viernes, enero 13, 2023

Gustavo Miranda vuelve a Las Majadas

 El Mercurio


El músico, quien a los 10 años se presentó por primera vez en este escenario de Pirque, tocará mañana, gratis, obras de Beethoven, Chopin y Gershwin.

Maureen Lennon Zaninovic

“La jornada inaugural contará con un invitado de apenas 10 años: Gustavo Miranda, ganador de la última versión del Concurso “Claudio Arrau” de Quilpué en el primer nivel. En sus dos años de estudio en la U. Católica, el joven intérprete experimentó notables progresos, que le permitieron cursar cuatro años en dos”.


Así se publicaba en estas páginas, en 2002, el debut de este artista chileno en el Festival Rosita Renard de Pirque. Más adelante la nota consignó que en aquella época este intérprete “no tenía un piano en el cual practicar. La Municipalidad de Puente Alto ya se comprometió a entregarle uno”.


A veinte años de ese estreno, el músico becado por la Corporación Amigos del Municipal regresará este sábado al parque Las Majadas de Pirque, con un concierto, a las 20:00 horas (entrada gratuita).


“Para nosotros es muy emocionante volver a tenerlo. A él lo descubrió nuestra recordada Rosa Puga, quien nos habló de este talento increíble. Lo trajimos con apenas 10 años y hoy tiene una carrera impresionante que lo llevó a estudiar en la Juilliard School en Nueva York”, cuenta Lilyan Jara, organizadora del Festival Rosita Renard de Pirque.


Gustavo Miranda (1991) rememora que su estreno fue muy conmovedor. “Había mucha gente, como mil personas y fue al aire libre. Tenía 10 años, pero me sentía como de 60. ¡Me creía muy maduro!”, dice. Agrega que su profesor en Estados Unidos, Julian Martin, estudió en Alabama donde por esos años se encontraba la hermana de Rosita Renard, también pianista, “y quien le hizo clases a la maestra de mi profesor. Siempre Julian Martin me decía que su pianista chileno favorito, más allá de Claudio Arrau, era Rosita Renard”, explica.


El programa de mañana sábado contempla —entre otras piezas— la Balada N°1 de Chopin, la Sonata Op. 31 N° 2, “La Tempestad”, de Beethoven y una selección de obras y transcripciones para piano de George Gershwin.


Miranda comenta que incluyó una sonata del músico de Bonn porque “quiero seguir el ciclo. Partí el 2022 y mi sueño es poder abordar la integral de Beethoven”, advierte. También define a “La Tempestad” como muy dramática y personal. “Cada nota es una emoción. Su estructura se sale del esquema formal: tiene unos recitativos que son muy especiales y que hablan de un estado emocional del compositor”. Sobre Chopin, aclara que escogió composiciones que fueran familiares para el público y de George Gershwin destaca su cercanía con el negro spiritual, el jazz y la música afroamericana. “También voy a tocar dos transcripciones que realizó Earl Wild de ‘Embraceable you' y ‘Fascinating Rhythm'. Son dos canciones muy famosas de Gershwin que me gustan mucho y, en particular, la versión de Ella Fitzgerald. Son dos estudios muy virtuosos y sofisticados”, concluye el músico Gustavo Miranda.

Alfredo Jaar: “Sin arte y cultura, la vida sería definitivamente un error”

El Mercurio

El artista chileno publica “El poder de una idea”, que reúne diálogos suyos con el curador venezolano Luis Pérez-Oramas. Es un libro para adentrarse en las mecánicas y conceptos tras su quehacer.
Daniela Silva Astorga

Jaar suele participar en las bienales más importantes —ha estado cuatro veces en las de Venecia y São Paulo— y exponer en museos del mismo valor. Este año comenzará agitado. Entre marzo y julio, tiene programadas muestras en la Pinakothek del Moderne (Múnich), la Goodman Gallery (Londres), la Galería Thomas Schulte (Berlín) y el Museo de Arte Contemporáneo de Hiroshima. A Chile también vendrá. “El Museo Nacional de Bellas Artes presentará una retrospectiva completa de todas mis obras realizadas durante la dictadura en Chile (1974-81) y durante mis primeros años en Nueva York (1982-87)”, dice el artista.

Durante unas cinco décadas, y sobre todo desde Nueva York —donde se instaló en 1982—, Alfredo Jaar (1956) ha confeccionado decenas de obras que a él le permiten entender al mundo y sobrellevar, aunque sea un poco, las atrocidades que ha conocido. Viéndolas desde cerca, por sus viajes e investigaciones. O a través de la prensa: no existe día en que el artista chileno no lea a primera hora decenas de diarios y publicaciones. Luego viene el trabajo de taller, un espacio limpio y ordenado, quizás más parecido a un centro de documentación, y después, por supuesto, aparecen las obras. Cruces de fotografía, instalación, cine y nuevos medios, que la mayoría de las veces tocan asuntos sociopolíticos complejos y enfatizan, o problematizan, el rol de las imágenes y su uso.

Todo eso es lo que usualmente se conoce sobre su quehacer y su forma: un conjunto de operaciones, vínculos históricos y temáticos, además de sutilezas, que aparecen como un golpe y propician reflexiones en el espectador. Para el resto, lo que no siempre se sabe, porque está en la trastienda o en la cabeza del autor, ahora existe una ventana: el libro “El poder de una idea”.

Lo publica la Colección Patricia Phelps de Cisneros (CPPC) y debido al propósito de reducir las barreras de acceso, el volumen tendrá una circulación inusual: se puede hojear de manera gratuita a través de la web de la institución. Pero también es viable descargarlo o solicitar una versión de impresión. Como sea, “El poder de una idea” es una lectura reveladora, interesante y entretenida. Sus páginas reúnen capítulos de las conversaciones que Alfredo Jaar ha tenido con el poeta y curador venezolano Luis Pérez-Oramas (1960) durante más de una década. Y así es posible acercarse a la mecánica con que el artista piensa sus obras, los temas que más lo ocupan o a cómo cimentó su manera de construir producciones artísticas complejas, que cruzan la arquitectura, disciplina que estudió, con el arte. También aparecen destellos de sus referencias visuales, relatos sobre su familia y referencias a la historia chilena.

—Leer entre líneas y leer imágenes es esencial en su trabajo. Al hablar sobre esto con Pérez-Oramas, apareció una referencia histórica importante: su padre. ¿Cuánto marcó su trayecto?

“Mi padre era un gran lector de noticias. No concebía salir de casa antes de leer los periódicos. No podía funcionar sin saber lo que estaba ocurriendo afuera, aunque fuese a miles de kilómetros. Nuestros almuerzos y cenas terminaban siempre convirtiéndose en un foro político y cultural en el que discutíamos del estado del mundo. Y para sobrevivir esas situaciones, los cinco hijos debíamos estar bien informados, entender lo que estaba aconteciendo. De allí nació sin duda mi modus operandi, el manifiesto con el cual me muevo: ‘Antes de actuar en el mundo, necesito entenderlo'. No creo que sea casualidad que terminé siendo un arquitecto que hace arte. Para un arquitecto el contexto es todo”.

—En el libro utilizan el concepto de antilectura para sintetizar una parte crucial de su obra: ver lo que no siempre está dicho, ese entrelíneas que conecta con un mundo de injusticias, violencias y crisis. ¿Son las obras fundamentales para lidiar con el contexto y la carga?

“Todo lo que sé lo aprendí siendo arquitecto y artista. El arte y la arquitectura son para mí como el aire que respiro. Sin estas disciplinas no podría sobrevivir. Producir una obra es responder al contexto, y al mundo. Es estar vivo. Louise Bourgeois decía que el arte es la garantía de nuestra sanidad, así es de necesario para mí también. Nietzsche pensaba lo mismo, decía que sin música la vida sería un error. Sin arte y cultura, la vida sería definitivamente un error. Porque en el fondo, el artista crea modelos de pensar el mundo. Modelos que inventan un nuevo mundo, un mejor mundo”.

—¿La nutrida y extensa conversación que ha tenido con Pérez-Oramas es algo excepcional? ¿O suele mantener instancias así con otros intelectuales?

“Este diálogo con Luis es excepcional porque él es un interlocutor excepcional y fue un inmenso privilegio enfrentarme a una mente excepcionalmente brillante. Pero mantengo diálogos similares con más de una docena de intelectuales tan brillantes como Luis. De Chile hay varios. Adriana Valdés es la más importante. Con ella tengo, desde hace muchos años, lo que llamamos una conversación infinita. Sin duda, soy quien soy gracias a ella y a los otros, y a su gran generosidad intelectual. Hemos caminado juntos en estos tiempos negros en los que nos ha tocado vivir, y me han iluminado el camino. Les soy eternamente agradecido”.

jueves, enero 05, 2023

Dimensiones de Verónica Zondek: Entre la poesía infantil y la cantata popular

 El Mercurio


La poeta publica el libro ilustrado “Hola ratón con cola” y espera el estreno de una gran obra basada en su poemario “La ciudad que habito”.

IÑIGO DÍAZ

El primer poema sobre el primero de estos personajes tiene 20 años de antigüedad, porque hace 20 años a una hija de Verónica Zondek (1953) se le cayó su primer diente. Entonces fue que en la imaginería de sus rimas apareció el Ratón Hurtadientes, una suerte de detective, que luce anteojos de concha, lupa y sombrero Scotland Yard.


Luego vinieron más poemas, sobre Don Ratón, el Ratón Abuelo Goloso, la Ratona Diva, la Rata Buena y el Ratón Malo, escritos entre Santiago y Valdivia, donde ella vive hace décadas. “Aquí, los ratones son parte de la vida. No les tengo miedo”, dice la poeta.


“Hola ratón con cola” (Libros del Cardo, $12.000) muestra otros bordes de su creación, iniciada como una joven poeta en la década de los 80, con libros como “Entre cielo y entre línea” (1984), “La sombra tras el muro” (1985) o “Vagido” (1987).


“Son poemas infantiles que juegan con las rimas, las aliteraciones, el ritmo y el sonido de las palabras. Mi idea es encantar a los niños con el lenguaje, que lo disfruten, aprendan palabras y si no las conocen, pregunten o las busquen. No quiero infantilizar a esos lectores”, dice Zondek. “Vivimos en una deformación occidental que busca entenderlo todo. Pero no hay que entenderlo todo, como ocurre en la poesía. Tienes que sentirla”, agrega.


“Hola ratón con cola”, cuya contratapa despide al lector con el título de “Chao ratón colao”, tiene puntillistas ilustraciones de Roberto Galo Arroyo, otro autor sureño. Dedican los poemas y dibujos a su fallecido amigo Milton Gallardo, experto en ratones, quien incluso llegó a hacer descubrimientos biológicos acerca de los roedores.


En tanto, la poeta espera el estreno en febrero, en Valdivia, de una obra mayor, la cantata popular “Desde la ciudad que habito”, compuesta por el músico Héctor Garcés y basada en su poemario “La ciudad que habito” (2012). Incluye coreografía, coro y ensamble instrumental.


“Se basa en mi vida, de cómo llegué a vivir en Valdivia y en la larga historia de este territorio que terminó siendo la ciudad de Valdivia”, anticipa Zondek, quien el año pasado ya había tenido una experiencia similar con el formato de la cantata, con “Otro viento cantará”, estrenada en el Teatro del Lago con más de 300 voces.

Vuelve “Gran Concierto por la hermandad”

 El Mercurio


Este sábado 7, a las 20:00 horas, Alejandra Urrutia dirigirá a 90 músicos y cerca de 150 coristas que interpretarán en el Centro Cultural Estación Mapocho la cantata “Carmina Burana”, del compositor alemán Carl Orff.

