres el año próximo, con Jonas Kaufmann. Turandot y Salomé están previstas para dentro de dos o tres años".
-¿Le interesa la música contemporánea para la voz?
"Amo la música contemporánea, pero no siempre se ajusta a mi voz".
-Usted también ha cantado lieder . ¿Cómo llegó a interesarse en esta área de la música vocal?
"Estudiamos lieder en la escuela, pero fui descubriendo muchas cosas a lo largo de mi carrera. Diría que Richard Strauss y Rachmaninoff son mis compositores de canciones favoritos".
-Usted está casada con un tenor. Me imagino que hay un intercambio constante de experiencias en torno a la música. ¿Cómo ocurrió ese encuentro?
"Nos conocimos en Roma mientras hacíamos juntos 'Manon Lescaut' (2014). Era mi debut en el papel, pero Yusif ya había cantado Des Grieux; él fue un gran compañero y me guio a través del espectáculo. Realmente nos conectamos. Desde que hemos estado juntos, compartir música siempre ha sido una parte muy especial de nuestra relación".
-Imagino que su vida no gira solo en torno a la ópera.
"Por supuesto que no. De ser así, yo sería la persona más aburrida del mundo, y no lo soy. Yo tengo un hijo y él me demanda mucho, también me gusta el cine, estar con amigos... Con Yusif cocinamos juntos, soñamos, planeamos cosas imposibles... La vida es un tesoro y quiero tomar de la vida todo lo que más pueda".
El programa de Santiago
Aunque puede tener variaciones, el repertorio del concierto en Chile partiría con el brindis de "La Traviata" (Verdi). Luego, la obertura de "La Fuerza del Destino" (Verdi), y dos arias de la misma ópera: "Pace, pace mio Dio" (Anna Netrebko) y "La vita è inferno" (Yusif Eyvazov). Seguirá "Ebben n'andrò lontana", de "La Wally", y "Mamma, quell vino è generoso" de "Cavalleria Rusticana", seguido del "Intermezzo" de esta última ópera y del dúo del primer acto de "Madama Butterfly".
En la segunda parte, hay una mezcla de canciones de índole popular y arias de ópera. "Tu che m'hai presso il cuor" (Morandi) precederá a "Il bacio" (Anna) y "Granada" (Yusif). Tras un interludio orquestal con páginas de "Carmen", vendrá "Songs my mother taught me" (Dvorak); "Lamento di Federico", de "La Arlesiana"; y "Vissi d'arte" y "E lucevan le stelle", de "Tosca". Tras el "Intermezzo" de "Manon Lescaut", el programa concluye con "O soave fanciulla" de "La Bohème".
La soprano rusa cantará en la apertura del Mundial de Fútbol de Moscú y también lo hará en Chile, en el Movistar Arena, el martes 31 de julio. Convertida en estandarte del sello Deutsche Grammophon, con ventas cercanas a los fenómenos de la música popular, en entrevista con "El Mercurio", la gran diva de nuestro tiempo dice estar en su mejor momento: "Sí, es así. También es algo mental, pues sé lo que quiero hacer y cómo, y lo hago. Ejerzo un control muy fuerte".
Por Juan Antonio Muñoz H. Desde Londres, Reino Unido
Su voz es imponente y de una belleza inusual. Ese es el punto de partida sin lo cual lo demás no existe. Pero la soprano rusa también tiene una historia de película y posee un carisma que deslumbra a quienes la ven. Además, conoce y no desprecia la vanidad del mundo y, aunque ella misma se define como fría como un hielo, toma sus decisiones con el corazón, cueste lo que cueste. Incómoda con las entrevistas, que no le gustan en absoluto, resulta casi imposible eliminar la distancia que ella pone con su interlocutor, una distancia que no existe cuando está en escena, donde parece conectarse con cada persona del público de manera particular.
Ella tiene todos los atributos de una diva: canta prácticamente todo lo que se le ocurre; una historia con aspectos legendarios; un físico que en sus inicios era como el de una estrella de cine; un temperamento volcánico unido a una simpatía que desarma; imaginación interpretativa; energía escénica que parece indestructible. Ya no existe la figura -el cuerpo- que volvió loco al mundo lírico con su "Traviata" del año 2005 en Salzburgo. Entonces nadie pudo quitarle los ojos de encima y aun cuando hubo quienes criticaron su actuación como "excedida" en términos de arrebato, esta fue un punto de quiebre en una carrera que se había iniciado a comienzos de los 90. Desde entonces, nada la detuvo.
-En 2018 se recordaron 40 años de la muerte de Maria Callas. ¿Cuál diría usted que fue el aporte de ella al mundo de la ópera?
"Bueno, ella fue una gran cantante, y hoy es una leyenda. Pero cada tiempo tiene sus propios artistas. Por supuesto que es una referencia, pero lo importante de un artista es su personalidad y no reproducir lo que hicieron otros. Ya en esos años de 'La Traviata' en Salzburgo estaban molestándome con el tema Callas. Algunos, en Rusia, escribían que yo no podía cantar eso, que estaba copiando a la Callas", recuerda en los jardines del Harrow Arts Centre en Hatch End, en Londres, donde ensayaba para el fabuloso concierto que ofreció el 23 de mayo en el Royal Albert Hall junto a su marido, el tenor Yusif Eyvazov.
Anna Yúrievna Netrebko (1971, Krasnodar, Rusia) inició su carrera en el Teatro Mariinski de San Petersburgo; allí llamó la atención del director Valery Gergiev, quien se convirtió en su mentor. En todos estos años, Anna ha posado para Vanity Fair, ha actuado en cine -se representó a sí misma en la película "Diario de una princesa 2" (2004), donde actúan Julie Andrews y Anne Hathaway- y acepta participar en spots publicitarios. También su vida personal ha sido material de crónicas, como sus mediáticas relaciones con el barítono italiano Simone Alberghini y con el bajo-barítono uruguayo Erwin Schrott, con quien tuvo a su hijo Tiago (10). Luego, su separación y el encuentro en Roma, durante sus actuaciones en "Manon Lescaut" (Puccini), con el tenor de Azerbaiyán Yusif Eyvazov, con quien se casó en el Palacio Liechtenstein de Viena, Austria, país cuya nacionalidad adoptó en 2006 a pesar de que declara ser "rusa cien por cien".
Ahora será conocida urbi et orb i , y por una audiencia que poco y nada sabe de ópera, cuando cante en la apertura del Mundial de Fútbol 2018, en Moscú, por petición expresa del Presidente Vladímir Putin.
-Al comienzo de su carrera, ¿tenía expectativas sobre cómo esta se desarrollaría?
"No. Eso es imposible. Sabía que amaba la música y la interpretación, pero no me puse expectativas acerca de cómo se desarrollaría mi carrera, que ha sido una cabalgata salvaje y emocionante. He sido muy afortunada".
-Usted se muestra siempre muy segura. ¿Alguna vez ha temido que las cosas no salgan como quisiera?
"En general, pienso en positivo. Pero esto es frágil, y claro que se puede fallar. La idea es que no ocurra. ¿Mi método? Seguir mi intuición. Si me falla, estaré acabada".
-¿Quiénes fueron personas importantes en la configuración de su carrera y por qué?
"Desde mis días de escuela, he tenido amigos y mentores fantásticos, incluido el maestro Gergiev. También tuve el placer de trabajar con muchos directores, cantantes, directores y entrenadores increíbles que me inspiraron a ser mejor. Por supuesto, mi maravillosa familia me ha apoyado en cada paso del camino".
-Cuando le ofrecen un nuevo rol en una ópera, ¿qué la ayuda a decidir si aceptar o no?
"Lo primero es que me interese el rol; si eso no ocurre, no muevo un dedo. Norma, por ejemplo, no me interesa. Necesito estar intrigada por el personaje y por la música; pero lo más importante es que tiene que adaptarse a mi voz. Hay muchos personajes fantásticos, pero algunos no son para mí".
-¿Ha sentido que el drama afecta su voz?
"Bueno, sí. El texto es importante. Es así como entendemos la historia. Y si el momento exige un color diferente para transmitir una cierta emoción, busco ese color. A veces surge por sí solo".
"Manon Lescaut y Tatiana están muy cerca de mi corazón"
-La maternidad cambia la vida de cada mujer. ¿Cómo cambiaron la vida y la forma de hacer arte para usted con la maternidad?
"Yo soy una artista y la maternidad no tiene nada que ver con eso. Sin embargo, convertirme en mamá lo alteró todo. Tiago es mi mundo entero, y lo amo y lo apoyo todos los días. Físicamente hablando, sentí que mi canto se fortaleció después de que lo tuve. También me cambió el cuerpo y mi voz avanzó, permitiéndome enfrentar otro repertorio. Además, ya no me preocupo tanto de mi cuerpo; mi voz es otra y mi cuerpo, también. Eso hay que asumirlo. Estoy cómoda y relajada con ambos".
-Alguna vez se la comparó con la actriz Audrey Hepburn...
"Debió ser hace años, cuando yo estaba muy delgada y usaba el pelo corto parecido al de ella. Además, ella actuó en una película sobre 'Guerra y paz', de Tolstoi, encarnando a Natasha Rostova, y yo hice el mismo rol en la ópera de Prokofiev. Pero eso es pasado".
-Su voz ha ido variando, adquiriendo nuevos colores y mayor volumen. Eso le ha permitido abordar óperas como "Anna Bolena" (Donizetti); títulos verdianos como "Juana de Arco", "El trovador", "Aida" y "Macbeth", y personajes del mundo verista como "Adriana Lecouvreur" (Cilea), "Andrea Chénier" (Giordano) y "Tosca" (Puccini). ¿Cómo es cantar hoy, en relación con lo que era cantar en sus inicios?
