sábado, enero 26, 2019

Alejandro Jodorowsky: “Todo lo que hago es para no convertirme en un viejo idiota”



La Tercera

A pocas semanas de cumplir 90 años, el artista trabaja en una serie de cómics y espera estrenar su última película, Psicomagia, en el Festival de Cannes. Mientras escribe el guión de Viaje esencial, el cierre de su trilogía biográfica, y El Museo del Barrio de Nueva York le dedica una retrospectiva.

Por Javier García

Dice que ya no es chileno. Alejandro Jodorowsky, autor de numerosos libros y cómics, director de cintas como Santa sangre, que casó a Marilyn Manson en un castillo en Irlanda, asegura que perdió la nacionalidad chilena. “Mi pasaporte venció y para renovarlo debo ir a Chile y vivir seis meses allá. ¡Pero ya no puedo vivir seis meses en Chile!”, asegura Jodorowsky al teléfono desde París.

Nacido en 1929, en Tocopilla, el próximo 17 de febrero el hijo de emigrantes judío ucranianos cumplirá 90 años, siendo uno de los artistas locales más reconocidos, que ha recibido homenajes en el Festival de Cine de Cannes y en Locarno como en el Festival del Cómic en Angoulême.

Desde 1980 Jodorowsky también tiene la nacionalidad francesa. Pero su trayectoria vital partió en el norte. De Tocopilla llegó a Santiago, a los 10 años, en 1939. Se crió en el barrio Matucana junto a su familia comerciante. De joven realizó trabajos poéticos junto a Enrique Lihn y Nicanor Parra. La infancia y luego la bohemia, donde aparecen otros poetas como Stella Díaz Varín, están presentes en sus películas La danza de la realidad (2013) y Poesía sin fin (2016).

Desde Francia Jodorowsky se embarcó, en 1959, rumbo a México en una gira de mimos con Marcel Marceau. Ya en Ciudad de México hizo sus películas más reconocidas, El topo (1970) y La montaña sagrada (1973). Luego regresó a París, fundó el Movimiento Pánico, y ese viaje de más de tres décadas por Francia y México, hoy Jodorowsky lo lleva a un guión para cerrar su trilogía biográfica con la película Viaje esencial.

Mientras tanto espera la respuesta del Festival de Cannes para estrenar su último filme, Psicomagia. Además, en las próximas semanas llegará una nueva edición de La loca del sagrado corazón, realizado con Moebius en 1993. A su vez, el 28 de febrero abrirá Jodorowsky, muestra que exhibirá su archivo, además de una retrospectiva de sus películas en El Museo del Barrio, en Nueva York.

¿Cómo ve hoy el mundo del cómic?
Mi trabajo está vivo, es una obra que se ha acumulado en el presente. Tengo la suerte que trabajé con Moebius, un genio, cerca de 30 años. Actualmente trabajo en la segunda parte de Los hijos del Topo junto a José Ladrönn; en el tomo tres de Los caballeros de Heliópolis, es una historia de Francia vista desde la alquimia. Además del tomo cuarto de El Papa terrible y la nueva entrega de Sangre real. Todo lo que hago es para no convertirme en un viejo idiota.

¿De qué se trata Psicomagia?
Muestra un vistazo general de la técnica de la psicomagia, que en cierta forma viene a completar el psicoanálisis. El psicoanálisis solo cura por medio de palabras y la psicomagia cura por medio de actos. Está terminada la película, pero estamos esperando la decisión del Festival de Cannes para estrenar, y eso no lo voy a saber antes del 15 de febrero.

¿Cuál es el origen de la psicomagia?
Todo comenzó cuando empecé a estudiar el Tarot de Marsella. Por entonces era un juego de cartas que usaban los brujitos para ganar dinero. El tarot tiene su origen en la Edad Media y es tan profundo como la Biblia. Ahora al leer el tarot yo elimino la lectura del futuro y hago un análisis del presente de la persona y sus problemas que vienen del pasado.

¿Cómo avanza la tercera parte de su saga biográfica?
Estamos reuniendo el dinero. Lo mío es cine de autor, por eso hago crowdfunding. Viaje esencial narra mis experiencias en Francia y en México. Son muchas cosas, por eso preparo un guion. Voy en la mitad. Escribí la parte de Francia. ¿Y te cuento algo? ¡El 17 de febrero cumplo 90 años y no lo puedo creer! Te puedo decir que la edad no se siente y por eso yo entiendo a Nicanor Parra. Cuando uno está activo haciendo lo que ama, no envejece.

Esta semana se cumplió un año de la muerte de Parra…
¡Un año ya! Parra fue mi primer maestro espiritual. Lo descubrimos con Enrique Lihn cuando todavía no publicaba los Antipoemas. Luego hicimos El Quebrantahuesos. En Poesía sin fin hay una escena donde yo tengo 100 años y aparezco dándome consejos. Entonces, como estaba filmando en Chile, para esa escena fui a ver antes a Nicanor a Las Cruces (en 2015). Y la respuesta de Parra yo la memoricé y está en esa escena.

Hoy en Chile el conflicto familiar apunta a que él no estaba en su sano juicio en sus últimos años…
Yo hablé con Parra cuando tenía más de 100 años y estaba perfecto. Una inteligencia intacta. Lo único era su problema en las piernas, que no se podía desplazar bien, pero su inteligencia estaba perfecta.

¿A Ud. le complica viajar?
Me cuesta viajar en avión. Una vez en la Feria del Libro de Guadalajara, los autores invitados eran Nicanor Parra, Isabel Allende y yo. La Allende no fue porque dijo que estaba muy deprimida. Nicanor dijo “No puedo a causa de cronos”. Yo los representé. Pero ahora estoy como Parra, me ofrecen inaugurar una exposición en Nueva York y prefiero quedarme.

¿Y seguirá viviendo en París?
Yo no vivo en París, vivo en mis zapatos. Mi patria son mis zapatos (se ríe). Estoy en París porque me gano la vida con el cómic. Pero cuando muera me gustaría que mis cenizas fueran lanzadas a la estratosfera. Yo no estoy apegado a mi cuerpo.

Ud. tiene nacionalidad chilena y francesa, ¿no?
Mi pasaporte venció y en estos momentos yo no soy chileno y dicen que soy muy importante en la cultura, ¡Pero si ni siquiera me dan el Premio Nacional de Arte!

Será el llamado “El pago de Chile”…
Yo creo que es eso. Parra decía eso y nunca se movió de Chile, ni siquiera con Pinochet. Habría que quedarse, pero yo no pude porque mi realización no estaba en Chile. Recuerdo que Roberto Matta me dijo una vez: “Todo el mundo dice que es difícil triunfar en Francia y yo te digo que es muy fácil, solo los primeros 50 años son difíciles”.

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