Esteban David Contardo

“Por favor, le voy a pedir a los bronces acentos y mucha claridad al inicio de la nota, como campanas. Y al coro, mucho texto, siempre, por favor”.


Alejandra Urrutia se posiciona frente a sus músicos y coristas y da comienzo a uno de los últimos ensayos de “Carmina Burana”, de Carl Orff, antes del “Gran concierto por la hermandad'' que se realizará este sábado 7 de enero a las 20:00 horas en el Centro Cultural Estación Mapocho.


La directora titular de la Orquesta de Cámara del Municipal de Santiago será la encargada de dirigir nuevamente la que será la cuarta versión de un evento musical que ella ideó como un gesto a quienes han llegado a vivir a nuestro país.


“Este concierto nace de una idea de proyecto que se inició en junio del 2018 a propósito de lo que estaba ocurriendo con la inmigración en nuestro país. Entonces sentí que era importante hacer un gesto con ellos”, señala Urrutia.


Desde su primera edición en 2019, se ha invitado a participar, gratuitamente, a diversos músicos extranjeros que están viviendo en Chile, junto con abrir convocatorias para que el coro sea compuesto por ciudadanos, personas que no necesariamente son músicos profesionales que se inscriben para participar y pasar por el proceso de selección. Este año, en el escenario, estará dispuesta una orquesta de 90 músicos y un coro, dirigido por Paula Elgueta, de alrededor de 150 cantantes, en el que se encuentran 30 niños y tres solistas.


Celebración de la vida


“Las obras anteriores que habíamos hecho eran mucho más elevadas, que nos hablan de la hermandad, de la fraternidad; composiciones que nos invitan a hacernos preguntas profundas de por qué estamos aquí, a reflexionar sobre gente que partió. Este año volvemos con una celebración a la vida”, dice Alejandra Urrutia.


En 2019 fue la “Novena Sinfonía”, de Beethoven. A comienzos del 2020, la “Sinfonía Resurrección”, de Mahler. En 2022, y tras un año de suspensión por la pandemia, el concierto regresó con “Un réquiem alemán”, de Johannes Brahms, y en la edición de este año la directora escogió “Carmina Burana”, compuesta por el alemán Carl Orff.


Esta cantata escénica fue creada por Orff en la primera mitad del siglo XX utilizando los “Carmina Burana”, un ciclo de poemas medievales anónimos encontrados en la abadía de Benediktbeuern, en Baviera, Alemania. Se trata de una poesía lírica escrita en latín que retrata el placer por lo terrenal, el amor, la bebida y el goce por la naturaleza.


Para Moisés Mendoza, cantante profesional y quien será uno de los solistas en este concierto, la composición de Orff “es una obra del pueblo, lo más alejado de la academia. En cierto sentido, es muy terrenal, no solo en los textos en su origen, sino en la sonoridad que tiene, muy folclórica, parecida a las obras de Stravinsky”.


En este sentido, Pedro Moya, chelista y quien participará por segunda vez en el “Gran concierto por la hermandad”, señala que esta obra “tiene un significado especial si lo tomamos como contexto pospandemia. Representa un renacer bueno, sacudirse la modorra de estos dos años que estuvimos parados”.


Si bien el ingreso a esta actividad es gratuito, la organización creó una campaña denominada “luca por nuca”, con la cual esperan que el público que asista pueda colaborar con mil pesos para solventar los costos de la iniciativa.

David Guetta volvió con su fiesta infinita a Chile

 El Mercurio


El músico electrónico francés abrió anoche la temporada de conciertos internacionales en el Movistar Arena. Hoy repite en el mismo recinto.

JOSÉ VÁSQUEZ

El ambiente anoche, en las terrazas externas del Movistar Arena, ya era de fiesta en la previa, casi como una continuación natural del Año Nuevo, que acaba de celebrarse. El clima veraniego en el lugar se disfrutaba bebiendo en los bares y comiendo en los puestos de comida que le dieron una segunda vida a este espacio, ahora híper aumentado, con música pachanguera envasada y capacidad para cinco mil personas, además de otro sitio VIP con Djs, para otras 1.500 y que iban a funcionar hasta las 2 A.M., según la productora Streetmachine.


Una escala previa y al aire libre antes de ingresar al calor del recinto que cerca de las 22:00 horas, cuando estaba programado el inicio del show, ya lucía prácticamente lleno. En total, entre la presentación de ayer y la que tendrá esta noche, David Guetta (55) vendió 30 mil entradas “en solo un par de horas”, dijo él mismo, lo que agradeció apenas apareció frente a la gente, 20 minutos más tarde. “Vamos a celebrar este 2023”, lanzó y arrancó la fiesta.


El montaje del músico electrónico en su regreso al país, después de 10 años, fue sencillo: un mesón, que funciona como un podio o su centro de operaciones, y atrás, un murallón de pantallas de alta definición. Así,se posesionó de su espacio y desató de entrada una inyección completamente discotequera que inició con “Titanium”, en esa remixada versión con la voz de Sia, a la que cada cierto tiempo le bajaba el volumen -una anticlimática acción que repite cada tanto- a la pista para que el público participe cantando.


Guetta es la encarnación del DJ transformado en ídolo de masas, un anfitrión sintético a cargo de la fiesta eterna, un pacto tácito asumido por el público que se tomó el lugar como una pista de baile, reclamando por más beats, recibiendo a cambio, de vuelta, un remix infinito, acompañado de llamaradas de fuego, explosiones de humo, rayos láser y lluvia de papel picado, en un set donde pasaron “Love Tonight”; uno de sus últimos lanzamientos, “I'm Good (Blue)” con la colaboración en voces de Bebe Rexha, una pista pegajosa gracias al sampleo tomado de los italianos de Eiffel 65 y su “Blue (Da ba dee)” -que le valió una nominación a los próximos Grammys-; una cita a su fallecido colega Avicii con “Wake Me Up”; la robótica “Satisfaction”, de Benny Benassi, y “How Deep is Your Love”, de su otro colega Calvin Harris, que a fines de febrero también vuelve al país, para tomar la posta de la inagotable fiesta electrónica.

miércoles, enero 04, 2023

El INE entregó un anticipo de su informe “Estadísticas culturales”

 El Mercurio


Públicos, trabajadores y financiamientos: las cifras que marcaron a la escena cultural en 2021

La decimonovena versión del reporte, que es el más completo del sector, estará lista a fines de enero y se anclará en la web. Como siempre, debido al método de elaboración del estudio, existe un año de desfase.

Aunque todavía no está disponible la versión final de “Estadísticas culturales”, informe que elaboran el Ministerio de las Culturas y el Instituto Nacional de Estadísticas (INE), ambas instituciones difundieron algunas cifras preliminares sobre 2021, año en el que las restricciones pandémicas comenzaron a disminuir, pero sin provocar inmediatamente un aumento relevante en el consumo cultural.


Al revisar los números de tráfico de los sitios web del Servicio Nacional del Patrimonio Cultural, se evidencia que las consultas aumentaron en un 30,8% entre 2020 y 2021. La página más visitada fue Memoria Chilena, que registró más de ocho millones de entradas, experimentando un alza de un 15,4% en relación con el periodo anterior. Y la segunda más vista fue BibliotecaNacionalDigital.cl, con 1.716.682 visitas y un incremento de 46,6% respecto de 2020. En tanto, el portal Artistas Visuales Chilenos, quedó como el tercero más visto, con casi un millón de usuarios.


El aumento de la presencialidad, debido a las menores restricciones por el covid-19, tampoco se tradujo en un gran incremento de los asistentes al cine. Si en 2021, se cortaron más de seis millones de entradas —y en 2020, 4,5 millones—, las cifras de los años anteriores son muy superiores: 27.569.893 espectadores hubo en 2017; 27.826.075, en 2018; y 29.736.307, en 2019.


Esta versión entrega también cifras sobre el empleo formal del sector. No son positivas. En 2021 se registró una disminución de un 32,9% respecto de 2020, y de 26,0% si se compara con lo ocurrido en 2019.


Presupuestos museales


De acuerdo al informe, los 227 museos que existen en Chile —el 58,6% de ellos son privados; y un 41,4%, públicos— recibieron 2.519.125 visitas presenciales en el periodo estudiado. Después de la Región Metropolitana, existe una mayor cantidad de museos en Valparaíso y Los Lagos. Y durante 2021, la mayoría se financió con fondos concursables (20,7%), fuentes privadas (15,7%), donaciones (13,3%), aportes municipales (12,2%), y recursos del Gobierno Central (10,7%).


El PDF de “Estadísticas Culturales. Informe Anual 2021” estará disponibles en el Observatorio Cultural del ministerio (Observatorio.cultura.gob.cl).

Nuevos directores en el Teatro Municipal de Santiago

 El Mercurio


El compositor y actual director ejecutivo de la Fundación de Orquestas Juveniles e Infantiles (FOJI), Miguel Farías, junto con la periodista, escritora y académica Paula Escobar fueron anunciados en el inicio de 2023 como nuevos nombres en el directorio del Teatro Municipal de Santiago, que preside la alcaldesa Irací Hassler. La propia edil fue quien propuso los nombres, que fueron aceptados por unanimidad en la mesa a la que también comparecen los directores Juan Manuel Santa Cruz, Jorge Andrés González, Carla Pinochet Cobos y María Cecilia Guzmán.

martes, enero 03, 2023

Tres voces emblemáticas se renuevan con lanzamientos

 El Mercurio


Durante 2022, Ginette Acevedo, Marisa y Gloria Simonetti estrenaron sencillos inéditos a través de las plataformas.

Raimundo Flores S.

La semana pasada, la Sociedad Chilena de Autores e Intérpretes Musicales (SCD), anunció que su reconocimiento anual de Figura Fundamental de la Música Chilena sería para Julio Zegers y Ginette Acevedo. En el caso de la cantante, la distinción llega no solo como una celebración de sus 60 años de carrera, sino que también como un espaldarazo a sus ganas de mantenerse vigente, que quedaron demostradas con el lanzamiento de un sencillo inédito hace algunos meses.


Es una interpretación de “Zamba para olvidar”, del argentino Daniel Toro, que cuenta con una reconocida versión de Pedro Aznar. “Son esas cosas que uno canta a veces en la casa, canciones hermosas que nunca grabé. Y de repente mi guitarrista, Carlos Arenas, me preguntó por qué no la grabábamos y pensé que era una buena idea. Por último para darme un gusto”, señala Acevedo.


El tema fue registrado en una sesión que incluyó además otra zamba y una cueca cuyana, fiel al estilo folclórico de Acevedo. “Yo las quería para mí, para tenerlas y gozarlas, pero quedaron tan bien que me sugirieron que las subiera a las plataformas, ya que hoy día todo el mundo lo hace así”, dice la intérprete de “La torcacita”.


Por lo mismo, planea subir las otras dos canciones en las próximas semanas. Quiere grabar otros temas similares, lo que se suma al esfuerzo que ha hecho en los últimos meses para poner en las principales plataformas de streaming su catálogo clásico, junto a otras sorpresas como el disco inédito “Y algo más que tangos”, registrado en 2016.


Algo similar le pasó a Marisa, voz icónica de la Nueva Ola Chilena. Todo comenzó cuando la soledad de los primeros días de pandemia la hizo recordar a “Nadie me ama”, un tema grabado en 1954 por Lucho Gatica, de José María Cantur. Entonces decidió grabarlo y lo publicó a mediados de 2022 con un videoclip.