"Hoy estoy mucho más consciente. De verdad siento que mi voz está en el mejor momento. También es algo mental, pues sé lo que quiero hacer y cómo, y lo hago. Ejerzo un control muy fuerte. Este repertorio -el dramático- tiene otras exigencias y la voz necesita el respaldo de un cuerpo diferente. Hay que tener resistencia".
-Entre los personajes que ha interpretado, ¿cuál ha sentido más lejos y cuál más cerca de su alma?
"Hablando respecto del personaje en sí mismo, me siento alejada de Tosca, pero me conecto con ella a través de la música. Por suerte siempre para Tosca hay buenos trajes y joyas magníficas. En términos de carácter y música, Manon Lescaut y Tatiana ("Eugenio Oneguin", de Tchaikowsky) están muy cerca de mi corazón. Siempre amo el personaje que estoy interpretando; no soy muy fiel en ese sentido".
-Al observar los personajes femeninos en Puccini, como Turandot, Mimí, Manon, Tosca, ¿qué cree que el compositor quería decir acerca de las mujeres?
"Creo que Puccini entendía tanto la sensibilidad como la fuerza de las mujeres. A lo largo de sus óperas, constantemente ves que sus heroínas son amorosas y apasionadas, pero también feroces y poderosas".
-¿Necesita soledad para crear un nuevo rol?
"Necesito pasar un tiempo a solas con la partitura, leyendo el libreto y estudiando la música. Una vez que tengo una idea del personaje y he aprendido la música, trabajo con mis entrenadores para afinar los detalles".
-¿Cuál es su momento de soledad perfecto?
"El tiempo que paso con mi familia y amigos. Podemos estar en cualquier lado, pero tenemos que estar juntos".
Los roles que vienen: Leonora, Turandot y Salomé
-¿Alguna vez se ha sentido física o espiritualmente afectada por un rol?
"¿Si me han afectado a mí? No. Yo soy una cantante y también una actriz. No me puedo andar comprometiendo con un rol. Eso sí, Lady Macbeth y Manon Lescaut me exigen física, emocional y vocalmente. Tengo que estar en mi mejor momento para retratarlas de la manera que se merecen".
-Usted trabajó fuertemente para encarnar a Lady Macbeth. ¿Qué le atrajo de ella?
"Siento que Lady Macbeth me habla. Quizás por la tensión sexual que hay en el personaje; me atrae su maldad de una manera excitante".
-¿Hay nuevos roles en perspectiva? ¿Turandot, Salomé...?
"Varios, pero no solo esos. Haré Leonora de 'La Fuerza del Destino' (Verdi) en Londres el año próximo, con Jonas Kaufmann. Turandot y Salomé están previstas para dentro de dos o tres años".
-¿Le interesa la música contemporánea para la voz?
"Amo la música contemporánea, pero no siempre se ajusta a mi voz".
-Usted también ha cantado lieder . ¿Cómo llegó a interesarse en esta área de la música vocal?
"Estudiamos lieder en la escuela, pero fui descubriendo muchas cosas a lo largo de mi carrera. Diría que Richard Strauss y Rachmaninoff son mis compositores de canciones favoritos".
-Usted está casada con un tenor. Me imagino que hay un intercambio constante de experiencias en torno a la música. ¿Cómo ocurrió ese encuentro?
"Nos conocimos en Roma mientras hacíamos juntos 'Manon Lescaut' (2014). Era mi debut en el papel, pero Yusif ya había cantado Des Grieux; él fue un gran compañero y me guio a través del espectáculo. Realmente nos conectamos. Desde que hemos estado juntos, compartir música siempre ha sido una parte muy especial de nuestra relación".
-Imagino que su vida no gira solo en torno a la ópera.
"Por supuesto que no. De ser así, yo sería la persona más aburrida del mundo, y no lo soy. Yo tengo un hijo y él me demanda mucho, también me gusta el cine, estar con amigos... Con Yusif cocinamos juntos, soñamos, planeamos cosas imposibles... La vida es un tesoro y quiero tomar de la vida todo lo que más pueda".
El programa de Santiago
Aunque puede tener variaciones, el repertorio del concierto en Chile partiría con el brindis de "La Traviata" (Verdi). Luego, la obertura de "La Fuerza del Destino" (Verdi), y dos arias de la misma ópera: "Pace, pace mio Dio" (Anna Netrebko) y "La vita è inferno" (Yusif Eyvazov). Seguirá "Ebben n'andrò lontana", de "La Wally", y "Mamma, quell vino è generoso" de "Cavalleria Rusticana", seguido del "Intermezzo" de esta última ópera y del dúo del primer acto de "Madama Butterfly".
En la segunda parte, hay una mezcla de canciones de índole popular y arias de ópera. "Tu che m'hai presso il cuor" (Morandi) precederá a "Il bacio" (Anna) y "Granada" (Yusif). Tras un interludio orquestal con páginas de "Carmen", vendrá "Songs my mother taught me" (Dvorak); "Lamento di Federico", de "La Arlesiana"; y "Vissi d'arte" y "E lucevan le stelle", de "Tosca". Tras el "Intermezzo" de "Manon Lescaut", el programa concluye con "O soave fanciulla" de "La Bohème".
Prófugos cerrará su historia recreando tres hitos en la carrera de Cerati
El Mercurio
El tributo chileno a la obra del líder de Soda Stereo dice adiós en diciembre con un ambicioso show en el Movistar Arena, en el que montará su ochentero paso por Viña del Mar, la gira como solista de "Ahí vamos" y la despedida de la banda en 1997.
Por José Vásquez
En la hora del adiós, Felipe Reyes (43), quien toma el papel de Gustavo Cerati en Prófugos -el tributo chileno que homenajea la trayectoria del músico argentino-, no puede evitar la tentación de arropar el ambicioso espectáculo con el título de "Gracias totales", la frase que perpetuó el cantante de Soda Stereo en la despedida del grupo hace casi 21 años.
"Eso resultó inevitable", cuenta Reyes sobre el nombre del show, explicando que decidió ponerle fin al exitoso proyecto porque siente que ya cumplió un ciclo. "Ha sido una gran experiencia. Recorrimos varios países, como Honduras, por ejemplo, donde tocamos ante 10 mil personas. Pero decidí que no quiero pasar mi vida haciendo un tributo o siendo apuntado por eso. Ha sido un lindo viaje y ese es el mejor recuerdo que nos va a quedar", señala.
Felipe Reyes, de profesión diseñador industrial -"hago lavadoras, esa es mi pega"-, comenzó en 1985 como un pequeño aficionado imitando en reuniones de amigos al ídolo trasandino; la profesionalización del proyecto vino dos décadas más tarde. "En 2010 invitamos a tocar en La Batuta a Leandro Fresco, quien fue tecladista de Gustavo en su etapa solista, y él quedó bastante impresionado con nosotros. Ahí nos dimos cuenta de que esto era ya muy en serio". Luego Prófugos tocó con algunos músicos que compartieron escenario con Cerati, como Richard Coleman y Leo García, entre los más destacados.
"'¿Hacer música propia?', siempre está el bichito ahí, pero como dice el dicho: 'Dios da y Dios quita'. Suena raro, pero nosotros tenemos una capacidad extraordinaria de copiar. Hay mucha gente que no tiene la capacidad de crear, pero son muy buenos sesionistas", cuenta "el Cerati chileno" con honestidad. Y la réplica los hizo grandes.
Los números de Prófugos son apabullantes en la escena local. Como grupo tributo han logrado una popularidad que palidece la taquilla de un gran número de artistas de amplia repercusión mediática. En 10 años de carrera, el grupo ha repletado en tres ocasiones el Teatro Caupolicán y la Quinta Vergara -"Hasta un lagrimón me cayó cuando la gente comenzó a pedir simbólicamente la Gaviota", recuerda Reyes- y ahora que se despiden, van por su tercer show en el Movistar Arena, el próximo 21 de diciembre, hito solo alcanzado por Noche de Brujas, entre los músicos chilenos.
Un extenso espectáculo
La apuesta es ambiciosa y para eso se preparan con anticipación. "Mi profesión me ha servido para diseñar los conciertos", dice Reyes, quien cuenta que en su despedida recrearán la actuación de Soda Stereo en el Festival de Viña del Mar en 1987, la gira solista de Cerati con el aplaudido "Ahí vamos" (2006) y la primera despedida de la banda, la que generó el recordado "Gracias totales", de 1997. Para eso buscarán replicar no solo musicalmente cada etapa, sino que también de forma visual.
"Vamos a mezclar tecnología 3D con escenografía real, para ser lo más fiel posible", explica el chileno sobre un espectáculo que podría superar las tres horas: "Siento que somos como una compañía de teatro que lleva a escena una gran obra que puede transportar a la gente a un lugar en el que no estuvieron, o si estuvieron y quieren volver a estar".
Reyes admite su obsesión por un trabajo en el que ellos mismos han elevado la vara. Por eso, para este último capítulo, quieren que el show sea insuperable. "Voy a trabajar con Carla Gasic, la maquilladora de Stefan Kramer, para alcanzar un nuevo nivel y que la gente se emocione aún más", dice y revela que decidió someterse a una operación de nariz para lograr un mejor resultado al subir al escenario.
"'¿Mi límite?' Es ese, no voy a ser Michael Jackson queriendo parecerme a Diana Ross. Carla (Gasic) me dijo que tenía un gran parecido con Gustavo, pero la nariz un poco más ancha y el mentón más angosto. Usar una prótesis, como a veces lo hace Kramer, sería caricaturesco y se alejaría de la idea del homenaje, por eso entraré a pabellón".
