sábado, marzo 02, 2019

La nueva religión

JOSÉ VÁSQUEZ
Espectáculos
El Mercurio


Sesenta años y en marcha. El Festival de Viña armó su edición aniversario con una parrilla de artistas que saludaron su historia, como Raphael -que más bien miró hacia adelante remixando su catálogo tan sinfónico como electrónico-, pero también con nombres como Bad Bunny, que es presente y apunta a ser una carta sostenida en el futuro.

El puertorriqueño emerge como una figura global, atravesando la periferia musical en la que se inició ahora con un envoltorio más transversal, que provocó su rebalse digital.

Hoy Bad Bunny es el trending topic del trap , un multiplicador de cifras en el streaming que sostienen un éxito que lo tiene instalado en eventos como Coachella o este mismo Festival, donde anoche fue el patrón.

Ayer la Quinta Vergara presenció en vivo algo muy parecido a la reproducción de una playlist en directo. Bad Bunny está solo en el escenario, pero no se notan vacíos. Como nuevo héroe de la generación digital, fue el artista que mejor utilizó las pantallas del montaje, con gráficas chillonas y pirotecnia fría, un show de perfil discotequero que iba saltando de pista en pista y track por track su registro monótono, marca distintiva en modo aleatorio.

Hay canciones como "Si estuviésemos juntos", donde muestra que sabe conjugar otros tonos, pero el puertorriqueño no parece necesitar demostrarlo y suma amigos al escenario como El Alfa para cantar "La Romana" o Arcángel en "Tú no vive así" y "Me acostumbré", colaboraciones que materializa en Viña el presente de la industria discográfica en la era de los sencillos.

Su disco debut, "X 100pre" salió recién en Navidad, pero ayer era replicado palabra por palabra por una gradería que comulgaba fiel con la nueva religión que ayer Bad Bunny dictaminó.

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