“Fueron días difíciles porque no sabíamos de que se trataba, qué nos iba a pasar, a dónde íbamos a llegar, entonces era un terror. Pero yo me entretuve de esta forma pensando que si tenía estos miedos la gente también tenía que tenerlos en sus casas”, relata.


Así dio paso a una rutina musical que incluyó varios shows virtuales y la grabación de distintos temas que se le venían a la mente por esos días y hasta hoy. En las plataformas de streaming también está disponible “Misterios”, escrita por Marco Aurelio, pero en YouTube hay otras recientes como “Mami Blue”, “Ni tú ni yo” y una incursión en lo urbano llamada “Amor y olvido”.


“Me siento muy bien en cualquier estilo. Yo no he parado jamás en esto, tengo la cabeza llena de música. La canción que me gusta, la grabo. No estoy parada jamás. Me van a llevar a la tumba con música”, asegura. Además, adelanta que le gustaría recopilar todos estos temas en un nuevo álbum.


Otra que se animó con nueva música en 2022 fue Gloria Simonetti. En su caso fue “La era está pariendo un corazón” de Silvio Rodríguez, cantautor al que ha versionado en varias ocasiones durante su carrera. El tema también resonó especialmente en ella en los tiempos de confinamiento.


“Esta canción es de 1968, y sin embargo está absolutamente vigente. Entonces es lo que tiene la música, esa transversalidad de que pueden pasar años y de repente hay una canción que te está diciendo exactamente lo que está pasando y lo que quieres escuchar”, explica Simonetti.


Aunque esta canción no será parte de ningún álbum, la cantante adelanta que tiene varios planes en mente para este 2023. Entre ellos destacan la posibilidad de volver a versionar “Cuando el coyote y el huemul” de Luis Advis, una incursión en el mundo de las cuecas bravas y un nuevo acercamiento a la música urbana, tal como ya lo hizo en 2018.

Ministerio de las Culturas anuncia a los ganadores de sus fondos concursables

 El Mercurio


Los más de $2.800 millones de esta segunda entrega de los Fondos de Cultura 2023 beneficiarán a 92 proyectos. Corresponden a las líneas de Festivales y Ferias (Fondo del Libro y la Lectura); Música en Vivo (Fondo de la Música), y Difusión, Exhibición e Implementación y Distribución de Cine y Videojuegos (Fondo Audiovisual).


En relación con el Fondo del Libro, entre las iniciativas que recibirán una mayor cantidad de recursos, están la Primavera del Libro, la Feria del Libro y la Lectura de La Serena, La Furia del Libro, el Encuentro de Ilustración y Cómic de La Reina, y la Feria del Libro Usado de la U. Mayor. Tendrá también contribuciones el Festival de Autores (FAS).


Un 70,6% de las iniciativas distinguidas proviene de regiones distintas a la Metropolitana y recibirán un 74,0% de los recursos de la línea de Festivales y Ferias del Libro ($475.095.680).


En tanto, la línea de Música en Vivo repartirá más de $782 millones entre 36 propuestas. Entre las destacadas están “El Baker se une en acordeón. Encuentro Nacional de Acordeonistas Cochrane” y el “Festival Internacional Sonamos para Niños y Niñas de Valdivia”.


Este anuncio se suma a una reciente entrega de recursos de las líneas Festivales y Encuentros del Fondo de Artes Escénicas, y Organización, Festivales, Ferias y Exposiciones del Fondart Regional. El detalle de los ganadores está publicado en Fondosdecultura.cl.

Rolling Stone eligió a los mejores 200 cantantes de la historia

 El Mercurio


La revista publicó el día de Año Nuevo un listado que es liderado por Aretha Franklin, Whitney Houston y Sam Cooke, pero que ha generado gran controversia porque dejaron fuera a Celine Dion. Fans y celebridades expresaron su molestia con el ranking a través de redes sociales. La publicación había advertido que no era un listado de las “mejores voces”. En los 200 aparecen también artistas como Bob Dylan, Taylor Swift, Freddie Mercury y Rosalía.

lunes, enero 02, 2023

Alhambra de Taltal: Desarmar y rearmar el teatro amarillo

En 2021 el Teatro Alhambra recuperó el color original de su única fachada revestida en madera. Las tres restantes han permanecido a la intemperie, ocasionando daño acumulativo. MOP


 El Mercurio


Construido en 1921 a instancias de Raniero Perucci, quien destinó el último piso a su residencia, el edificio se encuentra en desuso desde hace 20 años. Un estudio de prefactibilidad es el primer paso para rescatar esta joya de la época salitrera.

IÑIGO DÍAZ

Ya en su primerísima función, el 18 de noviembre de 1921, mostró el espíritu republicano y comunitario que iría a marcar su historia en Taltal. El flamante Teatro Alhambra realizó una presentación a beneficio del Hospital 21 de Mayo, con sus más de cien localidades agotadas. Esa noche se ofreció una función de cine mudo, fue acompañada por una orquesta.


“El valor principal tiene que ver con la intención de la familia de italianos que crearon un espacio en una ciudad que comenzaba a vivir una declinación de la industria del salitre. Pero el teatro siguió adelante después de la crisis, como un punto de encuentro de los taltalinos”, señala Claudio Aguirre, autor del libro “Teatro Alhambra: 100 años de historia, Taltal 1921-2021”. “Como el tercer puerto salitrero, Taltal llegó a tener 20 mil habitantes, un consulado y un hipódromo. Un siglo después aquí viven 15 mil personas”, agrega.


Con un estudio de prefactibilidad encargado por el Ministerio de Obras Públicas (MOP) a la oficina Paisaje Rural, el año pasado se inició el proyecto de restauración del teatro, que lleva dos décadas en completo desuso. La última función de cine allí tuvo lugar en 1997. Se proyectó “Jurassic park”.


“El Teatro Alhambra tiene un problema de origen. Se construyó sin los estándares de seguridad que se requieren hoy para edificios de uso público. Como conjunto su estructura es débil. Y a ello hay que sumar una importante falta de conservación”, explica Alberto Anguita, de la Dirección de Arquitectura del MOP.


De este modo la restauración se plantea como una cirugía mayor, con el desarme completo y controlado del edificio, pieza por pieza, y un rearme que pueda actualizar esos parámetros de seguridad y al mismo tiempo respete sus atributos arquitectónicos. El plan tipo mecano incluye la recuperación de piezas en buen estado, el reciclaje de maderas sobrevivientes y la eliminación y reemplazo de partes inutilizables debido a la acción de xilófagos o la humedad marina.


Granada o Ancona


El mito dice que el Teatro Alhambra se levantó en 40 días con trabajadores de oficinas en el cantón salitrero que quedaron varados en el puerto tras perder sus puestos durante la crisis. Pero hay una leyenda más que ronda en su historia.


“¿Por qué se llama Alhambra? Cuando la familia de Raniero Perucci llegó a Chile en una de sus maletas venía un folleto del Teatro Alhambra de Granada. Aunque los descendientes, la cuarta generación de Perucci, que aún viven en Taltal y son comerciantes, han dicho que en Ancona, de donde proviene la familia, existe un Teatro Alhambra”, indica Claudio Aguirre.


Emplazado en la plaza de Taltal, en calle Torreblanca, en 2021 recuperó su fachada amarilla original. Surgió en los años 20 como sala de espectáculos para funciones de biógrafo, operetas, teatro y números de variedades. Se construyó a instancias de ese sastre, convertido en empresario, Raniero Perucci, quien al perder la concesión del antiguo Teatro Municipal de Taltal decidió construir su propio recinto.


De pino oregón y líneas arquitectónicas de influencia inglesa, en el estilo georgiano propio de las construcciones salitreras, cuenta con dos pisos en su fachada pero tres niveles en su interior. La sala tiene una platea que conserva sus butacas originales, además de palcos laterales para cuatro espectadores, galería y luneta.


Pero el edificio además contaba con una confitería anexa en el primer nivel, uno de los atractivos mayores para la ciudad, y la residencia de la familia Perucci, que ocupó la última planta con el extenso balcón y vistosas ventanas bajo el cartel que domina la plaza: Teatro Alhambra. Adquirido por la Municipalidad de Taltal en 2002, fue declarado Monumento Histórico en 2009.


“El plan de restauración no solo está enfocado en el Teatro Alhambra, sino el conjunto de tres monumentos históricos que tiene Taltal y que están en distintos grados de avance: las casas pertenecientes al ferrocarril, donde vivían los administrativos, y el muelle original por donde salía el salitre, que hoy está en ruinas. La recuperación de los edificios y el espacio público le dará valor no solo a la ciudad y el puerto, sino a esa zona en el norte”, dice Alberto Anguita. El MOP estima que el diseño para un nuevo programa, ya preliminarmente definido en consultas participativas con la comunidad, se iniciará el segundo semestre.


Claudio Aguirre concluye: “En su época, el Teatro Alhambra estaba en Taltal a la par de otros teatros principales en el norte salitrero, como el Teatro Municipal de Iquique o los teatros de las oficinas principales, Humberstone o Chacabuco, que contaban con programas artísticos y con instalaciones de primer nivel”.

domingo, enero 01, 2023

El Teatro Caupolicán vuelve a recibir a una gran agrupación sinfónica

 El Mercurio

Fundación de Orquestas se alista para alcanzar el “Everest” de la música clásica.


El viernes 13 y el sábado 14 de enero, cerca de 600 músicos tocarán y cantarán por primera vez en nuestro país la Octava Sinfonía de Mahler y con ello se cerrará en grande la celebración de los 30 años de la Sinfónica Nacional Juvenil. Durante gran parte del 2022 la FOJI ha venido trabajando para sumar apoyos y así concretar este sueño.

Maureen Lennon Zaninovic


Hace tres décadas nació la Orquesta Sinfónica Nacional Juvenil, conjunto estrella de la Fundación de Orquestas Juveniles e Infantiles (FOJI), bajo el impulso del recordado Fernando Rosas, Premio Nacional de Música 2006. Estamos hablando de uno de los semilleros de intérpretes más importantes. En 30 años, son cerca de 2.500 músicos los que han pasado por la agrupación. Muchos de los cuales pasaron a formar parte de orquestas profesionales, a desarrollar elogiadas carreras en el extranjero o convertirse en docentes fundamentales para el desarrollo local.


Como broche de oro de celebración, el viernes 13 (20:00 horas) y sábado 14 de enero (17:00 horas), en el Teatro Caupolicán, el conjunto estrella, más músicos invitados, protagonizarán un hito en la historia musical de nuestro país: el estreno de la Octava Sinfonía de Mahler. Las entradas para las dos funciones son gratuitas y desde este jueves se podrá acceder a ellas a través de www.puntoticket.com.


A mediados de junio, Paolo Bortolameolli, director titular de la Sinfónica Nacional Juvenil, confirmaba a “El Mercurio” esta relevante noticia y señalaba que hay mucho entusiasmo en la FOJI con este histórico estreno en Chile. “Es una sinfonía emblemática dentro del repertorio sinfónico universal. La conjugación de fuerzas (gran orquesta sinfónica, dos coros, coro de niños, ocho solistas, etc.) la hacen ser muy compleja de programar y enfrentar. Se ha intentado varias veces acá, pero aún no se ha logrado estrenar. Por eso el peso de esta responsabilidad —que recae en nosotros naturalmente— es maravilloso”.


A pocos días de materializar este sueño, el director ejecutivo de la FOJI, Miguel Farías, se encuentra en una de las modernas salas de TVN, actual sede de esta fundación, y comenta a “Artes y Letras” que el Teatro Caupolicán tiene una capacidad de 5.000 butacas, “pero por la cantidad de músicos convocados decidimos acotar el aforo a 3.500. Igual es un muy buen número si tomamos en cuenta que programamos dos funciones”, dice.