El tributo chileno a la obra del líder de Soda Stereo dice adiós en diciembre con un ambicioso show en el Movistar Arena, en el que montará su ochentero paso por Viña del Mar, la gira como solista de "Ahí vamos" y la despedida de la banda en 1997.
Por José Vásquez
En la hora del adiós, Felipe Reyes (43), quien toma el papel de Gustavo Cerati en Prófugos -el tributo chileno que homenajea la trayectoria del músico argentino-, no puede evitar la tentación de arropar el ambicioso espectáculo con el título de "Gracias totales", la frase que perpetuó el cantante de Soda Stereo en la despedida del grupo hace casi 21 años.
"Eso resultó inevitable", cuenta Reyes sobre el nombre del show, explicando que decidió ponerle fin al exitoso proyecto porque siente que ya cumplió un ciclo. "Ha sido una gran experiencia. Recorrimos varios países, como Honduras, por ejemplo, donde tocamos ante 10 mil personas. Pero decidí que no quiero pasar mi vida haciendo un tributo o siendo apuntado por eso. Ha sido un lindo viaje y ese es el mejor recuerdo que nos va a quedar", señala.
Felipe Reyes, de profesión diseñador industrial -"hago lavadoras, esa es mi pega"-, comenzó en 1985 como un pequeño aficionado imitando en reuniones de amigos al ídolo trasandino; la profesionalización del proyecto vino dos décadas más tarde. "En 2010 invitamos a tocar en La Batuta a Leandro Fresco, quien fue tecladista de Gustavo en su etapa solista, y él quedó bastante impresionado con nosotros. Ahí nos dimos cuenta de que esto era ya muy en serio". Luego Prófugos tocó con algunos músicos que compartieron escenario con Cerati, como Richard Coleman y Leo García, entre los más destacados.
"'¿Hacer música propia?', siempre está el bichito ahí, pero como dice el dicho: 'Dios da y Dios quita'. Suena raro, pero nosotros tenemos una capacidad extraordinaria de copiar. Hay mucha gente que no tiene la capacidad de crear, pero son muy buenos sesionistas", cuenta "el Cerati chileno" con honestidad. Y la réplica los hizo grandes.
Los números de Prófugos son apabullantes en la escena local. Como grupo tributo han logrado una popularidad que palidece la taquilla de un gran número de artistas de amplia repercusión mediática. En 10 años de carrera, el grupo ha repletado en tres ocasiones el Teatro Caupolicán y la Quinta Vergara -"Hasta un lagrimón me cayó cuando la gente comenzó a pedir simbólicamente la Gaviota", recuerda Reyes- y ahora que se despiden, van por su tercer show en el Movistar Arena, el próximo 21 de diciembre, hito solo alcanzado por Noche de Brujas, entre los músicos chilenos.
Un extenso espectáculo
La apuesta es ambiciosa y para eso se preparan con anticipación. "Mi profesión me ha servido para diseñar los conciertos", dice Reyes, quien cuenta que en su despedida recrearán la actuación de Soda Stereo en el Festival de Viña del Mar en 1987, la gira solista de Cerati con el aplaudido "Ahí vamos" (2006) y la primera despedida de la banda, la que generó el recordado "Gracias totales", de 1997. Para eso buscarán replicar no solo musicalmente cada etapa, sino que también de forma visual.
"Vamos a mezclar tecnología 3D con escenografía real, para ser lo más fiel posible", explica el chileno sobre un espectáculo que podría superar las tres horas: "Siento que somos como una compañía de teatro que lleva a escena una gran obra que puede transportar a la gente a un lugar en el que no estuvieron, o si estuvieron y quieren volver a estar".
Reyes admite su obsesión por un trabajo en el que ellos mismos han elevado la vara. Por eso, para este último capítulo, quieren que el show sea insuperable. "Voy a trabajar con Carla Gasic, la maquilladora de Stefan Kramer, para alcanzar un nuevo nivel y que la gente se emocione aún más", dice y revela que decidió someterse a una operación de nariz para lograr un mejor resultado al subir al escenario.
"'¿Mi límite?' Es ese, no voy a ser Michael Jackson queriendo parecerme a Diana Ross. Carla (Gasic) me dijo que tenía un gran parecido con Gustavo, pero la nariz un poco más ancha y el mentón más angosto. Usar una prótesis, como a veces lo hace Kramer, sería caricaturesco y se alejaría de la idea del homenaje, por eso entraré a pabellón".
sábado, junio 02, 2018
Leon Bridges: "En esencia, todos los artistas que hacemos música somos artistas retro"
El Mercurio
Encumbrado en el número tres del Billboard, el cantante oriundo de Texas conversó con "El Mercurio" sobre su meteórica carrera, el peso de ser catalogado como el heredero de Sam Cooke y Otis Redding, y sus ganas de situarse junto a nombres como Bruno Mars y Usher.
Por Felipe Ramos Hajna
Viernes 25 de mayo, 10:30 horas. Mientras cientos de jovencitas se agolpan afuera del Hotel Ritz para poder ver, sin éxito, a la estrella inglesa Harry Styles, a pocos kilómetros de distancia, el actual número tres del Billboard se sienta tranquilamente al piano del lobby del Sheraton San Cristóbal sin que nadie lo moleste. Relajado, posa sus dedos sobre las teclas y mira de forma reflexiva, mostrando un semblante que lo hace ver mucho más maduro que los 28 años que tiene. Con dos discos a cuestas, seguidores confesos de la talla de Barack y Michelle Obama y dueño de una de las voces más interesantes del último tiempo, Leon Bridges se podrá mostrar tranquilo, pero por dentro tiene las ganas de comerse al mundo.
Oriundo de Foth Worth, Texas, hasta hace cinco años Bridges era solo conocido para su familia, sus amigos y quienes asistían al restaurante Del Frisco's Grill, lugar donde trabajaba lavando platos y en el que ocasionalmente participaba de sus jornadas de micrófono abierto en el que interpretaba sus primeras canciones, las que estaban inspiradas en el R&B y el soul de los 50 y 60. Fue en ese lugar donde atrajo la atención de los músicos Austin Jenkins y Joshua Block, de la banda White Denim, con quienes grabó usando solo equipos e instrumentos antiguos. De ahí pasarían solo semanas hasta que firmara con Columbia Records, la misma casa disquera que ha sido hogar de Bob Dylan, Leonard Cohen y Bruce Springsteen.
En junio de 2015 salió "Coming Home", disco debut que ha vendido más de 500.000 copias en los Estados Unidos hasta la fecha, y que le valió en general críticas positivas, en las que se resaltaba esa añoranza hacia el pasado donde "los jóvenes se lanzaban a nadar en el Mississippi para impresionar a sus acompañantes" y en que "su swing suave a la Sam Cooke hacen de 'Coming Home' el mejor viaje por la nostalgia", según reseñaba la revista Rolling Stone. Aunque en general los comentarios fueron positivos y el disco le valió la posibilidad de cantar en la Casa Blanca, las similitudes con Cooke u otros cantantes como Otis Redding o Smokey Robinson lo situaron dentro de un espectro donde sentía que no podía mostrar todo su repertorio ni menos codearse con pares como Usher o Bruno Mars, algo que ha buscado subsanar con "Good Thing", un álbum que si bien tiene algo de "Coming Home", también se adentra en el funk a lo Prince para buscar esa masividad añorada (ver crítica al disco).
Sentado en la cabecera de una larga mesa, luciendo una camisa roja, pantalones del color y un cuidado peinado a usanza de los años 60, Bridges dice en tono reflexivo que "siento que cuando entré en esto era ingenuo y no sabía nada sobre cómo navegar a través de todo lo que viene junto con esto. En estos tres años, he obtenido más confianza y también se me han dado muchas oportunidades, como cantar en la Casa Blanca o para Anna Wintour -la famosa editora de Vogue- y frente a Jessica Alba (risas)".
-¿Cómo fue esa experiencia de tocar en la Casa Blanca?
"Oh, fue algo impactante. Tuve el privilegio de ir dos veces, la primera durante un tributo a Ray Charles. Fue increíble ver a Barack y Michelle disfrutando mi espectáculo. La segunda vez fui al último cumpleaños de Obama como Presidente, que también fue algo muy loco".
-Con su primer disco se le nombró como un nuevo Sam Cooke. Me imagino que debe ser muy difícil llevar el peso de ser etiquetado bajo el nombre de uno de los cantantes más grandes de la historia.
"Tener ese tipo de comparaciones no le hace justicia al artista y lo único que hace es calificarlo de manera injusta. Al mismo tiempo es halagador ser comparado con él u Otis Redding, pero yo soy mucho más que el concepto de cantante de R&B de los 60".
-Con "Good Thing" hay distintos sonidos que apuntan hacia el baile y el funk. ¿Qué era lo que buscaba al ampliar el rango estilístico de las canciones?
"Yo sabía que quería evolucionar el sonido, pero no sabía exactamente hacia dónde. En un principio compuse canciones que eran similares a las de 'Coming Home' y luego comencé a grabar otras que estaban inspiradas en el R&B de los 80 y 90, las que probablemente salgan más adelante. Luego viajé a Los Angeles con mi equipo para trabajar junto a Ricky Reed con quien empezamos desde cero. A través de ello no buscamos un sonido específico, lo que está reflejado en el álbum, por lo mismo es muy diverso".
-La primera vez que uno lo escucha queda claro que quiere bailar.
