viernes, junio 22, 2018

La Fundación Beethoven apuesta por el Romanticismo

El Mercurio

El premiado chelista Peter Hörr y la Hofkapelle Weimar recorrerán desde el Sturm und Drang de C.P.E. Bach hasta Mahler, pasando por Beethoven. 

Por Romina de la Sotta Donoso
Ganador en 1989 del primer premio en Scheveningen, el concurso más relevante del chelo, Peter Hörr es un cotizado solista, pero articula esa carrera con la música de cámara. De hecho, incluso en Chile se ha convertido en un favorito del público y la crítica, pues dos veces lo ha invitado la Fundación Beethoven: con su Mozart Piano Quartet en 2013 y con su Phaeton Piano Trio en 2016. "Tocar en diferentes grupos, a lo largo de varias décadas, sirve para llegar a conocer el repertorio y formarse como intérprete", dice el chelista alemán, con humildad.

La próxima semana, Hörr retornará a la temporada "Fernando Rosas" de la Fundación Beethoven, con un programa que explora la verdadera naturaleza del Romanticismo. Para eso, trae a su propia orquesta de cuerdas, la Hofkapelle Weimar, con la cual ganó incluso un Echo Klassik.

El lunes 25, el concierto será para estudiantes en el Teatro Carabineros de Chile, y el martes, para público general en el Teatro Municipal de Las Condes (invitaciones y abonos en Fundacionbeethoven.org).

La Hofkapelle Weimar vendrá con una formación de seis violines, dos violas, un contrabajo y dos chelos, y ofrecerá su especialidad: un concierto como los que se hacían en la famosa corte de Weimar en el siglo XIX, con obras de distintos formatos.

Abrirán con la Sonata para cuerdas N° 4 de Rossini que, aunque temprana, ya contiene una referencia al bel canto , y seguirán con una pieza que adelantó medio siglo antes del Romanticismo el germen de este estilo: el Concierto para chelo N° 3 de Carl Philipp Emanuel Bach, el gran representante musical del movimiento Sturm und Drang ( Tempestad e Ímpetu ) . "Él es un puente hacia el futuro, pues era muy progresista y empezó a utilizar de una forma nueva los elementos barrocos. Fue más allá que su padre (Johann Sebastian Bach). Su música no es romántica, pero la sentimos como si lo fuera, porque es muy intensa", acota Hörr.

La segunda parte será de Mahler y Beethoven, con el archifamoso Adagietto de la Quinta Sinfonía del compositor bohemio. "Es romanticismo puro", dice Hörr. La obra central del programa es el arreglo para orquesta de cuerdas que hizo Mahler del Cuarteto de cuerdas opus 95 de Beethoven. "Beethoven es quien empezó a deconstruir las formas clásicas y le abrió la puerta al Romanticismo. Este cuarteto es música muy moderna y el público podrá percibirlo, pues además de su enorme belleza, posee una inteligencia severa, que es muy desafiante", dice el chelista. Y asegura que Mahler le quiso dar una mirada posromántica al cuarteto opus 95, es decir, la idea monumental de la expresión sinfónica de entonces. Esa fue la manera, aclara, que tuvo, como director de orquesta, "de que la gente conociera los cuartetos de cuerdas de Beethoven, que habían sido el centro de todo el desarrollo de la música en el siglo XIX".

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