Paolo Bortolameolli rememora que en 2013 debutó con la Orquesta Filarmónica de Santiago justamente en el Teatro Caupolicán y con “La Consagración de la Primavera”, de Stravinsky.


“Emocionante este teatro. Hay como una energía súper especial, porque el Caupolicán convoca a un público más diverso, o sea, viene la gente que es seguidora de la música clásica, pero también hay otro tipo de imaginario colectivo, porque al final de cuentas es un escenario con una parrilla muy variopinta”, dice. El exbecado estrella de la Corporación Amigos del Municipal y de la Fundación Ibáñez Atkinson añade que, además, tiene toda una historia con la música clásica. “Inolvidables fueron los conciertos que protagonizaron ahí la Orquesta Filarmónica de Nueva York dirigida por el legendario Leonard Bernstein. Para mí, en lo personal, es súper bonito y simbólico volver al Caupolicán. Es un edificio grande que invita y alberga, y que no tiene la formalidad de otros espacios más tradicionales”, explica Paolo Bortolameolli.


Una celebración


Estrenar la Octava Sinfonía de Gustav Mahler en Chile es, a juicio del director de la Sinfónica Nacional Juvenil y del propio Miguel Farías, como alcanzar el “Everest” de la música clásica. Un reto indescriptible. “Es increíble, porque estamos convocando a mucha gente. Nosotros pensamos este evento como una gran orquesta juvenil de los 30 años”, afirma Farías, y revela que algunas personas le han preguntado si necesitan refuerzos. “No los necesitamos. Necesitamos que ojalá la mayor gente que ha pasado por la FOJI entienda que este es su cumpleaños también, y eso es lo que nos está pasando: convocamos a 14 coros de todo el país. Tendremos a 600 músicos sobre el escenario. ¡Eso ya es histórico!”.


El director ejecutivo de la FOJI advierte que este proyecto aniversario cuenta con el apoyo económico del gobierno regional. “Tenemos todo el respaldo del gobernador Claudio Orrego, quien está muy comprometido con nosotros. Otro de los primeros entusiasmados fue la Corporación Cultural Universidad de Concepción (Corcudec), que pagó todo para que su coro, uno de los más antiguos y prestigiosos del país (en agosto cumplió 68 años), pudiera cantar en los dos conciertos”, expresa Farías. El autor de la ópera “El Cristo de Elqui” añade que hay muchísimos exintegrantes de la Sinfónica Nacional Juvenil que se sumarán a las filas de este conjunto estrella de la fundación. “No se quieren perder esta posibilidad de formar parte de este acontecimiento. Hay otros que, por agenda, no podrán tocar en enero, pero sí han ido a los ensayos y han vivido la experiencia”.


Paolo Bortolameolli complementa que la gente que está participando “está dando su vida sobre el escenario y los que no pueden sumarse, igual están apoyando, porque realmente entienden que esto es una celebración”. Y se explaya en esta obra. A su juicio, ofrece un texto que es emocionante, porque es una sinfonía muy teatral que habla de la redención y de la sublimación. “Por otra parte, es la obra de Mahler tal vez más reivindicatoria que escribió, con una mirada muy positiva de la vida. Y lo tercero es que a mí no me cabe ninguna duda de que el solo hecho de poder presenciarla en vivo es una experiencia muy única”, concluye Bortolameolli.


Programarse:


Octava Sinfonía de Mahler

Director: Paolo Bortolameolli

Teatro Caupolicán

13 (20:00 horas) y 14 de enero (17:00 horas)

Desde este jueves, se puede acceder a las entradas gratuitas a través de www.puntoticket.com


Más aprontes: Otros proyectos para el 2023


Entre otros adelantos, la Fundación de Orquestas Juveniles e Infantiles confirma la grabación de un disco de la Sinfónica Nacional Juvenil bajo la dirección de su titular Paolo Bortolameolli. Él álbum incluirá música latinoamericana y los músicos deberían entrar a estudio hacia fines de año. En los próximos días se dará a conocer la temporada de conciertos 2023 de la FOJI. Serán cinco programas en total en diversos escenarios y en CorpArtes. Junto con ello, en Antofagasta, acaban de lanzar una nueva y moderna imagen corporativa. ¿Hay posibilidades de una gira internacional? “Existen, pero no para el 2023. De todas maneras, nos encantaría una gira”, apunta Miguel Farías, director ejecutivo de la fundación.


Un emocionante documental sobre esta gesta


Gonzalo Saavedra, crítico de música de “El Mercurio” y conductor del espacio “La música que cambió mi vida” de Radio Beethoven, es coproductor y editor periodístico de un documental que recoge todo el proceso que ha significado estrenar esta obra.


Comenta a “Artes y Letras” que este proyecto “busca mostrar la historia de la preparación del concierto más ambicioso que se ha hecho en el país, en el que están involucrados niños, jóvenes y adultos”. Y afirma que la Octava Sinfonía, De los mil (1906), de Gustav Mahler, no se ha tocado nunca en Chile, entre otras cosas, por las fuerzas vocales y orquestales que necesita. “El documental contará la odisea artística que significa reunir a 600 músicos, que se han estado preparando separadamente, y dar vida a esta obra que comienza con la invocación Veni, Creator Spiritus (Ven, Espíritu Creador): los sueños, luchas y esperanzas de los músicos de la Orquesta Sinfónica Nacional Juvenil, más los refuerzos de otros profesionales exintegrantes de ese conjunto, de las más de 400 voces (profesionales y amateurs, incluidos un centenar de niños), de los solistas y del director artístico del proyecto, Paolo Bortolameolli, cuya historia es el hilo conductor de la obra”, expresa.


Saavedra añade que hasta el momento se ha registrado la mayor parte de los arduos ensayos, no exentos de frustración y drama, y se ha entrevistado varias veces a todos los protagonistas involucrados, quienes dan cuenta del entusiasmo de emprender un desafío de estas proporciones, pero también del cúmulo de obstáculos, artísticos, logísticos y políticos, que han aparecido en el camino. “La pieza documental relatará este drama de voluntades y antagonismos, desde el nacimiento de la idea hasta el concierto, ante un público de más de tres mil personas, en el Teatro Caupolicán”, concluye el periodista y académico de la UC.


El director de este documental es Iván Tziboulka, quien confiesa a “Artes y Letras” que este proyecto lo reconectó con sus ancestros griegos, checos y búlgaros. “Todos ellos fueron músicos profesionales. Yo no me hice músico y este documental, a mis 66 años, por primera vez me reconcilió con la música clásica. Ahora estoy maravillado con esta gran empresa quijotesca, como si fuera ‘Zorba, el Griego'”, explica Iván Tziboulka. El profesional continúa con su relato y añade que le impresionó la cantidad de coristas de distintas regiones de Chile que se sumaron a la Octava Sinfonía, “muchos ellos aún estudian en colegios, acompañados de sus profesores y pagándose la micro y los desayunos de su propio bolsillo. Sin ningún tipo de financiamiento. Solo motivados por las ganas de participar en este desafío. Yo capté eso desde el primer momento y me fascinó”, cierra.


Pablo Rosenblatt, productor ejecutivo de este documental, adelanta que lleva varios años de trabajo con Iván Tziboulka, “pero este proyecto tiene algo especial: registra algo único en Chile y como equipo estamos muy comprometidos”, concluye.

lunes, diciembre 19, 2022

Ediciones UC publica vinilo de “Canto para una semilla”



 El Mercurio


Es el primer álbum musical que lanzará este sello de la U. Católica e incluye una grabación histórica de la obra de Luis Advis con versos de Violeta Parra.

Maureen Lennon Zaninovic

“Parte fundamental de la labor de Ediciones UC es abrir nuevos espacios para la cultura e innovar con propuestas que releven nuestro patrimonio inmaterial. Esta nueva edición de ‘Canto para una semilla' es un verdadero deleite para los sentidos y es la primera de varias iniciativas que están planificadas en conjunto con la Fundación Violeta Parra y que creemos serán un aporte fundamental para la divulgación del legado de la más insigne artista chilena”, señala María Angélica Zegers, directora de Ediciones UC. Se trata del proyecto que está emprendiendo este plantel y que significa dar forma al primer vinilo en la historia de este sello; un ambicioso rescate que verá la luz en las próximas semanas y que incluye la obra “Canto para una semilla”.


Ignacio Sánchez, rector de la UC, complementa que este álbum es parte de la alianza que suscribieron con la Fundación Violeta Parra. “Es nuestra primera exploración en vinilo y se suma al reconocimiento y a la difusión en torno al legado de esta gran artista nacional”, manifiesta. La autoridad añade que desde hace meses “estamos trabajando en el traspaso de la obra a la UC y en la habilitación del espacio Violeta Parra que debería estar listo muy pronto. En esa línea de apoyo, la Radio Beethoven acaba de emitir un programa, con producción de Erik Rojas, donde los auditores pudieron escuchar una edición de ‘Canto para una semilla'”.


Como se lee en el sitio Memoria Chilena de la Biblioteca Nacional, a esta obra se la suele definir como una elegía/cantata para voz recitativa e instrumentos tradicionales (charango, cuatro, guitarra, quena, bombo), compuesta por Luis Advis (1935-2004) a partir de las décimas de Violeta Parra. Este trabajo fue estrenado por Inti-Illimani e incluyó la voz de Isabel Parra, hija de la autora de “Gracias a la vida”.


Esta última rememora que comenzaron a ensayar esta pieza en 1972 y su estreno tuvo lugar en el Teatro Antonio Varas. “Para mí es la obra más profunda de la historia de la música chilena. La más verdadera. Son versos de mi madre y yo tuve la suerte de estar muy cerca de Luis Advis y él, en un acto de amor, decidió que yo debía cantarla y así lo hice, en medio de muchísimas actividades. El estreno tuvo como narradora a la destacada actriz chilena Carmen Bunster”. Isabel Parra cuenta que la presentaron en diversos escenarios, “pero llegó el golpe de 1973 y la semilla quedó sin florecer. Después, cuando nos fuimos al exilio, la canté muchas veces con Inti-Illimani. Alcanzamos a grabarla en Chile y en Europa, pero luego quedó en el olvido”.


El aporte de Nydia Caro


La presidenta de la Fundación Violeta Parra aplaude el interés de la U. Católica por volver a editarla en un vinilo. “Esto es un acontecimiento patrimonial y, sobre todo, una magnífica oportunidad para que los jóvenes accedan a esta composición, a través del rescate de una grabación que hicimos en Roma, en 1978, al abrigo del legendario cineasta Vittorio Gassman. El sello Discoteca del Cantar Popular (Dicapi) tuvo muchos problemas y desapareció, pero afortunadamente sus dueños me pasaron el master y hoy podemos volver a sacar este disco”.


Isabel Parra explica que el registro sonoro de Roma tiene una narración en italiano, pero ahora tendrá un rol la cantante puertorriqueña Nydia Caro, quien en 2013 vino a Chile e Isabel Parra la asesoró en un disco con canciones de su madre. “Le pedí si podía grabar la narración en español y aceptó de inmediato. Lo que hicimos para este vinilo fue reemplazar el italiano original por la voz de Caro. ¡El resultado es estupendo!”, cierra Isabel Parra.

sábado, diciembre 10, 2022

Eduardo Carrasco y los meses de Torretti antes de su muerte: “La vida de Roberto se hizo cada vez más dolorosa”

“Carla estaba terriblemente afectada por la muerte de Roberto”, dice Carrasco, recordando el día en que fue a verla. “Cuando entré a la casa fue desolador”. En la foto, la pareja. CRISTIÁN SOTO QUIROZ


 El Mercurio


Cuando Roberto Torretti y Carla Cordua regresaron a Chile a mediados de los 90, ya como reconocidos intelectuales, Eduardo Carrasco les ofreció hacer clases en el posgrado de Filosofía de la Universidad de Chile. Así nació una amistad que se profundizó con los años. Se visitaban con frecuencia, almorzaban en el Rivoli. En 2006, Carrasco publicó un libro de conversaciones con Torretti. A un mes de la muerte de su amigo, el fundador de Quilapayún recuerda historias y complicidades compartidas.