"¡Eso es seguro! A mí me gusta salir harto a diferentes discotecas, y al estar en esos lugares quieres que el DJ toque tu música, así que con el disco quiero que eso pase, pero también quiero que siga siendo una parte de mí y no hacer algo que sienta ajeno".
-Muchas de las reseñas de "Good Thing" dicen que ha evolucionado desde los 50 y 60 hacia los 70, pero de la misma manera que Usher y Bruno Mars han rescatado esos sonidos para volverlos contemporáneos. Este álbum también se siente como una exploración hacia el futuro.
"Ese era todo mi objetivo. Al escuchar lo que pasa en la producción uno oye ciertas influencias como Prince, pero mi acercamiento era hacer mi propia versión. En esencia, todos los artistas que hacemos música somos artistas retro, ya que todos estamos sacando elementos del pasado y no hay nada nuevo bajo el sol, así que siento que la cosa obvia es ir para atrás a ver qué sirve".
-Hoy en los Estados Unidos el público afroamericano está más ligado al hip hop que al soul, algo que usted ha sufrido en carne propia, pues muchos de sus congéneres lo han acusado de estar más ligado al público blanco que escucha R&B.
"Yo me siento descorazonado cuando escucho que dicen que hago música para gente blanca, pues lo que hago es la base de la música negra. No se puede controlar quién es tu audiencia, pero lo que yo hago es hablar de conceptos interraciales como son el amor, la familia y pasarlo bien".
-Para quienes aman el rock and roll, el soul es uno de sus pilares fundamentales, por eso cuesta entender que el público negro actual esté tan alejado de lo que era la música de sus padres y abuelos.
"Cuando comparas la cultura blanca con la negra, a la gente blanca se le enseña a respetar sus raíces musicales. Sin embargo, eso no pasa en nuestra cultura. Los blancos saben de los artistas independientes a través de blogs o revistas, pero a nosotros no nos enseñan a ponerles atención. He escuchado comentarios acerca de artistas que no venden mucho y que por ello instantáneamente son invalidados. Eso lo he experimentado en Houston, donde una gran parte de la comunidad negra no me vio debido a que pensaban que no me conocían. Eso también me descorazonó: ser un hombre negro y no ser aceptado".
La puerta hacia las masas
La llegada de Leon Bridges a las grandes ligas de la industria musical fue una aparición casi fantasmagórica. El músico nacido en Fort Worth, Texas, parecía un tipo que había vivido hace ya varias décadas: con una sensibilidad inmejorable para reinterpretar el soul, el R&B y el góspel, algo así como un crooner en voz y en facha, destinado a cantarle a la nostalgia de aquellos tiempos en que sus padres recién eran unos niños, con una visión tan clara como para confundir su edad o las coordenadas de sus grabaciones.
Y si el artista realmente transitara por otra línea temporal, esta también avanza con su segundo disco "Good Thing" (Sony Music), donde retira el pie de los años 50 para adelantarse en el final de los 60 y comienzos de los 70. Para ello reclutó a un par de productores responsables de la variopinta fauna del pop actual. Justin Tranter -coescritor de Selena Gomez, Maroon 5 o Nick Jonas- colabora en "Beyond" y Ricky Reed -Kesha, 21 Pilots, Bomba Estéreo- asume la producción principal del álbum junto al guitarrista Nate Mercereau.
Nombres e ideas que hacen del trabajo una composición de canciones románticas y baladas contemporáneas que luego se abren paso a ritmos como el funk de arreglos jazzísticos y la música disco, en una jugada que lo acerca a Bruno Mars, Pharrell Williams o Justin Timberlake y, de paso, la puerta hacia las masas en su afán por encontrar en el pop una pista de baile ideal. El cambio más sustancial, de hecho, entre tópicos ya tratados como el sexo y el relato autobiográfico de su relación con su madre.
Encumbrado en el número tres del Billboard, el cantante oriundo de Texas conversó con "El Mercurio" sobre su meteórica carrera, el peso de ser catalogado como el heredero de Sam Cooke y Otis Redding, y sus ganas de situarse junto a nombres como Bruno Mars y Usher.
Por Felipe Ramos Hajna
Viernes 25 de mayo, 10:30 horas. Mientras cientos de jovencitas se agolpan afuera del Hotel Ritz para poder ver, sin éxito, a la estrella inglesa Harry Styles, a pocos kilómetros de distancia, el actual número tres del Billboard se sienta tranquilamente al piano del lobby del Sheraton San Cristóbal sin que nadie lo moleste. Relajado, posa sus dedos sobre las teclas y mira de forma reflexiva, mostrando un semblante que lo hace ver mucho más maduro que los 28 años que tiene. Con dos discos a cuestas, seguidores confesos de la talla de Barack y Michelle Obama y dueño de una de las voces más interesantes del último tiempo, Leon Bridges se podrá mostrar tranquilo, pero por dentro tiene las ganas de comerse al mundo.
Oriundo de Foth Worth, Texas, hasta hace cinco años Bridges era solo conocido para su familia, sus amigos y quienes asistían al restaurante Del Frisco's Grill, lugar donde trabajaba lavando platos y en el que ocasionalmente participaba de sus jornadas de micrófono abierto en el que interpretaba sus primeras canciones, las que estaban inspiradas en el R&B y el soul de los 50 y 60. Fue en ese lugar donde atrajo la atención de los músicos Austin Jenkins y Joshua Block, de la banda White Denim, con quienes grabó usando solo equipos e instrumentos antiguos. De ahí pasarían solo semanas hasta que firmara con Columbia Records, la misma casa disquera que ha sido hogar de Bob Dylan, Leonard Cohen y Bruce Springsteen.
En junio de 2015 salió "Coming Home", disco debut que ha vendido más de 500.000 copias en los Estados Unidos hasta la fecha, y que le valió en general críticas positivas, en las que se resaltaba esa añoranza hacia el pasado donde "los jóvenes se lanzaban a nadar en el Mississippi para impresionar a sus acompañantes" y en que "su swing suave a la Sam Cooke hacen de 'Coming Home' el mejor viaje por la nostalgia", según reseñaba la revista Rolling Stone. Aunque en general los comentarios fueron positivos y el disco le valió la posibilidad de cantar en la Casa Blanca, las similitudes con Cooke u otros cantantes como Otis Redding o Smokey Robinson lo situaron dentro de un espectro donde sentía que no podía mostrar todo su repertorio ni menos codearse con pares como Usher o Bruno Mars, algo que ha buscado subsanar con "Good Thing", un álbum que si bien tiene algo de "Coming Home", también se adentra en el funk a lo Prince para buscar esa masividad añorada (ver crítica al disco).
Sentado en la cabecera de una larga mesa, luciendo una camisa roja, pantalones del color y un cuidado peinado a usanza de los años 60, Bridges dice en tono reflexivo que "siento que cuando entré en esto era ingenuo y no sabía nada sobre cómo navegar a través de todo lo que viene junto con esto. En estos tres años, he obtenido más confianza y también se me han dado muchas oportunidades, como cantar en la Casa Blanca o para Anna Wintour -la famosa editora de Vogue- y frente a Jessica Alba (risas)".
-¿Cómo fue esa experiencia de tocar en la Casa Blanca?
"Oh, fue algo impactante. Tuve el privilegio de ir dos veces, la primera durante un tributo a Ray Charles. Fue increíble ver a Barack y Michelle disfrutando mi espectáculo. La segunda vez fui al último cumpleaños de Obama como Presidente, que también fue algo muy loco".
-Con su primer disco se le nombró como un nuevo Sam Cooke. Me imagino que debe ser muy difícil llevar el peso de ser etiquetado bajo el nombre de uno de los cantantes más grandes de la historia.
"Tener ese tipo de comparaciones no le hace justicia al artista y lo único que hace es calificarlo de manera injusta. Al mismo tiempo es halagador ser comparado con él u Otis Redding, pero yo soy mucho más que el concepto de cantante de R&B de los 60".
-Con "Good Thing" hay distintos sonidos que apuntan hacia el baile y el funk. ¿Qué era lo que buscaba al ampliar el rango estilístico de las canciones?
"Yo sabía que quería evolucionar el sonido, pero no sabía exactamente hacia dónde. En un principio compuse canciones que eran similares a las de 'Coming Home' y luego comencé a grabar otras que estaban inspiradas en el R&B de los 80 y 90, las que probablemente salgan más adelante. Luego viajé a Los Angeles con mi equipo para trabajar junto a Ricky Reed con quien empezamos desde cero. A través de ello no buscamos un sonido específico, lo que está reflejado en el álbum, por lo mismo es muy diverso".
-La primera vez que uno lo escucha queda claro que quiere bailar.
"¡Eso es seguro! A mí me gusta salir harto a diferentes discotecas, y al estar en esos lugares quieres que el DJ toque tu música, así que con el disco quiero que eso pase, pero también quiero que siga siendo una parte de mí y no hacer algo que sienta ajeno".
-Muchas de las reseñas de "Good Thing" dicen que ha evolucionado desde los 50 y 60 hacia los 70, pero de la misma manera que Usher y Bruno Mars han rescatado esos sonidos para volverlos contemporáneos. Este álbum también se siente como una exploración hacia el futuro.
"Ese era todo mi objetivo. Al escuchar lo que pasa en la producción uno oye ciertas influencias como Prince, pero mi acercamiento era hacer mi propia versión. En esencia, todos los artistas que hacemos música somos artistas retro, ya que todos estamos sacando elementos del pasado y no hay nada nuevo bajo el sol, así que siento que la cosa obvia es ir para atrás a ver qué sirve".