Por Patricio de la Paz


Carla Cordua está sola en medio de una casa que se va desarmando. Quedan algunos muebles, pero las paredes —antes tapizadas de libros en sus idiomas originales, desde el griego al alemán— están desnudas. Es como una casa sin piel. Carla Cordua está ahí tratando de resistir la tristeza. Pocos días antes, el 12 de noviembre, murió Roberto Torretti, su compañero por casi siete décadas. Además de la pena, a los 96 años Carla Cordua enfrenta una mudanza. Deja el lugar donde vivieron tantos años juntos en Los Dominicos y parte a un departamento en Providencia. Un espacio más pequeño. Para una persona y ya no dos.


Eduardo Carrasco es quien recuerda esa escena ocurrida hace unas semanas. El filósofo y fundador de Quilapayún conoce bien a este matrimonio. Eran amigos, se visitaban, compartían almuerzos. Y sobre todo, conversaban. Carrasco, en 2006, publicó un libro de conversaciones con Torretti, En el cielo sólo las estrellas, que debe ser lo más cercano a una biografía del destacado filósofo de la ciencia que junto a Cordua, también respetada filósofa, recibieron en 2011 el Premio Nacional de Humanidades y Ciencias Sociales. El dato de ser filósofos no es un detalle en esta historia de amistad. Constituyó el punto de encuentro de tres personas que hicieron de la filosofía una manera de ser, una forma de mirar el mundo, y no solo un oficio.


“Carla estaba terriblemente afectada por la muerte de Roberto”, dice Carrasco, recordando el día en que fue a verla. “Cuando entré a la casa fue desolador. Después de haberlos visitado tantas veces allí, en medio de anaqueles llenos de libros en el living y el comedor, ahora todo estaba vacío, porque los donaron a la Universidad Diego Portales. Y Carla ahí, sola”. Hace una pausa y dice en voz alta un mensaje para sí mismo: “Tengo que llamarla, le dije que iría a verla a su nueva casa”.


—¿Cómo conoció a Roberto Torretti?


—Supe de él cuando yo era estudiante de Filosofía en la Universidad de Chile. En ese tiempo (mediados de los 60), en la Facultad de Física y Matemáticas se creó el Centro de Estudios Humanísticos, que dirigían Roberto y Carla. Fue un fenómeno que conmovió el pequeño mundo de la filosofía en Chile, porque se empezó a construir una biblioteca muy importante, con ediciones originales de los libros más clásicos, libros que para nosotros eran las biblias de esa época, estudios kantianos, Nietzsche, Sartre. Empezó a transformarse en un lugar mítico de la filosofía. Pero en esa época no los conocí personalmente, yo estaba metido en otras cosas (Quilapayún nació en esos años).


—Aunque de referencia, ya sabía quiénes eran.


—Claro. También supe de Roberto, porque apareció su famoso libro sobre Kant, que ya en su edición era un acontecimiento. Apareció con tapa gruesa, en la Editorial Universitaria. Nadie publicaba un libro así, porque en Chile la filosofía era muy discreta. Además, explicaba la obra de Kant en forma formidable, inmediatamente se transformó en un referente. Compré el libro al igual que mis compañeros, somos tributarios de esa obra.


—¿Cuándo empieza la amistad?


—Cuando ellos regresan de Puerto Rico, a mediados de los 90. Roberto se había hecho muy conocido, porque dirigía la revista Diálogo, quizás la más importante de filosofía del continente. De Carla ya se sabía de sus trabajos sobre Sartre, sobre Hegel. Los dos tenían un gran valor. Yo era coordinador del posgrado de Filosofía en la Chile e inmediatamente les ofrecí un curso. Les pareció fantástico. Ahí empezó obviamente una relación, porque entre filósofos es muy poca la gente que hay para conversar, sobre todo gente rigurosa, con formación poderosa. Nos hicimos amigos primero con Carla.


—¿Por qué primero con ella?


—Porque Carla es mucho más cercana, abierta, y le gusta conversar mucho. Después fui a visitarlos a la casa y empezamos a encontrarnos con cierta frecuencia. Nos invitábamos a comer, a almorzar. A Roberto le gustaba mucho la cocina italiana, así que nos íbamos al Rivoli. Empezó una amistad cercana. Para mí eran verdaderas fiestas llegar a la casa de Roberto y Carla, sentarnos rodeados de libros, conversar sobre filosofía, pero también de cosas literarias, que a Carla le interesaban mucho. Hay una cosa que nos unía mucho con Roberto: el amor a Grecia.


—No es raro entre dos filósofos, pero explíquemelo.


—El amor al conocimiento de los griegos. Roberto, un verdadero genio políglota, traducía a los griegos, a Sófocles, a Tucídides, y era fantástico conversar esas cosas con él.


Eduardo Carrasco hace otra pausa. Se acuerda de algo. Lo de los griegos lo entusiasma: “Hay un concepto muy interesante de un profesor francés, Marcel Conche. Él habla de ‘llegar a ser griego'. O sea que tú, a través de la proximidad de los griegos, adquieres una manera de ver la vida, de abordar las cosas, de distanciarse de lo contingente, de mirar el mundo desde la racionalidad, con un espíritu de equilibrio. Eso compartíamos con Roberto. Ser griego nos unía, y eso que desde el punto de vista filosófico no podíamos estar en veredas más opuestas: yo he dedicado mi vida a estudiar a Nietzsche y a Heidegger, y Roberto más bien la ciencia”.


—Hizo un libro de conversaciones con Torretti, que dice los dejó aún más amigos. Lo conoció bien. ¿Cómo lo describiría?


—Roberto era un tremendo erudito. De un rigor intelectual magnífico. Además, tenía una memoria colosal. Era una enciclopedia, sabía todos los detalles, las fechas, incluso de cuestiones poco conocidas. Todas pruebas de un talento excepcional para el pensamiento.


—En el prólogo lo define como “un auténtico filósofo”.


—Creo que lo que hace un auténtico filósofo es su infinita curiosidad, era una persona abierta hacia muy diferentes aspectos de la vida. Hay un rasgo fundamental en la filosofía que es el distanciamiento, una idea nietzscheana. El distanciamiento es una condición en que tú sabes el verdadero valor de las cosas y no te la juegas por tonterías. Lo ideologizado, todos esos extremismos, sean de cualquier tono, quedan fuera. Entonces era interesante conversar con Roberto, porque cuando hablas desde el distanciamiento con otra persona que está en la misma actitud la conversación es provechosa.


—¿Él aceptó rápidamente el libro o fue un lento convencimiento?


—En principio, yo le propuse escribir un libro de conversaciones a Carla, quien se negó rotundamente. Es reacia a hablar de su vida, de sus sentimientos, de su intimidad. Entonces, me dijo: “¿Por qué no haces un libro con Roberto?”. A mí me atemorizaba con Roberto que los temas de filosofía de la ciencia me eran muy desconocidos. Pero bueno, se lo propuse a Roberto, quien lo pensó bastante. Cuando aceptó, puso una condición: que no hablaríamos ni una sola palabra de su relación con Carla.


—En todo caso, Carla sobrevuela en todo lo que Torretti habla, reflexiona y recuerda en esas conversaciones.


—Absolutamente. Podríamos decir que “brilla por su ausencia”. Es que ellos vivieron todo juntos. Fue su amor eterno, digamos.


—¿Cómo era la relación entre ellos? Fue testigo directo.


—Estaban unidos muy profundamente. Había distancia en los intereses intelectuales, eso sí. Carla era más humanista, inclinada hacia la literatura, le interesaba leer novelas. Roberto tenía afición por la música. Era un melómano; cuando no estaba leyendo, estaba escuchando música. Músicos renacentistas, Mozart, Bach. Le encantaba la ópera. Como era metódico y tenía un espíritu muy racional, le gustaba la pureza del sonido. Por eso, y como fanático de la tecnología además, escuchaba música con unos audífonos sofisticadísimos.


—¿Carla no compartía ese gusto con él?


—No. Carla es fundamentalmente literaria. Además tiene una especie de ultrasensibilidad auditiva, entonces no soporta un cierto volumen. Una vez los invité a un concierto de Quilapayún. No duraron ni cinco minutos. Carla no soportó el sonido.


—¿Era una pareja cariñosa?


—Sí, aunque discutían también. Como todas las personas que llegan a una cierta edad, que les gustan ciertas cosas que al otro no, tenían desencuentros que eran muy divertidos de presenciar. Roberto, un espíritu siempre sereno, no se inmutaba si Carla se enojaba demasiado.


—¿Conoce a Cristián, hijo del primer matrimonio de Carla y muy cercano a Torretti?


—Sí. Es un hombre muy simpático, muy agradable. Es arquitecto y vive en Noruega. Cuando se produjo la muerte de Roberto, él justo había venido a ayudar a Carla a cambiarse de casa. Como la situación de Roberto ya había llegado a un extremo, habían decidido que viviera en un asilo. Roberto llevaba como dos meses allí.


Eduardo Carrasco cuenta que los últimos años de Torretti no fueron fáciles. “La salud de Roberto se fue deteriorando, una cosa muy triste, muy terrible. Durante estos últimos meses, en que estuvo muy enfermo, Carla se dedicó cien por ciento a cuidarlo, con una devoción increíble”, comenta. Él lo vio por última vez en septiembre. Lo fue a visitar a su casa. “Me recibió en el living. Ya estaba mal”, recuerda.


“Los médicos no dieron certeramente con la enfermedad que Roberto tenía, que era una infección renal. Empezaron a buscar insistentemente un cáncer, que no estaba por ningún lado, y dejaron sin tratar lo que realmente tenía. La vida de Roberto se hizo cada vez más dolorosa, más… ¿cómo decirte?... miserable. Y él, con una lucidez total”.


—Era el cuerpo el que no lo acompañaba…


—No es que su cuerpo solamente no lo acompañara, sino que se ensañaba con él, lo humillaba.


—En el libro de conversaciones, Torretti habla de la muerte. Decía que no había pasado ni un día sin pensar en ella, pero que ya no le preocupaba. La veía como un fin, sin posterior vida eterna. “Nos morimos igual que los perros”, afirmaba.


—Los filósofos siempre han tenido una especie de serenidad frente a la muerte. Es característico de los filósofos antiguos, del helenismo tardío; muchos incluso llegaron a entender la filosofía como un aprendizaje a morir. Es una manera de ver la cosa desde un espíritu ateo, diría yo. Sin esperanza en el cielo. “En el cielo sólo las estrellas”, como dice el título del libro. Lo religioso lo piensa de otra manera, pero lo filosófico es pensarlo así.


—¿Piensa que la muerte fue para Torretti un espacio de tranquilidad?


—Creo que sí. La vida que Roberto tenía ya era insoportable.


—Entiendo que la enfermedad le complicó las cosas, pero en las conversaciones con usted él describía una serenidad que se gana en la vejez.