-Hoy en los Estados Unidos el público afroamericano está más ligado al hip hop que al soul, algo que usted ha sufrido en carne propia, pues muchos de sus congéneres lo han acusado de estar más ligado al público blanco que escucha R&B.
"Yo me siento descorazonado cuando escucho que dicen que hago música para gente blanca, pues lo que hago es la base de la música negra. No se puede controlar quién es tu audiencia, pero lo que yo hago es hablar de conceptos interraciales como son el amor, la familia y pasarlo bien".
-Para quienes aman el rock and roll, el soul es uno de sus pilares fundamentales, por eso cuesta entender que el público negro actual esté tan alejado de lo que era la música de sus padres y abuelos.
"Cuando comparas la cultura blanca con la negra, a la gente blanca se le enseña a respetar sus raíces musicales. Sin embargo, eso no pasa en nuestra cultura. Los blancos saben de los artistas independientes a través de blogs o revistas, pero a nosotros no nos enseñan a ponerles atención. He escuchado comentarios acerca de artistas que no venden mucho y que por ello instantáneamente son invalidados. Eso lo he experimentado en Houston, donde una gran parte de la comunidad negra no me vio debido a que pensaban que no me conocían. Eso también me descorazonó: ser un hombre negro y no ser aceptado".
La puerta hacia las masas
La llegada de Leon Bridges a las grandes ligas de la industria musical fue una aparición casi fantasmagórica. El músico nacido en Fort Worth, Texas, parecía un tipo que había vivido hace ya varias décadas: con una sensibilidad inmejorable para reinterpretar el soul, el R&B y el góspel, algo así como un crooner en voz y en facha, destinado a cantarle a la nostalgia de aquellos tiempos en que sus padres recién eran unos niños, con una visión tan clara como para confundir su edad o las coordenadas de sus grabaciones.
Y si el artista realmente transitara por otra línea temporal, esta también avanza con su segundo disco "Good Thing" (Sony Music), donde retira el pie de los años 50 para adelantarse en el final de los 60 y comienzos de los 70. Para ello reclutó a un par de productores responsables de la variopinta fauna del pop actual. Justin Tranter -coescritor de Selena Gomez, Maroon 5 o Nick Jonas- colabora en "Beyond" y Ricky Reed -Kesha, 21 Pilots, Bomba Estéreo- asume la producción principal del álbum junto al guitarrista Nate Mercereau.
Nombres e ideas que hacen del trabajo una composición de canciones románticas y baladas contemporáneas que luego se abren paso a ritmos como el funk de arreglos jazzísticos y la música disco, en una jugada que lo acerca a Bruno Mars, Pharrell Williams o Justin Timberlake y, de paso, la puerta hacia las masas en su afán por encontrar en el pop una pista de baile ideal. El cambio más sustancial, de hecho, entre tópicos ya tratados como el sexo y el relato autobiográfico de su relación con su madre.
Katia Guerreiro: "Con mi canto he logrado tocar el alma de las personas"
El Mercurio
La cantante y médico portuguesa, que se presentará en el tercer Festival de Fado del próximo 5 de junio, habla de su profunda relación con la música, la capacidad sanadora del fado y la importancia de dar espacio a las emociones.
Por Patricio Zenklussen
Desde Lisboa y con una sonrisa que no necesita ser vista para ser reconocida, Katia Guerreiro contesta el teléfono y saluda. Aunque nunca recibió ninguna instrucción formal, se comunica en español con la misma soltura de un hablante nativo. "Debe ser que mi oído es muy musical y muy abierto a otras lenguas. De tanto cantar en Francia también aprendí francés", dice riendo.
La cantante portuguesa subirá por primera vez a un escenario nacional el próximo martes para encabezar el Festival de Fado, ciclo por el cual ya han pasado otros grandes del género -Carminho en 2016 y Mariza en 2017- y que por tercer año consecutivo ocupará el Teatro Nescafé de las Artes.
"Estoy muy entusiasmada de visitarlos. En los países de América del Sur existe una cosa emocional y caliente que tiene mucho que ver con lo que hacemos los músicos de este estilo", comenta Guerreiro.
Y es que el fado, una de las representaciones artísticas más populares de Portugal, posee un cariz especialmente dramático y sentimental, con interpretaciones muchas veces desgarradoras de letras que hablan de amor y anhelo.
"La vida tiene momentos de dolor y sufrimiento, no solo de alegría. El fado, como el flamenco o el tango, permiten reflexionar sobre eso", aclara la artista lusa, antes de desarrollar su idea: "Lo que se escucha hoy en las radios es muy ligero. Tiene una levedad que no nos permite sentir emociones. Uno tiene siempre cosas por dentro, y cuando escuchamos ciertas músicas más intensas, que nos hacen pensar y sentir, podemos hacer catarsis y curar nuestras almas".
A propósito de la intensidad de este ritmo y la profundidad de las emociones que provoca, Guerreiro dice que "con mi canto he logrado tocar el alma de las personas. Y cuando se alcanza ese efecto sanador y transformador, la gente no lo olvida jamás", declara.
Enamorada de quien piensa distinto
Doctora de profesión y con muchos años de ejercicio como oftalmóloga, Guerreiro cuenta que la decisión de dedicarse cien por ciento a la música llegó hace no mucho tiempo: "Pasó hace cinco años, después del nacimiento de mi hija. Cuando decidí que quería ser una madre presente para mi hija, se me hizo claro que tendría que quitar algo de mi vida: la salud o el canto".
"La verdad es que la conclusión llegó muy rápidamente. Con la música yo me siento una persona especial. Con ella puedo ofrecer al mundo algo diferente. Además, ya hay muchos médicos", explica entre risas.
Con 18 años de carrera y nueve discos lanzados, Guerreiro también asegura que el proceso creativo detrás de su obra ha variado con el paso del tiempo, acorde con lo vivido y la experiencia ganada con los años. Sin embargo, ella también aclara que en su música existe un elemento común que se mantiene imperturbable: "Claro que desde el primer trabajo hasta ahora se puede notar un evolución importante, sobre todo en la tranquilidad con la que hago todo, pero la naturalidad es algo que siempre ha estado y estará".
Por estos días, Guerreiro se encuentra abocada a terminar el que será su décimo álbum, que pretende lanzar el próximo septiembre. Para el desarrollo de este, la cantante se unió a José Mário Branco, representante de la canción protesta y figura fundamental en la historia de la música portuguesa, con el que dice siempre había querido trabajar: "No sabíamos si era una buena idea, porque siempre nos habían distanciado nuestras posturas políticas, pero un día tuve el coraje de llamarlo e invitarlo a hacer mi disco. Afortunadamente me dijo que sí, que lo intentáramos".
Y si bien la cantante es cauta para adelantar detalles -"queremos hacer las cosas con tranquilidad y sin ningún apuro"- sí se anima a dar algunas luces: "Abordaré un concepto emocional muy fuerte, con una línea de fado tradicional, pero desde un punto de vista novedoso y particular. Con canciones originales que van desde la alegría más intensa hasta la tristeza más profunda y, por sobre todo, con un lenguaje muy propio".
"Puede que haya alguna muestra de todo esto para los asistentes del próximo concierto", coquetea Guerreiro, antes de poner tono sereno y sincerarse: "Hace muchos años que quiero cantar en Chile. Realmente me siento muy cercana al pueblo latino y por eso también estoy pensando en darles alguna sorpresa cuando esté allá".
La cantante y médico portuguesa, que se presentará en el tercer Festival de Fado del próximo 5 de junio, habla de su profunda relación con la música, la capacidad sanadora del fado y la importancia de dar espacio a las emociones.
Por Patricio Zenklussen
Desde Lisboa y con una sonrisa que no necesita ser vista para ser reconocida, Katia Guerreiro contesta el teléfono y saluda. Aunque nunca recibió ninguna instrucción formal, se comunica en español con la misma soltura de un hablante nativo. "Debe ser que mi oído es muy musical y muy abierto a otras lenguas. De tanto cantar en Francia también aprendí francés", dice riendo.
La cantante portuguesa subirá por primera vez a un escenario nacional el próximo martes para encabezar el Festival de Fado, ciclo por el cual ya han pasado otros grandes del género -Carminho en 2016 y Mariza en 2017- y que por tercer año consecutivo ocupará el Teatro Nescafé de las Artes.
"Estoy muy entusiasmada de visitarlos. En los países de América del Sur existe una cosa emocional y caliente que tiene mucho que ver con lo que hacemos los músicos de este estilo", comenta Guerreiro.
Y es que el fado, una de las representaciones artísticas más populares de Portugal, posee un cariz especialmente dramático y sentimental, con interpretaciones muchas veces desgarradoras de letras que hablan de amor y anhelo.
"La vida tiene momentos de dolor y sufrimiento, no solo de alegría. El fado, como el flamenco o el tango, permiten reflexionar sobre eso", aclara la artista lusa, antes de desarrollar su idea: "Lo que se escucha hoy en las radios es muy ligero. Tiene una levedad que no nos permite sentir emociones. Uno tiene siempre cosas por dentro, y cuando escuchamos ciertas músicas más intensas, que nos hacen pensar y sentir, podemos hacer catarsis y curar nuestras almas".
A propósito de la intensidad de este ritmo y la profundidad de las emociones que provoca, Guerreiro dice que "con mi canto he logrado tocar el alma de las personas. Y cuando se alcanza ese efecto sanador y transformador, la gente no lo olvida jamás", declara.
Enamorada de quien piensa distinto
Doctora de profesión y con muchos años de ejercicio como oftalmóloga, Guerreiro cuenta que la decisión de dedicarse cien por ciento a la música llegó hace no mucho tiempo: "Pasó hace cinco años, después del nacimiento de mi hija. Cuando decidí que quería ser una madre presente para mi hija, se me hizo claro que tendría que quitar algo de mi vida: la salud o el canto".