—La vejez trae ambas cosas. Por una parte, la serenidad de la mirada: ves las cosas de una forma mucho más lúcida que la juventud, que es más entusiasta, más partisana, más ciega. Pero, por otra parte, la vejez trae la miseria del cuerpo. Te empiezas a transformar en minusválido, te cuesta más caminar, eres más dependiente. Lamentable.


—¿Esa es su declaración de la vejez a los 82 años? Eres incluso mayor que cuando Roberto se sentó a conversar contigo para el libro…


—¡Oh, cierto! Bueno, la vejez es más depre. Yo siento tristeza. O sea, no diría que es la tristeza de estar dejando el mundo, sino de estar uno cada vez más disminuido. El final de Roberto ha sido muy aleccionador en ese sentido, es muy triste llegar a ese punto en que tienes que andar con un carrito… es una cosa muy depre. Y eso no lo puede arreglar nadie, porque el cuerpo va fallando y te arrastra a esa miseria física.


Eduardo Carrasco sigue a cargo de la dirección de Quilapayún y preparan un nuevo disco. Aún compone canciones para su ruta musical en solitario. Dejó hace unos años de ser profesor titular en el Departamento de Filosofía en la Universidad de Chile. Hoy disfruta a sus hijos y sus nietos, varios radicados en Francia, país donde él pasó sus años de exilio. Dice que con el tiempo ha ido mirando con distanciamiento el mundo, con espíritu libre. Como los griegos que tanto le gustan. Se define de izquierda, pero hace décadas que dejó de militar en el Partido Comunista. Abandonó, cuenta él, los entusiasmos ciegos que solo nublan la vista.


—En eso se parece a Torretti, que se declaraba escéptico, decía que “es hora de ponerse al margen de todo”, hablaba de vocación libertaria. ¿Era un territorio común entre ustedes?


—Absolutamente. Volvemos a lo de siempre: ser griegos. Cuando tú eliges la filosofía, la eliges como forma de vida. Lo que te interesa es conocer, saber cómo son las cosas, ser capaz de mirar el mundo más allá de posturas ideológicas y morales.


—En su juventud fue militante, adscrito a ese entusiasmo que ahora descarta…


—Me despegué de eso hace mucho tiempo. Sigo siendo un hombre de izquierda, aunque me siento muy libre. No me siento un hombre de izquierda partisano, a mí me interesa conservar mi espíritu libre.


Eduardo Carrasco sigue a cargo de la dirección de Quilapayún y preparan un nuevo disco. Aún compone canciones para su ruta musical en solitario. MACARENA PÉREZ


Las dudas que surgen sobre el plan de modernización del CMN

 El Mercurio


Que supone cambios menores, no da solución al problema de centralización del Consejo de Monumentos Nacionales y que crea un nuevo organismo sin claridad, son algunas de las críticas.

María Soledad Ramírez R.

En un anuncio inesperado, el martes pasado, la ministra de las Culturas, Julieta Brodsky, presentó el “Plan de modernización del Consejo de Monumentos Nacionales” (CMN), con medidas como el aumento de la dotación, el traspaso de funciones desde el Servicio Nacional del Patrimonio Cultural a la Secretaría Técnica del CMN, con el fin de potenciar la descentralización, y la creación de una corporación público-privada del patrimonio cultural, que podría evaluar proyectos y realizar investigación, entre algunas de sus funciones.


Pero el anunció ha despertado comentarios. Una misiva, de carácter privado, enviada por algunos miembros del consejo del CMN a la autoridad le hacía notar que no fueron consultados por este plan y expresaban su preocupación por el tema. Ayer, una carta publicada en “El Mercurio”, del arquitecto Ives Besançon, pastpresident de la Asociación de Oficinas de Arquitectura (AOA), ponía el acento en cuál sería la real efectividad de estas medidas, urgía a la pronta aprobación de la ley de patrimonio que está en el Senado y definía como confusa la creación de la corporación público-privada.


La ministra Brodsky defendió ante “El Mercurio” el plan y comentó sobre no apurar la ley de patrimonio que descansa en el Congreso que, “ninguna ley por sí sola destrabará totalmente los problemas que existen en la tramitación de grandes iniciativas país”. En cambio, agregó, “este plan constituye un avance relevante, un conjunto de medidas administrativas, presupuestarias y reglamentarias que ya comenzaron a ejecutarse (algunas se concretarán el 2023, tienen diferentes tiempos), paralelamente a la tramitación del proyecto de ley de patrimonio cultural”.


La autoridad explicó sobre la corporación que realizarán un estudio previo para determinar sus facultades. “La idea es que esta corporación pueda generar procesos de innovación en la gestión, el conocimiento y la investigación, ámbitos que por su naturaleza no se realizan de manera permanente por las instituciones”, agregó.


La creación de este organismo es uno de los puntos más preocupantes para Emilio de la Cerda, arquitecto y exsubsecretario del Patrimonio en el gobierno de Sebastián Piñera. “Es un anuncio que hay que bajarlo y ver en qué consiste, pero la verdad, si se quiere fortalecer la función pública de la secretaría técnica y ya se sabe más o menos cómo hacerlo, que es contratar arqueólogos, aumentar presupuesto, hacer el cambio legal, por qué generar una institución de carácter privado que tiene funciones muy similares”. Para De la Cerda, la construcción de una institucionalidad paralela a la secretaría técnica lo que hace es debilitar a esta. “Es privatizar la función pública sin reforzar a la entidad que tiene esa misión, y creo que ese anuncio llama profundamente la atención, sobre todo viniendo de un gobierno donde, digamos, al menos, retóricamente, el hecho de fortalecer la función pública y evitar la privatización de funciones públicas, sobre todo en este caso en que hablamos de patrimonio cultural, aparece como un caballito de batalla. Suena muy equívoco un anuncio de esa naturaleza”.


Sobre la delegación de funciones, la ministra Brodsky habla de “procesos administrativos simples y menores, para destrabar evaluaciones de proyectos u otros actos”.


Desde la mirada de De la Cerda, esto no es un plan, sino “una serie de medidas paliativas a la función del CMN que en el fondo vienen a proponer una agenda paralela de mucho menos alcance que la ley de patrimonio que está en el Congreso. Si uno quisiera hacerse cargo de verdad de los problemas estructurales del Consejo, lo que hay que hacer es avanzar en la ley, discutir esto en el Senado, incorporar cosas nuevas que se estimen que se tienen que abordar, etc., pero no hace mucho sentido tener la ley durmiendo ocho meses en el Congreso y proponer una serie de medidas que son de muy corto alcance”.

Festival de Jazz de Providencia vuelve al ruedo con músicos extranjeros

 El Mercurio

La guitarrista Sheryl Bailey, la clarinetista Anat Cohen y el saxofonista Caleb Wheeler Curtis comandan el programa del 12 y 13 de enero en el Parque Inés de Suárez, que desplaza al histórico Parque de las Esculturas.

IÑIGO DÍAZ

A esta altura están convertidos en virtuales palcos preferenciales para presenciar espectáculos en el Parque Inés de Suárez, en calle Antonio Varas y Vasconia. Los balcones de los edificios que lindan con el recinto por el lado oriente se pueblan de espectadores durante cada concierto allí.


Y es uno de los atributos con que este parque vino a sustituir ya definitivamente al Parque de las Esculturas, el lugar donde se inició la mística y la masividad del Festival Internacional de Jazz de Providencia, que en los años 90 era nada más que un pequeño encuentro familiar denominado Música junto al Río.


Después de tres años de suspensiones por el estallido e impedimentos sanitarios, en su vigésima edición la cita regresa a sus programas con músicos extranjeros en el cartel, el 12 y 13 de enero. “¿Perdió terreno el festival durante este tiempo tan difícil? En absoluto, porque el jazz no es una competencia, sino una apreciación. A pesar de que tuvimos versiones mucho más pequeñas, la gente siempre llenó el espacio”, comenta desde Estados Unidos el curador del festival, Roberto Barahona.


El programa ya está confirmado con dos conciertos gratuitos cada noche, donde habrá proyectos extranjeros y nacionales. El jueves 12 estará el Sexteto Concepción Jazz, formado por figuras penquistas, que además son profesores de la Big Band Concepción, que dirige el saxofonista alto Ignacio González.


“Durante la pandemia tomé clases telemáticas con Chris Byars, un saxofonista y arreglador neoyorquino muy destacado. Nuestra música se basa en arreglos suyos para la combinación instrumental del sexteto sin piano y con un frente de cuatro instrumentos melódicos: saxo alto, saxo tenor, trombón y guitarra, que actúa como cuarto viento”, explica González.


La noche inaugural se cierra con el cuarteto de la guitarrista Sheryl Bailey, que en rigor es un trío más uno. Y ese “uno” es nada menos que Anat Cohen, una de las figuras del momento. “El valor del festival está en la posibilidad de escuchar en directo a músicos de Nueva York o de Europa, que casi no hay opción de acceder en Chile. O de conocer proyectos nuevos como el Sexteto Concepción Jazz. Concepción es una de las cunas del jazz chileno”, dice Roberto Barahona.


El viernes 13, en tanto, se presenta el trío que forman el pianista argentino Leo Genovese, el contrabajista Rodrigo Espinoza y el baterista Gabriel Puentes, un conjunto afiatado que experimenta desde la improvisación y cuenta con el álbum “Siete flores negras” (2018). El cierre estará a cargo del cuarteto del saxofonista de Brooklyn Caleb Wheeler Curtis.


Un nuevo escenario


“Esos balcones que funcionan como palcos son una de las ventajas para la apreciación de la música. El Parque Inés de Suárez tiene capacidad para siete mil personas y la disposición del espacio permite que se vea el espectáculo mucho mejor que en el Parque de las Esculturas, donde se podían distribuir pocas sillas frente al escenario. Ese espacio es más bien un museo al aire libre”, explica Jorge Andrés González, director de la Fundación Cultural de Providencia.


En ese anterior espacio se daba el contraste entre la audiencia al norte del río y la del sur, que se ubicaba en aposentadurías improvisadas, la mayoría de las veces ocupando el espacio público. Para los conciertos en el nuevo parque, que comenzó a utilizarse decisivamente en 2020 con la visita de Melissa Aldana (en 2021 se canceló y en 2022 hubo dos noches solo con músicos chilenos), no será necesario retirar invitaciones, pues la ocupación del aforo será por orden de llegada. Y la música se termina, sí o sí, a las 23:00 horas, para respetar el entorno residencial.

Alejandro Fernández homenajeará a su padre en Viña 2023

 El Mercurio


El intérprete mexicano regresará después de ocho años a la Quinta Vergara, donde aprovechará de tributar el legado musical de Vicente Fernández.

Raimundo Flores S.

Semanas antes de que todo el mundo se encerrara en sus casas, en febrero de 2020, Alejandro Fernández lanzó entre bombos y platillos “Hecho en México”, el disco con el que volvió a la música regional de su país luego de exitosas incursiones en el pop romántico. La idea era recorrer América Latina con este nuevo trabajo, pero la pandemia frustró momentáneamente sus planes.


Ahora, Fernández tiene todo listo para retomar esa gira y eligió como punto de partida el próximo Festival de Viña del Mar, escenario al que regresará tras su exitosa presentación en 2015, donde se llevó las gaviotas de Plata y de Oro.


“Estoy encantado, feliz y motivado porque vuelvo después de ocho años que no me presento en Chile. Viña es uno de los festivales a los que les tengo más cariño, junto con el de Santo Domingo. Creo que son los dos festivales más importantes a nivel internacional y siempre el pueblo chileno me ha recibido increíble”, comenta Fernández a través de una videollamada con “El Mercurio”, desde Guadalajara.


El mexicano adelanta que parte de su show estará dedicada a repasar su último álbum, el cual se decidió a grabar precisamente por la experiencia en conciertos de los últimos años. Como siempre dejaba un espacio para hacer un interludio mariachi, después de un tiempo sintió que era momento de sumar nuevas canciones a ese repertorio.


“Siempre hay que regresar a las raíces, a lo tuyo. Regresar a lo básico siempre es una buena fórmula. Sobre todo yo, que me di ese permiso de poder experimentar en el pop para sobrepasar barreras y poder sonar internacionalmente con mi música en las estaciones de radio, haciendo un estilo nuevo de música mexicana, que me funcionó muy bien”, señala.


Esa dualidad del repertorio de Fernández es un tema recurrente en su carrera. Siendo hijo de Vicente Fernández, su apuesta por el pop romántico no fue bien recibida por los seguidores más tradicionales de la música regional mexicana, aunque él se nota satisfecho.


“Es un mundo muy purista, muy tradicionalista y hay mucha gente que lo defiende a capa y espada. Pero aventurarse a hacer una música nueva, a pesar de las críticas, es bastante bueno. Creo que el que no arriesga, no gana y si no me hubiera arriesgado, me hubiera quedado estacionado en la música mexicana, sin poder haber salido de México tal vez”, opina y adelanta que también incluirá parte de ese repertorio en Viña del Mar.


Lo que probablemente será un punto alto de la noche es el homenaje que planea hacer a Vicente Fernández, fallecido en diciembre pasado, algo que ha incluido en sus últimas presentaciones en México y Estados Unidos. Aunque prefiere no entregar muchos detalles, asegura que hay “considerado un momento muy especial para mi padre”.


Extrañando sus consejos


A días de que se cumpla el primer aniversario de la muerte de su padre, el intérprete de “Me dediqué a perderte” admite que su ausencia le ha costado. “Ha sido difícil, sobre todo los primeros meses; extrañas físicamente a la persona, pero después te das cuenta del sufrimiento que estaba pasando, que aunque fue un momento rápido, fue por una enfermedad muy rápida, todo el tiempo que estuvo en el hospital no lo estuvo pasando nada bien. Y de verlo sufrir así, creo que mi padre lo pedía también. Al final, él pedía regresarse a casa. No podía hablar porque tenía el respirador mecánico y lo único que podía decir era ‘casa'”, relata.


Ante el dolor, asegura que algo que lo ha consolado es percatarse de lo hondo que caló su música en las personas. “Antes lo tenía a cualquier hora del día, se me atravesaba cualquier cosa y le hablaba por teléfono para que me diera algún consejo, y saber que ya no cuentas con eso es lo difícil. Pero, al final, se van quedando las cosas lindas que viviste en la vida, las cosas personales y su carrera, cómo se entregó al público. Son momentos, pasajes de su vida que no me deja solo a mí, sino que a muchísima gente”, cierra.


Tercera noche


El retorno de Fernández a la Quinta Vergara será el 21 de febrero, jornada donde también estarán Los Jaivas y un humorista por confirmar.

viernes, diciembre 09, 2022

Lanzamiento en la Sala SCD Bellavista: La pequeña gran sinfonía recobrada de Nino García

 

Nino García integró el Sexteto Hindemith 76. Escribió música para solistas y ensambles, además de canciones pop y baladas.

El Mercurio


El guitarrista Romilio Orellana impulsó el rescate de la “Sinfonía democrática”, una partitura que permaneció treinta años en silencio. Se presentará hoy en un concierto a dos guitarras con Horacio Salinas.

IÑIGO DÍAZ


Se trata de una partitura democrática en varios sentidos. El compositor Nino García (1957-1998) la pensó como una obra que saludara el regreso a esa anhelada vida sin dictadura, pero también fue escrita en un sentido democrático desde lo tímbrico.


“Todos los instrumentos tienen el mismo estatus, el mismo valor y la misma importancia. Yo creo que por eso él la tituló así”, explica el guitarrista Romilio Orellana, músico clave en la reconstitución de una partitura que descansó en el silencio por 30 años, custodiada por María Eugenia Zúñiga, viuda del compositor.


La “Sinfonía democrática” de Nino García fue grabada este otoño en el Aula Magna de la Usach, para un álbum en formato vinilo del sello Aula Records, por músicos de la Orquesta Clásica Usach bajo la dirección de Pablo Carrasco. Técnicamente aún no ha sido estrenada frente a una audiencia. “La llevaremos a salas y teatros durante 2023”, anticipa Orellana.


La grabación se podrá ver y escuchar por pantallas hoy como parte del concierto de lanzamiento del disco “Sinfonía democrática”, de Romilio Orellana, en la Sala SCD Bellavista (20:00 horas, $8.000). Allí estará el propio músico junto a Horacio Salinas, compositor de gran parte del repertorio histórico de Inti-Illimani.


En su primera parte, el concierto presentará entonces música para guitarra clásica, con obras que también integran el álbum, como “La partida”, de Víctor Jara, en un arreglo de Juan Antonio Sánchez, o “Tres paisajes latinoamericanos”, de Hugo Muñoz. Luego Orellana y Salinas tocarán dúos de guitarra, una saga de arreglos para piezas emblemáticas de Inti-Illimani, ahora en el contexto camerístico: “Alturas”, “Danza di Cala Luna”, “Araucarias”.


La “Sinfonía democrática”, de 22 minutos de duración, ocupará la segunda parte del programa. Si bien presenta ese nombre tan genérico, no fue escrita para una gran orquesta, sino para un ensamble menor, ocho instrumentos, que se mueven en dos universos: por un lado, violín, viola, oboe y fagot, y por el otro, piano, guitarra, percusión y contrabajo.


“Nino buscaba la sonoridad de una orquesta sinfónica con esos pocos elementos. Lo logró plenamente porque es un compositor sorprendente, que manejaba todos los lenguajes musicales”, dice Romilio Orellana. “Después de conocer su música, para mí Nino García es realmente el Leonard Bernstein de Chile”, agrega la pianista alemana Beatrice Berthold, quien fue parte del ensamble, en el documental que acompaña el proyecto de rescate musical, posible de ver en YouTube.


En cinco movimientos narra el período de máximas turbulencias desde la llegada de la UP hasta el retorno a la democracia, con varias citas y guiños musicales a los tiempos.


“Es muy difícil identificar una sola estética en la ‘Sinfonía democrática'. Nino García era pianista y compositor, pero también un músico muy presente en el mundo popular. Aquí tampoco se queda mucho tiempo en una misma idea. Es muy moderna en cuanto a la armonía, por momentos parece música romántica. Tiene cosas medio barrocas, luego un lenguaje jazzístico, y hasta música folclórica, con el trote andino medio cojo que representa una futura democracia compleja”, cierra Romilio Orellana.




“Resurrección”, de Mahler, con la Filarmónica: Imparable Bortolameolli

El Mercurio

Gonzalo Saavedra
Los chilenos somos malos para aplaudir de pie, a diferencia de los holandeses, por ejemplo, que lo tienen como costumbre. Pero el martes, después de que el director Paolo Bortolameolli dio, con fuerza, la indicación a la Orquesta Filarmónica para el energético impulso con el que acaba la Segunda Sinfonía, “Resurrección” (1894), de Gustav Mahler, el público del Teatro Municipal se paró instantáneamente y ofreció una emocionadísima y sólida ovación de diez minutos largos. ¿Cómo, si no, agradecer con justicia a las extraordinarias solistas —la soprano Yaritza Véliz y la mezzosoprano Evelyn Ramírez—, al magnífico coro del Teatro Municipal (director: Jorge Klastornick), a los músicos de una Filarmónica reforzada y brillante, y, sobre todo, a su talentosísimo principal director invitado por una experiencia de esas que cambian la vida?

Entre los muchísimos pasajes de una interpretación apasionada y precisa a un tiempo —que Bortolameolli dedicó a la memoria de su padre Rodolfo, muerto el año pasado—, hay que destacar el comienzo: seguro y terrorífico según dónde; el delicado Andante moderato, con unas cuerdas muy lucidas, lo mismo que en el arremolinado Scherzo. Luego, el Urlicht, en el que Evelyn Ramírez conmovió con su timbre precioso, su fraseo y su volumen, y puso a la audiencia en un emotivo recogimiento; aquí, los hondos y difíciles comentarios de las tres trompetas, casi desnudas, sonaron certeros.

El final, que incluye muchos y muy distintos episodios, contó con cuatro cornos que se escucharon espectrales desde el foyer, una pequeña banda de bronces y percusión escondida tras el escenario, y, en los últimos minutos, se unieron Yaritza Véliz y el coro hasta alcanzar la apoteosis: “¡Moriré para vivir!”. (Aún quedan dos fechas de este concierto imperdible: el sábado 10 y domingo 11.)

Después de los aplausos, Bortolameolli tuvo energía para firmar decenas de ejemplares de “Rubato. Procesos musicales y una playlist personal” (La Pollera Ediciones, 2020), que el director, en plena pandemia, escribió con una pluma envidiable y una profundidad que siempre es generosa.

Y todavía falta: el 13 de enero, en el Teatro Caupolicán, el imparable Bortolameolli se pondrá al frente de la Orquesta Nacional Juvenil de la FOJI (de la que es titular), ocho solistas, dos coros y un tercero de niños, que sumarán más de 600 personas sobre el escenario, para dirigir la Octava Sinfonía de Mahler, “De los mil” (1906). Impresiona la energía de este director que el sábado pasado ensayó cuatro horas en la mañana la “Resurrección” y, en la tarde y con el mismo ímpetu, tuvo el primer encuentro con los coros de la Octava —que llevan meses preparándose, pero que son en su mayoría entusiastas amateurs—, y corrigió con dedicación y paciencia para conseguir los resultados que quiere. Si ese concierto con músicos jóvenes sale la mitad de bien que el del martes con la Segunda, tendremos otro hito musical de los grandes.

“No quiero ser solo un director de podio (…). Quiero desarrollar proyectos, influir en el desarrollo cultural, social y educativo, reinventar la música cada día. Quiero hacer todo lo posible para que en una o dos generaciones más el ir a conciertos sea común y no de nicho. ¿Por qué las audiencias de la música clásica no pueden ser masivas?”, se preguntaba Bortolameolli hace unos años en una entrevista en estas páginas. Esa noble ambición se está cumpliendo con creces.

La Nueva Ola celebra sus 60 años en el Caupolicán


El Mercurio

El show “Los inolvidables de siempre”, que reúne a algunos artistas de esa época, cierra un año de festejos en el recinto de San Diego.
Raimundo Flores S.

La pandemia fue el único obstáculo que logró detener el éxito de “Los inolvidables de siempre”, el espectáculo que en 2018 montaron José Alfredo Fuentes, los Hermanos Zabaleta, Germán Casas, Wildo y Horacio Saavedra. De todos modos, la pausa por las restricciones sanitarias hizo que esa nostalgia que provoca la Nueva Ola entre el público regresara recargada una vez que ya fue posible.

“Cuando nosotros recién volvimos después de la pandemia, nos dimos cuenta de que la gente necesitaba urgentemente una mano, un abrazo o una muestra de cariño. Y lo rico que tiene la música es que a través de ella se puede agradecer de manera distinta. Así que la pandemia, entre comillas, nos dio esa posibilidad de darnos cuenta de lo importante que es la música”, señala el “Pollo” Fuentes.