"La verdad es que la conclusión llegó muy rápidamente. Con la música yo me siento una persona especial. Con ella puedo ofrecer al mundo algo diferente. Además, ya hay muchos médicos", explica entre risas.
Con 18 años de carrera y nueve discos lanzados, Guerreiro también asegura que el proceso creativo detrás de su obra ha variado con el paso del tiempo, acorde con lo vivido y la experiencia ganada con los años. Sin embargo, ella también aclara que en su música existe un elemento común que se mantiene imperturbable: "Claro que desde el primer trabajo hasta ahora se puede notar un evolución importante, sobre todo en la tranquilidad con la que hago todo, pero la naturalidad es algo que siempre ha estado y estará".
Por estos días, Guerreiro se encuentra abocada a terminar el que será su décimo álbum, que pretende lanzar el próximo septiembre. Para el desarrollo de este, la cantante se unió a José Mário Branco, representante de la canción protesta y figura fundamental en la historia de la música portuguesa, con el que dice siempre había querido trabajar: "No sabíamos si era una buena idea, porque siempre nos habían distanciado nuestras posturas políticas, pero un día tuve el coraje de llamarlo e invitarlo a hacer mi disco. Afortunadamente me dijo que sí, que lo intentáramos".
Y si bien la cantante es cauta para adelantar detalles -"queremos hacer las cosas con tranquilidad y sin ningún apuro"- sí se anima a dar algunas luces: "Abordaré un concepto emocional muy fuerte, con una línea de fado tradicional, pero desde un punto de vista novedoso y particular. Con canciones originales que van desde la alegría más intensa hasta la tristeza más profunda y, por sobre todo, con un lenguaje muy propio".
"Puede que haya alguna muestra de todo esto para los asistentes del próximo concierto", coquetea Guerreiro, antes de poner tono sereno y sincerarse: "Hace muchos años que quiero cantar en Chile. Realmente me siento muy cercana al pueblo latino y por eso también estoy pensando en darles alguna sorpresa cuando esté allá".
Erik Satie: revelan al maestro de la ironía tras el gran compositor
El Mercurio
La Pollera Ediciones publica una inédita compilación de los sardónicos artículos de uno de los más influyentes músicos del siglo XX.
Por Romina de la Sotta Donoso
Aunque muchos lo admiraron en vida, no pocos lo tildaron de charlatán.
Y aunque él hizo todo lo posible por no dejar una escuela -descreía de las herencias y aborrecía la pedagogía casi tanto como a los "críticos musicales" de su época-, Erik Satie (1866-1925) fue uno de los músicos más influyentes del siglo XX.
En 1888, cuando solo tenía 22 años, abrió un nuevo universo sonoro con la innovaciones armónicas de sus famosas "Gymnopédies". Asimismo, fue una inspiración del Dadá y del Surrealismo, y precursor del Impresionismo y del Minimalismo.
Satie liberó a la música de la pretensión y del sentimentalismo, y la hizo divertida y lúdica. Ejercitó ingeniosamente la parodia con títulos como "Tres piezas en forma de pera" o "Dos preludios para un perro", con el solo objeto de ridiculizar a su mejor amigo, Claude Debussy.
Y ese mismo sentido del humor lo desplegó también como articulista. Tras su muerte, en la miserable pieza en donde vivió 27 años, se hallaron decenas de cuadernos llenos de anotaciones. Algunos de sus ácidos escritos los publicó en vida en revistas de vanguardia.
Una faceta que hoy rescata Ediciones La Pollera, revelando al maestro de la ironía que hay detrás del compositor francés, en el libro "Sobre música, músicos y otras memorias" (134 páginas, $ 9 mil, Lapollera.cl).
Se trata de una compilación inédita de artículos de Satie, todos traducidos por el chileno Fernando Correa-Navarro (el mismo de "Cartas desde la Tierra", de Mark Twain, también de La Pollera).
"Estuve cinco años recopilando textos de Satie. Me llamó la atención su sentido del humor, tan sarcástico. Además, su impronta ante el lenguaje es muy particular; juega mucho con lo que está escribiendo, se ríe de sí mismo y de los demás", comenta Correa-Navarro.
Los artículos fueron organizados por la editorial chilena en las mismas tres categorías que le dan título al libro. El editor Simón Ergas explica que eso le ahorra al lector una sobreabundancia de notas al pie de página.
Además, se respeta la intencionalidad gráfica con la cual Satie usaba las mayúsculas, los puntos suspensivos y las sangrías. Aunque cada artículo es una pieza indivisible, con desarrollo dramático, ritmo poético y giros sorprendentes, sirvan de aperitivo los párrafos iniciales de "Palabras a propósito de Igor Stravinsky", que fue publicado en 1922:
"El progreso siempre ha visto alzarse contra él impetuosos adversarios, quienes, claramente, no son brillantes ni por el 'olfato' ni por el banal sentido común. Sí.
Estos adversarios defienden -sin gran éxito, por lo demás- viejas costumbres cuya estimación, a sus ojos, no puede establecerse. Nos exhiben sus viejos pantalones, sus viejas gorras y sus viejos zapatos como objetos de un precio inestimable, tanto por su valor como por su belleza propia -un tanto encerrados entre cuatro paredes, dicen para fortalecer el término.
(...) Por el contrario, el Progreso, entonces, es defendido por partisanos de toda índole -gente insolente como los pajes, 'descarados' tremendos, frescos e insolentes".
La Pollera Ediciones publica una inédita compilación de los sardónicos artículos de uno de los más influyentes músicos del siglo XX.
Por Romina de la Sotta Donoso
Aunque muchos lo admiraron en vida, no pocos lo tildaron de charlatán.
Y aunque él hizo todo lo posible por no dejar una escuela -descreía de las herencias y aborrecía la pedagogía casi tanto como a los "críticos musicales" de su época-, Erik Satie (1866-1925) fue uno de los músicos más influyentes del siglo XX.
En 1888, cuando solo tenía 22 años, abrió un nuevo universo sonoro con la innovaciones armónicas de sus famosas "Gymnopédies". Asimismo, fue una inspiración del Dadá y del Surrealismo, y precursor del Impresionismo y del Minimalismo.
Satie liberó a la música de la pretensión y del sentimentalismo, y la hizo divertida y lúdica. Ejercitó ingeniosamente la parodia con títulos como "Tres piezas en forma de pera" o "Dos preludios para un perro", con el solo objeto de ridiculizar a su mejor amigo, Claude Debussy.
Y ese mismo sentido del humor lo desplegó también como articulista. Tras su muerte, en la miserable pieza en donde vivió 27 años, se hallaron decenas de cuadernos llenos de anotaciones. Algunos de sus ácidos escritos los publicó en vida en revistas de vanguardia.
Una faceta que hoy rescata Ediciones La Pollera, revelando al maestro de la ironía que hay detrás del compositor francés, en el libro "Sobre música, músicos y otras memorias" (134 páginas, $ 9 mil, Lapollera.cl).
Se trata de una compilación inédita de artículos de Satie, todos traducidos por el chileno Fernando Correa-Navarro (el mismo de "Cartas desde la Tierra", de Mark Twain, también de La Pollera).
"Estuve cinco años recopilando textos de Satie. Me llamó la atención su sentido del humor, tan sarcástico. Además, su impronta ante el lenguaje es muy particular; juega mucho con lo que está escribiendo, se ríe de sí mismo y de los demás", comenta Correa-Navarro.
Los artículos fueron organizados por la editorial chilena en las mismas tres categorías que le dan título al libro. El editor Simón Ergas explica que eso le ahorra al lector una sobreabundancia de notas al pie de página.
Además, se respeta la intencionalidad gráfica con la cual Satie usaba las mayúsculas, los puntos suspensivos y las sangrías. Aunque cada artículo es una pieza indivisible, con desarrollo dramático, ritmo poético y giros sorprendentes, sirvan de aperitivo los párrafos iniciales de "Palabras a propósito de Igor Stravinsky", que fue publicado en 1922:
"El progreso siempre ha visto alzarse contra él impetuosos adversarios, quienes, claramente, no son brillantes ni por el 'olfato' ni por el banal sentido común. Sí.
Estos adversarios defienden -sin gran éxito, por lo demás- viejas costumbres cuya estimación, a sus ojos, no puede establecerse. Nos exhiben sus viejos pantalones, sus viejas gorras y sus viejos zapatos como objetos de un precio inestimable, tanto por su valor como por su belleza propia -un tanto encerrados entre cuatro paredes, dicen para fortalecer el término.
(...) Por el contrario, el Progreso, entonces, es defendido por partisanos de toda índole -gente insolente como los pajes, 'descarados' tremendos, frescos e insolentes".
viernes, junio 01, 2018
El guitarrista Óscar Arriagada sacude su leyenda y vuelve a los shows
La Tercera
Nuevas versiones para viejos temas mostrará el hombre de El Twist del Esqueleto en su presentación de retorno de esta noche, a los 79 años. Esta es la historia de su resurrección.