En ese contexto, durante el 2022 el show se realizó con el pretexto de la celebración de los 60 años de la Nueva Ola, ocasión especial por la cual decidieron invitar a Gloria Benavides para que formara parte del show. “Ha sido maravilloso ver la emoción de la gente por volver a revivir emociones con las canciones. Es impresionante ver a tanta gente cantando las canciones de uno que todavía permanecen y que yo creo que van a estar por siempre porque son momentos de una época hermosa”, dice la intérprete de “La gotita”.

Mañana, la conmemoración de las seis décadas del movimiento musical llegará a su fin con un concierto especial en el Teatro Caupolicán, a las 19:00 horas, con entradas disponibles en Puntoticket. Ahí, los cantantes repasarán lo mejor de su repertorio todos juntos en escena, con el apoyo visual de gráficas renovadas para la ocasión.

“Eso sí, las canciones no pueden cambiar y los artistas tampoco”, puntualiza Benavides, quien agrega entre risas: “No nos vamos a hacer lifting ni nada. Somos los que somos y la gente nos quiere así, nos quiere sin arreglos, sin bótox, con nuestra experiencia plasmada en la cara. Pero las voces siguen siendo exactas, estamos cantando en los mismos tonos en los que originalmente se grabaron las canciones”.

En tanto, Fuentes destaca la vigencia de los temas de la época. “Hay una magia que se provocó en los años 60. Yo creo que ninguno de sus protagonistas se imaginó nunca que estaban escribiendo canciones que iban a ser eternas, con un mensaje de mucha unidad, que se ha ido traspasando de generación en generación”.

jueves, diciembre 08, 2022

En Concepción estrenan “Cavalleria Rusticana” e “I Pagliacci”

 El Mercurio


El maestro genovés Lorenzo Tazzieri trabaja junto a artistas chilenos y extranjeros en el montaje de esta dupla verista que se ofrecerá en tres funciones en el Teatro del Biobío, desde el 15 de diciembre.

Juan Antonio Muñoz H.

Concepción aspira a convertirse en un importante centro lírico no solo de Chile, sino también de América Latina. Y los pasos que dan la ciudad y la Corporación Cultural de la Universidad de Concepción (Corcudec) dan cuenta de un propósito firme, que se levanta en base a un trabajo perseverante.


El segundo Chile Opera Festival, en pleno desarrollo, finalizará este año con la presentación de tres funciones, en el Teatro del Biobío, de la atractiva dupla verista: “Cavalleria Rusticana” (Mascagni) e “I Pagliacci” (Leoncavallo), que se preparan, en lo musical y lo teatral, cual si fuera un taller, desde mediados de octubre. Para eso se ha convocado a un conjunto de artistas extranjeros y nacionales, que estarán los días 15, 16 y 18 de diciembre dando cuenta de sus logros. Al frente del equipo y de la Orquesta Sinfónica de la UdeC están el maestro genovés Lorenzo Tazzieri y el régisseur Marco Voleri, mientras que los elencos lo integran Davide Piaggio (Turiddu / Canio), Claire Nesti (Santuzza), Marta Mari (Nedda), Rodolfo Giugliani (Alfio / Tonio), Claudia Lepe (Mamma Lucia) y Gloria Rojas (Lola). También participan, como cover, Paola Rodríguez (Santuzza), José Azócar (Canio) y Camila Guggiana (Nedda).


Lorenzo Tazzieri (1985) es el gran motor de esta empresa. Llegó a Chile en 2019, recomendado por la pianista Verónica Torres, para hacerse cargo de una admirable versión de “Madama Butterfly” (Puccini), primer título operático que subió al entonces flamante Teatro del Biobío. Desde entonces no dejó de trabajar en Concepción, donde se convirtió en director artístico del Chile Opera Festival.


Con 37 años, Tazzieri es director titular de la Tokyo Metropolitan Opera Foundation, director artístico del Festival Internacional de Música Juvenil de Génova, el Festival Internacional de Música de Batumi (Under Sky) y el Festival chileno. En 2020 fue el músico más joven galardonado por el alcalde de Génova y por el presidente del Senado de la República Italiana con el título de Embajador de Génova en el Mundo, debido a su interés por producir convenios entre ciudades e intercambios de artistas jóvenes de todas las latitudes con el fin de generar nuevos espacios de trabajo e impulsar carreras.


“Vi en Chile un país con un enorme potencial para la ópera, no solo porque hay excelentes profesionales, sino porque conocí la avidez que el público tiene por estos espectáculos. Además, Concepción tiene una muy buena orquesta, con la cual es posible ir dando pasos en términos de repertorio. Estoy seguro de que Concepción se puede convertir en un gran centro operístico. Lo importante es generar las condiciones para que haya contacto con otros países y se pueda producir un verdadero intercambio; las posibilidades económicas del mundo actual son muy deficitarias, de manera que tenemos que ayudarnos. Y también tenemos que ayudarnos entre los teatros del propio Chile. Planear cosas en conjunto, aunar fuerzas”, dice Tazzieri.


—Uno de los premios del concurso de canto del festival es que el ganador actúe en Génova. ¿Cuál es el objetivo que persigue su ciudad con este festival?


“El Festival de Génova es joven. Tiene solo cinco ediciones. Pero no es un festival que pretenda hacer temporadas de ópera; de eso hay mucho en Italia. La idea es generar relaciones internacionales a través de la cultura en general y la música y la ópera en particular. Ya tenemos 13 acuerdos internacionales, lo que ha generado varias iniciativas artísticas y económicas que no habrían sido posibles si no existiera el festival. Uno de los logros de este tiempo fue hacer que la Orquesta Sinfónica UdeC, para la celebración de sus 70 años, hiciera su primera gira europea, con tres conciertos en Italia y otros 3 o 4 en Austria. Eso obviamente es una gran oportunidad para los instrumentistas chilenos, pero también para Italia; de hecho, en Génova nunca antes había tocado una orquesta chilena. En eso tenemos mucho que agradecer al gobierno italiano, a la embajada en Chile y al Instituto Chileno-Italiano”.


—¿Cuáles son los siguientes pasos en relación con el festival en Chile?


“Hay que afianzarlo y seguir adelante. Uno de mis objetivos es crear una suerte de Ópera-Studio para formar a los cantantes en estilo y repertorio. Algo que he podido ver en varios países de América Latina es que los cantantes no tienen la formación suficiente. Por eso es que es importante que también puedan viajar para conocer cómo se trabaja afuera, y para que regresen a construir en su país formas de trabajo que les permitan llevar adelante su vida. Y esto no solo es para los latinoamericanos; yo mismo, cuando salí por primera vez al mundo a los 23 años, no podía creer todo lo que había afuera de Italia. Salir significó un aprendizaje enorme”.


—Su forma de trabajo para el montaje de estas óperas es la de un taller, algo diferente a lo que se ve en los teatros.


“Es la única manera de que las cosas resulten bien. Montar una ópera debe tomar al menos un mes de trabajo, y ojalá más. Hoy esto no sucede casi en ninguna parte. En países como Chile, esto es imprescindible. Hemos buscado buenos cantantes internacionales y nacionales, y hacemos la experiencia de un escenario compartido. Todo el tiempo estamos todos trabajando. Sin proceso creativo, los resultados no pasan de ser regulares. En cambio, si trabajamos de esta manera, el resultado será el mejor que podemos lograr”.

IN-EDIT y Feria Pulsar inician sus nuevas ediciones

 El Mercurio


Mientras el festival de cine tendrá documentales sobre figuras como Leonard Cohen, David Bowie y Sinnead O'Connor, el encuentro musical incluirá más de 70 conciertos y el lanzamiento de las memorias de Los Bunkers.

Raimundo Flores S.

Anoche en el Teatro Nescafé de las Artes se daba el vamos a la decimoctava edición de IN-EDIT Chile, el tradicional festival internacional de cine y documental musical. La película elegida para abrir los fuegos fue “Nothing Compares”, de Kathryn Ferguson, que ahonda en los años de formación de Sinnead O'Connor a través de archivos inéditos de la cantante irlandesa. El largometraje también se exhibirá hoy a las 21:00 horas en el Centro Arte Alameda y mañana, a las 16:00, nuevamente en el Nescafé de las Artes.


Otro de los filmes que destacan en la cartelera del festival, que tendrá casi 30 títulos entre largometrajes y cortometrajes, es “Moonage Daydream”, de Brett Morgen. Este documental aborda la biografía de David Bowie, recorriendo desde su infancia hasta sus últimos días, guiado por la voz del mismo músico inglés, extraída de múltiples entrevistas. Hoy al mediodía, en el Teatro Nescafé de las Artes, será su única función.


Un ícono de la talla de Bowie también dirá presente en “Hallelujah: Leonard Cohen, a Journey, a Song”, de Daniel Geller y Dayna Goldfine. Tal como lo indica su nombre, la cinta está enfocada en una de las canciones más célebres del cantautor canadiense, indagando en su historia y en la huella que sigue marcando. Se dará mañana a las 20:00 horas en el Centro Arte Alameda, y el domingo a las 16:00 en el Nescafé de las Artes.


También estará “Ennio, el maestro”, de Giuseppe Tornatore, sobre el compositor italiano Ennio Morricone, que cuenta con testimonios de Clint Eastwood, Quentin Tarantino, Bernardo Bertolucci, Quincy Jones, John Williams, Bruce Springsteen, Joan Baez y Hans Zimmer, entre otros. Se exhibirá mañana y el domingo en el Nescafé de la Artes, a las 18:30 y 12:00, respectivamente, y el sábado en el Centro Arte Alameda a las 20:00.


Otros títulos son “In the Court of the Crimson King. King Crimson at 50”, del grupo de rock progresivo; “Rock por mil. La banda más grande del mundo”, sobre una visita de Foo Fighters a Italia; “Meet me in the Bathroom”, que explora la escena musical de Nueva York a principios de los 2000, y “Summer of Soul”, último ganador del Oscar a Mejor Documental.


Música, libros y reuniones


En tanto, hoy comienza en el Centro Cultural Estación Mapocho una nueva edición de la Feria Pulsar, que organiza la SCD. Se trata del mayor encuentro de la industria de la música chilena, que después de años mermado por el estallido social y la pandemia vuelve en todo su esplendor.


Incluirá más de 70 conciertos entre hoy y el domingo. La jornada inaugural incluirá nombres como Inti-Illimani, Sonora Palacios, Plumas y Mariel Mariel. Mañana actuarán Flor de Rap, Pedropiedra, Fernando Milagros y La Combo Tortuga. La programación del sábado comprende, entre otros, a Cami, Harry Nach, Gepe y Masquemusica. Por último, el día de cierre estará marcado por la presencia de Soulfia, Ases Falsos, Karla Grunewaldt y Cabezas Rojas, el proyecto de Macha Asenjo con Claudio Araya.


En otro ámbito de actividades, mañana a las 18:30 horas, se realizará la presentación de “Canción para mañana”, las memorias que escribió Mauricio Durán sobre la historia de Los Bunkers. Un poco antes, a las 18:00 horas, será el turno de “Con el corazón aquí: Rock, estado y mercado en la transición”, de Cristofer Rodríguez, libro que aborda la escena rockera local en la primera mitad de los años 90.


El sábado a las 18:00 horas se presentará “Manuel García-Acuario”, texto de Sergio Cancino que gira en torno al cuarto disco del cantautor. Ese mismo día, a las 16:00 horas, en un conversatorio con la periodista Marisol García, se reunirán algunos de los integrantes de la disuelta banda Pánico para hablar de una biografía que se está desarrollando sobre ellos e interpretar algunas canciones.


Además, Pulsar tendrá más de 80 stands de tiendas, productoras, sellos y de otros actores de la industria.