Por Mauricio Jürgensen |
Todos pensaron que era parte del show. Que esa noche del 10 de octubre de 1965, Óscar Antonio Arriagada Ángel, entonces de 27 años, estaba siendo particularmente histriónico con su canción más conocida, “El twist del esqueleto”, grabada siete meses antes. Y que los espasmos, los tiritones y la mirada perdida en el techo del Teatro Caupolicán era como una suerte de parodia de esos viejos dibujos animados donde se podía ver el esqueleto del que recibía una repentina descarga eléctrica. Pero no, el guitarrista nacido en Andacollo efectivamente se estaba electrocutando en vivo y en directo y tuvo que venir René Donoso, el bajista de su banda Los Dixon, a desconectar el cable de su Fender Stratocaster de 1963 (que se la había comprado a Fernando Subercaseaux, de Los Diablos Azules, y que años después se la vendería a Álvaro Henríquez) para que el hombre dejara de convulsionar y se derrumbara en el piso.
Muchos imaginaron lo peor. Se escucharon llantos y gritos. Estaba su madre y su mujer de entonces entre el público. Un funcionario del recinto avaló el peor diagnóstico con el clásico gesto de la mano que “corta” el cuello: “el Negro Arriagada se murió”. Hasta que de repente entre la multitud, así como irrumpen los héroes de película, apareció el teniente Martínez, de la Sexta Comisaría de Santiago Centro y encargado de seguridad del Caupolicán, que se abrió paso hasta el escenario para sacarle la lengua de la tráquea y hacerle respiración boca a boca. El hombre empezó a reaccionar.
“Esa fue una de las diez veces que casi me voy cortado”, acredita Arriagada, hoy de 79 años -cumple 80 el 6 de julio-, y con una memoria prodigiosa para recordar fechas y circunstancias de sus muchas “tragedias”, entre aluviones, terremotos y accidentes automovilísticos. “Me han pasado muchas cosas, pero aquí estoy, soy un sobreviviente y el esqueleto todavía funciona”, explica este hijo de minero nacido en la localidad de Chepiquilla y que pasó tres años tocando boleros con el Trío Maracaibo antes de meterse en la guitarra eléctrica después de escuchar a los guitarristas estadounidenses Al Caiola y Chet Atkins y dar con el mayor éxito de su carrera.
“Fue el 4 de marzo de 1965”, recuerda con precisión. “Estábamos grabando en los estudios de la EMI en el centro de Santiago, los que estaban en la calle San Antonio, y nuestra misión era acompañar a un músico llamado Basilio que venía de Concepción. Habían puras figuras en el estudio; Valentín Trujillo en piano, Iván Cazabón en el contrabajo, Arturo Giolito, en batería. La cosa es que este hombre dice que tiene que salir a hacer un trámite, en plena grabación, y nos quedamos solos en el estudio mirándonos las caras. Yo empecé a tocar algo que había preparado con René Calderón para la Gloria Benavides, una melodía medio jazzera para que le sirviera como continuidad entre canción y canción. Y todos me pidieron que siguiera tocando. En 40 minutos estaba lista, con letra y todo, y el productor Rubén Nouzeilles apareció en el estudio para decirme que tenía que grabar un disco entero como solista con canciones como ésa. Cuando llegó el tal Basilio se enfureció, pero así nací como ‘Oscar Arriagada’ y Los Dixon”.
Show 007
La canción que llegó a vender 380 mil copias en el formato de singles de 45 pulgadas, fue el primer éxito en una carrera de ocho discos y extensas ruedas de presentaciones por el país que Arriagada produjo entre 1965 y 1972 con el nombre de “Show 007”. “Fueron 72 giras, de dos meses cada una, y más de 200 eventos en el Caupolicán”, dice sobre eventos donde confluyeron artistas como José Alfredo Fuentes y Los Panchos. “Fue una época maravillosa”, recuerda el guitarrista. “Salas llenas, llegando a lugares donde no había habido música en vivo en años, un sueño que quiero revivir”, explica que este hombre que hoy, con una nueva versión de Los Dixon, vuelve a los escenarios con un show en la Sala SCD del Mall Plaza Egaña, en lo que pretende ser el despegue de una nueva gira del “Show 007”.
“Hay talento y ganas, en la SCD van a poder ver algo de lo que me gustaría llevar a regiones nuevamente”, explica un hombre que también fue mánager de nombres como Pachuco y la Cubanacán, Adrián y los Dados Negros y Alegría, con Américo, y que contó su historia en la biografía llamada Cabras, Minas… y Música!! (2016), editada por la SCD. Sin saber, eso sí, que todavía faltaban capítulos por escribir.
Nuevas versiones para viejos temas mostrará el hombre de El Twist del Esqueleto en su presentación de retorno de esta noche, a los 79 años. Esta es la historia de su resurrección.
Por Mauricio Jürgensen |
Todos pensaron que era parte del show. Que esa noche del 10 de octubre de 1965, Óscar Antonio Arriagada Ángel, entonces de 27 años, estaba siendo particularmente histriónico con su canción más conocida, “El twist del esqueleto”, grabada siete meses antes. Y que los espasmos, los tiritones y la mirada perdida en el techo del Teatro Caupolicán era como una suerte de parodia de esos viejos dibujos animados donde se podía ver el esqueleto del que recibía una repentina descarga eléctrica. Pero no, el guitarrista nacido en Andacollo efectivamente se estaba electrocutando en vivo y en directo y tuvo que venir René Donoso, el bajista de su banda Los Dixon, a desconectar el cable de su Fender Stratocaster de 1963 (que se la había comprado a Fernando Subercaseaux, de Los Diablos Azules, y que años después se la vendería a Álvaro Henríquez) para que el hombre dejara de convulsionar y se derrumbara en el piso.
Muchos imaginaron lo peor. Se escucharon llantos y gritos. Estaba su madre y su mujer de entonces entre el público. Un funcionario del recinto avaló el peor diagnóstico con el clásico gesto de la mano que “corta” el cuello: “el Negro Arriagada se murió”. Hasta que de repente entre la multitud, así como irrumpen los héroes de película, apareció el teniente Martínez, de la Sexta Comisaría de Santiago Centro y encargado de seguridad del Caupolicán, que se abrió paso hasta el escenario para sacarle la lengua de la tráquea y hacerle respiración boca a boca. El hombre empezó a reaccionar.
“Esa fue una de las diez veces que casi me voy cortado”, acredita Arriagada, hoy de 79 años -cumple 80 el 6 de julio-, y con una memoria prodigiosa para recordar fechas y circunstancias de sus muchas “tragedias”, entre aluviones, terremotos y accidentes automovilísticos. “Me han pasado muchas cosas, pero aquí estoy, soy un sobreviviente y el esqueleto todavía funciona”, explica este hijo de minero nacido en la localidad de Chepiquilla y que pasó tres años tocando boleros con el Trío Maracaibo antes de meterse en la guitarra eléctrica después de escuchar a los guitarristas estadounidenses Al Caiola y Chet Atkins y dar con el mayor éxito de su carrera.
“Fue el 4 de marzo de 1965”, recuerda con precisión. “Estábamos grabando en los estudios de la EMI en el centro de Santiago, los que estaban en la calle San Antonio, y nuestra misión era acompañar a un músico llamado Basilio que venía de Concepción. Habían puras figuras en el estudio; Valentín Trujillo en piano, Iván Cazabón en el contrabajo, Arturo Giolito, en batería. La cosa es que este hombre dice que tiene que salir a hacer un trámite, en plena grabación, y nos quedamos solos en el estudio mirándonos las caras. Yo empecé a tocar algo que había preparado con René Calderón para la Gloria Benavides, una melodía medio jazzera para que le sirviera como continuidad entre canción y canción. Y todos me pidieron que siguiera tocando. En 40 minutos estaba lista, con letra y todo, y el productor Rubén Nouzeilles apareció en el estudio para decirme que tenía que grabar un disco entero como solista con canciones como ésa. Cuando llegó el tal Basilio se enfureció, pero así nací como ‘Oscar Arriagada’ y Los Dixon”.
Show 007
La canción que llegó a vender 380 mil copias en el formato de singles de 45 pulgadas, fue el primer éxito en una carrera de ocho discos y extensas ruedas de presentaciones por el país que Arriagada produjo entre 1965 y 1972 con el nombre de “Show 007”. “Fueron 72 giras, de dos meses cada una, y más de 200 eventos en el Caupolicán”, dice sobre eventos donde confluyeron artistas como José Alfredo Fuentes y Los Panchos. “Fue una época maravillosa”, recuerda el guitarrista. “Salas llenas, llegando a lugares donde no había habido música en vivo en años, un sueño que quiero revivir”, explica que este hombre que hoy, con una nueva versión de Los Dixon, vuelve a los escenarios con un show en la Sala SCD del Mall Plaza Egaña, en lo que pretende ser el despegue de una nueva gira del “Show 007”.
“Hay talento y ganas, en la SCD van a poder ver algo de lo que me gustaría llevar a regiones nuevamente”, explica un hombre que también fue mánager de nombres como Pachuco y la Cubanacán, Adrián y los Dados Negros y Alegría, con Américo, y que contó su historia en la biografía llamada Cabras, Minas… y Música!! (2016), editada por la SCD. Sin saber, eso sí, que todavía faltaban capítulos por escribir.
Luis Dimas: "Me cuesta ser honesto, porque soy un cuentero de corazón"
El Mercurio
El cantante habla de su autobiografía, que está terminando; del proyecto de realizar una obra de teatro y de la celebración hoy, de los 55 años de su éxito "Caprichito", en Espacio Belloni.
Por José Vásquez
No es que lo quiera sepultar, pero Luis Dimas dice que no quiere volver a ser presentado en un escenario solamente como "el rey del twist", la chapa con la que se hizo conocido popularmente a comienzos de los años 60 antes de que explotara la Nueva Ola.
El cantante, quien hoy celebra los 55 años de uno de sus mayores éxitos, "Caprichito", con un concierto en el Espacio Belloni, no quiere que su carrera quede reducida solo a esa etapa.
"Pido que no me anuncien de esa forma, porque en la hora y media que dura mi show, lo que menos hago es twist. Reconozco que me inicié en eso, es parte de mi adolescencia, pero desde entonces he recorrido un montón de facetas del arte, el bolero, la opereta...", cuenta como ejemplos antes de soltar, en medio de la conversación, su vendaval de voz como prueba de su capacidad. Luego afirma: "Hasta el día de hoy, que tengo 72 años, todavía interpreto los temas en el mismo tono, no he bajado un centímetro mi registro en todos estos años".
Esta noche, además del aniversario del tema compuesto por Jorge Pedreros, también dice que le dedicará el espectáculo al recordado integrante del "Japenning con Ja". "Fue un hermano para mí y no creo que estaría en este lugar si no hubiera sido por la mano de Jorge. Él, cuando me presentó la canción, me dijo que significaría un cambio en mi vida", cuenta al recordar esa etapa previa, cuando hasta entonces había grabado canciones como "Penas juveniles" y "Señorita desconocida", que habían alcanzado el éxito, aunque nada parecido al bombazo que significaría en su carrera "Caprichito".
Doctor Jekyll y Mr. Hyde
Luis Dimas cuenta que ahora, al fin, su dilatada autobiografía está en la etapa terminal de su escritura. El texto ya tiene título, "Siempre habrá un lunes" y además nutrirá una obra de teatro, con el mismo nombre, con los altos y bajos de su vida, aunque todavía no quiere revelar más detalles, salvo que el libro debería salir a la venta durante la próxima Navidad.
El cantante admite no ser "un gran escritor", pero dice tener "buenas ideas" para relatar su historia en un proyecto que comenzó hace tres años. "Todo esto estaba muy desordenado hasta que hace 10 meses me lo tomé muy en serio y ya puedo decir que la estoy terminando. He repasado mi vida entera de forma muy honesta. Hay cosas que me dan vergüenza un poco, pero una biografía no tiene que ser 'Alicia en el país de las maravillas', sino que debe tener mucho de 'Doctor Jekyll y Mr. Hyde", plantea.
-¿Qué fue lo más difícil de ser honesto en el libro?
"La verdad, me cuesta ser honesto, porque soy un cuentero de corazón, pero llega el momento en que maduras y quieres agradecer a tu gente. Hoy me arrepiento de haber sido medio mentiroso cuando cabro. Eso me costó caro, como cuando me transformé en el primer artista chileno en actuar en Las Vegas, en el Flamingo, cosa que está comprobada por Don Francisco, pero no me tomaron muy en serio".
-¿Y la obra ya tiene casting ?
"Todavía no, eso le pertenece al director, pero yo me interpretaré desde los 45 a los 72 años. Sobre la fecha de estreno, prefiero no dar más detalles ahora, para no caer en las tallas de que soy un mentiroso si es que se dilata su puesta en escena".
El cantante habla de su autobiografía, que está terminando; del proyecto de realizar una obra de teatro y de la celebración hoy, de los 55 años de su éxito "Caprichito", en Espacio Belloni.
Por José Vásquez
No es que lo quiera sepultar, pero Luis Dimas dice que no quiere volver a ser presentado en un escenario solamente como "el rey del twist", la chapa con la que se hizo conocido popularmente a comienzos de los años 60 antes de que explotara la Nueva Ola.
El cantante, quien hoy celebra los 55 años de uno de sus mayores éxitos, "Caprichito", con un concierto en el Espacio Belloni, no quiere que su carrera quede reducida solo a esa etapa.
"Pido que no me anuncien de esa forma, porque en la hora y media que dura mi show, lo que menos hago es twist. Reconozco que me inicié en eso, es parte de mi adolescencia, pero desde entonces he recorrido un montón de facetas del arte, el bolero, la opereta...", cuenta como ejemplos antes de soltar, en medio de la conversación, su vendaval de voz como prueba de su capacidad. Luego afirma: "Hasta el día de hoy, que tengo 72 años, todavía interpreto los temas en el mismo tono, no he bajado un centímetro mi registro en todos estos años".
Esta noche, además del aniversario del tema compuesto por Jorge Pedreros, también dice que le dedicará el espectáculo al recordado integrante del "Japenning con Ja". "Fue un hermano para mí y no creo que estaría en este lugar si no hubiera sido por la mano de Jorge. Él, cuando me presentó la canción, me dijo que significaría un cambio en mi vida", cuenta al recordar esa etapa previa, cuando hasta entonces había grabado canciones como "Penas juveniles" y "Señorita desconocida", que habían alcanzado el éxito, aunque nada parecido al bombazo que significaría en su carrera "Caprichito".
Doctor Jekyll y Mr. Hyde
Luis Dimas cuenta que ahora, al fin, su dilatada autobiografía está en la etapa terminal de su escritura. El texto ya tiene título, "Siempre habrá un lunes" y además nutrirá una obra de teatro, con el mismo nombre, con los altos y bajos de su vida, aunque todavía no quiere revelar más detalles, salvo que el libro debería salir a la venta durante la próxima Navidad.
El cantante admite no ser "un gran escritor", pero dice tener "buenas ideas" para relatar su historia en un proyecto que comenzó hace tres años. "Todo esto estaba muy desordenado hasta que hace 10 meses me lo tomé muy en serio y ya puedo decir que la estoy terminando. He repasado mi vida entera de forma muy honesta. Hay cosas que me dan vergüenza un poco, pero una biografía no tiene que ser 'Alicia en el país de las maravillas', sino que debe tener mucho de 'Doctor Jekyll y Mr. Hyde", plantea.
-¿Qué fue lo más difícil de ser honesto en el libro?
"La verdad, me cuesta ser honesto, porque soy un cuentero de corazón, pero llega el momento en que maduras y quieres agradecer a tu gente. Hoy me arrepiento de haber sido medio mentiroso cuando cabro. Eso me costó caro, como cuando me transformé en el primer artista chileno en actuar en Las Vegas, en el Flamingo, cosa que está comprobada por Don Francisco, pero no me tomaron muy en serio".
-¿Y la obra ya tiene casting ?
"Todavía no, eso le pertenece al director, pero yo me interpretaré desde los 45 a los 72 años. Sobre la fecha de estreno, prefiero no dar más detalles ahora, para no caer en las tallas de que soy un mentiroso si es que se dilata su puesta en escena".
Por primera vez en Italia: Woody Allen se refugia en la ópera
El Mercurio
El famoso director de cine hollywoodense formará parte de la temporada 2018 de La Scala de Milán, en donde versionará a Puccini.
Por Carlos Carrasco Peguero
Entre el 18 de junio y el 7 de julio, Woody Allen hará su debut italiano en una, quizás, menos conocida faceta: la dirección operática.
El neoyorquino ha sido galardonado con cuatro Oscar en las más de cinco décadas de trayectoria en el cine. Sin embargo, en 2008 decidió explorar sus habilidades como director de escena, y dirigió la régie de "Gianni Schicchi" (1918), de Giacomo Puccini. La ópera es la última parte de la colección "Il trittico" (formado también por "Il tabarro" y "Suor Angelica"), en donde el compositor italiano trabaja con alegorías de la "Divina Comedia", de Dante Alighieri.
El estreno de Allen fue en la ópera de Los Angeles, y su versión, una parodia de los estereotipos del cine italiano, fue bien recibida por la crítica. En 2015 se presentó nuevamente, esta vez de la mano de Plácido Domingo como barítono y personaje principal de la obra.
Este año, La Scala de Milán cobija su producción. Ayer, el famoso escenario presentó su programación de la temporada 2018-2019 y allí aparece el barítono italiano Ambrogio Maestri en el rol protagónico de Gianni Schicchi, en la producción de Los Angeles, de Allen.
Por eso no es extraño que, mientras su filmografía está siendo fuertemente cuestionada en Hollywood por la polémica en torno a las acusaciones de abuso sexual que han sostenido algunos miembros de su familia durante años, Allen vuelva a esta incipiente pero prometedora carrera.
El famoso director de cine hollywoodense formará parte de la temporada 2018 de La Scala de Milán, en donde versionará a Puccini.
Por Carlos Carrasco Peguero
Entre el 18 de junio y el 7 de julio, Woody Allen hará su debut italiano en una, quizás, menos conocida faceta: la dirección operática.
El neoyorquino ha sido galardonado con cuatro Oscar en las más de cinco décadas de trayectoria en el cine. Sin embargo, en 2008 decidió explorar sus habilidades como director de escena, y dirigió la régie de "Gianni Schicchi" (1918), de Giacomo Puccini. La ópera es la última parte de la colección "Il trittico" (formado también por "Il tabarro" y "Suor Angelica"), en donde el compositor italiano trabaja con alegorías de la "Divina Comedia", de Dante Alighieri.
El estreno de Allen fue en la ópera de Los Angeles, y su versión, una parodia de los estereotipos del cine italiano, fue bien recibida por la crítica. En 2015 se presentó nuevamente, esta vez de la mano de Plácido Domingo como barítono y personaje principal de la obra.
Este año, La Scala de Milán cobija su producción. Ayer, el famoso escenario presentó su programación de la temporada 2018-2019 y allí aparece el barítono italiano Ambrogio Maestri en el rol protagónico de Gianni Schicchi, en la producción de Los Angeles, de Allen.
Por eso no es extraño que, mientras su filmografía está siendo fuertemente cuestionada en Hollywood por la polémica en torno a las acusaciones de abuso sexual que han sostenido algunos miembros de su familia durante años, Allen vuelva a esta incipiente pero prometedora carrera.
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